All language subtitles for 32.- Spartacus - War of the Damned - Hombres de honor_Espanol

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Original subtitles

Avanzaremos hacia el sur sobre Spartacus

y sobre todos aquellos que le siguen en su rebeli�n.

Nuestra sombra caer� sobre ellos

y cada hombre, mujer y ni�o

que sea tocado por ella, abandonar� este mundo.

Un buen trato.

Entonces no me vuelvas a llamar romano.

Aquellos que se nos unen est�n bien armados.

Vas a tomar la puta ciudad.

Me honras, padre.

Encuentra a Spartacus y env�a noticias de sus movimientos.

Pero no intentes atacarle

hasta que yo llegue con las fuerzas apropiadas.

El edil se atrinchera en el h�rreo,

vertiendo brea y amenaza con quemarlo.

�No!

La ciudad es nuestra.

Espadas nacidas de las cadenas.

Tus manos obran milagros, Attius.

Entonces quiz�s quieras bendecirlas

con m�s dinero, como recompensa por tal divinidad.

Saber que el esfuerzo sirve a un prop�sito

m�s elevado es suficiente recompensa.

Estabas saboreando un trato nuevo solo para tragar mierda rancia.

Ch�pame la polla, mujer de pelo largo.

Ayuda a Gannicus,

a repartir la �ltima hornada a Crixus.

Si te quedas en nuestra ciudad,

discutiremos los t�rminos de futuros beneficios.

No me f�o de ese peque�o mierda.

T� no te f�as de nadie.

�Ven conmigo!

Y menos a�n cuando llevan nombre romano.

�Ve! �Silencio cabr�n!

Lugo.

�C�mo se portan nuestros prisioneros?

�Se cagan jodidamente encima!

�Un olor bienvenido para la nariz!

Enc�rgate de que les den de comer.

�Estos prisioneros? �D�nde los llevamos?

Me pregunto por qu� mantenerlos

encadenados por las putas calles.

�Es eso todo lo que te preguntas?

Estamos en guerra, Spartacus.

Quiero ver a nuestros enemigos camino de la otra vida.

�Tambi�n mujeres y ni�os?

�Acaso no los matamos tambi�n

cuando escapamos de la villa de Batiato?

�O al tomar esta misma ciudad?

As� es.

Aun as� los pocos que quedan no constituyen una amenaza.

Son una amenaza para el puto est�mago.

Quit�ndonos nuestra comida...

que es escasa porque el edil

verti� brea sobre el grano.

Vamos a comprobar los almacenes.

Y a apartar de la mente matanzas innecesarias.

No pierdas de vista a tu oponente.

Intenta convertir la defensa en ataque.

M�s acero, forjado para la causa.

�Le han pagado lo que le prometi� Spartacus,

por ayudar a tomar la ciudad?

Cinco mil denarios.

Bien ganados.

�Entonces por qu� permanece

dentro de estos muros?

Responde. No soy el puto eco.

Para ayudar m�s a vuestra causa.

La promesa de amasar m�s monedas

antes de marcharme tambi�n entra en consideraci�n.

�Naevia! �Nasir!

Dad armas adecuadas a aquellos con habilidad.

Por el viaje.

Me he levantado con ganas de polla.

Pero no estabas en la cama.

La causa nos ha tra�do una puta sombra.

La chica me sigue los talones como un cachorro errante,

desde que tom� la vida de su amo.

Qu�tate de en medio.

�Seguid adelante!

�Contra la pared!

�Sentaos aqu�!

�Y cerrad la boca!

Tu mujer est� embarazada.

No deber�a estar sin comer.

Gracias.

Confundes la intenci�n.

No ofrezco caridad,

sino un intercambio.

Pan,

por cualquier moneda que sepas que a�n queda por encontrar.

�Quiz�s dentro de los muros de tu peque�a casucha?

Dos calles al oeste del h�rreo.

Con el nombre de Ulpianus sobre la puerta.

Dentro, la mesa tiene una pata hueca.

Encontrar�s all� todo lo que tengo.

�Alguna oferta m�s?

�No?

Muy bien entonces.

Espera.

El pan. Para mi esposa...

Disculpas.

�Qui�n tiene m�s hambre?

�Quer�is ver sangre?

�Alguien se va a morir de hambre!

�Cabr�n!

�Quer�is ver sangre?

�S�! �S�!

�Entonces tengamos un combate propiamente dicho!

�Traed espadas!

Conozco a ese.

Ulpianus, un panadero.

No es luchador ni hombre de coraz�n fr�o.

�Ahora celebramos putos juegos?

Los romanos os forzaron a ti y a Crixus a hacerlo,

para su diversi�n.

Solo les devolvemos el favor.

Te lo ruego... no soy bueno en esto.

No es bueno en esto.

�Es un cabr�n romano!

�Que el vencedor reclame su bot�n!

Y el mar al ca�do,

para que se re�na con los romanos muertos

�que hemos barrido de esta ciudad!

�No!

Empezad.

�Ve! �Empezad!

�Ve a por �l!

�Derrama sangre!

�Ulpianus!

�Ulpianus!

�Vamos! �Ve a por �l!

�No, Ulpianus!

Una lucha lejos de ser digna de la arena.

Pero se hizo una promesa.

�S�!

Del�itate con los laureles.

Pedazo de mierda...

�Fue a coger la espada para golpearte

cuando le diste la espalda!

�Intentaba coger el pan, puta loca!

Cont�n tu lengua,

o te la arrancar� de la puta cabeza.

Detente, hermano.

Attius es de los nuestros.

Es un puto romano.

Este hombre nunca ha levantado la voz con ira,

ni a un esclavo, ni a ning�n otro.

�En qu� se diferencian tus amigos,

del puto malvado por quien me toman?

�Estaba intentando coger el pan?

No lo pens�.

�Y si te equivocaste?

El mismo resultado.

Un romano que nunca levantar� su mano contra nosotros.

Nunca he apreciado a ninguno de ellos,

pero �l no era una amenaza...

Los hombres como �l son la mayor de ellas.

Las verdaderas intenciones, escondidas tras una m�scara

de amabilidad y rostro bonach�n.

�Has conocido a alguien como �l?

Antes de llegar a las minas de Lucania.

Aquel llevaba el gentil nombre de Herius.

Esposo.

Padre de dos j�venes hijas.

Me dio de comer.

Dej� que me ba�ara.

Permiti� que me sintiera a salvo

por primera vez desde que me echaron

de la casa de Batiato.

Cuando su familia se iba a dormir, ven�a a m�.

Levant�ndome en sus brazos.

Primero pens� que era un sue�o.

Hab�a un lugar,

fuera de los terrenos de su villa,

donde se fabricaban y reparaban carros.

Introduc�a sus muchas herramientas en mi interior.

Antes de aplicarlas en la piel exterior.

Me gustar�a tener el poder de coger los recuerdos,

y con las manos arrebatarles la vida.

Ese no es el que oscurece mi mente.

Lo que vi a la luz del amanecer,

es lo que me aflige.

Ese mismo hombre,

saludando a su esposa con besos y c�lida sonrisa.

Sus hijas riendo sobre sus rodillas.

La bestia de la noche anterior transformada,

en un hombre que no supon�a ninguna amenaza.

No tengo palabras.

No las necesitas.

Saber que est�s a mi lado

da suficiente consuelo.

Siempre estar� a tu lado.

Todos los putos establos est�n igual de mal.

�Y el resto?

�Cu�nto tiempo nos durar�?

Dos semanas.

Quiz�s m�s, si tenemos cuidado

y no se nos une m�s gente.

Que se jodan los dioses.

Spartacus.

Barcos anclando fuera de la costa.

Parece que hemos llamado la atenci�n.

Sanus.

�Qu� ven tus ojos?

Cuatro hombres se aproximan. Armados.

Uno con un barril sobre el hombro.

�Romanos?

Creo que no, por las apariencias.

Subid el port�n.

�Qu� mierdas es esto?

Bandidos de Cilicia.

�Piratas?

Quiero hablar con el hombre

que ha reclamado la ciudad.

Est�s hablando con �l.

�Qu� negocios os traen?

�Eres Spartacus?

Ese es mi nombre.

�El mismo demonio que derrib�

la arena de Capua?

�Que derrot� a Glaber en el Vesubio?

�Que infligi� incontable sufrimiento

a la Rep�blica y su gente?

Todas esas haza�as afirmadas con orgullo.

�Entonces te llamar� puto hermano!

�Compartamos esta ofrenda de vino,

y hablemos sobre el enemigo com�n!

�Cayo!

Han pasado demasiados a�os.

No han sido amables contigo, viejo amigo.

�Al menos yo no llevo pelusa de chivo!

Crassus no quiere que me afeite.

�Por qu� raz�n?

Un asunto personal,

que concierne solo a aquellos de su confianza.

Por desgracia ninguno de ellos se encuentra aqu�.

�Has recibido el mensaje

que anunciaba nuestra llegada, Mummius?

Estamos preparados para marchar en cuanto lo ordenes.

Usa mi tienda hasta que eso ocurra.

�Ven!

Dejar� a estos chicos con sus planes

y oir� tus aventuras con Antonius.

Mierdoso descarado.

Te hace a un lado para

chuparle la polla a C�sar.

Recemos para que se atragante con ella.

�Adherbal!

Abre el barril para que podamos compartir la bebida.

Primero quiero hablar.

Cuando la mente a�n no est� nublada.

Heracleo es tu invitado,

y estoy a tus �rdenes.

�Es un honor para m� estar enfrente del hombre

que ha robado toda una puta ciudad!

Fueron los putos romanos los que nos robaron la libertad.

Solo cogemos lo que nos deben.

Estoy a favor de vuestros argumentos,

hermanos.

�Algunos romanos a�n viven en Sinuesa?

Unos pocos.

�El edil entre ellos?

No.

�Est�s seguro de eso?

Su villa ahora es nuestra.

Su derecho a ella cortado por mi propia mano.

Entonces a m� tambi�n me has herido.

Este hombre habla con putos acertijos.

Habla claro,

o qu�tate de mi vista.

El edil y yo ten�amos un acuerdo.

�Hizo uno con hombres de tu cala�a?

Abiertamente, no.

Aun as� muchas cosas nacen en esquinas oscuras.

Los mares est�n llenos de peligros...

especialmente para aquellos que,

se consideran sus competidores.

�Y a cambio de tus "servicios"?

Saber fecha y ruta de nav�os desafortunados.

Todos sus bienes, a�adidos a los m�os,

con el sello del edil

estampado en el nuevo manifiesto.

�Para qu� necesita un ladr�n de los mares

pergaminos y sellos?

El sello oficial desv�a atenci�n indeseada a la hora

de comerciar con las adquisiciones en puertos respetados.

Una ventaja arrebatada de mi mano

por la puta acci�n de la tuya.

A la mierda con este cabr�n sonriente.

Agron.

�Qu� amenaza representa?

�Que mee sobre nosotros desde el mar?

Te sorprender�a

la longitud de mi chorro, chico.

Entonces vamos a tomar aliento,

y a apartarnos de las odiadas palabras.

A�n hay vino que beber.

Regresa cuando el sol ceda paso a la luna.

Y descubre si hay motivo para compartir la copa.

Como ordenes, rey Spartacus.

Como ordenes.

El t�o tiene una polla que rivalizar�a con la del mism�simo Jupiter.

Cierra el port�n tras su culo, y asunto concluido.

A�n puede sernos �til.

Encuentra el sello del edil,

y sopesemos la ventaja que nos reporta.

�Cilicios!

La mierda sube hasta llenar la boca.

�Lo has visto o no?

Yo forjo acero, no comercio en la putas puertas.

�Qu� necesidad tendr�a yo del sello del edil?

Podr�as hab�rmelo dicho antes.

�Es as� como era,

antes de que ganaras tu libertad?

�Os hac�an luchar como animales,

como hicisteis con el pobre Ulpianus?

Yo no apremi� el combate.

Pero tampoco lo paraste.

�Qu� suerte crees que iban a correr

cuando decidiste ayudar a tomar la ciudad?

No ten�a puta elecci�n.

Al final todo el mundo la tiene.

No tienes ning�n apego hacia esta gente, Attius.

No te jactes de que te preocupas ahora.

"Esta gente."

�No soy romano, como lo eran ellos?

�Como lo son todav�a algunos?

T� solo velas por ti mismo.

Como yo lo hice una vez.

T� eres prueba de ello.

Que la arcilla m�s pobre

a�n puede moldearse en algo de valor.

Olvida el pasado,

y fija tus miras en un nuevo horizonte,

lejos de este lugar y del hombre que una vez fuiste.

Gracias a los putos dioses, que he encontrado hombres de val�a.

�Qu� escabrosa forma deposit�is a mis pies?

Sinuessa.

Spartacus ha tomado Sinuessa del Valle.

Convoca a Mummius.

Vino.

Gracias.

Devu�lveme el favor con tus palabras.

No tengo mucho que decir.

Pensamos que el port�n era seguro.

Pese a ello Spartacus es del inframundo,

capaz de aparecerse a trav�s de la madera y la piedra.

Tan solo es un hombre.

Me he fijado en �l.

Ba�ado en sangre y v�sceras.

La ciudad temblando a su paso.

Spartacus no es un hombre cualquiera.

Es el portador de la muerte.

Y aun as� t� sigues vivo.

Tu habilidad en el combate debe equipararse

a la de la mism�sima leyenda.

El edil me pag� unas cuantas monedas

para ayudar con el toque de queda.

No soy un soldado.

No hagas caso a esas preguntas.

�Con cu�ntos hombres cuenta Spartacus?

No lo s�.

Las calles estaban repletas de ellos,

masacrando todo a su paso.

Apenas pude escapar

a la bah�a antes de que tomaran los puertos.

Ahora queda claro.

En vez de morir como un h�roe,

decidiste huir.

Y morir como un cobarde.

�Has perdido el juicio?

El hombre no val�a nada, seg�n sus propias palabras.

No est�s al puto mando.

Mis disculpas.

Pierdo la raz�n...

cuando se me informa de los fallos cometidos por hombres inferiores.

Vamos a retirar el cad�ver, y a discutir...

El tiempo de hablar se ha terminado.

Levanta el campamento,

y vuelve a mi padre con las noticias de Spartacus.

Dio �rdenes de que permaneciera a tu lado.

Soy la palabra y la voluntad

de Marcus Crassus.

No est�s a mi lado, Gaius.

Sirves bajo mi mando.

Acatar� la orden.

Re�ne los hombres que te quedan.

Vamos a Sinuesa del Valle.

Dejadnos.

Este era mi hogar.

Ya no.

No voy a suplicar por mi vida.

No es mi intenci�n.

Solo quiero tu ayuda.

Me has arrebatado a mi marido.

Saqueado mi ciudad.

�Y ahora pides mi puta ayuda?

Estamos en guerra.

T� y tu gente sois v�ctimas.

Mis propios hombres cuestionan por qu� algunos todav�a segu�s con vida.

Te doy la oportunidad de demostrar que estoy en lo cierto.

�As� que podremos vivir el resto de nuestros d�as

como mascotas para vuestra puta diversi�n?

�Como se cuenta de Ulpianus?

�Ulpianus?

Tus hombres le obligaron a luchar por un trozo de pan.

Y le cortaron la mano pese a que result� victorioso.

Algo de lo que no ten�a constancia.

No volver� a pasar.

Una vez confi� en tu palabra.

Y ahora estoy viuda.

No reniego de lo que he hecho.

�Era un hombre honorable!

�Apartado para siempre de este mundo por ti!

Estimas a los muertos en m�s de lo que val�an.

No lo conoc�as.

Y me temo que t� tampoco.

�El nombre Heracleo te dice algo?

Una plaga sobre los mares.

Mi esposo gast� muchas monedas para su captura.

Gast� una suma a�n mayor,

en un pacto secreto.

Mientes.

Tu esposo ced�a el sello oficial

a cambio de que se ocuparan de sus rivales.

Me lo confi� el propio Heracleo.

Has de saber que no siento placer

ensuciando un apreciado recuerdo.

Haces a�icos mi mundo,

y susurras palabras amables.

Susurro una oportunidad.

Heracleo busca el sello del edil.

Con �l llegar� a un acuerdo

que nos permitir� obtener alimentos.

A�n no lo hab�is encontrado.

�Sabes d�nde est� el sello?

Ennius tem�a una rebeli�n,

y tom� medidas para proteger lo que era suyo.

Hay muchos sitios ocultos a la vista

entre sus pertenencias por toda la ciudad.

Ay�dame a encontrarlos,

y t� y tu gente recibir�is la misma

parte de lo que ganemos en el trato con los cilicios.

Quisiera la libertad como premio.

Para todos nosotros.

Hazlo,

y os liberaremos,

cuando nos marchemos de Sinuesa.

�Tengo que confiar en tu palabra?

La raz�n es simple.

No tienes elecci�n.

Oculto entre el ojo sonrojado de los esp�ritus guardianes.

�Es de extra�ar que los dioses se volvieran contra tu esposo

y esta puta ciudad?

Dejemos atr�s el pasado

y volvamos la mirada hacia un buen acuerdo.

�Y entregu�monos a la tan necesitada bebida!

�Cu�nto quieres por �l?

No pido nada.

Despu�s de abandonar la ciudad,

es sello es vuestro.

�Y hasta ese afortunado d�a?

Un acuerdo de comercio.

Monedas por alimentos.

El primer cargamento de provisiones que tengas a bordo de tus barcos.

�Rogar�as a Poseid�n

que se quitara la toga y ofreciera el culo!

Si lo tuviera delante.

Pero no est�.

Mis suministros son de la mejor calidad.

Dieciocho mil denarios

ganados f�cilmente si se venden en puerto.

�Sin el sello del edil?

No eres el hombre que uno espera.

Diez mil denarios.

Si la esposa del edil es a�adida al trato.

Me confundes con un romano.

No comercio con esclavos.

Ni lo har�a yo, si tuviera

un co�o tan maduro.

Doce mil denarios.

Una hora antes del amanecer,

despu�s de atracar fuera de los muros de la ciudad.

�Fuera de la ciudad?

Tierra neutral, hermano.

No quiero entrar en el puerto, solo para que me ataqu�is.

Fuera de los muros de la ciudad.

Una hora antes de que salga el sol.

Est� hecho entonces.

��Ahora podemos tomarnos esa puta bebida?!

�Qu� putos meados ofrece Heracleo?

Absinthe, se llama.

Una vez me beb� seis copas,

y me encontr� discutiendo acaloradamente

con un gato imaginario.

Entonces vamos a beber siete, y terminemos de discutir

antes de que partas de costas romanas.

S�.

Es algo peligroso.

Posar los ojos sobre un hombre que no es tuyo.

Mis disculpas. No quer�a ofenderte.

�Quieres su polla dentro de ti?

Habla, cosita.

�Nemetes, chupa pollas!

Me salv� la vida.

Solo quiero darle las gracias.

Ven.

No me importan estos cilicios.

Aun as� los prefiero a los romanos.

Mi polla es m�gica.

Entonces hazla desaparecer de mi vista.

�M�s vino!

Eres un est�pido.

Por fiarte de uno vestido de mentiras y enga�os.

Conozco a los de su clase.

Ya lo supon�a.

Aun as� ahora revivo cada momento.

Cada toque de mi esposo.

Cuestion�ndome la verdad detr�s de ellos.

Los dioses me castigan por estar tan ciega.

Ojal� hubieras dejado que Heracleo me llevara,

para que se completara su venganza.

No hago caso a tus dioses.

Ni a nadie que quiera venganza

por cr�menes contra aquellos que no lo merecen.

He dado orden

de que seas libre para moverte por la ciudad.

A cambio,

me echar�s una mano

y me har�s saber si alguien es maltratado.

Es sorprendente,

como un peso tan peque�o porta una losa tan pesada.

Una verdad conocida por todos

los que levantan sus armas contra Roma.

Duerme aqu�.

Mi gente me dar� la espalda,

si se sabe que duermo bajo tu techo.

Mi esposo ten�a un establo en los confines de la ciudad.

Quisiera refugiarme entre sus paredes.

Solo quer�a que estuvieras c�moda.

Heracleo dec�a la verdad,

al menos sobre un tema.

No eres el hombre que uno espera.

Mis disculpas.

Comparte mi bebida, y te las aceptar�.

Mi copa pertenece a otro.

No busco reclamarla para m�.

Solo agraciar los labios con su n�ctar.

Usas palabras osadas.

He estado demasiado tiempo en el mar

entre, ruda compa��a.

No me gusta atravesar las olas.

Las palabras de una boca como la tuya

podr�an hacer que un hombre les volviera la espalda para siempre.

Quita la puta mano.

Disculpas.

No sab�a que estabas sumido en mierda

del este del Rin.

�Apl�stalo!

�Agron!

�Agron!

Fuera de mi vista.

La algarab�a se ha desmadrado un poco.

No quiero que est�pidas ri�as abran una brecha entre nosotros.

Entonces rell�nala con monedas

a la hora convenida.

Y comprobaremos la fortaleza de nuestro apoyo.

Spartacus est� molesto por el final de la celebraci�n.

No fui yo el que cometi� el agravio.

El ciliano se sobrepas�,

Y aun as� tu respuesta fue...

Fue como jodidamente deber�a haber sido.

El mism�simo Jupiter encontrar�a motivo

para temblar si te pusiera la mano encima.

�Luchar�as contra un dios por m�?

Matar�a a todos

los que intentaran arrancarte de mis brazos.

S�cate a Jupiter y a los cilicios de la mente.

No quiero que sean una preocupaci�n

para aquel que tiene mi coraz�n.

Te fuiste sin avisar.

Hubo una pelea.

Fue demasiado ruidoso.

Me fui para convertir la sombra en carne.

S�.

Y para despertar tu deseo.

Para ti.

Ven.

Recoge tu ropa, y d�janos.

Vete.

�No te complace?

Solo es una ni�a.

Y quiero una mujer para atender mis necesidades,

pocas horas antes de partir con Spartacus...

Disculpas.

Quiero hablar contigo.

Yo no.

No me has dado la oportunidad de darte las gracias.

A�n respiro gracias a ti.

Tu dominus cay� en una acci�n de guerra.

Cay� ante un h�roe enviado por los dioses.

Uno que ni siquiera recuerda tu nombre.

Mi nombre es Sibyl.

Sibyl.

�Y sientes que me debes algo?

Te lo debo todo.

Considera pagada la deuda

alej�ndote de mi presencia.

Y de los hombres como yo.

�Quieres reclamar todo lo que he ganado?

Todo lo que has robado.

�No estaba con mis hermanos

cuando se tom� la ciudad,

arriesgando mi vida junto a ti?

�Como hice a la sombra del Vesubio

y en todas las putas batallas que siguieron?

Como todos los que siguen la causa.

Tienes que saber que no est�s solo en este sacrificio.

�Y qu� hay del herrero?

�Tambi�n le has quitado el dinero que le diste?

Confundes �rdenes con conversaci�n.

Sigue con tus tareas.

�Traes el dinero?

As� es.

�D�nde est� Gannicus?

Detr�s de tus talones.

Lo que queda de �l.

�Totus!

Vuelve al trabajo.

Estamos comprometidos.

Nasir, toma posici�n sobre el muro.

Quiero quedarme contigo.

Ve.

Volver� enseguida.

Una vez que el port�n se cierre tras nosotros,

no lo sub�is sin una orden m�a.

Las condiciones para andar empeoran por momentos.

Permanece atento a cualquier se�al de traici�n.

Rezo para que lo intenten.

Si Heracleo y sus hombres,

demuestran andar cortos de honor...

Matadlos donde est�n.

�Abrid el port�n!

Cilicios, por su aspecto.

�Por qu� atracar�n fuera de Sinuesa?

Para buscar una alianza.

Spartacus demuestra ser un est�pido

si se arriesga a pactar con esa gente.

Son ladrones de semejante naturaleza.

Y si llegan a un acuerdo

evitar�a que mi padre

pudiera matar a los rebeldes de hambre.

Algo que no dejar� que ocurra.

Mummius,

prepara a tus hombres para avanzar.

�Avanzar?

Obedece la puta orden.

Tiberius, tu padre dio la orden estricta

de no atacar a Spartacus.

Mi padre desea a un lobo en la batalla,

no a un perro bien entrenado.

Y esta noche le honrar�

con sangre y muerte.

Estamos demasiado expuestos.

Spartacus y sus hombres lo est�n m�s,

fuera de los muros de su ciudad.

Est�n saliendo por el port�n.

Solo a mi se�al.

No quiero darle motivo para que dude de mis intenciones.

Nasir, �qu� ves?

Mierda y meados.

Est�n muy lejos en la oscuridad.

�Qu� dice?

El romano que tu hombre hizo luchar se ha ido.

�Ulpianus?

Con su gorda esposa y otros encadenados a �l.

Debemos registrar la ciudad...

No. Quedaos aqu�.

Podr�a ser una distracci�n,

para alejarnos del port�n.

�A d�nde vas?

�No apartes la vista del objetivo!

Tu precio.

Como acordamos.

Disculpas, no pretendo ofender,

aun as�...

�brelo.

Eres un hombre de palabra.

Algo muy raro en un mundo como este.

M�s raro a�n,

conocer a uno igual.

Castus. Adherbal.

Entregad a nuestros hermanos lo que se les debe.

�Dejas la ciudad?

�Sin pronunciar palabras de despedida?

Ya he dicho todo lo que importa.

Si los tratos con los cilianos terminan como se espera,

comprar� un pasaje lejos de tu maldita presencia.

�Lo comprar�s tambi�n para tus amigos?

�Amigos?

Dime d�nde est�n.

�Espera!

�No s� de lo que est�s hablando!

Hablo de los romanos.

Y de tu puta traici�n.

�Joder!

�Quieres sangre?

Entonces, ven.

Y encuentra un reto mayor que

un simple panadero

encadenado.

�Esto,

esto es todo lo que ofreces?

�Que se jodan los dioses, no!

Una simple muestra para tu aprobaci�n.

El resto se encuentra a bordo de mis naves,

una carga excesiva para trasladar en esquife.

Ahora que el pago ha sido recibido,

navegar� hasta el puerto...

Ese no fue el acuerdo.

Disculpas,

si te llev� a confusi�n.

A la mierda tus disculpas.

�Quietos!

�Qu� est�s pensando?

Que yo soy el est�pido.

Por confiar en un hombre sin honor.

Entonces quiz�s el momento ha llegado.

Para que nosotros...

sigamos cada uno nuestro camino...

�Hemos sido traicionados!

�No ha sido por mi mano!

�Putos piratas!

�Avanzad!

�Romanos!

�D�nde co�o est� Mummius?

�Joder!

He tenido mi parte...

de hombres como t�...

�Mummius?

�Spartacus!

�Vienen m�s!

Spartacus...

�Atacad!

�Testudo!

�Cargad!

�Fuego!

��No te advert� de mi puto alcance?!

�Te advert�!

�S�!

�Mantened la posici�n!

�Retirada!

�Mantened la puta posici�n!

�Retirada!

�Retirada!

�Totus!

Debemos retirarnos.

No.

�No ver� tu ca�da!

�Tras ellos!

�D�jalos ir!

�Debemos regresar a la ciudad!

�Ahora!

�Retirada!

�Qu� piensas ahora, rey Spartacus?

Coge el dinero.

Y lleva tus barcos a puerto.

�Venid!

�Nos vamos!

Pens� que hab�as partido de este mundo.

No ser� tan f�cil separarme de tus brazos.

Intent� acudir en tu ayuda.

Nemetes y sus mierdas no quer�an abrir el port�n.

Si hubieran penetrado el port�n,

habr�an muerto m�s.

Solo sigui� las �rdenes.

Desconcierta por qu� los romanos

atacaron con tan pocos hombres,

liderados por un cr�o.

No tiene sentido.

La respuesta yace entre los muertos.

Y aquellos a los que err�neamente llamamos amigos.

Me atac�,

cuando le hice preguntas sobre ayudar a Ulpianus

y a los otros a escapar.

No ten�as elecci�n.

�Echar�a una mano para tomar la ciudad,

solo para arriesgar la vida con ese intento?

Trat� de convertir el vil barro,

en algo de valor.

Hay asuntos de mayor importancia.

Registremos la ciudad para buscar a Ulpianus y a los otros.

No quiero tener romanos tramando bajo nuestros pies,

o buscando un da�o mayor.

Gracias.

Hay m�s aqu�.

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