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Original subtitles

"Mamá, oye, te llamo para decirte que me voy a ir de vacaciones".

Suerte.

"¿Y cuánto tiempo vas a estar?".

Cuando usted quiera.

"Macarena Ferreiro, ¿entiende usted los delitos que se le imputan?".

"¿Entiende que se enfrenta a una condena de siete años de prisión?".

Macarena Ferreiro, celda 234.

Mamá, estoy en la cárcel.

"Me enamoré de un hombre casado y me engañó".

"Soy Macarena".

Pues bienvenida, mi amor, a la suite presidencial de la Cruz del Sur.

- Puta.

- Alguien le ha quitado la novia a alguien.

- "La Rizos, en la ducha". ¿Qué?

- Que si quieres salir conmigo.

- ¿Qué tal está tu mujer? Acostumbrándose a su nueva vida.

Se te echa de menos en comisaría.

- Soy Carlos Sandoval, soy tu doctor.

- ¿Por qué no mira su teléfono móvil, gobernanta?

- "¿Sabe qué tienen en común Ana y Cristo?".

"Que los dos están en casa de todos y todo lo ven,

así se sentirán arriba".

-¿Ahí arriba dónde?

- En la sala de control de cámaras.

- Yoli.

¿Vamos a echar un piti al baño?

¡Hostia!

- "Yolanda hizo un atraco de película".

- ¡Ayuda! - ¡Quieto!

- Cuando la detuvimos, no había ni rastro del dinero.

"Yolanda cambió la tarjeta SIM de su teléfono a última hora,

cuando ya veía que los iban a detener".

"En la tarjeta que se llevó tuvieron que quedar

las pistas del escondite del dinero".

- ¿Sabes lo que puedes hacer por mí? Alguien te dará una cosita.

- Atención, registro.

¿Dónde está Ferreiro?

Buscadla inmediatamente.

La habían encerrado. Registradla.

A Aislamiento.

"Las habitaciones están mejor de lo que pensaba, mamá".

"Te cambian las sábanas cada semana y todo está bastante limpio".

"Tiene un rollo de internado".

"Y la comida no está mal,

muy parecida a la que me daban en las Jesuitinas, la verdad".

"Por las mañanas suelo hacer deporte, footing, gimnasia".

"La verdad es que nos dejan bastante tiempo libre,

así que aprovecho para leer".

"Tienen una biblioteca enorme, autores clásicos, sobre todo".

"Ahora somos tres, pero...

Porque hay una vacante, una chica que se ha ido,

pero seremos cuatro...

"Mamá, no estoy con ninguna que tenga delitos de sangre

ni nada raro, son gente agradable".

"También he hecho amigas". ¿Hay alguien ahí?

"Nos pasamos las horas muertas charlando".

Hola.

Eres nueva en el agujero, ¿no?

Sí. Llevo dos noches.

Yo llevo unas semanas.

¿Sabes qué hora es? No, será por la mañana.

Estos hijos de puta encienden los fluorescentes cada dos horas

con la ronda, no sabes si es de día o es de noche.

Llevaba la cuenta por las comidas, pero también las van cambiando.

¿Por qué estás aquí?

Me pillaron con 300 gramos de droga

en mi primer día. Empiezas fuerte.

La droga no era mía.

Oye, si no me lo quieres contar, no me lo cuentes,

pero sobre todo no digas nada a los funcionarios.

Fue mi compañera de celda, Anabel.

Esta noche, a las 21:30, tienes que ir al patio.

Alguien te dará una cosita.

Le debía un favor.

Lo vas a hacer muy bien.

Parece que vienen a sacarme. Cuídate, anda.

Oye.

Gracias.

Nos vemos pronto.

Suerte.

¡Ah, ah!

Es un esguince de muñeca, una pequeña rotura de ligamento.

¿Duele ahí? Sí.

Te voy a dar un antiinflamatorio.

No hay. Voy a buscarlo y enseguida vengo.

- Que no me sale.

- Ya sabes que es obligatorio, es un control.

- ¿Control de qué? Estoy limpia, doctor.

- Órdenes de la directora. Si no te sale, bebe más agua.

- Capullo.

Oye, ¿tú te metes, novata?

¿Eh? Que si te metes.

No, claro que no.

Pues haz pis aquí; si no, me van a pillar

y me van a meter en Aislamiento.

Te agradezco mucho la confianza, pero no haré pis en ningún sitio.

Tía, te han pillado la droga a ti

y la que saldrá jodida con esto seré yo, creo que me lo debes.

No, no te debo nada. No tengo la culpa de haber perdido esa droga.

Oye, tía, que si no hacemos esto por nosotras,

me van a meter en un agujero sin codeína, sin metadona.

Rubia, de verdad, ¿a ti qué más te da?

Gracias.

Oye, y date prisa, que va a venir Sandoval.

Si me metes prisa, no me va a salir el chorrito.

Sí.

- Estefanía, vamos a hacer las radiografías.

¿Qué pasa, cariño?

Sí, está aquí conmigo.

Palacios, es mi mujer, que quiere hablar contigo. Carolina.

¿Conmigo? Sí.

¿Sí? Sí, soy yo.

Claro. Claro, claro. Sí, ahí estaré.

Vale, gracias. Hasta luego.

Tu mujer, que me ha invitado a cenar esta noche.

Ya, lleva tiempo queriendo invitarte.

- La que no tenga pecados que tire la primera piedra.

- Podéis ir en paz y saltar las alambradas.

¿Queréis estaros quietas? ¿Y tú quieres dejar el piano, coño?

Oye, ¿qué llevo, una botella de vino?

Ah, no, no, champán. Champán es mejor, que es más elegante.

¿Qué champán ni qué champán?

¿Te has creído que mi mujer es la princesa Letizia?

Es reina y no lo sé

porque llevamos más de un año siendo compañeros

y aún no sé nada de ella,

como tampoco tengo ni puta idea de por qué me invita.

- Fabio, soy Paloma. Dime.

Avisa a Palacios y venid para el despacho de la directora.

Es urgente.

¿Y estas? Va Balbuena para la capilla.

Vale, vamos para allá.

- Niña, ¿qué haces? Comparte, coño. - Está riquísimo.

-¿Qué mierda hacen?

Este es el cuerpo de Cristo, no una bolsa de chuches.

- Ay, Sole, no te pongas así, que aún no están consagradas.

- Ni que fueran tuyas.

- Qué mogollón de tiempo hacía que no veía una de estas.

- ¡Eh, eh, eh! Sole, trae, trae, trae.

Que bebérsela da mal fario.

- Pero te la estás hincando sola, guapa. Dame.

- Sangre de Cristo.

Eres la leche, rubia, de verdad.

Igual esta noche me hacen otro, ¿sabes?

- ¿Por qué has salido de Aislamiento?

Nadie sale si le pillan con heroína.

Ya. Es que me he lesionado, un esguince.

Qué escusa tan buena, ¿eh, Tere? - ¿El qué?

- ¿Le damos un par de vendas a la pija

y así nadie sabe que es un sapo?

No sé qué es un sapo.

Un sapo es una chivata.

No, te estás equivocando, ¿eh? Yo no he delatado a nadie.

Tú y yo somos las dos últimas personae

que vieron a Yolanda con vida.

Yo estaba dormida.

A ver, déjame ver.

Yo soy muy perra

para que me que me engañéis con un par de vendas.

¡Ah!

Nadie duerme la primera noche.

A ver, nueva,

no te estoy diciendo que sea culpable,

pero aquí me tienen muchas ganas y si les cuentas eso

a lo mejor hasta me imputan un asesinato.

¿Entiendes lo que quiero decirte?

Supongo que es una amenaza.

Espera que piense.

Sí.

- Zulema,

¿pasa algo?

- La regla. Quería un Nolotil.

- Lo mejor que puedes hacer es irte al patio,

ponerte en cuclillas y presionarte con los pulgares en los riñones.

Toma.

No vas a volver a Aislamiento.

Vas a quedarte un par de días aquí, bajo mi custodia. Toma.

Bebe.

- Doctor. - ¿Sí?

- Que ya he hecho pis. - Ya veo. Ponlo ahí.

- Ya sabe que estoy sana como una manzana.

- Como una manzana, sí. - Vale.

-¿Listo?

Perdón. ¿Sí?

¿Puedo trabajar en el huerto?

No, no, no. Tómatelo como una baja laboral.

¿Qué te pasa ahí?

Que me da alergia el poliéster y la ropa interior es de poliéster.

Esas cosas se dice, mujer. ¿Cómo vamos a dejarte

con una ropa que te hace daño? Pasa, pasa.

Bájate el pantalón.

Y la braguita también.

Ferreiro, que soy tu médico.

Mi madre, que es enfermera,

me da cortisona para el sarpullido.

Está muy bien. Voy a darte una crema con corticoides.

Gracias.

Aquí no sirve dar las gracias con una simple sonrisita, ¿eh?

Ya te diré cómo me lo puedes agradecer.

¿A qué se refiere?

¿Sabes coser?

-¡Sandoval!

¡Sandoval!

Se ha desmayado y no respira.

Creo que está en parada. - Al box del fondo.

Despacio.

Prepara adrenalina.

Palas.

Carga. - Ya.

Carga. - Ya.

- Venga. - Otra carga.

- Carga. - Ya.

- Bien, ya está.

Bien.

Ya está.

Cuando salga de aquí voy a hacer un montón de cosas.

Quiero currar, quiero...

Tengo pensado hacer un curso de aviador.

Es un poco loco, pero me mola.

-¡Ah!

Coger a mi madre y a mi niña e irme de aquí.

- Yo de aquí salgo con las piernas por delante.

Por buena conducta no me van a sacar...

¿Y para qué voy a salir? Total, para lo que hay fuera...

- Quiero salir fuera y viajar y ver mundo.

- Pues vivir feliz con mi niño e irme lejos al sol,

a la playa.

- No sé de qué te estaba hablando. ¿De qué coño te estaba hablando?

- Tenía un amigo, Luis el Manco, que tenía un tablao flamenco.

Me voy a ir con él a Japón o donde me lleve.

- Voy a comer jamón serrano, lo primero.

Me iría un poco de fiesta y luego me iría a la playa.

Aunque sea yo sola, pero me haría una fiesta.

- Miranda, muchas gracias. ¿Cómo no nos dijiste nada de tu cumpleaños?

Te habríamos traído un regalito. No me jodas,

que llevas tres días intentando organizarme una fiesta sorpresa.

- No, gracias. Felicidades.

Gracias, Paloma. - Vale, estoy disimulando,

pero me sabe muy mal que se hayan ido de la lengua.

Nadie se ha ido de la lengua, Palacios.

Vengo de visionar 11 horas de grabaciones con la Policía.

Os he mandado llamar porque en la investigación policial

se presume la colaboración necesaria de la asesina de Yolanda

con algún funcionario.

Vosotros tres estabais de guardia esa noche

y eso significa que uno de vosotros es cómplice de asesinato.

Una amenaza, un soborno o alguien ha cruzado la raya.

¿Qué es exactamente?

Bueno, de momento, no tenemos más remedio que acogernos todos

a la presunción de inocencia, ¿no le parece, señora directora?

Claro.

Mañana estáis citados a declarar los tres con el inspector Castillo.

Habrá que esperar

y ya vendrá un juez a sacarnos de dudas.

Habrá que esperar.

Bueno, si no tenéis nada más que decir,

ya podéis volver a vuestras labores.

Muchas gracias.

¿Puedo?

Llévatelos todos.

42.

Tómate el tiempo que necesites.

Gracias.

No sé qué decirles.

Son tus padres. Se supone que los padres están ahí

pase lo que pase, que no hay que darles explicaciones, ¿no?

Ya, pero les dije que estaba en un velero por el Mediterráneo.

Nunca les he dado motivos para preocuparse.

Es la primera vez en mi vida que hago algo

que se sale de lo previsible y mira dónde estoy.

Anda, quítate el cabestrillo

y tápate la venda.

Toma, los bombones.

Si te ven entrar comiendo chocolate,

no pensarán que estás en un sitio tan malo, ¿no?

Gracias.

43.

Está prohibido abrazarse. ¿Qué?

Más de cinco segundos. Y no está permitido

el intercambio de cosas, ropa ni alimentos. Son las normas.

- Sepárense, por favor.

-¿Cómo estás, hija?

¿Os dan bombones en la cárcel? Sí.

Tienen algunos detalles. ¿Queréis?

Estoy bien, mamá.

Tenía un montón de cosas que contarte

y me he quedado "in albis". Cuéntanos cosas.

¿Con cuántas mujeres te han puesto en la celda?

Ahora somos tres, pero...

Porque hay una vacante, una chica que se ha ido.

Pero seremos cuatro.

¿Y os juntan por delitos o cómo es eso?

Mamá, no estoy con ninguna que tenga delitos de sangre

ni nada raro. Son gente... agradable.

Hija, tu hermano se va a casar;

con la jueza, ya ves.

Todavía no tienen fecha, claro.

Es muy buena chica.

Te veo un poco chupada, hija.

Mamá, entré hace dos días. Estoy igual que cuando entré.

¿Has hecho algo malo?

Lo único malo que he hecho ha sido liarme

con un hombre casado que era mi jefe y me engañó,

pero no puedo salir porque me ponen un millón de euros de fianza.

¿Un millón de euros? Sí.

Pero nosotros no tenemos un millón de euros

ni vendiendo la casa ni vendiendo tres casas.

Voy un momento al recibidor, necesito un poco de aire.

Mamá, por...

Bueno, ya está bien de estupideces, ¿no, Maca?

No me creo ni una palabra de lo que has dicho.

Has sufrido un shock alergénico, Sole.

Sabes de sobra que tu cardiopatía es incompatible con el alcohol.

Por precaución, vamos a trasladarte a la Unidad Coronaria

del 12 de octubre. - No, no, no.

Gracias por la excursión, pero no voy a ir.

Da igual lo que tú quiera, Sole.

Yo solo saldré de aquí cuando esté listo mi trasplante.

Pero parece que eso no ocurrirá, ¿verdad, directora?

Estás en lista de espera. No podemos hacer nada más.

¿Usted me daría el corazón de un donante?

La Organización Nacional de Trasplantes

actúa por procedimientos médicos, no morales.

¿Eso significa que van a trasplantar a una criminal

condenada a 22 años por asesinato? ¿Usted cree eso de verdad?

¿Usted cree que sí?

Que es un donante... No mirarán en los expedientes

y no van a decir: "Mire, señor cirujano,

tenemos en lista de espera a una criminal

que asesinó a su marido, lo quemó con su amante

con un bidón de gasolina.

Y también tenemos a una ama de casa con cuatro niños...

¿Usted qué cree que van a hacer,

Miranda?

He sido guardia civil los años suficientes

para saber que a nadie le imputan cinco delitos

por no hacer nada.

Así que empieza a hablar.

Hicimos unos cambios de titularidad y falseé la contabilidad.

Liquidé la empresa retirando el "cash flow"

y el dinero desapareció,

pero lo robó él, no fui yo.

Esa es la verdad.

¿La verdad?

¿La misma verdad que cuando nos dijiste

que ibas a navegar en un velero?

¿O cuando nos decías que habías encontrado un hombre maravilloso,

pero que no podíamos conocerle porque vivía en Barcelona?

¿O la misma que cuando le pintas la cárcel a tu madre

como si fuera un campamento de verano?

Lo que intento es no hacerle daño.

Pues nos lo has hecho.

Mira, hija,

toda la vida intenté enseñarte a diferenciar

lo que está bien de lo que está mal.

Y cuando uno sabe que algo está mal,

no se queda de brazos cruzados como un pelele,

toma una decisión y actúa.

A lo mejor por eso estás aquí,

porque no has tornado una decisión en tu vida.

Escucha esto, papá.

Y luego vete.

Soy inocente.

Lo que vayas a creer a partir de ahora, eso es cosa tuya.

Entre hoy y mañana sabré si es verdad lo que dices.

¿Te puedes hacer una coleta? ¿Una coleta?

¿Puedes o no? Eh... Sí.

Háztela ahora.

Todos los problemas que tengas aquí los arreglarás con dinero.

Tienes 500 euros enrollados debajo de la mesa.

Cógelos sin que se note. No, espera.

Ahora.

Y luego te los metes en el hueco de la coleta.

Acreditación.

Fabio.

¿Qué pasa? Quería decirte que...

Igual no es el mejor momento para ir a cenar esta noche

a tu casa. ¿Por?

Joder, macho. Estamos en medio de una investigación criminal.

A uno de nosotros nos pueden acusar de cómplice de asesinato.

¿Y?

¿Cómo que y? Que eso, que no es el mejor momento.

- ¿Perdona? Espere ahí un momento.

¿Me dices que no quieres venir a cenar a mi casa

porque crees que puedo ser cómplice de tortura y asesinato?

Macho, que dicho así parece una gilipollez.

Lo es. Mira, no lo sé, Fabio.

Yo no sé mucho de ti.

Tampoco tengo puta idea de por qué te echaron del cuerpo.

Le dije que espere ahí.

No me echaron del cuerpo; de hecho, iban a ascenderme.

Me fui yo porque quise.

¿Alguna pregunta más? No, ninguna.

Entonces, ¿vendrás a cenar o le digo a Carolina que lo aplazamos

hasta que averigües que no soy un asesino?

Voy, voy. Lo único.

Si yo no he sido, porque sé que no he sido,

y tú tampoco, Paloma se pasó al otro lado.

O no.

Es la hora de la siesta de las peligrosas.

Te juro que como hayas despertado a alguna,

te meto el claxon por el culo, gilipollas.

No se quede ahí en medio. Circule.

¿Cómo me voy a arrepentir de algo que no hice?

- Te arrepientes, siempre te arrepientes.

Pero eso no significa que no lo vuelvas a hacer.

- Supongo que me lo merezco, así que lo asumo. Guay.

- Sí, la gente piensa: "Mató, le quitó la vida,

no es Dios para quitarle la vida". No, hay cosas peores que matar,

te pueden matar poco a poco,

porque ese hombre me fue matando poco a poco.

- Es que no hice na'. Lo que hice fue defender a mi Aurori.

¿Tú qué hubieras hecho? No me arrepiento.

De eso no me arrepiento yo.

- Solo me siento culpable por mi madre,

la pobre... pasó mucha vergüenza en el pueblo

por la forma en que me ensañé y esas cosas.

- En absoluto, lo volvería a hacer. - No, lo haría distinto.

- Pregunto yo si se arrepentirán fuera de lo que me hicieron.

- Aguanté mucho, mucho antes de llegar a esto.

Ya no pongas esto, no pongas esto.

-¿Hígado encebollado o caballa?

Niña.

¿Eh?

Que si quieres hígado o pescado. Ah... Pescado.

No me queda. En cuanto salgan de cocina, te lo llevan.

Siguiente. A ver, ¿sale esa caballa?

Cuando uno sabe que algo está mal, toma una decisión y actúa.

A lo mejor por eso estás tú aquí.

Tú, garabata, que aquí tienes el pescado.

Pásalo.

- Tu comida.

Cómetela.

No.

Cómetela.

Ahora.

No. Cómetela.

¿Quién quiere ser la primera en irse a Aislamiento?

¡Silencio he dicho!

¿Qué está pasando aquí?

No me entra el pescado. De verdad, que no me entra.

Joder. Tienes que comértelo.

Luego, si quieres, vas al baño y vomitas,

pero aquí dentro son las normas.

Es que no creo que llegue al baño. Vamos, come.

Es que le han escupido en la comida.

¿De verdad ibas a comértelo?

Sí, supongo que sí.

¿Por qué?

Porque soy una pelele.

Me dicen que lleve dos millones de euros en negro a un parking

y yo voy y los llevo.

¿Quieres poner inmuebles a mi nombre?

Dame, yo los firmo.

Que si me enamoro, que sea de un hombre casado

y con hijos.

Y con el pescado, pues igual.

¿Tú has defraudado alguna vez a alguien que te importe?

Bueno, pues para mi padre esto ya es suficiente,

porque tiene un baipás y no creo que aguante más golpes.

Estate tranquila.

Si... Si tú supieras...

Si tú supieras algo que sucede aquí,

¿qué harías,

chivarte o callarte?

Esto no es el colegio.

No, claro que no es el colegio.

Aquí, en lugar de castigarte contra la pared, te matan.

Y yo solo tengo dos opciones.

Contar la verdad y acabar abierta en canal.

O callarme y terminar igual.

¿Qué sabes de lo que pasa aquí?

La noche que murió Yolanda fue mi primera noche aquí.

Lo sé.

Nadie duerme en la primera noche.

Yolanda me tenía agarrada en la mano

cuando llegó Zulema.

Ella le dijo que la acompañara y salieron a fumar.

Y una o dos horas más tarde,

empecé a oír ruidos

de puertas, de luces,

pasos acelerados,

supongo que sería cuando la descubrieron.

¿Viste o escuchaste a alguien más en ese período de tiempo?

Ver no, oír sí. Pasos y cosas así.

Después sellaron las celdas.

Has sido muy valiente contándome esto, Macarena.

Te prometo informar el inspector Castillo

y exigirle la máxima discreción.

Me da igual que no sea discreta.

Fui testigo de algo y espero que sirva para hacer justicia

por esa chica, por Yolanda.

# Mi mano de Niño

# soltaste en esta tierra

# y andar un camino

# entre la oscuridad. # Gracias.

-¿Qué tal te va con mi novia?

¿Perdón?

Qué chulo el tat...

Rizos Love.

Rizos es mi chica.

No lo tuve fácil, ¿sabes?

Un año y medio tuve que estar roneándola.

La miraba dormir y despertar todos los días.

Hasta que conseguí que dejara a la novia que tenía.

Y cuando por fin lo conseguí,

me mandaron para la cárcel de Alicante.

Varias veces tuve que lesionarme

para que me volvieran a traer aquí.

Al final ganó el amor.

Qué romántico.

Lo nuestro no está roto.

Si tú te apartas, ella va a volver conmigo.

Pero, vamos, que si no te alejas tú, te alejo yo.

No, ya me alejo yo.

Pero yo creo que deberíais hablarlo entre vosotras.

- ¿Se puede saber qué estás haciendo acá,

que no estás en tu casa festejando tu cumpleaños?

Ya he ido.

Pero he vuelto. ¿Qué tal los análisis?

¿Tienes algo?

Sí, los resultados toxicológicos de Tere dan negativos, está limpia.

¿A qué se debe que me pidas tantos así, de repente?

Me ayudaría mucho saberlo.

Porque en el momento que una presa dé positivo,

sabremos que ha entrado un nuevo alijo de heroína.

Y yo sé quién la tiene.

¿Ah, sí? ¿Y quién es?

Anabel.

No me sorprende.

¿Te puedo sorprender yo a vos?

Son de Tere.

Pero ¿cómo es posible?

No tengo idea.

# Un paso en el camino saliendo... #

Perdón, lo siento.

No, no importa.

Ha sido culpa mía por no cerrar la puerta.

Ya te dejo.

Bueno, en realidad quería hablar contigo.

Mira, ni Palacios ni yo borramos las cintas de seguridad.

Y tú acabas de ser madre.

Paloma, si lo hiciste, no digas nada.

Cualquiera pudo entrar en la sala de control y colocar los imanes

a lo largo de todo un día. No van a poder demostrarlo.

No sabía que iban a matar a Yolanda.

De verdad que no lo sabía.

Pensé, no sé, que... Que sería una fuga o algo así,

pero jamás habían entrado en mi casa y...

y grabaron, grabaron a mis...

A mis niños, por la noche, en sus cunitas.

Está claro que tiene a alguien que me vigila desde fuera.

Me tienen cogida, Fabio.

Olvídate de todo esto cuanto antes.

Y si te pregunta la Policía, tú no has visto nada, nada.

¿Cómo me voy a olvidar de todo esto y mirar para otro lado?

¿Qué clase de persona sería, Fabio?

Puedes ser la clase de persona que confiesa y deja a sus dos gemelos

sin madre mientras cumple condena. O la que mira para otro lado

y sigue con su vida como siempre lo ha hecho.

¿Quién te pidió que lo hicieras?

No. Paloma, ¿quién fue?

No. Paloma.

Zulema Zahir.

- En estos momentos de duelo, nada mejor que recordar a Yolanda

por parte de quienes fueron sus mejores amigas.

- Llevo todo el día acordándome de ti, Yolanda,

a cada momento, a cada segundo.

A lo mejor se necesitan...

muchos años para tener una amiga para toda la vida, pero...

en unos meses de cárcel, Yolanda,

te has quedado aquí dentro para siempre.

Siempre te admiraré, siempre.

Es para avisarle de que venimos y darle tiempo.

Claro. Vosotros, lo que tengáis costumbre y eso.

Es invidente. ¿Eh?

¿Sabes? Cuando estaba en la Policía se creía que mi compañero

era algo así como mi ángel de la guarda.

Y por eso quiere conocerte.

Pues como tenga que ser yo tu ángel de la guarda, apaga y vámonos.

- Hola. Hola, cariño.

Hola.

Está aquí Palacios. Encantada de conocerte, Palacios.

- Encantado.

Bueno, bienvenido.

- Dame. Dame, dame, en serio. Oye, que es mío.

Hola. Hola, mi niña.

¿Cómo estás, Sole?

Bueno, aquí, chutándonos un poco con oxígeno

mientras espero me trasplanten.

- Mira, si la Yolanda me hubiera dejado los nueve millones de euros,

te pillaba un corazón fijo, tía. Seguro que se pueden pillar

corazones, yo qué sé, en la India o en la China.

- No, en los chinos, Todo a 100.

- Pues yo, si me hubiera dejado los nueve millones de euros,

me lo hubiera gastado todo en un médium,

en el mejor del mundo.

Es que quisiera hablar con mi marido.

Quiero saber si está enfadado todavía.

A fin de cuentas voy a vivir toda una eternidad con él

y quisiera decirle, vaya, que lo que me pasó fue un pronto,

un pronto malo, pero un pronto. - ¿Y tú qué harías, rubia?

¿Yo? Devolverlo.

Devolverlo.

¿Qué? Me flipa lo pava que eres.

Claro, es un dinero que no es mío, es un dinero robado.

¿Cómo estás? Guay, no me quejo.

Oye, te quería dar las gracias. ¿Gracias por qué? Si...

Por una chica maja las heridas de guerra no duelen tanto.

Mejor estar aquí que en Aislamiento.

- Si van a follar, por favor, avisen para que me desconecten.

- Rizos, a tu cama, ya. - Qué bueno, doctor.

Venga, va, vayan.

- ¿Cómo estás? - Divina de la muerte, doctor.

Aquí, esperando la eutanasia. Quiero la eutanasia.

- Ahora te firmo una receta. ¿Sigue en pie lo del favor?

Eh, sí. Bueno, acá está, mira.

Tened. Son alitas. Y acá está el vestido,

que no está terminado. Lo empezó mi mujer,

pero está mala, en cama. Habría que terminarlo. ¿Podrás?

- Yo se lo coso. - Yo también puedo cosérselo.

- Tú ni hablar, tú te quedas ahí. ¿Entre las dos lo hacen?

- Sí. - Entonces hay premio.

Ahora no, lo hueles, no más.

¿Eh? Otro para ti.

- De puta madre. Gracias. - Adiós.

- Adiós.

- Es que tiene que ser difícil empezar de cero.

Quiero decir que no es lo mismo se invidente de nacimiento.

- Bueno, eso según con quién hables.

Las personae que llevan toda su vida siendo invidentes

no se pueden imaginar cosas, como un color o un atardecer.

Yo sigo soñando lo mismo de siempre.

Lo que pasa es que, bueno, ahora soy mucho más torpe.

- Poco a poco, todo se aprende.

Xavi, oye, venga a la cocina. No me digas que te está molestado.

- No, por Dios, me está olisqueando. Es que tengo una gata y...

Bueno, ya te habrá dicho Fabio que soy soltero.

- Ah. Pues no, no me había dicho nada.

- Pues sí, soltero empedernido, vamos.

Con una gata, a mi madre en casa y los tupperware todo el día

para arriba y para abajo.

- Pues eres un encanto. Mira, yo creo que deberías

dejar a la gata algún día con tu madre.

Y salir a conocer a alguna chica. ¿No?

- Si chicas ya conozco todos los días.

Mira, asesinas, narcotraficantes, un poco de todo.

Es broma.

Es que he hecho un gesto de broma, ¿sabes? Para...

Sí, lo he entendido. Entonces, ¿te gusta tu trabajo?

- Bueno, va por días. Ya te habrá dicho Fabio

que hemos tenido un asesinato en el módulo y ahora estamos

con los interrogatorios y las presiones, vamos.

Y no nos cabe un piñón por el culo.

-¿Un asesinato?

Pues, no, Fabio no me había dicho nada, la verdad.

- Pues se le habrá pasado, con todo el lío que tenemos.

Por no alarmar. ¿No, Fabio?

Pues sí, han asesinado a una presa y, bueno, no quería preocuparte.

Siento no habértelo dicho, pero no estaba yo para hablar.

- No, si lo entiendo perfectamente.

Llegas por la noche, te sientas en tu sofá

y no encuentras el momento para decir, oye, han asesinado

a una mujer en mi trabajo. Es lógico.

¿Y cómo ha sido? ¿En una reyerta o algo así?

- No, no exactamente. Vamos, que no se sabe.

-¿No saben cómo murió?

- Hay que esperar el resultado de la autopsia.

Es muy aventurado decir nada. La torturaron y la cocieron

con una plancha de vapor.

Ah, bueno, eso sí. El inspector Castillo

está investigando aún, pero parece que van por ahí los tiros.

-¿Castillo?

¿Tu compañero de Homicidios?

Hoy han venido a verme mis padres.

La primera vez que me ven en la cárcel.

¿Y qué tal ha ido?

La verdad es que bien.

Bueno, he tenido una conversación con mi padre que ha sido horrible,

pero ha sido como la más de verdad que he tenido nunca con él.

Es que mi padre es un exguardia civil.

¡Hostia! No jodas.

Esos me cazaron a mí, joder.

Los picoletos cabrones, que me brearon a porrazos.

O sea, perdóname.

Me he venido arriba, ¿no?

No pasa nada.

Habrá de todo. No, y el mío también se las gasta.

- ¿Te ha contado Fabio por qué cambió de trabajo?

¿Por qué cambió la Policía por la prisión?

- No.

No, no recuerdo ahora, la verdad.

- Pues hace un par de años entraron a robar en esta casa.

Yo estaba sola, Fabio estaba de servicio.

Al principio pensé que buscarían dinero en metálico

y al ver que no tenía nada se acabarían marchando y ya está.

Pero no, fueron a por las tarjetas.

Me pidieron el PIN y después ataron.

Fueron cajero por cajero sacando todo lo que tenía.

Estuve atada por lo menos durante tres horas.

En un descuido me logré soltar.

Intenté llamar a la Policía,

con tan mala suerte que me pillaron.

Y me dieron una paliza.

- Qué hijos de puta.

- Y ahí habría quedado todo, en una nariz y dos costillas rotas.

Pero no, Fabio tuvo que remover Roma con Santiago.

Puso a trabajar a todos los equipos de la UDYCO.

Yo le pedí que no lo hiciera, ¿sabes?

Se lo supliqué en una cena, como esta.

Cuando todavía podía cocinar.

Me juró que lo dejaría estar,

pero me mintió.

Sí, siguió investigando.

Y cuando detuvo al primero, los demás vinieron a por mí.

Me dieron una paliza tan salvaje,

me destrozaron el nervio óptico y perdí la vista.

Entonces Fabio me prometió dos cosas.

La primera, que dejaría el Cuerpo;

y la segunda, que nunca más me volvería a mentir.

Nunca más.

Y disculpad si me he puesto un poco dramática.

Solo quería que supieras

que es porque tengo una buena razón para hacerlo.

Da vueltas, da vueltas tú. No puedo.

Con la otra mano, venga.

Oye, una cosa.

He hablado con tu novia.

Y... Yo no tengo novia.

Bueno, tu exnovia.

Y es que me da la sensación de que todavía hay algo.

Bueno, que ella siente algo.

Y no me gustaría que pensara nada raro.

Ya, pero es que yo no voy a volver con ella.

Porque es lo peor.

¿Tienes dudas con eso? No, no, no.

No, lo entiendo. Porque es que si no lo pensara,

no te hubiera dicho nada de estar conmigo.

Ya, ya, sí, entiendo.

Pero no sé si te pones en mi situación.

A ver.

Yo entro en la cárcel y no me planteo tener una relación.

Y mucho menos estar en medio de una.

Ya sea homosexual, heterosexual o del tipo que sea.

¿Lo entiendes?

Ok, ok.

Oye, ¿vamos un ratillo a la sala de televisión?

¿Me llevas? Claro.

Guay.

Anda, mira, Tailandia.

Estuve a punto de ir hace un par de años,

pero al final no fui por trabajo... Párate.

Tú, puta loca de los cojones.

No me jodas más, que no voy a volver contigo nunca.

¿Te queda claro?

Es que no te toco ni con un palo. - ¿Podéis callar ya?

- Que me dejes en paz, ¿vale? - ¡Callaos, hostia!

- Ya nos podemos ir.

Perdón, perdón.

¿Hola?

Sí. Permiso.

¿Qué haces por aquí todavía?

¿Pasa algo?

Nueve años de matrimonio y el hijo de puta me deja por carta

el día de mi cumpleaños.

"Sé que hay que ser muy perro para escribirte esta carta

el día de tu cumpleaños,

pero esta mañana he sentido que ya no aguantaba más...

"Miranda, hemos pasado juntos nueve años,

algunos de ellos maravillosos

y los que no siempre sabíamos cómo tirar para delante,

pero esta vez ya no...

"Por eso creo que es mejor marcharse así, sin decir adiós".

"Espero que dentro de algún tiempo podamos hablarlo tranquilamente".

"Adiós".

Y...

¿Por qué no te vienes a casa conmigo?

Sandra y las chicas se van a poner contentas.

Ha cogido tres camisas, el neceser,

lo que le cabía en tres maletas y se ha ido.

¿Tanto asco le doy para tener que salir así corriendo?

No pudo ni esperar a que saliera del trabajo.

¿Qué piensas hacer?

¿Vas a hablar con él?

Le acusaré de abandono del hogar y le pienso levantar todo.

Le voy a joder vivo.

Le voy a reventar, eso voy a hacer.

¿Tú sabes la película esa que era un día y otro lo mismo?

¿Cómo se llama, por Dios?

Que esa la vimos aquí un día.

Y yo decía que era igual, pues eso, eso es lo que pasa aquí,

que todos los días son lo mismo.

- Hombre, aprendemos a hacer cosas de jardinería y mecánica y eso.

- ¡Oh! Esto es la universidad, ¿a que sí?

Yo no he ido al colegio, pero aquí tengo, vamos,

tengo la licenciatura que dicen. - Yo estoy aprendiendo idiomas.

- Hacer teatro, me han dicho, ¿no? - Aquí se aprende...

Se aprende a callar,

se aprende a estar, se aprende a comprender,

se aprende a tragarte el genio y los cojones.

Se aprende a vivir, reina.

Adelante.

Hola.

Ya está el disfraz. Pasa, pasa.

¡Qué bonito!

Y digo yo... Estos pi... ¿Esto es así?

Sí, venía así hilvanado. Entonces está precioso.

Espérate, que yo también tengo algo para ti.

Esto y esta pomada.

Así que aprovecha, pasa detrás del biombo

y ya te la puedes aplicar y de paso te cambias la muda.

Se lo agradezco, pero prefiero dármela en mi celda.

No, eso no, porque los medicamentos no pueden salir de enfermería.

Ya.

Cuando te haga falta otra muda de algodón,

te haré un justificante.

-¿Una galletita? Venga, va.

- No seas hija de puta, que no.

- Tú te lo pierdes.

¿Qué? ¿Cómo ha ido?

Este tío es muy raro, ¿no? ¿Por qué?

Me ha dicho que me ponga la ropa interior y la crema en su despacho.

- Bingo, ya sabes cuál es su punto débil.

Le gustan las jovencitas carcelarias.

Está clarísimo que ahora tú eres su caprichito,

mamita, su chocolatina, su ñam-ñam-ñam.

Tú fíjate, mientras más él te quiera, mejor vas a vivir aquí.

Vas a tener pastillitas para soñar, chocolatinas...

Espera, ¿me estás diciendo que le tengo que seguir el juego?

Mi amor, déjate querer. - Claro.

¿Que me deje querer de qué? Que te abras.

O sea, tu corazón, que te abras de corazón.

¿Que me abra...? Así tu vida será más fácil

aquí dentro, rubia, hazme caso. Pero ¿qué estáis diciendo?

O sea, me da igual cómo sea mi vida,

ese tío es asqueroso.

-¿Asqueroso?

Mi marido queriendo sexo borracho por las madrugadas,

eso sí era asqueroso.

Yo no le voy a bailar el agua a este tío.

Ni a este tío ni a tu gitana ni a la Zulema.

A la que, por cierto, he denunciado a la directora.

Que fue ella la que vino a buscar a Yolanda.

Pero tú estás loca, niña, hostia puta.

- No se corre, son las normas.

- Esa mujer es la reina mora aquí en la cárcel.

Ella es la mujer del Egipcio, es un delincuente, un asesino,

lo está buscando hasta la Interpol.

Ha matado como a veinte gente ese hombre.

Y a él le da lo mismo una condena de 100 años que de 200, Macarena.

- Y está enamorado de la Zulema como un perro.

- Preferiría hablar contigo en privado.

- Saray es como mi hermana, no le hagas ese feo.

- De acuerdo.

Han abierto una investigación sobre el asesinato de Yolanda.

Me van a preguntar, me interrogarán,

pero quiero que sepas que no voy a decir nada.

Tienes mi silencio. - Bien.

- Solo quería que lo supieras.

Zulema, tengo que hablar contigo.

Estás de suerte, yo también quería contarte algo.

Tengo una razón por la que te vas a estar calladita.

Bueno, en realidad tengo dos.

Leopoldo y Encarna.

¿Te suenan?

Me han dicho que tienen un jardín precioso.

Y que tu padre ha construido una pérgola muy bonita.

Sería una pena que no pudiera disfrutarla

después de tanto esfuerzo, ¿no crees?

La disfrutará.

He hablado con la directora, le he dicho que viniste a buscar

a Yolanda la noche que murió.

Y esa información la tiene ahora el inspector Castillo.

El daño que me hagas a mí o a mi familia

te lo estarás haciendo a ti.

Estarás confirmando tu culpabilidad.

Solo saben que saliste con ella a fumar.

No... No tienen pruebas.

Suéltame, te estoy diciendo que no tienen pruebas,

que me dejes en paz.

Lo he hecho para ponerme a salvo.

Tal vez tú te sientas a salvo,

pero ya veremos si lo está tu padre. Anda.

Tengo dos cabos sueltos.

Una dice que no va a hablar la otra, que ya ha hablado.

¿Cuál de las dos me va a joder primero?

- La hija de la gran puta de la mosquita muerta.

Esa, si la dejas, te revienta. Yo me encargo.

- Quieta. Me encargo yo, pero por la vía rápida.

¿Quién es la última?

¿Quién es la última? Por ahí, a la cola.

Tengo que hacer una llamada. Ferreiro, ¿tienes tarjeta?

¿Qué tarjeta? Necesitas tarjeta.

Debes apuntarte en esta lista y la dirección

debe aprobar tus llamadas, dos a la semana.

¿Y eso cuánto tarda?

Pues un día. No, tengo que llamar ahora.

Es urgente. Ya, siempre es urgente.

Es una cuestión de vida o muerte.

Te aconsejo que te apuntes cuanto antes.

Son las normas.

Estoy empezando a cansarme de las normas,

sobre todo cuando son estúpidas. Estoy totalmente de acuerdo,

pero para presentar una queja también debes apuntarte.

¡Eh! No se corre.

Anabel, necesito pedirte algo.

Tú consigues cosas, ¿verdad? ¿Podrías conseguirme un teléfono?

Claro, no va a ser un smartphone, entiéndeme.

Yo soy tu amiga, no tu banco.

Aquí esas cosas cuestan dinero

y, lamentablemente, más que en la calle.

Tengo dinero. ¿Cuánto quieres? 400 euros con 10 euros de saldo.

Vale. Toma, los 400.

Gracias, cariño.

¿Quieres que te consiga alguna cosa más?

No. ¿Y cuándo voy a tener el teléfono?

Cuando me devuelvas los 2.600 euros restantes que me debes.

Perdiste mi droga, cariño, tienes que pagarla, claro.

Por favor, necesito hacer una llamada. Es urgente.

¿Urgente? ¿Cuánto de urgente?

¿10 barras de chocolate de urgente? ¿Un paquete de tabaco urgente?

¿Cuánto quieres, 20, 30 euros?

Te voy a dar por 150 dos tarjetas para que llames por teléfono

y mi turno en la fila. Vale, 100, ¿eh?

Venga, 100. Toma, reina.

Si tiene que contestar, por mí no cuelgue,

que la rueda ya está cambiada.

No, no, no se preocupe, no es importante.

Mierda.

¿Vas a llamar o qué?

Ferreiro, ¿estás bien? Lo siento.

Lo siento, de verdad.

¿Pero quieres hablar de alguna cosa?

Sabes que tienes terapia con el doctor Sandoval.

Sí, sí, y me voy a apuntar, pero necesitaba un abrazo.

Tere. - ¿Qué?

- Al despacho del doctor Sandoval. Te están buscando.

Ya veo que es padre. Así es. Dos.

Yo también soy padre y me gustaría hacerle una pregunta.

Coja, coja.

Diga. Papá, escúchame.

Estás en peligro. Hija.

Irá a por ti una asesina, sabe dónde vives con mamá.

Papá, la he cagado. Me dijiste que tomara una decisión

y para una que he tornado la he cagado, papá.

Estás en peligro, os he puesto en peligro a todos.

Papá, por favor. Escúchame, Maca,

yo no estoy en peligro. Sí lo estás.

Sí lo estás, papá.

Maca, quiero que hagas una cosa ahora mismo.

Quiero que llames por teléfono a Simón.

¿A Simón? ¿Por qué? Llámale ahora.

Gracias.

Le digo lo que me dijo usted antes,

conteste la llamada.

Diga. "Simón, soy Maca. No cuelgues,"

por favor, será un segundo.

"Solo quiero saber una cosa: quiero saber qué pasó".

Me quedan siete años aquí dentro y...

"y no quiero levantarme el resto de mi vida sin saber"

si me quisiste en algún momento o todo fue un plan.

Sinceramente, lo demás me da igual, pero necesito la verdad.

Lo siento mucho.

"Quise irme contigo...".

Pero se me venía todo abajo: la familia, la empresa,

"los hijos. Y tuve que elegir".

"Lo único que espero es que algún día me perdones".

Igual mi hija te perdona, pero yo no.

Está todo bien, cariño. Te quiero. Papá.

Vas a coger un millón de euros del dinero que robaste

y en 12 horas voy a pasar por tu casa a recogerlo.

Vamos a empezar a poner las cosas en su sitio

y lo primero, mi hija en casa, ¿te parece bien?

- ¡Papá, papá! ¿Has arreglado la rueda?

- Mi familia, por favor. Yo también tengo una familia.

Y no me la intentes jugar porque no tengo nada que perder.

González Largo, Teresa. Tere.

A ver cómo me explicas esto.

Tus análisis han dado positivo, pero no en drogas, tranquila.

Estás embarazada. - ¿Qué?

¡Sapo! ¡Sapo! ¡Sapo!

¡Sapo! ¡Sapo! ¡Sapo!

Lo que me pide el cuerpo es ir

y reventarle la cabeza

a esa zorra, hija de la gran puta. Cállate.

¡No!

Te voy a quitar todo lo que tengas, hasta el alma.

¿Unos tiritos?

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