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Original subtitles

-¿Eres una prisionera de guerra? -No.

¿Por qué llevas una ropa tan fea?

Hija...

¡Baltasar!

¡Baltasar!

¿Qué quieres?

¡Neus!

Antes que nada... ¿Quieres...?

¿Quieres quitarte esto que llevas?

Déjala sentarse un momento, mujer.

En la estación de Mosela nos ha recibido una multitud, con una orquesta.

Debes estar hambrienta.

No mucho.

¿Cuánto hace que viven aquí?

Desde Navidad.

Nos ofrecieron la aparcería.

Tu madre, que no sabe vivir sin un huerto.

El piso de Carsac se nos quedó pequeño.

Avelina y la niña vinieron a vivir con nosotros.

Tienes ganas de verlas, ¿no?

¡Claro!

¿Te han tratado bien?

¡Rápido! ¡Venga, más rápido!

¡A formar! ¡En fila!

27 534.

27 535.

¿Cuál de vosotras no se ve capaz de resistir este recuento?

No tengáis miedo...

A las que no tengan fuerzas,

las dejaremos descansar.

¡No te muevas!

Rata.

Mala pécora.

26 534.

26 666.

26...

...735.

-¡Levantaos! -¡Arriba! ¡Venga, rápido!

¡Vamos!

¡Fuera, deprisa!

¡Rápido!

¡Salid!

¡Fuera!

¡Síguela! ¡Rápido!

¡Se ha tirado al río!

Se ha escapado.

¡Encuéntrala!

¡Adelante!

Sentaos en los bancos.

Tomad asiento.

Os doy la bienvenida.

Soy Elsa, vuestra blockova.

Haré lo que pueda para ayudaros a hacer vuestro trabajo.

Hoy podéis descansar.

Buen provecho.

Si no fuera por las alambradas, diría que es incluso bonito.

Han quitado las vacas para ponernos a nosotras.

Falta saber para qué.

Para ordeñarnos.

Buenos días.

Levantaros.

Espero que hayáis descansado.

El comandante quiere veros.

Es un buen hombre, ya lo veréis.

Él mismo fue prisionero de los franceses.

Y parece que lo trataron bien.

Así que si obedecéis,

él también os tratará bien.

Seguidme.

¡Daos prisa!

Estáis aquí para trabajar.

Seis días a la semana, de lunes a sábado, de seis a seis.

Hay dos turnos, de día y de noche, que cambian semanalmente,

siempre de seis a seis.

El domingo es el día de descanso.

¿Elsi?

¿El uniforme no es demasiado largo?

Hay que coserlos.

Al comandante le parece divertido que vuestros uniformes son muy largos.

Diles que tienen que coserlos a esta altura.

Quiere que cosáis los uniformes con esta medida.

¡Callaos!

Tenéis suerte...

...de tenerme...

...como vuestro comandante.

Espabilad.

Es curioso este comandante.

¡Está loco!

Pero es evidente que nos quiere vivas.

Si les somos útiles, estamos salvadas.

Quizás ha sido un error y volvemos a casa pronto.

¡Alto! ¡Alto!

Adelante.

Desembarco confirmado.

Los aliados.

Han desembarcado.

Ya lo verás, Neus.

Pronto nos iremos de aquí.

¡Rápido! ¡Adelante!

¡Rápido!

¿Lo entiendes?

¡A trabajar!

¡Rápido!

¡A trabajar!

¡Deprisa!

Os tenéis que coser los bajos de los uniformes antes de ir a dormir.

No queremos contrariar al comandante.

Tengo manos de traidora.

Hoy habré hecho unas mil balas.

Mil compañeros muertos por nuestra culpa.

Esta prisionera se ha pillado una mano en la máquina, sargento.

¡Tía!

¡Cómo has crecido!

Bienvenida.

Gracias.

¿Has podido descansar?

Un poco.

¿Tus padres ya te lo han contado?

Hace un mes que capturaron a tu hermano cruzando los Pirineos.

Está en el penal de Huesca, condenado por comunista y ateo.

Estamos recurriendo la sentencia.

¿Cómo?

Con el padre Joan, del pueblo de los Guiamets.

Ha escrito una carta diciendo que Lluís está bautizado y casado por la iglesia.

Como yo, ¿no, madre?

Yo también estoy bautizada, ¿no?

Sí, hija, sí.

Aquí todos tenemos que pasar por la piedra.

No le hables así a la niña.

Perdone.

Es que me hierve la sangre solo de pensar

lo que debe estar pasando Lluís.

¡Y solo por proteger la frontera!

Él, que siempre ha sido tan prudente

que nunca ha puesto a nadie en peligro.

No me pareció bien que excluyeran a las mujeres del frente.

Por eso me afilié al Comité.

Y la única persona a la que puse en peligro fue a mí misma.

No quería decir eso, Neus.

Tengamos la fiesta en paz.

Y de Albert...

¿tenéis alguna noticia?

¿Tú no sabes nada de él?

Pensábamos que ya habíais contactado.

Tía.

¿Tú también has cruzado la frontera como papá?

-¿Cuántas veces? -Una.

Con un grupo de niños como tú.

Pero menos simpáticos.

¿Están en la cárcel?

¡No! Ellos no.

Algunos volvieron con sus familias.

Y a otros les buscamos familias de adopción.

Yo no quiero otra familia.

Yo tampoco.

Buenos días, señora.

¡Esto es una propiedad privada!

Lo sé.

Soy Neus.

Neus Català.

Ah, usted es la mujer de Albert Roger, ¿no?

Y usted el hijo de Jean. Le alquilábamos la casa.

Sí.

Claro, ya la recuerdo.

-Perdone, buenos días. -Buenos días.

¿Cómo está su padre?

Está bien.

¿Y Albert?

Mi padre me habla siempre de Albert.

No lo sé.

Nos deportaron juntos a Alemania....

-¿No hay noticias? -No.

No, he escrito al censo de París.

Pero aún no han respondido.

¿Cuándo volvió?

Hace una semana.

Igual aún es pronto. No se angustie.

La situación es caótica en todos lados.

Todo va lento: los transportes, las comunicaciones...

Tras la liberación tardé seis semanas en venir de París a Sarlat.

He oído cosas horribles de los campos. ¿Son verdad?

Durante más de un año he pensado

en el tiempo que vivimos aquí.

En esta casa éramos felices.

¿Nadie se ocupa del jardín?

No, no tengo tiempo.

Trabajo por toda la región. Soy fotógrafo.

Bodas, bautizos... y también retratos.

¿La gente aún se casa?

¿Regresará a España?

No mientras esté Franco.

Sí, lo entiendo.

Oiga, si quiere volver por aquí y ocuparse del jardín...

A lo mejor.

Ya veremos cuando vuelva Albert.

Gracias.

¿Estáis despiertas?

¿Quiénes queréis seguir así?

¿Crees que nos podemos negar?

Yo no puedo seguir trabajando contra los nuestros.

Yo tampoco.

Pero nos jugamos la vida.

Claro que no nos podemos negar...

Pero nos podemos escapar.

A lo mejor no todas, pero sí algunas.

En el baño hay una ventana pequeña con solo un barrote.

Yo creo que es relativamente fácil.

Yo puedo entrar en la habitación de las herramientas...

Podría coger una lima.

A Andry no la han cogido.

Seguro que ya ha cruzado la frontera.

En la fábrica han confirmado lo del desembarco.

Los americanos ya están en Francia.

-Entonces quizás es mejor esperar... -No.

Cada día que trabajamos para los nazis alargamos la guerra un día.

Nuestro trabajo está aquí. En la fábrica.

¿Qué quieres decir, Neus?

La resistencia la tenemos que hacer desde aquí.

¿Cómo?

Las balas quedan defectuosas con la pólvora mojada.

O sin pólvora.

¿Pero cómo pensáis hacerlo?

Unas distraen a los guardias y las otras lo hacemos.

-Y teniendo mucho cuidado. -Es muy peligroso.

-¿Y cuándo nos ha detenido el peligro? -Siendo libre, nunca, pero no lo soy.

Nosotras nos iremos en cuanto podamos.

Hagamos lo que hagamos, solo lo conseguiremos juntas.

¿Lo estamos?

¿Verdad?

¡A trabajar!

¿Qué haces?

No funciona.

¡Sargento!

¿Qué pasa?

La máquina está rota.

Sí, está kaput.

Espero que tú no estés kaput.

Tenía la presión baja.

¡A trabajar!

¡Tú! ¡Levántate!

Tenemos que ser fuertes.

No les podemos dar este gusto.

Tenemos un pacto, ¿recuerdas?

Somos una familia.

-¿Verdad? -¿Lo somos?

Madres e hijas.

¡Vamos! ¡Venga!

-¿Has podido hablar con Jean? -Sí.

Dice que ya vienen.

Son dos asturianos.

¿Te ha dicho algo para mí?

Que el enlace de Montignac te espera mañana.

¿Está buscando a alguien?

Vivo cerca de aquí.

-¿Y usted es? -Corréand. El farmacéutico.

Me pareció ver una luz

en el interior de la casa.

¿Qué día es hoy?

-¿Qué día? -Sí.

-Domingo. -Sí, lo sé...

¿Pero cuál?

Hoy es nuestro quinto domingo.

¿O es el cuarto?

El cuarto.

Quinto.

Si no fuera por ti yo ya no sabría en qué día vivimos.

¿Cómo lo hacían antes de los relojes?

Con el sol.

Sí, con el sol.

Pero también con las estrellas.

Mientras puedas verlas,

siempre sabrás en qué época del año estás.

Mi hermano estaba casado con una chica de Sabadell

que también era de la Resistencia.

En mi familia todos estábamos metidos.

¿Cuántos años tenías?

13.

Cuando llegamos a Marsella

empecé a acompañarles

porque decían que conmigo pasaban más desapercibidos.

Con 15 ya hacía encargos.

Me daban un sobre y me decían:

"Tienes que llevarlo a tal sitio".

Y yo lo llevaba.

Un día me dieron una bicicleta.

Era robada, claro.

Fui a buscarla al taller de un chico

que no olvidaré nunca.

Tenía unas manos negras, enormes, preciosas.

Le llegaban bicicletas de todos lados y las transformaba.

Cogía el manillar de una, el asiento de otra...

Si el cuadro era blanco, lo pintaba de rojo.

A los 17...

pedí entrar en el Partido, pero me dijeron que no.

¡Qué morro! ¡Estos hombres!

Y a ti, ¿cómo te pillaron?

En casa.

Uno del pueblo nos delató.

Albert y yo estuvimos un par de meses en la prisión de Limoges y después

nos deportaron a Alemania.

Tú eras preciosa. Una mujer elegante.

Yo también era guapa.

Me teñía de rubio.

Me depilaba las cejas muy finas,

y llevaba un vestido de seda de rayas azules.

Pero bueno, cuando salga de aquí

te aseguro que no volveré a llevar rayas en mi vida.

Qué tonta eres...

-¿Qué haces? -Cazar moscas.

¿No lo ves?

Tendrías que matar piojos, no moscas.

Todo sirve dentro de una bala.

¿Quién va?

¡Alto! ¡Quieta!

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

¡Sal de aquí!

Una se quería escapar, pero ya la tengo.

Ya la tengo.

¿Qué pasa?

Alguien ha intentado escapar.

A lo mejor lo ha intentado por la ventana de los baños.

¡Lleváosla al campamento principal!

Saldremos de esta.

Pero tenemos que hacerlo juntas.

Unidas.

Los números de producción han vuelto a bajar.

Si echa un vistazo...

En las últimas semanas pasa muy a menudo.

Creo que las mujeres traman algo.

Las tendremos que vigilar de cerca.

-Gracias. -Muchas gracias.

¡Tú!

¡Tú! ¡Tú!

Intercambiaros los puestos.

¡Más rápido!

¡A trabajar!

"Ando por el bosque, a lo largo del estanque.

Se calla la vida, se calla el canto.

Detengo el paso, detengo el esfuerzo.

De tiempos lejanos, me llegan recuerdos.

Los tiempos pasados me han deslumbrado.

Los tiempos pasados me han cautivado.

El otoño lo veo claro, nítido y limpio.

El otoño lo veo claro...

¿Y la primavera?".

Déjalas aquí.

¿Hacemos un poco de ruido?

Si hay que hacerlo...

Pin, pon, ¡fuera!

¿Goethe?

Esta vez, no. Fontane.

¿Pero esto qué es?

No puede ser cierto.

Cabronas.

Hijas de puta.

La mitad están defectuosas.

¿Qué pasa ahora?

¡Venga!

Las hemos pillado escondidas...

en una casa, cerca de la frontera.

¡Os voy a dar una lección!

No podemos perder más munición

ni más trabajadoras.

No me digas lo que tengo que hacer.

Lleváoslas.

¡Rápido!

Ya tomaremos medidas.

He dicho que no me digas lo que tengo que hacer.

Aquí mando yo, ¿entendido?

¡Vamos!

¡Andando!

¡Venga!

Esta trabajadora se incorporará a vuestro Comando.

Espero que le enseñéis las normas del campo.

¿En qué estás pensando?

En la tarta de manzana que mi madre hacía los domingos.

No pienses en esas cosas.

Déjala que piense lo que quiera.

Yo recuerdo a mi abuela,

dos domingos al año, nos llevaba a todos los primos a Reus.

Primero visitábamos la Casa de la Misericordia.

Les llevábamos hortalizas de nuestro huerto.

Después dábamos un paseo por la plaza del Mercadal...

e íbamos a comer a la fonda.

Ella siempre pedía lo mismo: arroz con sepia y carne.

Un día, le preguntamos si en ese restaurante

no sabían hacer nada más.

Y nos dijo:

"Cuando seáis mayores y yo esté muerta,

recordaréis todo lo que hacemos hoy como un ritual".

Luego, en casa, ella cocinaba el mismo plato.

¿Y por qué no nos cuentas cómo era aquel arroz?

Lo podemos poner en nuestro libro de recetas.

Toma, apunta.

El arroz se tenía que lavar.

Hay que dejarlo en remojo toda la noche.

Nunca había oído esto de dejarlo en remojo.

Después cortaba la sepia, la cebolla y el tomate.

Todo muy muy pequeño.

Luego freía la sepia...

y cuando estaba lista, la retiraba y ponía la cebolla

y el tomate.

Y lo dejaba mucho rato haciendo chup-chup.

¿Chup-chup? ¿Qué es chup-chup?

Chup-chup.

Chup-chup.

Lo siento. No tengo azúcar.

Mis condolencias por el suegro.

Era un hombre bueno. Se portó muy bien con nosotros.

Gracias.

¿Es verdad que compartió celda con el hombre que nos delató?

Eso dicen.

Y se ve que le pegó una buena paliza.

Nunca me hubiera imaginado que fuera capaz de pegar a nadie.

Yo tampoco. Jamás.

La guerra nos ha cambiado a todos.

¿Tiene noticias de Albert?

Aquí nadie ha venido, ni me ha escrito nadie,

para decirme qué le ha pasado.

Pues no lo entiendo.

Tú eres la última que estuvo con él.

Nos dejaron estar un rato juntos, en una pequeña celda.

Todos los días voy a Correos por si llegan noticias.

He escrito al censo de París un par de veces, pero no responden...

Y no lo harán.

-¿Y usted no piensa hacer nada? -Neus...

Todos hacéis lo mismo:

¡nada!

¡Cruzaros de brazos!

Tendríais que haberlo pensado antes.

La guerra no es un juego.

Albert y yo siempre supimos que lo que hacíamos era peligroso,

pero seguimos porque defendemos los derechos de los trabajadores,

de las mujeres como usted, o mis padres para tener una vida justa.

Y volveríamos a hacerlo si fuera necesario.

Tú le metiste todas esas ideas en la cabeza.

Aún estaría aquí si no fuera porque tú lo animaste con tu sangre republicana.

¡Calle!

¡Cuando conocí a Albert, él ya formaba parte de la Resistencia!

¡No grites!

Usted no tiene ni idea de todo lo que he vivido.

Donde he estado.

Lo que he tenido que arriesgar para volver aquí.

Lamento que hayas sufrido tanto, Neus.

Pero al menos tú lo puedes explicar.

¿Qué quiere decir?

Que no creo que Albert lo pueda explicar nunca.

Habla de él como si estuviera muerto.

Albert tarda porque está buscándose la vida,

de la manera que sea.

Que Dios te oiga.

Dudo que un hombre tan bueno como Albert pueda sobrevivir a tanto mal.

¿Piensa que yo...?

Pienso que en este mundo pagan justos por pecadores.

-Eso es lo que pienso. -En eso estamos de acuerdo.

Y Albert, y los que hemos luchado por los justos,

no merecemos su indiferencia.

No es indiferencia, Neus.

Pero es mejor dejar de lado lo que no podemos cambiar.

Y tú harías bien si intentaras olvidar.

Aún eres joven y puedes rehacer tu vida.

Señor Peter.

Por favor, necesito ayuda.

¿Qué ocurre?

Esta máquina no funciona.

Ya está.

Señora supervisora.

-¿Yo lavabo? -Ve, vaca histérica.

A la mierda...

¡Venga! ¡Más rápido!

¡Os estoy controlando!

Me estáis tomando el pelo entre todas, ¿no?

Estoy controlando lo que hacéis cada una.

Hoy vais a hacer todas el turno de noche.

Sois una panda de vagas.

¡Todas!

¡Unas vagas!

Comandante.

El campamento.

La fábrica.

Tienen que funcionar

con absoluta precisión.

No tolero las iniciativas individuales.

Comandante.

Usted sabe que en las últimas semanas la producción de balas ha disminuido

de diez a dos mil.

Lo sé.

Las mujeres hacen lo que quieren.

Nuestras medidas no son

lo suficientemente drásticas.

Las medidas aquí las decido yo.

Estas mujeres

no pueden ser persuadidas por la fuerza.

¿Todavía no lo has entendido?

Por la causa serían capaces de vender

a sus propios hijos.

Tenemos que convencerlas con inteligencia.

¿Entiendes lo que quiero decir?

Inteligencia.

No tolero más iniciativas personales.

Retírese.

Por primera vez, después de 4 años,

se habla francés desde un micrófono francés:

"París, París indignada,

París rota,

París martirizada,

pero París liberada...".

-¿Cómo ha ido? -Mal.

"...por sí misma,

liberada por su pueblo, con la ayuda...".

Esta guerra no la hemos ganado, padre.

No hay ninguna victoria, ningún cambio, que me haga sentir que la hemos ganado.

Neus, necesitas tiempo.

¿Cuánto tiempo?

Tantos días,

tantas noches aguantando, aguantando...

Luchando, padre.

Endureciéndome...

Has luchado por tu vida.

¿Y de qué me ha servido?

¿Para vivir qué?

Y no me digas que puedo rehacerla.

Yo solo quiero volver a casa.

Amar a Albert y cuidar nuestro huerto.

Desearía volver a creer en las personas, padre.

En nuestra capacidad de cambiar el mundo.

Después de tanta guerra,

¿esta es la paz que queremos?

Pues lucha por tu paz tanto como has luchado durante la guerra.

¿Sola?

Tu madre y yo hemos estado más de un año

sin saber nada de nuestros hijos.

Ni de ti ni de Lluís,

los dos desaparecidos.

He tenido miedo hasta de mis pensamientos,

sin compartirlos con tu madre para no preocuparla.

Y no podía hacer nada. Ni por ti, ni por ella,

ni ahora por Lluís.

¡Nada!

Y cuando no se puede hacer nada, toca esperar.

Yo no quiero esperar.

¿Y qué piensas hacer?

Nuestra voluntad no lo es todo, Neus.

Y recuerda:

"No bajes los ojos...

...ante nadie".

Mis muy queridas trabajadoras.

Antes de que vayáis

a realizar la gloriosa obra del Reich,

os quiero hacer un regalo.

Os lo merecéis.

Miraos.

Es evidente que ya no sois bonitas.

Ni siquiera para un judío

o un gitano.

Miraos.

Ya no despertáis el deseo en el alma

de ningún hombre.

Dais asco.

Esto no puede ser.

He decido arreglarlo

y despertar

vuestro espíritu femenino.

-¿Verdad, Rolf? -Sí, señor.

Sois mujeres sensatas.

No queréis morir, ¿verdad?

¿Queréis morir?

Tú.

¿Quieres morir?

No.

Naturalmente.

Queréis volver a la vida.

La vida.

¡El color de la vida!

Esto os ayudará...

¡Qué bonito!

A cambio de este regalo

espero recibir vuestra absoluta dedicación

al trabajo que os está salvando la vida.

Con absoluta devoción.

Esto es un campo de trabajo, por si aún no lo habéis entendido.

Así que,

si hacéis el trabajo

con el empuje del que sois capaces,

cada una de vosotras

recibirá un pintalabios de mi parte como recompensa...

Comandante.

Antes feas que esclavas.

Enséñales lo que hacemos con las ratas.

¡Ven aquí!

¡Te he dicho que les enseñes lo que hacemos con las ratas!

¡Venga!

¡Continúa!

¡Más fuerte!

Sois unas desagradecidas.

No sabéis la suerte que tenéis de tenerme como comandante.

Hoy te toca a ti.

Mi labor en la Resistencia, vale.

Creo que nos excedíamos.

Tengo dos hijos y...

siento que no los cuidé bien.

Un vez, en París, en una misión,

llevé al pequeño en el cochecito con unas bombas escondidas.

¡Qué locura!

Ahora no sé dónde están,

ni si están bien, ni...

Ni si les volveré a ver.

Y eso duele.

Entonces veo niños

y siento que son mis hijos.

No lo son, pero podrían serlo. Pero es una sensación extraña.

Yo no soy madre, pero entiendo lo que dices.

Tuve a 182 niños conmigo.

¿Y eso?

Crucé con ellos la frontera de Francia, durante la guerra de España.

Eran como mis hijos.

Yo sentía que aquellos 182 niños

eran hijos míos.

Esta tiene la regla.

¿Qué? No.

No puede ser.

En los tres años que llevo aquí nunca he visto a una mujer

que no respondiera al tratamiento.

Hay que llevarla a la enfermería.

¡Vamos!

-¡No! -¡Estoy bien! Puedo trabajar.

Puedo trabajar.

Abre la boca.

Apta para trabajar.

El alto comandante de nuestros enemigos

ha impuesto el toque de queda en las zonas ocupadas.

Ahora, la lucha continúa más que nunca.

Nos han quitado las armas en las zonas ocupadas,

pero nunca nos quitarán nuestro futuro y nuestra libertad.

¡La defenderemos hasta la última gota de sangre!

¡Muerte a nuestros enemigos, victoria a nuestra libertad!

Toma.

"El rocío del alba

me ha mojado lo pies".

Mierda.

Abre la maleta.

Mire, si tiene algo...

He perdido la llave y no puedo abrirla.

Una mujer como tú...

¿No tiene miedo de viajar sola?

Perdone, me están esperando.

Esta fulana está ansiosa por encontrarse con su novio.

¿No es cierto?

¿Hace tiempo que no lo ves?

¿No?

Rápido.

Pasa.

¿Cómo va todo, querida?

Bien.

El rocío del alba me ha mojado los pies.

Dile a tu hermana que he mandado coser las sábanas.

Se lo diré, se pondrá contenta.

Necesitamos armas.

Tenemos que esperar a que vuelva Tomeu.

Jean me ha dicho que nos estamos exponiendo demasiado.

-¿Y tú qué opinas? -Que tiene razón.

Vámonos a Vileneuve.

Están montando un boicot en la fábrica de conservas de los alemanes.

Nos podríamos infiltrar.

Si consigo un puesto en la cadena, podría poner arsénico en las latas.

Les diré que se den prisa.

No. Nos vamos mañana.

Sí que te ha asustado.

¿Tan mal lo ves?

Sí.

Neus, venga, ven.

Quiero que hagamos un pacto.

Entre estas cuatro paredes...

Repite conmigo.

Entre estas cuatro paredes...

Entre estas cuatro paredes...

-En este nidito nuestro. -En este nidito nuestro.

No habrá guerras...

...ni maquis....

...ni Resistencia...

...ni nazis...

...ni padres...

...ni suegros...

¡Ni nada de nada!

¡Todas en pie!

Sigmund Schwartz.

Queda arrestado por alta traición.

¡Venga!

"En el bosque los pájaros han callado...

Espero que pronto quedes en calma también".

¡Andando, rápido!

¡Alto! ¡En fila!

Me han dicho que aún no habéis entendido

que sois esclavas del Reich.

Que sois...

súbditas...

del ejército alemán.

También me han dicho que sois unas gandulas.

¿Cuántos años tienes?

¡Hoy empezaréis a trabajar de verdad!

Tenéis que ser máquinas de precisión.

Quedan prohibidos los cinturones y los bolsillos.

Hablar.

Cantar.

¡Prohibido!

Y para que entendáis el valor de vuestra eficacia,

recibiréis un sueldo.

A nosotras no nos comprarás.

No queréis dinero...

Pues no tendré piedad.

¿Qué hacemos con la rata?

Que se pudra en el suelo.

A las demás...

Desnudadlas.

¡Venga!

¡Quitaos la ropa!

Esto se ha acabado.

No.

-No podemos abandonar. -Sí que podemos.

Es una asesina, Neus.

Pero nos necesita.

-Tenemos que buscar otras estrategias. -¡No! Tenemos que parar.

Y a los nuestros...

que continúan luchando en el frente... ¿Qué les diremos?

¿Que tuvimos miedo?

¿Tú podrás mirarlos a los ojos si nos rendimos ahora?

Yo no.

Tenemos que protegernos.

Tenemos que protegernos, siempre.

Los alemanes deben estar perdiendo.

Seguro que los aliados están cerca.

Yo ya no puedo tener más miedo y no hacer nada...

Yo también. Prefiero arriesgarme.

Haré lo que decida la mayoría.

Yo también.

Yo prefiero ser una gandula que una traidora.

Entonces...

¡Viva la Resistencia!

¿Por qué no cuentas algo?

Hoy te toca a ti.

¿Por quién rezas?

Rezo por todas nosotras.

Para que Dios nos ayude.

¿Que nos ayude?

¿Y cómo es que este Dios permite tanta barbarie?

No es Dios.

Es el egoísmo del hombre el que causa todo este mal.

¿Y por qué no hace que los hombres sean buenos?

Dios guía a los que le escuchan.

No eres católica, ¿verdad?

No.

De pequeña iba a misa con mi abuela.

Los domingos.

Oía al cura decir que Dios era bueno.

Era compasivo.

Que nos enseñaba el camino.

También decía que era celoso.

Celoso... Eso significa que vela por nosotras, nos protege.

Sí, lo sé.

Este cura cobraba diez pesetas

a todos los que no iban a misa los domingos.

Y le daba igual si era por enfermedad o porque no creyeran.

¡Solo le interesaba el dinero!

¿Cómo se puede creer en lo que dice esta gente?

¿Y quién te acompaña, si no crees en nada?

¿Que no creo en nada?

Creo en nosotras. Esta es mi fe.

No es lo mismo.

¿No es suficiente?

Tú eres profesora de canto, ¿no?

Sí.

En París.

Trabajé en una escuela de música durante cinco años.

¿Cantamos?

¿Estáis locas?

Enséñanos una canción.

¿Cuál?

¿Dónde han ido las sonrisas de los niños?

¿Es la lluvia o son lágrimas?

¿Dónde han ido las sonrisas de los niños?

¿Es la lluvia o son lágrimas?

¿O es el olor del horno de pan?

¿O es el fuego o el hambre que tenemos?

¿Dónde han ido las sonrisas de los niños?

¿Es el viento o son lágrimas?

Si es cierto que el tiempo pasa

esperemos lo que está por llegar.

Cada día hacemos lo mismo,

pero es mejor que la soledad.

Cada día hacemos lo mismo,

pero es mejor que la soledad.

¡Salid!

¡Fuera!

¡Salid!

¡Quieto!

Cojo la maleta.

Tranquilo.

¡Venga, fuera!

¡He dicho que fuera!

Ya te hemos oído. Ya está.

Dice que la máquina lleva mucho tiempo estropeada.

¿Por qué no se ha reparado todavía?

No lo sé.

Tú eres la encargada, ¿no?

-Sí. -Sí.

¡Arregladla! Antes de que acabe el día.

¡Si no lo hacéis, lo vais a pagar!

¡Todas!

A trabajar.

¡Venga, venga!

Por supuesto.

Tenéis que parar.

Levantaos.

¡Venga, fuera de la cama!

Levantaos.

Mire aquí.

¿Por qué necesitas esto, rata mocosa?

¿Para qué lo guardas?

Dime para qué.

Me cago en Dios. ¡Malas putas!

Entre estas cuatro paredes.

En este nidito nuestro.

No habrá guerras.

Ni maquis.

Ni Resistencia.

Ni nazis.

¡Neus!

Neus, despierta.

Ni nada de nada.

Neus, despierta.

¡Neus!

Despierta.

No me lo habéis quitado, ¡cerdas de mierda!

¡No lo habéis conseguido!

¿En qué piensas?

Vamos demasiado lentas.

Tenemos que seguir con la acetona, es más efectiva.

Neus,

¿no crees que es mejor esperar a que te recuperes?

Estoy bien.

-¿Sí? -¿No lo ves?

Sí.

Pero podrías estar muerta.

Cuando salgamos de aquí

le contaremos al mundo lo que nos han hecho estas bestias.

Por eso no moriré.

Para poder contarlo.

¿Lo entiendes?

Lo haremos, Neus.

Lo contaremos.

¡Déjame!

No te muevas, rata asquerosa.

¡Déjame!

¡Déjame!

¡Me haces daño!

¿Algo que decir?

Estaban tirando la pólvora

-de las balas al suelo. -¡No es cierto!

¡Está mintiendo!

¡Señor!

Ellas no han hecho nada.

Lo he visto.

¿Ah, sí?

¿Y tú cómo te llamas?

Annabelle.

¡Lleváoslas!

-¡Tú! Ven conmigo. -¡Vamos!

Apuntemos nuestras direcciones de casa.

Las que salgan que avisen a nuestras familias.

Rue Dussoube.

París.

Boulevard Rochechouart, París.

La Borderie.

Carsac, Dordoña.

No esperéis a vuestras amigas.

Espero que con ellas hayamos eliminado por fin

las manzanas podridas de este comando.

¡A trabajar!

Las han colgado en Flossenbürg.

Con un gancho de carnicero.

Y las han dejado agonizar toda la noche.

La guerra está llegando a su fin.

La lucha por la capital de la nación

se ha convertido en una batalla por Alemania y por Europa.

En una defensa heroica, nuestros valientes batallones

y la guardia nacional han infligido grandes pérdidas

al enemigo en los últimos días.

Pero su heroica acción

no ha podido impedir que los bolcheviques

se acerquen a la línea exterior de defensa de la capital de la nación.

Así que la batalla de Berlín se ha convertido

en una batalla por la victoria final.

¡Defensores de Berlín!

¡Los ojos de vuestras mujeres, vuestras madres y vuestros hijos

están puestos en vosotros!

¡Ayuda!

¡Necesito ayuda, rápido!

¡Yo no me como esta mierda!

¡Cerdas de mierda!

¡Come!

¡Come!

¡Come!

No valéis ni el precio de una bala.

"Querida Avelina:

Amor mío.

Hoy es un día feliz.

Esta mañana el abogado me ha confirmado que no me ejecutarán.

Me caerán 20 años.

Esto significa que pronto nos reencontraremos.

Dale un abrazo muy fuerte a la niña.

La echo muchísimo de menos.

Y también a mis padres.

Dales las gracias por todo lo que hacen por nosotros.

Qué alegría saber que Neus ya está en casa.

Nos volveremos a ver, querida.

No pierdas nunca la esperanza.

Te quiere,

Lluís".

Me alegro, Avelina.

Tenemos que enviarle un paquete.

Quizá me dejen ir a verlo.

Se lo podría llevar yo misma.

¿Qué te pasa, tía?

Cielo...

Perdonad.

¿Qué le pasa?

Es por su marido.

Tendría que olvidarse de él.

Ya ha pasado mucho tiempo, ¿no?

Tiene que rehacer su vida.

No soporto que remuevan mis cosas.

¿Dónde está mi traje?

¿Qué traje?

El traje de deportada.

Yo no he tocado nada.

Dudo que papá entrara en mi habitación.

Olvídalo, Neus.

Tienes que pasar página.

Son mis recuerdos.

¿Por qué os tenéis que meter?

Porque ya es hora de que dejes el pasado atrás.

Todos hacemos cuanto podemos para que estés bien.

¿Y remover mis cosas es pensar en mí?

¿Dónde está mi traje?

Ya te he dicho que no sé dónde está.

Piensa en tu futuro.

-Aunque no puedas tener hijos... -Le pido que no se meta en mi vida.

Avelina.

Solo ha podido ser ella.

No eres nadie para tocar mis cosas.

¿Qué quieres decir?

No pongas esa cara...

¿Dónde está mi traje?

Lo he tirado.

¿Cómo?

Es un pedazo de tela que solo te trae malos recuerdos.

¿Dónde está mi traje?

Olvídalo.

No queremos olvidar nunca lo que nos han hecho.

¿Lo entendéis? ¡Nunca!

-Déjalo ya. -¡Nunca!

No eres la única que lo está pasando mal.

¿Lo entiendes?

No tienes ningún derecho a meterte en mi vida.

¿Lo entiendes?

Venga.

Espabilad.

Señora supervisora,

¿puedo ir al baño?

Ve, vaca asquerosa.

¿Hola?

¿Hay alguien aquí?

¿Hola?

¿Hay alguien aquí?

Son partisanos.

¡Estamos aquí!

¡Estamos aquí!

¡Ayuda!

¡Aquí! ¡Estamos aquí!

-¡Aquí! -¡Estamos aquí!

¡Aquí!

Han minado la granja.

¿Hay alguien aquí?

¿Hay alguien aquí?

Estoy llena.

Llena.

Sí, llena.

-Llena. -Llena.

Después del bombardeo me enteré

de que dieron orden de minar el campo.

Querían morir matando.

Siento no haber podido hacer más.

Gracias.

De nada.

¡Neus, es para ti!

"Apreciada Neus:

Albert me encargó que te diera la noticia.

Murió de agotamiento el mismo día que liberaron el campo.

Durante todo el tiempo de cautiverio,

él ha sido como un hermano para mí.

Nunca dejó de hablarme de ti

y de la felicidad de haberte amado.

Murió convencido de que tenemos que abandonar las armas,

pero continuar con la lucha".

Yo no sé cómo se vive el luto.

Con la misma fuerza que nos estamos dando ahora.

Yo tenía esa fuerza cuando estaba con las compañeras.

Pero ahora ya no.

Si la tuviste entonces, aún la tienes.

La diferencia es

que no tienes un enemigo contra el que hacerte fuerte.

¡Albert!

¡Albert!

¿Estoy bien así?

Sí. Quizás unos pasos a la izquierda.

Sí. Muy bien.

Es una foto de cuerpo entero, ¿no?

Sí, señora.

Ahora no se mueva.

¿Cuánto tiempo pasó en el campo?

Estuve tres meses en la cárcel de Limoges.

Más de un mes en el campo de Ravensbrück,

11 meses en el de Holleischen.

Hoy hace exactamente seis meses que regresé.

¿Y cómo está ahora?

Nunca olvidaré todo lo que he vivido.

¿Cree que la memoria nos hace libres?

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