All language subtitles for Sombra enamorada (Jean Negulesco,1958).DVDRip.XviD.AC3.(Spa-Eng).[filibusteros.com].(349).por (1)

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Original subtitles

- Hola. - Me llamo Beck. William Beck.

¿Alguna oportunidad de que me vea el doctor?

No creo que sea posible. ¿Es paciente suyo?

No, qué va. Le conocí el otro día en Berkeley.

- ¿Trabaja en la universidad? - Participo en unas conferencias.

Hemos trabajado mucho. Estoy algo estresado

y necesito algo para relajarme.

No me mire así. No estoy colgado de marihuana ni nada por el estilo.

Sólo soy un dormilón que no puede dormir.

¿No ha intentado echarse? A veces ayuda mucho.

Sí, lo he intentado. Y bañarme y tomar cien aspirinas...

Cuando eres joven no te importa estar tres o cuatro días sin dormir.

Pero a medida que te haces viejo...

- ¿Tres o cuatro días? - Tres días largos hasta ahora.

No se inquiete. Es el síndrome de la falta de sueño.

Me pasa a menudo.

Siéntese. Veré si puedo localizar al doctor en su casa.

Bueno, de crío no te importa pasar tres o cuatro días sin dormir

pero pasan los años y...

Tranquilo. Eso ya me lo ha contado. Cálmese, ¿quiere?

No está en casa.

¿Cree que puede servirles si...? Se me dan bien los masajes en la nuca.

Oh, sí. Claro.

No me diga que es un genio. Vi un artículo en el periódico.

"Simposium de genios en la universidad".

A cualquier cosa le llaman genio.

- No tiene cara de genio. - Es que no me he traído las gafas.

Yo he dormido ocho horas toda mi vida.

- ¿Qué hace durante la noche? - Anoche estudié español.

¿Y jamás lo ha intentado bebiendo?

De estudiante siempre he jugado o entrenado al fútbol.

Desde entonces no soporto el alcohol.

Ahora ya es mayorcito. Un martini doble seco le vendría bien.

¿Está...? ¿Le sirve de algo?

Ahora todo es más agradable. Sí.

Suelo obtener mejores resultados.

¿Por qué seco? ¿Por qué ha dicho martini seco?

Porque sabe mejor. Al menos para mí.

- No sé si le gustará. - Yo, supongo que...

Gracias. Gracias por todo.

Dígale al doctor que ha venido Bill Beck.

Y estoy muy...

Gracias. Gracias por todo.

Hola Kathie. Julie. ¿Podrías coger las llamadas? Tengo que salir antes.

He quedado con un amigo. Gracias.

- Estaba pensando que... - Iré encantada.

Tiene cara de haber pasado unas horas en vela. Pero no cuatro noches.

Lo que no sabe es que normalmente soy algo más alto.

Dígame, ¿qué clase de científico es usted?

Físico teórico. Aunque ahora trabajo para el gobierno.

Un programa de misiles autodirigidos.

¡Qué curioso! Normalmente me cuesta mucho hablar.

Me llaman Sam el mudo. Me llamo Bill... Ya lo he dicho.

No suelo dar masajes a un hombre que no conozco.

Yo soy Julie.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Un martini doble. Seco. No... que sea triple.

- Caray. - Gracias.

Me encanta la sensación que tengo cuando compruebo que hay

un sitio como este metido aquí.

¿A usted... le gustan los bares?

Me dedico a reclutar gente para las destilerías.

Llevo la sección de martinis.

- ¿Música? - Sí.

- Me he equivocado. - Suena muy bien.

¿Quién ha pedido esto? Bon voyage, amigo.

Lo único malo de aquí es que con esta luz no la veo bien.

- Es usted una mujer muy atractiva. - Y usted un hombre muy raro.

Creo que me estoy sonrojando. Va a conseguir que me ponga nerviosa.

- Dígame, ¿de dónde es? - De Nebraska.

Mi padre tiene una granja allí. ¿Y usted?

Nací en alta mar. Mi padre era capitán de barco.

Me enseñó los fundamentos de la astronomía.

¿Cómo me bebo esto? ¿Deprisa o despacio?

Como quiera.

- ¿Sabe ordeñar? - ¿Tiene una vaca?

¿O lo dice por preguntar algo?

- Siendo de Nebraska... - Sé ordeñar una vaca.

- Tómese su medicina. - Qué extraño. No quiero dormir.

Por favor, duérmase.

Qué cosas le dice a un hombre estando en un bar.

No hablemos de eso.

¿Por qué no se levanta y va al servicio de señoras?

- Por favor. - ¿Por qué?

Porque no he podido verle las piernas.

¿Es lo único que tiene bonito?

- ¿Es todo lo que se le ocurre decir? - Ni me acuerdo de lo que hablo.

- De mis piernas. - ¿Decía algo en particular?

Creo que me sentaré aquí.

Usted quiere que me duerma. Me hospedo en el hotel Fermax.

Lo digo por si me quedo sin habla. ¿Tiene dinero para el taxi?

- ¿Para qué? - Para llevarme.

- No llevo ni un centavo encima. - ¿El martini tengo que pagarlo yo?

- ¿No se lo había dicho? - ¿Por qué sabe que llevo dinero?

Una chica que sabe ordeñar...

Brindo por papá y por mamá. Y por mi osito de peluche.

Pero sobre todo, brindo por Julie, que pagará todo esto.

Ya empiezo a notar algo.

Martini seco. Efectos: Mareo inmediato.

Por favor. Ponga su cara cerca de la luz.

Tiene unas piernas perfectas.

- ¿Se me traba la lengua.? - Sí.

Parece que esto no da resultado.

- Sólo me quedan un par de dólares. - Ya entiendo.

No le importa nada que me haya convertido en un borracho.

Claro que no.

Pues entonces emborrácheme cuando quiera.

Está bien.

Buenas noches, Julie.

Buenas noches, Bill

SOMBRA ENAMORADA

Hola, Sam. ¿Se ha portado bien el doctor Beck?

- ¿Callado y sin molestar a nadie? - Sí. Sobre todo, muy callado.

Es la hora del café. Le voy a subir una taza. ¿Quiere usted?

No, muchas gracias. Pero si quiere, lo llevaré yo.

Oh, no, Sam. No pretenda robarme mis escasas obligaciones.

- ¡Los recién casados! - ¿Piensa que somos recién casados?

Eso parece, sí. ¿Un año entonces?

¡Cinco! ¿De verdad? ¿En serio? ¿Cinco años?

Cinco y un poco más. Gracias, Sam.

¿Diga? Hola, Grant. ¿Qué tal?

Bill está en el observatorio. Si quieres llámale allí.

Pero lo más probable es que no oiga el teléfono.

Jamás comprenderé qué hace un físico teórico con un telescopio.

Cuando se lo digo contesta que para qué necesitaba Newton una manzana.

Dime, ¿qué pasa, Grant?

Oh, necesito que me ayude. Todos lo necesitamos.

Se trata de nuestro cohete. Algo va mal. Un nivel alto en vibraciones.

¿Nivel de qué? ¿Quieres decir que tiembla?

En cierto sentido, sí.

De acuerdo. Se lo diré.

Bill, ¿estás ahí?

Bill, la casa está ardiendo. Los marcianos nos han invadido.

Hay tres chicas aquí abajo como Dios las trajo al mundo.

Y las tres, esperándote. Y tú calla. Cómetelo todo o te quedas sin TV.

¿Qué es esto?

Cariño, ¿qué estás haciendo sentada ahí...?

¿Qué te ocurre, cariño? ¿Te has caído? ¿Has resbalado?

¿Estás bien?

Sí, me he resbalado. He resbalado, nada más.

Me encanta llevarte en brazos.

¿Por qué no me llevas más a menudo?

¿Por qué no has gritado en vez de quedarte sentada?

Calla, Bill. Déjame que disfrute de estar así.

No sabía que tenías fiebres reumáticas.

Las tuve a los seis... No, a los siete años.

Me pasé un año en la cama y me dijeron que lo olvidara.

Dime, ¿a veces te dan fuertes dolores de cabeza?

De vez en cuando, la verdad.

¿Tengo algo grave? ¿Es algo serio?

Vaya, ¿voy a morirme?

Lo sabes tan bien como yo.

Has visto pasar por aquí a mis enfermos del corazón.

Y nadie diría que lo están.

Pero hay que vivir con ello. Comenzando con quince días en cama.

Léete un libro gordo. De esos que nadie consigue terminar.

Tienes que reposar.

No puedo decírselo a Bill.

Bill no es un niño, aunque le trates como si lo fuera.

Lo cierto es que no es más que una cuestión de tiempo.

Igual que para todos. Ya sabes que eso depende de ti.

Me encuentro bien. Me encontraba bien hasta el ataque.

- Y ahora estoy bien. - Ya.

No conoces bien a Bill.

Me dijo, y sé que es cierto, que sólo ha sido feliz conmigo.

Y yo con él.

Si me voy a morir, y él se entera, querrá...

¿Morir contigo?

Sé que eso me pasaría a mí si fuera el caso contrario.

No sólo somos un buen matrimonio. Estamos enamorados.

Enamorados desde hace cinco años. Un poco más.

Si tuviéramos un hijo. Algo que le atara a la vida.

Si lo hubiéramos tenido. Pero no ha sido así.

¿Habéis pensado en adoptar?

Sí, claro, pero... Oh, Jim, te estoy robando tu tiempo.

Igual que aquellos pacientes que tanto odiaba por pesados.

- Ponme una venda y me iré. - ¿Que te ponga una venda?

Sí. Diré que me he torcido un tobillo y tú dirás que...

Que lo tengo fracturado y que tengo que guardar reposo.

La gente no suele guardar cama por dislocarse un tobillo.

- Lo que te has roto es la tibia. - ¿La tibia?

Ahora verás.

Enfermera, por favor...

Puede que la escayola quede un poco rara.

Lo mío es medicina interna.

No sé. Mentirle a Bill sí que será un poco raro.

- Creí que nunca lo haría. Nunca. - ¿Sí, doctor Miller?

- Prepare unas vendas para escayola. - Sí, en seguida.

Es difícil adoptar a un niño. Mucho papeleo y...

Tu salud es lo primero.

ÁREA DE LA BAHÍA. ORFANATO.

¿Sabe? Este mes con el matrimonio Frazer ha sido muy bueno.

El mejor mes de prueba de todos.

Seguro que tú también les has gustado.

No te han adoptado porque no podían.

No, es sólo que he vuelto a fallar.

- Oye, Hitty... - No, y ya sé por qué he fallado.

Ya he dicho que era el mejor mes de prueba de mi vida.

Hola, Hitty.

- Te ayudaré. - No, gracias.

Y tranquilícese. No voy a llorar. Me gusta vivir aquí. Se lo aseguro.

Hola, Hitty. Bueno, bienvenida.

- Te hemos echado de menos. - Gracias, Sra. McMasters.

¿Cómo está la Sra. Thorn? ¿Y cómo está todo el mundo?

Bien, Hitty.

Tengo alimentar a mis animales. Sé que les gusta lo que les doy.

- Hola. - Hola.

Es la tercera vez. Ya está acostumbrada.

Bill, cariño, ten cuidado o le arrancarás el cuello.

Si me mata, aún quedan muchos como yo.

Puede llamar a todo el departamento de estado para que juegue al baseball.

Me rindo. Bueno, de todos modos tengo que irme.

¿Por qué no juegas al ajedrez? Cualquier científico lo haría.

Me gustaría que te quedaras a comer, Grant.

A Bill no sé, pero a mí me encantaría ver a otro ser humano.

Incluso a él le vendría bien. Ya no sabe hablar.

- ¿No habla contigo? - Sí, pero con monosílabos.

Pareces muy ocupado. ¿Por qué no nos dedicas algunas horas?

Experimento problemas térmicos relacionados con el calor solar.

No sé si al final obtendré algún resultado.

Quizá logre algo sobre combustibles o metales que no se funden

a alta velocidad. Aparatos capaces de guiar misiles...

Vale, me pones los dientes largos. Te dejaré en paz.

Dos años serán suficientes.

Vuelve este sábado si puedes. Daremos una fiesta.

- ¿Una fiesta? - No he dicho funeral. Una fiesta.

Invitaremos a todos nuestros amigos y conocidos. Ambos.

Muy bien. Gracias, Julie. Muchas gracias.

Póngalo aquí, Sarah. Subirá ahora.

Hombre de las montañas, la comida.

- Lo siento, Sarah. - No hay de qué, Sr. Beck.

- ¿Qué hay de comer? - Pastel de carne.

En fin. Se me olvida que no estamos solos en la casa.

- Tropiezo siempre con ella. - Pero te cae bien, ¿verdad?

Sí, es encantadora. Aunque quisiera tener la casa para nosotros.

¿Qué tal va?

Ya está curada. Mi toque no falla nunca.

Sí, Jim me ha dicho que un día de estos me quitará la escayola.

La echaré de menos. Ahora sé siempre dónde estás.

¿Esta casa no es muy grande? Tres pisos y el ático.

Es como una nave industrial.

El contrato no caduca hasta dentro de once años.

No, no lo digo por eso. Verás...

¿No te apetece la idea de tener otra persona o...

dos viviendo con nosotros?

¿Qué estás pensando?

¿Te gustaría adoptar a un niño?

- ¿Para qué? - ¿Para qué? Para nada en concreto.

¿No sería bonito?

Si no te apetece, olvídalo.

Julie, ¿te aburre que trabaje tanto?

Oh, no querido. No es eso.

Estas dos semanas he pensado mucho. Estando aquí tumbada...

Bueno, si me traes uno mayor que sepa jugar al base ball.

Que sirva para algo, ¿no?

Iré a ver si los "Dodgers" tienen un servicio de adopción.

Qué estupideces digo. Prefieres que juegue contigo, ¿verdad?

¿Una niña, tal vez?

Lo que tú quieras, cariño. Tamaño, edad y el género que quieras.

Bill, te quiero mucho.

Que venga alguien que nos alegre un poco. ¿De acuerdo?

No consigo identificar esos movimientos del pie.

- ¿Es algún ritual? - Es un caballo.

Lleva así dos días. Por eso le hemos llamado.

Lleva tres pruebas de adopción. No se adapta demasiado bien.

A juzgar por su historial, no me sorprende lo más mínimo.

Te presento al Sr. Rynicker. Ha venido para hablar contigo.

Me encantaría ir contigo a dar un paseo por ahí.

¿Quieres? Vamos.

Hitty, en esta ciudad hay trabajos que son muy raros.

Y el mío es el más raro.

Mi trabajo consiste en hablar con niños. ¿No es una tontería?

Trato de que los niños sepan distinguir entre

las cosas de verdad y las cosas inventadas.

¡Hitty! Hitty, vuelve aquí.

Las cosas de verdad y las cosas inventadas...

Hay que preguntarse por qué un niño iba a querer, a inventarse

que es, por ejemplo, un caballo.

Un caballo es algo muy querido. La gente necesita caballos.

Se les cuida, se les cepilla, se les quiere. Un caballo es...

Perdone. Estaba buscando a una niña.

¿Podría decirme por dónde se va al edificio C? Me he perdido.

Está ahí mismo.

Hitty, ten cuidado.

- ¿Es un caballo o algo así? - Sí.

Fui un caballo hasta que cumplí los 13. Dele algo de azúcar.

- No he traído azúcar. - Pues finja que la tiene.

Estoy tratando a distinguir entre la realidad y la fantasía.

- Perdone, he estropeado... - En absoluto. Tranquila.

¿Buscaba el edificio C?

Gracias. Adiós y muchas gracias.

Perdone, es que... un caballo es siempre un caballo.

Escúchame, jovencita. Ya no eres un caballo.

- ¿Me has oído bien? - Sí, señor.

Ese es el primer paso. El segundo es...

Hola.

Hitty, ¿dónde estás?

¿Te llamas Hitty?

Te busca ese señor.

¿Tiene que llevarme con él? ¿Me va a entregar?

Está bien. ¿Ha venido a adoptar un niño?

No me adopte a mí. No me quiere adoptar nadie.

¿Te pasa algo malo?

- No puedo dejar de inventarme cosas. - Ya entiendo.

Si dejara de inventar cosas, no sería...

¿No serías qué?

No sería una persona. No podría ser nada.

- Ya vamos. Está conmigo. - Es el Sr. Rynicker.

- Se llama Rynicker. - Ya vamos, Sr. Rynicker.

Bueno, adiós Hitty. ¿Es Hitty, con "H"?

Es una abreviatura. A mi madre le gustaban los gatos, supongo.

Creo que es un nombre para gato.

Hitty, ¿dónde estás?

Eso ha estado muy mal. No debes escaparte.

Tranquilo. No volverá a escapar. ¿Verdad, Hitty?

Tampoco podría llegar muy lejos.

Eh, Hitty, tira la pelota.

Tiene miedo de perder su imaginación. Tiene mucho miedo de no ser nadie.

Es una niña muy inteligente. Se pondrá bien.

Tuvo una enfermedad hace varios años.

Se pasó casi un año en la cama.

¿Le ocurre algo?

Nada. Eso le pasa a muchos niños cuando están solos.

A mí me ocurrió. Hasta la vista.

Adiós.

¿Estás bien, Hitty? Te vas a portar bien, supongo.

Sí, señor.

Hola.

Vaya.

Cuando Armon y su mujer vinieron, sólo pusiste unas flores.

Para el profesor Hoffenstein, y sabiendo que era premio Nóbel

vaciaste los ceniceros.

Pero para una niña de ocho años, has cambiado los muebles de sitio,

has limpiado la casa, has hecho una tarta...

¿Es un vestido nuevo?

A ella también le tenemos que gustar. Si no, no nos dejarán adoptarla.

- Y la mujer del orfanato... - Ya lo sé. Me lo has dicho.

No te preocupes. Va a conocer a un hombre tan loco por adoptar

un niño. Tan enloquecido por su gran amor paternal, que creerá...

Lo único que me preocupa, cariño, es que no sabes mentir.

Ya están aquí. Bill, esa corbata tiene una mancha.

Es cierto. Y no nos lo podemos permitir.

- Buenas tardes. - Hola.

- Llegamos pronto, ¿no? - No se preocupe.

¿Te acuerdas de mí, Hitty? Cuando jugabas a ser caballo.

Ya le dije que esto nunca ha funcionado.

Hitty, ya te he explicado que vienes a pasar el día.

Volverás al orfanato a tiempo de cenar.

¿Tienes muchas ganas de volver?

Es viernes. De cena hay pescado y, a veces, macarrones.

Es muy difícil competir con eso.

Pero me encanta que me haya invitado a venir. Gracias.

Me alegro mucho de que hayas venido.

- Está el doctor Beck, ¿verdad? - Sí, está aquí.

- ¿Quieren pasar? - Gracias.

Quería verle de nuevo. Fue una entrevista tan breve.

¿No es un salón precioso, Hitty?

¿No vas a decir nada?

- ¿No es un salón precioso? - Eso lo he dicho yo.

No tiene que decir nada. Es norma de la casa. No es obligatorio.

A veces pasamos días sin decir nada.

Así que tú eres Hitty. Me han hablado de ti.

No me había dicho que estaba casada.

Me llamo Bill, y la gente se sorprende al conocerme.

Bill tenía muchas ganas de conocerte.

Espera que te guste estar aquí y espera que quieras vivir con nosotros.

Oh, sí. Claro que sí.

Mi nombre es Bill. Hago aritmética.

Lo que peor llevo es eso.

Habla directamente al Dr. Beck. Háblale a él. No te morderá.

Lo que peor llevo es eso. La aritmética.

Sra. Beck, ¿puede quedarse con Hitty un momento?

Nos vamos a otra habitación. Sólo para unas cuestiones.

Sí, claro... ¿Quiere pasar a la biblioteca?

Quítate el abrigo, pórtate bien y no escupas en el té.

Seguro que cree que ya ha rellenado un montón de impresos,

pero, de todos modos, estoy segura de que estas preguntas...

no le resultarán excesivas.

¿No te gusta el té? ¿El té con leche?

Una vez escupí en la taza. ¿No enciendes eso?

En cuanto vuelva Bill y la directora.

Oye, Hitty, si esto funciona y quieres vivir aquí,

tú y yo tenemos que hacer algo importante. Cuidar de Bill.

Nadie cuidó del Sr. Frazer cuando estuve en su casa.

Verás. Hay personas especiales. Personas que...

Escucha. Tú jugabas a ser un caballo. Hay caballos de muchas clases.

¿Eres un caballo normal?

Soy un pura sangre. Siempre soy un caballo pura sangre.

Ya sabes cómo son los pura sangre. Son muy listos, rápidos...

pero también necesitan más cuidados que los caballos normales.

Pues... Bill es especial. ¿Entiendes?

Es de la clase de hombres que puede hacer cambiar al mundo.

Son genios.

Inventaron la rueda. Chubasqueros. Latas para conservas.

La bomba atómica.

Por eso, si vienes a vivir aquí, tendrás un trabajo muy importante.

¿Crees que podrás ayudarme y quererle?

- ¿Tú le quieres? - Mucho.

Suelo ponerme dos cucharadas de azúcar. Dicen que se caen los dientes.

Pero sólo hoy.

De acuerdo. No me has respondido, Hitty.

- ¿Qué? - Sobre Bill.

Es que hasta ahora no había querido a nadie.

¿Y a quién quieres ahora?

Ahora te quiero a ti.

Me parece que te pondré tres cucharadas.

¿Cómo te llamas?

Julie. Nos llamarás Julie y Bill.

De acuerdo, Sr. Beck. Espero que haya té para nosotros.

- Sí, hay mucho. - Gracias.

Por aquí ha ido todo bien.

Hemos estado hablando sobre adopciones parciales.

Sin azúcar, por favor. Así, gracias.

- Le parece mal. - Claro, por supuesto.

Es increíble que los maridos acepten la adopción

por complacer a sus esposas en vez de hacerlo convencidos.

Ojalá todos los maridos tuvieran las ganas del Dr. Beck.

Es raro ver a un hombre que esté tan dispuesto a compartir la adopción.

Tan convencido de tener un hijo.

Si quieren pasar el miércoles por mi despacho, lo hablaremos.

PETICIÓN DE ADOPCIÓN DE NIÑOS.

Es tan bonito. Y es mi primera noche aquí.

Les hemos pedido que toquen para ti.

¿De verdad?

Esos hombres que cantan son mejicanos.

Cantan en español.

Te parecerá que estás en clase, ¿no?

Julie, ¿a él no le gustaría oírles? ¿Le avisamos?

Bill, Hitty, no él.

Bill. ¿Le aviso?

Aquí, toca la campana.

Ve tú delante. Y dile que baje.

Vamos, a él le gustará.

- Y a mí también. - Vale.

- Sóplale en la oreja. - ¿Yo?

Claro, ¿por qué no? Vamos, sóplale.

¿Como a un perrito? Una vez soplé a un perrito.

Sí. Es como un perrito.

Hitty no quería que te perdieras la música.

¿Ya es verano?

- Llevan cantando mucho rato. - Pues vamos a escucharlos.

Mira, la luna parece una manzana. Y esas luces, luciérnagas.

Es como en los libros y en la televisión. ¿Verdad?

A veces las cosas reales son más bonitas que las inventadas.

Eso es muy importante. Verás...

Muchas de las desgracias del mundo provienen de las llamadas invenciones.

Supersticiones, cosas malas, como los dioses egipcios del sol...

- ¿Dioses egipcios del sol? - Gatos negros, brujería,

árboles sagrados... Son simples invenciones.

- Los hechos, la verdad es... - Sólo queríamos que lo oyeras.

Corre a abrir la puerta. Vamos, date prisa.

- Antes de que abra Sara. - Pero...

Rápido. A estas horas siempre llegan cosas maravillosas a casa.

Hoy no te he visto.

Cariño, es su primer día.

Espera un momento. Pensándolo bien, nos hemos visto

en el desayuno, comida y cena.

- Sí, ya. Pero... - Pero no solos, ibas a decir.

Que no nos hemos visto a solas.

¡Es un oso! ¡Es un oso enorme!

Pues ábrele.

¿Qué le deje entrar en la casa?

Seguramente es el viejo oso que viene a usar el telescopio.

- Sarah, abra usted. - Está bien.

- ¡Sorpresa! - ¡Sorpresa!

Es una fiesta para ti. De bienvenida.

Me llamo Grant y este es un oso que se ha apuntado a la fiesta.

Yo me llamo Mary y soy su mujer.

- ¿Conoces a Sam? - ¿Verdad que sí?

Y esta es su esposa. Y este es Mark.

Y yo me llamo Nancy. ¡Feliz primer día, Hitty!

Déjame que te ayude. ¡Cómo pesa!

Silencio todos. Silencio.

Hitty, ven conmigo.

- Mira. ¿Sabes qué es esto? - ¿Un conejo de otro planeta?

No. Es una piñata. Así se empiezan las fiestas en Méjico.

- Está llena de sorpresas. - Tienes que pegarle con un palo.

Y con todas tus fuerzas.

Te lo he traído para que me ayudes en el jardín.

Hola, Hitty. Hola, Hitty. Estás aquí. Estás aquí...

Somos tus amigos, somos tus amigos. De verdad, de verdad...

No cierre, un momento. Necesito un par de juguetes.

- Es muy tarde, señor. - Es una emergencia.

Niña. Ocho años y dos meses. Muy despierta.

- Un juguete estimulante. - Estimulante.

Los animales de verdad son interesantes. No sé por qué inventan estos.

¿Qué es esto?

Sí. Que vea lo que es en realidad una hoja o una gota de agua.

Lo que usted diga. Son 21 dólares.

Fíjese. Aquí colocará los objetos.

Un poco de piel. Agua oxigenada.

Ya verá usted cuando vea un pelo a través de él.

¡Para niños entre doce y catorce años!

Yo me gradué a los catorce.

- Sí, pero otros no. - Y tuve un laboratorio a los seis.

Usted entenderá más que yo, pero es muy práctico.

Esto le gustará. Se vende muy bien en todos lados.

De acuerdo. Envuélvamelos.

Supongo que no tendrá reglas de cálculo.

- ¿Dónde está Hitty? - Está arriba.

Ahora vuelvo.

No está dormida, ¿verdad?

- Bill, cariño, ¿por qué has salido? - Sólo he ido a comprarle algo.

Pero Hitty sabe que todo se lo hemos comprado nosotros.

No hacía falta.

Quería comprarle algo más personal. ¿Está dormida?

No. Todavía no.

Se lo daré por la mañana.

No. Hay cosas por las que merece la pena despertarse.

Hitty, Hitty, cariño.

Hola Bill.

Mi regalo. Te he traído un par de regalos.

- Oh, ¿un cañón? - No, no. Se llama microscopio.

- Si te acercas puedes ver... - ¡Es Ralph, es Ralph!

¡Cuánto tiempo sin verte!

Me alegro de que te guste. ¿Quién es Ralph? ¿Un primo?

¿Un primo? Es mi hermano. Es el gran Ralph.

A él se lo llevaron los indios que...

Bueno, es un juguete muy bonito que me recuerda a la clase

de pura sangre que era yo cuando era caballo.

Ya veo.

Es que a todos los caballos que pueden ser familiares míos los llamo Ralph.

- Apellido, supongo. - Exacto.

¡Vaya dos! Ahora no conseguiré que se duerma.

- Son preciosos, Bill. - Sí lo son.

Bill, hasta me gusta más que Browny, el oso grande.

Es... Ahora lo tengo todo.

Y gracias por el micro... micro... Gracias por esto.

No, no, no. Es mejor dejarlo fuera.

- Buenas noches, cariño. - Buenas noches.

Bueno, buenas noches.

No le ha gustado el microscopio.

Cuando sea un poco mayor le gustará. Con el caballo has acertado.

Yo no elegí el caballo.

Cariño, yo también lo tengo todo. Igual que Hitty.

- Bill. - Pasa.

- Buenos días. - Hola.

- ¿Es fiesta o algo así? - No. Sólo quería darte mimos.

- Hola, Hitty. - Hola, Bill.

Date prisa, ¿quieres? Esto pesa.

Así, aquí tienes.

- Domingo. - ¿Sabes por qué lo dice?

Si es una flor, es domingo. Si es muérdago, es navidad.

Prueba definitiva.

¿Nunca le traes nada especial en días normales?

Un martes, o el día de su cumpleaños.

Nunca. La gente pierde el tiempo con esas cosas.

Gracias, Hitty.

- De nada. - Cariño...

- ¿Qué? - ¿Qué?

Me refería a Hitty.

Iba a decirte si no te gustaría servirle el café a Bill.

- ¿Sabrás hacerlo? - Lo intentaré.

Gracias, Hitty, muchas gracias.

Hitty, a Bill le gusta tener su bata a mano.

Por si nos invitan a un baile o a una fiesta elegante.

¿Más café?

- Sí. Un poquito. Sí. - ¿Igual que el otro?

Sí. Igual, por favor.

Creo que lo hemos perdido. Ven, vamos a hacer las camas.

No tiene remedio, ¿verdad?

¿Estás segura de que así se conocerán?

Es curioso. Con cualquier otro Hitty no para de hablar.

Dales más tiempo.

Es un poco complicado lo de criar una familia con hijos.

Y no digamos a ciertas edades.

Nunca he llegado a entender por qué elegiste a una chica tan mayor.

Porque tienes que esperar años para conseguir a un recién nacido.

¿Y qué prisa hay?

Va a ser una buena hoguera.

¿Qué os parece?

¿Los aviso o esperamos a que uno se decida a decirle algo al otro?

O hasta que mueran de hambre. Lo que antes pase.

¡Ahí, cuidado!

Esa sí que ha estado bien cerca.

- Dime, ¿qué era, Hetty? - Hitty.

Lo siento, valiente cazadora.

Probablemente hipopótamos. ¡A toda máquina!

¿Estás segura?

No se puede estar segura de nada en estas aguas.

- Pero hay que intentarlo. - A la orden.

Estamos rodeados de peces carnívoros.

No podemos asomarnos. Estas fieras nos devorarían.

El simple olor de la sangre les vuelve locos.

¡Hay doce! ¡Vámonos!

¡Mira, mira! ¡He tirado a Ralph al agua!

- Tranquila. - Se está ahogando.

Los peces se lo van a comer.

No hay peces carnívoros en el lago, ni en California ni en los EE. UU.

Te lo has inventado. Cálmate.

Aquí está. Está bien. No le ha ocurrido nada.

Gracias.

- ¿Qué ocurre? ¿Qué ha pasado? - Ha sido culpa mía.

La comida está lista. Venid.

Quiero decir que he cocinado una bestia salvaje y ya está lista.

Es lo que decimos aquí en África.

Estamos en el lago Shields, EE. UU. Bill se ha enfadado por lo de África.

- No me he enfadado, cariño. - Bueno, a lo mejor no ha sido mucho.

Pero estamos muy lejos de África.

¿Estáis seguros de que queréis desembarcar?

Vamos, arriba.

Sarah no está hoy, cariño. ¿Qué ocurre...?

Sí, las pizarras, las ecuaciones. Cuatro o cinco meses de trabajo.

Cuatro o cinco meses de trabajo irrecuperables.

No ha sido Sara, Bill. Creí que eran cuentas y por eso las borré.

En clase de matemáticas yo era la encargada de borrar.

Y decían que lo hacía muy bien.

Lo siento, Julie.

Cariño... Bill, perdónala. Ella no pretendía...

Hitty, Bill tiene este estudio para que nadie...

Claro que no lo ha hecho queriendo. Me acuerdo de todo, no te preocupes.

No es tan grave como pensaba.

Pero no... no lo vuelvas a hacer.

No vuelvas a borrar nunca nada. ¿Entendido?

No volveré a borrar nada. Gracias, Bill.

Vuelve al trabajo. Yo bajaré en seguida.

Empieza con el otro armario. Bajo en seguida.

¿Puedes recordarlas?

Ya sé que sólo pretendía ayudar. Sólo ayudar.

No puedo recordar 35 o 40 ecuaciones diferentes.

- Lo siento, Bill. - Fin del incidente.

No es culpa de nadie. Tal vez pueda recordar alguna.

Si pudiera recordar las tres o cuatro fundamentales.

Servicio de búsqueda.

El despacho del Dr. Miller no responde. ¿Desea dejar algún mensaje?

- El número es Douglas 38100. - Intentaré localizar al doctor Miller.

MILLER. SIRVIENTA DE LA SRA. BECKS. POR FAVOR VISITA LO ANTES POSIBLE.

Vine lo más rápido que pude. Los estúpidos del servicio de búsqueda

han tardado en avisarme una hora. ¿Le has tomado el pulso?

¿Pulso? Sólo es un catarro. Una gripe. No es más que eso.

Casi me mato con el coche. Temía que se hubiera vuelto a romper la pierna.

Julie, ¿otra vez? Una pierna rota por visita. ¡Es Hitty!

Bueno, todos los niños se ponen enfermos.

Eso es típico de la infancia, ¿no?

Muchas gracias, Jim. La pobre niña se encuentra tan mal.

Julie, cariño. Vamos a llegar muy tarde.

Llama por teléfono. Yo... yo bajaré enseguida.

- Hola, Hitty. - Hola, doctor.

- ¿Vais a una fiesta? - No, es una reunión científica.

Vamos todos los meses.

¿Estoy causando demasiados problemas?

Hitty, claro que no.

Me gustaría que alguien me quisiera como te quiere ella, Julie.

- Hola, Bill. - Hola.

Pronto se pondrá bien. Que se quede en cama.

Y si le sube la fiebre, llamadme.

Tenías razón, Bill. Era una gripe, sólo una gripe.

Sí, aunque, según ella, se muere.

Julie, se nos está haciendo tarde.

¿Te importa mucho que no vaya? Está tan sola en su habitación.

Sé que Sarah podría cuidarla, pero prefiero quedarme.

Pero, cariño... Hitty está durmiendo. Pero yo estoy despierto.

Bill, entiéndelo. Por favor.

¿Tenemos que cambiarlo todo por ella?

Sólo tiene ocho años. Esta noche no puedo dejarla sola.

Y no es porque no quiera ir. Por favor.

Está bien.

- Reacciona igual que un niño. - Lo siento, Jim.

Es la primera vez que os veo levantaros la voz el uno al otro.

Ha tenido un mal día.

No me gusta ver a mis pacientes con esa cara.

Ni a las que tienen bien las tibias.

Siéntate y tranquilízate.

Ella es tan dulce, y él...

Y no hay manera de que se entiendan.

Para eso son estos periodos de prueba, Julie. Para averiguarlo.

- ¿Qué? - No quería decirlo. Lo siento.

Claro que va a salir bien. Con más tiempo, Bill y ella...

Debería ser sincero contigo, y debería serlo como profesional.

Y debería serlo por esa pequeña niña.

Escucha. Esto te sonará cruel, duro y brusco, también.

Pero lo peor que puedes hacer es pasar estos malos momentos sola.

Tensión interna. Nervios.

¿No habrás olvidado que la adopción fue idea mía?

Me obligarás a decir en voz alta lo que tú sabes y quieres ignorar.

Sabes que esta niña y tu marido no se llevan bien.

Cada día que pase va a ser más difícil para ti.

Más difícil para Hitty y más complicado para Bill.

Devuélvela.

- ¿Qué? - Que la devuelvas.

No. No puedo. No puedo hacer eso. Jim, es imposible.

- Es posible y necesario. - Quiero a Hitty. Demasiado.

- ¿Más que a Bill? - Es una niña.

La quiero a ella y a él también.

Es cosa tuya y de Bill. Háblalo con él.

Ojalá fuera así. Tan fácil.

Se limitará a decir: "Adelante, haz lo que quieras".

No puedo hacerlo.

No te pido que estrangules a esa niña, Julie.

Estaréis en contacto. Visítala. Muéstrale tu cariño.

Lo único que sé es que ella es físicamente más fuerte que tú.

Haz algo. No te limites a preocuparte.

Ahora tengo que irme. Tengo invitados.

Gracias, Jim.

Lo siento. Te queda un largo camino.

Largo y plagado de curvas.

Eres la mejor secretaria que he tenido nunca.

No he encontrado otra igual.

Si tomamos la hipótesis de que todos los propulsores anteriores

son, por un motivo u otro, obsoletos, o, al menos,

que están lejos de ser los ideales,

llegamos a los experimentos del profesor Reinhardt

y la investigación de energía a altas presiones.

No creí que pudieran darse a la vez.

El profesor Reinhardt o el estudio de la energía.

¿Existe alguna forma de crear mediante una reducción

o una nueva combinación, por inestable o impensable que sea,

que nos proporcione nuevos elementos químicos para estos propulsores?

Esta era la cuestión. En primer lugar las moléculas que les presento

proporcionan un montón de energía. En segundo lugar...

Lo único que nos han dado ha sido pollo y no he comido nada.

¿Te apetece un sándwich?

Nos hemos peleado, ¿no? Y yo tampoco he cenado.

¿Qué te parece si preparo un sándwich para los dos?

Untaré la mitad con mantequilla. Le pondré un poco de mermelada

de fresa y la otra mitad con un judía.

Hace tanto que no hacíamos esto.

Tiene pesadillas. Es la fiebre, creo. Subo un momento y vuelvo.

Ya sé que me estoy portando como si tuviera neumonía o algo así.

- Lo sé, pero no puedo evitarlo. - No te preocupes.

Se va a hacer de día, cariño. Hay que dormir.

Ya te he oído. Vaya un escándalo.

Si fuera un caramelo, estarías más callada.

¿Estoy bien? ¿Estoy bien?

Casi no llega ni a lo normal. Yo creo...

Hitty, estoy aquí.

No tengo fiebre desde hace dos días.

Si te prometo que no me mojaré la cabeza, ¿me dejas bañarme?

Sí...

Hitty, tenemos que hablar. Quiero que...

Antes dime si puedo ir a bañarme, para escribirlo en mi diario.

¿Ves? Ya tengo tres días.

Ayer, medio hoy, y las próximas navidades.

¿Las navidades?

Hoy hemos estado cantando villancicos bajo la lluvia en casa del capitán Dodd.

Yo esperaba que nevara mucho. ¡Qué pena!

¿Podemos ir a nadar?

¿Ocurre algo? ¿He hecho algo malo?

No, cariño. No.

¿Te acuerdas de cuando estuviste enferma y vino el doctor?

Fue el martes. Voy a escribirlo.

¿Cómo se escribe vomitar?

Si vas a decir lo de los villancicos, sé que aún no ha llegado la navidad.

No, no es sobre eso. Es sobre...

Estos días he estado pensando que... Bueno, desde que vino el doctor.

He pensado mucho sobre cómo, a veces, queremos tanto una cosa,

la queremos tanto... que nos convertimos en unos egoístas.

Verás, Hitty. Escúchame un segundo.

Las cosas que conseguimos a costa de los demás, no son nuestras.

Tenemos... que devolverlas. Al precio que sea.

¿Qué te pasa?

Será mejor que hablemos dentro de un rato.

Me está entrando dolor de cabeza.

Julie, te he pegado la gripe.

Hablaremos de esto mañana.

Corre a buscar a... a Sarah. Y a Bill. Sí. Trae a Bill.

Sarah, Sarah. Julie está mal.

Bill, a Julie le pasa algo.

Avise al doctor Miller.

Bill, de prisa. Tienes que bajar. Julie se ha desmayado.

El doctor Miller viene ahora. Ha dicho que no se mueva.

Julie. Julie, cariño.

- Ayúdame, Bill. - Sí. Miller viene hacia aquí.

Bill, tenía que habértelo dicho.

Tengo el corazón... Cariño. Me pondré bien.

- Pues claro. - Anda, dime algo. Sorpréndeme.

Cuéntame algo.

- Aún me acuerdo de... - Julie, cariño. No digas nada.

Por favor. No debes hablar.

Bill, muchacho.

Mírame, soy yo. Grant.

Te llevaré a casa.

Bill, escucha. El funeral fue hace tres días.

Tres días.

Estamos preocupados por ti. Sarah, Hitty y yo.

Es hora de que vuelvas a casa.

¡Vamos, Bill! ¡Vamos a casa!

Yo voy.

¡Bill, Bill, eres tú! ¡Has vuelto! Sarah, Bill ha vuelto.

Bill, estás en casa.

- ¿Estás bien, Hitty? - Sí, Bill.

Hace mucho que no te afeitas. Te ha crecido muy deprisa.

Bill, ahora estás en casa. No has dormido nada, ¿verdad?

A veces le pasa. Julie me lo dijo una vez.

Está bien, Grant. Gracias por traerlo.

- Más vale que te ayude. - No. Yo puedo hacerlo todo.

Yo sé cuidar de él.

Gracias. Ahora está en casa.

¿Bajo las persianas, Bill? ¿Vas a dormir?

Acuéstate, Bill.

¿Hay dinero en casa? ¿Comida, todo lo que necesitáis, Sarah y tú?

Bueno, el señor Allan se encarga de eso.

La señora McMasters ha llamado por teléfono, dos veces.

- ¿Quién? - La mujer del orfanato.

- Ya la conoces. - Ah, sí. ¿Qué quería?

Hablar con Julie.

Quería hablar con ella sobre mi vacuna contra la polio. Es ahora.

- ¿Con Julie? - Las dos veces contesté yo.

A Sarah no le gusta nada el teléfono.

Le dije que Julie no estaba en casa.

Eso fue lo que Julie me dijo que dijera.

Se lo pregunté y me dijo: "Dile a la Sra. McMasters que no estoy".

"Que cuando vuelva me ocuparé de todo".

- ¿Cuándo te dijo eso? - Anoche, y la noche anterior.

Ya te dije que hay que aceptar la realidad.

La realidad es que nuestra Julie... Tienes que entender que Julie...

- Ha muerto. - No está muerta.

Ralph pura sangre va a buscarla.

¿Tú quieres que venga? ¿Te gustaría ver a Julie?

Hitty, hablaremos mañana.

Nos alegramos de que hayas vuelto. Sarah, Ralph, Julie y yo.

Ya ha vuelto. ¿Pasa algo malo?

Tengo preguntas.

¡Se ha levantado!

- ¿Está todo listo? - Sí, todo listo.

- ¿Cómo estoy? ¿Estoy guapa? - Estás preciosa. Deja que lo suba.

- No. - Deja que lo suba.

No. Puedo hacerlo. Si no supiera hacer una cosa tan fácil

- Con lo mayor que soy. - Tampoco eres tan mayor.

Tengo que ser muy mayor ahora.

¿Sí? ¿Quién es?

- Buenos días. Hola. - Hola, Hitty.

¿No vas a meterte en la cama? Puedo sola, Bill.

Tú tienes que meterte en la cama.

Tranquila, no es nada.

Ahora tu bata.

Te pondré el café. Como te gusta.

Estás temblando.

¡Estás temblando como...!

No voy a morderte. Sólo voy a...

Tranquila, sólo me tomaré el desayuno que has traído.

- Llévatela. - Julie dijo...

Llévatela.

Mírala. Mira qué bonita es. Julie me ha dicho que te cuide

como si fuera domingo.

Menos por el periódico porque no he podido comprarlo.

- He llamado al señor Allan. Va a... - ¿Qué has hecho?

¿Qué has hecho?

He llamado al señor Allan, diciendo que me...

Pórtate como una niña, ¿quieres? Pórtate como una niña y déjame.

La flor era un detalle de Julie. Compréndelo. Era algo nuestro.

Hay cosas que no puedo soportar. Julie está muerta.

Deja eso ahí. Dile a Sarah que suba a recogerlo.

Lo siento, Hitty.

Si hablo con ella todas las noches, no está muerta.

No muerta como dices tú.

- Hitty, ¿va todo bien? - Bill quiere verte.

- ¿Qué ocurre? - Quiere verte. Nada más.

Oiga, por favor. ¿Puede marcarme un número?

Yo no sé marcar los números. Soy muy pequeña.

Sí. Monterey, 2189.

¿Oiga? Soy Hitty.

¿Puedo hablar con la Sra. McMasters o con la Srta. Lord?

Sí, soy del orfanato.

Sra. McMasters. Se ha muerto Julie Beck.

Sí. Tenía que habérselo dicho. Y Bill no me quiere.

Creo que debería venir a buscarme.

De acuerdo.

- Oh, Hitty. Hola. - Hola, Sra. McMasters.

Has crecido. Y mucho. Veo que estás más alta.

¿Podré ir alguna vez a ver su tumba? La de Julie.

Prefiero no pedírselo a Bill. Y Sarah no sabe conducir.

Bueno. Ya pensaremos en todas esas cosas luego.

Tenemos mucho tiempo.

Le pediré al señor Rynicker que venga a hablar contigo.

- ¿Te acuerdas de él? - ¿Cree que volveré a ser un caballo?

Espero que no, Hitty.

¿Has olvidado lo que dijo la última vez?

Que los niños lo hacían para escapar en momentos desagradables.

Para llamar la atención y que les quisieran.

- Hola niñas. ¿Os acordáis de Hitty? - Hola.

Ya no duermo junto a la ventana. Creí que no volverías esta vez.

Pero no ha sido culpa suya.

Se murió la señora.

Luego la veréis.

- Bueno, adiós. - ¿Adiós?

Tengo que dar de comer a mis animales.

Me habrán echado de menos a pesar de que no paran de jugar.

Creí que te los habías llevado. Me pareció que...

Se quedaron aquí. No es bueno llevarles de un sito para otro.

Con las personas, eso no importa. Pero con los animales...

Te entiendo.

Ralph, este es Dick.

Oscar, ¿estás bien?

Yo también estoy bien.

¿Qué estás haciendo ahí dentro?

- Has estado llorando. - Yo no lloro. No es verdad.

Llora si quieres. Seguro que te hará bien.

Hitty, esta vez no has fallado.

Sabes lo que estoy diciendo.

Es un paso importante. Te has portado muy bien.

Lo que le pasó a la Sra. Beck fue... No tiene nada que ver contigo.

Bueno. Ahora, Hitty, ven conmigo. Te llevaré arriba.

- Pero, yo nunca he estado arriba. - Sin peros. Quiero ver cómo recoges.

Ven conmigo.

Hitty, ¿estás bien? Me han dicho que tengo que vigilarte.

Estoy bien. Estoy durmiendo.

- ¿Se lo doy a Bill? - Sí. Seguro que le hace ilusión.

No sé si hacerlo con el caballo fumando en pipa o dárselo a Bill.

Porque a Bill no le gustará que el caballo fume.

Claro, y con toda la razón.

Lo cierto es que siempre es mucho mejor ver las cosas como las ve Bill.

Una vez te dije que tendrías que cuidar de Bill.

Y que deberíais ser una familia, incluso sin mí.

Tú no te irías nunca a ningún sitio. No te irías sin mí.

Algún día tendré que irme.

Y quiero estar segura de que os lleváis bien.

Sois las dos personas que más quiero.

Venga, tenemos que terminarlo.

Después le pediremos a Bill que nos lleve a nadar.

Bill os llevará a nadar.

¡Qué cosa tan rara! Nos ha oído. Estaba con nosotras.

Julie, soy yo. Soy Hitty.

He vuelto aquí. He vuelto a vivir al orfanato.

Tú viniste a buscarme donde estaba antes.

Julie, el mar está muy cerca.

Ralph, llévame donde me vio por primera vez.

Ralph, llévame allí. Venga.

Arre, caballito. Venga. Llévame con Julie.

Sarah, ¿es usted?

¿Hay alguien ahí? Sarah, ¿ya ha vuelto?

- ¿Sí? - Tiene una llamada.

Sra. McMasters, siento molestarla. Soy Beck. Bill Beck.

¿Sí, doctor Beck?

Le parecerá raro. Tal vez haya una explicación. Nervios, fatiga,

remordimientos, pero... Tengo una extraña sensación con Hitty.

¿Está... está bien? ¿Está durmiendo? ¿Está bien?

Dr. Beck, comprobamos las habitaciones todas las noches.

Tenemos a 181 niñas en el orfanato, y todas están acostadas.

Escuche, todos los padres adoptivos piensan que nosotros...

Pase. Disculpe doctor Beck.

- Perdone, ¿ha visto a Hitty? - ¿Hitty?

- Su cama está vacía. No la encuentro. - Ahora mismo voy.

Dr. Beck. Le llamaré en unos minutos. Seguro que es una falsa alarma.

- Yo le llamaré. - Esperaré aquí.

Hola, Grant. Sí. Bill Beck. Ven a casa tan rápido como puedas.

Oh, Dr. Beck. Es el Dr. Beck. Es el caballero que...

Soy William Beck. Soy su padre. El padre adoptivo.

- ¿Se ha quedado alguien en su casa? - Es Grant Allan. Su mujer está allí.

Suelen ir a la última casa.

Dr. Beck, no sé qué decirle. No pensaba ir a mirar...

¿Tiene alguna idea sobre dónde ha podido ir?

Estamos controlando varias carreteras hasta la autopista.

- ¿Qué llevaba puesto? - No lo sé. Lo averiguaré.

- ¿Se llevó el caballo? - ¿El caballo?

- ¿La cría tiene un caballo? - Es de juguete.

- No creo que se fuera sin él. - Eso sí puedo averiguarlo.

Ya veo la noticia en los periódicos.

Esas noticias en las páginas de sucesos que le pasan a los niños.

Niño de un año muere al tragar un millón de aspirinas.

O se cree un pájaro y vuela por la ventana.

Hitty es una niña muy lista.

Enloquecí al perder a Julie... Y ahora Hitty.

Si yo no la hubiera echado, Grant. Las he perdido a las dos.

¿Qué ocurre?

Lo que has dicho del juguete. Ralph, el pura sangre.

Julie me contó que vio por primera vez a Hitty... Sra. McMasters.

¿Dónde se conocieron? ¿Dónde se vieron Hitty y Julie la primera vez?

- Hitty jugaba a ser un caballo. - Se lo enseñaré.

Pero yo... Me parece que allí ya han mirado.

Vamos, miremos de nuevo.

¡Ayudadme! ¡Que alguien me ayude!

¡Hitty, Hitty! Sal de ahí. Sal de ahí.

¿Cómo lo has sabido?

- ¿Qué? - ¿Cómo lo has sabido, Bill?

Julie te lo ha dicho.

Sí. Ha sido ella.

- ¿Lo ves? - Sí, cariño. Lo veo.

Te dije que no estaba muerta. De esa manera, no.

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