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Original subtitles

Todos los exteriores de esta pel�cula se rodaron realmente

en las extra�as laderas selv�ticas del Mauna Loa y del Mauna Kea

en el Pac�fico Sur.

En un vapor sin ruta fija que serpenteaba por la costa malaya,

en medio de muchos culis chinos y pasajeros de toda raza,

cuatro personas se conocieron por casualidad.

Un famoso corresponsal y locutor de radio

a quien la civilizaci�n le hab�a dado todo.

La esposa de un oficial brit�nico de Malaya quien, con sus actividades sociales,

plegaba la civilizaci�n a sus objetivos. el de esta temporada era menos beb�s.

Un insignificante qu�mico del caucho,

demasiado sensible y t�mido para tomar las riendas de su vida.

Y una maestra de Chicago, tan insignificante que ni la vida la percib�a.

En la mente de los cuatro s�lo exist�a la imperiosa necesidad

de llegar a Nueva York en determinada fecha

cuando de pronto el destino se interpuso en sus planes y...

LLAMANDO A SINGAPUR -

LLAMANDO A SINGAPUR -

PESTE A BORDO -

PESTE BUB�NICA -

MUERTOS - MURI�NDOSE -

NO SE PUEDE OCULTAR POR MUCHO TIEMPO -

LA TRIPULACI�N Y LOS CULIS SE REBELAR�N -

SE TEME UN MOT�N -

LOS PASAJEROS IGNORAN LAS CONDICIONES -

AVISAR

Sr. Corder, �qu� fue lo que lanzaron por la borda?

Otro cuerpo.

Mire, logramos escapar a tiempo.

D�gale que nos lleve a tierra.

�A tierra? A tierra.

�Corder! �Corder!

�Puedo retirar la mano?

�Promete dejar de gritar?

Est� bien.

Me hizo perder los lentes.

Lo siento.

Bueno, usted me mordi�.

-�El barquero est� de acuerdo? -M�s le vale.

-�Puedo hablar? -Siempre y cuando no grite.

-A�n no estamos a salvo. -�Por qu� me secuestraron?

Esta noche vi una rata tambalear y morir frente a mi camarote.

Y cuando Ainger, la Sra. Mardick y yo los vimos lanzando los cuerpos...

lo supe de inmediato: la peste bub�nica.

�La peste?

Esos culis empezaban a morirse como las ratas.

Tarde o temprano, los pasajeros nos contagiar�amos...

y nos lanzar�an a los tiburones.

Cuando nos detuvimos a cargar copra en esta aldea...

decidimos abordar uno de los botes...

y obligar al barquero a dejarnos en tierra.

-S�, pero yo, Sr. Corder, yo... -Es culpa suya.

No crea que pensamos en invitarla.

Si hubiera estado cenando como los dem�s...

Sal� a mirar las estrellas.

Nos miraba a nosotros cuando grit�, �cierto?

Tem�a que perdieran el bote.

Tuvimos que impedir que gritara.

De haberse descubierto la peste...

Los culis habr�an entrado en p�nico...

y habr�an causado un mot�n.

Habr�a sido una de las mejores historias...

que me hubiera tocado escribir.

�Es correcto abandonar a esa gente sabiendo que quiz� todos morir�n?

�De qu� les servir�a que nos qued�ramos a morir a su lado?

�Acaso esto no es pirater�a? �Apoderarse de un bote as�?

Sabe qui�n soy, �cierto?

Claro. �Qu� pregunta m�s tonta!

Todas las ma�anas leo sus art�culos en el peri�dico.

Todos saben qui�n es Stewart Corder.

Entonces no me preocupar�a por las acusaciones de pirater�a.

S�, �pero acaso...?

No se preocupe, jovencita. Estar� a salvo con nosotros.

�C�mo se dice "leche condensada" en malayo?

No, claro. Usted no habla ingl�s, �verdad?

Me he encargado de todo.

Cuando desaparece la primera emoci�n, ya no parece tan aterrador, �verdad?

Supongo que no es algo muy usual...

para esa pobre chica, quiero decir.

Le dir� que puede confiar en m� como su chaperona.

Las solteronas como ella son sus propias chaperonas.

�Es...? �No es fabuloso?

Pero quiere m�s dinero.

D�gale que se vaya...

Dele algo de dinero, Sr. Ainger.

Por supuesto.

-�Para qu�? -Es una sorpresa.

Dice que puede contratar a un gu�a ingl�s en esa aldea.

-Es una buena noticia. -No todo, Ainger.

No ha viajado mucho por el Lejano Oriente, �no?

No. Trabajo en un laboratorio en mi ciudad.

Soy qu�mico. Del caucho.

�Qu� interesante!

No, en realidad, no.

S�lo huelo. Es decir, mi ropa siempre huele a qu�micos.

�Vaya!

Miren.

Fue a buscar al ingl�s y todo lo necesario.

-Muy bien, vamos. -S�.

Muy bonito.

Probablemente quemen las casas por una ceremonia religiosa.

-Vamos, echemos un vistazo. -S�.

Este desembarco me recuerda cuando me bombardearon camino a la guerra.

Obtuve las mejores exclusivas en ese destacamento.

�Qu� ocurre, querida?

Debe haber pisado algo.

Hay algo ah�. Se movi�.

-�All�! �Lo ve? -Silencio.

Es el hechicero.

No se muevan. Tengo el rev�lver listo.

No, Corder. �Hace falta? Probablemente s�lo sean pescadores.

D�gales que no los lastimaremos si se comportan como debe ser.

�C�mo dice?

-Es el c�lera. -�Qu�?

Est�n quemando los cuerpos.

�Por qu� no nos lo dijo el barquero?

Vamos, alej�monos.

Sr. Montague. �se soy yo, Tuan.

El hombre m�s blanco de este lugar.

De la mejor marca inglesa.

-De la mejor marca inglesa. �Lo ve? -Mucho gusto.

S�lo yo.

�Qu� puedo hacer para ayudar a mis hermanos y hermanas blancos?

Queremos bordear la costa hasta Kintaling.

Lamento decepcionar a Tuan, pero es imposible bajar por la costa.

No podemos navegar por los manglares.

Debemos atravesar la selva.

-�Qu�? -�Qu�?

�Cu�nto tiempo tardaremos?

Tres, cuatro d�as.

Depende de cu�n perfectamente...

caminen las hermanas.

-�Caminar? -�Caminar?

S�, pero con nuestras m�quinas, Corder...

estos ind�genas har�an las cosas a un costo �nfimo y no podr�amos competir.

Ustedes los c�nicos nunca ven la otra cara de la moneda.

Bueno, eso nos evita muchos males.

Despu�s de mi tercer matrimonio...

Mi esposo trabajaba aqu� para el gobierno.

Tambi�n se llamaba Alfred.

A veces era muy vergonzoso...

ya sabes a lo que me refiero.

Llamar a un Alfred...

y descubrir que no era Alfred, sino Alfred.

Me compromet� en la secundaria, pero luego no sucedi� nada.

A esa edad somos muy j�venes.

�Quieren descansar?

En realidad, no es el calor, es la humedad.

�Sr. Corder?

�Qu� sucede?

Sr. Corder, �le importar�a arrancar esa orqu�dea para m�?

Supongo que podemos llev�rnosla.

Gracias.

Nunca he tenido una orqu�dea. Son tan caras.

Espero no ser mucha molestia.

Muy bonito.

Es como estar en el jard�n bot�nico y en el zool�gico al mismo tiempo.

�Le pas� algo?

No, no.

Era s�lo una serpiente peque�a.

P�ngaselo. Este sol nos quema, aunque no lo veamos.

D�selo a Judy, Sr. Corder.

Sr. Corder, con toda su experiencia...

deber�a saber que esa pobre chica se muere por tener un romance...

y lo devora con los ojos.

Sea amable con la pobrecita.

No me gustan las pobrecitas.

�Judy!

Vamos. Debemos llegar a Kintaling para tomar el siguiente carguero.

Sr. Corder, gracias por prestarme su sombrero.

-Fue muy considerado. Se lo agradezco... -De nada.

Fue su buena obra del d�a.

�Qu� extra�o! No hay cocodrilos.

R�pido. No se muevan, por favor.

Vamos, Montague, no es hora de melodramas.

Este lugar es tan tranquilo que para m� es m�s bien aburrido.

�Deprisa, salgamos de aqu�!

Un coco cay� de la palmera, es todo.

�Cree que es aburrido? Yo pienso que es interesante.

Estamos en un territorio casi virgen.

Quiz� por eso al Sr. Corder no le gusta.

Seladang.

�Qu�?

Un seladang en nuestro camino, Tuan. Debemos darle la vuelta y evitarlo.

Miren.

Vaya, pero si es s�lo una vaca.

No, no. Son b�falos de agua.

Se usan mucho en este pa�s y en China, Jap�n y las Filipinas...

como bestias de carga.

No, no, mem ketchil. Disculpe. �ste es un pariente muy distinto.

-Por favor. -Bueno...

Cuando se estudia un pa�s, se estudian sus animales...

hace tiempo que ense�o geograf�a y s�...

�Es profesora de geograf�a?

�Santo cielo!

Tuan, por favor.

El seladang es un animal muy eficiente. Mata hasta los tigres en una sola pelea.

�C�mo se escribe? Seladang.

Veamos. El 11 nos topamos con el feroz seladang...

o b�falo de agua, para algunos.

Hay muchos en la manada. Debemos dar media vuelta...

�Tonter�as! �Tienes miedo?

Claro. El seladang puede matarme.

A veces es inteligente tener miedo.

�Vamos!

�Deprisa!

Montague, �lograr�s llevarnos de nuevo al sendero?

Soy de la mejor marca inglesa, Tuan.

-Dentro de poco, volveremos al sendero. -M�s te vale.

Sin duda alguna.

Para nuestro congreso internacional, es esencial...

que yo est� en Nueva York a tiempo.

Mi ponencia muestra una mejora de 18% en el cumplimiento de nuestro objetivo.

�Qu� objetivo?

Menos beb�s.

Sr. Ainger, �usted dijo que deb�a regresar para...?

Es un hombre callado, �verdad?

Yo debo regresar el primero del mes.

La comisi�n escolar me despedir� y no puedo perder mi ingreso.

Le ped� prestado a mi t�o para este viaje. Vivo con ellos.

�Qu� bien!

-�Judy? -�S�?

Somos dos mujeres y estamos completamente solas aqu�.

Aunque s� que el Sr. Corder y el Sr. Ainger son dos caballeros...

debemos estar unidas y reafirmar nuestra posici�n.

No entiendo.

Tendremos que acampar con estos dos hombres.

�Ha pensado en la noche?

No. No, no puedo.

Nunca se me ocurrir�a.

Usted es muy grosero.

Me insulta al pensar que yo aceptar�a de buen gusto...

y me opongo.

El Sr. Corder asumi� que usted dormir�a con nosotros por su propia seguridad.

Me atrevo a decir que ninguno de los dos la ve como una mujer.

As� que, por el amor de Dios, no convierta esto en un problema sexual...

y v�yase a dormir.

Sr. Ainger, usted es un viejo muy desagradable.

Caray, querida, �l no es viejo.

Ahora, ven. Vamos a los brazos de Morfeo.

Como profesora de geograf�a, Srta. Jones, deber�a saber que esto no es Central Park.

Y si esto la hace sentir mejor, admito que no siento nada por usted.

Usted no afecta nuestra virilidad...

as� que c�lmese y venga con nosotros, �s�?

No pens� que tambi�n ser�a grosero.

Buena cama. De hojas de juloh-juloh.

Es bastante p�blico, �verdad?

No. Tenemos el �rbol banyan, un techo elegante.

�Sr. Ainger?

No me mencion� cuando explic� c�mo pernoctar�amos...

pero supongo que la garant�a que le dio a la Srta. Jones...

se aplica tambi�n a m�, �no?

Gracias.

No es...

Ya voy.

No es nada.

�Hay alguna forma de salir de esta jaula?

Hemos buscado el sendero durante tres d�as.

Montague, �estamos perdidos?

Pero Malaya es un lugar tan peque�o.

No tan grande como...

Veamos... Iowa.

Pero en Iowa los caminos son mejores.

Quiz� si lo visualiz�ramos, podr�amos hallar el Norte.

La pen�nsula malaya limita al Norte con Siam...

al Sur con el Estrecho de Singapur, al Este con el Mar de China...

y al Oeste con el Estrecho de Malaca.

"Agua, agua por todos lados Sin una gota para beber"

�Tiene que ser desagradable, Sr. Ainger?

Lo siento. Es mi est�mago.

�Est�s perdido, Montague? �Lo est�s?

No conozco muy bien esta parte de la selva, Tuan.

Por Al�, quiz� estemos perdidos.

�Oye! �No puedes hacerme esto a m�!

No. No al New York Globe.

�Ay, c�llese!

Chicos, por favor.

He salido de peores atolladeros que �ste.

Entonces s�quenos de �ste. Debo regresar para el tres.

A m� tampoco me agrada estar aqu�...

con los datos importantes que debo entregar a Washington.

No se desanime.

Lo resolver�.

�Claro que lo resolver�! Vamos, Ainger. Las mujeres y los ni�os primero.

Vamos, Montague.

Sra. Mardick.

Para esta noche tengo las cartas del solitario...

Un tr�bol.

Pica.

Esto nos hace olvidar el peligro y el resto, �verdad?

�Qu� bueno que pens� en ello!

Es s�lo un mono.

-Su canto. -Disculpe.

-Se cantaron un tr�bol y una pica. -S�, s�. Dos picas.

Paso.

Me sacrificar� por usted, Ainger.

Dos picas.

-Paso. -�Pasas?

Muy bien. Juegue.

Ah, s�, eso es maravilloso, compa�ero.

Sr. Corder...

hay algo en su camisa...

con muchas patas.

Aqu� viene el ataque.

�Acaso no soy un muerto fabuloso, Sr. Corder?

S�, fant�stico.

-�Por qu� no cant� m�s alto? -�M�s alto?

Montague, �qu� clase de p�jaro es �se?

El p�jaro de la fiebre cerebral, Tuan.

Quien escucha largo rato a ese infiel puede sufrir graves infortunios en la cabeza.

Tonter�as.

Todo est� en nuestra mente, �no creen?

Es decir, el miedo.

S�lo quer�a estirarme.

�Se ha dormido con otro as?

Ay, lo siento mucho.

Mi imaginaci�n no me permite descartar la selva.

Parece tan repleta de cosas.

Bueno, Cenicienta, se cant� un coraz�n.

Ay, lo siento.

Es como hacer un picnic, �verdad?

Depende del cristal con que se mire.

Del dicho al hecho, hay mucho trecho.

Buena jugada, compa�ero.

Esto me recuerda la �ltima vez que jugu� bridge...

mientras los chinos defend�an Shihkiachwang.

Los corresponsales est�bamos jugando con algunos generales.

Hac�a 40 grados bajo cero afuera.

Los japoneses segu�an atacando y los chinos respondieron con bayonetas.

Un final sangriento. Me record� a Bunker Hill.

�Tambi�n estuviste ah�?

Supongo que el ruido no nos lastimar�.

Adem�s, Alfred hace much�simo ruido en casa.

Tu turno, querida.

Creo que se me cay� una carta.

Aqu� est�.

Al parecer, no tengo suerte.

�Ay, estos mosquitos!

A m� no me pican. Es raro.

No, no lo es.

Quiz� a ellos tampoco les guste su actitud.

�Le gusta burlarse? �se es...

Judy, no se mueva.

Es una serpiente.

Una cobra. Muerte en cuatro minutos.

Buen trabajo, Corder.

Fue el primer gol contra la selva.

Disculpe.

Tuve suerte en acertar el tiro.

Suerte para m�.

Me salv� la vida.

Es Judith, Stewart.

Judy, quiero decir.

Esta noche me llam� Judy, �recuerda?

Cuando fue muy valiente y me salv� de la cobra.

Montague, �has visto mis zapatos?

No, Tuan.

Sra. Mardick.

-El desayuno. -Ahora voy.

Los hombres viven para comer.

Robinson Crusoe com�a hojas.

�Qu� libro m�s est�pido!

Vamos, querida. Tengo hambre.

�D�nde est�n mis...?

�Qu�...?

�Qui�n hizo esto?

Debiste pensarlo mejor antes de poner a secar tus zapatos al fuego.

�Montague!

S�, Tuan.

�Qui�n fue el tonto que puso mis zapatos en el fuego?

No s�. Tal vez los monos.

De la mejor marca inglesa. Como yo.

�No me saques de quicio, payaso!

Como si fuera poco, �ahora tengo que ir descalzo?

�Qui�n lo hizo?

Los zapatos no caminan solos.

�Qui�n quem� mis zapatos?

Fui yo.

Estaban muy mojados. S�lo quer�a ayudar.

�Por qu� me escogi� a m�?

Si quer�a quemar zapatos...

�por qu� no escogi� los de Ainger?

Mis zapatos no son tan rom�nticos, muchas gracias.

Por favor, perd�neme. Tem�a que le diera neumon�a.

Y ahora descalzo, me dar� t�tanos.

No, por favor, fue sin querer.

Escuche.

Ha causado muchos problemas desde el principio.

Si quiere ayudar, cierre la boca y qu�dese quieta.

No est� dictando esta clase de geograf�a.

Por favor, Sr. Corder.

�Usted tambi�n!

Ya ver�n. Har� suelas con mi camisa.

Stewart Corder.

As� que todo lo que hago est� mal, �no?

Para variar.

Toda mi vida he escuchado lo mismo de los parientes que me criaron.

Pens� que usted era diferente.

Pero todos ustedes me han menospreciado tanto...

que s�lo deseo nunca haber nacido.

-Srta. Jones, disc�lpeme... -�C�llese!

�Acaso les ped� que me trajeran aqu�?

Me secuestraron.

Ahora que s� en qu� me met�, saldr� de esto yo sola.

-No puede atravesar esta selva. -No puedo, �verdad?

D�jenme decirles algo.

Todos se han re�do de mi nombre, Jones.

Mi tata tatarabuelo fue John Paul Jones.

�l no escrib�a sobre las guerras, sino que las peleaba.

Y el qu�mico con que trabajaba era la p�lvora.

�Qu� opinan de eso, marineros de agua dulce?

Pr�stame tu cuchillo.

Regresar� cuando se le pase la rabieta.

Todos los sabios saben que eso es verdad.

Conozco a las mujeres.

Pero fuiste muy severo con la chica.

Bueno, �acaso no quem� mis zapatos?

-�Srta. Jones! -�Judy!

Llam�mosla de nuevo. Debemos hallarla.

-Llamemos todos juntos. -Bueno, �listos?

-�Srta. Jones! -�Judy!

All� est�.

No se mueva o volver� a perderse.

�Al�jense! �V�yanse, r�pido!

�Qu� buen recibimiento!

Quiz� a�n siga enojada.

Sea amable, Sr. Corder, y ofr�zcale disculpas.

�Disculpas?

�V�yanse! �Deprisa! �V�yanse!

-Le dije que no saldr�a... -Estamos rodeados de salvajes.

Semang.

�Santo cielo!

�Miren! �Ah� est�n!

�No se muevan!

Disculpe.

Esta parte de la selva pertenece a esta gentuza.

Expl�cales qui�n soy.

Nos conceder�n derecho de paso, Tuan...

a cambio de una sorprendente gran cantidad de arroz.

Est� bien. Diles que lo enviaremos en cuanto lleguemos a Kintaling.

-Vengan, vamos. -Pero...

es una situaci�n muy delicada.

Debemos dejar a una de las damas como garant�a de pago.

La pobre.

Pero no son antrop�fagos, �verdad?

No, mem ketchil.

Bueno, no tendr�s que preocuparte por eso.

�No se saldr�n con la suya!

�Y qu� pretendes hacer al respecto? �Pedir un acorazado a Washington?

�Montague! Diles que mi peri�dico...

probablemente me est� buscando.

-Se meter�n en l�os si no... -Deja de hablar tanto.

�Vamos!

Lib�renlos, por favor.

Diles que ir� con ellos. S�lo lib�renlos.

�A m�? �Yo?

El pago de arroz, mem ketchil, se calcular� seg�n el peso de la dama.

No. No, yo ir�.

Diles que les daremos el doble de mi peso.

Tonter�as, querida.

Esperen a que transmita esta historia.

Se han declarado guerras por menos que esto.

Vamos, querida. No te sientas mal.

Es cierto que estoy un poco gorda en algunas partes.

-Ay, Sra. Mardick. -S�.

S�, s� lo estoy.

Env�ale esto por correo a mi Alfred...

si tienes oportunidad.

Adi�s. Adi�s, querida.

Lo siento mucho.

Ser� muy dif�cil para la pobre Judy ahora que no estar� con ustedes.

Recuerden que son dos caballeros.

Hasta donde puedan, claro.

Au revoir. -Esto es...

No se preocupe. Vendremos por usted.

Bien, Montague, su�ltanos.

Disculpe, Tuan...

pero tuve que prometer que no los liberar�a hasta que el sol estuviera ah�.

-�Qu�? -�Algo m�s?

S�, Tuan.

Si no se entrega el arroz dentro de una luna, matar�n a la dama.

-Lo dice para intimidarnos. -No, Tuan.

-�Cu�nto es una luna? -Un mes.

Est� bien. Ahora que sabemos el camino a Kintaling, llegaremos a tiempo.

Perd�neme, Tuan. No sabemos el camino.

�No le preguntaste a esos ind�genas?

Los blancos como yo no pueden parecer ignorantes frente a los ind�genas.

-�Entonces la Sra. Mardick...? -�A�n seguimos perdidos?

�No pueden dejar de pensar en s� mismos?

No puedo dejar de pensar en lo que usted nos hizo.

-Sin su rabieta... -Ay, c�llate, Corder.

�C�mo dices?

-�Qui�n te pregunt�? -Te lo digo yo, idiota.

Si no la hubieras molestado, no habr�amos tenido que buscarla.

Se me desprender� el brazo.

�Acaso crees que me estoy divirtiendo?

-Tengo una informaci�n para Washington... -�Que har� explotar tu pecho condecorado?

S�, ya s�.

Ainger, te tragar�s tus palabras sarc�sticas.

�Ay, basta!

Parecen dos chiquillos castigados sin recreo.

Los dos me dan asco.

-�Le damos asco? -S�, me dan asco.

�O no tengo sentimientos como ustedes?

Bueno, s� tengo.

Y de ahora en adelante, no los ocultar�.

Si debo estar perdida, estar� perdida como quiero.

Y har� todas las cosas que siempre he querido hacer antes de morir.

La chica est� hist�rica. Oiga, se comporta...

Y usted se comporta como si estuviera en una estaci�n radial.

Y usted, como si estuviera en un hospital.

Son un par de...

malhumorados, irascibles...

eg�latras y ego�stas.

Montague, su�ltalos y s�gueme.

-Pero el jefe dijo que el sol deb�a... -�Me o�ste?

S�, mem ketchil, sus palabras fueron muy elegantes.

�Qu� le sucede?

Se ha convertido en mujer.

Esto se pondr� peor.

Tuan, todos los sabios saben que eso es verdad.

O m�s de una esposa...

ya sabe a lo que me refiero.

Los hijos...

Ahora bien, �podr�a decirme...

a cu�nto asciende la tasa de natalidad...

en esta aldea?

He trabajado en eso toda mi vida.

Date prisa con la comida, Montague. Debemos ponernos en marcha.

�D�nde est� Judy?

Ba��ndose, Tuan.

Ve por ella, Ainger. Tengo hambre.

Ve t�. Estoy ocupado.

Entonces olvid�mosla.

Alguien deber�a ir por ella.

Ya sabes qu� sucedi� la �ltima vez que comimos sin esperarla.

-Ir� si t� vienes conmigo. -Est� bien.

Tengo chicas en todo el mundo y las extra�o aqu�.

Pero te juro que esta solterona me detiene...

No estamos jugando limpio.

�Crees que debamos toser o algo as�?

Bueno...

�Largo! �Fuera de aqu�!

�Voy por �l!

�Largo!

�No se quede ah� parado! �Busque mi ropa!

�No puede quedarse ah�! �Le dar� neumon�a!

-�Salga! -�No!

�Su�lteme!

�Su�lteme!

�Su�lteme! �Basta!

�D�jeme ir! �Basta! �Su�lteme!

�C�llese! Usted es hermosa.

-Lo siento. -�B�jeme!

V�yase.

Lo siento.

No quer�a que le diera neumon�a.

Bueno...

Es todo. No queda nada m�s.

�Me permite...?

�Podr�a...? Me gustar�a que me prestara su faja.

Y me gustar�a que se fueran.

Bien, hasta luego.

Si no te empe�aras en afeitarte todos los d�as...

Da�aste la hojilla.

No. Esa hojilla es del primer Alfred de la Sra. Mardick.

�Qu� gracioso!

Pens� que hab�as dejado de afeitarte.

Bueno, un hombre no debe entregarse a la naturaleza.

No olvidemos eso.

Es decir, esa chica nos traer� problemas, ahora que ha florecido as�.

Tengo la soluci�n para ese problema, amigo.

Si�ntate aqu�, princesa.

-�Una servilleta? -Gracias.

�Por qu� escond�as esos hermosos ojos detr�s de los lentes?

No sab�a que pod�a ver sin lentes.

Cuando era peque�a, me dijeron que deb�a usarlos...

y eso hice.

-Bonito vestido. -Gracias.

-Toma, Montague. -Mis sinceras disculpas, mem ketchil.

Pero los hombres no deben beber la leche del coco.

Apaga el instinto rom�ntico.

Toma.

Para m� no.

A m� me gusta ese instinto.

Toma, amigo, no te vendr� mal.

Disculpa.

Yo tampoco estoy a dieta.

-Oye, t�... -Stewart, deja de quejarte.

Vives tanto tiempo defendi�ndote de los golpes que te da la vida...

que te marchitas por dentro para protegerte...

y olvidas que existe algo afuera.

Y, de repente, cruzas la calle...

-Judy, �me est�s escuchando? -S�.

Cruzas la calle...

y se te rompen los lentes.

Y descubres que nublaban tu visi�n, en vez de ayudarte a ver.

Y escuchas, en lo m�s rec�ndito de tu ser, una canci�n, muy peque�a...

que nunca pensaste o�r.

-Y cobra fuerza. -S�.

-Y t� cobras fuerza con ella... -S�.

...hasta que tambi�n cantas y el canto...

Todo esto es figurado, �entiendes?

No s� dar ni una nota.

-Estoy casado. -Oh.

Lo que me obligaba a llegar a casa era mi aniversario de bodas.

Ten�a miedo de no estar presente.

Miedo.

Te toca hacer de centinela.

-La poes�a aleja a los peces, �ah? -S�.

Fue hermoso.

Me preguntaba, Stewart...

qu� me hace resplandecer, sentirme lleno de vida y entusiasmo.

"Un qu�mico perdido descubre a Dios en la selva."

-Est� bien. -Ay, basta, Stewart.

�Y qu� est� esperando para ir a montar guardia?

�Por qu�, Stewart, las experiencias que a m� me hacen crecer...

a ti te encogen?

Son de la misma tela. Pero no est�n cortados por el mismo patr�n.

Disc�lpeme.

La diferencia es que, afuera...

todos y todo me recordaban lo insignificante que era.

Por eso me empeque�ec�a dentro de m�, y me perd�a de vista.

Yo tambi�n.

Pero afuera, a Stewart Corder, todo le dec�a cu�n grande era.

Los titulares, la radio, su nombre impreso.

Sin eso aqu�, se encoge.

�Saben? Ya no s� si quiero hallar el camino de regreso a aquello.

Yo tampoco.

Est�s loco.

Bueno, m�s vale loco que necio.

�Hablabas en serio? �No quieres hallar el camino de regreso?

Hace algunos minutos, no.

No quer�a volver a ver Chicago.

�Ah�! �Lo tengo!

�Eres de Chicago? No lo sab�a.

Hay muchas cosas de m� que no sabes.

S� que no puedo dejar de pensar en ti.

-�Est�s enamorado de m�? -Estoy loco por ti.

-No, s�lo eres... -Un animal, �ah?

En el bote pens� que podr�a esperar toda mi vida por un beso tuyo.

Que me gustar�a.

Pero, no.

�Ni siquiera una noche como �sta te hace pensar en el amor?

No.

Llevamos d�as caminando en los bamb�es. �Hasta cu�ndo?

�Miren! �Un campamento!

-Quiz� haya gente. -�Hay alguien ah�?

�Hola! �Hola!

�Es el nuestro!

-Trae algo de comer. -S�.

Me quedar�. No seguir� avanzando.

Morir�. �Ser� una gran historia!

�Basta!

Lo siento.

Me encanta cuando me tocas.

Judy, cada vez que he tocado algo...

estas semanas, he pensado en ti.

No puedo decir nada m�s.

Tu esposa. Lo s�.

�Por qu� lloras?

Creo que perd� mi oportunidad.

�Qu� rayos...?

�Desapareci� el rifle!

Un mono rob� el rifle, pero le dispar�.

�Un mono?

Sakai, Tuan.

-No sab�a que era un hombre. -Los sakai son ind�genas peque�os.

-No logro verlos. -Ni o�rlos, Tuan.

Los sakai se esconden como las ardillas.

Y atacan a su presa mientras duerme.

Entonces, vay�monos.

Qu�date detr�s de m�, Judy.

Ainger, �ve por el rifle!

Bajo el �rbol, mem ketchil. No podemos avanzar m�s.

Habla con ellos.

Los sakai no entienden el idioma. Son muy inferiores.

-�Nos matar�n, Montague? -No, mem ketchil.

Los sakai no matan a los blancos.

Pero nos retendr�n aqu� para que muramos de hambre.

Stewart, ahora ser�a un buen momento para que vinieran a buscarte.

Quiz� un cargamento de arroz reconforte el esp�ritu del hermano fallecido.

Negociar� con ellos.

-No, �espera! -No, Montague.

-No, te matar�n. -No, los sakai nunca matan a los blancos.

Los sakai le temen al esp�ritu blanco.

-Los sakai son muy ignorantes. -Lo s�, Montague, pero...

est�s tan bronceado que se equivocar�n y pensar�n que eres...

S�, eso, dijiste que eran ignorantes...

No, los sakai conocen a los blancos.

Como prueba, ir� desarmado.

A los sakai...

Les espera la desgracia eterna.

Han matado...

a un hombre blanco.

De la mejor marca inglesa.

Voy por el rifle.

�No, no!

�Stewart!

�Judy, ag�chate!

�Arnold! �Arnold!

�Stewart! �Stewart!

Saca la flecha.

-De un s�lo tir�n, r�pido. -�Stewart!

D�jame acostarme.

Se desmay�. �Stewart! �Agua, Stewart!

�Trae agua!

�Arnold! �Arnold, di algo!

�H�blame! �Arnold! �Ay, querido!

Gracias a Dios, la flecha no estaba envenenada.

Te recuperar�s.

No...

ya ning�n veneno puede vivir en m�, Srta. Jones.

Mi alma me estaba matando.

Pero ahora est� cantando.

Siguen aqu�, Arnold.

Alrededor de nosotros, esos hombrecillos.

No.

Escucha.

-Los tambores. Se alejan. -No, no, no.

-El trueno. Se acerca. -�Truenos?

Significa que llover�. El agua sabe bien.

-Tengo sed. -No est� lloviendo, cari�o.

"Las gotas de lluvia eran una melod�a Para quien ya respirar no pod�a"

"La calidad de la misericordia no es forzada

"Gotea como la lluvia suave"

"Quita el agua"

-�Arnold! -"Y pon el sol"

�Arnold, no te rindas! �No, por favor!

-�No! �No, Arnold! Arnold, �me oyes? -S�.

Dime que me amas. Nunca me lo has dicho.

�Te amo!

"Para amar y honrar en la salud y en la enfermedad...

"hasta que la muerte nos separe..."

"Amar y honrar...

"en la salud y en la enfermedad hasta..."

"Mem ketchil. "

"Todos los sabios saben que eso es verdad."

�Arnold! �Arnold!

�Stewart! Stewart, est�...

Stewart, �encontraste agua?

-S�. -�Deprisa, su�ltanos!

�No lo dejar� morir! No lo dejar�...

Int�ntalo de nuevo, Henry.

No, eso estuvo regular, Henry. Regular. Debes practicar m�s.

Un ni�o que no avanza es un ni�o problem�tico.

Eso sucede por tener beb�s cada vez que nos apetece.

Un torneo. Un torneo.

�C�mo se dice "torneo" en malayo?

�El jefe quiere verme?

Por supuesto.

Tabik, ni�os, tabik.

Comp�rtate, Franklin.

Muchas gracias.

�Hola, Oscar!

�Muchas gracias! �Son preciosas!

�Usted quer�a verme?

�Eso no lo resuelve! Escuche.

Estas mujeres...

�Y si ellas aman a sus esposos?

No puede permitir que se comporten como salvajes.

Cielos...

�Cielos, qu� viejo tan desagradable!

�La tasa de natalidad es incontrolable!

�Cree que me ir� sin resolver ese problema...?

�Matarme? Atr�vase.

Ustedes le temen a sus esposas, cobardes obscenos.

�Lo ve?

Eso est� mucho mejor.

Entonces me ir�, porque en el futuro...

han prometido que el tama�o de la familia depender� de ustedes.

Ahora deseo que me escolten a Kintaling.

Y recuerden, he plantado la semilla de la educaci�n personal.

Ustedes los hombres no podr�n seguir subyugando a sus esposas.

Venga, se�ora.

�C�mo quiere el corte?

�Desea un abrigo para ir a la �pera o una falda para ir de paseo?

�Arnold?

�Est�s seguro de que puedo ser todo para ti?

�Y reemplazar todo lo que has abandonado?

No existe nada m�s, salvo t�.

Y yo no veo, ni escucho, ni respiro otra cosa que no seas t�.

Continuemos, entonces.

Cuando estabas herido, hall� un lugar en medio de la selva.

Est� bien.

-Cuando termine esto. -No, ahora.

�Prepara el desayuno, mujer!

Toma, arr�glalo en el arroyo.

De todos modos, los hombres no saben nada de la moda femenina.

-�Para siempre? -Para siempre.

"Para amar y honrar en la salud y en la enfermedad."

Entonces s� me o�ste, �verdad?

No pierdas el tiempo. Nunca te pondr�s esa falda.

-�Por qu� no? -Hall� una salida.

�Un valle, un oc�ano, gente!

�Sabes lo que eso significa? �Lo sabes?

-S�. Arnold. -S�.

�Lo perder�s, regresar� con su esposa!

�Con su esposa! �Me oyes?

-�Volver�n a empeque�ecerlo! -No.

�Es m�o! �No permitir� que se lo lleven! No se lo dir�s, �me oyes?

�Claro que se lo dir�! �Crees que te dejar� arruinar la vida de ese caballero?

-�Arnold! -�Te lo impedir�!

�Crees que abandonar� lo �nico que he tenido?

Judy. Judy, �aqu� hay gente! �Ya ver�s cuando te lo ense�e!

Mira lo que encontr�. �Estamos a salvo!

�Mermelada!

-"Proveedores de Su Majestad el Rey." -�Que Dios salve al Rey!

Hall� la salida. Hacia el oc�ano. �Vi un aeropuerto!

-Vamos. -�No! No, Arnold.

Arnold, ll�vame. Huyamos. �Que no nos encuentren, por favor!

Ser� todo para ti. Me dijiste que lo era todo.

Pero, Judy, estamos a salvo. S�lo que a�n no te has dado cuenta.

�R�e, ni�a, r�e!

Arnold, vamos.

Deprisa, Judy.

De no ser por el peri�dico, nunca habr�a sabido que esa chica...

La chica Jones, estuvo con ustedes.

Supongo que olvidaste escribir.

Te lo he dicho, Grace, se le olvidar�a la cabeza si no la llevara consigo.

Mam�, estoy tratando de salvar mi hogar.

Durante ocho a�os me hiciste creer que ahora tambi�n era mi hogar.

S� c�mo se siente.

Pas� a�os intentando convencerme de que tambi�n era mi hogar.

�Por qu� no enviaste un recuerdo por nuestro aniversario?

�Un relicario con un mech�n de lo que Stewart Corder describe...

como "la fabulosa melena de Judy"?

�En la selva? No encontr� un buz�n.

Ya te lo he explicado, Grace.

Pens�bamos que no saldr�amos vivos.

-Piensa en nuestro... -Con eso basta.

�Pensar en ti? S�lo pienso en m�. Soy el hazmerre�r de mis amigas.

�Y de las m�as tambi�n, Arnold!

Porque a ti se te ocurri� penetrar en esa selva...

con esa chica �vida de fama.

No quise decir que hiciste algo.

Conoci�ndote, no tienes que convencerme.

No, si de verdad sucedi� algo, fue con ese periodista, no contigo.

Pero nadie lo creer� y todos me se�alar�n...

No, Arnold, temo que tendr�s que darme razones para el divorcio.

Tienes raz�n.

�Arnold!

Era espeluznante. Los rugidos de los tigres resonaban en nuestras entra�as...

mientras luch�bamos contra el hambre agotadora y la sed sofocante.

El d�a seis, hall� un arroyo para nuestro fr�gil grupo.

El once, mat� a un seladang asesino, o b�falo de agua para ustedes.

-Pero disminu�an mis municiones. -Disculpe.

�Podr�a cambiar de estaci�n?

-Claro. -Gracias.

-Ya he o�do al Sr. Corder. -Es fant�stico, �verdad?

...estoy segura.

Tuve que mantenerme firme...

para que el jefe de la aldea entendiera que sus hombres y mujeres...

deb�an preocuparse por las consecuencias de la superpoblaci�n...

as� como por tratarse con respeto.

Y como hab�an vivido tanto tiempo...

con lo que ten�an a su disposici�n, ya saben a qu� me refiero...

estaban muy deprimidos...

Disc�lpeme.

...al Este con el Mar de China y al Oeste con el Estrecho de Malaca.

La geograf�a es m�s que l�mites y estad�sticas.

Quiero que piensen en el pa�s que estudiamos...

de manera rom�ntica.

Imag�nense a Marco Polo, los barcos espa�oles...

La brisa de las selvas frondosas...

Los cantos de los p�jaros...

de...

Recita, Nathan.

Los Estados Federados Malayos tienen una superficie total de...

De...

71.700 kil�metros cuadrados...

y una poblaci�n de...

De...

476.000 habitantes.

Sus principales exportaciones son...

esta�o y caucho.

Tambi�n exporta...

copra...

madera...

arroz...

pi�as en lata...

tapioca...

aceite de palma y nueces.

Fin

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