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Vamos a empezar.

�Sin el Rey? Eso es imposible.

El Rey no vendr�.

�Silencio!

�Silencio!

�El Te Deum del Rey!

�No! �No!

�No me la cort�is. La pierna, no!

�La pierna de un bailar�n, no!

- Se�or, os lo suplico... - �D�jeme ir!

Si no lo amputamos, la gangrena llegar� al coraz�n.

�El coraz�n! �Sacadme el coraz�n!

�Pero la pierna no!

�La pierna de un bailar�n, no! �No!

�Y desde cuando que nuestra m�sica no complace al Rey?

Desde que vos le propon�is la vuestra, �No es as�?

No puede subir las escaleras sin gru�ir. Ni mencionar bailar...

�Podr�a la sucia Italia dictar las costumbres de la corte de Francia?

�El baile es un asunto franc�s, amigo m�o!

Nada que ver con la �pera,

g�nero italiano rid�culo,

tan poco apreciado por los franceses.

�S�lo canto,

dense cuenta!

El Rey baila, se�or, pero no canta.

La m�sica es movimiento,

Debe ser movimiento.

Haber atra�do la atenci�n del rey os ha hecho perder la raz�n.

Sus favores duran lo que un cuento de hadas.

El sapo volver� a ser sapo.

�Adem�s, los italianos todav�a huelen barro!

Sr. de Cambefort...

Decid a Lully que deseo hablar con �l.

El Rey, se�or.

Las notas siguen al movimiento como mariposas.

Atrapadas en su estela, No se sabe qui�n gu�a a qui�n.

- El Rey desea hablaros. - Puede aguardar.

�l es el amo. Tiene todo el tiempo que quiere.

�El Rey... ...aguardar?

Lully, Alteza...

Solicita a Vuestra Majestad que aguarde.

Osa decir, Alteza

que sois el amo y que pod�is aguardar.

El trabajo del Sr. Lully nos place, estamos satisfecho con �l.

El Rey baila...

Se�or.

Venid. Tengo una sorpresa.

El sol est� a punto de salir. No estar� preparado

Per favore, una sorpresa de rey.

Para que os vean como nunca os han visto.

Sois testarudo como yo,

pero tambi�n sois curioso como yo.

Es un buen defecto, muy bueno, incluso para un rey.

Es una especie de peque�o estrado personal,

un escenario que siempre llevar�is con vos.

y desde el cual Su Majestad dominar� todo el mundo.

Est�s loco. No podr� bailar con ellos.

Yo mismo los he llevado,

para ablandarlos.

Son muy suaves, miradlos.

Con ellos mirar�is a todos desde lo m�s alto

Juro por mi madre que deseo lo mejor para vos.

Que todos babeen de admiraci�n,

que os aclamen

y que yo os vea feliz.

Te lo advierto, si me caigo, regresar�s a Italia.

�Y si eso no ocurre?

- �Qu� te apetecer�a? - Ser franc�s, Alteza.

Hoy no es bueno ser italiano en Par�s.

Mi coraz�n es todo franc�s, Se�or. Lo giuro.

S�lo mi lengua se resiste.

Pero si Su Majestad quiere, me la corto.

No la necesito para componer ni para bailar. S�, me la debo cortar

En cuanto sea rey de verdad, te har� franc�s.

Pero vos sois el Rey...

S�lo en el escenario, Baptiste.

Reinar sobre la m�sica y la danza,

es lo �nico que me permite mi madre y sus ministros.

Poder.

Placer.

Luz.

Mientras asciende la luz del sol a�n en el alba de su fuego,

ya entonces,

el honor sigue su luminoso rastro...

- Mirad, el Pr�ncipe de Conti. - Ha vuelto a congraciarse.

El Rey lo tiene sujeto. Mirad qu� modoso est�.

Su estela es seguida a d�nde vaya. La gracia y la victoria...

�Dios m�o! Est� consiguiendo que toda la joven Fronda baile.

Todos los enemigos de ayer, un hijo de cada familia aliada.

Una idea excelente.

�Para alguno ten�is talento, florentino apestoso!

Tened cuidado de no perder todo de golpe.

El Rey odia las costumbres italianas.

L�stima.

El favor, la fama, y la paz

se unen al coro universal, para celebrar a quien.

con sus rayos divinos, hace reinar sobre la tierra la vida y la luz.

Ese ni�o...

Ya no es un ni�o, Se�ora.

Es un rey.

OCHO A�OS M�S TARDE Dios m�o, no permitas que tiemble.

Suelen faltarme las palabras

y sin poderlo evitar, la duda se acrecienta.

Mi madre estar� en contra m�a.

Deber� resistir,

resistir a su ira, a sus l�grimas.

Tendr� que hablar firme y claro. No tolerar discusiones.

Se�or, te lo suplico, no me abandones.

El Cardenal ha muerto. Ha llegado el momento.

Caballeros...

...Se�ora.

Hoy el teatro estrena nueva obra.

He permitido que mis ministros gobernaran mis asuntos

bajo la direcci�n del difunto Cardenal Mazarino.

Desde hoy reinar� solo.

Gobernar� personalmente.

Me dar�is consejo cuando yo os lo pida.

Os ordeno no firmar nada,

ni un pasaporte, sin mi consentimiento.

Ahora ya sab�is mi voluntad.

Ahora s�lo deb�is obedecerla.

�No pretender�is gobernar sin primer ministro?

S�, Se�ora, eso es exactamente lo que voy a hacer.

No ten�is experiencia de gobierno.

Sab�is tocar la guitarra, y cazar, y bailar.

�Pero del estado?

�Qu� sab�is del estado?

Si quiero gobernar solo, es porque creo que puedo hacerlo bien.

En cuanto si me gusta el ballet, enteraos de esto:

mi padre fund� la Academia de la Lengua Francesa;

Yo crear� la de la danza.

Ese ser� mi primer acto de gobierno.

Pobre hijo m�o.

Vaya, si es mi primo Conti.

Se�ora, admiro

como goza de vuestra gracia

desde que cambi� su vida disipada

por una apariencia repleta de devoci�n.

Al menos no exhibe una amante

a los seis meses despu�s de casarse con una infanta de Espa�a.

Antes de volverse piadoso, nuestro querido Conti

hizo cosas mucho peores que yo.

El Se�or de Conti es un falso devoto.

como los de la Compa��a del Santo Sacramento,

que el Cardenal hab�a prohibido y que sigue reuni�ndose en secreto.

Un falso devoto muy peligroso por tener sangre real

y por ser m�s rico que yo.

Detesto esas caras largas, esos rostros hip�critas..

Francia est� exhausta, est� enferma.

Necesita sangre nueva, un nuevo sol.

Respeto a Dios tanto como vos, madre, pero no parece que sea el mismo.

El vuestro se alimenta de sombra y arrepentimiento. Se lamenta del pasado.

Le teme al futuro.

El m�o es el Dios de la vida, me impulsa hacia la luz.

Os desagrade a vos o a vuestros amigos de negro,

ser� el primog�nito de ese Dios, y su representante en esta tierra.

El Pr�ncipe de Conti

seguramente no ver� esto con buenos ojos,

pero no me importa.

En el futuro no volver� a asistir al Consejo.

No pod�is excluirle.

- �Qui�n me lo impedir�? - �Yo!

Entonces, Se�ora, me obligar�is a excluiros a vos tambi�n.

No os atrever�is.

�Luis!

Claro que s�, madre, me atrever� a hacerlo por el bien del reino.

Adem�s, ya est� hecho. Primo,

sabed que ni la reina ni vos volver�is al Consejo.

�Luis!

Tengo 22 a�os, madre, y soy vuestro rey.

El Rey baila.

Brindad la m�s hermosa m�sica del mundo al dios J�piter,

se�or del universo.

Me dist�is vuestra palabra, Madeleine.

Iba a ped�rselo a vuestro padre.

Cre�a que �l lo esperaba igual que vos.

Es el deseo del Rey.

�Del Rey o de Lully?

�O el vuestro?

De Lully o del rey, �eso qu� importa?

Yo no soy nada.

El florentino os ha trastornado igual que al Rey.

Es un vicioso, se acuesta con muchachos o con prostitutas.

�Madeleine, vos sois m�a! Debo record�roslo...

�l lo sabe. Se lo he contado todo. Cre� que le asquear�a.

Se ri�.

Parece excitarle que yo tenga un amante.

Cuando el Rey se cas�, hace seis meses,

el se�or Lully se obcec� en hacer lo mismo.

�Ven�s, mi �ngel?

No me la quitar�is.

Cambie el tono, Sr. superintendente de m�sica de la Reina Madre...

Al parecer logr�is que le salten las l�grimas, bravo.

Yo poseo el o�do del Rey, �l ama mi m�sica,

le hago bailar.

Cuando baila, es un dios. Mi sol sale al mismo tiempo que el del Rey.

Y vos, con toda la vieja corte, caer�is en el olvido.

Madeleine ha elegido bien.

No, por favor, conteneos. Aqu�, no se perdona la debilidad.

Sr. Le Veau. Sr. Le N�tre.

Quiero un jard�n m�gico,

con parterres, estanques, fuentes, bosques.

Todo se debe construir a partir de esta perspectiva.

Pero el campo de Versailles es muy llano.

Y el suelo es una cloaca. Por todas partes s�lo pantanos.

La naturaleza se doblega como los hombres. Es mi deseo.

Emplead 1000 obreros, 3000 si hace falta.

Plantad �rboles adultos.

Aqu�, construiremos un canal,

ancho como un mar,

donde navegar�n mis galeras.

Y estatuas. Le Veau, hablaremos de las estatuas luego.

Y tambi�n de los estanques.

Ah�, construiremos un laberinto donde me perder� con quien yo desee.

All�, un teatro al aire libre para las obras del Sr. Moli�re,

que organizar� fiestas sin igual.

Moli�re, acercaos.

Empezad a pensar en los entretenimientos,

Algo espiritual, vivo.

Hablad con Lully, �l sabe como complacerme.

�l cantar� la m�sica, os har� un esbozo.

Contad con ello, Alteza.

O�dle.

Pondr� m�sica a vuestras palabras como lo hace con mis sue�os.

Haremos bailar a estos pantanos, y tambi�n a todo este reino.

Daremos bailes como nadie se atrevi� a so�ar jam�s,

con luces que har�n palidecer a las estrellas.

Cantaremos a la vida, al amor...

Un reflejo del Para�so antes de la ca�da.

Mi se�or, eso va muy lejos.

Madre, no querr� llevarnos a ese fangal.

La fiebre sigue subiendo.

Ventanas.

- �Me estoy sofocando! - El viento sopla muy fuerte, Alteza.

Hemos cambiado las s�banas, estar�is m�s fresco.

Vamos, deprisa.

�Soltadme!

Moli�re, prepar�is nuestra fiesta, �No?

S�, Alteza.

Los sorprenderemos a todos.

Es la fiebre. Hay que sangrarle el pie.

- Ya lo hemos sangrado tres veces. - Entonces, aplicadle ventosas.

�C�mo est�?

No soporto esta espera. Hace dos d�as que no me dejan entrar.

No morir�, �verdad?

Si muere, lo pierdo todo.

No es posible, Dios no lo permitir�.

�T�, Lully, invocando a Dios?

Cuando lo necesito soy muy buen cristiano.

Qu� extra�o eres.

No, �l no.

�l no puede morir. Es joven y fuerte.

Es un dios. No puede morir, es un dios.

Qu� contratiempo, �verdad?

Se acab� el baile, se�or Battista.

Ma�ana har� que os cojan por el culo y os expulsar� de esta corte

que vos mismo hab�is infectado.

Que te follen, Pr�ncipe.

�A un lado!

�A un lado!

�Se�or! Est� llegando el beb�.

Madeleine os reclama. El beb� viene de nalgas.

- Cu�dala. Estoy ocupado. - �Ocupado?

�l me necesita.

No me abandon�is.

Estoy aqu�, Luis.

Deb�is pensar en el futuro del Reino.

Vuestro primo Conti est� aqu�.

Por el amor de Dios,

hablad con �l.

Os han recomendado a m� con tanto apremio, primo m�o,

que os conf�o lo que m�s quiero en este mundo...

...mi madre y mi Reino.

�O�dle! �O�dle!

- Salid. - �Est� muerta?

- �Est� muerta! - �La vais a ahogar!

Abridle.

Abridle.

Es un milagro.

Eres un mago, Baptiste.

No, no, Moli�re. Que uno cante y otro baile en la misma escena jam�s se ha visto.

Imag�nese que Morot diga en la escena que est� tan acostumbrado a cantar

que no sabr�a decirlo de otro modo. Pues S�tiro le responde cantando.

No, primero la m�sica, s�lo m�sica, y nada m�s que m�sica.

No mezclamos m�sica con palabras. No entender�an nada.

La audiencia lo entiende todo

si se le dan las reglas del juego y si no se cambian de repente.

Palabras y m�sica no se mezclan f�cilmente, Moli�re.

Te asusta salir de lo convencional.

�Por qu� negarse a unirlas?

Es como un di�logo, como dos personas que intentan confraternizar.

Es rid�culo. Rid�culo.

Al Rey no le gustar�.

�Por qu� no le ha de gustar?

T� eres el rid�culo.

De todos modos debemos continuar.

�Sab�is que nos tienen preparado esos dos bufones?

Lo peor, Se�ora, lo peor, pero me temo que a �l le gustar�.

La mayor�a de las mujeres de hoy se dejan llevar por el o�do.

Por esta raz�n todo el mundo quiere ser m�sico

y s�lo podemos conquistarlas con unas cancioncillas.

Debo aprender a cantar para hacer como los dem�s.

Bueno, aqu� esta el hombre indicado.

S�tiro, amigo m�o, �record�is vuestra promesa?

Deb�is ense�arme a cantar.

Me refiero a una canci�n.

Una canci�n cantable.

Oh, cielos, una canci�n de amor.

Con vuestras dulces canciones...

Est� tan acostumbrado a cantar que no sabe hablar de otro modo.

Vamos, cantad.

Cantadle a mi amada,

p�jaros, cantad.

Lo ves, le gusta.

Mis penas mortales,

pajarillos cantad

mis penas mortales.

Esperad, Madeleine.

Madeleine, os lo ruego, esperad.

Todav�a no es demasiado tarde.

No s� como vuestro semblante puede permanecer tan puro.

Muero s�lo con pensar que Lully pueda infectaros,

que pod�is convertiros en uno de esos cerdos. �Vos no, nosotros no!

Lo hecho, hecho est�, Robert. �l es mi marido ante Dios.

Ante el Rey. Por la gracia y la coacci�n del Rey. Dios no tuvo nada que ver.

Llevaos esto.

Os proteger� como mi amor quisiera protegeros.

Dios es mi �nico recurso desde que me dejasteis.

No os he dejado, Robert.

Respondedme, Madeleine. �Am�is a Baptiste o a m�?

Me ha dado dos hijos

y duermo en su cama.

Vos lo habr�is decidido.

Eres muy joven para la corte, picarona.

Soy un sue�o, Baptiste.

Una nube.

Un �ngel.

Un diablito, s�.

Eres la �nica que se me resiste en casa.

Si no fueras la sobrina de mi esposa...

Como gran sacerdotisa de las artes

y virgen comprobada,

os invito a participar

en la celebraci�n de la boda entre el teatro y la m�sica.

Jean-Baptiste Moli�re, tapicero del Rey, escritor y actor,

�dese�is recibir en aut�ntico y leal matrimonio

a Jean-Baptiste Lully, superintendente de la m�sica del Rey,

para amarle, adorarle, y protegerle

hasta que la muerte os separe?

Jean-Baptiste Lully

es un usurpador,

un sodomita

y el diablo personificado.

Y Moli�re,

es un libertino incestuoso,

casado con su propia hija. Todos lo saben.

La mano del Rey os protege pero el dedo de Dios no os perdonar�.

Las obras que salgan de vuestra uni�n monstruosa

est�n condenados al fuego.

Y nada de ellas quedar�.

�Qu� puede haber m�s odioso que esos devotos,

que esos charlatanes que se mofan de lo mas santo y sagrado?

El Rey teme enfrentarse a su madre.

Se sirve de ti. Eres t� quien se arriesga por �l.

Yo sirvo al Rey, Baptiste.

�l quiere que digamos las palabras que pronto diremos en escena

y que me divierte ensayar.

Esas gentes que con un alma interesada

hacen de la devoci�n oficio y mercanc�a,

que compran dignidades al precio de...

...falsos parpadeos y arrobos afectados.

Los devotos son muchos, Baptiste,

y sus protectores, poderosos. �Est�s loco?

Esas gentes que van por el camino del cielo

corriendo con ardor en busca de fortuna,

que saben conciliar su fervor con sus vicios,

tanto m�s peligrosas en cuanto que asesinan

con un hierro sagrado empleando las armas que veneramos...

Somos los instrumentos, los brazos. Quebramos los unos, cortamos los otros.

Cobarde.

Ahora que podemos escupir a la cara de esos viejos �te quedas sin saliva?

Oh, Dios m�o, os lo ruego

antes de hablar, tomad ese pa�uelo.

Cubr�os ese seno que no deber�a ver.

Cosas como esas hieren las almas

y suscitan culpables pensamientos.

Muy d�bil deb�is de ser ante la tentaci�n

cuando la carne os causa tanta impresi�n.

Aunque os viera desnudo de la cabeza a los pies,

nunca mostrar�a el menor inter�s.

La se�ora se dispone a entrar en este sal�n.

probablemente sea demasiado vieja para apreciar la iron�a del Sr. Moli�re,

pero se mofa de los que buscan a Dios con devoci�n.

Que el cielo, en su infinita bondad, os conceda

la salud del alma y de vuestro cuerpo.

�Como os encontr�is de vuestra triste dolencia?

Muy bien. La fiebre enseguida desapareci�.

Mis rezos no tienen m�rito suficiente para conseguir tal honor.

�Qu� hace ah� vuestra mano?

Palpo vuestro vestido. Es sedoso y suave.

Por favor, d�jalo, de cosquillas sufro.

�Dios m�o ! Esa puntilla es labor maravillosa.

Encontrar qui�n la haga es tarea milagrosa.

La ropa de este vestido merece ser eterna.

�Acaso no am�is las cosas terrenas?

Mi pecho no encierra un coraz�n de piedra.

El amor que nos ata a a las bellezas eternas

no se ahoga en nosotros el amor a los temporales.

Nuestros sentidos pueden quedar f�cilmente

hechizados por obras perfectas formadas por el cielo.

Y no podr�a veros, criatura perfecta,

sin admirar en vos al autor de la naturaleza.

La declaraci�n es muy galante,

pero es, a decir verdad, muy sorprendente.

Un hombre devoto como vos, conocido por todos.

No por ser devoto, soy menos hombre.

S� que tales palabras parecen en m�, extra�as.

Pero, despu�s de todo, no soy un �ngel.

Y si conden�is mi confesi�n,

deb�is culpar a vuestros encantos.

�No tem�is que se me ocurra

hablarle a m� marido de este galante ardor?

S� que sois toda bondad

y que perdonar�is mi atrevimiento.

Y considerar�is que viendo vuestra figura,

uno no est� ciego y quiera veros desnuda.

Sentaos, Se�ora.

No organic�is ning�n esc�ndalo.

Son vuestras maneras, vuestros protegidos,

vuestra vida lo escandaloso.

Y de eso Dios os pedir� cuentas.

Ya me entender� con �l.

Sin los valores sagrados, no hay reino que se sostenga, Luis.

Sois el primog�nito de la Iglesia

y no quiero que se�is el hijo vergonzoso.

Moli�re, Se�ora, es un buen servidor

y su obra una farsa

que caus� mas de una risa y que no me ha disgustado.

Entre Cristo y un lacayo buf�n, �Eleg�s el buf�n?

No, Luis.

Mientras yo est� aqu�, no se har� nada contra aquellas personas

que velan por el avance de la devoci�n.

Moli�re es un demonio. Un demonio vestido de carne y con traje de hombre,

el m�s vil pecador que la tierra haya visto.

Deber�a hacer una expiaci�n p�blica y solemne

de su poes�a licenciosa y antirreligiosa.

Alteza, pensad en las consecuencias.

La Iglesia condena un�nimemente esta obra.

La Iglesia no tiene como misi�n decidir los gustos del Rey de Francia.

La del teatro, convendr�is Alteza,

no es juzgar a la iglesia ni a sus m�s ardientes defensores.

Luis... es Moli�re

o la guerra al alto clero.

Otra Fronda, �Eso dese�is?

�Ir�is contra de la voz de Dios?

Armande es joven. Tendr�is m�s hijos.

Mi madre perdi� tres y a�n le quedan cuatro.

Amigo m�o, hay algo peor...

El Rey ha prohibido tu obra.

Ha prohibido Tartufo.

Fue �l quien me pidi� esa obra.

Ha sido la camarilla de la Reina Madre.

Alguien ten�a que caer.

Le le� algunas escenas.

Me hizo modificar muchas frases.

Le parec�an demasiado sobrias.

La vieja corte ha tomado las armas. Apuntan al Rey.

Cuando el Rey pueda amordazar a los devotos,

cuando en Francia no haya m�s poder que el suyo, impondr� tu obra.

�Ves el peligro de las palabras? Yo puedo decirlo todo con la m�sica,

sin el riesgo de ser culpado.

M�rame. No conozco la palabra fracaso

ni entiendo su sentido. S�, est� hablando el cobarde.

El miedo me da valor, alas. Me hace correr m�s que el viento.

Siempre tuve miedo, desde el primer d�a

cuando puse mi pie en la corte con mi viol�n.

Miedo de perder al Rey, de ser devuelto a Italia,

de no tener a nadie para quien componer mi m�sica, nadie a quien hacer bailar.

Es por tener miedo que he triunfado.

La m�sica, es la reina.

Con ella hay que casar al Rey.

Le compondr� una m�sica m�gica y t� le a�adir�s una historia.

Al servicio mi m�sica, si no, no hay trato.

Sin mensajes expl�citos, ni puntapi�s, ni dentelladas.

Nuestro arte es una arma pol�tica

eficaz por su gracia, por la emoci�n que aporta

y que conmueve al espectador sin que se percate.

No lo s�...

- No puedo... - Si puedes.

Ven, Baptiste. Hay que vivir.

Nuestra vida es teatro, lo sabes bien.

Si no la muerte se har� contigo.

Baptiste, ven conmigo.

Escupamos a los traseros de los devotos, de Reina Madre, del Rey si te apetece.

Poverino...

�Qu� has hecho?

- �Baptiste, qu� has hecho? - Si al menos, lo supiera.

Por mucho que lo intento no consigo recordar nada.

�Oh, Dios m�o!

No me hables de �l, te lo ruego.

- �Has bebido? - S�, mucho

Y el resto, como de costumbre, no s� m�s.

El paje del marqu�s

bello como una doncella, m�s bello a�n.

Estaba sobre m� esta ma�ana, con el cuello cortado.

�Le has matado?

�Mataron?

No, Madeleine, no.

Si lo has hecho, debes dec�rmelo.

�Han sido los devotos?

Han atacado a Moli�re, y ahora te toca a ti.

Nada les detendr�,

quieren manchar al Rey. Debes marcharte, Baptiste.

- Que preparen los caballos. - No.

Sin �l, no soy nada.

Es mi raz�n de vivir.

Mi talento es in�til sin �l.

No puedo dejarle.

Perd�name, Madeleine.

Tu coraz�n es de otro, lo s�.

�Y yo? �Qu� he hecho yo para merecerte?

Estoy aqu�.

Estoy aqu�, Baptiste.

Soy tu mujer.

Estoy criando a tus hijos.

Me ocupo de tu casa y de tu reputaci�n.

No hay hora que no la consagre a ti.

T� llenas mi vida.

Te has convertido en mi vida.

El mal persiste.

Lo que cortamos ayer y anteayer se ha vuelto a formar.

Pero no hay putrefacci�n, la herida esta limpia.

Con la ayuda de Dios,

y vuestro valor, Majestad,

lo dominaremos.

Pido perd�n a Vuestra Majestad por el fuerte dolor que le voy a causar.

Esta noche cortar� poco.

Morded la esponja.

Hay que revisar el movimiento de los planetas, Beauchamp.

Los planetas no rozan el sol, se mantienen a una distancia respetuosa.

Dejan que brille.

El objetivo es resaltar su esplendor,

no ahogarlo.

Despacio, Beauchamp, despacio.

Alteza,

est�is enfadado, pero yo no he hecho nada.

Nada en absoluto, y de lo de la otra noche...

No deseo saber lo de la otra noche.

Pero exijo que cambies de costumbres.

�Me escuchas?

�Sabes cual es el castigo para sodomitas?

Soy un hombre casado y padre.

Ya s� que est�s casado.

Gracias, ah�rrame esa m�sica.

Tu esposa tiene gran m�rito al protegerte,

y yo tambi�n.

Tu suerte est� a la altura de tu talento.

Cre�a que �ramos amigos.

Yo no tengo amigos.

Yo, hacia vos, sigo siendo el mismo.

La m�sica encarna la armon�a universal

y por ello, tiene un papel pol�tico que representar

en el orden que deseo instaurar.

Me es �til.

Y tambi�n al Estado. Y a Dios.

El superintendente de mi m�sica no se comporta como un rufi�n.

Francia debe tener la m�sica m�s hermosa de Europa,

y la m�s respetable.

Dios m�o.

Los m�dicos dijeron que os ibais a curar, que el mal remit�a.

Me cortado el pecho hasta el hueso.

El tumor parec�a vencido.

Pero ya lo veis...

Me estoy muriendo, Luis. No os mov�is.

Escuchadme.

Temo por nuestro reino.

Temo mucho por vos.

La salvaci�n de Francia depende de la vuestra.

No la salvar�is si os perd�is.

No me pierdo, Madre.

Compro a mis enemigos con los placeres que mi corte les procura.

Si les tengo a mi alrededor,

dedicados a complacerme, se olvidan de conspirar.

No, Luis.

Son vuestros placeres los que busc�is y vuestra gloria.

Ya hemos discutimos eso muchas veces, Se�ora.

No insist�is m�s.

Juradme por Dios que pasar�is p�gina.

No puedo entender en que os hab�is convertido.

Juradlo, Luis.

No quiero morir con la angustia

que me provoc�is.

No jurar� algo que no pueda cumplir.

Luis...

�Acaso no me am�is?

No me pid�is que reniegue de m�.

Siempre me hab�is criticado, me hab�is combatido.

Cuando no hab�is podido hacerlo directamente, vos y vuestros amigos

hab�is atacado a los que me sirven bien...

Siempre dura, severa, con el reproche en los labios,

blandiendo el nombre de Dios como un l�tigo sobre mi cabeza.

Nunca he encontrado en vos ni consuelo,

ni apoyo,

ni ternura.

Nunca me hab�is dado ocasi�n

de amaros como hubiera querido.

Eres una diosa.

Quien asciende a los cielos debe saber mantenerse.

�Mi diosa!.

�Fuera, Moli�re!

�Fuera todo el mundo!.

- �Quer�is que llame a vuestro m�dico? - No. A nadie.

Este movimiento es muy r�pido. Nadie puede bailar esto.

Mi maestro de danza s� puede. Yo tambi�n.

D�jame. D�jame.

Soy la fuente de luz divina.

Y los astros m�s alabados forman c�rculos en torno a m�.

Son brillantes y respetados s�lo por la luz que yo les doy.

Abramos nuestros ojos ante la luz suprema que brilla en estos parajes.

�Qu� gracia suprema!

�Que porte glorioso!

�D�nde se han visto dioses que puedan compararse?

�Alto!

Yo dir�a que el Estado se tambalea.

Nadie es Dios sobre esta tierra.

Tiene 32 a�os, compr�ndelo.

�l desear�a tener un cuerpo de bronce como el de sus estatuas,

pero la naturaleza no perdona. Envejece, Baptiste.

Por poco se desmaya bailando.

Ya sabe que no podr�s hacerle mejorar.

Y eso, no lo puede soportar.

Nunca se ha dado por vencido. Es incapaz.

Quiere matarme, enloquecerme.

Bebe, tose y mu�rete. Yo tambi�n morir�, pero t� no escapar�s.

Tanto vino te matar�.

Exig�a que le hicieras admirable tanto en el escenario de su corte

como en el de la guerra.

Quer�a que le empujaras a esa absurda perfecci�n que quiere lograr en todo...

Bebe. Al diablo tu m�dico, tus pulmones, tu h�gado y tu bazo.

Hay algo m�s, lo s�.

�El qu�?

Conoces bien a los hombres. �No lo sabes?

Me temo que vas muy mal encaminado.

Lo importante no mirar bajo el jub�n del Rey.

Lo importante es saber qu� reemplazar� al Ballet Real.

Qu� haremos para cantar a Luis, para magnificarle. �Que haremos?

Te lo he dicho. Ba�arnos juntos.

Con el vino, estar� menos fr�a. Andiamo.

�Andiamo!

Espera. Pero, �sabes nadar?

Alteza, la nueva obra que Vuestra Majestad orden�

est� casi terminada.

Ser� considerada una respuesta a la afrenta que la embajada turca

se atrevi� a infligir a Vuestra Grandeza.

Moli�re afirma que vuestra mejor arma es hacer re�r.

Ruego a Vuestra Majestad...

...Buf�n.

Siempre se ha re�do de ti. de los dos. T� siempre has sido el buf�n.

M�rame. Mira en lo qu� me he convertido.

�Has visto al Rey? �Ves c�mo r�e?

Nunca se ha re�do as�, Baptiste.

Antes, bailaba. Todo ten�a un sentido. Ahora se r�e de m�.

Basta. Gu�rdate tus lloriqueos.

- �Y si no quiero? - Entonces ve a ahogarte.

Pero t� solo, sin m�. Y nadie te compadecer�.

Deber�as agradecerme tener este �xito.

�Agradec�rtelo? �Por reducirme a ser un cascabel

que el Sr. Moli�re agita para hacer re�r?

�Agradec�rtelo?

Siempre lo he sabido, Moli�re, Vos sois el rey.

Vuestro sentido de la s�tira no tiene rival.

�Lully, tienes hambre?

S�, Alteza, as� es.

Desde que ya no salgo a bailar tengo hambre.

�Vos no?

Nuestra respuesta a los turcos ha sido regia, Baptiste.

Hab�is dado en el blanco.

Alteza, tengo una idea de la que me agradar�a hablaros.

Una forma de arte que abarcar�a todo, teatro, danza,

m�sica y artes pl�sticas.

De hecho, Alteza, mi sue�o ser�a representar para vos...

�Alto, os lo ruego!

�Basta ya!

Yo os amo.

Llevas a�os tras de m�, �eh?

�Y crees haberme conseguido?

�Crees que basta con crecer?

�Con tener grandes tetas?

Nunca me tendr�s.

�Jam�s!

He pensado en algo que os gustar� a ti y al Rey.

Un espect�culo mucho m�s grandioso, mucho m�s solemne

que lo que hemos hecho hasta ahora.

El arte teatral llevado a su grado m�ximo: la tragedia musical.

Nada faltar�. El p�blico so�ar�, llorar�.

La p�blico saldr� maravillado, orgulloso.

De hecho, pienso en algo que... Es una especie...

No lo comentes.

Pienso en una �pera...

...que tenga una esencia francesa.

Cambert ha terminado la suya. Una �pera en franc�s.

El Rey le ha dado un teatro, y se dice que la �pera...

�Haced callar a esa puta!

Trabaj�is con Cambert, lo s�.

�Vete!

Y t�, mi querida esposa,

est�s confabulada con tu ex amante y tu pupila. Todo en familia.

�Ahora haces de alcahueta?

Estoy seguro que ambos conspir�is contra m�. �Vete!

�Fuera de aqu�! �Vete al diablo!

Ir�.

Y t�, me chupas la sangre con estos bichos.

La �pera es un g�nero bastardo, Moli�re.

Un hedor. Un v�mito.

Una degeneraci�n italiana. �S�lo se canta!

El Rey me ha hecho franc�s.

La danza, el ballet, eso es lo franc�s.

Me est�s infectando.

Me quieres corromper.

La locura del rey te acecha, Baptiste.

Te infectas t� solo.

Ten cuidado. No te f�es de ti mismo.

Cr�eme, soy tu amigo.

No tengo amigos.

�Es de ti de quien debo desconfiar!

�Gran �xito! �La primera �pera en franc�s!

En aut�ntico franc�s de Francia, el que entendemos todos.

Nada de texto hablado, s�lo canciones.

Pomona, la primera gran obra de Cambert.

Deprisa, deprisa. Pomona, ah� dentro.

El tel�n se levantar� en seguida.

�Por qu�? �Por qu� lo has hecho?

Me enviasteis al diablo. Os esperaba.

Deseaba que vivierais.

Todo. Te habr�a perdonando todo, menos esto.

Nunca me hab�is mirado, ni escuchado.

Esta noche, me hab�is escuchado. Y ahora me est�is mirando.

Aqu� estoy burlado, ridiculizado

por un m�sico devoto y una chiquilla infiel.

Has urdido tu trama sutilmente, vilmente,

No me he percatado de nada.

Dec�dmelo y abandono el espect�culo, abandono a Cambert.

Solo cantar� para vos.

Vos y Moli�re me escribir�is �peras inmortales.

Iremos de �xito en �xito.

- Y seremos felices. - Decidme, Julie...

Quiero saber, quiero comprender.

Moli�re tiene raz�n, Baptiste.

El p�blico est� ah�. Ha venido.

Nos est�n ovacionando.

No hay nada mejor que el canto, nada mejor que la �pera.

�Ahora te interesa la �pera? Eso es nuevo.

Cambert deshonra ese privilegio, Alteza.

Si Francia necesita una �pera, s�lo puede venir de m�.

Vuestra voz, soy yo.

Desde hace veinte a�os soy yo.

y para la eternidad no puede ser otro sino yo.

�Y si ahora me apeteciera cambiar de instrumento?

Saldr�ais perdiendo, Alteza.

Vos lo sab�is.

Se trata de vuestra imagen, Majestad.

Desde las alturas donde vuestra gloria os lleva...

...debemos controlarlo todo.

Todo.

Yo os escribir� tragedias musicales,

�pera, pero francesa.

Vos ser�is su inspirador, su arquitecto.

S�lo cantada, pero combinada con el ballet que nos ha dado tanta gloria.

Sin excesos italianos, con rigor,

con nobleza,

con la grandeza de poderosos y dioses

que no ser�n cantados por voces afeminadas

al estilo italiano, sino por bajos,

y bar�tonos franceses, Alteza.

Por hombres. Por hombres a vuestra viva imagen, Alteza.

Ya no bail�is, lo lamento.

Pero vuestra corte no puede abandonar la escena,

que al menos el teatro sea su espejo.

Un espejo magnificado hasta lo sublime.

Temblar�n,

llorar�n,

sobre todo os admirar�n

y os honrar�n

por donde quiera que vay�is.

En esta corte no hay dos personas como t�, Lully.

Es cierto. Dos ser�an demasiado.

Concededme el privilegio, Alteza.

S�lo a m�.

Har� mejor uso de �l que nadie.

Alteza, si hoy me lo neg�is

considerar� que me repudi�is

y asumir� las consecuencias.

�Y Moli�re?

Ni a vos ni a m� nos gustan los enfermos, Alteza.

Sus flemas son cada d�a m�s grandes.

Y tose.

Tose cada vez m�s.

A partir de ahora s�lo habr� una m�sica para Francia.

Una sola.

Quiero vuestro apoyo, sin reservas.

S�lo tengo un amor que nadie puede medir

y, como vos, no tengo amigos.

Puedes cerrar el foso.

No pondr�s ninguna orquesta.

Desde ayer est� prohibida en todo teatro cualquier representaci�n

acompa�ada con m�s de dos cantantes y dos instrumentos.

- �A qu� viene este disparate? - Es una orden del Rey,

de la que tengo una copia firmada por �l.

A partir de ahora s�lo yo puedo montar espect�culos musicales.

He visto a Cambert. Cerrar� su teatro, me quedo sus m�sicos.

�Hablas en serio?

No m�s de dos m�sicos y no m�s de dos cantantes.

Sin m�sica, mi teatro no aguantar� dos temporadas.

Me has sentenciado, supongo que eres consciente.

Estoy trabajando para representar las comedias y el ballet

que hemos escritos y compuesto juntos.

T� y yo, Baptiste.

Psych�,

Los Amantes Magn�ficos,

El Se�or de Pourceaugnac,

El Burgu�s Gentilhombre...

Todas esas obras las firma un �nico nombre

el Sr. de Lully.

Pero tambi�n son obras m�as.

�Tambi�n pretendes rob�rmelas?

La orden firmada por el Rey indica expresamente

que todo texto sobre el que yo haya compuesto m�sica

es ahora de mi propiedad.

Estas obras aparecer�n ahora bajo mi nombre.

Todas me pertenecen.

�Aguarda! �Aguarda!

No me lo quitar�s todo.

Baptiste, no te reconozco.

M�rate a un espejo.

�D�nde est� el hombre comprometido?

Nos rebozas de farsas.

La corte r�e.

El oro llena tus arcas. Has perdido el alma.

Has transigido con la vida. Yo no.

Me enfrento a ella cuerpo a cuerpo.

a veces arriba, a veces abajo.

�Qu� te ha pasado?

Est�s loco. �Por qu� lo haces?

- �Quieres la verdad? - S�.

�La aut�ntica verdad?

�La cruda verdad?

No puedo seguir siendo tu segundo, Moli�re.

Llevas a�os dici�ndome:

"Baptiste, ponme unas notas por aqu�, un poco del ballet por all�."

Ya no me dar�s �rdenes, Moli�re.

Mi m�sica ya no vendr� despu�s de tu letra,

y su sentido nacer� s�lo de de su belleza.

Reinar� sobre la m�sica de este pa�s como nuestro Rey sobre Europa.

Solo. Sin compartir.

Vete de aqu�.

Vete.

Vete con tu gente.

Se acab�.

Te lo advert�, Moli�re.

El Rey no soporta ni tus flemas ni tus jadeos.

Eres arcilla, Moli�re,

una nube, una tormenta...

T� le has dicho que voy a morir para adelantar mi retiro.

...caduco.

Mi cuerpo huele a muerto, �es eso?

Tuve que escoger entre �l, a que amo, y t�, mi amigo m�o.

�l es voluble.

S�lo ama a su gloria, pero le amo.

- Es lo mejor de m�. - Esto es una farsa.

Una farsa.

Una farsa. Oye...

Ahora tengo ganas de escribirla.

Una farsa sobre un falso enfermo.

Y en m�sica, y peor para ti, Lully.

El rey a�n no ha venido.

No vino al estreno ni tampoco ayer. Si no viene esta noche...

No tendremos al Rey, pero tenemos al p�blico.

�Y crees que con el p�blico basta, borrico?

Preparaos.

Qu� tristeza ser esclavo de la fantas�a de los poderosos.

Dios m�o,

cu�nto hay que sufrir antes de morir.

Tel�n.

Tres y dos suman cinco,

y cinco suman diez,

y diez hacen veinte.

Sesenta y tres libras, Sesenta y tres libras,

cuatro sueldos y seis dineros.

As�, este mes he tomado...

uno, dos, tres, cuatro, cinco,

seis, siete, ocho, nueve,

diez, once, doce lavativas.

Y el mes pasado tom�...

doce medicinas y veinte lavativas.

No me extra�a que este mes est� peor que el pasado.

O est�n sordos

o esto no suena lo suficiente.

Est�n sordos. �Antonia!

No lo soporto!

�Tal�n, tal�n, tal�n! �Se puede saber qu� pasa?

�Tal�n!

�Tal�n, tal�n, tal�n!

�Es posible que abandonen as� a un pobre enfermo?

Eso es penoso.

Permitir�n que me muera aqu� solo.

�Esto es nuevo!

Gracias por venir.

Hace tres d�as que os reclama, tem�a que no llegarais a tiempo.

Se niega a que le amputen la pierna. Dice que quiere hacer

bailar al Rey, y que Moli�re le aguarda en el teatro.

�Le am�is a�n?

Mi lucecilla.

Por fin est�s aqu�.

El Rey va a venir. Alegrad un poco esa cara.

El Rey no vendr� jam�s.

Lo sabes.

Ya no me necesita.

No necesita mi m�sica.

Vuestra m�sica le ha hecho inmortal.

Inmortal...

Es cierto.

Eso est� bien.

�Sabe, al menos, que voy a morir?

Dios m�o. Qu� silencio.

Qu� silencio.

�No vamos a tener m�sica esta noche?

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