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"Vais a ser abuelos".
Yo quiero a ese niño.
- Lo que os queríamos decir Lidia y yo es que nos vamos a casar.
-¡Ay, qué alegría, hijo!
"Mamá, esto es horrible".
Yo no voy a aguantar aquí siete años. Te juro que no.
"No podemos dejar a Maca ahí dentro, papá".
"Tú tienes una nueva familia a la que cuidar".
"Deberías centrarte en ella".
"Nos hemos metido en algo muy peligroso".
"Tú lo que tienes es un problema entre lo que te gusta dormida"
y lo que quieres despierta.
Así que te aclaras ya, que me empiezo a cansar de ti.
- "Fabio, esa chica tiene serios problemas".
"¿Cómo estás tan seguro de que no estás equivocado?".
Se inventó un vis a vis con un novio
que en realidad era quien le traía la droga, ¿sabés?
Tú eres una presa y yo un guarda al que le das asco.
No te olvides de eso.
"Zulema va a fugarse".
Si averiguamos cuándo, daremos con el Egipcio.
"Purifica tu alma".
"Hazlo a través de la oración
y a través del fuego".
Le estaba diciendo que se quemara y eso es lo que ha hecho.
"Vale, pero ¿para qué? La pregunta no es para qué,"
sino para ir adónde.
"La ambulancia llevará a Zulema de Cruz del Sur por esta carretera".
Y en algún punto estará esperando el Egipcio.
"Habrá buscado un lugar alejado desde el que controlar todo".
"Salam aleikum".
¿Qué coño hacemos con el móvil de este tío?
¿Lo tiro o qué?
- ¡Suéltame! - ¡Cállate, cabrón! ¡Cállate!
¡Papá! ¿Qué haces? ¿Qué haces?
Ten cuidado, papá.
¿Estás bien?
¡Papá, cuidado!
¡Cuidado!
Papá, ¿qué te pasa?
¿Es un infarto?
Sí, yo creo que sí.
Las pastillas. Sí.
En la guantera.
¡No las veo! ¡No las veo!
¡Cállate, hijo de puta! ¡Cállate!
-¡Te voy a matar!
¡Te voy a matar! - No están.
-¡Te voy a reventar!
¡Hijo de puta!
- No están. No están.
Vale. - ¡Cabrón!
- Vale. Tranquilo.
Papá, hay que ir a urgencias. No.
Hay que ir a urgencias.
Sí. Vale. Muy bien.
Ya está. Ya está, papá. No podemos ir así.
¡Te voy a reventar! ¡Hijo de puta!
Déjalo inconsciente.
Inconsciente.
¡Hijo de puta!
¡Suéltame!
¡Suéltame! ¡Te voy a matar!
¡Te voy a matar! ¡Te voy a reventar!
Te juro que el próximo tiro te lo pego en la cabeza.
Ferreiro, de tu abogado.
Hola. Rubiales, ¿te vienes esta noche al cine conmigo?
Van a echar la de "Pretty Woman".
Pues no es de mis películas favoritas, la verdad.
Bueno, mejor. - Vamos.
- Así nos ponemos en la última fila y nos pegamos el filetazo.
Venga, a pelar la pava al patio. Vamos.
González Largo. Han solicitado un vis a vis.
Esta tarde.
¿Y estos papeles?
Esto para solicitar un escrito de súplica al juez. Por lo del ADN.
A ver si el hijo de puta tiene los cojones de negar
que tuvimos una relación.
Con eso le tienes pillado por los huevos.
Y al bebé... lo criamos tú y yo.
"Esta noche la película del mes es 'Pretty Woman'".
"Hacen falta..." ¡Uh!
¿Qué es esto? Santa Pretty Woman,
la patrona de las putillas. Aquí nos encanta esa peli.
Me voy a escribir. Oye, oye.
Que lo del bebé te lo digo en serio, que lo criamos juntas.
Claro, tú eres el padre perfecto.
A ver, bastante mejor que el de verdad.
Pues sí.
Pues sí. Ponte guapa. A las 20:00 en el cine.
Vale. ¡Eh!
- Angelito, vente conmigo.
Vamos.
Déjame.
- Doctora. - Pues ha tenido mucha suerte.
No hay terminaciones nerviosas afectadas y la quemadura
no ha llegado a los tejidos. Es aparatosa, pero no es grave.
- Ya. ¿Y la reclusa tiene que permanecer aquí
o puede ser devuelta a la cárcel? - No, no, no.
Es necesario que permanezca unos días en la unidad de quemados.
Hay que hacerle las curas cada tres horas para evitar infecciones.
Procura no moverte, ¿vale? - Sí, doctora.
- Fuera.
Sabemos que has hecho esto para fugarte.
- ¿Realmente cree que iba a destrozarme así?
- Sí.
Sobre todo después de interrogar a María Prieto, alias Casper.
Nos ha dicho que la obligaste a que te quemara.
-¿Qué esperaba?
¿Que confesara para aumentar su condena?
¿Tantos años...
...y todavía no sabe lo mentirosas que son las presas?
- Me voy a encargar personalmente de que no dejes de cumplir
ni una sola de las putas horas que te quedan de condena.
- Le noto rencor.
No debería de haberle cogido cariño al chino.
Son los primeros en caer.
¿No ve películas?
- Escúchame, hija de puta.
Hay dos coches patrulla en cada puerta del hospital.
Seis agentes en esta planta y tres en tu puerta.
Más le vale al cabrón de tu novio que no haga tonterías.
- Señor Castillo.
Esa cojera le hace aún más atractivo.
¡Ah!
¿Te vas a quedar ahí de pasmarote todo el día
o vas a hacer algo productivo? - Joder, joder, joder, Valbuena.
Es que han sacado a mi novio de la cárcel
y va a venir a verme esta tarde.
No sé si va a estar limpio.
- Qué bonito.
Hasta parece una puta película de Navidad.
Venga, a lavarte los dientes, venga. Largo.
- Vale.
-¿Puede describirme los síntomas?
- Le duele mucho el lado izquierdo y habla raro,
como si no coordinara.
- Vamos a llevarlo al box de parada. - Tiene una cardiopatía y un baipás.
Tranquilo, papá, tranquilo, todo va a ir bien. Tranquilo.
Sácalo de aquí.
- Vamos, vamos.
- "Tomás, cariño, es la cuarta vez que te llamo y no me contestas".
"Devuélveme la llamada, por favor. En cuanto puedas. Estoy preocupada".
- Anabel Vilarrocha Garcés.
37 años.
Por proxenetismo y coacción, por menudeo de drogas.
Por supuesto que no tengo nada que ver con el supuesto...
La supuesta fuga de Zulema.
No tengo ningún encontronazo con Zulema, se lo digo. No.
Ella hace su vida y yo hago la mía.
Hay que tener las espaldas bien cubiertas pero, bueno,
tengo mi grupo de amigas.
No soy líder de ninguna banda, en absoluto.
No he provocado ninguna herida en Zulema.
Seguramente, si yo la hubiera ayudado, la hubiera quemado entera.
Sí, sí, es broma, por supuesto.
Siéntate.
Así que Zulema asumió la deuda de Macarena porque iba a fugarse.
Es zorra y lista como ella sola, ¿eh?
Pues, hasta que me pague lo que me debe,
vas a ser mía.
- No.
Yo ya no soy de Zulema, soy libre.
- Sí.
Sí vas a ser mía.
¿Y sabes por qué?
Porque es mejor ser mía
que ser de San Pedro allá arriba.
¿Verdad, angelito mío?
Venga, a ver qué podemos sacar de ti.
Mírame.
Abre la boca.
Más.
Agarra.
Fabuloso.
¿Ves?
Ahora todas saben que eres de Anabel.
Vuelves a estar a salvo, cariño.
Si necesito algo de ti, vengo a buscarte, ¿eh?
"Señor juez,
mediante este escrito solicito que se me realice
una prueba de detención de ADN fetal,
necesaria para mi defensa...
Esta noche peliculón.
- La película de la vida de Anabel.
Sabes que veo primero esta que "Bambi".
- No te digo que no, pero ¿es bonita o no "Pretty Woman"?
Sí, un cuentito de hadas. Sí, un cuentito.
Si todos los puteros fueran como Richard Gere,
no habría amas de casa en España.
Bueno, ni ministras. Serían todas putas.
- ¿Ponemos otra fila aquí detrás? - Pero aquí el putero medio español
sería como... - Que aquí el que paga para follar
es porque es feo, ¿no? - Por eso es el oficio
más antiguo del mundo, porque siempre ha habido feítos
con los que cuesta restregarse. - ¿Sabes qué pasa, Anabel?
Me importa una mierda tu tesis sobre clientes de prostitución,
así que ayuda a tus compañeras y te callas la bocaza.
- Al que le pica es porque ajos come, ¿no?
- Se acabó. Te vienes conmigo. Te voy a poner un parte
por falta de respeto. Llevas ocho. Al décimo te vas a Aislamiento.
- Ay, déjame. - ¡Que te calles, Antonia!
-¡Puta!
Conque eres hetero, ¿no? ¿Conque la Rizos y tú sois amiguitas?
Pero al final la mano ha ido al pozo.
Tranquila, Saray, por favor. Que me he enterado en enfermería.
¿Eh? Que te la has follado. Que no me he follado a nadie.
Además a mí no me grites, ¿eh?
¡Eres una puta!
Sillas volando, una televisión de 56 pulgadas rotas.
¿Quién empezó y por qué? Sí, hombre.
¿Quién te crees que somos ahora? ¿Putas chivatas?
Además, llevo toda la tarde preguntando dónde está Zulema
y nadie me dice nada, ¿eh?
Está ingresada en un hospital y no podemos explicarte más.
Macarena, ¿qué pasó ahí abajo?
Fue una discusión por problemas personales que no viene a cuento.
El problema es que eres más puta que las hienas.
¿Quieres dejar de faltar, Saray? Ella me falta el respeto a mí.
No lleva ni dos días aquí y le está comiendo el coño
a mi novia. ¡Qué te calles!
Que tengas respeto y que aprendas a dialogar.
Tu marido se fue a por tabaco, ¿no?
A ver si aprendes a dialogar cuando veas a la zorra con la que se fue.
¿Puedes levantarte un momento, Vargas? Por favor.
Sabes que el 16 de agosto de 2015 se cumple el 50 % de tu condena,
¿verdad?
Y que ese mismo día nos reunimos la Junta de tratamiento para evaluarte
y decidir si te damos el tercer grado o no.
Muy bien. Pues quiero que sepas desde hoy
que mi informe será desfavorable, así que te vas a pasar
tres meses más sin cambiar de grado.
¿Te parece bien?
¿Tienes alguna cosa más que añadir?
Muy bien, pues siéntate.
Bien.
Vais a hacer trabajos comunitarios.
Empezaréis hoy mismo pintando la señal ética del módulo dos.
¿La señal ética? Las rayitas amarillas.
Procurad resolver vuestras diferencias dialogando,
porque al más mínimo enfrentamiento os envío a Aislamiento,
pero no 3, sino 10 días. ¿Entendido? ¡Fuera!
Señora directora, mis compañeras quieren ver "Pretty Woman".
Por lo visto es muy importante para ellas.
¿Van a reponer la televisión?
Entre otras cosas, este mes ya no tenemos presupuestos,
así que se suspenden las películas hasta nueva orden.
No, por favor. Yo no fui quien tiró esa silla.
Haberlo pensado mejor. Vamos.
¡Suéltame, hijo de puta!
¡Suéltame, hijo de puta! ¡Suéltame! - ¡Cállate!
¡Cállate!
Te juro por Dios que, como sigas gritando, te pego un tiro.
Tengo que cortar esa hemorragia.
- Te voy a matar.
Te voy a matar a ti, voy a matar a tu madre,
voy a tu padre, voy a matar a tu novia,
voy a matar a tu hija.
- Román. - Mamá.
- ¿Qué pasa? ¿A qué vienen esas voces?
- Mamá, escúchame, por favor. Tengo que decirte algo.
Papá ha tenido un infarto.
¿Pero qué coño ha sido eso?
¿Pintar la señal ética?
¿Qué es esto, un castigo de instituto?
Si crees que la mano dura es mejor como medida de reinserción,
aplícala cuando te hagan director,
pero, mientras, procura tener respeto.
¿El mismo respeto que te tienen ellas a ti?
Adelante.
Directora, han llamado ya de la radio.
La entrevista se la harán a las 19:30.
¿Qué radio? ¿Qué entrevista? Para el programa de Julia Otero.
Quieren saber las ventajas del MIP en el modelo privado.
Genial, porque las ventajas son muchas. ¿Tú sabes, Palacios?
Aquí, después de tener una reyerta te castigan sin recreo
y te dejan sin postre. Guau.
Mira, Fabio, aquí quien impone los castigos soy yo.
Lo hago pensando en cada reclusa. Saray es la conflictiva.
Prefiero que pase más tiempo con Macarena,
que no que esté todo el día con Zulema, a ver si se le pega algo.
Esa tía es una desequilibrada.
¿Sabes qué se le va a pegar de Ferreiro? Mentir y manipular.
Eso es lo que se le va a pegar de Ferreiro.
¿Tienes algún problema con Ferreiro?
Ninguno.
Pero pintar de amarillo mola. Sí. ¿Con Saray?
¿Cuánto crees que va a tardar en darme un cabezazo?
Lo que tienes que hacer ya de una vez es no achantarte
porque te acobardas y te torean. ¿Y qué quieres que haga, Rizos?
Tía, a la primera que se meta contigo, le metes bien fuerte.
Toda mi vida he intentado evitar eso, no lo voy a hacer ahora.
Vamos a ver. No estamos en el instituto. Estamos en la cárcel.
- Cinco años y dos meses. Qué hijos de la gran puta.
- Pero ¿no te iban a dar ya la sentencia?
- Cuatro años por proxenetismo y coacción y dos por menudeo de droga
y ahora por trata de blancas. - Pues te jodes.
- Déjame ver.
- Les adelanté 4.000 euros para traerlas de Bulgaria y ahora,
cuando están aquí, se me ponen milindris.
Que no sabían nada, decían las hijas de puta.
Que no se lo había especificado.
Pues las vendí.
¿A quién las vendiste? A un tío de Arabia Saudí.
- Tía, ¿tienes metadona, Optalidón o algo?
Es que tengo vis a vis con el Piti y quiero que me vea bien.
- Qué buena noticia. - Hay que hacerte
una reconstrucción, porque estás... Hay que ponerte guapa.
- ¿Tienes o no tienes? Es que tengo un mono muy chungo.
- Claro, bonita, pero ¿no prefieres un poco de caballo?
- No. - Tengo una heroína buenísima.
La más pura que has probado en tu vida.
- Es que... Es que no puedo, tía. Me voy a quitar.
- ¿Seguro? - Óyeme. ¿Tú eres sorda?
¿Tú no estás oyendo que dice que no quiere? Que no quiere.
Eres una puta hija del demonio.
Cuchi, qué bueno que te vas a quitar de eso.
- Sí. - El Piti entró en la trena
antes que tú, ¿no? - Entramos a la vez.
¿No te acuerdas? El Piti y yo lo hacemos todo juntos.
Entramos en la trena juntos, nos metimos la primera juntos,
follamos solo juntos. - Bueno...
- Ay, ¿cómo estás, mi hijita?
-¿Estás bien?
Tere.
¿Quieres agua? - No. Está todo bien.
- Toma.
80 euros - Por tres.
Joder, tía.
Has tenido que hacer buenos trabajitos a las viejas.
¡Eh, eh, eh! ¡Qué no bebas de mi botella, puta yonqui!
¿Qué haces? - ¡Ya está bien, coño!
Como la toques, te parto la cara.
- Cuida tus prontos.
No lo vayas a lamentar.
"Una bala alojada en el interior del cuerpo humano
puede provocar deshidratación, hemorragias internas
y graves infecciones...
"Es vital detener cuanto antes la hemorragia y extirpar la bala".
"Si esta está alojada en el hueso, en cinco horas aparecen infecciones
que a la larga causan gangrena".
"La hemorragia es en muchos casos el motivo de la muerte.
Una pérdida de sangre superior al 40% del total desencadena
una situación irreversible...
- ¿Qué pasa, hijo? Llevamos horas esperando
y nadie dice nada. - Ya.
- Les he dicho que soy enfermera, pero no me dejan pasar.
- Familiares de Leopoldo Ferreiro. - Sí, nosotros.
- Ven. - Ve yendo tú, mamá.
Ahora voy yo. Ahora voy.
- "La cantidad aproximada en un individuo de Constitución normal
es de unos cinco litros de sangre".
- Román.
No le ha dado un infarto.
Le ha dado un ictus isquémico.
Se ha quedado sin habla.
- Tranquila, mamá.
- No sabe cómo va a ser su recuperación
hasta que pasen unas horas.
- Voy a acercarme a casa por su pijama y sus cosas de aseo.
- Pero, hijo, ¿qué estás diciendo? Te estoy contando que tu padre
tiene un coágulo en la cabeza y que no saben qué secuelas
le van a quedar. - Te he oído, mamá.
Pero ya sabes cómo es papá.
Vamos a intentar hacerle las cosas un poco más fáciles, ¿vale?
- Perdón.
Lo están subiendo de cuidados intensivos.
Pueden pasar a verlo. - Muchas gracias.
- Venga.
- Vengo luego, mamá.
Te juro que vengo luego.
Uy.
Perdona.
Putilla.
¿Qué te pasa conmigo?
Que no soporto a las tías como tú, que me revientan las tías como tú.
¿Te ríes? ¿Te ríes en mi puta cara de mí?
¿Qué te hace gracia? ¿Qué?
Rizos no te dejó por mí, Saray,
te ha dejado por ti, porque ya no te quiere.
No me quiere desde que llegaste tú, zorra.
¿Ah, sí?
¿Y estaba contigo cuando yo llegué?
Saray,
¿por qué no te buscas a alguien que te haga feliz?
Si tienes un problema, eres tú misma.
"Se suspende la sesión de cine prevista para esta noche".
"Repito, queda suspendida...".
- Oye, todo esto es por tu culpa.
¿Lo sabes?
¿Y ahora qué vas a hacer? ¿Nos vas a dejar sin tele?
Antonia, ha sido un accidente.
¿Tú sabes cuánto tiempo llevamos esperando la puta peli, tía?
Sí, lo sé, y lo siento. ¿Entonces?
¿Nos vas a traer una tele? Tampoco pasa nada.
¿Quieres ver la película? Voy a conseguir la puta peli
para que veas tu mierda de película.
A mí no me pone nadie la mano encima ni mi santa madre.
¿Qué haces, Ferreiro?
¡Que os calléis!
Más te vale conseguirla. ¡Que te calles la puta boca!
Pero ¿qué te pasa?
¿Estás bien?
¿Te importa?
No mucho.
Pues entonces suéltame.
Fabio.
Fabio, vamos.
¿Qué hacías ahí cuchicheando?
Esta tía es imbécil, me saca de mis casillas.
¿De tus casillas? Que te vi, Fabio,
cómo el otro día casi te la follas en la capilla.
Mira, porque estaba yo en control, si no, estarías ahora en la calle,
si no, en la cárcel. Ya.
Las cosas han cambiado mucho.
¿Que han cambiado dices? Vale.
¿En qué han cambiado?
¿Es que sois pareja, habéis tenido una discusión, algo?
Estoy alucinando.
Antonio, esa tía está desequilibrada, ¿me oyes?
Está loca, es una puta mentirosa. Claro.
No quiero saber nada de esta tía en mi puta vida.
Pues para no querer saber, estás muy alterado.
Bueno, que me dejes en paz, portera.
Pero métele, coño. - Te voy a meter en aislamiento.
María Prieto Téllez, 25 años.
No conocía la intención de Zulema de fugarse de la cárcel.
Yo necesitaba a Zulema y Zulema, a veces, necesitaba de mí.
Aquí todos necesitan protección.
Cuando me dicen que haga algo, no pregunto.
Me pidió que lo hiciera
y yo cumplí con mi trabajo y lo hice.
Hola. - Hola.
- Ay, tendré que desnudarla para cambiar los apósitos;
así que, si no les importa esperar fuera...
Serán 5 min.
- Que sean 3.
- Bueno, ¿has podido descansar algo? - No.
- Te voy a curar. A ver, cuidado, despacito.
- Au. - Despacito. Tranquila.
Así, con cuidado. Ahora para atrás. Despacio.
A ver cómo están esas ampollas.
A ver.
Lo voy a hacer muy despacio. - Vale.
- Tranquila. Tú me dices si te hago daño.
¿Qué tal así? - Bien.
- Muy bien. Tú me dices.
- Dame tu teléfono.
Doctora Arriaga.
Ya.
- Disculpe.
-¿Con quién hablo?
- Soy la mujer, él no se puede poner ahora.
- Es que es un asunto urgente. ¿Cuándo podría hablar con él?
- Mire, señorita, Leopoldo está ingresado en el hospital.
Lo siento mucho, pero no le puedo decir nada más.
- Ya. ¿Y en qué hospital? - En el de Torrejón.
"¿Podría decirme quién le llama?".
- Toma. Borra la llamada.
Ya.
Estas heridas que duelen tanto me las hice yo misma.
Así que imagina lo que puedo hacerte a ti y a tu familia.
Solo con no hablar harás un gran bien a los tuyos.
- No hablaré, te lo juro.
- Si no, te buscaré.
Y te encontraré.
Y voy a sacarte tantos órganos que da igual lo médico que seas.
No podrás volver a colocarlos.
Ah, qué dolor.
Y ahora siga con las curas.
Doctora.
Ay.
¿Tú eres gilipollas o qué? ¿Eh?
- No me he dado cuenta. - ¿Te ríes?
- Payo ranger, de verdad. - ¿Payo ranger?
Arriba. En pie. Vamos.
- Balbuena, que estoy de buenas.
- Pero ¿tú de qué coño vas, payasa?
Me lo vas a limpiar ahora con ese puto pelo que tienes.
-¿Estás de coña?
-¿Que si estoy de coña?
- ¡Qué hijo de puta! - Y si me da la gana,
me limpias la polla. ¡Eh, suéltala!
Que ha sido sin querer. ¿Ah, sí?
Además, la he visto. Suéltala. ¿Quién te va a creer a ti,
mosquita? Dime. A mí igual nadie.
Ah. Pero hay tres cámaras
enfocando hacia aquí.
Eres muy lista, Ferreiro.
Pero no te olvides de que esas cámaras no están en todos lados.
Joder. Me llevó a Marruecos este tío.
Fue el único viaje que hemos hecho.
Estábamos guapos, ¿eh?
Joder, solo hace cuatro años de esa foto.
Mírame ahora.
- Pero si me llegas a ver a mí antes de entrar aquí,
entonces te preguntas: "¿A quién se comió esa mujer
y cagó a esta gorda?".
- Tere, que lo va a flipar, ¿sabes? - Vale.
- Te vamos a dejar piba... No, pibón, pibonazo.
- Ricota. - Se va a empalmar cuando te vea.
- Un ojo me va a sacar. - Un ojo no, dos.
- Los dos que tienes. - Te dejará ciega.
- A saber cómo está, chicas, porque...
Estaba enganchado a todo lo que pillaba,
en Alcalá Meco estaba bien mal y ahora no sé.
- Ahora te verá como una reina.
Eso lo ayudará a salir. - Es que es lo que quiero,
que vea que podemos salir.
- Ay, mi madre, ¿y ahora por dónde empiezo en esa cara?
Voy a empezar por el entrecejo.
- Joder, si tienes así el entrecejo, ¿cómo tendrás el conejo?
Joder, Tere, tía. - Es una motica.
- Para biquini no está, eso te lo digo yo.
- Tú tranquila, no hay vis a vis carnal, pero a la próxima podamos.
- Para acá, que no veo nada.
Mira a ver si hay sombra marrón. - No hay sombras.
-¿Que no hay marrón?
Pero ¿ni una sombra siquiera? - Nada.
A ver, tú.
Yo no te quiero deber nada.
Así que te voy a avisar.
Como no consigas la tele,
van a ir a por ti. Es una tele, es una tontería.
¿Aún no te has enterado de cómo funcionan las cosas
en la cárcel?
Primero: siempre es una tontería.
Un paquete de tabaco que no se devuelve,
una bandeja que se cae,
una tele que ha roto el día que ponen una buena peli.
Segundo: la tontería le toca bien los huevos a una.
Y entonces empieza...
a malmeter, a mentir...
A comer la cabeza a la gente.
¿Te sabes el juego del teléfono escacharrado?
Pues lo mismo.
Pero con hijas de puta.
Y tercero:
aquí la gente se aburre.
Y encima les comen la cabeza.
Al final solo querrán partirte las piernas.
Da igual por qué, ni se acordarán.
¿Y qué hago? ¿Cómo puedo conseguir una televisión?
No sé.
Tendrás una mamá
con dineros, ¿no?
Una donación.
Claro.
Oye, gracias.
No, no, qué gracias ni gracias. Estamos en paz.
Tú y yo no vamos a ser amigas.
Ni ahora ni nunca.
Y si me vuelves a decir de quién me puedo enamorar
o de quién no me puedo enamorar, te saco el alma.
Cojones.
Yo me enamoro de quien me sale del coño.
Inspector.
Si le parece, preparo el alta de Zulema Zahir.
Necesito su autorización. - ¿El alta médica?
- Sí. Las quemaduras resultaron ser menos graves de lo que parecían;
así que, si me firma, por favor.
- A ver, doctora.
Hace un rato me insistió en que Zulema debía permanecer
en observación varios días. - Ya. Y ahora no veo
por qué mantenerla hospitalizada. Era lo que quería,
trasladarla a prisión cuanto antes, pues ¿qué problema tiene?
- Que creo que pasó algo ahí dentro y no me lo está contando.
- No, no, se equivoca, no ha pasado nada.
- ¿Y cambia usted su diagnóstico después de hacerle la cura?
¿Qué tiene usted en el cuello?
Vamos, coño, ¿qué ha pasado ahí dentro?
- Le digo que no ha pasado nada.
- Bueno, si no puede usted contarlo aquí,
tendrá que hacerlo en jefatura.
- Me amenazó y tuve que dejarle mi móvil.
- Deme su teléfono. - Es que...
Me obligó a borrar la llamada.
- Localizaremos el número, no se preocupe.
Apúnteme su número de teléfono, por favor.
¿Recuerda usted algo más? ¿Dijeron algo?
- Habló en árabe y luego en castellano.
Alguien estaba en el hospital, no sé, fue muy breve.
- Jalapeño, llama a la central.
Que rastreen la última llamada de ese móvil.
Que localicen el hospital más cercano al repetidor
donde se recibió la llamada. - Ahora mismo.
"En 30 minutos volvemos a nuestra siguiente invitada,
Miranda Aguirre Senén,
directora del centro penitenciario Cruz del Sur,
que como sabrán...". - ¡Sole!
¡Sole!
Que no sabes quién va a hablar en la radio.
La directora.
¡Hala, chaval!
Estás guapísima, Tere.
- ¿Viste qué linda? Así tendrías que estar siempre.
- El Piti este te va a pedir que te cases con él.
Estás guapísima, las tetas, perfectas.
- Bella. - A ver, sonríe.
Ese labio le queda muy bien.
- Ay, ay.
Joder, joder.
Joder.
Joder, chicas, estoy fatal.
- No te preocupes, mi amor, yo te maquillo de nuevo y listo.
- No pasa nada, en cinco minutos te dejamos como antes, ¿vale?
El móvil está a nombre de un tal Mohamed Othman,
pero se trata de una identidad falsa.
Seguramente una de las muchas que utiliza el Egipcio.
- ¿Ha averiguado dónde estaba cuando le llamó Zulema?
- Está registrada en el repetidor
correspondiente al hospital de Torrejón.
- Necesito un listado del personal del hospital,
médicos, pacientes... - Yo puedo conseguirlo.
- Perfecto.
Encárgate de que cierren todos los accesos
y que sellen el hospital.
- Aquí tiene el listado de pacientes y ahora le paso el de personal.
- No me jodas.
Leopoldo Ferreiro ingresado hoy de urgencia con un ictus.
- El hospital adonde llamó Zulema.
¿Qué está pasando?
"Hola, soy Román, deja tu mensaje". Román, soy yo, Maca.
A ver, no me he vuelto loca,
pero necesito que donéis la televisión de casa a la cárcel.
"Hoy, es vital".
"Es que esta noche ponen 'Pretty Woman' y...
Mira, llámame en cuanto puedas, por favor, y te cuento todo".
"Te puede parecer una tontería, pero no lo es, es importante".
"En cuanto puedas, llámame, es urgente".
Un besito.
4,1.
Palacios.
Ferreiro, ¿todo bien? Sí.
Bueno, no.
Quiero solicitar la televisión de la sala de funcionarios
para ver una película, solo dos horas.
No, ya te puedes ir.
No estoy hablando contigo.
¿Me puedes dejar a solas con Palacios, por favor?
No. ¿Qué pasa?
¿Hay partido de fútbol o qué? No, pero no puede ser.
Por favor, ellas esperan con mucha ilusión esa película
y les he prometido que iba a conseguir la televisión.
Por favor, Palacios. ¡Por favor, ya!
¿Te quieres parar y escucharme?
Si no consigo esa televisión, me van a macha...
¡No, no, no!
¿Cómo tengo que decírtelo?
Has roto un puto televisor en una reyerta, ¿eres idiota?
Vamos.
Tengo que sacarte la bala.
Si no lo hago, morirás.
Pero para eso tengo que sacarte de ahí.
Rubia, rubia, rubia.
Vente al patio, que van a entrevistar
a la directora en la radio. ¿Para?
Pues para... Yo qué se.
Para decir que esto es un sitio maravilloso, supongo.
Que asesinen, que violen, que trafiquen ahí fuera,
que aquí van a estar de puta madre.
Vente.
¿Tú puedes conseguir un teléfono? ¿De dónde?
De las cajas personales, de la zona de ingreso.
Te toca ahí hoy, ¿no? Tía, mira,
tengo una cámara de lateral y otra de frente.
Pero si te quieres venir y sacarte una tetilla y distraer,
yo te ayudo, vamos.
Oye, lo siento, de verdad, ¿eh?
Lo siento tía, he pasado muchos días en aislamiento.
Lo siento.
No pasa nada.
¿Cómo está?
- Parece que evoluciona bien con los anticoagulantes,
pero hasta pasadas 24 horas no podemos asegurar su recuperación.
- Disculpe, doctor, ¿está solo? ¿No se ha avisado a su familia?
- Han estado aquí toda la tarde,
pero hace un rato se han marchado sin dar mayor explicación.
- Gracias.
Quiero que permanezcáis a su lado en todo momento.
Si hay alguna novedad, me avisáis.
Y tú sin moverte de ahí.
Esta es una cárcel privada, está prohibido introducir
efectos personales y usar ropa que no sea la del centro.
Joyas, llaves, cartera, móvil,
todo en las bandejas, por favor.
- Muy bien.
- Perdona.
Se me ha olvidado apagar el móvil.
- Tía, esto para ti. - Morenita,
que se me ha olvidado apagar el móvil.
-¿Pasa algo?
- Vamos a ver, ¿cuánto te ha caído? - Tres años, ¿y?
-¿Tres años? Pues tú tranqui,
que en tres años tu móvil está apagado.
Toma, esto para ti.
- Siguiente.
Tienes que beber.
Hola, cariño, perdona que no te haya devuelto la llamada antes,
pero he estado hasta arriba.
Cuéntame. - "Hola, Román".
- Hola, mi amor.
- Ya me han dado las notas del cole, ¿te las leo?
- Eh... Claro, claro, ¿cómo no voy a querer? Dime.
- Me he sacado un 7,5 en Dibujo. - Muy bien, mi amor, enhorabuena.
- "Pues un 8 en Pretecnología". - Eso es casi un sobresaliente,
mi vida, fantástico, genial. - "¡Sí! Pero un 5 en Gimnasia".
- Bueno, has aprobado, que es lo importante, no pasa nada.
Solo hay que mejorar un poquito.
Este verano practicamos en la playa, ¿te parece?
- "¡Bien!".
- Lucía, me está llamando mi jefe, dile a mamá que os llamo luego.
- "Adiós". - Venga.
- Te quiero, Román. - Os quiero. Os quiero, chao.
-¡Román! ¿Estás en casa?
-¡Ya voy, mamá, ya subo! ¡Ya va!
- ¡Román! - ¡Enseguida estoy, mamá!
¡Ya voy!
Mamá, ¿qué haces aquí?
¿Papá está bien?
- Siéntate.
Se lo preguntaría a tu padre, pero no puede hablar.
Estoy segura de que tú también sabrás responderme.
¿Qué es esto, Román?
Mírame, Román.
¿Por qué tu padre tiene dos teléfonos?
- No lo sé.
- ¿Por qué sales huyendo del hospital?
- No es verdad, mamá, no he salido huyendo,
he venido a por las cosas de papá.
- Vas a contarme ahora mismo
qué es lo que está pasando en esta casa.
Dónde está el dinero de la familia,
lo de las balas, lo de la escopeta, todo.
O si no, te juro que llamo a la Policía.
¿Policía? - ¡Mamá, por favor!
Mamá, estamos metidos en un lío.
Pero es por ayudar a Maca.
Te lo voy a contar todo porque ya...
Ya no sé qué hacer.
¡Soy el inspector Castillo, abran, por favor!
Buenas tardes. - Buenas tardes.
Soy amigo de Leopoldo. Necesito hablar con ustedes.
¿Lo quieres?
Lo tienes.
Tía, gracias.
Eh, eh, eh.
¿Y mi recompensa, qué?
¿Qué recompensa? No sé, un polvete.
Rizos, yo no voy a echar un polvete contigo
porque me hagas un favor. ¿Vale?
Estoy de coña, ¿vale?
Toma.
Eres una vacilona, ¿me das el móvil?
¿Me lo das?
Mira, como estoy de rebajas, te lo voy a cambiar por un besito.
Pues te lo puedes meter por el culo, el móvil.
Yo sí te doy un beso, será porque me apetezca,
¿está claro eso?
Vale, vale, no te pongas digna, tenía que intentarlo.
Muy bien.
Además, no te atreves.
Toma, anda, tu "mierdamóvil".
Gracias.
¡Ah!
Puerta 42.
Pasa, "Pretty woman".
¿Qué, te has puesto golosona para tu novio?
- Déjame un ratito, Valbuena, que estoy de buen humor.
- Mira que siempre he dicho que ahí no la metía ni harto de grifa.
Siéntate, siéntate.
-¿Qué pasa, Tere?
- Estás guapísimo.
¿Te has arreglado los piños? - Sí, tía.
Nada más salir de Alcalá Meco.
Estoy viviendo en un piso con una trabajadora social.
Estoy sacándome el graduado, como tú querías.
- Me alegro muchísimo, vales un montón.
- Ya ves.
Pues eso, que nada que ver con antes.
- Yo tampoco.
Mira mis uñas.
Ni rastro de mierda.
- No, y cuando me den el tercer grado,
me arreglo los piños como tú y nos vamos juntos a la ópera.
Bueno, que si no quieres ir a la ópera,
nos vamos a un concierto de Barricada.
¿Qué pasa, cielo?
¿Te has vuelto maricón?
- La trabajadora social me dice
que para poder seguir limpio,
tengo que dejar atrás toda mi vida anterior.
Que tengo que empezar de cero.
- Bueno, pues no pasa nada.
Empezaremos de cero.
Juntos.
¿Qué es lo que te gusta ahora?
Bustamante...
- No, Victoria, empezaremos juntos, no.
Empezaré.
Yo solo.
- Piti, por favor.
- Alfonso, me llamo Alfonso.
- Vale, vale.
Alfonso,
escúchame.
Tío, yo también estoy limpia.
Podemos empezar juntos, de cero.
Tío, ¿qué pasa, tienes un rollo
con la trabajadora social o qué pasa?
- No es eso, Tere.
No me jodas, ya lo sabes.
- Vale, a ver, escúchame...
A ver, una cosa, espérate un segundito. Yo...
Me quedan seis meses como mucho.
Tengo casi cuatro curros apalabrados, ¿sabes?
Salimos, vemos, podemos empezar de cero,
hablamos, vemos qué podemos hacer...
Alfonso, de verdad, tío...
- Lo siento, de verdad.
- No, tío, no lo sientas, no pasa nada.
Amor, espérate.
- Vamos.
Antonio, escúchame. ¡Escúchame, joder!
Ni se te ocurra entrar por esa puerta, ¿me oyes?
No puedes pedirle la directora
que les ponga la puñetera televisión, joder.
Les voy a decir que la traigo yo de mi casa esta noche.
De mi casa. ¿Me vas a impedir eso también?
Esas reclusas necesitan un castigo, no un premio.
¿Esas reclusas o Macarena? Porque parece
que lo único que importa en el día de hoy
es joder a Macarena. Y dale con el tema de Macarena.
Pero ¿qué pasa a ti con Macarena? No, ¿qué te pasa a ti con Macarena?
¿A mí? Que le has cogido tirria,
estás siendo muy injusto con ella.
¿Y sabes por qué creo que le has cogido tirria?
Ni lo sé ni me importa.
Porque te rechazó cuando te la intentaste follar.
¿Sí? Sí.
¿Sabes qué pasa?
Que eso no va en contra de las normas.
Es asqueroso.
No dejo de pensar en Carolina.
Y en que mi mejor amigo es uno de esos hijos de puta
que se baja la bragueta con la primera que aparece.
¿Sabes qué es lo peor de todo?
Que aun así te va a dar otra oportunidad
a ti, al tío más indeseable de todo el puto planeta.
Pero ¿qué hacéis? Estoy en medio de una entrevista para la radio.
A mi despacho. Los dos.
¿Sí?
Efectivamente, es un modelo pionero.
Esperaba que estuvieran en el hospital con Leopoldo.
- Tenía recoger unas cosas en casa.
Hemos estado con él.
Pero ahora hay que esperar para conocer el alcance del ictus.
-¿Cómo ocurrió, estaba solo?
- Íbamos en el coche y de repente se empezó a sentir mal.
-¿Dónde iban?
- A comprar abono y cosas para el jardín.
- Un poco lejos, ¿no?
¿No hay abono para el jardín más cerca?
El otro día vine aquí.
Y encontré esta bala.
Una bala que había sido disparada en esta casa.
En esta habitación.
-¿Un disparo aquí?
- Sí, aquí, contra ese sofá.
-¿Aquí?
- Sí, retira la manta, por favor.
Impactó en esta pared.
Hemos hecho los análisis de balística
y la bala procede del mismo arma que mató a Paloma Garrido,
funcionaria de Cruz del Sur.
Y a un agente de la Policía.
El arma en cuestión pertenece a Hanbal Hamadi,
alias el Egipcio,
un asesino internacional buscado por la Interpol.
- Pero ¿por qué iban a disparar en esta casa?
- Díganmelo ustedes.
- Ya, prefieren que lo haga yo.
- Por favor.
- Pues es muy probable que el Egipcio
entrara aquí buscando algo que ustedes tienen.
La pista de un botín de 9 millones de euros.
Tal vez un dinero que ya habían desenterrado,
algo debió alarmarle.
Un ruido, lo que fuera, y disparó.
¿Es así o no es así?
- Yo, sinceramente, no sé qué decirle, inspector.
- Muy bien.
Quiero que me entreguen todas las armas que tengan.
Según su licencia, Leopoldo tiene un revólver 38
y una escopeta de caza.
- Sí, el revólver hasta arriba en...
- No, no, creo que está en el garaje.
Ya voy yo, mamá, tranquila. - No, no, no.
Deje que vaya a su madre.
Quiero hablar con usted a solas.
Ahí.
"¿Cuál es la diferencia
entre una cárcel privada y una pública?".
Le puedo asegurar que nuestras medidas de reinserción
son un auténtico éxito.
"Perdone, Miranda, me informan
de que una persona quiere entrar a dar su opinión".
Por supuesto.
"Soy Macarena Ferreiro, una presa Cruz del Sur".
Vaya, esto sí que es una sorpresa.
¿La Maca? ¡Qué fuerte, es la Maca!
- "¿Qué querías contarnos?".
Esta mañana he lanzado una silla
y he roto una televisión en una reyerta.
Sí, efectivamente Macarena es un buen ejemplo,
porque ahora mismo están haciendo trabajos comunitarios
en lugar de estar en aislamiento.
Yo asumo cualquier castigo, pero no es justo
que el resto de las internas tengan que pagar mi error.
Es la manipuladora hija de puta de la que hablaba.
Localízala y que se calle.
"¿Por qué es tan importante esa televisión?".
Porque esta noche pondrán una película, "Pretty Woman",
"y es muy popular".
"Mira, a mí siempre me ha dado igual esta película,"
pero hoy me he dado cuenta
de que da igual si eres puta... Se puede acordar, jefe.
Cállate, rata.
"Traficante, una estafadora o yonqui".
¿Dónde está?
Porque aquí todos necesitamos creer que alguien va a venir
y nos va a sacar del fango y nos va a dar una oportunidad,
"así que no es justo que el resto de las internas
tengan que pagar mi error".
Directora, ¿dónde está su búsqueda del bien común?
¿Dónde está ese gesto con el que siempre se le llena la boca?
¿O es que quiere echarme a los leones?
No, no, no.
Se acabó, "pretty woman",
carita de niña buena, alma de zorra.
¿Qué, me vas a llevar a Aislamiento?
Mire, Julia, aquí no mando yo,
sino las normas.
No, yo creo que no. ¿Y sabes por qué?
Porque en el fondo algo te dice que te estás equivocando.
Macarena tiene razón, aquí todo se magnifica,
lo bueno y lo malo,
y por eso son tan necesarias esas normas,
para tener algo a lo que agarrarse.
Un día me pedirás perdón
por lo injusto que estás siendo conmigo.
Cállate, cállate, cállate y tira para adelante.
Y por esas normas me es imposible
cederles ese televisor a las presas esta noche.
¿Mi coche?
Pues la verdad es que lo dejé aparcado en el centro,
pero entre unas cosas y otras no he podido ir a por él.
-¿Dónde lo aparcó?
- No sé exactamente la calle, pero en el centro.
-¿Cuánto hace de eso?
- Hará unos dos o tres días más o menos.
- Pues me parece que hace algunos días más.
Lo han encontrado en un descampado.
¡Socorro!
- Está claro, parece que me lo han robado, ¿no?
- ¿Por qué no lo ha denunciado? - Porque no lo sabía.
- ¿Por qué anuló la tarjeta de su móvil?
- Lo perdí, tengo uno nuevo. Mírelo, está aquí.
-¿Dónde lo perdió?
- No lo sé. Si lo supiera, no lo habría perdido, digo yo.
- Lo encontraron en el descampado donde estaba el coche.
- Ya.
Supongo que entonces lo tendría en el coche.
- Ya, y el ladrón lo perdió.
O lo tiró porque no tenía saldo.
Y si no pensaba denunciar el coche ni la pérdida del móvil,
¿qué hacía exactamente usted en la comisaría
poniendo esta denuncia que nunca llegó a firmar?
- Inspector.
Aquí está la pistola. - Póngala sobre la mesa, por favor.
- La escopeta no sé dónde está.
- Bien, ¿quieren contarme algo más? - No.
- ¿Le apetece un café, inspector? - No, gracias.
Tengo que marcharme. - De acuerdo.
- Vuelvo a repetirlo, ¿tienen algo que decirme?
- No, ¿verdad?
No, no sé qué espera que le digamos.
- Bueno, pues voy a decirles yo lo que pienso:
creo que el Egipcio los tiene amenazados,
creo que disparó aquí dentro
y que ustedes no van a delatarle
ni ayudarme en la investigación por miedo.
No tienen armas, nadie más que yo puede protegerles.
Si me cuentan lo que saben, les garantizo protección absoluta.
Su testimonio podría ayudarnos a todos,
a ustedes, los primeros.
Piénsenlo. - Gracias.
- Y llámenme.
- Mamá, necesito tu ayuda.
- Lo sé.
Macarena, siéntate, por favor. No, gracias, estoy bien de pie.
Si va a castigarme por llamar a la radio,
le diré una cosa: en este país tenemos libertad de expresión
y no he dicho nada que no sea verdad.
No, no es eso. ¿Y qué es, lo del móvil?
Me da igual que me lleve a Aislamiento.
Hoy hemos tenido un día muy complicado,
pero ahora necesito que te sientes un momento tranquilamente.
No entiende nada de lo que pasa abajo.
Me acaba de llamar el inspector Castillo.
Tu padre ha tenido un ictus.
Ha perdido el habla, pero ahora hay que esperar 24 horas
para conocer el alcance de la lesión
y los médicos están esperanzados en que responda al tratamiento.
He dejado un mensaje en casa de tus padres
para que te llamen en cuanto puedan.
Macarena, cualquier cosa que pueda hacer por ti...
¿Puedo ir al hospital?
No.
¿Puedo dejar de pintar?
Por supuesto.
Eh, tú, oxigenada, ¿y la tele dónde está?
- Hasta luego, Antonia. - Adiós.
Sorda,
que dónde está la tele que nos has prometido, so mierda.
¿Te estás enterando? ¿Dónde está la tele que nos has prometido?
¡Déjame en paz!
Te voy a reventar la cara.
¿Y ahora qué, zorra?
Inspector Castillo, estamos iniciando el traslado.
De acuerdo.
Señora directora, les traigo la Navidad.
¡Hijo de puta!
No tenemos ni puta idea de lo que pasa ahí dentro.
Aquí las decisiones las tomo yo.
# Abuelito, dime tú
# qué es lo que vas a hacer,
# si seguir tras la pasta # o te culparán. #
Menudo chocho hay aquí montado.
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