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EL CASERÓN DE LAS SOMBRAS
¡Demonios!
¿Por qué te paras?
Paro para tomar un descanso.
Philip, no podemos pararnos aquí. Por Dios, sigue o retrocede.
No esperarás que pase la noche como una rata en una cloaca.
Pues mejor pararnos que conducir por este barranco en estas condiciones, ¿no?
Bueno, perder la calma no nos va a ayudar.
Nunca he estado tan calmado en mi vida.
Me encanta conducir cien millas a oscuras sin apenas luz.
Me encanta notar el agua helada goteando sobre mi cogote.
Es uno de los momentos más felices de mi vida.
¿Quieres que conduzca un rato?
Sí, precisamente es lo que estaba esperando.
Oh, no estaré tranquila hasta que lleguemos a Shrewsbury.
Eso si llegamos a Shrewsbury.
-¿Tienes idea de dónde estamos? -No tengo ni la más remota idea.
Eso me alivia.
¿Todo bien, Penderel?
Bien. ¿Dónde estamos?
No lo sabemos. Nos hemos perdido. Estamos en algún sitio del monte Welsh...
...son las nueve y media, y lo siento mucho. -No digas eso
Diez a uno a que no llegamos a Shrewsbury esta noche.
Eso nunca se sabe.
"Oh, Mister Waverton, ¿qué será de mí?"
"Quería ir a Shrewsbury pero me han traído aquí."
En realidad, y puestos a elegir...
...no estoy muy seguro de querer ir a Shrewsbury.
Es más, no estoy seguro de querer ir a ninguna parte.
Aquí podría pasarnos algo interesante, en Shrewsbury nunca ocurre nada.
Por supuesto que nos podría pasar algo.
Te podría contar algo que nos podría llegar a ocurrir.
-No querría asustar a la Srta. Waverton -Adelante, Sr. Penderel...
...Yo no me asusto fácilmente -¿Ud. no? Pues yo sí.
Bueno, sólo quería decir...
...que tendremos que tener un poco de cuidado...
¡No pares!
¿Cómo quieres que evite que pare? ¿Crees que vamos en lancha?
"¡Atrapado en la noche! ¡Atrapado en la noche! Atrapados...
-¡Sr. Penderel, por favor! -Disculpe.
-¿Crees que lo conseguiremos? -No lo sé.
Buen viaje.
¡Por Dios, para un momento! Miremos el mapa.
Por lo que puedo observar, no estamos dentro del mapa.
Mira, Philip, no se puede ver nada. Es todo un estúpido charco.
Parece que escenifica este lugar a la perfección. Todo está inundado.
Tú sigue conduciendo. Llegaremos a alguna parte a alguna hora.
Supongo que es lo único que podemos hacer.
"Cantando en la bañera, cantando bajo la lluvia"...
¡Mira, Phil! ¡Luces! ¡Luces! Vayamos allí.
-Sería más razonable seguir adelante. -Pues yo voto por quedarnos aquí.
Hasta aquí hemos llegado. Probablemente se ha desprendido la cima de la colina.
"¿Hay alguien ahí?, dijo el viajero."
Llama otra vez, más fuerte.
Habría pensado que era lo suficiente como para despertar a un muerto.
-Qué idea. -¿Cuál?
¿No sería impresionante? Imaginen que los habitantes estuvieran muertos...
...rígidos bajo la penumbra de las lámparas.
Seguro que sería muy emocionante.
Lo sería más con un trago.
Si tenemos que estar empapados, mejor estarlo por dentro que por fuera.
-Escuchen. -¿El qué?
Pensaba que había oído algo.
Buenas noches. Hemos venido a pedir cobijo. Nos hemos perdido.
Estamos completamente incomunicados.
¿Entiende? No podemos continuar ni regresar.
La carretera está bloqueada en ambos sentidos. Desprendimientos.
Ni el galés suena así.
Mi nombre es Femm. Horace Femm.
¿Cómo está? Siento mucho irrumpir en su casa de esta manera.
Me llamo Waverton. Le presento a mi esposa.
¿Cómo está?
¡Penderel!
-Encantador, seguro. -¿Cómo está?
¿Por qué no se sientan?
Gracias.
Mi hermana estaba arreglando estas flores.
No sé si su sirviente le ha explicado nuestra situación.
Lo hizo lo mejor que pudo, pero me temo que no le podía entender.
Morgan es mudo.
Oh, lo siento. No me había dado cuenta.
Vimos las luces de su casa y nos preguntamos si serían amables de alojarnos esta noche.
-Como verá es imposible continuar. -Comprendo. Embarazoso. Muy embarazoso.
¿Qué ocurre? ¿Qué quieren?
Permítanme que les presente a mi hermana, Rebecca Femm.
¿Cómo está?
¿Qué hacen aquí?
¿Qué quieren?
¿Cómo está?
¿Qué dicen? ¿Qué quieren?
¿Qué hacen aquí? ¿De qué va este alboroto? ¿Qué...?
Disculpen a mi hermana. Es un poco sorda. Bueno, a veces bastante sorda.
Quieren saber si pueden pasar aquí la noche. Cobijo. Les ha atrapado la tormenta.
¡Por supuesto que no se pueden quedar! ¡No pueden estar aquí!
Adelante...
Ha habido un desprendimiento. Parece que se ha derrumbado media montaña.
Esto nos ha obligado a parar.
La carretera está bloqueada detrás de nosotros y tal vez lo estará más adelante.
No queremos entrometernos, pero ¿qué más podemos hacer?
No hay ningún sitio más donde ir. La carretera está inundada,
y por este motivo este mismo lugar se puede inundar o quedar sepultado.
¿Que ocurre?
¿Has oído lo que ha dicho?
Hay desprendimientos e inundaciones. El lago se ha desbordado.
Estamos atrapados. Estamos atrapados. Debemos irnos. ¿Oyes? Nos tenemos que ir.
Tienes miedo, Horace. Tienes miedo, ¿no?
No crees en Dios y ahora tienes miedo a morir.
Has visto su ira en el cielo y le has escuchado en la noche. Y ahora tienes miedo.
Miedo. Miedo. ¿Dónde están tus burlas ahora? Ya puedes tener miedo. Tu tiempo llegará.
Pero no ahora. Esta casa es segura. Lo sé mejor que tú. ¡Morgan!
¿Recuerdas los años de las grandes tormentas cuando nos quedamos incomunicados?
Hubo desprendimientos e inundaciones. ¿Y no desaparecieron las carreteras?
Morgan lo recuerda. Dice que esta casa es segura. Porque está construida sobre roca.
Tendrán que quedarse. La adversidad es suya, no nuestra.
¡No hay camas! ¡No pueden tener camas!
Como mi hermana insinúa, me temo que no hay camas.
Ya está bien. Si podemos sentarnos frente al fuego será suficiente.
Por supuesto. No estoy muy seguro de querer acostarme esta noche.
Morgan mantendrá el fuego vivo.
¿Hay algún sitio donde pueda resguardar al coche de la lluvia?
Hay establos detrás de la casa. Morgan les acompañará.
Muchas gracias.
-Voy a salir y traer las maletas. -Bien.
¡No hay camas! ¡No pueden tener camas!
-¡Vaya tormenta! -De buena nos hemos librado.
Espero que tengas razón, esta casa me da escalofríos, sin mencionar a sus habitantes.
Aun así es mejor que conducir por carreteras invisibles.
Al menos hay un tejado y una hoguera.
Y ahora, Sr. Penderel, ¿me acompañará con un trago?
Sr. Femm, evidentemente que me uniré a Ud.
Es ginebra sola, ¿sabe? Sólo ginebra. Me gusta la ginebra.
Srta. Waverton?
Muchas gracias.
Sr. Penderel, brindaré por algo que no apreciará Ud. siendo tan joven.
Brindaré por ¡la ilusión!
¿Ilusión? Oh! Estoy en la mejor edad para brindar por eso, Sr. Femm.
Supongo que usted es uno de esos caballeros, digamos, ¿curtido por la guerra?
Correcto, Sr. Femm. La generación de La Guerra, sucia, amargada, olvidada,
y esto, Sr. Femm, es una excelente ginebra.
Una noche horrible. Parece que va empeorando.
Sí, es fascinante y mala. Pero ciertamente, aquí no corremos ningún peligro.
Su hermana lo dejó bastante claro.
Pero suponiendo que nos quedáramos incomunicados, encerrados aquí...
Bueno, sería una molestia para Ud. habiéndonos alojado.
Pero es terrible. ¿Cómo puede estar tan tranquilo? Parece no entender.
Podemos quedar incomunicados. ¡Encerrados en esta casa!
Me temo que estoy un poco nervioso. Soy un hombre bastante nervioso.
Pero el caso es que Morgan es un animal. A veces bebe demasiado.
Una noche como esta le podría inducir a beber,
y una vez que está bebido, es realmente peligroso.
No quisiera alarmarla, Srta. Waverton, pero no sé qué deberíamos hacer.
Bueno, yo sé lo que yo voy a hacer. Eso si la Sra. Femm me deja.
¿Qué?
Estoy muy mojada y estaría muy agradecida si pudiera cambiarme de ropa.
¿Qué?
Me preguntaba si me podría cambiar.
Parece mojada. Mejor que fuera Ud. a cambiarse.
Gracias. Buena idea. ¿Hay alguna habitación o algo parecido?
Una noche espantosa.
¿Qué?
Digo que hace una noche espantosa.
Sí, una casa antigua. Muy antigua.
-Muy amable de su parte el dejarnos quedar. -¿Qué?
¡Digo que es Ud. muy amable!
Sí, hace una noche espantosa. Soy un poco sorda.
Entiendo.
Sí. ¡No hay camas!
No tenemos luces de esas eléctricas. Ni tendremos.
Muchas gracias. Ya puedo arreglarme sola.
Mi hermana Rachel tuvo una vez esta habitación. Murió a los 21 años.
Ella era una traviesa.
Agraciada y salvaje como un halcón. Todos los jóvenes le iban detrás.
Con sus labios rojos, sus grandes ojos y su blanco cuello. Pero eso no la salvó.
Cayó de su caballo en una cacería. Se dañó la columna vertebral.
Permaneció en esta cama... mes tras mes.
Pasé mucho tiempo aquí sentada escuchando como gritaba.
Qué horror.
Solía suplicarme... que la matara. Le había dicho que fuera hacia el Señor.
Pero no lo hizo. Fue impía hasta el final.
Bueno, será mejor que me cambie.
Aquí todos son impíos. Solían traer a sus mujeres.
Descaradas, repantigadas criaturas de seda y satén.
Llenaron la casa de risas y pecado, risas y pecado.
Si alguna vez yo estaba presente,
mi propio padre y hermanos me decían que me fuera a rezar.
Ellos no le dirían a Rachel que se fuera a rezar. ¡Y yo recé!
Les dejé con sus lujuriosas mujeres pálidas y sonrosadas. Mi padre todavía vive.
Está arriba. Es muy viejo.
¿Sí?
Tiene 102 años.
Eso es mucho, ¿no?
Es un viejo infame y blasfemo.
Tú también eres inmoral. Joven y agraciada. Tonta e inmoral.
No piensas en nada excepto tus piernas largas y delgadas,
tu blanco cuerpo y en cómo complacer a tu marido.
Tú te regocijas en los placeres del amor carnal, ¿no?
Eso está bien, pero se pudrirá.
Eso todavía está muy bien. Pero con el tiempo, también se pudrirá.
¡No! ¿Cómo se atreve?
...descaradas, repantigadas criaturas de seda y satén...
risas y pecado... risas y pecado... lujuriosas mujeres pálidas y sonrosadas...
¡Philip!
Un hurra por Ud., Srta. Waverton. Hace sentirnos como en una fiesta.
Gracias.
Deben haber pensado que he tardado mucho.
De hecho, creo que has sido más rápida de lo habitual.
Pensé que tardaba mucho.
¡A cenar!
Philip.
¡Horace! ¿Qué estás haciendo? No somos paganos.
Había olvidado los extraños hábitos tribales de mi hermana.
La ternera será más tierna si la bendecimos.
Horace Femm. Aunque no pueda oír, puedo ver. Estás blasfemando.
Al contrario, querida Rebecca.
Simplemente les decía a tus intrigados invitados...
...que estabas a punto de dar gracias a tus dioses por su generosidad...
Seguro que sí. Conozco ese tono falso y burlón.
...y darles gracias por la salud, prosperidad y felicidad otorgada a esta familia.
Por estos años de paz y abundancia.
Darles gracias por haber traído al mundo a Rebecca Femm. Y a Roderick Femm. Y a Saul.
¡Basta!
Bendice Señor estos alimentos... Amén.
Tome una patata.
Gracias.
Bueno, esto parece que es más que una tormenta.
Sí, ¿no?
Tome una patata.
Gracias. Me encantará una patata.
¿Vinagre, Miss Femm?
Simplemente está lloviendo a cántaros.
Gracias, Mrs. Waverton. Llevo buscando esta frase toda la noche.
Cebolla no, gracias.
Esas luces. Están parpadeando. Supongo que es la tormenta.
Al contrario. Generamos nuestra propia luz eléctrica pero creo que no somos muy buenos.
Espero que no se asuste si se va toda la luz.
Hay alguien fuera.
¡No pueden entrar!
Deberían entrar. Seguramente es peligroso permanecer fuera en estos momentos.
Deben estar medio ahogados. No deberíamos hacerles esperar mucho.
No, me temo que les debemos dejar entrar.
Morgan, abre la puerta.
Vamos, Morgan. Déjales pasar.
¡Vaya nochecita!
Pensaba que nunca nos abrirían la puerta.
Se habrá resquebrajado la presa o algo parecido.
De todos modos, antes de saber ni dónde estábamos, nos ha caído algo...
...y ha aplastado el coche.
Suerte que no nos ha aplastado a nosotros.
Y dicho sea de paso, probablemente la corriente arrastrará esta casa.
¡Mira esto!
Vaya fuego.
Lo siento por irrumpir de esta manera tan grosera,
pero las necesidades obligan si estás en manos del diablo.
Bueno, ¿quién es el dueño?
Mi hermana es la dueña. La Sra. Femm.
¿Cómo está, Sra. Femm?
Me llamo Porterhouse. Sir William Porterhouse
Y esta dama es la Sra. Gladys Ducane, una amiga mía.
Encantada de conocerles. Un tiempo fantástico para los patos.
Permítanme que les presente. Ella es la Srta. Waverton.
¿Cómo está?
-El Sr. Penderel. -¿Cómo está, Sir William?
-Y el Sr. Waverton. -¿Cómo está?
Sir William Porterhouse.
¿Cómo está?
No he visto una noche así en toda mi vida.
Diría que está lloviendo a cántaros.
Estábamos empapados, no me importa decirles.
No me sorprendería que estuviéramos a las puertas de la muerte.
Mejor que no vuelva a ponerse los zapatos mojados...
o, como Sir William apunta, seguramente estará a las puertas de la muerte.
Aquí tiene. No son exactamente de su medida pero están secos.
Gracias. Está bien.
¿Es Ud. aficionado a la ópera, Monsieur?
Vamos a comer algo.
¡Oh! Ahora le escucho.
Morgan, trae sillas.
¡Oh, oh! ¡Roast beef!
Nada como un roast beef para un hombre hambriento.
"Oh, el roast beef de la vieja Inglaterra"... ¿Cómo era?
¿No la recuerda, Mister Waverton, o es más vieja que Ud.?
-Penderel es nuestro experto en canciones. -Entonces debe ser músico, ¿no?
Bueno, yo tengo poco oído.
Tome una patata.
Morgan, trae un vaso de agua para Sir William.
Muchas gracias.
...miren nosotros, por ejemplo.
Estamos aquí, seis personas, sentados juntos,
hemos estado casi dos horas hablando...
...¿y sabemos algo el uno del otro? Nada.
Qué reconfortante.
Estoy de acuerdo Sir William. Como mucho, sólo hacemos suposiciones.
Si fueras una mujer, no harías sólo suposiciones.
¡Ah! La famosa intuición femenina.
¿Te ha dicho alguna vez qué caballo ganará la carrera?
No. Pero me dice bastante acerca de vosotros.
Me pregunto, Srta. Waverton,
¿tanto como para decirle que estoy buscado por la policía?
Oh, no, Sr. Femm, no me dice nada tan romántico.
¿Después de todo, puede concebir que alguien viva en una casa como esta...
...si tuviera que hacerlo?
Bueno, sobre gustos no hay disputas.
No.
-¿Sra. DuCane? -¿Sí?
¿Qué le dice su intuición sobre mi?
Bastante.
Hmm... Eso me asusta un montón.
¿Qué le dice?
Me dice... bueno, de cualquier modo no es muy interesante.
-Oh, sí que lo es. Queremos saberlo. -Bueno... sonará tonto pero...
...creo que no se adapta a estos tiempos...
...¿saben? Fábricas, publicidad engañosa, economía sumergida...
...bueno, lo que quiero decir es que, Bill se encuentra a gusto con esto...
...pero hacen sentir al Sr. Penderel como un pez fuera del agua.
Debería sentirse halagado, Sr. Penderel.
No, no me siento halagado.
Miren, no tengo mucha simpatía por los peces fuera del agua aunque sea uno de ellos.
Mi problema es que no pienso mucho en las cosas importantes.
Ahora, Sir William pondría gran empeño en cualquier cosa para ganar unas libras.
No creo que merezca la pena.
No dudo que debe pensar que soy muy ambicioso, amigo.
Pero quizás puedo ver cosas un poco más allá de lo que supone.
Buen discurso el suyo, pero sé tan bien como todos los aquí presentes...
...que sólo intenta provocarme.
Honestamente, no estaba haciendo nada de eso.
Lo envidio. Lo admiro.
Oh, sí, me envidia, muy bien. Pero no me admira.
Bueno, yo... yo tampoco me admiro mucho. Sé que no todo es hacer dinero.
Pero dejen que les diga algo. Soy un hombre joven, ¿ven?...
...Casado con una chica de Manchester, bella como nadie,
la única cosa en el mundo que me importa...
...se muere. Así fue. Mis jefes dan una fiesta. Nos invitan...
...un día muy especial para nosotros. Me compro mi primer traje...
...y Lucy tiene un vestido nuevo. Un vestido de algodón...
...parece que Lucy no cayó muy bien en la fiesta,
especialmente entre las mujeres, la despreciaron. Nada concreto, ¿saben?...
...simplemente pensaron que el vestido no era muy bueno. A Lucy le preocupa...
...se le mete en la cabeza que por su culpa no voy a poder triunfar...
...bueno, puede que no se lo crean pero sé que eso es lo que la mató.
Eso es lo que hizo que empezara a hacer dinero.
Juré que acabaría con esos tipos y sus esposas,
que no tuvieron ni una palabra amable para Lucy.
Y los he machacado. Al menos a la mayoría.
Una vez que has empezado a ganar dinero, no puedes parar...
...sobre todo si eres como yo, que no eres bueno en ninguna otra cosa.
Pero no sabemos en lo que Gladys tiene que ser mejor que nosotros. Sra. Ducane...
...¿por qué no les dice su nombre real?
Mi nombre real... es Perkins.
Un bonito nombre.
Puedo ser esto o aquello, pero no puedo pretender ser lo que no soy.
Creo que está Ud. siendo un poco ofensivo.
Déjelo, Sr. Penderel. Puedo cuidar de mí misma.
Si no lo hago ahora, no podré hacerlo nunca.
No estaba intentando decir nada por ti, Bill...
...tampoco pretendo ser lo que no soy. No soy tan estúpida para eso.
Esta gente reconoce a una corista cuando ven una...
...y, dicho sea de paso, no muy buena.
Si fuera mejor en mi trabajo, no estaría pasando el fin de semana contigo.
No. Me retracto. Igualmente lo haría.
Eres amable. Estamos bien, pero...
Morgan está bebiendo. Sabía que esta noche empezaría.
-¿De dónde la habrá sacado? -De mí no. ¿No puedes pararle?
Ahora está en la cocina, borracho. Bastante borracho.
¿Quién es Morgan? ¿Es el tipo que nos servía la mesa?
Sí. Morgan es... el mayordomo.
Me mira como si me fuera a tomar el pelo.
Hola.
Hola.
¿Y bien? ¿Ha venido para ayudarme a contemplar la furia de Dios?
No. Vengo para agradecerle que estuviera de mi lado.
Ha sido un honor, Sra. Ducane.
Perkins para Ud.
Gracias, Perkins.
Empeñaría esta vieja mansión por un trago.
Hmm... y yo.
¡Y lo tendremos! Tengo algo de whisky en el coche. Lo había olvidado.
-Espere aquí e iré por él. -No, iré con Ud.
Mejor quedese aquí a cubierto.
El coche está en los establos y se va a empapar.
De acuerdo, pero no tarde.
¿Sr. Penderel?
Hola. ¿Qué hace aquí? Estaba volviendo.
He venido a buscarle.
Hey, hey. ¿Qué ocurre? ¿qué ha pasado?
Nada. De hecho, nada. Estoy un poco asustada, eso es todo.
Alguien cerró la puerta en mis narices.
-Habrá sido el viento. -No. Sé lo que es el viento.
Es silencioso, pero pudo tumbarme.
Sí, seguro que sí. Bueno, lo que quiere es un trago de esto.
Gracias.
Ya me siento un poco más humana.
Esto parece una reunión familiar.
Tiene razón.
Mira esto.
Vamos, sáquelos.
Pareciera que he pasado la mayor parte de la tarde cambiándole los zapatos.
Debería haber sido una enfermera.
Sí, sólo que las buenas enfermeras no beben whisky de la botella.
La tormenta está peor que nunca, ¿no?
Peor.
Tenía que pasar. Se ha ido la luz.
Creo que ahora se ha ido del todo. Pasaremos la noche en penumbra.
Está bien, pero seguro que hay alguna vela en algún sitio.
¿Puedo hacer algo con las luces, Sra. Femm?
No. Nadie entiende nuestro sistema excepto Morgan.
Y como electricista, Morgan de momento no está cualificado.
¿Por casualidad no tendrá una lámpara?
No. No tenemos ninguna lámpara.
-¿Qué ha dicho? -Nada, nada importante.
¿No? ¿nada importante? Pues resulta que esta vez lo he oído.
Quieren una lámpara.
Dales la grande. Tiene combustible. La usamos la última vez que se fue la luz.
Vamos, Horace. Sabes cuál es.
No sé dónde está. Podrías ir tú, Rebecca.
Es demasiado grande para mí. Si no sabes dónde está, yo te lo diré.
Lo sabes tan bien como yo. Está sobre la pequeña mesa del último piso.
¿Sabes dónde está el último piso, Horace?
Al menos sabrás que hay un último piso. Oh, pero eres tan incrédulo.
Está arriba, Horace. Arriba. Debajo del tejado.
Sí, por supuesto. Ya me acuerdo. Pero creo que es un poco pesada para mí.
No creo que la pueda bajar por las escaleras.
¿Por qué no dices lo que ocurre, Horace? Ocurre que tienes miedo de subir solo.
Vaya con él. Tenga. No sé para qué me molesto...
...estaríamos bien sentados en la oscuridad.
-Mejor que subamos, ¿no? -Sí. Supongo que sí.
No tardaremos.
Muy bien. La Srta. Waverton no debe preocuparse de que me ponga nervioso.
Ud. sería un mejor guía.
Ésta es mi habitación.
¿Si?
Hay un par de cosas que creo le gustaría ver.
Seguro me gustarían mucho. Pero me las enseñará en otro momento.
-Tenemos que buscar la lámpara. -Sí.
Oiga, ¿por qué debemos molestarnos para ir a buscar la lámpara?
Podríamos esperar aquí unos minutos, y decir que no la hemos encontrado. O que se ha roto.
No encuentro ningún motivo.
Sí, ¿pero por qué debemos preocuparnos tanto por la lámpara si no queremos?
Hemos dicho que la bajaríamos, ¿por qué no lo íbamos a hacer?
Sí, ¿pero por qué debemos hacerlo si no queremos? Yo no quiero.
Esto es absurdo.
¿Ha oído eso?
He oído algo.
¿Qué era?
Habrá sido Morgan. Está bebido. Estará haciendo algún alboroto abajo por la cocina.
Pensaba que el ruido venía de arriba. De todos modos, ¿vamos por la lámpara?
Me pregunto si me excusaría para que no viniera con usted. No soy muy fuerte.
Hay muchos escalones. Debería habérselo dicho antes, pero ya sabe, el amor propio...
La encontrará encima de la pequeña mesa al final del rellano, dos piso más arriba.
Supongo que no es muy pesada para bajarla yo solo.
Oh, no, para nada. De hecho es bastante ligera.
Ya veo.
Gracias, muchas gracias.
Ud. la ha abierto, ¿no? Pues ahora vaya y ciérrela. Vamos, ciérrela. Yo no puedo.
¿Ir a cerrar qué?
La lluvia está entrando. La inundación está subiendo.
Nos vamos a mojar todos si no viene rápidamente.
Se refiere a la ventana de su habitación. Creo que la he abierto yo.
Vamos. Usted la ha abierto. Usted la puede cerrar.
Está bien, Sra. Femm. Iré a cerrarla.
¡Sr. Penderel! ¡Sra. DuCane!
¡Sr. Penderel! ¡Sra. DuCane!
Es Morgan. Está ahí, al pie de las escaleras.
Toma la vela. Quédate allí.
¡Vete! ¡Lárgate de aquí!
-¿Está muerto? -No, lo veo respirar desde aquí.
Sólo está aturdido.
Estará consciente en un minuto, pero seguro que caerá rendido. Está muy bebido.
Oh, Philip, esta casa es horrible.
¿No es que sea muy agradable, no?
Escúchame, Margaret, algo está pasando arriba.
Oh, Philip. No más horrores.
No, esto no es horror. Era una voz llamando detrás de una puerta.
Una voz débil, como la de un niño. Creo que debo ir a ver qué ocurre.
Tendrás que venir conmigo. No quiero volver a dejarte sola.
Morgan estará bien. Dame la mano, querida.
-Oh, Philip. -¿Qué ocurre? Siéntate un rato, querida.
Gracias.
-Bien, ¿y qué ocurrió entonces? -Entonces la guerra finalizó.
-¿Qué ocurrió con la chica? -Oh, ¿la chica que dejé olvidada?
-La chica de la que estaba enamorada. -El motivo es que ella se casó, Gladys.
Qué zorra.
No, al contrario, una chica de buena reputación. Ahora, hablemos un poco de Ud.
Sé lo que me va a decir. Me va a preguntar por Bill Porterhouse.
Muy lista, Sra. Perkins.
No me importa decírselo. Más bien lo prefiero. Bill está muy bien, de verdad.
Evidentemente, no lo amo. Y por supuesto, me da dinero.
No mucho, pero el suficiente para mantenerme.
Probablemente no me creerá, pero Bill no... no espera nada de mí.
¿Entiende lo que quiero decir con "nada"?
Sí. Entiendo lo que quiere decir con "nada".
Le gusta que la gente piense que es afeminado.
Con todo el dinero que tiene, está muy solo.
Sí, lo imaginé cuando escuché la historia del abrigo de algodón.
Creo que todavía sigue enamorado de su anterior esposa.
Estoy segura. Supongo que lo único para lo que me quiere es para hacerle compañía.
Le gusta sentarse por las noches en mi cama y alardear...
...de las cosas que ha hecho durante el día.
-Bueno, eso es bastante inofensivo. -Mire, no pretendo ser mejor de lo que soy.
Ud. es una criatura encantadora, ¿no?
Me gusta, terriblemente.
Y usted a mí.
-¿En qué está pensando? -Ud. no debe estar muy satisfecha.
Atrévase.
Estaba pensando que me gustaría fingir que yo soy su amante...
y que Ud. es mía, Gladys, en cuerpo y alma.
Me gustaría tomarla en mis brazos y abrazarla muy fuerte.
A mí también me gustaría.
¿Lo haría, Gladys Perkins? Si es así, entonces, déje que lo simulemos.
Escuche. Gladys Perkins tiene una idea. Creo que se ha vuelto loca.
Ella... ella... ella quiere vivir con Ud. Oh, me estoy arrojando a sus brazos.
He tenido la loca idea de que debería ayudarle a ser una persona útil.
Querida, Perkins...
¿Cree que estoy loca?
Bastante loca, querida. Y le doy gracias a Dios por ello.
Entonces, ¿qué está diciendo?
Esto es lo que digo, querida Perkins.
Pero tengo una idea mejor que la suya.
¿Cuál es?
Es ésta...
No, no se la diré aquí. Aquí hay magia.
Se lo diré más tarde en la casa, quizás con los primeros rayos del amanecer.
Dígamelo ahora.
-Vamos, volvamos a la casa. -¡No! No, quedémonos aquí.
Está fría.
No. Es la idea de volver a la casa lo que me hace temblar.
Tengo la sensación de que algo espantoso nos podría ocurrir si volvemos a la casa.
Perkins, Perkins. Tienes mi brazo de hierro, ¿no?
Está bien. Vamos.
No, no se ponga esos zapatos tan mojados. Voy a intentar llevarla en brazos.
Peso como un demonio.
Bueno, si pesa demasiado para mí, la lanzaré al barro y seguiré solo.
Hola. ¿Dónde estaban?
Fui al coche por algo de bebida.
Y yo fui con él.
Se ha mojado los pies.
-Oh, ¿se ha mojado los pies? -Sí, se ha mojado los pies.
Bueno, ¿qué demonios está ocurriendo aquí?
No sé qué demonios está ocurriendo ni aquí ni en ninguna parte.
Fui a la habitación de la vieja a cerrar una ventana y al volver me encontré con esto.
¿Dónde están los demás?
No sé más que Ud. El Sr. Waverton subió con el Sr. Femm a buscar una lámpara.
Supongo que su esposa se les unió. Yo me he dormido.
¿Así que te has mojado los pies?
Sí, Bill. Pero eso no es todo.
Sí, me lo suponía.
No sé cómo te lo vas a tomar, pero... bueno, tengo que sacármelo de adentro.
Vamos, adelante.
Me he enamorado, Bill.
Ah, claro, por supuesto.
-¿De él? -Sí, de él.
-Maldita estúpida -Puede ser. Pero uno no elige estas cosas.
-¿Tiene dinero? -Ni un penique.
¿Y te vas a ir con él?
Sí, Bill. ¿Estás enfadado?
Creo que eres una lunática. Pero no estoy enfadado.
-Lo ha tomado bastante bien, ¿no, Perkins? -Te lo dije. Para Bill todo está bien.
Ya lo veo.
Me pregunto dónde pueden estar los demás.
Escuche, Bill. Ella no se lo ha contado todo.
¿Ah, no? ¿Por qué?
Porque ella no lo sabe todo. Nos vamos a casar.
¿Ah, sí?
Al final ella me tendrá. Se lo pediré mañana, con los primero rayos del amanecer.
¿Vendrá a la boda?
Creo que está mal de la cabeza.
¿De veras?
No, la verdad es que no.
Pienso que seguramente hoy habrá sido la mejor jornada laboral de su vida.
Ah, Bill, Bill...
¿Quién le ha dicho que puede llamarme Bill?
Bueno, intente evitarlo.
Ahora, mire esto, venga aquí y haga algo útil levantando esta mesa.
No hay manera de encontrar el roast beef.
Sra. Perkins, filetee el roast beef.
Filetéalo tú mismo.
¿Seguro que te encuentras mejor?
Sí, estoy bien.
Bueno, pues vamos.
Ésta es la puerta.
¿Quién es Ud.?
Soy la Srta. Waverton. Él es mi marido. ¿Es Ud. el Sr. Roderick Femm?
Hemos venido porque creímos haberle oído llamar.
¿Podemos hacer algo por Ud?
¿Puede tomarlo Ud. mismo o quiere que se lo dé?
Puedo yo mismo, gracias.
Y ahora, ¿qué fue ese estruendo?
-¿Fue... Morgan? -Sí.
Morgan es un salvaje. Yo... debo pedirles disculpas.
Pero debemos mantenerlo aquí. No tenían que haber venido.
Lo siento mucho, de veras, pero no le podríamos haber ayudado.
Oh, yo... no quería decir eso. Nunca fui poco hospitalario. Nunca.
Esta casa siempre estaba llena de gente, hace ya un tiempo.
Cuando vinieron, ¿qué les contaron?
Nos dijeron que Ud. estaba inválido.
¿Eso es todo?
Sí.
¿Han visto a mi hijo Horace? ¿Y a su hermana Rebecca?
Sí.
Y Morgan. Me gustaría contárselo todo sobre él... pero no hay tiempo.
Miren, cuando uno es tan viejo como yo, en cualquier instante, te puedes morir.
Oh, por favor, no hable si eso le fatiga.
Esta casa está maldita. Dos de mis hijos murieron a los 20 años.
Y entonces... pasaron más cosas. Vino la locura.
Verá, todos estamos un poco locos. Excepto yo. Por lo menos, yo... creo que no.
¿Quiere dormir?
No. Ahora no. Miren, podría ser...
¿Podría ser qué?
Peligroso.
¿Se refiere a Morgan?
No. Morgan no. Me refiero a mi hijo mayor.
Saul.
¿Saul?
¿No les han hablado de Saul?
No, no lo hicieron.
Saul es el peor, ¿saben? Lo tenemos que vigilar.
Porque miren, él quiere... él sólo quiere... destruir, matar. Pobre Saul.
¿Dónde está?
Yo sé dónde está. Está arriba, tras la puerta encadenada, ¿no?
Sí. Encerrado.
Saul es por lo que tenemos que mantener a Morgan.
¿Si no se escaparía?
Saul seguramente prendería fuego la casa.
Ya lo intentó una vez.
Dijo que quería hacer de la casa una ofrenda.
¿Pero está seguro encerrado, no?
Sí. Pero miren, si Morgan está mal, yo...
...creo que podría... abrir la puerta.
Philip. ¿Y si vuelve?
Espera aquí. Bajaré y miraré cómo está.
Ha subido arriba. Lo he oído. Va a soltar a Saul.
Espérele al pie de la escalera y mátelo.
¿Qué debemos hacer? ¿Podemos quedarnos aquí?
No, ¿y si provocara un incendio? Vamos.
¿Y qué hacemos con Sir Roderick?
Bloquearemos la puerta.
Sir Roderick, voy a encerrarle aquí dentro.
Está dormido.
¿Qué ocurre?
Hay un loco arriba. Morgan lo ha dejado escapar y es peligroso.
-Tenemos que hacer algo. -¿Y dónde están ahora?
Arriba. Pero pueden bajar en cualquier momento.
-Todo está bien, querida. -Sabía que algo espantoso iba a ocurrir.
-¿No sería mejor quitarnos del medio? -No, no podemos hacer eso.
Podría incendiar la casa. Ya lo intentó una vez.
Bueno, dejémoslo. Dejemos que esta casa vieja y corrupta arda. Ojalá así sea.
Eso está bien, pero ¿qué ocurre con los Femm?
¿Qué ocurre?
Su hermano ha escapado de la habitación.
¿Quién? ¿Saul?
Miren.
Quedense atrás.
¡Hazlo retroceder, Morgan! ¿Me oyes? ¡Hazlo retroceder!
¡Llévenlo a la cocina!
¡Haganlo entrar!
¡Enciérrenlo en la cocina!
Los pecados de nuestros padres. Los pecados de nuestros padres.
¡Vamos! ¡Entren en mi habitación!
¡No! Yo no me muevo de aquí.
¡Pues aquí se queda!
Creo que vamos a tener problemas.
¡Oh! ¡Penderel!
Vamos, vengan aquí.
¡No! Yo me quedo aquí.
Gladys, no lo haga más difícil, venga aquí. Margaret.
Oh, no. Bien
Esperen un momento.
Aquí, enciendan esto.
Oh, lo quiero tanto. Simplemente lo quiero.
Por favor. Por favor no me toque.
¡Bueno! ¿Qué ocurre?
Escuche, no me vuelva a encerrar. No deje que me vuelvan encerrar.
Yo no estoy loco. Juro por Dios que no estoy loco.
¿Y por qué tendrían que encerrarle?
Me tienen miedo. Sé cosas de ellos. Hace años, mataron a su hermana Rachel.
¡Pero yo no lo pienso contar! Prometí que nunca lo contaría.
¿Y lo han mantenido aquí todo este tiempo por eso?
Y Morgan... se lo aseguro, es el diablo. Morgan me pega.
¡No me abandone! ¡Quédese conmigo!
Está bien. Siéntese aquí y espere. Ahora vuelvo.
¡La puerta está cerrada! La Sra. Femm debe haberla cerrado.
-Está cerrada, ¿no? -Sí.
Así está mejor. Ahora, no me puede dejar.
Escuche, tenemos que ir a ayudar al resto con Morgan.
¿No hay otra manera de entrar?
No. No hay manera...
Pero debe de haber alguna entrada trasera a la casa.
¡Quieto!
Quiero contarle una historia.
-¿Quién está ahí dentro? -Nadie.
¿Amigos suyos?
Le digo que no hay nadie.
¿Los invitamos a salir?
Ud... Ud. iba a contarme algo.
Sí, así es.
¿No... no me contará esa historia?
Sí. ¿Nos sentamos?
Sí, por favor.
¿Quién está dentro de ese armario?
Nadie. Cuénteme lo que iba a decirme.
¿Le interesa el fuego?
Por supuesto... por supuesto que sí. Sí, bastante.
He hecho un estudio sobre el fuego.
¿En serio? Esto parece muy interesante.
Sé cosas del fuego que nadie más en el mundo conoce.
¿Y no me las va a decir? Me gustaría saberlas.
¿Por qué se las iba a decir? Ud. no me diría quién está dentro de ese armario.
Sí que se lo diría. Además, sabe, no sería justo despertar mi curiosidad...
...y al final no contarme nada.
Quiere que se lo cuente todo sobre el fuego, ¿no?
Sí, lo estoy deseando.
Bien. Primero de todo, aprendí que las llamas son como navajas.
Son frías, amigo. Afiladas y frías como la nieve, y ardientes como el hielo.
Oh. Ciertamente eso es muy... muy interesante.
Así que, realmente son como navajas, ¿no? Bueno, continúe.
Dígame qué más ha descubierto.
Oh, un montón de cosas. Amigo, siéntese.
Así que pensaba que podría engañarme, ¿no?
Pensaba que podía dejarme aquí sentado y que no lo notaría.
Pero, como puede ver, yo también soy listo. Por eso es que nos entendemos.
Por eso entendió rápidamente que lo quería matar.
Nos comprendemos mutuamente muy bien, ¿no, amigo mío?
Sí, sí, por supuesto. Desde el comienzo, por alguna razón...
...Ud... Ud. me agradó y yo... pensé que le agradaba.
¿Agradarme? Amigo, lo quiero. ¿Sabía que me llamo Saul?
Saul, amigo. Y Saul amaba a David.
Sí, por supuesto.
Pero Saul temía a David porque el Señor estaba con él y se había apartado de Saul.
Y tarde o temprano tenía que ocurrir que el espíritu del mal se apoderara de Saul.
Y profetizó en el medio del templo. Y David tocaba el arpa con sus manos.
Y Saul tenía un lanza en sus manos.
Y Saul lanzó la lanza.
Y dijo, "atravesaré con ella a David y lo clavaré en la pared".
Y David se fue de su vista dos veces. Dos veces, amigo...
...y a la tercera... a la tercera vez... debe ser cuidadoso.
Oiga. Yo soy su amigo. Estoy de su lado. Sería estúpido perderme. Si me pierde...
¡Mire! ¡Es Morgan! ¡Ha venido por Ud.! ¡Morgan!
¡Quieto! ¡No se mueva!
¡Philip! ¡Philip!
¡Oh, déjelo! ¿No lo ve? ¡Ahí está Penderel!
Déjame ir con él. Vamos, déjame. Vete, déjame pasar.
Oh, eres un cerdo. Pero no te tengo miedo. Voy con él. ¿Me oyes?
Oh, ¿cómo puede?
Escuche, ya estoy sola, ¿me oye? Quiero ir con Penderel. Está herido.
Oh, ¿cómo puedo hacer que me entienda? Él está herido.
Tengo que ayudarlo y también al otro hombre, Saul.
Los dos están heridos.
-¿Estás bien, Margaret? -Sí, estoy bien, querido.
Gladys.
Está bien. Vamos. ¿Te encuentras mejor?
Sí, no estoy tan mal.
-¿Qué les ocurrió? -Fue Morgan. La golpeó.
Vamos.
Ya estoy bien. ¿Dónde está Penderel? Tengo que curarlo.
Mejor que no vaya allí.
Venga conmigo.
-¡Está vivo! -¿Qué?
¡Les digo que está vivo! ¡Está vivo!
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días, Sr. Waverton.
Buenos días.
Las inundaciones han bajado considerablemente.
Demos gracias al cielo por ello.
Creo que ahora les será posible ir por una ambulancia.
¿Quiere decir que ya nos podemos ir?
Sí, seguro que ya nos podemos ir. Ven conmigo, querida.
-Ud. se va a quedar aquí con Gladys, ¿no? -Sí. No tarden.
No, iremos tan rápido como podamos.
-Adiós. -Adiós.
Adiós. Encantado de haberlos conocido.
Así que estoy muerto y he subido al cielo.
No, ya es de día y sólo hemos dejado atrás el infierno.
-¿De día? -Sí. Los rayos del amanecer.
¿No me tenías que decir algo con los primeros rayos del amanecer?
Pensándolo bien, había algo.
Perkins. ¿Quiere casarse conmigo?
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