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¿Cómo me dirijo a usted?
¿Por su nombre real o su identidad falsa?
¿Yael? ¿Ella?
Ni Ella ni Yael.
Llámeme Tamar.
Tamar. De acuerdo.
Usted estuvo en la unidad de operaciones especiales del Mosad
llamada Cesárea.
Sí.
¿Qué se necesita para ser agente del Mosad?
Creo que para ser agente hay que volverse una máquina de argumentos.
Y que sean argumentos para distintos ámbitos.
Los argumentos que te dices a ti misma, el por qué de tu forma de actuar,
y los argumentos que te preparas para contarle al mundo.
Y que nunca cuentas.
Porque si llega un punto en el que tienes que contarlos,
es que estás acabada.
Hay que llegar a dar el pego.
Que tus accesorios, tu apariencia,
tus gestos, destaquen, y quien te mire...
...piense: "Un momento,
¿esta quién es y qué hace aquí?
Ah, eres tú.
Bienvenida".
¿Y qué ocurre si la llegan a descubrir?
Si me hubieran detenido,
pues...
dudo que llegara a cumplir muchos años de cárcel.
No lo sé.
Porque ser espía israelí en tierra enemiga...
...no es nada agradable.
No se lo recomiendo a nadie.
EL TRIBUNAL MILITAR SENTENCIA A MUERTE A ELI COHEN, DE TEL AVIV, POR ESPIONAJE
Este trabajo te hace viajar por toda Europa.
Te pasas casi toda la semana fuera.
Mientras la familia se queda en casa.
Pero, paralelamente,
el trabajo te absorbe.
Tienes una identidad falsa...
...y debes mantener separados tus dos mundos.
El de la actuación por un lado... Porque en el fondo eres actor de teatro.
Solo que aquí la obra no dura de 19:00 a 21:00,
sino que son horas y más horas.
Y días enteros.
¿Lo considera teatro?
No es exactamente teatro en el sentido clásico, pero es...
...una especie de sistema en el que cada uno tiene su papel.
Y todos saben lo que deben hacer.
Tienes la oportunidad de actuar en un espectáculo...
...y debes confiar completamente...
...en que la intensidad de la actuación...
...combinada con el momento oportuno...
...y con una u otra línea del guion...
...conseguirán arrancar el aplauso de tu público,
por decirlo de alguna manera.
Y así luego puedes salir a saludar.
Has cumplido tu objetivo.
JEFE DE RECLUTAMIENTO DE ACTIVOS 1982 - 1984
Me reclutaron porque era buena actriz.
Porque hablaba varios idiomas.
Porque era lo bastante espabilada para adaptarme a situaciones cambiantes.
Y porque sabía reaccionar en cada momento.
Y porque a veces queda mejor que haya una pareja en la esquina
en vez de un hombre o una mujer solo.
Por eso me reclutaron.
OPERACIONES ESPECIALES DEL MOSAD
Me reclutaron con 26 años. Recién salido de las fuerzas especiales del ejército.
Y, como todos, cuando no sabía qué hacer con mi vida.
Cuando contactaron, aquello encajaba muy bien conmigo.
Encajaba con la imagen que tenía de mí mismo.
Era lo que quería ver al mirarme al espejo.
VICEDIRECTOR DEL MOSAD
Me hicieron una entrevista.
Me entrevistó brevemente una chica atractiva.
Lo que me dio más ganas aún de formar parte de aquello.
Enseguida me mandaron a hacer una especie de...
...test de personalidad.
Para ver si era adecuado
para este tipo de trabajo, para ser agente secreto.
¿Haber servido en las fuerzas especiales le sirvió?
Aunque uno haya servido en unidades de élite, como la Sayeret Matkal,
no influye para nada en que tenga éxito como agente del Mosad.
Uno de los mejores agentes que ha habido
era técnico de globo aerostático del Cuerpo de Inteligencia.
Y ser piloto de las fuerzas aéreas puede incluso suponer una desventaja.
Porque reciben un adiestramiento muy rígido.
Así que su capacidad de tomar decisiones creativas
se ve limitada. Espero que no me maten los pilotos por decirlo.
Hay que tener capacidad de inventiva,
ser muy creativo.
Pero no hay que estar loco.
Es verdad que la gente que está...
...rozando la locura es mucho más creativa.
Ha habido grandes artistas que son prueba de ello. Eran excéntricos.
En nuestra organización eso no tiene cabida.
Nosotros necesitamos gente
creativa e ingeniosa,
gente con una imaginación fértil.
Y que se mantenga cuerda y tenga claras sus motivaciones.
Me crie en un pueblecito de Europa.
En una Francia muy conservadora.
Estaba en un internado de chicas, las profesoras eran todas mujeres...
Me parecía un sitio anclado en el tiempo.
Y siempre me hacían sentir extranjera.
Me preguntaban continuamente:
"En caso de conflicto entre Israel y Francia,
¿con cuál irías? ¿A cuál eres leal?".
En 1970, Francia cambió la ley
y la mayoría de edad pasó de los 22 a los 18 años.
Yo dije: "Pues ya está. Adiós".
Y me fui a Israel.
Yo era el tipo de chica que sabía lo que quería
y lo que no. Y empecé una nueva vida muy normal.
Hasta que un día recibí una carta...
de la Agencia de Cooperación Internacional.
Me recibió un hombre tras el escritorio en una sala.
Me contó: "¿Y si te digo
que hay un trabajo que ni nuestros pilotos...
...ni nuestros paracaidistas pueden hacer...
...y que tú sí puedes?
Ese trabajo es ser los ojos de Israel fuera de sus fronteras.
¿Te interesaría?".
"Pues claro".
¿Y no pensó que entrañaría peligros?
¿Y hoy le daría una respuesta distinta?
No creo.
¿Cómo quiere que me dirija a usted?
- Como Janet. - Janet.
Si me empieza a llamar Sarah, a los cinco minutos ya seré Sarah.
Eso no es problema.
OPERACIONES ESPECIALES DEL MOSAD
De joven me encantaban las novelas de crímenes y de suspense.
A mis amigos les estropeaba todas las películas de Agatha Christie:
con un par de escenas ya sabía quién era el asesino.
Me gustan los misterios, resolver misterios.
Y participar en situaciones de misterio.
Era 1970. Yo estaba en Israel.
Y no sabía qué hacer con mi vida.
Decidí ir a clases nocturnas en el Instituto Tecnológico,
me apunté a Informática y Programación.
nos sentaron en una clase frente a un hombre muy apuesto.
Era pleno invierno.
Todos estábamos blancos menos aquel hombre, muy moreno.
Siguió el curso escolar y, de vez en cuando,
el hombre desaparecía durante dos o tres semanas...
...y volvía más moreno aún, sonriente, más feliz que una perdiz.
Era muy enigmático.
A la tercera o cuarta vez,
cogí un lápiz y lo afilé bien,
lo dejé lo más afilado que pude.
Se lo acerqué a la yugular...
...y le dije: "Mira,
no tengo ni idea de a lo que te dedicas,
pero yo también quiero".
Y así entré en el Mosad.
Ponen a prueba tu habilidad, tu capacidad de improvisación, tu valentía...
Los que son temerarios no entran.
Porque alguien osado y temerario
no sabe interpretar bien las situaciones, no ve el peligro.
Tienes que ser, por un lado,
fiable y de fuertes convicciones.
Y, por otro, debes ser capaz, en ciertos momentos,
de convertirte en otra persona, según la situación lo requiera.
Y esa combinación de cualidades...
...no se ve mucho en la gente.
Por lo general la gente es, o bien buena y honrada,
o bien sinvergüenza.
Es difícil ser honrado y justo y luego sinvergüenza cuando haga falta.
En tu día a día como agente,
te sumerges en ese mundo, a veces durante largos periodos de tiempo.
Y debes manipular a la gente como nunca harías en tu vida normal.
Así es esto.
Por eso no abundan los agentes. Aquí solo encaja uno entre mil.
¿Influyó en su entrenamiento su condición de mujer?
¡NO SOMOS MUÑECAS!
Mire, vine aquí tras el 68,
llegada de Francia, donde las chicas quemaban sujetadores.
¡NO HABRÁ REVOLUCIÓN SIN MUJERES!
La imagen de la mujer francesa por aquel entonces
hacía que aflorara el tema de la promiscuidad,
la vulnerabilidad y los límites que debe haber.
Y ponía en cuestión mi capacidad de disciplina.
No querían que acabara hecha una monja. Pero tampoco
que me metiera en líos.
Durante el entrenamiento,
decidieron ponerme a prueba en este asunto.
Yo tenía novio y me dijeron que cortara con él.
Necesitaban comprobar si obedecía a la autoridad,
porque conmigo no lo daban por hecho,
y si tenía palabra. Y dije que bueno, que dejaría a mi novio
y no lo volvería a ver.
A él le sentó muy mal,
pero mi decisión era firme.
Usted, como director del Mosad,
estaba muy encima de la vida privada de sus agentes?
Voy a hablarle de uno de nuestros agentes.
No le diré quién. Iba a tener un papel clave en una misión.
Un día vino a decirme: "Voy a estar tres días fuera".
"Pero la misión...". "Volveré".
Luego me llamó desde el extranjero y me dijo:
"Lo siento, Ephraim, no puedo volver".
"¿Qué pasa?". "He encontrado al amor de mi vida.
Nos vamos ahora mismo en catamarán".
Y allí... Le dije:
"Pero... ¿y la misión?". Y dijo: "Lo siento, no puedo".
Colgué. Eran las dos de la madrugada.
Y mi mujer, Hadassah:
"¿Qué te pasa? Estás muy pálido".
Pospuse la misión sin decírselo al director del Mosad.
Si se lo hubiese dicho,
creo que no habría tenido más remedio...
...que prohibirle participar en misiones.
¿Dejó a Israel entera colgando y esperando a que volviera de su... viaje?
Sí. No podía asignárselo a otro.
Era el tipo de misiones en las que uno se especializa.
No había nadie que lo pudiera sustituir.
¿Cree que fue una buena decisión?
- ¿Tuvo éxito? -¿Perdón?
¿Tuvo éxito?
¿Solo cuenta que la misión tuviera éxito? Quizá me equivoqué, aunque saliera bien.
- ¿Usted qué cree? - No voy a responder.
DIRECTOR DEL MOSAD 1998 - 2002
¿Cómo la entrenaron? ¿La enseñaron a usar armas?
¿A sujetar un cuchillo con los dientes?
No, qué va. De eso nada.
Sé que la imagen que se tiene de un agente del Mosad...
es del cuchillo en la boca, de las armas al estilo James Bond...
Pero sería peligrosísimo...
...que te detuvieran armado en un país en el que no deberías estar.
Así que... nada de llevar armas.
Tu arma es tu identidad y tus historias.
Esa es la única arma.
El cine...
...hace que la vida del agente secreto parezca muy glamurosa.
Y en realidad es verdad, hay momentos de nivel increíble,
momentos que son inolvidables.
Pero para llegar ahí hay que hacer mucho trabajo tedioso y desagradecido.
Requiere esfuerzo.
Por ejemplo, te puedes pasar cuatro días frente a un edificio de oficinas,
esperando a que salga un hombre con barba.
Sin hacer más que esperar.
Y si dejas de vigilar, igual te pierdes el momento en el que sale el hombre.
Así son las cosas. No somos James Bond.
Hay una parte de película, pero es una parte ínfima.
Quizá haya que ensayar una semana entera para diez minutos de acción.
No entraré en detalles.
Pero a veces la semana de trabajo vale la pena.
Entré en acción durante la guerra de Yom Kipur.
Fue una época terrible.
Temíamos de verdad por la seguridad de nuestra casa.
¿Adónde la enviaron?
A Egipto. Con la guerra aún en curso.
- ¿Y cómo entró? - Primero fui a Europa.
A prepararme y trabajar en mi tapadera durante un tiempo.
Porque no podían descubrir mi conexión con Israel.
Ni saber que era judía ni que era israelí.
Ni que hablaba hebreo.
Estas fotos son...
...de los vestidos de noche de los años 70...
...que me ponía de vez en cuando.
¿Quién los elegía?
El comandante.
Sí.
Fuimos a comprar tres vestidos.
Aquí estaba en el avión.
En el viaje para la misión.
Había cumplido 22 años.
¿Quién la hizo? ¿La acompañaba alguien?
Sí.
Un colega. Porque la misión era en pareja.
Sí.
¿Y esa era su tapadera?
Yo era su mujer.
El día que llegué a El Cairo,
yo venía a ver mi "novio"...
porque iba a enseñarme cómo era El Cairo de noche.
Y me llevó a Sahara City.
Había una gran tienda, música,
comida, una bailarina de danza del vientre...
Él ya llevaba ahí un tiempo cuando yo llegué.
Y vi que...
estaba llevando el ritmo con los pies y con la mano en el muslo.
Vi que ya se había aclimatado,
estaba sumergido en el ambiente. A mí me faltaba acostumbrarme.
- Yo representaba mi personaje. - ¿Qué personaje?
Hacía de rubia. Y soy morena.
La rubia es una persona...
...superficial.
Solo me interesa un poco de deporte, un poco de vida social,
me apunto a clases de danza del vientre, que van bien para mantener la línea
y así me sumerjo en la cultura...
Sé la imagen que doy y es la que quiero dar, porque...
Las dos chicas que van a cotillear sobre mí
tienen que ver resueltas sus dudas sin que vengan a preguntarme.
Si alguien viene a hacerme preguntas, es que he metido la pata hasta el fondo.
PUERTO SUDÁN, JUNIO DE 1982
Tenía lista con antelación la historia que me servía de tapadera.
Pero siempre hay detalles que no...
Uno no se aprende una vida entera de memoria,
ni siquiera la de alguien real. Te inventas una vida,
pero siempre hay detalles en blanco.
Y vas lidiando con ello hasta que se vuelve natural.
Te das cuenta, intentas no hablar mucho, que no se note...
La vida entera se vuelve una mentira.
Sí. El teatro de la vida.
Y si a alguien no le gusta lo que hay,
que no se dedique a esto.
Pero si le gusta...
Recuerdo la primera vez que fui sola en avión,
fue en mi primer viaje a Jartum.
Iba en un avión rodeada de hombres musulmanes
con galabiya.
Me ven, yo los veo a ellos
y sabía que no tenían ni idea de mi origen.
Y yo disfrutaba sentada en ese avión y mirándolos,
con un secreto que nadie sabía.
OPERACIONES ESPECIALES DEL MOSAD
En la misión de Sudán, ¿qué identidad falsa tenía usted?
¿Era un ejecutivo?
Era investigador, un antropólogo que estudiaba tribus.
Y no fue fácil, porque...
No es que hubiera muchos por allí.
COMANDANTE DEL MOSAD
La orden llegó nada menos que del primer ministro.
Dijo: "Traed a Israel a los judíos de Etiopía".
Por entonces, en Etiopía reinaba casi la anarquía.
Así que no podíamos traer a los judíos directamente.
Y decidimos aprovecharnos de una cosa:
que tanto Sudán como Israel dan al mar Rojo.
Aquello supuso saltarnos todas las reglas que hay
sobre dirigir operaciones de inteligencia.
Para empezar, en la zona apenas podíamos llevar a cabo
misiones de reconocimiento.
No teníamos forma de saber...
...si nos habían descubierto o no.
Habíamos reclutado gente...
...a la que no pudimos dar un entrenamiento apropiado para la misión.
Así que tomé la decisión.
Fuimos por la vía rápida.
Entrenamos a un grupo de gente, algunos israelíes,
con cursillos intensivos...
...sobre operar con identidades falsas en territorio enemigo.
Me fui a Sudán para vigilar las playas...
...y comprobar las aguas.
Fuimos de visita por las playas.
Y durante la visita, a unos 65 o 70 km al norte de Puerto Sudán,
vimos una especie de cabañas con tejado rojo.
Resultó ser un complejo de buceo que construyó una empresa italiana.
Es de los mejores sitios para el buceo.
En cuanto vi el complejo reconocí las posibilidades que tenía
en todos los sentidos.
Era nuestra justificación para estar en Sudán.
¿Cómo explicaba su conexión con el buceo?
Yo era un antropólogo que se había cansado de su profesión.
Llevaba allí un par de años,
y era el sitio más bonito que había visto, así que decidí
dejar la investigación e invertir en algo que diera dinero.
Eso cualquiera lo entiende.
El equipo que reuní para la misión debía,
por un lado, hacer de instructores de buceo profesionales,
incluso dando clases,
y por otro, llevar a cabo las labores de...
recogida y transporte de los judíos.
De forma clandestina.
Ninguno atravesó el pueblo. Los llevamos
cruzando una ensenada que había a unos 5 km del complejo.
La finalidad del complejo era servirnos de tapadera.
Yo era un poco problemático.
Era periodista cuando me reclutaron.
Y en el Mosad, "periodismo"...
es casi sinónimo de "prostitución".
En realidad, toda mi vida adulta
se reducía al periodismo y el Mosad, el Mosad y el periodismo.
A menudo combinados.
¿Qué labor tenía usted en la misión?
Era el cofundador y director del complejo.
AGENTE DEL MOSAD 1975 - 1988
Entre otras cosas, daba clase de windsurf,
pilotaba barcos...
Fuimos los que trajimos la primera tabla de windsurf a Sudán.
La trajimos de Israel en avión militar.
Al terminar el curso fue cuando me enteré de la misión que tenía.
Debía dirigir el complejo, como si fuera un resort.
El complejo era la tapadera de los agentes, su excusa para ir a Sudán.
Uno sería el médico del complejo, otro vendría a llevar las cuentas...
Hablábamos de teatro, ¿no? Pues eso mismo.
Era la hora de la función.
El complejo se llamaba Arous.
Cuando acabó la misión, el New York Times escribió
que era una pena que cerrasen el complejo,
porque era una joya poco conocida,
era el mejor sitio para bucear, acudía gente de todo el mundo...
Y la comida...
El complejo tenía un restaurante de dos estrellas Michelin.
La misión se realizaba a la vez que se dirigía el sitio,
sin interferir ni cambiar la rutina del complejo.
Algunas operaciones se llevaban a cabo en el mar.
Llevábamos a los "hermanos", ese era el término, a la playa.
Y allí los recogían los comandos isrealíes.
Una vez caímos en una emboscada del ejército sudanés.
Unos 60 soldados surgieron de la nada.
¿Soldados?
Sí, armados con AK-47.
- Hubo disparos, atraparon a algunos... - ¿A usted lo cogieron?
No, yo estaba a 100 metros de la playa en una barca hinchable.
Yo informé,
porque los comandos ya estaban preparando un rescate con violencia,
querían volver para rescatar a los cuatro capturados.
Les dije que esperasen, porque de pronto vi a Danny agitando las manos
y gritando al oficial.
Era alto y fornido.
Se puso a gritarme en árabe. Entendía lo que decía, pero...
Hablé en inglés.
Él preguntaba: "¿Qué están haciendo? ¿Quiénes son?
Les interrogaré en Puerto Sudán".
Me agarró del brazo.
Y yo me solté.
Dije: "No pienso ir a ningún lado.
Grite, que yo también sé gritar".
Se puso a gritar: "Es usted un completo imbécil!
¡Trabajo para el Ministerio de Turismo! hacemos buceo nocturno,
¿cómo abren fuego?".
¡Mañana mismo iré a Jartum a quejarme formalmente al ministro!".
Y el agente, avergonzado,
se disculpó, reunió a sus hombres y se marchó.
Éramos conscientes de que todo podía acabar...
con el avión militar quemado
y nosotros colgados bocabajo.
¿En algún momento sintió que la iban a descubrir?
Hubo un momento muy difícil.
Una vez estaba el complejo vacío y llegaron dos turistas alemanes.
Los dos alemanes.
A uno le hice tilín y siempre estaba detrás de mí.
Siempre detrás, hablándome, haciéndome preguntas...
Tenía que hablar de la infancia, de canciones...
Lo normal de lo que se habla cuando te encuentras con un compatriota.
Eso me ponía en un aprieto, como imaginará.
Si me topo con alguien que finge ser israelí,
enseguida sabría si de verdad lo es o está actuando.
A los turistas buceadores no les importa dejarse un dineral...
...con tal de ir a un sitio que les hayan aconsejado.
había italianos, franceses,
españoles, canadienses...
Había un canadiense que era judío y pidió un viaje privado de buceo.
Y el instructor...
que estaba allí de encubierto era exoficial de la armada.
Los buceadores se tienen que comunicar bajo el agua mediante señas.
Y los militares usan señales distintas.
Para preguntar si todo va bien, se hace este gesto...
...y se responde igual.
Pero los militares hacen así
y responden igual.
Lo más complicado para él...
...era cambiar el sistema.
Y el otro hombre venía de un país con una armada de importancia,
así que le preguntó: "¿Por qué has hecho así?
¿A qué te dedicabas?". Vio que había metido la pata.
Y dijo: "Soy exmilitar".
Cuando salieron, el hombre dijo algo como:
"Ha estado bien, ¿eh?", en hebreo.
Y, claro, tras estar una hora en el agua, acabas...
Dijo: "Sí".
Luego me dijo "Me ha descubierto".
"¿En qué habitación está?". Me dice el número.
Yo llamo a su puerta, abre y me empieza a hablar en hebreo.
Digo: "No entiendo".
Así que me habla en inglés.
Dice: "Mira, yo estoy de vuestro lado".
Le digo. "Querías otra sesión de buceo esta noche, ¿no?
Querías buceo nocturno.
Pues vamos a un arrecife donde hay tiburones especiales.
Que solo comen carne kosher. Ahí te vamos a llevar a bucear".
Dice: "No, pero... A ver, no quería...
No iba con ninguna intención...
Si me encanta Israel...". Digo: "Me da igual.
Tú ten en cuenta que nuestro radio de alcance es grande".
¿Qué se hace en una situación así?
En este trabajo,
siempre es preferible evitar la violencia.
Pero el objetivo era que no descubrieran a aquellos judíos
y tampoco a nuestros comandos.
¿Entonces?
Bueno, a veces los buceadores sufren accidentes.
¿Si conseguía dormir tranquilo
en aquella época? No.
Sabía que siempre podía ocurrir algo.
Que quedasen al descubierto, que los sudaneses ataran cabos...
Y si los detenían, podía pasar de todo. Desde que los torturaran...
...hasta que no los dejaran salir vivos.
Aquella imagen de Eli Cohen
ahorcado en la plaza de Damasco...
¿Le atormenta?
Si me atormentara, no podría hacer mi trabajo.
Ni yo ni los demás.
Ningún eslabón. Así que no.
Las misiones eran de reconocimiento.
Vi la oportunidad de reunir información
que sabía que le interesaba mucho a Israel.
Me uní a una excursión
y conseguí visitar el museo de guerra de Suez.
Y allí hice fotos de los vehículos para luego poder identificar soldados...
...desaparecidos en combate.
Había rastros de sangre recientes dentro.
Solo hacía días que habían matado a aquellos soldados.
Y yo tenía que seguir sonriendo.
Como si no pasara nada.
Se la ve muy joven en esas fotos.
Y ya sabía ocultar bien sus sentimientos.
Había muchos momentos parecidos.
Le pongo otro ejemplo.
Había muchos caminos que los extranjeros no podían atravesar libremente.
Una vez yo iba con con compañero...
...de noche por una carretera.
Y sin excusas razonables para ir por allí.
Podíamos toparnos con cualquier cosa de la que informar.
Podría haber misiles de largo alcance escondidos,
podría haber antenas...
Cualquier cosa.
Llegamos a un puesto de control.
Y un agente se acerca a mi ventanilla.
Pregunta de dónde venimos y se lo digo.
Y adónde vamos, y también se lo digo.
Y luego pregunta: "¿Por qué?".
Así que me hago la rubia tonta.
Y digo: "Porque allí nos aburríamos un montón".
Y coló, nos dejó pasar.
Teníamos el corazón a mil por hora.
En el coche había un montón de cosas que no queríamos que vieran.
Cuando usted era jefe de equipo, sufrió un percance
durante una misión en un país "Europeo", digamos.
Desastre del Mosad.
Cuatro jóvenes israelíes han sido detenidos en Chipre
cuando intentaban pinchar los teléfonos de la embajada iraní en Nicosia.
Decían estar buscando los baños de señoras para informar a sus acompañantes.
Debo admitir, en relación al percance
que ha mencionado...
...en el que me vi envuelto,
que solo es uno de muchos otros percances.
Solo que, normalmente,
se consigue salir del lío y ya no cuenta como percance.
Pero siempre, en todas las ocasiones,
hay un ápice de riesgo que se corre.
En contadas ocasiones...
...uno tropieza.
¿Cómo vivió usted personalmente la detención?
Para un hombre libre que se cree el rey del mundo...
...porque lo considera su patio de recreo,
que anda viajando de un lado a otro...
...y disfrutando, verse de pronto esposado a una silla...
Pues no es una situación agradable.
Luego empiezas a hacerte preguntas de calado.
Admito que me preguntaba por qué íbamos a acabar muertos por algo así.
Pero gracias al entrenamiento,
dejas a un lado esas preguntas y sigues adelante.
¿Y le creyeron?
¿Les dio una coartada convincente?
Pues claro.
Teníamos claros los riesgos.
El asunto Lillehammer es también de entonces.
El Mosad quiso dar caza a uno de los artífices de la masacre de Múnich.
E identificó por equivocación a un camarero marroquí como su hombre.
Así que acabó...
...matando a quien no era.
Bouchiki cayó y dejó un charco de sangre.
Un vecino que lo vio todo consiguió apuntar la matrícula
del coche, un Mazda,
lo que permitió a la policía dar con el vehículo.
Hay dos hombres y dos mujeres detenidos,
una de ellas sueca y con vínculos con Israel.
Una de las que cayó era Sylvia Rafael.
¿La conocía del Mosad?
Sí. Mi historia de tapadera incluía haber trabajado
como periodista o fotoperiodista.
Y ahí conocí a Sylvia, que había trabajado en ese campo.
Sylvia Rafael llegó de Sudáfrica. Ni siquiera era judía.
Se enamoró de Israel y, en cierto momento, la reclutaron.
Le fabricaron una identidad estupenda como fotógrafa canadiense.
- Y era fotógrafa de verdad. - ¿A quién retrataba?
A Oriente Próximo entero,
reyes, gobernantes...
Un agente del Mosad que entraba en la corte de reyes
de todo Oriente Próximo,
cámara en mano.
Desde que Israel existe como nación,
ha habido varias decenas de israelíes...
...que han llegado a sitios... Cómo decirlo...
Que a ningún guionista de Hollywood se le ocurriría describir...
...ni puesto de setas.
Cuatro de los acusados,
Abraham Gehmer, Sylvia Rafael, Dan Arbel y Marianne Gladnikoff,
comparecen ante el Tribunal Supremo de Noruega.
Descubrieron que era agente del Mosad y la encarcelaron.
Vi la lectura del veredicto
desde donde yo estaba destinada,
que era El Cairo por entonces.
¿Pensó en lo que podía pasar si la descubrían a usted?
Hay gran diferencia entre estar detenido en Noruega o en El Cairo.
Aunque aquí lo pasáramos bien, también era una prueba de fuego.
Aquí llegaba al resort gente que llevaba escrito "CIA" en la frente.
Enseguida los calábamos, eran de la CIA.
Sabíamos que si dábamos un paso en falso,
la operación se vendría abajo.
Era surrealista pensar
que, mientras nosotros estábamos divirtiéndonos
y bailando con los clientes porque hubiera una fiesta,
al mismo tiempo en la parte de atrás
había todo un convoy de camiones
que llevaban judíos al punto de extracción.
Con cada grupo de judíos que veía que se llevaban
los comandos por mar o por avión,
yo sentía...
...una enorme alegría.
Y fíjese, esta operación, con todos sus altibajos
sus dificultades,
sus tiroteos, sus detenciones y demás,
estuvo casi diez años en marcha.
Su pretexto en El Cairo era ser la mujer de alguien.
¿Cómo se mantiene una relación así de complicada durante tanto tiempo?
Prefiero que pase a la siguiente pregunta.
Insisto,
¿cómo afecta lo de fingir una relación tan estrecha?
¿Y cuál es la frontera
entre la actuación y la realidad, la vida real?
La frontera la pone uno.
¿Y en su caso cuál era?
Empezaré diciendo que no me gustaba el chico.
Si lo hubiera conocido en un contexto social,
le aseguro que no habría pasado más de cinco minutos con él.
Era todo lo contrario
al tipo de persona con la que me sentiría cómoda
en una relación.
¿Y cómo mantuvo las formas durante un año? Usted tenía 22 años.
No es como subirse a un escenario a actuar
y bajar cuando acaba la función.
Yo vivo la vida al máximo,
con mucha intensidad. Es decir,
si me sumerjo, lo hago hasta el fondo.
La verdad es que pasamos muchos meses...
...juntos, en un país enemigo,
con la tensión propia del lugar,
teniendo que apoyarnos uno a otro...
...y teniendo que fingir.
Y eso nos unió mucho.
Tanto que la unión acabó siendo emocional.
Entonces tuvimos claro que...
...lo pasaríamos mal si no acabábamos juntos.
Por la situación en la que estábamos y porque teníamos...
criados en la casa...
Teníamos que hacer que funcionara la química en la relación.
Y decidimos dejar de fingirlo.
Hasta que acabó la misión...
y tuvimos que tomar la decisión:
seguir juntos o romper.
La persona que nos unió
y que nos conocía bien a los dos...
...se consideraba responsable
de habernos metido en aquel brete.
Y decidió...
...que no estaba bien que lo nuestro siguiera su curso...
de la manera en que lo hacía.
Y se aseguró de que rompiéramos.
¿Y a usted cómo le sentó?
Me lo tomé muy mal.
Me...
Me enfadé. Muchísimo.
Le dije: "Mira.
quizá sea un error, pero seré yo quien lo cometa.
Por favor, deja de entrometerte en mi vida".
Sin embargo,
mi pareja, que...
...también podría haber dicho lo mismo: "Un momento, de eso nada, podemos...
...hacer lo que nosotros decidamos"...
Pues no lo hizo...
Quien decidió que cortáramos parece que tenía razón...
en que no debíamos seguir juntos.
No es fácil.
Somos humanos, después de todo.
Pero lo que no podemos hacer...
Tenemos que trazar una barrera: Cuando estás trabajando,
eres una persona. Y en tu vida privada, eres otra persona.
Y no se pueden mezclar. Si se mezclan, mal asunto.
A veces se mezclan y la cosa acaba mal.
Hay que ponerle fin.
No queda otra.
Meses antes de que acabara la misión, recuerdo que paseábamos por la playa
casi al anochecer.
Allí él se llamaba "Tony".
Le pregunté: "Tony, dime,
¿con quién te quedarías, con Tony o...?".
Dije su nombre real, el de Israel.
Y ninguno de los dos tenía respuesta a esa pregunta.
¿Quién preferimos ser? ¿La persona que somos en Sudán
o la que éramos en Israel?
Una vez fui a Estados Unidos con mi mujer.
Y una pareja nos preguntó: "¿De dónde sois?".
Instintivamente me salió decir: "De Italia".
Y seguimos conversando,
yo no tenía problema en hablar mucho de Italia.
Al volver a la habitación, mi mujer dijo:
"¿Por qué no has dicho que Israel? ¿Por qué Italia?".
A lo que voy es a que, en este trabajo,
siempre sientes la necesidad...
...de protegerte, de ocultarte,
que no te descubran.
Me forcé a no hacer caso si me hablaban en hebreo en un aeropuerto.
Y me vi en un dilema muy embarazoso:
iba con mi hija de vacaciones a Europa...
...y, en el aeropuerto, me llamó: "Mamá".
No me moví.
Es lo que se hace para que no te descubran.
Eso hay que hacer.
Fingir que no va contigo.
No se le ha olvidado. Y tiene 35 años.
A mí tampoco se me ha olvidado.
Subtítulos: Alberto Fernández
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