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(Música tensión)
¿Por qué nos paramos aquí?
Vas a cambiarte de vestido.
Preferiría seguir corriendo a 150 por hora.
Cada cosa, a su tiempo.
Buenas tardes. Buenas tardes.
¿Tienen habitación? La 208.
Bienvenidos. Gracias.
¿Estuviste aquí antes? Sí, pero solo.
Entra ya, voy a dejar el coche en el garaje, es un momento.
(Continúa la música)
Por favor.
Le deseo una estancia agradable, señorita.
Gracias.
(Música tensión)
¡Ah!
¿Qué te pasa?
No quiero quedarme aquí.
¿Por qué?
He tenido un pensamiento horrible.
Esta es Susan, mi...
Bueno, supongo que no hace falta que lo diga.
Mi marido ha venido hablándome de ustedes sin parar
Ha dicho tantas cosas y tan agradables
que es como si les conociese de toda la vida.
Estoy encantada. Bienvenida, señorita.
Ven aquí, Carol, ven a saludar a los señores.
¿Es para mí?
Gracias, gracias de verdad.
Ha querido hacer esto para complacerla, señorita.
¿Te llamas Carol?
Es un bonito nombre.
¿Cuántos años tienes? 14.
-Acaba de cumplir 12 años, señorita, pero a ella le parecen muy pocos.
¿Te gusta ir a la escuela?
La última vez que te vi eras una mocosa así de pequeña.
¿Te acuerdas de mí?
He preparado la habitación preferida del señor.
Vamos. Gracias.
¡Ay, el velo!
¿Se ha roto? No.
(Música tensión)
Los mismos viejos muebles, el mismo ambiente detenido.
La casa es vieja, señor. Y grande, es enorme.
¿Desea la señorita que disponga su equipaje?
No, gracias, lo haré yo misma.
¿Quiere que le ayude a quitarse el vestido?
Gracias, pero no creo que tenga ninguna dificultad.
Trae mala suerte si se rasga. Tendré mucho cuidado.
El viaje ha sido largo.
Y lleno de terribles acontecimientos.
¿A qué hora desean cenar los señores? No queremos cenar.
Puedo prepararles un refresco, o tal vez café o té.
No, nada, gracias. Hasta mañana.
(Continúa la música)
Estás nerviosa. ¿Qué sientes?
Nada. Curiosidad.
Un poco de miedo.
Tal vez, ni curiosidad ni miedo,
sino algo que no sé explicar.
También yo.
Como un colegial en día de exámenes.
Deberíamos haberlo hecho antes. Antes de hoy.
Nunca me lo pediste. Sabes que lo intenté.
Mi pobre amante fracasó una vez.
¿Qué puedo hacer por ti ahora?
¿Me vuelvo de espaldas y te desnudas o te desnudo yo?
Lo que tú quieras. Bien.
¡Ah! Chist...
Los criados.
Hasta la tarde, papá. -Adiós, hija.
(LLAMA A LA PUERTA)
Buenos días. Hola.
El desayuno, señor. Si desean alguna otra cosa...
Ah... No, nada por el momento.
Bien, señor.
(Puerta)
Dulce despertar.
Pasó tu primera noche. ¿Qué tal día hace hoy?
Oh, espléndido.
No es la primera vez.
¿La primera vez que hace buen tiempo aquí?
(RÍE) No.
La primera vez que estás con una mujer.
Oh, pues...
No me importa.
Muy bien todo. Perfecto. ¿Y yo?
Bien.
Tú lo sabes.
(RÍE)
(RÍE) Déjame.
(RÍEN)
La comida, señor. Déjela en el suelo.
¿Dónde vas? A abrir.
Espera un poco. Espera tú.
(Música tensión)
¿Está ya?
¿Puedo verlo? Ten un poco de paciencia.
"Fauno".
Ahora verás. (RÍE)
¡Bruto, déjame!
(RÍEN)
¿Quién me ha mordido en el hombro?
(Murmullos)
¡Ay, ay, ay!
(Ladridos)
Por ahí.
Cayó uno. Es hermoso.
Hermosa, es hembra.
1621-1665. Murió joven.
¿De qué moriría?
¿Quién es este?
¿Y ese otro?
¿Y ese?
¿Tú lo sabes? No, señorita.
La seriedad distingue a esta familia.
¿Por qué no habrá retratos de mujeres?
Están abajo, en el sótano. ¿En el sótano?
¿Dónde están las mujeres de tu familia?
Los retratos, ¿por qué están en el sótano?
Yo qué sé, yo no los puse allí.
Pido su reivindicación por muertas que estén.
(RÍE) Tengo hambre. Pues aún falta una hora para comer.
Perfecto, estaba previsto. (RÍE)
Nos queda tiempo para todo.
¡Las rosas!
Esta primavera no florecerán más que la rosas de la cárcel.
¿Sabes quién dijo eso? ¡Sí, tú!
(RÍEN)
(Pájaros)
¡Soy yo! ¿Dónde estás? ¿Me oyes?
¡Eh!
(Pájaros)
(Música tensión)
¡Ah! ¿Qué estás haciendo? Voy a subirte.
¿La has visto? ¿A quién?
A la novia. ¿Qué novia?
Te estaba mirando a ti, sube. ¡Ay, ay!
¡Suéltame! ¡Ah!
¡Ah! (RÍE)
Vamos, ven aquí. No seas tonta.
No quiero.
Oh, no, por favor.
Susan.
¿Susan?
¡Susan!
¿Dónde estás? ¿Por qué te escondes?
Te encontraré de todos modos.
Abre, Susan.
(Música tensión)
¿Por qué estás haciendo eso?
(JADEA)
¡La niña!
Fue el abuelo del señor. ¿Quién te lo ha dicho?
Se lo pregunté a mamá. Su mujer lo quería matar.
Le ponía veneno en la comida
y cuando el abuelo del señor se dio cuenta ella huyó a París.
¿También eso te lo ha contado tu mamá?
No, en la escuela. Todo el mundo lo sabe.
Por eso el abuelo del señor mandó bajar los retratos
de todas las mujeres al sótano. Estate quieta.
¿A ti te gusta que te hagan daño?
Qué cosas se te ocurren. Nadie me hace daño.
Ya está. Terminado.
¿Me parezco? ¿Soy yo así?
Eres todavía más bonita. Te lo regalo.
¿De verdad es para mí?
Carol...
¿Es cierto que están en el sótano? Sí, están allí.
(Música tensión)
¡Ah! Soy yo.
(RÍE)
¡Ah!
¿A qué vienen esas risas?
¿Sabes quién era?
Si lo supieras, no te reirías.
Susan, ven conmigo.
Te contaré la historia de Mircalla Karstein.
(Música)
Sobrecogedor, pero tiene encanto.
Hueco. Como una tumba.
Mircalla Karstein.
¿Es la misma mujer del retrato?
Supongo. ¿Pertenecía a tu familia?
En cierto modo.
Tú no te llamas Karstein.
No tuvo tiempo de tomar el nombre de su marido.
Lo mató la misma noche de bodas. ¿Por qué?
Según cuenta la leyenda,
porque trató de imponerle prácticas insoportables.
¿Insoportables? ¿Por qué insoportables?
Su descripción se omite púdicamente y es una lástima,
porque hubiese sido lo más divertido de toda esta historia.
¿Cómo murió?
No murió, la encontraron cubierta de sangre,
vestida de novia, junto al cadáver de su marido,
los ojos abiertos, rígida, pero con calor en el cuerpo.
Esperaron dos años antes de darle sepultura,
pero jamás consiguieron hacerle soltar el puñal.
Era bellísima, claro,
como corresponde a esta clase de historias.
¿Y ella? ¿Aún está ahí? No lo creo.
Han pasado casi dos siglos.
Y la tumba debe haber sido violada docenas de veces,
pero vamos a verlo.
Tal vez perteneciera al delicado brazo de tía Mircalla.
¡Ah!
(Música tensión)
(LLORA)
¿Qué te pasa? Ha sido culpa mía, lo siento.
Cementerios... Corrupción... Es angustioso.
¿Es eso lo que te asusta? Tú estás viva.
Viva...
¿No? Ahora no.
¿Seguro? Por favor.
Pareces un perrito esperando su ración de galletas.
Ya es hora que sepas cómo son las mujeres.
O todo o nada.
Y ahora toca nada.
Así es.
(Música)
Es tuyo.
Es tuyo ahora.
Sellemos nuestro pacto con un beso.
(Música)
(JADEA)
(GRITA)
Hay alguien debajo de la cama.
¡No me toques, déjame!
No hay nadie debajo de la cama, ha sido un mal sueño, señorita.
Lo he visto.
Lo he visto con mis propios ojos.
Compruébalo tú misma, ¿qué puede haber ahí debajo?
Prepárale una tisana.
Algo caliente con un poco de coñac.
¿Quiere el señor que me quede a hacerle un poco de compañía
o que suba Carol? No, no es necesario.
En el aparador encontrarás un frasco con cápsulas rojas.
Tráelo también. Sí, señor.
¿Más tranquila?
Por favor, Susan,
todo el mundo sufre sus pequeños terrores, pero nadie les da
Perdóname.
Quiero irme de esta casa.
¿Irte?
¿Por qué quieres irte?
Esta mañana eras feliz aquí y ahora...
He tenido un sueño horrible. Exacto.
Tú misma lo dices, ha sido un sueño, nada más.
No, no era un sueño. ¿Qué era entonces?
Una mujer entró en la habitación,
la vi,
me habló.
Y dejó esto.
(Música)
Escucha.
(LEE) "El subconsciente escoge el sueño y sus objetos
entre los prohibidos por la educación moral
o estética del sujeto.
El odio y los deseos de venganza y muerte contra aquellas personas
a las que mayor afecto tenemos en nuestra vida,
son manifestaciones frecuentes en los sueños.
A pesar de los siglos transcurridos, sigue vigente la profunda sabiduría
de Platón cuando dice: 'Los buenos son aquellos
que se conforman con soñar lo que los malos ejecutan realmente'.
Según Jung, existen sueños que no le pertenecen al que sueña.
Sueños heredados.
Primitivas inhibiciones de la colectividad
que inesperadamente pugnan por expresarse en personas buenas,
moralmente sanas". No sé qué tiene que ver todo eso
con un puñal en mi cama.
Nada.
(Reloj)
(LEE) "Las pesadillas angustiosas son siempre la expresión
de un poderoso deseo que en lugar de ser aceptado por nosotros
es rechazado y reprimido.
Existe en la hembra humana una indudable tendencia agresiva
cuando se le enfrenta con la perdida de su virginidad,
acontecimiento de capital importancia
que es para ella deseable y aborrecible al mismo tiempo.
Es lo que algunos especialistas llaman 'el complejo de Judith'".
Tonterías.
¿Por qué tienes aquí estos libros tan horribles?
¿Cuándo has leído tú este? No lo he leído.
Es la primera vez que cae en mis manos, y por pura casualidad.
(Llaman a la puerta)
Pase.
Con permiso, señor, señorita.
Pasa.
Carol quiere explicarles algo.
Fue ella quien puso el puñal en la cama.
Ven aquí, acércate.
Dime la verdad, ¿has sido tú?
¿Dónde lo encontraste? En el bosque, me lo dio una señora.
-Carol, antes no me has dicho nada de una señora.
¿Qué señora?
Una señora vestida de novia.
¿Te dijo ella que pusieras el puñal en la cama?
Me dijo: "Dáselo a Susan".
Y entraste en la habitación. Sí.
¿Pusiste el puñal en la cama? No.
-¡Está mintiendo, señor!
¿Dónde lo pusiste? Sobre la mesa.
-Fue ella, señor, lo encontró en el bosque
y lo puso en la cama.
Dice la verdad a medias porque teme que la castigue.
Nadie piensa castigar a Carol, es un poco imaginativa,
pero ha dicho la verdad.
Bueno, todo está bien así.
Hasta luego.
Bien,
creo que ahora todo está muy claro.
Todo muy claro.
No es muy tranquilizador.
Ni lo de la agresividad de las vírgenes
ni lo que cuenta Carol.
¿Todavía quieres irte?
Dime que no quieres irte de esta casa.
Dime que a partir de ahora dejarás a un lado tus miedos
y pesadillas.
¿Qué has hecho con el puñal?
¿Dónde está?
Está bien guardado. Escóndelo.
No quiero saber dónde está.
Lo que dice ese libro es mentira,
yo no te odio.
Yo te quiero.
(Reloj)
(Música tensión)
(SUSURRA) Susan. Susan.
(Continúa la música)
(Reloj)
(Música tensión)
(Música tensión)
(Música)
¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?
(GRITA)
Espero que esto la tranquilizará.
Simple precaución, aunque no parece demasiado agitada.
Dese la vuelta, jovencita.
¡Ay!
Listo, ya está.
No ha sido nada grave le pondremos otra inyección mañana.
Mientras tanto, no se quede ahí como si estuviera enferma,
haga su vida normal, coma, beba, duerma y pasee mucho.
¿Me promete hacerlo así?
¿Qué es esto?
¿Una herida?
¿Cómo se la hizo?
Mi anillo.
Tuve que golpearla.
Solo puedo darte mi opinión, pero no un diagnóstico,
Yo solo entiendo de enfermedades concretas, hepatitis, pulmonías...
No puede decir con precisión qué es lo que le pasa a tu mujer.
Terrores infantiles, tendencia a exagerar el valor tradicional
de ciertos mitos, ¿qué sé yo? Tal vez una sobrecarga emocional
provocada por su cambio de estado.
¿Debo consultar a un psiquiatra?
Esperaba esa pregunta, supongo que quieres que te diga
que un psiquiatra no es necesario, ¿no es así?
No quisiera alarmar a Susan.
No exageremos por unas pesadillas.
No veo ninguna razón para consultar a un psiquiatra, al menos por ahora.
Aunque hay algo que le preocupa, sinceramente, tu mujer
tiene rasgos de carácter muy infantiles.
Es que es muy joven. Casi una niña.
Créeme, me gustaría resolver tu problema con una simple receta.
Bastante has hecho, has confirmado mi opinión, gracias por todo.
Hasta pronto.
¿Quién es?
Ella, la que aparece en mis sueños.
Es un fantasma bellísimo. Sí.
¿Qué dijo tu amigo?
¿El doctor?
Lo mismo que a ti, que no tienes nada.
Ya sé que no estoy enferma,
pero supongo que le habrás contado lo del sueño.
¿Cuál es su opinión?
Opina igual que yo.
Mira.
Los sueños están aquí,
y aquí la realidad.
Cuando uno duerme, la línea que lo separa es imprecisa,
pero al despertar es como un dique, aquí los sueños y aquí la realidad.
No pueden ni deben mezclarse.
¿Lo crees así?
¿Estás seguro?
Yo he visto de verdad a esa mujer.
Otra vez con esa historia. Tú nunca me crees.
¿Tengo que creer en un fantasma?
Tengo que admitir además que es tan real como tú o como yo.
¿Y si yo te dijera que sé el lugar donde escondiste el puñal?
¿Dónde?
Dentro del reloj.
El que está en el comedor.
¿Estás segura?
Ven conmigo.
Vamos a ver, ¿dónde está? Está debajo de la esfera.
(Reloj)
¿Cómo puede estar aquí?
Yo lo enterré en el bosque, lejos de aquí.
(Música)
Estoy harta de tus mentiras.
Quiero que esta vez digas la verdad sin rodeos.
¿Lo escondiste tú en el reloj?
¿Lo escondiste tú en el reloj?
Se acabaron las contemplaciones.
Vas a hablar de una vez, ¿seguiste al señor cuando lo enterró en el bosque?
Carol. Déjala.
Carol,
no importa.
Tal vez una señora te dio ese puñal.
De acuerdo,
pero tú y yo vamos a hacer un pacto, ¿quieres?
Toma tu café.
Si Susan te pregunta, le dirás que me viste enterrando el puñal
en el bosque, que tú pensaste que yo quería quitárselo a ella
y por eso lo escondiste en el reloj. ¿Lo harás así?
No estará diciendo más que la verdad.
En parte.
Tal vez.
La verdad la dirá ahora.
Carol.
Voy a hacerte una pregunta y tú me responderás sí o no.
¿Me prometes que dirás la verdad?
No, así no, dilo. Sí.
Bien, escúchame ahora.
¿Dijiste a Susan que habías escondido el puñal dentro del reloj,
sí o no? No.
-Carol. Shh.
Está bien así.
Recuerda nuestro pacto.
Anda, puedes irte.
¿Qué opinas tú? Travesuras.
Juegos de chiquillas.
Susan ya no es una chiquilla.
Lo siento, señor.
(Música tensión)
¿Qué hace aquí? ¿Quién es usted?
¿Dónde están sus ropas?
No se mueva, traeré una toalla.
¿A dónde quiere que la lleve?
Me da igual.
Busco una manta, está muerta de frío.
¿Está desnuda? Así parece.
Llévala a la habitación de los huéspedes y dale algo caliente.
Sí, señor.
(Música tensión)
-¿Eres tú?
Creí que estaba dormida.
Le he traído unos vestidos, espero que le sirvan.
Gracias, si quieres encender la luz puedes hacerlo.
(Música tensión)
Mi marido me ha contado lo que pasó.
Si quiere puede quedarse a cenar con nosotros.
A las 9:00, dentro de una hora.
¿Puedo tomar un baño?
Claro que sí.
Esa es la puerta.
Encontrará todo lo necesario.
¿Cómo te llamas?
Susan.
Yo soy Carmilla.
La esperamos abajo.
(Música tensión)
Le sienta muy bien.
Estaba con otros vestidos en un armario,
no pude resistir la tentación de probármelo.
Les pido perdón. Gracias.
Susan ha sido muy buena conmigo.
Y los dos muy amables.
¿Nos sentamos? Podemos cenar.
Allí, por favor.
Es usted el centro de nuestra atención.
Díganos, ¿cómo llegó a la playa?
¿Conoce el islote de las gaviotas? Pues no.
Estaba haciendo inmersión y... ¿Sola?
A menudo siento la necesidad de aislarme,
en profundo silencio.
Debí perder la noción del tiempo.
Me enterré en la arena para no morir de frío,
todavía no sé cómo pude regresar a la superficie.
Tuvo suerte.
Esa playa está casi siempre desierta.
Propongo un brindis por la extraña circunstancia
que me encaminó hacia allí.
¿No la estarán buscando los suyos?
¿No estarán preocupados?
Vivo sola.
Si quiere, después de cenar, la llevaremos a su casa.
No sé cuál es mi casa.
¿Quiere decir que no lo recuerda o que no la tiene?
No lo recuerdo.
Al menos, recordará su nombre.
Carmilla. ¿Y qué más?
No lo recuerdo.
Bien, está usted en su perfecto derecho de no decirnos quién es.
Tal vez mañana lo recordará todo.
Tal vez reconozcamos su fotografía en un periódico, ¿no?
Le aseguro que no.
(Música)
El tiempo está bien ocupado, aunque no se queje,
pienso con claridad, como bien, digiero bien...
¿Te gusta?
¿Es así como tú me ves? Sí.
(Música)
¿Por qué los llevas así?
Me gusta encontrar algo dentro cuando cierro las manos.
Ya es hora de acostarse.
Estás progresando.
Buenas noches. Buenas noches.
¿Qué pasa ahora? Es ella.
¿Quién es ella? Carmilla.
Carmilla es Mircalla.
¿Otra vez así, Susan?
Son iguales una y otra.
Son la misma persona.
Ha venido a matarte.
(Música tensión)
Yo no te amo, yo te odio.
Te odio a pesar mío desde el momento en que tocaste mi cuerpo
por primera vez.
Por eso tengo miedo Susan.
Susan, por favor.
¿A qué tienes miedo?
Si no piensas en ello, no pasará nada.
Mañana, cuando sea de día, te reirás de ti misma.
Acuéstate y olvídalo todo. ¿De acuerdo?
¿Susan?
(Música)
¿Qué habéis hecho?
¿Adónde te ha llevado?
Salió de la casa muy temprano, apenas amanecía.
¿Sin despedirse?
Yo solo la vi pasar, ni siquiera me miró.
No parece persona muy agradecida.
El fantasma ha recordado su propia historia.
Se fue y no volverá.
Se esfumó, ¿o ya no es un fantasma?
Como tú dijiste, todo es diferente cuando luce el sol.
(Música)
Esa mujer ha entendido demasiado bien lo que te pasa.
Es fácil ser cruel contigo.
Susan.
¿Qué ha pasado esta noche?
¿Por qué callas?
¿Qué quería esa mujer?
No ha pasado nada, solo que estoy mejor ahora.
¿Quién te ha hecho esto?
(Música)
¡Susan!
(Continúa la música)
(Gaviotas)
(Música)
¿Le molesta el vendaje?
No.
Bueno...
Creo que no estaría de más consultar a un psiquiatra.
(NIEGA) ¿Por qué no?
Porque hay cosas que no están claras para mí,
ni lo estarían para un psiquiatra tampoco.
Mira este puñal.
Es idéntico ese otro que misteriosamente
vuelve a las manos de Susan.
Esta es Mircalla Karstein, supongo que conoce su leyenda.
El retrato estaba abajo, en el sótano.
Tal como lo ves.
Con este agujero en la tela.
Solo la fecha de nacimiento.
Nuestra insólita huésped dijo llamarse Carmilla.
Mircalla, Carmilla...
Las mismas letras cambiadas.
Mira estos anillos.
Cuando la encontré, solo llevaba sobre su cuerpo unos anillos.
Pero qué coincidencia,
también los llevaba de esta manera.
Susan dibujó esto de memoria.
Según ella, es la cara del personaje que la visita en sueños.
Y este es el retrato que hizo en vivo de Carmilla.
Los dibujos que hace una misma persona suelen parecerse.
Tal vez.
Hemos revuelto el sótano buscando esta caja que recordaba haber visto
cuando era niño.
¿Sabes que atribuyen a una de mis antepasadas
la intención de envenenar a su marido?
Veneno todavía activo, lo comprobé en una liebre.
Mircalla o Carmilla.
Quién sabe.
Bien, ¿es eso todo?
Por el momento, sí.
Lo he pensado mucho antes de decidirme a contarte esta historia.
En todo caso, lo hago con la esperanza de que lo aceptarás
como algo más que divagaciones.
(RÍE)
¿Lo encuentras divertido? Eh, no, perdona.
con pequeñas casualidades y un poco de imaginación,
se demuestra siempre lo que se pretende demostrar.
Casualidad.
¿Qué es una casualidad?
¿Cuántas veces tiene que repetirse una casualidad para dejar de serlo?
En muchos casos, basta con dos veces, en otros,
es científicamente inaceptable aunque se repita cientos
y miles de veces.
Ya, y por supuesto tú crees que mis deducciones
son de esa categoría inaceptable. Exacto.
Así es como yo lo creo.
Y espero que tú también.
Hay una tremenda duda en mi ánimo.
Una enorme reserva,
por eso acudo a ti para que me escuches, me aconsejes,
me ayudes...
Lo cierto es que si no tuviese miedo a decirlo,
si no me avergonzase a aceptarlo,
diría que Carmilla o Mircalla es un ser sobrenatural.
Por favor, un poco de seriedad.
¿Cómo se puede pensar que en este siglo...?
Espera.
Adelante.
Siéntate.
¿Quieres contarle al doctor lo que has visto esta madrugada?
Sí, señor.
Yo estaba poniendo unos cepos en el bosque cuando oí unos ruidos.
Creí que pudiera ser alguna presa.
Pero no, era la señorita Susan. Y también la otra.
Estaban escondidas entre los arbustos y...
Bueno, no sé si debo... Vamos, dilo.
La mordía, la mordía en el cuello.
Pero ¿qué está diciendo? ¿Quién mordía a quién?
La otra mordía a la señorita Susan, lo vi con mis propios ojos.
Susan tiene unas marcas en el cuello.
¿Y que más vio usted con sus propios ojos?
Nada más, me aleje por temor a ser visto, pero sí pude oír.
Aullidos.
¿Aullidos?
¿Pretende hacerme creer que ellas aullaban?
Yo juraría que eran ellas.
Aullaban como animales en celo.
Como vampiros.
(Animal)
(Reloj)
(Música)
(Música tensión)
(Música)
Tu refugio ha sido saqueado.
Tu reposo interrumpido.
Tu templo mancillado, escarnecido.
Obscenamente invadido por la infamia en esta fortaleza profanada.
Busco alivio para mi alma en tu vacío.
No me juzgues,
solo obedezco la ley irremediable que hace mi fuerza
y mi debilidad.
Tu corazón está herido y el mío en sillar.
La frescura perfumada de tu sangre.
Yo vivo solo de tu cálida vida.
Y tú morirás,
morirás dulcemente para vivir en mí.
Así como yo te busco a ti, buscarás tú a tu pez
con quien compartir el éxtasis de esta crueldad.
Única forma de amor para ti y para mí.
(Música tensión)
Dilo.
Le odio.
Dilo otra vez.
Le odio.
Dilo con el corazón.
Le odio.
Ha mancillado tu cuerpo para humillarte.
Ha mancillado mi cuerpo para humillarme.
Ha empleado su fuerza para someterte.
Ha empleado su fuerza para someterme.
¡Ah!
(Música tensión)
¿Conoces realmente a Susan?
Sí, ya sé, tú conoces muy bien a su familia
y a ella desde que era una niña.
Pero ¿hasta qué punto la conoces?
¿Se puede suponer, por ejemplo, que Carmilla y ella fueran amigas
Con los mismos gustos, idénticas inclinaciones.
Estás loco, ¿a qué viene este rodeo absurdo?
Quizás hubiese entre ellas una complicidad infantil.
¿Cómo puedes imaginar tal insensatez?
Reaccionas como un papá al que le dicen que su hijito
ha cometido un robo. Esto es por encontrar
una explicación razonable, ofendes a Susan.
Si tú lo consideras así, me callo.
¡Es que no quiero que te calles!
Estoy esperando que me digas lo que viste.
Me temo que lo que yo te cuente no aliviará en nada tus inquietudes.
Anoche vi un ritual grotesco, delirante, entre su mujer y Susan.
Calma, no añadiré más detalles.
Pero sí te aseguro que no son fantasmas.
Carmilla es de carne y hueso.
Una paranoica perversa.
Quiero creer que Susan es una simple víctima.
Todavía tengo algo que decirte.
Las dos son muy peligrosas.
No para mí, sino para ti, ¿sabes por qué?
Sí que lo sabes, claro que lo sabes, por eso, a pesar tuyo,
seguiré ayudándote.
(Música)
(Música tensión)
Recién extraída
aparece como un líquido fluido y rojo.
Su sabor es ligeramente dulce.
El ser humano posee unos 5 l.
Es un poco más pesada que el agua.
Pero tiene una viscosidad
cinco o seis veces mayor.
Nuestra vida depende del suministro constante
de las sustancias que transporta.
Otra importante función de la sangre
es difundir calor por el cuerpo.
Es todo por hoy.
Dejad los cuadernos sobre la mesa antes de salir.
(Música)
(Reloj)
¿No te acuestas?
He dormido todo el día.
Buenas noches.
(Música)
(Música tensión)
(Ruidos)
(Música tensión)
(GRITA)
¡Ah!
¡Ah!
(Música)
¡Mátalo! ¡Susan!
¡Apaga su soberbia, mátalo! ¡Rásaselo!
¡Busca su corazón, párteselo! ¡Cierra su boca,
destruye su insolencia para siempre! ¡Mátalo, mátalo!
¡Aniquila su maldita potencia!
¡Mátalo, mátalo!
(Música tensión)
(Música)
¡Ah!
¡Ah!
Vete.
(Música)
El doctor quería darte caza, pero no de esta manera.
¿Qué puedo hacer contigo?
¿Quieres que abra el cepo, verdad?
De acuerdo.
Pero antes tienes que dejar que te ate las manos.
No, no me fío de ti.
Tú misma.
En una muñeca.
Así.
Ahora la otra mano.
(Música tensión)
(Disparo)
(Disparo)
(Música tensión)
(Música)
(Disparos)
(Música tensión)
Volverán, no pueden morir.
(Disparo)
(Música tensión)
(Música créditos)
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