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¿Rosalía?
El cuerpo que han encontrado es de Kevin.
De Kevin.
Y me han dicho que prescribió hace 5 años.
Nadie piensa hacer nada. Y yo no sé por dónde empezar.
He preguntado quién llevó el caso... Fidel Martín.
El juez y las autoridades tenían prisa por cerrar el tema.
Operación Gangrena.
Privatizaciones irregulares, blanqueo de dinero...
Consta como administradora única Carmen Garcia Bofarull.
Quiero dibujarte.
¿Crees que voy a desnudarme a la primera de cambio?
...uno de los neurocirujanos más prestigiosos del mundo,
ha vuelto al país para participar en un...
...o enfermos tienen los ingresos más bajos.
Mantener, pues, una sanidad pública...
-No esperaba verte. -No vuelvas a llamarme nunca más.
Creía que podíamos contárnoslo todo.
Todo no.
Jugar al ajedrez es como contar una historia.
La apertura es como el primer acto, donde presentamos a los personajes.
Los peones son como los actores secundarios:
mucho más importantes de lo que parecen.
...y la misma noche de bodas,
el coche derrapó y los dos murieron en el accidente.
¡Ay, por favor! ¡Qué mal rollo!
¡Venga, fuma!
Y en noches de luna llena algunos conductores han visto,
en esta misma carretera,
una chica con un vestido manchado de sangre haciendo autoestop.
Para, que me está dando yuyu.
Una chica con cara de muerta, que parece medio loca...
¡Que pares, joder! ¡Es que eres idiota!
¡Hostia!
NOCHE Y DÍA
AJEDREZ
Accidente de coche, policontusiones...
y posible fractura en la extremidad inferior derecha.
Va indocumentada.
-¿Por lo del impacto ambiental? -No, no es por eso.
Se ve que un concejal no quiere aprobar el proyecto
y dice que es demasiado arriesgado.
El proyecto es perfectamente legal, cumple con todos los requisitos.
Sí, pero hay que recalificar una parte del solar.
Y por lo visto el concejal dice que todo esto
es solo una manera artificial de hacer subir el valor de los terrenos
y que no va a aprobarlo.
-¿Y sin él no puede aprobarse? -Sí, sí, no hay ningún problema.
El alcalde tiene el voto de los otros,
pero no se atreve porque dice que este chico no va a dejarlo aquí.
Tendremos que arreglarlo.
Dausà está dispuesto a doblar lo que le había ofrecido
y le ha dicho que ni así.
Ve y habla con él.
Tienes que hacerle entender que será mucho peor si no lo aprueba.
Lo haría yo, pero no puedo implicarme directamente.
Bueno, no sé si...
-Lo intentaré. -No lo intentes, hazlo.
¡Hombre!
Estaba pensando: "Este se marcha sin despedirse."
Solo quiero agradecerte las atenciones recibidas
y que hayas pensado en mí para tu proyecto.
Tendré que estudiar con calma tu oferta.
No, no me estoy echando atrás, pero quiero hacer bien las cosas.
Gracias.
Martí, ahora me voy unos días a Londres...
y luego me vuelvo a Estados Unidos, estamos en contacto.
Dile a Joana que siento mucho no haberla visto. Adiós.
En esta fase, ¿qué hacen los peones?
Ocupar el centro.
Y dejar espacio para las otras piezas.
A todo el mundo le gusta mover la dama.
Pero tú ya sabes que es un error...
hacer salir la dama demasiado temprano.
Perdona, estoy buscando a Àlex Garriga.
-Sí, es aquí. -Gracias.
Vale. Adri, baja un poco la pala de arriba. Vale, un poco más.
-Perdona... -Sí.
-¿Eres Àlex Garriga? -Sí.
No te acordarás de mí. Soy el padre de Kevin Álvarez.
Eres tú, ¿no?
El Piraña...
Joder. Esta foto tiene mil años.
-¿Podemos hablar un momento? -Adri, voy a fumar un piti, ¿vale?
De pequeño estaba muy gordo y me llamaban el Piraña,
por el chaval ese que salía en la tele.
En el cole me hicieron la vida imposible.
-A eso lo llaman bullying, ¿no? -Sí.
Pero Kevin no. Kevin... él no era así.
No hablábamos mucho, pero éramos amigos.
¿Sabes que lo han encontrado?
¿Kevin no te comentó nunca nada?
¿De qué?
De si tenía algún problema, si se sentía amenazado por alguien...
-Ya le he dicho que no hablábamos mucho. -Cualquier cosa me sirve.
Había un... el Cuervo, le llamaban. Pero vaya...
¿Quién es el Cuervo?
Era un profe. El profe de ciencias. Todos le teníamos un poco de miedo.
No me acuerdo de su nombre...
¿Y qué hacía, el Cuervo este?
Dicen que era marica.
Y que en el laboratorio, a veces, pues... Ya me entiende.
Creo que acabaron expulsándolo del centro.
-¿Por abusos? -No lo sé, no lo sé.
Solo sé que todos le teníamos un poco de miedo.
¿Y a la policía no le contaste nada de todo eso?
No, no... jamás me lo preguntaron.
-Ya. -Tío, ¿tú qué?
Ya vengo, ya vengo. Lo siento.
Cànoves, se llamaba... ¡Hostia, Cànoves! Cànoves, de ciencias. Cànoves.
Gracias.
Estas son monas.
-No sé si a Carmen le gustarán. -¿Pero a ti te gustan?
-A ver si hay algunas más caras. -¿Cómo que más caras? ¿Qué dices?
Si le digo que las copas están tiradas de precio, no le van a gustar.
Últimamente todo le parece cutre. Los muebles, el piso...
Como ahora cobra pasta,
se le ha metido en la cabeza que tenemos que buscar un piso más grande con terraza.
Pero, joder, me he pegado un curro de la hostia,
pero de la hostia, rascando y pintando.
No sé, está rara, está rara. El trabajo nuevo...
Ya.
-No tiene tiempo para nada. -Sònia está igual.
-Cada día llega a las tantas. -¿Y estas qué?
-¿Cuáles? -Estas.
Ah, están bien.
-Te las regalo yo. -Sí, claro.
-Que sí. -No.
-Que sí. Y las estrenamos en la cena. -¿Qué cena?
Tío, la que dijiste que haríamos los 4 cuando terminaras con el piso.
Cena de parejitas.
Venga... Que Sònia y Carmen no se conocen.
Sí, sí que se conocen. De lo de... del Mataabuelas.
Personalmente, quiero decir.
¿Cenamos mañana?
A ver si Carmen puede...
Me olvidé de presentar una prueba de descargo
y mi cliente salió perjudicado.
Y a la salida... me senté en un banco y me eché a llorar,
pensando en dejarlo, ¿sabes?
Entonces Pol se acercó,
me dio un paquete de pañuelos.
Pero, no sé cómo, me hizo reír...
y terminamos la noche haciendo el tonto en un karaoke.
Ay...
Es un tío fantástico.
Me ayudó a salir adelante en un momento en que...
Lástima que tenga tan poca...
Hola, ¿cómo estás?
Te echo de menos.
Me parece que no ha sido buena idea estar tantos días sin ti.
Pero ha valido la pena. Tengo buenas noticias.
¿Ah, sí?
-Esta noche te lo cuento. -¿Esta noche?
Cojo un avión a las 8.
¿Esta noche?
-¿Quieres...? ¿Vengo a buscarte? -Ya vendrá mi marido.
Ajá.
-¿Qué te pasa? -¿Qué me pasa de qué?
Te noto...
Tienes una voz rara.
No, no. Es que... me he pasado la noche trabajando y...
Así me gusta.
¿Y tú, me has echado de menos?
Sí.
-Dímelo. -Venga, no seas tonta.
Dímelo.
Claro que te he echado de menos.
Sí, yo también.
Eh, ¿adónde vas?
-A casa. -No vendrá hasta esta noche.
Déjame pasar.
-Carmen... -No sé qué estamos haciendo.
Escucha, a mí tampoco me gusta esta situación,
pero ¿qué quieres que haga?
Llevamos 7 años juntos, es mi marchante. Tenemos un contrato.
Las cosas no son tan fáciles...
Para mí tampoco lo son.
Al final de la apertura las torres están conectadas
y ya hemos activado nuestras piezas.
Ya tenemos un plan.
Pero se plantean un montón de problemas,
amenazas, conflictos.
Empieza el segundo acto de la partida.
Y ahora es cuando el juego se complica.
Doctora. ¡Doctora!
Tranquila, estás en un hospital.
Has tenido un accidente.
¿No te acuerdas?
Te ha atropellado un coche.
Te has roto un brazo y un par de costillas, pero estás bien.
Gracias.
De nada.
¿Cuántos dedos ves?
Uno.
¿Y ahora?
Tres.
¿Cómo te llamas?
Fàtima.
¿Fàtima qué más?
Fàtima Nassri.
Fàtima Nassri. Comunícaselo a los Mossos.
¿Qué haces? Llevas una vía en el brazo.
Tengo que estar en casa antes de las 11.
Fàtima, son las 4 de la tarde.
¿Qué hacías en aquella carretera?
¿Qué carretera?
¿Cómo te has hecho las heridas en la entrepierna?
No... no... no me acuerdo.
Fàtima, no te asustes.
Es probable que hayas sufrido una agresión sexual.
Tendremos que comunicarlo al juzgado.
Luego vendrá un médico forense y te hará un reconocimiento.
Mi... Mi padre...
Nosotros avisaremos a tu familia.
-¿Todavía no has terminado? -Mira quién habla.
Sí, es que tenía que rellenar unos informes, y en fin...
¿Cómo lo lleváis?
Mal.
Cuando no tienes ni idea del posible objeto productor de la lesión,
las posibilidades se multiplican.
Tienes que comparar todas las caras, todas las puntas...
-A ti también te ha dado. -¿El qué?
La obsesión por este caso.
-Solo intento hacer bien mi trabajo. -No, si Sara está igual que tú.
¿Ah, sí?
Sí, dice que es un caso diferente de los otros, pero qué quieres que te diga.
Yo solo quiero saber... qué le causó esta lesión, ¿sabes?
Perdona, me estás tapando la luz, lo siento.
¿Y crees que vale la pena dedicarle tantas horas...?
¿Tú no tienes trabajo o qué?
Sí, perdona, es que quería decirle algo a Sara, pero...
-Sara acaba de irse. -¿Ah, sí?
¿Y te ha dicho adónde iba?
Fàtima Nassri, 15 años, de Badalona.
Al parecer, ha sufrido una agresión sexual.
Tiene pinta de ser una sumisión química.
-A ver qué nos dice. Gracias. -De nada.
No, ahora no pueden entrar.
Hola, Fàtima.
Me llamo Sara y soy médico forense.
Voy a hacerte unas preguntas.
Tengo una amiga que también se llama Fàtima. Es un nombre muy bonito.
La doctora me ha dicho que no recuerdas nada de lo ocurrido.
Muy... poco.
¿Recuerdas qué hacías ayer en la Arrabassada?
Bueno, vamos a hacer un poco de memoria, ¿vale?
¿Qué hiciste ayer por la tarde? ¿Habías quedado con alguien?
Sí.
¿Sí?
Sí, por... por la tarde.
Con... con unas amigas.
Cris y Loli.
¿Del instituto?
Sí.
Cris cumplía 15 años
y Loli dijo hace días que podíamos ir a una disco.
¿Cuántos años tienes?
15.
¿Con 15 años os dejan entrar en la disco?
Le cogí el DNI a Yasmina.
-¿Quién es Yasmina? -Mi hermana.
-Tiene 18 años. -Yo también lo había hecho.
¿Y tus padres no...?
No, no, no... me habrían dejado.
Ellos son muy...
Yo solo quería bailar... y pasarlo bien.
Y ya está.
Tranquila.
Tranquila, Fàtima. ¿Qué hiciste después?
Dije que me iba a estudiar a casa de una amiga...
Pero me cambié de ropa y nos fuimos a la disco.
¿Hablaste con algún desconocido?
Había un chico que me miraba.
Yo estaba preocupada porque tenía que volver temprano a casa...
pero Cris no...
Y... y entonces el chico me dijo: "Yo tengo coche".
Y le digo: "Vale".
Y me dice: "Una más y nos vamos".
Y me invitó a un San Francisco...
¿Seguro que no tomaste nada de alcohol?
No, soy musulmana.
¿Viste cómo te lo preparaban?
No.
-Me... me lo trajo él. -Muy bien.
Y te lo bebiste.
Y después... ¿qué pasó?
Me... me mareé un poco.
Y... y él me dijo: "Salgamos".
Yo quería decirles adiós a Cris y a Loli...
Pero él... me sacó a la calle y me hizo montar en un coche.
¿Cómo se llamaba este chico?
No me acuerdo.
¿Cómo era?
Normal.
No lo sé.
Me parece que me dio un beso.
Y me tocó las tetas...
Pero, no lo sé, yo lo encontraba normal.
Me hacía reír.
Pero el otro no se reía.
¿Había otro hombre?
Sí.
El que conducía.
Más... más mayor. Así, como... como viejo.
¿Y después?
Uf... No lo sé, es que me... me vienen como imágenes.
El aire que entraba por la ventana
y un olor como... como, no sé, como a pino.
-Llegamos a una casa. -¿Cómo era esa casa?
-No lo sé... no lo sé... -Tranquila.
Solo me... solo me vienen imágenes.
Unas escaleras así como oscuras...
Una cabeza como de animal.
Y un hombre.
¿Cómo... cómo era ese hombre? ¿Lo conocías?
No.
Iba con una especie como... como de máscara negra.
Me dio un beso en la boca y...
me viene como... como un olor...
Así, como de té a la menta.
Menta.
Sí.
¿Y... después qué pasó?
No lo sé.
Tranquila.
-¡No lo sé! -Tranquila, Fàtima, tranquila.
¡No lo sé!
Cànoves ya no trabaja aquí.
-Pero quizás usted sabe dónde... -¿Por qué le busca, si puedo saberlo?
Estudiamos juntos y estamos montando una cena de exalumnos.
Qué horror. Un momento.
Aquí lo tengo. Carles Cànoves.
Una pena. Era una buena persona.
¿Ya hemos terminado?
Conmigo sí.
Pero los Mossos querrán volver a hablar contigo... por la denuncia.
No, no. No, no, denuncia no. No... Mis padres, por favor...
Fàtima, han abusado de ti.
Estoy obligada a comunicárselo a la policía.
Tus padres deben saber lo que te ha pasado.
Posiblemente te subministraron una sustancia que anuló tu voluntad.
Eso se llama sumisión química.
Has sufrido... penetración vaginal y anal.
Y tendremos que hacerte análisis para comprobar
que no has contraído ninguna enfermedad.
Y más adelante tendrán que hacerte la prueba.
-¿Qué prueba? -La de embarazo.
Eh...
Eh...
Ya está.
¿Señor Cànoves?
-¿Carles Cànoves? -Sí. ¿Qué pasa?
Soy el padre de Kevin Álvarez. ¿Podemos hablar un momento?
-¿De qué? -De lo que hacías con los niños.
¿Qué dice?
En el laboratorio de ciencias. ¿Qué hacías con los niños?
Yo no hacía nada.
¿Ah, no? ¿Y por qué te echaron de la escuela?
Suélteme.
Escúchame bien, mi hijo ha aparecido muerto.
-¿Y yo qué quiere que haga? -Te gustaba tocar a los niños, ¿no?
Oiga, yo no quiero problemas.
Abusaste de unos cuantos,
y por eso te echaron de la escuela, ¿no?
¿No? ¿No?
¿Eh?
Le juro por Dios que jamás le hice daño a ningún niño.
-Nunca, se lo juro. -¿También se lo hiciste a Kevin?
-Suélteme... -¿También a Kevin?
¡Suélteme!
¿También a Kevin?
-¡Usted está loco! -¿También a Kevin o no?
-Suélteme... -¡Contéstame! ¿También a Kevin?
¡Suélteme, suélteme!
-¡Eh! ¿Qué pasa aquí? ¿Qué coño haces? -Estamos hablando aquí.
¡Estamos hablando, joder!
¡Solo estamos hablando! ¡Solo hablando, solo hablando!
A ver los análisis, porque después de tantas horas...
será muy difícil encontrar rastros de alguna sustancia.
Ya.
Por cierto, que me encontré a Martín...
y me dijo que quizás te nombraban directora.
¿A mí? Uy, no. Me extrañaría.
¿Por qué no? Reconoce que te haría ilusión.
Sí, pero no voy a ser yo.
No lo sabes.
Desde que autorizó las escuchas,
ha realizado varias llamadas al bufete Martínez Ferri.
Queda claro que sigue habiendo un vínculo entre ella y el bufete
que representa los intereses de Martí Miró.
Y aquí 6 llamadas en días diferentes al móvil de Miró
solo para establecer citas.
Solo quedan, no hablan de nada en concreto.
También ha hablado en varias ocasiones con un concejal de urbanismo,
técnicos municipales,
gente del Departamento de Sanidad y una promotora inmobiliaria.
Y siempre se muestra muy discreta: "Tenemos que vernos..."
"Tendríamos que quedar..." "Quizás mejor nos vemos en persona..."
¿Vale la pena mantener la vigilancia?
Tenemos algo interesante: ¿ve aquí?
Nuestra amiga tiene un rollo con un tío.
Este juzgado investiga delitos económicos,
no la vida privada de la gente.
Con quien tenga relaciones la chica no nos importa si no afecta al caso.
El amante es Damià Camps.
Acompañante habitual de la señora Joana Porta.
La mujer de Martí Miró, ¿Y?
Que no se transcriba esta parte.
Si las escuchas solo sirven para cotilleo...
Una semana. Le pido una semana más.
Esta tía meterá la pata. Lo sé.
Una semana.
Pero si no obtenéis resultados, no habrá más prórrogas.
En esta fase de la partida
el rey sufre las primeras amenazas serias.
Y al mismo tiempo la dama empieza a cobrar protagonismo.
Zúrich es cada día más deprimente.
-¿Hablaste con los del banco? -Tranquilo.
¿Tranquilo?, tengo a esa jueza hija de puta encima,
Grau que no se moja...
Me dijiste que había aceptado.
Ahora me sale con que tenemos que estudiar el tema con tranquilidad.
Fíltralo en la prensa.
Ya lo he hecho. Pero no va a hacerle ninguna gracia.
Y encima la niña esa, la abogada...
Le he mandado que desatasque un tema de Dausà y no lo consigue.
Mañana hablaré con ella.
¿Dormirás en casa?
No, déjame en el estudio de Damià.
Es uno de los galeristas más importantes de Zúrich...
y me propone montar una exposición antológica de Damià Camps.
En Zúrich y quizás también en París.
¿Te das cuenta de lo que eso significa?
Tendremos que pedir que nos ceda temporalmente algunas piezas.
Mañana vendrá un fotógrafo.
Tenemos que empezar a pensar en el catálogo.
Ah, y dentro de unos días nos vamos a París.
Un magazine quiere hacerte una entrevista.
De pasada, te presentaré a gente: galeristas, críticos...
Fantástico.
-¿Qué te pasa? -No, nada. Es genial.
¿Qué más puedo hacer por ti?
-¿Te has...? -No... nada... pequeños retoques.
No hacía falta.
Venga...
Te he echado mucho de menos, ¿sabes?
Para...
¿No estás contento de verme?
Sí lo estás, no lo niegues...
Al menos una parte de ti sí lo está.
¿Qué?
¿Estás bien?
Sí, pero es que he llamado un montón de veces. De Solaris.
Mire, yo solo quiero 5 minutos con el alcalde.
Es un asunto importante.
Un tema que lleva el señor Dausà.
Si es tan amable de pasarle la llamada.
Sí, claro. Volveré a llamar.
¡Mierda!
Eh, ¿todavía estás enfadada?
Lo siento. No quería...
Tengo ganas de verte.
¿No había vuelto?
Sí, pero estará liada todo el día. Venga... Quiero hacerte cosas.
-¿Qué cosas? -Cosas sucias.
-Ahora no puedo, pero... -Cosas feas.
Don't worry, I'll call you later.
Hello!
-¿Con quién hablabas? -Con la gente de Jersey.
¿Cómo va todo? Martí me ha comentado que tienes algún problema.
Sí, lo de Dausà; lo sé, lo sé, pero es que no hay manera...
de que el alcalde se ponga al teléfono y... no sé qué hacer.
-¿Por qué no me lo cuentas? -¿Contarte el qué?
Lo que te pasa. Porque a ti te pasa algo.
-No, yo... -¿Quizás te estamos exigiendo demasiado?
No, para nada, con el trabajo estoy encantada.
-Problemas personales, pues. -Sí, con mi padre.
Jaleos familiares. Y con Pol, mi pareja.
-No lo lleva bien. -No es solo eso, es que...
Da igual.
No, no, cuéntame.
Es que hace unos meses alquilamos un apartamento
y ahora que está terminado pienso... buf...
Le digo: "Pol, tenemos que buscar otro sitio", pero a él ya le parece bien.
Y a mí me gustaría... otro tipo de cosa.
¿Por qué zona?
Barcelona; céntrico, con terraza...
Es que no tengo tiempo.
¿Míriam? Joana Porta.
Una cosa: una buena amiga está buscando un piso que esté bien.
Sí, sí, sí, con terraza, sí.
¿De veras? Perfecto.
-Nos esperan dentro de media hora. -¿Qué...?
Una inmobiliaria nos debe algunos favores. Buena gente.
Y se ve que tienen algo que puede interesarnos.
Has tenido suerte de que no haya presentado denuncia.
Ya iré a darle las gracias.
Eh, basta. Aquel desgraciado no le hizo nada a tu hijo.
¿Cómo lo sabes?
Porque el día de la desaparición de Kevin
estaba en el hospital con un ataque de apendicitis.
Lo comprobé en su momento ¿Tú qué crees?
Víctor, lo que has hecho...
-No. -No volverá a repetirse.
Veréis... yo os estoy ayudando porque este caso se me quedó en la cabeza
y porque creo que si encontramos al tío que lo hizo
puede servir de algo.
-¿Estamos de acuerdo? -Sí, claro.
Lo que digo es que si, por casualidad, encontráramos al culpable...
He sido guardia civil toda mi vida,
y creía que mi trabajo era hacer cumplir la ley,
pero no soy de los que hacen justicia por su cuenta.
Si encontramos a este hombre no es para darle una paliza,
ni para matarlo.
Y después de lo que has hecho, muchacho,
tengo la sensación, estoy casi seguro,
de que si lo encontramos vas a hacerle lo mismo multiplicado por 10; y yo paso.
Si encontramos a este hombre está claro que no podremos meterlo en la cárcel,
pero lo pondremos ante la gente,
y quizás con esto conseguiremos cambiar algo.
Pero si estamos buscándole para matarle a hostias, a mí no me interesa.
¿No acabo de decirte que no volverá a repetirse?
Si encontramos al que violó y mató a tu hijo,
¿no volverá a repetirse?
-No. -Y una mierda.
-Te lo juro. -Víctor.
-Si vas por este camino, yo paso. -Que sí, ya está entendido.
Pero si lo encontramos tenemos que machacarle la vida.
Tenemos que filtrarlo en la prensa. En Internet.
Ponerlo ante su mujer, sus hijos, ante su puta madre.
Tenemos que machacarle la vida. Eso sí.
Estamos de acuerdo, estamos de acuerdo. Venga, no hay nada más que decir.
Por cierto, hurgando en mi casa he encontrado esto.
Los compañeros se reían porque lo apuntaba todo.
Pero aquí está: llamada de Juanjo Lemos.
Trabajaba en una gasolinera y afirmaba haber visto a un chico
que se parecía a la foto de Kevin, al día siguiente de su desaparición.
-¿Y por qué nadie lo comprobó? -Habíamos recibido cientos de llamadas.
Estábamos sobrepasados.
Y ya teníamos un sospechoso.
Yo.
Pero después de 25 años dudo que todavía trabaje allí.
-Hoy lo averiguaremos. -Voy contigo.
-Y una mierda. -Hostia puta, Fidel...
¡Que no! Si hay que hablar con alguien, lo haré yo.
Víctor, Fidel tiene razón.
Sí.
¡Víctor!
Te has hecho daño.
¿Tienes vendas?
A ver...
Tira, tira, tira.
Vale.
-¿Te duele? -No.
No te hagas el duro.
Sara...
¿Qué?
Muchas gracias.
Por todo.
No sé qué haría sin...
sin vosotros.
Vete a casa. Te estarán esperando.
Cuídate la mano.
Buenos días.
Estoy buscando a un hombre que había trabajado en esta gasolinera
hace mucho tiempo.
Juan José Lemos. ¿Le suena?
¡Juanjo!
Sí, yo llamé a la Guardia Civil.
Pero joder, han tardado un montón en venir, ¿no?
Sí... Hemos reabierto el caso.
Le agradecería que hiciese memoria.
¿Si vi al chaval? Pues sí, claro que lo vi. Vamos, casi seguro.
Me acuerdo que llegó un cochazo con un señor y un crío.
Repostó y se ve que el chaval tenía hambre,
y el hombre le compró unas chuches.
¿Chuches? ¿No sería una bolsa de patatas fritas?
-Esas que llevaban un globo. -De eso no me acuerdo.
Del chaval sí, porque tenía una gorrita colorada, medio de lado,
como en las fotos de los carteles que colgaron por todas partes.
Pues eso, que me llamó la atención.
-¿Y cómo era el conductor? -Para las caras soy malísimo.
Para lo que sí tengo memoria es para algunos coches, y de este sí me acuerdo.
Alta gama, un Mercedes de color verde oscuro con unas pegatinas de no sé qué.
-¿Qué clase de pegatinas? -Pegatinas, yó qué sé.
-Está claro que eran familia o algo. -¿Por qué lo dice?
Porque el chaval se quedó tan tranquilo.
Cuando el tío se fue al lavabo
el niño se quedó comiendo las patatas fritas tan pancho.
-¿Pero no eran chuches? -Ah, pues serían patatas fritas.
Si lo hubieran raptado, digo yo...
que se hubiera podido escapar sin problema y no lo hizo.
-¿Me entiende lo que quiero decirle? -Ya, ya...
-Aquí el comedor. -Oh...
Y este es el salón. Mirad qué buen gusto.
Si no te lo quedas tú, planto a mi marido y me lo quedo yo.
Me encanta. Pero para nosotros es demasiado grande.
Eso nunca se sabe.
¿Y el alquiler?
3.000 al mes, pero siendo amiga de la señora Porta...
Quizás te lo dejarían a mitad de precio, ¿verdad, Míriam?
Sí... claro.
Os dejo para que terminéis de mirarlo. Tengo que hacer unas llamadas.
Es mucho dinero...
Carmen, tienes que dejar de pensar en lo que tienes...
y preguntarte qué quieres.
¿Qué quieres, Carmen? ¿Una vida pequeña en un piso pequeño?
¿O crees que te mereces algo más?
Es eso, lo que tienes que preguntarte.
Y también qué estás dispuesta a hacer para conseguirlo.
Sabemos que estás dándolo todo, pero a veces eso no es suficiente.
Martí te ha abierto todas las puertas.
A cambio, lo que espera de ti no son excusas, son soluciones.
¿Quieres esta casa?
Mírala bien. ¿La quieres?
Puede ser tuya. Tuya.
Solo tienes que dejarte de cuentos y hacer lo que tienes que hacer.
Por cierto, ese alcalde al que no pasan tus llamadas...
Aquí tienes el número de su móvil personal.
¿Señor Miró? Hola.
Nada, le llamaba para decirle que confíe en mí,
que voy a desatascar el tema de Sant Feliu.
Ya he hablado con el alcalde, he quedado con él.
-Me estás hablando por el móvil. -Sí, lo siento, es que...
¿Señor Miró?
Búscame el nombre de ese alcalde.
Ramon Torres. Es del tema de Dausà. Aquella licitación.
-Pero ese tío estaba limpio, ¿no? -De momento sí.
¡Me cago en la leche!
Fàtima, que me ha montado una cena en casa de un compañero de trabajo.
Un pesado que va de gracioso por la vida.
-Conozco el tema. -Joder, es que estoy hecha caldo.
Solo tengo ganas de llegar a casa y echarme a dormir...
Y no puedo decirle que no, porque va a quejarse de que paso de ella.
Ve.
Alguien tiene que repasar las grabaciones...
Nosotros podemos quedarnos aquí, tranquila.
¿Seguro?
Seguro. A mí nadie me espera en casa.
Esta fase de la partida es la más puñetera.
Hay complicaciones, sorpresas y giros inesperados...
que nos llevan directos al final de la acción.
La hora de la verdad.
-He estado llamándote toda la tarde. -¡Ay!
¿Qué haces a oscuras?
Ha anochecido mientras te esperaba.
¿Dónde estabas?
Haciendo cosas.
¿Con quién? ¿Con él?
¿Qué?
Ese hombre. El padre del chico.
Aitor, llevas muchos días con este tema, por favor...
Venga, no nos enfademos.
Me han llamado del Departamento.
Por lo visto finalmente quieren desatascar el tema del nuevo director.
Y por eso me has llamado, para decirme que no me habían elegido.
Lo siento.
No pasa nada.
-Vivancos lo hará muy bien. -Tampoco han elegido a Vivancos.
Pues espero que no hayan traído a alguien de fuera.
Han pensado en mí.
¿Qué?
Que me han ofrecido el cargo de director.
Qué bien, ¿no?
Todavía no he dicho que sí.
¿Y por qué no?
Pues porque sé que te hace mucha ilusión este cargo, Sara.
Porque tú eres la persona adecuada para esto.
Pero te lo han ofrecido a ti, ¿no?
-¿A qué hora le has dicho? -Ya tendría que estar aquí.
A Carmen le he mandado dos whatsapps pero no le entran.
-¿Crees que van a caerse bien? -Sí, mujer, sí. Espero que sí.
Perdona. Yo a ti te conozco. ¿Tú... tú no eres... policía?
Sí. No me digas que tú eres la novia de...
-Pol. Sí. -¿Tú eres la novia de Pol?
-Sí. Y tú la de Fàtima. -De Fàtima. Sí.
Kevin...
Kevin...
¡Hijos de puta!
¡Hijos de puta!
¡Hijos de puta!
¿Cómo se puede ser tan hijo de puta?
¿Cómo... se puede ser tan hijo de puta?
¡Hijos de puta!
¡Hijos de puta!
¡Hijos de puta! ¡Hijos de puta!
Kevin...
Kevin...
-Os ha quedado un pisito precioso. -Monísimo.
¿Verdad, Sònia?
Todavía nos faltan detallitos, pero es que a mí me faltan horas.
Y como Carmen va muy de culo últimamente...
-Sònia no para, tampoco. -¿Todavía ejerces de abogada?
-Sí, claro. -Hace tiempo que no te veo.
Ha dejado lo penal, era un rollo.
-Ahora lleva temas de empresa. -¿Ah, sí? ¿De qué empresa?
Hasta hace poco estaba en un bufete superpotente...
Pol, no creo que a ellas les interesen mucho estos temas.
Solo quería saber...
-Oye, ¿queréis más helado o no? -¿Y tú todavía estás en Homicidios?
Ojalá.
Con los asesinatos no curraba tanto.
-¿En qué unidad estás? -Anticorrupción.
Asuntos internos.
No, en realidad estoy en una unidad ultrasecreta...
que investiga las conexiones del terrorismo internacional.
No le hagáis caso. No le gusta hablar de su trabajo.
Yo siempre he pensado que habría sido un buen poli. Tengo olfato.
Calo a la gente a la primera.
Mi trabajo también tiene un componente policial.
Ahora mismo... encontraron el cadáver de un niño muerto hace 20 años.
Tenía un agujero aquí. Redondo. Perfecto.
Pues con mi jefa llevamos semanas haciendo pruebas
para determinar cuál fue el arma homicida.
-Hemos probado todo tipo de martillos... -Están obsesionados.
-¿Y qué, si la encuentran? -¿Cómo que y qué?
Pues que hace más de 20 años del crimen.
Ha prescrito. Ya.
Pero es que los forenses, más que polis, somos... científicos.
¿Sí o no, Fàtima? ¡Buscamos respuestas!
¿Qué, preparo café?
Pero es invertir recursos en un trabajo inútil,
porque, aunque encuentren al culpable...
-Nuestro trabajo no es inútil. -Pero en este caso sí.
El culpable nunca pagará por el crimen. -O quizás sí.
Si el arma homicida, por ejemplo, coincide...
con la usada en un crimen más reciente, se podría relacionar...
-Exacto. -Entonces sí que pagaría.
Pero primero tendrían que encontrar al culpable.
Carmen... pueden pasar meses, años,
pero tarde o temprano terminamos cogiendo a los culpables.
Tarde o temprano la cagan y les pillamos.
Te lo aseguro.
¿Queréis café? ¿O nos tomamos una copa?
-Tenemos un licor de naranja buenísimo. -Nosotras tendríamos que marcharnos.
¿Ya?
He dormido dos horas, y tengo que levantarme a las 6.
No, mujer, un chupito y basta.
No insistas. Que mañana Sònia tiene que atrapar a los malos.
Alguno caerá. Nos lo hemos pasado muy bien. Gracias.
Escucha... esto no vale, ¿eh?
La próxima vez tenéis que venir un día que no tengáis que levantaros temprano.
Ya. Volveremos a vernos pronto.
Víctor.
Víctor.
Hostia puta...
Víctor, ¡eh, que soy yo!
Que soy yo... ¡Víctor!
Eh...
-Han vuelto. -Eh, mi amor, ¿qué pasa?
A medida que nos acercamos al desenlace...
el juego se va volviendo más intenso.
Cada vez tienes menos tiempo y tienes que tomar decisiones arriesgadas.
¿Qué? La cena ha estado bien, ¿no?
Al final os ha dado un puntito raro, a Sònia y a ti,
pero ha estado bien.
Próximo objetivo: lavavajillas. ¿Vale, nena?
Eh, Carmen...
¿Qué te pasa?
¿Adónde vas?
No quiero vivir aquí, contigo.
¿Pero qué dices?
No puedo... no quiero...
Espera un momento, ¿es una broma? ¿Te estás quedando conmigo?
Ya no te quiero, Pol.
Lo siento.
-Pero no lo entiendo. ¿Qué he hecho? -Nada.
Tú no has hecho nada.
He conocido a otro.
¿Cómo que has...?
¿Quién es?
No, no, no, espera, Carmen. Hablémoslo.
No, no puedo. Ahora no puedo.
¡Carmen!
Nena...
-Hola, soy Sally. -Hola.
Si no te importa, te llamaré Sara.
¿Sara? Como tú quieras, tesoro.
¿Lo has entendido, Lia?
Sí, cada partida es una historia.
Unas terminan bien y otras mal.
-¿Y eso de qué depende? -De nosotros.
Sales tú.
"Son ciertas las palabras que nos dijimos...
y cierto el espejo de amor...
Dentro de unos años quizás recordarás
que alguien te amó muchísimo.
Y te subirá a la garganta una dulzura...
La misma dulzura que ahora yo siento recordándote en mi soledad.
Nada vale tanto como un instante de amor."
Ya lo tengo.
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