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TERRITORIO DEL YUKÓN - 1900
Skagway - una ciudad que crece rápidamente.
Primera parada camino de los yacimientos de oro.
¡Jala!
¡Ahora, lárgate!
De acuerdo, me iré, si eso es lo que quieres.
Pero me iré como un caballero.
¡Silencio, todo el mundo! Damas y caballeros, su atención, por favor.
Están a punto de ver por última vez
la carita hermosa y sonriente del Sr. Thornton.
Así que aprovechen bien esta oportunidad, canallas.
Pero como un último gesto descabellado...
el Sr. Thornton quiere que se acerquen a la barra y se tomen un trago con él.
¡Silencio!
¿Están listos? ¡Vamos! ¡A la barra, todo el mundo!
¡Aquí tienes!
- Hola, Tex. - Hola, amigo.
- Me dijeron que regresas a casa. - Sí, en el barco de mañana.
Es inútil que te desee buena suerte. Ya tuviste de sobra.
Dame la avenida Michigan en una tarde calurosa y
quédate con todo el oro de este lado de Seattle.
Supongo que todos pensamos igual.
Parece que todos los tipos con añoranza vinieron aquí.
Guárdame esto, ¿quieres? Pesa mucho.
- Claro. - Gracias.
A QUIEN CORRESPONDA
TRES HOMBRES HAN MUERTO INTENTANDO ABRIR ESTO. TEX.
- Ésta no es tu noche. - Sí... Ah, gracias.
Dame más fichas. Voy a ganarme el pasaje de regreso a Seattle.
Aquí tienes.
¿Dije Seattle?
Retírate mientras aún tengas para comprarte un pico y una pala.
¿Qué ocurre? ¿Quieres que cave tu tumba? ¡Vamos, reparte! Yo invito.
Vaya, se me acabó la suerte, ¿eh?
- Ya tendrás mejor suerte la próxima vez. - Sí, eso espero.
- Bueno, hasta luego, amigos. - Hasta luego.
Russ, mi estómago quiere saber si tengo crédito aquí.
Si tu estómago es tan bueno como tu crédito, cumplirás 100 años.
Gracias. ¿Te conté alguna vez de mi abuelo? Murió de 106 años.
- ¿Y por qué murió tan joven? - Dejó de beber.
Así que te limpiaron ¿eh? Eso es duro.
Aún queda mucho de donde vengo.
¿Qué ocurre, Sr. Thornton? ¿Ya no le habla a sus amigos desde que se hizo rico?
¡Vaya! Hola, chaparrito. ¿Cómo estás?
- Tómate un estimulante. - Gracias.
- ¿Cuándo saliste? - Esta tarde.
Las cárceles aquí no son tan acogedoras como las que tienen en Nueva York.
Como la comisaría de Coney Island no hay ninguna.
Te enviaron a la cárcel por abrir el correo, ¿no?
Fue una injusticia.
Escuche.
Lo único que hice con el correo fue ojear un par de pagarés.
Uno se siente muy solo transportando el correo.
Fue algo tan inocente como sentarme a leer en una biblioteca pública.
Las cartas son privadas, incluso aquí.
Si no hubiera sido honesto cerrando el sobre, no me habrían agarrado.
- Qué lástima. - Bueno, yo no diría eso.
- La carta que abrí era muy interesante. - ¿Sí?
Sí, si llega a guardarse un poco de dinero, le habría contado algo.
- ¿Más cosas del correo? - Sí y no.
La carta que abrí valía un millón de dólares.
Muchas gracias por el traguito.
Ya nos veremos.
¡Oye, Chaparro! ¡Chaparro! Espera un momento.
- Sigue hablándome de esa quimera. - Ya lo creo que es una quimera.
Soñé con esto durante 6 meses, allá en esa cárcel ártica.
- ¿Sí? ¿Por qué necesitas dinero? - Bueno, yo...
¡Oigan! ¡Fuera de aquí!
¡Muévanse! ¡Largo!
¡Bu!
Necesito plata para llegar hasta Dawson City...
y luego mucho más lejos que eso.
- ¿Sí? Eso suena interesante. - ¿Sabe qué?
Cuando me agarraron abriendo esas cartas y el juez me condenó a 6 meses...
o como dicen los ingleses, una docena de quincenas...
el juez me hizo muchas preguntas tontas, como cuántas cartas había abierto...
etcétera, etcétera, etcétera.
- Pero hay una pregunta que no me hizo. - ¿Sí?
No me preguntó qué había en la carta.
- ¿Su crédito es aun bueno ahí adentro? - No me sorprendería.
- Vamos, agotemos el crédito. - De acuerdo.
Se llamaba Blake. Martin Blake.
Tenía un bigote pelirrojo y, bueno, estaba un poco ciego.
Ah, sí, ya me acuerdo de él. Estaba chiflado.
- Decía que había encontrado una rica veta. - Ese mismo.
Pues enfermó durante la travesía. Iba a Dawson City a reclamar la mina.
Le escribió una carta a su hijo, John Blake, en San Francisco.
En el sobre escribió una nota... decía que si le ocurría algo...
había que echar la carta al correo.
Bueno, le llegó su hora, y echaron la carta al correo.
Y miraste adentro para asegurarte de que todo estaba en regla.
- Pero no era una carta. Era un mapa. - ¿Hiciste una copia?
Cuando ya me acercaba a la recta final, sentí el brazo de la ley sobre mi hombro.
- ¿Te quitaron la copia? - No.
- Entonces, ¿la sigues teniendo? - No de nuevo.
¿Y qué hiciste con ella?
Me la comí.
Cuando empecé a digerir el mapa, se me subió a la cabeza.
A mi cerebro.
Y mientras estaba sentado en mi celda...
hice una copia de memoria.
Quíteme la bota.
Se lo mostraré. Y tengo muy buena memoria.
Claro que, hay un par de cosas aquí que no entiendo del todo.
Ahora, verá...
no sé si esto es una montaña o un río.
Y creo que decía que esto eran unos rápidos.
Pero no sé cómo es posible, porque no recuerdo que hubiera un río.
Escucha, pequeñín, los cementerios aquí están llenos de tontos.
Hombres que tenían esperanzas...
y soñaban con el oro, pero acabaron muertos y enterrados en la tierra helada.
Yo prefiero beber bourbon.
Te mata más despacio, pero es mucho más agradable.
Espere un momento, Sr. Thornton.
Hoy ocurrió algo muy extraño.
- ¡Algo muy extraño! - ¿Sí?
Siéntese.
Estaba de pie frente al hotel Palace, verá. No estaba haciendo nada, porque...
Bueno, Ud. ya sabe, acababa de salir de la cárcel y estaba pelado.
Quedarse parado y mirar es lo único que uno puede hacer.
- Sí. - Pero fue buena idea, ¿sabe?
- Porque empezaron a ocurrir cosas. - ¿Sí?
Del hotel salió la mujer más hermosa que uno haya visto en su vida.
Y siguiéndola, iba un tipo de aspecto muy elegante...
yo diría de unos 46 años.
Los dos subieron a un trineo y partieron en dirección a Dawson City.
- Gracias por la nota de sociedad. - Sí, pero espere.
Me emocioné y entré corriendo en el hotel a echar un vistazo al registro.
¿Sabe cuál era el nombre de esas dos personas interesantes?
El Sr. John Blake y señora, de San Francisco.
¿El hijo del viejo Blake?
Espero haberlo dejado claro a mi manera discreta.
Lo has hecho.
Mira, si consigo el dinero para una expedición, ¿cómo nos repartimos el botín?
A partes iguales.
- De acuerdo. Espera aquí, enseguida regreso. - Escuche, nos llevan un día de ventaja.
- Es una lotería. - Por eso me gusta.
- ¿Donde está Marie, Tex? - Ya terminó su turno.
Hey, Marie, tengo una...
¡Bueno! ¡Hola, como es...!
No te tomó mucho ¿verdad?
¿Vas a pegarme?
Aún no me decido
¿Dónde está mi dinero?
Siempre he admirado la lealtad. Soy tan sentimental.
Jack...
Esta es la mejor manera de golpearte, querida.
EQUI PAMI ENTO Y PERTRECHOS
- ¿Qué le pasa a este perro? - Lo siento, Jack, pero ya está vendido.
Pertenece a otra traílla que vendí ayer.
¿Sabes qué? Tengo un perro grande que te venderé por una miseria.
Cincuenta dólares.
¿Qué le ocurre?
- Aún no lo adiestré, y no creo que pueda. - Ah, es fiero, ¿eh?
Un San Bernardo. Qué animal, Joe.
- Está en huelga de hambre. - ¿No quiere comer?
Sólo tu mano o tu pie, o cualquier otra parte del cuerpo.
Parece que lo robaron de una buena casa en los EE. UU.
Nunca les hago preguntas a los perros.
Tener buen pedigrí no le sirve de nada a un perro aquí.
- ¿Quieres ver cómo le obligo a comer? - Me parece bien.
- No tengo otra cosa que hacer este invierno. - Trae comida.
- ¡Frank, cena para uno! - Suelta a Azul. Tráelo aquí y ponlo ahí.
- Cena para uno. - De acuerdo. ¡Déjale salir!
- Espero que sepas lo que estás haciendo. - ¡Yo también!
¡De acuerdo, suéltalo!
¡De acuerdo, aleja a tu perro!
No dejes que tu perro coma este trozo.
A partir de ahora, comerá de forma normal.
Ojalá tuviera tiempo para adiestrarlo. Sería un gran perro.
- Bien, Frank, mételo de nuevo. - Lo haré yo. Toma.
¿Cuál de Uds. es el Sr. Groggins?
Vamos, contesten. ¿Está el Sr. Groggins aquí?
Mi nombre es Smith.
¿Está listo el equipo y las provisiones que encargaron a mi nombre?
¿Por qué no me contesta, Groggins? Habla inglés, ¿no?
Sí, señor. Aquí tiene todo su equipo.
- Un novato, ¿eh? - No tan novato como parece.
Si no soy muy preguntón, ¿Bastará con 6 perros?
- Jalarán el equipo sin problemas. - ¿Conmigo encima?
Bueno, eso no lo sé.
No parece Ud. un hombre que sepa mucho sobre nada, Sr. Groggins.
Pues sí sé que la gente que viene aquí no suele convertir el trineo en una calesa.
Caminan o corren con los perros, y a veces abren brecha.
Seguro necesitará más perros si quiere ir montado en el trineo.
Y más comida para perros.
Y una aguja e hilo.
¿Para qué, mi amigo inteligente?
Para coser a los tipos que van a descoserse de la risa.
De vez en cuando, la gente se ríe de mí.
Pero muy brevemente.
¡Bien, señor, los perros! ¡Los perros!
Trae a Burlón y a Desaliñado.
Oye, Joe, ¿por qué no le muestras este precioso animal al honorable Sr. Smith?
No lo creo. Es demasiado salvaje.
¿De veras? Suéltelo.
- Se pondrá fiero, Sr. Smith. - Suéltelo, he dicho.
- ¿Cómo se llama? - Lo llamamos Buck.
No quiero correr con esa responsabilidad, Sr. Smith.
Por eso no llegará a nada.
¿Cuánto pide por él?
250 dólares.
¡Vendido! Suéltelo.
Así que te llamas Buck, ¿eh?
Eres fiero, ¿eh?
Oiga, un momento, Sr. Smith. Ese perro me costó mucho dinero.
- Le pagaré por este placer, Sr. Groggins. - Un momento.
Ese perro me pertenece.
Lo compré, Smith, y no permito que maten a mis perros.
A menos, claro está, que los mate yo mismo.
Está bien. Le pagaré el doble de lo que le costó.
No está a la venta.
Como quiera, querido amigo.
Como quiera.
- ¿Qué otros perros tiene? - Aquí.
- Estos dos servirán. - Átalos.
Encargué una tina plegable a Seattle. ¿Ya llegó?
Es una tina.
¡Es una tina!
Queriditos, van a perder su casita.
Despacito.
Vamos. Salgan.
Vamos. Vamos. Vamos, Harmon.
Aquí tiene, Sr. Smith. Creímos que era para guardar la leña.
El único baño que se da uno aquí es con el sudor de la frente.
Qué interesante. ¡Vamos!
Fue un verdadero placer, caballeros.
¡Un verdadero placer!
Qué simpáticos.
A mí tampoco me gusta ver que maten a un perro.
Pero después de todo, 250 dólares son 250 dólares.
De acuerdo, ya te dije que lo voy a comprar y eso haré.
- No podemos perder el tiempo con él... - Calla, calla. ¿Quién pone el dinero aquí?
Escucha, eres mi perro y yo soy tu amo.
Y cuanto antes te aprendas eso, mejor nos llevaremos los dos.
¡Anda, jalen! ¡Jalen!
¡Por aquí!
¡Vamos, atrás! ¿Por qué trajo a esa bestia?
- ¡No le cae bien al grandullón! - ¡Que se aguante! ¡Ya le caerá bien!
- ¡Anda, vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! - ¡Deja de morderlo!
¡Vamos! ¡Arriba! ¡Vamos, muchacho!
Vamos, Buck.
- ¿Qué ocurre? - ¡Casi me arranca la mano!
Vamos, muchachote. No queremos lastimarte. Sólo queremos ser amables contigo.
¡Buck, ven aquí! ¡Ven aquí!
Vamos, muchacho. Nadie va a lastimarte.
Vamos, sé...
¡Buck! ¡Oye, Buck! ¡Buck, ven aquí!
Bien, diga adiós a sus 250 dólares.
Sí. Qué lástima. Habría sido un gran perro.
Ahora morirá congelado, o se lo comerán los lobos. Pobrecito.
Ponte cómodo, Buck.
¡Mire, jefe! ¡Lobos!
¿Está muerto?
No, no está muerto. Y no es un hombre.
¿Sabe quién es ésa? Es la esposa de Blake.
¡Ay, John! John, querido, cuánto me alegro.
Pensé...
¿Mi esposo está con Ud.? ¿Lo encontraron?
Ud. es la única a quien hemos encontrado de momento.
¿Qué le ocurrió a su esposo?
No lo sé... nos topamos con problemas...
y perdimos casi todas nuestras provisiones cruzando el río.
El hielo se partió y luego murieron algunos de nuestros perros.
Hace dos días, mi esposo salió en busca de comida...
y aún no ha regresado.
¿Cree que está muerto?
Es muy posible.
¿Qué vamos a hacer con ella?
¿Qué podemos hacer? Llevarla a Dawson y dejarla allá.
- Pero olvida una cosa, amigo. - ¿Sí?
Ella y su marido buscaban lo mismo que nosotros.
Y tenían el mapa... el mapa original.
Encontrarán a mi esposo, ¿verdad?
No hay nada que podamos hacer. Estamos en mitad de la nada.
O murió congelado, o se lo comieron los lobos.
- Suba al trineo, la llevaremos a Dawson. - Pero deben ayudarme a encontrarlo.
No está muerto. No me creo eso.
Escuche, señora, cuando alguien desaparece dos días por estos lares, está muerto.
Me niego a irme hasta que sepa con certeza qué le ocurrió a mi esposo.
Si no quieren quedarse aquí y buscarlo, entonces sigan sin mí.
¡No! ¡No! ¡Suélteme!
¡Suélteme! ¡No puedo irme! ¡Debo quedarme! ¡Suélteme!
¡Alto! ¡Detenga el trineo!
- ¿Qué ocurre? - Desáteme.
Ay, no. Podría caerse.
Es por su propio bien. Ya me lo agradecerá luego.
¡Lo odio, animal! ¡Déjeme bajar de aquí!
A palabras necias, oídos sordos.
- ¡Vamos, jalen! - ¡Jalen!
Frijoles.
Lo habitual aquí, Sra. Blake, es que cada uno ponga de su parte.
Llevamos dos días y lo único que ha hecho
es quedarse sentada con cara de pocos amigos.
¿Sabe cocinar?
Sí, me consideran una gran cocinera.
¿Y por qué no ejercita su talento con estos frijoles?
No haré nada por ayudarlos.
Me tienen presa y como me quieren con Uds., se ocuparán de mí.
¿Quererla?
Sufrimos un ataque de locura y decidimos impedir que se suicidara.
Fue una idea terrible, ahora que lo pienso.
¡Hey! Olvida a nuestra invitada de honor.
Gracias, Sr. Hoolihan.
Deme. Vamos, deme.
Oiga, Sra. Blake, si no estoy siendo muy curioso...
¿qué iban a hacer Ud. y su marido aquí?
Trabajar.
Buscando oro, ¿eh?
Probablemente.
No entiendo cómo un tipo trae a su esposa a este páramo.
Es una estupidez, en mi opinión.
El Sr. Blake tenía una razón excelente.
¿Sí?
Sí. Él me amaba y yo lo amaba a él.
No le dejé ir solo.
Sin duda, eso le seguirá pareciendo una razón muy estúpida.
A nosotros nos pareció excelente.
Me sigue pareciendo una estupidez.
Tome un poco de café. Quizá le haga entrar en calor.
Bueno, dígame una cosa.
¿Él no tenía algún propósito? ¿No buscaba algo?
Lo que pregunto es si tenía una corazonada o si alguien le dio el soplo.
- Estoy muy cansada. Sé que Ud. también. - ¿Yo cansado? ¡Qué va!
Me pareció que lo estaría después de hacerme esas preguntas tan personales.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Como esa mujer sólo hay una en un millón.
- ¿Tú crees? - Sí. No habla.
¿Estará lloviendo?
Hey, como sea tiene que admitir que es tan bonita como una foto
Puedes quedarte con mi parte
Regresarán luego
Bueno, regresemos, ¿eh?
¿Le importaría poner más leña en el fuego, Mr. Thornton?
¡Fuego! ¡Lobos!
¿Qué pasa?
Que te despertaste. Regresa a dormir.
Fueron los frijoles que comí...
Gracias, Sr. Thornton.
"Oh, gracias, Mr. Thornton"
Todavía están perdidos dos perros, Buck y el gris.
Si.
Hablando del rey de Roma.
¿Dónde andabas?
Te apuesto que se peleó con el perro gris.
Sí, eso significa que tenemos un perro menos.
Te digo, Buck es un forajido.
He conocido caballos así, nunca los he quebrado.
Bueno ¿Qué vamos a hacer con el perro guía?
Un Ojo tiene bastante experiencia. Ponlo de guía.
Vamos Bobby, pongámonos en marcha.
Vamos, Buck.
¡Buck, vamos!
¡Ven acá!
¡Ven aca! ¿Qué te pasa?
El éxito se le subió a la cabeza
A lo mejor quiere ir de guía.
¡Cállate! ¿quieres? ¡Buck, ven acá!
Si tuviera algo de sentido común, Sr. Thornton,
se daría cuenta que está mal.
Siendo la parte intelectual de este equipo, suponga que me lo dice
Muy bien, lo haré.
Buck venció al perro guía
y naturalmente ahora cree que esa posición le pertenece
Esa es la vieja ley del mas fuerte.
"El rey está muerto, larga vida al rey"
Esto es, si Ud. sabe de lo que estoy hablando.
Oh, ya veo que teme poner en práctica mi sugerencia.
Pon a Un Ojo en su antiguo lugar.
Vamos.
Me estoy torciendo la espalda, Un Ojo, ven acá.
Bien. Ven, rey, y se coronado
¡Bueno, ven! ¡El lugar es tuyo!
Quizá su mente grandiosa pero frígida pueda imaginar que problema hay ahora.
El palo, estúpido.
A alguna gente le toma un tiempo incréible para darse cuenta, ¿no, Buck?
Hizo eso como una caricia, ¿no es así?
Sí, asi fue. Tengo que reconocérselo,
nunca le ha hecho eso a nadie más que a mí.
Parece que Ud y yo somos los únicos miembros del grupo fraternal...
Parece que ella preferiría ser un alce.
Bien, vamos, suba con los perros.
No, gracias. Cruzaré igual que lo hacen los hombres.
¡Espera! ¡Espera!
¡No sueltes!
¡Aprisa! ¡Aprisa! No olvides el rifle.
Si cargamos las cosas en los perros y
caminamos podemos llegar a Dawson en tres días
- Oh, solo un pequeño paseo, eh? - Sí.
Es mejor que se acerque al fuego, no mordemos, ¿sabe?
Un minuto, espere un minuto. Epere a que me ponga el pantalón
Está bien, Ud. gana, Sr. Thornton, es estúpido que una mujer venga aquí.
¿Puedo?
Sí, claro.
Usualmente les va mejor cuando hacen lo que se les dice.
No intentaría enseñarle psicología femenina
pero podría añadir, muy humildemente claro...
¿Si?
que si se le pide a una mujer hacer algo
es más dada a obedecer que cuando se le ordena.
Están secas mis calcetas, Sr. Hocilhan
En un minuto, los exprimiré nuevamente y veré.
¿Esto contesta su pregunta?
Mira, se está riendo. El hielo se derritió. La primavera llegó.
Oh, primavera, oyes a la gente gritar
eres la que está rompiendo mi corazón, tu cosa hermosa
la primavera está aquí
CUIDE SUS DIENTES - AL SINGER, DENTISTA TRAIGA SU PROPIO ORO PARA EMPASTES
PELUQUERÍA COMET AFEITADO $5 - CORTE DE PELO $10
GUISO CON PAN $5 BISTEC CON CEBOLLA $20
MONDONGO GARANTIZADO $3 CAFÉ CON LECHE $1
Caray, qué precios más modestos tienen aquí.
Regalan prácticamente las cosas.
Oiga, jefe, ¿cuánto tenemos?
Lo suficiente para una habitación en un hospicio.
Esta mansión de aquí servirá. Vamos.
- Vamos, Buck. - ¡Vamos, Buck!
CUARTOS PRIVADOS $25
Bueno, Sra. Blake, supongo que llegó el momento de decir adiós.
Hay una oficina de la Policía Montada calle abajo.
La llevarán de regreso a los EE.UU.
Le prestaríamos dinero, pero nos quedamos sin fondos.
Sí, sí.
Bueno, fueron muy amables, Sr. Thornton.
Supongo que les creé algunos problemas, pero perder a alguien a quien amas...
Sí, lo sé. Lamento haber sido tan rudo.
Bueno, y yo lamento haber sido tan desagradable.
Y yo lamento que no se me ocurra nada de lo cual lamentarme.
Supongo que tiene amigos y parientes en los EE. UU.
No. Mi esposo es lo único que tenía.
- ¿Por qué lo pregunta? - Porque queremos hacerle una propuesta.
¿Sí?
Sabemos por qué vinieron aquí. Lo sabíamos desde el principio.
Vaya, la mina del viejo Blake.
Pero ¿cómo? ¿Cómo podían saberlo?
- Dame ese mapa, Chaparro. - Sí.
¿Vio esto alguna vez? O... algo parecido.
Sí. Sí, vi el original.
Éste no les servirá de nada. Es incorrecto.
Lo sé, por eso iba a sugerirle que...
Mi esposo tomó dinero prestado para hacer este viaje.
- Pasó por todo tipo de dificultades... - Lo sé.
Pero ahora... está muerto.
- Por eso iba a sugerirle que... - Y Uds. iban a quitárselo. Robárselo.
Por favor, sea razonable. ¿Por qué no se une a mí y al Chaparro?
Si nuestro mapa es incorrecto, denos la ruta correcta. Seremos socios.
Estando así, supongo que podría verlo desde todos los ángulos.
Necesitamos la información que sabe.
Encontraríamos la mina solos sin su ayuda, pero tardaríamos más tiempo.
Claro, no nos conoce muy bien...
salvo que somos un poco rudos con las mujeres.
Quizá juguemos sucio.
Quizá nos dé la información que sabe y luego la mandemos a freír espárragos.
Quizá lo hagamos.
Pero por otra parte, quizá seamos gente de fiar.
Muéstreme su mapa.
Este río de aquí... no es un río, es un arroyo seco.
- Y este pico, está aquí, al sureste. - ¡Caramba! Eso es.
Creo que todos los demás errores son menores.
De acuerdo, Sr. Thornton, ahora puede decirme...
¿Cómo dijo? ¿Que me vaya a freír espárragos?
Los que tenemos que irnos somos nosotros a conseguir los $800 para comprar el equipo.
- $800 son difíciles de conseguir. - Vaya, vaya, vaya.
Los conseguiremos aunque para ello tengamos que robarlos a punta de navaja.
- ¡Eso! - Anda, Chaparro. ¡Vamos!
- Anda, vámonos. - Listo.
Mantenga los dedos cruzados hasta que regresemos.
Tenemos que conseguir el dinero.
Ahora hay algo más importante para mí que encontrar una mina.
Sí, ya me fijé. Ud. es el médico. Sabe lo que le conviene.
Para mí, buscar oro es un trabajo de jornada completa.
Cualquier cosa que interfiera con eso, bueno, interferirá con eso.
- ¿Qué quieres decir? - Ya sabe lo que digo.
¿Te importa no meter esa narizota tuya en mis asuntos?
De acuerdo, de acuerdo, jefe. ¡No quise ofender para nada!
Espera un momento. ¿Dónde está Buck?
¡Vamos!
Vaya, vaya, vaya.
¿No ve que es carne envenenada?
Es la segunda vez que me ataca.
¡Sí, está loco por Ud.!
¿No lo ve?
Espere, amigo. Le daré la oportunidad de ganar un poco de dinero.
- Lo dudo. - Le daré $300 por él.
- 500. - No. No me interesa.
Le daré... 1000 dólares.
Es un precio fabuloso por un perro. Podría comprar una traílla de 6 con eso.
¿Qué hará con él si se lo doy?
Darme el gusto exquisito de atravesarle la cabeza de un balazo.
Sí, eso me imaginaba.
No, gracias. Lamento no poder contribuir a su entretenimiento, señor.
¡Bu!
¿Qué desean tomar, caballeros?
¡Jack, muchacho! ¿Qué cuentas?
¡Hola, Sam! ¿Cómo estás? Me alegra verte. Sam, él es Chaparro.
- Ah, sí. - Hola.
Vi la discusión que tuviste con ese tipo antes.
Parece que tu perro no le cae bien.
Y él no le cae bien a mi perro tampoco.
Mira, Sam, ¿cómo andas de plata?
Estoy pelado prácticamente.
Como sea, tengo lo suficiente para invitarlos a tomarse un trago conmigo.
- ¡Bourbon solo! - ¡Dos!
¡Lo mismo! Vamos, muchacho, vamos.
¿Schnapps?
Bien, Sam, a tu magnífica salud.
- Salud. - Prosit.
¿Sabes? Ese tipo te ofreció mucho dinero por tu perro.
¿Sí? También es mucho perro.
- Jefe, vayamos al hotel, ¿eh? - No, no. Aún no.
Quizá aparezca alguien que conozcamos.
¡Ole! ¿Cómo estás?
Estoy en un buen apuro.
No encuentro dos perros baratos en ninguna parte.
¿Qué ocurre?
Tengo un cargamento de 500 kilos de harina...
que debo llevar a 40-Mile Creek.
Dos de mis perros murieron.
Es un cargamento demasiado pesado para los otros 4 perros.
Calla.
¡Oiga! Es un perro magnífico.
¿Quiere venderlo tal vez?
- No. - Ya lo creo que no.
¿Sabes? Ese tipo que está ahí...
acaba de ofrecerle 1000 dólares.
¿1000 dólares?
¿Qué hace este perro? ¿Escupir oro en polvo?
Es el mejor perro que has visto en tu vida.
Podría jalar ese cargamento que tienes él solito.
- ¡Claro! Seguro que sí. - Pues podría.
¿Le gustaría hacer una pequeña apuesta, amigo?
No tengo dinero para apostar.
Oí hablar de un perro en Nome...
que jaló 400 kilos.
Pero murió después de hacerlo.
Ningún perro puede jalar 500 kilos. Es imposible.
Entonces, es imposible. Cambiemos de tema.
¿Podemos echarle un vistazo?
Un perro que jala 500 kilos no se ve todos los días.
Vamos, jefe, larguémonos de aquí.
¿Qué ocurre, caballeros?
Si oí bien...
discuten sobre si este perro es capaz o no de jalar 500 kilos.
Estoy dispuesto a apostar dos dólares por kilo que no es capaz.
No quiere apostar. Dice que está pelado.
No quiero su dinero, amigo mío.
Si su perro es capaz de hacerlo, le daré los 1000 dólares.
- Si no es capaz... - ¿Y bien?
Entonces, me quedaré con su perro.
No.
Oiga, a mí me parece una apuesta justa.
Después de todo, no querría tener un perro que no puede jalar 500 miserables kilos.
- Es una forma fácil de ganarse un dinerito. - ¡Claro!
Primero alardea y luego se echa atrás.
Amigo mío, estos caballeros parecen pensar que es una apuesta justa.
No lo haga, jefe. Anda, vámonos de aquí.
1000 dólares.
¡Tiene una apuesta!
Creo que comete un gran error, caballero.
Pero vayamos afuera.
¡Thornton está loco!
SiJack dice que su perro es capaz, entonces es capaz.
- ¡10 a 1 a que no es capaz! - ¡Te veo la apuesta!
- ¿Alguien más quiere apostar? - Yo te veo la apuesta.
- Yo digo que estás equivocado. - Tengo razón.
- Pero acabará muerto. - El perro lo conseguirá.
- No puede hacerlo. Morirá intentándolo. - Cállate.
No lo hace sólo por el dinero. Tiene miedo de perder a esa mujer.
De acuerdo.
Su perro arrastrará el trineo 100 metros. Ésa es la apuesta.
100 metros.
¡De acuerdo, de acuerdo!
Un, dos, tres, cuatro...
De acuerdo, échense para atrás. Que nadie toque al perro.
Nueve, diez. Un, dos...
El perro arrastrará el trineo. Quédense ahí quietos.
¡El perro lo conseguirá!
Es mucho cargamento para un solo perro.
¡El perro lo conseguirá!
Cinco, seis, siete, ocho, nueve...
No toquen ese perro, ¿entendido?
Ay, disculpa.
Siete, ocho, nueve, cien.
Adelante, señor. Estamos esperando.
Buck.
¡Buck! ¡Vamos, muchacho!
¡Vamos, Buck! ¡Jala!
¡Vamos, muchacho! ¡Jala, Buck!
¡Vamos! ¡Vamos, Buck!
- Vamos, muchacho. - ¡Aléjense de ese perro!
¡Buck, vamos!
¡Vamos, muchacho!
¡Vamos, muchacho! ¡Eso es!
¡Hurra! ¡El perro lo logró!
- ¿Está bien? - Eso espero.
Disculpe, amigo, pero ¿no olvida el dinero?
¿La plata? Por favor.
Gracias, señor.
- Oiga, ¿sabe qué? - ¿Qué?
- ¿Qué es esto? ¿Un cabestro? - Sí.
Ya que voy a trabajar como un caballo, más vale que me vea como uno también.
Aquí tiene. Sostenga esto.
- ¿Ya está todo? - ¿Recordaste los clavos?
Clavos, martillos y sierras. Mire.
Las compró Ud. mismo. ¿Qué le ocurre esta mañana?
Nada. Fuera de aquí.
Oiga, escuche...
Hay algo que sí olvidamos... un botiquín médico.
Necesitamos yodo y quinina, por si acaso.
- Sí, de acuerdo, lo compraré. - Espero que no le pese demasiado.
- Hasta luego. - De acuerdo.
¿Para qué necesitamos los clavos y los martillos?
La nieve se está derritiendo rápidamente.
Tendremos que esconder el trineo más adelante y construir un barco.
Oiga, mire...
¿Sí?
¿Qué ocurre?
Hay algo que debo decirle. Quizá sea mejor que lo escuche sentada.
Sabe que me opongo a que haya mujeres aquí.
El lugar adonde vamos es mucho más escabroso que
todo lo que haya visto hasta ahora.
¿Qué quiere decirme?
Sólo esto.
Ya pagué su habitación en el hotel y le dejaré
suficiente dinero para gastos hasta que volvamos.
¿Está diciendo que debo esperar aquí mientras Chaparro y Ud. van...?
Exacto.
Me estaba preguntando si intentaría algo parecido a esto.
Si Uds. van, yo iré también.
- ¿No se fía de nosotros? - Exactamente.
Bien, nos quedaremos aquí. Encuentre la mina Ud.
- No se haga el listo. - ¡No irá!
No sería justo para Ud. ni para nosotros.
Tendríamos que ir más despacio y llevar el doble de provisiones.
Además, no quiero verle correr ese riesgo.
Créame, ésa es la única razón por la que tomé esta decisión.
Si no le gusta mi forma de hacerlo, hágalo Ud. misma.
- Puede quedarse con mi parte. - Ah, ¿va a cederme mi mina?
Muchísimas gracias. No se irán de aquí sin mí.
Nos iremos sin Ud.
Esperará aquí y se aguantará.
De acuerdo, vamos, pongámonos en marcha.
- ¿Y el yodo y la quinina? - Iré a comprarlo.
Si sale ese iceberg femenino y quiere venir con nosotros, dale una bofetada.
Me pregunto qué habrá pasado ahora.
Bueno, conozco a un par de personas que tonteaban así y ahora tienen hijos.
¿Sigue queriendo venir?
No sólo sigo queriendo ir. Voy a ir.
De acuerdo, vamos. Pongámonos en marcha.
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos!
- ¿Qué ocurre, sargento? - Acaban de traer a un tipo.
- Lo recogieron camino de Skagway. - ¿Qué le ocurrió?
Parece que dejó el trineo para ir a cazar y luego no supo regresar.
Estaba prácticamente muerto cuando lo encontraron.
- ¿Cómo se llama? - Bueno, llevaba esto encima.
Parece que su nombre es Blake... John Blake, de San Francisco.
¡Allá va!
- Vaya, incluso parece una balsa.
- Gracias. Siempre quise alistarme en la marina.
- ¿Habrá sitio para los perros, marinero? - Me temo que no.
- Tendrán que correr por la ribera. - Muy bien, señor.
Cuidado con el barniz de cubierta, marineros.
Adelante, comodoro.
¿Listos? ¡Suelta amarras, grumete!
¡A babor!
Vamos, Buck. Vamos.
Remontaremos el río 160 kilómetros y luego tomaremos un arroyo hacia el norte.
Nunca falla.
Ay, mis preciosos dados.
Así es... hacia el norte unos 65 kilómetros.
Y luego lo único que debemos hacer es...
Ay, si sólo supieran cocinar.
Y sólo tenemos que encontrar el montículo...
sobre el cual se yergue un árbol medio partido por un rayo.
Y la cabaña.
Cerca del montículo.
Caray, me pregunto cómo será tener cosas en lugar de soñar con ellas.
No será ni la mitad de divertido.
Te equivocas, Claire.
Soñar con las cosas no sirve de nada. Lo único que cuenta es poseer algo.
Y agarrarlo por la fuerza si es la única forma de
conseguirlo... eso también está bien.
Es la ley aquí... la ley del Klondike.
Si necesitas algo, agárralo. Quítaselo a tu vecino.
Es una buena ley. Funciona.
No. Sólo funciona cuando te has ganado lo que agarras.
Si no, es robar.
Tal vez no respeten ese mandamiento en concreto aquí.
Todos se violan. A ése lo hacen añicos.
Bueno, Noé...
llevar ese barco es un poco duro para mi complexión débil...
así que si no le importa, señor, voy a bajar a mi camarote.
Buenas noches.
- Buenas noches, Chaparro. - Buenas noches.
Buenas noches, dados.
El verano está a la vuelta de la esquina.
Puedo olerlo.
¿Sabes? De alguna forma, Dawson, Skagway...
e incluso California parecen lugares de los que sólo he oído hablar.
Parece que llevo viviendo aquí en este páramo toda mi vida.
Las demás personas, los demás lugares...
nunca existieron.
Pero hay algo que sí recuerdo...
y es un hombre muy cariñoso y maravilloso.
Me pregunto qué verá Buck en la hoguera.
¿En qué estás pensando, Buck?
Probablemente, esté recordando más que pensando.
Recordando un tiempo en el que era más un lobo que un perro.
Cuando existía una sola ley...
la ley de la que hablábamos hace un momento.
Se está haciendo tarde, Jack.
Creo que voy decirles buenas noches.
Soy inocente, Su Señoría.
¡La cabaña!
- ¡El árbol! - ¡La mina!
¡Caramba!
Que alguien me pellizque.
Eso sirve.
Es igual que en la carta.
Vaya, vaya, vaya. Que me parta un rayo.
¡Oiga, jefe!
¡Jefe! ¡Venga aquí, rápido!
Mira esto. Dios mío.
¡Miren, miren! Díganme si estoy soñando. Miren esto.
Dios santo.
Es oro, Claire. Más oro del que he visto en toda mi vida.
¡Cuidado!
Si hemos conseguido todo esto en una tarde, imaginen en un mes.
Ojalá pudiera quedarme aquí un par de días más.
Llevo soñando con este momento toda mi vida.
Lo siento, pero tienes que reclamar la mina.
Mientras los senderos sigan despejados, algún cateador descubrirá este arroyo.
El primero en reclamarlo tiene los derechos.
El jefe es Ud., jefe. Al llegar a Dawson, lo primero que haré...
- No. - ¿No qué?
- No te emborraches. - Imposible.
Voy a comer todo lo que no he comido.
Mi estómago está más débil cada día que pasa.
Bueno, hasta pronto, muchacho.
- No te lo gastes todo de golpe. - Hasta pronto.
Bueno, adiós, Sra. Blake.
Adiós, Chaparro.
Vamos, perros.
- ¡Oye, Chaparro! - ¿Qué?
Olvidaste tu fuente de ingresos.
Ah, sí. Vengan con papi.
Ojos de serpiente.
Vaya, vaya, vaya. Que me parta un rayo.
Bueno, adiós.
- Adiós. - Adiós.
¿Qué ocurre, muchacho?
¡Buck!
¡Buck!
- ¿Qué mosca le picó? - No lo sé.
- ¿Qué es eso, Jack? - Lobos.
Tiene gracia. No suelen acercarse tanto a un campamento.
¡Buck! ¡Ven aquí!
¡Buck, regresa aquí!
Si es una manada, lo matarán. ¡Buck, regresa aquí!
¡Buck!
Últimamente está cambiando. ¿No te has fijado?
Parece que recuerda ciertas cosas aquí.
¡Buck, regresa aquí! ¡Buck!
¡Buck! ¡Buck, ven aquí!
¡Vaya, vaya! Bienvenido, forastero.
Cómo estás, ¿eh?
Bueno, parece que le importamos más...
que ese viejo recuerdo.
Sí.
Oye, espera un momento.
Será mejor que pases adentro, antes de que cambies de parecer.
Vamos, tipo duro. ¡Vamos!
Vamos, muchacho, dale.
¡Dale!
Así me gusta.
Sí.
Así me gusta.
Muy bien. Vamos, vamos.
¡De acuerdo! ¿Estás cansado?
De acuerdo, vamos.
Jalemos. Juntos.
Un, dos...
tres...
No lo hicimos juntos.
- Ojalá no lo hubieses hecho. - ¿Por qué no?
Me he prohibido a mí misma pensar en nosotros.
- No me atrevía. - ¿Por qué?
Ay, no sé, yo...
Tuve una especie de premonición extraña.
- No sé cómo explicarlo exactamente... - Las explicaciones no sirven de nada aquí.
Sólo tengo una pregunta...
y sólo quiero una respuesta.
Ya sabes la respuesta.
No quiero saber la respuesta.
Quiero tener la respuesta.
Acabo de darme cuenta, Sr. Blake.
Ahora la espalda, por favor, Kali.
Sr. Blake, acabo de darme cuenta de que hasta ahora, me he fiado de su palabra.
Creí lo que me contó y financié esta expedición.
Sigo creyendo lo que me contó, pero creo que es hora...
de que me dé una prueba un poco más fehaciente.
Debería mostrarnos el mapa, Sr. Blake.
Cuando le pedí en Dawson City que me financiara...
le dije que conocía la ubicación de una mina muy rica en oro.
Sigo sabiendo dónde está esa mina.
- Lo voy a llevar allí. - Pero el mapa, Sr. Blake.
¿Por qué se niega constantemente a mostrarnos el mapa?
Ya veo.
¿Qué impide que se lo quitemos por la fuerza?
La posibilidad de que ese mapa tal vez no exista...
más que en mi memoria.
Por la fuerza no conseguirán nada.
Llegaron hasta aquí...
y ahora, lo único que pueden hacer es seguir hasta el final.
No conseguirán nada... matándome.
Vamos, vamos. ¿Quién habló de matar?
No somos piratas, querido amigo.
Somos caballeros aventureros viajando hacia grandes riquezas.
Vamos, vamos, Kali. Mi toalla.
Oye, Jack.
- Buck desapareció otra vez. - Sí, lo sé.
Oí a su amiga aullando anoche.
Bueno, eso es lo que le pasa a un hombre cuando anda con malas compañías.
Un momento.
Según todo lo que nos dijo y todos nuestros cálculos...
debimos encontrar la mina hace dos días.
Me temo que está sacando a relucir lo peor de mí, Sr. Blake.
- Sí, lo sé, pero... - Si intenta engañarnos...
lo acabaremos sabiendo antes o después...
y si es así...
lo único que nos queda por hacer es guardar luto por Ud.
Le juro que estoy haciendo todo lo posible. Seguí las direcciones al pie de la letra.
¡El árbol quemado! ¡La cabaña! ¡Ahí está!
Mi querido Sr. Blake...
no sé cómo podrá perdonarme por poner en duda su integridad.
Me dejó en una situación muy embarazosa. No sé muy bien qué decir.
Una para el señor.
Y una para la señora.
Y una para el muchachito que fue a reclamar la mina.
Jack, jamás me habría esperado esto.
El mundo no me comprende.
Tengo alma de artista.
Quiero escribir poesía, quiero componer.
Quiero cantar, pintar.
- ¿Establos? - Sí, eso también.
Quiero morirme de hambre en una buhardilla.
Llevar el cabello largo. Una corbata manchada de huevo.
Es decir, ser un genio. Pero, no.
No, el mundo se ríe de mi talento...
y en cambio me da... oro.
Ay, mi pobrecito.
Parece que tiene todas las comodidades del hogar, Sr. Thornton.
Una cabaña acogedora, la prueba dorada de futuras comodidades y...
una señorita hermosa.
Me haría un grandísimo favor si me ayuda...
a resolver este incidente de la forma más indolora posible.
Vamos, acabe de una vez. ¿Qué va a hacer?
¿Hacer? Querido amigo, nada en absoluto.
Lo importante es...
Regresaremos por agua, Kali, con la canoa del Sr. Thornton.
Puedes matar a nuestros burros.
Como decía, lo importante es impedir que Uds...
reclamen esta maravillosa mina antes que nosotros.
- ¿Y cómo espera hacer eso? - Oh, fácilmente.
Dejándolos aquí y destruyendo todos sus medios de transporte.
Si no pueden regresar a Dawson para reclamar la mina, entonces...
no podrán regresar a Dawson para reclamar la mina, ¿verdad?
Así que lo haremos nosotros.
Si quieren explotar la mina mientras no estamos, pueden hacerlo, por supuesto.
Recompensaremos sus esfuerzos con mucho gusto cuando regresemos.
Mientras tanto, nos llevaremos su rifle, su munición, sus hachas, etcétera.
Sería un gran error dejar aquí...
las herramientas necesarias para construir otra canoa, ¿verdad?
¡Kali!
¡Kali! ¡Ven aquí!
Mire, Smith. ¿Por qué no podemos hacer un trato?
Siempre estoy abierto a una propuesta honesta, Sr. Thornton.
Le cederemos la mina. Puede quedarse con todo el oro que tenemos.
Pero deje que nos vayamos de aquí. Se avecinan las nevadas de invierno.
Mi querido amigo, ¿a eso lo llama una propuesta de negocios?
La mina ya es nuestra, y el oro es nuestro por derecho... ¿cómo se lo digo?
Por derecho de conquista.
¿Le importa si dejamos de discutir sobre esta cuestión?
Adelante, muchachos.
El Sr. Thornton sólo derrocharía el oro.
Debo felicitarlo por su sentido del humor, Sr. Thornton.
Muy poca gente sería capaz de sonreír en un momento así.
- Gracias. - Faltaría más.
Recuerdo que vi a un mago una vez.
Sacó un conejo de un sombrero aparentemente vacío.
Sonreía mucho, igual que sonríe Ud. ahora...
porque me imagino que sabía desde el principio...
que tenía el conejo escondido en la manga.
Tal vez Ud. también esconde algo en su manga.
Tal vez.
Arremánguese, Sr. Thornton. No hay ningún conejo ahí.
¡Vamos, vamos! No pongamos a prueba nuestra amistad.
Señora.
Cuidado, idiota. Podías haber partido el casco.
Regresaremos, amigos míos.
Por el momento, adiós...
y adiós.
¡Cuidado!
Bueno, querían oro y ahora ya lo tienen.
Oye, Claire, trae el botiquín médico y un poco de agua caliente.
¿Está herido de gravedad?
Sí. Tiene un buen corte en la cabeza.
- Supongo que será algún cateador. - Vete, Buck. Apártate.
¡John! ¡John!
Oh, John...
¡John, cariño!
Claire, querida...
quiero hablar con el Sr. Thornton.
De acuerdo, cariño.
Pensé que...
te había perdido.
Intenta descansar, ¿sí?
Se siente mucho mejor esta mañana.
Lo recuerda todo, gracias a Dios.
No era tan grave como creíamos.
Quiere verte, Jack.
¿Qué vas a decirle?
Te quería...
y te llevé con nosotros.
Bueno, no voy a renunciar a ti.
Jack.
Sabes que te amo, ¿verdad?
Eso no puedes ponerlo en duda, ¿verdad?
Pero me necesita.
Tú tienes tu ley...
y yo tengo la mía.
Lo mejor que puede hacer es irse de aquí lo antes posible.
Necesita que lo vea un médico. Llévese la canoa.
Es fácil irse ahora, pero no lo será cuando lleguen las nevadas.
¿Vendrá con nosotros?
No, me quedaré aquí trabajando en la mina. En primavera, nos repartiremos todo.
Vine a decirle adiós a Buck.
Jamás me habría perdonado si llego a olvidarlo.
¿Verdad, Buck?
Pudiste saltarte esto.
Sólo lo haces más difícil para todos.
¡Ay, Jack, abrázame!
Bueno, ya te veré.
Sí.
Ya me verás.
Y yo te veré también.
Todos los días, todas las noches y cada minuto.
Esto no es el final.
No puede serlo.
Cuidado con los primeros rápidos. Después de eso el camino está despejado.
Adiós, Thornton.
Y que Dios lo bendiga.
Adiós, Blake.
Adiós, Jack.
Adiós, Claire.
Es difícil resistirse a esa llamada, ¿verdad, Buck?
Está bien, muchacho. Adelante.
¡Chaparro!
- ¡Sí! - ¡Chaparro!
- ¡Hola, jefe! - Maldito hijo de perra.
Llegaste justo a tiempo. Me salvaste la vida.
- Mírate. Qué elegante. - Sí, nos hicimos ricos.
Reclamé la mina. ¡Somos más ricos que los Astor!
No hubo ningún problema. Entré y firmé.
- Y la concesión fue... - Chaparro.
¿Qué es eso?
Es nuestra nueva cocinera.
- ¿Dónde la encontraste? - La gané en una partida de dados.
FIN
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