Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¡Fabrice!
¿Dónde está tu teniente?
¡Fabrice!
Toma a tus muchachos, vamos a subir.
- ¿No atacamos a las 8h? - No vamos a esperar, salimos.
Los 75 tiran demasiado corto. Estate listo.
Espera, Georges.
¡Pónganse las máscaras!
Vamos a subir.
Vamos.
¡Jean!
¡Mierda! ¡Jean!
- ¡Georges! - ¡Jean!
- ¡Por Dios! Te creía aquí abajo. - Estaba en el puesto de auxilio.
¿Cuántos muchachos tienes? - Ahora no lo sé.
Trae tu sección, salimos.
- ¡Tu mano! - Está bien.
- Ve a que te curen. - Estoy bien.
¡Ve, no estás en condición!
No subas sin mí, George. No sin mí, espera el amanecer.
- ¡Teniente! - Ya voy.
En 7 minutos. Hasta luego, hermanito.
¡Subimos muchachos!
¡Que se joda Pétain!
¡Que se joda Nivelle! ¡Que se joda Foch!
¡Qué se joda Pétain! ¡Qué se joda Nivelle!
Deja de hacer estupideces. ¡Cálmate!
¡Que se joda Foch! ¡Que se joda Francia!
¡Mougeolles, carajo!
- ¡Mierda! - ¡Puta madre!
Raulic 75, ten cuidado donde pones los pies.
No se preocupe mi capitán, todavía no me llegó la hora.
¡Raulic!
¡Raulic!
ALTO EL FUEGO
Buen día.
Marcel.
La señora Vial. ¿Sabes?
Estoy acostumbrada, no hay problema.
Buen día, Marcel.
M-A-R-C-E-L
Me llamo Hélène. H-E-L-E-N-E
Vengo para hablar con usted.
Si no me mira va a ser difícil.
¿Qué es lo que está mirando?
No hay nada para mirar en la calle.
Se fue. ¿Estás contento?
¡Pedazo de idiota!
Hola.
¿Lo prefiere así?
Yo en la calle y usted detrás de la ventana.
Es una buena idea, así tiene algo que mirar.
¿De acuerdo?
¿Continuamos? Me llamo Hélène.
HONOR A LOS INVALIDOS
No te quedes ahí, compañero. Hay que moverse.
Mira, baila con esta señorita. Ella te da la cadencia.
- ¿Cómo se llama? - Madeleine.
- ¿Cómo? - Madeleine.
Madeleine, bonito nombre. Madeleine.
Madeleine.
El chico guapo se llama Marcel.
¡Madeleine y Marcel! ¡A la pista!
¡Bailen!
¡La cadencia!
Está bien así.
¿Qué le parece?
Ven, bonita.
Prioridad por mutilado.
¿Qué pasa?
¿Tú qué perdiste con los alemanes? ¿Tus huevos?
¡Puta madre!
Pica un poco pero huele bien.
Tenga, por las emociones.
- ¡Marcel! - Ahí están, Philippe.
- ¿Cómo está el grandote? - Está bien.
Estás en buenas manos. Vamos.
Puedes volver, al idiota lo echaron. ¡Vamos!
¡Vamos, no hay que dejarse molestar por un sinvergüenza. Ven.
¡Ahí está usted!
Ya tenía ese aire pensativo.
¿Lo conozco?
¿Philippe?
¿Y él?
No, no piense más en eso. No los hará volver.
Es bonita, ¿no?
Bonita.
Puedo morirme mañana.
Morir.
Yo, morirme.
¿Cómo harás tu solo?
¿Georges? ¿Georges se va a encargar de ti?
¿Tienes noticias de él?
Alto Volta, 1923
A este tren no estamos en Bobo ni en un mes.
El herrero de Diougani lo va a arreglar.
¿Me va a arreglar el árbol de transmisión alguien que nunca vio un motor?
Invoca a sus ancestros.
Espíritus de los cielos.
Espíritus de la tierra.
Espíritus invisibles.
Tú...
Siento cólera en ti.
Veo sombras que pelean en tu corazón.
Bebe,
tendrás un buen viaje.
Espero que aguante.
Había que beber la sangre del gallo, mi capitán.
- Deja, ya lo hago. - Ya terminé, mi capitán.
¿Cómo estuvo Tombuctú?
Caluroso...muy caluroso.
¿Escuchó mi impromptu?
Lo practiqué para usted.
Gracias.
Tiene linda pinta con su palangana.
¿Sabe qué?
Vamos a volver a Francia, definitivamente.
Papá va a montar un negocio de venta de aparatos de radio.
- Dice que es el futuro. - ¿Estás contenta?
¿Angèle?
¿Piensa quedarse aquí toda su vida?
A mí me gusta aquí.
Mi padre dice que es un desperdicio. Se necesita gente como Ud. en Francia.
- ¿Para qué? - Para participar del progreso.
- ¿Qué progreso? - El de la humanidad.
¿Angèle?
Creo que te buscan.
- Le parezco fea, ¿es eso? - ¿Qué?
Cree que no me doy cuenta.
Nada lo conmueve, ni Schubert, ni las grandes ideas, nada.
¡Angèle!
Eres la chica más hermosa de Bobo.
Sí, quédese en su pozo de mala muerte.
¡Óiganme!
¡Escuchen bien! Todo lo que voy a decir
es verdad.
Casco Adrian.
¡Bayoneta!
Yo, el que les habla,
en la batalla de Verdún, ensarté a dos alemanes,
de un solo golpe, como a dos pollos gordos.
Lo que yo vi, ni Dios lo vio.
El fusil Lebel del capitán Laffont.
El fusil de la victoria.
¡Ataque de la cota 154 por el valiente capitán Laffont!
Cruz guerra, Legión de Honor, cinco citaciones,
medalla militar.
Por Francia, subimos bajo fuego.
Se arrastra, se arrastra...
se queda acostado.
¡Granada!
La Torre Eiffel.
La Torre Eiffel es mágica. Nadie puede contra Diofo.
Se mueve entre las balas y granadas.
¿Así que fui yo que capturó Douaumont? - Es la verdadera verdad.
Si sigues así voy a haber capturado al Káiser.
¡Muy buena idea, mi capitán!
Cuenta lo que quieras pero no dispares con el Lebel.
- A la gente les gusta. - No lo saques del baúl.
Evitarás gastar un cartucho.
Un fusil está hecho para disparar, mi capitán.
No quiero volver a verlo. ¿Entiendes?
¿Qué quieren?
Son Dozos. Están en contra del reclutamiento.
Dicen que liberes a los aldeanos.
¿Tú eres el jefe?
No soy un agente reclutador. No trabajo para los franceses.
Esos aldeanos no fueron reclutados. Son voluntarios.
Para ir a trabajar en las plantaciones de cacao.
Espera. Voluntarios.
Van a ganar plata.
No te cree, dice que los llevas a construir el ferrocarril.
¿No ves que vamos a la Gold Coast? El ferrocarril es para allá.
¡Esperen!
¡Vuelvan a subir! ¡Seguimos!
¡Diofo, detén este circo!
Dice que serán comidos en la noche si pasan contigo.
- Que regresen al pueblo. - ¡Al contrario, imbécil!
Viniendo conmigo impiden el reclutamiento.
¡Suficiente! Hazlos subir si no no llegamos antes de la noche.
¿Me quieres matar con ese trabuco?
¿Quieres disparar? Vamos.
Dispara.
Aprieta.
- ¡Diofo! - ¡Ven, mi capitán!
¿Qué haces? ¿Dónde te crees que estás?
- Les muestro cómo se hace. - Desátenlo.
Con esto,
el capitán Laffont mató más alemanes
que tú, jefe Dozo, matarás antílopes en toda tu vida.
La máscara de la victoria.
¡Una magia increíble!
El capitán Laffont comanda su batallón.
La batalla de Verdún.
La reina...
que hizo un tigre al capitán Laffont.
El soldado que mató más enemigos...
en la guerra del 14.
Gran espíritu.
¡Sanem y Contron!
Gran Espíritu capaz de hacer grandes cosas,
dos profanos quieren entrar en tu hermandad.
He aquí el agua...
para pedirte el camino...
y que nos autorices...
a aceptarlos entre nosotros.
Te doy gracias.
Está bien.
Todos los Dozos son hermanos.
Todos los Dozos sin excepción.
Ustedes deben ser hermanos.
- ¿Podrán serlo? - Sí, podremos.
- ¿Podrán cumplir estas reglas? - Sí, podremos.
- ¿Respetarlas? - Si, podremos.
¿No estamos mejor que en el camión?
En el camión no tenía miedo de Mamiwata.
¿Mamiwata? ¿La sirena que te va a agarrar por los pies?
¿Qué has dicho?
Desgracia y felicidad caben en una sola persona viva.
Los Tukulores dicen eso.
¡Saludo a la bandera!
¿Sabes cuál es la diferencia entre nosotros?
Hay muchas, mi capitán.
Hay una sobre todo, el clarín.
Yo nunca más me pondré firme.
Descansa.
- ¿Me queda bien? - Muy bien.
Jefe,
ese es la máscara del capitán Laffont.
Es la máscara de la victoria.
¿Podemos intercambiarlo por una de sus máscaras?
Creo que sí.
¿Es posible?
Diofo,
dile que a mi hijo Seydou lo mataron en la guerra con un fusil.
Su espíritu se me aparece de noche al borde del agua.
Me gustaría quedar en paz con él.
El anciano dice que a su hijo Seydou lo tragó la guerra de los blancos.
De noche ve su espíritu al borde del río.
Dice: "Capitán Laffont, tú que mandas a los soldados,
dile que haga la paz conmigo porque fui yo que lo dio a Francia.
Dile que el capitán Laffont no manda a los espíritus.
El capitán Laffont conoció a Seydou,
era un buen soldado. Obtuvo la medalla.
Él le dirá a Seydou que haga la paz con su padre.
Está bien.
Por Francia, vamos al combate.
¡Diofo corre, Diofo no tiene miedo! ¡Corre esquivando las balas!
Yo, Diofo, no tengo miedo.
Esta es la Torre Eiffel.
¿Ven este trozo de hierro?
El que lo toque...
tendrá el poder!
Espera. ¿6 por 9?
- 34. - 6 por 9.
- 34. - No, 54.
Recomienza.
¡Mi capitán!
¡Mi capitán!
¡Mi capitán!
¡Mi capitán!
¡Diofo!
¡Diofo!
Mi capitán.
- ¿Qué te pasa? - Mi Torre Eiffel, mi capitán.
¿Quién te hizo esto?
¡Mierda!
Mi Torre Eiffel.
- Agárrate de mí que te llevo. - Mi Torre Eiffel...
¡Diofo! ¡Quédate conmigo!
¡Mírame a los ojos, Diofo!
Es la guerra, mi capitán.
Es la guerra que viene a buscarme.
¡Diofo!
Era una pequeña nave...
Era una pequeña nave...
que nunca había navegado,
que nunca había navegado...
A...
B...
C...
D...
E...
E...
F...
G...
H...
I...
¡Albert!
J...
K...L...
M...
M...
N...
O...
¡Albert!
O...
- Discúlpelo. - No molesta, señora.
- Diles adiós. - Adiós.
Adiós.
Gato.
El ratón le tiene miedo al gato.
El gato le tiene miedo...al perro.
Sí, el perro le tiene miedo al lobo.
El lobo...
le tiene miedo...
al hombre.
Hombre, sí. ¿Y el hombre a qué le tiene miedo?
¿El hombre no tiene miedo? ¿Sí? ¿De todo, de nada?
¿De las mujeres?
¿De los ratones?
Soy yo.
Buen día.
Los dejo.
Marcel.
¿Qué pasa? ¿Parezco un fantasma?
¡Georges!
¡Mierda!
¡Mamá!
¡Mamá! Mamá...¿estás bien?
¡Pedazo de idiota!
No estás muy conversador.
Cuatro años no se cuentan así.
Cuando volvías con permiso decías lo mismo.
Recién llegué.
Pues a mí me interesa.
Por favor.
Cómo cambió. Engordó.
Si fuera solo eso.
¿No decían que le iba a volver?
Que era cuestión de un tiempo, unos meses.
- ¿Qué dice Gagneux? - Nada.
Los neurólogos tampoco lo saben.
¿Qué hace durante el día?
Anda con Philippe, si no se queda arriba.
Por suerte tiene las clases. Y a Madeleine.
- ¿Es seria? - Mucho.
- ¿De qué tipo es? - Una buena mujer, muy sencilla.
Muy buena.
No le va tan mal, entonces.
Hace dos meses lo rescataron del Loira.
En medio de la noche.
Esto es para ti.
Hoy es San Jorge.
Le hubiera gustado a tu padre.
Gracias.
Los graneros de mijo.
Mi camión.
Una fiesta.
Mi barco...en el Volta.
Él es Diofo.
¿Y tú? ¿No tienes fotos?
Un retrato de tu novia. Madeleine.
¿No? ¿No tienes fotos?
Parece que es bonita.
Bonita.
¿Cuándo me la vas a presentar?
Presentarla...
a mí. ¿Cuándo?
¡Señorita!
- ¿Puedo hablar con usted? - Disculpe, me esperan.
Quería decirle que...
sus clases son muy buenas pero Marcel no va a seguir así.
- ¿Perdón? - Va a recuperar el habla,
- es solo cuestión de tiempo. - ¿Ah, sí?
Por supuesto. Es un bloqueo psíquico.
Le aseguro que mi hermano va volver a hablar.
- ¿Y? - El lenguaje de los mudos no es lo mejor.
- ¿No? - Lo mantiene en su enfermedad.
- ¿Quiere que suspenda las clases? - Sería lo mejor.
- ¿La Sra. Laffont está enterada? - Se lo diré.
- ¿Y Marcel? - Se lo explicaré.
Es su madre la que me emplea y a la cual le rindo cuentas.
Si es una cuestión de dinero le pagaré todas sus clases.
Qué insoportable que es.
- Escuche, señorita. - Señora. Adiós.
Las pasó negras tu hermano en ese Centro para psiconeuróticos.
Era más para detectar simuladores que para curar enfermos.
Además nunca nadie se curó.
La prueba es que hay unos cuantos como él.
Ciegos, paralíticos...
temblorosos crónicos...
Completamente destrozados por el horror.
¿No puede recuperarse?
Eso...es una lotería.
12/8
¿Y tú?
¿Pesadillas, pensamientos depresivos, fobias?
No.
Eso es reciente.
Un mes.
¿Qué te pasó?
Nada...un accidente.
Con un chuchillo.
¿Quién te cosió? Fue muy desprolijo.
No hagas esfuerzos.
Pídele a tu madre que trabaje menos para su asociación. Por su corazón.
- ¿Qué asociación? - Familiares de desaparecidos.
Quizás a ti te escuche.
Toma a tu hermano como es.
- ¿No hay nada qué hacer? - Lo importante es que está vivo.
Nada vale más que la vida, querido George.
- Cuídate. - Adiós doctor.
¿Qué haces?
Le escribo al Ministerio.
Quieren detener las identificaciones.
Para Weygan hay que querer al soldado desconocido como si fuera nuestro hijo.
Qué imbécil.
¿A quién se le ocurrió las clases de...?
Fue el doctor.
Con eso no va a encontrar trabajo.
- Sin embargo le hace bien. - ¿Tú también vas tomar clases?
Ya comencé. Madeleine también.
Madeleine...
- No parece estar muy atraído. - Es la chica que necesita.
Paciente y sincera.
Y es realista.
- Además recibe una pensión. - Ideal.
- ¿Por qué no dabas noticias tuyas? - Te di.
Tres postales. ¿No te parece que me alcanza con un desaparecido?
Allá no se ve pasar el tiempo.
Claro, no es como yo con tu hermano.
- ¿Ya comenzamos con los reproches? - Es lo que sucedió.
- ¿Quieres que me vuelva a ir? - No se te puede decir nada.
- ¿Qué piensas hacer? - Buscar un trabajo, por supuesto.
- ¿Dónde? - En París, no importa dónde.
Donde necesiten ingenieros.
¿Y tú hermano?
¿No se supone que se va a casar?
20, 21, 22, 23, 24...horas.
Una jornada...
memorable.
Una jornada que no se olvidará jamás en la historia del automóvil.
¿Sabe conducir?
¿No tiene ganas de aprender? Estoy segura que podría.
Yo voy a aprender a conducir.
Sí, voy a aprender.
¿Cree que las mujeres son incapaces de aprender a conducir?
Por supuesto.
Las mujeres van a conducir y un día hasta Las 24 horas
de Le Mans.
Y van a ganar.
Primer...
circuito...
de alto...
rendimiento.
- ¿De dónde proviene todo esto? - De la región de Boni.
Los Buabas no entregan fácilmente sus ornamentos.
- ¿Se los compró? - Se los intercambié.
- ¿Contra qué? - Por otras máscaras.
- ¿De qué tipo? - Máscaras.
- ¿Tiene otras? - No.
¿No va a volver allá?
El Kara-Wemba. La madre que se honra, genial.
Anoche volví a combatir.
- ¿Tú puedes dormir? - Tengo fantasmas nocturnos.
Son siempre nuestras esposas las que tienen que soportarlo.
Mierda, perdón.
Está bien, ya hace mucho tiempo.
¿Dónde está?
Bien, veamos...
Aquí...
Yo trabajo en la zona roja. Es la destrucción total.
120 mil hectáreas a rehabilitar. Es algo interminable.
Tengo tres concesiones, aquí, aquí y aquí.
Lleno de basura, municiones, armas, chatarra..
Fue tremendo lo que nos tiramos encima.
Hay miles de toneladas de balines de plomo.
¿En qué consiste la tarea?
Retiro de los obuses, descontaminación, limpieza y nivelado.
Retiramos lo más grande y recuperamos los metales.
- No es mi especialidad. - No me importa.
Busco un organizador, un jefe.
Tengo 500 trabajadores.
Asiáticos, argelinos, senegaleses, italianos...
Yo no estoy bien de salud.
- ¿Y los cuerpos? - ¿Los cuerpos?
Los cadáveres. Hay 400.000 desaparecidos.
Ya se hizo la exhumación.
Deben quedar más.
¿Supiste algo de Jean?
¿No te molesta ganar plata con esto?
¿Quieres dejárselo a los que no combatieron?
A los que se enriquecieron mientras nosotros combatíamos.
No, Georges.
Ese lugar es nuestro. Donde vivimos.
Es donde vivimos, créeme.
¿Quieres mi matrícula?
¿Quieres ver mis menciones?
Te estoy hablando.
Te espero afuera, idiota.
¡Esa chica me va a matar!
Labadou, el rey de la exhumación.
50 francos por cuerpo. Desenterró 60.000, haz el cálculo.
¿Y qué nos importa? Ven a bailar, es un fox-trot, es fácil.
¡Vamos, Georges! ¡Ven a bailar!
¡Ven, Georges!
¿Georges?
¡Estás ahí!
No debería.
¡Soldado!
¡Firme!
¿Me estás buscando?
- ¿Estás bien? - Sí.
¿Quieres ver mis medallas?
- ¿No puedes tenerte de pie? - ¡Hijos de puta!
¡Idiota!
¡Arriba!
Déjalo.
Vete a casa.
- ¡Ensarté a una docena como ustedes! - Vete.
- ¡Mira cómo tiemblo! - Una docena.
Regresa a tu trinchera.
Georges.
¡Detente Georges!
¡Georges!
¡Sal de aquí!
¡Detente, Georges! ¡Detente!
¡Mira eso!
¿Te enriqueciste?
Es hermosa, ¿no?
¿Damos una vuelta? Un paseo por el campo.
Tú y yo. ¿Vamos a pasear?
Vamos a Saint-Aubin.
Hace lindo, tenemos tiempo.
¿Consiguió el empleo?
No, pero tengo otros en vista.
¿Qué hacía en África?
Un poco de todo.
Cangrejos.
Cangrejo.
¿Cómo se hace?
Están...debajo...de las piedras.
¿Esto?
¿De los tres hermanos cuál era el mejor?
Mejor, el más fuerte.
Ah, sí, Georges.
¿Su padre cómo era?
Fuerte.
¿Era grande?
¿Severo? ¿Recto?
Con nuestro padre había que estar siempre a la altura.
Era su expresión, "estar a la altura".
Está lleno, ven.
Ven.
Cabeza dura.
No se me acerque, no me gustan.
- Es inofensivo. - No me gusta.
Mírelo. La está saludando con sus patas.
No me gusta, ¡no lo haga!
- ¿Lo mordió? - ¡Hijo de puta!
¿Te da risa?
Gracias por su carta.
¿Cambio de opinión?
¿Cómo hace Georges?
Georges...
Es el signo de su nombre.
- ¿Qué quiere decir? - El aparecido, el fantasma.
Se le ocurrió a Marcel.
- ¿Conoce a Madeleine? - Le doy clases.
Marcel no me la presenta. ¿Es un monstruo?
Para nada.
¿Cree que puede hacerlo feliz?
En todo caso aprende a hablarle. Es un buen inicio.
¿Me enseñaría a mi también?
Depende de usted.
- Con suavidad. - Lo siento.
Así.
- ¿De dónde es? - De Lyon.
- ¿Qué la trajo por aquí? - Mi marido.
Pero estamos separados. ¿Esto son las marchas?
Para abajo.
Creo que me va a encantar.
¿No le da miedo?
Las actualidades, la cotización de la bolsa,
los resultados de las carreras, los conciertos,
cuatro radios dancing por semana y todo eso gratis.
Al comprar el receptor, por supuesto.
Hay que agregar como argumento la Torre Eiffel.
La emisora en la punta de la Torre Eiffel, muy importante.
- ¿Puedo entrar? - No.
Tiene gran efecto en las provincias, lo compran solo por eso.
Le dije que volveríamos.
Déjanos, por favor.
No me diga que regresó por ella.
- ¿Europa no le disgusta más? - Eso, lo veremos.
¿Será más conversador con la clientela?
Se lo prometo.
Es una pena que no trajo a Diofo, hubiera tenido mucho éxito.
No va a pasar su vida vendiendo receptores.
Me viene bien.
No para un hombre como usted. Volveremos a hablar.
Quédese a almorzar.
Felicitaciones.
Esto sé cómo hacerlo.
Tenía una piragua.
- ¿Una piragua? - Sí.
Piragua.
¿Lo extraña?
Sí.
¿Por qué volvió, entonces?
No tenía más nada que hacer allá.
¿Ponemos el techo?
¿No me va a ayudar?
Donde el sol...
el sol de la montaña...
orgullosa, brilla.
Es un pequeño valle,
que hace espuma
los rayos del sol.
Un joven soldado,
con la boca abierta...
- ¿Es gracioso? - No.
Me pregunto cómo va a hacer "dos agujeros rojos en el costado derecho"
Agujero...rojo...
derecho.
¿Dónde aprendió?
En Bar-Le-Duc durante la guerra.
Con un hombre sin boca.
¿Qué hacía con un hombre sin boca?
Era enfermera.
La pensión de mi marido apenas me da así que trabajo.
¿Qué haría si no durante todo el día?
Gracias.
Fue así como lo conocí.
Le cosí sus galones de médico comandante.
Nos casamos muy rápido, en forma íntima.
Sus padres no estaba de acuerdo.
Fue un casamiento de militar con permiso.
Muy alegre y muy corto.
Apenas nos conocimos.
Además no quería hijos. No antes que termine la guerra.
- Lamento recibirlo así. - Es mi culpa, al contrario.
Estoy emocionada por haberlo conocido.
¿Le habló de mí?
Sobre todo su madre.
Además Marcel siempre tiene consigo una foto de usted,
de los dos, creo que en el liceo.
Es bien de él. Secreto, sensible.
Es lo que me gusta de él.
Yo a Marcel lo entiendo.
Con o sin las señas, lo entiendo.
Eso es lo que nos une.
Esto era de Jeannot.
Quemaría todo esto.
Mira.
Ya lo tocarás.
¿Por qué no se lo pides?
Voy contigo.
¿No quieres?
Yo...voy...
contigo. Yo...
contigo. Y tú...
le pides...
su mano.
No necesitas aprender las señas.
¿No te gustaría ir conmigo a África?
Recién llegas de allá.
Aquí es todo muy pequeño.
No me acostumbro.
- Duermo mal. - ¿Por culpa mía?
¿Qué haría yo en África?
Verás cosas de las cuales no tienes idea.
¿Y tu hermano?
Pronto se casará.
Yo también estoy casada.
Te divorcias. ¿Lo sigues queriendo?
Tenemos derecho a ser un poco egoístas.
¿Conmigo también serás egoísta?
Los dos seremos egoístas.
Las colonias están hechas para eso.
Apenas te conozco.
Marcel.
¡Marcel!
¡Mierda!
¡Marcel!
¡Marcel! No entiendo. ¡Explícame!
¿Qué te pasa? Dime. ¿Y Madeleine?
¡Respóndeme!
¿Qué haces aquí?
¿Qué le sucedió a tu esposo? ¿Qué les pasó?
¿No quieres decírmelo?
Nos casamos en 1914.
Se fue en 1916.
Fue el principio del fin.
Cuando volvía de permiso era como si...
me tuviera rencor por estar aquí, en la retaguardia.
No sé qué se imaginaba.
Así que quise acercarme a él,
en el frente, al hospital de Bar-Le-Duc.
Era complicado vernos...
y cuando nos veíamos...
no lo reconocía. No le interesaba nada, ni yo.
No sabía qué hacer y sobrevino el armisticio.
- Y lo dejaste. - No.
Retomamos la vida en común.
Pero no era el mismo de antes y lo dejaste.
Se transformó en un infierno.
- ¿No te interesa saber cómo sigue? - Sé como sigue.
¿Qué te pasa?
¿Tú sabes cómo es el infierno?
¡Georges!
¿Cómo deberíamos haber vuelto? ¿De buen humor, sonriendo?
¿Como si volviéramos de un paseo al campo?
Sé muy bien lo que vivieron. Lo vi de cerca.
¿Qué viste? ¿Estuviste en las trincheras?
Era ahí que pasaba todo, en la primera línea.
Con los pies en la mierda y la carroña.
Bajo el fuego de obuses, 20, 30, 50 por minuto.
Durante horas, días, hasta no saber quiénes éramos.
Con tipos aterrorizados que había que atar.
Y esto...esto...
¿Quieres saber cómo fue? ¡Un esquirla de maxilar!
Me extrajeron las muelas de un compañero que fue pulverizado.
- Quedé cubierto con sus sesos. - No sigas.
¿Tienes idea de lo que se siente? Le estás hablando y de golpe no está más.
¡No sigas!
¡Y tienes tu cuello cubierto de sus sesos!
Es un milésimo de lo que viví.
Ni hablar del miedo, el miedo del obús.
Miedo de las minas, miedo de las balas.
¿Viviste eso?
El miedo cuando hay que saltar el parapeto e ir al matadero.
¿Y la muerte?
Tu muerte.
Tu muerte, ¿cuántas veces la sentiste llegar?
¿Cuántas veces?
De ahí volvimos nosotros y tú no sabes nada.
Nadie lo sabe. Nadie puede saberlo.
Vete.
Vete.
¡Hijo de puta!
¡Basura!
¡Te voy a matar!
No puedes hacerme nada, capitán Laffont.
Tengo la Torre Eiffel.
INSTITUTO PARA SORDOS
Hélène.
¿No quieres verme más?
Me supera.
¿Qué pasa? Dime.
Dime algo.
Necesito estar en paz, Georges.
Es solo eso.
Paz, Georges. ¿Entiendes?
Damien, estoy aquí.
Es mi reloj. Qué bien, lo reconoces.
Se certifica la defunción de Jean Laffont en 1916.
"Murió por Francia" en Argonne. Nuestras sinceras condolencias.
Te lo había encomendado.
Cállate.
Me lo habías prometido.
¿Qué te prometí?
Ese día perdí a la mitad de mi compañía.
Nuestros 75 nos tiraban encima.
¿Qué querías que hiciera?
Regreso...
y me sigues reprochando eso.
Mierda.
No te asombres que me haya ido tan lejos.
Pero muchos se salvaron.
¿Qué quieres?
¿Que cambie mi lugar por el suyo?
Te juro que hay días que lo deseo.
A mí también me visita de noche.
Todos las noches, si quieres saberlo.
Perdona.
¿Qué te pasó con Marcel?
Nada, discutimos un poco.
Temo por él.
No me pidas que lo proteja a él también.
Se encerró en su habitación y no sale.
Marcel.
¡Abre, carajo!
¿Qué te pasa? ¿No me quieres ver más?
¿Quieres que me vaya? ¿Que regrese a África?
¡Marcel! Sé que me oyes, di algo.
Terminé con Hélène. Se terminó.
¿No estás contento?
¿No te alegra?
¿No te importa?
Encontraron la placa de Jean. ¡De Jean, carajo, de Jean!
¿Eso tampoco te importa?
Georges.
¿Hablas?
Hablas.
Sí, me acabas de llamar.
Acabas de decir "Georges" Sí, dijiste "Georges".
¿Me oyes? ¿Oyes?
Está bien. Va a estar todo bien.
Vas a hablar. Hablarás.
Dijo "Georges".
¿Sigues queriendo hacerlo? ¿Estás seguro?
Estás muy guapo.
Tiene una bonita casa.
Dice "hermosa casa".
Es por parte de mi marido.
Es mejor que yo.
- Tengo mis razones. - No las va a necesitar más.
Marcel habla. Marcel oye.
Dijo "Georges".
Es maravilloso.
Recién comienza pero el doctor dice que está curado.
Es maravilloso pero no me extraña.
Marcel.
¿Quieres...
casarte conmigo?
Sí.
¡Ven!
Lo imposible
- 2ª sección, tomas el bosque. - A sus órdenes, mi capitán...
¡Marcel! ¡Marcel!
¿No has visto a Georges?
¡Marcel!
¡Marcel!
¡Colina 304, rápido!
¡Marcel!
¡Marcel!
¡Marcel!
¡Calen bayonetas!
¡Detente!
¡No temas, avanza como ellos!
- ¡Marcel! - ¡Cállate!
¡Vas a morir!
¡Marcel!
¡No temas!
¡Mierda!
- ¡Muchacho! - ¡Marcel!
Cuando vemos los muchachos del 65º,
nos decimos: "Esos no le tienen miedo a la tarea".
Si van al frente, van con el corazón lleno de coraje,
es para salvar Alsacia y Lorena.
Lorena y sus mirabeles, mirabeles, bellas, bellas.
Mirabeles, bellas, bellas.
Y si caemos en Argonne o en Lorena,
bajo la metralla, en una noche sin luna,
por lo menos sabemos que morimos por ciruelas,
ciruelas de Francia, de Alsacia y de Lorena.
Lorena y sus mirabeles,
mirabeles, bellas, bellas, mirabeles, bellas, bellas.
Lorena y sus mirabeles,
mirabeles, bellas, bellas, mirabeles, bellas, bellas.
¿Te vas nuevamente?
Sin ti no me interesa.
Me ofrecieron un puesto en el hospital de Saigón y acepté.
Es lo que faltaba.
Lo había rechazado hace varios meses.
¿Y tú marido?
Pedí el divorcio.
- ¿Cuándo te vas? - Esta semana.
- Nos escribiremos. - No, nada de cartas.
Pensaré en ti.
Tú también serás útil aquí.
Ya lo creo.
Tengo 37 años y estoy completamente gastado.
¿Para qué serviría aquí?
Ya lo encontrarás.
- ¿Cuándo vendrá el químico? - No sé.
Mientras tanto seguiremos explotando el gas mostaza.
El viento está cambiando y va hacia Rarécourt. ¿Qué hacemos?
Paramos.
¡Paramos!
Hola muchachos.
- Hola. - Hola Sr. Laffont.
- ¿Cómo está? - Bien.
El Sr. Cottereau, el nuevo jefe.
- Hola, André. - Buen día señor.
- ¿Todo bien? - Sí, gracias señor.
- El Sr. Cottereau. - Encantado.
Cordier me dijo que se necesitarán 700 años para limpiar esto.
No nos importa, pararemos antes.
Plantaremos árboles para esconder todo esto.
Los obuses en el bosque, los soldados en los osarios...
y pasaremos a otra cosa.
Sr. Laffont.
- ¿Cómo están muchachos? - Todo bien.
- El señor Cottereau. - Un placer.
El nuevo jefe ingeniero.
Bienvenido a la Luna.
Bien, suerte señores.
¿Regresa a África?
¿Fue Fabrice que le dijo eso?
No, me voy a Saigón.
¡Saigón!
¿Qué va a hacer allá?
Vivir, amigo.
Vivir.
Lo imposible era volver entero.
Con una lengua para hablar y una boca para cantar.
Labios para besar, orejas para oír y ojos para ver.
Piernas para bailar, manos para acariciar.
Brazos para construir.
Una cabeza para soñar, un corazón para amar.
Pronto hablaremos, Georges.
Cantaremos, bailaremos, trabajaremos y dormiremos.
Soñaremos, esperaremos y amaremos. Viviremos.
Pronto habremos hecho lo imposible.
Para Léonce y los que hicieron lo imposible
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.