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Soy médico.
Tengo un pequeño problema allí dentro, ¿Podría usted ayudarme?
Gracias.
- Oiga, ¿usted es el doctor Plarr? - Sí.
Es un placer conocerle. Soy el doctor Humphries.
- ¿En qué puedo ayudarle? - El maldito camarero se ha marchado, Venga.
- ¿Cómo sabe usted mi nombre? Acabo de llegar, - Las noticias vuelan en una pequeña ciudad.
- ¿De modo que ha abandonado Buenos Aires? - Sí.
Doctor, usted y yo, constituimos las dos terceras partes de la población inglesa de este agujero.
- ¿Y qué? - AquéI es el otro tercio.
- ¿Quién es? - Es el cónsul honorario británico.
El señor Charles Fortnum,
Si te dan un vaso inadecuado te confundes.
- ¿Cómo se encuentra? - No se preocupe...
estaba comodísimo en el suelo. Me he sentado en sitios peores.
Hágame un favor, ¿puede llevarle a casa en su coche?
¿A casa? Ni hablar. Quiero ir a la de la señora Sánchez.
- ¿A dónde? - Es el prostíbulo local.
- Creí que eran ilegales. - No, aquí hay una gran población militar.
No hacen el menor caso a lo que dicen en Buenos Aires.
¿Es hombre de familia?
No.
Yo estuve casado hace 20 años.
Con una insoportable americana. Intelectual, No entendía la naturaleza humana.
- Me abandonó. - Es lamentable,
Me siento más humano cuando bebo.
- ¿Qué bebe? ¿Vino? - Vino, whisky, ginebra... es indiferente,
Lo que cuenta es la cantidad y si se equivocan en el tamaño del vaso, te desorientan,
Siga por allí. La que viene a la izquierda.
- Es dirección prohibida. - Hay que aprovecharse de la inmunidad diplomática,
Verá como se aparta.
¡Desgraciado!
Se lo agradezco de veras.
Me encontraba muy bien sentado en su coche.
Vamos.
- ¿Quién es usted? - Me llamo Plarr. Soy médico.
- Creo que puedo hablar con usted. - Ya.
Los latinos son agradables, pero no saben apreciar las pequeñas cosas importantes,
Una cómodas zapatillas, sacar al perro a pasear. Todo es distinto en Inglaterra.
No lo sé. Nunca he estado allí.
- ¿CuáI es su nombre de pila? - Eduardo.
- Creí que era usted inglés. - Lo soy, pero mi madre es paraguaya.
Es aquí.
- ¿Le importa que le llame Ted? - LIámeme lo que quiera,
Ahora le atenderá, espere un momento.
No olvidaré su ayuda, Ted.
Si hay algo que pueda hacer por usted, no dude en Ilamarme,
- La sangre, ya sabe. - ¿Qué?
Es más espesa que el agua.
- ¿Un whisky, doctor? - Sí.
Nos atiende su colega, el doctor Benevento,
Estuvo aquí esta tarde,
- Mis chicas están muy limpias. - Y yo estoy muy cansado,
Pero ya he conocido esto.
- Espero que vuelva a visitarnos otra noche. - Tal vez lo haga.
Coche 22, si está libre de servicio regrese a la central,
Si su padre hubiera sido fichado, lo localizaríamos en un par de horas.
Pero en Paraguay, siguen resistiéndose al sistema de huellas digitales.
Nada
Le agradezco la atención que ha tenido.
- ¿Cuánto hace que no tiene noticias de éI? - Dos años,
De todos modos, haré un par de consultas más.
- ¿Cómo se puso en contacto con usted? - Mi madre recibió una carta.
- ¿Buenos Aires? - Sí.
- ¿Quién se la entregó? - No lo sé, La echaron por debajo de la puerta.
- ¿Ningún amigo ha contactado con usted o con su madre? - No, la mayoría están muertos o en prisión,
¿Por qué se ha instalado usted aquí?
Bueno, cuando madre y yo tuvimos que salir de Paraguay, vinimos a parar aquí y
siempre me ha gustado este lugar.
- Tengo un buen recuerdo. - Tal vez aquí se siente más cerca de su padre.
Es usted muy sagaz.
- ¿Para ser policía? - No necesariamente,
Tengo un instinto poco corriente.
Siempre huelo como van a reaccionar las personas.
Y en cuanto empiezan los problemas, voy sobre seguro.
No te asustes, no voy a hacerte daño.
Muy bien.
Tranquilo,
¿Eduardo?
¡León Ribas!
¿Qué haces aquí?
- ¿Cuánto saliste de Paraguay? - Hace una semana,
Siento no haber podido ir a tu ordenación.
Era muy peligrosa para mí.
Ya no soy sacerdote. Me he casado.
Al arzobispo le ha sentado bastante mal.
He tenido suerte, es una gran mujer.
Me alegro.
Te llevaré a la cuidad en coche y hablaremos.
Creo que no sería muy prudente que nos vieran juntos.
- ¿Por qué no? - ¿Sabes si te vigilan?
No lo creo, esto no es Paraguay.
Hoy en día no hay demasiada diferencia.
¿Tienes alguna noticia de mi padre?
Ribero cruzará la frontera dentro de dos semanas. ÉI vio a tu padre hace unos dos meses,
- ¿Dónde? ¿Estaba bien? - Lo sabremos cuando llegue Aquino.
Y entonces, Eduardo, quizá necesitemos tu ayuda.
¿Qué clase de ayuda?
Aún no puedo hablar. Te avisaré lo antes posible,
Lo siento, aún no sé nada de su padre. Estoy esperando noticias de Paraguay.
- ¿Cuánto hace que conoce a los Escobar? - Casi no les conozco.
Me los presentaron en una fiesta.
Pero ella le ha invitado sin más ni más,
Sí, ¿Por qué?
Margarita es una mujer de apasionados impulsos. La conozco muy bien.
¿Cuándo llegarán a la raíz del problema?
- Este lugar sigue siendo un nido de judíos, comunistas... - Vamos, Francisco, no exagere.
¿Lo crees así cuando el jefe de policía es asesinado por una niña de 1 6 años?
Eso es injusto, la chica era amiga de la familia, se quedaba con ellos cada fin de semana.
Escuchadme, ¿de qué sirve detener a una colegiala y a una de sus compañeras?
Lo que necesitamos saber es quién la instigó.
Si estás librando una guerra no puedes hacerlo con guante blanco.
Bueno, pasamos toda la competición del mundial si un sólo atentado terrorista.
¿Y usted qué opina, doctor?
Lo siento, pero la verdad es que no tengo...
tiempo de preocuparme de la política,
Pero lo importante, es saber si seguirá siendo así.
¿Qué pasará el día que se haga cargo la nueva administración?
Seguro que aún podremos contar con los americanos.
Eduardo, debo advertirle que quizá encuentre a Margarita un tanto cargante,
No tengo la menor intención de invadir su terreno,
- Yo sé retirarme con elegancia. - Estoy seguro.
- ¿Le apetece relajarse un poco? - Sí.
Debo admitir que me miman bastante, por alguna razón.
Lo de Margarita fue lamentable.
Don Gustavo tiene una pista en el Chaco que utiliza para recibir whisky y tabaco de Paraguay,
Le aseguré a Margarita que yo nunca intervendría en un negocio respetable,
Pero ya sabe usted, cuando la gente se le mete ciertas ideas en la cabeza...
Tuve el presentimiento de que ella ya no confiaba en mí.
Fue triste pero, las relaciones se pusieron muy tensas.
Una de las desventajas de ser policía.
Perdona, ¿estás disponible?
¿Le he estropeado algo?
Vamos, Eduardo, habérmelo dicho.
Es usted demasiado educado.
No importa.
- ¿Quieres subir ahora? - No interrumpas,
- ¿Subir? - Ya se lo dije, Admito que me miman bastante.
Esa es una de las ventajas de ser policía.
Escoja la que más le guste. Le diré a la señora Sánchez que invito yo.
- ¿Está el cónsul? - Sí.
Gracias.
- Hola. - ¿Sí?
Soy el doctor Plarr.
Nos conocimos una noche, con Humphries.
¿De veras?
Tengo que renovar el pasaporte. He traído todos los papeles por si quiere firmármelos.
Sí, será mejor que pase usted a mi despacho.
- Me estalla la cabeza, ¿no tendría usted una aspirina? - Sí, claro.
Nunca entenderé por qué mi padre quiso vivir en este maldito clima.
- ¿Por qué no pide el traslado al sur? - Ya es tarde.
Gracias.
- ¿No le molesta el sabor? - Estoy acostumbrado,
La verdad es que me parece mucho peor el sabor del agua.
Renovar su pasaporte le costará 1 00.000 pesos.
Gracias.
Lo que le receto, no sirve para nada si no deja usted de beber.
¿Quiere una copa?
Es curioso, cuando le he visto, he tenido la impresión de que le conocía a usted de algo,
Pensé que le debía dinero.
Y así es.
Me debe 1 00.000 pesos.
Nena, yo no he venido sólo aquí a emborracharme,
- Hola. - Hola.
- ¿Buscas a alguien? - Sí, a una chica con una marca aquí.
Es Clara, ya no está aquí se ha ido.
¡Vamos! ¡No ha podido salir del edificio, rápido!
¡Sacadlos fuera!
¡Doctor Plarr!
- ¡Doctor Plarr! - Esperen voy a ver qué ocurre.
- ¿Qué están haciendo? - ¿Es usted de plantilla?
- No, médico consultor. - Pues mejor que salga rápido. Pueden detenerle.
¡Vamos, sacadlos! ¡Sacadlos a todos!
No me sorprende, el ejército está hasta aquí de tantos burócratas imbéciles.
Malditos estúpidos.
Recibieron el soplo, de que se utilizaba el hospital como base para actividades subversivas,
¿Actividades subversivas? ¿Y detiene a 200 deficientes mentales?
¿Es peor la prisión que un manicomio?, ¿qué más da?
Descuide, todo se va a arreglar.
Volverán al hospital en cuestión de horas.
Se lo garantizo.
Eso espero.
- ¿Ted? - Sí.
Soy Charley Fortnum.
Le he reconocido,
Siento molestarle, pero mi esposa se encuentra mal,
- ¿Su esposa? - Sí, tiene un terrible dolor de estómago,
Creí que le dejó hace años.
No, esa fue mi primera esposa, Le agradecería mucho que viniera a visitarla,
Sólo tardará media en Ilegar a mi casa.
- Creí que no llegaría nunca. - Tenía visitas.
- Le duele muchísimo el estómago. - Entraré a verla.
- ¿No sabía usted que me he casado? - No, enhorabuena.
Le hubiéramos invitado, pero no hubo invitados. Es aquí.
- Le esperaré en la terraza. - De acuerdo,
- Soy el doctor Plarr. - No quiero que me reconozca,
No voy hacerlo, Solo quiero me hable de ese dolor de estómago.
- Estoy mejor. - Bien, entonces acabaré enseguida.
¿Puedo encender la luz?
Si es preciso...
¿Dígame dónde le duele?
Tranquilícese, no soy el doctor Benevento,
- ¿Qué le ocurre a mi mujer? - Una pequeña inflamación, nada grave,
Ah, bien. Siempre es mejor prevenir,
Bueno, pensé...
la verdad es que esperaba que estuviera....
ya sabe...
embarazada.
- ¿No toma la píIdora? - No lo creo, Ya sabe como son estos católicos.
- No me llame más si no es nada serio, - Compréndalo ella es tan joven.
- Hizo usted bien. - Ni siquiera tiene 20 años. Necesita protección.
Yo diría que sabe cuidarse de sí misma.
¿De qué está hablándome?
En fin, trabajando para la señora Sánchez...
¿Es usted también uno de ellos?
No, nunca he estado con ella.
Ni yo.
Durante meses le he pagado sólo para charlar con ella.
Creo que eso es amor, ¿entiende?
He de irme ya.
- Yo pensé que quizá se quedaría a cenar. - Tengo otros pacientes.
- Que tome esto con agua y con un poco de azúcar. - Adiós.
Gracias.
Según veo no es nada grave,
- Ha dicho que no debo beber whisky. - Todos los médicos dicen eso,
- ¿Te encuentras algo mejor? - Sí, mucho mejor.
¿Qué ocurre?
- Siempre me habla como si hubiera hecho algo mal. - Es su carácter pero es buena mujer.
Yo podría ocuparme de la casa,
Pero yo no quiero.
Hola.
Acaban de llegar de Mar del Plata.
¿Le gusta?
- Ah, es usted, doctor. - La hace mayor,
Solo me las probaba por capricho. Son demasiado caras.
EnvuéIvalas. Incluya también una funda,
Todas llevan su funda, doctor.
No debo aceptar,
Al contrario, Su marido es amigo mío.
- ¿No le gustan las gafas, verdad? - No, en absoluto,
El otro día creí que no le caía bien.
No sé qué puede hacerle creer eso.
¿Cómo se siente estando casada?
Es muy distinto. Echo de menos a las chicas.
- ¿Y a los hombres? - No, a los hombres no.
- ¿A qué hora tiene que estar en casa? - Dije que iría al consulado a la hora de comer.
- ¿Y qué piensa hacer esta mañana? - Ir de compras y tomar un café.
Mire, yo vivo en ese edificio.
¿No cree que eso no estaría bien?
- ¿Qué le pasa? ¿Ha cambiado de idea? - Nunca he subido en estos aparatos.
- Volvamos a verlo. - Cuando te vayas.
Yo lo haré.
Sabes, las gafas te han costado más de lo que yo cobraría.
- No tenías que demostrarme nada. - ¿Y?
Ya sé que estás acostumbrada a fingir.
- Pero ahora no era necesario. - Lo siento, ¿he hecho algo mal?
- ¿Le gusta a Charlie que finjas? - A éI le gusta que esté muy quieta,
- Pero he creído que a ti... - Quiero que seas como eres,
No me gusta lo que no es auténtico.
Como quieras.
Pero doy el pego muy bien.
Yo recibía mejores regalos que la demás chicas.
No quiero el dinero.
- ¿Te volveré a ver? - Claro, llámame cuando estés libre.
Sí, pero me asusta el teléfono,
Entonces te Ilamaré yo.
¿Cómo te llamas?
Plarr,
Eduardo Plarr.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
- ¿Son pacientes nuevos? - Sí, van juntos.
Que pasen los primeros,
- Aquino. - Eduardo.
- León dice que has visto a mi padre. - Sí,
Te necesitamos. ¿Nos ayudarás, verdad?
Rellenaré una ficha a tu nombre,
- ¿Presión arterial baja, León? - De acuerdo.
¿Y a ti, Aquino, te apunto para radiografías de vesículas?
¿Vas ayudarnos, Eduardo?
No me interesa la política.
Cuenta lo que te ocurrió, Aquino,
Ya conoces lo que ocurre en Paraguay, Eduardo.
Te retienen prisionero en una pequeña comisaría.
Ya sabes nada de modernos refinamientos si no lo usual.
Con la música muy fuerte para que nadie te oiga gritar,
Las porras de goma.
La bañera Ilena de mierda,
Manteniéndote sumergido hasta que crees que te vas a ahogar.
Y así un día y otro hasta que hablas.
Yo no pensaba hablar.
Hasta que me hicieron esto.
Después lo conté todo.
Traicioné a los que pude recordar.
- ¿Luego te soltaron? - Oh, no.
- Me escapé. - Sólo necesitamos información.
El embajador americano piensa visitar esta región en noviembre.
Queremos los detalles exactos de su programa.
No seré cómplice de un asesinato, León.
¿Quién habla de asesinato? ¿De qué serviría?
- ¿Queréis secuestrarlo? - Tú no te preocupes y consigue la información.
Entiéndelo, no hay otra forma de sacar a nuestros camaradas de la cárcel.
Y pensamos en un hombre, que también estaba en esa comisaría, con Aquino,
Mi padre,
- ¿Dice usted que lo mataron cuando intentaba escapar? - Sí,
- Es bastante corriente, ¿no cree? - Sí.
Pero lo raro es que intentara escapar andando de espaldas,
Pues no se preocupe por ese detalle. Si fuera inocente no estaría aquí.
- No lo entiendo. - Habría desaparecido.
En el río, probablemente.
Me han preguntado... si estaría dispuesto a prestar sus servicios en la prisión.
¿En calidad de qué?
El doctor Benevento nos presta una gran ayuda, pero claro no siempre está disponible.
Frecuentemente necesitamos una opinión médica de confianza,
Que sepa decirles si alguien podrá seguir aguantando la tortura,
- De acuerdo, les diré que está muy ocupado. - Hágalo así.
Oiga... no creo que esto le guste más que a mí.
En mi opinión, cuando un país se vuelve irracional cada hombre debe obrar por su cuenta.
¿Por qué te resistes tanto a ayudarnos, Eduardo?
Tu padre lo hizo.
Cuando éramos niños le queríamos mucho.
Ahora soy médico.
Y eso es muy importante para mí.
Un ideal también es importante.
Raptar a un diplomático plantea cuestiones de conciencia.
- Nadie lo hace ya. No es efectivo. - No hay elección. Nos han obligado a ello.
Tu lucha está en Paraguay no en un país extranjero.
Sudamérica es nuestro país.
¿Qué postura tomas?
No está nada mal, ¿verdad?
He leído en el periódico que el embajador americano va a venir aquí,
Me ha pedido que le lleve de turismo, a ver las cataratas de San Ignacio,
Ninguno de los americanos de por aquí las ha visitado.
Y el gobernador, pasa tanto tiempo en su fábrica de envasados que no podrá acompañarle.
Espero que se divierta.
Lo dudo. Creo que el embajador es abstemio, aparte de otras cosas.
No obstante, recibiré el nuevo Cadillac después de septiembre. Si aun lo conservo después de la excursión...
ya no se atreverán a decirme que no lo uso, ¿verdad?
- ¿Ha sido cómo a ti te gusta? - Sí,
Mucho mejor sin que finjas.
- Creí que no me Ilamarías. - Tuve esa idea.
Sólo al principio, Ya ves que lo he hecho.
- ¿Quieres que nos volvamos a ver? - Sí, claro que quiero.
Te diré las horas del día que Charlie está fuera.
Visitarán las cataratas de San Ignacio el martes día 1 8.
- En el periódico pone el miércoles, - Naturalmente, ¿qué esperabas?
Piensan salir sobre las 9,
Eso es lo que yo sé.
Solo habrá dos coches,
La morfina.
Te doy dos dosis.
Sólo por si necesitaras la otra,
- Pero adminístrale sólo una, ¿entendido? - Sí.
Aquino,
no quiero saber nada más de esto.
- Bueno, ¿y el resultado? - Positivo.
- ¿Está seguro? - Es una prueba muy sencilla.
Es maravilloso, tengo champán en la nevera.
La verdad es que yo lo no soporto,
pero usted tomará una copa y se quedará a cenar, Clara, es positivo,
Supongo que querrá reconocerla.
Lo haré en su momento.
Siempre me ha parecido muy complicado el interior de las mujeres,
Cualquier día le pediré que me haga un dibujo.
Clara,
gracias,
Desde luego es tuyo.
- ¿Qué sabes tú? - Estoy segura.
Podría hacer que lo perdieras.
- Charlie no lo iba a permitir. - No lo sabría.
Puede ser un aborto,
No.
Yo quiero el niño.
¿Por qué?
Voy a bañarme, Charlie puede olerme a ti.
Disculpe, señor embajador, creo que sería mejor que fuera en este coche.
Es conveniente que viaje usted con nosotros. Cuestión de seguridad.
Es un viaje por malas carreteras. El otro coche no es tan confortable.
- Creo que todo irá bien. Pero no se aleje. - Gracias.
El embajador va en el Cadillac plateado, junto al conductor,
El de seguridad va en el coche negro,
25 kilómetros,
Oh, vaya.
Agárrese, embajador.
- Se acerca un convoy militar, - ¿Qué?
Un convoy militar,
¿Pero qué diablos pasa?
¡Dios santo!
¡Coge ése, que no se escape!
¡Quieto! ¡Quieto!
¡Vamos, pínchale de una vez!
Mierda.
Vamos, arráncalo.
- ¿Sí? - La fiesta ha sido un éxito,
- Pero necesitamos... - No sé de qué me habla se equivoca de número.
- ¡Diga! - Debe usted venir, Creo que se está muriendo.
- ¿Sabe la gente de aquí lo qué ocurre? - No, creen que somos contrabandistas.
El embajador está en coma, tuve que ponerle dos dosis,
- No debíais administrarle más que una. - Se rompió la aguja.
- Respira con dificultad, - Siempre es mejor que no respirar en absoluto.
Dios mío.
- ¿Cómo está? - No está mal.
- Lo más grave es que no es el embajador americano. - ¿Qué?
- Este es Charlie Fortnum. - ¿De qué estás hablando?
Es el cónsul británico pero ni si quiera el titular, es el cónsul honorario.
Eso es imposible,
Sois idiotas.
- ¿Cómo has podido equivocarte? - Es el que iba junto al conductor,
Pues como te has confundido de hombre.
Si no es el embajador, ya sabéis lo que hay que hacer. Es peligroso que esté aquí.
Es decir, que si no es el embajador hay que matarlo.
- Es un peligro, - ¡No, no, no!
Lo que debéis hacer, es darle un par de copas y dejarlo en una cuneta.
Sé cómo es, cuando está bebido no recuerda nada.
No, no lo mataremos, ni dejaremos que se vaya.
Vamos a pedir 1 0 prisioneros por su rescate.
¿Por un cónsul honorario? Tres serían demasiados.
¿Era amigo tuyo, no?
¿Por qué hablas en pasado?
¿Vas a matarlo de todos modos?
No.
¿Ted?
Te ha reconocido.
¿Ted?
Ted.
- ¿Cómo se encuentra? - Muy mal,
- ¿Dónde estoy? - Ha tenido un accidente con el coche, Nada grave.
- ¿Dónde estoy? - Ha tenido un accidente con el coche, Nada grave.
- ¿Y el Cadillac? - No se preocupe.
- ¿Puede Ilevarme a casa? - Aún no, Charlie.
Encienda la luz, Ted,
Nos hemos quedado sin luz,
¿Puede darme un whisky?
Esto le ayudará a dormir,
¿Qué diablos ocurre?
Aficionados.
Desde luego, Nosotros somos aficionados.
Los profesionales son la policía y el ejército.
Quiero irme de aquí.
Eduardo,
- ¿Qué hace usted aquí? - ¿Y usted qué hace?
Vengo a ver el cónsul para unos asuntos.
- No está. - Tampoco está en la ciudad,
- ¿Ha ido usted al consulado? - No, he telefoneado,
- ¿Quién le contestó? - Nadie. ¿Por qué?
Le acabo de explicar a la señora Fortnum, que anoche encontraron el coche de su esposo junto al río,
Le acabo de explicar a la señora Fortnum, que anoche encontraron el coche de su esposo junto al río,
Y vacío.
Entiendo,
Bueno, tengo que irme ya,
Señora, la avisaré en cuanto sepamos algo más.
- ¿Me dedica unos minutos de su tiempo, Eduardo? - Sí, claro,
- ¿Me dedica unos minutos de su tiempo, Eduardo? - Sí, claro,
¿De qué quiere hablarme?
Es buenísimo. Me gusta con un poco de whisky.
Es buenísimo. Me gusta con un poco de whisky.
No me parece que este asunto sea nada normal,
No me parece que este asunto sea nada normal,
- ¿Qué quiere decir? - ¿Vuelve ahora a la ciudad?
No, tengo que visitar a la señora Fortnum. Está embarazada.
- Eso me ha dicho. ¿De quién? - ¿Usted qué cree?
- Eso me ha dicho. ¿De quién? - ¿Usted qué cree?
¿Por qué me dijo que había llamado al consulado?
- Tengo un hombre allí toda la mañana, - Será un fallo del servicio telefónico.
- Tengo un hombre allí toda la mañana, - Será un fallo del servicio telefónico.
No sé por qué se ha molestado venir hasta aquí por si encontraba el cónsul.
Ya se lo he dicho. Porque también he de visitar a la señora Fortnum.
Ah, sí, claro. La reconoce con mucha frecuencia, ¿eh?
Ah, sí, claro. La reconoce con mucha frecuencia, ¿eh?
Debo tener en cuenta todas las posibilidades, doctor.
- Hasta la del crimen pasional. - ¿Pasional?
- Hasta la del crimen pasional. - ¿Pasional?
- Yo soy inglés. - Pero reconozca que me ha mentido.
Mentirle a la policía es algo instintivo.
No pensé que conociera tan bien a la gente.
Esta ciudad es muy pequeña.
Abatieron a tiros a un guardia de seguridad del Banco Nacional de Corrientes.
El banco sigue sin hacer declaraciones oficiales,
¿Sabes qué Charlie se llevo mis mejores gafas de sol?
Las que me regalaste.
Te compraré otras.
¿Tú crees que ha muerto?
No.
Tal vez sería lo mejor,
Tal vez sería lo mejor,
No para Charlie.
El cónsul británico, señor Charles Fortnum,
fue secuestrado anoche cerca de Posadas.
Aparentemente por guerrilleros paraguayos.
Aparentemente por guerrilleros paraguayos.
La policía de Rosario, ha recibido un comunicado del Movimiento de Juventudes de Febrero.
Se han responsabilizado del secuestro y han exigido la libertad de 1 0 presos políticos,
salvoconductos, y un avión que les lleve a La Habana o México Capital.
Han añadido que si no se cumplen las condiciones, antes del domingo, el cónsul será ejecutado.
- He oído la radio. - No hay que preocuparse pronto acabará todo,
- ¿Para mí, verdad? - No,
- Un especial desayuno para el condenado, - Siento decirle que tendrá que pagarlo.
Tengo la cartera en mi chaqueta usted mismo,
Diego, tráeme un vaso por favor.
Acabo de entenderlo todo.
- Era al embajador americano al que querían. - Nos informaron que éI iba de pasajero,
El imbécil no me dejó conducir de regreso, me creyó borracho.
El imbécil no me dejó conducir de regreso, me creyó borracho.
- Cometimos un error lamentable. - ¿Lamentable? Una terrible catástrofe para mí,
- Aquí tienes, padre. - Gracias.
- Aquí tienes, padre. - Gracias.
- ¿Padre? - Ahora ya no. Fui sacerdote.
Una vez cura, siempre cura.
Una vez cura, siempre cura.
- ¿Es usted católico? - Teóricamente.
Pero Ilevo sin entrar en una iglesia treinta años.
De todos modos, me sorprende que un hombre de sus convicciones religiosas se vea en algo así,
De todos modos, me sorprende que un hombre de sus convicciones religiosas se vea en algo así,
Algunas veces la iglesia quiere apoyar al pueblo.
¿Lo dice en serio? Brindo por usted, padre.
No me llame padre, Mi nombre es León.
No me llame padre, Mi nombre es León.
¿Quiere un trago, León?
Bebe demasiado deprisa señor Fortnum.
Todavía le queda dinero.
Supongo que usted, como hombre de Dios, hará que otro apriete el gatillo.
Dios no quiera que llegue eso.
Pero si ocurre... lo haré yo.
- Está muy claro, León, - ¿A qué se refiere?
- Está muy claro, León, - ¿A qué se refiere?
A que no me canjearán por nadie.
Es más, a ustedes les encantaría que desapareciera para siempre.
- ¿Viven tus padres? - Sí.
- ¿En qué trabaja tu padre? - Corta caña en la temporada,
- ¿Y fuera de temporada? - Nada.
Viven del dinero que yo les mando,
¿Tienes hermanos o hermanas?
¿Tienes hermanos o hermanas?
Mi hermana murió.
Tuvo un niño en el campo.
Lo estranguló y luego murió del parto,
Mi hermano se fue.
¿Adónde?
No lo sé.
¿Qué te ocurre?
No quiero que Charlie vuelva, pero tampoco quiero que lo maten,
Espere.
Vamos.
¡Alto!
- ¿Ha hecho el viaje en avión? - Sí, y regreso esta noche.
Bueno, me temo que la situación está bastante mal.
El ministro de asuntos exteriores opina que éste es un asunto paraguayo,
Y los paraguayos se niegan hablar del tema, alegando que el presidente está de vacaciones.
La posición de la Casa Blanca es clara. No piensan pagar un rescate,
- Los americanos nos podrían ayudar. - No espere que se sientan demasiado compasivos.
Claro que si el embajador americano no se hubiera empeñado en conducir le hubieran secuestrado a éI.
Pero, parecen insensibles a ese razonamiento.
¿No puede usted hacer nada, sir Henry?
El asunto es extremadamente delicado.
Sobre todo porque nuestras relaciones con los argentinos son poco firmes,
Y en cuanto a ese pobre diablo, nunca ha sido muy eficaz.
Lo único que he oído de éI son quejas.
- ¿Sólo quejas? - Sí, así es.
A la esposa de Fortnum la consideran,..
...indeseable,
Aunque esa palabra se suele aplicar a mujeres de lo más deseable,
Le aseguro que estoy haciendo lo que puedo.
Si éI fuera alguien importante todo sería muy distinto.
Lo malo es que Fortnum no es más...
que un ser despreciable.
- Clara, ¿cómo has entrado? - El portero,
- ¿Te ha dejado entrar? - Sí, porque me conoce.
- ¿De aquí? - No, del otro sitio.
Claro,
Me alegra verte,
- ¿Qué te ha pasado? - He tenido un accidente conduciendo el Jeep.
- Tú no sabes conducir. - Lo hacía bien hasta que ocurrió.
- ¿Te has hecho daño? - No tanto como el Jeep.
Vamos a ver.
Deja eso ahora.
Clara, he de quitarte el vendaje.
¿Me quieres un poquito?
- ¿Quieres hacer el amor conmigo? - Hay tiempo, Vamos, estate quieta.
¿Qué haremos si Charlie vuelve?
Pues,
lo mismo que hemos hecho hasta ahora.
Con éI finjo cuando hacemos el amor.
Finjo, aunque no siento nada,
Tengo que morderme los labios para no gritar.
¿Crees que eso me pasa porque te quiero, Eduardo?
¿Qué importa? Lo que yo sienta da igual,
Para mí no da igual, Clara,
Debes decirme lo qué piensas, Eduardo.
¿Te enfadarás si te quiero?
¿Puedo pasar?
- ¿Es una visita oficial? - Sí,
Supongo que no tengo elección.
Iremos a la consulta.
- ¿Demasiado oficial para una copa? - No, el asunto no es tan grave.
- Hoy ha estado en la embajada británica en Buenos Aires. - ¿Hace usted que me sigan?
Ahora sí.
Le veo profundamente interesado en este asunto,
Sólo estoy haciendo lo posible para que liberen a Fortnum.
¿Y respecto a su padre?
¿Qué haría usted para conseguir su libertad?
Creo que no le he entendido,
- ¿Está usted solo? - Sí,
¿Por qué lo pregunta?
El General nunca suelta sus prisioneros.
- Depende de las presiones, si los americanos... - A los americanos les tiene sin cuidado.
ÉI es anticomunista.
Y ellos pagan para eso,
¿Es usted comunista, Eduardo?
Leer a Marx es agotador.
- Sí, - Necesitamos verte,
Estoy tomando una copa con un amigo,
- ¿Es la policía? - Sí.
Seguro que se pondrá bien.
Es corriente en los niños que le suba mucho la temperatura.
¿Cuántos años tiene?
- Dele dos aspirinas. - Volveré a llamar.
Espero que no.
He estado en Buenos Aires todo el día y necesito acostarme.
Un padre preocupado. Los padres son más exagerados,
¿Por qué supone que el nombre de su padre está en la lista de los secuestradores?
Es un preso político.
¿No será como pago a los servicios prestados?
¿Prestados... por mí?
Me pregunto cómo supieron el día que el embajador visitaría las cataratas.
Yo no lo sabía,
¿Por la señora Fortnum, tal vez?
No.
¿Quién está ahí?
La señora Fortnum.
Ya entiendo.
¿Por esa razón me mentía?
En el juego del amor siempre se miente,
Espero que ahora confíe más en mí.
Ha sido un alivio, Eduardo, porque le considero amigo.
Pero si está usted implicado...
no me haré responsable de lo que pueda ocurrir.
Hay algo más...
Debía habérselo dicho antes.
- Sobre su padre. - ¿Qué?
Lo mataron hace un año.
Un año,
Intentó escapar.
Siento mucho traerle malas noticias.
- ¿Qué quiere? - Han herido a su paciente.
¿Intentaba escapar?
Sí,
¿Vendrá?
Sí, voy a ir,
Me vigilan, saldré por la puerta de atrás.
Mi padre está muerto,
Lo siento, Eduardo,
¿Querías a tu padre?
Tal vez.
De modo...
que es usted uno de ellos.
Sí,
¿Por qué? No puedo entenderlo.
Por mi padre.
¿Cómo se encuentra, Charlie?
Estoy bien, ¿Ha visto usted a Clara?
- Sí, ayer. - ¿Cómo se encuentra?
Bien,
¿Y el niño?
No tiene que preocuparse,
He estado escribiendo una carta a Clara
intentando decírselo,
- ¿El qué? - Lo que siento por ella.
Ya sé que es usted un cínico. Y que le va parecer un sensiblería
pero en todos estos años sólo he malgastado mi vida, hasta que he conocido a Clara,
¿Está bien?
La bala le rozó el tendón de Aquiles.
Maldito embustero,
¡Mi padre murió hace un año!
Teníamos que asegurarnos tu ayuda.
Me utilizasteis.
¿A mi padre también?
¡Quiero saber lo qué pasó!
Tu padre y yo estábamos retenidos en una comisaria cerca de Asunción,
hubiéramos muerto allí,
pero León fue al Movimiento y les convenció de que nos sacaran.
Abrieron un boquete en la pared,
Hacía un año que tu padre no veía la luz del día
y el sol le cegó.
Se detuvo...
y les dio tiempo a dispararle.
No pudimos hacer nada.
- Llevadme a casa. - No podemos permitirlo.
- ¿Y si salgo por esa puerta? - Le diré que dispare.
Sé razonable, Eduardo.
No te preocupes, no te entregaré a la policía,
Yo soy... inconsciente,
un hombre sin doblez.
No existe nadie sin doblez.
Vamos, todos los demás estarán fuera.
Atención helicóptero 8-8.
Fotografíen zona sospechosa,
- ¡ Diego ha desertado! - ¿Qué? ¡No puedo creerlo!
- ¡Y se ha llevado el coche! - ¡Diego no es capaz de eso!
- ¡Pues no está! - ¡Un momento!
- ¿Qué ha pasado? - Dijo que iba a buscar gasolina,
- ¿Llevaba su arma? - Sí.
Todo el camino estuvo hablando del helicóptero,
La ciudad está Ilena de soldados.
Deberíamos matarlo ahora y largarnos.
Si lo matáis estáis muertos.
Estás de guardia, Aquino.
¿De guardia?
Tenemos una metralleta y una pistola, ¿en qué diablos piensas?
- Basta ya. ¡Ya no tenemos ni siquiera el coche!
- ¿Seguiremos aquí sin hacer nada? - Ve a tu puesto de guardia,
¡Eres débil!
- Tenga, reanímese. - Siempre ha sido para mí el mejor estimulante.
Ya puede leerla. No hay dentro ningún secreto de estado, es puramente personal.
Entréguesela a Ted.
ÉI la ayudará si tiene dificultades con el niño,
No solo es buen médico, además es buen amigo,
Ted.
Ted.
Ted.
Contéstale,
Es tu paciente.
¿Para qué voy a curarle si piensas meterle una bala en la cabeza?
No hace más que hablar de ese dichoso niño.
- Me crispa los nervios, - ¿Por qué?
Es de éI, ¿No lo sabías?
¿Por eso estás tan celoso del pobre hombre?
¿Yo? ¿Celoso de Charlie? ¿Por qué razón?
Ese niño es mío igual que su mujer cuando la deseo.
¿Por qué debo estar celoso?
ÉI sabe amar.
Nada tiene que ver el amor con eso,
Atentos,
¡Aquino!
Cuidado.
¡Aquino!
¡Mi metralleta!
¡Focos!
Cuidado.
Están rodeados por la Novena Brigada de Paracaidistas.
- ¿Te han herido? - No, estoy bien.
¡Nos matarán a todos, Aquino!
¡Padre, debemos rendirnos!
Disponen de 1 5 minutos para liberar el cónsul británico con vida.
Deberá salir solo.
5 minutos después, saldrán todos ustedes con los brazos por encima de la cabeza,
¿Está usted bien?
No quiero volver a ver su maldita cara.
Habla usted muy alto, Plarr.
La verdad es que creí que existía un código de honor entre los médicos.
Tal vez es sólo un concepto inglés. ¿Usted es medio inglés, verdad?
Supongo que pensó, qué importa, sólo es una furcia.
¿Cuánto le pagó, eh?
¡Es usted un cerdo, Plarr!
Mierda, todo el whisky por el suelo.
Menos mal, aún queda algo.
Ni siquiera hace ver que la quiere, ¿verdad?
Yo no deseaba todo esto, Charlie,
Sería distinto si ella y yo nos quisiéramos.
Yo la quiero.
Ella habría vuelto y usted ni se habría enterado.
Prefiero morir aquí... que esperar a ver cómo nace un niño con su cara.
Les quedan, exactamente, 1 0 minutos.
De modo que suelten al cónsul.
Les repito lo que ya les dije:
Ante cualquier intento de fuga, antes de liberar al cónsul,
nos veremos forzados a disparar contra ustedes.
Ahora les quedan 9 minutos.
Pronto atacarán.
He pensado que tal vez quiera confesarse.
Creo que no.
Después de tantos años no recuerdo ni cómo se hace.
Por Dios, tome un trago,
Quiere hablar contigo.
Mi carta, por favor.
Sí,
¿Por qué no puedo odiarle, Plarr?
No le diga a ella que supe la verdad,
No.
¿De veras no cree usted en nada?
No.
No.
No creo en nada,
Liberen al cónsul y salven sus vidas.
- León, voy a salir a hablar con Pérez. - Eso sería un suicidio, Eduardo.
- ¿Si acepta alargar el plazo, esperarás tú también? - ¿De qué serviría eso?
¿Te esperarás?
Pero no creo que acepte,
Conozco a Pérez, y creo...
que no es malo, para ser policía.
¿Por qué quieres hacerlo, Eduardo?
Tenías razón,
estoy celoso de Charlie Fortnum porque la quiere,
¡Pérez!
¡Pérez!
Voy a salir,
¿Pero qué diablos estás diciendo?
No salgas.
Marta, lo siento.
No importa.
Ego te absolvo, in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti...
León.
En el nombre del Padre,
del Hijo.. ,
¡Aquino! ¡Aquino!
Eduardo,
Le aconsejé que no se complicara en esto,
Cumpla usted con su deber.
No sabe cuánto lo siento.
¡No!
Charlie,
¿cómo es que estás aquí?
Es mi habitación,
¿Dónde estabas?
Me daba miedo dormir sola
y me fui a dormir con María.
Ven a sentarte, Clara.
Pensé que no querrías verme,
Todo va bien, pero a veces se está tan quieto que me da miedo.
- ¿Le amabas? - No, no le amaba.
Para éI sólo era una chica de la señora Sánchez.
Nunca me hubiera amado,
No es fácil amar, Clara.
¿Qué nombre le pondremos?
- ¿Si es niño, te gustaría Charlie? - Con un Charlie en la familia ya basta.
Le llamaremos... Eduardo.
ÉI te quería, a su manera.
- No es verdad, Charlie, - Sí lo es.
Una vez dijo que estaba celoso de mí.
Yo no le quería.
Nunca le quise.
Nunca le amé, Charlie.
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