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¿Dónde aprendió a hablar tan rápido?
Solía ir a muchos remates con mi padre.
Teníamos un subastador magnífico en nuestra región.
Y a mí me fascinaba cómo lograba captar y mantener la atención de 400, 500 personas.
De mayor quería ser subastador.
Entonces lo escuchaba
y practicaba con números.
Después se practica con trabalenguas, por ejemplo, literalmente:
"Un oso grande y marrón mordió una pared grande y negra."
O "un castor corta corteza, cuánta corteza corta un castor".
Se continúa con números.
Los vas diciendo a más velocidad y con un ritmo.
Eso requiere de mucha práctica y te tiene que encantar hablar.
¿Tiene otro ejemplo?
¿Lo puede decir como en cámara lenta?
OBSERVACIONES SOBRE UN NUEVO LENGUAJE
UNA PELÍCULA DE WERNER HERZOG
CAMPEONATO MUNDIAL DE SUBASTADORES DE GANADO
¿Puede descifrarnos lo que acaba de decir?
Soy vendedor.
En cámara lenta sería:
"Ofrezco $ 30. ¿Ofrece usted $ 30,50?
¿No ofrecería $ 30,75?" Y sigue así.
Más que todo es un sentimiento personal.
Logré una meta que tenía desde los seis años:
llegar a ser un día el campeón mundial de los subastadores.
Y no lo puedo creer: ¡lo logré!
Básicamente practiqué durante mi formación en el Instituto Nacional de Remates.
En esa época también tomaba clases de respiración de un cantante de ópera.
Aprendí a respirar adecuadamente
para el volumen de la voz y la resistencia.
Solía ir por la autopista
y vendía a todo poste de telégrafo junto al que pasaba.
Hacía de cuenta que les estaba vendiendo a ellos.
También después de un cruce seguía con las ventas.
Eso le quitaba monotonía al viaje
y me daba la oportunidad de practicar.
Tengo varios amigos en esta profesión
que me demuestran ser amigos fieles, porque me indican mis errores.
¿Cómo se hizo profesional?
Bueno, lo más importante para ser perfecto, es la práctica.
Cuando empecé como subastador en 1965
era un chico de provincia.
Hice el servicio militar y empecé a trabajar en los remates.
Así como Ralph practicaba en voz baja, yo remataba conmigo mismo.
Se necesita mucha práctica.
Pero en realidad, empecé de otra forma...
Probablemente no me lo vaya a creer.
Yo era el único de nuestra familia que ordeñaba las vacas.
Me sentaba sobre un balde
y cada vez que tiraba de una ubre, remataba algo.
Y así terminaba de ordeñar pronto.
El campeonato mundial tiene lugar
en el pueblo de New Holland en Pennsylvania,
uno de los centros de la cría de ganado de los EEUU.
Queríamos mostrar el entorno.
Nos pareció importante porque en esta región vive mucha población Amish,
que practica agricultura y ganadería según la Biblia.
Los Amish son una secta que originariamente proviene de Suiza.
Pero esencialmente se trata de inmigrantes alemanes
que vinieron hace 200 años, principalmente del Palatinado.
Hoy todavía hablan un antiguo dialecto palatino.
Lo notable de esta secta es su actitud puritana
frente al desarrollo de nuestra sociedad.
Los Amish rechazan el capitalismo y la competencia.
Ellos constituyen la contradicción más radical a este campeonato
que esta vez fue organizado en su región.
También es Ilamativo que rechazan el progreso.
Aún llevan la vestimenta de hace 200 años
y practican muchas costumbres de esa época.
Los Amish ortodoxos hasta rechazan la electricidad y los coches.
Todavía siguen usando carruajes.
En principio, esto parece raro
pero a largo plazo, mucho habla a favor de su forma de vida.
No han participado en ninguna guerra,
no producen sustancias nocivas
que enferman al medio ambiente.
Normalmente los Amish no se dejan filmar.
Cuando nos notaron, nos dieron la espalda.
Miraban al campeonato con desconfianza.
Sin embargo, pusieron una carpa de festejo frente a la arena
y ofrecieron tentempiés gratis con productos de sus granjas.
El campeonato tiene lugar en una pista, en el edificio del fondo.
Adentro escuchamos atentos a un subastador que está entrando en calor.
Todavía falta una hora para que empiece el campeonato
y hay 53 participantes, especialmente de Estados Unidos y Canadá.
En realidad no hay suficiente ganado para todos los subastadores.
Tenemos entre tres y seis minutos para demostrar nuestra habilidad.
No es suficiente.
Necesitamos de 10 a 15 minutos
para entrar en calor y para satisfacer a los compradores y al jurado.
Señores, ¿quién de ellos va a ganar?
El mejor, aquél, allí.
¿Cómo se da cuenta de quién participa en el remate?
Ni idea, uno simplemente lo sabe.
Se guiña el ojo, se hace una seña con una tarjeta
o así con los dedos.
¿Pero cómo los encuentra entre la muchedumbre?
Los encuentro. Es un don.
Teníamos curiosidad
por saber si podíamos comunicarnos en alemán de hoy con los Amish. No lo entendí.
¿Cuál es su trabajo aquí durante el remate? ¿Puede decirlo en holandés?
Abro la puerta y subo el ganado a la balanza.
Es notorio que en su dialecto la palabra campeonato no existe.
Antes del remate en el cual se vendió ganado por dos millones de marcos
se podía mirar la mercadería en los establos detrás de la arena.
Este campeonato está organizado por una revista especializada,
el "Ganado Digest", que aparece en forma semanal en EEUU.
Este es el 13 campeonato mundial de las subastas de ganado.
Un comentario sobre el jurado:
éste se guía estrictamente según criterios profesionales.
Son compradores y organizadores y la única norma que siguen
es a quién contratarían para lograr sus objetivos.
Mostraremos una escena desde arriba
para poner en claro cómo funciona la subasta.
Detrás de los subastadores que se suceden están los establos.
Primero, el ganado entra a la pista por una balanza
y sale por la izquierda.
Dispersos en el público están los compradores.
Los más interesados ocupan las primeras filas.
De la balanza le entregan un papel al subastador.
Se subasta por cada 100 kilos de animal vivo,
todo el ganado que se arrea por la arena.
El papel con el remate del comprador en cuestión
se transporta mediante una correa a la oficina de la administración.
Ahora comienza la competición.
No pudimos filmar a los 53 participantes
y tuvimos suerte de haber filmado al campeón.
Preste atención a leves movimientos de las manos.
Podrá reconocer a los compradores.
Ellos también se encuentran en una competencia,
sólo que no está tan a la vista.
Por primera vez participa una mujer.
Las reses se amontonaron en la balanza.
El subastador dice que lo matan los nervios de tanto esperar.
Este es Ralph Wade de Miami en Oklahoma.
Salió segundo.
El próximo subastador trae distracción,
hace 50 años que está en este negocio.
Primero se equivoca con la cantidad de las reses.
Se anuncia al canadiense Steve Liptay
que más tarde ganará este campeonato mundial.
Este tipo de lenguaje tiene algo espantoso
y al mismo tiempo algo fascinante.
Personalmente lo espantoso
es la visión de que un sistema, a saber, el nuestro, generó un lenguaje
que raya en un extremo casi insuperable.
A veces me pregunto:
¿Cómo fue creada la liturgia de la Iglesia?
¿Cómo nació el lenguaje de la propaganda política?
¿Cómo logró nuestro sistema económico crear este lenguaje?
Y al mismo tiempo aquí hay una gran fascinación musical.
A veces me parece que esta podría ser la úItima lírica imaginable.
Con este subastador terminó la competición tras sólo tres horas.
Hay que entender que ninguno estuvo más de tres minutos en el escenario.
El resto de la tarde los compradores pagaron y cargaron su ganado
y el público compró tortas que se ofrecían en subasta.
A la noche todos iban a la entrega de premios
en la ciudad de Hershey, a una hora de coche de allí.
Leon Wallace de West Monroe, Louisiana, salió tercero.
Ralph Wade de Miami, Oklahoma, salió segundo.
Y aquí el nuevo campeón del mundo Steve Liptay.
Tardó en entender que de verdad había ganado el primer puesto.
Steve Liptay da las gracias
y dice que no sabe si existe otra profesión
en la que los mejores se midan en una competición abierta
en un campeonato mundial.
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