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Escenas reales en Frankfurt y Berl�n rodadas con la autorizaci�n
de los ej�rcitos de ocupaci�n americano, brit�nico y sovi�tico.
En un c�lido d�a de junio, en la calle St. Martin de Par�s,
se produjo un tumulto.
Periodistas franceses protestaban
por haber sido excluidos de una conferencia secreta.
Dentro, representantes de la ONU escuchaban el informe
del director de una comisi�n especial de investigaci�n,
un hombre llamado Dr. Heinrich Bernhardt.
Ten�a un largo historial demostrado en asuntos internacionales.
Su informe fue duro y conciso.
Hechos y cifras para convertir las cuatro zonas aliadas de Alemania
en un �nico pa�s unificado.
La sesi�n planteaba algo que podr�a armonizar este mundo turbulento.
Es comprensible que los periodistas se sintieran un poco ofendidos.
�Pero el joven estaba impresionado?
Desde luego que no.
No se pod�a culpar al americano. Acababa de llegar a Par�s.
Y lo estaba visitando a fondo.
Desde los caf�s de Montmartre
hasta la plaza frente a Notre Dame.
A 240 escalones de altura, entre los capiteles g�ticos,
era incluso m�s atractiva.
Era como en las postales.
La ciudad m�s hermosa del mundo.
Por este orden, deslumbrante,
apasionante
y tranquila.
iOh, una paloma!
Exactamente. La paloma de la paz era una paloma.
-Una paloma muerta. -Enterr�mosla como a un soldado.
-Hagamos una cruz para la tumba. -Delante del Sacr� Coeur.
Eso. iVamos!
De todas formas, la paloma iba a tener un funeral de h�roe.
A la sombra del Sacr� Coeur,
la iglesia que se alza majestuosa en la colina de Montmartre,
dominando Par�s.
iPierre! iAndr�! �Qu� hac�is?
Por desgracia, dos cosas se pasaron por alto en el funeral.
Mam�. . .
y el hecho de que en algunas mesas los pichones son un plato apreciado.
-Mam�, por favor, devu�lvenoslo. -Vamos a com�rnoslo, ni�os.
-Devu�lvenoslo, mam�. -Quer�amos enterrarlo.
-�Qu� es esto? �Un mensaje? - iA ver!
- iA ver! -Esto no es cosa de cr�os.
Agente, la Sra. Brivard me ha dicho que esto era cosa de la polic�a.
Hemos encontrado esto atado a la pata de una paloma.
-�Han matado una paloma? -No, ya estaba muerta.
-La han encontrado los ni�os. -Est� bien.
�Es grave?
-Est� en alem�n. -En alem�n.
La guerra hab�a terminado hac�a tiempo y se supone que hab�a paz.
Pero escrito en alem�n, a�n asustaba a estas gentes sencillas.
Esto era algo que concern�a a las autoridades superiores.
Se dirigieron a lo que los franceses llaman su ""Deuxi�me Bureau"" .
Es su versi�n de Scotland Yard
o del FBl de Estados Unidos.
Las 2 1 :45.
2 1 y 45.
2 1 :45.
La forma europea de decir las 9:45 p.m., nuestra hora.
Era lo �nico que pod�an deducir del mensaje.
Eso y. . .
Sulzbach.
S�, hab�a mucho donde elegir.
Muchos Sulzbach en la Alemania ocupada.
Varios en cada zona.
Mejor notificarlo a las dem�s jefaturas locales de ocupaci�n.
�Puede ponerme con el servicio de informaci�n de las embajadas?
-Primero con lnglaterra. -La Embajada brit�nica.
La de Estados Unidos.
Y la sovi�tica.
�Pero notificarles qu�? �Qu� ocurrir� en qu� Sulzbach?
�A las 2 1 :45 de qu� noche?
Seis horas despu�s, en el patio exterior de la Gare de l"Est,
donde la oficina de transporte ferroviario del ej�rcito de EEUU
tiene una ventanilla especial,
tuvo lugar el siguiente incidente.
Me llamo Hans Schmidt. Tiene un billete para m�.
Lo siento. Creo que no est� en milista.
Me han dado la autorizaci�n hace 20 minutos.
Me han asegurado. . .
-De Par�s a Frankfurt, �no? -Y de ah� a Berl�n.
El sargento Munson, se�or. Aqu� hay un tal Schmidt. . .
Hans Schmidt.
S�, se�or. De acuerdo, se�or.
Todo arreglado, Sr. Schmidt.
El Sr. Schmidt se dirig�a al "Main Seiner" ,
un tren del ej�rcito de EEUU.
Una especie de Grand Hotel ambulante para soldados de permiso
y de servicio, para empleados del Ministerio de la Guerra
y para esposas en tiempo de guerra,
para desplazados y diplom�ticos.
Muy bien, se�or. El tercer vag�n.
Su documentaci�n, se�or.
El segundo vag�n.
Gracias, sargento.
Se�orita, �puedo ayudarle con su equipaje?
-No le entiendo. -�Qu�?
-No le entiendo. -�No le entiendo?
Esa chica es rusa.
-Adi�s. -Adi�s.
El segundo vag�n.
Deje que la ayude con las maletas. Yo tambi�n soy ruso.
No entiendo nada de lo que dice.
Disculpe.
-Deje que la ayude. -No. Prefiero llevarlas yo sola.
-�Sabes alem�n? -No, pero creo que la he entendido.
Lo consegu�.
Ya lo s�. Ya no tenemos enemigos alemanes.
Al menos no autorizados.
El americano estaba en el compartimento A.
Sus �rdenes de viaje: nombre, Robert J. Lindley ;
lugar de nacimiento, Quincy, lllinois; ocupaci�n,
experto en agricultura del gobierno de EEUU.
Compartimento B: Lucienne Mirbeau.
Lugar de nacimiento: Lyon, Francia. Ocupaci�n : secretaria.
Compartimento C: Herr Otto Franzen. Nacimiento: Frankfurt, Alemania.
Antes industrial alem�n, ahora chatarrero.
Compartimento D: vac�o, pero reservado para alguien importante.
Compartimento E: James Sterling de Liverpool. Ocupaci�n anterior:
soldado en Dunquerque. Actualmente, maestro de escuela.
Teniente Maxim Kiroshilov. Lugar de nacimiento: Mosc�.
Defensor de Estalingrado. Ahora : asesor militar
de las autoridades de ocupaci�n rusas.
Compartimento F: HenriPerrot. Par�s.
Antiguamente miembro de la Resistencia francesa,
ahora, comerciante.
Compartimento G : Hans Schmidt. Lugar de nacimiento: Munich.
Ocupaci�n. . .
Encantado de tenerle entre nosotros, se�or.
D�me fuego, por favor.
Veintiuno, cuarenta y cinco son las 9:45 de la noche.
Lo �nico que faltaba en el conjunto era Sulzbach.
Lo siento, pero est� ocupada.
No est� libre. �Me entiende?
La posesi�n es la esencia de la ley.
Un momento. Que no se diga
que los ingleses no somos justos. Al menos a veces.
Cara, es m�a. Cruz, suya. �De acuerdo?
Cara, m�a.
Arriba.
No puedo decir que lo sienta.
Vamos, arriba.
Dulces sue�os. Y espero que no fume.
Billete y documentaci�n, por favor.
Sterling. Teniente Kiroshilov.
Compartimento E.
Lo siento, teniente. No puede llevar eso en el tren.
-Se lo devolveremos ma�ana. -�Tienen bocadillos en la cafeter�a?
-Lindley. Compartimento A. -Casipierdo el tren y. . .
Lo siento. Est� cerrada. Ya les avisar�n para el desayuno.
-Me llamo Lindley. -Sterling.
Mihermano peque�o luch� junto a una unidad brit�nica en ltalia,
en el momento crucial de la guerra.
�As� lo registrar� la historia americana?
-�Qu� quiere decir? -El momento crucial de la guerra fue
-El Alamein. -Ahora cita la historia inglesa.
Disculpen.
Me pregunto c�mo manejar�n la situaci�n.
Con sinceridad, espero. Sino, pierdo mivalioso tiempo.
Estoy en reeducaci�n. A veces me desespero.
Y aun as�, �qu� es m�s importante que proporcionarles luz para ver?
Darles algo que comer.
-�A qu� se dedica usted? -Soy prestidigitador.
Tengo que hacer que 1500 calor�as parezcan una comida de ocho platos.
Y evitar cosas como las plagas y la hambruna.
Disculpen, �saben de d�nde es esa chica rusa?
-Querr� decir alemana. -Lo habla con acento de Par�s.
iAh, es francesa! Me lo imaginaba.
�Qu� posibilidades tiene un europeo con un americano cerca?
-Me temo que nos sobrestima. -En absoluto.
�C�mo competir con su encanto americano, sus bombones. . .?
-Su jab�n. -Su tabaco.
Bueno, es m�s gratificante dar que recibir.
-�No estaba cerrada la cafeter�a? -No para la gente importante.
�Qu� tiene de importante un alem�n?
�Es alem�n?
Pi�nselo. Guardaespaldas. El tren le espera.
-Se�al de que es americano. -Se equivocan.
Seguro que es un muchacho de lvan.
S�lo un ruso ser�a tan desconfiado para llegar con una secci�n peque�a.
Y s�lo un brit�nico le pondr�a pegas.
iAs� que habla ingl�s!
Va y viene, Tovarich.
-Buenas noches. -Buenas noches.
-Tome todas las precauciones. -S�, se�or.
Ah� estaba. Su primer alem�n.
No puedes quit�rtelo de la cabeza.
Sabes que lo has derrotado en dos guerras.
Y aun as� no est�s seguro de haberte impuesto a tu rival.
Aunque podr�as estar equivocado.
Tal vez sea un buen tipo.
Pero entonces te encuentras cruzando la antigua frontera enemiga
y vuelven las dudas.
Ahora est�s en su territorio.
Los �rboles parecen iguales.
El cielo es el mismo.
El aire no huele de forma diferente.
De repente, el vest�bulo estaba fresco
y, de pronto, su compartimento se le antojaba acogedor y c�lido.
�Qu� quiere?
Ahora nada. No le preguntar� qu� hace en micompartimento.
-S�lo voy a esperar. -Lo siento, pero ya no lo es.
-�Qui�n lo dice? -El ej�rcito de EEUU.
�Por qu� motivo?
Ahora en Europa se traslada a la gente sin motivo.
As� que voy a ser otra v�ctima de la guerra.
Es una l�stima.
Pens� que podr�amos consolidar las relaciones entre Francia y EEUU.
Las francesas les estamos muy agradecidas, se�or.
La mitad de su �ltimo ej�rcito hizo la misma proposici�n conmovedora.
-�Qu� ocurri� con la otra mitad? -Creo que estaba en el Pac�fico.
De acuerdo, se�ora. �O es se�orita?
Supongo que no sabe ad�nde me han trasladado.
-No. -Sihay una litera libre. . .
-No. -�No?
�Esto es lo que los americanos llaman impresionar a una chica?
�Sabe? Tampoco tengo mucho �xito con las mujeres en mipa�s.
Le han trasladado aqu�, conmigo.
-�Con usted? -S�, lo s�.
Yo siento lo mismo, pero as� est�n las cosas.
Este trasiego debe estar relacionado con el caballero de la escolta.
Le cambiaron de compartimento hace un momento.
�Por qu� no me quedo yo aqu�?
Voy a recoger sus cosas.
-No est� libre, Sr. Lindley. -Pero siest� vac�o.
Lo s�. Y as� se quedar�.
�Qu� hace aqu� fuera a estas horas?
He tenido un contratiempo. Se me ha roto una rueda.
Podr�an haber matado a ese zoquete.
-�Me disculpa, por favor? -Ahora estar� bien, Dr. Bernhardt.
Disculpe, se�or. No es nada personal,
pero parece estar bien relacionado. �C�mo puedo conseguir algo de comer?
�Algo de comer? Tengo unos bocadillos que no he tocado.
-No, gracias. No quer�a. . . -�Por qu� no?
Ser�a un honor que todos me acompa�aran.
-No. -�Y usted?
-No, gracias. -Podr�amos conocernos mejor.
�Y con qu� prop�sito? Sise me permite preguntarlo.
Para lograr un entendimiento mutuo.
Le he o�do hace un momento,
fuera de micompartimento. Creo que no le vendr�a mal.
Disculpe, �es usted el Dr. Heinrich Bernhardt?
-Entonces aceptar� esos bocadillos. -Perm�tame que se los traiga.
Heinrich Bernhardt.
Dirige la Comisi�n de lnvestigaci�n para Unificar Alemania, �no?
Exactamente. A ver silo consigue.
Muy bien. Vuelvan a sus compartimentos.
Y qu�dense all� hasta nuevo aviso.
-Tampoco puede dormir, �verdad? -No.
-�Qu� cree que ocurrir� ahora? -Sea lo que sea, nos retrasar�.
De eso puede estar seguro.
iOtro pacificador! El mundo est� lleno.
-Todos se pelean entre ellos. -Creo que �ste era diferente.
Recuerdo algunas cosas sobre �l.
Luch� por la paz toda su vida.
Le rindieron un gran homenaje. Una granada.
-Lindley, Perrot. -S�.
Cuando lleguemos a la estaci�n dir�janse al autob�s especial.
-�Al autob�s especial? -S�. Est�n todos detenidos.
Ser� mejor que empiecen a hacer las maletas.
�Lo ve? Ya empezamos con retrasos.
Pararemos en Frankfurt.
O mejor dicho, lo que queda de Frankfurt.
La mayor ciudad fantasma nunca vista.
Una poblaci�n de armazones de edificios vac�os
destrozados por las bombas aliadas
siguiendo un plan met�dico.
Un plan que anular�a la ciudad como un fuerte centro enemigo,
pero que mantendr�a algunos puntos estrat�gicos.
Como la Hauptbahnhof. La estaci�n de ferrocarril
. , que serviria a las fuerzas de ocupaci�n
y a los expertos especializados en restauraci�n y orden
que se introducir�an en este nuevo y extra�o mundo.
Especialistas en asuntos militares,
personal administrativo, hombres de estado,
abogados, jueces,
educadores, expertos en nutrici�n,
y otros dif�ciles de clasificar.
Era un mundo de escombros bajo un control militar estricto,
con su propio sistema econ�mico.
Aqu� no hab�a nada parecido al d�lar,
al franco o a la libra.
La gente paga con billetes especiales impresos en la ocupaci�n
y con su suministro de cigarrillos.
-Gracias. -�Quieres que suba la inflaci�n?
Y en esta ciudad, cuartel general de la zona de ocupaci�n americana,
no hab�a turistas ocasionales,
porque nadie viajaba all� sin un prop�sito.
Hay otros detalles modernos en esta ciudad tan antigua.
La arquitectura, por ejemplo,
nuevas l�neas, nuevas formas,
normalmente denominada guerra moderna de principios del siglo XX.
Tan universal es la destrucci�n que forma un conjunto arm�nico continuo.
Pero no s�lo hay una p�rdida f�sica de ladrillos,
piedras y acero. Est� la p�rdida de la dignidad humana.
El comercio se realiza desde maletas con valiosas posesiones personales
que se cambian por las necesidades de la vida.
Todo, desde diamantes hasta pa�ales, vale en este mercado inflacionista.
Las oficinas comerciales selectas est�n al sol,
y no se debe olvidar la vida social.
Una ciudad llena de tableros de anuncios con sus tarjetas
que buscan el paradero de amigos perdidos,
parientes, desplazados.
Pero algunos no notan estos detalles sitienen otras cosas en la cabeza.
�Alguien tiene la m�s remota idea de ad�nde nos llevan?
S�lo el ej�rcito, Sr. Sterling.
Se acercan a la verja de entrada de los barracones del ej�rcito de EEUU.
Ser�n sometidos a la rigurosa y siempre alerta inspecci�n
y se dirigir�n a algo que no olvidar�n durante mucho tiempo.
El edificio l.G. Farben,
monumento a la ingenuidad y poder alemanes,
antigua sede administrativa de las colosales industrias Farben,
fabricantes de los instrumentos de la guerra.
Los bombarderos aliados se cuidaron de que esto no fuera destruido,
porque este complejo, donde los fabricantes de municiones
rellenaban el papeleo para la conquista del mundo,
ser�an las oficinas ideales para hacer respetar la paz.
Ser�a el cuartel general del USFET:
las fuerzas armadas de EEUU, zona europea.
Aqu�, el soldado americano ayuda a construir la historia del mundo.
Ayuda a mantener la paz en Alemania,
a que la gente pueda recuperar su lugar en la sociedad.
El ej�rcito de ocupaci�n est� siempre de servicio,
y ninguna ciudad es m�s importante que Frankfurt.
Centro neur�lgico y de intercambio de informaci�n,
y n�cleo de toda la zona americana.
Aqu� estaban el Congreso, la Casa Blanca
y el Departamento de Justicia, juntos bajo un mismo techo.
Aqu� se creaba y se ejecutaba la pol�tica.
Se conced�an permisos de trabajo, se redactaban �rdenes de viaje,
se controlaban,
y se ped�an cuentas a los enemigos del gobierno.
Si�ntense, por favor.
Acom�dense.
Por favor, preparen su documentaci�n,
sus �rdenes de viaje, pasaportes, visados.
Y sison de nacionalidad alemana, su documento nacional de identidad.
Enseguida les llamaremos. Hasta entonces, no hablen del caso.
Me pregunto cu�nto tiempo nos retendr�n.
A m� no me retendr�n mucho tiempo.
Viajo bajo �rdenes sovi�ticas.
Espero estar cerca cuando se lo explique al ej�rcito de EEUU.
�Son �sas sus �rdenes?
No se preocupe, le ense�ar� �sa.
Me la quedar�. La firma aut�ntica de Hitler.
- iQu� propaganda! -Un documento raro
y s�lo por diez paquetes de cigarrillos.
Como �l no lo tiene, finge no estar impresionado.
-Es un rasgo nacional. - iQu� interrogatorio!
Diez mil kil�metros de cinta roja.
Sin �nimo de ofender, los americanos podr�an aprender de los franceses.
Ese territorio es �nico. Lo s�. Los he visto todos.
�Tambi�n el sovi�tico?
-Tambi�n el sovi�tico. - iHa visto c�mo se dirige una zona!
Ten�a permiso, claro.
No. Entr� a escondidas como esp�a brit�nico.
Tuvo suerte de que no le dispararan.
En nuestra zona no se andan con tantos miramientos.
Desde Estalingrado sabemos c�mo tratar a estos alemanes.
-Usted, por favor. -Creo que se refiere a usted.
No, Sr. Lindley. Le llaman a usted.
Es �ste, capit�n.
-�C�mo que �ste? -Su documentaci�n, por favor.
-�Cu�l es la suya, Sr. Lindley? -La segunda.
�D�nde estaba cuando el tren par� en Sulzbach por el caballo y el carro?
En una de las ventanillas, creo.
-S�, mirando al exterior. -�Qu� vio?
-El caballo y el carro. -�Algo m�s? �Gente? �Movimiento?
-Cerca de su vag�n, quiero decir. -No. Estaba muy oscuro. No se ve�a.
Menos el caballo y el carro. A 400 metros.
Cuando trasladaron al Dr. Bernhardt usted entr� en su compartimento.
-No, no llegu� a entrar. -A m� me lo pareci�, Sr. Lindley.
-Quer�a, pero Vd. me lo impidi�. -�Vio algo raro?
�Un paquete de tama�o extra�o o algo parecido?
Nada. S�lo unos. . .
-bocadillos y un vaso de. . . -O sea, que entr�.
iYo qu� s�! Tal vez diun paso dentro.
Est�n desorientados. Trabajo para su gobierno. Soy americano.
-�Alg�n contacto con alemanes? -Mire. . .
Es la primera vez que salgo de EEUU.
- iAcabo de llegar! -Como el Dr. Bernhardt.
No ten�amos muchas pistas, pero lo hemos identificado.
-Una granada. Alemana. -Preparada como bomba de relojer�a.
Casera. Pero eficaz.
�Por d�nde �bamos?
Me situaban en el negocio de fabricaci�n casera de bombas, creo.
He encontrado esto, se�or. Parece una f�rmula.
-Cloruro, �no? -S�, cloruro de tiamina.
Es un explosivo muy potente, conocido como Vitamina B 1 .
-Son gr�ficos de nutrici�n. -Su documentaci�n est� en regla.
Gracias, Sr. Lindley.
Hagan pasar a la chica.
�Puede pasar, por favor?
Usted, se�orita.
-�Qu� ha pasado? -Me han hecho unas preguntas.
-Se habr� enterado de algo. -S�, de algo.
Alguien se tom� muchas molestias para matar a un hombre importante.
No entiendo estas maniobras.
iTodo este l�o por un alem�n!
Seguro que el Dr. Bernhardt era el tipo de alem�n que nunca conoci�.
-Basta con conocer a uno. -Mencion� su Estalingrado, teniente.
Este Bernhardt, este alem�n, luch� por esa ciudad
-antes de que Vd. fuera a la guerra. -D�game una cosa.
-�D�nde dirig�a esta guerra? -En Alemania, con la Resistencia,
en la superficie y en la clandestinidad.
Aunque lo entendiera, no lo creer�a.
Era compatriota suyo.
-�Qu� opinaba del Dr. Bernhardt? -Caballeros.
Aqu� todo va bien. La ocupaci�n es magn�fica.
No tengo ninguna opini�n.
-Niusted tampoco, supongo. -�Una opini�n sobre Bernhardt?
-S�. Tengo miopini�n. -A todos nos gustar�a o�rla.
Era un loco. No conoc�a a la gente con la que estaba tratando.
-�Un cigarrillo? -No, gracias.
Mim�dico me prohibi� fumar m�s de 10 al d�a, no dijo de qu� tama�o.
Es evidente que su m�dico no conoc�a al tipo con el que estaba tratando.
Exactamente. Tiene mucha raz�n.
Esa gente siempre est� a merced de quienes intentan ayudar.
Ese Bernhardt, por ejemplo.
Campe�n de la amistad, la confianza, confianza entre todos. . .
-Otto Franzen. - iPero qu� equivocado estaba!
Ustedes cuatro, por ejemplo.
�Es posible que haya esa confianza y amistad entre ustedes?
iOtto Franzen!
�l es el mejor motivo para que Bernhardt nos cayera bien.
Es un placer y un honor, Dr. Bernhardt.
Gracias.
Siento no haber contestado cuando ha llamado a Otto Franzen.
Creo que no soy demasiado bueno en. . .
-cuestiones de intriga y misterio. -No estoy de acuerdo, se�or.
Su secretaria est� segura de que nadie sospecha nada.
-Ha salido muy bien. -Con consecuencias tr�gicas.
Recuerde que el enga�o no era plan suyo, sino del agente.
-Pero pag� con su vida. -Sup�n que hubiera sido la tuya.
�Qui�n se habr�a reunido con los aliados en Berl�n?
�Tan irremplazable me consideras?
Seguro que usted no, a juzgar por lo que he o�do.
-�Qu� les has dicho a estos hombres? -S�lo la verdad.
Que te gusta la gente. Que hablar�as con cualquiera sino te vigilara.
No. Eso no es verdad.
No he llegado nia pronunciar. . .
Bueno, he dicho unas palabras ah� fuera.
-�Qu� es eso? -Probablemente unas cuantas l�neas.
iMicarta a Johann! �De d�nde la ha sacado?
La he interceptado. Dijimos que nada de cartas.
Bueno, hoy quer�a visitar a Johann.
No le he visto desde antes de la guerra.
�No entiendes que no puedes ver a nadie que pueda reconocerte?
-Al menos no durante un tiempo. -Walther comparte mis creencias.
Nunca dir�a nada a nadie. Adem�s, ha pasado el peligro.
Creen que han matado a su hombre.
-Y ser� mejor que sigan crey�ndolo. -El peligro no ha pasado.
�El incidente del tren no demuestra con qu� nos enfrentamos?
Una organizaci�n clandestina que no se detendr� ante nada.
Por eso debemos retrasar su viaje unos d�as.
Hasta que sepamos que est� a salvo.
-�Retrasar miviaje? -Entiende los motivos, doctor.
S�lo he o�do motivos para coger ese tren esta noche.
�Qu� son uno o dos d�as?
-Retraso. -Pero s�lo hasta saber qui�nes. . .
Dejadme que os explique algo.
Afuera, en esa sala, hay cuatro hombres de diferentes nacionalidades
incapaces de ponerse de acuerdo en nada, menos en una cosa :
su gran aversi�n hacia Otto Franzen.
Y os aseguro que el enemigo est� muy orgulloso de esos hombres.
Y cada d�a que ellos o sus pa�ses permanezcan separados
significar� mucha m�s libertad para el enemigo,
significar� que pueden ser muchos m�s. �Un retraso?
No podemos permit�rnoslo. Los aliados esperan miinforme.
iDebo estar all�!
No retrasar� miviaje.
Me imaginaba que no aceptar�a. Lo he intentado.
�Pueden esperar aqu�, por favor?
Coronel, como bien ha dicho Lucienne, el peligro existe.
Ser�a una insensatez que me acompanara.
El coronel le ha puesto a micargo.
�No es as�, coronel?
Hagan pasar al siguiente.
El Sr. Sterling, por favor.
Pero de todos los pasajeros, testigos de un asesinato,
nadie pod�a ofrecer ninguna ayuda.
El teniente Kiroshilov.
-Tome, Sterling. -Gracias.
-Y la suya. -Gracias.
Una c�mara Leica. Veinte cartones de cigarrillos.
Es una porcelana buen�sima. No se ve que est� desportillada.
Los pasajeros del Berliner comprueben sus billetes. . .
�Necesita un buen cintur�n de cuero, teniente?
-Hay algo muy curioso. -�S�?
�Qu� ha pasado con nuestro hombre que no opinaba nada?
-�Se refiere a Schmidt? -Probablemente �ste era su destino.
Una gran p�rdida, �eh?
iEh, lvan!
iTovarich!
Mire, coronel, no s� sile interesan o no los recuerdos.
�Recuerdos? iS�!
Se va a quedar sin habla. La aut�ntica firma de Hitler.
Y por dos paquetes de cigarrillos, lvan.
iNo hay otra igual en Europa!
-Es una falsificaci�n, claro. - iS�!
Pero �cu�l?
Disculpe, se�or. �Puedo ense�arle algo de valor?
No.
Pero en los viejos tiempos, Heinrich,
-la admirabas mucho. -Se equivoca de persona.
�Recuerdas?
�La Torre de Heidelberg que me regal� Hilda?
iJohann Walther! iCu�nto tiempo ha pasado!
Te escrib�, �sabes? Pero t�. . .
�Qu� ocurre, amigo?
No puedo quedarme. No debo.
iJohann!
Algo te asusta. �Qu� es?
�ltimamente no he estado muy bien.
iTonter�as!
Toma. Tenemos tiempo de fumarnos un cigarro juntos.
Por los viejos tiempos.
Muchas gracias, Heinrich.
Muy bien, se�orita. Todo en orden.
Gracias.
-�Qu� ocurre aqu�? -No lo s�, se�or. Se ha desmayado.
-�Alguna orden, comandante? -Pasajeros del Berliner
dir�janse al and�n cinco.
Comandante, no est�. iSe ha ido!
-Detenga a estas personas. A todos. -S�, se�or.
-Estaba aqu� hace un momento. -Lo s�. Le he visto.
Qu�dese aqu�, avisar� al coronel.
Los mejores, cubran esta zona para buscar a Bernhardt.
-�Bernhardt? -S�. El hombre asesinado en el tren
-fing�a ser el Dr. Bernhardt. - i�ltima llamada para el Berliner!
-Vamos a echarles una mano. -Me temo que no hay tiempo.
No lo entiende. No se ha perdido. Lo han secuestrado.
Lo s�. Soy su secretaria. Por favor, han hablado con �l.
Conocen su voz, su cara. Pueden ayudar.
-Est� el ej�rcito. -S�, con uniformes americanos.
Son un reclamo para los alemanes. �No lo ven?
Ustedes son diferentes. Contra ustedes no estar�n en guardia.
Pero aunque quisi�ramos, no podemos perder el tren.
Tenemos las �rdenes de viaje.
As� que ustedes son los que cre�an en Bernhardt
-y en todo lo que significaba. -Creo que a m� no me inclu�a.
No, por favor. iEsperen!
�Esperar? Simis �rdenes dicen que debo estar en un sitio, all� voy.
Debo servir a mipa�s.
S�lo cree que est� sirviendo a su pa�s.
Haciendo esto trabaja para la clandestinidad.
�No lo ve? Quieren que hagan esto.
Quieren que vuelvan a sus zonas y luchen entre ustedes.
Lo siento.
A ver qu� podemos hacer.
Gracias.
Gracias a los dos.
iSus �rdenes! iYo tengo �rdenes militares, ma�ana estoy de servicio!
iOtros pa�ses har�ais caso omiso de estas �rdenes!
-Pero no los sovi�ticos. -Tiene raz�n.
iEsto es algo que nos afecta a todos, menos a los sovi�ticos!
iEspere! iEspere!
Cualquier cosa que les afecte, nos afecta a los sovi�ticos.
Se orden� un operativo policial de captura inmediato.
Ten�a que cubrirse toda la ciudad de Frankfurt.
Una b�squeda que peinar�a los mercados negros
y la poblaci�n civil buscando una pista en los bajos fondos
para encontrar a un desaparecido entre extra�os y enemigos,
que aunque siempre estaban presentes, era imposible verlos.
As� que ha sido un fracaso. �No? Recon�zcanlo. Lo es.
-C�llese. -No. Tiene raz�n.
Siempre reaccionan igual. No pueden afrontar la realidad.
Bernhardt se ha ido. �sa es la pura verdad.
Y ma�ana se marchar� el teniente Maxim Kiroshilov.
Tendr� suerte siacabo de soldado raso. Un soldado vivo.
Es todo culpa m�a. Y todo para nada.
�Ad�nde vamos? �A qui�n preguntamos?
�Y c�mo les preguntamos? Usted es la �nica que habla alem�n.
-Ninguno conocemos esta ciudad. -Yo la conoc�a.
Pero entonces ten�an calles. Ah�. . .
Ah� deber�a estar la tarjeta del �ltimo desplazado.
El Dr. Heinrich Bernhardt, perdido cuando se dirig�a a Berl�n
a iniciar la creaci�n de una Alemania unificada.
lnformaci�n sobre el paradero de Karl y Paula Dorfman.
Hilda Walther, edad 63 a�os,
amada esposa de Johann. . .
Johann Walther. Para cualquier informaci�n,
por favor, p�nganse en contacto con el profesor Johann Walther.
Calle Bismark, diez. Creo que s� d�nde est�.
Conoc� a este hombre en casa del doctor. S� que ayudar�.
�Pero c�mo, Lucienne?
No lo s�. Es de Frankfurt. Conoce a la gente.
Tal vez sepa algo del movimiento clandestino. �C�mo se llega all�?
Es en esa direcci�n, seguro.
No s� a qu� distancia est�.
Pero estoy seguro de que est� en los alrededores.
iApaga eso!
Los ni�os de la �ltima clase de graduaci�n. . .
iYa se lo he dicho! iAqu� hablar� s�lo alem�n!
-. . .que no aprendieron ingl�s. - iSilencio!
No entienden ingl�s. Ahora puedes hablar conmigo.
-Heinrich, no nos quieren. -Tranquilo. Habla.
-No les gusta, Heinrich. -Hiciste lo que deb�as, viejo amigo.
De eso estoy seguro.
�Cu�nto tiempo llevas relacion�ndote con esta gente?
�Cu�nto hace que los conoces? iJohann!
�Conocerlos?
S�. Los conoc�. . .
A ver. . .
Desde que. . .
-Desde que Hilda se march�. -�Se march�?
S�. Se la llevaron.
Fue hace meses.
Pero ahora volver�.
Muy pronto. Y entonces. . .
t� tambi�n la ver�s. �Verdad, Heinrich?
Ha pasado mucho tiempo, �verdad?
-Mucho. -S�.
Esta gente lo va a arreglar.
Lo han decidido hoy.
Me prometieron que me dir�an
d�nde estaba si. . .
Si. . .
Siyo. . .
�Sihac�as qu�?
Sime reun�a contigo en la estaci�n de ferrocarril.
Y te entregaba a ellos.
Me alegro mucho.
Te sentar� bien recuperar a Hilda.
No me hables con tanta amabilidad, Heinrich.
Heinrich Bernhardt. Lo habr�a reconocido en cualquier parte.
Su sombrero, Herr Doktor.
iNo! No pueden irse.
�No podemos irnos? ildiota! Nos est�n esperando.
- iNuestro acuerdo! iMimujer! -Ah, s�, s�. Su direcci�n.
La tengo aqu� mismo.
Dohlberg. Eso es un cementerio.
Es un cementerio. . .
Aqu� est� el n�mero diez.
Debe de haber alguien. Hay luz.
iProfesor Walther!
-�El profesor Walther? -Vamos, volveremos con el coronel.
Lucienne, debe de haber otra manera.
�Llamar a todas las casas hasta dar con la que buscamos?
Un momento. Sterling, usted conoce un poco la ciudad.
�D�nde est�n los restaurantes, los locales del mercado negro?
�Qu� tal las guaridas de los g�ngsteres?
All� encontrar� a los alemanes que odiaban a Bernhardt. iSr. Lindley!
De acuerdo, olv�delo.
Pero aqu� hay sitios de �sos.
S�, dos cabarets, pero no encontrar� a ning�n alem�n en ellos.
-Son para el ej�rcito americano. -Pero �sos son los legales.
-�Qu� pasa con los prohibidos? -�Los prohibidos?
S�, los ilegales. Los que funcionan para los civiles alemanes.
Tal vez tenga raz�n. Es una posibilidad.
�Qu� y a qui�n buscaremos?
Para ser franc�s parece tener algo de inteligencia.
-Voto en contra. -Otra vez prohibiendo.
Tal vez sinos separ�ramos.
-Parece que ya nos hemos separado. -Lucienne.
Deber�a hab�rselo dicho antes. Los barrios bajos son midebilidad.
�Quiere conocer la vida nocturna?
Disc�lpenme. Tenemos mucho terreno que cubrir.
Nosotros tambi�n buscaremos, pero a conciencia.
Cuatro cigarrillos, por favor.
�Qu� desean? S�lo tenemos cerveza y licor malo.
Me pregunto siha sido buena idea.
Lo mismo en todos los locales. Nosotros somos los observados.
-�Le molesta? -No.
Eso pensaba.
Y eso es lo que me da rabia. Es usted mejor detective que yo.
Y es mucho m�s atractiva.
�Ha olvidado por qu� estamos aqu�?
No. Estoy aqu� para hacer lo posible para encontrar a una persona
que creo que es importante.
lgual me enga�o, o estoy aqu� porque s� cu�nto desea que vuelva.
Escuche, es usted un extranjero en un pa�s extranjero.
Y una chica razonablemente atractiva que habla su idioma
le hace sentirse cercano a usted. Es as� de sencillo.
No he dicho que fuera atractiva, sino que no era fea.
Es muy diferente.
�sa de ah�, por ejemplo. , Esa es atractiva.
O �sa. Tiene muchas cosas a su favor.
Pero no las suficientes.
Tiene muchas cosas a su favor.
Un cigarrillo.
Como el de Bernhardt. Ella se lo deber� a un soldado americano.
Pero �l fuma uno de tama�o normal.
Los que quieran comprar tabaco, dirijan su atenci�n a esa mesa.
iLes garantizo que s�lo los han fumado unas cuantas veces antes!
�T�, soldado? Pregunten. Maja espera.
�Cu�ndo van a dejarme ir a casa?
-�Cu�ndo volver� a casa? -Eso nos gustar�a saber a nosotros.
M�s preguntas. Maja espera.
-�D�nde est� mimujer? -En casa con su mejor amigo.
M�s preguntas.
M�s preguntas. Maja espera.
-Maja, �en qu� estoy pensando? -No salgo con extra�os.
-M�s preguntas. -Yo tengo una pregunta.
Otro americano. �Tambi�n te gustar�a saber cu�ndo volver�s a casa?
Me gustar�a saber d�nde est� Heinrich Bernhardt.
�Bernhardt?
�Bernhardt? No conozco a esa persona.
iSargento, espere! Tiene que ayudarme. Es muy importante.
Mire, no deber�amos estar aqu�. Y siva a haber problemas. . .
Sise va, sargento, tendr� muchos m�s problemas.
-�Qu� quiere decir? -La chica que le acompa�aba
ayud� en un secuestro.
-Est� loca. -D�gaselo al coronel Johns.
-�D�nde est� el tel�fono? -Un momento. Aclaremos esto.
Ser� mejor que os vay�is mientras pod�is.
Vamos a ver, se�ora, �de qu� se trata?
�D�nde est�? �Ad�nde ha ido?
�Qu� han hecho con Bernhardt?
iEso d�gaselo a la polic�a militar!
Pero no sab�a que estaba envuelta en algo as�, se lo juro.
Tiene que saber algo de ella. Ad�nde ha podido ir.
-Bueno, s� d�nde vive. -Es suficiente. Vamos.
-�Qu� le ocurre? -Pero se�or, en un local ilegal,
con una mujer de la Resistencia, me va a caer una buena.
No sies listo. Sospech� de ella desde el principio, �no?
-No, no. . . -S�. lba con ella para espiarla.
-�No es as�? -�S�?
Y ahora podr� informar a sus superiores sobre un enemigo
y salvar la vida de un hombre muy importante.
S�. Tienen raz�n.
Creo que ser� mejor que hable con el coronel Johns.
S�, se�or. S�, el local es un hervidero de criminales.
Por favor, d�gale que le informe al coronel Johns.
�Puede encargarse de que el coronel Johns reciba el mensaje?
iDe acuerdo, se�or!
Esto deber�a estropearles la fiesta a algunos playboys locales.
-Por aqu�. Su casa no est� lejos. -Sies que est� en casa.
M�s le vale. iQu� idiota he sido! Esa sucia Fraulein traicionera.
D�jenme que me oriente. Es por aqu�.
�Vive aqu�?
S�, en esta ciudad la gente vive donde puede.
No es que piense volver, pero, �d�nde estamos?
Es parte de la vieja Frankfurt, lo llaman el Roemer.
iEn qu� estado ha quedado!
Deber�a haberles avisado. En esta cervecera hay de todo.
-Un tipo ten�a hasta ganado. -�Una cervecera?
Antes era de las grandes, pero no es como en los viejos tiempos,
cuando la madre patria viv�a su momento de gloria.
iDoctor!
Doctor, �qu� te han hecho?
Siento que me hayas encontrado, Lucienne.
Bien hecho, Heinz.
-Se nos acababa el tiempo. -Lo siento por el americano.
Pero he tenido que traerle.
Srta. Mirbeau.
Le hemos rogado a su Dr. Bernhardt
que compartiera con nosotros su plan sobre Alemania.
Para saberlo de antemano y oponerse a �l.
Por eso entender� por qu� la est�bamos esperando.
Estamos seguros de que,
como ha trabajado estrechamente con �l, podr� cont�rnoslo todo.
No queremos hacerle da�o al Dr. Bernhardt,
a no ser que sea necesario, y. . .
-sinos ayuda. . . -Entiendo.
En el tren intentaron matarle. Ahora muestran clemencia.
�Clemencia? Es una cuesti�n de l�gica.
Ahora estamos en posici�n de conocer los detalles.
Ahora usted est� en posici�n de negociar.
Sile cuenta el plan, soltar� a Bernhardt, �verdad?
S�.
Cuando haya terminado la conferencia de Berl�n.
�Cuando haya terminado?
Entender� que no podemos permitir que asista a esa reuni�n.
No pasa nada, doctor. Ya tendr� oportunidad de dirigir otra.
�Otra? Eso significa retraso.
S�, doctor. Retraso.
No les conviene a sus aliados.
iPero para nosotros es perfecto!
Le ofrecemos su vida.
�Qu� m�s quiere?
-De usted depende. �Quiere. . .? -Un momento. No conteste.
Su soldado americano falso ha dado el chivatazo al ej�rcito.
-Le hemos o�do. -Les he enviado al cabaret.
-Ah� acabar� todo. -Nos encontrar�n, lo sabe.
Sideja las cosas como est�n a�n puede salvar el cuello.
iEl cuello! �Qu� pretende?
�Que tiemble de miedo?
�Qu� m�s pueden hacerme?
Pero no lo sienta por nosotros.
-No lo har�. Eso se lo dejo a usted. -Porque a�n nos queda una cosa.
iLa determinaci�n de tener la Alemania que nos merecemos!
iCreo que ya la tienen ahora!
No sabe lo que dice.
-No es alem�n. -Pero yo s�.
iNo, no, Dr. Bernhardt!
Sias� fuera estar�a aqu�, con los constructores de Alemania.
Los constructores de Alemania.
-Destructores de la paz y la unidad. - iUnidad!
Yo s�lo soy un simple cervecero, Dr. Bernhardt.
No soy pol�tico.
Pero hay algunas cosas que s� mucho mejor que usted.
Yo tambi�n creo en la unidad.
Pero al contrario que ustedes, s� que la gente s�lo se unir�
cuando se enfrente con una crisis,
icomo la guerra!
Bueno, nosotros a�n seguimos en pie de guerra.
Ustedes no. As� que nosotros estamos unidos.
Y ustedes no. Nosotros tendremos �xito.
-Y ustedes no. -Pero alg�n d�a, cervecero,
migente por fin entender� que la paz tambi�n es una crisis.
Y entonces se unir� contra enemigos como ustedes.
-Y desaparecer�n para siempre. -Es posible, Dr. Bernhardt.
Pero todav�a no. Ahora no.
-La escalera. . . -Ahora nos preocupa su plan
-para las diferentes zonas aliadas. -Detr�s del tanque.
Como se niega a hablar con nosotros, nos dirigiremos a su secretaria.
Se�orita, ya hemos esperado demasiado.
Conoce sus ideas. iD�ganoslas!
-Deje en paz a la chica. -Ya he acabado con usted.
Pero la se�orita deber�a darse cuenta en qu� situaci�n se halla.
Sino contesta inmediatamente, le pasar� con otra persona
que aplicar� otros m�todos.
Muy bien, se�orita, ya hemos esperado demasiado.
Conoce sus ideas. iDesembuche!
-Pero no conozco los detalles. - iMiente!
Sabemos perfectamente que es su colaboradora.
Y ahora, cuando le necesita. . .
No estamos bromeando. Le mataremos como a un perro.
Es la �nica persona que puede salvarle.
Ya les he dicho que pierden el tiempo.
S�, ya nos ha dicho que le es muy leal.
iBonita lealtad! iVa a permitir que le maten!
A esa lealtad me refiero.
Lealtad a algo mucho m�s importante que yo.
Lealtad a un paso que puede llevarnos a la paz.
iEst� loco! No hay ning�n paso.
No hay ninguna paz aparte de la nuestra.
iLudvick! �Qui�n es el otro, entonces?
iMe atac�! iEs un impostor! iUn esp�a!
iDetenedlo! iR�pido! iQue no escape!
iEl americano!
iLindley!
iHeinz!
Me pregunto. . .
siella es tan importante para usted como su plan.
Vamos a comprobarlo.
-Eso es, se�or. Todo recto. -�Qu�?
Soy el teniente Kiroshilov, de las fuerzas de ocupaci�n rusas.
�Por qu� siempre piensan que se les est� acusando de algo?
Entren.
S�lo unas preguntas de rutina, teniente.
La llamada era de un soldado americano que estaba aqu�.
iNo, comandante! Aqu� no ha entrado ning�n soldado.
-Pregunte a los clientes. - iYa me imagino qu� dir�n!
Se�or, he tra�do a tres nuevos.
iCu�nto me alegro de verles! �Est�n con Vds. la chica y Lindley?
No, les estamos buscando. �Qu� ha pasado?
No lo s�. Nos dijeron que hab�an encontrado una pista aqu�.
Pero ella dice que nunca han estado aqu�.
Y ustedes, �han averiguado algo sobre Bernhardt?
Nada. lncluso fuimos a casa de su amigo Walther.
Lo encontramos muerto. Estamos en un callej�n sin salida.
Es el alem�n del tren.
Bernhardt.
�Qu�?
Bernhardt.
-�D�nde est�? -En. . .
En el Roemer.
�El Roemer? Est� delirando. All� s�lo hay escombros.
S�tanos.
-S�tanos. . . -S�, adelante. �Qui�n. . .?
-No podemos confiar en �l, es. . . -No nos queda m�s remedio.
El Departamento de Guerra design� a Schmidt para cuidar de Bernhardt.
Conoce mis condiciones, Dr. Bernhardt.
Ahora hablar� con nosotros. Y hablar� r�pido,
sirealmente le interesa la seguridad de la chica.
Cuando hable dejar�n que se marche.
-�C�mo s� que mantendr�n su palabra? - iNo lo sabe!
Y en eso se equivocan. Sabe que no la mantendr�n.
iNo m�s de lo que mantendr� �l la suya!
Este juego de fingir negociar, intentando ayudarme,
es in�til.
E indigno. Perder el tiempo hablando con estos fan�ticos,
que no deber�an estar vivos, iy menos dirigir un pa�s!
Friedrich.
All� detr�s es un buen sitio.
Ll�velos all�.
Para ties una tragedia.
A m� s�lo me quedaban unos a�os.
Unos a�os importantes.
Para finalizar la obra de tu vida.
iMiobra! En este momento s�lo el hombre m�s insensato
-podr�a decir que mereci� la pena. -Se acabaron los discursos p�blicos.
- iPero yo soy ese hombre insensato! -C�llense.
-Sargento, usted y Smith. -S�, se�or.
iSmith! iJenkins! Cubran la escalera.
iDe tino lo esperar�n!
-Primero Bernhardt. -Ahora no, idiota. Est� el ej�rcito.
- iEntonces vete, r�pido! -�Que me vaya?
-�Ahora das las �rdenes? -�Qu�. . .?
-No s� qu�. . . -No quiero m�s fallos.
Esta vez debo estar seguro sobre Bernhardt.
iY tambi�n sobre m�!
iHoltzmann!
- iQu� valor veo! - iEspera, Holtzmann!
D�jame que te explique. . . iMe necesitas!
Puedo serte de gran ayuda.
iPero nunca de tanta ayuda como ahora!
iQue alguien me saque de aqu�!
iLindley! iLindley!
-Sargento, ay�dela. -S�, se�or.
Retiro algunas cosas que pens� sobre usted.
Buen trabajo.
Me llevo esto, Perrot. Ya no lo va a necesitar.
-�Ha acabado, Herr Doktor? -�Algo m�s?
-No, gracias. -No, tengo que acostarme pronto
porque seguro que ma�ana me fusilan.
Tal vez pueda convencerles de que lo atrasen un par de d�as.
-Gracias por la fiesta. -No, yo debo daros las gracias.
A todos. No s�lo porque me hab�is salvado la vida,
sino porque hab�is contribuido a salvar mimisi�n.
Ahora veo que todo saldr� bien.
-Maxim, tu compartimento. . . -Perd�n.
-�Cu�l te han asignado? -El seis.
Es comunitario, claro. Lo comparto con otra persona.
iQu� suerte! iLo compartes con un amigo!
-Que duerma bien. -Gracias. Buenas noches.
Perd�n.
Nos echamos a suertes la litera de abajo, �no?
-De acuerdo. -Yo, cara. T�, cruz.
-�Quieres apostar otra vez y ganar? -Encantado.
Buenas noches.
iTeniente!
Siento molestarle, pero vengo a buscar esto.
Ya sabe que no puede llevar armas de fuego en la zona americana.
iS�, pero algunos alemanes no! Y hay que pensar en el doctor.
Eso es exactamente lo que he hecho.
�Qu� os parece un guarda extra?
�Est�s seguro de que es necesario?
No pretendo llamar a la reserva. Que uno de nosotros duerma con �l.
-�Qu� os parece? -Siento no haberlo pensado yo.
Como no ha sido as�, estoy m�s que dispuesto a hacerlo.
Pero no es justo. Deber�amos turnarnos.
iEntonces permitidme ser el primero, por favor!
Es lo m�nimo que puedo hacer. He hecho menos por �l que vosotros.
Perrot. Te relevaremos dentro de una hora.
Como quer�is.
-�Quieren pasar? -S�lo yo.
Nos ha parecido m�s sensato turnarnos para estar con usted.
-Yo soy el primero. -Bueno, silo consideran necesario.
�Quiere que le prepare ahora su compartimento?
Venga m�s tarde, por favor.
-Ha hablado en alem�n. -�Qu�?
Perrot. Dijo que t� eras la �nica que hablabas alem�n.
-�l acaba de hacerlo. -Sabr� un par de frases.
Yo te ense�ar� docenas.
�Sterling? �Quieres hacer el siguiente turno?
�Por qu� ha insistido tanto en entrar con Bernhardt?
-Sobre todo Perrot. -Sentir� que no ha ayudado mucho.
Est� loco. Estaba con nosotros desde el principio.
No importa. La verdad es que la prefiero as�.
As� uno no tiene la sensaci�n de estar tan encerrado.
-�Un cigarrillo? -No, gracias.
-Maxim, �despu�s de Sterling? -Tiene raz�n.
Desde el principio. lnformando de nuestros movimientos.
Minti� al no decir que hablaba alem�n nique conoc�a Frankfurt.
�Record�is? Y de repente nos ense�a todos los garitos de la ciudad.
S�. Tambi�n sab�a que el Roemer estaba en ruinas.
-Exactamente. -S�, pero yo tambi�n lo hab�a o�do.
iUn momento! iHay algo m�s!
Algo que pas� en el tren y que me preocupa desde ayer.
Estos dos �ltimos d�as hemos estado bastante preocupados.
iLa bomba! iPerrot la llam� granada!
- iPorque es lo que era! -�Y c�mo lo sab�a?
�C�mo pod�a saber que era una granada casera sin verla?
iLa vio antes que el ej�rcito y todos los dem�s!
-Creo que estamos muy cansados. -Eso seguro. Maxim, el �ltimo turno.
Ser� mejor que te vayas a dormir enseguida.
-Sterling, escucha. -Tranquilo, muchacho.
Por la ma�ana estar�s como una rosa.
Lo siento, Lucienne.
Creo que ser� mejor que me limite a contar calor�as.
Te has convertido en un ciudadano europeo en dos d�as.
Tal vez haya sido un poco r�pido.
Como estamos m�s acostumbrados a la. . .
sensaci�n, para nosotros es m�s f�cil controlarla.
-�Sensaci�n? -De miedo, inseguridad,
desconfianza de todos y de todo.
Tal vez alg�n d�a llegue a ser como vosotros.
Me gustar�a.
-Buenas noches. -Buenas noches, Lindley.
Detenga a ese hombre. Ha intentado matar a Bernhardt.
iAlto!
iBerl�n! Bueno, a�n no.
Hoy el Expreso de Berl�n s�lo puede llegar hasta Wansee.
-Perrot. �Es franc�s? -No. Se llama Holtzmann.
Producto genuino. Fabricado en Alemania.
La ciudad est� a 25 Km
por carretera.
Y cuando llegas all� te preguntas c�mo puede llamarse ciudad.
Berl�n, capital del Tercer Reich.
El centro del ascenso y ca�da del dictador
es hoy un monumento de ruinas.
Otras ciudades, como Hiroshima, fueron arrasadas totalmente,
pero ninguna ciudad tan poderosa como Berl�n
ha ca�do tan bajo.
Menos de cuatro a�os de viento, lluvia y sol
han dejado atr�s una ciudad apagada, gris y muerta.
La justicia hizo que el castigo fuera acorde con el delito.
Berl�n, capital de un mundo que se supon�a deb�a girar
en torno a un edificio llamado Reichschancellery.
En torno a un dirigente que sal�a a un balc�n
a decir que durar�a mil a�os.
Nos volveremos a ver, �no?
Eso espero. Sois las �nicas , personas que conozco aqui.
Te presentar� a tanta gente que te quedar�s sin tabaco.
-�C�mo se te puede localizar? -Muy sencillo.
Mant�nte en contacto con los franceses.
Esto es lo que qued� de una de las calles m�s hermosas de Europa.
Unter den Linden, con la Puerta de Brandenburgo al fondo.
Un lugar al que le hac�a sombra el famoso Hotel Adlon.
Ahora no est� en funcionamiento.
A tiro de piedra del Reichstag,
redecorado como un monumento al Reich.
Cerca de los alt�simos �rboles de Tiergarten,
todos utilizados para le�a.
Aqu�, todos los amigos que contribuyeron a cambiar los hechos
ten�an que despedirse.
iEh! iBrit�nico!
-�Van a la base? -Pasamos por all�.
-�Qu� tal van las cosas en casa? -El mismo corcho, sigue flotando.
Vuelvo enseguida. Voy a despedirme.
�Supongo que no ir� a la oficina del gobierno militar?
-Claro. �Le llevo? -Muchas gracias.
De nada. Aqu� los americanos debemos permanecer unidos.
Enseguida se dar� cuenta.
iEh, cabo, esp�reme!
Tovarich, teniente.
�Qui�n se cree que es requisando el coche de un coronel?
-�Coronel? - iSalude a un superior!
Ens��eme su documentaci�n.
-Se�or, puedo explicarlo. -Gracias. No necesito defensa.
-�Ocurre algo, se�or? -Parece un bloque sovi�tico.
iQu� novedad! Mejor no involucrarse.
�lnvolucrarse? Siestos hombres no se hubieran implicado,
el Dr. Bernhardt no ser�a hoy oficial invitado de sus gobiernos.
�En serio? Le autoriza a marcharse el Servicio Secreto Brit�nico.
No, se lo autoriza el Departamento de Estado de EEUU.
�Le parece bien al Servicio Secreto Brit�nico?
Al fin y al cabo, son dos mandos separados.
Bueno, de todas formas damos nuestra aprobaci�n.
Buena suerte, se�or.
iMax!
Creo que para ninguno ha sido un buen comienzo,
pero te doy mipalabra de que yo lo he intentado.
He intentado averiguar c�mo eres, Max.
C�mo sois todos vosotros.
Hemos intentado entenderte. �Por qu� no haces t� lo mismo?
Dijiste que quer�as midirecci�n. T�mala. Aqu� puedes localizarme.
Yo trato mejor las direcciones.
-�D�nde estar�s, Lucienne? -En ninguna parte, mucho tiempo.
�No lo ves? No se puede confiar en nada.
Uno no se puede fiar de la direcci�n de nadie.
Pero, si el mundo madura,
me asegurar� de que sepas d�nde encontrarme.
�Listo, se�or?
A veces creo que no deber�amos hacer las paces en la Tierra
hasta que no encontremos a alguien a quien odiar en Marte.
A veces me pregunto por qu� seguimos intent�ndolo.
iLindley!
Y otras veces s� por qu� seguimos intent�ndolo.
S� que alg�n d�a lo conseguiremos.
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