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"¿Mamá? ¡Macarena!".
"¿Qué tal, hija? Muy bien".
"Te llamo para decirte que me voy de vacaciones en un velero".
"¿Y eso? ¿Con quién te vas? Con Simón, el chico que te comenté".
"¿Te acuerdas? Pero ¿así, de la noche
a la mañana te ha salido este plan? Sí,
porque tenía un hueco y he dicho: 'Ahí que me voy'...
"¿Qué pasa con la comida de mañana?".
"Con la ilusión que le hacía a tu padre".
"Ya. Bueno, se lo dices tú, ¿vale?".
"Que sabes manejarlo mejor. Vale, cariño".
"Oye. Ten cuidado, ¿vale? El mar es muy traicionero".
"Sí, mamá, pero es el Mediterráneo, no el Atlántico".
"Vamos a ir a Formentor, Cerdeña," Suerte.
A Corfú...".
"Bueno, hija, pues nada. Pásatelo bien".
"Y llámame algún día si puedes, ¿vale?".
"Es que no voy a tener mucha cobertura".
"Ah, bueno. ¿Cuánto tiempo vas a estar?".
- "Macarena Ferreiro,"
¿entiende los delitos que se le imputan?
¿Entiende que se enfrenta a una condena de siete años de prisión?
- "Macarena, hija". No lo sé.
No lo hemos pensado todavía.
No creo que sea más de un mes.
"Bueno, hija, pues nada. Pásatelo bien".
Mamá. "¿Sí?".
Te quiero. "Y yo también, hija. Mucho".
"Haz muchas fotos y abrígate. Y come mucho".
"Un beso muy grande". Vale.
"Y otro de tu padre". Adiós.
- Cuando usted quiera.
Acaba de llamar la niña.
Que se va de vacaciones con unos amigos.
Un plan maravilloso que le ha salido.
¿No vendrá a la comida de mañana?
- Apágalo del todo y memoriza bien el pin.
Puede que no te acuerdes dentro de siete años.
- Mira. Todo talla 38, ¿vale? Vienen seis mudas incluidas completas.
Gracias, pero me he traído mi propia ropa interior.
Es que soy alérgica al poliéster.
Ah. Eso es una Elastic Man. Para estirar.
¿Antipiojos?
No. Eso no es droga.
No es nada raro, es jalea real, para reforzar las defensas.
¿40 pastillas? ¿Y qué vas a hacer cuando se te acaben?
Hombre, pues espero haber salido antes.
No, es que estoy aquí por un error.
Voy a cambiar de abogado y lo voy a aclarar todo.
Esta es una prisión privada. Está prohibido introducir
efectos personales y usar ropa que no sea del centro.
Un número de contacto.
De un familiar, de un amigo. Por si surge alguna urgencia.
¿Qué tipo de urgencia?
Un accidente, un infarto... - Un apuñalamiento...
-¡Rizos! ¿Te quieres callar?
Le voy a dar el de mis padres,
pero llámenlos solo si no queda más remedio.
Es que no les he dicho que estoy aquí.
- Venga... ¿Qué les has dicho? Que estoy navegando en un velero.
Es coña, ¿no?
- ¿Número? Eh...
912533223.
Acompáñeme.
Mi nombre es Paloma Garrido, soy la jefa de módulo,
aunque para todas las internas soy simplemente la gobernanta.
Desnudaos, por favor,
y dejad vuestra ropa en las cestas numeradas.
En Cruz del Sur el día comienza a las 7:00,
así que cuando mañana oigáis la sirena, tenéis 15 minutos
para vestiros, hacer la cama y formar para el recuento en celda.
Después comienzan los desayunos y los talleres de trabajo
de los que seréis informadas puntualmente. ¿Alguna pregunta?
-¿Puedo llamar por teléfono?
- Tenéis que hacer una solicitud para cada llamada,
que tiene que ser aprobada por dirección.
¿Y me puede apuntar? ¿Algo más?
- No me han dejado pasar mi bolsa de aseo.
¿Qué pasa con el jabón y los cepillos de dientes?
¿No están aquí? - Tenéis un kit básico de aseo.
Para otra cosa, hay un economato, donde compraréis lo que queráis.
- ¿Con qué dinero? Me lo han quitado todo al entrar.
- Obtendréis cheques de la prisión a cambio
de vuestro trabajo en los talleres.
¿Algo más? Sí. ¿Hay baños en las celdas?
No, querida. Tenéis un baño común en cada módulo.
Por la noche podéis hacer uso en tránsito controlado.
Está prohibido quedarse charlando en los pasillos.
Sois novatas.
En cuanto crucéis esa puerta, os van a humillar para someteros.
Intentarán que escondáis su droga, que la llevéis de un lado
para otro, que la recojáis en vis a vis ficticios. No lo hagáis.
Poned los pies sobre la línea amarilla.
Daos la vuelta.
Las manos apoyadas en la pared.
Abrid las piernas.
Os pedirán dinero y favores a cambio de protección. No cedáis.
Os aconsejo que os mantengáis firmes.
Aquí dentro, los delitos conllevan una pena aumentada
y anulan inmediatamente cualquier intento de reducción de condena.
Es que estoy con la regla.
Fabio.
Pasa.
La próxima vez no serán 20 días de suspensión de empleo y sueldo.
La próxima vez te vas a la calle. ¿Queda claro?
Sí, señora directora. Lo he entendido.
Bien. Ahora quiero que te disculpes,
que zanjéis vuestras diferencias y os comportéis como compañeros.
¿De acuerdo?
Mira, Valbuena, me equivoqué.
Me equivoqué con lo del puñetazo.
¿Dígame? Sí. Les he llamado. Necesito...
La próxima vez no será un puñetazo.
La próxima vez te arranco la cabeza y la entierro en un estercolero.
Bueno, ahora que está todo arreglado,
quiero que aceptes mis disculpas.
Pero Valbuena, coño. Valbuena, joder.
¿Qué ha pasado? Ya se le pasará.
Estamos rodeado de violencia, Fabio.
Deberíamos ser un ejemplo para esas chicas.
Ese tío es gilipollas. Largo.
Traigo tres para el módulo dos y una para el módulo tres.
- ¿Te han metido un palo por el culo o qué?
-¡Métela aquí, gobernanta!
Juana Rodríguez, celda 202.
Clara Gómez, celda 233.
Macarena Ferreiro, celda 234.
- Jefa. Ha debido de haber un error. La novata va en otra celda.
Aquí estamos completas.
- Macarena Ferreiro está asignada a esta celda.
Vamos, Ferreiro, deja tus cosas en esa balda y haz tu cama.
- Quieta, novata. - Haz lo que te digo, Ferreiro.
- No lo hagas. - Hazlo.
- ¡No! - ¡Hazlo, Ferreiro!
- No.
- ¿Crees que porque te dejemos tener una mascota aquí dentro vas a hacer
lo que te dé la gana?
- Solo estoy informando a la jefa de módulo
de que aquí estamos muy apretadas y, que si entra una reclusa más,
a lo mejor tiene que dormir en el suelo.
¿Sí o no, chicas?
- ¡Contesta, cojones! - Sí.
- Muy bien.
- Me llevo a la nueva para que no le amargues la vida.
Crees que tienes la sartén por el mango, pero estás muy equivocada,
así que ten mucho cuidadito.
Vamos.
- ¿Por qué no mira su teléfono móvil, gobernanta?
Y después hablamos de quién tiene la sartén por el mango
y quién tiene que tener cuidado.
Disculpe. Me gustaría cambiar el número de teléfono
por si hay una urgencia.
Quiero dar el de mi hermano. Mi padre tiene un baipás.
Mañana puedes solicitar el cambio.
¿Ya te has incorporado? Parece que sí.
Me alegro. Fabio, hazme un favor.
Lleva a la nueva a la celda 225. Ferreiro. Gracias.
Vamos.
- ¡Rubia! ¿Vienes con hambre? Yo me he hinchado de comer conejo.
Macarena Ferreiro, celda 225.
No, no, no, no.
No. No puedo. ¿Qué te pasa?
No sé.
Creo que es un ataque de ansiedad.
Necesito ver a un médico, por favor.
¿Tienes temblores?
No. ¿Visión borrosa? ¿Mareos?
¿Calambres? ¿Dolor en el pecho?
No. Bueno, entonces no te pasa nada.
Ah...
Macarena Ferreiro, celda 225.
Hola.
Soy nueva.
Me llamo Macarena.
Pues bienvenida, mi amor,
a la suite presidencial de la Cruz del Sur.
- Qué lástima. Estás pálida, parece que has visto un muerto.
- Blancanieves. Es que estoy cansada.
Pues aquí vas a descansar más bien.
Es mi cama, ¿no? Esta de abajo mía.
Es viscoelástica 100%.
- Esa cama era donde nos hacíamos las masturbaciones colectivas,
pero ahora es zona privada. Me voy a acostar.
- Qué rubia eres, mi hijita. - Rubia de bote, chocho morenote.
- Había otra: el color de la almeja lo marca la ceja.
- Las cejas.
- No tiene cuerpo. - Descansa, mamita.
Descansa, que debes venir agotadita.
¡Ah!
- Un reportaje. ¿Para qué?
-¿Ya estáis?
- Que os calléis, que estoy haciendo una entrevista, coño.
- A ti te lo voy a contar. Estoy aquí por motivos personales.
- Porque soy inocente.
- Cuando llegué a la chabola, me encontré a mi primo el Tuerto
que quería guarrear con mi niña y me lie a palos.
Se me cegó la cabeza, no era persona.
- Homicidios varios.
- Pillamos un coche de un colega, el coche era robado,
y empezaron a sonar todas las alarmas,
se lio un pollo que flipas y nos cazaron.
- ¿El primer día aquí? No te creas que vayas a estar aquí
tanto tiempo metida.
- Llegas, te meten dentro, te cachean.
- Te desnudan, te palpan, te...
- Es como si te violaran.
- Me da más pena con ella que conmigo.
¿Sabes qué es tenerle que meter la mano
a cuanta guarra viene por aquí?
- El primer día me sentí como una reina,
me dieron ropa, me dieron toallas, hasta bufé había.
Era como estar en un "resort",
pero lleno de hijas de la gran puta.
No. Macarena, no, hija, no.
Las sábanas y la manta, las dos cositas,
tienen que ir metidas por dentro. Mételo ahí.
Si esto cuelga, te ponen una falta. ¿Y ahora qué?
- ¿De dónde eres, mi niña? De Madrid, del centro.
- Que por qué estás aquí, cariño.
Ah, es que realmente no tendría que estar aquí,
estoy aquí por un error.
- ¿Cuántos años te han caído por el error?
Siete. Un error muy grande, ¿no?
- Aquí todas estamos por error. - Ya ves.
- ¿Tú eres creyente, mamita? Bueno, fui a un colegio de monjas.
Pues yo empecé a creer aquí.
Hace muy bien rezar antes de dormir.
Padre, voy a pedirte por la nueva. - Ya estamos, así todos los días.
- Por favor, para que ella aprenda a arrepentirse,
que a nadie le caen siete años por nada.
- No le hagas ni puto caso. - Estoy rezando, coño.
- Perdón. - También voy a pedirte por Yolanda.
- Eso. - Dentro de tres semanas se nos va,
que no la volvamos a ver nunca más. - Me vais a echar más de menos.
- Y te voy a pedir por Anabel.
Si yo necesité una luz para encontrar el camino,
esta mujer necesita el alumbrado público de la Navidad.
Amén. - Amén.
- Mira, Teresa de Calcuta, que ha asado a su marido.
- ¿Te quieres callar? ¿Asaste a tu marido?
Bueno, después de 16 años soportando golpes, patadas,
escupitajos, maltrato,
lo encontré con mi mejor amiga en la cama.
¿Tú sabes a qué huele un hombre quemado?
No.
A panceta de cerdo. - A bacón.
- Qué rico. - Estaba echado a perder.
-¿Te gusta el bacón, Macarena?
- ¿Sabe qué tienen en común Ana y Cristo?
- No.
- Que los dos están en casa de todos y todo lo ven.
Así deben de sentirse ahí arriba.
-¿Ahí arriba dónde?
- En la sala de control de cámaras.
- Oye, ¿tenéis un cepillo de dientes de sobra?
No, no, no tengo. ¿De verdad?
- Echa para allá. - Has tenido suerte.
Digo con la celda.
Hay otras bastante más chungas.
- Que te vayas de aquí, yonqui de mierda.
Que te vayas, que te vayas. ¿Y tú por qué estás aquí?
Tenía un negocio con mi madre, bares chicas.
- Qué valor. Y yo también tenía un chiringuito.
De coca.
- ¿Por qué no te vas a dar una vuelta?
- Porque no me sale de la flor.
- No hay nada que les joda más a los hombres que ver a las mujeres
triunfar desde abajo.
- Es verdad, empezaron bien de abajo, desde la chucha.
- Macarena, esta tenía 11 burdeles,
se traía a las chicas desde Rumanía en microbús.
- Trabajadoras y putas, pero libres.
A ninguna se le quitaba el pasaporte.
- Ya te vale, ¿ahora vas de empresaria finolis?
Lo que tenías era un mercado de coñitos calientes;
de folleteo, vamos.
- La que tiene una historia de película es la Yoli.
¿Ella, Yolanda?
Ahí donde la ves es la más lista de la cárcel.
En tres semanas la ves en Brasil en un hotel de cinco estrellas.
# Brasil. #
¿Y tú por qué estás aquí, cariño, robo, tráfico, prostitución?
No, estoy por un error, de verdad.
De hecho, necesito un nuevo abogado,
pero me dijeron que hasta el miércoles.
Yo te lo puedo conseguir. ¿Ah, sí?
Mañana mismo. La verdad es...
Primera regla de la cárcel: no se piden favores.
¿Verdad, Anabel? Yo sí pido favores.
Sí pido favores porque estoy desesperada.
Necesito salir de aquí.
Mañana por la mañana tienes tu abogado,
yo te lo consigo. Gracias.
- Buenas noches, mamita.
- Buenas noches.
La primera noche es la peor.
Aquí dentro se escucha todo, todo:
los pasos, las puertas, la cadena del váter,
los ronquidos.
Se escucha todo.
Luego te acostumbras.
Tranquila.
Ya está, niña, ya está.
No llores. Aquí lloramos todas la primera noche.
Toma, para que te proteja.
Es la Virgen de la Macarena.
Por Macarena. Gracias.
De nada. Qué bonito, el infinito.
Qué va, es un ocho, el número de la suerte de China.
Vale en China, ¿por qué no va a valer aquí?
Si quieres, me puedes coger la mano para dormir, no me importa.
Te vas a sentir más tranquila, ya verás.
Ya está.
Ya está.
Pero no es suficiente. Como bien saben,
nuestra situación sigue siendo delicada.
Se hace indispensable acudir a una ampliación de capital.
A continuación, nuestra responsable financiera
nos va a informar del proceso de recapitalización.
Macarena, por favor.
Como ha dicho el presidente, necesitamos músculo financiero,
"cash", para afrontar el pago a proveedores
y entidades bancarias.
En las previsiones de los dos próximos trimestres,
la empresa no podrá sobrevivir sin aporte adicional
de nuevos capitales.
Aquí vemos un ejemplo.
Como pueden ver...
- Yoli.
Yoli, ¿estás dormida?
- Más o menos.
- ¿Vamos a echar un "piti" al baño? He tenido un mal día.
- No tengo tabaco. - Yo sí.
La directora te la tiene jurada.
Os obligó a daros las manitas como niños buenos.
Escena de patio de colegio. Tienes que templar con Valbuena,
limar asperezas.
Sus gilipolleces me entran por un oído y me salen por el otro,
punto final. No puedes entrar al trapo.
No merece la pena, Fabio.
Prométemelo. Que sí,
que no volveré a entrar al trapo.
Igual deberías de pensar en pillarte una baja
y meditar un poco. ¿Meditar qué?
¿Qué te pasa con las normas?
Soy el único compañero del curro con el que te llevas bien
y no hemos quedado nunca a tomar una caña,
¿te parece eso normal? Cuéntate algo, joder.
¿Qué hace la puerta de la lavandería abierta?
¡Hola!
¿Hay alguien ahí?
¡Eh!
¿Cómo has entrado aquí? Te va a caer una de aislamiento.
¡Hostia!
Joder.
¿Pero qué le ha pasado?
Tiene los ojos blancos.
No la mires. Venga, vamos.
Paloma, cierra celdas. Tenemos un problema.
Miranda, siento haberte despertado. No estaba dormida.
Vale.
Verás, es que creo que deberías venir.
Ha ocurrido algo grave.
Desde luego, no parece que haya muerto de muerte natural.
- Por supuesto que no.
- Dios, Dios, Dios.
Soy Fabio.
¿Qué le han hecho?
No lo sé.
¿Por qué está rosa?
No pasa nada, tranquila.
Fuera todo el mundo.
La Policía ya está de camino.
Me gustaría tener niños porque me gustan.
Me gustaría tener una casa con un patio bonito,
poder viajar un poco, que no conozco mucho,
nada más he estado en Ceuta.
A lo mejor...
No sé, digo enamorarme, pero... Sí, supongo, no sé.
Tener niños.
Ok. Recuento correcto. Podéis ir a las duchas.
¿Cómo que correcto? ¿Tú estás ciego?
Falta Yolanda.
¿Y Yolanda?
Yo la vi salir anoche con esa chica morena.
¿Con cuál? - ¿Con Zulema?
Eh... Sí.
Bueno, venga, a las duchas.
No, yo no me encuentro bien. Me voy a quedar aquí.
Mi amor, este es el talego, aquí nadie se siente bien.
Ten mucho cuidado con lo que vas diciendo por ahí.
No vaya a ser que termines de criada.
¿Qué es una criada?
Una criada es una desgraciada que no pagó un favor a tiempo.
O que traicionó a una poderosa.
Si pides algún favor,
asegúrate de que lo vas a poder pagar cuanto antes.
¿Sí?
Vamos, vamos, vamos.
Vamos.
¡Ay!
Me ha dejado.
Me deja mi mujer, por fin.
Ya está.
Te quiero.
- Gitana, ponme un poco de crema, anda.
Más fuerte.
- Zulema.
¿Lo veo?
- Trae, dame.
Tú.
Vamos.
- Por favor, Zulema, por favor, no, por favor, no.
"Por favor, por favor". Venga.
Venga.
- Venga, que no es para tanto.
- Hola, rubia. Hola.
¿Me prestas un poco de gel, por favor?
Sí, claro. Gracias.
Yo soy Estefanía. Bueno, aquí me llaman Rizos.
Yo soy Macarena. ¿Macarena?
- Encantada.
Oye, ¿cuántos te han caído? Estoy esperando el juicio.
Pero me piden siete años.
Joder, pues siete años aquí, sin pareja, se hacen largos.
Yo lo he dejado hace unos días.
Lo siento. No, qué va, está bien.
Era una mierda. Necesitaba cambiar.
Oye, ¿tú quieres salir conmigo?
¿Qué? Que si quieres salir conmigo.
Eh...
Gracias. No, no.
No, te lo agradezco, me halaga la propuesta,
pero es que no puedo porque...
A mí no me gustan las mujeres. Soy heterosexual.
Aquí todas somos heterosexuales, no pasa nada.
Ah. No hace falta que me contestes hoy,
me lo puedes decir otro día.
Pero piénsatelo, ¿vale? Eh...
Vale. Vale, guay.
- Teresita. - Es que me acaban de preguntar.
-¿Qué te han preguntado a ti?
- Me acaban de preguntar por mi vida sexual.
- Tú estate tranquilita, no seas guarra, anda.
Ahora te veo.
- Lo que pasa, ¿no? Entre mujeres, los cariños.
Se echa de menos un abrazo, un beso, yo qué sé.
- Ahí hay mucha bollera de palo, tía.
Yo lo soy de toda la vida de Dios. Quieren cariño.
Y ya está.
¿Y tú eres lesbiana?
- Sabes que hay tías o funcionarios. Y...
Si te pones a comparar un poquito, al final te quedas con las tías.
- Tú sabes también que la gente tampoco te desea.
Entonces te sientes libre.
De la cintura para abajo estoy como un velorio.
No siento nada, no tengo el más mínimo deseo.
Ni siquiera, mira, ni Míster Finger.
- Mira, un callo tengo ya. - Lo del pelo, por favor.
- Ya estamos. Qué pesada. Que no me lo quites.
- Es que me molesta en la cara.
- Chiquilla, que me van a ver muy mal.
- Pero si es mío. Tere, Te-re.
- La puta, la hija puta drogata esta, no se muriera ya.
- Corta, corta.
¿Qué tal está tu mujer?
Bueno, ahí anda, poco a poco.
Acostumbrándose a su nueva vida.
Se te echa de menos en comisaría.
Me han puesto de ayudante un puñetero chino
que no encuentra una prueba ni aunque se las ponga
dentro de un círculo fosforito.
- ¿Por qué no te vas a tomar por culo, Castillo?
- Ahí lo tienes.
¿Qué me puedes decir de la chica? La cocieron.
¿La cocieron?
Con vapor.
A 90º C.
Gracias.
Tía, ¿qué coño haces aquí? - Lo que me da la gana.
- A ver, ¿qué pasa contigo?
- Que no la toques, que no la toques.
- Que no. - No la toques, querida.
- Ya está bien.
- Vente aquí. No, no, gracias.
Vente a mi vera, hija. Gracias, gracias.
Es que no tengo hambre.
No es que esté en huelga ni nada, es que, de verdad, no me entra,
esto no me entra.
Mira, si quieres luego vas al baño y vomitas,
pero ahora tienes que comértelo todo.
Es obligatorio. Pero si no puedo ni con la cuchara.
Todo.
Bien.
Perdone.
Eh...
Anoche hice una amiga. Bueno, una amiga.
Se llama Yolanda.
Esta mañana no estaba. ¿Sabe si le pasa algo?
¿Está castigada o le ha pasado algo?
Ha fallecido.
¿Cómo que ha fallecido?
¿Qué...?
¿Un accidente o...? Lo están investigando.
Por cierto, ¿tú la viste salir anoche de la celda?
¡Uy! ¡Dios! Perdone.
Buenos días.
Termínate el desayuno.
¿Te importa?
Hasta hace diez horas mi amiga estaba ahí arriba
diciendo chorradas.
¿Te importaría llevarte sus cosas un poco más tarde, por favor?
Como que me hace falta un poquito de duelo.
- Es que necesitamos las camas libres.
- Hasta mañana no entran las nuevas.
Por favor, un poco de humanidad.
- La vida de Yolanda acabó en una caja de 60 centímetros.
- La de todas.
Deberíamos de dejar esta foto aquí.
¿Qué pasa, niña?
Me han dicho que ha fallecido Yolanda.
¿De qué ha muerto, Sole?
Si no es por enfermedad, en la cárcel solo se mueren
de dos cosas, de suicidio o asesinato.
Aquí mucha gente quería matar a Yolanda.
¿Por qué?
Yolanda hizo un atraco de película.
Disculpe, pero no conozco todos los detalles.
Viene todo especificado en el informe.
Yolanda y su novio compraron dos coches siniestro total
en un chatarrero.
Y les pegaron fuego en mitad de la carretera por la que sabían
que pasaría un furgón blindado con nueve millones de euros.
- Era el plan perfecto.
A cualquiera se le ocurre entrar en un banco con una pistola
y con una media en la cabeza. Pero lo que ella hizo...
- Los vigilantes encontraron un accidente mortal y dos víctimas,
un hombre ensangrentado que llevaba en sus brazos
lo que parecía ser una mujer moribunda.
- ¡Ayuda! - ¡Vamos!
-¡Ayúdenme, por favor! ¡Ayuda!
-¡Quieto!
- Era Yolanda. Consiguieron que abrieran la puerta.
Les encañonaron y se llevaron los nueve millones de euros.
- Tenían la pasta, pero también tenían dos patrullas
pisándole los talones.
Entonces la cogieron.
Pero primero ella los entretuvo tremendo rato.
- La fuga duró 39 minutos por carreteras comarcales
y terminó con un tiroteo.
Su novio murió.
Cuando la detuvimos no había ni rastro del dinero.
Lo habían enterrado en algún lugar entre Madrid y Segovia.
¿Y nunca encontraron el dinero?
Se lo llevó a la tumba. Y no porque no buscaran.
Fue más lista que la Policía, más lista que los perros,
más lista que los inspectores, más lista que nadie.
- Yolanda cambió la tarjeta SIM de su teléfono a última hora,
cuando ya veía que los iban a detener.
Y supongo que la otra se la tragó.
Se la comió.
¿Y cómo puede usted estar tan seguro de eso?
Porque la tarjeta que apareció en su teléfono no era la misma
que utilizó minutos antes para bajar datos
y orientarse en la huida.
No lo supimos hasta que cruzamos datos con la operadora telefónica.
En la tarjeta que se llevó tuvieron que quedar las pistas
del escondite del dinero. No sé si las coordenadas, fotos...
En fin, lo que fuera.
- Todo el mundo piensa que ella guardó alguna pista aquí adentro.
Se metían en la celda las cabronas y buscaban y buscaban
y lo revolvían todo.
¿Está insinuando que una presa la mató para conseguir
la información?
Eso es lo que quiero que entienda, directora Aguirre.
Se está preparando una fuga.
-¿Eres Ferreiro?
Eh... Sí.
Tienes visita.
43.
- Ricardo Guzmán. Encantado.
¿Macarena? Sí.
Soy el abogado de Anabel.
Bien...
He leído por encima su caso
y he visto que le imputan cuatro delitos
y le han impuesto prisión preventiva.
¿Es así? Sí, pero soy inocente.
Tiene que sacarme de aquí, por favor.
Necesito que me cuente cómo ha llegado a esta situación.
No sé cómo lo haremos con Lupe.
¿Con tu mujer? ¿El qué?
En cuanto nos sentemos con el divorcio
hará lo que sea con tal de desplumarme.
Maltrato, abandono del hogar...
Pero me da igual, empezaré de cero otra vez.
Mientras esté contigo...
No.
No es justo.
¿El qué?
Que llevas toda la vida trabajando
y ahora no puede ser que te quedes sin nada.
Es que no es justo. ¿Y qué quieres que haga,
que cambie la titularidad de los bienes?
No sé.
No.
Bueno, hay gente que lo hace.
Macarena.
Conseguirá que me saquen de aquí, ¿verdad?
No sé, que me rebajen la fianza, un indulto...
¿Indulto?
Se le imputa estafa, alzamiento de bienes,
blanqueo y robo. 2 millones de euros.
Lo raro es que no le hayan pedido el doble de fianza.
Le estoy diciendo que soy inocente. Oiga, soy inocente.
Eso ahora es irrelevante, Macarena.
¿Tiene usted 1 millón de euros o no?
No.
No, no tengo 1 millón de euros.
No tengo nada.
Mi casa, mis cuentas
y hasta la jaula del canario las tengo intervenidas.
Pues si no tiene el dinero,
me temo que tendrá que continuar en prisión.
No me encuentro muy bien.
Le veré otro día.
Sí, está bien.
No, ningún problema.
Mi amor, sabés que me encanta hacer asado.
Vale, el sábado a mediodía. Perfecto.
Ah, si te cruzás o hablás con Carmen,
decile que esta vez de la yincana de los chicos me encargo yo.
Bueno. Yo también te quiero.
Te dejo, que estoy con gente. Chao.
Chao.
Perdón. Nada.
Soy Carlos Sandoval, soy tu doctor.
Macarena Ferreiro. Encantada.
Bueno, ¿qué ha pasado?
Que me mareé y no podía respirar.
¿Sentís algún tipo de presión en el pecho?
Sí, y todavía sigo. Podría ser un cuadro de ansiedad.
Seguro. Quítate la camisa
y siéntate en la camilla, que yo ya estoy contigo, ¿sí?
A ver...
Macarena Ferreiro.
"Celda 225.
Prisión preventiva por estafa, alzamientos de bienes y robo."
Por lo que veo, el fiscal sí considera
que deberías estar por aquí. Sí.
Te voy a auscultar un poco, a ver cómo están esos pulmones.
Toma aire por la boca.
Bien. Los pulmones están bien. De todas maneras
te voy a poner un tranquilizante, porque tenés el pulso acelerado.
¿Sos alérgica a algún tipo de medicamento?
No. ¿Y a los pinchazos?
- Bueno... - ¿Eh?
Bueno, muy bien. Cierra el puño.
Ahí vamos. ¡Eh, eh, eh!
Ahí va. Listo.
Muy bien.
Túmbate.
Que sepas que puedes contar conmigo para lo que necesites.
Si vas a cambiar de abogado, por ejemplo,
un informe médico que te ayude a evitar un nuevo juicio
para pedir un tercer grado o una reducción.
Gracias. De nada.
O fármacos para sentirte mejor;
ansiolíticos, somníferos...
O una dieta equilibrada,
una celda con vistas al mar...
Yo puedo ser tu Papá Noel
y tú uno de mis renos.
Yolanda Montero. Con las reducciones,
le quedaban tres semanas para el tercer grado.
Seré directa. ¿Quién coño estaba de guardia anoche?
Fabio y yo estuvimos en la sala de control hasta las 24:00,
luego hicimos la ronda habitual hasta que encontramos el cadáver
y eso es todo. ¿Alguien mató a esa chica
mientras tú mirabas los monitores y me dices que eso es todo?
- No, era yo. Era yo quien miraba los monitores.
Estaba sacándome la leche, pero no vi nada raro.
La cuestión es, señora directora, por qué esa chica
podía estar dando paseos a las 01:00.
- Fabio, no nos desviemos del tema.
No, no estoy desviando el tema.
¿Por qué se dejan las celdas abiertas por la noche?
¿Esto es una residencia de estudiantes,
la fiesta del pijama...? La directiva europea aconseja
el libre tránsito controlado. Somos la prisión
con menos suicidios. No podemos encerrarlas 20 horas seguidas.
¿Se cree la Gandhi de las prisiones?
No, pero...
Pero creo que podemos hacer las cosas de otra manera.
Si se ha creído que por dejarles hacer un documental
y por colocarles conciertos de violín van a ser más felices,
es que no tiene ni puta idea de lo que ocurre ahí dentro.
Dignidad. Eso es lo que intento que tengan.
Derecho a la intimidad sin tener que defecar en grupo
en una celda de 5x5. Pues la próxima vez intente
protegerlas de ellas mismas, porque no son estudiantes
de Erasmus, son asesinas, ya lo ha visto.
No me vuelvas a decir lo que tengo que hacer.
Compañeros, tirándonos mierda entre todos
no llegaremos a ningún sitio y mucho menos a una solución.
¿Podemos centrarnos en esto?
- ¿Qué ha pasado con las cámaras de seguridad?
Alguien colocó dos imanes en los racks de los discos duros.
La Policía lo está investigando. Fueron borradas premeditadamente.
- En la sala de control solo entran funcionarios.
Espero que no;
si no, uno de nosotros sería cómplice de ese crimen.
Fabio, ¿qué sabemos de la autopsia?
Parece que tienen una ligera idea.
A la chica la cocieron con una plancha de vapor a 90º C.
-¿Por qué iban a hacer algo así?
Para torturarla.
La pregunta es: ¿dijo algo de los 9 millones?
-¿Qué? ¿Qué pasa?
-¡Eh! ¡Quietas! ¡Quietas!
-¿Qué te pasa?
Oye, estás pálida.
Necesito descansar.
-¿Quieres un porrito?
Lo que necesites Anabel te lo consigue.
Y si quieres un trabajo al salir de aquí,
yo, con esta carita, te saco hasta 10.000 al mes.
- ¿Y con esta? - Un mojón que te comas.
- Puta.
¿A esa señora qué le pasa?
- Bueno, pues que alguien le ha quitado la novia a alguien.
- No. - La Rizos.
- ¡No! - En la ducha.
- Lo tuyo ha sido llegar y besar el santo.
Que no, que no. Yo no le he quitado la novia a nadie.
Me da igual, que hagan lo que quieran.
Que recuperen su relación y que me dejen en paz, por favor.
Y no puede ser mi novia, porque yo soy heterosexual,
¿vale? Ah.
- En la cárcel
es mejor ser la novia de una que no la novia de todas.
-¿Qué tal te fue con el abogado?
Mal. No me va a servir de nada.
Oh...
Lo siento, mi niña.
Bueno, pero el favor ya te lo hice. Ah, sí. Gracias, ¿eh?
¿Sabes qué puedes hacer por mí?
Esta noche, a las 21:10, tienes que ir al patio.
Alguien te dará una cosita. Solo tienes que traérmela.
Pero a las 21:00 cierran el patio, no puedo estar ahí.
Bueno, no habrá problema. ¿Y qué es?
Una cosita. No, una cosita no.
Me gustaría saber qué es y quién me lo va a entregar.
No hagas tantas preguntas.
Toma.
Con esta tarjeta podrás abrir la puerta del patio
para volver a la celda con mi recado.
Eh...
No.
No voy a hacerlo.
No.
Sí.
Sí lo vas a hacer.
¿Y sabes por qué?
Porque le puedo decir a Zulema
que vas contando que vino anoche a buscar a Yolanda
antes de que apareciera muerta.
¿Y sabes lo que hace Zulema con las chivatas?
Las mata.
Lo vas a hacer muy bien.
- ¡Preparadas! ¡En el comedor en cinco minutos!
- Las presas ya saben lo de Yolanda.
No hablan de otra cosa.
Mirad la 10.
Se han pasado un pincho o algo así.
Mira.
- ¡Mierda! Voy a parar esto ahora mismo.
Gracias.
- Los guisantes ni se te ocurra, ¿eh?
Son jodidamente gordos y fosforitos.
Yo creo que los traen de Fukushima.
-¡Atención, registro!
Todas en pie.
Quietas. Las manos apoyadas en la cabeza.
Quiero a todas en fila india.
Quien tenga un pincho va de cabeza a Aislamiento.
Paloma, qué cojonazos tienes.
- Con lo chica que es, ¿eh? Mírala.
- Gobernanta, si no tengo nada, lo sabes de sobra.
Con lo bien que estoy portándome últimamente...
- Cállate y date la vuelta.
-¿Qué haces?
¿Tienes un pincho? No, peor.
Tengo una tarjeta de esas con las que se abren las puertas.
Vaya con la mosquita muerta.
A la de tres, te deshaces de ella.
¿Qué? Una,
dos...
¿Qué haces? ¿Qué tocas?
¿Qué tocas? - ¡Eh, eh, eh!
¡Qué hija de puta! Atención, pelea en el comedor.
-¡Abuso!
¡Abuso! ¡Esto es un abuso!
- ¡Sacadla, coño! - ¡Abuso!
-¡Silencio!
¡Silencio! ¡Todas en fila!
- Gobernanta.
-¿Qué?
-¿Esto qué coño hace aquí?
¿Una tarjeta magnética? A ver, un momento.
Qué mona tu hija, ¿eh?
¿Cuántos añitos tienes? - 7.
- Papá. Toma.
Mamá.
Aunque no esté Macarena, lo que os queríamos decir
Lidia y yo sin preámbulos es que...
Nos vamos a casar.
- Ay, qué alegría, hijo. Arriba ese brindis.
Que viva los novios. - Que viva.
- Guapa.
¿Ya se lo has dicho a tu hermana? Pero ¿cuándo?
Si habíamos quedado a comer
y ya has visto que no le dio importancia.
Si la que le haría ilusión que se casara es Macarena
que es su ojito derecho. Oye.
No, da igual, así vamos, no sé, ensayando bodorrios.
- Yo es el segundo que ensayo ya.
¿Por qué no me lo coges?
Dígame. Eh...
Mamá. Macarena, hija.
¿Cómo estás?
¿Tienes un minuto?
Cuéntame.
¿Te acuerdas de cuando me metieron un pájaro muerto
en la mochila del colegio?
¿Y...
cuando me pegaban
las páginas de los libros con chicles mascados?
Claro que me acuerdo, cariño. ¿Te acuerdas que...
siempre te enfadabas porque nunca te decía nada?
Sí, claro, pero ¿qué te pasa?
Mamá, yo...
Yo lo hacía porque...
Porque no podía verte sufrir.
Pero ¿qué tiene que ver todo eso ahora, mi niña?
Que poco a poco me acostumbré a contarte
la mitad de mi vida, la pequeña parte bonita.
Pero es que ya no me queda nada bonito que contar, mamá.
Lo siento, mamá.
Lo siento mucho.
Mamá,
estoy en la cárcel.
Mamá, dime algo, por favor.
Me enamoré de un hombre casado
y me engañó.
Te buscaremos un buen abogado, cariño.
Él será tu abogado.
Tienes que estar tranquila. Confiar.
En la vista preliminar, yo asumiré la responsabilidad
del despido de capitales.
Te han engañado, recurriremos.
Adelante.
Mamá, no, me han caído siete años, cuatro delitos.
Todo se podrá explicar, cariño.
Ya se había hecho la transferencia.
Con estos 200.000 suman 1.800.000.
Pero, Simón, estamos dejando en bancarrota
la filial de componentes. Lo sé, Maca.
Pero hay que hacer lo posible por salvar esta empresa.
Te han engañado y todo se podrá explicar, ya verás.
No, mamá.
No lo voy a poder explicar.
No lo podré hacer nunca.
Dime. Hola, Maca.
¿Dónde estás? En el parking.
Por favor, bájame el dinero de la caja.
¿Ahora?
Hice tres acciones ilícitas por poderes.
Será más fácil. ¿Qué, qué dices?
Desbanqué la empresa, la liquidé.
Mételo en una bolsa y bájalo.
Yo saqué el dinero en diferentes días.
Maca.
Te quiero.
Han desaparecido casi dos millones de euros.
Está probado que yo los robé.
Pero ¿cómo vas a robar dos millones de euros, hija?
Si no hay más que verte a los ojos,
que eres la cosa más buena de este mundo.
No, mamá.
No lo soy.
Si pides algún favor,
asegúrate que lo pagarás cuanto antes.
¿Cómo ha podido llegar esto a manos de las presas?
No lo sé, directora, no tengo ni idea.
¿No tienes ni idea?
Si las presas pueden tener tarjetas y borrar cámaras,
¿cómo puedo garantizar su seguridad?
Ese es tu trabajo
y esto significa que no lo haces bien.
Paloma,
Paloma, ¿qué te pasa?
¿Necesitas cogerte un par de semanas más?
No. No, estoy bien.
Me está costando, pero estoy bien.
Necesito que organices un registro en las celdas.
Esta misma noche.
Ahora mismo.
"Atención, las reclusas del módulo 2
se tienen que formar en la puerta de sus celdas.
Se va a proceder a un registro."
¿Y Macarena?
"Atención, las reclusas del módulo 2
tienen que formar..."
Todas quietas en las puertas. Atención.
Registro.
- ¿Adónde vas? - Deja pasar.
- Aquí no hay na', hombre.
Pero bueno.
Ferreiro, sal.
Ferreiro.
¿Dónde está Ferreiro?
Falta Ferreiro, la nueva. No me jodas, Fabio.
Voy a la lavandería.
Buscadla inmediatamente.
¡Vamos!
Ah.
¡Socorro!
¡Socorro!
¡Socorro!
Ya está, ya está. Alguien me encerró.
Ya. Tranquila.
Alguien me encerró y no podía salir.
-¿Puedes andar?
Pues andando.
- "¿Pero dónde está ese hombre que te engañó?".
"¿Quién es?".
- ¿Es cierto que mantenía una relación sentimental
con la acusada? - Absolutamente falso.
¿Dónde estaba?
La habían encerrado. ¿Dónde?
Afuera, en el patio.
En el cajón de los balones.
Registradla.
"Se enamoró"
y luego se obsesionó.
- ¿Insinúa usted que el robo y el desfalco
podrían estar motivados por su rechazo?
- Sí, señoría, por despecho.
Eso es lo que creo.
A Aislamiento.
No.
¡Por favor!
¡No!
¡Yo no puedo estar aquí unas semanas!
"Nueve millones...".
- "¿Tiene usted un millón de euros o no?".
"Si no tiene el dinero, me temo que ingresará en prisión".
¡No respira!
Uno de vosotros es cómplice de asesinato.
Entre hoy y mañana
sabré si es verdad lo que dices.
Papá, escúchame, estás en peligro.
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