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En 2008, tuve la oportunidad de pasar un tiempo
en el hogar de Stanley Kubrick, cerca de Londres.
Fui a entrevistar a su esposa, Christiane,
y, durante nuestra conversación,
mencionó a un italiano que, durante 30 años,
se había ocupado de todo lo relacionado a su esposo en el plató
así como en la vida diaria.
Así que decidí salir a buscar a ese hombre.
Y finalmente, lo encontré.
Se llama Emilio D'Alessandro.
Y desde 1999, el año de la muerte de Kubrick,
se mudó de vuelta a Cassino,
una pequeña ciudad a medio camino entre Roma y Nápoles.
En su garaje,
Emilio ha logrado mantener intacto un verdadero tesoro.
Todos los objetos y fotografías,
todas las cartas y notas...
...son un recuerdo de una de las muchas aventuras que vivió
durante casi 30 años junto a Stanley.
"Querido Emilio:"
ASISTENTE DE SK
EL RESPLANDOR
NACIDO PARA MATAR
IMPRESIÓN 28
OJOS BIEN CERRADOS
NARANJA MECÁNICA
Deshazte de esta nota.
Es 1960,
Emilio tiene 18
y decide probar suerte lejos de casa.
Así, se sube a un tren
y termina en Londres.
Conoce a Janette, una inglesa buena.
Se casan. Y poco tiempo después,
nacieron Marisa y John.
Mientras tanto, Emilio ha pasado de un empleo al otro
hasta que su atención por los detalles y puntualidad
le ganan un lugar en un taller mecánico cerca de Brands Hatch,
el legendario circuito de Fórmula 1.
Un día, ocurre que se sienta al volante de uno de los autos de carrera
y los deja a todos con la boca abierta.
Es rápido.
El encargado del circuito quiere que Emilio sea parte de su equipo.
Durante su primera carrera oficial,
increíblemente, Emilio logra llegar en tercer lugar.
Pero las carreras de autos no alcanzan para mantener a su familia.
Y decide buscar algo que le permitiera mantenerse detrás del volante.
Y encuentra trabajo como chófer de radiotaxi.
Una noche, en 1970,
Londres está cubierta de nieve,
y Emilio es el único chófer de la compañía de radiotaxis
que acepta el reto
de realizar la entrega que cambiará su vida.
Una noche, me llamó la oficina de Maps Minicabs:
"¿Estás disponible
y serías capaz
de llevar algo
a un plató en una locación
al otro lado de Londres?
¿Seguro que puede conducir con el estado del camino?"
Dije: "No hay problema.
¿De qué se trata, de personas o qué?". "No, es un objeto lo que debes llevar".
Sin decirme qué.
Ni pensé
que se trataba
de un tronco plano enorme.
Lo pusieron en el auto
y, por todos lados,
era demasiado grande para mi auto.
Así que lograron meterla a presión en el...
...asiento trasero...
...de costado,
hacia afuera.
"Dios mío, tengo que cruzar Londres".
Y todos me miraban.
Les dije: "¿Serían tan amables de darme
una manta o algo para cubrir esto?".
Me dirigí a destino.
Entregué la cosa
y eso fue todo.
No sabía qué hacía ni para quién.
Solo sabía que era Hawk Films.
Pero alguien de ese plató
ha notado el valor y la puntualidad de Emilio.
Se trata de un joven director estadounidense
quien, al igual que Emilio,
se mudó a Inglaterra permanentemente con su familia.
NO DESEADO EN VIAJE
Recibí una llamada telefónica
que decía...
...que alguien quería conocerme.
Y la secretaria me preguntó:
"Pero ¿sabe para quién trabaja?".
Dije: "Sí, por supuesto.
Hawk Films".
"No", dijo.
"Hawk Films es una compañía.
El responsable de ella,
esta Hawk Films,
¿sabe quién es?".
"No".
Entré al vestíbulo
de esta casa,
con unos perros que corrían
y gatos y demás.
Y...
...sale una persona
con barba larga,
cabello espeso...
Sonrió
y me dijo: "Me llamo Stanley Kubrick".
Solo lo miré.
"Y yo, Emilio D'Alessandro".
Sacó un recorte de periódico del bolsillo
y preguntó: "¿Eres tú?".
LA GRAN OPORTUNIDAD DE EMILIO
Su prueba más difícil en la pista
Brands Hatch el 14 de diciembre
en primera carrera.
"¿Conduces en la ruta como lo haces en el circuito?"
Dije: "De seguro que no, señor".
En la ruta, tengo que respetar el límite de velocidad.
"¿Quieres trabajar
para una compañía
que hace películas?"
Pregunté: "¿Que hace películas?
Me interesa conducir".
Dijo:
"Creo que eso es algo
que estamos buscando".
Muchas gracias, señor.
Adiós y nos veremos mañana".
"De acuerdo".
Así que al día siguiente, me preguntó:
"¿Preferirías usar mi Mercedes?
¿O puedes usar tu propio auto?".
"La elección es suya", dije. "Es lo mismo para mí".
"Bueno", dijo...
"Creo que usaremos tu auto".
Se subió al auto...
...y tocó los asientos y todo...
Miraba a su alrededor.
Dijo: "Pero este auto es nuevo.
¿Hace cuánto que lo tienes?".
Dije: "Bueno, lo compré
algo barato porque es usado".
Dijo: "¿Qué? ¿Usado?
Pero todo está nuevo.
El mío está todo gastado adentro.
Mi chófer lleva el auto
al lavadero".
Dije: "No, esto se hace todo a mano
a mi ritmo".
Bueno, durante el regreso,
me dijo: "Bueno, muchas gracias por el cómodo viaje
y aquí tienes".
Y me dio cinco libras.
"Esto es por la comodidad que sentí.
Y la seguridad".
Confirmación
de empleo.
Emilio es ahora contratado oficialmente como chófer personal de Kubrick
y comienza a trabajar en Abbots Mead,
la casa en la que vive el director con su esposa y sus tres hijas.
Y también centro de control de sus producciones.
Le fascina un letrero en todas la habitaciones
que ilustra la esencia de la disciplina de Kubrick.
Son 12 reglas simples.
Uno: "Si lo abres, ciérralo".
Dos: "Si lo enciendes, apágalo".
Tres: "Si lo destrabas, trábalo".
Cuatro: "Si lo rompes, arréglalo".
Cinco: "Si no puedes arreglarlo, llama a alguien que pueda".
Seis: "Si lo pides prestado, devuélvelo".
Siete: "Si lo usas, cuídalo".
Ocho: "Si ensucias, limpia".
Nueve: "Si lo mueves, ponlo en su lugar".
Diez: "Si le pertenece a alguien más, pide permiso para usarlo".
Once: "Si no sabes cómo se usa, no lo toques".
Doce: "Si no te incumbe, no te metas".
En Abbots Mead, Emilio conoce a Andros Epaminondas,
el asistente personal y mediador de Kubrick.
Y cuando Andros abrió este garaje,
dijo: "Este es el Unimog".
El Unimog es un camión fabricado por Mercedes.
Puede subir escalones
y andar bajo el agua.
"¿Puedes conducir esto?"
Respondí: "Bueno, es un auto muy bonito, pero si tiene volante
y ruedas, por supuesto que se puede conducir".
Dijo: "Bueno, inténtalo, amigo".
Cuando abrí esa cosa,
miré...
...la palanca de cambios y había palancas por doquier
junto al volante.
Dije: "Dios mío, creo que quizá deba leer el manual".
Cuanto más leía, más me interesaba
ponerle las manos encima
a esta bestia.
"Aquí vamos".
Me persigné. "Ayúdame, Dios".
Y cuando puse la llave, presioné el botón, porque tenía...
...un botón,
y el sonido...
...era como una metralleta.
Pongo el Unimog en reversa
y salgo.
Y Stanley, desde la ventana...
...aplaudía.
Levanté la vista y le hice...
Él baja...
Ni estaba totalmente vestido.
No tenía zapatos. Le preguntó a Andros:
"¿Cómo diablos logró sacar eso?
Todos tienen miedo de conducirlo".
"Sr. Kubrick, ya está. Ya salió".
Y Andros dijo: "No te atrevas a decirle 'Sr. Kubrick'.
Dile 'Stanley'.
Y otra cosa. Deshazte de esa maldita corbata
y del traje".
Pregunté: "Andros,
¿de qué hablas?".
Emilio recibe
sus tareas diarias
mediante un flujo de notas escritas a mano por Stanley
y dejadas por doquier.
"Emilio, explora las goteras.
Seca el techo y revisa el tejado
para ver si el drenaje está bloqueado.
Stanley".
"Emilio, llena el tanque,
revisa el aceite, presión de neumáticos,
lava y limpia interiores y cojines".
"Emilio, trae el auto a la casa".
"Emilio, ¿me llevas a 9 Gainsborough Gardens, Hampstead?
A las 10:00 a. m.".
Emilio pronto descubre
que Stanley adora los autos tanto como él.
Prefiere los fabricantes alemanes
porque cree que garantizan una seguridad total.
Para Stanley, los autos son una extensión de su oficina,
y quiere instalar un teléfono en cada uno
junto con artículos de oficina.
Le gustaba ver cómo funcionaban y eso.
Y le gustaba conducir.
Pero al volante...
Stanley al volante
era como un...
...elefante en un bazar.
Un día,
me dijo: "Tú haces este trabajo por mí
y yo cuidaré de mí mismo".
Dije: "Bien, Stanley.
Sigo con mi trabajo.
Te veré allí cuando llegues".
Luego de media hora,
recibo una llamada.
"Emilio,
arruiné mi Mercedes".
"¿De qué manera?"
"Entró al garaje".
"¿Entró al garaje?
¿Dónde estabas tú? Está bien.
Déjalo donde está.
Solo apaga el motor si sigue encendido.
Sal de allí. Iré a buscarte y te llevaré".
Y cuando vi el auto,
pensé: "Dios mío".
Este Mercedes,
un sedán,
se podía ver
que había quedado como un cupé.
Solo Dios sabe si hablaba por teléfono o qué, o si miraba otra cosa.
Se estrelló contra las...
...puertas muy pesadas del garaje.
Ese era el Mercedes.
Luego, por fin, llega el Porsche.
"¿Para qué necesitamos este auto, Stanley?
¿Planeas competir?"
"Bueno, probémoslo".
Así que vamos
hacia Londres...
...para ir al dentista.
Dijo: "Yo conduzco".
"Bien, seré el acompañante".
Conduce él.
Y decide atender el teléfono.
Y habla por teléfono, conduce
y yo veía los espejos.
Yo usaba las manos: "Para aquí,
porque estás demasiado cerca".
En un momento, dije: "Stanley, detente, por favor".
"¿Qué hice?"
"Bueno, en este momento, gracias a Dios, nada.
Vas demasiado lento,
demasiado cerca.
Quítate del...
...asiento.
Yo me sentaré allí".
Mientras llevaba a los Kubrick
y se ocupaba de los autos en Abbots Mead,
Emilio notó que algo sucedía.
Stanley está listo para comenzar a trabajar en su próxima película,
que se rodará mayormente en Irlanda.
Una mañana,
de la nada, veo
todos estos miniautobuses,
Volkswagen,
que llegaban a Abbots Mead.
Y apenas había lugar
para poner estos 32 miniautobuses.
"¿Qué sucede con esto?"
Dije: "Bueno, Andros...
Pensé que iba a ser en Irlanda".
"Sí, todos van a Irlanda".
Hasta Unimog.
El primer actor que conocí
fue Ryan O'Neal.
Sentí como: "Dios, lo he visto actuar
en telenovelas y otras películas.
Es muy amable".
Un día, estábamos encerrados por un grupo
de niñas adolescentes
y lo reconocieron.
Comenzaron a gritar y todo,
porque querían acercarse a Ryan.
Así que su guardaespaldas me preguntó: "Emilio, ¿dónde está el auto?"
Dije: "Bueno, está aquí".
Abrió la puerta,
empujó a Ryan para que entrara
y yo ya estaba sentado detrás del volante.
Dije: "Rápido, cierren las puertas".
Me marché
con su Mercedes blanco
a las calles secundarias de Londres.
Pero, por desgracia, tuve que hacer mi truco
como lo haría en un circuito.
Por supuesto, creo que Ryan se asustó un poco,
pero todo salió bien.
Lo llevé de regreso
al departamento.
Estaba un poco sobresaltado.
Y no me quitaba los ojos de encima.
Dije: "Bueno,
está en casa".
Al comienzo de la producción de Barry Lyndon,
Stanley hace que Emilio vaya y venga de Irlanda,
algunas veces, para seguir una carga por el mar
para asegurar la entrega segura de utilería y suministros técnicos.
Y otras veces, le pedía que volara hasta cuatro veces por día
para entregar documentos importantes en mano.
Luego, Stanley le pide a Emilio que busque una fábrica de velas
que garantice una producción constante de velas
durante los próximos tres años.
Emilio cumple la orden sin tener idea de lo que tramaba Stanley.
Rodar una película a la luz de las velas.
Además de las necesidades de la producción,
Stanley le pide que se encargue de sus necesidades personales también.
"Emilio, estoy un poco cansado y no puedo pensar en lo que digo.
Cómprame una botella de whisky Teacher's o Haig,
una botella grande, con este dinero.
Que tengas un buen viaje y cuidado con los pájaros frustrados".
Grabando.
Acción.
Esto continuó, sin fines de semana,
días festivos ni cumpleaños.
Mi familia ya no me veía.
Si había alguna celebración en la escuela,
iban todos los padres,
madres y padres,
y Janette me dijo una vez:
"Nunca estás allí".
Luego del segundo año de grabación,
Janette se enferma
y necesita estar en el hospital.
Emilio querría estar cerca de su esposa,
pero es el único que puede cuidar de sus hijos.
Stanley, que quiere a Emilio consigo en el plató,
encuentra una solución.
Pregunté: "¿Cómo?". "Van a Abbots Mead.
Tengo personal allí.
Pueden cuidarlos y tú puedes seguir trabajando".
Cada noche, más o menos, cuando iba a verlos,
me miraban como diciendo:
"¿Qué diablos sucede?".
TEATRO PACIFIC'S CINERAMA
En 1975, se estrena Barry Lyndon y el ritmo en Abbots Mead se calma,
pero no para Emilio.
Debido a su creciente agenda laboral,
no tiene tiempo para dedicarse a sí mismo,
a su familia ni a su entrenamiento semanal en la pista de carreras.
"Emilio D'Alessandro ha corrido
con Motor Racing Stables, pero debido a sus compromisos, no
lo hace regularmente.
Pero su historial es bueno y muestra
que termina sus carreras sin accidentes. Atentamente".
Stanley teme que Emilio tenga
uno de los muchos accidentes que ve en la televisión
e intenta convencerlo de que no vaya.
Por un tiempo, Emilio logra mantener las sesiones de los fines de semana.
Pero Stanley los ocupa también.
Y Emilio se ve forzado a abandonar
y olvidar el sueño de convertirse en piloto de Fórmula 1.
Poco a poco, los pedidos de Stanley se vuelven más y más exigentes,
y se alejan de su trabajo original.
"Emilio, el cierre de esta nueva chaqueta azul que compraste hace poco
no funcionó bien desde el principio
y ahora, no funciona para nada.
Devuelve la chaqueta y que arreglen el cierre
o cámbiala.
Gracias, Stanley.
La chaqueta está sobre el estante en la cocina".
"Emilio, la chaqueta azul de golf con el cierre roto
regresó a mi habitación.
Si todo lo que hiciste fue abrirlo, no está bien,
porque el cierre se ha trabado de forma intermitente
cada dos días desde que estrené la chaqueta.
Hay que devolverla a la tienda y que la arreglen o la cambien.
Está sobre la silla".
"Emilio, dos peces espada, dos filetes de salmón.
Si tienen gambas muy grandes, compra 16".
El teléfono no paraba de sonar.
Uno podía estar cocinando la cena
y el teléfono sonaba.
Y uno creía que era un amigo
o algún miembro de la familia,
pero era Stanley.
"¿Dónde está Emilio?"
Respondí: "No tengo idea de dónde está Emilio.
Está trabajando para usted".
Ella dice: "Stanley es más importante que yo".
Dije: "Sí.
Si me necesita, no me puedo negar".
"Bueno, yo también te necesito".
El teléfono suena,
ella atiende y era Stanley.
Ella dice: "Hasta cuando discutimos,
está en el teléfono".
Cuando regreso al trabajo la mañana siguiente,
Stanley me regaña y yo pienso: "Cielo santo.
Primero, mi esposa...
...y ahora esto".
Dije: "Stanley, ¿qué sucede?".
"Bueno, tienes que explicarme por qué no puedo llamarte
cuando te necesito.
O no respondes o tu esposa dice: 'Siempre es usted'".
Y dije: "Bueno, sí, siempre llamas tú
cuando estoy en casa.
Y ella está un poco molesta
porque no puede hablar
con sus amigos.
Y también, ya sabes, siempre eres tú".
Entonces, dijo: "Bien, en ese caso,
para darle un descanso,
¿te importaría si tuviera mi propia línea...
...en tu casa?".
Y lo hizo.
FINCA CHILDWICK BURY
En 1979,
Kubrick compra una finca a media hora de Londres.
Se llama Childwick Bury,
pero todos le dicen "Childwick".
El lugar está aislado y lejos de los fisgones.
Es perfecto para Stanley que ahora se ha convertido en una celebridad.
Junto a la casa principal, se encuentra un establo enorme
que le interesa a Stanley.
Será el lugar perfecto para instalar sus oficinas de producción
y como depósito de utilería y vestuario
que necesitará antes y después de rodar una película.
Emilio.
Además, los numerosos gatos y perros que crecieron en la casa en Abbots Mead
serán libres de deambular el parque enorme que rodea la propiedad.
La casa de Stanley era
más o menos
como un enorme zoológico abierto.
Lo que sea que entrara, él quería cuidarlo.
Estaba obsesionado con, ya sabes, que las personas...
...abandonaran perros, gatos
y, cada vez que encontraba algo,
tenía que rescatarlo.
Había que llevarlo
al veterinario y encontrarle hogar.
Un día,
Stanley me dijo:
"Mira. La amiga de Christiane
tiene este pobre burro.
Si no le encuentra
un hogar, tendrá que ser
sacrificado".
Así que Stanley dijo: "Tenemos lugar aquí.
¿Por qué no organizas
el transporte y lo traemos aquí
para que el burro sea feliz?".
"Emilio,
pongámosles collares a los gatos con la dirección y teléfono de Childwick Bury.
"Esta noche, gatos.
Te sugiero que los alimentes lo más tarde posible.
Cuando los hayas reunido,
enciérralos como te digo.
Asegúrate de que las dos puertas a ambos lados del baño estén cerradas
para que Freddy y Leo
estén separados por dos puertas.
De lo contrario, pasarán toda la noche arañando la alfombra".
"Emilio, los perros necesitan polvo antipulgas".
"Emilio, machuca esta pastilla en un poco de comida para Leo,
una porción pequeña para asegurarte de que la coma por completo.
Stanley".
"Jessica comió bien
y pesa 2,66 kilogramos a las 4:00 a. m.".
"Emilio, cepilla los perros".
"En caso de incendio,
no dejes que salgan los animales.
Pon los gatos en un auto, preferiblemente, uno estacionado en la entrada,
y a los perros en otro.
Luego, cuando puedas,
lleva los autos al lado, a Chantry,
hasta que la situación haya vuelto a la normalidad.
Asegúrate de que ninguno escape".
"Planea por adelantado y sé más listo que los animales
si es que puedes".
"Querido Emilio:
gracias de nuevo por lo que hiciste por Polly
y por mí.
La extraño mucho.
Stanley".
Ahora, Emilio se ve forzado a ir y venir de Londres muchas veces por día.
Stanley quiere que Emilio se ocupe de tareas delicadas,
como la entrega de armas que usa a menudo en el campo de tiro
y el mantenimiento y limpieza de sus oficinas
que le pide que supervise en persona.
"Emilio, lleva a Tony a la sala de fax y quédate con él
mientras arregla el atasco de la máquina de fax.
Dile que hay un atasco.
Pregúntale también dónde está el manual de la máquina".
"No dejes que entre nadie a menos que estés tú.
Tony no es tu substituto".
"Si alguien tiene que trabajar aquí como Chris el viernes
y tú no puedes estar presente, entonces que regrese".
"Sábado. Emilio, empacar mis libros.
Empácalos y séllalos como describo a continuación.
¿Queda espacio en la caja?
Pon burbujas. No agregues más libros.
Sella las cajas con cinta de sellar
y escribe en ambos lados
'Libros de SK'".
Durante sus interminables viajes a Londres,
Emilio tiene que buscar películas que Stanley estudia de cerca
en su nueva sala de proyecciones.
"Emilio, quédate con El exorcista".
Un día, me dice: "Mira.
Tengo que llamar por teléfono...
...a Fellini.
Federico Fellini. Así que...
...quédate cerca
porque no creo que podamos entendernos".
Y ahí estamos.
Marcó el número de Federico
y él atiende.
Le dije a Federico Fellini:
"Me llamo Emilio D'Alessandro y trabajo para Stanley Kubrick.
Le gustaría saber cómo hizo esto
y eso".
Federico Fellini comienza a darme números y...
Bueno, no paré de escribir.
Y termino.
Comienzo.
Arriba, abajo.
Bueno...
Como sea, cuando Federico me pide que le pregunte a Stanley
qué iba a hacer después,
le pregunté a Stanley:
"¿Qué digo?".
El rostro de Stanley decía: "No.
Adiós".
Así que le dije: "Federico,
debo saludarte de parte de Stanley.
Si quieres hablar, hablamos,
pero él está ocupado y yo debo irme porque suena otro teléfono".
"Gracias. Saluda a Stanley por mí".
Me encontraba en Londres,
suena el teléfono
y era Stanley.
Todo preocupado por sus niños.
"Emilio, regresa.
Algo ha sucedido aquí".
Rápidamente, regreso.
Y entro a su oficina.
Está allí.
Y mira por la ventana.
Y me preguntó:
"¿Ves todo eso?".
Dijo:
"Están todos muertos".
Dije: "Stanley,
son solo conejos tomando sol
para calentarse
y están estirados".
"No, están muertos,
porque estas malditas granjas aquí continúan rociando
cosas, químicos,
y creo que están muertos".
"Bueno, ¿me pediste que volviera para esta locura?".
Salgo y aplaudo.
Y los benditos conejos desaparecen.
La siguiente película será rodada en EMI Studios por completo,
a 15 minutos de Childwick.
El departamento artístico de Kubrick
construye una réplica funcional de un hotel real situado en Colorado.
Cada detalle dentro y fuera se copia con exactitud.
Por segunda vez,
Emilio es testigo de cómo Stanley puede crear un universo cinemático completo
y a los personajes que viven en él.
Llego a la oficina de Stanley en EMI Studios.
Había una persona sentada.
Stanley me dijo: "Emilio, este es Jack Nicholson,
el nuevo actor de la película".
Bueno, antes de que comenzaran a rodar la...
...película,
me preguntó: "¿Qué te parece Jack Nicholson?".
Dije: "Bueno, se ve bien.
Pero ¿por qué no usas a Charles Bronson?".
Y se rió.
Jack era, digamos, muy bueno.
Pero no en verdad, porque, a veces, solía molestar
con su comportamiento.
Solía ponerse algo en el brazo,
o en la mano y lo olía.
Luego liaba cigarrillos
y pensé: "Bueno, puedes pagar cigarrillos ya hechos.
¿Por qué preparar los tuyos?".
Pero cuando los fumaba en el auto,
yo tenía la cabeza grande como el mundo.
Quería explotar.
Si él veía algo caminando en falda,
decía: "Desacelera porque quiero darle un buen vistazo a eso.
Y, si era linda,
bueno, ya sabes,
le preguntamos
si puede venir con nosotros".
Le dije: "Stanley, mira.
Me gustaría mantenerme alejado de Jack Nicholson".
Me dijo: "Tienes que decirme por qué".
Y le dije por qué.
Dijo: "Emilio, te prometo
que ya no tendrás nada que ver con él.
Así que, por favor, olvídate de todo".
Ahora, Stanley tiene confianza plena en Emilio,
quien, a su vez, está agobiado por todo tipo de pedidos,
profesionales y privados.
"Querido Emilio: Cobra el cheque y toma lo que necesites.
Stanley".
"Emilio, hay cinco libros en el suelo de mi habitación bajo la televisión.
Hay que devolverlos a la London Library
y que te den un recibo con los títulos.
No es urgente, pero dame el recibo luego de que lo hayas hecho.
Gracias, Stanley".
"Emilio, compra una selección de diez tipos diferentes
de fiambre y salchichas de Waitrose,
no carne empaquetada
y no pavo, pollo, carne asada ni jamón".
"Ve a una ferretería
y cómprame algunas muestras de termómetros de habitación baratos,
una de cada tipo. Nada elegante.
Quiero controlar la temperatura ambiente
de cada habitación durante el fin de semana en la casa principal.
Y quiero saber cuánto cuestan los termómetros
para ver si tiene sentido comprarlos".
"Encontré mi anillo.
Alfombra junto a la cama".
"Emilio, el domingo de Pascua 6 de abril es el cumpleaños 21 de Anya.
¿Puedes pedir un pastel de la mejor pastelería?
Cuéntame de la pastelería".
"Gracias de nuevo por lo que has hecho.
Nadie podría haber hecho más.
No podría haberlo logrado sin ti. Stanley".
Los padres de Stanley
llegaron a Inglaterra para unas semanas de vacaciones.
Y Stanley me dijo:
"Mira. De ahora en más, mientras estén aquí,
tómate todo tu tiempo para llevar a mis padres por Londres.
A donde quieran ir, ve con ellos.
Y también, pregúntale a tu esposa
si puede darte una mano.
Trátalos
como si fueran tus padres".
Y...
...eligió un día
para invitarlos al estudio.
Y fue la escena en la que Jack Nicholson ataca con un hacha a...
...Scatman.
Pero esta escena sería
un poco aterradora para quienes...
...ya sabes,
piensan que es real, pero no lo es.
Así que Stanley me preguntó: "¿Podrías ser tan amable de quedarte con mis padres?".
"De acuerdo, Stanley. Me sentaré junto a ellos".
Hola.
¿Hay alguien aquí?
Luego de la escena, el padre de Stanley dijo: "Qué lindo".
Y Gertrude, su madre, dijo:
"No fue para nada aterrador".
Y le dije a Stanley: "Están muy bien.
No te preocupes. Les encantó la escena".
"¿Tuvieron miedo?" Respondí: "No".
Con el pasar de los meses,
Stanley parece no querer abandonar
EMI Studio.
Steven Spielberg quiere venir aquí.
George Lucas también quería y necesitaba el lugar.
Y, al final,
el encargado de EMI
le pidió amablemente a Stanley
que hiciera lugar para otros.
Y sin prisa pero sin pausa...
...terminaron la película.
Y todo tenía que...
...limpiarse.
Me dijeron
que si necesitaba algo para la cocina, para la casa,
para los amigos...
...que eligiera.
Le pregunté a Janette: "¿Necesitamos alfombras?". Dijo: "Sí".
Un par de alfombras servirá, una para arriba y otra para abajo.
Que todavía servían.
Y son las que ven aquí.
Aunque los padres de Stanley no tuvieron miedo,
el resto del mundo estaba aterrorizado.
El resplandor es un éxito de taquilla mundial.
Durante los meses luego del estreno,
Emilio encuentra tiempo para estar con su esposa e hijos.
En especial, con su hijo, John,
que descubrió que tiene la misma pasión y talento que su papá
detrás del volante.
Janette revive el miedo de un accidente que sintió alguna vez por Emilio.
Pero de a poco, acepta.
Y la familia se une para alentar y apoyar a John.
Al menos un D'Alessandro llegará al Campeonato de Fórmula 1.
Los esfuerzos rinden frutos cuando Brands Hatch,
el circuito donde Emilio comenzó a correr,
acepta la candidatura de John.
Todo está listo para su debut en Fórmula 3.
En 1984,
se casa la hijastra de Stanley, Katherine.
Poco después, sus dos hermanas Anya y Vivian
deciden mudarse a la ciudad. Stanley me llama:
"¿Por qué hacen esto?
Y por qué razón, eso me gustaría saber.
¿He sido despreciable?".
"Bueno", respondí. "Stanley, no lo creo".
Dije: "No puedo ver nada malo.
Pero al crecer, Stanley, creo que debes entender,
como tú, como yo,
que nos mudamos de la casa.
No podemos quedarnos siempre
bajo las alas de los padres".
Y Stanley dijo:
"Ahora, somos solo Christiane y yo aquí.
Y los perros y los gatos
y un par de burros".
De regreso de la boda de Katherine,
Stanley ve una fábrica de gas abandonada,
a 20 minutos de su casa.
Podría ser la locación perfecta para la nueva película que desarrollaba.
Stanley me llamó por teléfono
y dijo: "Ve a Beckton Gas Works
y toma algunas fotografías del lugar". Sentí como: "¿Qué quiere con eso?
Ya sabes, todo está más o menos bombardeado aquí".
CAMARADAS
QUE MURIERON EN LA BATALLA
Durante la producción de Nacido para matar,
en poco meses,
fallecieron los padres de Stanley.
Pero el rodaje continuó.
También gracias al entusiasmo que los jóvenes actores y extras
le transmiten a Stanley,
en especial, Matthew Modine,
con quien Emilio tiene una relación de padre e hijo.
El...
...4 de febrero... justo después...
...de las 9:15,
alguien golpea la puerta,
la puerta de entrada y cuando la abro,
hay un oficial de policía superior.
Preguntó...
...si éramos los padres de John.
Y pregunté: "¿Dónde está mi hijo?".
"Lo chocó un auto".
Luego de que la policía golpeara la puerta para darnos las malas noticias...
...estábamos demasiado conmocionados al escuchar eso.
Nos dirigimos al hospital.
Tenía vidrio
en toda la cabeza
y tenía el rostro y las manos
todos rasguñados.
El vidrio le había destrozado el rostro
y las manos.
Tenía la pierna entablillada.
Le pregunté a la doctora: "¿Le importaría decirme
qué heridas tiene?".
Porque John estaba en coma.
Dijeron que necesitarían amputar
para salvarle la vida.
Cuando llamé a Stanley, eran cerca
de las siete de la mañana.
Me preguntó: "¿Sucede algo malo?".
Y le dije: "Stanley, lo siento, pero le ocurrió esto
a mi hijo".
Dijo: "Cielos, siento mucho escucharlo.
¿Qué puedo hacer?". Respondí: "Nada, por ahora".
"Querido Emilio: Lamento mucho lo de John.
Qué increíble mala suerte.
Si necesitas un especialista de los mejores esta mañana,
sugiero pedirle recomendaciones al Dr. Cox.
Conoces al Dr. Cox. Hizo la película y es muy buen amigo de Andros.
No te preocupes por el costo. Yo me ocuparé de eso.
Emilio, espero que todo salga bien con John.
Déjame una nota, por favor. Stanley".
"Emilio, espero que todo siga bien.
El Dr. Hershovitz, que se ocupó de Rebecca, dijo que Adrian Fox es
un cirujano vascular reconocido y muy bueno.
Por favor, deja una nota arriba".
Stanley quiere ayudar a su amigo
y usa su poder para intervenir en nombre de Emilio
con médicos y ejecutivos de los hospitales.
Emilio lo detiene.
Su familia necesita unirse
y enfrentarlo sola.
En especial, ahora que John,
luego de la amputación de su pierna,
tendrá que someterse a un largo proceso de rehabilitación
y aceptar el hecho
de que ya no podrá conducir autos de carreras.
En 1991,
Emilio cumple 50.
Los niños se han marchado
y comienza a sentir el peso de la vida dedicada exclusivamente a su trabajo.
Extraña su tierra natal.
Y sus padres están bastante viejos ya.
Por lo que habla con Janette.
Y juntos, deciden volver a Italia.
Ahora, tendrá que decírselo a Stanley.
"Bromeas".
"No", dije, "Stanley".
"¿Qué sucede?"
Respondí: "Stanley, mi padre está viejo...
...mi madre, aún más.
Y quiero ir allí
para pasar algo de tiempo, al menos un poco,
con ellos".
Dije: "Stanley, no te preocupes.
Encontraré a alguien
que me reemplace".
Dijo: "Bueno, muchas gracias,
pero no serías tú".
Dije: "No, detente allí".
Y nos miramos el uno al otro...
Dijo: "Hablas en serio".
Dije: "Sí, Stanley. Lo lamento mucho, pero sí...
Me iré".
"¿Cuánto tiempo
antes de que te marches?"
Respondí:
"Stanley, te doy tres años de preaviso".
"Maravilloso".
Durante la época antes de su partida,
Emilio realiza un inventario detallado de toda cosa posible
que Stanley pudiera necesitar. También es de gran ayuda
en el desarrollo de su nueva película
basada en Relato soñado de Arthur Schnitzler.
RELATO SOÑADO DE ARTHUR SCHNITZLER
Luego de vender su casa,
Janette hace una lista de todo lo que necesitarán llevar a Italia
y comienza a prepararse psicológicamente para la partida de su tierra natal.
Ahora, todo está empacado.
Y estamos listos para partir.
Entonces, dijo: "Pero te necesito un par de semanas más".
Dije: "Stanley,
me necesitas por un par de semanas más...
No tengo casa...".
"No, no te preocupes por eso.
Encontraré un lugar cómodo para que te quedes.
Con tu esposa".
Cuando le conté a Janette, enfureció.
Dijo: "Es una trampa".
Tenía toda la razón.
Las dos semanas
se convirtieron en dos años.
Pero en medio
de ese tiempo, falleció mi padre.
"Querido Emilio: Lamento mucho lo de tu padre.
Sé lo triste que es.
Christiane y yo te enviamos nuestro amor.
Atentamente, Stanley".
"Stanley, se terminó.
Tenemos que despedirnos".
El último día, antes de irnos en vagoneta con Janette,
Stanley me llama y dice:
"A la 1 en punto, debes volver a la casa".
Dije: "Está bien, Stanley".
Y pensé que había sucedido algo malo.
No sabía
que había organizado una fiesta...
Una fiesta de despedida
para decir adiós.
Invitó...
...a todos los amigos cercanos...
...que trabajaron conmigo...
...para él...
...desde Naranja mecánica
hasta la última.
Pero cuando todos se marcharon, fue el momento de la verdad.
Éramos solo Stanley y yo.
Ninguno tuvo el coraje decir...
...adiós.
Nos encontramos...
...en la sala de cine.
Se encontraba junto a la puerta del billar
y yo, junto a la...
...puerta de entrada del cine.
Dije: "Stanley,
creo que llegó el momento.
El fin...
...de nosotros".
Dijo: "Bueno, a la mierda".
Nos abrazamos...
Lloró.
Yo también.
Se fue caminando hacia la sala de billar
y yo me marché.
"Querido Emilio: Buena suerte.
Te extrañaré.
Con amor, Stanley".
Por fin, llegamos a Cassino.
Era tan...
...silencioso.
Le dije a Janette:
"Por fin llegamos".
Ella no dejaba de preguntarme por qué yo miraba al suelo.
Respondí: "Porque,
sabes, a esta hora en la mañana,
Stanley hablaría por teléfono".
"Olvídalo", dijo.
"Olvídate de todo.
Es algo que dejamos atrás.
Tu trabajo se terminó".
Duró una semana.
Y luego,
los teléfonos comenzaron a sonar.
Era Stanley.
"¿Cómo estás?
¿Te encuentras bien?"
"Sí, Stanley, estoy bien. Estamos bien".
Dijo: "Pero ¿qué haces durante el día?".
Y le dije lo que hacía.
De hecho, tenía un tractor
para trabajar un poco la tierra.
Preguntó:
"¿Qué tal si colocas
un teléfono en tu tractor?".
Pregunté: "¿Por qué lo haría, Stanley?
Si no me encuentras,
no me encuentras".
Nunca vi estas películas antes
porque son muy largas.
Así que comencé a ver sus películas...
...y fue allí cuando me di cuenta
de lo genio...
...que era.
Luego de un tiempo, me di cuenta
de que Emilio no estaba completamente feliz
de estar aquí.
Él extrañaba su vida laboral activa.
Creo que extrañaba
estar cerca de Stanley.
Por ello, decidimos regresar
por un tiempo corto.
Al menos entonces, veríamos a nuestra nieta.
Dije: "Janette, mira. Una tarde, tendremos que llamar a Stanley
y saludarlo".
"Bueno, está bien", dijo.
NORTE, LUTON Y ST. ALBANS
CASA PRIVADA CHILDWICKBURY
En mayo de 1996,
nos encontramos en Childwick
tomando té con Christiane.
Y veo que Christiane
me sonríe.
Y pensé:
"Algo sucede".
Me di vuelta...
...y vi a Stanley.
Se quedó quieto durante dos o tres segundos,
sin moverse,
y me miró
y sonrió.
Dijo: "Bueno, bienvenidos de vuelta".
Nos dimos un gran abrazo...
...y dijo:
"Tomemos una taza de café juntos
y hablemos de...
...algo".
Le pregunté: "¿Cómo va la película?".
Preguntó: "¿Qué película?".
Dije: "Bueno, para la que hicimos...
...toda...
...la investigación".
"Aún no la he hecho.
Si me dices que regresarás...
...la haré".
Ojos bien cerrados
se filmó casi por completo en los estudios Pinewood,
a media hora de la casa de los Kubrick,
donde se construyó una increíble copia perfecta de Greenwich Village, Nueva York.
Esta vez, Stanley quiere que Emilio
esté literalmente dentro de la película
y le pide que forme parte de una escena con Tom Cruise.
Emilio está junto a él todo el tiempo.
Y Stanley siempre encuentra formas
de rendirle homenaje a su viejo amigo y colaborador.
CAFÉ DE EMILIO
Cuando me presentaron a Tom Cruise
y a Nicole Kidman,
Stanley me preguntó:
"¿Qué te parecen?".
Respondí: "Bueno, Stanley, vamos y repetimos la misma...
...pregunta que me hiciste en el pasado,
que qué me parecen los actores.
Para mí, parecen muy amables,
pero tienen que ser buenos
para lo que te entregan a ti".
No se suponía que esta producción cinematográfica
fuera muy larga en absoluto.
El rodaje no fue breve.
Duró dos años y medio.
De esta forma, pude ayudar a mi hija
a criar a Katerina, nuestra primera nieta.
Y la llevamos,
a los pocos meses de edad, a ver a Stanley.
Y mientras él la sostenía en brazos,
ella jugaba con su barba tupida.
Stanley preguntó:
"¿Por qué no le pides a Janette que venga al plató
para ser
extra en las escenas callejeras?".
Hice muchas escenas.
Y logré
conocer a Tom. Dije: "Hola, Tom.
Es un placer conocerte. Soy la otra mitad de Emilio".
Me abrazó y dijo: "Eres la mejor mitad".
Stanley se me acercó
y me colocó una mano en el hombro y me habló
y, por supuesto, todos los actores
que habían venido de muchas agencias
observaron y miraron para ver
quién era yo.
Luego, la gente me preguntó:
"Pero ¿quién eres?".
Respondí: "No soy nadie.
Nadie en absoluto".
Para Emilio y Janette,
la estadía prolongada en Londres
se vuelve una oportunidad de ser turistas
y de visitar los lugares de su pasado.
Emilio siente la energía de su juventud
y decide participar en un maratón.
Así que le dice a Stanley
que se alejará del plató por un tiempo.
"Bromeas.
Por favor, no lo hagas, porque morirás".
Dije: "¿Qué?
Si no he sufrido infartos trabajando para ti,
¿cómo puedo sufrir uno allí?".
No sabía
que no estaba filmando
hasta que regreso
al estudio.
EDIFICIO DE STANLEY KUBRICK Y ESCENARIOS R&S
Durante la semana, el equipo tenía un día libre.
Pero Stanley no.
Quería ir en busca de otras locaciones.
Un sábado a la tarde, vamos a una.
Le digo a Stanley: "Mira. Hará mucho frío allí arriba.
Asegúrate de tener mucha ropa y zapatos abrigados".
Dijo: "Sí, de acuerdo".
Llegan a la entrada que conduce a la mansión de la escena de la orgía,
Stanley se baja del auto
y sale a la tarde helada.
Se supone que Emilio conduzca despacio
y que frene a veces
para que Stanley tome fotos del auto acercándose a la casa.
El tiempo pasa,
pero Stanley no parece feliz.
Busca algo que aún no encuentra.
Una cierta luz, una cierta sensación.
De repente, lo veo
y tenía la barba toda blanca.
Dije: "Dios mío, ¿qué ocurrió?".
Así que detuve el auto.
Dije: "Stanley, ¿te encuentras bien?".
Y dentro de todo, tuvo el coraje de decir: "Sí".
Dije: "No, no estás bien".
Dije: "Mira. Apóyate sobre mí".
Preguntó: "¿Cuánto he hecho?".
Dije: "Cielos, ¿ni siquiera recuerdas lo que has estado haciendo?".
Y agregué: "Lo que sea que hayas hecho, has hecho bastante".
Y al regresar a Childwickbury,
abre la puerta y lo sigo
con accesorios, cámaras y otras cosas.
Le digo: "Stanley, te veré mañana, ¿sí?
Por hoy, quédate aquí.
Olvídate de que la oficina está abajo y de todo lo demás.
Yo me ocupo.
Si no escucho la puerta cerrarse,
no me iré de las instalaciones".
Al mirarlo todos los días...
...su salud...
...parecía decaer.
El primero de marzo de 1999,
luego de casi tres años desde el comienzo de la grabación,
termina la primera edición de Ojos bien cerrados.
OJOS BIEN CERRADOS
Se la muestra a Cruise, Kidman y ejecutivos de Warner Brothers.
Después de esto, lo llevan a Estados Unidos, a Warner Brothers.
Allí está Stanley,
sentado en su silla en la oficina, en una habitación,
e intenta romper una pastilla para un gato.
Lo miré...
...y levantó la cabeza con lentitud,
me miró,
volví a mirarlo y lucía tan cansado.
Le pregunté: "Stanley, ¿qué intentas hacer?",
porque yo no podía ver bien la pastilla.
Respondió:
"No puedo romper la pastilla".
Dije: "Hazme un favor.
Ve arriba y descansa, porque has estado trabajando
toda la bendita noche. No dormiste".
Y fue.
Creo que esto ocurrió un viernes, un sábado.
Llamé a Childwick
y encontré una nota:
"Tráeme otras dos botellas de oxígeno".
Porque lo necesitaba para ayudarlo a respirar.
"Querido Emilio: Me encargué del agua. A menos que esté seca, déjala.
Por favor, limpia la bandeja.
Dejé dos botellas de oxígeno afuera de la puerta del piso superior.
Fíjate si entran".
"Emilio, si ninguna de estas válvulas entra,
llena las botellas y devuélvelas al piso superior. Hoy.
Gracias. Stanley". El domingo por la mañana, estoy en casa.
Ya había ido a Childwick a ocuparme de todo, la oficina, los gatos y...
...suena el teléfono.
Y una voz dice: "Hola, Emilio".
"¿Sí?"
"Stanley ha muerto".
En italiano también. "Stanley murió. Ya no está con nosotros".
Di una vuelta y Janette me preguntó: "¿Qué sucedió?".
Dije:
"Toma las llaves del auto. Vamos a Childwick".
Janette me condujo hasta Childwick
y entra Christiane a la cocina, llorando.
Entonces, es cierto.
Dijo: "Emilio, Stan murió durante la noche".
Le dije: "Christiane,
es un final muy triste".
Es como que vine aquí
y lo perdí.
En marzo de 2013, decidí llevar a Emilio de regreso a Childwick,
donde había oído acerca de él por primera vez hace siete años.
Al llegar al portón de la finca,
nos detuvimos y permanecimos en silencio.
Al mirarlo, me di cuenta de que él no quería seguir.
Para Emilio, Stanley ya no está allí,
pero vive en su memoria.
De algún modo, continúan su viaje juntos.
Aún creo todo el tiempo,
cuando suena el teléfono,
que podría ser él.
DEL LIBRO STANLEY KUBRICK E ME ESCRITO POR E. D'ALESSANDRO
CON FILIPPO ULIVIERI
STANLEY KUBRICK Y YO: 30 AÑOS A SU LADO
PUBLICADO POR ARCADE PUBLISHING
NOMBRE: EMILIO D'ALESSANDRO DEPTO: ASISTENTE DE SK
Cuando regresé a Childwick,
Stanley me preguntó
si había tenido oportunidad de ver alguna de sus películas.
Le respondí: "Sí, Stanley, así es".
"¿Cuál te gustó más?"
Respondí: "Espartaco".
Y él dijo: "Espartaco. No me gusta mucho".
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