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A veces, creo que estoy maldito.
Por algo que pasó antes que naciera.
Hace mucho tiempo, había una familia.
El papá, era músico.
Él y su familia bailaban, cantaban y daban gracias a Dios.
Pero él también tenía un sueño. Tocar para todo el mundo.
Y un día, se fue con su guitarra y no regresó nunca.
Y la mamá...
Ella no tenía tiempo de llorar a ese músico que se marchó.
Luego de apartar la música de su vida, encontró una manera...
de mantener a su hija.
Se arremangó y aprendió a hacer zapatos.
Podría haber hecho caramelos, pirotecnia o ropa interior brillante...
para luchadores, pero no, eligió hacer zapatos.
Luego le enseñó a su hija a hacer zapatos.
Y después, le enseñó a su yerno.
Luego se metieron sus nietos.
A medida que crecía su familia, también lo hacía el negocio.
La música había separado a su familia.
Pero los zapatos los mantuvo unidos.
Esa mujer fue mi tatarabuela, Mamá lmelda.
Murió mucho antes que yo naciera.
Pero mi familia aún cuenta su historia todos los años...
el Día de Muertos.
Y su hijita, ella es mi bisabuela, Mamá Coco.
Julio, ¿cómo estás?
En realidad, me llamo Miguel.
A Mamá Coco le cuesta recordar las cosas.
Pero es bueno hablar con ella. Así que le cuento casi todo.
Solía correr así. Pero ahora corro así porque voy más rápido.
¡Y la ganadora es la Luchadora Coco!
Tengo un hoyuelo de este lado, pero no de este.
Con hoyuelo, sin hoyuelo.
Miguel, come.
Es mi abuelita, ella es la hija de Mamá Coco.
Eres un palo de escoba, mijo. Come un poco más.
¡Te pregunté si querías más tamales!
¡Eso es lo que creí que dijiste!
Abuelita maneja nuestra casa tal como lo hacía Mamá lmelda.
¡Nada de música!
-Y aunque la vida -¡Nada de música!
Creo que somos la única familia en México que odia la música.
Y mi familia está de acuerdo con eso. Pero yo...
-Regresa para almorzar, mijo. -Te quiero, mamá.
¡No soy como el resto de mi familia!
¡Hola! ¡Dante!
Sentado. Al suelo. Una vuelta. Saluda.
¡La patita!
¡Bien hecho, Dante!
No se suponía que me guste la música, lo sé.
¡Pero no es mi culpa! ¡Es de él!
Ernesto de la Cruz. El mejor músico de todos los tiempos.
Acá en esta plaza, Ernesto de la Cruz dio sus primeros pasos...
para convertirse en el cantante más querido de la historia mexicana.
Empezó siendo un don nadie de Santa Cecilia, como yo.
Pero cuando tocaba, hacía que la gente se enamorara de él.
Protagonizó películas.
¡Tenía la guitarra más genial! ¡Podía volar!
Y compuso las mejores canciones.
Pero mi favorita es...
-Recuérdame -Recuérdame
Hoy me tengo que ir mi amor
-Recuérdame -Recuérdame
No llores por favor Te llevo en mi corazón
Y cerca me tendrás A solas yo te cantaré
Soñando en regresar Recuérdame
Aunque tengo que emigrar
-Recuérdame -Recuérdame
Si mi guitarra oyes llorar
Ella con su triste canto te acompañará
Hasta que en mis brazos tú estés
Vivió la clase de vida que uno sueña.
Hasta el año 1942.
Cuando una campana gigante lo aplastó.
Yo quiero ser como él.
A veces, miro a de la Cruz y siento como si estuviéramos conectados.
Como que si él pudo tocar, quizás algún día, yo también pueda.
Si no fuera por mi familia.
Pedí que me los lustres no la historia de tu vida.
Sí. Lo siento.
En casa no puedo hablar de nada de esto. Así que...
Si fuera tú, iría con mi familia y les diría...
"Oigan, soy un músico. Acostúmbrense".
-Nunca podría decir eso. -Eres músico, ¿no?
No lo sé. Digo, solo toco para mí.
¿Acaso de la Cruz fue el mejor músico del mundo ocultando su talento?
¡No! Salió a esa plaza y tocó bien fuerte.
Mira, ¡se preparan para esta noche!
La competencia musical del Día de Muertos.
DÍA DE MUERTOS SHOW DE TALENTOS
PLAZA SANTA CECILIA - 7PM
¿Quieres ser como tu ídolo? ¡Deberías inscribirte!
¡Mi familia ser volvería loca!
Mira, si estás tan asustado, entonces, diviértete haciendo zapatos.
Vamos, ¿qué es lo que siempre decía de la Cruz?
¿Vive tu momento?
Muéstrame tus habilidades, muchacho.
Seré tu primer espectador.
¡Miguel!
-¡Abuelita! -¿Qué haces aquí?
Deja en paz a mi nieto.
Doña, ¡por favor! Me estaba lustrando los zapatos.
Conozco tus trucos, mariachi. ¿Qué te dijo?
Solo me mostraba su guitarra.
Debería darte vergüenza.
Mi nieto es un dulce angelito, querido cielito.
No quiere saber nada con tu música, mariachi. Mantente alejado de él.
¡Sabes que no debes venir acá!
Vendrás a casa. Ahora.
¿Cuantas veces tengo que decírtelo? Esa plaza está llena de mariachis.
Sí, tío Berto.
-¡No, no! -Márchate. ¡Vete!
Solo es Dante.
Nunca bautices a un perro de la calle. Te seguirá siempre. Busca mi zapato.
Encontré a tu hijo en la Plaza del Mariachi.
¡Ay, Miguel!
Ya sabes lo que abuelita siente por la plaza.
-Solo estaba lustrando zapatos. -¡Zapatos de un músico!
Pero por la plaza transita toda la gente a pie.
Si abuelita dice no más plaza, entonces no más plaza.
-¿Pero y esta noche? -¿Qué pasa esta noche?
Va a haber un concurso de talentos. Y pensé que podría...
-¿Anotarte? -Bueno, ¿quizás?
Precisas talento para estar en un concurso de talentos.
¿Qué vas a hacer? ¿Lustrar zapatos?
Es Día de Muertos.
Nadie va a ninguna parte. Esta noche es para estar en familia.
A la ofrenda. Vámonos.
No me mires así.
Día de Muertos es la noche en que nuestros antepasados nos visitan.
Ponemos sus fotos en la ofrenda así sus espíritus pueden cruzar.
Es muy importante.
Si no las ponemos, no pueden venir.
Hicimos toda esta comida, expusimos las cosas que amaban en vida, mijo.
Todo este trabajo para reunir a la familia.
No quiero que te escabullas quién sabe adónde. ¿Adónde vas?
Creí que habíamos terminado.
Ay, Dios mío. Ser parte de esta familia significa estar aquí con la familia.
-No quiero verte terminar como... -¿Como el papá de Mamá Coco?
¡Nunca menciones a ese hombre! Es mejor olvidarlo.
Pero tú eres la que...
Yo solo...
Pero... yo...
¿Papá? ¿Papá está en casa?
¿Papá viene a casa?
No, mamá. Está bien. Estoy aquí.
¿Quién eres?
Descansa, mamá.
Soy severa contigo porque me preocupo, Miguel. ¿Miguel?
¿Qué vamos a hacer con ese muchacho?
Tienes razón. Eso es lo que necesita.
Eres tú. Entra. Vamos, Dante. ¡Apúrate!
Me vas a meter en problemas, muchacho. Alguien podría oírme.
Ojalá alguien quiera oírme.
Alguien aparte de ti. Está bien.
Recuérdame
Tengo que cantar. ¡Tengo que tocar!
La música, no solo está en mí, conforma mi ser.
Cuando la vida me deprime, toco mi guitarra.
El resto del mundo puede seguir las reglas, pero yo sigo mi corazón.
¿Conoces esa sensación de que hay una canción en el aire y...
está sonando solo para ti?
Cerca está el amor
Ya se siente su encanto
Nunca creí que algo así lba a llegar para mí
Debe tener fe, hermana.
Pero, padre, él nunca escuchará.
Él escuchará. A la música.
Una canción, una canción Llega hasta el corazón
Nunca subestime el poder de la música.
Pero mi padre nunca me dará permiso.
Ya no pido más permiso.
Cuando ves tu momento, no debes dejarlo seguir de largo.
¡Debes vivirlo!
Señor de la Cruz, ¿qué tuvo que hacer para vivir su momento?
Tuve que tener fe en mi sueño. Nadie iba a dármelo.
Dependía de mí alcanzar ese sueño.
-Aferrarme a él y hacerlo realidad. -...y hacerlo realidad.
Basta de esconderse, Dante. ¡Tengo que vivir mi momento!
Voy a tocar en la Plaza del Mariachi pase lo que pase.
¡Comenzó el Día de Muertos!
No. Tenemos que hacer un camino claro.
Los pétalos guían a nuestros ancestros. Para que no se pierdan sus espíritus.
Queremos que vengan y disfruten toda la comida y las bebidas de la ofrenda.
¡Mamá! ¿Dónde ponemos esta mesa?
En el patio, mijos.
-¿La quieres por la cocina? -Sí. Al lado de la otra.
-¡Métete abajo! -¿Miguel?
¡Nada! Mamá, papá. Yo...
Miguel, tu abuelita tuvo la más maravillosa idea.
Lo decidimos. Es hora que te nos unas en el taller.
-¿Qué? -Basta de lustrar zapatos.
Harás zapatos todos los días luego de la escuela.
¡Oh! Nuestro Miguelitititito siguiendo la tradición familiar.
¡Y en el Día de Muertos! Tus ancestros estarán muy orgullosos.
Harás huaraches como tu tía Victoria.
Y puntas de ala como tu Papá Julio.
¿Pero qué pasa si no soy bueno haciendo zapatos?
Ay, Miguel. Tienes a tu familia para guiarte.
Eres un Rivera. Y un Rivera es...
Un zapatero. Hasta la médula.
¡Ese es mi muchacho! ¡Berto!
Abre el licor bueno. Quiero hacer un brindis.
¡Dante! No, Dante. ¡Detente!
¡No, no! No.
¿La guitarra de de la Cruz?
Mamá Coco, ¿Ernesto de la Cruz es tu papá?
¡Papá! ¡Es él!
Sé quién fue mi tatarabuelo.
Miguel, baja de ahí.
¡El padre de Mamá Coco fue Ernesto de la Cruz!
-¿De qué hablas? -¡Voy a ser músico!
¿Qué es todo esto? ¿Tienes secretos con tu propia familia?
Es por todo el tiempo que pasa en la plaza.
-Le llena la cabeza con locas fantasías. -No es una fantasía.
¡Él era Ernesto de la Cruz! ¡El músico más grande de todos los tiempos!
¡Nunca supimos nada de este hombre!
Pero, quienquiera que haya sido, igual abandonó a su familia.
Ese no es futuro para mi hijo.
Pero, papá, dijiste que mi familia podría guiarme.
Bueno, de la Cruz es de mi familia.
Se supone que yo interprete música.
¡Jamás! La música de ese hombre era una maldición. ¡No lo permitiré!
-Si solo me dejaras... -Miguel...
Le harás caso a tu familia. No más música.
-¡Solo escúchame tocar! -Fin de la discusión.
¿Quieres terminar como ese hombre? ¿Olvidado?
¿Sin tener tu ofrenda familiar?
No me importa si tengo una tonta ofrenda.
-¡No! -¡Mamá!
Ahí tienes. Sin guitarra. Nada de música.
Ven. Te sentirás mejor después de comer con tu familia.
¡No quiero formar parte de esta familia!
¡Miguel!
Quiero tocar en la plaza, como de la Cruz. ¿Aún puedo inscribirme?
¿Tienes un instrumento?
No. Pero puedo pedir prestada una guitarra...
Los músicos deben traer sus instrumentos.
Si encuentras una guitarra, muchacho, te pondré en la lista.
-¿Me prestas tu guitarra? -Lo siento, muchacho.
-¿Tienen una guitarra de repuesto? -No.
-Preciso una guitarra por un ratito. -Vete de aquí, muchacho.
Tatarabuelo, ¿qué se supone que haga?
"¡VIVE TU MOMENTO!"
No, no. Dante, ¡detente! ¡Cállate!
Lo siento.
Señor de la Cruz, por favor, no se enoje. Soy Miguel.
Su tataranieto. Preciso tomar esto prestado.
Nuestra familia cree que la música es una maldición.
Ninguno de ellos entiende, pero sé que usted lo haría.
Usted me hubiera dicho que siga mi corazón. ¡Que viva mi momento!
Así que si le parece bien, voy a tocar en la plaza. ¡Como usted!
¡La guitarra! ¡Desapareció!
¡Alguien robó la guitarra de de la Cruz!
La ventana está rota. ¡Miren!
Bueno, ¿quién anda ahí?
Lo siento. No es lo que parece. De la Cruz es mi...
No hay nadie.
Miguel, ven a casa. Miguel, ¿dónde estás?
¡Dios mío! Muchachito. ¿Estás bien? Toma. Déjame ayudarte.
Gracias. Yo...
¿Te importaría?
Mira qué grande se está poniendo ella.
¡Dante!
¿Puedes verme? ¡Espera! ¿Qué pasa? ¡Dante!
Oh, lo siento.
¿Miguel?
-¿Miguel? -¿Miguel?
¿Estás acá? Acá, acá. ¿Y puedes vernos?
¡Nuestro Miguelitititito!
Recuérdame de qué te conozco.
Somos tu familia, mijo.
No parece estar del todo muerto.
Tampoco está demasiado vivo.
Necesitamos a Mamá Imelda. Ella sabrá cómo arreglar esto.
¡Oye! Es Mamá Imelda.
Ella no pudo cruzar.
-¡Está atascada! -¡En el otro lado!
Oh. Hola, Miguel.
Presiento que esto tiene algo que ver contigo.
Pero si Mamá Imelda no puede venir a nosotros...
Entonces nosotros vamos por ella. ¡Vámonos!
Vamos, Miguel. Está bien.
¿Dante? ¡Dante! Dante, ¡espera!
Tienes que quedarte conmigo, muchacho. No sabemos... dónde...
Entonces no es un sueño. Todos están ahí realmente.
-¿Pensabas que no? -Bueno, no lo sé.
Creía que era algo que los adultos inventan para decirle a los chicos.
-Como las vitaminas. -Miguel, lo de las vitaminas es cierto.
Ahora que lo pienso, podría ser.
Mija, no es educado mirar fijamente a... ¡Ay! ¡Santa María!
Aquellos son... ¡Alebrijes! Pero aquellos son...
Alebrijes de verdad. Criaturas espirituales.
Guían a los espíritus en su viaje.
Anda con cuidado. Hacen caquitas por todos lados.
¡Bienvenido a la Tierra de los Muertos!
Por favor, tengan las ofrendas listas para el reingreso.
REINGRESO
Bienvenido. ¿Algo para declarar?
Algunos churros. De mi familia.
Maravilloso. El que sigue.
Por cualquier problema, hay agentes del Departamento de Reuniones...
Familiares disponibles para ayudarlo.
SALIDAS
La familia que sigue, por favor.
Sus fotos están en la ofrenda de su hijo. Que tenga una gran visita.
Y recuerden regresar antes del amanecer. Disfruten su visita.
El que sigue. Su foto está en la ofrenda de su dentista. Disfrute su visita.
-Gracias. -¿El que sigue?
¡Sí! Soy yo, Frida Kahlo.
¿Podemos saltearnos el escáner?
Estoy en tantas ofrendas que abrumaría a tu aparato parpadeante.
Bueno, diablos, parece que nadie puso tu foto, Frida.
Bueno, cuando recién dije que era Frida, mentí.
Y me disculpo por eso.
Si no hay una foto en una ofrenda, no cruzas el puente.
Solo voy a moverme rápido. Ni te darás cuenta que me fui.
¡Oye!
Casi... llego. Solo un poco más.
Arriba...
Está bien. ¿A quién le importa? ¡Tonto puente de flores!
Ay. No sé qué haría si nadie pusiera mi foto.
-¿El que sigue? -Vamos, mijo. Es nuestro turno.
Bienvenidos, amigos. ¿Algo para declarar?
De hecho, sí.
Llamando a Marta Gonzales Ramos. Por favor, repórtese al Nivel Siete.
Extraño mi nariz.
DEPARTAMENTO DE REUNIONES FAMILIARES
Ayúdanos. Tenemos que llegar a una docena de ofrendas esta noche.
¡No vamos a visitar a la familia de tu ex esposa el Día de Muertos!
¡Exijo hablar con la persona a cargo!
Lo siento, señora, aquí dice que nadie puso su foto.
Mi familia siempre pone mi foto en la ofrenda.
¡Esa caja diabólica solo dice mentiras!
No me dejaron cruzar el puente.
Dile a esta mujer y a su caja diabólica que mi foto está en la ofrenda.
Nunca llegamos a la ofrenda.
-¿Qué? -Nos topamos con...
-¿Miguel? -Mamá Imelda.
¿Qué pasa?
Ustedes, ¿la familia Rivera?
-Están malditos. -¿Qué?
En el Día de Muertos hay que darle a los muertos. ¡Uds. le robaron a uno!
-Pero, no robé la guitarra. -¿Guitarra?
Era de mi tatarabuelo. Él hubiera querido que la tuviera.
No hablamos de ese músico. Está muerto para esta familia.
Todos ustedes están muertos.
Lo siento. ¿De quién es ese alebrije?
Es solo Dante.
No parece un alebrije.
Parece un perro común.
O una salchicha que se cayó en una peluquería.
Sea lo que sea, soy terriblemente alérgico.
Pero Dante no tiene pelo.
Y yo no tengo nariz, y sin embargo, aquí estamos.
Pero nada de esto explica por qué no puedo cruzar.
¡Oh!
¿Sacaste mi foto de la ofrenda?
-¡Fue un accidente! -¿Cómo lo enviamos de vuelta?
Bueno, ya que es un asunto familiar...
una maldición familiar la deshaces obteniendo la bendición de tu familia.
¿Eso es todo?
Obtén la bendición de tu familia, y todo debería volver a la normalidad.
Pero la debes obtener antes del amanecer.
¿Qué pasa al amanecer?
¡Híjole! ¡Tu mano!
Guau, Miguel, no puedes desmayarte sobre nosotros.
No te preocupes. Acá está tu familia. Puedes obtener ya mismo tu bendición.
Ahora mira al vivo y di su nombre.
Miguel.
Eso es. Ahora di: "Te doy mi bendición".
Te doy mi bendición.
Te doy mi bendición para que vayas a casa...
pongas mi foto en la ofrenda, y nunca más toques música.
¿Qué? ¡Ella no puede hacer eso!
Bueno, técnicamente, puede poner la condición que quiera.
-Está bien. -Entonces dale el pétalo a Miguel.
¡No hay esqueletos!
Plaza del Mariachi, ahí voy.
Pasaron dos segundos y ya rompiste tu promesa.
No es justo. Es mi vida. Ustedes ya tuvieron la suya.
Papá Julio, te pido tu bendición.
¿Tía Rosita? ¿Oscar?
¿Felipe? ¿Tía Victoria?
No lo hagas difícil, mijo. Regresas a casa a mi modo, o de ningún modo.
¿Tanto odias la música en realidad?
No te dejaré ir por el mismo camino que él transitó.
El mismo camino que él transitó. Es de la familia.
-Escucha a tu Mamá Imelda. -Ella solo quiere lo mejor para ti.
Sé razonable.
Con permiso, tengo que ir al baño. Ya regreso.
¿Le decimos que no hay baños en la Tierra de los Muertos?
Tenemos una familia que busca a un muchacho vivo.
Si quiero ser músico, necesito la bendición de uno.
Tenemos que hallar a mi tatarabuelo.
Detente, muchacho.
¡Encontré al muchacho vivo! Discúlpenme. Discúlpenme, amigos.
Disculpen.
No. ¡Dante!
Perturbar la paz. Huir de un oficial. Falsificar una uniceja.
-¿Eso es ilegal? -Muy ilegal.
Necesitas comportarte y seguir la ley, amigo.
¿Amigo? Es agradable escucharte decir eso porque estoy pasando...
un Día de Muertos muy duro y ahora me haría falta un amigo.
Y los amigos ayudan a sus amigos.
Hazme cruzar ese puente esta noche, y haré que valga la pena.
¿Te gusta de la Cruz? Él y yo nos conocemos desde hace mucho.
Te puedo dar asientos en primera fila para su Amanecer Espectacular.
Te llevaré detrás del escenario a conocerlo.
¡Solo déjame cruzar ese puente!
Tendría que encerrarte por el resto de esta fiesta.
Pero mi turno está por terminar, y quiero visitar a mis familiares vivos.
Así que te dejo libre con una advertencia.
-¿Al menos me devuelves mi disfraz? -No.
Vaya amigo.
¡Oye! ¿En serio conoces a de la Cruz?
¿Quién quiere...? ¡Ay! ¡Estás vivo!
Sí, estoy vivo. Y si quiero volver a la Tierra de los Vivos...
necesito la bendición de de la Cruz.
Eso es extrañamente específico.
Es mi tatarabuelo.
Es tu tatara... ¿qué?
Espera, espera.
Espera. No, espera.
¡Espera! ¡Sí! ¡Vas a regresar a la Tierra de los Vivos!
¿Sabes? Quizás no sea tan buena...
¡No, niño! Niño, puedo ayudarte. Puedes ayudarme.
Nos podemos ayudar. Pero lo más importante, puedes ayudarme.
-¡Miguel! -Soy Héctor.
Eso está bien.
Ay, va a lograr matarse. Necesito a mi guía espiritual... Pepita.
¿Quién tiene ese pétalo que tocó Miguel?
Aquí tienes. Alebrije lindo.
Ay, espera. Mira hacia arriba. A ver. Mira hacia arriba, arriba.
Bueno. ¡Oye!
Muerto como una roca.
Así que escucha, Miguel, este lugar se rige por los recuerdos.
Cuando te recuerdan bien, la gente pone tu foto y tú puedes...
cruzar el puente y ver a los vivos el Día de Muertos. Salvo que seas como yo.
¿Tú no puedes cruzar?
Nadie puso mi foto. ¡Pero tú puedes cambiar eso!
¿Eres tú?
Así que, me llevas con mi tatarabuelo...
¿y yo pongo tu foto cuando vuelva a casa?
¡Qué muchacho tan listo! ¡Sí! Gran idea, ¡sí! Hay un problemita.
Es difícil llegar a de la Cruz, y necesito cruzar el puente pronto.
Como, esta noche. Así que, ¿sabes si tienes otro pariente aquí?
¿Alguien un poco más accesible?
No.
No me engañes, chamaco. Tienes que tener más familiares.
Solo de la Cruz. Si no puedes ayudarme, lo hallaré solo.
Bueno. Bueno, chico. ¡Está bien! Te llevaré con tu tatarabuelo.
No va a ser fácil, ¿sabes? Es un hombre ocupado. ¿Qué haces?
Camino como un esqueleto. Para mezclarme.
No. Los esqueletos no caminan así.
-Así es como caminas. -¡No, no camino así! ¡Basta!
El Amanecer Espectacular de Ernesto de la Cruz. ¡Qué padre!
Todos los años, tu tatarabuelo hace ese show tonto...
celebrando el fin del Día de Muertos.
¡Y tú puedes hacernos entrar!
¡Dijiste que tenías entradas de la primera fila!
Eso... fue una mentira. Me disculpo por eso.
Cálmate, chamaco. Vamos. Te llevaré con él.
¿Cómo?
Porque sucede que sé cuándo ensaya.
Recuérdame No llores por favor
Mejor que tengas mi vestido, Héctor.
-Hola. -Ceci, perdí el vestido.
Tengo que vestir a 40 bailarinas para el amanecer.
Gracias a ti, ¡me falta una Frida del acto de apertura!
¡Dante! No deberíamos estar aquí.
¡Tú! ¿Cómo entraste aquí?
-Solo seguí a mi... -¡Oh! ¡El poderoso Xoloitzcuintle!
El guía de los espíritus errantes. ¿El espíritu de quién guiaste hacia mí?
No creo que sea un guía espiritual.
Los alebrijes de este mundo pueden tomar muchas formas.
Son tan misteriosos como poderosos.
O quizás sea solo un perro. Ven, necesito tus ojos.
Eres mi espectador. Oscuridad.
Y de la oscuridad, una papaya gigante.
Las bailarinas salen de la papaya, y yo soy todas las bailarinas.
Y ellas van a beber la leche de su madre, que es un cactus.
Pero también soy yo. Y su leche no es leche, sino lágrimas.
¿Es demasiado obvio?
Creo que tiene la cantidad justa de obviedad.
Podría necesitar algo de música. Oh, ¿qué te parece...?
¡Oh! Y luego podría ir...
¿Y si todo estuviera en llamas?
¡Sí! ¡Fuego! ¡Por todas partes!
¡Inspirado! Tienes espíritu de artista.
Las bailarinas se van. La música cesa, las luces se apagan.
¡Y Ernesto de la Cruz sube al escenario!
¿Eh?
Canta unas canciones, sale el sol, lo aclaman...
Disculpe, ¿dónde está el verdadero de la Cruz?
¡Ernesto no ensaya!
Está muy ocupado dando su fiesta elegante en la terraza de su torre.
Chamaco, no puedes huir así de mí. Deja de molestar a las celebridades.
¡Dijiste que mi tatarabuelo estaría aquí!
Está al otro lado de la ciudad dando una gran fiesta.
Ese holgazán. ¿No viene a su propio ensayo?
Si son tan amigos, ¿cómo es que no te invitó?
Es tu tatarabuelo, ¿cómo es que no te invitó?
¡Hola, Gustavo! ¿Sabes algo de esta fiesta?
¡Es una entrada invaluable!
Pero si no estás en la lista de invitados, nunca vas a entrar, Chorizo.
¡Oye! ¡Es Chorizo! ¡Choricito!
-Ajá. Muy gracioso, chicos. -¿Chorizo?
¡Este tipo es famoso! Vamos. Pregúntale cómo murió.
No quiero hablar de eso.
¡Se atragantó con un chorizo!
No me atraganté, ¿sí? Me intoxiqué con comida, que es muy diferente.
Por eso no me gustan los músicos. Son un montón de tontos vanidosos.
-¡Oye! ¡Yo soy músico! -¿Lo eres?
Si quieres ir con Ernesto, está esa competencia de música...
en la Plaza de la Cruz. El ganador toca en su fiesta.
No. Chamaco, estás loco si piensas...
¡Necesito la bendición de mi tatarabuelo!
¿Sabes dónde puedo conseguir una guitarra?
Conozco a un tipo.
¿Lo encontraste, Pepita? ¿Encontraste a nuestro muchacho?
-¡Una huella! -Es una bota Rivera.
-¡Del número siete! -Y medio.
-Pronador. -Miguel.
¿Por qué diablos querrías ser músico?
¡Mi tatarabuelo era músico!
Y pasó su vida actuando como un mono para perfectos extraños.
No, gracias. ¡No! ¡Guácala!
¿Qué sabes? Así que, ¿qué tan lejos está la guitarra?
Casi llegamos.
Sigue, chamaco. Vamos.
-¡Primo Héctor! -¡Hola! ¡Estos chicos! ¡Hola, tío!
-¿Qué onda? -¿Toda esa gente es de tu familia?
En cierto modo. Somos los que no tenemos fotos ni ofrendas.
Sin familia para visitar. Casi olvidados, ¿sabes?
Así que nos llamamos entre nosotros primo, tío o lo que sea.
¡Oigan! ¡Déjenme algo! ¿Chicharrón anda por aquí?
En el búngalo. No sé si está de humor para recibir visitas.
¿A quién no le gusta una visita del primo Héctor?
No quiero ver tu cara de tonto, Héctor.
Vamos. Es el Día de Muertos. Te traje una pequeña ofrenda.
-Sal de aquí. -Lo haría, Cheech.
Pero la cosa es, que mi amigo Miguel y yo...
Precisamos que nos prestes tu guitarra.
-¿Mi guitarra? -Sí.
-¿Mi preciada y querida guitarra? -Te prometo que te la devolveremos.
¿Como cuando prometiste devolverme mi camioneta? ¿O mi mini refrigerador?
-Mira... -¿O mis servilletas buenas?
¿Mi lazo? ¿Mi fémur?
-Bueno, no como esas veces. -¿Dónde está mi fémur? Eres...
-¿Estás bien, amigo? -Me desvanezco, Héctor.
Puedo sentirlo. Ni siquiera podría tocar esa cosa si quisiera.
Tócame algo.
No. Sabes que no toco más, Cheech. La guitarra es para el chico.
Si la quieres, tienes que ganártela.
¡Ay! Solo por ti, amigo.
¿Algún pedido?
Conoces mi favorita, Héctor.
Conoces ya a Juanita
Sus ojos son bicolores
Sus dientes chuecos Y tiene tres
Con sus
Uñas el suelo rayó
-Así no es la letra. -Hay niños presentes.
Sus trenzas son de alambre
Arqueadas sus piernas están
Si yo no fuera tan feo
Su amor tal vez me podría dar
Me trae recuerdos.
Espera. ¿Qué pasó?
Cayó en el olvido.
Cuando nadie te recuerda en el Mundo de los Vivos...
desapareces de este mundo. A eso lo llamamos la muerte final.
¿Adónde fue?
Nadie lo sabe.
Pero lo conocí. ¡Puedo recordarlo cuando vuelva!
No, no funciona así, chamaco.
Los recuerdos tienen que ser pasados por los que nos conocieron en vida...
en las historias que cuentan sobre nosotros.
Pero no queda nadie vivo para legar las historias de Cheech.
Oye, a la larga nos pasa a todos.
Vamos, de la Cruzcito, tienes que ganar un concurso.
Me dijiste que odiabas a los músicos. Nunca dijiste que fuiste uno.
¿Cómo crees que conocí a tu tatarabuelo?
Solíamos tocarjuntos. Le enseñé todo lo que sabe.
¡No manches! ¿Tocaste con Ernesto de la Cruz...
el músico más grande de todos los tiempos?
Eres gracioso. Quizás, el de las cejas más grandes de todos los tiempos.
¿Pero su música? No era para tanto.
No sabes de lo que hablas.
¡Bienvenido a la Plaza de la Cruz! ¡Hora de la función, chamaco!
¡Llévelo! ¡Remeras! ¡Cabezones!
¿Quién está listo para algo de música?
Es una batalla de las bandas, amigos.
El ganador puede tocar para el maestro, Ernesto de la Cruz...
¡en su fiesta de esta noche!
Esa es nuestra entrada, muchacho.
¡Que empiece la competencia!
Entonces, ¿cuál es el plan? ¿Qué vas a tocar?
Sin dudas Recuérdame.
-¡No! Esa no. No. -Vamos. ¡Es su canción más popular!
Es demasiado popular.
Recuérdame Aunque tenga que emigrar
-Recuérdame -No llores por favor
-¿Qué hay de Un Poco Loco? -¡Epa! ¡Esa es una canción!
¿De la Cruzcito? Vete preparando. Los Chachalacos, son los siguientes.
¡Los Chachalacos!
¿Siempre estás tan nervioso antes de tocar?
No lo sé. Nunca toqué en público.
¿Qué? ¡Dijiste que eras músico!
¡Lo soy! Digo, lo seré.
-¡Ay! -Una vez que gane.
¿Ese es tu plan? No. Tienes que ganar. Literalmente, tu vida depende...
de que ganes. ¡Y nunca lo hiciste antes! Yo subiré.
-¡No! Necesito hacerlo. -¿Por qué?
Si no puedo salir y cantar una canción, ¿cómo puedo llamarme músico?
¿Qué importa eso?
Porque no solo quiero la bendición de de la Cruz...
necesito probar que soy digno de ella.
¡Qué sentimiento tan dulce en tan mal momento!
¡Bueno! ¿Quieres tocar en público? Entonces ¡ve a tocar en público!
Primero, tienes que aflojarte. Deshazte de esos nervios.
Ahora dame tu mejor grito.
-¿Mi mejor grito? -¡Grita! Cántalo fuerte y con pasión.
Se siente bien. Bueno, ahora tú.
Vamos, chico.
De la Cruzcito, ¡tú sigues!
Miguel, mírame. Oye, mírame. Puedes hacerlo.
Captura su atención y no la sueltes.
Haz que te escuchen, chamaco. Tienes talento.
¡De la Cruzcito!
¿Qué hace? ¿Por qué no toca?
¡Traigan otra vez a los perros cantores!
¿Que el cielo no es azul? Ay mi amor, ay mi amor
Que es rojo dices tú Ay mi amor, ay mi amor
Ves todo al revés Ay mi amor, ay mi amor
Creo que piensas con los pies Ay mi amor, ay mi amor
Tú me traes un poco loco Un poqui-ti-ti-to loco
Estoy adivinando Qué quieres y pa' cuando
Y así estoy celebrando
Que me he vuelto un poco loco
¡No! ¡No!
-¡Nada mal para un tipo muerto! -¡Tú tampoco estuviste mal, gordito!
¡Está cerca! ¡Encuéntrenlo!
Chiflado tú me vuelves Y eso está un poco loco
Tu mente que despega
Tú siempre con ideas
Con mi cabeza juegas Todo es un poco loco
-Buscamos a un chico vivo. -¿De unos 1 2 años?
¿Vieron a un muchacho vivo?
Un poqui-ti-ti-ti-ti-ti Ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-ti-to loco
¡Oye! ¡Estuviste bien! ¡Estoy orgulloso de ti! ¡Eso!
-¡Oye! ¿Adónde vas? -¡Tenemos que irnos de acá!
¿Qué? ¿Estás loco? Estamos por ganar.
Damas y caballeros, tengo un aviso de emergencia.
Estén atentos por si ven un muchacho vivo. Responde al nombre de Miguel.
Más temprano, esta noche, se escapó de su familia.
Ellos quieren mandarlo de regreso a la Tierra de los Vivos.
Espera. Dijiste que de la Cruz era tu única familia.
El único que podía enviarte a tu casa.
Tengo más familia, pero...
¿Todo el tiempo pudiste llevar mi foto?
¡Pero ellos odian la música! Necesito la bendición de un músico.
-¡Me mentiste! -Mira quién habla.
Mírame. Me están olvidando, Miguel.
Ni siquiera sé si voy a pasar de esta noche.
No voy a perder mi única chance de cruzar el puente porque...
tú quieres vivir alguna tonta fantasía musical.
-¡No es tonta! -Te llevo con tu familia.
-¡Suéltame! -Después me lo agradecerás.
No quieres ayudarme. ¡Solo te preocupas por ti!
Guárdate tu tonta foto. ¡Aléjate de mí!
¡No!
¡Oye, chamaco! ¿Adónde te fuiste?
¡Chamaco! ¡Lo siento! ¡Regresa!
Dante, ¡cállate! ¡No! Dante, detente.
No puede ayudarme. ¡Dante! ¡Detente!
¡Detente! ¡Déjame en paz!
No eres un guía espiritual. ¡Eres un perro tonto! ¡Vete de aquí!
-¡Es él! -¡Es ese muchacho vivo!
-Escuché sobre él. ¡Mira! -¡Está vivo!
-¡Está vivo! -¡El niño está vivo!
Miguel, ¡esta tontería termina ahora!
Te doy mi bendición, y te vas a tu casa.
¡No quiero tu bendición!
Miguel, ¡detente!
¡Regresa! ¡Miguel!
¡Trato de salvarte la vida!
-¡Me estás arruinando la vida! -¿Qué?
La música es lo único que me hace feliz. Y quieres sacármela.
Nunca entenderás.
Pensaba que odiabas la música.
¡La amaba! Recuerdo esa sensación...
cuando mi marido tocaba, y yo cantaba y eso era lo único que importaba.
Pero cuando tuvimos a Coco, de repente había algo en mi vida...
que era más importante que la música. Quería echar raíces.
Él quería tocar para todo el mundo.
Cada uno hizo un sacrificio para conseguir lo que queríamos.
Ahora debes tomar una decisión.
Pero ¡no quiero elegir un lado!
¿Por qué no puedes estar de mi lado? Es lo que debería hacer la familia.
Apoyarte. Pero nunca lo harás.
-Diviértanse. -Oh, ¡qué emocionante!
Oh, El Santo. ¡Soy un gran fan tuyo! Te importa si...
-¿La invitación? -Está bien.
Soy el tataranieto de Ernesto.
-Disculpen, señores... -¡Oigan, chicos! ¡Es Poco Loco!
-¡Estuviste fantástico esta noche! -¡Ustedes también!
Oigan, de músico a músico... necesito un favor.
Los ganadores del concurso. Felicitaciones, chicos.
¡Gracias, chicos!
-Disfruta la fiesta, ¡pequeño músico! -¡Gracias!
¡Oh!
¡Miren! ¡Es Ernesto!
¡De la Cruz!
¡Señor de la Cruz!
¡Discúlpeme! ¡Señor de la Cruz! Señor de la...
Cuando ves tu momento, no debes dejarlo pasar.
Debes vivirlo.
Este tiene un espíritu sabio.
Ya casi llegamos, Dante.
Pero ¿qué podemos hacer? Es inútil...
-Debe tener fe, hermana. -Pero, padre, él nunca escuchará.
Escuchará... la música.
Señoras y señores, buenas tardes, Buenas noches
Buenas tardes, buenas noches Señoritas y señores
Esta noche estar aquí Es mi pasión, ¡qué alegría!
Pues la música es mi lengua Y el mundo es mi familia
Pues la música es mi lengua
Niño, ¿estás bien?
¡Eres tú! ¡Eres ese muchacho! El que vino de la Tierra de los Vivos.
Tú... ¿sabes de mí?
Estás en boca de todos. ¿Por qué viniste aquí?
Soy Miguel. Tu tataranieto.
¿Tengo... un tataranieto?
Preciso tu bendición, así puedo volver a casa y ser músico.
Como tú. El resto de nuestra familia no me hace caso.
Pero esperaba que tú sí.
Mi muchacho, con un talento como el tuyo, ¿cómo no te haría caso?
¡Tengo un tataranieto!
-¡Mira! ¡Es Frida! -Sí, soy yo. Frida Kahlo.
-Es un honor, señora. -Gracias.
¡Oye, Negrete! ¡Infante! ¿Conocieron a mi tataranieto?
Mi tataranieto.
¡Está vivo! ¡Y para empezar, es músico!
Con hoyuelo, sin hoyuelo.
¡Sin hoyuelo!
Por nuestra amistad.
Movería cielo y tierra por ti, mi amigo. ¡Salud!
¡Veneno!
Sabes, hacía todas mis escenas peligrosas.
Hoy me tengo que ir mi amor Recuérdame
Todo esto viene de mis increíbles fans de la Tierra de los Vivos.
¡Me dejan más ofrendas de las que puedo manejar!
Oye, ¿qué pasa? ¿Es demasiado? Luces agobiado.
-¡No! ¡Es todo grandioso! -¿Pero?
Es que... Te admiré toda la vida.
¡Eres el tipo que lo logró!
¿Pero nunca lamentaste elegir la música por sobre todo lo demás?
Fue duro. Despedirme de mi ciudad natal. Irme solo...
¿Abandonar a tu familia?
Sí. Pero no podría haber actuado de otra forma.
Uno no puede negar lo que está destinado a ser.
Y tú, mi tataranieto, ¡estás destinado a ser músico!
Tú y yo somos artistas, Miguel. No podemos pertenecer a una familia.
El mundo es nuestra familia.
¡Empezaron los fuegos artificiales!
Pronto la fiesta irá al otro lado de la ciudad, a mi Amanecer Espectacular.
Miguel, ¡debes venir al show! ¡Serás mi invitado de honor!
-¿Lo dices en serio? -Claro, mi muchacho.
No puedo. Tengo que ir a casa antes del amanecer.
¡Oh! Realmente necesito mandarte a casa.
Fue un honor. Lamento que te vayas, Miguel.
Espero que mueras muy pronto.
Sabes a lo que me refiero.
-Miguel, te doy mi bendici... -Teníamos un trato, chamaco.
¿Quién eres? ¿Qué significa esto?
¡Frida! Pensé que no podrías venir.
Dijiste que llevarías mi foto de regreso. Lo prometiste, Miguel.
¿Conoces a este hombre?
Lo conocí esta noche. Me dijo que te conocía.
¿Héctor?
Por favor, Miguel. Pon mi foto.
Mi amigo, ya te olvidaron.
-¿Por culpa de quién? -Héctor, por favor...
Tomaste mis canciones. Mis canciones que te hicieron famoso.
¿Qué?
Me olvidaron, ¡porque nunca le dijiste a nadie que yo las compuse!
¡Eso es una locura! De la Cruz compuso todas sus canciones.
¿Quieres decírselo o debería hacerlo yo?
Héctor, nunca quise atribuírmelas. Hicimos un gran equipo, pero moriste...
y canté tus canciones porque quería mantener viva una parte de ti.
¡Cuánta generosidad!
En serio tocaron juntos.
No quiero discutir eso. Solo quiero enmendarlo.
Miguel puede poner mi foto, y yo puedo cruzar el puente.
Puedo ver a mi muchacha. Ernesto, ¿recuerdas la noche que me fui?
Fue hace mucho tiempo.
Bebimos juntos y me dijiste que moverías cielo y tierra...
por tu amigo. Bueno, te lo pido ahora.
¿Cielo y tierra? ¿Como en la película?
-¿Qué? -Ese es el brindis de Don Hidalgo.
En la película de de la Cruz, El Camino a casa.
-Hablo de mi vida real, Miguel. -¡No! ¡Está en la película! ¡Mira!
Nunca se dijo algo más cierto. Merece un brindis. ¡Por nuestra amistad!
Movería cielo y tierra por ti, mi amigo.
Pero en la película, Don Hidalgo envenena la bebida.
-¡Salud! -¡Veneno!
Esa noche, Ernesto. La noche que me fui...
Estuvimos tocando meses por la ruta. Sentía nostalgia...
y empaqué mis canciones.
¿Quieres darte por vencido, estando tan cerca de lograr nuestro sueño?
Es tu sueño. Te las arreglarás.
No puedo hacerlo sin tus canciones, Héctor.
Voy a casa, Ernesto. Ódiame si quieres, pero ya me decidí.
Nunca podría odiarte. Si debes irte, entonces me despido con un brindis.
Por nuestra amistad.
Movería cielo y tierra por ti, mi amigo. ¡Salud!
Me acompañaste a la estación de tren. Pero sentí un dolor en el estómago.
Creí que debía ser por algo que comí.
Quizás fue ese chorizo, mi amigo.
O algo que bebí.
Me desperté muerto.
Me envenenaste.
Estás confundiendo las películas con la realidad, Héctor.
Todo este tiempo, creí que solo fue mala suerte.
Nunca pensé que podrías... Que tú...
-¿Cómo pudiste? -¡Héctor!
¡Seguridad! ¡Seguridad!
¡Me quitaste todo! ¡Rata!
Cuídenlo. No está bien.
Solo quería regresar a casa. ¡No!
Me disculpo. ¿Dónde quedamos?
Ibas a darme tu bendición.
Sí.
Miguel, mi reputación...
Es muy importante para mí. Odiaría que pienses...
¿Que asesinaste a Héctor por sus canciones?
No lo crees. ¿No?
Yo... No. Todos saben que eres el héroe.
Papá Ernesto, ¿mi bendición?
¿Seguridad? Ocúpense de Miguel. Se quedará más tiempo.
¿Qué? ¡Pero soy de tu familia!
Y Héctor era mi mejor amigo.
El éxito no es gratis, Miguel.
Tienes que estar dispuesto a todo para vivir tu momento.
Sé que entiendes.
¡No!
¡Déjenme ir! ¡No!
¡Socorro! ¿Alguien puede oírme? Quiero ir a casa.
-¿Héctor? -¿Chico?
¡Héctor! Debería haber regresado con mi familia. Tenías razón.
Me dijeron que no sea como de la Cruz, pero no les hice caso.
Les dije que no me importaba si me recordaban.
Que no me importaba si estaba en su tonta ofrenda.
Oye, chamaco. Está bien.
Les dije que no me importaba.
¡Héctor! ¿Héctor?
Ella está olvidándome.
-¿Quién? -Mi hija.
Ella es la razón por la que querías cruzar el puente.
Solo quería verla otra vez. Nunca debería haber dejado Santa Cecilia.
Desearía poder disculparme.
Desearía poder decirle que su papá intentaba volver a casa.
Que él la quería tanto.
Mi Coco...
¿Coco?
¿De dónde la sacaste?
Esa es mi Mamá Coco. Esa mi Mamá Imelda.
¿Ese eres tú?
Somos... ¿familiares?
Siempre deseé verla otra vez. Que me extrañara.
Que pusiera mi foto, quizás. Pero eso nunca pasó.
¿Sabes qué es lo peor?
Aunque nunca vea a Coco en el Mundo de los Vivos...
pensaba que al menos un día la vería aquí. Le daría un gran abrazo.
Pero ella es la última persona que me recuerda.
Al instante que se vaya del Mundo de los Vivos...
Desapareces... de este. Nunca la volverás a ver.
Nunca más.
Una vez le escribí una canción, ¿sabes?
Solíamos cantarla al mismo tiempo cada noche.
Sin importar cuán alejados estuviéramos.
Qué no daría por cantársela una... vez... más.
Recuérdame
Hoy me tengo que ir mi amor Recuérdame
No llores por favor
Te llevo en mi corazón Y cerca me tendrás
A solas yo te cantaré Soñando en regresar
Recuérdame
Aunque tengo que emigrar Recuérdame
Si mi guitarra oyes llorar
Ella con su triste canto te acompañará
Hasta que en mis brazos tú estés
Recuérdame
Robó tu guitarra. Robó tus canciones.
A ti debería recordarte el mundo, ¡no a de la Cruz!
No le compuse Recuérdame al mundo. Se la compuse a Coco.
Soy un mal ejemplo de tatarabuelo.
¿Bromeas? Hace un minuto creía que estaba emparentado con un asesino.
Eres una gran mejora. Toda mi vida, hubo algo...
que me hacía diferente. Y nunca supe de dónde venía.
Pero ahora lo sé. Viene de ti.
¡Me da orgullo que seamos parientes! ¡Estoy orgulloso de ser su familiar!
¡Estoy orgulloso de ser su familiar!
¿Dante?
¡Dante!
¡Es Dante!
-¡Imelda! -Héctor.
Te ves bien.
¡Dante! ¡Todo el tiempo supiste que él era mi Papá Héctor!
Eres un guía espiritual de verdad.
¿Quién es el guía espiritual más bueno? ¡Tú!
¡Dante!
¡Ahí están!
¡Miguel! ¡Miguelito! Mira, ¡es Miguel! Está bien.
Mijo, ¡estaba muy preocupada! Gracias a Dios que te hallamos a tiempo.
Y tú... ¿cuántas veces debo rechazarte?
Imelda.
¡No quiero saber nada contigo! ¡Ni en la vida, ni en la muerte!
Pasé décadas protegiendo a mi familia de tus errores.
Estuvo cinco minutos contigo ¡y tuve que pescarlo de un pozo!
Yo no estaba ahí por Héctor.
Él estaba ahí por mí. ¡Trataba de hacerme ir a casa!
No quise escuchar, pero él tenía razón.
No hay nada más importante que la familia.
Estoy listo para aceptar tu bendición.
Y tus condiciones. Pero primero, necesito hallar a de la Cruz.
Para buscar la foto de Héctor.
-¿Qué? -Así puede ver a Coco otra vez.
Héctor debería estar en nuestra ofrenda. Es de la familia.
¡Abandonó a esta familia!
Trataba de ir a casa contigo y con Coco. ¡Pero de la Cruz lo mató!
-Es verdad, Imelda. -¿Y qué si es verdad?
Me dejaste sola con una niña para criar...
¿y se supone que te perdone?
Imelda, yo...
¡Héctor!
Me estoy quedando sin tiempo. Es Coco.
Te está olvidando.
No tienes que perdonarlo. Pero no deberíamos olvidarlo.
Quería olvidarte.
También quería que Coco te olvidara, pero...
Es mi culpa. No la tuya.
Lo siento, Imelda.
Miguel, si te ayudamos a conseguir su foto, ¿regresarás a casa?
¿No más música?
La familia es lo primero.
No puedo perdonarte.
Pero te ayudaré.
Entonces, ¿cómo llegamos a de la Cruz?
Puede que yo conozca una manera.
¡Amanecer Espectacular!
-Buena suerte, muchacho. -Gracias, Frida.
-Ten, déjame ayudarte con... -¡No me toques!
-¿Todos entienden el plan? -Hallar la foto de Héctor.
-Dársela a Miguel. -Enviar a Miguel casa.
¿Tienen sus pétalos?
Ahora, solo tenemos que hallar a de la Cruz.
¿Sí?
¿Te conozco?
¡Eso es por asesinar al amor de mi vida!
-¿Quién... quién diab...? -¡Ella habla de mí!
-¿Soy el amor de tu vida? -No sé. Aún estoy enfadada contigo.
¡Héctor! ¿Cómo hiciste...?
Y esto por tratar de asesinar a mi nieto.
-¿Nieto? -¡Habla de mí!
¡Tú! Espera. ¿Eres pariente de Héctor?
¡La foto!
¡Tras él!
¡Seguridad! ¡Ayúdenme!
-Dijiste "amor de tu vida". -No sé lo que dije.
Eso es lo que escuché.
Su turno, señor. Toca en 30 segundos.
¡Ay! ¡Miguel! ¡La tengo!
¡Apúrate! ¡Vamos!
Señoras y señores...
el único... el original... ¡Ernesto de la Cruz!
Sáquenla del escenario.
¡Canta! ¡Canta!
¡Suéltame!
Olvidé cómo se sentía.
Todavía tienes talento.
Miguel, te doy mi bendición.
Para ir a casa, para poner nuestras fotos y nunca...
Nunca más hacer música.
Nunca olvides cuánto te ama tu familia.
Te vas a casa.
No vas a ninguna parte.
¡Imelda!
¡No se acerquen! Que nadie se acerque. Ni un paso más.
¡Dante!
Ernesto, ¡detente! Deja en paz al muchacho.
Trabajé duro, Héctor. Demasiado duro como para dejar que destruya todo.
Es un niño vivo, Ernesto.
¡Es una amenaza!
¿Crees que lo dejaré regresar a la Tierra de los Vivos con tu foto?
¿Para mantener viva tu memoria? No.
-¡Eres un cobarde! -Soy Ernesto de la Cruz.
¡El músico más grande de todos los tiempos!
Héctor es el verdadero músico.
¡Tú solo eres el que lo asesinó y le robó sus canciones!
¿Lo asesinó?
Soy el que está dispuesto a todo para vivir mi momento.
Lo que haga falta.
¡No!
¡Miguel!
Mis disculpas, viejo amigo. Pero la función debe continuar.
Por favor, mi familia.
¡Asesino!
Orquesta. Y uno, y dos, y uno...
Recuérdame Hoy me tengo que... ¡Oigan!
¡Miren!
Lindo gatito.
¡Bájame! ¡No, por favor! ¡Te lo ruego! ¡Detente! ¡No!
¡No!
¿Qué me perdí?
¡Bravo, Dante!
¡Miguel!
¡Héctor! La foto... ¡la perdí!
Está bien, mijo. Está bi...
¡Héctor! ¿Héctor?
Coco.
¡No! Todavía podemos hallar la foto.
Miguel, está por amanecer.
No. No puedo dejarte.
Te prometí que pondría tu foto. Te prometí que verías a Coco.
Ambos nos quedamos sin tiempo, mijo.
¡Oh, no! ¡No! ¡Ella no puede olvidarte!
Solo quería que sepa que la quería.
-¡Héctor! -Tienes nuestra bendición, Miguel.
Sin condiciones.
¡No! Papá Héctor, ¡por favor!
¡No!
-Ve a casa. -¡No dejaré que Coco te olvide!
¡Ahí está!
¡Miguel! ¡Detente!
-¿Dónde estuviste? -Necesito ver a Mamá Coco, por favor.
¿Qué haces con esa...? ¡Dámela!
Miguel, ¡detente! ¡Miguel!
¿Mamá Coco? ¿Puedes oírme? Soy Miguel.
Vi a tu papá. ¿Lo recuerdas? ¿Papá?
¡Por favor! Si lo olvidas, desaparecerá. Para siempre.
Miguel, ¡abre la puerta!
Ten. Esta era su guitarra, ¿no? Solía tocarla para ti.
¿Ves? ¡Ahí está! ¡Papá! ¿Recuerdas? ¿Papá?
-¡Miguel! -Mamá Coco, ¡por favor! No lo olvides.
¿Qué le haces a esa pobre mujer? Está bien, mamita.
¿Qué te pasa?
Creí que te habíamos perdido, Miguel.
Lo siento, papá.
Ahora estamos todos juntos. Eso es lo que importa.
No todos.
Está bien, mamita. Miguel, discúlpate con tu Mamá Coco.
¿Mamá Coco?
¿Y bien? ¡Discúlpate!
¿Mamá Coco? Tu papá, él quería que tengas esto.
Mamá, ¡espera!
Recuérdame
Hoy me tengo que ir mi amor
Recuérdame
No llores por favor
Te llevo en mi corazón
Y cerca me tendrás A solas yo te cantaré
Soñando en regresar
Recuérdame
Aunque tengo que emigrar
Recuérdame
Si mi guitarra oyes llorar
Ella con su triste canto te acompañará
Hasta que en mis brazos tú estés
Recuérdame
¿Elena? ¿Qué pasa, mija?
Nada, mamá. Nada en absoluto.
Mi papá solía cantarme esa canción.
Él te quería, Mamá Coco.
Tu papá te quería mucho.
Conservé sus cartas.
Los poemas que me escribió. Y...
Papá era músico.
Cuando era chiquita...
él y mamá cantaban canciones muy hermosas.
UN AÑO DESPUÉS
Recuérdame OLVIDADO
Y aquí mismo, uno de los tesoros más grandes de Santa Cecilia.
La casa del respetado compositor, Héctor Rivera.
Las cartas que Héctor escribió a su hija, Coco, tienen las letras...
de todas sus canciones favoritas. No solo Recuérdame.
Y ese hombre es tu Papá Julio.
Y ahí están tía Rosita y tu tía Victoria.
Y esos dos son Oscar y Felipe.
No son solo fotos viejas, ellos son nuestra familia...
y cuentan con que los recordemos.
Dirás que es raro Lo que me pasó
Disfruta tu visita, Héctor.
Parece que anoche Te encontré en mis sueños
-¡Papá! -¡Coco!
Las palabras que dije Se volvieron canción
Versos que tuyos son Y el recuerdo nos dio
Una melodía bella Que el alma tocó
Con el ritmo que vibra En nuestro interior
Amor verdadero Nos une por siempre
En el latido de mi corazón
Amor verdadero Nos une por siempre
En el latido de mi corazón
Ay mi familia Oiga mi gente
Canten a coro Nuestra canción
Amor verdadero Nos une por siempre
En el latido de mi corazón
Ay mi familia Oiga mi gente
Canten a coro Nuestra canción
Amor verdadero Nos une por siempre
En el latido de mi corazón
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