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Bendígame Padre, porque he pecado.
Primero, ayer no hice a tiempo para rezar.
Segundo...
Equivocadamente acusé a un chico de robarle a un anciano en el supermercado.
Y tercero...
Le envié una carta a mi madre diciéndole que la visitaría, pero no pude ir.
Esos son mis pecados y pido perdón.
¿Algo más?
No, Padre.
La semana que viene te dan el sacramento...
la más fuerte de las tentaciones del demonio...
se halla en los últimos días previos al sacerdocio...
por eso entramos en reclusión.
Para alejarnos de las tentaciones, lo sé.
Así es.
Pero si traes una consciencia impura, ni los muros ni los techos podrán protegerte.
Si no aceptas tus pecados, es difícil tener éxito, Miguel.
Te preguntaré nuevamente.
¿Hay algo más que desees confesar?
¿Estás seguro de querer esto?
Sí, padre.
Y ofrendo todo mi ser a Dios, porque sé que Él me guía en todo lo que hago.
Dios ha perdonado tus pecados. Ve y se un buen siervo de Dios.
Gracias, señor.
¡Vienen los japoneses!
¡Dios nos ha abandonado!
¡Tenemos que escondernos!
¡Nos llevarán al infierno!
¡Vienen los japoneses!
¡Dios nos ha abandonado!
¡Tenemos que escondernos!
¡Nos llevarán al infierno!
1947 CIUDAD DE ILDEFONSO, QUEZON.
¡Gracias, Señor! ¡Alabada, Anghela!
¡Se ha curado!
¡Gracias, Anghela por curarnos!
¿Te sientes bien?
¡Gracias, Señor! Gracias por responder nuestras plegarias.
Por esta mañana, terminamos. Regresen por la tarde.
Sígame, Padre.
Anghela necesita descansar.
¿No han tenido suficiente?
¿Cuántas veces debemos probar que Anghela es una mensajera de Dios?
Papá, no te enojes por favor.
Quiero preguntar una sola cosa.
¿Cómo estás, Anghela?
Bien.
¿Eres feliz haciendo esto? ¿No la estás pasando mal?
¿No te están lastimando?
¡Cura a mi hijo! ¡Te lo suplico!
¡Señora, señora!
¡Ten piedad!
Tendrías que haberlo llevado al hospital.
¡Adelante, Anghela!
Mi hijo...
Gracias... gracias...
EN ALGUNA PARTE DE LUZON
¿Intentaron entrar por la fuerza aquí?
Este lugar no es para los que quieren entrar. Es para los que quieren salir.
La reclusión dura siete días.
A las seis de la mañana, nos levantamos. A las siete, desayunamos.
No se hacen ruidos fuertes.
No se habla.
Excepto cuando rezamos juntos.
Las luces se apagan a las nueve.
¿Comprendes por qué estás aquí?
No debes ver, oír, oler
o hablar con nadie...
porque así empieza la llamada del Diablo...
y no oses pensar que será fácil.
Innúmeros diáconos han fallado en su reclusión.
Comprendo.
¿Y por qué estás aquí realmente?
Para estar más cerca de Dios.
El ayuno empieza mañana.
Sal cuando estés listo. Cierra la puerta
RECLUSIÓN
PARROQUIA DE SAN PEDRO APÓSTOL
Oh, estás de vuelta.
Bien.
Encajas mejor aquí que en la guerra.
¿Qué te pareció la niña?
Anghela todavía es joven.
No comprende lo que sus padres le hacen hacer.
En otras palabras, no estás convencido.
No puedo evitar dudar.
Abra su mente, Padre.
Todos pueden recibir el llamado de Dios para servirle, incluso una niña como Anghela.
Que la guerra no debilite tu fe en Dios.
Preséntense. Desde mañana, no podrán hablar entre ustedes.
Soy Marco, de San Antonio.
Soy Carlo. De San Antonio.
Soy Fabián, de la ciudad de Teresa.
Miguel. Ciudad de San José.
¿Quién anda ahí?
¿Quién anda ahí?
¿Qué haces allí?
¡Están muertos!
¡Están muertos!
Dios mío...
Qué tragedia...
Todavía tiene los ojos abiertos...
Lamentable...
Seguramente otra vez haya sido por dinero.
No sé, pero la monja está desaparecida.
Me preocupa la niña. Todavía no encontraron a Anghela.
Adorado Señor, ojalá que ella esté a salvo.
¿Dónde estará esa niña?
En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El ángel del Señor anunció a María, y ella concibió por obra del Espíritu Santo.
María llena eres de gracia, el Señor sea contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores...
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Y el verbo se hizo carne...
y moró entre nosotros. María llena eres de gracia, el Señor sea contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres. Y bendito el fruto de tu vientre, Jesús.
Pase lo que pase esta noche, recuerden que es obra del Diablo.
Los tentará y pondrá a prueba su fe. Sean fuertes.
¡No se metan conmigo, demonios!
¡Me haces sufrir!
Eres despreciable.
No estoy loca.
¿Madre?
¡Eres Despreciable! ¡Un inútil!
Madre, no.
¡Me repugnas! ¡Me haces sufrir!
¡Alto! ¡Madre, no!
Eres despreciable.
¡No estoy loca!
¡Eres despreciable!
¡No estoy loca!
Asesinaron a los padres de Anghela.
¿Sabes dónde está la Madre Cecilia?
- Ahora está aquí. - ¿Qué?
Vino en cuanto se enteró que Anghela estuvo aquí.
¿Y cómo sabemos que la monja es de fiar?
Tranquilo.
Anghela podría estar en peligro.
Obispo ¿Adónde va Anghela?
La Madre Cecilia la lleva a un lugar donde nadie puede lastimarla.
Pero Madre Cecilia...
Anghela conoce desde hace mucho a la Madre Cecilia.
No hay nadie más fiable que ella.
Sí, pero ustedes no vieron lo que yo vi...
¡Tranquilo, Ricardo! Tranquilo.
Padre. ¿Cuál es el propósito de su investigación?
No conocemos a la Madre Cecilia...
¿Cuál es el propósito de su investigación?
Encontrar pruebas de los milagros de Anghela Santa Ana.
Para que la Iglesia podrá asegurarse que ella merece ser canonizada como santa viviente
Muy bien. Enfóquese en su investigación.
¿Quién te dijo que podrías abandonarme?
¡Maldito! ¡Estúpido! ¡Hijo de puta!
¿Ya no me quieres?
Esto no puede ser. No tendrías que estar aquí.
Puedes releer la carta del Obispo, si gustas.
¿Él ignoraba que aquí tenemos diáconos haciendo su reclusión?
¡Vamos vamos! Síganme.
Todos los cuartos están ocupados. Habrá que arreglarse con esto.
- ¿Qué? - Tiene hambre.
Hay pan en la cocina.
Bajas. A la izquierda, segunda puerta...
- Síganme. - No tengo hambre
No me mires así.
¿Por qué estás tan cascarrabias, abuelo?
No estoy cascarrabias ni soy tu abuelo.
¿No eres viejo?
Yo era cura. No soy abuelo.
¿Eras? ¿Ya no eres cura?
¿Todavía tengo pinta de cura?
No, pareces un anciano.
Lo que pasó no fue tu culpa.
¿Qué has dicho?
¿Estás así porque el obispo te castigó a pesar de tus sacrificios?
Suficiente.
Te entiendo, Sandoval.
¿Cómo sabes mi nombre?
El Señor es misericordioso, Sandoval.
Él sabe que no perteneces a este lugar.
Tu vida aun tiene un propósito. Ten fe.
¡Basta!
Estoy perdida. ¿Sabes dónde queda mi cuarto?
Es aquí. Ya me acuerdo.
Que duermas bien.
La próxima vez ten cuidado con el fuego, así no te quemarás.
Voy contigo.
No me dejes aquí, por favor.
Ya no lo soporto.
Carlo, mi trabajo aquí está hecho.
Acaba lo que empezaste.
Tranquilos. Anghela está aquí.
Ella los ayudará.
Anghela...
pensé en lo que dijiste anoche.
Ahora comprendo todo.
Les deseo lo mejor.
Sean buenos corderos del señor.
Depositen en Él su fe.
Y así nunca tendrán hambre ni sed.
Él es todo lo que necesitan.
Padre, soy de las primeras que Anghela curó.
¿Quiere decir que vio como se enriquecieron de repente?
En esa época, no pedían nada a cambio.
Empezaron a cobrar recién cuando vino la monja
Padre, honestamente...
le conté de la monja a la madre, pero no me hizo caso.
Vi como obligaba a la niña a curar gente, aun cuando estaba cansada.
Dicen que la echaron del convento porque hería niños e incluso mató a uno.
¿Sabrá de que ciudad es la Madre Cecilia?
Sólo queríamos pedir un poco de pan y...
Gracias, Señor, por estas bendiciones que nos has dado hoy.
Que nuestra reunión sea pacífica hoy y en los días por venir.
Amén.
Es un milagro ¿Quién es?
Ella es la mensajera del Señor.
Está aquí bajo las órdenes del Obispo, para protegerlos a ustedes.
Sería lindo que comiéramos juntos.
No debes rechazar las bendiciones, hermano.
Con esta bendición, me alcanza.
CONVENTO DE LA MADRE INMACULADA, CAMARINES
Calienta agua y tráela aquí. Rápido.
Sí, Madre.
¿No puedes esperar?
¿De qué se trata esto?
Quiero preguntarle por una monja que vivía aquí.
Vaya al grano.
No tengo tiempo para adivinanzas.
Es sobre la Madre Cecilia.
No puedo ayudarte en nada.
No quiero se grosero, pero no me iré hasta que me dé algunas respuestas
¿Por qué estás interesado en la Madre Cecilia?
Por Anghela Santa Ana.
No creo que esté segura al cuidado de la monja.
Esto tiene todo lo que necesitas.
No vuelvas nunca más.
Nadie te creerá, Padre.
Ten cuidado.
No tienes que reprimir tu rabia.
Puedo manejarla.
El Señor no quiere que sufras. No tienes que privarte del alimento.
FUE PROFESORA EN EL COVENTO DE MATER INMACULADA
VIOLADA POR MUCHOS HOMBRES
EL CONVENTO SE INCENDIÓ
SU ROSTRO SE QUEMÓ
Ya no aguanto más. Que Dios me ayude.
¡Eres egoísta! ¡Eres malo!
¡Nilo!
¡Nanding!
Perdóname.
¿Qué quieres?
¡Eres egoísta! ¡Eres malo!
¡Come esto!
¡Puedes comértelo todo!
Acordaos, oh, piadosísima Virgen María...
que jamás se ha oído decir que ninguno de los que acudió...
a vuestra protección implorando tu auxilio, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo...
Madre, Virgen de la vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados...
me atrevo a comparecer ante Vos.
Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien...
escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
¡No eres real, Erina!
Miguel, dijiste que no me abandonarías.
¡No eres real! ¡No creo en ti!
¡Eres el Demonio! ¡Aléjate de mí!
¡Haré de tu vida una miseria, hijo de puta!
Serás responsable...
Avísame si necesitas algo.
Estoy aquí para ayudar.
El Señor te entiende. No debes olvidar a Erina.
¡Anghela!
¿Quieres parar?
Confiesa tus pecados.
¿Cuáles pecados?
¡Anghela, espera!
Mis hermanos.
Murieron en la guerra por mi culpa.
Teníamos pocas cosas.
Peleé en la guerra.
No compartí la comida porque tenía miedo.
Temía que nos quedáramos sin comida.
Cúrame, Anghela, y cumpliré todos tus deseos.
Lo prometo.
Buen día.
Buen día, Padre.
Quiero hablar contigo.
¿De qué, Padre?
De tu sanación.
¿A qué se refiere?
¿Cómo estás?
Bien, las cosas vuelven a la normalidad.
De hecho, estoy mejor que antes.
Me siento mucho mejor después de haber visto a Anghela.
Luego de eso, tuve un ansia incontrolable de ir a ellos, a darles ofrendas.
¿Qué haces aquí?
Vengo aquí a menudo.
Al principio, ignoraba por qué mis pies me traían aquí.
Después descubrí que no estaba solo.
Somos devotos de Anghela.
La adoramos de corazón.
Prendo esta vela por mi madre.
Tú ¿Por quién prendes aquella?
Lo que sientes es normal. El Señor dice que no debes reprimirlo.
Perdóname, por favor.
¿Cómo están Fabián y tú?
¿Por qué preguntas?
Creo que le gustas.
No le gusto.
¿O será que tú gustas de él?
Eres igual a tu madre Ella una puta, tú otra puta.
No soy una puta.
¿No te gustó cuando los soldados te violaron?
¡Cállate!
Lo siento mucho. Fue sin querer.
Dame mis ropas.
Haz lo que te pedí.
¿Qué estás tramando? ¿Por qué tienes que molestarnos?
Deja de hacerte.
No tienes ganas de ser cura.
¿No estás aquí para no tener que cuidar a tu madre?
¡So puta!
¿Se siente bien pegarme?
¡Eres despreciable!
¡Inútil! ¡Me das asco!
¡So puta! ¡Maldita puta!
¿Qué? ¡Puta!
Esto es lo que quieres ¿verdad?
¡Puta!
No debes lamentar tus actos.
No tiene nada de malo si quieres jugar con niñitas.
¿Quieres jugar conmigo?
Tengo un mal presentimiento...
uno de nosotros debe irse y denunciar lo que está pasando.
Lo que pasó es culpa de Dios...
¡Fabián!
¡Fabián!
¡Te esperé mucho tiempo!
¿Por qué me abandonas a mí también?
¡Miguel!
Falsos profetas... vestidos de corderos... lobos voraces. Mateo 7:15.
Adoptada... Expulsada del orfanato...
nuestra fe en el Señor...
¡Anghela!
¡Dinos quién eres en realidad!
Tranquilo.
Como ya dije, Anghela fue enviada por el Señor para salvarlos.
¿Es verdad? ¿Eres el mesías? ¿El gran salvador?
Miguel.
Tú dices eso, yo no.
¡Vete! Estás perturbando nuestra reclusión.
¡No necesitamos un mesías para acercarnos a Dios!
No tienes derecho a decir eso, Miguel.
¿Piensas en nosotros al menos?
No tenemos tu fortaleza.
Anghela nos ha sido de gran ayuda.
¿Qué clase de ayuda?
¿Qué no lo ves?
¿Por qué no crees en ella?
Si no fuera por ella, no hubiera llegado hasta aquí.
¡Si ella no se va, me voy yo!
Y me aseguraré de que el Obispo se enteré de todo lo que pasa aquí.
Ya has sacrificado mucho.
Estás a punto de convertirte en cura.
¿Vas a arriesgarlo todo?
¿No dejaste a la mujer que amas por esto? ¿Por tu ambición?
No sabes nada.
¿No dejaste a Erina, aun sabiendo que ella te amaba más a ti que a sí misma?
No quise dejar a Erina.
Hice eso porque sabía que era lo mejor para ella.
¿Siempre haces lo mismo?
¿Decidir por los demás?
Sólo piensas en ti.
Nadie quiere que te vayas.
Quiero estar a tu lado.
Anghela tiene razón.
Quédate con nosotros. No tienes que hacer esto.
Debo hacerlo.
Esta es una prueba difícil. Espero poder pasarla.
Ya no aguanto más. Que Dios me ayude.
¡Lo que me pasó es culpa de Dios!
¡Esto es lo que haz hecho!
¡Abandona a tu Dios por mí!
¡Por favor!
¡No me dejes!
¡Miguel!
¡Esto es lo nos hiciste a tu hijo y a mí!
¡Sufre con nosotros en el infierno!
No lo sabía.
Hasta donde me llega la memoria, supe que mi madre no me quiso.
Por eso se suicidó.
¿Y tú? ¿tampoco me quieres?
Yo arreglaré todo.
Te salvaré, hija mía.
Hace mucho que fui salvada, Papá.
Únete a mí.
Tras la desaparición de Anghela, siguió viniendo gente esperando curarse.
Los demás robaron los frascos, creyendo que el líquido de Anghela los curaría.
REGOCÍJENSE EL DEMONIO ESTÁ AQUÍ
Te dije que no regreses.
¿Por qué nadie sabe nada de Anghela?
¡Porque nadie cree!
¡Si sabemos, debemos hacer algo!
¡Lo intenté y mira lo que me pasó!
¡Ahora queda en manos de Dios!
¡No podemos dejar que todo en sus manos!
¡Obispo!
¡Anghela es un falso profeta!
¡Ve con ella! Te está esperando.
No tiene que hacer eso, Padre.
El mundo está en paz. Deja de perturbarlo.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
San Miguel Arcángel, defiéndenos...
¿Está realmente contento con sus actos, Padre?
¿Realmente quiere la paz?
¿No prefieres la guerra, para procurarte un objetivo?
Admítelo Ricardo, odias saber que tu vida está vacía.
Cállate
Si te unes a mí, tendrás todo lo que quieras.
No des vuelta mis palabras, demonio.
Moriré antes de elegirte a ti en lugar de a Dios.
Debe encomendarse a mí, Padre.
Mientras la gente pueda elegir, siempre elegirán a Dios.
Elegirán lo fácil por sobre lo bueno.
Lo bueno para ellos, es conseguir lo que quieren, sin esforzarse.
Lo compadezco, Padre. Adora a un Dios perezoso y arrogante.
Te dejó por las tuyas, creyendo que siempre elegirías lo correcto.
Mírame.
Soy el resultado del libre albedrío.
Déjanos inclinarnos ante la Ira Divina, Déjanos llorar ante el Juez.
Déjanos gritar en súplica, Déjanos hablar en señal de sumisión.
Carlo...
¡Marco!
¡Fabián!
¡Debemos irnos mientras podamos! ¿Dónde están ellos?
- ¡Encomiéndate a ella, Miguel! - Ella no es Dios a quien debemos jurarle.
¡Dios trajo a Anghela aquí y Él quiere que la adores!
¡Anghela, es suficiente!
Aquí estoy, niña mía. Nunca te abandonaré, lo prometo.
¿Crees que hago esto por ti?
Jura a mi Señor. Él fue quien me salvó.
Si no vas a servirle, me resultas inútil.
¡Fuera de aquí! ¿Qué esperan? ¡Déjennos!
Ya es suficiente.
Ríndete.
Escúchanos.
¡Detente! ¡Libera a Anghela!
¡Abre esto!
¡Devuélvemela, Miguel!
¡No la lastimes!
¡Basta!
Oh glorioso príncipe de la milicia celestial...
¿Tu Dios te respondió alguna vez?
- San Miguel Arcángel, defiéndenos... - ¿Tu Dios te respondió alguna vez?
En el combate y en la terrible lucha...
¡Tu Dios te abandonó porque soy el fruto de tus pecados!
¿Qué quieres que haga? ¿Que me vuelva contra mi Dios!
No, estamos cansados de pelear contra Él.
Quiero que te vuelvas cura y que seas un fiel siervo de tu Dios.
Así tendré más de los míos dentro de la Iglesia.
Un día, nadie podrá notar la diferencia entre el bien y el mal.
No hay vuelta atrás, Miguel.
¿De verdad vas a renunciar al sacerdocio?
Si es lo que hace falta para corregir el mal, lo haré.
Es muy tarde.
Ya no hay nada que puedas hacer, Miguel.
Señor... perdóname.
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