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- ¿Pudiste dormir? - Estoy demasiado ansiosa.
Duerme.
En el otoño de 1787, la joven Charlotte von Lengefeld
va a vivir con su madrina en Weimar.
Fue enviada a la capital del Ducado de Sajonia-Weimar,
con la esperanza de que su tía,
Charlotte Albertine Ernestine von Stein
pudiese transformarla en una dama de corte.
Me alegraré cuando finalmente lleguemos a Weimar.
"HERMANAS AMADAS."
Soy Charlotte von Lengefeld. Me están esperando.
Vaya por la entrada lateral.
¡La calle Marstall!
La señora Von Stein, una estrella brillante
en la corte del duque Carlos Augusto,
se ha sentido muy atormentada por la partida
de su famoso amigo poeta para ltalia, hace un año.
Medea, está matando a sus hijos.
Medea, mata a sus hijos.
Charlotte pasa el invierno aprendiendo las costumbres
con la sociedad literaria, la música y fiestas de la corte.
Con la llegada de la primavera recibe muchas invitaciones.
Baila mucho y tiene varias conversaciones animadas.
¿Pero dónde y para quién es la vida que lleva?
Está menos segura de eso ahora, que el día que llegó.
En la primavera de 1788, sólo un soltero capitán escocés
sigue siendo el que la colma con sus afectos.
"Querida y añorada Caroline...
debo informarte el incidente del funeral
errado de la señora Von Werthausen.
La joven esposa del anciano señor Von Hausen Wert
estaba con buena salud en una fiesta en la noche,
cuando al mediodía del día siguiente
el esposo de ella fue informado de su repentina muerte.
El anciano corrió a su casa y encontró
a su esposa ya dentro de un ataúd,
supuestamente para evitar una epidemia.
Lloró, pidió que la pusieran en un ataúd cerrado
y fue enterrada tres días después.
Pero su hermana había notado que cierto Marqués von Bernbach,
quien se había llevado muy bien con la señora Von Werthausen
en las últimas semanas, había desaparecido de repente...
Así como la mitad del guardarropa de la joven.
Cuando la fuga de la casa fue descubierta, el sepulcro se abrió
y encontraron en lugar de ella...
Una muñeca de tamaño natural.
A puerta cerrada este episodio es considerado admirable
mostrando un toque internacional.
Además de eso se abre una abundancia inesperada de ideas
de cómo escapar de un matrimonio tedioso en caso de emergencia.
¿Entiendes?"
Disculpe. ¿Hay alguien que sepa de por aquí?
¿Alguien me oye?
Estoy perdido. ¿Conoce el camino para llegar a la plaza del mercado?
Sí.
Vaya hasta el final de la hilera de casas, luego doble
a la izquierda. Tome el callejón oscuro
- que lleva al patio de la antigua iglesia. - ¿Cómo puede ser?
Yo vine por este camino.
¡Y ahora estoy aquí!
No, usted está allí.
- ¿Dónde? - Allí.
No, del otro lado. ¡Allí!
¿Las mujeres entonces pueden leer mapas?
¿No hace falta entendimiento estratégico
y la voluntad creativa de un hombre?
¿Como las que se necesitan para hacer una guerra?
Así es.
Usted está equivocada, no estamos aquí.
Usted está equivocado también, de lo contrario no estaría perdido.
Es cierto.
Si se equivoca, voy a venir y la haré responsable.
Si es capaz de encontrar el camino de vuelta.
Mi señora solicita la presencia de la
señorita con urgencia en el salón.
Aunque tengamos que pasar la temporada junto a un manicomio
porque no había ninguna otra mansión
con jardín para rentar en esta ciudad.
Eso, mi querida jovencita, no es motivo para
comportarse de tal manera que los transeúntes confundan nuestra casa
con la referida institución.
Lo cual harán cuando una joven dama de alto rango
les habla como una empleada de cocina.
Pero sobretodo, Lollo, no debes coquetear
con un hombre en la puerta de atrás,
mientras que otro te espera en la entrada principal.
Dígale al capitán que lo veremos ahora.
¿Habría posibilidad de llevar a la señorita Von Lengefeld
de paseo a través del bosque "Geholz"?
"Gehoelz", capitán.
- "¿Gehoolz?" - Gehoelz.
Gehuoelz...
PRIMAVERA DE 1788, RUDOLSTADT.
"Gracias, querida Lollo, por la idea de fingir la propia muerte
para escapar de un marido no amado.
Pero no es tan malo para mí con Beulwitz.
Por lo menos me da la libertad de visitarte en Weimar pronto.
Te extraño mucho, querida. Te echo de menos todos los días.
Estoy ansiosa de verte y al inglés de chaqueta roja.
P.D: Disculpa. Lo sé, es un escocés."
Pero cuando Caroline visita a su hermana en Weimar,
la desgracia ya había acontecido.
He hecho averiguaciones.
El señor Heron partió para Berlín ayer al mediodía.
Quiere ir a la India para llevar la vida heroica de un soldado
como nos dijo con detalle en su carta de despedida.
- ¿Crees eso? - Uno debe creer.
De lo contrario, sólo hay sitio para otras insinuaciones.
El hecho es, Lollo, que el simpático escocés te ha dejado plantada.
Es posible que te haya escrito lindos versos en inglés
y quiera visitarte otra vez cuando regrese pero...
- ¿Adónde vas, mi niña? - Mis disculpas.
Por favor, permita que me retire, tía.
Déjame un momento sola, Line.
Charlotte no se da cuenta de su valor de mercado.
No muestra la ambición de sobresalir en las fiestas
ni se muestra seductora en general.
Es muy simpática, pero eso no es muy prometedor.
- ¿Tal vez necesita un incentivo? - ¡Sí!
¡Ella tiene mucho que ofrecer!
Bueno, sus habilidades de conversación son pobres.
El humor no es su punto fuerte.
Por la forma como se comporta, se vende muy poco.
No es nada de lo que piensas. No estoy triste por causa del capitán.
- ¿Entonces por qué? - ¡Estoy tan avergonzada!
Porque mamá me trajo aquí y las ropas que me compraste.
Tu marido también. Y se supone que debo hallar un marido bien situado.
¡Ahora ni siquiera puedo retener ese soldado inglés!
- ¿No lo quieres, entonces? - No.
¡No, no, no por el amor de Dios! Pero me hubiera casado con él.
Si ella hubiera hablado conmigo y me hubiera dicho:
"Cásate con él, no encontrarás a nadie mejor."
Desde luego que no te habríamos dicho eso.
Debes encontrar a alguien que ames. Alguien que te haga feliz.
Creo que no me atrevo a amar.
¿Por qué no?
Me gustaría tener un hombre que fuera parecido a nuestro padre.
Querida, nuestro padre era un hombre
pobre y enfermo que estaba paralítico.
Era amable y siempre hablaba con cariño. ¡De todo!
De las personas, la naturaleza...
No como estás víboras de la corte,
que juzgan todo y pesan cada palabra.
¿No has encontrado un solo joven aquí en Weimar que te haya gustado?
Un día de regreso a casa...
Caroline encuentra una carta de dos semanas antes
en la mesa de su hermana, de un tal señor Friedrich Schiller.
Le decía a Charlotte que después de sus
dos encuentros en la ventana de su habitación
con frecuencia la buscó allí, y que sabía quién era ella.
Y le pidió una señal para ver si podían encontrarse de nuevo.
Sin dudarlo, Caroline le escribe una respuesta:
"Señor Friedrich Schiller, Weimar, plan de la esposa."
"Estimado señor Friedrich Schiller, usted no me conoce
pero encontré su pequeña carta para mi hermana
Charlotte von Lengefeld, y me tomé la libertad de leerla.
Me parece que los dos se cayeron bien.
Me preocupo por mi hermana menor.
¿Usted podría cuidar un poco de ella?"
Pido permiso para llevar a la señorita Lengefeld a pasear una tarde.
Por supuesto, con una dama de compañía y en sus propios términos.
"No le diga que yo le he escrito.
Si lo desea, puede visitarnos en Rudolstadt en el verano.
Nuestra madre, que vive conmigo y con mi esposo,
sin duda sería muy feliz de conocer a un poeta tan famoso
cuya obra "Los Ladrones" se ha hecho tan notoria."
Permitiendo esos puntos tan lindos. Una impresión en relieve como esa
ofrece más contraste y zonas oscuras más grandes.
¡Listo!
Charlotte, mira esta tipografía Didot de Francia.
Es muy nítida.
Las letras parecen impresiones.
Es revolucionario. Su claridad facilita la lectura.
Imagina que un día todos pudieran leer y comprar un libro.
Pagar por uno.
¡Que los libros un día pudieran ser accesibles para todos!
¡Ideas encuadernadas para todos!
Una idea así me deja todo mareado.
Creo que la humanidad va a evolucionar a
través del conocimiento y la visión de la verdadera belleza.
Ambos, Charlotte, veremos un nuevo mundo en nuestra vida.
Tienes un agujero en tu chaqueta. Aquí también.
Dámelo. Voy a arreglarlo.
La tendrás de vuelta la próxima vez. Adiós.
Adiós.
- La señora la llama. - ¿Qué pasa?
Recibió una carta de Italia, de Goethe.
¡Del señor Von Goethe! ¿Cuándo?
Esta tarde, cuando usted estaba fuera.
Él no va a volver. No volverá conmigo.
Salgan. ¡Salgan!
Tal vez esas experiencias hicieron sentir a Charlotte que el sacrificio
y la pérdida, prevalecen en la mayoría de los amores.
Charlotte sentía por su madrina no sólo simpatía,
sino admiración por el camino difícil
que había escogido en su relación con su gran amigo, Goethe.
Ahora escucha la música de la tragedia.
Es la tragedia del amor, la tragedia
del matrimonio la que parece decirle:
"No fuiste hecha para grandes sentimientos como estos,
pequeña Charlotte von Lengefeld."
VERANO DE 1788, RUDOLSTADT.
Así que cuando su hermana propone invitar a Schiller Rudolstadt
ese verano, para evitar el aburrimiento, ella está de acuerdo.
Y Schiller acepta.
Incluso un día antes de su llegada había una expectativa emocionante.
¿Cuál es el problema?
Me temo que espera mucho de nosotros. ¿Qué pasa si se aburre?
No te preocupes. Vamos a ver qué sucede cuando llegue.
Debe enviar un mensaje por la mañana diciendo cuándo podemos esperarlo.
Va a querer trabajar hasta el mediodía.
Entonces, esperaremos por él en la tarde
y lo veremos caminando a lo largo del río.
Vamos a ver cuánto tiempo se lleva esa persona
para llegar del puente hasta aquí. ¡Comenzando ahora!
Él es muy lento. Schiller camina diferente.
Bueno, vamos a deducir algún tiempo.
Cuando lo veamos por el camino, pondremos
un par de libros nuevos sobre la mesa.
Allá también. Unos diferentes todos los días.
Si el clima es bueno servimos bebidas en el jardín.
Mamá dijo que deberíamos recibirlo en la casa principal.
- ¿Por qué? - Ella se avergüenza de su casa.
Nuestra casa tiene el olor de mi marido.
Mira, ahora estaría cerca del puente.
Tienes tiempo para ponerte la peluca.
- ¡Yo nunca uso pelucas! - O retocarte de rojo las mejillas.
¿Dónde está ahora?
- Cerca de la orilla. - Podría vernos.
¡Aléjate de la ventana!
Él no debe saber que estamos esperando.
- No. - Dale la espalda mínimo.
Estamos felices, no desesperadas por verlo.
Las mujeres no pueden ofrecer leche agria, ¿sabes?
¿Lotte?
Discúlpame, la confundí con otra persona.
No esté tan decepcionado, señor Schiller. Aquí está.
- Pero la que está es Lollo, no Lotte. - Llegaste un día antes.
- Lo sé. - No seas tan severa.
- Gracias. - ¿Y el cuarto en Volkstedt?
- ¿Es bueno? - Sí.
A pesar de mi precipitada llegada.
La gente es muy agradable. Ya tomé café.
¡Es increíble como pude confundir las fechas así!
Sí, increíble.
Ahora debemos pensar en nuestra madre.
Adornado, la precisión del color es excelente.
Este será el primer volumen de escritos sobre silvicultura
del fallecido señor Von Lengefeld. La copia en bruto ya fue impresa.
¿Esta es la letra de su padre?
Muy expresiva.
Mi marido estaba paralizado de un lado debido a un derrame cerebral.
Después de eso, tuvo que adaptarse a escribir con la mano izquierda.
De ahí, su expresividad.
Uno a veces no puede descifrar los garabatos.
Querido, este asunto es sólo para familiares próximos.
- Por favor. - Sí.
¿Usted vive en la casa de enfrente, señora?
No. Pero recibo a los invitados en casa de mi yerno.
Él está fuera, en Berlín.
- ¿El señor Von Beulwitz es rico? - Viene de una familia adinerada.
Ahora tiene un buen puesto como tesorero del Príncipe Schwarzburg.
Y sí, como puede imaginar, señor Schiller...
No se puede decir que esas brillantes perspectivas fueron un obstáculo
para su unión con mi hija.
Bueno, él es bien amable, pero no tiene gusto y no hay dinero.
¡Parece un mendigo!
Lollo, no te mandé a la corte de Weimar
para conseguir un poeta pobre.
¡Tal vez piensa que tiene que ganar algo aquí!
¡Yo no tengo que mentir para ser un buen partido, mamá!
Todo el mundo sabe que no comemos en platos de oro.
La amabilidad del señor Schiller que estoy autorizada a experimentar
no es calculada.
Es un gran poeta. Estoy orgullosa de que se quede con nosotros.
Lo considero un amigo.
Perdóname, querida.
Me olvidé que la herida de tu alma está aún fresca.
¡Mamá! El hombre habla francés.
Sí, hablo francés.
Porque el francés es la lengua de los grandes...
De la Ilustración.
Entre los logros más nobles está un nuevo enfoque
de la naturaleza y sus maravillas.
Su marido, como administrador del bosque del príncipe,
era un faro de progreso en ese aspecto.
Ha visto las bendiciones de la naturaleza con los ojos recién lavados.
La fama del Conde von Lengefeld se
extiende incluso ante el rey de Prusia.
Mi marido no era un conde.
Y no hay necesidad de adulación.
Quiero ver el futuro de mi hija en colores brillantes, señor Schiller.
- Sí, eso es comprensible. - Cuando mi marido murió...
Charlotte me preguntaba todos los días,
tenía ocho años de edad en esa época:
"Mamá, ¿somos pobres ahora?"
Yo le decía: "¿No puedes diferenciar entre nuestra pobreza
y la de la gente común? Seremos pobres cuando quede
apenas uno de nuestros 12 juegos de comedor de 26 piezas.
Seremos pobres cuando tengamos que
vivir en una casa donde cada uno de nosotros
tenga un sólo cuarto y apenas tres sirvientes."
Eso es lo que yo le respondí en ese entonces. ¿Y ahora?
¿Qué nos queda?
La casa del fondo.
Señor Schiller, mis hijas merecen una vida sin preocupaciones.
- Italia. - Sí.
Él está allá.
Yo nunca llegaré allá.
Ya está camino de vuelta.
Cuando dejé a la señora Von Stein en Weimar
su última carta vino de Meran.
"Cada tarde, las hermanas me veían en un puente sobre el Saale
en la fecha indicada fuera de la ciudad y me llevaban a su casa
el resto del día y de la noche. Como si fueran dos diosas del río.
Como si estuviera a las puertas de algún
paraíso desconocido, que se abriría para mí un día.
Nos dimos nombres secretos.
Nombres de guerra, como dicen los franceses.
Charlotte era "Sabiduría" Caroline: "Ardor."
Disculpa, Wilhelm, sé que te prometí una tragedia clásica
y media docena de largos y bellos poemas, si me encontrabas
una mujer con una dote de 12 mil táleros.
Ahora estoy feliz y confundido.
Las hermanas Lengefeld no tienen dinero tampoco.
Pero el verano y ese río...
¿Me perdonas si vuelvo sin obras maestras, pero
con dos llamas en mi corazón?"
¡Cachorro!
- ¡Socorro! ¡Socorro! - ¡Se está ahogando!
- ¡Socorro! - ¡Dios mío, se está ahogando!
- ¿Dónde? - ¡Socorro!
¡Se está ahogando!
- ¿Él sabe nadar? - ¡Socorro!
¿Sabes nadar?
¡No!
Ven.
¡Ven acá! ¡Ven conmigo!
- ¡Schiller! - ¡Ida!
¡Ida!
- ¡EL niño! - Voy a sostenerte.
- ¡Por aquí! - ¡Lleva al niño!
¡Toma su mano! ¡Toma su mano!
Fritz, estoy aquí.
¡Fritz!
¡Te tengo!
¡Sujétate fuerte!
¡Ida! ¡Ida!
¡Ida Marie!
Vamos a llevarlo a casa.
- Tienes que quitarte la ropa. - Estoy bien.
¡Tienes que entrar en calor!
No seas tonto, puedes morir.
Mantenlo caliente.
"//", significa que Schiller...
Reconoce el acto benevolente del "Triángulo", que eres tú.
El "Círculo", eres tú.
Señor Schiller, visitas.
- Gracias, señor Schiller. - Muchas gracias.
Reconoce nuestro acto benevolente y una vez más las dos barras.
- Que significa, él. - Espera repetir el acto.
Círculos y triángulos, es un código.
Necesitamos varias cartas para descifrarlo.
No hay problema. Ellas reciben dos por día.
Intentaré memorizar los símbolos hasta que la siguiente carta llegue.
Sus hijas pueden haber modificado el código para entonces.
¿Qué es toda esta tontería? ¿Todos se han vuelto locos?
La llama, señora. ¡Cuidado!
- ¡Tonterías! - ¡No deben darse cuenta!
Dos cartas.
Schiller con mucho gusto usaba las dos manos para escribirle
a Caroline y Charlotte, dos veces al día.
Estaba interesado en evitar cualquier
tipo de competencia entre ellas.
así que les envía las mismas noticias.
Les escribe que había elegido un hijo de la tierra endeble
cuya salud en cada primavera u otoño se exponía a graves ataques.
Que ahora le estaba médicamente prohibido entrar en el agua,
elemento de las diosas de los ríos.
No sabía nadar, cosa que ellas mismas habían visto.
"Querido, el acto fue pospuesto por el momento.
Las artistas..." Escribe un círculo y un triángulo, se refiere a nosotras...
"fueron forzadas a encontrar otro lugar para un nuevo escenario."
¡Aquí estamos!
"La rebelión de los Países Bajos."
Hace calor aquí.
¿Qué es eso?
¿Señora von Kalb? Ella está casada, ¿no?
- Sí, como el señor Von Kalb. - Lollo, toma, lee esto.
"Estimado joven maestro..."
¿Qué nos quiere decir?
"Una buena esposa con la que quiere
tener una pasión de unión eterna."
"No debe haber una unión eterna sin pasión."
¿Cuál es la naturaleza de su relación con
la señora Von Kalb? ¡Acusado, rápido, rápido!
- Su marido me respeta mucho. - Es verdad.
Una aprobación tácita en la corte no hace esto un insulto mejor.
No estoy pidiendo la absolución.
No me importa la corte de Weimar. No es mi mundo.
Ironía, coquetería, soy muy simple para todo eso.
No eres simple. Eres honesto. Eso no es lo mismo.
Lollo, no me puedo imaginar que te guste el aire enrarecido de Weimar,
incluso si fue ahí donde nos conocimos.
¿No es una necesidad financiera la que
nos empuja al mundo de las notas falsas?
¿Las mentiras, el escenario antinatural de la corte?
Nos sofocamos en esa sociedad.
Luego no sabemos lo que sentimos o lo que queremos.
Está demostrando remordimiento.
Un sujeto como yo gana de la vida lo que menos esperaba.
Las amo a las dos. Caroline, Charlotte.
No puedo imaginar alejarme de ustedes.
Perdónenme.
¡Caroline!
¡Mamá!
Tenemos que conversar. Vengan. ¡Inmediatamente!
Tú te quedas aquí. Hablaremos luego. ¡Entra ahora, Caroline!
El hombre que ilumina sus escaleras con tanta moderación
que rompe los huesos de uno, también se sintió inclinado
a escribirme una carta. Para, eso duele.
- ¿Qué sucede? ¿Qué pasa? - ¿La señora se cayó?
Sí, pero no necesito de ustedes. ¡Fuera! ¡Fuera!
Él oyó en Berlín, Dios sabe si es verdad, pero no importa...
que el señor Schiller es un invitado en
nuestra casa y también que el ánimo
es de alegría mientras él está fuera.
Demanda que te recuerde considerar tu reputación
y tu matrimonio.
¿Por qué no me escribió a mí?
¡Habla francés, Caroline!
No quiero a cada sirviente repitiendo esta conversación.
¡Cierra la ventana!
¡Los juegos infantiles que juegan!
Cartas en un lenguaje secreto.
La vergüenza pública con la niña en el río la semana pasada
de la que cada idiota de Rudolstadt oyó
hablar, incluso hasta la familia del príncipe.
¿Qué más podíamos haber hecho? ¿Dejar que la niña se ahogara?
- El señor Schiller... - ¡El señor Schiller!
Ese señor Schiller es...
¿Sí?
Caroline, tu matrimonio con Friedrich von Beulwitz nos salvó.
Nunca olvidaremos eso tu hermana y yo.
Sé que fue difícil para ti.
No fue un matrimonio por amor, sino por necesidad financiera.
Tu hermana y yo estamos eternamente agradecidas contigo.
- No, yo... - Si quieres...
Limpiamos tu salón con las rodillas desnudas.
Pero no comprometas tu matrimonio.
Tendríamos que pedir limosna las tres.
No.
Sé que eres infeliz con esta unión.
Tu esposo es un elefante diabólico.
No sabe nada sobre las mujeres.
Además de eso, quiere una docena de hijos,
pero sólo porque no recibiría la herencia de su padre de otra forma.
Sí y no.
No es sólo eso, él me sigue molestando.
Entiendo.
Pero un divorcio, si eso es lo que tenías en mente...
Está fuera de discusión.
Es importante cuando se ama, que
hayan obstáculos para ser superados.
Ven.
Ven.
Charlotte, ¿recuerdas la maravillosa fuente Didot en Weimar?
Mira todas estas torpes letras alemanas.
La impresión francesa es mucho más avanzada.
Aún estamos al nivel de la Guerra de los 30 Años.
Hay noticias.
Las dos hermanas y su madre están por heredar una suma sustancial
de un fallecido comerciante muy rico de Batavia.
Un hombre que no sólo había sido un comerciante muy exitoso
sino también una eminente autoridad
en el estudio de los monos de la selva.
Caroline y Charlotte inmediatamente hacen
planes para el esperado dinero,
el objetivo del cual es una feliz vida con Schiller, como un trío.
Un día escribiré un libro también.
Sobre el amor que los tres nos tenemos. Lo llamaré:
"Debajo de las Cascadas."
Caroline recuerda a su hermana el juramento secreto que hicieron
el 11 de mayo de 1783, cinco años antes,
en el viaje de ellas a Suiza.
Allí, en el torbellino de las Cataratas de Schaffhausen
bajo los ojos de su futuro marido.
Caroline, de 17 años, hizo a Charlotte
jurar que nunca se separarían.
Que ella, Caroline, aceptaría el matrimonio arreglado con von Beulwit
para tener una vida libre e independiente.
Para organizar festividades, y recibir artistas.
Pero encima de todo, ellas jamás se dejarían la una a la otra.
¡Te lo juro por el espíritu del agua que ruge!
¡Lo juro! ¡Por el espíritu del agua que ruge, lo juro!
Lollo, debemos hacer un plan. Dejaremos que mamá tenga su
herencia de Batavia, con la condición
de que la use para hacer otra casa.
Weimar sería lo mejor. Ella siempre quiso ir allá.
- ¿Sola? - Tal vez con Knebel.
Ella no lo quiere.
¿Qué está pasando allí ahora? ¿Qué es esto?
Tú te mudarás conmigo y Schiller podrá visitarnos cuando quiera.
¿Y mi posición como señora Von Stein?
Goethe podría regresar cualquier día.
Estoy conmovida como nunca antes.
Yo lo amo, así como tú.
Abrázame, nunca me dejes ir. Odio Weimar.
¿Cómo explicaremos nuestros encuentros?
Tu marido no permitirá un libre pensador o una competencia masculina.
Tenemos que convencer a Beulwitz de que él no es una competencia.
Y que Schiller ha elegido entre nosotros.
Haré cualquier cosa por ti.
Ustedes dos se casarán para salvar el amor que los tres compartimos.
¿Mamá lo permitirá?
Eso es interesante, pero...
Huele.
- Pica. - Sí, pero huele bien.
Señora, serénese.
Aquí fue donde crecimos. Cuando mi padre murió tuvimos que venderla.
Unos años atrás el nuevo dueño cayó en bancarrota y se mudó.
En la primavera la casa se quemó.
Escuchamos de eso, pero no habíamos visto la casa aún.
Mamá, con la herencia de Batavia podrías comprarla y reconstruirla.
- ¿Y quién viviría aquí? - Tú.
- ¡Tú! - ¿Yo? ¿Sola?
Ahí era donde estaba la espineta.
El retrato de papá estaba aquí.
Regresen, regresen. Iremos allá atrás. Aquí está bien.
Nuestra habitación estaba arriba.
¿La mesa del comedor no estaba aquí?
Yo sé lo que están planeando.
Quieren librarse de mí y de la herencia.
¡No, no!
Cuando el cielo estaba de ese color mi madre solía decir:
- "Los suecos están viniendo." - "Los suecos están viniendo."
Es interesante. Eso fue lo que se quedó en las personas.
Los suecos y sus ataques repentinos
que comenzaban con llamaradas pesadas.
¡Que época, la Guerra de los 30 Años!
Quiero escribir sobre eso luego de "La Revuelta de los Países Bajos."
Pero he sido muy perezoso, no está apenas empezado.
No fue perezoso, estaba distraído.
- Y estaba enfermo. - Tan enfermo,
que tenía que escribirle dos carta a cada una todos los días.
Entonces dígame, Schiller, cuando nos va a instruir
sobre el significado de las dos barras, el triángulo y el círculo?
¿Nombres? ¿Personas que conocemos?
Estamos esperando ansiosamente la solución.
Knebel, no somos lombrices de corte que necesitan maquinar
y jugar a las escondidas.
En nuestra familia, todas las emociones están abiertas.
Sólo tiene que aprender a verlas y sentirlas.
Estamos disfrutando un momento en nuestra antigua casa.
A pesar de la tristeza, también es enriquecedor
estar cerca de nuestra infancia y nuestro padre.
Tenga la gentileza de no echarlo a perder.
# Cuán bien me siento en la noche.
# En la noche, la noche...
# Cuando las campanas suenan para reposar.
# Cuán bien me siento en la noche.
¿Usted tuvo un hogar feliz, Schiller?
Era pequeño.
No nos daba mucho tiempo para pensar en ser feliz.
Cuando miro hacia atrás, se siente como un buen lugar.
A veces me dejo vencer por el deseo de regresar a Württemberg.
La prohibición del Duque contra mí ha durado mucho tiempo ya.
¿Cuánto tiempo exactamente?
Tuve que huir de mi tierra natal hace 6 años.
Pido disculpas por preguntar eso. Fue insensible de mi parte.
Hay una inquietud en el aire.
Sí, el verano se está yendo y nos está diciendo:
"Tengan buena memoria de mí".
¿Charlotte? ¿Charlotte von Lengefeld?
¿Sí?
Un mensaje para usted de mi señora.
Debo reunirme con Frau Von Stein en Kochberg de inmediato.
Goethe regresó y se anunció para mañana.
¿Goethe volvió?
Insista que regrese a finales de agosto.
¿El regalo para la señora von Stein?
¿Lo empacaste? ¿Y los vestidos? ¿Los vestidos de fiesta de Charlotte?
- Schwenke, ¿estás seguro? - Sí, señora, estoy seguro.
Perdóname.
- ¿Los empacaste? - Sí, empaqué los sombreros, señora.
Confía en mí, todo resultará como lo hablamos.
- ¡Señora! - No me extraña que olvide cosas.
¡Mi querido amigo!
- Padre Nuestro que estás en los Cielos... - Salúdame a tu marido.
- ¿Cuándo llegarás? - Mañana en la tarde.
Cuando haya terminado, apague las velas y vaya a la cama.
Ve a dormir, Wilhelm. No te necesitaré.
Y llévate la luz contigo.
Buenas noches.
Por favor, lee lo que coloqué encima de la mesa para ti.
Es el inicio de una novela corta mía.
Me gustaría tu honesta opinión.
Para acelerar tu honestidad, haré un poco de ponche.
Es la receta de mi madre.
Decimos que quien la beba, hablará la verdad sin chistar.
Originalmente, mi madre sólo quería revelar la receta en su testamento.
Pero la balbuceó en una siesta por la tarde. Yo lo escribí todo.
No hay nada especial en ella, todo es una cuestión de cantidad.
¿Qué harás con el secreto?
- ¿Dejárselo a tus hijos? - No tendré hijos, lo siento.
Pero si fueras a tener alguno, Fritz, le daría la receta a ellos.
- Si son buenos niños. - Hijos...
Nunca pensé en ellos.
Ahora tu crítica.
Fabuloso. Escrito de modo simple pero profundo.
Mis únicas quejas son detalles menores que puse en esta nota.
Tienes una prosa magnífica, Caroline.
Los colegas del sexo masculino estarán sorprendidos.
Te digo la verdad.
Debo evitar que este elogio me suba a la cabeza.
Mi hermana te ama.
Yo te amo también.
Sí, amo a mi hermana. A ti te amo también.
Eres difícil de descifrar.
¿Yo? Soy un libro abierto. Al contrario de Charlotte, yo hablo todo.
¿Me amas un poco, así como amas a mi hermana?
¿De qué te serviría que te contestara eso?
No me sentiría tan pequeña en presencia de ustedes dos.
Ve con Charlotte a Weimar. Ofrécele casarte con ella.
Serás feliz.
¿Qué hay de nosotros?
No renunciaré a ti.
Y en agradecimiento por tu elogio,
puedo ofrecerte un aumento de nuestra amistad esta noche.
Pero...
No me desvestiré. Espero a mi marido en cualquier momento.
Si dice que estará aquí en la tarde, llegará en la mañana.
"Ya está." ¿Sí?
¡Rápido, señora!
Su madre se encontró a su marido en un coche esta mañana.
Me envió adelante en secreto.
¿Él sospecha algo?
Su madre dijo que lucía sombrío.
¡No! ¡No!
¿Sombrío? ¿Dónde aprendió esa palabra?
Somos nosotros.
- ¿Te estoy lastimando? - No, no.
Todo es muy agradable.
- ¿Dónde está mi esposa? - Durmiendo.
Quédese, iré a buscarla.
Ella duerme en la casa de atrás, en el cuarto de su hermana.
¿Extraña tanto así a Charlotte?
Deja, va a pasar.
Amor de mi vida, ahora vete para que puedas volver.
¿Cuándo?
¿Cuándo?
"Anoche, o mejor esta mañana...
Las cosas estaban fuera de mi control.
Y esta noche podría ser invitado a una cena en la tarde,
por Rengmann, el doctor que me está tratando aquí."
"Pero después, intentaré salir a escondidas para verte.
No, te lo imploro, aléjate de nuestra casa hoy y los próximos días.
Pero estás invitado a venir el próximo domingo, porque entonces,
si leo todas las señales correctamente, conocerás a cierto hombre
que ha estado evitándote hasta ahora."
Creo que acabó de decir: "mundo."
No, dijo: "ancho."
Necesitas un lector de labios.
Schiller está vistiendo su traje
como si se lo hubiera encontrado en una pila de estiércol.
- Sí, pero no fue barato. - Pero fue de segunda mano.
¿Debería haberle comprado uno nuevo?
¡Poetas! No importa cómo los vistas,
continúan pareciendo mendigos.
Muestra un poco de generosidad. Después de todo, son genios.
¡El Príncipe!
Aquel a la izquierda es Schiller.
Esos dos están entre las personas más importantes de nuestra época.
Cuando dos grandes poetas se encuentran por primera vez,
un húmedo sol de final de verano brilla en Saale.
Schiller se queda paralizado, y Goethe habla con detalles
para vencer la incomodidad entre ellos.
El más joven se siente como si estuviera de pie
ante una roca empinada.
Charlotte, que había venido a Rudolstadt
con la señora Von Stein por un día, deja a su hermana diciendo:
"Ese no fue el día más feliz de él.
En el futuro debemos protegerlo y apoyarlo cuando esté solo."
Caroline concuerda con ella.
Aquella misma noche, Goethe parte para Weimar
con Knebel y Madame Stein, citando un negocio importante.
Eso deja un tono en el aire que infunde en Schiller
una impresión de rechazo y falta de reconocimiento.
"La presunción de los veredictos de la Inquisición sólo podrían
ser superados por la deshumanización de su aplicación.
Unido a lo risible y terrible,
se ahoga la piedad en burla y desprecio.
Con pompa el criminal fue llevado a su lugar de ejecución,
una bandera roja guiaba el camino.
El toque de las campanas acompaña la procesión.
Usted habría pensado que era un cadáver siendo llevando a la tumba.
En cambio, era un hombre vivo
cuyos tormentos sirvieron para
entretener horriblemente a las personas."
Perdónenme, voy a parar aquí.
¿Nos divertirá ahora con detalles de
una ejecución durante la Inquisición?
No, ruego su perdón.
Estoy profundamente impresionado.
Su lenguaje tiene claridad y vigor.
¿Dónde se puede ordenar el libro?
El libro sale durante el otoño en Weimar.
¿Por qué no está enseñando en Jena?
¿O Berlín? Nadie describe la historia en alemán como usted.
Al menos, no he leído nada parecido.
Tan literalmente verdadero.
De hecho, apliqué para Jena.
Este libro o la investigación de él,
fue la base para mi obra "Don Carlos."
Su arte incluso asusta a nuestro Gigante de Weimar.
Es por eso que se fue de aquí con tanta prisa.
Mi querido señor Wolzogen, no hay necesidad de promover a su amigo.
Él me ha puesto bajo su embrujo.
¿Me puedo retirar? Hoy estoy teniendo problemas para hablar.
No quiero ser una carga para ustedes.
Bueno, no tiene buenos modales.
- ¿Soy tan aburrido? - No, el resto de nosotros lo somos.
Tú le mostraste tu admiración. Gracias.
Pero estoy cautivado con su escritura.
Veré si su dolor de muela no hizo que
nuestro amigo se cayera por las escaleras.
Friedrich.
Lo siento.
"Propóngale matrimonio a "Triángulo" en Weimar. No lo olvide.
Eternamente agradecida, "Círculo."
Habiendo regresado a su vida de poeta en Weimar,
Schiller es reprochado por sus preocupados amigos.
Especialmente el leal Kõrner.
Te aconsejo no terminar tu relación con Madame von Kal.
Quiero sostenerme por mí mismo.
- Y para de gritar. - Lo que tú necesitas,
es tiempo libre sin preocupaciones.
Es precisamente lo que von Kalb te dio.
Es obvio que no puedo dejar ninguna decisión sobre cómo comportarme
dependiendo de consejos.
Nunca conociste a las hermanas.
Toda amargura en mi vida tiene una sola causa: Mi soledad.
Pensé que no estaba hecho para amar.
Pero este verano empecé a dudar de eso por primera vez.
Me hizo feliz.
Ven aquí.
Es por eso que le pregunto a solas y delante de Dios
si tiene la más mínima inclinación de convertirse mi esposa.
Sí.
No.
¿Qué pasa?
¿Usted me ama?
¿No dije eso?
Charlotte, sí, es la verdad.
Pero, ¿el amor lo atormenta así?
Es la herencia de Batavia.
- ¿Qué tiene que ver? - Me impide mostrarte mi amor.
El pobre mendigo dentro de mí se siente como un caza fortuna.
Mi amor por ti es firme y verdadero.
Puedes confiar en mí como un árbol
que luce fuerte y reverdece todos los días.
Por ti.
Nunca pensé en que me fueras a lastimar.
Sé libre conmigo.
Sé conmigo como quieres ser.
Mi Charlotte. Ahí está otra vez: La modestia y la sabiduría.
- Con nosotros y Dios de testigo... - ¿Sí?
Estamos comprometidos.
Es nuestro secreto.
Me aseguraré de tener la aprobación de mi madre.
No le diré a nadie. Ni siquiera a mi amigo.
Pero una persona debe saberlo.
"Me aseguraré de que ningún criado pueda sorprendernos.
Madame aún sigue en Kochberg, así que nadie sabe nuestro secreto.
Tú, querida Line, eres la única que lo sabe.
Con orgullo te digo que no hicimos el papel de tontos.
Pero un hombre arrodillado es una extraño espectáculo.
Tuve que acompañarlo para que no se viera ridículo."
"¡Estoy tan feliz!
Iré en breve, entonces nosotros tres podremos celebrar en secreto.
Pero mantenlo oculto por ahora
para que nadie suelte la lengua al respecto.
¿Quieres hablar con mamá de nuestro matrimonio?
¿Cuándo hablarás con mamá?"
"No he conseguido hablar con ella desde que regresó de Weimar.
Sus ojos le dolían y estaba de mal humor.
Quería irse con Knebel, pero los caminos estaban inundados
y no pasaban los carruajes. Ella estaba furiosa."
"Fritz y yo nos vemos a diario. Somos muy cariñosos.
¿Cuándo hablarás con mamá? ¿Cuándo vas a venir?"
"Lollo, nuestro pacto sigue en pie de que compartiríamos todo.
¿No?
¿Yo comparto contigo y tú conmigo?"
"Fue nuestro juramento en las Cascadas de Reno."
"¿Pero permanecerá? ¿Va a permanecer, Lollo?"
"¿Crees que Fritz será aceptable para mamá?
Su inminente profesorado en Jena
ahora está siendo discutido abiertamente aquí.
¿Está pequeña seguridad financiera lo hará elegible para mamá?"
"Yo no le diría a ella aún.
Él no tiene una cita oficial en Jena.
Y sabes que la herencia de Batavia le costará
más en honorarios de abogados que lo que traerá la fortuna.
Calma...
¡Qué desastre!
"Caroline."
Felicidad...
Fritz...
Amor...
"Dime, Fritz, ¿qué pasó entre nosotros?
Existe algo, puedo sentirlo.
No puedo soportar una acumulación de nubes.
Entre los dos debe haber cielos azules."
"Querida Caroline, estoy feliz por Charlotte,
pero anhelo verte, hablar y reír contigo otra vez pronto.
Los mahometanos voltean a la Mecca cuando rezan.
Compré una nueva mesa para poder mirar a Rudolstadt,
sentado en mi fe y mi profeta.
Pero en lo referente al próximo verano, debo ir a Jena como profesor,
así que perderé el control de mi tiempo."
"Entonces iré contigo y me lanzaré a tus brazos."
¿Te gustaría un hijo el próximo verano?
"Nunca me escribes de vuelta, Line.
Está claro ahora que irá a Jena. Él te escribió hablando de eso.
Respóndeme. Querida, respóndeme."
"No puedo decirle a mamá ahora.
Su queja por el ojo está empeorando.
A pesar del sol del otoño, su ceguera permanece.
Y con Knebel lejos, ella está enojada.
No puedo preguntarle ahora.
Temo que estoy encinta de Beulwitz. Me está volviendo loca."
Querida Charlotte, ¿en qué estás pensando?
En la primera vez que Schiller pasó por mi ventana.
Cuando los árboles aún estaban verdes.
Sí. Y desde atrás
podías ver cuán desgastado estaba su saco.
Tenemos un compromiso secreto.
- ¿Desde cuándo? - Desde septiembre.
Cuando estabas en Kochberg y regresé antes,
nos encontramos en el salón y nos juramos nuestro amor.
- ¿No lo quieres mantener más en secreto? - Sí quiero.
¿Entonces por qué me lo cuentas?
Cuando vayas a casa ahora, ¿lo verás allá?
No, lo veré en Jena cuando se presente.
Entiendo. Finalmente consiguió el cargo de profesor.
¿Cuándo le pedirá tu mano en matrimonio a tu querida madre?
Mi hermana iba a preparar el camino, pero...
Pero aparentemente todo el asunto está en el aire, ¿no?
Y tu hermana parece un poco inconstante.
Yo amo a mi hermana. Admiro...
¿Y el señor? ¿El propio Schiller?
No más secretos.
Oblígalo en público. O te dejará plantada ese Schiller.
Grandes mentes pueden drenar un alma.
Querida, el hombre es un plebeyo y no tiene un centavo.
Eso es lo que dice mamá, pero ¿cuál es el significado del amor?
¿El significado del amor? ¿Para un artista? ¿Un amante masculino?
Por lo que sé, hay otras señoritas en la ciudad
quienes reclaman a Schiller y harán esa reivindicación en público.
¿El gentil toque de mis manos no bastó?
¿Debo cortármelas?
No te lastimes. No puedo soportarlo.
Pero todo se terminó. ¡Todos estos años!
Nadie puede quitarnos nuestros años juntos.
- Es un tesoro que podemos aprovechar. - ¡Fritz!
¿Por qué no me dijiste que te habías comprometido?
¡Así lo hubiera sabido antes que todos los otros!
- Es humillante. - Era un secreto.
¿Un secreto?
- ¿Es una broma? - En Weimar lo es, aparentemente.
Continua humillándome de cualquier manera.
Te pagaré una renta anual vitalicia por eso.
Mi esposo se olvidará de sus celos y sus lisonjas.
¡Todos nuestros años juntos!
¡No pueden terminar! Primero en Mannheim, ahora aquí.
Viniste aquí por mí, recuerda eso.
Vine aquí luego de que fuera exiliado porque no sabía donde ir.
No está bien. Tu matrimonio, mi dependencia, no puede seguir.
¡Sí puede!
Quédate conmigo por otro año. Luego de eso me suicidaré.
Hago esa promesa. Serás libre y recibirás mi herencia.
No puedes estar hablando en serio.
Lo pondremos por escrito.
Sólo recuerda lo que el poeta dice:
"Soy un ser humano también, dice el polvo.
Soy un espíritu también, dice el universo."
¿Madame von Kalb? ¿No está casada? ¿O estoy engañada?
No, no. Ella está casada.
Lollo, toma, lee esta.
"Te advierto enfáticamente sobre el lado oscuro de Schiller.
Es infiel. Visita casas de mala reputación.
Se queda con el dinero de otras personas sin dar gracias.
Se pone las ropas del marido de sus
amantes abiertamente y las empeña.
No estoy diciendo que se las roba.
Junto con su genialidad que puede tocar el alma,
y junto a su vulnerabilidad, existe un desenfreno fundamental
en él que se debería repeler."
¿Charlotte?
Tus manos están heladas.
¿Por qué no subes? Hay una terrible corriente de aire aquí.
No, no puedo subir a tu cuarto.
Eso sería comprometedor.
He recibido una carta.
"Un amigo."
Voy a ver esto. Inmediatamente.
"Te advierto enfáticamente sobre el lado oscuro de Schiller.
Es infiel. Visita casas de mala reputación.
Se queda con el dinero de otras personas sin dar gracias.
Se pone las ropas del marido de sus amantes...
No estoy diciendo que se las roba.
Junto con su genialidad que puede tocar el alma,
y junto a su vulnerabilidad, existe un desenfreno fundamental
en él que se debería repeler."
¿Tú escribiste esto?
Su intuición y conocimiento de mi estilo de escritura
debería decirle que no fui yo.
"Desenfreno" es una palabra que no usaría.
Tendría que llamarme a mí misma de ese modo.
De cualquier forma, durante nuestra aventura,
violé todas las normas posibles: Morales, emocionales y físicas.
Así que es estúpido poner juicios morales como "desenfreno"
en mi boca.
Pero debo admitir que el escritor tramó eso contra mí muy bien.
Usted quiere creer que yo escribí esa carta
para así poder romper nuestra amistad.
Tiene que creerlo para así poder reorganizar su vida.
Aunque destruya así la mía.
Quiero regresarte tus cartas.
Y sé a quien debo agradecer por mi puesto de profesor en Jena.
Usted subestima mi influencia.
Muchos otros estuvieron involucrados.
Dalberg, el gobernador de Erfurt y Mainz.
Usted lo conoce.
Pero también el Consejero Privado
a quien impresionó en Rudolstadt...
y por último, pero no menos importante, el Duque.
Su buen acto sella mi etapa final hacia una vida independiente
como académico y autor. Les debo eterna gratitud.
"Line, estaba sorprendida conmigo misma.
Por lo bien que pude tramar todo el drama.
Sigo pensando que lo hice por ti también.
Me siento sucia. Te contaré todo."
¿Line?
No estoy embarazada gracias a Dios.
"Después de todas nuestras pláticas y encuentros aquí en Jena,
no puedo decir nada más y nada menos,
que asumiré mi cargo de profesor de historia
con orgullo y humildad el próximo año.
Mi primera clase ha estado pasando por mi mente
desde las 11 en punto de la mañana.
Y sigo pensando en nuestra noche en la casa Lengefeld
cuando dijiste viendo el crepúsculo: Los suecos están viniendo."
¡Yo dije eso!
No, tienes razón. Tú fuiste la que lo dijo.
- ¿De qué te ríes? - ¿Me estaba riendo?
- Te has estado riendo todo el día. - Perdóneme, pararé enseguida.
"Dale mis mejores deseos a tu querida madre.
Me la imagino sentada en el salón oyéndote leer esta carta.
Y cuando escuche esto,
le pediría que recueste su cabeza una vez.
Ella sabrá por qué y a quién le da su bendición, ¿no es así?
Entonces todo estará bien, mi sabia Lollo."
Lo que Dios unió, no lo separe el hombre.
Por cuanto, Johann Christoph Friedrich Schiller
y Charlotte Luise von Antoinette Lengefeld
han consentido en vivir para siempre juntos en matrimonio
y han testificado lo mismo delante de estas personas,
los declaro, marido y mujer.
En Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Viva!
PRIMAVERA DE 1789, JENA.
- Haz la parte del medio de una vez. - ¿Cuánto dormiste anoche?
- Cinco horas. - Eso es muy poco.
Pero profundo. Apenas podía despertarlo.
Un síntoma típico: Un sueño profundo antes del amanecer.
Abre la boca. Pon la lengua para afuera.
Aún no estás apto, hombre.
- No recuerdo haberlo estado. - Inspira y expira otra vez.
Bájate los calzones.
Tose.
- Nada de damas menores de 50 años. - Ya quisieras.
¿Las damas se dan cuenta de que las mujeres
están prohibidas de todos los edificios de la Universidad?
¿Qué? ¿Quieres introducir eso aquí también?
Esta es una respetable casa de huéspedes.
Sólo parejas casadas pueden vivir aquí.
- El hombre está desnudo. - Lo estoy.
Un aviso: Estamos completamente preparadas
para la prohibición de las mujeres durante la clase.
Schiller, ¿sabías que fuiste declarado muerto la semana pasada
en un periódico de Berlín?
Eso fue lo que lo hizo estar en forma otra vez.
"Jena. La querida de todas las musas alemanas,
el Consejero Principal Schiller, murió aquí."
- Estaba un poco irritado. - El doctor tuvo muchos problemas.
Como resultado, una sociedad de poetas daneses
quieren darme una mensualidad anual.
- La carta está en la mesa. - ¿Una mensualidad? ¿De cuánto?
- No recuerdo. - Pero es todo lo que importa.
Ahora, por favor, déjennos solos.
- Vayan delante. Falta una hora. - Sí, vamos adelantándonos.
No voy a huir, lo prometo.
¿Qué está buscando?
La clase inaugural de Schiller: "¿Qué es historia universal
- y por qué estudiarla?" - Ha sido reubicada.
En el segundo piso. Hay otra conferencia en el salón.
¿Qué es historia universal y por qué estudiarla?
Es una alegría y un honor explorar con ustedes, un campo
que ofrece al observador pensante, muchos temas educacionales.
Le ofrece al hombre activo del mundo, ejemplos maravillosos.
Al filósofo, conceptos importantes.
Y a todos, las ricas fuentes de los placeres más nobles.
Todo el campo general de la Historia y ver a tantos espléndidos jóvenes
cuya sed de conocimiento los ha reunido aquí,
mientras que en medio de ellos, muchos genios de la nueva era
están presentes, haciendo de mi deber un placer.
¡Muy bien!
Es un gran regalo que les traigo.
¿Existe mayor regalo que la verdad?
¡Sí!
El campo de la Historia es fértil y extenso.
Su esfera contiene todo el mundo moral.
La Historia habla al hombre incesantemente...
"Los suecos están viniendo."
Generaciones de gente común han saludado el atardecer de este modo
cuando se extiende su hermosa línea roja en el horizonte.
"Los suecos están viniendo." Una imagen de horror.
Como un surco, el horror de la Historia,
en este caso, la Guerra de los 30 Años,
está grabada en la memoria, los sueños y el lenguaje de los hombres,
consciente e inconscientemente.
Pero todas las épocas anteriores tratan
de hacer nuestros actos más humanos
sin saberlo o no habiéndolo alcanzado.
De nosotros son los tesoros que la
mente y el ingenio, la razón y la experiencia
han finalmente traído luego de todo este tiempo.
Sólo la Historia les enseñará a apreciar esos valores.
El hábito y la posesión puede robarnos fácilmente nuestra gratitud.
Los valores preciosos, manchados con
la sangre de los mejores y más nobles,
que tuvieron que ser vencidos por el esfuerzo de muchas generaciones.
A pesar de las situaciones diversas
que les espera en la sociedad civil,
cada acto de servicio abre un camino hacia la inmortalidad.
Para la verdadera inmortalidad, digo,
donde vive el deber, incluso si el nombre del autor queda atrás.
El 14 de julio de 1789, a 1000 km
de distancia de Turingia, en París,
la Bastilla fue tomada por asalto.
Patrimonio de la humanidad, el deseo de la verdad,
la moralidad y la libertad de la que Schiller hablaba,
dio inicio a un capítulo nuevo y heroico ese día.
Pero para eso, el antiguo orden
mundial tenía que ser ejecutado primero.
Una de nosotras se esconde de él.
Una de nosotras va con él, sin que se de cuenta.
Y mañana le diremos quién pasó la noche con él.
¿Qué pasa?
Los dos te hemos estado esperando.
Cada uno a su manera. Yo quería ser un puente entre nosotros.
Vivimos en la misma casa, pero no como marido y mujer.
- Vivimos como hermanos. - ¿Por qué?
Nunca podría haber tomado al hombre que tanto amas.
Has hecho tanto por mamá y por mí.
Por ti, estaría dispuesta a vivir mi vida en las sombras.
¿Pero no lo quieres contigo?
¿Por qué no? Pensé que tú...
- Señora. - Gracias.
Te seguiré mañana en la noche en un carruaje.
Sí, haz eso.
"No nos vamos a ver por un buen tiempo, querida hermana.
El anillo de nuestro padre que mamá me dio ahora es tuyo.
Eres la mejor persona del mundo.
Pero ustedes deben encontrar su propio camino juntos.
Ya no me meteré más en su camino.
El cruel pacto que hicimos está nulo y sin efecto, Lollo.
Fui corta de visión, egoísta e ignorante. Perdóname si puedes.
Con amor siempre, Caroline."
¡Line!
¡Line, quédate conmigo!
¡Te lo juro por el espíritu del agua que ruge!
¡Lo juro!
¡Por el espíritu del agua que ruge, lo juro!
CUATRO AÑOS DESPUÉS.
EDITORA COTTA.
Vamos a suponer que fue así:
En un día empolvado de 1793,
Schiller se encuentra con su cuñada, Caroline,
nuevamente por primera vez.
Venga, le mostraré cómo se hace una matriz.
Mientras la evolución de la impresión se le estaba explicando,
donde los diseños de páginas eran quemados en un horno,
usando matriz de yeso, que luego eran almacenados,
permitiendo que incontables copias fueran hechas todo el tiempo...
Los panfletos que impulsaron la Revolución de París.
Mientras la impresora roncaba, Schiller escucha su voz
por encima del ruido de las prensas por un instante.
Pero inicialmente piensa que estaba alucinando.
Pero cuando realmente la ve, su corazón pierde una pulsación.
El señor Cotta tiene instinto para eso. Te llevaré con él.
Disculpe, Cotta.
Pasábamos rápido, no sabíamos...
¿Quién era aquel hombre?
¿No habla en serio? ¡Dalberg!
¿No fue su benefactor en Mannheim y Weimar?
Tengo que disculparme de inmediato.
Espera, él tampoco lo reconoció.
Lo que me trajo es tremendo.
Todos hicieron lo que les pidió y
escribieron artículos para nuestra revista.
Schlegel.
Fichte.
Humboldt.
Herder. Woltmann.
- ¡Y Goethe! - Lo sé. Estoy satisfecho también.
Un gran comienzo para nuestra revista
"Die Horen". Causará una sensación.
El futuro de Alemania.
Todos ellos participaron porque sintieron que el alma de la humanidad
está siendo esclavizada por el escándalo actual.
Solamente la búsqueda de la belleza puede liberarnos.
No hay discurso político ahí, sólo
estética e historia, arte y filosofía.
El modo en que debería ser.
Perdóneme por interrumpir otra vez.
Señor Dalberg, siento no haberlo reconocido.
Señor, Schiller, ¿usted aquí?
¡Mi querido Schiller!
- ¿Cuánto tiempo te quedarás en Tübingen? - Sólo una noche.
Tengo prisa, ¿puedo interrumpir?
- Claro. - Gracias.
Cotta, tengo la intención de dejarle algunas piezas que revisé.
¿Qué estás leyendo?
¿No me reconoces, Line?
¿Cómo debería hacerlo? No me lo haces fácil, no me saludas.
Tengo que disfrazarme aquí.
El Duque renovó mi prohibición hace un año, como sabes.
El Duque está gravemente enfermo.
No sabía que estabas en Württemberg.
- Charlotte no me lo dijo. - Ella no lo sabe, ni mamá.
El Duque está tan enfermo que habrá olvidado la prohibición
y cuál es tu apariencia.
Lo dudo. Me odiará hasta su último aliento.
No lo tomes tan en serio. El mundo gira, incluso sin ti.
Sin duda.
Entonces nos encontramos de nuevo:
Yo en el exilio y tú de regreso a casa.
¿Cómo está tu marido?
¿Beulwitz? Quiere deshacerse de mí. Más bien yo soy la que quiero.
Pero no logro hallar a nadie que me reciba.
Dalberg.
Nos apoyamos mutuamente. Agradece mi compañía.
Por ahora.
¿Qué fue lo que me preguntaste?
- Preguntaba qué leías. - "Clélie" de Madeleine de Scudéry.
- ¿La conoces? - No.
Nunca me interesó la literatura de las mujeres de la corte.
Contiene un mapa del "Reino del Amor."
Junto al río que desemboca en el Mar de los Peligros, hay aldeas.
Tienen nombres como:
"Carta de Amor", "Impaciencia", "Placeres Mutuos", "Anhelo,"
"Mensaje Secreto", "Indiscreción," "Traición", "Soledad."
Más allá del Mar de los Peligros se encuentra el País Desconocido.
Madame de Scudéry era una noble da Bretaña
que vino a tener gran fama en París hace 15 años.
Tenía muchos amantes, pero sólo su trabajo la hacía feliz.
Defendió un Reino de Amor, en el cual la pasión siempre manda
y donde las profundas simpatías del alma reinan.
¡Sólo esta vez! Deja que tu corazón me abrigue y tu cuerpo me proteja.
Sólo esta vez. Deja que tu corazón
me abrigue y tu cuerpo me proteja.
- Una última vez. - ¿Pero por qué?
Perdona mi deseo. No lo mencionaré otra vez.
- ¿Por qué una última vez? - Lo prometo.
Lo prometo.
DIE HÖREN, UNA REVISTA MENSUAL.
¡Anuncio!
¡Anuncio!
Karl Eugen, el orgulloso Duque de Württemberg está muerto.
¿Qué?
- ¡El Duque está muerto! - ¡Charlotte!
Mi venerado maestro.
Muchas gracias.
- Ahora no necesito esconderme. - Es Schiller.
He llegado a casa.
- ¿Cuánto más falta? - Hasta el cuarto o quinto piso.
- ¿Y usted quién es? - Ella es mi hermana.
- ¿Qué puedo hacer? - La partera está en camino.
Trae un poco de agua caliente y toallas para el parto.
Hay en el estudio.
No lo despiertes, por favor, ha estado trabajando toda la noche.
¡Apúrate!
- Tengo tanto miedo, Line. - Respira.
- Expire lentamente. - Lollo, tienes que gritar.
Sí, tienes que gritar. Grita o te pellizco los cachetes.
Lollo, respira más rápido.
- ¡Respira! - ¿No hay nada aún?
- Entre, por favor. - ¿Cómo va todo?
Así mismo, así. Así es.
Vaya esposa tiene.
¡Y qué hermana!
¿No quieres poner el anuncio del nacimiento en la revista?
¿Por qué no? Es buena idea.
El 14 de septiembre...
El 14 de septiembre de 1793, luego de 4 años de matrimonio,
Charlotte y Friedrich tuvieron su primer hijo,
Karl Friedrich Ludwig Schiller.
Como Caroline observó prontamente
ese día, de acuerdo al nuevo calendario francés,
era el día 22 del mes Frutidor, en el segundo año de la República.
Le di un poco más de dinero a ella.
El dinero es de Dalberg. Beulwitz nunca lo sabrá.
Lollo, no voy a volver con él. No puedo.
Ya no hay respeto entre nosotros.
Dejamos de ser una pareja hace años pero él se rehúsa a divorciase.
Lo hará. Sé paciente.
Sólo quédate con nosotros.
Hemos doblado el tiro de impresión.
Las personas nos lo están arrancando de las manos.
Va a ser mejor que la primera edición.
Querido Señor, hazlo regresar de buena salud con nosotras dos.
- Con los tres. - Sí, con los tres.
Amén.
¿Pero por qué?
¿Por qué por última vez?
¿Sabes qué? Parece que estás más alto.
Él está orgulloso.
Y lo puede estar.
Es un niño tan dulce.
¿Quieres un poco de té?
Realmente deberías pedirle algo de dinero a tu suegra.
- ¿Por qué? - Sus dos hijas
viven contigo ahora. Tú las alimentas, ¿no?
Quiero decir, ¿no tengo derecho a decir eso?
Aquella se la pasa todo el día aquí sin hacer nada de trabajo.
- Mamá, ya basta. ¿Qué es eso? - Te diré una cosa...
Caroline ha pagado tres táleros por semana desde que llegó aquí.
- ¿Y de dónde viene ese dinero? - No de su marido, obviamente.
El almuerzo está listo.
Disculpen el salir del trabajo por unas horas.
¿No comerás con nosotros?
No, gracias. Hay un poco de té en el horno, Lollo.
- Yo calentaré la estufa. - Ya hice eso hace horas.
Gracias.
- ¡Me mordió! - Como siempre hacías.
¡Dinero, dinero, dinero! ¡No empieces!
El número de alumnos en Jena ha bajado recientemente de 400 a 30.
Para por cada clase recibo cinco táleros menos que antes.
La audiencia va a caber en nuestra casa un día.
Fritz, el bebé está durmiendo.
Pase. Eso fue rápido. Entre, coma algo, siéntese.
- Muy amable. - Deje la puerta abierta.
Prometí a Wolzogen y Körner que escribiría, dentro de 5 años,
dos tragedias clásicas y media docena de poemas largos.
Si me pudieras encontrar un patrocinador rico.
Estoy harto de implorar.
Años después, Caroline recordará cuán
caliente estaba ese día de noviembre
cuando Schiller leyó el primer borrador de su novela.
El calor estaba aumentando en el piso del ático.
Ella tuvo dolor de cabeza toda la mañana.
Tu escritura en prosa es distinta a la de tus cartas.
¿Por qué Agnes von Lilien?
Haz las oraciones más cortas, Caroline.
Mira.
Esta cláusula relativa es redundante.
¿Por qué no pones el cuento del padre adoptivo en discurso directo?
A partir de aquí.
Tendría que poner todo en discurso directo.
No, no uses conceptos consistentes. Hazlo diferente todo el tiempo.
La literatura puede lidiar con las inconsistencias.
Y no adoptes ese tono fatídico femenino
cada vez que quieras generar tensión.
En la escena de la chimenea
el lector recibe todos los presagios sombríos
que necesita para esperar el capítulo ansiosamente.
Confío en tu talento.
Si confías en mi talento, entonces confiaré también.
AGNES VON LILIEN ANÓNIMO.
"Una gran casa iluminada me mostró el camino en la noche oscura.
Estaba en soledad rodeada sólo por unas pocas dependencias.
"Este es el lugar donde verás a mi madre, me dijo Charles."
¿Estás oyendo?
La madre.
"'Casi habíamos llegado a nuestro destino.
Una pequeña puerta daba a un largo corredor
escasamente iluminado por una sola lámpara.
Charles abrió una puerta lateral y me invitó a entrar."
"Entré en una habitación oscura.
Charles cerró la puerta detrás mío y me ordenó que esperara.
Unos momentos después, una puerta se abrió frente a mí,
revelando una luz tenue, y una voz me llamó..."
"Entra, querida Agnes, tu madre te espera impacientemente."
Eso es todo por este mes, mis amigos.
Continuará.
¡No, no!
Bueno, sí.
Dios mío, estoy ansioso por los próximos capítulos.
Estoy profundamente conmovida.
Qué encantadora osadía parar ahí.
Es como la música tomándote en sus alas y llevándote lejos.
¿Debo esperar una semana más para que continué?
- No, un mes hijo mío. - Sí, padre.
¡Pero qué condenadamente moderno!
Apuesto a que el autor es un famoso nombre. Un gran nombre.
Körner, tal vez sea alguien que ambos conocemos.
¿Quién podría ser el maestro que escribió esta novela?
¿Puedo abrir una ventana para aliviar nuestros órganos respiratorios
de esta insoportable tensión de suspenso y preocupación?
- ¿Tienes todo lo que necesitas? - Lollo, déjala acabar este capítulo.
Tiene que llevar las páginas a Tübingen esta noche.
- ¿En esos caminos helados? - No importa. Conozco el camino.
¡Señora!
- Ya voy. - Muy bien, señora.
- Te veré abajo. - Gracias.
¿Por qué no se queda aquí, señora?
Yo mismo puedo llevar el manuscrito a Tübingen.
No, es mi carruaje, mi caballo. Yo manejaré.
Y es mi manuscrito. Usted está aquí por seguridad.
¿Dalberg está camino de Mainz a Tübingen?
¿Está esperando por ti?
¿Se verán los dos esta noche en el mismo cuarto de hotel con Lilies?
Él rentó el cuarto para su encuentro. Hice averiguaciones.
Todos los literatos de Alemania se preguntan
quién podría ser el autor de "Agnes," sin sospechar que el Anónimo
está en la cama con el director de teatro Dalberg.
No tienes idea de lo que es vivir en un matrimonio como el mío.
Ustedes dos son un corazón y un alma.
Pero no quiero regresar a Rudolstadt antes de divorciarme.
Le escribiré a tu esposo, él debe entender que esto no puede seguir.
Fritz, los tres estamos regresando juntos de grandes distancias.
Los extrañé a los dos desesperadamente.
Cuando desistí de los dos en Jena, eso me arrancó el corazón.
Mi vida.
Cuando mi novela esté terminada, seré una mujer libre,
una mujer soltera.
Daremos una recepción juntos, los tres, en Weimar, ¿está bien?
Y le podrás decir a todos quién escribió "Agnes".
Podría quedarme aquí por horas contigo.
- ¿Algún día será como en Tübingen? - ¡No, nunca!
Aquí no.
Espera hasta que estemos en Weimar y viviremos todos juntos al fin.
Quiero que podamos acoger a los mejores y más grandes poetas
en nuestra propia casa, ¿no?
Entra, tengo miedo.
Recuerda cuán enfermo estuviste el año pasado.
Adelante.
"Por favor, libere a su esposa, Caroline née Lengefeld."
"Para beneficio de todos los interesados,
cambie una cama notoriamente evasiva y compañera de mesa
por una que sea fiel, quien esté dispuesta a
aguantar la descendencia que tan desea."
¿No es demasiado directo, querida mamá?
¿Qué dice?
¿El escritor se volvió loco? ¿Se acuesta con mi mujer?
Ciertamente no.
Es verdad.
Le aseguro que nadie le ha dicho a Schiller que escriba esa carta.
Él habla por sí mismo. Sólo quiere el bien.
Pero como de costumbre, falla el blanco completamente.
Él tiene el efecto contrario en mí, eso es cierto.
"Querida hija, Line. ¿Por qué permites que tu cuñado
te ayude en asuntos privados de una manera tan torpe?
Tu matrimonio con Beulwitz es de conveniencia,
no es un casamiento de amor ridículo e insignificante
que acaba tan rápido como sale de la ventana.
La carta de Schiller está al nivel de un sirviente.
Tu matrimonio ha sido seriamente amenazado.
Y no estoy feliz con su trío en Ludwigsburg."
¿Por qué tan formal, Madame?
Tenga coraje, incluso cuando termine las cosas.
No decimos siempre que una señal es suficiente
para consignar nuestro pequeño acuerdo mutuo en la historia?
Cuando Caroline confiesa a Dalberg en el hotel
con el papel tapiz cubierto de lirios,
donde yacía con Schiller en un día de verano,
al tiempo que anunciaba el fin de su relación...
Él le pide que se desnude para él una vez más,
como una especie de recordatorio.
Una vergüenza que Caroline siente que penetra su alma.
Pero que considera justo castigo por traicionar a su hermana
en ese mismo cuarto.
Dalberg es un hombre inteligente.
Transforma el dolor causado por la separación
y paga mejor que nunca por su desnudez.
Sabiendo que intensificará su mala consciencia y su soledad.
¿Quién es?
¿Quién es? Bueno, yo nunca sería.
Oye, joven padre, protector del rebaño, ven a mis brazos.
- ¿De dónde viene el hombre? - De París.
Cinco días de agitación y traqueteo, pero tendré carruajes mejores.
Ya están criando mejores caballos para ti.
- ¿Quién sabía que vendrías? - Se suponía que era una sorpresa.
Eso es lo que llamo una sorpresa.
Mira quién viene. Mira quién está aquí.
Bien, ¿a quién tenemos aquí?
Va más allá de las palabras lo que está pasando allá.
Masacre, asesinato.
Esas palabras no comienzan a describir lo que está sucediendo.
Culpable o inocente, cada uno es enviado a la guillotina.
Cortados vivos en medio de la calle, pateados hasta la muerte.
Las reglas de la turba, cuyo mal es abismal.
¿No debimos haberlo sabido, Wilhelm?
Sí.
Todo el mundo.
Todos los que hablaron de renovación debieron haberlo sabido.
Es lo que creo...
Después de haber estado allá.
Aquí.
Puedes comprarlos por toda la ciudad.
Extraídos de la vida real.
Sin talento, pero en consonancia con la realidad se pudiera decir.
Para los visitantes de la Revolución. Las copian circulan en millares.
Los ingresos van para los asesinos.
El rostro de este hombre fue cortado.
Fue guillotinado de atrás hacia el frente porque se resistió.
Crudo. No quiero eso.
¿No nos leíste una vez sobre la Inquisición?
Eso es como aquello nuevamente.
Algunas noches sentía que no quería vivir.
Me escondía en la bodega del hotel.
Incluso cambié mi nombre aristocrático por miedo.
Suelen pelearse últimamente. Es nuevo para mí.
Me uniré a ustedes. El pequeño tiene que dormir.
Lo sé, el suelo de madera de la cocina suena.
¿Me puedo sentar en la cama?
Estoy embarazada, Fritz.
Tengo 4 o 5 meses de retraso, no estoy segura.
No estoy menstruando cuando tengo calambres.
Su condición debería ser puesta en secreto.
De lo contrario, Beulwitz podría anular el divorcio.
¿Él está dispuesto entonces?
Escribió que no quería hablar más. Quería el divorcio de inmediato.
Si descubre que Line está embarazada y no es de él,
- podría arrepentirse. - Sí.
Es cierto, sí. Para él lo importante siempre fueron los niños.
¿Y tu madre? ¿Se mudará a la casa de Beulwitz?
- Lo está haciendo ahora. - Compartíamos el mismo techo.
Aunque sabemos muy poco del otro.
¿Tu llegada aquí está unida a esto también?
¿Quieres tener el hijo?
Sí.
- ¿Por qué? - ¿Por qué no? Ella tiene...
Porque no estoy segura de si puedo quedar encinta otra vez.
¿Y dónde lo vas a tener? ¿Aquí?
- ¿Estás hostil? - No.
Conozco a un profesor de una aldea cerca de Schaffhausen.
El señor Roll. Le escribiré.
Él podría cuidar el bebé hasta que el divorcio llegue.
Pero apenas estás en el quinto mes.
El divorcio se demorará al menos un año, es lo que dice mi abogado.
Hasta entonces, Caroline no debe correr riesgos innecesarios.
Hay mucho en juego. Mucho dinero también, desafortunadamente.
No viajarás sola.
Yo voy a ir con ella.
No tengo obligaciones aquí y quiero olvidar lo que pasó en París.
Ayudar a una mujer embarazada puede restaurar mi fe en la humanidad.
- ¿Cuánto está pagando Dalberg? - ¿Dalberg? Nada.
Él no lo sabe. Rompí con él.
Teníamos un pacto, Line.
Significaba contarnos todo mutuamente. Siempre.
Ambas seríamos más cercanas que con nuestros maridos.
Ese juramento ya no es válido.
¿Fue mucho el hecho consumado?
No soy bueno para la vida práctica.
Hasta me dormí en el nacimiento de mi hijo.
Wilhelm está hecho de otra cosa. Él es pragmático, centrado.
Está feliz de poder ayudar a una amiga.
- ¿Estás huyendo? - No me puedo quedar aquí.
- Siento que me desprecia. - No, ¿por qué?
Nunca le dije que nos vimos otra vez en Tübingen.
Se siente traicionada.
Hay una pregunta que definitivamente no te voy a preguntar.
Entonces no.
Te respondería si es posible y gritaría.
Ven.
Si estás buscando gentileza, está allá en esa habitación.
Todo lo que quiero es a ti. Eres mi vida.
Yo no soy todo lo que quieres. No soy lo bastante buena.
En Tübingen fui acosada en medio de la calle.
Ahora tengo el olor a prostitución encima.
No puedo siquiera recordar si Dalberg coqueteó conmigo o yo con él.
Con cuáles hombres he estado estos últimos meses. No recuerdo.
- No te hagas daño. - Tengo que hacerlo o no me puedo ir.
No hay nada honorable en sentirse culpable, sucia e infeliz.
Vale la pena el esfuerzo por ser feliz.
Le escribiré una carta al profesor.
La encontrarás en la mesa de la cocina en la mañana.
Despiértame cuando te vayas.
Estarás de vuelta en seis meses, ¿cierto?
En Weimar. Cuando sea libre.
Nos escribiremos todos los días. Tengo que saber cómo estás.
Vivamos un sueño los tres, por favor.
En Weimar. Así estaremos todos juntos nuevamente.
"Me gustaría saber si estás bien.
Y si Wilhelm fue una buena ayuda, lo cual no dudo.
Todo está bien aquí, Line. El niño lo picó una avispa y tuvo fiebre.
Charlotte encontró un nombre apropiado para ti:
María y José buscando un establo."
"Wilhelm, te estoy escribiendo directamente a ti ahora.
Charlotte y yo, tenemos la sensación de que
estamos llamando sus nombres al cosmos.
Dile a Caroline que terminé escribiendo
los últimos capítulos de "Agnes."
El señor Roll escribió que lo dejaste para regresar en Octubre.
¿Eso es verdad?
¿Es verdad?"
¡Para!
¡Para!
¿Oíste eso?
¿La fuerza? ¿La naturaleza?
Lo amo. ¡Lo amo tanto!
¡Él me pertenece!
- ¡Sálvame, Wilhelm, protégeme! - ¿De qué?
¡De mí misma! De mi pasión, sálvame.
- "¿Estás bien?" - ¡Grita!
"¿Estás incómoda? Debes haber dado a luz a estas fechas.
Mándame una respuesta.
Charlotte está muy preocupada también. ¿Te sucedió algo?"
Nacido...
El 16 de agosto de 1794.
Un varón.
"Roll escribió diciendo que el parto estuvo bien.
¿Por qué no sé de ti? ¿Olvidaste cómo escribir?"
Esto debería ser suficiente por ahora.
"Caroline, maldición, ¿dónde estás? Caroline, ¿por qué no regresas?"
Cuando esté más grande y pueda entender, dile que regresaré.
Su madre regresará por él pronto.
"Caroline von Beulwitz, actualmente en Ginebra, Suiza."
¡Qué melodrama!
Beulwitz, mientras tanto, ha accedido al divorcio.
Los registros oficiales en Rudolstadt declaran como motivo:
"Una incompatibilidad conyugal de diez años".
Caroline von Lengefeld no recibió ninguna compensación
de su primer marido.
Pero aunque informa a los Schiller de su divorcio,
también anuncia su inminente casamiento con Wolzogen en Suiza.
Ella escribe: "Wilhelm probó ser un compañero leal y amoroso.
Es el hombre y protector que siempre busqué. Estén felices por mí."
Es impresionante que no haga ninguna mención de su hijo.
Un niño que los Shiller saben que nació
y fue puesto al cuidado del profesor Roll.
Un año después, la fecha de nacimiento de Adolf es cambiada a 1795
en el registro de Schaffhausen.
Probablemente para esconder el hecho de que el hijo de Caroline
naciera ilegítimo.
Este vestido tiene que ser embalado también.
Si muero en Weimar, quiero ser enterrada con ese vestido.
Muy bien, señora.
Dejaré todo por escrito, Schwenke, así no tendrás que
discutir con mis hijas sobre ningún detalle,
- si las cosas empeoran. - Muy bien.
Quiero estar rodeada por mis 10 libros favoritos.
- El Voltaire. - Voltaire.
La edición de los escritos de mi marido.
Sí.
- El Nuevo Testamento y... - ¿Madame?
Me gustaría dejar este juego para Charlotte.
Envuélvelo cuidadosamente en paños, limpia las dos jarras de plata
que van con él y ponlo todo en el balcón.
Schwenke, la carta.
No llores, Schwenke, o tendrás que escribir de nuevo.
"Mis queridas hijas...
Estoy escribiendo la misma carta para las dos.
para evitar desacuerdos futuros. FINAL DE LA PRIMAVERA DE 1802.
Mi médico me informó que tengo poco tiempo de vida
debido a una dolencia renal incurable.
Así que me pidió que pusiera todos mis asuntos en orden.
Mientras que aún soy capaz.
Además de todas las cosas financieras y materiales,
quiero esclarecer nuestras relaciones, especialmente las suyas.
En dos días voy a viajar a Weimar..."
¡La vajilla y los cubiertos! Schwenke, la vajilla.
"Me gustaría verlas ahí juntas, Charlotte y Caroline."
Caroline puede ponerse su vestido de noche.
Es notable como es raro encontrar a alguien en Weimar.
Siendo que vive sólo a 500 pasos de distancia.
Buenas noches.
Sí, Weimar es un laberinto.
Como Fritz te puede decir.
- ¡Buenas noches! - Buenas noches.
Traigo un mensaje para el Consejero Privado Schiller y familia.
Entonces, ¿dónde estábamos?
El carruaje de Madame von Lengefeld
se quedó atorado en el lodo a medio camino de aquí.
Todos están bien. Ya se les dieron bebidas calientes.
Pero ellos no pueden salir antes de mañana.
¿Se están quedando en el carruaje?
- Mamá tuvo suerte. - Voy a traerlos.
No, quédate aquí.
- ¿Entonces? - Misma hora, mismo procedimiento.
Hasta mañana.
¿Por qué puso el armario en el salón de la entrada? Absurdo.
Eso es de pequeño burgués. Como si hubiera ganado en la lotería.
Mamá, estamos contentos de que esté con nosotros otra vez.
Me doy cuenta de que aún te sigues pareciendo a tu madre.
¿Tu padre no se arrepiente?
Está bien así.
- ¿Qué edad tienes ahora, Adolf? - Tengo 6 años, abuela.
Realmente.
Eres alto para tu edad.
¿Recuerdas tus primeros cuatro años en Suiza,
- antes de que tu madre los trajera? - No.
¿Ni siquiera las grandes cascadas del Rín? ¿Nunca fuiste?
Sí. Recuerdo eso, abuela.
Tengo recuerdos de las Cascadas del Rín también.
Cuando tu madre y tu tía eran aún muy jóvenes
y se amaban mucho.
Estaban siempre susurrando en secreto.
Tu madre hablaba todo el tiempo, mientras tu tía siempre asentía.
Y tu abuelo... Mira, es él en la pared.
Murió joven y las chicas se necesitaban la una a la otra.
Tu tía me solía preguntar: "¿Somos pobres ahora?"
Y yo decía: "No, aún no.
Cuando tengamos sólo uno de los 12 juegos de comedor de 26 piezas,
entonces sí seremos pobres".
¿Recuerdas, querida?
¿Estás viendo? Y ahora te traigo el último juego que tengo.
Schwenke, muéstraselos.
Ahora soy pobre. Pero no lo necesito más.
Y el querido Señor me hará rica nuevamente en breve.
Mamá, querida.
Sí.
Pero quiero que bebas junto con tu hermana.
Que la una a la otra se hablen otra vez.
Que se amen entre sí como acostumbraban.
Y mi querido yerno, Schiller...
Cuya creciente fama hace a esta vieja señora muy feliz,
pero también muy avergonzada por no haberla anticipado
en la época cuando nos fuiste a visitar en Rudolstadt...
¡En aquel verano hace 13 anos!
¡Quiero que pares de pelear!
No nos peleamos. Ustedes nos se hablan.
Se escriben cartas educadas e invitaciones, se mandan
rechazos educados, asegurándose de evitarse entre sí en la calle.
¡Eso debe parar!
No quiero dejar esta vida sintiendo que dejo atrás
un campo de batalla.
Es por eso que estoy aquí.
Se hizo daño ahora.
Sí, eso duele.
"¿Me has perdonado?"
- ¿Por qué nunca preguntas? - ¿Preguntar qué?
- ¿Qué debería haber preguntado? - ¡Una pregunta!
- ¿Cuál? - "¿Quién es el padre de Adolf?"
¿Por qué preguntar? Tú misma lo sabías,
con todas tus aventuras de entonces.
- Dalberg... - Pero lo sé.
- No, no lo sabes. - ¡Sí, lo sé!
- ¡No, no lo sabes! - Sí, lo sé.
- ¿No quieres saber también? - ¡No!
- ¿Por qué no? - ¡No es mi problema!
¿No quieres saber?
- ¡No es mi problema! - ¿Por qué ninguno hace nada?
Sí, bueno, la muy inteligente
Charlotte tiene que taparse los oídos ahora.
¡Tú me envidiaste este bebé!
Tu rosto, cuando hablamos de eso en Ludwigsburg, nunca lo olvidaré.
¿Y ahora? Has ganado. Lo tienes a él para ti sola.
¿Cómo puedes oprimir a un hombre con tus vulgares ideas de amor?
¿Cómo puedes ser tan estúpida e ignorar la realidad?
¡Tú abandonaste a mi marido cada vez que las cosas se ponían serias!
¡Te entregabas a él y luego huías!
¡Hicimos un juramento de compartirlo todo!
¿Qué debería compartir contigo?
¿La noche que pasamos juntos en Tübingen?
¿Los hombres que mantenías atados a ti como perros?
Llevabas la vida amorosa de una señora feudal en bancarrota.
¡En Francia serías llevada a la guillotina!
¡Es verdad, porque allá ellos sepultan la libertad!
¡Mira a tu marido! ¡Tan triste!
¡Este hombre, fuerte y confidente
permaneciendo en silencio mientras tú vivías!
Señoras, a todos nos gusta presenciar su pasión.
Es muy divertido escucharlas insultarse entre sí
pero dejen a sus hombres fuera de eso.
¡Lollo!
¡Un médico! ¡Alguien llame un médico!
¡Lollo!
- ¡Este ataque parece peor! - Siempre fue así.
Siento miedo cuando la nieve se derrite.
La nieve se derritió hace mucho tiempo, querido.
Déjame ayudar.
Llévalo a la cama.
Schwenke, llévate el recipiente, por favor.
Me quedaré aquí hoy.
Tenemos que esperar durante la noche.
Gracias.
Venga, le mostraré su cama.
Yo me ocupo. Dormiré en el otro cuarto.
Déjenlas hablar, que se muevan y luchen un poco.
Me gusta el sonido de eso.
Y quizás un poco más de canto.
Gracias, Hans.
¿La estufa sigue caliente?
Las mujeres de la familia von Lengefeld tienen un curioso talento.
Eligen hombres que conducen el camino a la vida eterna.
Ellas terminarán juntas, las tres viudas.
Y juntas con amor, van a recordar a sus fallecidos maridos.
Tal vez sea eso realmente lo que las mantiene juntas.
Algo que ellas mismas no entienden.
Porque, a pesar de todo, parece natural en ellas.
Es esa trinidad que Schiller siempre estuvo buscando.
Su comunidad de mujeres.
Las cuales le permitieron entrar en el verano de 1788.
Después lo enviaron no al paraíso,
sino al confinamiento solitario del casamiento.
Ahora, en este mismo momento...
Enfrentando su enfermedad mortal, ellas entienden una vez más...
Que él es un refugiado en un planeta frío y estéril.
Un extraño para este mundo, un solitario.
Él nunca buscó un hogar, sino que halló uno entre ellas.
Line.
Lotte.
Friedrich von Schiller se recupera de su embate de enfermedad
como tantas veces antes.
No es hasta 3 años después que su debilitado cuerpo se rinde,
y muere en mayo de 1805, cuando contaba con sólo 45 años.
Ya mayor, Caroline von Wolzogen, escribe la biografía de su amigo
a lo largo de la vida.
Las nuevas técnicas de impresión triunfaron mucho
y las ediciones fueron publicadas en números
que incluso el mismo Schiller, no podría haber soñado.
Tal vez las expectativas del vasto número de lectores
hizo que Caroline temiera la indiscreción,
ya que omitió cualquier tipo de detalle
íntimo sobre su vida en la biografía.
Y poco antes de su muerte,
destruye toda evidencia escrita del pasado.
Sabiendo que la posteridad nunca sería capaz de saber
lo que realmente aconteció entre los tres.
Debió haber sido un alivio para ella.
Contra su voluntad, sin embargo, una sola nota fue preservada,
la que recibió en Rudolstadt, durante el verano de 1788.
"Anoche, o mejor esta mañana
las cosas estaban fuera de mi control,
y esta noche puede que sea invitado a cenar en
Rengmann, por el doctor que me está tratando aquí.
Pero después intentaré salir a escondidas para verte."
..::[Traducido por Axel7902]::..
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