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Original subtitles

Les presento a Fátima, la hija de Zulema Zahir.

-¡Tonta! -Cuando vea sufrir a su hija,

va a tener que decirnos dónde carajo está Altagracia.

Hay un instinto más fuerte que el de la maternidad:

el de la supervivencia.

Tengo un plan para que me saques de aquí.

-¿Y a quién hay que secuestrar? -A su ex.

Zulema a cambio de tu exmujer.

Ese es el trato.

-Zulema. -Estoy libre.

¡Las manos donde pueda verlas!

No has cumplido, Sandoval.

Lo siento.

-Tengo alzhéimer. -¿Qué?

El día en que yo no te reconozca, me vas a preparar un café con leche

y me le vas a poner estas pastillitas.

Tráeme a Zulema Zahir.

¿Esto qué es, una puta cita?

Me llamo Magdalena Cruz

y mis negocios dependen de unas cárceles en calma.

No tiene nada que me pueda interesar.

Pero lo que sí puedo es trasladar a tu hija Fátima

a su antigua prisión. -Yo no negocio.

Es que han sacado a mi novio de la cárcel

y va a venir a verme esta tarde.

¿Qué pasa, cielo?

La trabajadora social me dice que para poder seguir limpio,

tengo que dejar atrás toda mi vida anterior.

Lo siento, de verdad.

Hoy la estoy dando en acogida. ¿Me estoy equivocando?

Lo estás haciendo bien, gitana.

No te voy a volver a dejar.

Vamos a hacer un control rutinario de drogas.

Eres la nueva y vas a pringar porque aquí las cosas funcionan así.

Kabila.

Rizos.

¿Cuál de todas estas fue la que te dio las pastillas?

Hernández, llévate a Kabila a aislamiento.

Vos y yo vamos a ser grandes amigos.

¿Qué dices? ¿Qué hacen aquí?

Pero ¿esto qué es?

Mira, mira, mira.

¡Mira!

-Está lleno de gallinas. -Y la Sole es la reina del corral.

-Ella es la dueña de las gallinas. -Sole, ¿qué haces?

Darles de comer a las gallinas.

Ah, muy bien. ¿Se te han escapado a ti o qué?

Niña, a ver si es que le ha dado una cosa de esas en la cabeza,

un "ictos" de esos... -Qué "icto" ni "icto"...

Sole, ¿tú te has metido algo, verdad?

-¿Estás bien, Sole? -Te has chutado.

Mami, vámonos un segundito a la celda, por favor.

-¿Por qué? -Se me ha olvidado una cosa, ven.

Vente conmigo.

Se recuerda que fuera del horario de comida no se servirán alimentos...

¿Quién coño ha soltado a las gallinas?

Millán, que se han fugado.

No me extraña, porque todo el día metidas en jaulas, como nosotras,

pues las entiendo. -Muy graciosa, Sole.

¿Así que tú eres la de las miguitas?

Pues vas a reírte en aislamiento.

-Pero ¿qué haces? -No es para tanto, Millán.

¡Hija de puta!

¡No, Millán, no!

-¡No, no! -¡Para, para!

-¡No, no! -¡Para, para!

¡Para, para!

¡Millán, que está enferma! ¿Vale? ¡Que tiene alzhéimer!

¡Ahora mismo no tiene ni puta idea de quién eres tú! ¿Vale?

Me da mucha lastimica la Sole.

Es que tiene la cabeza perdía, perdía, perdía, perdía...

Ni tan mal olvidarte de quién eres. Te lo digo.

No solo es olvidarte de quién eres,

es olvidarte de los tuyos.

Vamos, yo no me puedo imaginar lo que es...

olvidarme de mi hija.

Jo, es que tener una hija lo cambia to.

Yo antes pensaba en escaparme.

Contaba los días que me quedaban pa salir,

pero ahora...

Ahora cuento los días que me quedan pa estar con ella.

Cinco años me quedaban antes de la última fuga, ¿no?

Pues ahora son trece.

Y, con buen comportamiento,

puede que once.

Madre mía.

Tú cada día más buena y yo cada día más hija de puta.

Es que yo no sé si compensa ser hija de puta, Zule.

Porque mírame, mírame dónde estoy.

-Donde estoy yo. -Pues aquí. En esta mierda.

-Tere... -Palacios.

Yo estoy limpia, ¿eh? Estaba haciendo la cama.

Pero, vamos, que ya me voy porque hoy me toca baños.

Tere...

Nos acaban de avisar.

Tu padre ha muerto.

-¡Palacios! -Lo siento.

No va a haber velatorio, lo entierran hoy.

Sandoval dice que tienes permiso de dos horas

si quieres ir al entierro.

Sí, sí. Sí quiero.

Pues ahora vengo a buscarte para que te cambies, ¿vale?

Y termina de meterte el chute si quieres.

Igual lo necesitas.

Te portas muy bien conmigo.

Me porto muy bien contigo porque...

Porque te lo merecés.

Porque me pone muy mal saber que has tenido una...

infancia...

sin contención,

sin cariños, sin cuidados,

sin una madre...

Yo no tengo ningún trauma...

ni quiero compasión.

No... ¿Quién dijo compasión?

Se llama empatía.

Está rico, ¿no? Seguí comiendo.

Vos sabés que,

gracias a su madre,

mis dos preciosas hijitas...

se quedaron sin mamá.

Zulema... no es mi madre.

ella me parió, sí; pero eso no la convierte en mi madre.

Sabia aseveración.

El hecho de parir no te convierte en madre.

Y mucho menos Zulema, que es una especie de...

animal salvaje

del que no te puedes fiar ni por un solo momento.

Pero bueno,

de mí sí te puedes fiar, ¿no?

Te lo dejé bien claro el otro día cuando hablamos.

Yo quiero lo mejor para vos.

Y veo todo lo que te pasa aquí.

Veo lo mal que lo has pasado desde que entraste en Cruz del Norte.

Lo que te han hecho estar cerdas.

Todo. Lo veo todo.

Incluyendo lo de la barandilla y esos golpes que tenés.

En Cruz del Norte, yo soy Dios.

Así que, a partir de ahora,

más te vale que me digas si alguna de estas te molesta,

te amenaza o te hace daño.

Solo tienes que decírmelo y asunto terminado.

-¿Sí? -¿Y qué tengo que hacer a cambio?

A ver qué te parece...

¿Ser mi amiga?

Solo eso.

Vení.

Vení. Acércate.

Ven.

Súbase a upita del tío Carlos,

que yo le voy a explicar a usted cómo se maneja todo esto.

Venga.

Dale, vení.

Esa.

¿Esa?

Esa no te va a volver a molestar nunca más.

¿A ti no se te mueve na con tu hija?

¿Se me mueve de qué?

"Pos" cositas...

Que la quieras abrazar, que...

Que la quieras cuidar, que la quieras proteger de la Barbie...

Pero tú no entiendes nada.

Cada centímetro que...

me acerco a la niña, es un centímetro que gana Sandoval.

Lo mejor que puedo hacer es mantenerme lejos.

Perdóname.

Acompáñame. Tienes un vis a vis.

Yo no tengo... A ver, que yo no tengo abogado.

No tengo familia, no tengo amigos...

-Bueno, esta. -Yo estoy aquí.

Zulema Zahir solo hay una, ¿no? Pues venga.

¿Tu padre llevaba mucho tiempo enfermo?

Sí, mucho.

Tenía cáncer de pulmón.

Se fumaba dos cajetillas diarias.

Decía que lo iba a dejar cuando fuese mayor

y tenía 72 años...

Pobre papi...

Te voy a quitar las esposas.

No te vas a presentar en el entierro así.

¿Sabes lo que más ternura me daba de mi padre?

Que... Que siempre estuvo orgulloso de mí.

Y eso que no le di ningún motivo para estarlo.

Pero aunque su hija fuese una yonqui de mierda

que le robara el móvil para venderlo y meterse un pico,

él siempre estuvo orgulloso de su Tere.

Madre de Dios, Padre nuestro,

ruega señora por nosotros los pecados cometidos.

Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Hola, tía Ángela.

Quiero hacerlo yo, ¿vale?

Me jode muchísimo no haber estado más tiempo con él,

no haberle acompañado cuando estaba enfermo,

no haberle cogido la mano...

Nadie, nunca, me ha querido de esa manera.

Nadie, nunca, me va a querer así...

Cuídate, bonita.

Tere.

Piti.

Siento mucho lo de tu padre, tía.

Era muy buena persona.

Tenía la esperanza de que estuvieras muerta.

Treinta años sin saber de mí.

¿Me ves muy cambiada?

¿A qué has venido, madre?

Yo no quiero hablar contigo.

¿Te acuerdas...

que un día...?

¿Aquella vez que entró una mariposa al cuarto?

No podía volar.

Yo intentaba que saliera por la ventana.

Y tú entraste y le arrancaste las alas.

Dejaste el cuerpo con vida.

Me dijiste:

"Lo que no puedas ayudar a vivir,

ayúdalo a morir".

¿Me quieres decir para qué coño has venido?

No sabes quién soy.

No sabes quién soy.

Te la llevaste nada más nacer.

Te la llevaste nada más nacer.

¿Un vis a vis, así bueno?

-Pues sería... -¡Vis a vis!

Un vis a vis bueno... De antes de todo, o sea, de al principio.

De cuando venían aquí mis primos, mis hermanos, mis sobrinos...

Desde que me hice bollera...

Bueno, desde que supieron ellos que yo era bollera,

pues na. Y eso que tengo una prima segunda que también.

-Pues esa tampoco ha venido. -Pues yo, chica, la...

Yo...

Un vis a vis...

Es que yo, importantes, bonitos, vis a vis, no he tenido.

-Tú sí has tenido. -Bueno, sí, un tostón de vis a vis.

Al principio, cuando venía a verme Piti,

eran muy tristes, porque estábamos muy tristes, pero...

Bueno, una vez, el día de cumpleaños,

de mi cumpleaños que me trajo un regalo.

-Un libro. -Vaya puta mierda, Tere.

Vaya aventura tu vida, ¿eh? Que te trajo un libro.

Nadie ha venido a visitarme aquí. Nunca.

Que no ha tenido, dice ahora... Qué poca vergüenza.

El viejo ese.

No le digas...

No, pero mira...

Sí, el viejito...

-Fernando. -Claro...

Ay, Fernando, tan lindo.

Ay, sí, es verdad, que nos enamoramos aquí.

Claro.

Ay, qué bueno era Fernando.

-Sí. -En todo.

En todo. Ya nos lo contabas, sí.

No sabes lo que era Fernando en la cuestión.

-Cuéntanos. -Tenía todavía mucha energía.

Y se le mantenía...

No, tú te acuerdas de lo que tú quieres, vamos.

¡Mira! Ay, una mariquita.

¡Una mariquita! Una mari...

-Era una mariquita blanca. -¡Joder!

¿Ves? Mariquita. Pa mariquita yo.

¿Qué quieres, Dos Esponjas?

Nada.

Bueno,

te doy mis albóndigas.

Que sé que te gustan.

Vamos, come.

"Pos" vale.

Molan las albóndigas. Están buenísimas.

Me gusta ver a la gente que disfruta con la comida.

Hoy es tu día de suerte.

Tengo enchufe en las cocinas.

Ya verás, una sorpresita especialmente para ti.

No, no. Yo no quiero más.

-Bueno... -Es que mis albóndigas llenan mucho.

-Porque llevan mucho pan rallado. -Claro, claro.

¿Vas a desaprovechar esta oportunidad

con lo ricas que le han quedado a Antonia las albóndigas?

Come.

Pero ¿tú qué coño dices, Dos Esponjas?

Come.

Están muy ricas.

A ti te gusta ver cómo me ducho y, a mí, cómo tú comes.

Vamos.

Un poquito más.

A ver.

Te quejarás...

Trágatela. Sí.

Dentro.

¡Que la dejes ya, que la vas a reventar, coño!

¡Que comas las putas albóndigas,

gorda!

Traga.

¿La última?

Ay, qué poca vergüenza, Palacios...

Vengo del entierro de mi padre, y vengo con una alegría,

que se me sale del pecho... Me siento culpable, ¿eh?

Me alegro mucho de verte.

Y yo a ti.

¿Te acompaño?

¿Cuánto tiempo llevabais juntos?

Veinte años de novios.

Estábamos superenamorados.

¿Y por qué lo dejasteis?

Pues...

los dos nos metimos juntos en la droga,

él se desenganchó y yo no.

¿Tú qué tal? ¿Qué tal todo?

Bien.

¿Con tu novia bien?

Lo dejamos hace casi un año o así.

-Ah, vale, ostia... -Nada, no funcionaba la cosa.

¿Tú cómo estás? ¿Qué tal?

Bien. Igual.

Bueno, no, me cambiaron de cárcel y eso,

pero vamos, que es lo mismo. Ya sabes.

Tienes ahí una cosita...

¿Sigues enganchada?

Pues sí.

De hecho, me acabo de meter un pico antes de venir.

Pues tienes una pinta de puta madre,

la verdad.

Estás muy guapa, mucho más que la última vez que te vi.

Con el tiempo que habéis estado hablando,

¿qué os habéis contado?

¿Pues te puedes creer que no me acuerdo?

Pues me tengo que ir...

-Que muchísimas gracias por venir. -Ya ves.

Pero no me importa.

Es que hay conversaciones que no quieres que acaben, ¿verdad?

Tere.

¿Qué?

¿Te importa si te voy a ver a la cárcel?

¿Para qué?

No sé, pa verte, pa hablar...

Los vis a vis son de lunes a sábado, de cinco a siete de la tarde.

Los tienes que solicitar por escrito.

No están permitido introducir comida, ni bebida;

ahora, si le traes unas flores, igual hago la vista gorda.

Y dale dos besos.

Yo creo que no te he dado dos besos en mi vida, ¿no?

Es igual.

¿Sabes qué es lo más mágico de todo esto, Palacios?

Que si mi padre no hubiese muerto,

yo no habría ido al entierro y no habría visto a Piti.

Es como si mi padre...

estuviese organizando todo esto desde algún sitio, ¿sabes?

La verdad es que no creo en ese sitio.

¿Y qué más da, Tere?

Tú disfruta el momento.

Que uno nunca debería sentirse culpable por estar feliz.

Nunca.

Ya verás cuando se lo cuente a Sole...

Voy a pedir el traslado inmediato de Sole a un centro especializado

y preparado para la atención de los enfermos de alzhéimer.

No, no, no.

No, no. No te la puedes llevar.

-No. -No. Nosotros somos su gente,

nosotros la cuidamos.

Chicas, yo lo entiendo perfectamente bien,

pero tienen que entender que su enfermedad ha ido avanzando.

Ha entrado en una fase cuatro.

Para que les quede claro, y lo puedan visualizar:

Sole va a estar perdida,

Sole va a tener cambios repentinos de humor,

cambios repentinos de personalidad, va a estar mucho más agresiva,

va a tener alucinaciones...

Pero nosotras podemos cuidarla, ¿no?

-Perfectamente. -Claro.

Antonia, yo no dudo de tus buenas intenciones ni de las de ninguna;

pero entiendan una cosa: Sole está enferma.

Piénsenlo.

Y va a ir a peor.

Sole no va a saber ni quién es, mucho menos quiénes son ustedes...

Como ella no tiene familia, se lo comunico a ustedes.

Y que sepan que cualquier duda que tengan, aquí estoy.

Yo les voy a ir contando todos los avances.

Chicas, yo lo siento mucho, de verdad.

Pero piensen algo:

la vida siempre puede ir a peor.

Fátima,

enhorabuena.

Si vienes a darme consejitos de madre, llegas 20 años tarde.

Yo te di la garra de Lobezno para doblegar a la gorda

y la has doblegado con una bandeja de albóndigas.

Joder... Glorioso, de verdad.

Gracias.

¿Tú desde cuándo fumas?

Yo sé que eres una chica lista.

Sabes que la Barbie te está utilizando, ¿verdad?

Y yo a él.

Sé que es un cerdo, no soy gilipollas.

Pero también es el que manda aquí.

Tienes que medir a tus enemigos.

Y Sandoval te queda grande.

Yo nunca, en mi vida, escúchame lo que te digo,

lo he minusvalorado.

Bueno, de hecho, ahora mismo puede que nos esté...

vigilando.

Es como tener a Dios de mi lado.

Y eso me hace poderosa.

Meter a la Rizos en aislamiento

no te hace poderosa.

Joder a Goya no te hace poderosa,

y tener al hijoputa de Sandoval de tu lado

no te hace poderosa, te hace idiota.

Nunca se le llama idiota a una hija.

Podría bajarme la autoestima, ¿eh?

¡Eh, eh, eh!

¿Qué está pasando aquí?

Nada. Una bronca entre madre e hija.

Una más y se van juntitas las dos a aislamiento, ¿vale?

¿Te gusta pegarle a mamá, verdad?

Eso no te da derecho a participar en conversaciones familiares.

Largo.

Fuera de aquí.

Vale, vale, vale.

Tere,

he rezado por el espíritu de tu padre.

Para que descanse en paz.

Gracias, mami.

Yo, mientras más me voy olvidando de las cosas,

más me acuerdo de mi mamá y mi papá.

A veces no sé ni siquiera quién soy yo.

Si estoy o no estoy...

Es como si mi cerebro

fuera una pelota de esas plástica pinchada,

y por ese agujerito, así,

se me escapan todos mis pensamientos,

mis recuerdos...

Como el aire.

Mis niñas,

cuando yo me muera, no quiero que me metan en una caja.

Ay, por favor. Mira, que yo...

Ay, caballero, es que yo tengo claustrofobia.

A mí que me incineren, que me quemen.

Como hiciste tú con tu marido, ¿no?

Ostia... ¡Ostia, qué bruta!

Un poco, ¿no?

¿Te acuerdas?

Sí.

Eso. Eso, eso.

Sí.

Sí, sí.

Lo que de verdad me gustaría...

es arder...

en una hoguera muy grande,

y elevarme al cielo...

como una guerrera vikinga,

como una película.

Como en la película que yo vi, esa de Kirk Douglas, cuando era niña.

Ah, qué buena estaba esa película...

Yo lloré.

Mami... ¿Estás bien?

¡Sole!

Somos Tere y Saray. Somos tus amigas, ¿vale?

Que... Venga, ven. Que te llevamos a casita.

Dame la mano. Eso. Muy bien.

¿Vamos?

Nosotras te acompañamos.

-Claro. -Venga, vámonos.

Y así merendamos.

-Qué buena idea -Venga, que toca merendar.

Buscamos algo de chocolate o algo...

Mi favorito es, sin duda, el de mesa.

Porque está el que tiene cristal, que ese no me gusta tanto,

pero el de mesa es muy guay porque tienes un contacto mucho más directo

y a mí es que me encanta que la gente venga a visitarme.

O sea, que venga mi familia, mis amigos, mis conocidos...

A ella le gusta hasta que vaya la familia de los demás

a visitarte a ti.

Es que... No, pero es verdad...

A mí no me gusta "de" hablar...

Mi vis a vis, vamos, el que me da la vida de verdad,

es el vis a vis... El vis a vis ese...

"ande" se folla.

-¿El íntimo? -¿Ese cómo se llama?

-El íntimo. -Pues ese.

Pero, Antonia, si tú no tienes marido ya ni nada, ¿no?

¿Qué pasa? Pero yo le pago.

Mira, le pagué a un negraco...

Me costó caro, ¿eh, niña?

Pero me dejó, que estuve tres días sin poder cerrar las piernas.

A mí el vis a vis de la Luna, este de hablar,

no me gusta, porque... No me gustan las personas.

Menos mal que no me viene a ver nadie.

A Antonia lo que pasa es que le gusta el hecho de pagar

y ella poder decir lo que quiere que le hagan,

porque le gusta ese rollo de estar por encima, dominar...

-No, no... -Vienen, te hacen eso y se van.

Y eso te gusta. -A mí me gusta más el íntimo ese,

porque yo pago y a mí me hacen lo que a mí me da la gana.

-Eso. -¿Y tú sabes el morbo que da

que yo esté ahí gritando como una loca

y el funcionario en la puerta "quincando" to? ¡Vamos!

Hombre, en la chabola yo no podía.

Tú imagínate... Los cinco niños, mi suegra oliendo...

Qué va. Yo donde más he disfrutado el folleteo, ha sido aquí.

Pero es una pena, porque todo ese tipo de vis a vis íntimo y todo eso,

no tiene esa parte guay como de cortejo de antes.

O sea, aquí la gente viene para hacer el amor ya directamente...

¿Tú pa qué vas al comedor? A comer, pues allí vas a follar.

Sí.

-¿Querías hablar conmigo? -Sí, pasa.

Del tema de Zulema y de su hija me encargo yo.

No te metas.

Vale.

Tener a una protegida en la cárcel es ponerla en el foco,

en la mira de las otras presas.

Y la escenita de las albóndigas va a terminar mal, ¿lo sabes, no?

Va a terminar con un pincho en el costado de una de ellas.

-¿Lo sabes? -Sí, sí. Lo sé perfectamente.

¿Sabés qué es lo bueno? Que Zulema también lo sabe,

por eso está sufriendo.

La tenemos donde queríamos.

Debería agradecernos,

ya que le despertamos su instinto maternal.

Nos queda la estocada final para doblegarla.

¿Qué le vas a hacer a Fátima?

¿Qué estás pensando?

Para conseguir justicia,

hay que cometer pequeños actos de injusticia.

¿Qué te pasa? ¿Por qué te descentras?

¿Por qué te vas del objetivo?

¡Ey!

Sabés perfectamente bien que todo esto lo estamos haciendo

para meter a Altagracia otra vez acá dentro.

Para guardar a una asesina, ¿no?

Yo no te voy a ayudar a reventar a una cría

cuyo único delito es ser la hija de Zulema.

No lo voy a hacer.

Mataron a mi mujer.

La ataron de pies y de manos,

la subieron a un trampolín, la empujaron y la dejaron ahí.

Que se ahogue como un perro.

¿Ya te olvidaste o qué? ¿O te acordás?

-Sí me acuerdo. Lo sé. Sí, sí. -¿Te acordás?

¿Qué carajo hice yo el año pasado

cuando se te dio por matar a una presa en Cruz del Sur? ¿Eh?

¿Qué hice? ¿Fui y te delaté?

¿O te apoyé?

¿O te dije: "Yo confío en vos"?

-Confiaste en mí. Sí.

¿Qué es lo que querés, eh?

¿Que se entere todo el mundo?

¿Que esto salga a la luz?

¿Que un día te dio un ataque de ira,

que se te dio por empujar una presa por una barandilla?

Homicidio imprudente.

De ocho a diez años...

No me voy a hacer muchas ilusiones con lo de Piti,

¿vale? Porque luego me pega la "bajona", y ya me conoces.

Lo mismo es el principio de una nueva vida para ti.

Qué bonita estás.

Ya te lo dije una vez, Zulema.

Tú y yo tenemos mucho en común.

Nadie confiaba en una mujer para gestionar cárceles,

pero no me doblegaron.

Como a ti.

-Usted es una mujer de negocios. -Así es.

Y el futuro de los negocios son las cárceles de hombres.

Ya me imagino.

Son... Son muchos.

-Supongo que da mucha pasta. -Exacto.

Por eso entenderás que no pueda permitir

que nadie lo ponga en riesgo.

Ni siquiera tú y tu amiga Altagracia.

Lo siento, no es nada personal.

Yo no he pedido un vis a vis íntimo.

Sandoval me ha dicho que te traiga aquí.

-Pero... -Punto final.

-Hola. -¿Qué tal?

Ahora te las llevo.

Yo no quiero que te pase nada.

Sigo estando enganchada a la heroína.

Y no te puedo prometer que lo vaya a dejar.

Ni yo te lo voy a pedir, Tere.

Quería que conocieras mi pequeña...

afición...

de voyeur.

A mí me gusta llamarlo...

"Mi Motel".

Bueno, soy un hombre como cualquier otro, tengo mis debilidades.

la única diferencia es que yo me tengo que conformar

solamente con mirar.

¿No te da pena?

Me da asco.

¿Sabes dónde estamos?

Acá al lado está la sala de vis a vis íntimo.

Me gustaría que te pares ahí y que observes.

Que le eches un vistazo...

A ver cómo te lo explico...

...a el futuro de alguien que, creo yo, que te importa,

un poco, al menos.

Tu hija.

No, no, no. Por favor.

Dejadme. ¡Ayuda!

¡Dejadla!

Para...

¡Para!

¡Parad!

¡Para!

¡Parad!

¡Ayuda!

Ahora vamos a ver qué es más fuerte,

si tu instinto maternal

o tu instinto de supervivencia.

-Páralo. -¿Que lo pare? Imposible,

vos viste lo que son estos tres bestias.

hace años que no huelen a una hembra.

No.

¿Qué hago?

Decime dónde está Altagracia

y quizá pueda hacer algo. Depende de vos.

Páralo y te lo digo.

Páralo y te lo digo.

Arrodillate y suplicámelo.

¡Arrodillate!

¡Suplicámelo, Zulema!

Te suplico...

que pares esto

y que dejes a mi hija.

Te lo suplico.

Déjala. Para esto.

Párenlos.

La verdad, es que estoy...

sorprendido de verte así.

Convertida en un ser humano,

común y corriente.

Débil y sumiso.

Mamá...

No...

¿Quién me va ayudar?

¡Fuera!

Sandoval, situación de máxima alerta.

¡No!

No te fallé nunca...

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