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Original subtitles

Buenos días, señor Garmes.

Después de usted, por favor.

¡Garmes!

Me llamo Nesbit. Se ha debido equivocar de persona.

¿Ah, sí?

RECOMPENSA $200

Aquí no nos gustan los cazadores de recompensas, señor.

Entonces, ¿por qué no se monta en su caballo y se larga de aquí?

No me importa si se llama de otra manera, Harry Nesbit es un buen amigo mío.

De aquello ya ha pasado mucho tiempo. Yo era apenas un niño.

No sabía lo que hacía.

Aquí he hecho una nueva vida. Una vida decente y tranquila.

Que ahora se acerca a su fín.

POR LA SENDA MAS DURA

- Todo en orden, señor Morgan. - Bien, Pike.

¡Adelante! ¡En marcha!

¡Hola, Kiefer!

Después de todo, lo encontró.

Sí. Y no gracias a usted.

Sheriff, ¿usted le conocía?

Aquí la gente pensaba que era una buena persona.

- Reclamado por la ley, es lo único que importa. - Para ti...

Para la ley.

- Aquí la ley la administro yo. - Sí. Pero con él no lo hizo.

No se mata a un hombre por 200 dólares.

No lo hubiese matado si no me hubiese forzado.

Un día u otro, Kiefer, acabarás yendo demasiado lejos.

Si lo hago, será por más de 200 dólares.

- Gracias. - Gracias a usted, señor.

Esta es la primera vez que te veo correr por algo.

- ¿Y el premio que habían prometido? - Ahí lo tenéis.

Aunque no os lo habéis ganado.

- Vamos Pike, uds. saben que estábamos mal. - Sí, yo he tenido un fuerte dolor en la pierna.

No se lo deseo a nadie.

Yo diría que nos merecemos un trago, ¿no?

Entonces Pike...

¡Por nosotros dos!

De nuevo lo conseguimos.

Estaba seguro de que podríamos hacerlo, ¿verdad, Sr. Morgan?

A veces tenía mis dudas.

Estaba preocupado. Siempre quiero morder más de lo que puedo masticar.

- ¿Cómo se siente siendo rico? - Magníficamente.

Pero, mira, Pike, todo este dinero es para nuestro pueblo en Sonora.

Vamos a hacer grandes cosas allí.

Todo lo que siempre soñamos realizar.

Eso suena bien.

Ya verás, se convertirá en un lugar donde cualquiera pueda vivir en paz.

Sin que nadie nos diga lo que pensar o hacer.

Un lugar donde todo el mundo pueda ser lo que es.

Hay muchas buenas personas en Sonora, Sr. Morgan.

- De lo mejor que he conocido. - Bueno, Pike, eso será tu casa ahora.

Tú ya formas parte de la Hacienda Morgan tanto como yo.

Sra. Linda Morgan, Rancho Dos Ríos, Sonora, México.

Aquí todo bien. Stop. Vuelvo a casa con Pike. Stop.

Tu marido, Bob Morgan.

- ¿Cuánto tardará en llegar? - No mucho.

En caso de recibirla, en un par de días.

Termina lo más pronto posible, por favor.

- ¿Le doy esto? - Yo me hago cargo.

- Bueno, nos vamos ya a casa. - Sí, Pike.

¿Qué le pasa, señor Morgan?

Debe estar... un poco cansado.

- ¿Lo llevo a la puerta del hotel? - No, déjame descansar un minuto.

Eso, descanse. No hay prisa. Nosotros esperamos.

No, no hay más tiempo.

Lo siento, Pike.

Sólo tú puedes ayudarme. Debes llevar los 86.000 $ al rancho.

Todos dependen de ti.

No, Ud. viene conmigo, Sr. Morgan.

¡Dame tu palabra, Pike!

Dame tu palabra.

Pase lo que pase, jura que llevarás ese dinero allí.

Ahora todo depende de ti.

Para todos.

Para todos nuestros planes.

Le doy mi palabra.

- Gracias, Pike. - Sr. Morgan...

¿Carta?

Bueno, gracias.

Me ha servido muy bien esta vez.

Sólo me falta un pequeño detalle que estoy seguro que me darás ahora, amigo.

¿De qué demonios está hablando?

Una carta, señor.

Tres.

Y otra para el que reparte.

Aquí tienes. Una.

Que hable ahora uno de Uds, caballeros.

Dos para jugar. Y subo a dos más.

¿Por casualidad se llama usted Pike?

Me llamaron de muchas maneras, amigo. Sin embargo, ese nombre nunca lo había oído.

Yo contaba con que lo fuera. Es una lástima.

¿No conoce usted a ese negro que va a Sonora?

El que lleva un botín de 86.000 dólares.

¿Está tratando de decirme que la historia sobre el botín de Morgan es cierta?

¡Y cómo, señor! Lo vio mi primo Billy.

¿Quiere seguir jugando?

Discúlpeme.

Mi amigo no puede esperar la hora de hacerme rico.

Sí.

Primero tienes que vencer a lo que tengo en mi mano.

Así que...

- ¡Una serpiente! - ¡Una serpiente! ¡Dispara!

¿Pero qué está pasando aquí dentro?

Ahora, ¿volvemos a jugar a las cartas?

¿Lo que me dijo es que tengo que superarlo para ganar?

Tienes que vencer a un poker de reyes.

Entonces supongo... que voy a tener que llevarme el montón.

Gracias, señores.

Amigo, o usted es el hombre más afortunado del mundo o el más ágil.

- Guárdamelo hasta que vuelva. - Pero, ¿adónde va?

De pesca.

¡Eh, tú!

¡Tan sólo queremos una parte! ¡El resto es para ti!

¿Por qué quieres morir? ¡Hay suficiente para todos!

¡No es más que dinero! ¡Y ni siquiera es tuyo!

¡Matad a ese hijo de puta!

¡Para! ¿Qué estás haciendo? ¿A quién disparas? Espera antes a verle.

¡Cuidado! ¡Cuidado!

Con un cigarro en una mano y las riendas en la otra no puedo hacerte ningún daño.

Han estado a punto de matarte por bruto. Por suerte, te salvé el pellejo.

Lo hubiera hecho igualmente. Solamente me has ahorrado algo de tiempo.

Bonita forma de agradecer...

Mi madre me enseñó a ser bien educado.

Bien. Un placer.

- Me llamo Tyree. - Tyree.

Sí, he oído hablar de ti.

Era tuya, ¿verdad?

Pensé que tardarías algún tiempo en convencerme de ello...

pero veo que eres rápido disparando.

Yo sólo veo a un negro vestido como un payaso, que habla demasiado.

¿El dinero está ahí? Porque tengo una corazonada.

¿Por qué no montas el caballo antes de que te aclare las ideas?

Yo podría llegar a ser rico rápido.

Pero mi madre siempre me enseñó a pensar en el futuro.

Digamos que te mato y cojo el dinero.

Todos vendrían a buscarme. Pero tu idea no es mala.

Largarse a México y pasarse el resto de la vida gastando ese dinero.

- ¿Y cuál es la propuesta? - Aquí está...

Seguimos juntos hasta México. Yo cuido tu espalda y tú cuidas la mía.

- ¿Y cuando lleguemos allí? - Más allá del gran río...

seguimos nuestros caminos.

- ¿Por qué debo confiar en ti más que en ellos? - Pues porque ellos están muertos...

y tú sigues con vida.

Para algunas personas morir es una forma de vivir, Tyree.

Ten cuidado o terminarás como ellos.

Quiero decirte algo, Pike.

Todo el mundo anda buscando a un negro sólo.

Pero siendo dos, prácticamente... somos invisibles.

¿Así cómo van a encontrarte?

¿Siempre llevas a todas partes una bolsa con serpientes?

- Es una historia demasiado larga para contar. - He visto lo que haces con las serpientes.

- ¿También lo haces con la pistola? - Vas a tener que esperar para saberlo.

Parece que uno de nosotros va a tener que apartarse.

Eso parece.

Amigo, no podemos adivinar hacia que lado se va a apartar.

¿Hacia ese... o hacia este?

No lo he decidido todavía.

¿Y necesita ayuda para decidirse?

No, ¿por qué?

De acuerdo.

Te miraba como si quisiera algo de ti aparte del dinero.

¡Aquí hay más!

¡Tú, detrás del culo! ¡Galopa!

- ¿Qué es lo que piensas? - En enseñarles el camino.

Sigo sin saber si sabes disparar.

¡Ey, mira que espuelas!

Estos dos terminaron muy mal.

Ya te dije que seguimos bien la pista de Pike.

Ellos también. Este estaba casado.

Ojalá supiera quien es la viuda para consolarla.

- ¿Eres jugador, Pike? - Nunca juego.

Se empieza a hacer fastidioso este viaje.

¿Qué te pasa? ¿El olor de este dinero te excita?

Me excita más y más. Me sucede como con las mujeres.

Después de probar la primera, cada vez tienes más hambre.

- Casi como con los cigarros. - Tampoco fumo.

Dime una cosa, ¿no has pensado nunca quedarte con el botín?

- ¿Quieres decir si pienso dividirlo contigo? - No es mala idea.

Eso es lo que piensas tú.

Pero seamos honestos, ¿No sería más natural si lo hiciéramos?

Tú eres igual que yo.

Sí, puede que antes lo hiciera, pero... ahora es diferente.

No hay peligro.

Lo sabía.

¡Oh, mi amor, oh, mi amor! ¡Oh, Mi querida Clementine!

Te has perdido y desaparecido por siempre, horrible historia Clementine...

¿Has terminado?

- Ahora sí. - Vamos.

Por favor.

¿Qué diablos estás haciendo?

Señor, no tenemos nada.

- ¿Trabajásteis con Pike? - Sí, pero sólo de casualidad.

Trabajaron muchos más.

- Vuestros ojos deben haber visto mucho. - No hemos visto nada, señor. Se lo juro.

- ¿Usted también está persiguiendo a Pike? - Yo soy el que lo va a matar.

Pike no es tan fácil de matar.

Matar a la gente es mi trabajo. Ahora los dos vais a venir conmigo.

¿Alguna objeción?

Con mucho gusto.

¡Oye Pike! ¿Sabes algo? Estaba pensando...

Sé por qué arriesgo el pellejo, pero tú, ¿por qué lo haces?

- Porque se lo prometí a Morgan. - ¿Le diste tu palabra a un blanco?

En mi tierra las promesas a un blanco no cuentan.

Sobre todo cuando la cifra es tan alta.

Le he dado mi palabra... a un hombre.

¡Ayuda! ¡Kashtok!

- ¿Qué estás haciendo? ¡Detente! - ¡Suéltame! ¡Suéltame!

- ¡Para! ¡Para, belleza! - ¡Kashtok!

¡Basta!

¡Suéltame!

¡El indio! ¡Cuidado, el indio!

¡Ven!

¡Lucas!

- ¡Basta! ¿No es suficiente? - ¡No, no es suficiente!

- ¡Alto, ahora te toca a ti! - ¡Sujétala!

¡Ayuda! ¡No!

¿Te sientes caballero?

¡Cuidado!

Kashtok...

¿Era su marido?

¿Hacia dónde se dirigían?

A un pueblo, cerca de Río Grande.

Vamos allí. ¿Quiere venir con nosotros?

Voy a buscar un par de caballos para usted y para su amigo.

Sólo uno. Él va a pie. Se crió con los indios Tarahumara.

Dos negros, una mujer y un indio a pie. ¿Quién crees que nos reconocerá, Pike?

Ahora que sé que sabes disparar, no habrá más problemas.

¿Cómo te llamas amigo?

Se llama Kashtok. No puede hablar. Le cortaron la lengua.

¿Quién lo hizo?

Hombres como estos.

No le necesitamos. A Pike lo podemos atrapar nosotros sólos.

Lo esperamos en el paso y cogemos todo el dinero.

En vez de repartirlo nos quedamos con todo.

¡Y lo gastamos a su nombre!

- ¿Han visto pasar a un negro a caballo? - Tal vez.

Tal vez incluso un par.

¿Ah, sí?

- Este hombre dice que ha visto a un negro. - No está lejos.

¡Bueno! Parece que lo tenemos.

- Depende de cuáles sean tus intenciones. - ¿Por qué quiere saberlo?

Si le están dando caza, es mejor que lo hagan conmigo o...

- ¿O qué? - O que no lo hagan.

- ¿Acaso tiene exclusividad sobre él? - Llámelo como quiera. No me importa.

Sólo le digo esto porque el primero de la cola soy yo.

Bien, pues creo que tendrás que hacerte a un lado.

Gracias...

por lo que hizo hoy.

Le resulta difícil dar las gracias, ¿verdad?

No haga que me arrepienta de haberlo dicho.

Bueno, pensé que quería charlar.

Depende del tema.

No sé.

Hábleme de usted, si le apetece.

Soy de Nueva Orleans.

Pero nací en Francia.

¿Conoce los burdeles de Nueva Orleans? ¿Donde están las chicas?

Bueno, allí trabajé tres años.

Y allí conocí a Lucas, mi marido. Me llevó con él.

Era un hombre de buen corazón.

Usted no puede entender lo que significaba para mí.

Nunca me preguntaba nada de la vida que había hecho.

Como si no supiera nada.

Lucas me hacía sentir... a veces, casi como si aquello nunca hubiera existido.

¿Casi?

¿Tan extraño le resulta?

A veces un hombre confía en una mujer sin pensar en lo que ha hecho antes.

Sí. Sí, lo entiendo.

Y cuando encontró a Kashtok moribundo en el desierto, lo llevó a casa y lo curó.

Lucas hacía esas cosas.

Debía quererlo mucho...

No.

Era la única cosa que no podía darle.

Lo intenté, pero no tuve éxito.

- Quizá el amor es algo que he perdido. - Bueno, puede encontrarlo de nuevo.

¿Dónde? ¿Volviendo a los burdeles de Nueva Orleans?

No.

No voy a perseguir el arco iris, como ustedes dicen en su país.

- No es mi país. - ¿No?

Sin embargo, lucharon una guerra por ustedes.

¿Qué te ha dicho?

Dice que hemos ganado la guerra.

¿Y entonces por qué continúan disparando contra nosotros?

El día que dejen de hacerlo, algo irá mal.

¿Te ha contado su triste historia?

La he podido entender.

Me lo imaginaba.

He conocido a muchas mujeres. He estado en muchos lugares.

Incluso en Nueva Orleans.

Todo el mundo tiene una historia triste en su pasado.

Algunas más tristes que otras.

Y la suya no es diferente.

¿Tú no tienes ninguna?

Hablar de esto me hace sentir vivo.

Me da la certeza de existir.

¿Has sido siempre un solitario, Pike?

A la vista tienes la clásica apariencia que le dice a la gente "mantente alejado".

Depende de qué gente.

- No te caigo simpático, ¿verdad? - Me caes simpático, Tyree.

¿Pero no eres tú el que tiene intención de matarme...

cuando pasemos el río de la frontera con México?

Sí, tienes razón, Pike.

Te dije que no podríamos encontrar nada.

¡Pero tú no me quisiste creer!

¡Ya comerás conejo cuando tengas hambre!

- ¡Con todos los aires que te das! - ¡Eso no es conejo! ¡Es un zorrillo!

¡No hay más que quitarle la piel...

lavarlo, ponerlo en el fuego y llamarle "perro de las praderas"!

¡Si estás esperando un pollo terminaremos muriendo de hambre!

¡Rho me dijo que las mofetas no se comen!

- ¡Alto! ¡Arriba las manos! ¡El dinero! - No lo tengo.

¡No se muevan!

- ¿Pero no debería ser uno solo? - No hay ninguna diferencia.

Estamos a sólo tres segundos de matarlos a los dos.

- ¿Pero por qué? - Por el dinero que lleváis.

¿Qué dinero? ¡Sólo tenemos 16 centavos! Si usted los quiere, puede...

- ¡Aquí solo hay un pollo! - ¿Pollo? ¡Hijo de puta!

¡Yo tenía que comerme la mofeta y tú un pollo entero!

Ninguno de ellos es el que buscamos.

Y yo esperando encontrar aquí 86.000 $.

¿Qué?

¿Qué? ¿Un hombre negro que anda suelto con 86.000 dólares?

- Exactamente. - Lástima que no seas tú.

¡Adelante, vámonos!

¿Qué haces, idiota? ¿Quieres perder el tiempo aquí con un pollo?

Pero, ¿no te das cuenta? ¡86.000 dólares!

Ve, Sr. Kiefer, tal y como le hemos dicho.

- El viejo Pike ha pasado por aquí. - No se ha llevado nada de estos amigos.

Podríamos echar un vistazo

Muy bien.

Hay un montón de cosas aquí. ¡Tenemos de todo!

Cosas para las mujeres...

¿Cuándo lo encontraremos?

¿Qué prisa hay? Nos está llevando justo donde vamos a gastar el dinero.

¡Cangey! ¡Mira!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡No dejes que escapen!

¡Muévete!

¡Vamos! ¡Sigamos! ¡Si cruzamos el puente somos ricos!

Se van. ¡Muévete! ¿Qué estás esperando? ¡Pasa primero!

¡Cuidado!

¡Oye, ayúdame!

¡Pronto! ¡Pronto!

Ahora voy a ayudarte, Cangey.

¡Me estoy resbalando!

- Aquí... - ¡Pronto! ¡Vamos!

¡Vamos, dame tu pie!

- ¡Sí, gira! ¡Vamos! - ¡Agárrate!

- ¡Pero no! ¿Qué haces? ¿tirar? - ¡No! ¡No te dejes soltar!

Usted ha venido porque el Señor le ha enviado.

Él quiere que yo participe en esta cruzada.

El dinero no es lo importante, Kiefer, sino el uso que le daré.

Obra del diablo.

Ellos dicen que lo están protegiendo, que lo guardan para otros.

Pero nosotros sabemos, Kiefer, que eso es mentira.

Se trata de una nueva prueba para tu fe.

- Como al terminar la guerra. - Exactamente.

Entonces nos llamaban desertores, ¿no?

Porque no obedecíamos más las leyes de la guerra.

Pero yo estaba seguro de obedecer las leyes del Señor.

- Y me vengaba de sus enemigos. - Ahora te llama de nuevo.

Y yo escucho su palabra.

Y ahora...

escúchame.

¿Bebes?

¿Mascas tabaco?

¿Y qué me dices de las mujeres?

- ¿Qué pasa con ellas? - Bueno, ya sabes...

Son... mis hermanas en Cristo.

Amén, hermano.

- ¡Ángel! - Sí, señor.

La espada del Señor, el rayo del Todopoderoso...

se colocó en mis manos para destruir a los pecadores irrecuperables.

Enséñasela, Ángel.

Son paganos. ¡Paganos negros! ¡El negro es el color del diablo!

¡Y ellos están cumpliendo una misión diabólica!

¡Adiós a los 86.000 dólares! Y es todo culpa tuya.

Si lo hubiésemos hecho como yo decía...

¡Tú sólo sabes dar órdenes y quejarte!

Tal vez lo mejor sea separarse.

Espera un minuto, Cangey. No hagas eso.

No estoy sólo por el dinero.

Mira, aquellas dos mantas que querías, te las cedo.

Ven aquí.

¡Vamos! ¡Cangey!

¡Cangey! ¡Nos quieren matar!

- El dinero no está aquí. - ¿Qué?

Se parecen a ellos. Pero no tienen los 86.000 dólares.

Tal vez porque todo sea mentira.

No, no es mentira. Todo el mundo lo sabe.

- Entonces, ¿dónde está el dinero? - Seguimos a los dos negros que no eran.

Pero había varias pistas de que fueron a la frontera.

Ahí es donde vamos a encontrar el dinero.

Todo por el dinero entonces.

De repente abres los ojos.

Y yo que pensaba que eras diferente.

¿Vas a pasarte al otro lado?

- ¿En serio crees que pienso eso? - Oh, sí.

Me olvidé de tu contratiempo reciente.

Espero que no se ofenda si le digo que, para ser viuda reciente...

no parece muy triste.

¿Sería más feliz si me viese llorando, ¿verdad? ¿Es eso lo que quiere decir?

Pienso que un hombre debe tener siempre a alguien que llore sobre su tumba.

- Tal vez porque soy un sentimental. - Las lágrimas no me devolverán a mi marido.

No, pero reconfortan a lo largo del camino. Recuerdo que lo decía mi madre.

- Siempre habla demasiado. - No importa.

No quiero que la moleste. Eso es lo que a él le gusta.

¿Y que es lo que te gusta a ti? ¿El dinero que llevas?

Lo tengo sólo en depósito.

En nombre de tantas personas en Sonora que han trabajado toda una vida para ganarlo.

- ¿Y quieres dárselo a ellos? - Exactamente.

Lo siento, no lo entendía.

- Eres un hombre afortunado. - Pues últimamente no lo parezco.

Ha encontrado algo por lo que vale la pena vivir.

Le envidio.

¡Vamos!

¡Vamos, vamos! ¡Tenemos que acercarnos más! ¡Vamos!

¡Métete en la cueva!

Toma esto.

Vigila allí arriba.

¡Vamos! ¡Más rápido!

¡Más rápido! ¡Gira! ¡Gira!

¡Tyree! ¡Suelta los caballos!

La próxima vez que se te ocurra una idea como esta no cuentes conmigo.

Lo hemos conseguido, ¿no?

Vámonos.

- ¿Por qué lo haría? - Es algo que nunca vas a entender.

- ¿Qué le dijiste la otra noche? - ¿Yo? Nada.

Ella dijo que estaba buscando una razón para vivir...

y en su lugar se encontró con una para morir.

No, no es buena.

Ahora ya no tiene adonde ir.

No conoces bien a esos dos. La clase de tipos que son.

Pero yo sí. Y sé qué está buscando, Kane.

Y no creo que esté dentro de la ley.

Lo que estamos buscando no es asunto suyo.

- Veo que ya no lleva la estrella. - No iré a ningún sitio contigo.

Pensé que eras más inteligente.

¿Desde cuándo compartes tus recompensas?

Esta vez quiero hacer una excepción.

Parece que eres tú quien necesita ayuda, no yo.

Dos negros y un indio. Puedo atraparlos yo solo.

He enterrado a muchos hombres que decían lo mismo.

Partes iguales para todo el que venga conmigo.

Tenéis unos minutos para decidir.

No los convencerás si no es conmigo.

Esto no lo decides por ellos.

No sería prudente seguir adelante sin mí.

- ¿Es una amenaza? - ¡No, es un hecho!

Si todavía tuviéramos el carro y los caballos...

¡Maldita sea...!

¿Es que ése nunca se cansa?

No lo sé, nunca se lo he preguntado.

Ahorra tu aliento, Tyree. Lo necesitarás.

Lo conseguiremos.

¿Me has oído? ¡Lo conseguiremos!

Por supuesto. Estamos aquí, en el desierto.

Sin ni siquiera un caballo. Y sigues diciendo que lo lograremos.

Eres un loco. Sí, ves espejismos.

Ey.

¡Ey!

¡Mira allí!

- ¡Hijo de puta! - Todos tiene derecho a decidir por sí mismos.

Y se han decidido.

¿Usted qué dice?

Nos vemos en el campamento de Calvera.

- ¿Seguro que no quieres probar un poco? - No masco tabaco.

El campamento de Calvera. Está bien.

Buena comida Méxicana.

Oye Chico, ¿cómo estás? ¿Tienes dos buenos caballos para vender?

- Hola, viejo. - Habéis hecho un largo paseo, ¿eh?

Sí.

- Nos gustaría un par de purasangres. - Puedes elegir el que quieras.

Oye, Tyree. Aquí hay uno para ti.

Oye, Tyree, es mejor que pruebes este otro.

Bueno viejo, ¿cuánto pides por estos pobres animales?

Que seguramente son robados.

Eso solamente lo sabe el que se dedica a robarlos, señor.

- Necesitan herraduras.

- De lo contrario, no llegarán muy lejos. - En el pueblo hay un herrero.

Me ocuparé yo mismo, Chico.

¿Hay algún sitio en el pueblo para comer y beber?

Sólo para aquellos que pueden pagarlo.

Pues bien, eso no es problema. Consulte con mi amigo.

¿Dónde demonios irá esta vez?

Tequila.

- ¿Ha matado a muchos hombres con eso? - Sólo a los que me dispararon primero.

- Me encantaría tener una también. - ¿Por qué? ¿A quién quieres disparar?

Al hombre que mató a mi padre.

¿Qué estás haciendo ahí fuera, Chico?

Le estoy esperando.

Será mejor que vuelvas a casa o tendrás una reprimenda de tu abuelo.

Ese no es mi abuelo. Trabajo para él. No tengo a nadie.

Es hora de ir a dormir.

Desde hace diez años esperaba encontrarte, Pike.

Bueno, ahora me has encontrado.

- ¿Y todo ese largo camino sólo para esto? - Ahora estás siendo buscado.

Sí.

- ¿Y qué hay del dinero? - Es mejor que permanezca aquí.

Hace diez años le habría matado.

Pero ahora me doy cuenta que de todo hombre tiene derecho a redimirse.

- Podría ser tu último error. - Probablemente.

- Me ha extrañado que no dispararas. - Hubiera sido bastante difícil.

¿No crees?

Os daré cien dólares a cada uno.

Cien dólares por dos días a caballo.

Soy un hombre muy ocupado.

¿Cuánto dinero lleva ese hombre?

Suficiente.

Suficiente...

para pagarles a ellos, y... pagarnos a nosotros?

Sí.

Bueno, bueno...

Incluso si ese dinero fuese bastante...

esos dos tipos deben ser muy peligrosos.

Si necesitas a todos nosotros para atraparlos.

¿No me digas que tienes miedo, Calvera? Te pago, pero tienes que hacer lo que yo diga.

¿Lo que tú digas?

- ¿Cómo puedo saber que pagarás? - Te doy mi palabra.

Tu palabra... gente como nosotros necesitamos algo más sustancial.

Pero...

acepto tu palabra.

Iremos a cazar contigo, y haremos el trabajo.

Pero...

Si no nos pagas... entonces te daremos caza a ti.

¿Has oído?

¡Le quiere dar 100 dólares a cada uno de esos mexicanos!

¡Para nosotros el dinero está más lejos que cuando empezamos!

¡Mira esto! No bebe, no fuma, no masca tabaco y sin embargo duerme.

¡Mataron a un hombre! ¡Sr. Kiefer! ¡Sr. Kiefer!

Es un antiguo campo de trabajos forzados.

Sí.

Creo que esto es lo más lejos que vamos a llegar.

¿Tienes que recordármelo?

He cumplido la primera parte de mi promesa.

- Hasta ahora te he ayudado. - Es cierto.

¿Y piensas cumplir también la otra mitad?

Tú no respetarías a un hombre que no cumple su palabra.

¿Verdad, Pike? Después de todo, ¿no le diste tu palabra a Morgan?

- ¿No estás cansado de pelear? - No se trata de eso.

¿Lo hacemos a pie?

De acuerdo.

No lo pensemos.

Eso no es leal, Pike. ¡No es leal!

Nunca esperé un truco así de ti.

Yo de ti sí.

No me gusta pelear contigo, Pike.

Sólo quiero el dinero.

¡Ya vienen! ¡Ya vienen!

- ¡Chico! ¿Qué pasa? - Son muchos. Muchísimos.

- ¿Dónde están? - Allí, en las colinas.

Chico, ahora tienes que hacer algo.

Ve y pregunta en Sonora dónde está el rancho de Morgan. ¿Entiendes?

El rancho de Morgan. Entiendo.

¿Y los hombres?

Yo me encargo de ellos. Luego te alcanzaré a ti.

Continua corriendo. No te detengas.

Dale este dinero personalmente a la señora Morgan.

Y Chico...

dile que te ha enviado Pike.

- Y que he cumplido con mi deber. - Sí, señor.

Kashtok.

Ve con él ¿Entiendes?

Quiero que lo protejas.

- Tú vete también. - Yo ya había decidido irme.

¿No tienes un poco de miedo?

Es un riesgo que debo correr.

Suerte.

¿Son esos los hombres del dinero? ¿Por qué nos detenemos?

- No es tan sencillo. - Ah, ¿no?

No me parece tan difícil. Se tarda más en decirlo que en hacerlo.

Mucha gente murió pensando lo mismo. Iremos cuando yo lo diga.

No vamos a ver un centavo de ese dinero si tiene que repartirlo entre tanta gente.

Ya. Antes éramos tres, ahora somos más que un ejército.

No estaría nada mal hacerlo ahora.

¿Y dónde tienes las agallas?

¿Sr. Kiefer?

Sr. Kiefer, escuche.

Anoche en el campamento de Calvera oí una cosa...

que le gustará saber.

No sé quién lo dijo. No pude verle la cara.

Pero oí que dijo que quería matarlo.

Sí, matarlo.

Quería dispararle por la espalda.

Ahora lo recuerdo.

¡Fue Dumper!

¡Fue idea suya!

¡Yo no he tenido nada que ver!

Pensé que quizás necesitabas ayuda.

Pensaba que no necesitaría ninguna.

Entonces ambos estábamos equivocados.

Estás disparando en la dirección equivocada.

Aquellos que buscamos están allí abajo.

Escucha, Kiefer.

Creo que yo y mis hombres ya tuvimos bastante.

Demasiado tarde.

No.

Sólo para ti.

No esperaremos más.

- ¿Cuantos serán? - Más de 40.

Y nosotros somos dos. Una razón para estar alegre.

Yo les digo.

Es una lástima que nunca quisieras probar uno de mis maravillosos cigarros.

¿Por qué no me dijiste alguna vez que te los dejara probar, Pike?

Ya sabes que no fumo.

Pero ahora te acepto uno.

¡Levanta el culo, Tyree! ¡Sólo tenemos tres segundos!

No me esperaba que no supieses nadar.

Otra aventura en el agua... y te pego un tiro en la cabeza.

Bueno...

¿estás preparado para otra larga y cálida caminata?

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