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(Grito)
-Le habéis hecho algo a una chica del pueblo?
Eh?
SerĂĄ mejor que lo sueltes.
Qué ha pasado aqu�
HĂ©ctor Aguirre, nuevo jefe de policĂa judicial.
Bienvenido al cuartel de Campoamargo.
Venga y le presento a su equipo de PolicĂa Judicial.
Gracias a Dios en este pueblo no hay mucho trabajo para ustedes.
Le vendrĂĄ bien un poco de tranquilidad, no?
-Es la hija de la alcaldesa.
Qué sabemos seguro? Por las huellas,
parece que el asesino actuĂł en solitario.
La coartada del novio es muy débil.
Dónde estabas anoche? Cerré el bar y me fui a casa.
En las llamadas de Ainhoa hay un nĂșmero que se repite mucho.
Es el de Juan Rueda. Estoy buscando a Juan Rueda.
Juan estĂĄ en la fĂĄbrica.
Siempre me he llevado bien con las fuerzas del orden.
Estoy acostumbrado a colaborar. No dude en llamarme
si necesita cualquier cosa.
No estoy en venta.
CĂłmo te has hecho esa pupa, Sergio?
TĂș viste a Ainhoa anoche? -Yo no he hecho nada.
-Sergio, tĂș viste anoche...? -Yo, yo no hice nada.
-Qué estabas haciendo anoche? -Qué anda enredando?
-Es sospechoso del asesinato de Ainhoa.
-El Pincho no tiene nada que ver con lo de esa paya.
-SĂ, gitana y guardia civil.
Podemos hablar? Cuando te venga bien.
Me venĂa bien hace dos años,
cuando mataron a mi marido en AfganistĂĄn.
Ahora es tarde.
Vamos a ver cĂłmo de buena es esta foto.
Conocéis a este chaval? Qué pasa?
Creemos que estaba liado con Ainhoa.
CĂłmo que estaba liado con Ainhoa? -Ese trabaja en los invernaderos
de tu padre. Nosotros vamos a encontrarle antes
para que pague lo que ha hecho.
Todo el mundo de rodillas y con las manos en alto.
Ainhoa y yo estĂĄbamos juntos. Yo la querĂa y ella a mĂ.
Si te querĂa, por quĂ© seguĂa con su novio?
Hemos recuperado parte de la informaciĂłn del mĂłvil de Ainhoa.
Lucas nos ha mentido, Kaled tenĂa razĂłn.
Ainhoa le dejĂł.
Ainhoa querĂa denunciar a Juan Rueda.
TĂș la ayudaste. Tengo miedo, HĂ©ctor.
Tranquila, ya estĂĄ.
AquĂ tiene, las pruebas de las denuncias que Ainhoa
preparaba contra usted.
-HĂ©ctor, tĂș vas con Ă©l. Chico, nos vamos.
Suba.
Pablo?
Pablo!
Eh, Pablo!
Voy.
-Våmonos de una puta vez, coño.
Bajen, bajen!
Eh, Pablo!
Prométeme que vas a cuidar de ellos.
No voy a dejar que os pase nada. Prométemelo.
Héctor.
(Sirena)
Buenos dĂas. Buenos dĂas.
Todo en orden? Sin novedad, mi sargento.
Gracias.
QuĂ© haces aquĂ? QuerĂa comprobar que estabas bien.
SĂ, sĂ, estoy bien. Gracias.
Yo creo que ayer exageré un poco.
Estaba nerviosa con lo de la muerte de Ainhoa y...
tu llegada asĂ, de repente.
Bueno, eso, que no necesito una escolta.
Por si acaso, estarĂĄn cerca de ti un par de dĂas.
Crees que estoy en peligro?
No lo sé, pero no me voy a arriesgar.
QuĂ© pasa, tĂo? CĂłmo estĂĄs, chaval?
Oye, HĂ©ctor, tĂș crees que el asesino va a seguir por ahĂ,
cortando cabezas? Anda, tira para el coche.
Pero ya, vamos. Ya voy.
No, lo cogeré antes.
Todo irĂĄ bien.
Ya, claro.
(Puerta)
Pasa.
Carmen, querĂa decirte que siento muchĂsimo tu pĂ©rdida.
Gracias. Es...
Gracias, Marta.
TambiĂ©n venĂa a pedirte que me dejaras revisar en los papeles
que Ainhoa tenĂa en casa.
Es que necesito encontrar unos originales, es muy importante.
QuĂ© tienes tĂș que buscar entre los papeles de mi hija?
Estaba preparando una denuncia contra Rueda por envenenar
el agua de... El qué?
Pero qué estås diciendo?
Pero, Carmen... EstĂĄs diciendo que liaste
a mi hija en tus mierdas ecolĂłgicas para denunciar a Juan Rueda?
Sabes que a tu hija no se la podĂa liar en nada,
tenĂa muy claras sus ideas. SabĂa Ă©l lo de la denuncia?
Eso no lo sé.
No lo sé, puede.
Es que Ainhoa decidiĂł no seguir adelante en el Ășltimo momento.
No me dijo por qué, pero me pareció raro,
porque a Ainhoa cuando... MĂĄrchate de aquĂ.
Que te vayas. Carmen, por favor.
Fuera de mi vista ahora mismo!
-MamĂĄ.
Que creo que deberĂas venir a casa.
Es que papå estå muy mal y yo no sé qué hacer.
-Cariño, irĂ© cuando termine aquĂ.
-Ya, pero no hace ni tres dĂas que pasĂł lo de Ainhoa.
Y yo creo que deberĂas estar con nosotros.
-Por favor, tengo cosas que hacer.
Vete y luego hablamos, vale?
He dicho que te vayas.
Tengo que tomar unas muestras en ese invernadero.
Voy a tardar mĂĄs o menos dos horas. Vale.
Estaremos vigilando por aquĂ. Perfecto. Gracias.
(RADIO) "Regresen a la base."
-Ok, 21 Bravo, recibido.
-Salva, qué cojones pasa? Nadie me dice nada
y no he podido ni avisar a mi padre.
No estĂĄs en condiciones de pedir nada.
Y menos despuĂ©s de atar a un tĂo a un palo e intentar quemarlo.
Vamos a ver.
Mi jefe te va a interrogar por la muerte de Ainhoa.
QuĂ©? Saben que fuiste tĂș.
Y una mierda! Hay pruebas.
Es imposible, yo no he hecho nada. Salva, no me jodas.
Hemos encontrado los WhatsApp que le mandaste.
La amenazaste con matarla. Con matarla!
Vale. A lo mejor lo hubiera hecho en ese momento,
pero nunca le he hecho daño. Me oyes? Nunca!
Lucas, te enteraste de que te habĂa dejado por un negro
y te volviste loco, tĂo. No pensabas bien
y se te fue la mano, tĂo. Se me fue la mano?
TĂș no tienes ni puta idea, Salva. Me estoy jugando lo huevos
porque soy tu amigo. Los huevos!
Mira. Mi jefe no sabe que estoy aquĂ.
Pero cuando él entre, no voy a poder hacer nada para ayudarte.
Lucas, confiesa la verdad, asĂ la jueza lo tendrĂĄ en cuenta.
Yo podré hablar con mi jefe para echarte una mano.
O prefieres pasarte toda tu puta juventud en la cĂĄrcel
y salir de viejo? Eh? Yo la querĂa, Salva.
Me iba a casar con ella, tĂo.
Mira a Ainhoa, Lucas. Ainhoa. No.
MĂrala bien, Lucas. No! No! (LLORA)
No puede ser. Demasiado visceral,
demasiado emotivo para cometer un crimen tan frĂo y metĂłdico.
Qué hacemos?
Soltarlo por ahora.
(Puerta)
(TOSE)
Abran, por favor!
Gilipollas.
Menudo dĂa. Primero lo de Lucas y ahora el puto perro.
Whicky? QuĂ© le pasa? Llevo cinco dĂas sin verlo.
Ăl siempre se va, se da su vuelta, pero vuelve.
Como me lo hayan mangado, la lĂo. Y tĂș quĂ©?
Creo que no estamos pensando bien.
Este asesinato no es lĂłgico, no tiene sentido.
DeberĂamos dejar de pensar en lo que es normal
y pensar en otra direcciĂłn. Buenas. Estuviste bien
en el interrogatorio. Gracias.
Aunque hubiera preferido que un caballo me pateara los huevos.
Ya sabemos que no fue él, porque si no, merece un Goya.
No lo sé. Algo nuevo?
SĂ. En la central elĂ©ctrica dicen que el apagĂłn de la noche
del crimen fue accidental, quizĂĄ provocado por un pĂĄjaro.
No creo en las casualidades. Entérate de cuåntos apagones
hubo antes de esa noche. Vale.
Conocéis a Marta Ezquerra? La ingeniera del Ayuntamiento?
SĂ. Es amiga tuya, no?
Es la viuda de mi mejor amigo.
Ella y Ainhoa iban a denunciar a Juan Rueda por envenenar el agua.
Ayer por la tarde entraron en su casa.
No robaron nada, pero rebuscaron en sus papeles.
Juan Rueda y la alcaldesa siempre se llevaron mal.
Traed a Juan Rueda, hablaremos con él.
Tenemos autorización de la jueza, asà que pinchadle el teléfono
durante dos semanas y quiero saberlo todo sobre él.
Toda informaciĂłn es importante. De acuerdo.
Demasiado obvio, tĂo. QuĂ© dices?
Jefe, este crimen no puede ser obvio, la soluciĂłn tampoco lo es.
(Teléfono)
Eso es filosofĂa o algo asĂ?
SĂ.
Qué ha pasado?
Mire usted, señora, quĂ© hechura y quĂ© señorĂo tiene el caballo.
QuĂ© puro es. QuĂ© bonito es. -SĂ, sea.
-Quieto, quieto aquĂ. -QuĂ© pesado, de verdad.
Por fin. Sabes que odio esperar y mĂĄs en sitios asĂ.
Para qué te compras un móvil de 500 euros?
Si no contestas cuando te llamo. Antonio, perdona.
He tenido un problema en los invernaderos.
Eso no hay ni que decirlo. Usted estĂĄ aquĂ como en familia.
Qué hay, Lolo? Qué tal, Juan?
-Y se lo digo de corazĂłn porque a mi forma de entender, a nosotros
los gitanos no nos escuchan como no sea para cantarles...
CĂłmo se dice...? -De bufones.
-Eso. Usted siempre nos ha escuchado y tratado con respeto.
Os he tratado como tiene que ser, Antonio.
CĂłmo va la cosa? Es el caballo?
Esto no es un caballo, señor Juan. Esto es el Ferrari de los caballos.
SĂ? MĂrelo usted, si parece dibujado.
Pero estå plagado de moscas. Qué dices, te gusta?
Prefiero el Ferrari. CuĂĄnto vale?
Conmigo no va a tener problemas, señor Juan.
AquĂ por perras no va a escuchar una palabra mĂĄs alta que otra,
se lo aseguro. Qué maravilla. -Mansito, mansito.
-Buenas.
Señor Rueda, necesito que me acompañe al cuartel, por favor.
Para qué? Tenemos que hablar con usted.
-No sabes con quién estås hablando. -Cómo te atreves a venir
a molestar al señor Rueda a nuestra casa?
-Esto no tiene nada que ver con usted, padre.
-A mĂ no me llames padre.
Desde que te pusiste ese uniforme, para mĂ estĂĄs muerta.
Asà que venga, fuera de mi casa. -He venido por el señor Juan Rueda
y no me voy a ir sin él. -Mira...
-Como me toque, juro por Dios que me lo llevo esposado.
Antonio, tranquilo. Tranquilo. No pasa nada.
Si hay que ir al cuartelillo, se va al cuartelillo.
Estamos aquĂ para colaborar con la justicia y para pagar impuestos.
Entonces no compramos caballo?
-Eres una vergĂŒenza. No vales nada ni como gitana ni como mujer.
Por qué no estabais con ella? Os di una orden directa.
El alférez nos retiró de este servicio, sargento.
Vaya, qué oportuno. Intentaremos estar pendientes
de ella, pero no podemos vigilarla las 24 horas.
Ărdenes del alfĂ©rez. EstĂĄ bien, gracias.
A la orden.
(TOSE)
Me acabo de enterar. EstĂĄs bien?
SĂ, estoy bien, tranquilo.
Solo me cuesta respirar. Estoy bien.
Seguro? Has ido al hospital?
No hace falta, solo necesito descansar. (TOSE)
Qué ha pasado?
Me quedé encerrada en el invernadero
y, no sé cómo, se activó el sistema de fumigación
y me dio... (TOSE)
...en la cara.
Y cĂłmo se cerrĂł la puerta del invernadero?
No lo sé.
De dĂłnde venĂas? Has notado algo raro esta mañana?
Fui a ver a la alcaldesa
porque querĂa que me dejara revisar en los papeles de Ainhoa.
Fui a denunciar a Juan Rueda.
Joder, Marta. Joder?
Eres un Guardia Civil, no te puede parecer mal que denuncie un delito.
No quiero que te pongas en peligro. Ya.
Vamos, anda, te acompaño al hospital.
Joder, deja de decirme ya lo que tengo que hacer
y deja de comportarte como si...
Joder.
No puedes aparecer después de tanto tiempo
y comportarte como si te importara.
SĂ me importas.
Le prometĂ a Pablo que te cuidarĂa. Claro.
(Teléfono)
(TOSE)
SĂ?
Bien, voy para allĂĄ.
Tengo que irme.
Soy consciente de lo delicado del caso, mi comandante.
Por su puesto, esta misma noche le mandaré un informe detallado.
A la orden.
Por qué ha retirado a la patrulla que escoltaba a Marta?
Y sin avisarme! TĂș vas por libre, yo tambiĂ©n.
Juan Rueda te estĂĄ esperando.
Mås te vale saber lo que haces, héroe.
Aquà tiene. No quiero agua, cariño.
DĂłnde estuvo la noche que mataron a Ainhoa?
Vaya tela, sargento, ni un "hola", ni un "qué amable por venir"...
Responda a mi pregunta.
Estuve en el Casandra tomando una copita.
Puticlub del pueblo. QuĂ© hacĂa allĂ?
Un poco mayorcito para preguntar eso, no cree?
Hasta qué hora estuvo?
Hasta las 3:00 o asĂ.
Y no cogĂ el coche porque habĂa perdido un poquito.
Soy un ciudadano responsable. Ainhoa y Marta iban a presentar
una denuncia contra usted por delito medioambiental.
Ainhoa estå muerta y Marta ha sufrido un extraño accidente.
Tiene algo que decir? Marta quién es?
Me estå acusando de algo o qué?
Ha ordenado la muerte de esas dos mujeres
para proteger su patrimonio.
Mire, esta conversaciĂłn ha sido muy interesante,
pero la prĂłxima vez tendrĂĄ que ser
delante de mi abogado.
Ah, coño, ya me acuerdo quién es Marta.
DĂgale que se cuide.
Porque una muchacha solita con un niño pequeño...
Si le sucede algo a Marta voy a ir a por usted
y le voy a vaciar el cargador de la pistola en la cabeza.
Bueno,
gracias por haber venido. Le acompaño.
Eres muy guapa, Elisabeta. -Gracias.
Quieres ser mi novia?
-No, Sergio, yo tengo que ir al almacén.
Si no, me van a despedir.
-Mi padre es el jefe, si yo le digo que eres mi novia...
Dame un beso.
-Ayuda, ayuda!
-Déjala en paz, vamos!
-Eh!
Qué estå pasando aqu�
-Lo Ășnico que he hecho es evitar que violara a la chica.
-Eso es mentira. -Voy a hablar con tu padre.
Sergio estĂĄ enfermo, no puede estar aquĂ.
Hay que ingresarlo en un centro. Por su bien y por el de los demĂĄs.
-TĂș lo que quieres es deshacerte de nosotros
para quedarte con todo. A mà no me engañas.
(HABLA EN SU IDIOMA)
Ven aquĂ, Sergio. -No.
Me ha pegado.
EstĂĄs bien?
-Me ha pegado.
Coge la gorra.
-No te saldrĂĄs con la tuya, Agneska.
-VĂĄmonos, vĂĄmonos.
Por qué no estå aquà la UCO investigando
en vez de un sargento de mierda?
Eres la delegada de gobierno,
no me digas que no puedes hacer mĂĄs.
Han asesinado a mi hija.
Y ni siquiera tengo su cuerpo para poder enterrarlo.
No, necesito que me digas que se pondrĂĄn todos los medios
para encontrar al que lo hizo.
Gracias.
Señor Rueda, no puede entrar asĂ.
Qué estås haciendo, Carmen?
Voy a llamar a seguridad. -No, yo me ocupo. Gracias, Ălvaro.
Tengo tres camiones cerrados sin poder salir
porque tus municipales los han inmovilizado.
Y no has visto a los inspectores de sanidad?
Porque ya tienen que estar en tu nave.
Y también te van a visitar los de trabajo.
Y reza para que mis municipales
no encuentren droga entre tus verduras.
Por qué me haces esto, Carmen?
TĂș crees que yo le he podido hacer algo malo a tu hija?
Por Dios...
SĂ© que eres capaz de cualquier cosa.
Nadie te conoce como yo.
TĂș tambiĂ©n eres capaz de cualquier cosa, en eso somos iguales.
TĂș sabĂas que mi hija te iba a denunciar.
No me iba a denunciar.
Y aunque fuera asĂ, yo nunca le hubiera hecho daño.
Nunca.
Nunca. Para mà Ainhoa era una niña muy especial.
No vuelvas a nombrarla nunca mĂĄs.
Te estĂĄs equivocando conmigo otra vez, Carmen.
Te lo voy a quitar todo hasta que vuelvas a ser
el puto campesino de mierda que eras.
No lo voy a permitir en la vida, como comprenderĂĄs.
SĂ© que es lo Ășnico que te da miedo.
Porque si yo caigo, te arrastraré conmigo.
TĂș tambiĂ©n tienes mucho que perder, reina.
Yo ya lo he perdido todo.
Vamos, chicos, vamos.
A ver, escuchadme,
todos los que no tengan papeles, fuera de aquĂ!
-Qué pasa? -Vamos, råpido.
No quiero a nadie sin papeles.
-Por qué? Qué ha pasado? -Porque lo digo yo.
-Quiero hablar con el señor Juan. -Cómo?
Quieres que te dé una hostia?
RepĂĄrtelo.
Media jornada para cada uno.
Si fuera por mĂ, no veĂais un cĂ©ntimo.
dadle las gracias al señor Juan.
Largo, no quiero volver a veros a ninguno!
Vamos!
-Por tu culpa tengo lĂo con la PolicĂa.
-Es verdad! -Eh, tranquilos.
-RelĂĄjate!
-Ya estĂĄ, todos fuera!
Nada de quedaros por los plĂĄsticos porque os echo a los perros.
No ha entrado ni un alma en todo el santo dĂa.
-Es por mĂ. No quiere verme ni Dios.
Buenas.
QuĂ© andas buscando tĂș, piojo resucitado?
Sosiega, Amancio, vengo a ver cĂłmo estĂĄ Lucas.
Asesinos!
-Me cago en su padre... -Asesinos!
-Les voy a dar yo piedrecitas!
-A dĂłnde vas con eso? Suelta!
-Dad la cara, hijos de puta, que os voy a coser a tiros.
-Suelte, coño! Joder.
Nada, no les he visto la cara, han salido pitando.
Qué haces con eso, Lucas?
La escopeta es mĂa y los voy a matar a todos.
A todos!
-No le hagas caso, que estĂĄ borracho y no sabe lo que dice.
-SĂ, estoy borracho, pero sĂ© muy bien lo que digo.
Dame el arma, Lucas.
SerĂĄ mejor que me la quede. Te he dicho que es mĂa.
Y tengo licencia.
Eh? Qué quieres, dejarnos desprotegidos?
La gente del pueblo estĂĄ muy nerviosa
después de lo que ha pasado.
Procuraré estar atento. Pero qué quieres que haga?
No deberĂas dejarte ver mucho.
Salva.
Esta mañana en el interrogatorio estabas intentando ayudarme
o me estabas tendiendo una trampa?
Ten cuidado.
Te vas a quedar ahĂ toda la noche?
SĂ.
Pues entonces serĂĄ mejor que pases, no?
Qué?
Esta mañana fui una borde contigo. No, estå bien.
Yo me excedĂ.
Héctor, tenemos que dejar de hacer eso.
El qué?
El qué?
Discutir. Cada vez que nos vemos...
Tu hijo? Dormido? SĂ.
Me recuerda mucho a su padre. SĂ, es igual.
Antes era un niño muy dulce, pero desde que murió Pablo
se ha vuelto un rebelde por no decirte otra cosa.
Héctor, cuando...
Cuando Pablo...
Cuando le dispararon, sufriĂł mucho?
No, fue todo muy rĂĄpido.
Me consuela saber que no muriĂł solo
y que tĂș estuviste con Ă©l hasta el final.
No te lo habĂa dicho,
pero me alegro mucho de que estĂ©s aquĂ,
de que estés vivo.
Buenas noches.
Pablo, vamos!
Pablo.
-Hay que sacarlo de aquĂ!
Alto! Guardia Civil!
Quieto, no te muevas.
Quieto.
(GRITA)
Lucas, para.
No.
Lo resolveremos, vale?
Mira, mĂrame.
Estoy contigo.
TĂș sabes que siempre estarĂ© a tu lado.
Sargento, hemos encontrado este sobre junto a la verja.
Lo sé. Qué es?
Es un informe medioambiental sobre agua envenenada.
También hay escrituras, registros de propiedad.
Aparece el nombre de Juan Rueda? SĂ.
Aparece en todos lados.
Llévatelos. Gracias.
Solo querĂa entregarle esos papeles a la ingeniera.
Por eso la acechas por la noche? Soy un inmigrante ilegal.
Por quĂ© tenĂas esos papeles? Ainhoa me los dio.
Ella querĂa denunciarlo, pero luego cambiĂł.
Me dijo que habĂa que devolvĂ©rselos a Juan Rueda.
Cuando ella muriĂł, pensĂ© que tenĂa que dĂĄrselos,
era su deseo. SĂ, pero no lo has hecho.
SĂ, pero en el Ășltimo momento decidĂ quedarme con algunos.
Por qué? Cualquiera puede ser el asesino,
Juan Rueda también. Y no pensaste
que nos los podĂas dar a nosotros en lugar de a Marta?
Ella es valiente, se atreve a ir contra Rueda, vosotros no.
Vas de tĂo duro o quĂ©? Quiero justicia,
que pague el que la matĂł.
Yo la querĂa. LlĂ©vatelo.
Vamos, machote.
Llevaba mucho tiempo queriendo que esto pasara.
Te quiero.
SĂ© que tĂș no hiciste nada,
pero si lo hubieras hecho, te seguirĂa queriendo.
En vez de ir a por el puto negro ese, lo pagan contigo.
Pero tĂș no te rayes,
si los guardias no lo cogen, nosotros nos encargaremos.
Le vamos a cortar la cabeza como él hizo con Ainhoa.
-Calla.
-Qué pasa? -Estås hablando de mi novia.
-Novia?
Hace un rato no parecĂa que te acordaras de ella.
AdemĂĄs, ella no era tu novia, era una puta.
(CHISTA) -Como digas algo sobre ella...
-Qué? Qué vas a hacer, cortarme la cabeza?
(Voces)
-Tranquilos! Tranquilos!
No pasa nada.
Tranquilos, tranquilos. -DĂłnde estĂĄ Kaled?
(HABLAN A LA VEZ) -QuĂ© decĂs?
Dejad a Kaled en paz, no tiene la culpa de nada.
-No solo es el trabajo, también los del pueblo volverån a por nosotros.
(HABLAN A LA VEZ)
-Qué hacéis aqu� Qué hacéis aqu�
Escuchad, sĂ© que vosotros no hablĂĄis con la PolicĂa,
pero podéis ayudarme a encontrar al que mató a Ainhoa.
No nos dejaran en paz hasta que descubran al asesino.
-Y qué? Vete!
(GRITAN)
-Kaled! Kaled!
Déjalo!
-Yo la querĂa, Fara. La querĂa.
-Lo sé.
Ya no puedes hacer nada.
-Voy a encontrar al asesino de Ainhoa,
te juro que lo encontraré.
-Kaled!
Hemos venido de Guinea, abandonamos a nuestras familias
buscando un futuro mejor,
y asĂ solo vas a conseguir que nos maten.
-Soy tu hermano mayor y yo digo que nos quedamos.
-EscĂșchame.
He estado hablando con Teodoro. Dice que tiene un primo en Murcia.
Marchémonos, con él, alejémonos de este sitio.
-He dicho que no.
-Pues yo me voy.
-TĂș harĂĄs lo que yo diga.
Me has oĂdo?
Fara!
(GRITA)
(Timbre)
Voy.
Eh.
TodavĂa no te has podido cambiar? TodavĂa no.
TĂș quĂ© tal? Has podido dormir? No, pero eso da igual.
Tienes los papeles? Los tiene la jueza.
CĂłmo?
Pero si Kaled me los iba a dar a mĂ. Son mĂos.
Pues ahora se han convertido en una prueba mĂĄs.
Ya no tienes que poner la denuncia y significarte.
No, es que a lo mejor quiero significarme
y poner y yo la denuncia. Lo siento pero no hago las leyes.
Hola, cariño.
AhĂ tienes el desayuno. Buenos dĂas.
Comételo todo, eh?
Es una SIG Pro?
No. Una SIG SP.
Déjame verla.
Ni hablar.
(Timbre)
Eh. Hola.
CĂłmo estĂĄs? Bien.
He venido en cuanto me han contado. CĂłmo estĂĄ Nacho?
Bien, estĂĄ ahĂ. Por quĂ© no me has llamado?
HabrĂa venido a dormir contigo. Estoy bien.
De verdad? SĂ.
Qué susto.
Mira, él es Héctor, es el...
Ah, sĂ, eres el nuevo jefe de la policĂa judicial.
SĂ. QuĂ© tal?
Ăl es Ălvaro, es el secretario de la alcaldesa.
Me voy. No te quieres tomar nada?
No, no puedo. Gracias.
Hasta luego. Hasta luego.
-Kaled, estĂĄs mĂĄs tranquilo?
Eh?
Yo sĂ vi algo la noche que la mataron.
-Qué? -Un coche blanco, un todoterreno.
Iba a toda velocidad por el camino. -Viste la matrĂcula?
-Era de AlmerĂa.
TenĂa la luz atrĂĄs rota, la de freno. Del lado derecho.
-Qué mås? Viste algo mås?
Seguro que viste algo mĂĄs! -No!
Kaled, detenido anoche pero parece que solo querĂa entregar a Marta
unos documentos que le dio la vĂctima. QuĂ© sabemos de eso?
Estamos a la espera de que la jueza designe un perito para valorarlo.
Da la impresiĂłn de que estaba muy enamorado de ella
y no gana nada con su muerte. Es cosa mĂa o en este pueblo
todos los hombres estaban enamorados de Ainhoa?
Bueno, si la hubiera conocido lo entenderĂa, jefe.
Ainhoa era la hostia.
AlgĂșn dato nuevo? SĂ.
Juan Rueda, hace un pago mensual de 1.000 euros a Deborah Gracia,
antigua prostituta del Casandra.
Y eso por qué? Lleva un parche en el ojo.
Al principio no querĂa hablar,
pero luego he conseguido saber cĂłmo lo perdiĂł.
Fue por una paliza de Juan Rueda.
Todo en este caso pasa por Juan Rueda: el lugar del crimen,
la denuncia contra él, su enemistad con la alcaldesa...
Y ahora, antecedentes de violencia contra las mujeres.
Quiero que nos centremos en él.
De acuerdo. Eso es todo.
Lola.
AlgĂșn problema? No estĂĄs muy participativa.
Ninguno, jefe. OlvĂdate de los galones y habla.
Cuando llegĂł como nuevo jefe, me gustĂł al momento.
PareciĂł que eras inteligente y frĂo, y sin miedo a los de arriba.
Y has cambiado de opiniĂłn?
Ahora creo que tus sentimientos por Marta te estĂĄn cegando,
te estĂĄn cegando tanto como para jugarte tu carrera
amenazando de muerte a Juan Rueda y convirtiéndole
en el Ășnico sospechoso.
Tienes una lĂnea de investigaciĂłn mejor?
No, pero eso no quiere decir que tĂș tengas razĂłn.
Un tipo como Juan Pueda matarĂa a Ainhoa y harĂa desaparecer
su cuerpo, no montarĂa todo este espectĂĄculo.
Propones eliminarlo como sospechoso?
No, no digo eso. Bien.
Si has terminado de expresar tus objeciones, ponte a trabajar.
Menudo carĂĄcter tienes, hija.
Para eso pagas a criados, para cortarte tĂș el queso?
Quieres un poquito? No, demasiada grasa.
(RĂE) Cuando te conocĂ no eras tan remilgada, eh?
Eres un amor.
Tu hijo Sergio ha estado acosando a chica del almacén.
Mis trabajadoras ya lo conocen, ya saben que es inofensivo.
No. De no ser por mĂ, la habrĂa violado.
Qué exagerada eres, por favor. Sabes de sobra que no.
Hay que ingresarlo en un centro antes de que haga algo malo.
Te he dicho mil veces que no.
Sergio me da miedo. Miedo tĂș?
TodavĂa no ha nacido el hombre que te dĂ© a ti miedo.
Sergio es mi hijo, es mi hijo y esta es su casa,
y no se hable mĂĄs.
TĂș, tu hijo, tu casa...
Y yo? Yo soy alguien para ti?
TĂș eres la que mĂĄs dinero me cuesta.
Y a mĂ me importa mucho el dinero.
No te haces idea de lo barata que te salgo.
Dime una cosa.
DĂłnde estabas la noche que mataron a Ainhoa?
Sola, como siempre, en casa.
Seguro?
Claro.
-Estoy hasta los huevos de los gitanos.
No veas la que me han liado en el mercadillo, los muy cabrones.
Son como un grano en el culo, joder.
-Qué pasa con vosotros?
-Coño, Lola. No te habĂamos visto.
-Ya sĂ© que no me habĂais visto, porque no tenĂ©is huevos de hablar
asĂ de mi gente delante de mĂ. -Perdona, pero no te pases, eh?
-Que no me pase?
-Alférez.
Por suerte para vosotros, no he escuchado la mierda
que habéis soltado por vuestra boca.
Sabéis lo que dice el reglamento sobre conductas racistas
y xenĂłfobas? Y sobre trifulcas y altercados en las instalaciones?
Lo sabéis u os lo tengo que recordar?
Largo de aquĂ. -A sus Ăłrdenes.
-A sus Ăłrdenes.
-DiscĂșlpeme, alfĂ©rez. La culpa ha sido mĂa.
Son buenos compañeros, de verdad que no...
-Lola, desde cuĂĄndo te conozco? -Desde que era una crĂa.
-Y siempre te he apoyado, no? -SĂ, mucho. Gracias.
No se preocupe, que no va a volver a ocurrir.
-Si alguien se mete contigo
o tienes problemas con algĂșn compañero, dĂmelo, vale?
Sea quien sea.
Incluso si es el nuevo sargento.
-Por qué dice eso?
-Tuvo problemas al volver de AfganistĂĄn.
Estuvo en tratamiento psiquiĂĄtrico.
Estrés postraumåtico,
dificultades para controlar su ira.
Puede que todavĂa no estĂ© curado del todo.
Estate atenta.
-Qué haces?
-Esperar a Fernando. -Vais a coger olas o qué?
-No, llevo la tabla porque me hace juego con las chanclas.
No te jode? -No seas borde, eh?
-Soy lo que me da la gana. -Joder, Pilar.
Te querĂa pedir disculpas por lo de la otra noche.
-Me trataste como a una mierda.
Pero no te preocupes, porque no va a volver a pasar.
(Motor)
-Fernando, quĂ© pasa, tĂo,
que llevĂĄis un par de dĂas sin aparecer por el bar?
Y os habéis salido todos del grupo de WhatsApp también.
-A lo mejor por eso no te has enterado
que hemos quedado para ir a la playa.
-Fernando.
-Lucas, Mar lo estĂĄ pasando muy mal, tĂo.
Todo esto la supera, sabes?
Nosotros estamos que...
Pues igual, que no sabemos ni qué pensar.
-TambiĂ©n pensĂĄis que yo... -Que tĂș mataste a Ainhoa, sĂ.
Por eso no quieren ni verte. -Joder, Pilar.
-Vosotros lo sois ni colegas ni sois una mierda.
Unos hijos de puta es lo que sois. Venga, va, tira, gilipollas!
# El cristal que cae.
# Ay, como gotas de agua.
# Ay.
# Suspiros y voces.
# Ay, como luna enana. #
Qué tal, madre? -Vaya.
Ahora que te veo, no sé.
No nos hace nada bien que vengas, hija.
-Si he venido a verla a usted.
Y a la Remedios.
Qué? Para cuåndo el sobrinico?
-Ya muy pronto, cuñada.
Yo estoy muy contenta y el Lolo mĂĄs.
-HacĂa falta un churumbel en esta familia, no?
-Lola, mejor te vas antes de que vengan los hombres,
que estĂĄ la cosa muy mal contigo.
-Bueno, ya se sabe si serå niño o niña?
-Qué va, el médico no nos dijo nada.
Pero que yo ya sé que este serå un Lolo.
Me lo noto, me lo dicen las tripas. -Claro que sĂ.
-Alto la Guardia Civil. -Hola, Lolo.
He venido a ver qué tal eståis. -Ya lo has visto.
Coge el camino para delante. -Lolo.
Lolo, que es tu hermana y eso es de ley.
-De ley, mamĂĄ, de ley?
Si estĂĄ todo el dĂa persiguiĂ©ndonos,
que es igual que todos los guardias.
Qué digo, peor que todos los guardias,
porque quiere que los payos vean cĂłmo nos ayudan los gitanos,
que reniega de su sangre. -Eso no es verdad.
-Ah, si ahora me dejarĂĄ por embustero.
El otro dĂa en la iglesia y hoy estoy vendiendo un caballo.
-Lolo, solo hago mi trabajo. -Guardia Civil?
Qué trabajo es ese para un gitano?
Anda, tira.
-EscĂșchame. Esta tambiĂ©n es mi casa y no podĂ©is echarme,
ni tĂș ni nadie. -No, nosotros no te echamos,
tĂș sola te has puesto en la otra vera.
Mira, gitana, te diré una cosa.
OlvĂdate de nosotros, nosotros ya nos olvidamos de ti.
Se puede? Claro. Pasa.
Siéntate. Gracias.
VenĂa a darte las gracias por preocuparte por Marta
que esta mañana no te lo pude decir.
Es mi trabajo.
Sois amigos desde hace mucho tiempo?
Su marido y yo éramos buenos amigos.
SĂ, lo sĂ©.
Le conocĂas?
No, pero Marta me habló mucho de él.
Ella me lo cuenta todo, sabes? Me imagino.
SĂ© que fue un golpe duro para ti perder a tu colega.
Lo sabes? Bueno, no lo sé, pero lo imagino.
Vamos, que es lĂłgico.
Era tu compañero, estabas a su lado cuando le dispararon y...
Y ahora ves a su mujer sola con un hijo,
la mujer de tu mejor amigo... Tengo que irme.
Necesito una cosa solo.
Déjala tranquila.
Es lo mejor para ella.
Verte le traen recuerdos que pueden ser dolorosos.
Bueno, pues nada, gracias, Héctor. Nada.
(Teléfono)
SĂ.
Ya puedes irte a casa, Salima.
Gracias por venir, sargento.
Y su marido?
Estoy sola.
Como todas las noches.
Vaya,
pensaba que me iba a decir que no bebe estando de servicio
o algo asĂ. Siempre estoy de servicio.
Siéntese, por favor.
El hijo mayor de mi marido
estaba obsesionado con la chica muerta.
Ella un dĂa vino a casa y nos dijo que Sergio se le echĂł encima,
que debĂamos vigilarlo.
Por qué me cuenta esto?
Ăl me da miedo.
DeberĂa estar ingresado en un centro,
pero mi marido no quiere ni oĂr hablar de ello.
Cree que Sergio pudo haber matado a Ainhoa?
Usted es el policĂa.
Yo solo le conté lo que sé.
Dame tu mano.
Para qué? Vamos.
Déjamela.
Esta es la lĂnea del amor y la tuya es larga y profunda.
Es asĂ como tĂș amas?
Alguna vez le pegĂł su marido?
No.
Ăl tiene muchos defectos, pero no es de esos.
Sabemos que hace un año dio una paliza a una chica en el club.
No fue él.
Fue Sergio.
Y el padre lo tapĂł todo para protegerlo?
Chico listo.
Ponme una cerveza cuando puedas.
Puedo sentarme?
Es verdad que Marta me importa y entiendo que estés preocupada.
No, no, eso no me importa.
A ti te puede gustar e importar quien tĂș quieras,
eso es asunto personal, a mà eso... No te preocupes, sé lo que hago.
AhĂ tiene. Gracias.
Qué opinas de Agneska?
Pues un prototipo de la zona.
Esas rosas parecen unas depredadoras arrogantes,
pero en el fondo las pasaron putas
y no buscan mĂĄs que seguir hacia delante.
Son unas supervivientes.
AquĂ cada uno es de su propio infierno particular.
Y segĂșn ella, el que dio la paliza a la prostituta no fue Rueda,
sino su hijo Sergio. Qué raro.
Tengo que hablar con él.
Claro. Tiene una minusvalĂa,
asĂ que debemos pedir autorizaciĂłn a la jueza y presentar el informe.
Y que designe un psicólogo forense para que esté en el interrogatorio.
Y que el psicólogo esté disponible.
Calculo una semana o diez dĂas.
Lo haremos a mi modo.
No hay otro modo legal de hacerlo.
Lo sé.
DeberĂas tener cuidado, al final harĂĄs controles de alcoholemia.
Bueno, eso se me da muy bien.
Ah, sĂ?
-El asesino de mi hija en libertad y ustedes bebiendo y riéndose?
Se lo pasa bien, verdad?
Le parece divertido haber venido a este pueblo?
AdĂłnde vas?
-A la estaciĂłn de autobuses.
Me marcho a Murcia.
-Sube.
Sube.
El desgraciado de tu hermano te dejĂł tirada, no?
Claro, ese se lleva muy bien con las chicas blancas,
pero a las de su familia
menudo cabronazo estĂĄ hecho.
Tienes dinero para el autobĂșs?
-No.
-Y qué piensas hacer? -Pedir en la estación, supongo.
-Puedo dejarte.
-Gracias.
-Ves cĂłmo no es tan difĂcil de entenderse conmigo?
-AdĂłnde vamos?
-Te cuento un secreto?
Me encantan las morenitas como tĂș.
-No!
-Cållate. -Déjame!
-CĂĄllate! -No!
-Tranquila!
-Ah! Por favor! (LLORA)
Socorro!
Ayuda!
Socorro!
Socorro!
-Qué cojones ha pasado? -Ha sido culpa de ella.
Casi me mata. -Tranquila. Eh, tranquila.
-No, fuera. TĂș no! Fuera! -Tranquila.
Te voy a sacar. -No, fuera de aquĂ. Fuera! Fuera!
-Espera. Quita! Quita! -Por favor!
-Va a explotar! -Quita!
Tranquila. Vamos a salir de aquĂ ya.
-Fuera de aquĂ! Fuera! Fuera! (LLORA)
No te vayas!
AyĂșdame! -Va a explotar.
-No!
Vuelve!
Por favor!
Por favor!
-Todo va a salir bien, vale? Vamos a salir de aquĂ ya.
-No, tĂș no. Fuera de aquĂ! Fuera! Fuera!
-Ya. Espera. -Fuera! Fuera!
Ah! -Ya, ya, ya.
Vamos. AgĂĄrrate a mĂ.
Vamos. Vamos.
Pero dĂłnde vas?
Se te ha soltado la cadena.
Se ha roto.
Sabes ponerla?
Yo de bicicletas solo sé andar. Deja que te ayude.
EstĂĄ rota?
No, hombre, no.
TĂș eres el mayor de los Rueda, no?
Me... me llamo Sergio.
Pero no te voy a dar la mano, porque las tienes llenas de grasa
y a mĂ eso me da asco.
Oye, estarĂĄs asustado con lo que pasĂł el otro dĂa
en vuestra finca.
SĂ. Se ha muerto Ainhoa.
TĂș eras amigo de ella?
SĂ.
Yo era amigo de ella, pero ella no era amiga mĂa.
Entonces? CĂłmo hacĂais?
No sé. Te queda mucho? No, ya casi estå.
TĂș no viste nada la noche que pasĂł eso, verdad?
No. Yo eso no lo hice.
Yo eso no lo hice. Ya lo sé, hombre, ya lo sé.
Yo no lo hice.
Y cĂłmo lo sabes? Porque soy el jefe de los polis.
Tenemos satélites, radares. Lo sabemos todo.
TenĂ©is satĂ©lites en el espacio? SĂ.
Entonces, sabes que eso no lo hice, si tienes satélites.
Claro.
Eso no lo hiciste, pero lo otro? Lo otro sĂ.
Para ver Ă©psilon. Ăpsilon?
Ăpsilon, la estrella. Que siempre hay mucha luz
en el pueblo y no se pueden ver las estrellas.
Entonces? De qué...? Rompà el transformador del pueblo.
Para que se fuera la luz.
Pero no diga nada, que luego me regañan.
No digo nada, no te preocupes. No lo digas.
No voy a decir nada. Vale.
Y cĂłmo sabĂas quĂ© dĂa y a quĂ© hora tenĂas que hacer eso
para ver la estrella? Te lo dijo alguien?
Agneska.
Te queda mucho? No. Ya estĂĄ, mira.
Ya estĂĄ arreglada? Arreglada estĂĄ.
Sergio! Sergio! Fuera de aquĂ!
-Me estĂĄ ayudando a arreglar la cadena.
-EspĂ©rame en casa, vamos. -Se me habĂa...
-Que te vayas a casa, Sergio.
Venga. -Se habĂa salido la cadena.
-TĂș no puedes hacer eso, eh? No puedes interrogarle.
TranquilĂzate. Solo estaba poniĂ©ndole la cadena.
Gracias. AdiĂłs, Sergio.
AdiĂłs.
No tenemos escena del crimen ni testigos ni mĂłvil.
No tenemos una mierda.
-Sargento. Tiene en su garaje un Lada blanco.
PodrĂa verlo? Por supuesto que no.
SerĂĄ mejor que me acompañe al puesto y hablemos allĂ.
Supongo que ya sabe que le he denunciado.
Y supongo que usted ya sabe que haré cualquier cosa
para proteger a Marta.
El hermano de Lola. Hostias!
Acabas de romper un escaparate para robar unas botas.
Tienes hora?
Voy a denunciarte por encerrar a mi hijo en un calabozo.
TĂș no quieres a nadie.
Tranquila. Mira.
ApĂĄrtate de mi hermana!
Si te veo cerca de mi hermana, te mataré.
Traidora! A tu sangre! Llévatelo.
(Bullicio)
Traidor!
Vale! Vale!
Joder, Fara.
Por qué me siento asà contigo?
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