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[música inicia]
♪ En la cima del amor Sacrificio y dolor ♪
♪ Cierran tu corazón ♪
♪ Como siempre ♪
♪ Se deslumbra el sol con tu voz ♪
♪ Y una llama enciende la ilusión ♪
♪ El amor es maravilloso ♪
♪ Y el poder es peligroso ♪
♪ Y voy con la misión ♪
♪ Defender tu corazón ♪
♪ Y pelear como un guerrero ♪
♪ ¡Y yo sin condición! ♪
♪ Mira en el espejo Y ve quién hay en su reflejo ♪
♪ El último dragón ♪
♪ El último dragón ♪
[música termina]
[Tacho] Buenas, patrón.
[música de tensión]
- Tacho. - Exacto.
El mismo que decidió refundir en la cárcel hace tiempo.
Mira, Tacho. Déjame te digo...
Déjame decirte que dejes la botella en la barra.
Déjala en la barra.
A que no me esperabas, ¿verdad, Epigmenio?
Bueno, por lo menos déjame hablar, hombre.
¿Para decir qué?
¿Que te importé lo mismo que un perro de la calle?
- ¡Híncate! - ¡Bueno, ya! ¡Ya, perdóname!
Pues ya es muy tarde, patrón.
Te fui fiel hasta la muerte y mira nada más cómo me pagaste.
Ya, tranquilo, Tacho.
¡Nunca fui para incumplir ninguna de tus órdenes!
Tal vez te fallé, pero nunca te traicioné.
¡Eso ya lo sé!
Yo también hice malas jugadas, también tengo mis errores.
¿Errores?
¡Secuestraste y maltrataste a mi familia!
Y nadie se mete con la familia de uno.
¿Por qué demonios lo hiciste?
Pues porque estaba desesperado, Tacho.
Sí, mientras yo me rascaba con mis propias uñas.
¡Pues lo siento mucho!
De verdad, lo siento mucho.
Pero si de algo te sirve,
te juro que estoy bien arrepentido.
Si de algo te sirve,
te juro que no me importa.
Así que ahora eres el héroe del momento.
Son estrategias de negocio.
Hasta donde yo recuerdo,
esas estrategias no eran parte de tu agenda.
Pues ahora es diferente.
Claro, como eres el héroe.
No, yo no lo llamaría así.
¿Ah, no?
Pues eso dicen los periódicos.
Eres el hombre que detuvo el derrame de petróleo.
Todo el mundo te aplaude.
¿Y qué tiene eso de malo?
Te fotografiaron adulando a un candidato a la presidencia.
Te estás convirtiendo en un político mexicano cualquiera.
Piensa lo que quieras.
Tú juraste que ibas a mantener un perfil bajo
para lograr tus estrategias y ahora hasta parece que te gusta.
Ese es mi trabajo. A ver, ¿adónde quieres llegar con todo esto, Dora?
Hay mucha gente que te quiere ver caer
y tú te estás subiendo en el aplauso.
¿Hay algún problema?
- ¡No! - ¡No!
Qué bueno que por fin se están poniendo de acuerdo en algo, me da gusto.
Bueno, yo me voy con Peligros.
- ¿Nos vemos para cenar? - Sí.
¿Estabas enterada?
Supongo, ¿no?
Por supuesto que sí, Dora.
Entre Miguel y yo no hay ningún secreto, ¿que no fue ese tu consejo?
- Pues a ver si lo aconsejas bien. - Ya basta, Dora.
Lo voy a tomar en cuenta, gracias.
[Miguel] A ver.
¿Tacho Guadaña se fugó del penal?
[Dora] ¿Cómo?
[Tacho] ¡Cállate, chillón!
¡Bueno, ya estuvo bueno, Tacho!
Si me vas a matar, dispara de una vez por todas.
Sí, tú juras que yo voy a seguir tus órdenes.
¡Agarra la maldita silla!
¡Ándale!
¡Es que no entiendo qué quieres!
¿Sabes qué quiero?
Que te des cuenta de las idioteces que estás haciendo.
¿Qué? ¿Qué es esto?
Decidiste cambiarme por el Lobo y te está robando en tus narices.
Tiene su escondite en su propio jardín.
Estás muerto, Lobito.
[ríe] Qué ironía, ¿no?
De haberlo sabido antes, no me hubieras metido a la cárcel.
Siéntate, ¡siéntate!
¿Qué quieres?
¿Verdad que se siente bien jodido que se metan con la familia de uno?
- [Tacho] ¿Eh? - Carmen.
Y tu Lobo.
Jesús, gracias por venir cuanto antes.
Al contrario, gracias por recibirme. Soy un afortunado.
Digo, como vas, en un par de días
ya tu agenda va a estar bien saturada, hasta para mí.
¿Qué noticias me tienes?
Eh... buenas y no tan buenas.
Te escucho.
Estuve investigando a Mauricio Wagner.
Y pues sí, es muy amigo de Carlos.
Interesante.
Sí, Mauricio Wagner ha estado vinculado con algunos apellidos de la lista negra.
- Sí me entiendes, ¿no? - Corrupción.
Sí, correcto.
¿Y qué sabes de Edna?
No, Edna es...
Es una blanca palomita a su lado.
- ¿No tiene antecedentes? - No, nada.
Al contrario, es una mujer de resultados, y muy buenos.
¿Y qué tanto crees que sepa de las actividades de su marido?
Bueno, me supongo que eso es una pregunta
que se hacen todas las mujeres, ¿no? Todo el tiempo.
¿Y de Sayanes?
Bueno, Sayanes va viento en popa, ¿no?
De hecho, ya reforzamos el apoyo para que sea candidato a presidente.
Muy bien, tenemos que mantenernos unidos para eso.
No, yo aquí estoy contigo.
Yo no voy a quitar el dedo del renglón.
¿Y las malas noticias?
Bueno, las malas es que...
Bueno, la efilina está bien buena
y... pues ya me la acabé.
No me queda ni una dosis, entonces...
Por favor, ese no es problema.
Oye, ¿y puede ser un poquito más que la vez pasada?
¿No hay problema?
La noticia de la fuga de Tacho Guadaña no me ayuda para nada.
Lo siento, pero hace mucho que no me das buenas noticias.
[Carlos] ¿Cómo que no?
Corrí al director del penal.
Eso no es suficiente.
Es que necesito algo de suerte,
algo que vuelva a posicionarme dentro del partido otra vez.
Pues ojalá que te vaya bien, pero ya no cuentas conmigo.
¿Por qué?
Digamos que ahora tengo otros intereses.
¿Otros intereses?
O sea... o sea que estás con Sayanes, ¿no es cierto?
No te lo tomes personal, amiguito.
Tú sabes cómo funciona esto.
Sí, claro. Claro que lo sé, sí.
Sé que eres un traidor, eso es lo que sé.
Carlos, pareces un niño chiquito haciendo berrinche.
Yo te aconsejo que busques a Sayanes,
quizá te puede conseguir un buen puesto cuando sea presidente.
¡Sayanes nunca será presidente de este país!
Como quieras.
Pero deberías pensarlo.
No sé qué ganas haciéndote el opositor con él.
Pues ya lo sabes, Epigmenio.
Bueno, quiero que me des la oportunidad de que las cosas sean diferentes.
Yo no soy un idiota.
Eso ya lo sé.
Por eso te quiero de regreso.
Mira, ya es muy tarde.
Y yo no te guardo ningún respeto como patrón.
Pero si yo no quiero ser tu patrón.
Yo quiero que seamos socios.
¿Y cómo es eso?
Pues así nada más, socios.
¿Cómo funciona?
Pues podemos comenzar con un ofrecimiento.
Y de ahí podemos ir escalando, ¿cómo la ves?
¿Como de cuánto es el ofrecimiento?
¿Pues como de cuánto lo quieres?
Entonces, ¿qué tan importante es la cena?
Muy importante.
Bueno, entonces, tiene que ser un vestido atrevido.
De esos con los que cierran los mejores tratos.
Justamente eso es lo que mi marido quiere que me ponga.
¿Y cómo se llama tu marido?
Víctor.
Ah, pues Víctor se va a sorprender cuando te vea con algo así.
¿Te gusta?
Me encanta. ¡Ay!
¿Ya viste por qué te traigo, canija?
¡Cómo sabes! Qué bárbara.
Oye, ¿y tú sigues viendo a tus parejas de amigos
después de que te quedaste viuda?
Ay, no tenemos parejas de amigos.
Ay, amiga, pero que si el dominó cubano, el cigarrito, la cubita.
Ni eso.
Ay, yo no pensé que fueran tan aburridos, ¿eh?
Ay, bueno, no siempre fuimos así. Tuvimos nuestra buena época.
Ay, me imagino. De allá de Ciudad Jiménez, ¿no?
Ay, sí, amiga. No sabes cómo extraño eso.
Ay, ¿cómo no, gacha?
Oye, ¿a poco ustedes eran muy amigueros?
- ¿Se llevaban con toda la gente? - ¡Ay, no! ¡Mira esto!
Ay, más escote, más pierna.
Este, este está divino.
¡Espectacular!
No, es que tienes un gusto.
¡Ay! Qué bárbara, y el color está precioso.
Ay, dame. Lo voy a pedir.
Órale, gracias.
Tan linda mi amiga.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
[Jeremías hace ruido al mascar]
¿Es en serio?
¿Qué?
Deja el maldito chicle.
No pensé que le fuera a molestar.
Uno no se puede concentrar. ¿Y ahí?
¿Qué?
A ver, más te vale que en el futuro no necesite esa hoja, ¿eh?
Porque sino, te vas a meter en problemas.
Señor, no sé por qué está de mal humor.
Aquí tenemos toda la evidencia contra Harry Di Renzo.
Sí, tienes razón, por lo menos tenemos un lavador de dinero en nuestras manos.
[golpes en la puerta]
- Lo encontré. - ¿Qué?
Hay una empresa de Miguel Garza radicada en Delaware,
su nombre es Wissa.
Es una compañía que fabrica baterías para coches
y celdas fotovoltaicas para motores híbridos.
¡Esas son buenas noticias! ¿Eh?
Préndete la ópera, que tengo un buen presentimiento.
Listo, venga.
Quiero saberlo todo, Jeremías, todo.
Empresa, ubicación, clientes, licitaciones, todo.
- No, esto está mal. - ¿Qué está pasando?
[Flaco] Esto está mal, muy mal.
Se están metiendo en el sistema.
- ¿Cómo que en el sistema? - Está mal, esto está muy mal.
- ¿Qué está pasando, Flaco? - [Flaco] ¡Están entrando al sistema!
Sí, ya sé que están entrando, pero ¿desde dónde?
Hay que avisarle a Miguel, ahora. Tiene que estar aquí.
Yo le marco, tranquilo.
¿Otra más?
No, gacha. Aquí la única que está tomando soy yo, no se vale.
Ay, amiga.
Ni modo que agarre la borrachera desde ahorita.
Imagínate que llego hasta las chanclas a la cena con mi marido.
Bueno, pero por lo menos te vas a ver hermosa.
Eh, eso no te lo puedo negar.
¿Sabes? Me da un poco de envidia, me encantaría ir a una fiesta de esas.
¡Ay, no!
¿Sabes que el jijo a veces no me deja ni hablar?
Bueno, pero por lo menos convives.
[Adela] Bueno, cuéntame, ¿quién era tu mejor amiga en Ciudad Jiménez?
No, no tenía mejor amiga.
¿Cómo?
Ay, bueno, pero una parejilla. Ahí, de amigos.
Con la que se la pasaban bien, se echaban su chupito.
Bueno, sí. Podrían ser Roberto y Lucía.
Ellos eran buenas bestias.
- ¿Roberto y Lucía? - Ajá.
Sí, mira. Roberto era el hijo del jefe de mi marido.
Bueno, pero ya fallecieron hace años.
¿Los dos?
Sí, en un atentado.
¡Ay!
¿Cómo? ¿Quién les hizo eso tan feo?
No, pues ni idea.
Bueno, pero ya sabes cómo se las gastan nuestros maridos, ¿eh?
Sí, puros enemigos por todos lados, ¿ah?
Hasta en la propia familia.
¿Sabes? No me hagas mucho caso,
pero yo creo que Roberto odiaba a su papá.
Ay, ¿por qué?
Pues no sé, pero no debe haber sido nada fácil
ser el hijo de Lamberto Garza, ¿no crees?
¡Ay! Se me puso la piel chinita. No, ya.
- Cambio de tema. Salud. - Sí, mejor.
A los ojos, ¿eh?
¿De dónde venía esa infiltración?
Del departamento de Hacienda de Estados Unidos.
El IRS.
Howard Toledo.
¿Hasta dónde llegó?
No lograron desencriptar las claves principales,
pero estuvieron cerca.
Digamos que no llegaron hasta el fondo, pero no van a detenerse.
¿Por qué no ponemos otro firewall? Te puedo ayudar con eso.
Sí, hay que blindarlo, tienes razón. Hacer un filtro por niveles.
Jimena, revisa con ellos cuáles empresas quedan expuestas
y que las cierren de inmediato.
Si detectan algo más, me avisan.
Sí, señor.
[Tacho] Bájate.
Órale.
- ¡Patrón, no! - Quiero que me digas dónde están.
Patrón, ¡lo hacía para protegerlo! ¡Se lo juro!
Por eso lo guardé, patrón.
¡Ya cierra el hocico! No te hagas idiota, Lobo.
- ¿Dónde está el dinero? - Ahí, patrón.
- ¿Ahí dónde? - [Tacho] ¡Cállate!
¿Y este bato mal nacido qué? ¡Esto es entre usted y yo!
Quiero que me enseñes dónde está.
- Yo estuve cuando le dispararon, él no. - ¡Enséñame dónde está!
Ya, ¡ey!
Sin llorar. Órale.
Patrón, era para protegerlo. De verdad, se lo juro, patrón.
Era para tiempos difíciles, patrón.
- [Lobo] Por favor. - ¿Qué te parece, socio?
Todo el guardadito que nos estaba haciendo el Lobo.
Oye, Lobo.
Gracias.
Y para protegernos.
¿Así como estabas protegiendo a mi mujer?
¿Eh? ¿Gozándotela en mi propia cama?
Patrón...
No te preocupes, Lobito.
Te agradecemos mucho el guardadito, ¿verdad, Tacho?
A todo dar, gracias.
¡Patrón! ¡No, patrón!
Patrón, perdóneme, por favor.
- [Tacho] Dije que sin llorar, ya cállate. - ¡Por favor, patrón! ¡Se lo ruego!
- Ahí lo dejo a tu criterio, Tacho. - [Lobo] ¡No, patrón!
A ningún socio mío le han hablado de esa manera, así que tú dirás.
[Tacho] Lobito, ¿sabes rezar?
Pues comiénzale, compadre.
[Tacho ríe]
Bueno, por lo menos fue precavido.
Cavó su propia tumba, mira nada más.
Carnal, ¿se puede?
Sí, adelante. ¿Qué necesitas, Flaco?
Pues, la verdad, nada específico,
pero con esto de que hay que avisarte todo por más inofensivo que parezca...
¿Qué pasa?
Es sobre Kenia.
Está muy rara, más rara de lo normal, pues.
¿A qué te refieres?
No tengo una explicación clara, nada más no me da buena espina.
He llegado a pensar algo similar.
Por lo menos no soy el único.
Mantenla vigilada.
- Perfecto. - Ah, Flaco, otra cosa.
No quiero que Toledo sepa que lo detectamos.
Dejemos que esté confiado.
Igual y en algún momento nos sirve para pasarle información falsa.
Ya estás peinado para atrás.
[tono de mensaje]
[tono de mensaje]
[tono de mensaje]
- ¿Puedes contestar? - [Kenia] No, estoy trabajando.
No manches, más mensajes que Santa en Navidad.
Bueno, ya, déjame en paz, ¿no?
[tono de mensaje]
Mínimo quítale el sonido, ¿no?
[Kenia] Bueno, ya, ¿no? Güey, déjame, neta, en paz.
¿Qué más te da si contesto o no?
Ay, qué desastre. Ya no cabe nada en tu clóset.
- Ya sé. - Oye.
¿Y si regalas un poco de lo viejo para que le demos lugar a lo nuevo?
- Yo tengo una mejor idea. - Sí.
¿Y si paras de decir estupideces?
¡Ay, Chisca!
- Qué llevadita eres. - Es una buena idea.
- [Adela] Rosario. - [Rosario] Sí, pásale, Adelita.
¿Qué onda? Oigan, ¿no tienen unos ganchos que les sobren?
- Claro, mi amor. - ¡Ay! ¿Te fuiste de shopping?
- Eh, pues algo así. - A ver.
- Sí, muestra. - Les voy a enseñar.
- Miren nada más esto que tenemos por acá. - ¡Ay! ¡Apágalo!
Apágalo, nos vas a arruinar la vista.
No, es para una fiesta de disfraces, ¿no?
¡Uy! Si supieran.
Ay, de veras. Ahora ya tenemos dos problemas.
El mal gusto que tiene Adela para vestir.
Pregúntame, yo puedo ir contigo de compras.
A la otra.
Y tú, que tienes más ropa que clóset.
Oye, Chisca, ¿y por qué no donas algo al refugio?
- Oh, pues... - Eso le estaba diciendo yo.
- Pues claro. - Hay que regalar.
Bueno, tienen razón. La verdad que tengo demasiada ropa
y sí podría regalar unas cosas que ya ni uso.
Claro, matas dos pájaros de un tiro, limpias tu clóset y ayudas.
Ajá, y además limpias tu corazón, porque los recuerdos y todo...
Creo que yo mejor me voy a buscar algo de botana,
porque esto nos va a llevar toda la tarde.
Sí, ándale.
Ah, bueno.
- Ay, ¡qué bonita! - Sí, ¿verdad?
Oye, Chisca, ¿y tú te acuerdas cómo se llevaban tu papá y tu abuelo?
Ok con la pregunta.
Sí, ya sé que suena raro, pero no sé, me dio curiosidad.
Mi papá murió cuando yo tenía ocho años.
Así que, la verdad, no me acuerdo de mucho.
Sí me acuerdo que cuando se peleaban tenían un carácter...
¡Uf! Muy pesado los dos.
Mira, seguramente de ahí lo aprendí.
- Ten. - Gracias.
Como te decía, Sayanes.
Tienes todo mi apoyo para tu postulación dentro del partido.
Gracias, Jesús.
Pero algo me sorprende.
¿No estabas tú con Duarte durante las elecciones?
Pues sí, pero...
Digo, si los tiempos cambian,
también los amigos cambian, ¿no?
Claro, entiendo. Pues, enhorabuena.
- Gracias. - Te está saliendo sangre de la nariz.
¿Es en serio?
Ah, qué raro.
Pues mira.
Gracias.
Mira, Sayanes, pues si quedas como presidente,
te voy a pedir un favor.
Que hagas algo para acabar con esta contaminación de la ciudad
porque mira nada más.
Claro, Jesús, dalo por un hecho.
Qué mal.
Perdón.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Ahí se puede ver que la operación siempre es la misma,
la empresa gana cuatro licitaciones, luego pierde una,
vuelve a ganar otras cuatro y pierde otra.
Pierde otra, sí. Operación clásica de empresa pantalla.
Además, pierde contra grandes empresas, como para hacerse la muy inocente.
- ¿Mandaste a alguien a la planta? - Sí, señor.
Mandé a un investigador a Delaware.
¿Cuánto quieres apostar a que Wissa no existe?
No, gracias, señor. No me gusta perder.
Miedoso.
[tono de mensaje]
Voy por algo de comer, ¿quieren algo?
- Sí, tráete algo... - Ahorita lo traigo.
Está rara.
No, no sé.
Está bien rara.
Qué te digo.
No te puedo contestar ahorita, me estás poniendo en riesgo.
Por favor, no insistas.
[Claudia] Héctor, hablé con Marcos
y no hay novedades del paradero de Tacho.
Entonces, no sé.
¿No quieres buscar una custodia o algo?
Ya no sé qué es peor.
Ok, pero fuiste tú el que dio las pruebas para meterlo a la cárcel.
Oye, Claudia, créeme.
Tengo demasiado miedo como para que vengas a remarcármelo.
Ya sé.
Perdón, nada más que puede que no sea tan mala idea que...
Bueno, está bien.
Suponiendo, ¿de dónde vendría la custodia, eh?
Seguramente de alguien coludido.
Te digo, ya no sé qué pensar.
Lo sabía, señor. La empresa no existe.
¿Qué pasó?
El inspector que enviamos llegó a un edifico abandonado
que están por demoler.
Justo quería hablar contigo también.
Estos datos...
Bueno, ¿Edna?
Soy Howard.
Encontramos el talón de Aquiles de Miguel Garza.
Pero qué buena noticia, Howard.
Tiene una empresa fantasma registrada a nombre de Wissa
radicada en Delaware.
¿Y hay manera de incriminarlo?
Tenemos que atraparlo en posesión de las acciones de la empresa.
¿Tienes intervenidos sus teléfonos?
Los de él y su equipo son imposibles de intervenir.
Tenemos el de la casa, pero después del episodio con Dora,
nadie lo ha vuelto a utilizar, ¿por qué lo preguntas?
Porque tengo un plan.
¡Carmen!
¿Dónde se metió esta vieja?
¡Carmen!
[Carmen] ¿Eres tú, papito?
¡Y quién más va a ser, sino yo!
[silencia] ¿Qué va a hacer? No, ven acá.
Mira, Carmen te falló.
Yo entiendo que estés enojado,
pero no la mates.
¡Es la mamá de tus hijos!
La familia es primero, eso dijimos, ¿no?
Está bueno, toma.
Ay, Tacho, ¡ya saliste! Qué bueno.
¿Te vas a quedar?
¡Ay! Epigmenio, ¿qué te pasa? ¡Suéltame, no!
¡Eres una nalga pronta, eso es lo que eres!
¿Qué te pasa?
¿Quieres saber lo que me pasa?
¡Que te estás metiendo con el Lobo, te estás acostando con él
mientras yo lo único que hago es preocuparme por ti!
- ¡Eso es lo que me pasa! - ¡No, Epigmenio!
¡Perdóname, por favor! ¡Estaba supersola!
- Perdóname, ¿sí? - ¿Supersola?
- ¡Vas a ver a lo que es estar sola! - ¡Epigmenio, no! ¡No me vayas a matar!
¡Epigmenio, soy la mamá de tus hijos!
¡Suéltame!
Y cada vez me la echo más a la bolsa, cada vez me cuenta más cosas.
¿Qué piensas?
Sigue sin gustarme que estés cerca de la mujer de Epigmenio.
[Flaco] ¿Se puede?
Sí, adelante, Flaco. ¿Cómo va todo?
El sistema está bajo control, todo en orden.
Aislamos las empresas que podían ser más vulnerables
y los firewalls funcionan perfectamente.
Buen trabajo.
Con su permiso, me voy a seguir chambeando.
[timbre de teléfono]
Hola, Vanessa, ¿cómo estás?
¿Vanessa, la de Los salvadores de vida?
- No. - [Vanessa] Hola, Miguel.
Todo de maravilla, afortunadamente.
Gracias.
Te llamo para invitarte a la función privada de la película.
- ¿Cuándo es? - Es mañana.
Lamento informarte con tan poco tiempo,
la fecha que tenemos apartada la va a tomar una película más grande
y nos gustaría estrenar antes.
Mañana, entonces.
Tu presencia es fundamental para el éxito de la película.
- Ahí nos vemos. - Adiós.
¿Me quieres acompañar?
No sabes cómo me encantaría, pero no puedo.
Ahorita que estoy tan cerca de Carmen, lo último que puedo hacer es alejarme.
La fundación también está en buen momento, así que no me puedo ir.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Toda esta cadena de empresas nos llevó a un solo nombre,
Harry Di Renzo.
Te puedes esconder detrás de miles de laberintos, Harry.
Pero siempre te vamos a encontrar.
Y sí, nos llevó algunos años encontrarte y atraparte.
Pero todas estas pruebas
son suficientes para encerrarte de por vida.
¿Y qué hacemos aquí, entonces?
Verás, te quiero decir que eres un hombre muy afortunado,
porque la única razón por la cual no estás encerrado
es porque quiero hacer un trato contigo.
Tú me vas a ayudar a atrapar un pez más gordo.
¿Estamos?
¿Estamos?
Está bueno que estamos.
- [Ishiro] ¿Es tuya? - ¡Ay!
Qué horror, ¿por qué siempre te apareces así, de la nada?
No sabía que supieras disparar.
No, pues no sé, la verdad.
La tengo como de protección, pero no es como que haya tomado clases.
Ayúdame.
Tener un arma y no saberla usar es más peligroso que no tenerla, Chisca.
Entonces, ¿por qué no mejor me das clases?
Está bien, si tú quieres, yo te enseño.
¿Cuándo?
¿Mañana?
[en inglés] Es una cita.
Mañana.
¿Qué haces a oscuras?
Ana, me espantaste.
- Ay, perdón. - No hay había nadie y de pronto llegas.
Estás viendo que se escapó Tacho de la cárcel.
Ay, ya, tranquilo.
Estoy bien.
Ay, ¿estás tomado?
¿Qué?
Si nada más me tomé un caballito de tequila y ya.
No quiero volver a pasar por esto otra vez, por favor.
Te estoy diciendo que nada más me tomé un caballito de tequila y ya.
Y la botella está ahí, de adorno, para mirarla.
Es que te estás destruyendo otra vez, Héctor.
Vámonos ya, no estoy para sermones, ¿sí?
- Yo te ayudo. - No, yo puedo solo, ve.
- ¿Te lo llevo? - Ya pude, que no. Vámonos, ¿sí?
Esto... Ya.
Conque tú manejes la camioneta, está bien.
Ya, vámonos.
Apaga la luz, ¿sí?
Ay, Dios mío.
¡Se me olvidó mi chamarra!
¿Qué? Ah, pues yo te la traigo, si quieres.
Pero espérame aquí, ¿eh?
- Gracias. - Ahí vengo.
¿Qué haces aquí?
Hola, Gary. ¿Cómo estás, Gary?
A ver, Gary, no estoy para juegos, ¿eh?
¿Que no te das cuenta que Jorge me puede descubrir?
No te puedes estar apareciendo en mi departamento
cada vez que se te da la gana.
Repórtate, por eso pasa eso.
Me reporto cuando sea seguro. Por favor, vete.
Mira, la que trabaja para mí eres tú, no yo.
Necesito información.
Ya, están muy paranoicos en la oficina y ya no me están diciendo las cosas.
Usa tu cara bonita y tus encantos
y consígueme información.
Mira, Gary, lo único que sé es que Miguel se va a ir a Miami
para lo de una película que hizo su empresa.
- ¿Una película? - Sí, no sé nada más.
¿Qué peli...?
Luego te hablo.
¿Quién era?
Ah, no, un chavo que estaba perdido.
Estaba buscando el Museo de Antropología.
Ah, superperdido.
Sí, ya le dije dónde es.
¿Sí? Bueno.
- ¿Y por qué tiemblas tanto? - Ah, te digo que tengo mucho frío.
Gracias por mi chamarra.
[Miguel] Cuídate mucho.
- Te voy a extrañar. - Yo a ti.
- Adiós. - Quería hablar contigo.
- Pero veo que te agarro en mal momento. - Voy a Miami, hablamos a mi regreso.
Si tu apretada agenda lo permite.
- No entiendo por qué eres así. - ¿Perdón?
Dora, no me lo tomes a mal, pero la cabeza no me da para entender
por qué te encanta estar peleada con Miguel.
No, no me encanta estar peleada con él.
Lo que pasa es que digo lo que pienso
y te recuerdo que tiene el mismo carácter explosivo que yo.
Oye, ¿y de dónde crees que lo haya heredado?
¿De su papá o de su abuelo?
¿A qué viene la pregunta?
No sé, curiosidad.
A veces me gustaría saber un poco más de la familia de Miguel, ¿está mal?
Bueno, como tú sabes, el papá de Miguel ya había muerto
cuando yo me casé con Lamberto.
Ay, pues sí, pero a poco nunca te contaron.
¿A qué viene tu interrogatorio, eh?
¿Cuál interrogatorio? ¿Sabes qué, Dora?
Ya nadie puede hablar contigo, está cañón.
[Samuel] ¡Harry Di Renzo!
- ¿Cómo estás, mi amigo? - Bien, hermano.
Oye, ¿cuándo vas a volver a hacer una fiesta de esas legendarias
en uno de tus yates?
Hiciste buenos contactos la última vez, ¿no?
Buenos contactos y algunas otras cositas.
- Bien. - Bueno, ¿y qué te trae por acá?
Pues, estoy interesado en adquirir una empresa
y sé que tú eres el indicado para establecer la transacción.
¿Qué clase de empresa?
Necesito una que tenga sede en Estados Unidos
para hacer movimientos estratégicos de los que tú ya conoces.
Me hablaron de una, Wissa se llama.
Wissa.
No te va a salir barata.
Mi oferta inicial es de diez millones de dólares.
- ¿Diez millones de dólares? - Ajá.
Bueno, suena bien, pero tengo que consultarlo.
Consúltalo.
Salud.
[Regina] Gracias, hija.
No, pero no, ¿yo qué voy a hacer viviendo contigo y con Miguel?
No, gracias por la oferta.
¿Cómo qué?
Pues estar conmigo, abuela, ¿qué más quieres?
Mejor vénganme a ver más seguido.
Yo aquí estoy feliz, tengo a mis amigas,
jugamos al dominó, jugamos al bingo y bailamos.
- No, yo aquí estoy feliz, Adela. - Pues en la casa vas a ser más feliz.
- Ahí está Dora, puedes platicar con ella. - Santa Dora.
Sí, la conocí cuando estábamos en Ciudad Jiménez, sí.
Claro.
Claro, yo no sé cómo nunca hilé, pues si tú viviste muchísimos años allá.
Hasta que tu abuelo consiguió trabajo aquí, en la Ciudad de México.
Oye, ¿por qué dijiste "santa Dora"?
Todo mundo sabía que ella se dedicaba...
Mira, la verdad, no me gusta a mí hablar por hablar,
yo no sé nada.
No, ¿cómo no?
Sí sabes, dime todo lo que sepas de esa familia, abuela.
¿Cómo nunca me habías dicho nada?
A nadie nos hacía mensos,
todo mundo sabíamos de la profesión de don Lamberto
y se le respetaba.
Iban a misa todos los domingos.
Oye, ¿supiste qué pasó con su esposa y con los papás de Miguel?
Pues, una bomba.
Hicieron un atentado
y la peor parte se la llevó su esposa, que se murió.
¿Y los papás de Miguel?
Muy poco tiempo después.
¿Nunca escuchaste nada de quién fue? Quién hizo el atentado o qué.
Mi niña. Pueblo chico, infierno grande.
Chismes sí, siempre hay, pero no. Yo así, con certeza, no sé nada.
Oye, y el primer estreno llegó rápido, ¿no?
Afortunadamente, la productora va muy bien.
Bueno, ¿y entonces? Caballeros, ¿qué pasó?
- ¿Iban a comenzar la fiesta sin mí? - ¡Samuel!
- No sabía que vendrías, ¿cómo estás? - Qué gusto verte, Miguel.
Édgar me comentó que vendrías y no quise desaprovechar la oportunidad
para saludarte personalmente y, por supuesto, proponerte un negocio.
- Dime. - Harry Di Renzo, ¿lo conoces?
No personalmente, pero por reputación.
Es un gran lavador de dinero, ¿no?
Y especulador, que compra y vende compañías.
Exactamente.
Bueno, con Harry yo he trabajado en el pasado
y es de toda mi confianza.
Resulta que él tiene un negocio que quizá sea de tu interés.
¿Cuál es ese negocio?
Lo más importante es aprender a sujetar el arma perfectamente,
para que no te lastime al momento de disparar.
Lo primero, brazo derecho fuerte, dedo a un lado del armazón,
nunca encima del gatillo hasta que estés completamente lista para disparar.
Mano izquierda sirve como apoyo para apuntar
y protege de que pueda caer por accidente el cargador.
Para apuntar cierras un ojo,
con el otro miras por encima de la mira hacia tu punto.
Ahora, respiras y cuando estés lista,
quitas seguro.
[disparo]
¿Quieres intentarlo?
Primer paso.
Ah, estar segura que el seguro está puesto y está puesto.
Apunta.
Cierra un ojo y ve por encima de la mira.
Respira.
Aguanta tu respiración.
Está muy bien.
Está muy bien para ser tu primer tiro, Chisca.
Inténtalo de nuevo.
Vamos.
¿Y entonces, Miguel? ¿Qué tú piensas?
No sé.
Mis colaboradores encontraron filtraciones del IRS.
Solo superficiales, nada que pasara a mayores,
pero ahora que apareciera este ofrecimiento así, de la nada,
para comprar Wissa,
se me hace sospechosamente conveniente.
Oye, Miguel, pero a mí no me parece, entonces, el mejor momento
para hacer una operación de ese tipo.
Sí, ¿sabes lo que pasa? Que Harry es de toda mi confianza,
pero ahora que lo mencionas, Édgar.
Creo que tienes mucha razón,
creo que no deberíamos de arriesgarnos.
Vamos a hacerlo.
Miguel.
Oye, pero diez millones de dólares a la escala en que nos movemos
son pocas cosa.
¿Para qué vamos a tomar ese riesgo?
Gracias por el consejo, pero confíen en mí.
Samuel, ¿qué hace falta para cerrar esa operación?
Bueno, entonces, sería cuestión de conseguir los papeles
de las acciones de la empresa.
Las mandaré a pedir inmediatamente.
Socio, ¿seguro que era aquí?
Sí, es aquí.
Nada más que esto está muy callado y no me gusta, Tacho.
¿Crees que nos haya vendido el tal Jaramillo?
Pues a estas alturas, yo no confío en nadie.
Y menos en ese desgraciado, pero lo necesitamos.
¿Pues qué, señores? ¿Qué pasó, ah?
Epigmenio.
Bienvenido a Colombia.
Ya les tengo a todos los socios reunidos,
así que cuando quieran, nos vamos.
Él es Tacho, mi nuevo socio.
Mucho gusto.
Los socios de Epigmenio son bienvenidos por acá también.
- ¿Nos vamos o qué? - Sí, dale.
[Jaramillo] Vamos.
Ay, Dios mío, ¿y ahora quién está molestando?
¿Qué es ese ruido?
¡Ay! ¡El teléfono fijo!
Nunca había sonado.
¿Bueno?
Mire, no queremos nada de lo que vende.
Rosario, no me cuelgues, soy Miguel.
Señor, Miguel. Disculpe, pensé que sería alguien molestando,
como nunca suena el teléfono fijo.
[Rosario] ¿Todo está bien?
Sí, todo bien.
Es que no puedo comunicarme con Chisca, ¿está por ahí?
Claro que sí. Ya la mando a traer, un momentito, por favor.
¡Cheesecake!
- Te habla el señor Miguel. - [Chisca] ¿Cómo que me habla?
[Rosario] Ahí, en el teléfono fijo.
Sí, ya vi.
Neta.
- ¿Bueno? - [Miguel] Hola, Chisca.
Necesito que vengas a Miami lo antes posible.
¿A Miami? ¿Por qué? ¿Qué pasó?
Me urgen unos papeles y no confío en nadie más para traerlos, ¿puedes?
- Sí, claro. - Gracias.
Le voy a decir a Patricia que se encargue de la logística de tu viaje,
Trejo te va a dar los papeles.
- [Chisca] Ok. - [Miguel] Muy bien, aquí te espero.
Procuradora, tenemos una nueva pista.
Es Carmen.
¿Qué onda, gacha?
Sí, ya voy en camino, ¿estás bien?
Ok, tranquila, ahorita te veo.
¿Qué pasó?
Se escuchaba muy angustiada.
Como todos sabemos, señores,
la efilina nos perjudica más de lo que nos beneficia.
Si nosotros somos los proveedores más grandes del mundo.
¿Por qué vamos a dejar de ser dueños de nuestro producto
para acabar siendo gatos de Miguel Garza?
A ver, no. Espérate, déjame a mí.
En pocas palabras, la efilina no nos sirve.
- Perdemos mercado, perdemos... - Sí, pero el problema aquí,
es qué vamos a hacer con toda la gente que se unió a Miguel en la isla, ¿ah?
Pues piensa, Jaramillo.
Los japoneses están dentro
porque acabaron siendo socios de la producción,
los italianos porque ellos distribuyen en toda Europa,
los serbios y los rusos,
a esos les da lo mismo distribuir una cosa que la otra,
pero nosotros no, señores.
¿Y qué proponen? ¿Cómo paramos toda esta vuelta?
Pues lo primero es frenar la efilina.
Ya después nos preocupamos cómo desaparecemos a Miguel Garza.
MIAMI, FLORIDA. ESTADOS UNIDOS
Aquí están los diez millones de dólares.
¿Están marcados?
Aun así, es un riesgo grande sacar este dinero.
Así que más vale que la operación sea impecable, Howard.
Así será, señor. Se lo aseguro.
Aquí está el dinero.
Necesito verlo.
[Howard] Te estaremos observando en cada momento,
ese dinero está marcado, así que no pienses en pasarte de listo.
Carmen, ¿qué te pasó? ¿Quién te hizo eso?
Mi marido.
¿Tu marido?
Ajá.
¿Cómo? Yo pensé que tu marido estaba muerto.
No, yo te mentí.
Mi marido está vivo y se llama Epigmenio,
Epigmenio Moncada.
[en inglés] ¿Me puedes ayudar a poner esto ahí? ¿Sí? Gracias, está pesada.
[en inglés] Sí, gracias.
Señorita Garza.
Señorita Garza.
[Chisca] ¿Ajá?
Está detenida. Por favor, acompáñenos.
¿Por qué?
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