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Original subtitles

"Por mí se va a la ciudad del llanto.

Por mí se va al eterno dolor.

Por mí se va hacia la raza condenada.

La justicia animó a mi sublime arquitecto,

me hizo la divina potestad,

la suprema sabiduría...

y el primer amor.

Antes que yo no hubo nada creado,

sólo lo eterno.

Y yo duro eternamente.

Ay, ustedes que entran,

abandonen toda esperanza..."

Después de escuchar esa lectura tan conmovedora,

¿alguien puede decirme por qué El Infierno de Dante...

sigue teniendo tanta importancia?

¿Debo abandonar toda esperanza?

Lawrence.

Porque imaginó el Infierno.

Sí.

Sí, porque imaginó el Infierno.

Compartió con nosotros...

una versión de la experiencia humana y su relación con la existencia,

con sus pecados, con su propia mortalidad.

Señoras y señores, vienen aquí...

para perderse en los clásicos,

para que les inspiren los maestros.

Pero también para intentar dar sentido...

a su propio descenso a los Infiernos.

Así que, en vez...

del análisis crítico habitual de El Infierno de Dante,

quiero que me proporcionen una propuesta poética alternativa...

a El Infierno de Dante.

El suyo propio.

Sus luchas, sus miedos, sus pecados.

Sean cuales sean.

Y...

Lo quiero para el lunes.

Hasta luego, que tengan un buen fin de semana.

Adiós.

Gracias.

- ¿Te ha gustado? - Sí.

¿En serio?

Hola, Susan. Gracias.

Eres el Profesor más de moda de todos.

No, querida. Jamás me atrevería a arrebatarte ese título.

Yo no acabo de publicar un libro.

Evidentemente, eso ayuda.

Tranquila, dentro de una semana se les habrá olvidado por completo.

Esta noche hay cena del Rectorado en mi casa.

Sólo Profesores selectos.

Ven, por favor.

Me temo que esta noche no.

Tengo planes.

¡Planes!

Supongo que no son quedarte en casa corrigiendo exámenes.

No exactamente.

Buen fin de semana.

Tú también.

¿Le importa llevarme, Profesor?

¿Te has dormido?

No.

¿Por qué hueles tan bien?

Me gustaría quedarme así para siempre.

Sin movernos. Aquí quietos.

No creo que le hiciera gracia a mi editor.

Tiene otros escritores. Lo superaría.

Tú tendrías que dejar la Universidad.

- ¿Te gustaría eso? - Me daría igual.

Y ya nunca podríamos hacer el amor.

Aunque sólo sea por eso, nos mudaremos.

¿Cuánto tiempo llevamos juntos?

No lo sé.

Casi un año.

Trece meses.

¿Trece meses?

Y nadie lo sabe.

¿Y qué?

¿Me quieres, Samuel?

¿Qué clase de pregunta es esa?

No te rías, hablo en serio.

- Vamos. - En serio.

Si me quisieras, no te esconderías de todos todo el rato.

No.

Pero seríamos la comidilla de toda la Universidad.

¿Eso es lo que quieres?

Es que...

- No quiero que esto se acabe. - Yo tampoco.

Entonces prométeme...

que me querrás para siempre.

De acuerdo.

Dilo.

Lo prometo.

Así no, dilo.

Lo prometo.

Te querré para siempre.

Ciao.

Hola.

Hola.

¿Tienes hambre?

Tú aún me quieres, ¿verdad?

Lo siento, no...

Cariño, nos hemos quedado sin comida para el gato.

Tengo que salir.

¿Traigo algo para cenar?

Aguanta.

¡Dios mío! ¿Qué has hecho?

Beatriz...

Aguanta.

¡Aguanta!

¿Qué has hecho?

Joder.

¡Vamos! ¡Vamos, por favor!

¡No!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡No!

UN AÑO DESPUÉS

Toma.

Date gusto.

Ya lo sé, pero esto es la referencia, eso es todo.

Es un primer borrador.

¿Podrás hacerlo?

- Sí, claro. Luego hablamos. - De acuerdo.

Hola.

Ya empezaba a pensar que nunca te vería por aquí.

Seguro que algunos estarían encantados si así fuera.

No creo que eso sea cierto.

¿Qué tal estás?

¿La oferta para la cena sigue en pie?

Claro.

Gracias.

Parecen muy escabrosos.

- ¿Desde cuándo los tienes? - Todas las noches.

Desde hace tres semanas.

¿Estás viendo a alguien para que te ayude con esto?

Fui a terapia de duelo, pero decidí que no era lo mío.

Seguramente se te habrá ocurrido...

que estos sueños podrían tener que ver con lo que pasó.

La mujer de mis sueños no se parece en nada a Beatriz.

No, me refiero a que tu cabeza intenta librarse del sufrimiento.

Como terapia.

No tiene nada que ver con eso.

¿Has vuelto a escribir?

No tengo nada que contar.

Escribe sobre tu sueño.

Claro, y me convierto en escritor de terror.

¿Qué tiene de malo?

Los escritores de terror son sexis.

¡Vamos!

Los poetas son unos muertos de hambre, aburridos.

Por cierto...

Te lo compré para tu cumpleaños, pero desapareciste, así que...

Más vale tarde que nunca.

Feliz cumpleaños.

Ábrelo.

A esto le llamo presionarme.

¡Vamos! Úsala para la lista de la compra.

O para corregir exámenes.

Eres Profesor, ¿recuerdas?

Y bueno, así que...

¿Por qué no dejas de morderte las uñas?

Jódete.

¿Ya me echas de menos?

- ¿Estás en casa? - Sí, acabo de llegar.

Pon la tele. El canal local. Corre.

- ¿Por qué? - Hazlo.

- Hazlo. - De acuerdo.

¿Lo tienes?

El asesinato ha conmocionado al suburbio...

Sí.

De Ballsbridge.

La Policía ha confirmado que el cuerpo se encontró en el segundo piso,

rodeado por lo que parece un círculo blanco en el suelo.

MUJER ASESINADA

La Policía cree que se trata de un asesinato ritualista.

La Policía Forense continua sus investigaciones para esclarecer...

Murió hace un par de días.

La encontró la señora de la limpieza cuando llegó por la mañana.

Era italiana, se llamaba Lidia Garetti.

Es la mujer que ví en mis sueños.

Es ella, estoy seguro.

¿Te das cuenta de lo alucinante que es?

Sí.

Soñaste con algo que iba a pasar antes de que pasara.

Antes de que pasara.

Y eso se llama sueño premonitorio.

Sí, pero ¿por qué yo?

- Ni siquiera la conocía. - No lo sé.

Tiene que haber una explicación, la averiguaremos.

No lo haremos. No es una de tus aventuras esotéricas.

Esta mujer está muerta. Esto es real.

Y yo ví cómo pasó.

¿En serio? ¿Y qué harás? ¿Se lo dirás a la Policía?

¿Qué vas a decir? Inspector,

sé lo que le pasó a la italiana de Ballsbridge.

No estuve allí, pero lo ví en sueños.

LA POLICÍA INVESTIGA EL ASESINATO DE BALLSBRIDGE

¿Sabes qué parece eso? Una locura.

CÍRCULO BLANCO

Espera.

¡Espera!

¡Detente!

¡Detente!

¡No me hagas daño!

No te haré daño.

Dime qué haces aquí.

¿Eres Policía?

No, no, soy...

Soy...

¿Quién eres tú? ¿Estabas robando?

No.

No, yo...

Ví lo que le pasó a esa mujer en la tele.

¿La conocías?

No, no, no.

Entonces ¿por qué?

¿Y tú?

Si no eres de la Policía...

Yo...

Tú también lo soñaste, ¿verdad?

Tienes que ver algo.

Sígueme.

Jesucristo.

¿Notas algo distinto?

Yo me dí cuenta nada más al entrar.

Falta algo.

- Ahí. - Sí.

Esos estantes.

Había...

- Había una puerta. - Exacto.

Cuidado.

Mierda. La batería.

Tengo unos fósforos.

Gracias.

Cristo.

¿Por qué tendría un acuario aquí?

No lo sé.

Hay... Hay algo adentro.

- ¿Qué es? - Vamos a verlo.

Tiene una inscripción.

"Mira la bestia por la cual me he vuelto".

Eso es... Eso es Dante.

Sí, así es.

Puede que los asesinos buscaran algo.

¿Has visto cómo está la casa?

A lo mejor era esto.

Ella quería que lo encontráramos nosotros.

Por eso tuvimos el mismo sueño.

Piénsalo.

Mierda.

Vámonos.

¡Corre!

Mañana a las siete. Hay lista de espera.

CÍRCULO BLANCO

ST. JUDE'S COLLEGE

El Círculo Blanco era un grupo literario experimental que solía reunirse allí.

Y parece que algunas de sus inquietudes eran... Demasiado... Esotéricas.

Shakespeare.

Los sonetos imposibles. Nadie los ha descifrado jamás.

Ni siquiera el propio Shakespeare.

Dice que se los dictó en sueños una dama oscura.

Milton.

Mi especialidad.

Habla de su experiencia conociendo a una dama llamada Herberia...

en las afueras de Florencia.

Según él, fue la inspiración para El Paraíso Perdido.

Keats, Blake, las referencias son interminables.

Todos insinúan haber tenido contacto con las Musas.

La número uno invita.

La número dos conjura.

La número tres miente.

La número cuatro castiga.

La número cinco adivina.

La número seis apasiona. La número siete se esconde.

- Las siete damas. - Sí.

El mito de las Musas. ¿Y qué?

Tus amigos del Círculo Blanco llevaron el tema demasiado lejos.

Durante años publicaron sus teorías...

en toda clase de revistas especializadas.

Primero en círculos académicos,

después en publicaciones marginales.

Y todos afirmaban haberlas conocido.

¿Qué es esto?

"Esta inspiración creativa suele presentarse en forma de mujer".

"Son seres sobrenaturales de una maldad inconcebible.

Brujas inmortales que conjuran la poesía mediante hechizos".

De acuerdo.

¿Crees que podemos encontrar a estos tipos?

Podría llamar a Berkeley a través del Departamento.

Pero me estoy cansando de ser tu secretaria.

Fuiste a la casa y no me lo dijiste.

Encontraste un tesoro en una especie de acuario,

y una chica apareció de la nada y se lo llevó.

Si yo hubiera estado ahí, no habría pasado.

¿Me vas a ayudar a encontrarlos o no?

Mamá.

¿Qué es eso?

Nada.

Es... Algo que encontré.

¿Estás enfadada?

¿Qué?

No sé, estás rara.

¿Qué quieres decir?

No, cariño, sólo estoy... Estoy cansada, eso es todo.

¿Tienes trabajo esta noche?

Sólo un ratito.

Pero volveré pronto, lo prometo.

¿Y sabes qué?

¿Qué?

Esta es mi última noche. No voy a volver.

¿En serio?

¡Nunca!

Eran cinco.

Lee Barlow, Matthew Osman,

Lawrence Cohen, Barry Sutton, Herbert Rauseherr.

Bien. ¿Podemos contactar con ellos?

Espera.

Lee Barlow se mató a cuchilladas hace seis años.

28 cuchilladas para ser precisos.

Delante de su familia.

Matthew Osman.

"Una extraña enfermedad degenerativa...

que pudre los tejidos hasta que la víctima se colapsa y muere".

Los médicos aún no se lo explican.

Barry Sutton.

Lo encontraron muerto en un muelle de Portland.

Lo había devorado desde el interior un insecto sin identificar.

El detalle interesante es que encontraron un verso...

de Baudelaire escrito con una navaja sobre su cuerpo.

Lawrence Colbert se volvió loco.

Apuñaló a varios niños que volvían a casa.

La Policía lo abatió a tiros en las puertas de la escuela.

¿Y sabes qué?

También le encontraron versos tatuados en la espalda.

Así que parece...

que no nos quedan testigos.

- Se acabó. - No, no, acabas de decir...

que había un tal Herbert Rauschen.

Berkeley no tiene un expediente suyo.

De hecho, ni reconocieron su nombre.

Hola, Rachel. Qué sorpresa verte.

Me han dicho que has llegado tarde.

Otra vez.

Lo siento. No me encuentro bien.

Qué pena. Yo tampoco.

Fíjate en esta mierda que tengo que tomar.

Sí.

Pero yo nunca llego tarde.

Dijiste que cuando consiguiera 200.000, me lo devolverías.

Es lo último.

¿Y qué le voy a contar a los que te trajeron aquí?

Tú no los conoces.

Son...

Son mal asunto.

¿Quieres dejarnos?

¿Tú, la reina de las putas?

Después de lo que hemos pasado juntos.

- ¿No cuidamos de ti? - Sí.

- ¿No te tratamos bien? - Sí.

No vuelvas a llegar tarde, Rachel.

Jamás.

No.

Y te equivocas.

Eran 400.000.

Ese era el trato.

¿Has encontrado algo?

Sí.

PROF. H. RAUSCHEN ENTRE LAS VÍCTIMAS DE NAUFRAGIO EN DUNQUIN.

No me sorprende.

Dunquin. Eso es aquí, ¿no?

Hay un Dunquin en el Condado de Kerry.

¿Aún tienes acceso a la base de datos de la Universidad Irlandesa?

Está muerto, Samuel. Todos lo están.

Sí, pero mira. Nunca encontraron el cadáver.

Hay que ver si hay alguna conexión entre él y una Universidad de aquí.

Artículos, conferencias, Doctorados. Lo que sea.

Hay que ver si podemos localizarlo.

Encontrar una dirección suya aquí.

Será mejor que me esperes despierto.

Te quiero.

A cenar.

¡A cenar!

¡Íno!

A cenar.

Vamos, ¿dónde estás?

¡Íno!

¿Cómo cojones has entrado en mi casa?

Por el desagüe.

Puedo hacer cosas increíbles.

Pues más te vale irte antes de que llame a la Policía.

Queremos la imago.

Lo que encontraste en el acuario.

Nos pertenece.

¿Quién eres tú?

Tú la sacaste del agua.

Tú tienes que devolverla.

Esas son las reglas.

¡Fuera!

Íno...

¿Qué mierda has hecho?

"Ojalá...

fuera posible...

después de mucho sufrimiento y dolor...

Mañana,

antes de medianoche.

A unos 40 kilómetros por la carretera del Norte.

En Joyhill.

Ven solo.

Con la imago.

¿Samuel?

¿Sam?

¿Estás ahí?

- Samuel, abre. - ¡Sí! ¡Ya voy!

- ¡Sam! - Ya voy.

- ¿Qué te pasa? - Lo siento, perdona.

- Voy a... - ¿Estás bien, necesitas ayuda?

No, dame un momento. Voy a limpiarlo.

¿Has encontrado algo?

Tenías razón. A mediados de los '80...

Rauschen dejó su cátedra en Brown para venir a Europa.

Hizo varios semestres en Universidades inglesas y luego...

acabó aquí, en Cork.

¿Tienes una dirección para él en Cork?

No, dicen que vivía en el campus.

Había una dirección en Dunquin que anuló justo antes de dimitir.

¿A ti eso qué te parece?

A mí me parece que alguien se esconde.

Que está asustado.

¿Tienes la dirección?

Será mejor que conduzca yo.

No, voy solo.

¿Qué?

Susan.

Creía que estábamos juntos en esto.

¡Susan!

¡Mira todo esto! ¿Crees que es una casualidad?

La gente que entra en contacto con esto acaba mal.

¡Lo digo en serio, se acabó!

De acuerdo.

Ahora mismo das miedo.

Hazme caso, ¿de acuerdo?

Buenos días.

Me llamo Samuel Solomon, soy de la Universidad.

Esperaba poder...

hablar con el Profesor Rauschen.

El Profesor murió.

Lo sé.

Dígale que es sobre el Círculo Blanco.

Pase.

Me llamo Samuel Solomon.

Necesito hablar con usted.

Sobre Lidia.

Lidia Garetti.

¿Cómo me ha encontrado?

Encontré esta foto.

En su casa.

Lidia ha muerto.

La asesinaron hace tres días.

¿Qué es lo que quiere?

Que me cuente lo que sepa.

Sobre ella.

Sobre el Círculo Blanco.

El naufragio falso.

¿De qué se esconde?

"Las siete damas".

De eso ha venido a hablar, ¿verdad?

Nos pasamos años estudiándolo.

Era una obsesión.

¿Qué es eso?

Lidia lo grabó para mí.

Es una pequeña demostración.

¿Una demostración de qué?

De lo que son.

Un momento.

¿Sugiere que... Que Lidia...?

Sí, Sr. Solomon.

La que adivina.

"Todo esto y más y aun así no me amas.

Y jamás lo harás.

El amor no reside en nuestra voluntad.

Tampoco puedo reprochártelo aunque mi destino sea...

amarte aún fuerte, equivocada, vanamente..."

¿Qué ha sido eso?

Es lo que hacen.

Las Musas juegan con palabras.

Y usan a los poetas para infiltrarse...

en nuestro mundo.

La inspiración.

Estos versos son tan hermosos como otros cualesquiera, ¿verdad?

Pero son trampas.

¿Qué es eso?

Parece inofensivo, ¿verdad?

Pero mata a todo lo que quiero.

Amigos...

Un hijo...

Y luego otro hijo.

Y luego otro.

¡Todo!

Lidia no es su problema.

Son las otras quienes deben preocuparle.

Deles lo que quieren cuanto antes, hágame caso.

No puedo.

No tengo lo que quieren.

Entonces...

Corra.

Mamá, el sol es el objeto más grande, caliente y...

Recoge tus cosas.

- Tenemos que irnos. - ¿Adónde?

No lo sé, ya veremos.

¿Por qué? Esta es nuestra casa.

No, cielo, no lo es.

Por favor, date prisa.

Perdón. ¿Qué tal?

Oye, estamos cerrados.

Sí. Hola.

¿Me puedes ayudar? Busco a una chica.

Fuera.

Mira, no busco problemas, sólo...

¿A ti qué te pasa?

Tranquila, tranquila.

¿Tú quién coño eres?

Busco a una chica.

Creo que trabaja aquí.

Morena, ojos verdes.

Acento del Este de Europa.

Rachel, claro.

¿Rachel?

¿Crees que eres el primero que pregunta por ella?

No sé cómo cojones consigue volverlos locos.

No. Nunca había estado aquí, la conocí hace un par de días.

Mira, tengo que saber dónde está.

Tengo que hablar con ella. Por favor, es importante.

Eres el hombre de los sueños.

Sí.

¿Te lo contó?

Corre peligro.

Yo sólo quiero ayudarla.

Por favor.

Está bien.

Vive en uno de los bloques de pisos en St. Theresa's Garden.

Creo que es el último.

No sé más.

Gracias.

La Tierra.

- ¿Qué haces? - Las maletas.

La ropa, cielo.

Mete tu ropa.

¿Y mis cosas?

Te compraré otros juguetes, lo prometo.

No quiero otros.

Elige uno, el que más te guste.

- Este. - No, ese es demasiado grande.

- Este, por favor. - Ese es aún más grande.

Ponte esto.

¿Listo?

Vamos.

Hola, Rachel.

¿Se te ha olvidado quién te consiguió este antro?

Vete a la habitación. ¡Rápido, vamos!

Qué obediente es, ¿no?

No lo ha sacado de ti.

¿Qué quieres?

Estaba buscando tu pasaporte.

Quería cumplir con mi palabra.

¿Sabes qué? No lo encontré.

Por favor, no nos hagas daño. No hagas daño a mi hijo.

Cariño, ¿por quién me tomas?

¿Por quién me tomas?

Esta noche vengo en son de paz.

Esta noche vienes al club, nos tomamos unas copas...

Y todo queda olvidado.

¿Sí?

Pero antes, Rachel, tú y yo vamos a...

Vamos a tener una charlita.

A ver si arreglamos las cosas.

¡Por favor, no!

Aún no te has enterado de cómo funcionan las cosas por aquí.

Chicos.

Busco a una chica.

Tiene el cabello corto moreno.

Es muy linda.

¿Eres un Policía?

¿La conoces?

Harás lo que se te dice.

Si no, tu hijo sufrirá. Y no quieres eso.

¿Verdad?

¿Ya la conoces?

No quiero problemas, Rachel. ¿Lo entiendes?

- ¡Por favor! - ¡Métete ahí!

Rachel, soy Samuel, el de la casa de Lidia Garetti.

¡Rachel!

Sé que estás ahí.

Mamá.

Rachel, te he oído. Sé que estás ahí.

¿Rachel?

Intentó matarnos.

¿Qué?

Ayúdanos.

Ayúdanos.

¿Eres un Policía?

No.

Pero no eres el primero en preguntármelo.

¿Crees que parezco un Policía?

La verdad es que no.

¿Sabes lo que quiero ser de mayor?

No. ¿Qué?

Astronauta.

Bueno, o astrónomo.

Para ir a Júpiter. De expedición.

¿Sabías que nunca han mandado a nadie a explorarlo?

A lo mejor están esperando para mandarte a ti.

Para que seas el primero.

Vamos, enano, a la cama.

- ¿Se ha dormido? - Sí.

Gracias.

- Escucha, ese hombre... - No quiero saberlo.

No sé quién eres, Rachel. Y no importa.

Sólo quería esto y lo tengo.

Pero nos has ayudado.

Podrías haber llamado a la Policía.

Podrías haber tomado eso y largarte.

Pero...

Nos has traído aquí.

Eres un hombre bueno.

Un hombre asustado.

Eso es lo que soy.

Y un poco triste.

¿Por qué es tan importante eso?

Sólo sé que hay alguien dispuesto a cualquier cosa por recuperarlo.

- Los que mataron a Lidia. - Eso da igual.

Esa mujer quería que lo encontráramos.

Quería que lo encontráramos y lo encontramos, muy bien.

Y ahora lo voy a devolver.

Fin de la historia.

¿Y luego qué?

He matado a un hombre.

Vendrán por mí.

Pues huye.

No puedo.

No tengo nada. No tengo adónde ir.

Tienes a tu hijo, aún puedes cambiar tu vida.

¿Y tú?

Es la hora.

No vas a volver.

¿Verdad?

Quédate aquí. Y no abras a nadie.

¿Diga?

¿Profesor Solomon? Soy Rauschen.

Hay algo que no le conté.

Lidia me mandó una carta hace unos meses.

No había sabido de ella hacía años y me asusté.

Pensé que habría algún mal en las palabras.

Profesor, le agradezco que me llame, pero...

No lo entiende. Creo que Lidia sabía que vendría a verme.

Creo que la carta era para usted.

Profesor, escuche. Se acabó. Tengo la...

Hola de nuevo, Profesor.

Señor Solomon. Por favor, acompáñeme.

Qué día tan espantoso.

Bienvenido, señor Solomon.

Le estábamos esperando.

¿Quién es usted?

La que conjura.

Hay quien me llama Herberia, pero es un poco pretencioso, ¿no cree?

Puede llamarme Jaqueline. Es un nombre francés.

¿Le gusta?

No.

Es un impertinente. Muy poco propio de un poeta.

No soy un poeta.

Es uno que renunció a escribir. Qué desperdicio.

Si supiera lo que se pierde.

Hay un verso de Cavafis que produce ampollas de pus,

y fiebres altas.

Y un breve Neruda que estalla como una planta nuclear.

La poesía es capaz de hacer cosas increíbles.

No he venido a ver trucos de feria.

No, claro que no.

Tenemos asuntos que tratar, ¿verdad?

Primero me dará su palabra de que no nos hará daño.

¿Tiene sus propias condiciones?

Debería dejar de beber whisky, señor Solomon.

Ni la chica, ni el niño, nadie.

Si les doy lo que quieren, se olvidarán de nosotros para siempre.

Quiero verla.

Prométalo... Y se la daré.

Lo prometo.

Esto no es la imago.

Sólo es la cáscara.

¿Qué?

¿Ha venido aquí con intención de engañarnos?

Pues alguien lo ha hecho, es evidente.

Parece que esa chica suya...

no es de fiar.

Tráiganos la imago, señor Solomon.

Pero ya no espere clemencia.

¿Samuel?

Rachel, abre la puerta.

¿Quién es?

Sabes quién soy.

Por favor, abre, no pueden verme aquí.

¡Lidia!

¿Empiezas a recordar?

No, pero...

No puede ser, te ví morir.

Tenían que creerlo.

¿Porqué?

Aún no te acuerdas, pero lo harás.

Mi bebé.

No.

No fue por tu bebé.

Eso era una excusa. Era por ti.

Eres distinta.

Siempre has sido distinta, puedes sentir cosas...

que ellas no podrán sentir jamás.

Por eso te envidian.

¿Y tú?

Estoy contigo.

Tenemos un plan.

Por eso...

Por eso estoy aquí.

Recordarás.

Qué suerte que apareciera ese hombre insignificante.

Samuel.

Jaqueline estaba confusa.

No entiende que pinta él en todo esto.

Tú le llamaste. Con los sueños.

Como me llamaste a mí.

Sí. Así es.

Qué olvidadiza soy.

¿Quién eres?

Te atrapé.

¿No te acuerdas de mí?

La que miente.

Se nota que me falta práctica.

¿Qué quieres?

Sabes muy bien lo que quiero.

No puedes tomarla.

No me la puedes quitar, recuerdo las reglas.

Claro. Las reglas.

Las que tú no sigues.

Pero no estoy aquí por eso.

- Mamá. - Vuelve a la cama, enano.

TEORÍA DE LA INSPIRACIÓN POÉTICA

Seis.

¿Por qué hay seis?

La que castiga.

Llevo mucho tiempo esperándote.

Hay que guardar los secretos, Profesor.

Ya debería saberlo.

No se esfuerce.

Este es de Yates.

No le dejará moverse.

No tenga miedo.

Este es muy corto.

Pero le mantendrá vivo durante horas.

No queremos que se pierda nada.

En La Ciudad de las Damas, Christine de Pizan avisa de la presencia...

de siete mujeres que rondan a los poetas de las Cortes.

LOS POETAS Y LAS DAMAS

¿Qué mierda...?

Seis.

¿Qué has hecho?

¿Qué mierda has hecho?

Se han llevado a mi hijo.

¿Qué?

Sólo querían esa cosa.

¿Por qué no me la diste?

No podía.

He recordado.

¿De qué hablas? ¿Qué recuerdas?

Lo que soy.

Mi imago.

Cada dama tiene una. Es nuestro poder, nuestra memoria.

Esto es la eternidad.

Sin ella no somos más que carne.

Las he visto. Y tú no eres así.

Por eso me odian.

Odian todo lo que parece humano, porque nunca podrán tenerlo.

Pero yo puedo amar.

Llevan siglos intentando desterrarme, con cualquier excusa.

Entonces sucedió.

Hay reglas. Hay cientos de reglas.

Una dama no puede procrear, está prohibido.

Eso les dio un motivo.

Podrían haberla destruido y haberme dejado morir...

como a cualquier humano, pero no. Querían más.

La enterraron y la anularon.

Perdí mi poder, lo olvidé todo. Y luego me vendieron a ese hombre.

Pero mi eternidad permanecería intacta.

Para que el castigo fuera eterno.

Entonces Lidia la recuperó.

Ella también era distinta, a su manera.

Siempre quiso ayudarme.

Pero debieron descubrirlo y por eso la mataron.

- No puede ser. - Hay una forma.

Un ritual.

El círculo blanco.

Lidia podía ver el futuro.

Nos ha guiado desde el principio.

¿Por qué yo?

Puede que pensara que necesitaría ayuda.

No me habría elegido a mí.

Yo te habría elegido.

"Ni la necesidad, ni las flaquezas...

conspiran para ligarnos...

con la sordidez...

¿Qué eres?

La que apasiona.

Dásela.

No.

Han ganado.

Te volverán a hacer lo mismo.

Y a mí me matarán, estoy seguro.

Mientras tengamos la imago, me mantendrán con vida.

Yo la tomé, yo tengo que devolverle.

Esas son las reglas.

Esto es lo único que nos protege.

¿Qué?

La número siete.

La que se esconde.

Ni siquiera nosotras la hemos visto.

Es la más cruel, la más peligrosa.

Pero también es la más débil.

Si ella muere, todas mueren.

Por eso se esconde.

¿Dónde?

El receptáculo.

Nadie sabe lo que es.

Espera.

Lidia. A lo mejor ella lo sabía.

Si hubiera querido ayudarnos, nos lo habría dicho.

A lo mejor lo hizo.

Tiene sentido.

Lidia sabía que la vigilaban. Por eso era tan críptica.

Y por eso mandó la carta a Rauschen.

Y escondió la foto en el marco. Sabía que te conduciría a él.

Espera aquí.

¿Profesor?

¿Hola?

¿Profesor?

¿Profesor?

¿Profesor?

Profesor, ¿es usted?

Profesor, la carta.

¿Dónde está?

Profesor.

Escuche. Escúcheme.

No puedo parar.

Ayúdeme.

"Mi corazón duele... Un sueño aletarga mis sentidos".

¿Crees que sabían lo de la carta?

No, se la habrían llevado.

Una llave.

"Han partido todos al mundo de luz.

Y sólo yo permanezco aquí.

Su recuerdo es claro y hermoso y debo deshacerme de mi tristeza..."

"Debo deshacerme de mi tristeza".

"Debo deshacerme de mi tristeza".

Es Milton. Estoy seguro.

- Tiene que significar algo. - No sé qué.

Pero conozco a alguien que lo sabrá.

Está abierto.

Joder.

¿Susan?

¡Susan!

Dios, no.

¡Susan detente!

¿Qué mierda es esto?

¡Joder!

¿Qué te han hecho? ¿Cuándo te lo han hecho?

Dios, ¿qué haces?

¡Detente, maldita sea!

¡Detente!

¡Detente!

Tiene algo en el pecho.

"Rosa, estás enferma".

¿Qué significa?

Se va a devorar a sí misma.

¡Tiene que haber alguna forma de impedirlo!

No podemos hacer nada.

Paraste al enfermero, podrías...

No paré al enfermero, lo maté.

¿Quieres que haga lo mismo?

A lo mejor podemos cortárselo.

¿Qué?

- Trae un cuchillo. - No creo que funcione.

¡En la cocina, al final del pasillo! ¡Trae lo que encuentres!

Susan, por favor, detente. ¡Detente!

No. No.

¡Rachel, date prisa, por favor!

¡Rachel!

¡Dios mío!

Ayúdame a darle la vuelta. Sujétala, que no se toque.

Agárrala de las manos.

¿Estás seguro?

¡Dios!

No. Tendremos que atarla.

Que no se pueda hacer daño. Busca algo para atarla.

No te haremos daño, pero no dejaremos que te hagas esto.

¡Ya lo tengo!

De acuerdo.

- Dale la vuelta. - Dame su mano.

¿Lo tienes?

Ahora te pondré en la cama. Ahí estarás bien.

Ayúdame. Allá vamos.

De acuerdo. Está bien.

Tranquilízate.

Tranquilízate, ¿de acuerdo? Intenta respirar.

Respira.

Respira.

Respira.

Hay que llamar a una ambulancia.

La llevarán al hospital y se lo quitarán.

No lo harán. No saben lo que es.

En cuanto se libere, seguirá haciéndolo y no parará. Lo siento.

Pero la mantendrán a salvo. La sedarán o algo.

Aún puede ayudarnos.

Tienes que enseñarle el verso.

Tienen a mi hijo.

No tienes ni idea de qué son capaces. Por favor.

Pide una ambulancia.

Escucha.

Viene ayuda.

Siento tener que preguntarte esto, pero necesito tu ayuda.

Necesito que me digas qué significa esto.

"Han partido todos al mundo de luz. Y sólo yo permanezco aquí.

Su recuerdo es claro y hermoso y debo deshacerme de mi tristeza".

Es Milton, ¿verdad? Tú eres la experta.

- No. - Dime lo que...

No.

- No es Milton. - ¿Qué?

Es Vaughan.

La gente los confunde.

El poema. ¿Qué significa?

Suéltame. Suéltame.

Susan, por favor.

- Lo siento. - Suéltame.

- Suéltame. - Lo siento.

El poema. ¿Qué significa?

Más Allá del Velo.

Susan...

No tardarán mucho. ¿Qué te ha dicho?

Nada.

"Más Allá del Velo" es el título del poema.

¿Por qué no escribió una dirección?

Si quería decirnos...

Espera.

"Más Allá del Velo".

El sobre.

Sí que lo hizo.

Manicomio Bortrane.

Habitación 1.007.

Es aquí.

Está en Donabate.

Lidia mandó la carta desde allí hace seis meses.

Pero lleva años cerrado.

Hay que ir, ahora.

No, tenemos que esperar a la ambulancia.

No podemos dejar a Susan así.

Es mi amiga.

Pues esperaré afuera.

Hay una ambulancia en camino. Está a punto de llegar.

¿Me oyes, Susan?

Todo volverá a ser como antes, lo prometo.

Volveré a la Universidad, como querías.

Creo que puedo ayudarla.

Estoy recordando.

¿Cómo?

No estoy segura, pero puedo intentarlo.

Déjame a solas con ella.

De acuerdo.

Le atrapé.

Yo que usted no entraría ahí, señor Solomon.

No le gustará.

¡No!

HOSPITAL PSIQUIÁTRICO BORTRANE

Quiero hacerles daño.

Quiero que mueran.

El receptáculo.

Sea lo que sea, tiene que estar ahí adentro.

Ahí es donde se esconde.

Tendremos que estar preparados.

¿Qué pasará cuando muera?

Todas lo harán.

¿Y tú?

Mi hijo vivirá.

Tenemos que darnos prisa.

No tardarán en encontrarnos.

Habitación 1.007.

1.001.

1.006.

- Siete. - Siete.

Quédate aquí.

Aquí no hay nada.

Tiene que ser esto. El mensaje está claro.

- ¿Y si nos equivocamos? - No.

No, no, no.

Prométeme...

que...

me querrás...

para siempre.

Prométeme que me querrás para siempre...

¿Qué pasa?

¿Qué es esto?

Eres tú.

¿Qué?

El receptáculo.

Eres tú.

¿Qué?

Ella... Ella está dentro de ti.

Lidia lo sabía.

Eras la única pieza que no encajaba.

Ahora todo cuadra.

¿Quién es, Samuel?

Piensa en cómo la conociste.

Cómo apareció en tu vida.

Era parte de un plan.

Hizo que te enamoraras de ella, ¿verdad?

Y luego se fue.

¿Por qué?

Porque sabía que jamás la olvidarlas.

- Eras el escondite perfecto. - ¡No!

Está dentro de ti, Samuel. Está en tu corazón.

Quiero que salga de mi corazón.

Sé cómo hacerlo.

Pero tienes que decirme cómo pasó.

Has elegido bien, Rachel.

El escenario más triste para el más triste final.

¿Qué es este lugar?

Es aquí.

Tiene que suceder aquí.

¿Qué es?

Lidia.

¿Qué buscas?

Esto es perfecto.

¿Qué haces?

Ayúdame. Arranca esto.

El Círculo Blanco.

Vamos, ahora te necesito. Sígueme.

- ¿Qué necesitas que haga? - La engañaremos.

Hay que quemar su madriguera. ¡Sí!

Quítate el abrigo.

Si el receptáculo corre peligro, si tu cuerpo está herido,

tendrá que salir.

Dame tu brazo.

Debemos darnos prisa.

Cuando salga, se sentirá en peligro...

y se volverá violenta.

Hay que meterla en el círculo. Eso la inmovilizará.

Ese será el momento.

Samuel, tendrás que matarla.

No hay otra opción.

Joder.

No quiero que tú mueras.

Prométeme que cuidarás de mi hijo.

Siempre.

Prométeme que lo querrás.

Por favor.

Ya, huye.

Ya viene.

Ya viene.

Samuel, tienes que aguantar.

Por favor, por favor, aguanta.

"He perdido el juicio, las palabras, las lágrimas".

"Las lágrimas".

Traigan al niño.

Samuel.

No la escuches.

Mátala.

Te está mintiendo, Samuel.

No tiene ni idea de lo que fuimos.

No la escuches.

Mátala.

Mírame, Samuel.

Soy yo...

- Samuel, ¿ya no te acuerdas? - Mátala.

- No, no lo hagas. - Mátala.

No, no la escuches.

Hazlo.

Amor mío.

- Tú no eres Beatriz. - No digas eso.

No eres Beatriz. Ella era una mentira.

Amor mío, no es tan sencillo. Soy muchas cosas a la vez.

¡No, no, no!

Te está mintiendo.

Te está mintiendo, mátala.

Mírame.

Podría haber elegido a cualquiera.

Miente.

Pero te elegí a ti.

- ¿Sabes por qué? - Hazlo.

Hazlo, mátala.

Porque te quería.

No, no, no.

Y tú lo sabías.

Está mintiendo. Mírame.

Me lo prometiste.

Que me querrías para siempre.

¿Porqué?

¡Mátala! ¡Mátala!

Debo reconocer...

que nunca pensé que llegarías tan lejos, Rachel.

- Mamá. - Cielo.

Por favor. Déjalo ir.

No, Rachel. Las reglas son otras.

Déjala ir,

y tu hijo vivirá un poco más.

Venimos a por la imago, ¿recuerdas?

Él nunca te la dará.

Creo que no tiene elección.

El final de esta historia ya está escrito.

Danos la ¡mago y podremos pasar página.

Mamá.

Acepta tu destino, Rachel.

Tengo unos planes increíbles para ti.

Samuel, no lo hagas.

¿Ves?

No puedes hacerlo.

No querrás dejar a tu hijo solo en este mundo mediocre.

No sería un buen final para esta historia, ¿verdad?

No se me ocurre uno mejor.

Mátala.

Ahora.

Así es como termina esta historia.

La más triste de todas las historias.

Como todas las historias,

algún día se olvidará.

Sólo quedarán trazos de tinta negra...

sobre una hoja de papel.

Pero yo sé que fue real.

Sé que ella lo fue.

Y sé que algún día...

encontraremos la forma de hacerla volver.

La poesía...

MAMÁ

puede hacer cosas increíbles...

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