All language subtitles for La.Ceremonie.1995.720p.BluRay.x264-CiNEFiLE1

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Original subtitles

Señorita...

¿Es Ud. Sophie Bonhomme?

- Sí, señora. - Soy Catherine Lelièvre.

- Siéntese, por favor. - Gracias, señora.

¿Quiere beber algo? ¿Un té, como yo?

- No vale la pena. - Claro que sí.

Otro té, por favor.

Le explicaré la situación.

La casa está aislada, cerca de una gran ciudad,

a unos 10 km. de aquí.

Es grande, no la engañaré,

pero sólo somos 3.

Mi hijastra sólo viene algunos fines de semana.

A veces recibimos amigos, y eso da trabajo.

Pero la casa está bien equipada.

No le temo al trabajo.

En general, cocino yo.

Mi marido hace la compra o la encargamos y la traen.

- Podrá librar pronto. - Sé cocinar.

¿Ah, sí?

¿Le molesta vivir aislada?

No lo sé.

Si lo desea, la acompañaré a la ciudad de vez en cuando.

Trabajo en una galería de pintura.

¿Quiere ver mis referencias?

Sí, claro.

No puedo quedarme con la Sra. Dutoit: su marido murió...

y ella se va a vivir con su hijo a Australia.

Pues, vaya...

¿Y ya está disponible?

Sí. Estuve mucho tiempo con ella.

Nunca tuve problemas, pregúntele.

Ahí está su teléfono y su dirección.

La llamaré esta noche.

Aunque no hay razón. Seguro que todo irá bien.

Llegar a la casa no es fácil. La recogeré en la estación.

¿Sabe a qué hora llegará el tren?

A las 9 de la mañana.

Y entonces usted... ¿Cuándo podría...? ¿El martes?

- ¿El martes? - Sí.

Sí, el martes... ¿Qué día es hoy?

Sábado. Tiene domingo y lunes, ¿le va bien?

El martes me va bien. Gracias, señora.

Quedamos así. Hasta el martes.

La Sra. Dutoit me pagaba 5.500 Fr.

Discúlpeme...

- ¿Va bien 6.000? - De acuerdo.

- Hola. - Hola, ¿qué tal?

¿Estás bien?

- ¿Y bien? - Ahora te lo explico.

Te esperábamos ayer noche.

Estuve ocupada.

Podrías haber llamado. A tu padre...

- ...le extrañó no verte. - ¿Quieres que te ayude?

No, ya casi he acabado. ¿Dónde están los hombres?

Han traído la tele...

y han conectado el satélite. No paran de hacer zapping.

¿Te das cuenta, Georgo? ¡Es formidable!

Es formidable.

Pero ahora debes escoger.

¿Qué te apetecería ver?

Una puesta de sol.

- ¿Y bien? - Creo que no está nada mal.

- ¿Qué más quieres? - No habla de la tele, cretino.

Hablaba de la sirvienta.

Llamarla sirvienta... ¡es humillante!

¿Cómo lo dirías? Por cierto, ¿cómo se llama?

- Sophie. - Lo que faltaba.

No sé... empleada del hogar, gobernanta.

¿Me ves diciendo "mi gobernanta"?

Ahora en serio, querida... es un término gratificante.

Chica para todo.

Chica para todo... ¿quién presumiría de eso?

Eres un idiota.

- Están buenísimas. - Sí.

- ¿Sabe cocinar, la chacha? - Que no se te escape eso.

Según dice, incluso se le da bien.

Está a prueba, ¿verdad?

No, soy idiota y olvidé decírselo.

Pero seguro que todo irá bien. Lo presiento.

Y aquí se necesita alguien.

Y que lo digas.

- Espero que no sea muy fea. - ¿Quieres estrenarte con ella?

Al chico le gusta lo bello. Su comentario es adecuado.

Gracias, Georgo.

De nada.

Y ahora esperamos la respuesta correspondiente.

Escuchad...

No tengo ni idea.

No me he fijado.

Pero no es horrorosa, me hubiera dado cuenta.

Ojalá sea mejor que la de la semana pasada.

- Nada que ver. ¿Habéis acabado? - Sí.

Ya no queda nada.

Podréis juzgarla a partir del martes.

Viene en el tren de las 9.

- Creí que había fallado. - No, cogí el tren anterior.

- ¿Hace mucho que espera? - No.

Venga.

He aparcado justo delante.

- He tenido suerte. - Sra. Lelièvre...

Soy Jeanne Marchal, la empleada de correos.

Sí, claro.

Si va a su casa, ¿puede llevarme a la estafeta?

Sí, desde luego.

El autobús tardará una hora,

y no quiero dejar sola a Annie.

- Póngase delante, Sophie. - Sí, señora.

Adelante.

Prefiero coger 3 días al mes y ver a la familia,

que hacer todas las vacaciones de golpe.

¿Por qué no pasa todo el mes con la familia?

No, eso no me atrae nada.

Sophie, por favor, ¿puede mirar en la guantera?

Debe haber cigarrillos.

Esos "Royale".

Gracias.

Perdone.

- Gracias. - De nada. Adiós.

Adiós.

- Hasta pronto. - Adiós.

Se pregunta quién es Ud.

Mi marido no la traga.

Pesa como un muerto.

No se preocupe, la casa es fácil de llevar.

¡Perdón!

Venga. Sígame.

Ya veo que es fuerte.

Aquí es.

La ducha está al lado.

Ahora instálese con calma,

luego visitaremos la casa.

Veámosla ahora. Me instalaré después.

No. La esperaré tomando un café.

¿Le gusta su habitación?

No lo sé, señora.

Sí, claro que me gusta.

Gracias.

No se puede ser justo si se es humano.

Por aquí.

Éste es su dominio. Lo examinaremos luego.

Venga.

El aspirador está debajo de la escalera.

El comedor. Tenga cuidado, los tapizados son delicados.

Esto es fácil: agua y jabón.

Queda perfecto.

La habitación.

- Cambie las sábanas, por favor. - Sí, señora.

Espero que ordene todo esto.

La biblioteca.

Se me hace tarde. ¿Está todo claro, Sophie?

No sé... Creo que sí.

Entonces me voy.

Volveré a las 6.

Si me llaman o pasa algo, avíseme a la galería.

Le he dejado el número.

Gilles vuelve a las 5. Hasta luego.

Vaya...

¿Ha hecho la menestra de legumbres?

Sí, enseguida la traigo.

¿Qué tal es?

Hasta ahora, impresionante. Pero cruzo los dedos.

Todo está ordenado y la comida es buena.

¡Sí...!

- ¿Al gastrónomo le gusta? - Sí, no está mal.

Póngalo en medio, nos serviremos nosotros.

Sí, señora.

Debería aprender a servir.

Seguro que ya sabe. No podemos examinarla.

¿Cuándo nos vamos, papá?

El barco estará el día 20.

Sacaré los pasajes de avión.

Ojalá no nos enfademos como el año pasado.

Podemos alargar la estancia.

Quiero ir con mi padre. Es el cumpleaños de un amigo.

Será genial.

¿Sophie también se irá?

No.

Si acaba de llegar...

Quizá no sabría dónde ir.

Desde luego, no molesta.

Ni cartas ni llamadas.

Suerte que tiene la tele.

Este pollo tiene un aspecto suculento.

La atontáis con una tele en la habitación.

Lo que faltaba...

Yo estoy más relajada.

Ni siquiera debo darle conversación.

La aborregáis. Es una persona, no un robot.

¿No crees que exageras?

Sophie, puede sacar la mesa.

No limpia el despacho. Creo que no quiere tocar libros.

Mejor. No quiero que ordene mis papeles.

La estáis aborregando.

¿Por qué no le dejáis el coche?

De eso, nada. Déjale el tuyo.

Lo he pensado, pero creo que no sabe conducir.

Mañana lo averiguaré. Si no, haremos que aprenda.

¿Qué, Melinda? ¿Demasiado paternalista?

Paternalista, no. Demagógico, sí.

¡Oye, te prohibo fumar!

Es más fácil no empezar que dejarlo.

Me intriga una cosa.

¿No usa el lavavajillas?

Así voy más rápida. No me gustan las máquinas.

Si quiere ir a la ciudad,

mi mujer le dejará el coche.

No sé conducir.

Si quiere, le pagaremos la autoescuela.

No puedo hacerlo. Tengo muy mala vista.

¿Ah, sí? Pero si no lleva gafas...

No sé...

Están mal graduadas.

Hay que ponerle remedio.

Le pediré hora de visita para el viernes.

Yo la acompañaré y Melinda irá a buscarla.

Entendido.

Melinda la recogerá a las 11.

Aproveche para pasear. Y que me envíen la factura.

Entendido.

Que pase un buen día.

Adiós.

- ¿No tiene más pequeño? - No.

Sí que tiene.

¿Lo ve? Lleva suficientes monedas.

- Ya está. - Gracias.

- ¿Puedo ayudarla? - ¿Tiene unas más claras?

Sí, claro. Sígame.

Se las enseñaré.

- ¿Son muy caras? - No, mire.

- Sólo tengo 100 francos. - Todo arreglado.

Me las quedo.

Suba, Sophie. Siento que haya esperado.

Da igual, señorita.

- ¿Cuándo las tendrá? - ¿El qué?

- Las gafas. - El miércoles.

Así volverá a la ciudad. No viene a menudo.

- ¿Mucho trabajo en casa? - No, no.

No deje que le exijan demasiado.

Están contentos con Ud., aprovéchese de ello.

Entendido.

Voy a coger un vaso de leche.

"Planche mi traje blanco. Gracias." Es para usted.

Yo me plancharé lo mío, pero si tiene tiempo...

Lo haré. Me gusta planchar.

- ¿Tienes los pasajes de avión? - ¿Nos tomas por tarados?

Tenga, entréguele esto a Fournier.

Adiós, Sophie. Le enviaré una postal.

Gracias.

Espero que no le falte nada.

Hice un pedido. Lo traerán esta semana.

Si le hace falta algo, llámeles.

Nosotros volveremos el 2.

Eso es todo.

- Que pase una buena semana. - Gracias.

- No olvide sus gafas. - No, señora.

- Adiós, Sophie. - Adiós.

Empezaremos el año con un buen libro...

´ que es mas que eso, ya que es un diccionario.

No tiene nada que ver con aquellos tan aburridos.

Tiene muchas imágenes, muchos temas, etc...

y es muy interesante para leerlo.

Hola. Traigo el pedido de la Sra. Lelièvre.

Aún queda una.

¡Menuda sed!

¿Tendría una cervecita?

Gracias.

No hace falta.

¿Vio la tele anoche?

Los nuestros lo hicieron bien. 500.000 Fr para los bretones.

- No sé nada. - Pues sí...

Debe firmarme...

la hoja de pedido.

No sé escribir el nombre de mis señores.

Ponga el suyo, da igual.

¡Hay que ver...! ¡Venga!

Eso es.

Ya está todo.

Venga, me voy.

Si necesita alguna cosa,

llámeme y vengo volando.

No, esos no.

Estos son mejores y más baratos.

- ¿Son con leche? - Sí, lo pone aquí.

Selección de chocolate con leche extrafino.

Pues sí.

- ¡Gracias! - ¡De nada!

¿Qué tal con los Lelièvre?

Bien.

- Sobre todo si no están. - No...

No han escrito desde que se fueron.

No...

Han tenido suerte, buscaban a alguien hace tiempo.

- Gracias. - Adiós.

- Me voy ya. - ¿No puede quedarse?

- No, puede haber llamadas. - Tiene un buen trecho.

- La llevaría, pero debo abrir. - Entiendo.

Hago jornada intensiva. Si vuelve, pase a verme.

De acuerdo.

Aquí hay poca gente. Tengo tiempo de leer.

- ¿La molesto? - No.

Tiene carta. Pasaba por aquí y la he traído.

- Abriré la puerta. - No hace falta.

¿Tiene coche?

No es nuevo, pero aún funciona.

Tenga.

- No tengo las gafas. - Si quiere, se la leo.

"Fantásticas vacaciones. Casi puedes bañarte.

La recordamos. Melinda."

Yo no hago vacaciones. No me gusta.

Y Córcega es peligroso. Todo explota.

- Incluso hay piratas. - ¿Piratas?

Sí, tipos que atacan barcos.

Esto es enorme. Debe darle mucho trabajo.

Sí...

¡Menudo trabajo!

Parece níquel. Se puede comer en el suelo.

Debería venir a mi casa.

¡Esto tiene clase!

¡Vaya tele! Ya veo que las conservas dan dinero.

- ¿Cómo funciona? - No lo sé.

- ¿No has probado? - No.

¿Cuántas cadenas hay?

¡Cuántos libros! ¡Con lo que me gusta leer!

He cogido un libro, ¿vale?

"Viaje al final de la noche."

- ¿Es bueno? - No lo sé.

Céline, el nombre de mi madre. Lo han robado de la Biblioteca.

¿Puedo ver el piso de arriba?

Sí.

- ¿Cómo se apaga? - Así.

- Nos tutearemos, ¿vale? - Si usted quiere...

Me gusta la decoración.

- ¿Comparten habitación? - Sí.

¡Cuántos vestidos!

Se nota que era modelo.

Lo niegan, pero yo estoy segura.

Las modelos y las actrices usan nombres falsos.

¿Nunca viste fotos?

De pequeña, casi me escogen para un anuncio.

Lo hizo una rubia que creo que era ella.

Yo quisiera hacer cine.

¿Tú no?

No lo sé.

Además de las fotos, un día vino a la estafeta.

La reconocí. Y ella a mí. Vi que me observaba.

Quizá se preguntaba dónde me había visto.

No comprendo que se haya enterrado en el campo.

Quizá quiere olvidar. Con todo lo que hizo en París...

Aquí pasará de todo.

Y dicen que la casa tiene su historia.

Y que él es raro y que siempre escucha música.

¿Es verdad?

Sí, a veces.

En la fábrica de conservas también pone música.

Él no es el padre. Ya tiene a esa jovencita.

¿Es simpática?

Sí, no es mala.

- ¿Es aquí? - Sí.

No es enorme ni preciosa pero no está mal.

La tele es vieja pero es mejor que nada. Yo no tengo.

Puedo venir a veces a hacerte compañía.

- Si quiere... - ¡Nos tuteamos!

Bueno, debo irme.

- ¿Puedo lavarme las manos? - Sí, traeré jabón.

Es igual.

Un día podríamos salir juntas.

Yo voy cada semana al Socorro Católico.

Hay que ayudar. En invierno necesitan voluntarios.

Recogemos ropa, donativos y cosas así.

- ¿Te gustaría? - Quizá.

- ¿Libras el domingo? - Depende.

Lo sabía. No respetan ni el Día del Señor.

Que no te tomen el pelo.

Hasta pronto.

Y gracias por la visita.

Si quieres, ven a verme. Nunca molestas, ¿vale?

Vale.

¿Tiene problemas?

Sí, es la batería.

- Y está recién reparada. - ¿Quiere que dé una ojeada?

Sí. Yo de esto no entiendo.

No hago milagros. Pero me gusta la mecánica.

A mí, nada.

Lo mío es la poesía.

¿Va a publicar algo?

Aún no, esperaré un poco.

Intente arrancar.

Funciona.

Esta batería falla. Hay un corto-circuito.

Muchas gracias.

Tengo las manos sucias. ¿Tiene un trapo?

Sí, un pañuelo.

Gracias.

Gracias otra vez.

Yo de usted, lo llevaría al mecánico. Adiós.

¡Vaya sorpresa!

Te vemos muy poco. ¿Tienes algún novio?

No, tengo exámenes.

- ¿Ya? - Debo prepararlos.

Desde luego.

¿Aún te gusta la caza?

Tal vez... Sí. ¿Y Gilles y Catherine?

Dando un paseo.

Pretenden encontrar setas.

- ¿Por qué te quedas solo? - Ya sabes...

¿Engraso las armas?

Claro. Pasear no les hará daño.

¿La perla de Sophie está aprendiendo a conducir?

No hemos vuelto a hablarlo.

Pero va a menudo a la ciudad.

Quizá prefiere caminar.

¿Qué, engraso las armas?

Intentaré venir un domingo, pero no prometo nada.

Engrasaré las armas.

Sophie, usted no para.

Trabaja incluso el domingo.

Me gusta planchar.

Continúe. Olvide que estoy.

Bien, señor.

¿Puedes llevarme? Mi ciclomotor no va.

No puedo, pero vamos.

- Adiós, mamá. - Hasta la noche.

¡Tengo mucha prisa!

Hasta la noche.

Sophie...

Tengo una cita y temo no volver a tiempo.

Dejo la lista de la compra

junto al teléfono, con el número.

Llámeles a las 2 y media y lo traerán hoy mismo.

Pero hágalo, no queda nada de comida.

- Sí, señora. - Gracias. Hasta luego.

¿Qué te trae por aquí?

Creo que puedes ayudarme.

Mi teléfono no funciona...

y debo hacer un pedido para la tarde. ¿Puedes llamarles?

Dame eso.

Antes llamaré a averías, sé tu número.

No, el señor lo hará. Le he avisado.

Pues podía hacer el pedido.

Es que él no sabía que tenía que hacerlo.

Soy idiota, olvidé decírselo.

Eso sería rebajarse.

Veamos...

Quiero hacer un pedido, por favor.

Es para los Lelièvre.

Serán: 2 paquetes de espaguetis.

2 lechugas. 4 costillas de buey.

8 costillas de cordero.

4 filetes de ternera.

3 latas de sardinas en aceite.

3 latas de sardinas en escabeche.

¿Compran sardinas? ¡Si ellos son fabricantes!

Quizá éstas son mejores.

¿Ha anotado las sardinas?

De acuerdo.

6 botellas de Vichy.

De acuerdo.

4 paquetes de café.

Sí.

No... Sí, "Carte Noire".

2 paquetes de servilletas azul marino. De acuerdo.

5 kilos de Omo.

Vale, se lo diremos.

Muchas gracias.

Veamos...

No tienen...

las botellas de Vichy.

No les queda café.

Tampoco tienen detergente ni servilletas de color azul.

Ni siquiera en las grandes superficies tienen de todo.

Ves a la tienda de al lado.

Gracias, eres un encanto.

- Adiós. - Adiós.

¡Espera!

Mira...

¿No te apetece verla?

- Sí, ¿por qué no? - ¡Me encanta Paul Newman!

- ¿Puedo venir? - Sí... ¿Cuándo?

El domingo.

Tengo una idea: iremos juntas al Socorro Católico.

Hacen la colecta de invierno, y después...

A las 12 en el camino.

Buenos días.

A ver... Quiero café "Carte Noire",

6 botellas de Vichy, un paquete de Omo...

y servilletas de papel de color azul marino.

¡Qué cargada vas! Pobre Sophie... Ven.

Venga.

Gracias, señora.

Fui a buscar las cosas que faltaban en el supermercado.

- Es muy amable, Sophie. - Me gusta andar.

El domingo es el cumpleaños de Melinda.

Tendremos invitados. ¿Podrá quedarse?

Es que el domingo...

- ...voy al Socorro Católico. - ¿Ah, sí?

Es bueno ocuparse del prójimo.

Voy con la empleada de correos. Escogemos ropa para pobres.

Lo comprendo.

Usted haga lo que pueda.

Yo ya me espabilaré.

Cierre rápido... ¡Qué viento!

- ¿Has visto esto? - Espera. Ayudo a Sophie.

- No hay servilletas azules. - Ya me arreglaré.

- ¿Qué haces tú aquí? - Tenía trabajo.

¿Has visto esto?

Mira el paquete: abierto y vuelto a cerrar.

¿Tú crees? ¿Qué hay dentro?

Es para Melinda. Un regalo de cumpleaños.

- Creerá que lo he abierto. - No es tan idiota.

Han pegado los sobres. Se nota.

Vale que correos rehabilite a los casos sociales...

pero que trabajen bien.

- ¿Casos sociales? - Sí, esa chica...

que llevó a su hija herida al hospital. Murió, por cierto.

- No sabía nada. - Seguro que sí.

No pudieron probar los malos tratos.

Aunque hubo un juicio.

- ¿Cómo lo sabes? - Por la prensa.

Es raro que no te acuerdes.

Ya sabes que no me gusta leer los periódicos.

Quizá no sea la misma.

Sí, publicaron su foto. La reconocí enseguida.

Ésta se acordará de mí.

- No tienes pruebas. - Pero presentaré queja.

¿Qué, Sophie, va bien?

- ¿Quiere que la ayude? - No, gracias.

¿Lo ha hecho todo Ud.?

No. Sólo las quiches y las tartaletas de queso.

- Pues muchas gracias. - Es lo normal.

- ¿Ya es mediodía? - No, son las 11:30.

No se retrasará, tranquila.

¡Es Jeremie!

- Es Jeremie. - Por lo menos es puntual.

- ¿Lo aparco aquí? - Sí.

- Feliz cumpleaños. - ¿Qué es?

Míralo.

- ¿Ya empieza la fiesta? - Mi hermano Gilles, Jeremie.

- ¡Hola...! - Buenos días.

¡Es genial!

¿Te gusta? Es el mejor... de su precio.

- ¿Me lo prestarás? - No.

- Pues te lo cogeré. - Tú inténtalo.

¿Saludamos a mis padres?

Concierto para flauta y harpa, 299.

Aprendiste la lección.

Jeremie, mis padres.

- Hola, Jeremie. - Buenos días, señora.

- Hola, Jeremie. - Buenos días, señor.

Me ha regalado esto.

¡Es formidable!

Ha reconocido a Mozart.

- ¿Le gusta Mozart? - Mucho.

Melinda dice que está loco por la música.

- ¿Lo dijo como un defecto? - Eres tonto.

Siéntese, Jeremie.

Bienvenido.

Las quiches, no.

Es Ud. el primero.

Esperamos a una pareja y a unos primos.

¿Le pides hielo a Sophie?

Voy. Venid conmigo.

¡David...!

Catherine, estas quiches son deliciosas.

Las ha hecho Sophie.

Un poco rara, pero es una perla.

¡Vaya suerte!

¿Qué tal los 20 años?

Normal. Me encanta recibir regalos.

Paul Nizan, filósofo, dijo:

"Que nadie diga que los 20 años es la mejor época de la vida."

- Las hay peores. - Hablando de citas...

hay una no tan famosa,

pero igual de tremenda:

"Me repugnan algunas cosas de la gente de bien,

pero no es el mal que hay en ellos."

- ¿Quién dijo eso? - Nietzsche.

No os penséis que será un banquete.

Es más bien un buffet.

¡Excelente idea!

Gracias. Habérselo pedido a Sophie.

- No está. - ¿Cómo que no está?

Está todo listo pero ella no está.

¿Qué significa esto?

Disculpadme.

Sophie...

¡Sophie!

Esto es demencial.

¡Se ha largado!

Jeanne...

¡Jeanne...!

¡Cómo has tardado!

No pude venir antes.

Da igual. Mira qué he encontrado:

- ...níscalos, ¿te gustan? - ¡Sí!

Vamos a casa, los cocinamos...

y luego vamos al Socorro Católico, ¿de acuerdo?

Esos cerdos no te soltaban.

Tienen invitados. Es el cumpleaños de Melinda.

Lo he preparado todo. Y me he largado.

Bien hecho. Quisiera verles la cara.

No sólo es su cumpleaños. También es el mío.

¿De verdad? Buena ocasión para las setas.

¡Fantástico!

Coge el vino de la nevera.

- Espero no pasarme con el ajo. - Eso no hace daño.

El pan es de hoy.

Un poco de vino.

- ¿Te gusta? - Sí.

- ¿De veras es tu cumpleaños? - Sí.

- Sé cosas de ti. - Cosas buenas, espero.

- Dicen que mataste a tu hija. - ¿Quién lo ha dicho?

- Lo sé. - ¿Cómo lo sabes?

- Lo sé. - No es cierto. Se quemó sola.

Además, no había pruebas. ¿Quieres ver fotos?

- ¿Lo hiciste? - ¡No pudieron probarlo!

El juez no tenía pruebas.

¿Cómo una madre va a matar a su hija? Es imposible.

Incluso si no es normal.

Yo también sé algo de ti.

¿Te gusta el helado de chocolate?

Sácalo del congelador y no estará tan duro.

Frío pero bueno.

¿No eres la de la foto?

¡Lee!

Pues te lo leeré yo.

"Un incendio criminal y un criminal en libertad.

La policía sabe que el incendio fue provocado...

y que arrasó el nº 15 de la calle Providencia,

muriendo en él el Sr. Jacques Bonhomme.

Nunca encontraron al culpable.

La hija, que siempre cuidó al viejo paralítico,

había salido a comprar.

Ella está libre de sospecha,

¿pero podemos decir eso...

de los promotores que sobre esa casita...

han podido construir un inmueble de lujo?"

¿Eres la de la foto?

- ¿Te llamas Sophie Bonhomme? - Sí.

Déjalo, lo haremos después.

¿Mataste a tu padre?

No pudieron probarlo.

Pues por eso, ahora haremos el bien.

Será un cambio.

¡Espera!

Hola, Sra. Lantier.

Gracias por venir, Jeanne. La necesitamos.

He traído a una amiga que nos ayudará.

Bienvenida, nos hace falta.

Nos dan muchas cosas, la mayoría inservibles.

Venid... Es todo eso.

- ¡Al trabajo! - ¿Qué hago?

Haz como yo.

Si está bien, lo guardas y si no, lo tiras.

Faltan botones. Podría coserlos.

No te molestes, está hecha polvo. A la basura.

¡Daros prisa! ¡El padre os espera!

¡Llegáis un cuarto de hora tarde! ¡Vamos, rápido!

Mira... Su caridad está agujereada.

¿Qué es eso?

Es la coral del cura. Ensayan domingos alternos.

Éste no está mal.

Aritmética, 1º y 2º curso.

¡Menuda cara! ¡Nos toman por papeleras!

¿No te parece?

No lo sé.

¿Has notado que la Lantier huele a tabaco rancio?

Pues ya verás el cura: apesta a meados.

Mi padre sí que olía a orines.

Acabó la fiesta. Espero no dejarle mucho trabajo.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Feliz cumpleaños. - Gracias.

- Sophie me lo ha dicho. - Adiós, buenas noches.

Adiós.

Entraremos por allí.

Aquí.

¡Enciéndela!

¿Has puesto la 2? ¡No, ésta es la 1!

¡Qué mierda de publicidad!

¡Paul Newman!

Y debo venir aquí a comprar los sellos.

No puedo hacer nada.

¡Mire las cartas: las han abierto y luego cerrado!

Muy mal, por cierto. Y no es la primera vez.

¡Los paquetes también están abiertos!

Voy a presentar una queja.

Oiga, esto ya llega roto. ¿Qué quiere que haga?

Muy bien. La investigación lo dirá.

Pero con su antecesor nunca había pasado.

Aún así, no puede probarlo.

Míreme bien.

Le veo muy bien.

Una vez se libró por falta de pruebas.

Pero no volverá a pasar, sería demasiado fácil.

¿Por quién me toma? ¿Me acusa de abrir el correo?

Yo sé más de Ud. Que usted de mí.

Quizá lee los sucesos pero yo sé quién es Ud. y su familia.

Su mujer es una puta y la otra no era mejor.

Comprendo que se suicidara.

Disculpe.

¿Han visto a ese tipo?

- ¿Le has cantado las cuarenta? - ¡Está loca!

- ¿Adónde te llevo? - Al fútbol.

¿Diga?

Siento molestarla...

Olvidé en la mesa un dossier que necesito.

Enviaré al chófer. ¿Podrá dárselo?

Está a la izquierda,

y encima pone...

- ¿Qué pasó con el dossier? - No lo encontraba.

¡Estaba ante sus narices! Y no abrió al chófer.

Se cortó la llamada.

Llamé de nuevo.

No ha sonado. Me voy a la cocina.

¡Espere!

El chófer no encontró a nadie.

Fui a comprar, ya que el teléfono no iba.

- ¿Está mi marido? - Sí.

Estás aquí...

Tu chacha empieza a tocarme la pera.

No es una secretaria.

Si fuera más lista, no haría faenas.

No hace falta ser Einstein para coger un dossier.

Cuelga el teléfono, se larga... Es increíble.

Ella es así. Algunas cosas no puedes pedírselas:

hacer un pedido, atender llamadas, ordenar libros...

Eso no es lo suyo. Pero la casa está impecable.

Cierto, pero empiezo a estar muy harto.

Tú no ves cuánto ha cambiado.

A veces llega al límite de la insolencia.

Y cada vez está menos aquí.

Escucha, querido...

No quiero volver a lo de antes.

Claro que no, mi amor. Pero nadie es irremplazable.

Sin duda, pero...

fue difícil encontrarla.

¡Ahora tengo que llevar el dossier a la reunión!

Mi pobre cariño...

Ojalá no dure 100 años. No me esperéis a cenar.

Gilles y yo miraremos una película en la tele.

- ¿Cocinarás algo? - Sí.

- ¡Sin mí! - Sin ti... Una buena película.

- Buenísima, su tortilla. - Sí, excelente.

¿Por qué lo dices?

Porque Sophie es una fantástica cocinera.

Sí, cocina muy bien. Pero ya lo sabíamos.

- ¿Qué pasa? - Nada.

¿Me traerías los cigarrillos de mi habitación?

- ¿Ahora mismo? - ¿Te molesta?

No, en absoluto.

- Es raro, ¿no crees? - No dirá nada.

Gracias, cariño.

¿Quieres uno?

Tú no te aclaras.

Está bien que fumes, pero en mi presencia.

¡Estás loca... pero quiero complacerte!

Estoy preocupada.

Creo que hay problemas entre Georges y Sophie.

¿Por qué lo dices?

Dice que hace lo que le da la gana.

No lo he notado. Está arriba con una amiga.

- ¿Una amiga? - Sí, la de correos.

¿Cómo?

- ¿Está aquí? - Sí.

- ¡Georges se enfadará! - Pues no se lo digas.

¿Tu crees?

No veo otra solución. Sí o sí.

No puedo.

No puedo empezar a esconderle cosas.

¡Nunca puedes estar tranquila!

¿Vengo mañana y vemos la de Alain Delon?

Mientras no nos vean...

- Hola, Sophie. - Hola, señor.

Sophie...

Me temo que debo decirle algo desagradable.

Mi mujer y yo no interferimos en su vida privada,

usted va con quién quiere.

Pero no deseamos...

que su amiga venga a nuestra casa.

- No ha hecho nada malo. - No pienso discutirlo.

Pero no quiero que traiga aquí a alguien que...

que difama a mi familia...

y que me abre el correo.

No le impido que la vea, aunque no lo favorezco,

pero eso es cosa suya y...

¡Mire qué me ha hecho hacer!

Pareces enfadado, Georgo.

¡Es la chacha!

No sé que piensas tú, pero yo la encuentro...

¿Repugnante?

Exactamente.

Si no fuera por tu madre y su manía de tener chica,

la echaría ahora mismo.

¿Cuándo tendrás tu moto?

No puedo ser taxista "ad vitam eternam".

¡Hola...! ¿No has podido esperar?

No... es por esto.

- ¿Te ha hecho una escena? - Dice que no puedes volver.

Lo sabía. ¿Por qué se meten? Te explotan y tú...

sigues lavando su porquería. ¡Eres una ingenua!

¡Hasta su hija le llama facha!

Su mujer recibe hombres en la supuesta tienda:

nunca hay un alma.

Y el hijo es un tarado. Él soltó que nos había visto.

¡Y no te dejan ver a quien tú quieras! ¡Mierda!

No le obedeceré.

Me sacan de quicio.

Se muestran amables, ¿pero qué saben? Lo tienen todo.

Su problema es si el coche nuevo será rojo o azul,

o si el primo tal heredará de la abuela.

Yo hubiera sido feliz con la décima parte de lo que tienen.

Hubiera podido hacer mi propia vida, y no lo contrario.

¡No dejaremos que nos tomen el pelo!

Déjame aquí.

¿Por qué? ¡Te dejaré delante de la puerta!

Además, ahora no hay nadie.

El coche de la hija. ¿Qué debe pasarle?

¡Serán males de amor!

La deja un chico y vuelta con los papis.

¡Qué fácil!

Tú deberías saber algo. Nunca dices nada.

Vale, te dejo aquí. Si no, aún recibirás.

Intenta informarte.

Ya me contarás. Por una vez...

Hasta luego.

Hola, Sophie.

Hola, señorita.

He venido a telefonear. Así ahorro.

Debo llamar a Jeremie a Inglaterra.

No la esperan.

Allá voy.

Hola, ¿qué tal? ¿Vas a aguantarlo?

Está bien, pero estaría mejor contigo.

Ytú, ¿cómo estás?

Tengo un problema.

- ¿Grave? - Un poco.

Llevo 10 días de retraso.

- ¿Te había pasado antes? - No, es la primera vez.

Seguro que estoy embarazada. Ya siento malestar.

Nada de pánico. Cómprate una prueba de embarazo.

Si se confirma, tenemos unas semanas para pensar.

Si quieres abortar...

Si quieres quedártelo, tienes mi apoyo.

¿Tú que piensas?

No lo sé, debo pensar.

No saltaré de alegría, aún es pronto.

Pero sea lo que sea, no te abandonaré.

¡Si mi padre se entera...!

¡No es tan grave!

Él está obsesionado con la educación sexual.

Desde los 12 años me habla de píldoras y preservativos.

Cree que eso puede pasarle a cualquiera menos a mí.

Y aún estoy en su cartilla.

Si aborto, se enterará y me echará de casa.

¡No...! Lo importante somos nosotros, no tu padre.

Así que lo decidiremos los dos juntos...

y luego hablaré con él. ¿De acuerdo?

De acuerdo.

- ¿Me llamarás mañana? - Sí, lo haré.

Te quiero, Melinda. Hijos, los tendremos.

Si no es ahora, será más tarde, seguro.

Yo también te quiero. Te llamaré.

Se estropeará los ojos. ¿Un té? Yo lo haré.

¿Por qué no?

Creo que mi padre prohibe que vea a su amiga.

Es cierto.

Usted tiene derecho a ir con quien desee.

Él quiere hacer el bien a la fuerza. Una actitud fascista.

Jeanne y yo también hacemos el bien.

- En el Socorro Católico. - Sí, ya me lo dijo.

- ¿Y las tazas de té? - En la escurridera.

Si tuviera un hijo, ¿cómo le llamaría?

No lo sé.

No me gusta mi nombre. Sophie es bonito.

Significa sabiduría en griego. ¿Lo sabía?

No.

¿No hay azúcar?

Vamos a divertirnos, hagamos este test:

"¿Eres una zorra?"

Si que van fuertes.

Tu marido se ha enamorado de otro hombre:

A: Te partes de risa.

B: Le haces la prueba del sida.

C: Pides el divorcio. D: Que te presente al otro.

E: Le propones vivir los tres.

F: Exiges que sea un secreto.

Lo haremos al revés, pregunte Ud...

y veamos si soy una zorra.

Tengo trabajo.

Serán 5 minutos.

No tengo las gafas.

¡Aquí están!

Tenga.

¿La he escandalizado?

Me sabe mal.

Miraremos la moda.

Sí, lo prefiero.

¿Padece dislexia?

Disculpe...

Quiero decir...

Ignoraba que no podía... ¿No sabe leer?

Debió decírnoslo.

Hay mucha gente así.

Si quiere le enseño.

En la tele vi un programa...

sobre analfabetismo.

Había una mujer médico...

que decía que curaba a gente como usted, incluso mayores.

Ha escrito un libro. Mi padre la enviará a verla.

Si se lo explica a alguien,

le digo a su padre que está embarazada.

¿Qué...?

Si habla, se lo cuento. La zorra es usted, no yo.

No se meta en lo que no le importa.

¡Hola, Georgo!

¡Sophie, estamos aquí!

¿Y Melinda?

¡Esto sí es una sorpresa!

¿Qué te ocurre?

Os dejaré solos.

No, quédate. Os lo explicaré todo.

¿Qué cosa terrible has descubierto?

Es analfabeta.

¿Qué?

¡No puede ser!

¡Ahora está claro!

Debí pensarlo.

Pero confieso que... ni se me ocurrio.

- ¿Aún existe algo así? - ¡Sí!

¡Y avergonzarse tanto!

Pero no es razón para hacerte chantaje.

Perdona, pero voy a echarla.

Sí... no podemos tolerarlo.

¡Una no sabe leer y la otra lee lo ajeno! ¡Vaya par!

En fin, chicos...

¿Sabe a qué vengo? Melinda me lo ha explicado.

Lo siento, pero mantendré a quien hace chantaje.

Sé que la vida es dura,

y que si es analfabeta...

no es sólo por su culpa.

Incluso me da lástima,

Pero...

pero chantaje, eso no.

El chantaje no lo puedo tolerar.

Se acabó, no nos interesa.

¿Sabe que podría echarla esta misma noche?

No hicimos contrato.

No seré demasiado duro:

Puede quedarse aquí ´ una semana mas.

A ver, mañana es jueves.

Tiene 8 días para desaparecer.

¿Entendido?

Le daré el certificado de trabajo y su paga.

Pero que nadie me llame pidiendo informes.

Si lo entiende, mejor para Ud.

Si encuentra trabajo antes, no lo dude.

Cuanto antes se vaya, mejor para usted.

Y por supuesto, de la casa ni se ocupe.

Ya está.

Buenas noches.

Cómo tarda...

- ¿Quién es? - El Socorro Católico.

Le recordamos a los que tienen hambre y frío.

Si puede darnos ropa o provisiones...

Suele venir el Padre.

- Hoy venimos nosotras. - El Padre dirige el coro.

Pasen.

¿Quién es?

Las chicas del Socorro Católico.

- Tenemos cosas apartadas. - ¿Te las traigo?

No, tú no te metas.

Lo guardé porque...

siempre pasan en la misma época.

¡Qué montón de desperdicios!

¿Cómo?

No nos llevamos cualquier cosa. No somos basureros.

¿Qué hace?

¡Escojo!

¿Me ayudas?

Esto... ¡al vertedero!

¡Mira esto!

¡Apesta!

Guarda esto, no está mal.

¿Has visto esto?

Está caducado. ¿Quiere envenenar a los pobres?

- ¡Edouard! - ¿Qué quieres?

Ven aquí.

Coge esto.

El resto no vale un pito. ¡Hasta el año que viene!

¡Me quejaré al Socorro!

¡Pues no intente colarnos porquerías!

¡Timadores!

¡Basta por hoy! Les llevaremos todo esto.

- ¡Nos hemos divertido! - ¡Sí!

Por fin nos dejan en paz el domingo.

Me han despedido.

¿Despedido?

¡Qué cabrones!

Estaba segura.

¿Ha sido Melinda?

Sí.

¡Este coche...! La batería tiene un cruce.

Ya me lo explicarás.

Pero antes llevaremos esto.

¡Qué pestazo!

Vamos allá...

Ya estáis aquí.

Traemos esto. Cuidado, que todo es válido.

Dejadlo en un rincón.

El Padre quiere veros.

Son Jeanne y Sophie.

Ya voy.

¡Aquí estáis!

Lo que voy a deciros es muy grave.

Supongo que hacéis lo que podéis y como podéis.

Pero no podemos aceptar vuestra conducta.

Somos muy tolerantes.

Sois voluntarias y no exigimos demasiado,

pero nuestra reputación está en juego...

y vuestro comportamiento es inadmisible.

Han venido a quejarse...

y me ha costado creer...

todo lo que me han contado. No sé que os ha ocurrido,

pero habéis pasado los límites de lo tolerable.

En fin, en una palabra:

ya no queremos que trabajéis para nosotros.

Veamos... ¿No quiere que hagamos el bien?

Tendría que veros un médico.

Es una buena idea. Adiós.

Corre, corre el hurón...

el hurón del bonito bosque.

Se forra, se forra el cura...

- El cura... - ...con la Sra. Lantier.

- ¿Tú crees? - Sí.

Anda, cuéntame cómo te han despedido.

No hay nada que decir.

Chica, hay que sacártelo con sacacorchos.

Vamos a casa a comer alguna cosa.

Sí, tengo hambre.

Pero me parece que no queda nada.

¡Fantástica cafetera!

¿No irás a quedarte con esos cabrones?

Encontrarás otro trabajo. Mientras, puedes vivir aquí.

¿Tú crees?

Sí, nos reiremos.

Luego recogeremos tus cosas.

¿De acuerdo?

Melinda está embarazada.

¡Menudo follón!

No lo sé.

¿Cómo lo supiste?

Para ellos no es problema.

O abortan o no.

No hay nada para comer.

Estaba buenísimo.

Por favor, querido... es sólo jamón.

La ensalada, excelente. ¿No os parece?

No insistas. La ha hecho Melinda.

No insisto, pero lo comprendo.

¡Faltan 10 minutos para que empiece!

¡Rápido...! ¡Démonos prisa!

Deberíamos llevar la tele a la biblioteca.

¿Cómo moverás ese monstruo?

Tiene ruedas. Y yo tengo un cable de antena.

- ¿Has decidido quedarte? - Me gusta la ópera.

- ¿Crees que podría grabarla? - Dame el micro, lo conectaré.

- Una generación de "manitas". - ¡Gamberro!

Ya está conectado.

Oye...

Espero que Jeremie no llame durante el 2º acto.

Ya hemos hablado 2 veces.

El feliz acontecimiento no será mañana.

Lo tengo...

El libreto bilingüe italiano-francés.

- También está en el compact. - No es lo mismo.

Mozart aquí estamos.

- ¿Has empezado a grabar? - Sí.

Cuando me quedé preñada y el tipo se largó,

nadie me consolaba cuando lloraba,

ni nadie me dijo que podía optar por abortar.

Yo no quería hacerlo. No me asustaba educarlo.

Por eso, cuando la poli me acusó de dejarla morir,

no pensaron que, de hacerlo, lo hubiera hecho mucho antes.

Era buena, no lloraba, siempre en su rincón.

Si no le hubiera dado de comer, ni lo pediría.

Tenía casi 4 años.

Menos 12 días.

Volví a casa cargada de paquetes...

y noté algo en mi pierna. No sabía que era ella.

Entonces me asusté e instintivamente...

sacudí la pierna para librarme de ello.

Era invierno y la estufa estaba encendida.

Yo llevé los paquetes a la cocina,

los ordené e incluso deshice uno o dos.

Y al volver, vi que estaba pegada a la estufa.

No se movía y tenía la mejilla quemada.

Me entró el pánico. No sabía que hacer.

Fui a casa de la vecina, pensando que me ayudaría...

y lo que me dijo fue: "¿Pero qué ha hecho?"

Dijo que había que llamar a la policía y lo hizo.

Yo estaba en un rincón, incapaz de moverme.

Se lo expliqué a la poli, pero no me creyeron.

Me metieron en prisión.

Y después, lo del juez de instrucción.

De éste, nunca supe lo que pensaba.

Quizá nada de nada.

Luego, hubo un juicio.

Creo que el juez me creía, no era malo.

Dijo que no había pruebas y que yo mentía.

Dijo que le parecía un horrible accidente.

Entonces, me soltaron.

En correos me readmitieron.

Bueno, me han trasladado para evitar habladurías,

y chismes de esos.

Lo de tu viejo, ¿cómo pasó?

Para aquí.

¡Podemos acercarnos, vamos a recoger!

Te lo ruego.

¿Aún te dan la lata?

Bueno...

¡Vamos, date prisa!

- Nos prepararemos un cacao. - Vale.

¡Arriba las manos!

- No me extraña que cacen. - Tienes razón.

- Subamos. - Yo la llevaré.

Ven.

¡Han estado follando!

Aguanta.

Eso es....

¡Toma, lagartona!

Sabrán quién ha sido.

¡Ahora tú, así no hay celos!

¿Nos tomamos ese cacao?

Sí.

Espera... lo derramaremos.

¿Os sirvo el café?

- Calla, estoy grabando. - En el entreacto.

¡Eso es...!

¡Los trapos!

¡Anda, ven!

¡Ya verás...!

¡Bonita ropa!

¡Eso es!

¡Ahora... el más bonito!

Fuera teléfono.

Ya está.

- ¿Qué hacemos ahora? - No lo sé.

¿Les damos un susto?

¿Cómo funciona esto?

Espera, así no. He visto cómo se hace.

- No me lo habías dicho. - Aquí están las balas.

Vaya...

- ¡Cuidado, lo rompes! - Sí, hay que romperlo.

Y metes los chismes aquí.

¿Qué te parece?

Me gusta que sea homogéneo. Ninguno busca protagonismo.

¿No oísteis ruido, antes?

Será Sophie, entrando sigilosamente.

- Hipócritamente. - Parecían vidrios rotos.

Era en la ópera. Es el estéreo.

¿Te adormeces?

No, pienso. Digiero lo que he oído.

¿Qué ha sido eso?

Creo que la empleada de correos está aquí.

¿Tú crees?

- Voy a ver. - Celebra su despedida.

- Tardo un minuto. - Te perderás el inicio...

del 2º acto.

¿Qué es este follón?

Hagan el favor de dejar eso o llamo a la policía.

¡Le dije que no volviera aquí!

Ya no le dolerán los dientes.

¿Qué ha sido eso? Parecía un disparo.

Es la vieja tartana de la de correos.

El trío, mi parte preferida.

¿Qué hace Georges?

Les ha pegado un tiro y no sabe cómo decírnoslo.

- Ves a ver, estoy inquieta. - ¡Callad! Las está echando.

Vamos allá.

Anda, Gilles, ves a ver.

¿Y mi marido?

Está muerto.

¡Gilles...!

Vale.

Hemos hecho bien.

Ahora debo irme. ¿Podrás arreglártelas?

- Sí, lo ordenaré todo. - Luego llama a la policía.

- Di que lo encontraste así. - Sí. No podrán probar nada.

Cogeré esto.

Me tienta.

Es el regalo de Jeremie a Melinda.

Ya no lo necesitará.

Me voy.

¡Mierda...!

El coche estaba en medio,

sin luces, ahí en la curva.

La hemos visto demasiado tarde, no pudimos evitarla.

¡Pobre chica!

Ya se ve, Padre. Ud. no es responsable.

Ha ocurrido. Es fatalidad.

¡Pobre niña!

¿Qué es esto?

¿Cree que es momento para música?

Anda, Gilles, ves a ver.

- ¿Ymi marido? - Está muerto.

¡Gilles...!

Vale.

Hemos hecho bien.

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