All language subtitles for The woman in question (1950) Spanish subtitles by Theycame2001

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Original subtitles

UNA MUJER EN ENTREDICHO

- Buenos días, Alfie. - Buenos días, Sr. Jones.

Buenos días, Sr. Pollard.

- Buenos días, Sr. Fallow. - Hola, Alfie.

¡Alfie! ¡Ven a desayunar!

¡Vale! ¡Voy a llevarle el periódico a la Sra. Huston!

¡Buenos días, Sra. Huston!

¡El periódico!

¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Mamá! ¡Mamá!

Tardó un poco en reaccionar.

- La apuñalaron, ¿verdad? - No, la estrangularon.

- Con su bufanda. - ¿Con su bufanda?

- ¡Vaya! - Dicen que la apuñalaron.

Dado que fue mi Alfie quien la encontró,...

...sé lo que pasó mejor que nadie.

- ¿Está aún ahí arriba? - Sí, pobrecita.

Y la casa llena de policías fisgoneando.

Ya he terminado.

¡Lorito! ¡Lorito bonito!

¡Qué pena!

El único testigo que lo sabe todo, y no dirá nada.

Encontré estas fotos, señor.

No me sorprendería ver a estas bellezas por aquí.

Éste me resulta conocido.

John Mills.

¡Wilson!

Solía trabajar también ahí.

- ¿En la feria? - En una caseta; de adivina.

Quizás esto sirva de algo. En una parte de la foto...

...se ve este nombre borroso.

"W. T. Gunter. Detective privado".

¿Tendrá algo que ver?

- Que alguien vaya a verle. - Sí, señor.

- ¿Doctor? - Muerte por asfixia.

Fue estrangulada. Llevará muerta unas 12 horas.

¿12 horas? Entonces la mataron anoche.

Llevaba un reloj que debió romperse en el forcejeo.

- Marcaba las 20:50. - Debió suceder a esa hora.

- ¿Qué me dice de los golpes? - No tienen mayor importancia.

La golpearon antes de morir.

- Así que opuso resistencia. - Sí, eso es.

Si tras la autopsia descubro algo, se lo comunicaré.

- Pero lo dudo. - Gracias, doctor.

Hemos encontrado esto. Apareció al mover el cadáver.

- Estaba debajo de ella. - San Cristóbal.

- Una especie de amuleto, ¿no? - Sí, lo usan los viajeros...

...como protección durante sus desplazamientos.

Lo perdería en el forcejeo. Gracias, Fraser.

Vamos a ver al niño que la encontró.

Siempre lo digo, Sra. Finch. El que juega con fuego...

- ...se quema. - No diga eso, Sra. Parker.

- Su cuerpo aún está caliente. - ¿Sra. Finch?

- ¿Sí? - Somos de la policía.

- Querría hablar con su hijo. - Sí; le avisaré.

¡Alfie! ¡Alfie!

Baja un momento. La policía quiere hablar contigo.

- No puedo, mamá. - Deja lo que estés haciendo.

Te he dicho que bajes.

Creo que aún está conmocionado.

Yo también lo estoy. Nunca me había sentido así.

Nunca; desde que murió el padre de Alfie.

Ya estás ahí. Vamos, entra.

Pasa, hijo. Siéntate.

Quiero que hablemos de lo sucedido esta mañana.

Haz lo que te diga este señor, cariño.

Siéntate.

Alfie, siempre le llevabas el periódico...

...a la vecina de al lado, ¿no?

Siempre; y ella le daba caramelos o pasteles.

- Era muy amable. - Deje que conteste él.

Dime, Alfie, ¿qué hora era cuando entraste en su casa?

- Las 8:00. - Las 8:00.

Piénsalo bien.

No tocaste nada, ¿verdad?

- No. - ¡No!

- ¿Seguro? - Alfie no haría eso.

- Díselo, Alfie. - No toqué nada.

Muy bien, hijo. Eso es todo por el momento.

Vete ya; no deberías estar aquí con las botas puestas.

Sra. Finch, creo que conocía bastante a la Sra. Huston.

No creo que nadie de por aquí la conociera mejor que yo.

Teníamos una relación muy estrecha.

No hay muchos vecinos con los que tenga amistad.

- Pero ella era diferente. - Sí; era bastante joven...

- ...para ser adivina. - No tuvo muy buena suerte.

Tenía que ganarse la vida. Y se le daba bien su oficio.

- Recuerdo una vez... - La veía muy a mmenudo, ¿no?

Sí, solía ir dos veces por semana a limpiar la casa.

El año pasado estuvo muy enferma.

Necesitaba que alguien cuidara de ella.

Era toda una señora. Solía dejar la llave...

...detrás de la puerta para que sus amigos...

...pudieran entrar cuando quisieran.

A menudo solía entrar y le preparaba un té.

El té ya está listo. Tómeselo antes de que se enfríe.

- Gracias, Sra. Finch. - Abriré las cortinas.

Ya está. Ha salido el sol, pero hace bastante frío.

¡Qué maravilla!

- Sí, hace bastante frío. - Por favor, no abra ésas.

- Me duele un poco la cabeza. - Ayer se acostó tarde, ¿no?

Sí, fui a una fiesta. Por motivos de trabajo, claro.

- No pude marcharme hasta... - La oí llegar.

- ¡Buenos días, Sra. Huston! - ¡Alfie!

- El periódico. - Gracias, Alfie.

Hola, lorito. Hola, lorito.

¿Por qué no me contesta? ¿No habla?

Puede hacerlo, pero tienes que enseñarle...

- ...y eso lleva tiempo. - Yo le enseñaré; ya verá.

¡Vamos, lorito! ¡Arriba las manos!

- Di: "¡Arriba las manos!" - Vamos, largo de aquí.

Un momento. A ver qué hay por aquí.

¡Dos pegados!

- Di gracias. - Gracias, Sra. Huston.

¡Vaya modales! Le mima demasiado, de veras.

Tiene aspecto de cansada, querida.

¡Siempre pensando en su pobre marido!

No deja de pensar en él, solo en ese hospital.

¿No hay posibilidades de que vuelva a casa?

Charles nunca volverá a casa, Sra. Finch.

Si al menos pudiera verle más a menudo.

Pero ya sabe lo difícil que me resulta.

Recuerdo lo mal que lo pasé cuando el mío estuvo ingresado.

Aunque estuvo poco tiempo. Era muy rápido para todo.

Déme la bata, por favor.

Yo que Vd. no me levantaría. Hace mucho frío.

Me mima demasiado, Sra. Finch.

Se está de maravilla en la cama.

- Por una vez me quedaré. - Bien dicho.

Le vendrá bien descansar.

¿Quién será a estas horas de la mañana?

Es su hermanita. La señorita.

¿Por qué no usará la llave? Sabe muy bien dónde está.

¡No se le ocurra darle dinero!

Tiene bastante más que Vd. ¡Aprovechada! Eso es lo que es.

Ya le enseñaré yo. ¡Llama! ¡Llama! ¡Llama!

¡Vale! ¡Vale! ¡Ya voy!

- ¿Era Vd. la que llamaba? - ¿Llamar?

¡Llevo 20 minutos tocando el timbre!

No sé para qué. No funciona.

¿Por qué no usa la llave? Ya sabe dónde está.

No me gusta tomarme libertades en las casas de los demás.

¡Vaya humos! Nadie pensaría que Vd. vive aquí...

...viéndola tan pintada.

¡Es Vd. la que debería lavarse la cara! ¡Vieja gorrona!

¡Ya le enseñaré yo! ¡Menuda vanidosa!

¡Venir aquí dirigiéndose a los demás en ese tono!

- ¿Qué quiere? - ¿Tiene un trozo de cuerda?

La tendría, si la necesitara para ahorcarse.

Un momento. ¿Quién es ese hombre del que habla?

¡Pollard! Tiene una pajarería ahí enfrente.

Ella solía llamarle para hacer algunos trabajitos.

Más que nada por generosidad. Él le arregló la casa.

¡Menudo desorden armó!

- ¡Por no llamar a un experto! - Gracias.

- ¿Qué me dice de la hermana? - No me gusta escuchar...

...detrás de las puertas; pero ese día no pude evitarlo.

- ¡Por favor, vete de aquí! - Muy bien, ya me voy.

No te atreverías a decir eso si Charles estuviera en casa.

- Sabes que no es verdad. - ¿No me digas?

¿Por qué no se lo preguntas a Charles?

¡Vamos! ¿Por qué no lo haces?

No se preocupe, querida. ¿Qué es lo que pasa?

Buenos días, Sra. Huston. Vengo a arreglar la ventana.

- ¿Podríamos hablar en privado? - Por supuesto, Sr. Pollard.

Abríguese bien, querida.

- Es por lo de la ventana. - Bueno, ya lo he pensado,...

- ...pero no puedo permitírmelo. - Será mi regalo de Navidad.

No, Sr. Pollard. No puedo aceptarlo.

Además, si no tengo dinero, tendré que esperar.

¡Ya está el té!

¡Cómo les gusta hablar a algunos!

¿Qué pasa, querida? ¿Qué le dijo su hermana?

Vamos, a mí puede decírmelo.

Dijo que mi marido estaba enamorado de ella.

¿Dijo eso? ¿Y entonces por qué se casó con Vd.?

Dice que sucedió cuando ya estábamos casados.

¡No le haga caso!

Tómese un poco de esto con el té; le sentará bien.

Lo peor de todo es...

...que nunca sabré la verdad. No puedo preguntárselo a él.

¿Le he dado la taza que tenía ginebra?

Sí.

Eso suponía.

¿No quiere un poco? Sírvase lo que quiera.

Es Vd. muy buena, Sra. Huston. Muy buena, sí señor.

Así que le dijo que se pelearon...

...por la relación de su marido y su hermana.

Eso dijo. Esa vez ése fue el motivo de la discusión.

- ¿Tuvieron más peleas? - La peor fue por el Sr. Baker.

¿Baker? ¿Quién es ése?

La Sra. Huston recibía muchas visitas...

...debido a su trabajo de adivina, por supuesto.

Algunos eran muy distinguidos y agradables.

Por aquella época, Baker la visitaba con frecuencia.

Yo le llamaba "El del sombrero vaquero".

¡Es el del sombrero vaquero, querida!

¡Bob! ¡Sube!

Y esto no es un sombrero vaquero.

Pues es muy raro.

Quizá, pero no lo es tanto como andar por ahí...

...con una bola de billar detrás de la nariz.

¡Vaya! ¡Qué listo!

- Bob. - Sí, ya voy.

- ¿Nos trae un té, Sra. Finch? - En seguida; ya está hecho.

Se la veía radiante cada vez que venía Baker.

Creo que le gustaba mucho estar con él.

Pero a mí no me gustaba. Me parecía un caradura.

Había algo raro en su mirada.

Como si escondiera algo.

Le dije a la Sra. Huston que su mirada no era de fiar

Creo que sus intenciones no son buenas.

Pero ella no me hacía caso.

Sólo veía lo bueno de las personas.

No me fiaba de él.

Decía que había venido con el ejército de los EE.UU.

Y que después de la guerra había decidido quedarse.

Era artista; un mago, creo.

Quería preparar un número para leer el pensamiento...

...y que ella trabajara en él.

No, no. Pañuelo de algodón si la mujer no es rubia.

Pañuelo de seda si la mujer es rubia; intente recordarlo.

- Lo siento, Bob. - Ensayaremos hasta que salga.

- Tomemos un té primero. - ¿No hay café?

Sólo después de cenar.

Fíjese bien; en cuanto sepa el código,...

- ...no podrá fallar. - Eso intento, Bob.

Pero tiene que darme un poco más de tiempo.

De acuerdo.

Me ha hecho perder el tiempo.

No me gusta malgastar el tiempo.

Podríamos hacer algo divertido.

Me temo que no soy una persona divertida, Bob.

- Demasiadas preocupaciones. - ¿Quiere algo más?

Gracias, Sra. Finch. Puede irse.

Hemos tenido un percance. El Sr. Baker ha tirado...

- ...la bandeja del té. - ¿Qué ha sucedido?

- Sus modales no son muy buenos. - He cogido la indirecta.

- Su sombrero, Sr. Baker. - Típica costumbre inglesa, ¿no?

Llamaré para que le traigan el sombrero y su abrigo.

- He malgastado el tiempo. - El mío, no; el suyo, Bob.

El Sr. Baker no volverá a pisar esta casa.

Tenía razón, Sra. Finch. Sólo piensa en una cosa.

Sí, tiene una mente enfermiza.

- Y el Sr. Baker desapareció. - Sí, no volvió por su casa.

Ella no lo hubiera consentido. Pero tuvimos noticias suyas...

- ...de forma indirecta. - ¿Indirecta? ¿A qué se refiere?

Fue a principios de año. El marido de la Sra. Huston...

...murió en febrero y aunque no fue algo inesperado,...

...ella se lo tomó muy mal. Así que en aquella época...

...me quedaba muchas noches para hacerle compañía.

Una noche vino un hombre.

Gracias, Sra. Huston. Ha sido de gran ayuda.

- Gracias. Buenas noches. - Buenas noches.

No me lo diga, era policía. Sus pies no engañan.

- ¿Qué quería? - Información sobre Bob Baker.

- ¿De qué tipo? - No puedo decírselo.

¿Cómo puede haber gente así?

Debería mantenerse al margen. Ese Baker no es trigo limpio.

No me extrañaría que llevara pistola; tiene toda la pinta.

Ya veremos. Por desgracias, no podemos hacer nada.

La guardaré. Quizás nos resulte útil.

¡Quién sabe! Quizá le necesite un día de éstos.

¿Siguió su consejo y se desentendió del asunto?

No lo sé; pero ayer por la tarde llegó Baker...

...y, ¿sabe quién le acompañaba? Catherine.

¿Catherine? ¿La hermana?

- Sabía que se sorprendería. - ¿Les esperaba la Sra. Huston?

- No. - ¿Le pareció que estuviera...

- ...preocupada por algo? - No; estaba muy contenta.

No, me dijo: "Sra. Finch, creo que dejaré de ser...

...una viuda dentro de poco". O algo similar.

Creo que esa tarde esperaba una proposición.

Cuando de pronto...

- ¿Está Agnes? Queremos verla. - Queremos ver...

- A esa falsa. - Lo siento.

Sabemos que está en casa. Vamos.

Baker acaba de entrar en casa de la Sra. Huston por la fuerza.

- Creo que tiene una pistola. - ¿Una pistola?

- ¿Y qué puedo hacer yo? - Vamos.

Creo que estás podrida. Totalmente podrida.

Nada la detendrá. Tendrías que matarla.

- Me encantaría hacerlo. - No le tengo miedo, Sr. Baker.

Quizás debería. Nadie se inmiscuye en mi vida,...

- ...sin llevarse su merecido. - Vamos, haga algo.

- Escuche... - No se meta en esto...

...o tendremos algo más que palabras.

Vamos, volveremos luego. Me encantaría estrangularla.

Y Vd. no se meta donde no le llaman, vieja bruja.

Gracias, Sr. Pollard.

Ha sido Vd. de gran ayuda.

¿Volvieron Baker y Catherine?

Quizás lo hicieran. Pregúntele al Sr. Pollard,...

- ...se quedó allí. - Entiendo.

- ¿Sabe a qué hora se fue? - No.

Me fui sobre las seis. Todos los sábados voy...

---a la iglesia de los Espíritus de Harbour.

Necesito estar en contacto con el difunto Sr. Finch.

- Es maravilloso pensar... - Gracias.

Quizá volvamos a necesitarla, pero por ahora eso es todo.

Por cierto, Sra. Finch,...

...¿había visto esto antes?

No, nunca.

¿Está segura de que no era de ella?

Sí; completamente.

Gracias, Sra. Finch.

Señor, acaba de llamar la hermana de la fallecida.

- ¿Sí? - Su jefe le dio la noticia.

Le dijo que fue un accidente. Wilson la llevó a casa.

- ¿Cómo? - Se alteró mucho,...

...cuando supo lo sucedido.

Muy amable el inspector.

- Tendremos que ir a verla. - Sí.

La adivina ésa, ¿la Sra. Huston?,...

- ...debía de ser toda una dama. - Sí.

Desde luego, la Sra. Finch quiere hacernos pensar eso.

- ¿Por qué? - "No hay muchos vecinos...

...con los que tenga amistad. Pero ella era diferente".

"¡Era toda una señora!".

- Está claro. La admiraba. - Seguramente.

Dudo que la hermana tenga tan alta opinión de ella.

- ¿Dejó aquí a la Srta. Taylor? - Sí, señor.

Cambió de opinión y me dijo que la dejara aquí.

"Hotel Shanks".

Apostaría el cuello a que Baker se aloja aquí.

Aquí está. O. W. Baker.

Sólo lleva aquí un día.

Buenos días. ¿En qué puedo ayudarles?

- ¿Está el Sr. Baker? - ¿El Sr. Baker?

No, me temo que ha salido.

- ¿Podríamos ver a la joven? - Sí.

¿A quién debo anunciar?

- ¿Tiene que verla aquí? - Me temo que sí.

- Está en el salón de té. - Gracias.

¡Bob!

¿La Srta. Catherine Taylor?

- Sí. - Somos de la policía.

Están perdiendo el tiempo. Ni Bob ni yo...

- ...tenemos nada que ver. - Nunca he dicho eso.

Comprenda que debemos llevar a cabo una investigación.

¿Es cierto que no se llevaba demasiado bien con su hermana?

¿Quién le ha dicho eso? Supongo que la Sra. Finch.

Yo no creería nada de lo que dice.

¿Entonces está equivocada?

¿Lo está?

No. Me temo que es verdad.

Supongo que yo soy su única hermana, ¿no?

La Sra. Finch nos dijo que a veces se peleaban...

...porque su hermana pensaba...

...que Vd. era demasiado amable con su marido...

...y que por eso habían tenido una violenta discusión.

¿Dijo eso?

Le contaré lo que pasó.

- ¿Era Vd. la que llamaba? - Sí. Buenos días, Sra. Finch.

Llevaba un rato llamando.

¿Por qué no usa la llave? Ya sabe dónde está.

A Agnes no le gustaría que entrara sin avisar.

¿Qué quiere decir?

Sabe perfectamente a qué me refiero.

- ¿Está sola? - Claro, vanidosa ridícula.

¡Venir aquí dirigiéndose a los demás en ese tono!

¡Una buena azotaina es lo que necesita!

¡Tiene suerte de que no sea su madre!

Hola, Agnes.

¡Eres tú!

Agnes, quería hablar contigo.

Llevas perfume del caro. ¿Resulta interesante...

...ser dependienta de un salón de belleza?

Podrías traerme maquillaje. No iban a darse cuenta.

Tengo un aspecto horrible.

Me encuentro fatal.

Por cierto, Agnes, te he traído algo.

Ya era hora de que birlaras algo.

No lo birlé; lo compré.

¡Más tonta eres!

"Seducción".

¡Esa Finch no ha encendido el fuego!

- Agnes, yo... - ¡Maldita sea!

- ¿Quieres un trago? - No bebo a estas horas.

¡Vaya! Dime, ¿qué mosca te ha picado?

Agnes, el sábado fui a ver a Charles.

- ¿De veras? - Sí.

Preguntó por ti, Agnes.

Lo raro sería que no lo hiciera, supongo.

¿No podrías ir a verle más a menudo?

¡No tengo tiempo!

Está muy lejos; necesitas medio día como mínimo.

- A estas horas no viene nadie. - No sólo soy adivina,...

---tengo más cosas que hacer.

Tengo que ganarme la vida.

Hablé con el médico. Cree que Charles quizá pueda...

- ...venir a casa en Navidad. - ¿Aquí?

Probablemente sea ésta su última navidad, Agnes.

- No puedo tenerle en este piso. - ¿Por qué no?

Está mucho mejor allí. Si se encontrara mal,...

...en el hospital le cuidarían mejor que yo.

Estaría mejor muerto.

Lo has dicho tú, no yo.

Aunque no te falta razón.

No te entiendo, Agnes.

¿Por qué te casaste con él si en realidad no le querías?

No pensaba hacerlo, pero me cayó simpático.

No me dejaba en paz. Además me daba pena...

...y estaba a punto de irse.

Y recibir la paga de un suboficial de la marina...

...todas las semanas no viene nada mal, ¿no?

Ya te he dicho que lo hice porque me daba pena.

Quería ser amable con él.

Quizás no volviera nunca; muchos marinos morían.

¿Así que lo hiciste por eso?

Creías que iba a morir.

- Deseabas que se muriera. - ¡Mentirosa! Yo no dije eso.

- Fue el motivo. - Decir eso demuestra...

...que tus pensamientos son de lo más rastrero.

Además, ¿quién eres tú para entrometerte?

Vienes aquí a fastidiarme hablándome de Charles.

Si quieres saber mi opinión, tu interés por él...

- ...no me parece nada inocente. - ¿Qué insinúas?

¡No te hagas la tonta!

Eras demasiado atenta con él incluso antes de casarnos,...

- ...no lo niegues. - Sí, siempre me cayó bien.

¿Caerte bien? ¡Lo que faltaba por oír!

Tienes la cara de venir aquí a sermonearme,...

...mientras te trabajas a un hombre casado.

- ¡Cállate! ¡No sigas! - ¡No me callaré,...

...estoy en mi casa! Eres una liosa, Cathy Taylor.

¡Siempre lo has sido! ¡Y siempre lo serás!

Seguro que si Charles saliera del hospital,...

...tendrías a un hombre para Navidad.

¡Adelante!

¡Vamos! ¡Hazlo!

¡Eres despreciable!

No apreciaba demasiado a su hermana, ¿verdad?

¡La odiaba!

Siéntese, por favor.

Gracias.

Dejemos a un lado al marido de la Sra. Huston.

¿Qué me dice de su amigo, el Sr. Baker?

Nos han dicho que no es precisamente...

...el tipo de hombre adecuado para una buena chica.

- Eso debería decidirlo yo. - Era muy amigo de su hermana.

Pero luego dejaron de serlo.

A veces iba a su casa. Así fue como lo conocí.

Estaba preparando un número de variedades con ella.

Un día le encontré; iba a visitar a Agnes.

Cambió de opinión y fuimos a dar un paseo.

Me pareció que se sentía solo.

¿Cómo van los ensayos con Agnes?

Lentos, muy lentos.

Creo que lo voy a dejar.

¿Por qué? ¿Te marchas?

Bueno, me han ofrecido un trabajo.

- ¿Algo interesante? - Publicidad; tiene salida.

Yo no lo dejaría escapar, Bob.

Claro.

Catherine, ¿sabías que estoy casado?

No; no lo sabía, Bob.

Pensé que quizás Astra te lo habría dicho.

No, nunca hemos hablado de ti.

Sí, me casé con una corista hace algún tiempo,...

...sólo estuvimos juntos cinco noches.

- Lo siento. - He solicitado el divorcio,...

...pero estas cosas llevan su tiempo.

Sí. Por supuesto.

Verás, quería que lo supieras.

No tenías por qué contármelo.

Aunque me alegra que lo hayas hecho.

Vamos a tomar una Coca-Cola.

Empecé a verlo cada vez con más frecuencia,...

...porque me gustaba.

Mi opinión sobre él cambió después de conocerlo.

Y poco después dejó lo del número con Agnes...

...y decidió aceptar el trabajo.

Al principio no estaba muy animado.

6 dólares a la semana de comisión no es mucho.

Aún estás empezando, Bob.

Catherine, creo que ya te he contado...

...casi todo lo que debías saber sobre mí, ¿no?

Sí, Bob.

Algunas cosas te gustarán y otras quizá no tanto.

Catherine, ¿te casarás conmigo cuando me concedan el divorcio?

¡Bob! Quizá sea la proposición más clásica del mundo.

Incluso para un estadounidense.

Sí. Precisamente quería hablarte de eso.

Ya sabes lo duro que es el mundo del espectáculo, ¿no?

No, puede que no lo sepas. En el mundo del espectáculo...

...tienes que fingir, tienes que...

...saber venderte. Ya me entiendes, ¿no?

Broadway, Hollywood, ya sabes.

Si no lo haces, nadie se fija en ti.

- Así que... - ¿Qué intentas decirme, Bob?

Catherine, nací en Liverpool; el lugar más lejano...

...adonde he ido es al oeste de Bristol.

¡Bob!

¿Acaso crees que podría rechazar tu propuesta?

A finales de febrero murió Charles Huston.

Fui al entierro. Dadas las circunstancias,...

...Agnes y yo decidimos olvidar nuestras diferencias.

Vaya, has arreglado la casa desde la última vez que vine.

Sí. El Sr. Pollard la arregló antes de Navidades.

El Sr. Pollard. Siempre consigues...

- ...que los demás te ayuden. - La pintura la pagué yo.

Pareces cansada. Te prepararé un té.

Sí, todos los entierros son deprimentes.

¡Qué anillo más bonito! ¿De dónde lo has sacado?

Son zafiros auténticos.

- ¡Es un anillo de compromiso! - Sí.

Estoy comprometida. ¿No lo sabías?

- No me habías dicho nada. - No hubo ocasión.

¡Qué callado te lo tenías!

¿Quién es él? Supongo que no le conozco.

Te equivocas; sí le conoces.

¿Y quién es?

Bob. Bob Baker.

¡Bob Baker! No sabía que le conocías.

Sí, ¿no te acuerdas? Le conocí aquí.

Por eso ya no viene a verme.

Está casado. Supongo que ya lo sabes.

Sí; Bob me lo ha contado todo sobre su vida.

Te contaría sólo lo que le conviene.

Katie, creo que estás hecha para los hombres casados.

Bob está en trámites de divorcio.

Supongo que tendréis una boda íntima y digna...

...y una casita de cuento de hadas.

Eso espero.

Imagina que algo va mal y no consigue el divorcio.

- ¿Cuándo se lo darán? - ¿El divorcio?

En abril, creo.

¡Abril!

Pueden pasar muchas cosas hasta entonces.

- Ya le cobran en la caja. - Gracias.

- Catherine. - ¡Bob!

Tenemos que hablar. Es...

Pensándolo bien, creo que me llevaré el rosa persa.

- Sí, señora. - Se trata de...

Gracias. ¿Tiene un cereza madura?

Sí, señora.

- Gracias. - Se trata del divorcio.

Me ha dicho mi hermana que un detective privado...

- ...fue a ver a Astra... - No soy capaz de decidirme.

Creo que voy a llevarme un beso de amor. Gracias.

Ella no significa nada para mí, te lo juro,...

...pero debemos averiguar qué le ha contado.

- ¿Puedes salir? - Hasta las seis, no.

Podría... Disculpe.

- ¿Podría enseñarme maquillajes? - Sí.

Hasta luego.

¿Está Agnes? Queremos verla.

- Tenemos que verla. - ¡Fuera de esta casa!

Espere; hemos venido a verla y lo haremos.

Déjenos pasar, ¿quiere?

Así que entraron por la fuerza. - No, nada de eso.

Simplemente fuimos insistentes.

¿Y por qué la Sra. Finch fue a buscar al hombre...

...de la pajarería de enfrente?

La Sra. Finch se altera enseguida.

El caso es que entraron. ¿Qué me dice de la pelea?

No sé. Tengo un recuerdo confuso.

Una pena, ¿no cree?

- Estábamos demasiado alterados. - ¿Amenazó a su hermana?

¿Dijo Vd.: "Me encantaría estrangularla"?

¡No! ¡No lo hice!

Entonces fue el Sr. Baker. Alguien lo dijo.

No dijimos eso; era inútil discutir con Agnes.

- Nos fuimos. - ¿Volvieron más tarde?

- No. - ¿Y qué hicieron después?

Estuve con Bob, el Sr. Baker. Y él conmigo.

No hicimos nada especial; fuimos a comer...

- ...y a beber algo. - ¿Vieron a alguien conocido?

- Creo que no. - ¿A qué hora dejó a Baker?

No estoy segura. Era tarde.

- ¿Cómo de tarde? - Muy tarde; no lo recuerdo.

¿Las 9, las 10, las 11?

¡Las 11! Alrededor de las 11.

Así que tras dejar la casa, el único que puede confirmar...

...sus movimientos es Baker. Y Vd. los suyos.

¿Es esto suyo?

¿O del Sr. Baker?

No lo había visto en mi vida.

¿No sería de su hermana?

Podría ser. ¿Cómo iba a saberlo?

- ¡Bob! - Lo sé, lo sé.

Acabo de enterarme.

Creo que la Srta. Taylor debería irse a descansar.

- Lo necesita. - ¿Por qué se sentirá así?

- ¡No! Yo me quedo. - Hay un coche fuera.

El inspector Butler dará instrucciones al conductor.

Ve yendo.

Me reuniré contigo en cuanto acabe.

- Bob, ¡sé que no lo hiciste! - Claro que no.

Sé buena chica y vete.

Vd. viaja bastante a menudo, ¿no es cierto?

- ¿Acaso es un delito? - ¿Es suyo esto?

No; no soy supersticioso.

Ya llegó el otro inquisidor. Ahora se pondrán duros.

- ¿Por qué no se sienta? - Me gusta caminar.

- ¿Podríamos empezar de una vez? - Por supuesto, Sr. Baker.

- En cuanto esté listo. - No tengo nada que decirles.

- ¿Qué quieren saber? - Conocía a la fallecida, ¿no?

Sí; claro que la conocía.

Sí, según ella, siempre tenía lo que se merecía.

- Siempre recibió su merecido. - ¿Cuándo la conoció?

- A finales de verano. - En el mes de...

En septiembre. La vi por primera vez...

...en aquel cuchitril donde trabajaba de adivina.

¡Mala suerte! Estos chismes enriquecen al que los explota,...

- ...no al que los usa. - El único paquete de tabaco...

---en toda la ciudad, y no se compra con dinero.

Creí que lo hacía para entretenerse.

¿Entretenerme? No he fumado un pitillo desde esta mañana.

Si sólo quiere eso, yo puedo ayudarle.

¿Qué ha dicho?

- ¡Muchas gracias! - De nada.

- ¿Seguro que no le hace falta? - No; tengo más.

- ¿Cómo lo hace? - Siempre tengo lo que quiero.

Si lo merezco.

- Le pagaré. - No.

Quizá algún día Vd. pueda devolverme el favor.

- Siempre será mi amiga. - 20 cigarrillos,...

...no pide mucho.

¿Es Vd. artista?

- Sí; ¿cómo lo sabe? - Lo adiviné.

Estuve trabajando un tiempo, pero tuvimos una mala racha.

Acabamos antes de lo previsto. ¿Es Vd. artista? ¿Astra?

Sí; la misma.

- Es mi nombre artístico. - Una extraña ocupación...

- ...pata una chica como Vd. - ¿Por qué?

Creía que sólo se dedicaban a esto viejas desdentadas...

- ...de 83 años. - No se me da tan mal.

Si se le ocurre algo mejor, dígamelo.

Quizás lo haga.

¿Ha subido alguna vez a un escenario?

- Sí. - ¿Qué hacía?

Ya sabe, corista. Era casi una niña.

- Pero ha subido a un escenario. - Ya le he dicho que sí.

Está bien. ¿Vamos a tomar una Coca-Cola?

Bueno.

¿Qué es esto?

Es el mejor número de todos los que he hecho.

- ¿De qué se trata? - De adivinar el pensamiento,...

...aunque lo cierto es que se utiliza un código.

¡Entiendo! Salgo al escenario con los ojos vendados...

...y tengo que decirle lo que la gorda de la tercera fila...

- ...tiene en la mano. - Sí. Si resulta,...

...podría ganar 100 libras a la semana; quizás más.

- ¿Por qué no lo hace Vd.? - Es para una pareja.

Necesito una compañera. La última era fantástica.

Sabía perfectamente el código. Tenía memoria fotográfica.

Falta le hacía. ¿Por qué la dejó escapar?

Era mi esposa.

Para otras cosas no tenía tan buena memoria.

A menudo olvidaba quién era su marido.

Bien, ¿y qué me propone?

Se parece a lo que Vd. hace. Se necesita a alguien...

...con personalidad. Por eso le pregunté...

...si había actuado alguna vez.

- Está bien; puedo intentarlo. - ¡Genial!

Lo haremos poco a poco. Primero apréndase esto...

...y luego lo ensayaremos. ¿Cuánto tiempo necesita?

¿Una semana?

Si no estoy por aquí, pásese por mi casa.

El nº6 de Marine View. Está ahí atrás.

Y... ¿Por quién pregunto?

Astra Huston.

Astra Huston.

¿Sí? Adelante.

La señora de abajo me dijo que subiera.

No me lo diga; déjeme adivinarlo.

Ya sé. El que lee el pensamiento.

Hola; no se quede ahí. Póngase cómodo.

- Gracias. - Siéntese.

Sólo venía a ver cómo iba todo.

¿Se sabe ya el código?

Ya pregunté a la Sra. Finch si había visto el papel.

¿Quiere tomar algo? Tengo algo mejor que Coca-Cola.

- No lo habrá perdido, ¿verdad? - No; estará por ahí.

- Aún no lo ha mirado. - No he tenido tiempo.

Dijo que una semana.

- ¿Ha pasado ya una semana? - Más de una semana.

Siéntese.

Vine para ver si podíamos ensayar,...

...pero no podremos si no se sabe el código.

- ¡Agnes! - ¡Eres tú!

¿No llamas nunca antes de entrar?

Perdona. Creí que estabas sola.

Ésta es mi hermana Catherine. Bob Baker.

Traje unas cosas para Charles; mantequilla y huevos.

No creo que pueda ir a verle el martes,...

...pero déjamelas aquí si quieres.

Por si acaso no vas, las mandaré por correo.

¿No se termina su bebida?

Me ha decepcionado, Astra.

Es el primer estadounidense que me dice algo así.

No lo dudo. Pero habíamos hecho un trato.

- ¿Y qué esperaba? - Que lo cumpla.

- Lo haré. - ¿Le doy dos días más...

...para que se aprenda la primera parte?

Eso sería perfecto.

No lo olvide...

Como un loro.

La señora rubia de la tercera fila...

No, no. Pañuelo de algodón si la señora no es rubia.

Pañuelo de seda si lo es. ¿Podrá recordarlo?

- Tome una taza de té. - ¡Té! En este país...

...todo se paraliza para tomar el té.

Astra, creo que no se está esforzando mucho.

Vd. es la estrella.

El centro de atracción.

El papel es suyo; pero si no quiere hacerlo,...

- ...dígamelo, buscaré a otra. - Eso es todo, Sra. Finch.

Puede retirarse.

Intentémoslo de nuevo a ver si ahora sale bien, ¿vale?

¿Nunca descansa?

Claro. Si es necesario.

Para ser capaz de leer el pensamiento,...

...pierde mucho el tiempo.

O quizá se haga el tonto.

Quizás me lo haga.

No quiero perder el tiempo con una mujer que se ofende...

- ...si no se la ligan. - ¿No lo dirá por mí?

Si piensa que puede volver locas a las mujeres,...

...se equivoca. ¿Está mal de la cabeza?

¿Qué tiene Vd. que le haga tan irresistible?

El aplomo necesario para decir "no".

Supongo que hasta ahora nadie le había dicho eso.

¡Váyase! ¡Largo de aquí!

- Ya pensaba hacerlo. - No se quede ahí...

...con esa sonrisa de autosuficiencia. ¡Largo!

¡Váyase!

¡Caramba! ¡Caramba!

Sra. Finch, hemos tenido un percance; he tirado...

- ...la bandeja del té. - ¿Cómo ha sido?

Parece que aquí no gustan mis modales.

No olvide su sombrero, ¡vaquero!

¡Qué inglés! Ahora le traen su sombrero y su abrigo.

¿No volvió a verla?

- No; nunca más. - Hasta ayer por la tarde.

Cuando volvió con la Srta. Taylor.

Mi abogado me había dicho...

...que se estaba entrometiendo en mi divorcio.

Un detective fue a verla. Quería saber qué le dijo.

- ¡Se lo conté todo! - No me cabe la menor duda.

- Nunca hubo nada entre nosotros. - ¿De veras?

- ¡Catherine! - Lo sé, Bob. Tranquilo.

Claro, le crees porque no quieres ver la verdad.

- Pocas confiarían en él. - ¿Por qué haces esto, Agnes?

- ¿Acaso disfrutas haciéndolo? - Bastante.

- Me colmaba de atenciones... - ¡Con que era eso!

Sí, es por eso.

Te crees superior a mí porque consigues lo que quieres.

Ahora hay algo que no conseguirás tan fácilmente.

Si todavía quieres a ese Baker,...

...tendrás que cambiar de mentalidad, como hice yo.

¡Así serás más humilde! ¡Se te bajarán los humos!

Nunca le he pegado a una mujer, pero...

¡Fuera! ¡Largaos! ¡O llamaré a la policía!

¡Vámonos! ¡Por favor!

¡Esperad a que testifique! ¡Ya veréis!

¡Estás podrida! ¡Totalmente podrida!

¡No te tengo miedo, Baker!

Déjalo, Bob; es inútil.

- Tendrías que matarla. - Quizás lo haga.

¿Y lo hizo, Sr. Baker?

- ¿Cómo? - ¿La mató?

- No, claro que no. - ¿Qué hizo por la tarde?

- Estuve con Catherine. - ¿Hasta qué hora?

Hasta las 8. Quizás las 8 y media.

Le dolía la cabeza y se fue pronto a casa.

¿Qué hizo después?

- Me vine aquí. - ¿Le vio alguien?

- ¿Alguien que se hospede aquí? - No me sentía sociable.

- ¿No vio a nadie? - ¿En un palacio como éste?

Gracias, Sr. Baker.

Si cambia de dirección, háganoslo saber, ¿quiere?

La chica nos mintió. Dijo que estuvo con él...

- ...hasta las 11. - Para curarse en salud.

Le asustaba la idea de que él tuviera algo que ver.

- ¿Qué opina? - Es el principal sospechoso...

...si no puede ofrecernos una buena coartada.

Me choca esa despreocupación por lo que hizo anoche.

Aún queda otra persona que presenció la pelea de anoche.

¿Pollard? ¿El de la pajarería?

Sí; se quedó allí después de que Baker se fuera.

- ¿Vamos a verle? - Sí. Marine View.

- A la tienda de Pollard. - Sí, señor.

- ¿Sr. Pollard? - ¿Sí?

Somos de la policía. Lamento molestarle...

- ...a la hora de comer. - No se preocupe.

Me preguntaba cuándo vendrían. Les esperaba.

Pasen. Lo estuve meditando y pensé...

...que quizás debiera ir a verles. Tengan cuidado,...

- ...está muy oscuro. Gracias.

Tomen asiento. Me preocupaba por ella.

Recibía a gente muy variopinta debido a su trabajo.

Sí; eso es lo que intentamos averiguar.

Con qué gente se relacionaba. Sobre todo si había alguien...

...que deseara hacerle daño. Vd. iba a menudo a su casa...

- ...a hacer algunos arreglos. - Sí; a menudo.

Para mí era un placer poder ayudarla.

La primera vez que vino fue el verano pasado.

Me sorprendió; nunca había entrado aquí...

...y nunca había hablado con ella.

Sólo la conocía de vista.

- El Sr. Pollard, ¿no? - Sí.

Me pregunto si podría ayudarme.

- Lo intentaré. - Se trata de mi pajarito.

- Creo que no está bien. - Echémosle un vistazo.

- Creo que es una hembra. - ¿Por eso no canta?

Seguramente.

No me gustaría perderlo.

Mejor dicho, perderla. Está muy encogida.

Está un poco enferma.

- A veces reaccionan así. - Pero no morirá, ¿verdad?

Bueno, necesita cuidados especiales.

Será mejor que la deje aquí unos días.

- No debería. - Estará perfectamente cuidada.

Claro, no lo dudo. Pero no quería molestarle.

Pensé que quizás pudiera darme...

- ...una pastilla o algo así. - Leche y ron.

- ¿Ron? - Leche y ron.

Les pone en plena forma. Déjemela aquí; yo la cuidaré.

Gracias, Sr. Pollard. Sé que Vd. entiende de esto...

...mucho más que yo.

Es mi mujer. No puede moverse.

- Padece del corazón. - Lo lamento.

Morirá en cualquier momento. Ya lleva así 9 años.

Iré a ver qué quiere. Da golpes en el techo...

...cuando necesita algo.

Muchas gracias por cuidar de mi pajarito, Sr. Pollard.

No se preocupe más por ella. Se recuperará en unos días.

Gracias.

Hola, Sr. Pollard.

Me temo que traigo malas noticias, Sra. Huston.

Su pajarito ha muerto.

- ¡Vaya por Dios! - Le traigo éste como consuelo.

¡Vaya! ¡Es un loro!

Pero, Sr. Pollard, no puedo aceptarlo.

¿Por qué no? Lo he traído para Vd.

Entre, por favor.

No era mi intención.

Si no le importa, vamos a la cocina, Sr. Pollard.

- Las cocinas son muy acogedoras. - Sí.

Y la suya es realmente acogedora.

Me siento a gusto, pero echo de menos al pájaro.

- Estoy seguro de ello. - Me hacía compañía...

...y así nunca me sentía sola.

La entiendo.

Disculpe mi curiosidad; Vd. es viuda, ¿no?

No. En realidad, no. Mi marido está...

...en el hospital naval. Está deshauciado.

Igual que mi esposa.

Aunque podría tardar años en morir.

Sé lo que está pensando. ¿Sabe? A veces pienso que...

...no sé qué habría sido de mí sin mis pájaros.

Bueno, ¿qué le parece?

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!

¡Vaya! ¡Sabe hablar!

Yo le enseñé a decir eso.

No quería acostumbrarle a... Ya sabe cómo son los loros.

Sí, por supuesto.

Pero, Sr. Pollard, de veras, no puedo aceptarlo,...

...es demasiado valioso.

Hay cosas mucho más valiosas que un pájaro, Sra. Huston.

- Amistad. Compañía. - Sí.

Quiero que se lo quede. Es suyo.

Buenas noches.

- La puerta está recia. - Es por la humedad.

- Tiene mal las bisagras. - ¿De veras?

- Mañana vendré a arreglarla. - ¿No le importa?

Será un placer. Vd. empuje; yo tiraré de ella.

Entiendo, Sr. Pollard.

Así que llegó a conocerla bastante bien.

Sí, sobre todo después de que falleciera mi esposa.

La Sra. Finch nos dijo que la Sra. Huston...

...tenía una hermana más joven y que no se llevaban muy bien.

Conozco bien a las de su clase.

Nuestro vecindario era poco para ella.

Apenas la conocía; pero no me hacía gracia...

...verla por casa de la Sra. Huston.

Cada vez que venía, causaba problemas.

Buenos días, Sra. Huston. Vengo a arreglar la ventana.

- Buenos días, Sr. Pollard. - Abríguese bien, querida.

¿Está preocupada por algo?

No. No, estoy bien.

No hace falta que me lo diga; lo sé.

- Es por su hermana, ¿verdad? - Es aún muy joven...

...y bastante testaruda, pero la aprecio mucho.

Lo que necesita es animarse.

¿Recuerda que hablamos de arreglar la casa?

Sólo me llevaría un par de días.

Ya lo he pensado, pero no puedo permitírmelo.

No hará falta mucho dinero.

Ya sé; acéptelo como regalo de Navidad.

No, Sr. Pollard. No puedo aceptarlo.

Si no tengo dinero, tendré que esperar.

Sr. Pollard, hablo en serio.

Como quiera.

¡Astra! ¡Todo listo! Ya puede pasar.

¡Albert! ¡Ha quedado preciosa!

Ya le dije que acabaría pronto.

- He bajado al pájaro. - Sí.

¿Ocurre algo?

No; pero en época de vacaciones...

- ...siempre me preocupo. - Sí.

Por eso no quería arreglar nada...

...hasta que mi situación mejorase; hasta Semana Santa.

Puedo prestarle un par de libras, si le vienen bien.

¡No, Albert! No puede permitírselo.

Ahora que ha muerto mi mujer, soy un hombre soltero.

Cójalas. Puedo prescindir de un par de libras.

No. Me llegará dinero del Ministerio de Marina...

- ...a finales de semana. - Hasta que llegue.

Vamos. Merece la pena gastar un par de libras,...

...si así consigo borrar la preocupación de su cara.

Gracias. Lo sumaré a lo anterior.

Espero que lleve la cuenta.

¡Michael!

Sr. Murray, el Sr. Pollard.

- ¿Cómo está? - El Sr. Murray...

...ha estado embarcado.

Será mejor que me vaya.

Espero que me disculpe. Es un amigo de mi esposo.

Le veré mañana.

Todo eso es muy interesante, Sr. Pollard,...

- ...pero, ¿qué pasó ayer? - ¿Ayer?

Según nos han dicho hubo una especie de pelea.

¡Sí! ¡Baker! Nunca me gustó ese joven.

Él y Catherine entraron por la fuerza la noche pasada.

Eso me han dicho. ¿Qué hora sería?

Después de las 6. Estaba a punto de cerrar.

La Sra. Finch vino a buscarme.

Rápido; ese Baker acaba de entrar como un loco.

- Creo que lleva una pistola. - ¡Está bien! ¡Relájese!

- ¡Estás podrida! - Yo me ocuparé.

Es inútil; nada la detendrá.

- Tendrías que matarla. - Lo haría encantado.

¡Esto no va a quedar así!

Se acabó; váyanse a discutir sus asuntos a otra parte.

- Métase en sus asuntos. - Lo mismo le digo.

Y ahora, lárguese.

Y a Vd., Srta., no sé cómo no le da vergüenza.

- Vámonos, Bob. Vendremos luego. - Volveremos dentro de un rato.

Si lo hace, aquí me encontrará.

Gracias, Sr. Pollard. No sé qué habría hecho sin Vd.

Muy bien, Sra. Finch. Ya puede irse.

Me quedaré por si deciden volver.

Actuó Vd. con mucha firmeza.

- No pintaban nada allí. - No, por supuesto.

Gracias, Sr. Pollard. ¡Butler!

Por cierto, ¿hasta qué hora se quedó?

- Estuve un buen rato. - ¿Estuvo con la Sra. Huston...

- ...todo el tiempo? - Sí.

En todo momento.

Estaba nerviosa, como es lógico.

- ¿De qué hablaron? - De nada en particular.

De algo hablarían, digo yo.

- Claro. - ¿No dijo nada...

...que nos pueda dar una pista sobre la causa de su muerte?

No. De hecho sólo hablamos...

...de un asunto privado. No creo que sea relevante.

Quién sabe, Sr. Pollard.

Hable con toda confianza; le garantizo total discreción.

Me consta que apreciaba mucho a la Sra. Huston.

Sí. Es cierto.

¿Alguna vez le hizo partícipe de sus sentimientos?

- Bueno, yo... - ¿Sí, Sr. Pollard?

Yo...

- Yo... - ¿Sí, Albert?

¿Se acuerda de la conversación que tuvimos hace algún tiempo?

- Sí, Albert. - Cometí la osadía de pensar...

...que podía albergar esperanzas. ¿Me equivoco?

- No me conteste ahora. - Y podía, Albert.

Habrá vuelto a pensar en ello desde entonces, supongo.

- Claro que sí. - Yo también, Astra.

Pienso en ello constantemente. Pero no me conteste ahora.

Sólo quiero que sepa que entiendo su situación.

- ¿Sí? - Soy mayor que Vd., pero...

- Tampoco es tan mayor. - Casi podría asegurar...

...que soy más formal que muchos jóvenes...

...y estoy en plena forma. Sí; voy a contarle algo...

...que sucedió el otro día.

Ya sabe cómo pesa la cerveza. Viene en barriles de 40 litros.

Y normalmente el repartidor suele subirlos al mostrador.

Es un hombre muy robusto; 3 veces más robusto que yo.

Pasé por el bar a la hora de la comida.

No suelo hacerlo; entré a tomar una nada más.

Y entonces me dijo: "Tengo un pequeño problema.

El repartidor olvidó dejar el barril en el mostrador".

El joven George es herrero.

Además es muy fuerte y tiene 21 años y dijo:...

..."Bueno, voy a intentarlo. A ver si puedo moverlo".

Lo intenta; sopla, resopla y no puede moverlo.

Lo intentaron todos y les dije: "Dejadme a mí".

Se rieron porque creían que no lo conseguiría.

Pero lo levanté. Lo levanté como si fuera un bebé.

¿Y qué pasó, Sr. Pollard?

Ella me concedió el honor.

- ¿Cómo dice? - Me concedió el honor...

...de aceptar mi propuesta de matrimonio.

- Y después se marchó. - Así es.

- ¿Qué hora sería? - Alrededor de las 7.

Entonces Vd. fue el último en verla con vida.

No, no. Justo cuando salía, llegó un hombre.

- A que le adivinaran el futuro. - ¿Quién era?

No sé, pero no me gustó su aspecto.

Era librero. Sí, eso dijo. Un librero.

Ya sabe, corbata y traje de cuadros, complexión fuerte.

- No me gustó nada su aspecto. - Las fotos, Butler.

¿Es alguno de ésos?

Éste es el marinero, Murray.

No, no es ninguno de éstos.

Gracias, Sr. Pollard.

Me consta que esto debe de ser muy duro para Vd.

Lo es.

No, Butler, no.

La cuestión es por qué Pollard estaba tan alterado.

¿Qué tiene de extraño? Significaba mucho para él.

¿Y qué significaba él para ella?

Bueno, según él... Déjelo ahí.

Su opinión sobre ella difiere de la de los otros.

No se parece en nada a la de la hermana.

Pero concuerda bastante con la de la Sra. Finch.

No es eso. ¿No es una imagen totalmente idealizada?

¿Viniendo de un enamorado? Iba a casarse con él.

¿Vd. cree? No parecía tener muchas ganas...

...de hablarnos de su proposición.

Supongamos que ella le rechazó.

¿Sube y la estrangula?

Tampoco sería tan extraño.

Un hombre corriente e insignificante...

...construye un mundo ideal en función de una mujer.

Un mundo donde por primera vez él es el héroe...

...y ella, un ser frágil y confiado...

...que necesita la protección de un hombre fuerte.

Pero ella se ríe de él y el sueño se desvanece.

Se está dejando llevar. Además, hay otro hombre.

- El siniestro librero. - Sí, parece más bien...

...una ocurrencia de última hora.

Disculpe, señor. Aquí afuera hay dos jóvenes...

...que tienen información sobre el caso Huston.

- Dígales que pasen. - Pasen, por favor.

Soy Lona Clark y ésta es...

Entra.

Y ésta es Shirley Jones. Ayer por la noche...

- ...Shirley y yo... - Inspector jefe Butler.

Encantada de conocerle. Gracias.

Como le decía, anoche Shirley y yo...

...teníamos una cita con Astra para que nos leyera el futuro.

- Y cuando... - Un momento.

- ¿A qué hora tenían cita? - ¡Las 7 y media!

Apura, Shirley. Vamos a llegar tarde.

- Ésta es la casa. - ¡Y yo me lo tragué todo!

- ¡Nunca cambiarás! - Debe de estar leyéndole...

- ...el futuro a alguien. - ¡Nunca podrás ser decente!

¡Ya te enseñaré yo a no ser tan vulgar!

- ¡No! - ¡Apártate de la ventana!

Esto no me gusta. Vámonos, Lona.

¿Después de haber pagado el tranvía? Yo me quedo.

¡Eres igual que un demonio! ¡Quizás haya sido una suerte!

- No me gustaría... - No bajan.

Quizás no pueden oírnos con todo ese jaleo.

- Anda, vámonos. - Calla; viene alguien.

¡Volveré en cuanto consiga calmar mi furia con alcohol!

¡Llegan a tiempo para impedir que se cometa un asesinato!

¡Vaya!

¿Vieron después de eso a Astra, la adivina?

Sí. ¡Fue genial! Me dijo que conocería...

- ...un hombre alto, moreno... - Gracias, Srta. Clark.

Srta. Jones.

¿Vio algo en ella que le llamara la atención?

Tenía un golpe en la cara y parecía un poco...

- Parecía un poco... - Preocupada.

Preocupada.

- ¿Cuánto tiempo estuvieron allí? - Una media hora.

¿Reconocerían al irlandés si le vieran de nuevo?

Por supuesto.

¡Es él! Es el hombre que vimos.

¡Qué guapo está aquí!

Cuando le vimos parecía un loco.

- ...y no dejaba de chillar... - Gracias, Srta. Clark.

Muchísimas gracias.

Quizás les llamemos para que testifiquen.

- Gracias. - Shirley.

Adiós.

Bien...

Llámenos siempre que nos necesite.

Gracias, Srta. Clark.

Así que Astra aún estaba viva cuando Pollard se fue.

Sí. De acuerdo.

Pero mi razonamiento tenía su lógica.

El librero aún no ha aparecido, ¿no?

Da igual; ya oyó lo que contaron las chicas.

Será mejor que me vaya. Tenemos la foto de Murray.

- Avisaré a Wilson. - Un momento.

Las chicas oyeron la pelea desde la calle.

¡Claro! Butler, vamos hasta la casa.

Estaba aquí sentada; no hay duda.

Si hubiera entrado alguien, le habría visto por el espejo.

Si era alguien conocido, no se habría sorprendido...

...al verle; ni siquiera habría gritado.

Ya sé. ¡Lucas! Vaya abajo,...

- ...salga y vuelva a entrar. - Sí, señor.

Suba sin hacer ruido.

Viene alguien.

Escóndase.

¿Quién es Vd.?

¡Ya te tengo! ¡Estás perdido!

- Déjenme. - El Sr. Murray, supongo.

¿Cómo sabe mi nombre?

- ¿Quiénes son Vds.? - Somos de la policía.

Déjenle que se siente.

Esto es un error. Pregúntenle a ella.

Va a ser un poco difícil, Sr. Murray.

¿No lee?

ADIVINA HALLADA ESTRANGULADA

Tranquilo, Murray. Cálmese.

¿Qué relación tenía con ella?

¿Hace mucho que la conocía?

- De toda la vida. - Amigos de la infancia, ¿no?

La vi por primera vez hace poco,...

...pero fue como si la conociera de toda la vida.

- Vamos, déjese de tonterías. - ¿Fue el verano pasado?

Sí, señor. Estábamos de descanso.

Vine aquí a pasar el día con el tercer ingeniero.

Conoció a una chica.

No quería molestar, así que les dejé...

...y me fui a dar una vuelta.

¡Vaya! No sabía que fuera tan buen tirador.

¡Buen tirador! Si lo fueras, con esa escopeta no acertarías.

¡Oiga! Esas pipas cuestan dinero.

Me las vas a romper todas.

Ya está.

Si se va con su puntería a otra parte, le regalo esto.

En teoría nadie iba a ganarlo.

- ¿Canta? - ¿Que si canta?

Es un ruiseñor. No se le puede pedir más.

- ¡Muy bien! - Seguro que es la primera vez...

...que le regalan un pájaro, marinero.

Parece un hombre de suerte.

- ¿Quiere que le lea la mano? - No soy supersticioso.

- Nací con suerte. - Lo sería,...

...si estuviera con una chica. Nada mejor que una chica...

...para que un hombre se interese por su futuro.

¿Por qué no se consigue una chica, marinero?

Aún es pronto.

¡Hola! ¡Hola!

Pero Vd. sí que podría hacer algo mejor...

...que estar aquí vestida de gitana.

- Quizás no pueda. - ¿Por qué no?

Gracias, marinero. Vuelvo enseguida.

Marinero, mantenga el rumbo sin acercarse a la costa.

Aquí tiene, marinero.

- Me siento como en casa. - Sí. Ya me di cuenta.

¡Menuda cara! ¡Venir aquí y tomarse estas libertades!

¡Si hasta se ha sacado las botas!

¡Y Vd. detrás!

Buenas noches.

Muy bien, marinero. Puede subir.

No quería que pensara que soy una mujer fácil.

- ¿Un cigarrillo? - No señor; gracias.

Al día siguiente zarpamos y creí...

...que no volvería a verla. Pero a pesar de todo...

...me acordaba de ella de vez en cuando.

Y me preguntaba si ella se acordaría de mí.

Pasaron 3 meses hasta que volvimos a Southampton.

¡Mira que eres idiota! Seguro que ya te ha olvidado.

¡Michael, qué sorpresa! ¿De dónde sales?

- De Sudamérica. - Pasa. ¡Qué alegría!

Vamos a la cocina; es donde mejor se está.

Mike, ¿qué traes ahí?

- Eres un cielo, no hay duda. - ¿Has visto esto?

¡Medias de nailon! Michael, te adoro.

¡Salchichas de cerdo! Ya ni las recordaba.

- Coja una lata. - No sé.

También hay huevas.

- Son muy ricas. - Pues coja también una.

Gracias.

- ¡Cuidado! Las vas a romper. - ¿Has pensado mucho en mí?

¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!

Perdón.

- ¿Quién es ése? - Un hombre que viene a hacer...

...algunos arreglos de vez en cuando.

Voy a vestirme. No puedo pasarme el día así.

¿Sí?

Nos vimos casi todos los días mientras duró mi permiso.

Siempre era bien recibido. Me dijo que usara la llave...

...de detrás de la puerta; como hacían sus otros amigos.

¡Qué importan un par de libras si así dejo de verla preocupada!

Gracias, lo sumaré al resto. Espero que lleve la cuenta.

¡Mike!

Éste es un amigo mío. Sr. Murray, el Sr. Pollard.

¿Cómo está?

Bueno, me voy. La veré mañana, supongo.

¿Qué haces? ¿Por qué aceptas dinero de un viejo idiota?

- Sólo ha sido un préstamo. - ¿Qué significa para ti?

- Nada; sólo es amable conmigo. - ¿Amable?

Le manejas a tu antojo. ¡Sacarle todo lo que puedes...

- ...a un pobre desgraciado! - Le gusta ayudarme...

...y a mí no me importa. ¿Quién eres tú para juzgarme?

¿Por qué no me lo pediste a mí?

Sabes de sobra que te lo daría.

¿De qué sirve expresar con palabras los sentimientos?

Ya sé que sólo hace una semana que te conozco,...

...pero qué más da una semana o toda una vida.

Te quiero.

Ahora ya lo sabes; si es que aún no lo sabías.

¿Sabes? Un hombre necesita en la vida un rincón...

...que pueda considerar suyo. He viajado por todo el mundo.

¿Por qué no nos casamos?

No puedo, Mike.

¿No puedes?

- ¿Qué pasa ahora? - Estoy casada.

- ¿Cómo? - No; no es lo que piensas.

Está en el hospital. Es un lisiado de guerra.

Está deshauciado.

Sé que no debería decir esto, lo sé,...

...pero para mí es como si ya estuviera muerto.

Quizás la próxima vez que venga...

¡Que Dios me perdone! Deseo la muerte de un hombre.

Tenemos que esperar.

¿Podrás esperar?

- Me escribirás, ¿verdad? - No se me da nada bien.

Pero debes hacerlo. Una carta significa mucho...

...para una mujer. Es una forma de estar unidos.

Vas a estar mucho tiempo fuera.

- Por favor, escríbeme. - De acuerdo.

Pero no aceptarás nada de los demás.

Y no aceptarás nada de ese viejo.

- De acuerdo. - No me importa...

...tu pasado. Te lo perdonaré todo.

Pero de ahora en adelante sólo estarás conmigo.

Sólo estarás conmigo. ¿Lo prometes?

Lo prometo.

Pero nunca le escribí. A menudo me atormentaba...

...la idea de no ser capaz de expresarme con palabras.

Nunca escribí. ¡Que Dios me perdone!

Su marido murió en febrero.

¿Lo sabía?

¿Cuándo regresó?

Hace dos días.

Debería haber vuelto antes, pero se estropeó el motor.

Estaba deseando verla y creí que estaría en la feria.

- ¿Y la dama que trabajaba aquí? - ¿La dama?

¿La dama? No sé de quien me habla.

- No se referirá a Astra. - Sí.

- Casi nunca está aquí. - ¿Y su caseta?

Sólo la usa para adivinar el futuro.

- ¡Cuidado con lo que dices! - Sáqueme las manos de encima.

- ¡Habla, ojos de gusano! - Y eso hago.

No sabía que significara tanto para Vd.

Yo me ocupo. ¿Qué haces aquí? ¿No te dije que te fueras?

¡Mike! Yo, yo iba a...

¡Mike, ven a la cocina!

¡Mike, no seas idiota!

¿Qué es esto? ¿Una encerrona?

¡Con todo lo que he hecho por ti!

¡Maldita traidora!

Tenga, 50 libras.

Es todo lo que tengo. Quédeselo.

Sáqueme las manos de encima. Llamaré a la policía.

¡Me las pagarás! ¡Maldita traidora!

- Llego demasiado pronto, ¿no? - No.

Creí que no volvería a verte.

¡No me escribiste, Michael! ¡No lo hiciste!

Me hiciste una promesa, por si no lo recuerdas.

Y yo te di mi palabra. Hace 3 meses, ¿recuerdas?

¡Tres meses embarcado!

¡Con tu preciosa cara delante!

¿No podías esperar?

No, Michael. ¡Te esperé! ¡De veras!

Te esperé, pero no me escribiste.

Te di tiempo para que pudieras arreglarlo todo.

¡Y yo me lo tragué todo!

¡No se puede confiar en ti! ¡Nunca cambiarás!

¡Nunca podrás ser decente! ¡Por todos los santos!

¡Ya te enseñaré yo a no ser tan vulgar!

¡Apártate de la ventana! ¡Ven aquí!

¡Hay dos tramos de escaleras que puedes bajar rodando!

¡Pareces un demonio! Quizás haya sido una suerte.

¡No me gustaría condenarme por tu culpa!

¡Volveré en cuanto consiga calmar mi furia con alcohol!

¡Llegan a tiempo para impedir que se cometa un asesinato!

¿A qué hora volvió, Sr. Murray?

No volví, señor. Temía no poder controlarme...

- ...si volvía a enfurecerme. - ¿Adónde fue?

- A beber. - ¿Algún sitio en particular?

Ninguno en particular. Anduve de bar en bar.

- ¿Vio a alguien conocido? - No, señor.

No, al menos que yo recuerde.

Debí de coger el tren de las 11,...

...porque llegué a Southampton poco después de las 12.

Estuve toda la noche pensando y hoy estaba desesperado.

La culpa fue mía; me pidió que le escribiera y no lo hice.

Así que hoy venía a hacer las paces.

Sí, y al verle a Vd. aquí, creí que volvía a las andadas.

¿Seguro que no volvió por esto?

¿Estaría dispuesto a firmar una declaración, Sr. Murray?

Sí, señor.

¡Wilson!

¿Le importaría acompañarle a comisaría?

- ¿Cree que actuaba? - Bueno, es irlandés.

¿Aún cree que Pollard se inventó lo del librero?

¿El librero? No, era cierto. Es un ser de carne y hueso.

¿No deberíamos investigarle? Los demás implicados...

- ...han contado su versión. - ¿No me diga?

¿Qué me dice de Astra?

Sólo sabemos lo que los demás cuentan de ella.

Cada uno la ve de un modo diferente.

Para la Sra. Finch, era toda una dama.

Me mira demasiado, Sra. Finch.

- Para su hermana... - ¡Adelante!

¡Vamos! ¡Hazlo!

- Para Pollard: - Gracias, Sr. Pollard.

No sé qué habría hecho sin Vd.

- Para Baker: - Para ser capaz...

...de leer el pensamiento, pierde mucho el tiempo.

- Para Murray: - De acuerdo, Mike.

A partir de ahora sólo estaré contigo. Lo prometo.

Hemos visto a muchas Astras; ¿pero cuál es la verdadera?

- Bueno, ¿acaso importa? - Sí; si supiéramos...

...qué clase de mujer era, sería más fácil descubrir...

...quién la mató y por qué.

Aún así son especulaciones. Centrémonos en los hechos.

- Por ejemplo, Murray. - Muy bien, Murray

Creo que podría haberla matado en un ataque de ira.

Pero no es de los que se van, se lo piensa, vuelve...

- ...y la mata a sangre fría. - ¿A sangre fría? ¿Y borracho?

No, ni siquiera borracho.

Pero su descripción del librero es real.

Quizás fuera él. Sí, ¿recuerda que dijo:...

..."Después de todo lo que he hecho por ti"?

Supongamos que estaba chiflado por Astra.

Descubre que le engaña y que le está tomando el pelo.

Uno de sus rivales le echa a patadas por las escaleras...

...y queda como un tonto delante de ella.

Sí, podría ser un tipo despiadado y mezquino.

¿Recuerda que dijo: "Me las pagarás" o algo así?

¿Catherine y Baker están descartados?

No, claro que no.

Veamos; cuatro personas tienen motivos para matarla.

Y al parecer ninguno tiene una coartada.

Su hermana y su amante, Baker.

¿Recuerda que mintió al contarnos lo que hizo?

Seguramente comentaron juntos lo que había pasado.

Él decidió volver para ver si Astra cambiaba de opinión.

Ella no le escuchó; él perdió los estribos...

Pudo ser él.

Pudo ser Murray.

Al fin y al cabo esto es suyo.

El siguiente paso será encontrar al librero.

Quería pasar desapercibido. Pero me extraña...

...que la Sra. Finch no le viera nunca.

- ¿Por qué no le mencionó? - Siempre me daba un regalo...

...cuando le abría la puerta. Nunca se olvidaba.

Y una puede pasar por alto muchas cosas...

- ...si alguien es generoso. - Sí, ya lo creo.

- Se llama Kohun y es librero. - Eso es.

Era muy agradable y además rico.

La Sra. Astra estaba muy ilusionada con él.

Creo que le hablé de esto esta mañana, ¿lo recuerda?

Es posible. ¿Lo vio anoche?

No, pero me fui tarde a casa.

El Sr. Finch no apareció hasta después de las 10.

- ¿Eres tú, Alfie? - Sí, mamá.

- Ya deberías estar en la cama. - Un momento; entra, hijo.

Acércate.

- ¿Estaba en casa anoche? - No, se fue al cine.

- Fue a ver "Tarzán", ¿verdad? - Al cine, ¿no?

- ¿Sueles llegar a esta hora? - Sí. Mamá quiere que llegue...

- ...antes de las 9. - ¿A las 9 en punto?

- ¿Llegaste ayer a esta hora? - Sí, justo antes de las 9.

- Presta mucha atención, Alfie. - Presta atención, Alfie.

Ayer por la noche, ¿viste a alguien en la calle...

...o entrando en casa de la Sra. Huston?

- No. - ¿Seguro?

- Seguro. - Muy bien; gracias, Alfie.

Ya puedes irte y no olvides lavarte el cuello.

- No, mamá. - Un segundo, Alfie.

¿Conocía la Sra. Huston a Kohun desde hace mucho?

Se conocían hacía poco. Quedaron alguna vez...

...en la ciudad. No iba mucho a su casa.

Supongo que no le apetecía mucho, dado que él estaba...

- ¿Sí, Sra. Finch? - Dijo: "Feliz Navidad".

- ¿Qué sucede? - Le pregunté si oyó algo...

- ...al pasar por allí delante. - ¿Oíste al loro?

Sí. Dijo: "Feliz Navidad".

¡Claro! ¡Qué tonto soy!

- Gracias. ¡Butler! - ¡Vaya!

- ¿Qué sucede? - ¿Recuerda lo que dijo Murray...

...cuando la encontró con Kohun? Ella gritó:...

..."¿Por qué has vuelto? Te dije que te largaras".

- ¿Y? - No se lo decía a Murray.

- No. ¿Voy a ver a Kohun? - Haremos otra visita antes.

Perdone que le moleste a estas horas, Sr. Pollard,...

...pero me gustaría hablar con Vd.

De acuerdo. Pase.

Verá, contamos con nuevas pruebas.

- ¿Recuerda al librero? - ¿Le han encontrado ya?

Aún no.

Pero sabemos quién es. Se llama Kohun.

¿Kohun? ¿Cree que lo hizo él?

Quizás.

Ahora hay que averiguar quién volvió a la casa.

Podría haber sido Murray.

¿Murray? ¿Está mezclado en esto?

Ayer tuvo una violenta pelea con la Sra. Huston.

- ¿Estuvo allí anoche? - Sí.

¡Murray! ¡Claro!

- Es el hombre que buscan. - Le vieron salir de la casa.

Pero amenazó con volver.

Supongo que no le vería regresar.

Habría oído llamar a la puerta o notado algo.

No, nada.

¡La llave! ¡Detrás de la puerta!

Murray no tenía que llamar. Podía usar la llave.

¡Por supuesto!

Gracias, Sr. Pollard.

Ahora todo está bastante claro.

Así que fue Murray.

En teoría, lo que voy a hacer no está permitido,...

...pero no creo que pase nada porque se lo cuente.

Esto es lo que creo que sucedió.

Tras dejar la casa, Murray se emborrachó.

Bebió para calmar su ira, tal como dijo.

Y luego volvió para hablar del asunto.

Usó la llave que hay detrás de la puerta, como Vd. dijo.

Afuera estaba muy oscuro, ¿recuerda?

Así que pudo entrar sin que nadie le viera.

Había luz en la ventana del dormitorio,...

...así que sabía dónde encontrarla.

Pero no sabía si estaba sola.

Subió las escaleras todo lo sigilosamente que pudo.

Llegó al descansillo...

...y se dirigió hacia la puerta.

Y luego, procurando no hacer ruido,...

...la abrió,...

...entró...

...y allí estaba ella. Sola.

¡Sí!

¡Sí! ¡Eso fue lo que pasó!

Luego el loro dijo: "Feliz Navidad".

Se giró y le vio a Vd., Sr. Pollard.

Su asesino.

¿Qué quiere?

¿No habrá venido a declararse otra vez?

Ya le dije esta tarde cómo están las cosas.

¡Albert! ¿Qué le pasa?

¡Albert! ¡No!

Nadie volverá a amarte. No volverás a estar con nadie.

Nadie podrá tenerte.

Te di todo lo que tenía.

Te burlaste de mí. Te reíste de mí.

Te reíste de mí.

Eso fue lo que pasó, ¿verdad, Sr. Pollard?

Sí.

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