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Un clásico:
un barco se va a pique cuando las ratas lo abandonan.
Bien, pues ahí va la rata.
Cruz del Norte se hunde...
¡Abran!
¡Pasad, putas!
¿Por qué has vuelto, rubia?
Porque ni tú ni yo vamos a cambiar la cárcel.
Pero, a veces, hay que hacer lo que hay que hacer.
Vamos a por la Barbie.
Cálmate, Carlos. Cálmate...
¡La puta que me reparió!
Hola. Sí, soy Carlos Sandoval, director de Cruz del Norte.
Las presas se han amotinado.
Sí, sí, han tomado el pabellón central y el módulo tres.
Vaya, rubia, menos mal que has venido.
Somos la extraña pareja ahora.
Estoy en la enfermería, necesito que manden cuanto antes
a la unidad de asalto. ¡Cuánto antes!
Sandoval...
Huelo tu perfume por toda la cárcel.
¡Y tu miedo!
Abre la puerta, Barbie.
Urgente.
O soplaré y soplaré y la puerta derribaré...
Está viniendo un ejército y lo mejor que pueden hacer
es volver a sus putas celdas.
Hagamos de cuenta que acá no pasó nada, ¿sí?
¿Qué no ha pasado?
¿El motín no ha pasado?
¿Mi hija no ha pasado?
¡Abre!
Sandoval, abre la puerta.
Estás en fase de negación, Sandoval.
Y, como psicólogo, deberías saber
que el primer paso es aceptar la realidad.
Y la realidad...
es que estás jodido.
Zulema.
-¿Qué pasa? ¿No vienes? -No voy.
¿Sabes cuando estás en una fiesta increíble y tú no la disfrutas
porque estás pensando en alguien a quien quieres mucho?
No tengo ni puta idea de lo que hablas.
Ya,
pero por eso somos tan distintas tú y yo.
Menos mal...
Puto Sandoval...
¡Coño! La puta jefa de la cárcel...
Puedo conseguirte lo que quieras,
pero no me hagas nada, por favor.
¿Lo que quiera?
Dame el collar.
Y los pendientes también.
Son de oro blanco, son tuyos.
¿Y eso qué es?
Fular.
¿Fular? Dámelo.
¡Dámelo to!
Esto...
Esto sí tiene estilo.
Si yo tuviera pasta también tendría estilo.
El bolso.
-¡Quieto! -Os van a joder vivas.
Vais a acabar todas en el puto aislamiento.
Uy, pues va a parecernos una sauna gay, cariño.
Si es que no vamos a caber todas, tía.
Esto no va a acabar bien, chicas.
Pues claro que no va a acabar bien, Palacios.
Esto va a acabar como siempre: como el culo.
Bueno, y que conste que esta vez sí que es culpa vuestra, ¿eh?
-¡Eso! -¿Esto có mo va?
Eso, esta vez es culpa vuestra, porque a Sole no se la toca.
Si nos habéis tocado a nosotras la chirla.
¿Eh? No tenemos na que perder.
Pues nada, ahora os jodéis. Haberlo pensado antes.
Pero ¿qué es lo que queréis?
Pues queremos darle a Sole una despedida como Dios manda.
Tere. Tere, acércate.
Tú eres la única que puede parar esto.
Tú tienes sentido común.
Palacios, ¿tú crees que esto se puede parar?
¿Lo vas a disfrutar, no, Zulema?
Es que no puedo parar de mirarte.
Te miro y me pregunto:
"¿Seré una psicópata?".
¿Cuáles son los síntomas de un psicópata?
Soy toda oídos.
Cómo te gustás, ¿eh?
Narcisismo.
¿No?
Conducta antisocial,
falta de remordimiento...
Falta de empatía.
Es verdad.
A los dos nos importan una mierda la gente.
¿Qué más?
Manipulación,
encanto personal,
frialdad,
y la maravillosa capacidad...
de sacar lo que quieras de quien quieras y cuando quieras.
Soy una psicópata de manual.
Todo encaja.
Pero eso me recuerda a alguien.
¿No será que los dos somos unos psicópatas?
Señores, conmigo.
Conozco muy bien esa prisión.
Se puede entrar desde la galería cinco y desde el tejado.
Aquí no va a entrar ni Dios.
Me han informado de que esas hijas de puta
tienen de rehén a la señora Cruz. -¿Y usted quién coño es?
Capitán Medina, Unidad de Intervención.
¿Hay alguna portavoz de las reclusas?
¿Habéis contactado con algún funcionario?
¿Sabemos qué quieren?
Nadie ha comunicado aún con nosotros.
Pero conozco a las cabecillas.
Puedo entrar y hacer de interlocutor.
Gracias, inspector,
pero este operativo lo dirijo yo.
Pide dos unidades especiales de asalto.
Chicas,
soy la mami.
Ya sé que están un poco atareadas...
Y yo quiero aprovechar para hablarles.
Esto... Esto no va a durar mucho,
así que tengo que darme prisa.
Quiero que sepan...
que soy muy afortunada.
Quizá esto les diga muy poco de mi propia vida,
pero es la verdad.
Lo digo de verdad.
Aquí he vivido
los mejores momentos,
junto a cada una de ustedes.
En la cárcel he sido mucho más feliz
y muchísimo más libre
de lo que fui ahí fuera.
Y eso se lo debo a ustedes:
la marea amarilla.
No se engañen, mis niñas,
que este motín
es el motín más absurdo de la historia...
Sí, porque cuando uno hace un motín
es para pedir que mejoren la comida
o que aumenten los vis a vis íntimos
o que nos dejen media horita más
de cielo en el patio,
pero este motín...
lo están haciendo por mí.
Yo me voy a ir.
Pero me voy a ir
sintiéndome tan querida...
¿Qué más puedo pedir?
Nada.
Yo también las quiero mucho, mis niñas.
A todas.
Si me ayudas, yo puedo hacer tu vida más fácil.
Que aquí seas una presa preferente,
lo que tú quieras.
¿Qué quieres?
¿Quieres un televisor?
¿Una celda para ti sola?
Comida, más comida. Comida especial.
Eres guapa...
¿Y ahora cuando acabe el motín, qué?
Pues no sé.
Yo, probablemente, me voy a quedar encerrada de por vida,
pero esta cárcel va a ser diferente.
Ya verás...
¿Y nosotras qué?
En todos estos meses he estado haciendo mil cosas...
Estuve trapicheando con drogas,
me di a la fuga, una vez más;
tuve una relación, también...
Y podría decir que...
Que había conseguido olvidarte.
Pero...
ahora te veo y...
-Ya, si a mí me pasa igual. -Ya.
Que ahora te veo...
y...
Pero...
creo que no sería justo alargar una historia que ha sido...
tan especial.
Cuando se lo cuente a mis nietos, van a flipar.
-¿Qué parte? -Toda.
Sobre todo, el final.
Sobre todo, este final, a mí me pone mazo, tío.
Ahí fuera hay una guerra y nosotras estamos aquí...
Aquí...
Hala, te voy a pedir dos favores.
Favor número uno: por favor,
no me ignores
y no me evites cuando me veas por la galería,
¿vale?
Favor número dos: nunca le digas a nadie,
a nadie,
que fui yo quien te dejó.
Porque yo nunca te hubiera dejado.
Nunca.
Porque eres muy fácil de querer.
Una vez te dije que eras una puta loca...
porque te enamoras de la gente sin conocerla.
¿Y sabes qué pienso?
¿Qué?
Que ojalá existieran más personas como tú.
Ojalá.
Te quiero mucho, Kabila.
Yo también te quiero mucho.
Mucho.
Ay, ay, ay...
Me vais a disculpar que interrumpa el "bollodrama", ¿eh?
"No, que te quiero más yo. No, que te quiero más yo.
No, cuelga tú...".
Me...
Me manda Sole a buscaros.
Es importante que vengáis.
Se quiere despedir de su gente...
Sos lo que sos
gracias a mí, Zulema.
-Deberías estar agradecida. -¿Y quién soy yo?
¿Quién soy yo, gracias a ti? ¡Dime!
¿Te gustan los libros de historia?
Soy más de cómics de terror.
Te voy a contar una historia
de hace casi un siglo.
Más exactamente, en el año 1920.
Los americanos empezaron a exportar bacalaos.
Del puerto de Boston
a Shanghái.
Los llevaban vivos, en barco, lógicamente,
en unas peceras.
Pero se encontraron con un problemita...
Cuando llegaban a China,
no sabían igual.
No sabían a nada.
Estaban como gelatinosos.
Como sin músculo...
¿Por qué los pececitos estaban así?
¿Sabes por qué estaban así los pececitos?
Ilumíname.
Porque viajaban relajados.
Demasiado tranquilos...
Pero la astucia de un marinero,
que tuvo una gran idea,
cambió la historia.
Se le ocurrió meter otra especie de peces
en la misma pecera de los bacalaos...
Una amenaza.
Los "peces gato",
que se dedicaban a mordisquearlos,
a tocarles soberanamente las pelotas a los bacalaos.
O sea que los bacalaos llegaban en forma, ¿no?
Y plenos de sabor y de músculo.
¿Sabes por qué?
Porque los bacalaos necesitaban
sentir el aliento del miedo, cada segundo...
Y tú eres nuestro "pez gato".
El hijo de puta que nos mantiene en forma, ¿no?
¿Y?
¿Qué?
¿Me estás hablando de ti?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo?
¡Dime!
La abeja reina, Zulema.
La abeja reina de este enjambre de mierda.
Si no fueras por mí, serías una desgraciadita más.
Una presa cualquiera, como cualquiera de tus amiguitas.
Cállate.
De psicópata a psicópata,
se nos olvidaba el síntoma más importante.
La capacidad para aprender de las experiencias.
Tú eres malo, marica.
Yo soy peor. Porque aprendo más rápido.
Así que no te voy a tocar ni un pelo.
Porque ahí afuera hay un océano de bacalaos.
Y es justo que tu vida dependa de ellas,
¡gato!
A ver, señora Cruz,
pase de modelos.
Vamos, que quiero verla.
"Tas" buena, ¿eh?
Ahí, las tetas arriba, ahí, ahí...
Te sienta como el culo.
¿Qué? ¿Cómo te sientes con eso, eh?
¿No me has oído?
¿Cómo te sientes con el puto pijama amarillo?
Fea.
Ahí le has dado...
Estás fea de cojones.
¿Y qué más?
Torpe,
pequeña.
Una mierda, ¿no?
Que lo diga, señora Cruz,
que te quiero oír.
"Me siento como una mierda".
¡Vamos!
Me siento como una mierda.
¡Más fuerte!
¡Me siento como una mierda!
¿Entonces por qué pillaste los pijamas amarillos?
¿Para que nos sintiéramos una mierda?
¿Que nos sienten como el culo?
Porque el amarillo da mal fario.
Entonces, ¿por qué?
Porque era el más barato.
Cojonudo.
El amarillo estaba de oferta.
Si se enteran ahí afuera que está aquí la jefa,
te cuelgan de la puta galería.
Así que mueve el culo, que nos vamos.
-Gracias, gracias... -¡Venga, pichona!
¡Medina, ya están aquí tus soldaditos!
¿Vas a ordenar que entren de una puta vez o qué?
Si no se calla, voy a hacer que le echen.
Estás jugando con la vida de 200 personas,
incluida la señora Cruz.
¡Da la orden de entrar ya de una puta vez!
-¡Sacadlo de aquí! -La estás cagando, Medina.
La estás cagando, pero bien cagada.
¡Soltadme, coño!
Yo sé caminar solito.
Comprobad el perímetro de la puerta principal. ¡Lo quiero ya!
Mami,
te voy a dar un pinchacito,
te vas a quedar dormidita, y ya no vas a sentir más.
Gracias, mis niñas.
Saray,
gracias.
Y pensar que, ahora,
yo soy la primera que voy a salir de aquí.
De verdad...
Con... Contigo aprendí...
que existen nuevas
y mejores emociones...
Contigo aprendí...
a conocer un mundo nuevo de ilusiones...
Aprendí...
que la semana tiene más de siete días,
a hacer mayores mis contadas alegrías,
y a ser dichoso,
yo contigo lo aprendí.
Contigo aprendí...
Comedor.
Tira.
Se creen muy listas, ¿no?
Mujeres fuertes y valiosas, ¿eh?
Entonces, ¿por qué están acá, eh?
Porque son escoria.
¡Porque son escoria!
¡Lo más miserable que se pueda ser!
¡Putas presas!
Par de presas...
Hija de...
Presas.
No valen nada.
No valen nada.
Nada.
Nada.
Señora Cruz,
le quiero pedir una última cosa antes de salir.
Sí, sí, lo que tú quieras.
"Pos"...
un selfi
de recuerdo.
Sí, póngale el pin ese.
Ahí.
Ahí.
Sonría, joder.
Qué guapa.
¡Alto!
¡Me ha secuestrado!
Pero qué dices, si yo te he tratado como a una princesa...
Salga de aquí ahora mismo.
-Vamos. -Yo no he hecho na, ¿eh?
Eh, señora Cruz,
no es el primer coño que se come, ¿eh?
Cállate.
¡Alto!
¡Soy Magdalena Cruz!
¡Las manos donde pueda verlas!
-¡Soy Magdalena Cruz! -¡Las manos donde pueda verlas!
¡De rodillas!
¡De rodillas!
-¡Al suelo! -¡Al suelo!
¡Alto! ¡Alto! ¡Apártense de ella!
Es la señora Cruz. ¡Atrás!
¿Se encuentra bien?
¡Entre ahí dentro de una puta vez
y ponga orden en mi prisión!
Lo que de verdad me gustaría
es arder
en una hoguera
muy grande.
Y elevarme al cielo.
Como una guerrera vikinga.
Hace doce años que despedimos a Sole.
No hay día que no piense en ella.
Al perderla,
creí que todo se pararía para mí.
Pero la vida no se detiene.
Yo,
que tenía una esperanza de vida de dos telediarios,
al final, me desenganché de la droga y me salvé.
No fue fácil,
pero que dos tsunamis me pasaran cada día por encima,
ayudó.
Lo cierto es que todo cambió en mi vida.
Aunque jamás terminé de irme del todo de Cruz del Norte.
Hola, Tere.
Ahora soy asistente social.
Por eso vengo a menudo.
Aparte de que sigo teniendo amigos aquí dentro...
¿Tere?
¿Palacios?
-¿Tere? -¡Palacios!
Anda.
No doy abasto.
Yo no sirvo para director, me viene grande.
-Bueno... -Me toman por el pito de un sereno.
Ellas...
me piden más y más y más,
y nunca es suficiente. Vamos, lo de siempre.
A ver, Palacios, ¿cuánto tiempo llevas ya de director,
aquí, en Cruz del Norte?
-Dos años hace ahora. -Vale.
¿Cuántas presas se han muerto?
-Bueno, se murió esta señora... -No, eso es muerte natural.
-Eso no vale. -Eh... Pues nadie.
-¿Cuántas se han suicidado? -No, ninguna, ninguna...
Palacios, a ver,
las presas ríen, van a los talleres...
Eres un director cojonudo, ¿vale?
Eres el mejor director que ha tenido Cruz del Norte.
Tú, que me quieres bien.
Cruz del Norte sigue igual que siempre:
verjas, olor a hierro, trajes amarillos...
Pero ya no la reconozco.
Las amigas son las que dieron sentido a este sitio,
y la mayoría de mis amigas ya no están aquí.
Palacios, ¿me disculpas un momentito?
Claro. Sí, sí.
Me parece imposible que, a pesar de todo,
consiguiéramos sobrevivir a este infierno...
Quizá, por eso,
la vida nos ha ido regalando un sitio mejor.
Luna trabaja de azafata.
Hola, buenas tardes, ¿un poquito más de café o de té?
Ahora suele hacer vuelos a China.
Tiene gracia, en Cruz del Norte huyendo de las chinas,
y ahora se ha enamorado de un maromo de Shanghái.
A Goya le han ascendido.
Ya no es solo moza de almacén, sino jefa de mozos de almacén.
A ver, ¿quién coño ha dejado esos palés ahí?
El próximo que lo haga mal me va a comer "tor" coño
Lo malo es que el uniforme de la empresa es amarillo.
Pero tampoco va a dejar la empresa por eso, ¿no?
Antonia encontró su vocación en la cárcel.
¡Traedme la salsa de la carne!
Siempre tuvo buena mano para la cocina.
Nunca le van a dar una estrella Michelín...
¿Un pelo? Pues dile al "salao" que te lo ha dicho,
que venga y va a ver el matojo de pelo que tengo yo aquí, anda.
Pero tampoco la necesita.
Saray recuperó la custodia de su hija Estrella.
Ay, que te como tu cara.
La educa un poco a su manera...
Ven aquí, pimpín.
¿Tú sabes eso que se dice en el barrio
de que yo he estado mucho tiempo en la cárcel?
-Pues es verdad. -Pero no podría ser mejor madre.
Saray, deja a la niña, que ella sabe. No seas antigua.
Que estamos solas.
A Castillo la salud le dio un susto.
Y, ahora, por cada mes que le regala la vida,
se hace un tatuaje.
Gracias.
Rizos lleva años entrando y saliendo de la cárcel.
Robo, tráfico de drogas, y vuelta a empezar.
-¿Sí? -Un clásico.
En dos días estás fuera.
Gracias.
Tienes que aceptar el trabajo que te asigne.
No valen quejas.
Durante mucho tiempo, pensé que lo conseguiría,
pero según van pasando los años,
me he dado cuenta de que le da más miedo la libertad
que seguir encerrada.
No todo el mundo sabe cuidar de sí mismo.
Tere.
¿Qué?
¿De Macarena sabemos algo?
Lo que leo por ahí...
Disculpe, señorita,
el perrito ha hecho sus necesidades en el suelo.
¡Sandoval!
¿Cuántas veces tengo que decirte que no te hagas caca?
¡No se hace caca! ¡Perro malo!
No entiendo la obsesión de las mujeres por las joyas, la verdad.
Pero bueno, si todo el mundo se ha empeñado
en que estos pedruscos cuesten una pasta, por mí vale.
Nos sobra.
¿Estás lista, rubia?
Perdón por la caquita...
Como alguien mueva una pestaña, le reviento la puta cabeza,
¿queda claro?
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