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Original subtitles

Sole, me temo que si no aparece un corazón

para el trasplante, entraremos en una fase crítica.

- "¿Sabes lo que es el Misoprostol?".

"Se encarga de que los pequeños Ferreiro no vengan a este mundo".

"Suelta a Hanbal; si no llama antes de una hora,"

tu hija sufrirá un doloroso y tristísimo aborto.

- "A Zulema no le importa este desgraciado".

"Si tenemos el dinero, podremos negociar".

El niño no va a poder ser.

"A estas alturas es probable que ya haya perdido el bebé".

- "Un aborto".

¿La has envenenado?

- Ya está, vámonos.

- Hay que llevarla al hospital, la perdemos a ella también.

- He matado a ese hombre.

-"Cuando matas a una persona,

empiezas a rodar por la pendiente de la perdición;"

cada vez, más hija de puta; cada vez, más perdida.

"¿Tú y yo qué somos? Podemos ser un montón de cosas".

"Ser novias".

- Voy a declarar en tu contra y lo voy a contar todo.

Por supuesto, tendrás tu dinero. Solo necesitamos un millón.

- "O me lo das todo o te dejo sin nada".

- Escúchame bien, nosotros tenemos el dinero,

así que nosotros ponemos las condiciones, hijo de puta.

Hanbal. - "Creo que no lo has entendido".

"Ahora te demostraré quién soy".

Macarena, vístete y sal de aquí. ¿Adónde crees que vas?

No quiero el perdón de Dios.

¡Hija de puta! ¡Hija de puta!

¡Corre, sube!

- La ausencia de Lucía es el trago más amargo que vais a pasar

en esta vida, pero Dios os dice que no desfallezcáis,

que no os rindáis a la desesperanza.

Os ofrece consuelo sabiendo que ahora está en su presencia.

El Señor ha determinado que...

- No debería haber ataúdes tan pequeños.

No está bien.

Nosotros no tenemos la culpa de esto, hijo.

¿Crees que debería decirle a Lidia que sé quién atropelló a Lucía?

¿Serviría de algo?

Al menos no se pasaría el resto de su vida

preguntándose quién mató a su hija y se dio a la fuga.

- No, no.

Hija.

Me han dicho que querías hablar conmigo.

Sí, pero me gustaría que fuera a solas.

Sí, claro, ¿y no quieres una navaja también?

Fabio, por favor, déjanos solas.

No va a pasar nada. Bajo tu responsabilidad.

Estoy aquí fuera, en la puerta.

¿Qué quieres? ¿Cuántos?

¿Cuántos días llevo aquí? Diez días.

Sola,

tumbada, sentada,

de pie, comiendo techo.

Y quería...

Quería decirle que me he equivocado,

que siento el dolor que he causado, que siento lo del secuestro,

que lo siento, que se me ha ido de las manos

y que le pido perdón. Solo quería que lo supiera.

¿De dónde sacaste la pistola?

Entró hace tres años con un proveedor de fruta

por la cocina. Nosotros le obligamos.

Desde entonces ha estado oculta en un azulejo en el baño.

Declararé todo en el juicio.

He perdido y yo sé perder.

¿Y cómo sé yo que me estás diciendo la verdad?

Porque le doy mi palabra

y nunca se la había dado antes, ¿no es cierto?

Por favor. Por favor.

¿Pero es que no respetáis nada?

Acabamos de enterrar a una niña. - Lo siento mucho, Román, de verdad.

- Si lo sientes, lárgate de una puta vez.

- Estamos aquí para protegeros. - ¿Protegernos? ¿Como a Lucía?

Salía de un cumpleaños y un hijo de puta se la llevó por delante,

¿así nos vas a proteger? Tranquilo, hijo.

Vete a la mierda, Castillo.

- Dime, Miranda. "Zulema ha salido de Aislamiento".

Gracias.

Perdona, ¿de dónde viene esta corona?

De la floristería del cementerio.

No sé qué mierda le habrás contado a la directora para que te saque,

pero para mí sigues siendo la misma perra de siempre.

No sé qué pretendes,

pero ándate con cuidado porque no te quitaré el ojo de encima.

Que me veas igual no quiere decir que no haya cambiado.

Claro. Se te ha aparecido la Virgen

y te has convertido en buena cristiana, santa Zulema.

Algo así.

Zulema vuelve a casa.

22.

- Zulema.

- Zulema. - ¿Qué hace aquí?

Saray, Zulema.

-¡Eh!

Esta tía no tendría que estar aquí.

Lo sabéis todas, ha matado a un bebé.

La tendríamos que moler a palos. ¡Matarife!

- ¡Matarife! - ¡Matarife, matarife...!

- Escucha a tu público.

"El niño no va a poder ser".

¿Estás bien? Es una pesadilla, no pasa nada.

Una pesadilla.

Ya está, no pasa nada.

Ya está.

Ven aquí, ven aquí.

No te va a pasar nada, ¿vale? Tranquila.

Ven, túmbate aquí.

Qué guapa eres.

¿Qué pasa?

Ven. Ven aquí.

Hay que ir más despacio, ¿vale?

¿Qué pasa?

Tengo un bloqueo. No pasa nada, ¿vale?

No puedo. No pasa nada, ¿vale?

Joder, macho, la que va a caer.

Trae un poco más de producto, a ver si se desatasca.

Cuidado. Dale.

¡Hostia!

Para, para, que no traga.

Me cago en la leche.

¿Qué mierda habrán echado ahí para atascarlo?

¿Y ahora qué hacemos?

Pues yo hace diez minutos que he terminado mi turno,

así que me voy a mi casa. Si quieres, sigue tú.

No, no, ¿qué dices, tío? Yo me largo de aquí.

Me voy a hacer la ronda. Claro.

Ya vendrán los de mantenimiento mañana.

Hasta mañana.

Joder.

4,2.

¿Qué pasa?

Lucía.

¿Lucía qué?

Lucía ha tenido un accidente, Maca.

Ha fallecido. No, no.

La versión oficial es que un coche la atropelló

y se dio a la fuga.

Pero no fue un accidente,

el Egipcio la arrolló delante de mí.

Lo hizo para vengarse.

Lo hizo para vengarse.

Vengarse.

Mierda, joder.

¿Sí? - "Hola, Palacios".

"Soy Carolina, la mujer de Fabio". - Carolina, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

- Bien, oye, ¿está mi marido por ahí?

"Anoche no vino a casa". - Eh... Pues...

Que yo sepa, no tenía el turno de noche.

- Ya.

Últimamente no estamos muy bien, la verdad,

pero nunca había estado toda la noche fuera sin avisar.

"Y, bueno, estoy un poco preocupada porque no me coge el teléfono".

- Ya, entiendo.

- Perdona, te debo parecer una loca.

Disculpa que te moleste con esto.

- No, qué va, si conocieras a mi madre,

a estas alturas, el caso estaba ya en el FBI.

Déjame mirar una cosa.

Dame un segundo.

Mira, Carolina, su coche está todavía en el parking,

así que no ha salido de la prisión.

Lo voy a buscar y cuando lo encuentre,

le digo que te llame, ¿vale?

- Ah, pues sí, eso estaría muy bien, muchas gracias.

Oye, a ver si te pasas algún otro día por casa, ¿no?

- Claro que sí, hacemos una cenita.

Venga, hasta luego. - Gracias.

¿Garita de entrada? - "Sí".

- ¿Habéis visto a Fabio por ahí? - "Hola, Palacios".

"Pues no, no lo hemos visto en toda la mañana".

Y su turno acababa a las diez de la noche, pero no se fue.

No ha salido de prisión

y yo le he buscado por todas partes.

He puesto el centro patas arriba, Miranda.

Pero ¿quién fue el último compañero en verle?

- Anoche se atascó el váter a última hora

y estuvimos Fabio y yo intentando desatascarlo

hasta con un hierro, pero no había manera.

Después, yo me fui a hacer la ronda, como siempre, y...

Y él me dijo que se iba a casa.

- Por los tornos no ha salido.

De hecho, la tarjeta de identificación indica

que sigue en el centro.

- Yo he revisado las cuatro cámaras de seguridad del módulo 2

y no aparece.

Es como si se lo hubiera tragado la tierra justo con el apagón.

- ¿Y cuánto tarda un generador en volver a dar corriente?

Unos cinco minutos.

No parece que haya nada raro como para pensar

que ha ocurrido alguna cosa extraordinaria, ¿no?

- Yo no sé si tiene que ver, pero su mujer me ha llamado

y me ha dicho que no está pasando por un buen momento.

Bueno, a ver, no se puede haber evaporado

y Fabio no suele hacer tonterías.

Vamos a organizar un registro exhaustivo.

Celdas, baños, talleres, sobretechos, zonas comunes, todo.

Cualquier indicio es válido.

- Miranda, tiene una llamada urgente.

¿Sí?

Sí, soy yo.

"Atención, Macarena Ferreiro,

acuda a dirección".

"Macarena Ferreiro, acuda a dirección".

¡Ah!

¿Dónde está Maca?

¡Maca, Maca!

Hazme caso, suelta la cuerda.

¡Ah!

- "Atención, Macarena Ferreiro, acuda inmediatamente a dirección".

Es terrible matar.

Cuando te das cuenta de que tú eres como esas personae que has visto,

que salen en las noticias, que son malos,

que son criminales,

nunca pensaste que tú llegaras a ese punto.

Es como si te murieras tú también.

Directora, traigo a Macarena Ferreiro.

Sí, pasa. Pasa, Macarena, por favor.

Siéntate.

¿Te pasa algo? ¿Estás bien?

Bueno.

Ante todo, quiero decirte que siento mucho lo de los golpes

que te has estado llevando últimamente.

Y para compensar,

creo que hoy te vamos a dar una muy buena noticia.

El doctor Sandoval ha hecho algo por ti.

Por mi diagnóstico erróneo,

estuve a punto de enviarte a un psiquiátrico, Macarena, y...

Y sé que una disculpa, lógicamente, no es suficiente.

Así que estuve pensando cómo ayudarte.

Cuando pasó lo de tu aborto,

tomé muestras de sangre del líquido amniótico

y mandé analizarlas.

Y cuando obtuve los resultados, yo mismo los llevé al juzgado.

Y esta mañana ha llamado el ayudante del juez

para convocarte a una vista urgente.

Al parecer, el ADN coincide con las muestras recogidas

en el domicilio de Simón.

Eso demuestra que mintió en la vista.

Macarena, es muy probable que después de esa vista,

puedas salir sin fianza a la espera de juicio.

Yo creo que es una buenísima noticia.

Estás muy cerca de conseguir la libertad, Macarena.

Te lo mereces.

Miranda, ya hemos organizado el registro.

Muy bien.

¿Qué hacemos con las presas?

¡Quietas!

No rompáis la fila.

-¿Qué cojones está pasando?

- Yo creo que están haciendo una redada para buscar droga.

- Para eso no nos hubieran sacado al patio.

Estaríamos en los pasillos en formación.

Buscan otra cosa.

- Estoy viva gracias a ti.

Vive con eso.

He estado al borde de la muerte muchas veces.

Cinco o seis segundos más tirando de esa cuerda

y no estaría aquí.

¿Y sabes lo que pensaba

cuando la sangre ya no me llegaba al cerebro?

Que me lo merecía,

que merecía morir.

Y solo quiero que sepas

que ya no tienes que preocuparte por mí.

Tengo otro regalo que hacerte.

Yo no quiero nada tuyo.

Nada.

Esto sí.

Lo que pasa es que aún no lo sabes.

A las 12:13 sale Fabio

y, dos minutos más tarde,

vuelve a entrar.

A las 12:15, ocurre el apagón.

Los generadores de emergencia no saltaron.

- No está comprobado, no funcionan.

- Pues que comprueben si ha sido casual o ha sido premeditado.

Siga, Palacios.

- Durante ocho minutos, las cámaras de seguridad dejaron de grabar

y, cuando volvió la luz, ninguna cámara volvió a captarlo,

pero no ha salido de la cárcel.

-¿Han podido manipular las cámaras?

No. Para salir del centro,

¿hay que pasar a la fuerza la tarjeta identificativa

por los tornos? Sí, y pasar por delante

de cuatro guardias. Nadie le ha visto.

El último registro de su tarjeta es de ayer,

de cuando entró a trabajar.

No, no ha salido de Cruz del Sur.

¿Y habéis registrado todo, patios, celdas, pasillos?

- Pues esto es todo lo que hemos encontrado en los registros.

Estaban escondidos en zonas comunes.

Esto me lo encontré pegado con cinta americana

debajo de un mueble de la sala de televisión.

- ¿Qué coño es esto? - No sé, una sierra.

Con eso pueden descuartizar un cuerpo.

¡Palacios, por favor!

¿Y qué es este palo y este bidón?

Ese es el hierro que utilizamos para desatascar el váter.

Estaba en el control de módulo.

Y el ácido clorhídrico que usamos para desatascar.

- Ese ácido puede hacer desaparecer un cuerpo humano.

- No lo sé, pero vamos a tranquilizarnos.

- ¡Hace 12 horas que ha desaparecido Fabio y esas hijas de puta

pueden haberlo descuartizado, disuelto su cuerpo y escondido!

- Hacen falta 50 bidones de estos para disolver un cuerpo.

- Lo que está claro es que Fabio no está jugando al escondite.

¿Sabéis si tenía algún problema?

- Conmigo no, desde luego.

- ¿Qué pasa, doctor? ¿Practica usted kick boxing o algo?

- No. Me caí de la escalera hace una semana.

Parece que con su mujer no estaba pasando un buen momento.

- Ya, eso ya lo sé.

¡Artiles, llama a la científica!

¿Qué coño hacemos aquí pintando, papá?

Estar en casa.

Con dos policías en la puerta protegiéndonos, seguros.

Nadie va a estar seguro hasta que ese cabrón no esté muerto.

Ferreiro, tienes una vista de urgencia

en el juzgado esta tarde.

Sí.

Muy bien, muchas gracias.

Era el abogado de la niña.

Puede que esta tarde me manden a casa.

¿Y eso?

Dice que tiene pruebas que demuestran que Simón

mintió en su declaración.

Y que teníamos una relación y que era el padre de mi hijo.

Qué guay, ¿no?

Que puede que le quiten la fianza.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa, por qué no estás contenta?

Ahora que estoy a punto de conseguir la libertad,

siento que no la merezco. ¿Qué dices?

Que no, tú tienes que salir de aquí.

Tú no llegas a aparecer en ese baño...

Te juro que la habría matado.

¿A quién vas a matar tú? ¿Eh?

¿Qué vas, de asesina por la vida? Si eres una aficionada.

¿Yo qué te dije? Que la mataba yo, ¿no?

Soy una asesina. No eres una asesina, tú...

Sí lo soy. Escúchame bien,

tú no eres una asesina. Eres una buena persona,

eres la mejor persona que yo he conocido aquí.

Y tú vas a salir de aquí y te vas a ir a casa

y vas a ser feliz.

¿De verdad soy buena persona? Eres maravillosa.

Y yo lo sé.

Sí lo pienso.

Y yo me alegro mucho por ti.

Muchísimo.

Aunque me duele,

me alegro.

Me duele

porque sé que, cuando te vayas,

lo nuestro no va a durar ni dos días.

Pero no pasa nada.

Yo tenía planes, ¿sabes? Para nosotras.

Planes tontos.

Como pasear por el patio,

ir a ver la peli...

Pero, aunque sean tonterías,

contigo son increíbles.

Pero me alegro mucho por ti.

Te voy a echar de menos.

Y yo a ti.

Gracias.

Al final te vas virgen, ¿eh?

- Chicas, perdón. ¿Sole?

- No está. Creo que está en el baño con Tere.

-¿Podrían ir a buscarla?

Necesito hablar con ella de algo muy importante. Es urgente.

¿Sí?

"¿Leopoldo Ferreiro?". Sí. ¿Quién es?

Soy el abogado de Zulema Zahir.

Mi cliente me ha pedido que hable con usted.

¿Para qué? Quiere proponerle un trato: la paz,

"la seguridad para siempre de usted y los suyos

a cambio de una pequeña suma de dinero".

¿Y cómo sé que no me va a matar?

Yo soy un hombre de leyes, no un asesino.

Aunque quisiera, no podría reunirme.

Estoy vigilado las 24 horas del día.

"Lo sé".

Por eso le he enviado un teléfono libre de sospecha.

Le espero en una hora en la calle Ventura Arcadio número 20.

"Confío en que sabrá cómo hacerlo".

- Acaban de llamarme de la Organización Nacional

de Trasplantes. Apareció un corazón compatible

para un receptor, pero bueno, horas después hubo complicaciones,

hubo una infección y hubo que desestimarlo.

La situación es la siguiente:

hay que trasplantar ese corazón con suma urgencia

al segundo paciente compatible de la lista:

Soledad Núñez Hurtado.

-¡Sole, por favor, patata nueva!

¡Una patata nueva para ti!

-¿Y qué...? Esto...

¿Qué tengo que hacer?

- Relajarte y tomarte dos pastillas de estas.

Vienen a buscarte para llevarte al hospital La Paz.

- ¿Qué posibilidades reales hay de que salga mal?

- En tu caso, un 30 %.

Teniendo en cuenta tu estado,

y lo sabemos muy bien,

hay que hacerlo sí o sí.

Porque el pronóstico es mucho peor.

Tranquila.

- Hay que hacerlo porque va a salir muy bien y porque es una señal

de la vida.

Patatita nueva.

- Chicas, las pastillas.

-¡Bien! ¡Qué fuerte!

- Chicas, chicas, chicas.

¿Me dejan un minuto, por favor? Es que necesito hacerme a la idea.

Por favor. - Vamos a hacer la maleta.

- Vale.

¿Para qué vas a pensar en la muerte,

si un día te va a llegar y te va a sorprender?

Pero lo que yo he visto en la televisión es eso, que yo...

¡Uh! ¡Me da una grima!

Bueno, asimismo va al corazón, dentro de una neverita de esas,

rodeado de hielo, como si fuera una sangría.

Que el corazón no dura mucho, se echa a perder rápido,

entonces tienen que correr muchísimo, es un maratón.

Solo me gustaría que haya sido una gente buena,

aunque la verdad es que el alma no existe.

Bueno, pues tendré un corazoncito de pícnic.

-¿Dónde coño está Fabio?

Mira, tienes cinco minutos para contarme qué es lo que le ha pasado

o, si no, bajo ahora mismo y le cuento a la policía

que las hostias que tienes en la cara

no son de una caída tonta por las escaleras.

- A ver, Antonio, ¿te puedes calmar?

No tengo la más puta idea de dónde está Fabio, te lo juro.

- ¿Y por qué te partió la cara si no?

- Porque se enamoró de una reclusa. - Mentira.

- Le dije que o acababa con ese romance absurdo

o se lo contaba a la directora. No lo juzgo.

Pasamos todo el día metidos acá dentro, rodeados de estas chicas,

pero es un hombre casado, viejo, es un hombre casado,

conocemos hasta a la mujer.

Se lo dije de buena manera pero se exaltó, se calentó,

nos enzarzamos y me agredió. Ya sabes lo que le cuesta

mantener la calma. - ¿Y por qué no le denunciaste?

- Porque es mi amigo, viejo, igual que vos.

Soy un tipo con códigos.

Si lo llego a denunciar, lo expulsan al momento, ¿entendés?

Además, esa chica, Macarena Ferreiro, está a punto de salir.

Muerta la perra, se acabó la rabia, ¿entendés?

Te pido por favor que esto quede acá dentro.

- Sí, tranquilo.

"Vía libre, papá".

¿Qué quiere?

- Mi cliente Zulema Zahir quiere garantizarle su seguridad

para el resto de su vida.

Ha destrozado a nuestra familia, nos ha hundido uno por uno,

¿cómo va a zanjar eso?

Dejémoslo en que se han hecho daño mutuamente.

Mi cliente solo quiere el dinero.

Obviamente, entiende sus necesidades

y asume que puede quedarse

con el millón de euros que necesita.

Un millón y todo solucionado.

¿Cuánto vale la vida de una niña?

No he venido hasta aquí para hacer valoraciones morales.

Vengo a ofrecerle un trato.

¿Cuál es ese trato?

Entregarle a El Egipcio a cambio del dinero.

Usted ya decidirá qué hacer con Hanbal.

¿Es un trato entre caballeros?

- Bicho malo nunca muere.

- ¿Qué te has hecho en el pelo? - Me he cortado la coleta.

Dejo el ruedo.

- Le has pedido perdón a Macarena.

- Te pido perdón a ti.

- No te perdono.

Ojo por ojo, diente por diente.

- Eso te lo he enseñado yo. - Sí.

- ¿Me lo merezco? - Sí.

Adiós.

- Espera.

Vente conmigo.

- No.

-¿Veis algo?

- Han fregado esta mañana. Hay pelos de todos los tipos,

pero nada interesante. - Pues a por la luz ultravioleta.

Necesitamos saber si hay restos de sangre.

¿Cómo coño lo habéis perdido?

- Román fue a por un café y se escapó por la ventana del baño.

- Joder. - ¿Joder?

Me dijiste que fuese discreto, que era una vigilancia a distancia.

- Castillo.

¿Esas manchas son de sangre?

- Eso parece.

¿Cómo lo ves?

- El ataque probablemente comenzó en este lugar.

Quien lo hizo era diestro.

Creo que le golpeó la cabeza.

La víctima estaba a media altura,

como indican las salpicaduras de sangre,

probablemente mirando el retrete.

- Miranda.

Fabio fue a su taquilla a coger la linterna

y luego volvió aquí, a los baños. - ¿La linterna?

- Sí. Él siempre deja su taquilla cerrada,

así que tuvo que salir con prisa.

La linterna no está entre sus cosas.

"¿Dónde está el Egipcio?".

"Tiene un escondite al que siempre vuelve".

"Se encuentra en Los Ballesteros, entre Ciudad Real y Toledo".

"Es una antigua fábrica". ¿Cómo sé que todo eso es verdad?

"Porque Zulema ya no quiere tratos con el que fue su amante".

"Ha matado a una niña y eso le ha hecho reflexionar".

"La fábrica está en ruinas,

pero en el sótano hay una puerta medio oxidada".

"La puerta estará cerrada".

"Hanbal está allí".

Entramos por sorpresa, le atamos, le esposamos,

le metemos en el maletero y a comisaría, ¿está claro?

Que sí. Venga, vamos.

No hagas ninguna tontería. No se te ocurra disparar.

Asumiré toda la responsabilidad. Tu madre y tú quedaréis al margen.

¿Está claro?

Clarísimo.

Dime, Encarna. - "Quedan dos horas

para la vista de la niña, ¿vais a llegar?".

"Yo en una hora voy para allá". Sí, de acuerdo, allí estaremos.

- Vamos.

Que no se nos escape ese hijo de puta.

- El teléfono está intervenido,

"el correo está intervenido...".

"La vida está intervenida y la Policía, detrás".

# Corre, corre, que te pillo.

# A jugar, a jugar,

# que la muerte va a llegar. #

"Esa es nuestra vida".

-¿Por qué me llamas, Zulema?

- Para decirte que la Primavera Árabe

fue una puta mierda...

"y que estamos solos".

"¿Y qué?".

Lo que ayer era para toda la vida igual hoy solo dura un instante.

- He hecho todo esto por nosotros.

- "Piensa".

¿Qué somos?

Dime, ¿qué somos?

"Somos dos desalmados sin futuro".

Eso somos.

¡Quieto! ¡Suelta el móvil!

"¡Suelta el móvil! ¡Suéltalo!".

¡Cabrón, al suelo! ¡No te muevas!

- No es por ti.

Es por mí, mi amor.

Hasta siempre.

-¡Arriba!

¡Camina! ¡Camina!

¡Tira!

- "¿Sí?". - ¿Tienes el dinero?

- "Sí".

- Bien.

- ¡Ay, Sole! Vas a poder bailar, vas a poder correr,

vas a poder hacer el amor...

- Vas a poder vivir más años que Fidel Castro.

- ¡Ay, Dios mío! - Esta no nos la esperábamos.

- Ay...

Todo va a ir bien.

¿Tú crees que hay esperanza?

- Sole, el corazón para el trasplante

lleva más de cuatro horas en el hospital y...

Bueno, si bien desestimaron

el otro paciente receptor, no...

No hay tiempo material para llegar con la ambulancia desde aquí.

- No, no. Pero vámonos ya y que lo guarden en hielo más tiempo.

¿Eso no se puede hacer, doctor?

- Lo siento.

Lo siento mucho, Sole.

- No te desanimes, ¿eh?

No, porque tú eres la próxima de la listay en unas semanas

te pueden volver a llamar. - No, lo que pasa es que con este

a mí se me acabó el cupo. - ¿Por qué?

Si en este país caen como moscas. Los accidentes, las obras...

Muere gente a diario, mami. - Ay, mi niña, qué cosas dices.

Lo que pasa es que mi corazón ya es como un reloj que ya...

-¿Ya qué?

- Que se acaba.

Chica, pero se acaba para todos, ¿eh?

Morirse no es una enfermedad,

¿verdad?

Directora, debo hablar con usted.

Lo siento, Miranda, no la he podido retener.

Es Sole.

¿Adónde vas?

¿Adónde vas? Este no es el camino de la comisaría.

No vamos a la comisaría. Román, da la vuelta.

La única manera de acabar con esto es entregarlo.

Voy a llamar a Castillo.

¿Qué haces?

¿Qué haces?

¡Hijo! ¡No...!

¡Román! ¡Román!

Te estás equivocando, hijo.

Mató a la niña.

¡Román!

¡Román!

¡Román!

¡Román!

¡Román!

Una reclusa del centro, sí. Soledad Núñez.

Lleva en la lista de espera de la organización más de 7 años.

¿Me está diciendo que por una cuestión de tráfico

no la van a operar? ¿O lo que pasa es que se han dado cuenta

a última hora de que es una reclusa y ya no les merece la pena?

¿35 minutos?

Escúcheme, yo me encargo de que llegue a tiempo.

Sí. Ustedes tengan preparado al segundo paciente de la lista

por si algo falla, pero llegaremos. Miranda, ¿qué pensás hacer?

Prepara a Sole. O llegamos antes de 35 minutos a quirófano

o nos olvidamos del corazón.

Vamos, Sole, rápido.

Nos vamos. - ¡Ay, Dios mío!

- "Hay datos en España que a uno le llenan de esperanza".

"Me refiero a las cifras que da la Organización Nacional

de Trasplantes. España registró el pasado año un dato histórico:

4360 personae donaron sus órganos, dando una segunda oportunidad

a mucha gente. - Hoy vamos a poner nombre

a uno de esos casos, Soledad, que en estos momentos

está siendo trasladada de urgencia de la prisión Cruz del Sur...

- No lo puedo creer.

Pues créetelo, porque es verdad, Sole.

"Soledad cumple condena por homicidio

y va a ser trasplantada de corazón. ¿No es así, Miranda,

directora del centro? Sí, así es...

"La interna cumple 20 años de condena por el homicidio

de su marido. Puede que algún oyente se pregunte:

¿por qué se lo dan a una mujer condenada por asesinato?...

"Quizá esa es una de las grandezas de la ONT,

que no miran el currículum ni la raza de quien recibe un órgano,

porque todos tenemos derecho a una segunda oportunidad...

Chicas, ahora sí que van a tener que creer en Dios de verdad.

- Pero si yo ya creo, mami.

Si hasta lo he visto.

- No se vayan, por favor. Vengan conmigo.

Las quiero mucho. Las quiero mucho.

¡Sole, Sole, Sole...!

- Macarena, tienes que irte ya para la vista.

¿Estás preparada?

Sí.

Tienes 15 minutos, ¿vale?

Dios,

no me acordaba lo incómodo que era andar con falda.

¿Qué tal estoy? Venga, Ferreiro.

- Hecha un pibón.

¿Y tú te has puesto guapa para despedirme?

No, yo voy así siempre, todos los días.

Pero te has pintado los labios. Y las uñas.

Rubia.

- Macarena.

Macarena, que llegarás tarde.

- Joder, mierda, la he manchado. ¿Se ha manchado?

Sí. - Palacios...

No me puedo presentar así ante el juez.

Vete a la lavandería, te echas Cebralín

y te lo secas con la plancha de vapor.

Un minuto. No tardo.

Corre.

Anda, que...

Tú no tendrías que estar aquí.

¿Tú qué haces aquí?

¿Qué cojones hacías aquí abajo agachado,

Fabio?

La madre que me parió.

A tomar por culo.

Cemento.

Hijas de puta.

Yo no voy a decir nada.

Madre mía. No he visto nada.

Te vienes con nosotras.

No.

Sí.

No.

¡Pégame un tiro en la cabeza!

¡Vamos! ¡Hazlo por tu novia!

¡Hazlo por Lucía!

Se ha ido tan joven y tan inocente.

Por tu culpa.

Román.

¡Román!

Mira.

O te vienes con nosotras o te quedas aquí.

Muerta.

¿Quiere algo, inspector?

- Lavandería.

Si lo haces, no podrás vivir contigo mismo, hijo.

¿No te das cuenta, papá,

de que ya no puedo vivir conmigo mismo?

No lo hemos perdido todo.

Piensa, piensa.

Román.

Román.

Déjalo, hijo, por favor. No.

Déjalo, hijo.

Quieta.

¡Hija de puta! ¡Quieta, quieta!

¡Quieta, quieta! O te parto el cuello.

Por favor. Quieta, quieta, quieta.

-¡Vamos!

¿Qué es eso?

- Todos los jueves se hace la colada de las sábanas.

¿Por?

-¡Me cago en la puta!

Mátame, papá.

¡Mátame!

¡Porque no voy a dejar que cargues con las culpas

y te chupes cuatro o cinco años de cárcel por este hijo de puta!

Suelta la pala.

Déjalo, suelta la pala.

Quieta.

¡Escúchame!

Te vas a meter en el agujero. Venga, venga.

Vamos.

- Va.

¡Coño!

Eh.

Entra, rubia.

"La fuga empezó a prepararse 11 meses antes.

Todos los jueves las internas aprovechaban el momento"

de lavandería de estirar y doblar las sábanas

para que una de ellas se colase detrás de la lavadora

y trabajase en el agujero.

Lo único que veían los funcionarios a través de las cámaras

era un grupo de presas doblando sábanas.

"Luego, la lavadora estaba siempre en el mismo lugar".

Zulema eligió a tres internas.

Y consiguió que les asignaran el trabajo de lavandería.

¿Por aquí es? Cuidado.

Coño, ¿qué estáis haciendo? Te he dicho que por mi libertad.

Y a las que prometió una parte del dinero.

Me prometiste la libertad. - Y la tendrás.

"¿Qué quiere?".

Entregarle al Egipcio a cambio del dinero.

¡Quieto!

¿Tienes el dinero? - Sí.

"Ni un ingeniero de caminos habría hecho un trabajo mejor

desde el punto de vista técnico".

"Rompieron 65 cm de hormigón".

Pero se encontraron con un obstáculo difícil de superar.

El hierro forjado.

No hay nada que hacer, tía. Es imposible.

-¿Tú qué crees?

¿Que es más fuerte el hierro que la voluntad humana?

- "Por eso Zulema relevó el plan de salida por el agujero"

a hacer un plan B.

No tenemos plan A.

No tenemos plan B.

Venga.

Venga.

Venga.

Fabricaron algunas herramientas y sustrajeron otras.

- Estaban escondidas en zonas comunes.

- Y un día después del ingreso de Zulema en aislamiento,

consiguieron romper el hierro.

El plan B pasó a ser el plan A.

Mírala, mírala. No.

Para delante. Tira, coño.

Pero Zulema estaba en el agujero.

He perdido y yo sé perder.

Metían piedras y cucharillas en la centrifugadora

para disimular el ruido de moler el hormigón.

"Y se deshacían de la tierra por los retretes".

Cemento.

"Así consiguieron dos cosas".

"Uno, deshacerse de más de 3 m cúbicos de tierra"

sin levantar sospechas.

Y dos, atrancar todos los putos retretes del centro.

Qué asco.

Qué asco. Corre, corre.

"Y precisamente ahí se encontraron con el primer escollo

en su plan de fuga, Fabio".

Ándate con cuidado, no te quitaré un ojo de encima.

Su jodido instinto de policía le jugó una mala pasada

en esta ocasión.

Vio los restos de hormigón y piedras

y cayó en la cuenta de que eso no era normal.

Ahí es donde le reventaron la cabeza.

Venga, vamos.

Ah.

Fabio. Macarena.

Fabio, no. ¿Qué?

¿Qué? ¿Vais a follar ahora?

¡Hijas de puta!

¡Ah! No, Fabio. No. Por favor.

Zulema.

¡Zulema!

¡Te cogeré, te cogeré!

"Hay algo que no entiendo".

¿A qué ha estado jugando Macarena?

Zulema, cabronas, hemos llegado,

olé nuestro coño,

estamos en la puta calle.

Estamos en la puta calle.

¡Estamos en la puta calle!

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