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Original subtitles

LA SUPERTESTIGO

Con cuidado, con cuidado.

Un poco mas... as�, as�.

Bien, bien... as�, as�.

Despacio, despacio.

M�s... m�s todav�a.

No toqu�is, no toqu�is.

Ya puedes aflojar.

�Has visto? Est� abierto.

Bueno, ya est� bien. Desn�date.

Y m�tete a la cama.

No puedo, estoy de servicio.

Polic�a.

Con la cara es suficiente.

�Qu� he hecho?

Nada. El comisario tiene que hacerte unas preguntas muy f�ciles.

�A esta hora?

El comisario es muy madrugador, vamos, date prisa.

Por favor... y no me tutee.

No es una ofensa, yo tuteo hasta a m� padre.

Este eres t�, �tambi�n has trabajado de actor?

Qu� actor, hac�a de maniqu�. De modelo, modelo de calzado.

Me llamaban Piececito de oro. Y Mocas�n.

- �Y a qu� debo el honor? - �Vives solo aqu�?

�Es que no lo sabe? Vivo con mi chica.

- Tiziana Meloni. - S�.

�Caramba! �Eres un ciempi�s?

Si Tiziana hace de prostituta, yo no tengo nada que objetar.

Es m�s, soy contrario a eso por principios.

Se lo digo siempre, "�Por qu� vas a trabajar?"

"Conmigo no te falta nada, qu�date en casa."

No, ella insiste, dice que una mujer se aburre en casa...

...y que tiene que desarrollar su propia personalidad.

As� que la dejo trabajar.

- �Por qu�? �Han venido por ella? - Te lo dir� el comisario.

S�, Tiziana y yo somos novios. Bueno, vivimos juntos.

Pero cada uno tiene su vida. Ella hace su trabajo y yo el m�o.

�En qu� trabajo? Me encargo de colocar a las chicas de servicio.

Es mejor aclararlo enseguida, porque con lo que hace Tiziana...

...es f�cil equivocarse conmigo.

Y pensar que yo no sab�a que Tiziana fuese una ramera.

Me hab�a dicho que trabajaba en el guardarropas de una sala de fiestas.

Y la verdad que cuando me enter� me sent� muy mal.

Pero "�Por qu� Tiziana? �Por qu�?", le dije. "Es culpa de la sociedad", me contest�.

Y si es culpa de la sociedad, no es culpa m�a.

Y cuando esta noche no la has visto llegar, �no te has preocupado?

No, ocurre a menudo. Se queda con una amiga... o con un cliente.

�ltimamente sal�a bastante con un enano.

Se la llevaba a casa y luego la hac�a vestir de Blancanieves.

�Por qu�, le ha pasado algo?

�Le ha pasado algo a Tiziana? �D�game!

No, no, Tiziana... no es posible, no, no. �No es verdad! �No es verdad!... No.

�Detente!

- �Su�ltala! - �D�jeme!

�Bueno, basta ya!

�Qu� pensabas? �Que era una broma? Trata de calmarte.

�Por qu�? �Por qu�? Era tan buena chica. Su casa y su trabajo.

De acuerdo, su trabajo puede ser discutible...

...no todas nacen para ser asistente social.

Adem�s, incluso esas, a veces...

�Qui�n ha sido? �Quiero saber qui�n ha sido!

Es lo que queremos saber nosotros.

�Me permite?

Es para secarme una mancha de tinta.

Si se llamaba Marino Bottecchia, no lo s�.

Nosotras lo llam�bamos Mocas�n, por la man�a con los zapatos.

Recuerdo un d�a, la pobre Tiziana hizo que un cliente le diera sus zapatos en vez de dinero.

Porque eran muy raros y Marino no los ten�a en su colecci�n.

Era bueno, un buen cristiano.

No le pegaba nunca.

Recuerdo que un d�a, le pinch� un pecho...

...usted me perdone, con un tenedor pero le pidi� disculpas.

No, Mocas�n, no es un chulo en absoluto. Ni siquiera est� fichado.

Va siempre muy compuesto...

...las camisas planchadas y los zapatos limpios.

No es un tipo pendenciero, ni mucho menos camorrista.

A veces le han atizado...

...le han detenido en alguna ocasi�n...

...pero nunca ha robado nada a nadie.

Hace dos semanas, habl�bamos de una que se suicid� con barbit�ricos.

Tiziana me dijo "Me alegro por ella, ojal� tuviera yo su valor. "

Por eso pienso que Tiziana se ha suicidado.

�No, no es verdad! �Me la han matado!

�Era m�a! �Solamente m�a!

No, los clientes no cuentan.

Comisario, tiene usted que encontrar al asesino.

�Quiero saber qui�n ha sido...!

Vamos, vamos... M�s r�pido, ni�os.

- Se hace tarde. - Eh, �devu�lvemelo!

Devu�lvele el sombrero al se�or.

�Amintore! Pide perd�n.

Perd�nelos, son ni�os.

��teles las manos, no la barriga!

�Eso es! �Eso! �Muy bien!

Aqu� os divertir�is mucho. Muy bien.

- Puede agarrar esto un momento. - Yo, de verdad...

Tengo que decirle algo muy urgente al comisario.

Usted est� al servicio de los ciudadanos.

Est�n muy bien educados, y no le causar�n ninguna molestia.

- Ah s�, tendr�a que lavarles las manos, se han ensuciado. -�Tambi�n?

�Qu� hac�is ahora? Quietos, por favor.

�Quietos!

Es �l. El asesino es �l.

Deje que nosotros lo digamos.

S�, pero es �l.

- Vayamos por orden. - Como quiera.

�Usted conoce a ese hombre?

No. No lo conozco.

Solo lo he visto una vez, por casualidad.

Pero ha sido suficiente.

�Suficiente en qu� sentido?

Quiero decir que estaba en el lugar del delito...

...el viernes por la noche a las 23:40. - �Usted le vio?

Claro que le vi. Le vi con los faros de mi utilitario.

- �Los faros? - Los faros del coche, Sr. Comisario.

Mire, se estaba limpiando el polvo de los zapatos con un pa�uelo cuando yo, �zas!

Le ilumin� de lleno la cara.

Tiene un rostro que no se olvida. Y una mirada sombr�a.

Y cuando volv�a a casa pensaba para m�:

"F�jate qu� cara de asesino tiene ese."

Y en efecto, no me equivocaba, Sr. Comisario, era un asesino.

Todo eso de noche.

- �No le parece demasiado? �Fuma? - No.

Tengo mucho calor. Disculpe.

Demasiado. Perdone, pero usted no sabe.

Un d�a, con las luces de cruce del coche...

...encontr� una perlita que hab�a perdido en la Piazza Venezia.

As� que tiene usted un colegio de ni�os, �no?

S�, una especie de guarder�a. Privada.

Tambi�n pongo inyecciones a domicilio. Solo a mujeres.

- Bien. Cu�nteme todo lo que hizo la noche del viernes. -Con mucho gusto.

Hab�a ido a la boda de una �ntima amiga m�a...

...y como me quedaba un poco de tiempo libre...

...decid� ir al cine, al Rex.

Como le dec�a, Sr. Juez, la noche del viernes...

..yo estaba en Ostia, con mi amigo Pasquale.

S�, pero del restaurante donde cenasteis, salisteis a las 23.

�Qu� hicisteis despu�s?

Luego fuimos... a la playa a ver los peces muertos.

Hab�a corrido la voz de que la aver�a de un petrolero...

...hab�a causado la muerte de un mont�n de peces.

Y entonces nos dijimos, pues vamos a verlos.

- �Y hab�a? - �Qu�? -Peces muertos.

No. Estuvimos andando casi una hora, fuimos hasta Torveglianico.

- Pero de peces muertos, ni sombra. - �Y hablasteis con alguien?

Con la due�a del restaurante El Corsario...

...donde hab�amos ido a comer pescado vivo, bueno, fresco quiero decir.

Comprendo, eso antes de las 23, pero �y despu�s?

�Despu�s? Despu�s regresamos, pero no vimos nada de particular.

S�, alg�n grupito aqu� � all�, a lo lejos.

Una parejita que hac�a el amor dentro del coche.

Pero no nos paramos a mirarlos, somos unos caballeros.

- �El nombre del restaurante? - El Corsario.

Perdone �pero ha de escribirlo usted?

En este tribunal, solo hay tres mecan�grafos. �Qu� quiere que haga?

S� me permite puedo echarle una mano, yo escribo m�s deprisa y acabaremos antes.

�El nombre de la due�a del restaurante?

Confirmo cuanto he dicho y declarado ante el Sr. Comisario.

Est� bien, �d�nde nos hab�amos quedado?

Ah, el d�a. Veamos... El d�a 12 de abril del a�o...

- �Es �l! - �Qui�n es �l?

El individuo que vi el viernes por la noche, en el lugar del delito a las 23:40.

Pero �qu� lugar del delito y qu� 23:40?

Sr. Juez, me parece que est� todo perfectamente puntualizado.

El viernes fui a comer pescado a Ostia.

No, usted no estaba en Ostia, estaba en la Via Manfredini...

...estaba limpi�ndose un zapato, en el borde de la acera.

�Pero qu� dice? Esta se�ora est� loca.

En el borde de la acera, limpi�ndome un zapato. �Pero qu� dice?

Procuremos prestar atenci�n a los errores judiciales.

Esos zapatos, Sr. Juez.

Blancos y negros... blancos y negros con agujeritos...

Pero si yo tengo 10 pares de zapatos de este tipo.

Son de piel de vaca inglesa, modelo pichoncito bicolor.

Adem�s no soy el �nico que lleva zapatos as�.

No, a m� no me enga�a.

A ver, ens��ele al Sr. Juez...

...el pa�uelo que lleva en el bolsillo. - �Bolsillo? �Cu�l?

�Esta es la prueba!

Este pa�uelo lo llevaba la noche del delito.

Pero no la corbata. �Algo m�s?

Tenga. Lo siento.

Entonces pongamos: "En presencia de Bottecchia...

..."la testigo confirma toda su declaraci�n"...

.."y reconoce en el sujeto a la persona vista en el lugar del delito. "

El presidente de la rep�blica...

...ha enviado un telegrama de condolencia a la familia de la v�ctima.

Todav�a se habla de Isolina Pant�, la principal testigo...

...del proceso contra Marino Bottecchia...

...se declara v�ctima de una an�nima maquinaci�n contra su persona.

Esto es lo que ha contestado a nuestro periodista que la ha entrevistado.

Soy Isolina Pant�...

...dirijo una peque�a guarder�a privada...

...como ven es modesta, pero eficiente.

Desde hace cuatro d�as, las madres no me traen a sus hijos.

- �Tal vez tengan gripe? - No es verdad, no lo creo.

Porque estoy segura de que ha habido amenazas.

Varias madres han sido asaltadas por desconocidos.

Est� bien claro que van en contra de m�...

...porque yo he hecho que acusaran a Marino Bottecchia.

Yo pido a las madres, que tengan m�s valor, y que traigan a los ni�os de nuevo a la guarder�a.

Si no, no sabr� qu� hacer.

Y que recuerden que he obrado de acuerdo con mi deber de ciudadana.

Por mi cuenta y riesgo. Y sin...y sin...

...y sin mala intenci�n. �Por amor a la justicia!

Y no me dejar�... no me dejar� intimidar por ninguna amenaza.

"Son las cuatro y media...

- Qu�date quieto. -Anda, ven aqu�. - No, estoy viendo la televisi�n.

- T� siempre est�s viendo la televisi�n. - Y t� no piensas en otra cosa.

- Anda, que te voy a ense�ar algo mejor que la televisi�n. - D�jame, que me dan temblores.

Oye, vuelve a casa o te mato de una paliza.

�Rodolfo!

�Rodolfo!

Ninguna duda Sr. Presidente, lo juro y lo re-juro.

Es un hombre maligno, Sr. Presidente, un hombre maligno...

...que ha vivido a costa de una pobre chica de provincias como yo.

Lea los peri�dicos, ver� que cada d�a, tres mujeres, son asesinadas brutalmente por hombres as�.

Son hermanas, madres, hijas...

No, Sr. Presidente, es una ex monja expulsada del convento de las Siervas de Mar�a.

Ni siquiera serv�a para monja.

- Dios m�o, qu� mal me encuentro. - No es verdad, juro que no es verdad.

Porque me encerraron en un convento, pero me escap� con un hombre...

...que me parec�a hermoso de cuerpo y alma.

�Cuidado, Sr. Presidente!

Aj�, un embaucador, un sinverg�enza mucho peor que yo.

- Mejor un embaucador que un asesino. - �Asesino yo? Me desmayo.

Es todo mentira, Sr. Presidente.

Lo hace para conmoverme, conozco esos trucos.

Yo tambi�n me siento mal, pero no me desmayo.

�Qu� ocurre?

Esto cada d�a se pone m�s peligroso.

Ma�ana digo que estoy enfermo y me quedo c�modamente en casa, quien me mandar� a m�...

C�llese... pero si estaba enamorada de Robert Kennedy.

Esta bien, es verdad, pero nunca he hablado de ello.

Era s�lo un amor plat�nico.

Y aprovecho la ocasi�n para maldecir a los asesinos de los hermanos Kennedy.

Y cuidado, ese Marino Bottecchia podr�a haber tenido algo que ver.

- Hablemos de ello, Sr. Presidente. - �Yo?

Maldigo a todos los hombres, Sr. Presidente. A todos los asesinos, a todos los que han matado.

�Abajo las bigotudas! �Abajo el Ej�rcito de Salvaci�n!

�Y vivan las putas!

En nombre del pueblo Italiano... el acusado Marino Bottecchia...

...es culpable de homicidio voluntario.

�Ha visto, Sr. Presidente?

Por lo que se le condena a 20 a�os...

...6 meses y 12 d�as de reclusi�n.

�Veinte a�os de condena por indicios graves!

Ni siquiera ten�an pruebas, s�lo indicios graves. �Veinte a�os!

Yo tengo testigos, tengo coartada. Es igual, est�n llenos de prejuicios y hacen caso...

...a la declaraci�n de esa bigotuda hija de Mar�a, que ojal� reventase...

... un mal dolor de vientre. - �Quieres dejarme dormir!

�Y t� quieres dormir!

Afortunado t� que duermes, yo tengo que estar aqu� 20 a�os...

...as� que al menos d�jame hablar.

Si no duermes, los 20 a�os te parecer�n 40, �eh?

�Qui�n nos ha enviado a este t�o?

�Lo he visto! �Es �l! Lo he reconocido por los zapatos.

�Pero qu� zapatos, es qu� los zapatos de piel de vaca inglesa s�lo los llevo yo?

�Maldita sea la muy zorra!

Si alguien no le da r�pidamente un buen golpe...

..se convertir� en un peligro p�blico para la sociedad.

- Le pegar� un tiro. - La mejor venganza es el perd�n.

Pero si no me dejas dormir te incrustar� los barrotes.

No sabes que para poder dormir tranquilo, he tenido que matar a mi mujer.

- Veinte a�os... -�Bottecchia! Si no te callas, te meter� en una celda de castigo.

- �S�, se�or! -�Ojal�! - �B�same el culo!

�Me permite?

�A qu� piso va?

�Yo? Pues realmente no s�, al... tercero... me parece.

�Isolina! Me tienes que contar un mont�n de cosas, y tengo un regalo.

- S�, s�. - �Qu� te pasa, pareces asustada?

Ha sido algo terrible, terrible.

He subido con un hombre y c�mo me miraba.

�No sabes que en Mil�n, violan a las mujeres en los ascensores?

- �Qu� afortunadas! - �S�!

Sent�a su aliento, aqu�.

- Ten�a palpitaciones. - No exageres.

Y cuanto m�s me alejaba, m�s se acercaba �l.

Ten�a un aire furtivo. Yo reconozco bien esos tipos.

Te desnudan con la mirada.

- �Iba al piso de arriba? - S�.

�Era un joven moreno, de unos 35 a�os, bastante alto?

No sabr�a decirlo, ni siquiera lo he mirado.

Solo s� que llevaba un jersey negro, cintur�n...

..un bolsito, una peca...

...un anillo en el dedo me�ique y un brazalete con el signo de escorpi�n.

Tambi�n tienes miedo de esos, hija m�a.

Los vecinos lo llamamos "Mariquita".

Ven y t�mate algo.

�Mariquita?

Tienes una imaginaci�n, que t� ves negro, incluso lo blanco.

A prop�sito... �qu� es todo ese asunto de los peri�dicos?

La supertestigo y ese esc�ndalo.

- �Qu� ha ocurrido? - Nada.

He enviado a la c�rcel... a un malvado.

Pues por la fotograf�a, me parec�a un hombre interesante.

Vaya ojos...

- �Qui�n? - Pues �l, el asesino.

No me he fijado.

Ves lo diferente que somos t� y yo.

A uno as�, yo no lo hubiese acusado.

Yo, s�. Ante la verdad, no me fijo en la cara de nadie.

Adem�s, te dir� una cosa...

Cuando un hombre vive como vive �l...

Bueno. Cuando es feo por dentro...

...quiere decir, que tambi�n lo es por fuera.

No me convences. Las personas buenas son muy aburridas...

En cambio �l... �C�mo se llama?

Marino Bottecchia.

Escucha, yo a ese Bottechia...

Ahora no, porque me he casado hace poco, pero bueno...

En cambio t�, chas, lo haces condenar.

�Pero, c�mo es que te viste mezclada en eso?

Por casualidad, el destino.

Qu� curioso, fue precisamente la noche del d�a de tu boda.

- Aquel viernes. - No, yo me cas� el jueves.

Lo ves, ni siquiera t� te acuerdas. Era viernes.

Pero no, era jueves. Imag�nate a Carlos...

...con lo supersticioso que es, c�mo se iba a casar en viernes. Espera.

Perdona. Mira, aqu� est�.

12 de abril. El 12 de abril era jueves.

Pero no... eso no es posible.

Disculpa, pero piensa.

Si est� clar�simo.

Si te hubieras casado en jueves, Marino Bottecchia ser�a inocente, �no?

�Entonces qu� hacen los tribunales? �Tambi�n ellos se equivocan?

�Por qu� han tenido que condenarle? Dime, �por qu�?

�Me das un vaso de agua?

�Qu� he hecho? Dios m�o.

�Y ahora qu� voy a hacer?

Le... �le pido perd�n?

�Y c�mo le voy a pedir perd�n por 20 a�os?

�Qu� haces bestia, es que no me has visto?

- �No pretender�s tener raz�n! - Yo tengo preferencia.

�No ves lo que me has hecho!

Suerte que la se�orita lo ha visto todo.

Yo no vi nada, no estaba aqu�.

No prestaba atenci�n, no, no, no, no.

- Ven�a por la derecha. - �Qu� derecha!

PENAL JUDICIAL

�Podr�a hacerme un favor?

Me urge hablar con un detenido, es important�simo.

- �A estas horas? �Y qu� le tiene que decir? - Debo decirle que es inocente.

Si es inocente �l ya lo sabe �no?

S�, pero era yo la que no lo sab�a.

Estupendo, ahora lo saben los dos.

Escuche, �de verdad que no hay alguna forma de verlo?

S�lo un minuto, me basta con un minuto. �Comprende?

- Lo siento. - Ay�deme.

Mire, si quiere puede llamarle por tel�fono.

Oiga, �pretende tomarme el pelo?

No, lo digo en serio.

- �Y c�mo? - Desde el muro de Gianicolo.

�Aldo! �Pienso siempre en ti!

�Ma�ana ir� a verte a la hora de visita!

�Marcello, est� en el campo!

�Dice que te ama!

�Flavio, la peque�a est� bien!

�Mario!

�No te preocupes!

�El hijo es tuyo!

�Esperamos que salgas pronto!

�Te quiero!

�El abogado se ha tragado todo el dinero!

�No te preocupes, ahora te dar�n el indulto!

�Marino!

�Ac�gete al art�culo 452!

�Marino!

�Bottecchia!

�A qui�n buscas?

Yo... Busco...

A Marino Bottecchia.

Tercer pasillo, celda N� 15.

�Gigi!

15 del 3�.

�15 del 3�!

�Bottecchia!

�Me oyes?

�C�mo te llamas?

Me llamo Isolina. Tengo que decirle una cosa muy importante.

�Aqu� est� Isolina!

�Tiene que decirte una cosa muy importante!

Que tengo la prueba de su inocencia. �Qu� es lo que debo hacer?

�Tiene la prueba de tu inocencia! �Qu� es lo que debe hacer?

�Irse a tomar por culo!

�Responde bien, no digas palabrotas!

Ya ha respondido...

�Ya te vas y no me das nada?

�Pero es que para ir ad�nde me ha enviado, encima tengo que pagar?

Compadre, "no ha sonado la trompeta"...

- Por favor, pase. - No, no, gracias.

Necesitar�a hablar un momento con el juez Bonotti.

La verdad es que no quisiera molestarle,

pero es algo muy urgente.

Si fuese usted tan amable...

Mire, es aquel se�or que est� en aquella mesa comiendo lasa�a al horno.

- Son �oquis a la romana. - �Ah, s�?

Bueno, es aqu�l que est� con la se�ora del vestido rojo.

Es se�orita. Voy a avisarle.

- Tenga, camarero es usted muy amable... - No, gracias. Soy el propietario.

El propietario...

- Lo siento. - �Se lo ha explicado?

S�, pero no puede atenderla.

El hombre entra en la habitaci�n, ve a su mujer en la cama con el mayordomo y dice:

- "Perd�n, no quer�a molestarle". - Se�or Juez.

�Y sab�is el del capit�n indio?

�Se�or juez! �Se acuerda de m�?

Mire no, y no tengo ninguna intenci�n de forzar la memoria.

S�, pero se trata de algo muy importante. Important�simo.

�Se acuerda del proceso Bottecchia?

Mire, se�orita, yo por la noche no me acuerdo de nada.

Si quiere discutir cuestiones de trabajo, venga ma�ana a mi despacho y hablamos.

Adi�s, se�orita...

Pant�. Isolina Pant�.

Testigo principal del proceso Bottecchia. Con permiso.

Se�or juez, �se acuerda cuando yo dec�a:

"Es �l, juro que es �l?"

Pues bien, no era �l.

Bueno, s� que era �l, pero no era viernes.

Era jueves, como hoy que comen �oquis.

Si me los deja comer...

�Pero c�mo es posible, como se puede seguir comiendo,

sabiendo que hay un inocente en la c�rcel?

Tiene que hacer algo.

- Se�or juez, ay�deme... - Escuche, se�orita, - ...haga algo.

si el tal Bottecchia es inocente, como usted dice,

tendr� todas las posibilidades de demostrarlo en la apelaci�n, �no?

- �Y cu�ndo ser� la apelaci�n? - �C�mo quiere que lo sepa?

Venga ma�ana por la ma�ana a mi despacho y veremos qu� se puede hacer.

Y ahora, se�orita,

o qu�dese a cenar con nosotros, o sea amable y d�jenos terminar.

Entonces hemos dicho:

absuelto del delito de homicidio voluntario por falta de pruebas, �verdad?

Pero es culpable de delitos menores, �verdad?

A saber:

favorecer la prostituci�n,

por haber permitido, verdad, algunos coloquios �ntimos en su propia casa.

Instigaci�n a la prostituci�n,

por haber inducido a algunas chicas,

entre ellas a una menor, al comercio il�cito.

Tercero: explotaci�n de la prostituci�n

por haber aceptado y exigido dinero de algunas chicas protegidas por �l, �verdad?

As� que por el primer delito, verdad, Bottecchia es condenado

a exactamente un a�o y medio y 100 mil liras de multa,

menos las atenuantes generales equivalentes a 1/3 de la pena, �verdad?

Por el segundo en cambio,

es condenado a 2 a�os y 2 meses, m�s las agravantes por corrupci�n de menores,

menos las atenuantes generales, �verdad?

Por el tercero, 3 a�os y 5 meses menos las atenuantes generales.

As� que, hagamos el c�lculo y procuremos ser precisos, �verdad?

Como c�lculo es un poco complicado.

Carlozzi, no estamos en la escuela, �verdad?

Carlozzi, no copie.

Comendador, no se preocupe usted, he hablado con personas influyentes

y saldr� pronto de aqu�.

Esto no es justo, se�or Alcalde.

Usted tendr�a que disfrutar de la inmunidad como los diputados.

Se�or magistrado, se me rompe el coraz�n

al ver a una persona como usted en este ambiente.

He sido v�ctima de una conspiraci�n, de todos modos, tengo esperanzas.

No se olvidar�n de m�. La verdad es que no s� a d�nde iremos a parar.

Todo son montajes. Los ni�os estaban estupendamente,

...recib�an un trato correct�simo. - S�, comendador, lo s�.

He sabido... que lo enviaban fuera de Roma... y entonces...

�Y entonces qu�?

- �Me sigue odiando? - No, por favor...

Ha hecho que me condenen a 4 a�os, y ha estado a punto de que fuera para toda la vida

�Por qu� tendr�a que odiarla?

Mire, cuando la veo a usted es como si me dieran tres patadas en el est�mago.

�Tiene que cumplir cuatro a�os?

�Tres, porque uno ya ha pasado!

Comparados con 20...

Tres pasan deprisa.

Pasan deprisa en la Riviera, aqu� no.

Pero en la Riviera el agua est� contaminada.

Oiga, la c�rcel ya es suficiente fastidio sin su presencia.

- D�jeme en paz. - No, escuche, por favor...

S�lo dos palabras.

Lo siento.

Se encuentra muy mal aqu�, �verdad?

No, �pero qu� dice? Aqu� se est� estupendamente.

Sabe que est� mucho mejor sin bigote.

�Ah, s�?

S�, tiene un aire m�s... M�s limpio.

No, no, se lo ruego, por favor.

Estoy aqu� para ayudarle.

No quiero nada de usted.

Qu� raro, cre�a que su especialidad era aceptar regalos de las mujeres.

- �Qu� me ha tra�do? - Libros.

Los he dejado en la porter�a, se los dar�n luego.

Matem�ticas, trigonometr�a,

arquitectura, y los di�logos de Plat�n.

�No sabe que hay un pastor sardo analfabeto,

que despu�s de20 a�os de c�rcel los conoce de memoria?

�Cu�ndo los hubiera podido leer si no llega a estar en la c�rcel?

Nunca.

En cambio, ya que est� aqu�,

estudiando, le pasar�a el tiempo en un soplo.

Y en tres a�os, se encontrar�a con un t�tulo de ge�metra.

As�, cuando salga,

podr� empezar una nueva vida.

Claro que tres a�os, es poco para un t�tulo universitario.

Necesita al menos cinco.

Bueno, todo es cuesti�n de que usted me recomiende.

- �Tal vez preferir�a contabilidad? - No, contables ya hay muchos.

S�lo aqu� dentro hay cuatro,

adem�s hay dos ingenieros, un abogado, un dentista.

�Tambi�n hay gente as�?

S�, pero tambi�n hay de otra clase de gente.

En mi celda, por ejemplo, hay un analfabeto

que quem� con gasolina a su mujer y su cu�ada.

- Una cerilla, y 30 a�os. - �Qu� horror!

Qu� se cre�a, que me pondr�an con la hija del director, �eh?

Con sus antecedentes, eso no lo pensaba.

Menos mal.

Bueno, d�game qu� puedo hacer por usted. Se lo ruego.

Por favor.

Mire, si realmente quiere hacer algo por m� tr�igame dos cepillos para los zapatos.

- S�. -Marca Solitex. - S�.

- Pelo blando. - Est� bien.

- Y dos cajas de bet�n, una blanca y una negra. - S�.

- Marca Londres. - S�. -Inglesa.

- An�telo, si no se le olvidar�. - No, tengo buena memoria.

- Es mejor que lo anote. - No, lo recordar�.

- Y un tubo de gomina argentina para el pelo. -S�, de acuerdo.

- �Pero como hago para tra�rselo si lo trasladan? -�Ah, s�!

�Y ad�nde lo mandan?

A Puerto Feliz.

A Puerto Feliz...

es un bonito nombre.

Por eso voy realmente encantado.

Perd�neme. Si me perdona ir� a verle tambi�n a Puerto Feliz.

- �Con los cepillos y el bet�n? - S�, con el bet�n y los cepillos.

- Dos camisetas de algod�n. - Dos camisetas de algod�n.

Y fruta confitada.

- �Caja peque�a? - Caja grande.

- Muy bien. - Eso es.

- Pero, �somos amigos? - Pues claro.

- �Entonces podemos tutearnos? - Porqu� no.

Y ya que nos tuteamos, tr�eme tambi�n dos cartones americanos con filtro.

- Paquete blando. - Gracias.

De nada. Cuando se puede hacer algo por una amiga...

Adi�s.

Perdone, �a qui�n tiene usted en la penitenciar�a? �A su marido?

A un conocido.

Estoy segura de que es inocente. �Sabe lo que le digo?

La c�rcel est� llena de inocentes,

y mi hijo es el m�s inocente de todos. Es puro como el agua.

Los culpables son los que se aprovechan de la situaci�n,

y luego se van rascando la barriga por ah�. Son ellos los que huelen a delito.

- �Cu�ntos a�os tiene que cumplir su hijo? - Doce.

Todo porque se han aprovechado de su pasi�n por los coches.

En cuanto ve un coche le viene el impulso de conducir,

de dar una vuelta.

Los otros en cambio, los que le rodeaban, abusaban de sus impulsos, �comprende?,

y vend�an los coches.

�Y cu�ntas veces ha tenido este impulso?

Pues... unas 150.

Yo no digo que sean pocas, todos tenemos impulsos, �no?

Yo por ejemplo, cuando estaba embarazada, com�a casta�as todo el d�a.

Afortunadamente

parece que aqu�, en la c�rcel, se ha hecho un amigo.

Y est� algo m�s tranquilo, se siente como en familia.

Se han hecho, muy, muy amigos, profundamente amigos. �Sabe usted?

Tanto es as�, que para navidad el otro le ha hecho un jersey.

Tiene manos de plata para labores femeninas.

Perdone, �tiene usted un lim�n?

S�.

Tenga.

Est� limpio, solo lo he mordido un poco.

Chupe, le sentar� bien. Chupe.

DIRECCI�N DE LA PENITENCIARIA

Mam�, estoy aqu�.

�Hola, Marina, cari�o!

�Hola!

�Dios m�o, qu� mal te ves!

Las camisetas,

la brillantina,

los dulces,

el bet�n,

almendrados,

desodorante...

y ya est�.

�Y los cepillos para los zapatos?

Los cepillos...

Dios m�o, se me ha olvidado.

Te lo dije un mont�n de veces, y vas y te olvidas de lo m�s importante.

- Voy enseguida al pueblo a comprarlas. - �A qu� pueblo?

�C�mo quieres que tengan aqu� cepillos para zapatos Solitex?

- Te aseguro que tengo muy buena memoria. -�S�?

Si algo te tienes que mirar es la memoria. Bueno, dej�moslo.

No he venido aqu� para que me insulten.

- Ahora mismo me marcho. - �Pero ad�nde vas? Espera. Si�ntate.

Eres muy susceptible.

Adem�s, ya sabes que "perro que ladra, no muerde".

Mira, me he dejado crecer esta u�a.

Como me cort� el bigote, algo ten�a que dejarme crecer.

- �Cu�ntas veces al d�a te lavas las manos? -Una.

No comprendo... aqu� no estamos en el colegio, �eh?

Pero un poco m�s de higiene no te vendr�a mal.

Te he tra�do toallitas de colonia.

- �Sabes c�mo se usan? - Las conozco.

Se abren as�, �ves? Y luego te limpias.

Oye, cu�ntame. Dime, �qu� hac�is durante todo el d�a?

- Expl�camelo. - �Qu� quieres que hagamos?

De d�a las horas pasan, y a veces conseguimos distraernos.

- Hacemos proyectos. - �Buenos? -S�...

- Delicado, �eh? - Vulgar...

Las noches s� que son un infierno. �son una jodienda?

�Buenas noches!

�A la cama!

C�ntanos una nana.

�Buenas noches, cabrones!

Esta vez no he olvidado nada.

El bet�n ingl�s de tres colores, junto al neutro.

Los cepillos Solitex que quer�as.

�Has tra�do algo m�s?

S�, masaje para despu�s de afeitarte.

Te la pones y te deja la piel suave. Es muy buena.

El chocolate,

el jersey de lana...

- Muy bien. ...y los peri�dicos.

�Sabes que me est� pasando una cosa extraordinaria?

Mira, en una semana he recibido siete cartas.

Una diaria, siempre de la misma persona. Una mujer.

- �Qui�n es? - Esta, esta de aqu�.

Es una maestra de Asolo, que ser� esta.

- �Y esta? - S�. No est� mal, �eh?

- Pero tiene un problema, mide 1'84 m. - Es muy mona.

Mira, nunca hab�a recibido cartas como estas. Te lo juro.

Por ejemplo hay una que empieza:

"Amo las flores aunque no tengan perfume".

Y un poco m�s abajo compara las flores con nosotros los presidiarios.

A m�, por ejemplo, me compara con un clavel.

- �Y t�? - �Yo, qu�?

- �T� le contestas? - Claro que le contesto.

Bueno, solo le he contestado una vez.

Pero quiz�s he hecho mal, �sabes?

S�, porque a esa pobre chica se le habr� subido a la cabeza.

Tal vez se haya hecho ilusiones...

Quiere que me case con ella.

�Casarte?

�Casarte? �Con lo que eres, con lo que has hecho?

�Y quiere casarse contigo?

Y t�, �has aceptado?

S�. Pero luego...

cuando me he encontrado solo,

con mis pensamientos por la noche...

he empezado a pensar en ti.

Cosas feas.

�Feas?

�De maneras...

...inconvenientes? - S�.

Has hecho mal.

�Te molesta?

No, no es que me moleste.

Es que ahora...

ya no tendr� valor para mirarte a la cara.

- Pero... �c�mo estaba? - �Cu�ndo?

Cuando pensabas en m� en tu camastro,

en la celda. �Estaba vestida?

�Desnuda?

�Desarreglada?

�Te das cuenta de lo que dices?

- Isolina. - �S�?

Est�bamos en un prado florido,

los dos abrazados sobre la hierba h�meda.

Hab�a luna llena.

- Yo te puse la mano... - �No, te lo ruego, Marino!

- �No quieres que contin�e? - �No, no!

Tal vez sea mejor. Perdona.

- Es que t� has abusado de m� sin mi consentimiento. -�Yo?

Porque... �t� has abusado de m�?

Lo ves...

�Pero c�mo te has atrevido?

- �Eh? - Ha sido so�ando.

�Pero t� qu� sabes de mi vida? �Qu� sabes de m�?

�Qu� haces, lloras?

No, no lloro. �Por qu� tendr�a que llorar?

�Vamos, luego!

- No, ahora. - Ya te lo dar� cuando lleguemos arriba.

�Menudo espect�culo!

�Qu� hermosa pareja de t�rtolos!

Rigoletto, el pr�ximo lo bailar� contigo.

Das m�s asco como mujer que como hombre.

Mira, est� celoso el ni�o.

�Mocas�n!

- Espera... �Qu� pasa? - Ven.

- Buenas noticias, �no? - "�Quieres casarte conmigo?"

Depende.

- La ha enviado la se�orita que viene a visitarte. -S�, s�. Lo s�.

- Bueno, �y no est�s contento? - Depende, ya te lo he dicho.

Si t� recibieras una nota as�, �estar�as contento?

Si me la escribieras t�, no.

�Muchachos, preparad el confeti!

Si es vuestra firme intenci�n contraer el sagrado v�nculo del matrimonio

expresad ante Dios y ante su iglesia vuestro consentimiento.

Marino Bottecchia, quieres tomar a Isolina Pant� como tu esposa

y prometes serle fiel en cualquier circunstancia,

en la felicidad y en la desgracia, con buena y con mala salud,

...y amarla y respetarla para toda la vida? - S�.

Isolina Pant�, �quieres tomar a Marino Bottecchia como tu esposo,

y prometes serle fiel en cualquier circunstancia, en la felicidad

y en la desgracia, con buena y con mala salud,

...y amarle y respetarle para toda la vida? - S�.

Que el se�or confirme en su bondad el consentimiento que hab�is manifestado

ante la iglesia y os colme de bendiciones.

Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.

Disculpe, empiezo de nuevo.

El se�or bendiga estos anillos que os entreg�is en se�al de amor y fidelidad.

Intercambiad los anillos.

Isolina, recibe este anillo en se�al de mi amor...

- De mi amor... - Y de mi fidelidad. -Fidelidad.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo.

Yo te doy este anillo en se�al de mi amor y de mi fidelidad.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo.

No le entra.

�D�nde se lo puedo poner? �En los otros dedos? �En el me�ique? �No?

�No hay nadie que tenga otro anillo?

�Vaya problema! �Qu� puedo hacer?

- Tenga, se�ora. - �Ah, gracias!

Te doy este anillo en se�al de amor y de fidelidad,

...en nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo... -Mire a su esposo.

Pascucci tiene una mano as� de grande...

- Muchas gracias, se�or director. - De nada, ha sido un placer.

- �Felicidades e hijos varones! - Gracias.

�Felicidades!

�Enhorabuena!

- �Felicidades! - Gracias.

Anda, ven. Vamos a ver los regalos.

Encima de la c�rcel, ahora la mujer...

- Tenga, se�ora, coja, est� muy rico. - C�metelo t�. �Toma!

�Felicidades, se�ora!

- �Enhorabuena, Marino! - Gracias, gracias.

�Son ustedes muy amables! �Ay!

Ella es muy guapa.

�Felicidades, Marino!

Aqu� est�n los regalos que me han hecho los compa�eros.

Esto es de Dr�cula.

- S�, Dr�cula. Lo llaman as�... - �Qu� amable!

porque negociaba con los donantes de sangre.

Esto es del asesino de Spoleto.

Y esto es de Mata Hari, el esp�a de la c�rcel.

- �Y esto? - Ah, s�...

- Es de Pascucci, el del anillo. - �Qu� bonito!

- �Le gusta, se�ora? - Es precioso.

Realmente, has hecho un trabajo fin�simo.

Se han portado todos maravillosamente. Gracias, muchas gracias.

- �Padre, mire! - �Aprendiste en la Ursulinas?

- �Felicidades! - Gracias.

Padre, �qu� hace usted aqu� tan apartado?

F�jese qu� bonito bordado me han hecho.

- Hacen verdaderas filigranas. Es incre�ble. - S�.

Bueno, �y no se acostumbra a besar a la novia?

Claro. Ande.

Si nos vieran...

Escuche, padre. Usted en su serm�n...

ha recordado que la mujer debe seguir al esposo adonde quiera que vaya.

En mi caso, �qu� hago? �Le sigo a la celda?

Si fuera por m�, naturalmente.

�C�mo?

En cuanto se pongan un poco excitados, los llevan dentro...

- �Me permite? - Toma, ll�vatelo.

Quer�a darle las gracias, se�or director, por la ceremonia, que ha sido muy bonita.

Por favor, no tiene importancia.

- Y tambi�n en nombre de mi esposa. - Felicidades. Es muy guapa.

Pero, �ahora qu� hacemos? Por desgracia...

�C�mo que qu� hacemos?

S�, los regalos, la fiesta, todo estupendo, �pero luego qu�, eh?

�Qu� quieres� �La mujer en la celda tambi�n? �Oh, vamos!

Te hemos preparado esta fiesta con todos tus compa�eros...

Ten�is la televisi�n, ten�is incluso los peri�dicos pol�ticos.

Lo ten�is todo.

No lo entiendo. �Qu� m�s quer�is?

Pues queremos evitar convertirnos todos en maricas.

- No. - �No es posible?

Un momento. Gracias, se�ora.

�Viva la novia! �Que Dios le d� mucha felicidad!

Se�ora, �qu� efecto le ha producido casarse y abandonar al marido sin un momento de intimidad?

Por una parte, me gustar�a mucho que Marino estuviera junto a m�,

me refiero al aspecto f�sico.

Pero por otro, tengo miedo. S�, tengo miedo de que un encuentro normal

rompiera la poes�a de nuestras relaciones.

Un momento.

Muy bien.

- Pero el cuerpo reclama su parte. - El cuerpo puede esperar.

Se�ora Bottecchia, �qu� piensa hacer ahora?

Pienso instalarme aqu� en la isla.

Digamos, �una especie de viaje de bodas en blanco?

Exacto.

�Qu� estar� haciendo la novia a estas horas, eh?

Con tantos pescadores como hay en la isla, no tendr� problemas.

No es una ramera como la tuya, �sabes?

Una santa. Mi mujer era una santa.

- Entonces, �por qu� la mataste? - Para enviarla al Para�so.

Apuesto a que all� tambi�n hace de ramera.

Si por lo menos hubieran permitido a la novia

pasar la noche en la celda con su esposo,

...nos hubi�ramos divertido todos. - Claro.

Como que me he casado para divertiros a vosotros.

�Es que si viviera aqu� contigo no nos la ceder�as?

Pagando, claro.

Tu eres el m�s joven, pero tambi�n el m�s cerdo.

�Es que te has ofendido? En el fondo es tu trabajo, �no?

Naturalmente. Es como pedirle al panadero

que te venda un trozo de pan.

Pues f�jate bien. Este pan me lo comer� yo todo.

S�, antes de que lo pruebes, se habr� puesto duro.

Mejor duro que ablandado por tus manazas.

Marino, soy toda tuya. �T�mame! Soy tu amante esposa.

Mira qu� cositas m�s ricas tengo.

�Sabes de qui�n son estas piernecitas?

- Son tuyas. - �Y esta linda boquita?

�Es tuya!

- �Y este hermoso busto? - �Es tuyo!

- �Y esta preciosidad? - �Es tuya!

No, es del camarero que me ha tra�do la naranjada a la habitaci�n del hotel.

No entiendo c�mo este hombre est� siempre de buen humor.

Huele que apesta, tiene joroba, le falta un ri��n,

est� en la c�rcel y a�n tiene ganas de re�r. �Incre�ble!

Sue�a con los angelitos, esposo m�o,

pero te recomiendo que no cometas acciones impuras.

Se te ha olvidado tomarte tu vaso de leche, cari�o.

Gracias, amor m�o.

�Maldito maric�n!

Siempre. Lo he deseado.

Y quiz�s hoy lo consiga.

Pero tengo miedo.

Ahora.

Me desnudo del todo.

S�, Marino, s�.

Y luego...

Despacito.

No me lo pidas todo.

De una vez.

�Cu�ntas cosas me dices, Marino!

Y ahora, �qu� debo hacer?

�Qu� me pides que haga?

- Hola. - Hola.

�C�mo has pasado esta primera noche?

- Mal. - Yo tambi�n.

Pero el cuerpo puede esperar, Marino.

Se lo he dicho tambi�n a los periodistas.

Ya es una suerte que podamos hablar aqu�.

�Felicidades, se�ora!

Gracias.

�Comprendes? No hay que dramatizar.

�Sabes una cosa?

Nosotros el viaje de novios lo hacemos igual.

- �Pero qu� viaje? - �Con la imaginaci�n, Marino!

Hazme caso, a m� nunca me falta imaginaci�n.

Haz lo mismo que yo...

As�, mira. Ya estamos en Venecia...

�En Venecia?

- Te lo ruego. - Cierra los ojos y ven conmigo.

�Marino! Estamos rodeados de palomas.

Palomas por todas partes y luego...

�Cierra los ojos!

Cierra los dos.

Tienes que cerrar los dos ojos.

�Ah, as�!

Ahora vamos recorriendo el Gran Canal,

luego la Plaza de San Marcos, y despu�s vamos a un bar a tomar un buen refresco.

�Ah, mira las palomas! �Qu� bonitas!

Yo dar�a uno de mis ojos por acostarme contigo. �Y t�?

- �Yo? �Yo qu�? - Digo que t� qu� dar�as.

Yo dar�a... Una pierna.

No, no nos hemos entendido. La pierna la necesito.

�Te imaginas que te encuentro en la cama con una sola pierna? No, ni hablar.

- Yo te quiero enterita. - �Cu�ndo ser� el momento?

Marino, hay que tener paciencia.

Est� bien, pero hasta entonces, dame algo para tener debajo de la almohada.

No s�, una fotograf�a...

Pero una fotograf�a un poco especial.

Pero y... �c�mo tiene que ser?

- En traje de ba�o. - No, por favor.

En traje de ba�o no. El traje de ba�o es la muerte del sexo.

Para eso ya miro las fotos de las revistas.

Tendr�as que hacerte unas fotograf�as un poco desenvueltas, un poco sexys.

Donde se vea y no se vea...

Donde se adivinen cosas entre sombras.

- �Est� el guardia ah� detr�s? - S�.

Aunque no se vea la cara, es igual.

�C�mo que es igual?

Bueno, es un decir. Me refiero a que, en el fondo,

de noche la cara no cuenta.

Pero Marino, si la cara no cuenta, �los besos d�nde los das?

Eh, donde caen.

�Y d�nde caen?

Marino, �qu� piensas hacer con esas fotograf�as?

�A�n est� ah� el guardia?

Se ha ido.

Isolina, t� no sabes lo que es la c�rcel.

Los hombres estamos haciendo equilibrios.

- Basta un resbal�n y, �zas! - �Qu� dices?

Con el paso del tiempo y con la abstinencia,

se da uno cuenta de que, al fin y al cabo, entre un hombre y una mujer

no hay una diferencia tan grande.

- �C�mo que no hay diferencia? - S�.

Puede ocurrir que tengas un compa�ero de celda

...que al mirarlo pienses que, en el fondo... - No.

En el fondo se parece a tu prima.

�No! Tienes que resistir.

�No, eso no! �No, eso no!

- No lo debes hacer. - J�rame que no lo har�s.

- J�ramelo. - Bueno...

- Por favor. - Est� bien, lo intentar�.

Pero t� tienes que ayudarme.

- S�. -Tienes que enviarme cuanto antes esas fotograf�as.

- Y, sobre todo, exageradas. Muy exageradas. -S�.

- �Has comprendido? - S�.

- No te importe pasarte. - Bueno.

- Est� un poco desinflada. - �Te gustan las gordas?

- �Me das nacionales? Si sabes que no fumo. -Prueba.

�Quieres probar t� tambi�n con Federica?

�Y qu� hago con una c�mara de aire?

La primera vez es raro, pero luego te aficionas.

Es como jugar al p�ker con el topo Gigio.

- �Me dejas entrar? - No, �por qu�? -Tengo naranjas.

Como m�nimo, un paquete de tabaco americano, y date prisa.

Un d�a ver�s, me cago en...

�Joder! �Qui�n invent� los filtros?

- �Quieres? - Gracias.

Toma.

Gracias. Lo esconde, porque si me lo ven, me lo quitan.

- �Qui�n? - El Beduino y sus compa�eros.

- Dales una hostia. - Saben que no soy capaz, y se aprovechan.

�Sabes por qu� me llaman Salom�?

Porque todas las noches me obligan a bailar desnudo.

- �Y bailas bien? - No.

Pero si no lo hago, el Beduino se saca el cuchillo.

Est� con cadena perpetua. No le importa matar.

Adem�s, tres me tienen sujeto y uno se divierte.

- Como con el cocinero chino. - �Con qui�n?

- D�jalo - Si fuera una chica guapa, lo comprender�a...

�Pero qu� tiene de divertido hacerlo conmigo?

- Para gustos, colores. - Es una humillaci�n, no aguanto m�s.

- Si se enteran mis hijos... - Los j�venes no se formalizan.

Es una verg�enza, un asco.

Poco a poco uno se acostumbra. Aqu�, es la ley.

No. Yo nunca. Es Beduino es un s�dico.

No solo se divierte, tambi�n me pega. Un d�a de estos le pondr� fin.

- Se lo contar� todo al alcaide. - Muy bien.

- As� se apunta �l, y son cuatro. - �Y qu� hago entonces?

Toma lecciones de baile.

Eso eso, as�. No, vu�lvete. Vu�lvete un poco.

�Quieta! �Qu� guapa!

Y ahora, desde este lado.

El muslo.

Dejemos que ese pobrecillo vea algo.

�Quieta! Muy bien.

�Muy quieta ahora!

Espera a que me tape un poco.

As�. M�s l�nguida, m�s l�nguida...

Estupendo.

Espera. Arr�glate esto...

As�.

�Eh! Falta una. La has cogido t�, �no?

Ten�a que haber ocho fotograf�as y s�lo hay siete.

- Vamos, d�mela enseguida. - �Pero de qu� hablas?

La fotograf�a que falta. �La has cogido t� s� o no?

Anda, d�mela.

- Te la dar� ma�ana por la ma�ana. - �Ah, s�?

�Y esta noche qu� har�s con mi mujer?

Anda vamos, d�mela.

- No se la dejar� ver a nadie. - Naturalmente.

No quiero que la fotograf�a de mi mujer d� la vuelta a la sala.

Si no fuese por m� esas fotos no podr�as tenerlas, as� que dame las gracias.

Aqu� est�, muchachos. Os he tra�do al Beduino.

A partir de ahora, ser�is cinco.

Sabi�ndolo tratar, no es tan malo. Basta un poco de amabilidad.

Creo que os har�is buenos amigos.

Pr�ncipe, si te propone hacer la danza del vientre, ni�gate.

Es peligroso.

- Yo tambi�n tengo cuchillo. - En todo caso, no durm�is en pelota.

Es curioso, padre, pero saber que est� en la c�rcel

me hace sentir m�s tranquila.

Le parecer� extra�o, pero es as�.

Entre �l y yo, est�n los muros, las rejas,

algo que nos une, pero que tambi�n nos separa.

Algo que no le permite llegar hasta m�,

tocarme,

...hacerme da�o. - Da�o, �en qu� sentido?

Da�o.

Eso que nos hacen los hombres cuando dan rienda suelta a sus instintos animales.

�Se refiere a la consumaci�n del matrimonio?

Es un da�o muy relativo.

De veras. Hay a quien no le disgusta.

Yo no quiero saberlo.

A m� me aterroriza.

Padre, �usted nunca ha sentido

atracci�n y repulsi�n por la misma cosa?

Ay...

Porque, f�jese, en m� hay dos mujeres.

Una desea el acto...

digamos material.

Y la otra lo rechaza.

Y me parece que la segunda es m�s fuerte

y m�s decidida que la primera.

Mire, yo, yo me siento desfallecer.

Cuando pienso que Marino saldr�

y querr� imponer sus derechos de hombre

sobre m�.

- �C�mo reaccionar� entonces? - �Ay, hija m�a!

- �Usted me comprende? - No, no comprendo nada.

Esc�cheme, �qu� tiene que hacer

un hombre que ve a su mujer despu�s de cuatro a�os de estar en la c�rcel?

- �Llevarla a misa quiz�s? - Si es domingo...

Aunque fuese Pascua, �qu� puede eso importarle?

Don Mario, �precisamente usted me habla as�?

Precisamente yo. Porque los conozco,

conozco sus problemas, sus tormentos, sus miserias,

sus pecados contra la naturaleza.

�Sabe que muchas veces, yo mismo les facilito

revistas con mujeres desnudas?

- Y as� se distraen, como los chicos. - Acciones impuras.

Paciencia...

pero por lo menos, eso es natural.

Y no cometen actos verdaderamente graves con sus compa�eros de celda.

�Entonces es verdad!

Es verdad. Si por m� fuese,

les dejar�a entretener una vez a la semana con sus esposas.

Les mandar�a mujeres. Pero si hasta los sacerdotes de hoy d�a

ya no les preocupa.

�Quiere un consejo de cura y de hombre?

Olv�dese de la segunda mujer que hay en usted y haga caso a la primera.

Ver� que los instintos animales del hombre

tienen tambi�n su lado positivo.

�Ese desgraciao? Tres navajazos le metieron a Federica.

Tres navajazos, lleva d�as sufriendo.

- �Y qui�n ha sido? - Uno que en breve lo lamentar�.

Tres navajazos le meti� a ella, y tres le meter� yo a �l.

- Pero, �cu�ndo ha muerto? - Hace un mes.

�Y me lo dices ahora, hija m�a?

Pero, �no sabes que ese perrito era toda mi vida?

Pero, �qu� diablos me importa ya la riqueza! Todo es in�til.

En Regina Celi, estaban con nosotros en la c�rcel

doctores, pr�ncipes, un alcalde,

incluso un magistrado y otra gente importante.

Y en cambio aqu� s�lo estamos los desgraciados.

Cuando salgas, tienes que tranquilizarte. Tienes que sentar la cabeza.

Ya me tranquilizar�, te lo prometo.

Te lo he dicho ya en dos o tres ocasiones. Pero ahora estoy aqu�.

- Ya ver�s c�mo cuando salga ser� todo diferente. - Esperemos que esta vez sea verdad.

Anda. Anda, �haz lo que te he dicho!

Vamos, no seas tonta.

Desabr�chate el vestido, anda.

No, me da verg�enza, no insistas en eso.

Hay demasiada gente.

- Por favor, te lo ruego. - �Qui�n quieres que se d� cuenta?

No te preocupes. Haz lo que yo te digo.

- S�. - Escucha, te cubres con el abrigo,

...lo pones as�. - S�.

Luego te desabrochas el vestido.

S�. No, te lo ruego, Marino, no me obligues a hacer eso.

Eso no, eso no, eso no...

Si te digo que tienes que hacerlo es porque tienes que hacerlo.

Es necesario para m�, �comprendes?

- No es un capricho, ver�s... - No.

Es que ha llegado un preso nuevo...

�Qui�n es?

- El angelito. - �Y qu�?

Nada, un rubito con el pelo largo,

los ojos azules, guapo, joven...

Comprender�s que... basta muy poco...

...para confundirse. - �Pero qu� est�s diciendo?

No quiero que ocurra. Isolina, no estoy bromeando.

Haz lo que te digo.

�Anda! �Vamos, vamos!

Basta.

A�n no. Sin miedo.

Sigue...

- �Otro? - �Sigue, sigue!

�M�s!

- �Otro? - �S�!

Vamos, habla...

- Di algo. - �Qu� quieres que diga?

Estoy tan preocupada, que no encuentro palabras que decir.

- Pues b�scalas. Di n�meros. - N�meros...

Cuarenta, cincuenta, sesenta,

noventa y cuatro, cien.

110, 115, 120.

No te pares.

Vuelve a contar, �anda!

- �Empiezo? - S�.

1, 2, 3, 4,

5, 6, 7,

8, 9, 10,

11...

1, 2... Marino.

�Marino?

No, Marino. Marino, no.

Gracias, mi amor. Gracias.

No te preocupes, no te excites.

Hay un sitio tranquilo y seguro.

El ambulatorio de la enfermer�a.

El d�a preciso ya te lo har� saber.

S�, de acuerdo, �pero luego c�mo la haces entrar a ella?

No te preocupes, eso es cosa m�a.

�Y t� qu� quieres a cambio de toda esta operaci�n?

Lo mismo que me daban los otros.

- �Cu�nto? - No se trata de dinero.

Comprender�s que si dejo entrar ah� a tu mujer,

me arriesgar� mucho, en cambio, t�... vas a pasarlo bien.

- S�, �pero qu� tiene que ver? - Y yo, �qu�?

�En qu� sentido?

No te f�es de ese sinverg�enza, vaya amigo.

Cuidado, est� detr�s de ti. Habla bajo.

No puedo creerlo.

Primero, te ablanda el coraz�n,

...y luego te pega la cuchillada. - No es posible.

Pero si siempre ha estado tan amable conmigo, tan atento.

Claro, naturalmente.

Si gracias a �l me he podido quedar aqu�. Me ha conseguido la plaza de encargada de la perrera.

Precisamente por eso. Y ahora voy a decirte una cosa que no te hab�a dicho antes.

Las fotos que me enviaste no eran ocho, sino siete. Faltaba una.

�Siete? �Cu�l faltaba?

Y yo qu� s�, tal vez la m�s excitante.

�Tienes aquella que solo llevaba una toalla aqu� abajo?

No, �c�mo es?

- �Se ve algo? - Nada.

Solo llevo una toalla y debajo estoy desnuda.

- Pero c�lmate, se ve apenas nada. - S�...

- Marino, en el fondo es una cartulina. - S�, una cartulina...

- Pero t� est�s ah� desnuda. - �Pero qu� importancia tiene?

Es un sinverg�enza. Se ha quedado con la mejor.

Por favor, tranquil�zate.

- Eso sin contar lo que me ha dicho en el patio. -�Qu� te ha dicho?

- No, no te lo digo. - Vamos, d�melo.

- No, no quiero. - �Por qu�? D�melo.

- Cuando pienso que se ha atrevido... - �A qu�?

Ha dicho que est� dispuesto

a facilitarnos una cita aqu� dentro.

�Marino, una cita contigo!

S�, pero primero quiere citarte �l.

��l? �Conmigo?

No va a ser conmigo. Anda, no te hagas la tonta.

�Pero c�mo podr�a?

S�, dice que t�, no lo notar�as apenas.

- �Qu�? - Por la oscuridad...

Vamos, no es posible que te haya dicho una cosa as�.

No lo puedo creer.

Cuanto m�s lo pienso, m�s ganas tengo de denunciarlo al director.

No exageres, por favor.

De todas formas, no aceptes los huesos que te da para llevar a los perros.

Cuanto menos lo veas, m�s tranquilo estar�.

De acuerdo, por m� estupendo.

En todo caso... Lo siento por los perros.

Con las mil liras que te dan por cuidarlos, puedes comprar los huesos que quieras.

Tienes raz�n, pero son mil liras para repartir entre los dos.

A �l lo que menos le importa son los huesos.

�l quiere la carne.

Disculpe, no se moleste en traer m�s huesos para los perros.

Ya me ocupo yo sola, gracias.

L�stima. Me hab�a encari�ado tanto.

- �Con qui�n? - Con los perros.

Mire, tengo que decirle la verdad.

Yo jam�s me habr�a esperado que usted le hiciera a mi marido

proposiciones...

por decir poco...

desvergonzadas.

�Qu� proposiciones?

Sabe muy bien cu�les.

Se�ora, su marido exagera. Yo bromeaba.

Pues son bromas de mal gusto.

Tiene raz�n, se�ora. A veces las frases se escapan.

A fin de cuentas, somos como los detenidos...

Tenemos las mismas dificultades, los mismos sacrificios.

Sobre todo quien no est� casado o tiene a su mujer en el continente.

Aqu� las mujeres huyen de nosotros como si tuvi�ramos la peste.

Entonces... Entonces...

Como nadie es un santo...

de vez en cuando uno lo intenta.

A veces funciona, a veces no.

Pero no hay imposici�n.

Imag�nese si nos permiti�ramos abusar vali�ndonos de nuestro poder.

Entonces, la posibilidad de facilitarnos un encuentro en la enfermer�a,

�era una broma?

No.

- Se podr�a hacer realmente. - Ah, �s�?

�Lo har�a usted?

Claro.

�Me autoriza a dec�rselo a Marino?

Si quiere, se lo digo yo.

Le hab�a juzgado mal. Le ruego me disculpe.

- �Diga? - �Oiga?

- �Qui�n habla? - Soy yo, Marino.

- �Eres t�, Isolina? - �Marino!

�Es que ha ocurrido algo? �Oye? �Desde d�nde llamas?

Desde d�nde crees, desde la c�rcel. Estoy en la enfermer�a.

- Dios m�o, �te encuentras mal? - No te preocupes, ha empezado la operaci�n.

- �Sabes a qu� me refiero? - No te comprendo.

Esc�chame bien, Isolina.

Dentro de poco ir� el guardi�n a buscarte, �l te acompa�ar� aqu�.

Luego nos dejar� solos en la sala de primeros auxilios.

�Pero est�s seguro de que despu�s no pasar� nada grave?

�Pero qu� quieres que pase?

Bueno, no hay que excluir la posibilidad de que luego entre �l.

- Marino, �qu� dices? - S�. Claro que si entra, t� le dices que no.

- �Oiga? �Eh, me oyes? - �Eh? S�...

Entonces de acuerdo, �entendido? Estate en la puerta en media hora.

�l ya se ocupar� de todo.

- �Marino! - �Isolina!

�Amor m�o! Cari�o, �te has lavado las manos?

- Me parece un sue�o. - �Las manos? �Qu� importa?

Bueno, vamos.

- Sin hacer ruido. - Al fondo.

No te preocupes, todo est� tranquilo.

Comprendo que con una mujer as�, uno no se sienta capaz de esperar.

Por suerte yo estoy aqu�.

�Sabe que Marino y yo nos hemos hecho muy amigos?

- Ah, s�... - Y entre amigo hay que ayudarse.

- Entre aqu�. - �D�nde? Tengo miedo?

- No se mueva. - D�jame entrar.

Ah, eres t�.

- Ahora ya puedes irte. - De acuerdo.

�Qu� haces?

�Est�s loco, me encierras en la celda de castigo?

C�lmate. Luego, cuando todo est� tranquilo, vendr� a buscarte.

- Cuidado con lo que haces. - Yo me arriesgo mucho. �Tranquilo!

O'�tait comment? Te toca a ti. �Est� buena?

Me da lo mismo.

Pero t� eres un cerdo. Porque no hab�amos quedado as�.

De todos modos, para uno de mi oficio, es mejor de esta forma.

Isolina, �d�nde est�s?

�Qu� te ha hecho ese canalla?

No lo s�, estaba oscuro.

�Es que a oscuras no se sabe lo que se hace? Dime lo que has hecho.

No lo s�, estaba medio inconsciente.

Te lo juro, no lo s� ni quiero saberlo.

�Ah, no? Pues tienes que procurarlo saberlo, porque si no te lo har� recordar yo.

- Y no grites. - Estaba oscuro,

primero cre� que eras t�. Luego, pens� que lo hab�ais arreglado as�.

- Y despu�s que lo hab�as mandado t�. - Lo hab�amos arreglado de forma muy distinta.

T� primero ten�as que estar conmigo y luego ten�as que decirle a �l rotundamente que no.

Y en cambio lo has hecho todo al rev�s.

�Y lo peor es que, maldita sea, c�mo has podido confundirme con �l!

- Estaba oscuro. - Ya me lo has dicho.

Pero ni siquiera a oscuras quiero que me confundas con un tipo como ese.

He luchado, he hecho todo lo posible.

Pero �l me ahogaba, y yo no pod�a ni gritar.

Me asfixiaba, me cerraba la boca.

Y entonces me desmay�, as� al menos he salvado la cara.

No era la cara lo que ten�as que salvar. No me enga�as con eso del desmayo,

son todo mentiras.

Yo estaba como una muerta, y solo pensaba en ti.

- Y estabas con �l. - �No! -Y a gusto, muy a gusto.

Porque ya me ha dicho que has estado muy bien.

Ha hecho incluso un gesto bastante elocuente. �Ha hecho as�!

�Eso ha hecho?

- Tal vez sea un cumplido por su parte. - �Un cumplido? �Es un cerdo!

�Y t�, una puta! �Y yo, un consentido!

�Y ahora tengo que meterme en esta cama?, donde t� has estado hace poco con...

Ni lo sue�es. Me das asco. Me da asco �l.

- Y me doy asco yo tambi�n. - He pagado mi culpa.

He soportado todo lo soportable para llegar hasta ti.

�Yo qu� s� lo que se tiene que hacer y lo que no se tiene que hacer?

�Qu� es lo que quieres de m�? Yo no tengo pr�ctica.

Yo no soy idiota.

�C�mo que no! Si hasta me he destrozado la mano.

�Me cago en la puta!

�Marino? �Pero qu� te pasa?

�Por qu� est�s de rodillas?

Estoy dando las gracias.

- Marino. - Isolina.

�Marino, cari�o m�o!

�Por fin, por fin libre!

�Isolina!

Espera, tengo que besar el suelo. Que no volver� a pisar.

- Eso es. - Anda, v�monos.

�Hasta nunca, Puerto Feliz!

- No mires. - �D�nde me llevas?

- �Qu� haces? - Espera.

- �Ya est�? - Espera...

Ya puedes mirar.

- Todos mis zapatos... - �Qu� tal, te falta alguno?

Mi colecci�n completa.

- Y te he comprado cepillos americanos. - Eres sensacional.

- Qu� cepillos. - Ah� est� el modelo polon�s.

- Ven conmigo. - �Ad�nde?

Ven conmigo.

- �A la cocina? - No.

No...

- �Aqu�! �Qu� te parece? - �Qu� habitaci�n tan resplandeciente!

- �Toda de oro! - �Y est� pagada?

- Solo el primer plazo. - Oye, parece un dormitorio congelado.

- Quer�a descongelarlo contigo. - �Quer�as descongelarlo?

- �Pues adelante! - �S�!

�Cre� que nunca llegar�a este momento!

- Cojamos tambi�n las de arriba. - S�.

Cari�o.

�Cari�o!

�Isolina?

Mira.

- Te he preparado el desayuno. - Oh, qu� encanto.

�Pero por qu� no has esperado a que te lo preparara yo?

- Esta noche no pod�a dormir. - �Por qu�?

Me he despertado pronto, y empezado a pensar y a pensar...

- �Y en qu� pensabas? - En nuestro porvenir, en nuestro futuro.

Tenemos que ser un matrimonio normal.

T�, la mujer de la casa esper�ndome, y yo, el marido que llega.

Casa, trabajo; trabajo, casa...

�Y qui�n trabaja?

Yo, naturalmente.

- Incluso he decidido el trabajo que har�. -�S�? �Cu�l?

- Encargado de una zapater�a. - Estupendo. -Es mi gran vocaci�n.

Pero no me parar� ah�.

Dos a�os y me establecer� por mi cuenta.

Sabes, con los zapatos se pueden ganar millones.

Adem�s, los zapatos italianos se exportan muy bien.

En Am�rica por ejemplo, nuestros zapatos son los m�s solicitados.

- Es un proyecto muy bueno. - S�, eso creo.

Magn�fico.

- De veras. -Gracias. Y ahora, a la cama.

- �Pero qu� haces, te vuelves a acostar? -Pues claro.

- �No empiezas? - Empezar� ma�ana.

Tengo que recuperar los cuatro a�os que he pasado en la c�rcel.

Ven aqu�, cari�o, que voy a abrirte nuevos horizontes.

�Pero qu� m�s quieres de m�?

�Marino?

�Marino!

�Marino?

- �Qu� tienes, qu� te han hecho? - Nada.

- Dime qu� te ha pasado. - Nada.

Una discusi�n entre amigos.

Tr�eme una toalla mojada.

Lo he intentado, pero no he podido encontrar un trabajo normal.

F�jate qu� ojo te han puesto. �Te duele mucho?

Si hubiera solicitado la plaza de cajero en un banco, lo entender�a...

Pero solo quer�a trabajar en una tienda de zapatos,

me han pedido referencias. Cu�l hab�a sido mi �ltimo trabajo. �Qu� pod�a contestar?

- �Qui�n ha sido? - Es igual.

- �Qui�n te ha pegado? - Qu� m�s da.

- �Qui�n? �Ellos? - Eh, s�...

Si lo quieres saber, s�, han sido ellos.

Era lo �ltimo que me faltaba por intentar.

Y hasta ellos tambi�n me han echado.

Maldita sea esta vida asquerosa.

Cuando est� fuera de circulaci�n demasiado tiempo, pierde el prestigio.

Ya ha pasado la �poca de los zapatos lustrosos.

C�mo iba yo a saber que en ese barrio hay una pandilla que controla a las rameras.

Incre�ble...

Adem�s, el hecho de estar casado tambi�n influye. Nada, no hay nada que hacer.

Marino, d�jame que vuelva yo a trabajar. Abrir� otra vez la escuela.

Y as� llenar esto de ni�os, no. Ni lo sue�es.

Ya te lo dije, t� eres mi mujer, y me ocupar� de ti

aunque tenga que luchar contra esta sociedad que me rechaza sin compasi�n.

Tengo que conseguirlo. Casa y trabajo... Trabajo y casa.

10 mil, por favor. Por adelantado.

De acuerdo.

Me quito los pendientes, porque si no, los pierdo.

Ay Dios m�o, es mi marido.

Cielo santo, nos ha descubierto.

Trabajo a escondidas, porque a �l no le gusta.

Perd�name un momento.

No.

- A ti te atizar� despu�s. - No.

�Ven aqu�, desgraciada!

Ten un poco de cuidado.

A m� me parece que cada vez pegas m�s fuerte.

Si te las doy flojas pueden darse cuenta.

Pero es que con tres pares de bofetadas cada noche...

...luego tengo dolor de cabeza. - Lo siento.

Anda, ven.

�Has hecho que te pagara antes?

Claro. �Mira! Me ha dado 9 mil en vez de 10 mil.

Para que te f�es de la gente...

- Si no, los pierdo. - �Ah, s�?

Ven aqu�, preciosidad.

Espera, qu� prisa tienes.

La l�gica.

- Espera un momento. - �Por qu� vamos a esperar?

- No hay nadie. - Mejor.

- Qu� va a ser mejor. - S�.

Espera un momento.

Marino. �Marino!

Me llamo Conrado. Estate quieta.

�Marino!

Qu� fr�o, maldita sea. Tengo los pies congelados.

Y mientras, aquel hijo de perra estar� en la pensi�n borracho perdido.

�Ad�nde ir�s a hacer da�o ahora?

F�jate, me ha hecho jugar 30 mil al n�mero 71.

Si no sale la semana que viene, estoy arruinada.

�Sabes que aquella rubia de ayer era un hombre?

Me lo imaginaba, se le ve�a demasiado mujer.

Aqu� ya casi no queda le�a

- �Has visto a Maria la coja? - No.

- Maldita sea, me debe 10 mil liras. - Tonta t�, por dej�rselas.

Es que la pobre ten�a que ir al pediatra.

Esta noche no ganamos ni para curar el resfriado.

�Maldita sea!

- �Qui�n era aquel? - �Qu� haces t� aqu�?

�No estabas en los galgos?

- �Qu� has hecho? - �Que qu� he hecho?

Lo de siempre.

- S�, pero luego le has besado. - �Besado?

- �Que yo le he besado? - En la boca.

�En la boca?

Una caricia en la barbilla, un tironcito de pelo...

- �Yo, un tironcito? - No, �eh?

- No me he dado cuenta. - Pues yo s�.

- �No te basta? - �Es que ahora me controlas?

- Vamos, era un cliente. - �Entonces por qu� se ha ido sin pagarte?

- No ten�a dinero, lo traer� ma�ana. - No, t� no has querido cobrar.

Escucha.

�No te habr�s enamorado?

Mira, esta noche he conseguido 40 mil liras.

Es igual.

No es cuesti�n de dinero.

Sabes que a m� el cuerpo no me importa.

Pero el beso, s�.

Y el resto no, �eh?

Porque a m� no se me debe herir en los sentimientos.

Escucha, Isolina.

No me gustar�a que te ocurriera nada grave.

�Pero qu� me podr�a ocurrir?

Tambi�n Tiziana era una buena chica. Y tambi�n la advert�.

�Qu� tiene que ver Tiziana?

Isolina, cuando yo amo, amo de verdad.

Si Tiziana no se hubiese enamorado, no hubiera tenido un final tan triste.

Marino.

�Fuiste t�?

Yo te lo he dicho. Soy un sentimental.

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