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(Golpes)
"Pero, a ver,"
¿por qué la tengo que llamar?
¿Por un polvo? Ella sí que llamó, sí.
Pero ¿no se enfada ni nada?
Siempre se enfadan, pero después se les pasa.
A mí eso nunca me pasa con las tías, nunca me pasa eso.
No te pasa porque tú tienes tendencia a enamorarte, tío.
Ya, pero es que se enfadan, tío. A ver, a ver, a ver.
Hay que diferenciar, un polvo es un polvo.
A ver, hay que tener una especie de sexto sentido con las tías.
Es algo que tienes o no tienes. Pues será que no lo tengo.
Luis, tú... lo tienes.
No me toques. No me toques. Lo tienes.
¿A ti que te pasa, "dudu"?
¿Habéis traído eso? Que sí, pesado.
¿Para qué lo quieres?
Lo vamos a necesitar. Me imagino, pero ¿para qué?
Luego os lo cuento. ¿Cuándo?
Cuando llegue Vero. ¿No está en una boda?
Estaba en la iglesia, pero le dije que viniera.
¿Ha llamado la abogada? Luis, luego te cuento.
Vale. No es grave, ¿no? ¿Qué, quién se atreve?
Va. Carlos.
Desde la otra punta, ¿eh?
Desde la otra punta, va.
Luis, Luis. ¿Qué?
Aquí no. ¿Aquí no qué?
Hostia... Perdona.
Buenas. ¿Qué haces fumando?
Guau.
¿Has podido pasar por tu casa? Que sí, que aquí lo traigo.
¿Y te cabe?
Vero, siento que te hayas perdido la boda.
Para lo que van a durar... ¿Qué pasa?
No se sabe, es un misterio.
Vamos a ver.
Natalia me ha llamado esta mañana.
Malas noticias, no nos libramos.
No puede ser.
El lunes vienen.
Joder. ¿Y ahora qué?
Va a ver qué pueden hacer, pero... está difícil.
¿Y entonces?
La cosa está fea.
Vamos a tener que tomar una decisión.
Vale. ¿Y cuánto nos va a costar?
No es una cuestión de dinero.
¿Y entonces?
¿Cuánto nos puede caer?
No...
(HABLA ENTRE DIENTES EN FRANCÉS)
"Non, oui, oui, oui, désolé".
"Désolé, je l'ai vu mais j'étais une réunion".
"Oui, je t'appelle plus tard".
"Oui, je te racontre".
"Non, Chloe, non".
"D'accord, passe-la moi". Cuatro.
Todo el día. Hola, cariño, ¿qué tal?
Sí, sí.
Nada, ley de Murphy. Dice mamá...
Ya sabes cómo es eso.
Claro.
Sí.
Vale, vale, no te quiero entretener, da besos a todos.
Sí, pasadlo muy bien.
Que sí, yo llamo al restaurante y cancelo la reserva.
Chao. Me sabe fatal.
Me he quedado con muchas ganas de verte.
Sí, lo sé, lo sé.
Vale, venga, te pongo un WhatsApp más tarde
para ver si todavía estás despierta, ¿vale?
Venga, un beso, guapa.
¿No ibas a llamar al restaurante?
¿Hum?
Para cancelar la reserva...
Ah. Sí, sí.
Cómo te fijas, ¿eh?
Marcel, ¿me traes una cerveza, por favor?
¿Has comido algo?
¿Eh? No, no, no tengo hambre.
Me ha dicho Sophie que os invite al concierto.
Es el día 14.
Me ha dicho que estaba
muy nerviosa. Joder, macho, pobre cría.
¿Qué va a tocar?
Un nocturno,
de Chopin, el número 2. En mi bemol.
¿Difícil?
Para ella no.
¿Chloe sabe algo?
No. Cuando termine todo esto.
Oye.
Esto no es una cerveza. No quedaban.
Sí quedan. Ya has tomado muchas.
¿Cómo? Que no quiero que bebas más, Luis.
¿Y tú qué eres, mi padre o qué?
¿A ti te parece normal?
No es para tanto. Ah, ¿no?
Pues que te lo haga a ti. Me daría igual.
Seguro... A ver,
¿quieres que te traiga una? No, déjalo.
Ya no quiero cerveza ni nada, ya está.
Luis, bebe agua. (MOLESTO) Uf...
¿Tú también? Sí, yo también.
Que no quiero agua. Abre la botella y bebe.
Que no tengo sed, Carlos. Vale, ¿entonces qué?
¿Te lo abro yo como a los críos?
¿Te vas a la mierda?
Sí, me voy a la mierda. Sí, por favor, vete a la mierda.
(Teléfono)
Sí, dime, Natalia.
No, aún no.
Sí, sí, estamos en ello.
Oye, ¿tienes localizado al técnico de Hacienda?
Bueno, pues con lo que sea me llamas, ¿eh?
Vale, chao, chao.
¿Y? Está a punto de llegar.
¿Y de lo otro?
Me parece bien.
Fírmalo.
¿Alguien me puede echar una mano?
(Golpe)
(Timbre)
(Timbre)
¿José? Sí.
Soy Marcel, encantado. Igualmente.
Hablé con usted por teléfono, ¿no?
"Conmigo", tutéame, por favor. Ah, bueno.
Finalmente cogí un taxi. ¿Eh?
Sí, 16,80 euros son. Ah, bueno.
Hubiese venido en autobús, lo que pasa...
Aquí. Toma. Ya está.
Gracias. Toma, el cambio.
No, no, gracias, está bien. Bueno,
este es Luis. Luis. ¿Qué tal?
Hola, Verónica.
José Veiga. Un gusto. Y Carlos.
Yo soy Carlos.
¿Qué tal? Encantado, Carlos.
Igualmente.
Con permiso. Adelante.
José, ¿qué te pongo?
Eh...
Un agua. Un agüita, por ejemplo. ¿Con gas?
No, sin gas, sin gas.
Del tiempo, por favor. ¿Alguien más quiere algo?
Con permiso.
Perdón, un segundito. Aquí te dejo el cambio.
Déjalo, no... Ya está.
(Ruido intermitente)
Luis, para.
(RESOPLA)
Pues, nada,
muchas gracias por venir en sábado. No, ningún problema.
Supongo que conocerás la empresa.
Sí, claro. No sabes quiénes somos nosotros.
Me imagino que los dueños, ¿no? Socios fundadores a partes iguales.
Muy bien. Bueno,
pues si te parece bien, voy a ir al grano,
aquí está el contrato.
Dos copias, una para ti y otra para Recursos Humanos.
Léetelo con calma y nos dices qué te parece.
(MURMULLA)
(MURMULLA)
¿Te parece bien
la cantidad? Me parece muy bien.
No te fíes del presupuesto, sería mayor.
Puede negociar cada año dependiendo de quién se incorporen.
¿Y cuánta gente tenéis trabajando en el departamento,
si se puede saber?
No tenemos Departamento de Mediación.
¿Y queréis crear uno entonces? Sí, nos parece
muy necesario.
A ti también, supongo.
¿Qué objetivo os planteáis para el departamento?
Ninguno.
¿Ninguno? No.
Es un planteamiento más a largo plazo.
Te aseguramos un compromiso de permanencia por 10 años.
¿10 años? Aquí, página 6.
¿Te interesa
el proyecto, José? Hombre,
es... muy atractivo.
¿Cuándo tendría que empezar?
Hoy.
Ahora mismo. No.
¿Ahora? Sí.
Necesitamos que hagas una mediación.
Y si la haces bien, el puesto es tuyo.
¿Y si no?
Te pagaríamos por la jornada de hoy.
Ajá.
Esa sería tu tarifa.
Bueno, esto es bastante más de lo que yo cobro.
Por las molestias. Claro.
No, no es ninguna molestia.
¿Todo esto... para una mediación? No entiendo.
Es que es una mediación un poco especial.
¿Especial? ¿Por qué?
Porque... nos la haces a nosotros. Así es.
¿A vosotros cuatro?
Sí. Sí.
Bueno, en principio no veo que esto afecte a mi trabajo.
Ah, ¿no? No.
Perfecto. Buenísimo.
Pues venga. Entonces, ¿te interesa?
Sí. Sí, me interesa. Sí. Vale. Entonces,
te voy a situar un poco.
¿Podría tomar nota?
¿No hay ningún problema? Por supuesto que sí.
Resulta que tenemos un problema gordo
con Hacienda, hace un tiempo que nos están investigando.
Hoy nos hemos enterado de que van a por nosotros.
Ya. ¿Y? Y el lunes
nos caen aquí los geos.
El lunes la Policía Judicial registrará esto
y se llevarán ordenadores, documentación...
La situación es delicada.
Delicada porque tenemos mucha pasta en Suiza.
Ajá. Dinero negro, me imagino, ¿no?
Sí, dinero negro. Con lo que van a encontrar aquí
es muy probable que la UDEF tenga
argumentos para pedir una comisión rogatoria en Suiza
y nos cacen a todos.
Llevamos todo el día aquí encerrados intentando gestionar
esta situación sin éxito y por eso te hemos llamado a ti.
Tenemos que decidir quién de nosotros cuatro
va a pringar por esto.
¿Y a qué te refieres con pringar? Bueno, a echarse la culpa
y dejar que los otros se libren del juicio
mientras él o ella... va a la cárcel.
¿Por cuánto tiempo?
Siete años. Siete años.
¿Y... tenéis...? ¿Qué tenéis pensado hacer?
Vale.
A ver, empecemos por ahí.
¿Sabes lo que es esto, José?
Es un criptógrafo. Verás, es muy sencillo.
El criptógrafo está sincronizado con el servidor
del banco que hace el "backup"
y encripta la IP desde la que se conecta,
con lo cual lo que conseguimos es que funcione como si fuera un...
Vale, en cristiano. Es algo así como una caja fuerte portátil.
Exactamente. ¿Vale?
Cada uno tiene una cuenta en Suiza
con una clave y esto nos vincula directamente
con esas cuentas y cambia la clave cada cinco minutos.
Si nos están investigando y uno de nosotros
hace una transferencia a España,
entonces la policía irá solo a por él.
Ya. Y vais a hacer la transferencia, ¿no?
Sí.
Bueno, solo uno de nosotros.
Si las pruebas apuntan claramente a uno,
el resto no estará acusado de nada.
Y sin una acusación y pruebas, el juez ya puede pedir la luna,
que la justicia suiza no le dará acceso a las cuentas. Son opacas.
No existen. ¿Y el que la haga qué va a decir?
Él dirá que nos engañó,
que creó una contabilidad B sin nosotros saberlo.
Y bueno, pero salvará a los otros tres.
Y a la empresa. Y a la empresa.
Y a la empresa, claro.
Ya.
Bueno.
¿Estáis seguros de que queréis hacer esto?
Sí.
No podemos hacer otra cosa.
Hemos visto ya todas las posibilidades y...
O sea, concretando,
lo que queréis de mí es que os ayude a decidir
quién de vosotros va a hacer esa transferencia.
Por favor.
Bueno.
¿Y para qué lo del contrato? ¿Por qué no me pagáis
por la mediación? Por dos motivos:
primero, que si lo haces bien, es que te mereces el puesto;
y segundo, que nosotros...
queremos que a ti también te interese
que a la empresa le vaya bien.
¿Tenéis todos el mismo grado
de responsabilidad? Sí. Sí, sí.
Hombre... ¿Qué?
Bueno, lo que hemos dicho antes. ¿Vamos otra vez hablar de esto?
Ya lo hemos hablado. Pero vamos a retroceder.
No, si quieres retrocedemos.
Hemos estado dos horas discutiendo esto.
Vale, pero cuéntaselo.
No tiene sentido, ya lo hemos hablado.
Una pregunta, ¿a ti te conviene tener
toda la información posible?
Sí, cuanta más información, mucho mejor.
Cuéntaselo, no pasa nada.
Sí, se lo voy a contar, claro que se lo voy a contar.
A ver, a ver, yo empezarlo, lo empecé todo.
Hum.
Teníamos el "deadline"
de un concurso para el Gobierno.
Me acuerdo perfectamente, estaba agotada.
Llevaba no sé cuánto sin dormir,
estábamos metiendo en el curro más de cien horas a la semana.
Había noches que hasta dormíamos aquí.
Justo había venido a verme mi hermana de Shanghái.
Vive allí con su familia.
Solo iba a estar tres días,
pero teníamos tanto lío que no pude verla.
Le prometí que la llevaría al aeropuerto y no pude.
Tuvo que llamarme desde el taxi para decirme que estaba embarazada.
Y de pronto pensé: "Vamos a ver, de todas las horas
que llevo currando hoy, ¿cuántas son mías de verdad?".
¿La mitad?
Menos, de hecho. 26 minutos por hora.
José, mi tipo impositivo es del 56 %.
¿El resto del tiempo de quién es?
Del Estado.
A mí no me pareció justo.
Bueno, ni a mí ni a ellos.
No es tanto el dinero.
Es el tiempo.
Vale, como ganamos más, tenemos que pagar más.
OK, perfecto.
Pero ¿y qué pasa con el tiempo que metemos para ganar más?
¿Dónde aparece?
¿Dónde desgrava?
Y si al menos las cosas en este país funcionasen bien,
pero no funciona nada.
Y ahí decidiste desviar el dinero...
Empecé a tener un poco más de manga ancha con la contabilidad.
Sí. Primero lo hice solo con mi parte de los beneficios, ¿eh?
Pero en cuanto vieron
que ganaban la mitad ingresando lo mismo,
no lo pudieron soportar.
No lo pudieron soportar.
Porque esto es así, José, esto es así.
Cuando uno tiene un yate de 15 metros de eslora,
quiere uno de 30, ¿no?
Normal.
Y cuando uno tiene una casa en Ibiza,
pues quiere que tenga piscina.
¿No?
Y si tu hija toca el piano, solo te vale un Steinway.
Y una vez que tienes todas estas cosas,
te acostumbras a tenerlas y ya no te bastan.
Quieres más de todo y mejor.
¿Verdad, Carlitos?
No tiene fin.
Bueno, esto lo hablamos, lo pensamos y lo decidimos entre todos.
Como siempre lo hemos hecho aquí. Entre todos.
Todos somos igual de responsables.
Igual de responsables. Así es.
Bueno, me imagino
que habéis pensado en la posibilidad de un sorteo.
Es lo que yo digo. Ya te hemos dicho que no.
Yo no voy a la cárcel por un sorteo. Yo tampoco.
José, ¿tú tienes hijos?
A ver, aquí todos tenemos algo, que mi padre está en una residencia.
Yo tengo una hija, Sophie. Va a cumplir ocho años.
Si voy a la cárcel, cuando salga tendrá 15.
Me habré perdido los mejores años de su vida.
Yo no estoy dispuesto a jugarme el bienestar
de mi familia en un sorteo. Pues haberlo pensado antes.
¿Qué?
¿Decías algo, Luis?
Que sí, que sí, que lo hacemos como dicen ellos. Ya está.
Pero parece que no lo tienes muy claro, ¿no?
A mí me parece que es más fácil hacer un sorteo.
Lo más fácil no siempre es lo mejor.
Que ya lo sé, Marcel, pero es que no veo más opciones.
Bueno, para eso está José aquí. Bueno, opciones siempre hay.
¿Cuáles?
¿Puedo contarte un caso?
Claro. Imagínate que dos personas
se dirigen a ti porque tienen un problema,
y es que un cliente les ha regalado una naranja.
Una naranja. Una naranja deliciosa.
De las que ya no quedan.
Y los dos quieren esa naranja.
Entonces, ¿cómo harías para resolver este conflicto
sin que ninguno de los dos salga perjudicado?
Y solo hay una naranja, ¿no? Solo una.
Pues la partiría por la mitad y le daría la mitad a cada uno.
Pero ahí los dos salen perjudicados
porque los dos quieren una naranja, no media.
Ya. Pues entonces
lo que yo digo: un sorteo. Claro.
Pero el que gana se lleva una naranja y el que pierde, nada.
Podría... darle a uno la naranja
y prometerle al otro que la próxima será para él.
Pero la promesa de una naranja no es lo mismo que una naranja.
Igual que no es lo mismo casarse que prometer que te vas a casar.
Claro.
No es lo mismo, no.
No sé, es imposible. No sé. ¿Y si yo te digo que hay
una solución sin que ninguno de los dos salga perjudicado?
¿Alguna otra idea?
Pues a uno le doy la naranja y al otro algo para compensarle.
¿Como qué? Yo que sé, un Rolex, un caballo.
Lo que sea, tío. Ya.
Está bien.
Pero pensemos un poquito.
El de la naranja se va a sentir perjudicado
porque el otro tiene un Rolex.
Y el del Rolex también
porque el otro tiene una naranja tan buena
que a él lo han tenido que comprar con un Rolex.
Vale, a ver, José, ¿tú qué harías?
Preguntarles para qué quieren la naranja.
Bien. ¿Y qué conseguirías con eso? Averiguar
que uno quiere la piel para hacer tarta
y el otro quiere la pulpa para zumo.
Venga. Venga, José.
José, no me jodas.
No me jodas que tú sabes que los dos quieren la naranja para hacer zumo.
¿Por qué? Porque así es la vida, tío.
Todos queremos lo mismo.
La única diferencia: unos lo consiguen y otros no.
Tienes razón, Carlos.
Claro que tengo razón. ¿No te jode?
Tienes razón.
En esta vida todos queremos lo mismo.
Exactamente lo mismo. Tú quieres
lo mismo que ella, tú quieres lo mismo que él,
y tú quieres exactamente
lo mismo que yo.
Vale.
Sí, pero ¿quién va a querer ir a la cárcel?
No lo sé.
Puede que nadie, pero para eso estamos aquí, ¿no?
Tú decides.
¿Aceptas la mediación?
Vale, sí, sí, sí, acepto la mediación.
Bueno, muy bien, pues vamos a ello.
Probablemente estaremos aquí varias horas,
este es el momento de hacer llamadas de teléfono y todo eso.
Yo sí tengo que hacer una. Sí, claro.
Me imagino que aquí no se podrá fumar, ¿no?
No. En la terraza. Te acompaño.
Vaya personajillo, ¿eh?
A mí me parece muy normal.
Demasiado normal...
No...
Jugando, jugando la mete el perro.
Ya veréis que este tío...
Lo sé, Charo, lo sé...
(SIGUE HABLANDO EN VOZ BAJA)
"Móviles apagados, por favor".
Nos tiene que poder llamar la abogada.
Pues entonces uno encima de la mesa en silencio.
A los demás tampoco nos van a llamar a esta hora, ¿no?
Carlos...
Vale, apagado, apagado.
Bueno, gracias. Antes que nada,
debéis saber que hay tres reglas fundamentales
en una mediación:
la primera, es importante estar de manera voluntaria.
Si alguien siente que esto no va con uno,
puede irse en cualquier momento, yo incluido.
La segunda, que es imprescindible escuchar.
Y para eso es necesario el respeto al otro.
Estáis aquí porque tenéis un problema.
Pero el problema no es la persona de al lado,
esa persona forma parte de la solución.
Por lo tanto hay que escucharla.
Y tercero: yo no soy
ni juez ni parte, ni apoyo a nadie ni decido nada.
Solo facilito la comunicación.
Hago pensar.
Sois vosotros los únicos que podéis tomar decisiones, nadie más,
así que estaremos aquí
el tiempo que haga falta
hasta que pactéis quién de vosotros hará esa transferencia.
¿De acuerdo? Ahí quedaría terminada la mediación.
¿Está claro?
Sí.
Sí, sí.
Sí. Muy bien. Antes he visto
que teníais por ahí un ajedrez. Sí.
¿Lo podéis traer, por favor?
Voy.
Bueno, se trata de que cada uno elija una pieza del tablero.
¿La que queramos? Sí.
Si os sentís identificados.
¿Cómo? ¿Personalmente? ¿En el trabajo?
Como persona, en la compañía...
Espiritualmente, no te jode.
Bien.
Verónica tiene el caballo.
Marcel, la torre blanca.
Carlos, la torre negra. Y Luis es el alfil.
Quiero que me expliquéis,
usando la figura, lo que hace cada uno en la empresa.
He escogido la torre negra...
Espera. Habla de lo que hace el alfil.
Pero el alfil es Luis, no soy yo.
Sí. Por eso.
Vale.
A ver, el alfil...
El alfil avanza, siempre quiere avanzar, es un espíritu libre.
Y también es nuestro genio particular.
Es nuestro CTO.
Jefe de Tecnologías.
Básicamente coordina los equipos de ingenieros, supervisa su labor...
Y, bueno, hace mucho tiempo fue el que se inventó los productos
que vendemos aquí.
Y es el único que entiende qué cojones vendemos.
¿Alguien quiere añadir
algo más? Incluso el propio alfil... No, lo ha definido muy bien.
Marcel, ¿por qué no hablas tú de la torre negra?
¿La torre negra?
La torre negra
siempre está cerca del alfil. Lo protege.
Y le indica cuándo le toca avanzar. Bueno, la jugada
la marcan los clientes. Él sabe lo que quieren, sabe lo que estarían
dispuestos a comprar.
Lee bien a la gente, por eso es nuestro jefe de Cuentas.
Es el que lleva a los clientes
a navegar, a jugar al golf, los invita a un restaurante
con estrellas Michelin,
él se asegura de que estén contentos.
Hum. ¿Es así?
Básicamente sí.
Verónica, ¿nos hablas de la torre blanca?
La torre blanca... es el CEO.
¿Perdón?
El director general. Ah.
Manda sobre los demás, ¿verdad? No, no, no exactamente.
Las decisiones importantes las tomamos entre los cuatro.
Pero él marca el camino.
Su área es el pensamiento estratégico, el largo plazo.
Digamos que tiene la visión,
sabe por dónde tenemos que ir hacia el futuro.
Va... Va dos movimientos por delante,
y en nuevas tecnologías eso lo es todo. Es como si tuviera
una bola de cristal.
Pero no puede equivocarse. No debería.
Una posición delicada.
Lo es.
Bueno, también es
al que conocen los clientes, ¿no?
Digo que de pequeño iba al colegio con ellos, vacaciones...
Si necesitas saberlo todo, creo que es un matiz importante, ¿no?
Tú invitas a los clientes a cenar y a él... lo invitan.
Es un poco...
¿Y el caballo?
El caballo...
El caballo es una pieza fundamental porque es diferente, porque se mueve
con otra lógica en el tablero... y porque nos da mil vueltas a todos.
Es nuestra CFO, lleva los números.
Bueno, o los llevaba.
¿Perdón, Carlos? ¿A qué te refieres?
No, que Vero hace un año
montó un hotelito con un amigo
y lógicamente eso pues requiere una dedicación
y nos hemos acostumbrado a funcionar sin ella.
No lo dirás en serio.
Esto es así.
Os dije que, si no os parecía bien, que buscarais a alguien
para que me sustituyera. ¿Lo habéis hecho? No.
Pues tan mal no lo haré.
Además, estoy en todas las reuniones,
en los "emails", vengo todas las semanas.
Lo que se dice todas tampoco.
Él tampoco está aquí siempre. Para, ¿eh?
A ver, no pasa nada, tampoco haces tanta falta.
¿Tú qué sabrás? Eso lo puede hacer cualquiera.
Eso no es así. Sí, irse de putas
con clientes es muy especializado. Sin mí podríamos perder
clientes, sin ti no. Podría hacer tu trabajo.
Y yo el tuyo. No tienes ni idea de contabilidad.
¿Y Vero sabe de putas? ¿Sabes de putas?
¿Cómo eres tan cerdo?
José, que me está insultando, ¿lo puede hacer?
Sí.
Ella puede insultarte y tú puedes insultarla a ella,
y os podéis insultar todos. Ah, vale.
Yo también me puedo marchar si no hay el debido respeto
al otro como ya dije antes.
Como veáis.
Lo siento.
Verónica,
¿quieres hablar de lo que sientes?
Dices que mi trabajo lo puede hacer cualquiera
sabiendo que no es verdad.
Tienes razón.
Aquí todos somos importantes de una forma u otra, ¿vale?
¿Qué os parece si dejamos esto de lado y nos concentramos
en lo que realmente nos importa? Que no tenemos más tiempo.
A ver, vamos a ser objetivos.
Aquí todos sabemos que hay una persona
que lo tendría mucho más fácil en la cárcel.
Y esa persona eres tú, Vero.
¿Yo?
Ah. ¿Yo? Sí, tú.
He estado investigando.
No me digas. ¿Qué has investigado?
Pues que realmente no hay punto de comparación.
Ah, ¿no hay?
Las cárceles de tíos son muy fuertes,
que hay violaciones, hay pandillas, hay violencia... Es horrible.
No hay comparación con las de mujeres.
Eso es verdad. Claro.
Ah, ¿tú también?
Todo el mundo lo sabe, Vero. Marcel, díselo.
Visto así, es verdad.
Es una realidad.
Sí, sí, no hay punto de comparación. No.
No. Para nada.
Yo no sé si sabéis que en España
el 94 % de la población reclusa es masculina.
¿Lo sabíais?
¿Qué significa eso?
Las cárceles de este país están hechas por y para hombres.
Y todo el sistema penitenciario está diseñado
por tíos.
Supongamos que me toca en un centro de mujeres.
¿Sabéis cuantas cárceles de mujeres hay en este país?
¿A ver? 30, 15...
20, ¿cuántas? 10.
Yo qué sé. Hay tres.
Solo tres.
Como los míos no viven ni en Ávila, ni en Sevilla, ni en Madrid,
tendrían que hacer kilómetros para una visita de una hora y media.
El primer año fantástico, de puta madre,
los otros seis a mí no me visita ni Dios.
Hostia. No, pero podría ser peor,
podría ser peor.
Me podría tocar en el módulo de mujeres de un centro de hombres.
Esos módulos que son el último mono.
Básicamente como estar en una cárcel dentro de una cárcel.
La que no está con antidepresivos, está con sedantes.
(RÍE)
(SEVERA) No te rías, no te rías.
Además, los hombres están separados por grados, las mujeres no, no.
A las tías, como no hay suficiente espacio, las meten a todas juntas.
Y tienes toda la razón.
Sí, a mí no me violarían mis compañeras.
En las cárceles de mujeres se encargan los funcionarios.
En grupo, a cambio de nada
y con total impunidad.
(Grifo a lo lejos)
(RESPIRA AGITADA)
Vero. Déjame.
Vero, déjame que te diga una cosa.
Si no hemos encontrado a nadie para sustituirte,
es porque yo no he querido.
Ellos no lo saben,
pero ordené a Recursos Humanos que dejasen de buscar.
Ah, ¿sí? ¿Y por qué? ¿Por qué crees?
No lo sé.
Porque no quiero que te vayas, quiero que te quedes.
Antes no lo parecía.
No voy a dejar que seas tú.
Dime, Natalia. Vale. Pero ¿se sabe algo?
Joder...
Vale, ya te lo paso.
Sí, dime, Natalia.
¿Estás bien? Muy bien.
¿Quieres descansar?
Yo no, ¿y tú?
A ver,
esto es una cagada.
Vale, vale, vale.
Vale, vale, vale. Chao.
¿Qué ha pasado?
Están intentando localizar
al técnico que va a hacer el informe para el juez.
Sí...
El problema es que, buscándolo, han levantado la liebre.
¿Y eso qué significa?
Pueden venir en cualquier momento.
¿Cómo? ¿Ahora? Sí, ahora.
Pero ¿aquí? Joder.
Bueno, venga, venga, tenemos que resolver esto ya. Venga, va.
A ver, centrémonos. ¿Por qué no hacemos una votación?
Pero ¿una votación, así, ahora? Es un procedimiento
habitual, si estáis conforme todos.
Sí, que cada uno apunte en un papel
el nombre de la persona que crea que es prescindible.
Lo hablamos, lo discutimos, como has dicho tú, votamos,
y el que tenga más votos hace la transferencia.
¿Y votar en blanco?
No, no. ¿Por qué no?
No, nos tenemos que mojar todos.
Joder, es que...
¿Qué?
No, es que siempre estás igual, tío. ¿Qué?
Que si yo hago más, que si tú haces más.
Que si...
A mí eso no me parece lo importante.
¿Qué sería lo más importante para ti?
Bah.
¿Qué más da?
No, no, sí da, sí da, a mí sí me da.
Yo no me cargaría a nadie
por lo que hace o no hace en la empresa.
A mí eso no me parece un criterio.
Ya está. Nadie dijo
que esto era fácil, pero hay que tomar una decisión, Luis.
Fíjate en mi mano.
Tengo una pistola.
Imagínate ahora que soy un asesino y voy a matar a una persona.
Y te pregunto: ¿quién debería morir?
Solo quiero matar a una, pero si tú no eliges a quién, los mato a todos.
No hay opción, tienes que elegir.
Piensa un nombre.
Solo tienes que pensarlo,
no me lo digas si no quieres.
¿Lo tienes?
¿Crees que has tomado
una decisión correcta? Dadas las circunstancias. Hum.
Bien. Ahora coge la pistola.
Venga, va, es un juego.
Cógela, venga.
Imagínate que esa persona que has pensado
soy yo.
Apúntame.
Te pregunto por última vez,
¿estás completamente seguro de tu decisión?
Dispara.
Dispara.
No puede.
¿Que no puedo qué? ¿Eh?
Hacer algo así.
¿Que no puedo qué, Carlos?
No puedes hacer algo así. ¿Que no puedo qué, Carlos?
No me mates, ¿eh? No me dispares.
Venga, tío, que no puedes hacerlo. Porque tú lo digas, ¿no?
No puedes disparar. ¿Y tú sí?
¿Tú sí puedes?
Sí, yo dispararía. Y ellos también.
No. No, no.
No es cierto lo que dice.
¿Qué quieres decir? Que no.
Que te equivocas, Carlos.
Que no soy tan bueno como piensas, que yo también dispararía.
Yo también dispararía.
Entonces, que cada uno exponga
sus argumentos y luego hacemos la votación.
¿Estáis de acuerdo?
Muy bien. Vale.
¿Te va bien empezar, Carlos?
Sí, sí, vale, sí.
Vale, empiezo yo.
Que me he quedado pensando en la pistolita y la chorrada.
A ver, Luis, ¿sabes por qué te he dicho
lo que te he dicho antes?
A ver.
No es nada personal, no, a ver...
Vamos a...
A ver, imagínate que tienes la pistola y estás pensando en mí.
¿Vale?
Eso quiere decir que vas a votar por mí.
Vero y Marcel están de acuerdo,
o sea que, bueno, el que va a la cárcel soy yo.
Llega el día del juicio, te presentas, declaras
que no sabías nada,
o sea que mientes, cometes perjurio. Como ellos.
Sí, sí, como ellos, lo que pasa es que ellos son más...
Son más prácticos que tú.
Tú no.
A ti te costaría mucho vivir con algo así.
Piénsalo.
No es fácil, ¿verdad?
Me meten en la cárcel... y al principio bien
porque soy un tipo fuerte, con carácter,
en la cárcel encuentro mi lugar, o por lo menos es lo que te digo.
A la cuarta o quinta visita me notas mal,
diferente, no sé, estoy un poquito cambiado.
Habrá pasado algo, piensas, pero no te atreves a preguntar,
ya tienes suficiente comiéndote la cabeza preguntándote:
"Hostias, ¿cómo es que le he jodido la vida a este tío?".
Y un día vienes, y me ves mal, pero mal de verdad, me ves fatal,
estoy tocado, estoy delgado,
he perdido peso, como cuando estudiábamos, ¿recuerdas?
Y, claro, un día dejas de venir
porque te pone mal verme, te pone fatal,
tío, que no puedes.
Y ahí es donde todo se jode.
Porque no puedes dejar de pensar en mí.
Piensas en cómo estaré,
si habré comido, si me habrán pegado una paliza.
No te puedes concentrar en nada, no puedes dormir...
Empieza el insomnio, las pesadillas, las pastillas.
Es que ya tengo insomnio, Carlos,
yo ya tengo insomnio, y las pastillas me ayudan, ¿sabes?
Sí, claro que lo sé.
La pregunta es: ¿cuánto tiempo más puedes aguantar así?
¿Hasta cuándo? ¿Hasta que hagas una estupidez?
¿Y en la cárcel
estaría mejor?
Hombre, en la cárcel... tendrías la conciencia tranquila.
Porque nos habrías salvado a todos,
y todos... estaríamos en deuda contigo.
Sabéis que tengo razón.
Aguantaría, Carlos.
Aguantaría.
Eso no te lo crees ni tú, Luis.
¿Sabes por qué lo sé?
Porque si te lo creyeras,
no insistirías tanto en que lo echáramos a suertes.
Quieres que sea un sorteo para no tener que señalar a nadie.
Porque no puedes.
No sé, Luis, piénsalo.
¿En serio?
¿En serio me estáis diciendo que tengo que ir a la cárcel...
porque soy el único que tendría remordimientos?
Pues yo no estoy de acuerdo.
¿Con qué? Con que sea Luis.
Venga. Va, tío, sabes que tengo razón.
Además, tú vas a votar por él.
Luis, él va a votar por ti, ¿eh?
Carlos,
¿terminaste tus argumentos? Sí, sí.
Luis, ¿tú quieres decir algo más?
Luis, aquí no.
Luis. ¿Tienes fuego?
Luis, no se puede.
¿Que no puedo? ¡Mis cojones no puedo!
Mis cojones.
Pues decía que yo lo veo diferente.
Cómo no. Ojo.
Me parece muy interesante lo que has dicho.
Gracias.
Pero creo que todos los que estemos fuera
lo pasaremos igual de mal.
Sí, sobre todo tú.
¿Me dejas hablar? Que sí, que sí.
¿Puedo hablar? Que sí, tío, habla.
Yo lo que digo es que hay que ser un poco menos egoísta
y pensar más en la empresa.
¿Qué es lo mejor para la empresa?
¿Eh?
Antes has dicho que eras un luchador.
Estoy de acuerdo.
Es un espectáculo verte luchar.
O sea, eres como un gladiador romano.
Y efectivamente yo creo
que tú serías el que aguantaría mejor la cárcel.
Pero resulta que esto, aquí fuera, en la empresa,
es irrelevante.
Tú estás aquí porque viniste por Luis,
pero realmente a ti todo te cuesta,
siempre estás aparentando, me da vergüenza, ¿eh?, decirlo,
pero es que siempre te veo como...
que estás... a punto de llegar, pero no llegas,
y te preguntas en qué momento nos vamos a dar cuenta
de que en realidad eres un bluf.
¿O no?
Porque nosotros pensamos mejor, nuestras cabezas
van más rápido, pero nos damos cuenta de todo.
Tú estás aquí de jefe de Cuentas
porque lo que tienes que hacer es caer bien,
y eso lo haces muy bien, eres un crac.
Pero cuando los clientes necesitan algo, me llaman a mí.
Tú estás aquí para hacer el payaso, para contar un chiste,
para pagar el restaurante
con la tarjeta de crédito de la empresa.
Esto lo puede hacer cualquiera.
Lo podemos hacer todos.
Yo sí que podría hacer tu trabajo.
¿Tú?
Hazlo. Si ellos te dejan, a mí me da igual ser el CEO.
No me hagas reír.
Me lo pedisteis vosotros.
Tú no soltarías esto, es tu juguete, Marcel.
Mi responsabilidad.
Tener el control no es fácil. Para eso no sirves.
Mira, yo le echo más horas que nadie a esto.
Planifico, detecto errores, contrato gente, despido gente.
Despedir también tiene su mérito.
Hazlo, Charly.
Tiene razón y lo sabes.
Joder, ¿no te cansas de salvarle el culo?
Digo lo que pienso si no te importa.
Ya. Lo que piensas... Sí.
¿Qué pasa, que no te ha humillado lo suficiente ya?
Eres patética, tía.
Yo por lo menos no me invento llamadas.
¿Crees que nadie se da cuenta? Haciendo el paripé,
con llamadas imaginarias para que todos te oigan.
Tío, si no tienes a quién llamar, no llames,
porque el patético eres tú.
Vamos, que tú aquí no mandarías ni un día.
¿Qué? ¿Continuamos?
¿Os acordáis de Susana?
Pelirroja, tetas grandes...
¿Hum?
Hum.
¿Alguien más sabe que Chloe estuvo a punto de divorciarse de Marcel?
No lo sabías, ¿verdad?
Pues sí, se iba a ir de vuelta para Montreal
y, por supuesto, se llevaba a la niña con ella.
Pero yo lo arregle todo.
Hablé con la becaria, le di pasta para que se callara la boca,
le conseguí un puesto en la otra punta del mundo,
y hablé con Chloe
y le dije que el que se había follado a la becaria era yo.
¿Te acuerdas o no te acuerdas?
Dime,
¿lo solucioné?
¿Tu esposa se divorció de ti?
¿Tienes a tu hija viviendo a miles de kilómetros?
¿No te acuerdas?
Ahí os lo dejo.
Aquí le tenéis, aquí está vuestro CEO.
El responsable, el que se come los marrones.
Pero ¿os tengo que recordar
cómo conseguimos el primer crédito para la compañía?
El del banco se cagó cuando fui yo a hablar con él.
¿Es o no es?
¿No te acuerdas?
Marcel, puede que tú seas más listo y vengas de mejor familia,
pero aquí el que tiene más huevos soy yo.
Venga.
¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Te falla la memoria cuando te conviene,
¿eh, tío?
Te equivocas, el que tiene alzhéimer es tu padre.
Me cago en tu puta madre.
¡Carlos! ¡A ver!
¡Parad ya de una vez! ¿Estáis locos?
Luis. Joder.
Luis.
Tío...
Siéntate, siéntate.
No, no, no, no te vayas, no te vayas,
que no hemos terminado la mediación.
José.
¿Quieres escucharme? Venga, José,
que no te tienes que ir, ¿eh?
Está bien. Perdón, perdón, disculpa, disculpa, disculpa, ¿vale?
Te pido disculpas.
¿Por qué?
Esto no nos ha pasado nunca, no va a volver a pasar.
A ver, José, estamos cansados,
llevamos muchas horas aquí encerrados
y nos hemos descontrolado.
Lo siento, no volverá a pasar. Bueno, yo también lo siento.
Tienes mi palabra, José, tienes nuestra palabra.
Por favor, no te vayas.
Pero es que vosotros no necesitáis una mediación,
necesitáis otro tipo de trabajo.
Sí la necesitamos, tenemos que terminar esto, por favor.
¿Tengo el compromiso por parte de los cuatro
de que esto no va a volver a pasar?
Sí.
Sí.
¿Tú de qué te ríes?
Al final siempre me las llevo yo, ¿eh?
Siempre me las llevo yo...
¿Sabes de qué me estoy acordando, Marcel?
De cuando presentamos nuestro primer "software" en Las Vegas, en 2003.
Esa noche no pegué ojo en toda la noche
y estuve... preparando la presentación,
y por la mañana, cuando me quedé dormido,
me despertaste tú con el teléfono:
"Luisete, júrame que no te has quedado dormido...
y que en medio minuto estarás en el 'hall'".
Y yo: "Sí, sí, bajo, bajo, bajo".
Joder, como para no bajar.
Y ahí estábamos todos nerviosísimos, tío, estábamos jugándonos...
Era nuestro momento, yo con mi iBook blanco,
me acuerdo perfectamente, ahí con todos los deberes hechos,
el señor Mike Owen dispuesto a escuchar,
y estaba todo, todo listo menos...
El cargador. El cargador, joder.
Ahí la cague, me dejé el cargador,
y, claro, yo me quedé como... en "shock",
no supe reaccionar, ¿eh?
Pero la máquina funcionó, el equipo funcionó. Vero me metió un Lexatin
de un miligramo, ¿te acuerdas?
¿Eh? Que fue mi primer ansiolítico, yo creo. Y Carlos entretuvo
al americano con un chiste de un oso... ¿Te acuerdas?
El oso gay. "Tú no venías aquí a cazar, ¿eh?".
"Tú no venías a cazar", exactamente, sí.
Y Marcel consiguió el cargador, joder.
Lo conseguimos.
Vendimos el "software", ahí empezó un poco todo, ¿eh?
Y en ese momento os miré
y recuerdo perfectamente que pensé:
"Esta gente es mi familia".
Pues eso lo...
Vosotros no lo sabéis, pero esa noche...
me llamaron y me dijeron que mi padre se había muerto.
Luis, no sabía yo lo de tu padre.
Ya, es que a veces parece que ni nos conocemos, ¿no?
La familia es una mierda, ¿verdad, Carlos?
¡Cómo ha cambiado el cuento,
joder!
Bueno.
Tendríamos que retomar.
Claro.
Venga, venga.
Hasta ahora tenemos los argumentos de Carlos y de Marcel.
Carlos ha propuesto a Luis y Marcel ha propuesto a Carlos.
Solamente faltáis vosotros dos.
¿Te importaría empezar, Verónica?
Sí. Sí, sí, voy.
Vale.
¿Quieres que lo hagamos juntos? ¿Juntos cómo?
Vamos a intentar ser
un poco más objetivos, más racionales, ¿vale?
Que esto se nos está yendo de madre.
A ver. A ver.
Punto a favor, punto en contra.
Ah. Código binario.
Exactamente. Vale.
No entiendo.
Código binario son... Solo tiene ceros y unos,
Supongo que a más negras, más motivos para ir a la cárcel.
Exacto. Vale.
Han salido algunos criterios. Uno:
¿quién soportaría mejor la culpa de mandar al otro a la cárcel?
Gran criterio. Pero es uno que ha salido.
Yo, por ejemplo...
¿Podría vivir tranquila si alguno fuera a la cárcel?
Sí.
Marcel...
Marcel también, ¿no?
Punto a favor.
¿Carlos?
También. También, sí.
¿Y tú?
Segundo criterio.
¿Quién es realmente necesario para la empresa?
Yo...
Bueno, yo me ofrecí a irme por lo del hotel, así que...
Así que muy necesaria no soy.
Me parece honesto. Punto en contra.
Marcel. Marcel...
Marcel
trae clientes, ¿no? Y sin clientes...
Sí.
Tú no traes clientes.
Vale, pero los cuido. Ya. No es lo mismo.
Para mí es igual de importante. Es cero o uno.
Yo lo veo más cero. Yo también.
Punto en contra.
Y los clientes también vienen por mis ideas, ¿no?
Sí. No, no, no.
Seamos objetivos, seamos objetivos.
¿Hace cuánto que no creas algo que podamos vender?
A ver, Carlos, lo mío... lleva su tiempo también.
Dime cuánto. ¿Cuatro años, cinco años?
Carlos, de verdad.
Tercero, la familia.
Bueno, todos tenemos familia.
Pero ¿a quién le necesitan de verdad?
A mí no.
Mi viejo se podría ir en cualquier momento.
Con esto del alzhéimer nunca se sabe,
yo quisiera estar con él el mayor tiempo posible.
Que sí tío, que sí, aquí tienes tu punto a favor.
Tío, lo siento.
¿Y cuándo vas a verle, Carlos?
¿Cómo?
A tu padre, que cuándo vas a verle.
Cuando puedo.
Tu padre cree que vas a verle todas las semanas.
Ya te he dicho que voy cuando puedo.
No.
¿No qué? Que no es verdad.
¿Tú qué coño sabes?
¿Cómo se llama su enfermera?
Yo qué sé, tío, las cambian cada dos por tres.
¿Qué haces? ¿Qué haces?
Se llama Rosa y lleva tres años con él.
¿Vas a ver a mi padre sin decírmelo?
Debías avisarme cuando fueras y no lo hiciste.
Su hijo soy yo. ¿Sí?
Sí. Carlos, por favor.
He pasado más Navidades en tu casa que en la mía.
Ya no más. ¿Por?
Porque no, joder. ¿Me vas a pegar?
¿Me vas a pegar otra vez?
¿Sabes que muchas veces me confunde contigo?
Es como si fueras tú.
Triple empate.
Pues sí, triple empate.
Bien. Verónica, Luis, ¿habéis terminado vuestros argumentos?
Sí. Si no hay
nada más que añadir, procedemos a la votación.
Muy bien, vamos allá.
Te viene de puta madre, ¿no? Es lo que hemos dicho.
¿Qué? Qué bien te lo montas.
De cojones. Yo no he hecho nada.
No, lo hace ella por ti.
¿El qué? ¿Qué? ¿Qué habéis hecho en el baño?
¿En el baño qué? ¿Te la vas a follar otra vez?
¿Qué dices? Pero ¿vosotros
estáis liados otra vez?
No.
Venga, por favor, tío. Ellos nunca han dejado de estar liados.
¿Todavía, Vero?
¿Todavía estás con eso?
A ver, a ver, es que esto cambia mucho el tema.
Ellos están juntos. No, eso es una historia
que ya pasó. No estaba ni casado. Así es.
Sí, ya pasó. Luis, ¿sabes lo que le dijo para que abortara?
Cállate.
Le dijo que no era el momento, que lo importante era la empresa.
Cállate. ¡Que te calles! ¿Quieres saber lo que me dijo a mí?
Me dijo que eras de esas
que para follar sí, pero para tener hijos no.
No. Eso no fue así.
¿Y cómo fue?
La decisión fue tuya. Ah, mía...
No me digas. Bueno, ¿tenemos
que hablarlo ahora? Sí, sí, sí, ¿por qué no?
¿Por qué no? Sí, me gustaría que lo habláramos.
Vale.
Tú nunca me pediste que lo hiciera...
Lo hicimos juntos.
Nunca me dijiste que querías
una socia, una igual, alguien que se volcara como tú.
Me sacrifiqué por ti, Marcel.
Sí, sí.
Lo he dado todo por esta empresa.
Tú me dijiste "no es el momento",
pero tardaste menos de un año en casarte y tener a tu hija.
Muy coherente. Muy coherente.
Perdona, pero eran otras circunstancias.
¿Y? Era otro momento.
¿Por qué? Lo sabes perfectamente.
Ya.
Porque a ella la querías y a mí no.
Así es como te lo explicas...
¿No?
Explícamelo tú.
Chloe simplemente quería ser madre,
formar una familia.
Y tú eres más ambiciosa.
No tenías instinto maternal.
Mira, ya está, déjalo. Tú querías...
Déjalo, ya está.
Ya lo has dicho todo. ¿Podemos terminar ya?
Si estáis de acuerdo los cuatro... Lo estamos.
¿Estáis de acuerdo?
Sí. Ajá.
Sí.
Bien. ¿Marcel?
Sí.
Pues entonces cogemos, cogéis un papel cada uno,
ponéis el nombre de uno de los cuatro
y me lo entregáis a mí.
Paso a leeros el resultado.
"Luis".
Lo que dije lo mantengo.
"Marcel".
Lo siento.
"Luis".
Te lo dije.
"Marcel".
Bien.
Tenemos un empate
entre Luis y Marcel con dos votos cada uno.
(TOSE)
(Móvil vibrando)
Dime, Natalia.
No, todavía no.
Sí, estamos en ello, Natalia.
(TAJANTE) Natalia, te he dicho que todavía no.
Vale, pues está entre vosotros dos.
Ah, ¿sí? No me jodas.
Es lo que ha salido.
¿Y ahora qué?
¿Ahora qué?
Si queréis,
podéis hacer un sorteo entre vosotros.
El sorteo no vale, Carlos. Ahora es diferente.
¿Ahora sí?
Estamos en las mismas.
Yo no lo veo así. Bueno, estamos
casi como al principio. Al principio
había cuatro candidatos para la transferencia,
y ahora, por un sistema que habéis pactado entre todos,
solo quedáis dos.
Algo hemos avanzado.
Luis, ¿has pensado alguna vez qué es lo que estarías haciendo
si no hubiéramos montado esto?
Si no nos hubiéramos conocido, esto no existiría.
Sinceramente, ¿tú crees que te iría bien?
A los demás... sí.
Sí que nos iría bien, estoy seguro, pero ¿a ti?
Pues no lo sé.
Serás un genio,
todo lo que quieras.
Y tuviste una idea brillante que nos hizo ganar millones.
Mucho dinero, sí. Vale.
Pero... ya está, ¿ahora qué?
¿Qué vas a hacer?
Tú no tienes iniciativa, vas a remolque.
Tienes 40 años y tienes a chicos de 20 por debajo tuyo
que te dan mil vueltas. ¿Qué quieres decir?
Bueno, pues que eras indispensable, pero ya no.
Ahora la empresa está a punto de despegar y hay que soltar lastre.
En cualquier momento nos pueden comprar
por montañas de dinero. Y el único
que lo sabe llevar soy yo.
A ti... te toca relajarte y recoger las fichas,
mientras nosotros nos ocupamos de esto.
La pregunta es... cuántas fichas quieres.
¿Cómo es eso?
Que qué quieres por pasarte siete años en la cárcel.
Luis, escúchale.
¿Tú lo escucharías? Sí.
Ah, ¿sí? Sí, ¿por qué no?
Sí, ¿y qué le pedirías? A ver.
Pasta, tío. Pasta.
Pasta. ¿Cuánta pasta? Mucha pasta.
¿Cuánto cuestan para ti siete años, a ver?
¿Cuánto cuestan siete años?
No sé. Vamos a poner un precio.
¿Cuánto cuesta?
15 millones.
Hostias.
Yo hubiera dicho 10.
15 es más justo.
Ah, ¿y eso cómo se mide? ¿Hum?
¿Por qué no 20?
¿Os parece bien 20?
¿Eh?
20 millones.
¿Y 30?
Suena mejor, ¿no? Más redondo.
30 es un número...
Si te vas de la empresa, sí.
Marcel, ¿tú te irías?
¿Yo? Ajá.
No. No.
Pero yo sí lo tengo que hacer, ¿eh?
Yo sí lo tengo que hacer...
¿Y tú, Vero?
¿Tú lo harías?
No lo sé, Luis.
¿No? No, no lo sé.
¿No cogerías la pasta, 30 millones, tía?
¿No?
No lo sé.
Yo sí sé por qué lo harías tú.
Ajá. ¿Por qué?
Tú irías a la cárcel
si después de esos siete años pudieras estar con él.
¿Hum? Tú, él y la niña.
¿A que sí?
¿Tú qué sabes? Eso estaría bien, ¿eh?
No sabes nada. Estaría muy bien.
A ver, eh, ¿puede hacer esto o qué?
Estamos viendo opciones.
Me quiere comprar.
Bueno, digamos que quieren saber qué parte de la naranja quieres tú.
¿Y tú qué harías?
Yo aquí no cuento nada, yo estoy aquí para ayudaros.
Sí, pero... Pero ¿qué harías?
Tú, olvídate del mediador,
José Veiga, en tus circunstancias, ¿qué harías?
Tiene que ser uno de los cuatro socios.
Que ya lo sé, pero ¿tú pasarías siete años de tu vida...
en la cárcel...
por 30 millones?
Por bastante menos.
Pero esa sería mi parte de la naranja,
y aquí estamos para saber cuál es la tuya, qué quieres tú.
"Fumar mata" dice.
Están bien los cartelitos estos, ¿eh?
Si fumas, te puedes morir, tú mismo.
¿Te imaginas que todo tuviera cartelitos así?
No te vayas con esa mujer, que... puede que te destroce la vida.
O no cojas ese trabajo, que igual no eres feliz.
O cuidado con tus amigos, que pueden que sean unos hijos de puta.
Como todo el mundo, ¿no? Como todo el mundo.
Estaría bien que te avisaran, sí.
Estaría muy bien.
Vale, voy a hacer esa transferencia, sí.
¿Sí? Hum.
Luis,
es lo mejor.
Pero a cambio quiero el 51 % de las acciones de la empresa.
Eso es lo que quiero.
No, no vas a dirigir la empresa. Hum.
Y puede que lo haga hasta mejor que tú.
Voy a tener mucho tiempo, Marcel, mucho.
No lo voy a permitir.
Ah, ¿no? No.
Pues ve tú a la cárcel.
¿Alguien quiere ir a la cárcel?
¿Nadie?
Vale, pues entonces voy yo. No, te he dicho que no.
Vale, ¿entonces cómo sería esto?
A ver, ¿te las cedemos o nos las compras?
No, no, las compro.
¿A qué precio? Como la última oferta que hicieron.
Carlos. Acepto.
Carlos. Que no, que no, tío.
Estás loco. No estoy loco.
Estoy hasta los huevos y quiero terminar ya.
Lo hacemos o nos vamos a la mierda. No, eso no va a pasar.
Confía en mí. Paso de ti.
De ti y de tu puto ego. Vamos a terminar con esto ya.
Yo, yo acepto, ¿tú?
A mí también me vale. A ver, a ver, a ver, a ver...
Estamos todos muy cansados
y nos está costando pensar con claridad.
Luis, o piensas otra opción
o empezamos de cero.
No, no vamos a empezar de cero. Sí.
No, no vamos a empezar de cero.
Yo le vendo un 13 %, tú haces lo mismo y Luis tendrá mayoría.
No te necesitamos.
Ah, ¿es eso?
Sí, es eso.
¿Me queréis quitar de en medio?
Pues me niego. ¿Te niegas?
Sí. Voy a hablar con el juez y se le cuento todo.
Estás de coña.
No. ¿Serías capaz?
¿Nos mandarías a todos a la cárcel con tal de no perder el control?
Esto es una chapuza y no lo voy a permitir.
No lo vas a permitir. No.
No, me he pasado toda la vida levantando este negocio.
¿Y yo no? Y él. Y él. Y todos, ¿eh? Ah, pues no lo parece.
Esto ya está resuelto, Marcel. Mira, Luis es un inútil.
¿Y qué? No está preparado para esto.
Para eso estoy yo.
¿O no me crees capaz? Cállate.
Te he dicho
que no lo voy a permitir.
Sí, sí, sí que lo vas a permitir.
Sí.
¿Sabes por qué lo vas a permitir?
Porque voy a llamar ahora a tu mujer.
Le contaré absolutamente todo. No lo vas a hacer, no te interesa.
¿A ti que le cuente que llevamos 15 años acostándonos?
¿Te interesa eso? ¿Desde antes de conocerla a ella?
No, si quieres la llamo ahora y se lo digo.
Que todas esas veces que estamos en los hoteles de viaje de trabajo
tocas a la puerta para que te abra para follarme.
¿Quieres que se lo cuente? No te rías.
No te rías. Y le puedo contar
que, no contento con follarte a tu socia,
te follas a la becaria de turno o también a alguna clienta.
No sé, si no tienes ningún problema con eso,
la llamo ahora mismo y se lo digo. Resulta que no te va a creer.
Tengo fotos tuyas. ¿De cuándo?
Una polla es una polla, Marcel.
Chloe tiene que saberlo.
Sí. Es así.
Y visto tu historial, la custodia de la niña
será para ella.
Lo siento.
Bueno, no te preocupes, que los niños
se acostumbran a todo. Sí, sí.
Seguro que le gusta Montreal. Riquísimo, les encanta el frío
a los niños. A ver, así no se puede seguir.
¿Por?
Porque todas las partes tienen que estar de acuerdo.
Solo estamos hablando.
Así es, estamos viendo opciones, como tú dijiste antes.
Hay que hacerlo de una manera libre. ¿Libre?
Libre no, nadie es libre.
Nadie.
Míralo en tu contrato.
Lo tiene que poner en alguna página.
A ver, Marcel, ¿aceptas o no aceptas?
Qué asco me dais. Sí, mucho asco.
Mucho asco, pero ¿eso es que sí o que no?
Sí.
Bueno, pues aquí
terminaría la mediación.
Sí.
Bien.
Y si no tenéis inconveniente, ¿me pasáis el contrato
para la firma, por favor? Sí, aquí está.
(HABLA ENTRE DIENTES)
(RESOPLA)
Vamos allá.
(Vibración de móvil)
Dime, Natalia.
¿Cómo? Para, para, para, Luis.
Espera, te pongo en altavoz. Un momento.
¿Qué pasa?
Habla ahora. -"Paradlo todo, esto se ha acabado".
¿Que se ha acabado todo qué?
"No hay caso".
"Nadie va a ir a juicio".
Pero ¿cómo? ¿Estás segura?
"100 % segura".
¿Y eso?
"Hemos tenido mucha suerte. Al final hemos localizado
al jefe del técnico de Hacienda que detectó el fraude, ¿vale?".
"Un hombre razonable,
dispuesto a escuchar propuestas,
y digamos que... nos hemos entendido".
"Vamos a tener que reconocer su ayuda. Nos costará
algo de dinero, pero a cambio de hacer que se modifique el informe
para que el fraude sea inferior a 120 000 euros
y así no haya delito de cárcel. Habrá que pagar una multa".
"Lo más importante:
el juez no tendrá nada que decir sobre el tema".
"Los que seguro que se quedan
con la mosca tras la oreja son los de la UDEF,
os estarán vigilando un tiempo. Estad muy atentos".
"Es fundamental que todo siga como hasta ahora".
"El lunes como si nada, seguimos con los proyectos en marcha,
reuniones, llamadas; vaya, como siempre, ¿eh?".
"¿Me oís?".
Gracias. Luego te llamamos.
-Bueno, buenas noches.
Si no necesitáis nada más de mí, nos vemos el lunes.
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