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Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo:
Sacad y tomaos corderos por vuestras familias,
y sacrificad la pascua, y tomad un manojo de hisopo,
y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel
y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo;
y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.
Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios;
y cuando vea la sangre en el dintel,
y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta,
y no dejará entrar al heridor en vuestras casa para herir. Éxodo 12.
Señor Jesucristo, tú dijiste a tus apóstoles:
"La paz os dejo. Mi paz os doy".
No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu iglesia,
y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad,
tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
- La paz del Señor esté siempre contigo. - Y con tu espíritu.
Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Hola, Jacob.
Padre.
Gracias por venir.
No te vi en la iglesia. ¿Cómo estás?
No del todo bien, Padre.
Estás muy pálido. ¿Estás enfermo?
Yo, no, Padre.
Anna.
CIUDAD DEL VATICANO
¿Algo te preocupa, Richard?
No, no. Estoy preparado para el próximo viaje.
Muy bien.
Partirás mañana. Eso es todo.
CIUDAD DE EARLING
- Richard, Richard. - Qué bueno verte, Theo.
Igualmente. Ven, siéntate.
- Pasó mucho tiempo. - Sí, así es.
Veo que empezaste temprano.
Bueno, mi fe es fuerte, mi voluntad es débil.
Y bien, ¿de qué se trata el caso?
Una mujer, Anna Ecklund, que ya fue exorcizada antes.
- ¿En serio? - Sí.
Por eso me contacté con el Vaticano para pedir tu ayuda.
Sabes lo que dicen, cuando el diablo regresa,
su fuerza es siete veces mayor.
¿Usted participó del primer exorcismo?
Sí. Conozco a Anna desde que era niña.
Proviene de una familia muy practicante,
pero a los 14 años, mostró síntomas de estar poseída.
- Ahora esos síntomas han vuelto. - ¿Cuántos años tiene?
Veinticinco.
¿En qué piensas?
Tal vez solo debamos hablar del caso, Theo.
No quiero cargarte con mis asuntos personales.
No seas tonto.
Soy yo, Richard.
Creo que he perdido mi fe.
Yo creo que todos los sacerdotes tienen dudas en algún momento.
Estuve trabajando en Irlanda hace poco,
y la gente del lugar...
respondió tan positivamente a una estatua que lloraba sangre.
Y lo único que yo quería...
Yo solo quería ser uno de ellos,
inmerso en esa nube de fe absoluta.
Sin embargo, me metí entre la multitud
decidido a probar que la estatua no era divina.
Pero tú eres investigador. Tu deber es considerar todas las posibilidades.
Lo que vi, Theo...
fue que esas lágrimas eran reales.
¿Y eso no fortaleció tu fe?
No. Solo me hizo volver al pasado.
Me aparté de Dios.
Dime...
¿Quieres tomar el caso o no?
Estoy demasiado débil.
Eres mucho más fuerte de que lo que tú crees.
Tendré que ser honesto, Richard,
porque sé con lo que te enfrentarás mientras estés aquí.
Necesitarás toda la fuerza que puedas reunir.
¿Por qué la trajiste a un convento?
¿Qué mejor para luchar contra el diablo que una casa de Dios?
Cuando llegó Anna por primera vez,
le traíamos comida bendecida y reaccionaba muy violentamente.
Cuando no bendecíamos los alimentos, los comía.
Entiendo. ¿Ella pudo haberse enterado de que los bendecían?
Jamás lo hicimos frente a ella.
No hay manera de que supiera que la comida estaba bendecida.
Pero es lógico suponerlo por el lugar en el que estamos, ¿no crees, Theo?
Quizás.
Aquí es.
¿Les importa si hablo con ella a solas?
Claro que no, esperaremos aquí.
Gracias.
- ¿Anna? - La ramera está aquí con nosotros.
- ¿Con nosotros? - Sí. Somos muchos.
¿Estuviste leyendo la Biblia, Anna?
Tal vez tú deberías leer la Biblia.
¿En serio?
¿Por qué?
- ¿Hablas Latín? - Hablo en nombre de muchos.
Satanás ahora está entre nosotros.
Repite eso.
La tentación siempre puede repetirse.
¿Buscas tentarme?
No necesito tentarte. Tú ya probaste la fruta prohibida.
¿Cómo?
Vendiste tu alma a los hipócritas del Vaticano.
Ahora le das la espalda a Jesús Nazareno.
Este es el momento.
- ¿El momento para qué, Anna? - Para unirte a nosotros.
- ¿Quiénes son "nosotros"? - Nuestra legión.
Únete a nosotros y juntos podemos derrotar su voluntad y reinar.
Si eres tan poderosa, ¿por qué estás encerrada aquí?
¿Por qué no dominas a todos y te vas?
Hemos pasado siglos dejando que la humanidad crea
que ellos nos dominan a nosotros.
Pero nosotros podemos alzarnos cuando ellos menos lo esperen.
- Entiendo. - No entiendes nada.
Lo único que haces es pensar en ti, egoísta.
No amas a Dios. No te importa su pueblo.
¡Jamás nos desafiarás si no crees en Dios!
¡Ahora deja de perder el tiempo, maldito ateo!
Muchas de las monjas hablaron de ataques verbales.
Al parecer Anna sabe cosas personales sobre ellas.
Estos demonios intentarán expulsar a los fieles
sacando a relucir incidentes personales del pasado de la gente
y contando sus tragedias con perverso deleite.
¿Han tenido alguna experiencia con alguien supuestamente poseído?
No, pero en el caso de Anna,
no tengo duda de que fue absorbida por una entidad diabólica.
¿Conocía a Anna antes de que viniera?
No.
Pero el Padre Reisinger me dijo que era una mujer temerosa de Dios.
¿Entonces si se hiciera un exorcismo, usted permitiría que se realice aquí?
Honestamente, me asusta la idea.
Creo que el diablo hará todo lo posible para vengarse de nosotros
si le quitamos a Anna esta terrible opresión.
Pero también creo que la mano protectora de Dios no nos abandonará.
Ya di mi consentimiento.
No cambiaré de parecer.
Gracias.
- Tu esposa, Anna... - ¿Sí?
¿La evaluó algún médico, Jacob?
Sí.
¿Y?
No encuentran ningún trastorno físico.
¿Ya la vio algún psiquiatra?
Quieren observarla.
Pero yo sé qué significa eso, Padre.
Significa que quieren tenerla internada.
¿Y tú qué piensas de eso?
Que tiene que haber algo más.
No fue algo gradual. Le apareció tan repentinamente.
¿Tu esposa hablaba algún idioma extranjero, Jacob?
- No. - ¿No sabe latín?
- No, ¿por qué? - Necesitaba preguntarlo.
Cuéntame sobre Anna.
No sobre esta condición, sino sobre ella, como persona.
¿Por dónde empiezo?
Anna es la persona más desinteresada y cariñosa que jamás conocí.
Tiene una sonrisa increíble, es algo fuera de lo común.
Puedo estar pasando por el peor día de mi vida,
esos en los que se ve todo negro,
pero ella me sonríe y es como si saliera el sol.
Sabe, Padre,
mi vida no tiene sentido, a menos que ella esté conmigo. ¿Entiende?
Por eso, Padre, por favor devuélvamela.
Lo intentaré, Jacob.
Anna.
Anna, ¿tú te hiciste esto?
Anna, ¿tú te hiciste esto?
Anna, háblame. ¿Tú te hiciste esto?
¡Y el diablo está aquí!
Déjame intentar.
Por favor, solo queremos ayudarte.
Ahora nadie puede ayudarte.
¿Qué es lo que sucede?
Permítame. Ayúdame, vamos.
¿Qué?
¿En qué idioma habla?
En latín.
¿Usted entiende lo que dice?
Sí.
¿Qué dijo?
Primero, "témanle al sacerdote".
¿Y luego?
Dijo: "Dejen morir a la perra".
- Estás destruyendo mi jardín. - No.
- Estás destruyendo mi jardín. - No.
Estás llevando todas las flores adentro de casa.
- Se ve más hermosa. - Así la casa se ve más hermosa.
- Y el jardín se ve... - ¿Estás filmando? Deja de filmar.
Vamos, hombre. Deja de perseguirnos con la cámara.
Mira, este es un mensaje para algún futuro niño...
Solíamos tener un jardín de flores.
No, mentira.
Está hermoso aquí para llevarlo adentro.
- En serio. - Voy adentro.
Deja de filmarme.
¿Puedo pasar un momento agradable en el jardín?
- Y tú... - Un momento agradable aquí.
- Lo estás arruinando, hombre. - No es cierto.
Lo arruinas.
- ¿Qué te pasa, hombre? - ¿Tú quieres participar, John?
- ¿Quieres venir con nosotros? - ¿Qué te sucede, hombre?
¿Quieres venir con nosotros? Vamos.
Hablo en serio.
Vamos, John, sabes que quieres participar.
- Quieres... - Lo está disfrutando.
Sí. ¿Tienes hambre? ¿Estás...?
ÉXODO
- Laura. - Sí.
- Soy el Padre... - Sé quién es.
Mi tía me dijo que tal vez era mejor que no hablara con usted.
Bueno, yo vine a hablar sobre Anna.
Sí, lo sé.
Mire...
¿Se da cuenta de que esta vez
no hospitalizarán a su amiga, no?
Solo... solo estoy buscando opciones.
Es mi mejor amiga, ¿entiende? Quiero lo mejor para ella.
Van a encerrarla en un manicomio, Laura.
- ¿Quiere eso para su mejor amiga? - No, no quiero eso.
Quiero que se reponga. La extraño mucho.
Lo sé.
Le haré unas preguntas solamente y luego me iré, ¿sí?
Está bien.
¿Hay algo que?
¿Que le haya pasado a Anna mientras usted estaba con ella?
Algo que parezca...
inusual.
¿A qué se refiere con "inusual"?
No sé. Cualquier cosa extraña o tal vez...
diferente.
Oiga, creo que no debería estar
hablando con usted sobre esto, ¿entiende?
Bien.
¡Espere!
Sí hay algo.
Fue hace unos años. Yo me compré un conejo como mascota.
Invité a Anna y a otros amigos a casa para que lo vieran y...
Era pequeño. Temblaba todo el tiempo.
Yo pensé que tenía algo malo y...
Luego Anna lo levantó.
E inmediatamente dejó de temblar.
Los ojos se le vidriaron, parecía satisfecho, feliz.
Y recuerdo que ella volvió a ponerlo en la caja y quedó recostado,
como si estuviera bronceándose en la playa. Y...
No lo hacía con nadie más. Solo respondía así a ella.
¿Alguna otra cosa similar?
Bueno...
Después de lo que pasó con el conejo,
yo estaba convencida de que ella tenía poderes en las manos,
como una energía sanadora.
Claro que ella pensó que era una ridiculez pero...
mi madre vivía con dolores.
Tenía escoliosis en la columna vertebral.
Y sufría de dolor constante y...
Yo le rogaba a Anna que la ayudara
pero, claro, ella decía que no y se reía. No creía que pudiera ayudarla.
Pero seguí insistiendo hasta que accedió.
Y...
No debería decirle esto.
Padre, apenas tocó la columna de mi madre,
y el cuello y las caderas, la columna se enderezó.
En 15 minutos.
Yo era la única que estaba ahí y lo vi, vi todo lo que pasó...
Quedé boquiabierta. Mi madre no volvió a sufrir dolores nunca más.
Fue absolutamente increíble.
- ¿Le contó esto a alguien más? - No.
Anna nos rogaba que no lo contáramos.
Creo que tenía miedo de tener ese don y...
Ella es muy creyente, va a la iglesia todas las semanas,
y no quería que la gente pensara que era una embustera o algo así.
LA TEORÍA DEL PUNTO OMEGA DE FRANK J. TIPLER
EL PUNTO OMEGA Y EL DESTINO FINAL DE LA VIDA
El caso de Anna Ecklund ha sido analizado
tanto desde el punto de vista médico como desde el psiquiátrico.
Y ninguno de esos análisis arrojó un diagnóstico definitivo.
Según los criterios descriptos por la Iglesia Católica,
se puede determinar que Anna exhibe al menos 12 síntomas
asociados a la posesión demoníaca.
Entre ellos, cortes, rasguños y mordeduras en la piel,
y un frío intenso en la habitación donde se encuentra.
Y el hecho de que su postura corporal está cambiando su apariencia física.
Según quienes la conocen,
Anna ha sufrido un profundo cambio de personalidad.
Su voz también se escucha distinta.
Habla idiomas que nunca supo ni estudió.
También muestra una fuerza física fuera de lo común,
y parece conocer la intimidad de quienes la rodean.
Anna también reacciona violentamente a todos los símbolos religiosos.
El Arzobispo ha dado su consentimiento.
¿Richard?
Tengo dudas.
Hay suficiente evidencia para un exorcismo. Lo dijo el mismo arzobispo.
Me siento inseguro, Theo.
Dios nunca nos da más de lo que podemos manejar.
Sí, pero es difícil confiar en el juicio de Dios
en un mundo lleno de gente buena que sufre, ¿no crees?
El mundo está lleno de sufrimiento.
No podemos negarlo.
Pero también está lleno de gente que ha logrado salir adelante.
La mayoría de los grandes logros del mundo sucedieron
porque alguien siguió intentándolo, contra toda lógica,
aun cuando no queda esperanza.
Sabes, de eso se trata en realidad el mundo.
De aferrarse a algo contra la adversidad.
La esperanza es lo más hermoso del mundo.
Saber que ayer fue un mal día pero...
tener la esperanza de que mañana será mejor.
Sé que el mundo es un lugar peligroso para vivir pero...
el peligro no existe porque hay gente malvada.
Existe porque hay gente que no hace nada con los malvados.
Acompáñame en esta batalla, Richard.
Lo único que necesitas es tener esperanza.
Te encontrarás a ti mismo en este viaje.
Theo...
En este mundo...
de guerras, hambre...
odio...
¿de verdad nosotros podemos cambiar algo?
¿De verdad podemos cambiar algo?
La iglesia...
La iglesia es un faro.
Tú...
Tú eres un faro encendido para la gente.
Lamento molestar a estas horas pero deben ver algo.
Está sedada.
SALVA A TU SERVIDOR
Debemos comenzar pronto.
Se nos acaba el tiempo.
Sé que pasó un tiempo.
Lo lamento.
Me aparté del camino.
Pero te agradezco, Dios, por seguir ahí para mí
y permitirme acudir a ti cuando lo necesito.
Dios, están pasando cosas a mi alrededor que no...
que no entiendo.
Algunas de ellas me hacen sentir débil, indefenso, temeroso.
Mi corazón está afligido, Señor.
Yo me esforzaré para que nunca se aleje de ti,
ya que tu infinita sabiduría me mostrará el camino correcto
hacia la decisión más adecuada.
Aun en el medio de todo esto,
sé que tú eres el Señor.
Lo sé.
Y sé que esta situación está en tus manos.
Sé que necesito volver a confiar en ti.
Te pido fuerza y sabiduría para soportar las batallas que me esperan, Señor.
Por favor, permíteme manejar lo que deba enfrentar y...
de un modo que solo pueda glorificar tu nombre.
Amén.
Ya es hora.
Bien.
Maldito imbécil infiel.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, y perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden,
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Oh, Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder, defiéndeme.
Porque extraños se han levantado contra mí,
y hombres violentos buscan mi vida.
Pero Dios es el que me ayuda.
El Señor sostiene mi vida, y cada necesidad que me ha otorgado.
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
Oh, Señor, escucha nuestra plegaria. Y deja que nuestro pedido llegue a ti.
Salva a tu servidor, que deposita tu confianza en ti, mi Dios.
Que vaya hacia ella, Señor, la fortaleza frente al enemigo.
Oh, el enemigo no tiene poder sobre ella.
Y el hijo de la injusticia no podrá dañarla.
Oh, Señor, escucha nuestra plegaria. Y deja que nuestro pedido llegue a ti.
El Señor esté contigo y con todos nosotros.
¡Malditos sean, sucios parásitos!
¡Chúpala, maldito!
Oh, Señor. Oh, Padre poderoso,
eterno Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
quien de una vez por todas, envió al déspota caído
al fuego del infierno.
Quien envió al hijo único de Dios al mundo para destruir al león rugiente.
Apresúrate por darnos ayuda y alejarnos de la perdición,
y de las garras del demonio meridiano,
haz a este ser humano a tu imagen y semejanza.
Derrota el terror en la bestia, Señor. Que ahora destruye tus viñedos.
Deja que tu mano poderosa lo elimine de tu servidora, Anna Ecklund,
para que no siga cautivo de esta persona
a quien con agrado hizo a tu imagen,
para redimirse a través de tu Hijo.
En la unidad del Espíritu Santo y del Padre.
Amén.
Oh, Señor, escucha nuestra plegaria. Y deja que nuestro pedido llegue a ti.
Señor de toda la creación, que diste a tus santos apóstoles el poder
de pisotear serpientes y escorpiones.
¡Detente, desgraciado maldito!
Mira la cruz del Señor. Vete, poder hostil.
Por el símbolo de la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo.
Quieres joderme, ¿no es cierto?
Jódeme, ¡jódeme!
Te expulso, espíritu impuro, en el nombre del Señor Jesucristo.
Fue él quien te ordenó,
- él quien te ordenó, quien te arrojó... - Chúpala.
- De los cielos... - parásito comemierda.
A las profundidades del infierno, ¡vete!
¡Maldito! ¡Maldito de mierda!
Vete de esta criatura de Dios.
¡Soporten esta maldita peste!
Vete, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Por el símbolo de la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo.
Tú abandonaste a tus padres.
¡Murieron solos, mientras tú servías a tu Dios de porcelana!
¡No la escuche!
¡Maldita puta egoísta!
¡Murieron gritando!
Defensor de la raza humana, salva a tu servidora.
¡La cerda morirá!
Te ordeno, Hermano Joe, a los muertos vivos
para quitar esto de este servidor de Dios.
Es el poder de Cristo el que te lo ordena.
Él te devolvió a la realidad con su cruz manchada con sangre.
No desprecies mis órdenes porque sabes que soy un pecador.
Es Dios quien te lo ordena,
¡la sangre del mártir te lo ordena!
¡Aguarda dentro de ti, príncipe de los asesinos!
Eres culpable delante del poderoso Dios,
culpable delante de su Hijo, ¡culpable delante de toda la raza humana!
¡El el Señor quien te alivia!
El mismo que vendrá a juzgar a vivos y muertos,
y al mundo con fuego.
Él arroja...
Anna, ¿eres tú?
¿Padre?
Gracias, Señor.
- ¿Cómo te sientes? - Mucho mejor.
- ¿Te duele la cabeza? - Un poco.
Esta está muy irritada.
Dame un minuto, ¿sí?
Padre,
gracias.
Muchas gracias.
¿Cómo podré pagarle, Padre?
No fui solo yo, Jacob. Todos ayudamos a Anna.
Pues lo que haya hecho, fue increíble.
- ¿Cómo está? - Está...
- Genial. - ¿Recuerda algo?
No. Nada.
- ¿Nada? - En absoluto, Padre. Lo siento.
- Es bueno. - Sí.
Bien.
Gracias.
¿Está bien, hermana?
- ¿Qué sucede? - Me siento muy mal.
Creo que voy a vomitar.
- Sí. - Yo estoy ardiendo.
Hola, Anna.
¿Cómo estás?
- Mucho mejor. - Qué bueno.
¿Te importa... si te hago algunas preguntas?
Claro que no.
Por cierto, soy el padre Richard Lamont.
Lo sé, Jacob me lo dijo.
¿Te contó tu esposo algo de lo que pasó?
Solo que estuve enferma.
Me dijo que usted y el Padre Reisinger me ayudaron.
- Gracias, Padre. - No hay de qué.
Puedes decirme Richard.
- O Rick o Ricky. - Está bien.
O Richard.
Oye, ¿recuerdas algo de los días de enfermedad?
No.
Porque yo sé que padeciste lo mismo durante tu adolescencia.
¿Eso lo recuerdas?
No. Es como si me faltaran lapsos de tiempo.
Dímelo a mí. A todos nos pasa.
Te cuento que mi memoria ya no es lo que era.
¿Tiene alguna habilidad especial, Anna?
- ¿A qué se refiere? - ¿Alguna habilidad fuera de lo común?
Tal vez algo que hayas compartido con otras personas
y que ellos no entiendan.
No lo creo.
Hablé con tu amiga Laura.
Me contó cómo ayudaste a su madre.
Le pedí que no dijera nada.
¿Por qué?
Ayudar a alguien es maravilloso, Anna.
No sé. Es que no quiero que lo sepa nadie.
No quiero llamar la atención.
Todo lo que me digas será confidencial, ¿sí?
Me preocupa que la iglesia no lo acepte.
No tienes que preocuparte por la iglesia.
Esta conversación quedará entre nosotros.
No hay problema, ¿está bien?
Bien, gracias.
¿Recuerdas cuándo te diste cuenta de que tenías esa habilidad?
Cuando era adolescente.
- ¿Alguien lo sabía? - No.
Me asusta ser capaz de hacer ese tipo de cosas.
¿Por qué?
Porque me hace diferente.
A veces es bueno ser diferente, Anna. Sabes, todos tenemos un destino.
Es solo que nos lleva un tiempo aceptarlo.
No sé, la iglesia nos prohíbe creer en esas cosas.
Sí.
Entonces quizás es hora de que ampliemos nuestras mentes.
La hermana Abigail y la hermana Madeline dicen estar muy enfermas.
- ¿Usted cómo se siente? - Bien.
Fue una experiencia... muy estresante.
Quizás es un shock que se ha demorado.
¿Cómo te sientes, Richard?
Me quedé aquí pensando, Theo.
Viste la estatua durante el exorcismo, ¿no?
Sí.
Es la misma que vi en Irlanda. Te conté, ¿recuerdas?
La que lloraba lágrimas de sangre.
Sí, recuerdo.
En Irlanda, una persona dijo recibir dos mensajes importantes
mientras le rezaba a la estatua.
¿Qué decían?
El primero era "Satanás ahora está entre nosotros".
¿Y el otro?
El segundo...
lo recuerdo bien. He pensado mucho en él.
"De las espinas nacerá una rosa que nos liberará de Satanás
con la sangre del cordero".
¿Crees que sea una especie de profecía?
Tal vez. Hablé con una de las amigas de Anna.
Mencionó un par de incidentes llamativos.
Hablé con Anna sobre ellos.
¿Qué clase... qué clase de incidentes?
Bueno, Anna tiene...
No sé cómo decirlo.
Anna tiene la habilidad de curar, Theo.
- ¿Crees en esas cosas? - Soy un escéptico. ¿Y tú?
Mi escepticismo está desapareciendo.
¿Pero por qué esto es importante?
Has escuchado sobre Pierre Teilhard de Chardin, ¿no?
El sacerdote jesuita. Sí.
Chardin concibió la idea de que
la evolución estaba progresando hacia un fin.
El nivel máximo de complejidad y conciencia, llamado Punto Omega.
Chardin creía que aquellos con poderes duales,
y poderes curativos y psíquicos también tenían un don espiritual,
que algún día toda la humanidad compartirá
en una especie de conciencia global.
Oye, ¿qué tiene que ver eso con Anna?
No creo que haya sido escogida al azar. No.
Recordé los escritos de Chardin
porque él creía que aquellos con poderes duales,
aquellos que atesoran el mayor bien, Theo,
son los que atraen el mayor mal.
Si de Chardin supuso que el mundo se mueve hacia una nueva conciencia
guiada por los que tienen dones especiales,
entonces el mal irá mucho más allá para estorbar
e incluso para matar a los capaces de liderar ese movimiento.
Para que el mal prospere, Theo,
el mundo debe estar en un estado negativo.
Los dones del mayor bien
enfrentan su prueba más importante
cuando se miden cara a cara con el mayor mal.
- ¿Está bien, hermana? - Dios ya no está con nosotros.
¿Qué diablos sucede?
No había solo un demonio dentro de Anna. Había muchos.
Cuando los sacamos fuera, buscaron nuevos huéspedes.
Quizás debamos llamar a la Policía.
Nosotros solos debemos lidiar con ellos.
¿Nosotros solos? ¿Otro exorcismo?
La clave de todo esto, Jacob...
eres tú, Anna.
- ¿Yo? - Sí.
Sabes el origen de la Pascua, ¿no?
Sí.
¿Recuerdas el Éxodo, cuando los hebreos toman la sangre del cordero
y pintan con ella el marco de las puertas para proteger sus casas
de la última plaga?
- Sí, sí. - ¿Lo recuerdas?
Era el presagio de la llegada de Cristo.
Y todos sabemos que Jesús era conocido como el Cordero de Dios.
¿Por qué me dice esto?
Porque para el demonio que está ahí fuera, Anna,
tú eres el cordero.
Eres la protectora de todo lo bueno.
¿De qué diablos está hablando? ¡Es mi esposa!
Por favor, Jacob, por favor.
Todo estará bien.
¿Sí? Está todo bien.
- ¿Cómo sabías que eso funcionaría? - Solo lo supe.
Por eso tú eres la clave.
Lo único que tienes que hacer es aceptar tu destino.
Anna, es hora de cumplir tu destino.
- Padre, por favor, déjela en paz. - Está bien, Jacob.
Sé qué debo hacer ahora. Ya no tengo miedo.
Estaré contigo.
Los tres estaremos juntos.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad...
Lo logramos.
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