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Original subtitles

«TE AMO, LÍVIA»

«FELIZ CUMPLEAÑOS, VÍCKY»

«1ª Parte» «PERROS GUARDIANES»

¿No puedes dormir, mamá?

No. Seguirá ladrando.

Lo sé.

Toma algo para dormir. Mañana tienes un día ocupado.

Me quedaré aquí un rato más.

-Está bien. Buenas noches. -Buenas noches.

Arriba, hay que levantarse...

Está el armadillo, el león...

muchas cosas...

Dios mío...

María, quédate ahí.

Ven aquí.

¿No tengo mal aliento?

-No. -¿En serio?

El tuyo está bien...

Buenos días niños, bienvenidos a otra «Mañana Feliz».

Y como siempre habrá mucha diversión y dibujos...

-Mariá. -Buenos días, João.

-Qué bien hueles. -Déjame, chico.

-¿Cómo estás? -Muy bien.

-Ella es Sofia. -Hola Sofia.

¿Qué tal?

-¿Hay café? -Sí, recién hecho.

Lo necesito.

Qué bien.

¿Sabes que Sofia vivió en esta misma calle?

¿En serio? Quizás es parte de la familia.

Tengan cuidado, podrían ser hermanos.

No somos hermanos. Solo viví aquí seis meses.

¿Solo seis meses? ¿Por qué?

Porque mi madre murió y me llevaron a vivir con mi tío.

Pero ya no vive en esta calle.

Eres muy joven para ser huérfana.

João, he traído a las niñas porque su madre está en el médico.

Las vi. No hay problema.

No hay problema.

-¿Cuándo viviste aquí? -En 1990.

Yo ya trabajaba aquí en 1990. Para los padres de él.

-Y para el hermano y la hermana. -¿Tienes un hermano y una hermana?

Vaya, parece que se conocen bien.

Mariá...

Mira esa cara.

«La bella Ana Cecilia Pinto, heredera de Pinto Ingenieros,

«acaba de cumplir 15 años.

«Y lo celebró con una orgía organizada por sus padres...

«que querían verla con el chochito todo ardido".»

-¿Qué estás diciendo, João? -Está aquí. Sólo he añadido sabor.

No me interesa.

Mariá, Mariá...

Es guapa. Pero tiene una cara un poco triste.

Mariá también está un poco triste...

Suele ser más alegre.

Ya me extraña. Es su última semana aquí.

-Soy vieja. Me despidió. -¿Cuántos años tienes?

-Cumpliré 60. -No eres vieja.

Adailton dijo que al auto de la puerta le rompieron la ventanilla.

¿Es un Fiat Uno blanco?

¡Mierda!

Dejaron la ventanilla intacta.

Sí, un ladrón considerado.

Mira dentro.

-Se llevaron el estéreo. -¿Nada más?

Seis libros y no se han llevado ninguno.

¿No tienes alarma?

Sí, pero no funciona.

Después de esto, ¿te volveré a ver?

Quizás.

¿Quieres que te acompañe al mecánico?

No, sólo ayúdame con la ventanilla.

Tengo que irme.

Bueno. ¿Tienes mi número?

-Sí. ¿Tienes el mío? -Sí.

¡Oye, Adailton!

Eh... ¿qué tal?

Buenos días.

Hola, Pacote.

¡Oye, hermano! ¿Puedes apagar eso?

¡Oye!

¿Saben algo sobre ese auto?

¿Quién puede haberlo hecho?

Yo no sé nada.

-No he oído nada. -¿Nada de nada? No has oído nada.

Adailton, ¿no fuiste tú quien llamó a Mariá?

La llamé porque vi el auto abierto con la ventanilla rota.

Alguien tenía que llamar...

¿Cómo sabías que era de alguien que estaba en mi casa?

Everaldo, el vigilante, me dijo: Ya sabes, esto y lo otro...

Y él... y nada... fue...

Vimos que tenía que ver con ustedes y creímos que debían saber, nada más.

Pero no sabemos lo que pasa en esta calle.

Nada, nada, nada...

¿Fue Dinho? Parece obra suya.

-¿Quién? -He dicho que parece obra de Dinho.

Tú dices eso. No pongas palabras en nuestra boca.

Estamos trabajando, no nos metemos en los asuntos de la gente.

Y no soy soplón.

Buenos días, Romualdo.

Ponlo por aquí, por favor.

Gracias.

Yansan no puede tener niños.

Para hacerlos, le dijeron que preparara una ofrenda...

Hola. ¿Qué tal?

-¿Mimando un poco el auto? -Sí, bueno...

-¿Todo bien? -Todo bien.

-¿Cómo va todo? -Todo va muy bien.

Salvo porque a mi amiga le abrieron el auto en la puerta de mi edificio.

-Qué mierda, ¿no? -Pues sí.

¿Crees que ha sido cosa de Dinho?

No sé.

-Voy a hablar con él para saberlo. -¿Se robaron el estéreo?

Sí, el estéreo. Lo de siempre.

Déjame al margen de lo que tenga que ver con Dinho.

-Lo sé. ¿Tienes las llaves? -Sí.

Vale.

El edificio tiene videovigilancia las 24 horas.

La cerca tiene sensores.

-¿Cuánto se paga de comunidad? -450 reales.

Cada departamento tiene dos plazas de garaje.

-¿Cuántos autos tiene? -Ninguno, de momento.

Teníamos dos.

Es moderno, ¿no? Parece una fábrica.

Entren, por favor.

Aquí hay una sala muy grande, y la vista es muy bonita.

Tiene 180 metros cuadrados.

-Y cuatro habitaciones con baño. -Cuatro con baño.

Ahora no hay electricidad.

-¿Hay algún problema? -No, es momentáneo.

Pasamos... a la cocina...

Allí está el cuarto de servicio. Con una ventana.

Es caluroso.

¡Pásenme la pelota!

Ven conmigo. Me pone nerviosa verte aquí fuera.

-Pero se le fue la pelota... -No importa.

¡Pásenme la pelota!

¿Es verdad que ayer murió una mujer en este edificio?

-Por desgracia, sí. -¿Se suicidó?

No estoy seguro, pero creo que se tiró, sí.

Dios mío. Es un mal augurio.

Va a parecer extraño pero, cuando oí esta historia...

casi llamo para cancelar la visita.

Sentí que en este edificio había algo negativo.

¿Me hace algún descuento considerando las circunstancias?

No entiendo bien a qué apunta.

Le parecerá extraño pero, no sé, siento algo... negativo...

Mire, el incidente no afecta en la calidad del lugar.

El departamento no está embrujado.

¿No puede hacer nada para...

De acuerdo.

Hay coronas de flores ahí abajo. No me interesa. Vamos.

¿Qué buscas?

Nada.

¿Qué haces?

Sólo espío algo.

¿Qué pasa?

¿Drogaste al perro?

No puedo creerlo.

Se pondrá bien. Está respirando.

El 102, doña Beatriz Linhares.

¡Ya bajo!

-Buenos días. -Buenas, doña Beatriz Linhares?

Soy yo. El 102. Por aquí.

Buenos días. Vivo en esta calle y he comprado uno de estos...

-¿Lo van a entregar ahora? -¿Cómo se llama?

Estará a nombre de mi marido, Adalberto Gois.

¿Pueden entregarme el mío y ocuparse de ella después?

Está aquí. Adalberto Gois es el siguiente.

Qué bueno.

Es de 32 pulgadas, uno más chico.

Vale, se lo llevamos en seguida.

¡Suéltame, Bethãnia!

¿Qué te ha pasado en el pelo?

-La loca de Betãnia me atacó. -¿Otra vez?

Por aquí, por favor.

-De pie, por favor. -¿De pie cómo?

Así, vertical.

-Así ya está pie. -No, vertical, así.

Así.

-Sólo gírela, gírela. -Gírala, tío.

Toma agua, mamá.

¿Qué miras, Fernanda?

-¿Dónde firmo? -Aquí.

-¿Está bien? Bébase el agua. -¿Quieren agua?

No, gracias.

Bébase el agua y se calmará.

Sostén esto, querido.

No se preocupen, la loca es mi hermana.

Les pido disculpas... Nelson, ¿los acompañas?

-Hasta luego. -Hasta luego.

Ya...

Vale...

Así que, tienes ese problema...

¿La ayudo, señora?

-No, ya he pagado a tu amigo. -No pido dinero...

Caray...

Es fácil, yo te lo explico.

Es fácil, va, abre mi portátil. Es el primer archivo...

¿La pestaña está abierta?

Va, cariño... Ve a mi mesa, abre el archivo.

Es el primero.

Está como nuevo, señorita.

Claro que estoy enojada, Ricardo.

Por eso tienes que venir pronto. Es una caja enorme.

Sí, lo intentaré. Un beso, adiós.

Mamá, ¿tienes que fumar aquí?

Va, por favor, Fernanda...

Tienes clase a las 11, falta una hora.

Ve a ducharte.

-Anoche conocí a una chica. -¿Sí?

Sofia, a la que le han robado el estéreo.

Y, ¿cómo es?

Me gustó mucho, es muy simpática. Fue a casa con unos amigos

-y al final se quedó... -¿Se quedó a dormir?

-Una novia, entonces... -Una amiga, fue anoche, ya sabes.

Eso que me ibas a contar antes, cuéntame...

¿Recuerdas que el lunes enseñé el piso de Vivaldi 301 a una pareja?

-El lunes, me acuerdo. -Te acuerdas.

-Pues, fui. -Y, ¿qué pasó?

¿Que qué pasó?

La mujer era una chica que conocí en 1981.

¡No sabes!

El sexo con ella era increíble. Nos llevábamos genial, y el sexo...

Siempre estábamos follábamos, de cualquier manera...

-¿Ah sí? -Fue increíble.

Esa chica hace parte de mi universo afectivo.

¿Lo pillas?

Esa sonrisa...

Ayer me llamó, aquí mismo.

El lunes, ¿qué hicisteis? ¿Fingisteis no conoceros?

¿No os dijisteis hola, o qué?

-Continúa con la historia. -Para no hacerlo más largo...

Me dijo que era feliz, que su matrimonio iba así así...

tiene dos hijos

y que todo iba perfecto, eso dijo ella.

¿Qué pasa?

¿Eso es todo?

¿Nada más? ¿Te pareció...? Vamos.

Sí, vale, es una buena historia.

-¿Si? -Es buena.

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Don Anco? -Sí.

Soy Clodoaldo Pereira dos Anjos, encantado de conocerle.

-¿Cómo se llama? -João.

Lo mismo digo, don João, un placer.

Aquellos hombres trabajan conmigo.

Estamos hablando con los vecinos de toda la calle, ¿para qué?

Para ofrecerles seguridad privada en la calle, ¿vale?

Nos formamos en empresas de seguridad. Aquí está nuestro folleto.

¿Cómo trabajamos? Nuestro trabajo es preventivo.

Para garantizar su tranquilidad.

¿Cómo lo hacemos?

Trabajamos de 7 a 7. Doce horas de vigilancia total...

cubriendo la calle entera.

Y, ¿quién te ha enviado?

Nosotros mismos.

Vimos que la calle era algo insegura y vinimos a ofrecerles seguridad.

-Clodoaldo, ¿no? -Correcto.

Clodoaldo, mira bien mi casa.

Es la única de toda la calle, puede que del barrio entero...

sin dispositivos de seguridad. ¿Te das cuenta, Clodoaldo?

Ya me he dado cuenta, sí.

Don Anco, creo que tiene una casa muy guay.

¿No sería genial que toda la calle fuera como esta?

Pero la violencia no lo permite.

Permítame, veo que tiene una cámara de video.

Eso es un simple detalle. Algo tenemos que hacer.

Es una colaboración de 20 reales, es como hacerse socio.

-Ya veo... -Estoy de acuerdo...

¿Y si alguien no quiere pagar la tasa, la colaboración?

No hay ningún problema.

-¿Estoy menos seguro? -Ningún problema...

-No es cuestión de dinero. -Sin problemas, don João.

Lo entiendo perfectamente.

Mi padre decía que tenemos derecho a elegir en lo que queremos creer.

¿Llevas armas, Clodoaldo?

La verdad, no puedo decir que sí, y tampoco que no.

Les voy a mostrar nuestra mejor arma, es esta:

El móvil.

Mis chicos y yo tenemos los contactos que necesitamos.

Y, si hay problemas tiras el móvil a los malos, ¿no?

-Don João, por favor... -¿O van corriendo a buscar la arma?

-Sólo intento entenderlo... -Lo sé, lo sé.

El servicio lo aceptan si lo desean. Mi trabajo es ofrecérselo.

Se nota que ustedes son importantes en esta calle.

Desde la clínica hasta aquí es el único que no ha aceptado.

¿Ha hablado con don Francisco?

Don Francisco, ¿su padre?

¿Ya sabes que es mi padre?

¿Un hombre tan importante?

Claro, es muy conocido en la calle. Ahora voy a hablar con él.

Al abuelo le gustará.

Tiene el folleto, le voy a dejar mi tarjeta también.

Si necesitan algo, llegan muy tarde a casa...

si tienen un mal presentimiento, llámenme a este número y vengo.

Sin compromiso, sólo 20 reales al mes. Si no, no hay problema.

¿Vale? Gracias por su atención. ¿De acuerdo?

-Hasta luego. -Hasta luego.

Qué discurso.

Vamos a tomar un café.

Hola, João.

Dinho.

Qué grata visita.

-¿Cómo estás? -Todo bien.

¿Qué pasa, tío? ¿Extrañas Alemania?

La verdad es que sí. Siete años es mucho tiempo.

Pues sí.

¿Cómo están los tíos? ¿Y Mirela?

Todos están bien. Mirela sólo sale con perdedores.

¿Qué puedo hacer? Tiene un gusto de mierda.

¿Has visto al abuelo?

Lo vi la semana pasada. El viejo está bien.

Siempre se queja de que no vamos al ingenio de azúcar...

Hace mucho tiempo que no voy.

Yo fui a principios de año.

Ayer conocí a una chica, Sofia.

Fue genial.

Te brillan los ojos.

Le abrieron el auto justo enfrente de mi casa.

Le llevaron el estéreo.

Yo quería saber si tú...

sabes quién ha podido ser.

No.

¿No tienes ni idea?

Vienes a mi casa...

a preguntarme si le abrí el auto a no sé qué chica.

El de tu chica...

¿A quién abrieron anoche?

¿Al auto o a ella?

Hermano, vienes a mi casa...

¡"Hermano" una mierda, Dinho! ¡Siéntate, carajo!

Muchas veces robaste aquí en nuestra calle, ¿no?

Sólo por diversión, ¿no?

Presta atención, Dinho.

Eres mi primo. Y me gustas.

Sofia es mi amiga. Y me gusta también.

Por favor, entra, trae el estéreo de porquería

y pídeme perdón.

Ya no hago ese tipo de cosas, idiota.

Sólo dime que no fuiste tú.

-No eres justo conmigo, joder. -Dime que no fuiste tú.

Sólo dímelo, dime...

-No soy un drogadicto de la calle. -Dímelo. Me cuesta creerlo.

¡Somos primos! Después de tantos años, ¿vienes a acusarme de ladrón?

Sí, primos que no se ven nunca, pero dime que no fuiste tú.

Me voy, nos vemos.

Cleide, ábrele la puerta a João.

Don João...

Cleide dice que espere, está bajando.

-Gracias. -Vale.

Dinho dice que te de esto.

Perdona.

-Vamos a clase de inglés. -Vale.

-Hola, Mariá. -Sidiclei, despierta.

-Hola, ¿Cómo estás? -¿Cómo está?

-¿Tienes sueño? -Sí.

¿Sabes qué hacía mi abuelo cuando me dormía así?

¿Estás mejor? ¿Más despierto?

João, ha llegado cansado del trabajo y le he dejado descansar un rato.

He vuelto a por un recibo, tengo prisa, ¿lo has visto?

Lo llevé a tu cuarto.

Ven aquí.

João, ¿vas a comer aquí?

No tengo tiempo, pero déjame sopa para cenar.

La dejaré en el fogón.

Vale, gracias.

Me voy.

-Así que, ¿tienes trabajo? -Sí.

-¿Dónde? -Cajero en el super, es tranquilo...

-¿Qué turno haces? -De noche, de 10 a 6.

-¿Las 6 de la mañana? Es duro. -Sí.

En el extranjero trabajé en un bar hasta las 7 o las 8 de la mañana...

Durante el día no valía para nada.

Ahí está. ¿Lo ve, Mariá? El niño trabaja duro.

Y se queja de que no va a la iglesia.

Trabaja duro.

¡Ya voy!

-Hola, Romualdo, ponla allí arriba. -Permiso.

-¿Quiere que la coloque? -Así está bien, aún queda agua.

-¿Trajiste lo que te pedí? -Sí.

Me queda poco, la semana que viene necesitaré más.

Sólo llame y pida agua.

Claro. Voy a por el dinero, espera un momento.

Son 70 por la hierba y 4 por el agua.

-El garrafón. -Está ahí.

Gracias, adiós.

¡Ana Lúcia!

Buenas. Venimos para hablar con don Francisco.

Pasen.

Esperen aquí, voy a decirle que han llegado.

Ya viene.

-Buenas tardes. -¿Cómo está, señor?

Irrumpen en mi calle y no me dicen ni "hola".

Para eso he venido.

Soy todo oídos.

Vengo a pedir su bendición para el negocio que vamos a empezar.

Yo no cojo folletos.

Pero, debería decirle algo que quiero dejar claro.

Soy propietario de más de la mitad de los pisos de esta zona.

Cuando oí hablar de usted, señor, dije: «debemos ir a verle».

¿Quién le habló de mí?

Don Anco, la doctora Fernanda, casi todo el mundo.

Escuche, la verdad es que...

ya no estoy al mando por aquí.

Mi negocio está ahora en mi tierra, en el ingenio de azúcar.

Aquí solamente vivo.

-Pero, quiero decirle otra cosa. -Puede decirlo.

Tengo un nieto, vive en esta calle.

Dinho.

Le ha dado muchos disgustos a su padre, que es mi hijo.

¡No quiero saber que se involucran con Dinho!

Dinho no es asunto tuyo. ¿Comprende?

Quédese tranquilo, entendí perfectamente.

Y ese, ¿es mudo?

No, él habla, di algo, tío.

Sé hablar, señor.

¿Y eres de seguridad con un solo ojo bueno?

A lo mejor veo mejor que usted, señor.

Lampião también tenía sólo un ojo...

a lo mejor veía mejor que yo, y aún así lo mataron.

Pero, antes de eso, él se cargó a muchos.

Me gusta.

-¿Cómo se llama, chico? -Fernando.

-Fernando ¿qué? -Gomes do Nascimento.

-¿Y tú? -Clodoaldo Pereira dos Santos.

¿De dónde son?

Yo de Limoeiro, Fernando es de aquí.

-¿De qué zona? -De Guabiraba.

¿De Guabiraba?

Ya está, me despido. Espero que hagan un buen trabajo.

Luciene, ábreles la puerta a los señores.

Ábreles la puerta.

¿Por qué le hablaste así al viejo? Eres un imbécil.

Si no le pareciera bien, a la mierda el trabajo.

¿Eres tonto o qué?

Bendición, abuelo.

Estoy bien.

Terminando de mostrar un departamento a unos clientes.

Sí, creo que sí.

Lo van a alquilar.

«Castillo de Windsor»

Sí, los conozco.

Fueron a hablar conmigo y con Anco.

¿Han hablado contigo?

Fueron a por la aprobación del abuelo, ¿eh?

Parece que ese tipo sabe lo que hace, creo.

Empiezan esta noche.

Abuelo, estoy preocupado por Dinho.

Ha vuelto a las andadas.

Abuelo, ¿has oído lo que te he dicho?

Lo sé... Lo sé.

De verdad que quiero volver. Uno de estos días. ¿Vale?

«2ª Parte» «GUARDIAS NOCTURNOS»

He visto a su jefe, tiene una pinta de ex policía.

¿Quieres azúcar?

A mí me parece ridículo. Aunque quizás sea bueno.

Peor no puede ser, ¿no?

Quizás ahora podamos tener derecho a tener estéreo en el auto.

Como mínimo.

Anoche abrieron dos autos.

Sí, lo he oído.

No es sospechoso que el día que empiezan...

es como un «marketing», tipo

agravan la enfermedad para venderte los remedios.

Eso sería muy ingenioso.

Es muy sospechoso.

Pagas por el colegio y el curso de inglés.

Pero, en el colegio ya nos dan inglés.

Mira cómo piensa la niña.

¿Cómo dices?

Es «gracias» en mandarín.

Sólo un cabezón como Fernanda podría decir algo así.

Tú eres el creído. Te crees más inteligente porque usas gafas

¡Vaya!

Ahora que hablas de gafas, tenemos que ir al oculista, ¿eh?

Yo no necesito gafas.

¿Quieres más, Fernanda?

Vengan. Quiero mostrarles algo.

Es el video del guardia que mataron el mes pasado...

En Casa Amarela.

-¿Es la cámara de vigilancia? -Sí, la del edificio de enfrente.

¿Lo veis?

Ellos pasan en auto y él ni siquiera...

Seguro lo hicieron para tantear el panorama.

Pensarían que tenía un arma, quién sabe...

Vienen otra vez...

Y le disparan directo a la cabeza.

Lo han jodido.

Ni São Paulo ni Belo Horizonte, fue aquí mismo, tío.

En nuestro territorio.

Ponla otra vez.

Míralo.

Para cámara lenta, aprieta aquí.

Bien, aprobado por unanimidad la seguridad en la calle...

Ahora, pasamos al siguiente asunto que es... don Agenor.

Don Agenor ha trabajado aquí mucho tiempo.

No estaría aquí tanto tiempo si no trabajara bien.

Pero, lo hemos notado algo cansado últimamente...

ya es un hombre mayor

y alguien se ha quejado de que duerme durante el trabajo.

Creo que deberíamos discutirlo.

¿Qué hacemos? ¿Lo despedimos?

Estoy de acuerdo, creo que lo está provocando.

No creo que sea fatiga, creo que lo está haciendo a propósito...

para que le despidamos.

A mí, la revista "Veja" me ha llegado sin el envoltorio de plástico.

Por no mencionar lo descortés que es en la entrada.

Nunca dice ni «hola», siempre con la cara bajada.

Para mí, lo hace a propósito.

No creo que trate a todo el mundo igual.

Yo pienso lo mismo.

Yo también.

¿Por qué no le cambiamos el horario del turno?

Los del turno de día no quieren cambiarlo.

Y, además, él está contento con su salario de horario nocturno.

Le pagan por dormir. ¿Quién no estaría contento?

-¿No se va a jubilar pronto? -En dos o tres años.

¿Podemos despedirle? ¿Has hablado con él?

Hubo quejas formales que el administrador tiene guardadas.

Además, hoy traje a Diego, mi hijo, por una razón especial.

-Diego, saluda a todos. -Buenas noches.

Diego tiene algo que grabó en el DVD.

Os lo voy a enseñar.

Diego grabó estas imágenes con su móvil.

Y con una cámara de video.

Con la cámara también, en fin...

¿Dónde está? ¿Está encendida?

¿Seguro que se grabó, hijo?

Ya va.

-Vais a ver al querido Agenor. -Incluso tiene título.

¿Puedes bajarlo un poco?

-Imágenes impactantes de negligencia. -Es muy grosero.

-Se lo toma a la ligera. -Ni siquiera lo esconde.

-La mancha del sofá. -Eso la explica.

-¿Por qué no la limpias? -Porque es su trabajo, no el mío.

Vale, no nos desviemos del tema, me gustaría decir algo.

Con todo mi respeto a Diego y a Carlos, y a su video.

Don Agenor es, tal vez, no, lo sé con certeza...

el peor portero de todo Recife.

No está en condiciones para trabajar.

Pero, echarlo por negligencia con la historia que tiene aqui...

y el buen trabajo que hizo me parece muy injusto.

Deberíamos despedirlo con sus derechos, indemnización...

João, depende de dónde lo mires.

Esto lo veo todos los días en mi trabajo.

Cansancio, pereza, descuido, provocan una situación...

para conseguir que los echen con la indemnización.

No digo que le sigamos el juego, esto es una comunidad...

Aquí no hacemos beneficencia.

Siendo objetivos...

Centrémonos, estoy cansado, quiero ducharme, cenar, dormir...

Vamos a ver los números si nosotros le echamos.

Con multa e indemnización sube a 14.456 reales.

Eso es mucho...

Son 13 años de servicio.

¿Y eso cuánto sería?

-¿Cómo? -Por cada inquilino.

Cada inquilino 316,55 reales...

De cargo extra.

Si no puedes pagar un auto, coge el autobús.

Debemos entender que vivimos en una comunidad.

Y que, a veces, hay costos.

La gente se queja de los costos, pero da fiestas con todos los lujos

y se compra incienso importado de Ámsterdam.

Lo más cómico de todo es esta reunión

Es que tenemos inquilinos turistas, otros temporarios.

Los que pueden opinar no participan como deberían...

Como este chico...

-Y los temas son interminables... -No uses ese tono...

Perdón, tuve que salir, y ahora también debo irme.

Ya tenía un compromiso.

Mi gustaría decir que creo que...

me parece una putada utilizar ese video para echar a Don Agenor

Ya he dicho por qué, por su trabajo aquí...

Siento el vocabulario, tía.

Ahora me gustaría saber quién más está en contra...

Le importa una mierda...

La votación aún no se abrió.

-Lo siento, me voy, buenas noches. -Pero, ¿qué dices?

Su voto no cuenta, la votación no está abierta, es sólo una opinión.

-Sofia, hola. -Hola.

Me salvaste de una reunión de consorcio muy incómoda.

Tenía ganas de verte. Así que vine.

Qué bueno.

¿Quieres subir?

Tengo algo para ti, no te lo vas a creer.

Es una sorpresa.

¿Has encontrado mi estéreo?

No es el mío.

¿De dónde lo has sacado?

-¿No es el tuyo? -No.

Mi primo Dinho es el ladrón del barrio.

He ido a hablar con él por si sabía algo.

¿Tu primo roba estéreos?

He perdido todo el día, no he ido a trabajar.

Es un ladrón de mierda. ¿De qué va?

Es una mierda.

Está medio perdido, tu...

no lo entenderías, en verdad es un buen chido.

Pero, siempre la está jodiendo, y la familia sólo...

¿Crees que funciona?

Se puede intentar.

Es mejor que el mío.

Qué familia la tuya...

Una gran familia...

es una locura.

Dos huérfanos, tú y yo.

Tuvimos una conexión huérfana anoche, ¿no?

Sí.

Huérfanos de cáncer.

Hablé con mi tío de tu tío.

-¿Se acuerda de él? -Sí.

Puedes ver la casa donde viviste, si quieres.

Vaya, sí. Hace 20 años.

Podría dibujarte toda la casa.

Esa casa es de mi familia.

Hay una inmobiliaria que quiere comprarla y tirarla abajo.

-Para hacer otra torre. -Otra torre.

¿Te gusta tu trabajo?

Lo detesto.

Toda esa zona pertenecía a mi abuelo.

-Eres rico entonces. -Lo soy...

¿Te quieres casar conmigo?

Clodoaldo, ¿es ese don Francisco?

Déjalo...

Clodoaldo, el viejo ha vuelto.

-Dinho, es para ti. -¿Quién es?

Dile a ese idiota que no llame a estas horas.

¡Mierda, Mirela! ¿Y se estuviera desnudo?

Qué mierda. Si ya te vi haciendote la paja.

Es un ladrón hijo de puta.

Ahora la calle tiene vigilancia, bastardo.

Intenta abrir un auto ahora...

y te liquido, imbécil.

Clodoaldo, ¿Dónde lo conociste?

-¿A este chico? -Sí.

Pregúntale a él.

Oye, Ronaldo.

Ven aquí.

Pregúntale a él.

¿Cómo os conocisteis?

Jugando al fútbol en Gravatá.

-¿En qué posición jugabas? -Era defensa.

¿Defensa?

-Nunca dejaba pasar a nadie. -Eso tengo que verlo...

La pelota quizás sí pasaba, pero el tobillo del pobre chico, no.

-¿Por qué no se lo dices? -Decirle qué.

Cómo nos conocimos de verdad.

Cambia el disco, amigo.

Habla de otra cosa.

¿Por qué no quieres hablar de eso?

¿De qué tienes miedo?

-No tengo miedo. -Entonces dilo...

Venga, Ronaldo.

Este tipo de aquí...

vio morir a mi hermana.

Cuando llegué al lugar, él me ayudó.

Fue terrible.

¿Cómo murió?

Atropellada.

En la interestatal, en Gravatá.

La atropellaron tantas veces, que se fundió con el asfalto.

Todo lo que quedó de ella fue una gran mancha.

¿Fue un camión?

Camiones, autos, motos, furgonetas...

Era feriado, la ruta estaba repleta.

Tengo una foto suya aquí.

-¿Tienes esa foto? -Sí, ¿la has visto?

Sí.

Fernando... Tengo curiosidad...

El ojo, ¿cómo lo perdiste?

Fue una desgracia.

Cuenta tu historia.

Me choqué un estante en casa.

Nueve operaciones.

Cada una peor que la otra.

Trasplante, implante... Me hicieron de todo.

No sirvió de nada.

Terminé perdiendo el ojo.

Qué desgracia...

-Buenas noches. -Buenas noches.

¿Han visto a alguien llamar desde la cabina?

Un tipo llamó hace cinco o diez minutos, ¿no?

Escucha.

¿Me habéis llamado vosotros?

No, señor, no le conocemos, ¿quién es usted?

No me conocéis, pero deberíais.

Mira, toda esta calle...

es de mi familia.

Sí, gente importante... con dinero.

Esto no es una favela.

Y esa cabina tampoco es de una favela.

De gente pobre.

Porque ni está en las favelas...

ni sirve para dejar esos recaditos.

No debería hablarnos así, doctor.

No soy doctor...

ni paciente.

Si me entero de que habéis sido vosotros...

estáis jodidos.

Buenas noches.

«3ª Parte» «GUARDAESPALDAS»

Está hirviendo.

Y, ¿cuándo os casáis?

Abuelo...

Venga, tranquilo...

¿Tranquilo? Estoy impaciente...

Y espero que él también.

¿Y tú, Sofia?

¿Qué?

-Casarte. -No sé.

Abuelo...

Abuelo... El abuelo quiere...

una boda.

¿Qué, Sofia? Venga va...

Dime que sí...

-«¿Quieres casarte conmigo?» -¿Con usted?

-Con él... Yo soy el del registro. -Venga, abuelo...

-¿Te quieres casar con él? -Cuidado con él.

Todavía no lo sé... No lo sé.

¿A qué esperas?

¿La vida...?

Una entrada, por favor.

Toro, toro, toro. Toro cara negra...

Llévate a esta niña, que tiene miedo de las muecas.

-Disculpa... -Buenos días.

Buenos días.

Estoy buscando un edificio...

Estaba por aquí...

Creo que era una de estas torres.

Estoy en una fiesta y he ido a comprar cerveza.

No conozco la zona...

Hace 20 minutos que intento encontrar el edificio.

¿No sabe en qué calle queda?

Vine con una chica que conocí, había una fiesta...

era el cumpleaños de alguien...

Un edificio con piscina...

cerveza... No sé, salí...

Me fui a la gasolinera...

Te has perdido.

Voy a llamar para pedir ayuda.

Arthur, Luiz, ¿me oís?

Aquí Luiz, te oigo.

Asomaos a la esquina, por favor.

Ronaldo, ¿algún problema?

Por aquí todo tranquilo.

Amigo, ¿puedes levantarte?

Chicos, ¿veis a este hombre?

¿Está causando problemas?

No, todo bien. ¿Me oyes?

De acuerdo.

¿De dónde eres?

¿Por qué? Soy de Argentina.

Tengo aquí a un «hermano» perdido.

¿Alguna idea de dónde puede haber salido?

Lo he visto salir del edificio Camille Claudel, calle Paraiso.

Edificio Camille Claudel, ¿me oyes?

Gracias, Luiz. ¿Puedes acompañarlo?

Que venga, lo llevaré, que Dios te bendiga.

Está bueno el café, Maria, parece el de tu madre.

¿Quién te ha peinado? ¿Tu madre?

Mitad para ti, y mitad para mí.

Maria, ¿Te puedo pedir algo?

Ponte las chancletas.

Te lo sigo siempre, te vas a electrocutar.

Es peligroso. Se puede electrocutar. En serio.

-¿Cuántos años tienes? -Diez.

¿Diez?

Esas son mis chancletas. Dámelas.

Es peligroso.

¿No?

Me olvidaba, la semana próxima estaré de viaje, así que no es necesario que vengas.

Está bien.

¿Cuántas casas haces, Maria?

Con ustedes y con don Arnaldo, en Espinheiro.

Preguntaré en la oficina si alguien necesita empleada.

Oye...

Mi hermano viene de Paraná.

Y tengo que hacer algunas cosas con él.

Entendido. No apagues el móvil.

¿Lo apago alguna vez?

Ahí viene el cornudo de don Rufino.

Buenos días.

Increíble, el amante viene a las 10 en punto para cuidar a la vieja.

El amante es puntual.

Mira el hijo de puta, ya ha abierto el negocio.

¡Romualdo!

¿No es muy temprano?

Me olvidé de qué significa.

En chino el verbo no tiene variables.

Se aplica siempre igual.

Dilo.

Bien.

Fernanda...

Por favor, ¿puede salir?, distrae a los niños.

¿Qué es eso?

-Don Clodoaldo. -Gracias, doña Bia.

-¿El recibo a nombre de don Ricardo? -No lo necesito.

-Gracias por el café. -Vale, si necesitas algo, avisa.

Don Francisco, llevaré la ropa a la tintorería, ¿de acuerdo?

Vuelve en seguida.

¿Así de fácil?

Don Valdomero, del número 52, está de viaje.

Me ha dejado las llaves para regar las plantas.

¿Te vienes?

No me gusta entrar en casa de los demás.

Vamos.

No toques nada, ¿vale?

Quiero agua.

-¿Qué? -Quiero agua.

Bebe de la jarra.

Esta casa blanca de porquería.

¿Estás curioseando?

Quiero ver la habitación de matrimonio.

-Mierda, Lu. -Vamos a verla.

No quiero tocar nada.

Quiero hacerlo en una cama grande.

Ven.

-¿Tienes la regla? -No.

¡Ronaldo!

- ¿Qué pasa? - Hay un niño ahí arriba.

Baja, niño.

Baja, hombre.

Venga, no estamos de broma.

Venga, chico.

Venga, baja.

Sujétalo.

- Sujétalo. - Ha caído como una fruta.

Tranquilo, no te muevas.

Si te escapas será peor, ¿entendido?

Si te escapas será peor, estate quieto.

Estate quieto, escaparte no te ayudará.

¿Qué hago con este?

Dale un bofetón.

¿Tenías que pegarle un puñetazo?

Sí, así no vuelve.

LU, QUÉ TRISTE. TE AMO.

Hay alguien con el corazón partido en el edificio.

¿A qué te refieres?

Alguien ha escrito un mensaje de amor en la calle.

- ¿Qué pone? - "Lu, qué triste".

Pobre.

Están a punto de demoler la casa donde vivías.

¿Cómo de alto va a ser el edificio?

21 pisos.

¿Harán algún descuento a los antiguos residentes?

El teléfono estaba aquí.

- ¿Dónde? - Aquí.

¿Quién tenía la casa alquilada?

Un despacho de abogados.

Esta era mi habitación.

Mi cama estaba aquí.

Había estrellas en el techo.

Todavía están.

No las quintaron, pintaron encima.

Levántame.

{El número al que llama está fuera} {de cobertura, deje su mensaje.}

{Seguridad Clodoaldo. } {Deje su mensaje y le llamaré. }

Don Clodoaldo, soy Francisco Oliveira.

Llámame a este número, por favor.

- ¿Qué pasa, Francisca? - Doña Bia, ¿no huele algo?

Sí, ¿qué ha hecho?

He enchufado esto.

Puta, no puedo creer que haya quemado esto.

¿Lo ha enchufado? Tenía que usar el transformador...

¿No ve que pone 110 voltios?

- En Recife son 220 voltios! - Lo siento mucho, Doña Bia...

- ...no lo he visto. - Es increíble, joder.

Lo siento, Doña Bia. Descuéntelo de mi sueldo.

¡Quemaste el aparato del perro!

No me hable así, Doña Bia.

Ya sabe lo que tiene que hacer. Vaya a terminar su trabajo.

- Vaya a terminar su trabajo. - No tiene por qué hablarme así...

Es increíble, vaya a terminar su trabajo.

- Voy, pero no me grite. - Por favor, apártese de mi vista.

- No me grite. - Vaya a hacer su trabajo, Francisca.

Más fuerte, Nelsinho.

Hace dos horas que estás aquí. Necesito que riegues las plantas...

...¿vale? ¡Volveré dentro de 30 minutos, Nelsinho!

Buenas noches.

Señor...

...necesito fuegos artificiales.

- ¿Cómo se llama? - Luciene.

Luciene, dos whiskies y una soda.

Gracias.

No hacía falta, Don Anco, estamos trabajando.

Un chupito para vosotros y una soda para ti.

Salud. Por mi sobrina, es su cumpleaños.

Está animado, ¿queréis entrar?

No se preocupe, aquí estamos bien.

Tengo muchos invitados. Voy a atenderles, ¿vale?

- Claro. - Luego hablamos.

Disfrute de la fiesta.

- Hola, João. - Dinho.

Salud.

Tienes que mirar a los ojos.

¿Dónde está Sofia?

Nos separamos.

Vaya.

Qué pena, me gustaba.

Sí, a mí también.

- Ella es genial. - Sí, lo es.

Era genial.

Pero tiene otra historia en otro sitio.

Se ha ido.

¿Y tú?

Estoy acabando la universidad.

¿Y bien?

Es duro, ya sabes cómo es.

- Puede ser aburrido. - A la marcha...

¡Como tú!

Sí, he estado pensando y he ido tirando.

- ¿Te gusta esto? - ¿La fiesta?

- Sí. - Está bien.

El tío está muy contento, le encanta hacer de anfitrión.

Sí.

Lo malo es la música.

Sí, podría ser más animada, pero...

Está bien, hay mucha gente a la que hacía mucho tiempo que no veía.

A veces, es bueno estar en familia.

A veces.

{Saludamos}

{Este gran día}

{De celebración}

{En la casa en la que vives}

{Una casa de alegría}

{Un refugio para la felicidad}

{Feliz cumpleaños}

- Me voy, Machado. - ¿Tan pronto? Buenas noches.

Don Clodoaldo.

Tengo que hablar contigo.

Te he llamado varias veces...

...te he dejado mensajes, ¿qué pasa?

Ya lo sé, Don Francisco, yo también tengo que hablar con usted.

Este es mi hermano Claudio, ha llegado esta semana de Paraná.

¿Cómo está, señor?

Quiero que vengas a mi casa dentro de 30 minutos.

Hay algo que quiero hablar contigo.

30 minutos. Vale.

"¿Qué es? Bueno, ¿quién es?"

"Buenos días, Srta. Avas, me llamo Chiara...

Acabo de llegar a Londres para trabajar en el teatro.

En el tablón de anuncios pone que están buscando a una ayudante."

"Con los exámenes y el baile de graduación,

necesito a alguien que me organice la agenda.

Ah, y lo más importante

alguien que me ayude a escribir para el musical de primavera.

Es una expresión teatral".

"Separaré tus libros de Física y Matemáticas

porque son las clases de primera hora de la mañana".

"¿Cómo sabe mi horario?"

- ¿Aperitivo? - No, gracias.

"Me he tomado la libertad de comprobar..."

¡Venga!

"Me he tomado la libertad de revisar..."

- Tenías que venir tú solo. - Mi hermano, Don Francisco...

...va a estar trabajando con nosotros en la calle.

Pasen.

Ya no tengo paciencia para las fiestas de cumpleaños...

...los niños llorando, la música...

Vamos a hablar al salón, estaremos más cómodos.

Vamos a hablar, seré breve.

Ayer me enteré

de que mataron

en Bonito, donde están mi tierras...

a un hombre que trabajó conmigo durante muchos años.

Reginaldo.

Este hombre daba la vida por proteger la mía.

Se jubiló

se convirtió al cristianismo hace unos 10 años...

...y, ahora, esto.

Creo que es un acto de venganza.

Quiero proponerte lo siguiente:

que me garantices

mi seguridad personal.

Sé que quizás no sea nada ni pase nada,

pero es mejor prevenir que curar.

Vale.

¿Usted cree que la muerte de ese hombre...? Reginaldo, ¿no?

¿...tiene algo que ver con usted?

Mira...

...solo necesito saber qué puedes hacer

para garantizar mi seguridad personal.

Vigila el edificio y a la gente que entra, eso es todo.

Quiere que haga lo que Reginaldo hacía por usted.

Reginaldo era mi capataz.

Mi administrador.

Solo te estoy pidiendo que seas mi guardia de seguridad. ¡Es todo!

Entiendo, pero no entiendo lo de la muerte del hombre.

¿Se relaciona con usted o no?

¿Estás aquí para interrogarme? No es asunto tuyo.

Solo estoy intentando entenderlo.

¿Ves cómo son las cosas?

Don Francisco, mi hermano y yo...

...vimos a Reginaldo el jueves.

Don Francisco...

...el 27 de abril de 1984.

No se acuerda.

Pero mi hermano y yo...

...nos acordamos muy bien.

Yo entonces solo tenía seis años.

Y me acuerdo.

Sois los hijos de Antonio.

Sí, lo somos.

Antônio José do Nascimento.

Y nuestro tío, Everaldo José do Nascimento.

Por culpa de una cerca.

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