All language subtitles for Tiempos de guerra - 1x5 Online - HDFull.tv

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Original subtitles

Aquí! -Julia!

Qué ha pasado? -Una bala perdida.

-Aguante, duquesa.

-Por qué está escupiendo sangre? Tiene un eritema agudo.

-Posible sarcoidosis o granulomatosis.

-Y desde cuándo lo sabía?

-Cómo estás? -Estoy bien.

No gracias a ti.

Con su permiso, mi teniente.

A lo mejor esa tensión tiene que ver con el hecho de que a este hospital

haya venido su novia de toda la vida y usted no haya contado nada.

Raquel no se merece esto, así que tengo claro

que entre tú y yo no va a pasar nada.

Nunca.

A partir de este momento yo dirijo este centro.

Y en cuanto la duquesa se recupere, la trasladaremos a Madrid.

Qué puedo hacer para ustedes?

Necesitamos que nos ayude a recuperar la morfina.

La que nos han robado. Los heridos la necesitan.

Es él. Quién?

Él, el ladrón.

-Estáis muy lejos de vuestra casa.

-Vamos a buscar a los soldados.

-Me estás amenazando en mi casa?

Cómo está Raquel? -A ti qué más te da cómo esté?

Al final, solo fue un susto, tanto ella como el niño están bien.

-Qué niño?

Andrés tenía razón.

Aún es más guapa que en la fotografía.

Conoce a Andrés? Está prisionero.

Está vivo?

Coronel, un herido me ha contado

que hay soldados presos cerca del Batel.

Qué le has dicho a la enfermera?

-Es un traidor.

Soldado. Soldado?

Está muerto.

Es que no va a hacer nada? No pueden abandonarlos así.

Hable con el coronel.

Qué quiere? Qué envíen más hombres al Batel?

Que salven a los prisioneros.

La única forma de mirarme al espejo cada mañana

es saber que hicimos todo lo posible.

Está seguro de que quiere que lo publiquemos?

-Pase lo que pase, no dé mi nombre.

Es la morfina.

Perdón.

Por qué? Si no ha hecho nada.

El artículo ha causado revuelo en Madrid y ha ordenado

que se envíe una columna de rescate.

-Iré yo, señor. -Pero qué quieres demostrar?

-No quiero demostrar nada.

-Entonces, a lo mejor la pregunta es a quién se lo quieres demostrar.

Este es el teniente Pereda.

-Pero por qué, mi comandante?

-Él es el culpable de todo.

La reina ha aprobado su evacuación.

Ha hablado usted con la reina.

Ha sido una irresponsable al venir a Melilla en ese estado.

(GRTAN)

Es usted el teniente Pereda?

Andrés Pereda?

-Sí, señor.

Cabo de comunicaciones para comandancia.

Cabo de comunicaciones para comandancia.

"Adelante, cabo de comunicaciones, Aquí comandancia.

Informe de su posición y dé novedades."

Hemos recibido un heliograma de la columna de rescate.

El comandante Ortiz ha dado la orden de asalto.

Los rifeños están muy armados.

Y ofrecen más resistencia de la que esperábamos.

(Disparo) Ah!

"Cabo de comunicaciones, aquí comandancia. Me recibe?"

(Gritos)

"Aquí comandancia. Me recibe? Responda."

Qué va a hacer, capitán?

(Disparo)

Quieto!

Quieto, no dispares.

-Ah!

-Por qué quiere matarme? Conteste!

-Cumplo órdenes de un superior. -De quién?

Órdenes de quién? Hable! Hable!

Ah!

-Un médico! Un médico!

Capitán, tranquilo.

(Explosión)

Hay que salir de aquí. Vamos.

Aguante, capitán!

Allí, allí!

Son ya muchas horas sin saber nada de ellos.

Bueno, aún es pronto, Susana. No puedes perder la esperanza.

Estoy harta de que me digan que tengo que esperar. A qué?

A que me traigan a Fidel dentro de un ataúd?

Y eso no sería lo peor.

De qué estás hablando? Qué podría ser peor?

Pues que volviese de mala manera.

Ya ves cómo vienen algunos, destrozados.

Por dentro, por fuera, con ganas de morirse.

A ver, mujer. No, no. No pienses en esas cosas.

Fidel va a volver sano y salvo.

En eso es en lo que tienes que pensar.

Tú crees que si lo pienso, pasará? Claro que sí.

Si lo deseas con ganas, se puede cumplir.

Pensamiento positivo. Lo escuché en una conferencia.

Hola.

Se sabe algo?

Todavía nada. Y acabo de volver de la comandancia.

Yo también estoy preocupada.

Es que no paro de pensar que Fidel escribió ese artículo para ayudarme.

Y ahora, si le pasa algo, no me lo perdonaría jamás.

Qué artículo?

El artículo del "Telegrama" lo escribió Fidel?

Sí.

Susana, hija. -Madre.

Qué ocurre?

-Han perdido la comunicación con el destacamento.

Ay, Dios mío.

Hay que tener fe, hija.

El sargento me ha explicado que a veces fallan las baterías,

o se pierde la frecuencia, o no sé cuántas cosas más.

Hay que esperar, cariño.

Esperar, no queda otra.

-Todo irá bien, ya lo verás.

Seguro.

No me lo puedo creer, está vivo.

Andrés está vivo.

Lo sabe mi hermana?

-Claro, si ha removido Roma con Santiago para que los rescataran.

-Mandarán una columna de rescate.

Qué pasa?

-Pudo ver esa luz?

-Noto algo. No sé si es una luz.

-A ver.

Señorita.

Señora.

Pero qué hace? Usted no puede levantarse de la cama.

Dígame, Pilar, venía a decirme algo.

Ha llegado el cargamento con el nuevo material.

Tengo que repasarlo con detalle, pero creo que está todo

lo que pedimos. Por fin.

Ya se acabaron todos nuestros problemas.

Aunque pronto vendrán problemas diferentes.

Pilar, de dónde sacaron la morfina?

La que me administraron a mí y a los demás heridos.

A nosotros no nos quedaban.

(TOSE) Fue gracias a Larbi, señora.

Se enteró de quien estaba detrás del robo

y consiguió que nos la devolvieran. Larbi.

Es un buen hombre.

Y está sin trabajo, no es justo.

Que venga a verme.

Sí.

Qué hace? No tiene tareas que atender?

Sí. Pues atienda.

Vaya, atienda sus tareas. Tendrá algo que hacer.

Sí, sí. Vaya.

Cómo está la duquesa?

Lo siento.

-Bien, mejor. Hemos tenido suerte.

-Supongo que ahora estarás a cargo de todo.

Bueno, como yo, que estoy de jefe médico en ausencia de Fidel.

-No te has enterado?

Han perdido el contacto con la columna de rescate.

No sabemos nada de ellos.

-La columna en la que iba Fidel? -Sí.

-Bueno, bueno. Fidel es un oficial con mucha experiencia.

No va a hacer ninguna tontería. No hay por qué preocuparse...

Demasiado.

Pero, bueno, seguro que vuelven todos sanos y salvos.

-Dios te oiga.

-Pilar. Pilar.

Quería darte las gracias.

Digo que quería darte las gracias por dejarle la cama a Raquel.

Has sido muy generosa.

-No me dejaste opción.

-Has sido muy generosa.

Sé que puedo contar contigo.

-Ya me encargo yo.

Hola, Larbi. "Salam aleikum", señorita.

Me han dicho que la señora duquesa quiere hablar conmigo.

Sí, así es. No se mueva, por favor.

Acompáñame. La duquesa...

-Ocurre algo, señorita? (CHISTA)

Venga rápido.

Disculpe, señorita, tengo que ir al baño.

Sí. Ahora vamos, no se preocupe. Es que me he dado cuenta,

que no lo entiendo, pero esto está lleno de polvo.

Alguien le tendría que dar un repaso porque...

Magdalena.

Qué haces?

Te estás escondiendo de alguien?

No, qué tontería. De quién me iba a esconder? No.

Nada, estaba aquí tomándome un respiro con... Aurelio.

Tomándome un respiro. Verdad que sí, Aurelio?

Fernando. Ay. Fernando, claro.

Perdón.

La duquesa está hablando con Larbi.

Larbi. Sí. Y de qué están hablando?

Me ha preguntado cómo conseguimos la morfina.

Le he dicho que él nos ayudó a recuperarla

y quiere devolverle su trabajo.

No tenías que haberle dicho nada, Pilar.

Y si le metemos en un lío? Y luego nos echa la culpa

a nosotras por pedírsela? Magdalena, no le puedo mentir

a la duquesa. Me ha preguntado y se lo he contado.

Qué te pasa?

Larbi no puede volver a trabajar aquí.

Por qué?

Porque...

No quieres. No, sí que quiero.

O sea, yo quiero que recupere su trabajo, pero...

Si recupera su trabajo, yo...

Yo... Tú qué? Tú qué?

Ay, no lo sé, Pilar.

Eh... Fernando... Perdón.

Quiere ir al baño.

Estás como una reina. -Tú qué haces aquí?

-No te pongas raspa.

Encima que vengo a preocuparme por ti...

Ya me ha dicho tu padre que has estado mala.

-Mi marido tiene que estar a punto de llegar,

así que no tienes por qué preocuparte.

Lárgate. -Te has casado?

-Sí. Me he casado con un hombre de verdad,

al que no le llegas ni a la suela de los zapatos.

Que te largues. -Enséñame la barriga.

-A qué has venido, Román?

-La verdad es que estaba de paso.

Pero creo que me voy a quedar unos días más por aquí.

Tengo curiosidad por ver a quién se parece ese niño.

-A su padre. Se parece a su padre

y ya te digo yo que no eres tú. -Ja, ja.

-Te vas a largar de aquí.

-Si yo no soy el padre no hay motivo para que te pongas tan nerviosa,

no? -Raquel.

-Métete dentro y no abras la boca.

-Qué haces levantada?

A ver si te va a dar otro mareo.

-Qué va. Estoy mucho mejor.

-Ah, sí?

Me alegra oírlo.

No sabes el susto que tenía.

Te ayudo a vestirte. -No, no entres.

-Por qué? Qué pasa? -Hay una dama que se está cambiando.

-Lo siento.

-Por qué no me esperas abajo mejor?

-Estás como una reina.

-Borra esa sonrisa de la cara o te juro que te dejo sin dientes.

-No te doy pena?

Tú aquí como una marquesa con tu maridito

y yo en una pensión llena de pulgas.

No es justo.

O me das 40 duros o alguien que yo me sé se va a enterar de la verdad.

-Román, me haces daño.

-Estás muy guapa.

-Déjame.

-Te sienta bien la barriga.

-Alto. Alto!

Alto!

No descarguen más material. No descarguen más material.

Aquí ya hay suficiente. El resto llévenselo al Docker.

-Señor, este pedido viene expresamente de Madrid

a este hospital. -Señorita,

los del Docker no tienen de nada, de nada.

Si esto fuera de ellos, no dudarían en ayudarnos.

-Ya, pero es que la duquesa ha dicho que...

-Magdalena, querida, la señora duquesa

no podrá negarse a la caridad de compartir lo que tenemos

con quienes también lo necesitan, no te parece?

-Bueno, eso tendrá usted que hablarlo con ella.

-La señora duquesa está convaleciente.

Soy yo quien está al frente del hospital.

Qué hace usted aquí?

Tiene que guardar reposo.

Guardo el mismo reposo tumbada en una cama

que sentada en mi despacho.

Es cómodo, no le parece?

Por el tiempo que ha pasado usted aquí últimamente debería saberlo.

Quiere algo de mí, coronel?

Espere fuera, por favor.

Retírese. Puede usted reincorporarse a su puesto de trabajo cuando desee.

Por mi parte, ahora mismo, si le parece bien a usted.

Gracias, señora.

Así que piensa volver a trabajar aquí.

Han conseguido contactar ya con la columna de rescate?

No.

He dado orden de que parte del material

que acaban de recibir sea enviado al Docker.

Ellos lo necesitan más que nosotros.

No podemos establecer diferencias entre los heridos de un hospital

y de otro.

Primero comprobaremos qué mercancía hemos recibido

y después veremos de cuál nos podemos desprender.

Demasiado tarde, señora. Los camiones han partido ya.

Que vuelvan.

No malgaste sus fuerzas, señora.

Debe usted guardar cama

hasta que creemos pertinente evacuarla.

Está usted deseando perderme de vista, coronel,

pero eso me ayuda a recuperarme más pronto.

No me refiero al disparo ni a la operación,

hablo de su enfermedad. Usted está enferma

y no sabemos qué enfermedad tiene.

Me hice análisis, no es contagioso.

Tiene que hacerse una radiografía. Tenemos que saber

qué son esos bultos, por qué sangra. Por los clavos de Cristo,

le hablo como médico! No quiere saber qué tiene?

Por los clavos de Cristo, coronel,

hay muchos más heridos en este hospital.

Por qué se toma tantas molestias conmigo?

Usted daría, como enfermera, por buena esta respuesta? La daría?

Duquesa.

Disculpen, volveré más tarde. No, no, no. Julia, pase.

Pase, por favor. El coronel y yo ya hemos terminado.

He terminado pero no me moveré de este hospital

hasta que usted se haga la radiografía.

Yo no he dicho que vaya a hacerme ninguna radiografía.

Hágala entrar en razón, por favor. La duquesa está enferma,

puede que gravemente enferma, y se niega a admitirlo.

Coronel,

la relación entre paciente y médico es confidencial.

La obligación de un médico es curar al enfermo,

quiera que este o no quiera.

Usted, señora, usted se va a hacer esa radiografía.

Tiene algo más que añadir

o ha terminado ya la consulta de hoy?

El coronel exagera.

Le gusta exagerar.

Pero no diga usted nada

de lo que ha escuchado en este despacho a nadie.

Dígame.

Déjame.

Eh? Que te ayude.

No, no, yo puedo. No pesa nada.

Segura? Sí, sí, segura.

Qué haces por aquí?

Te estaba buscando.

A mí? Quería darte las gracias.

He vuelto al trabajo.

Qué has vuelto al trabajo? Sí.

Qué bien. Gracias a ti.

Has hablado con la duquesa, has hablado bien de mí.

Yo? Sí.

No.

Es decir, bueno, sí, he hablado bien pero es normal, no?

Nos has ayudado mucho, el trabajo te lo has ganado tú.

Ahora nos veremos todos los días.

Bueno.

Eh...

Pues, nada, me marcho,

que esto al final pesa, eh?

Pues hasta luego.

Sí.

Hasta luego.

Paloma, mira a ver si han traído los cántaros de leche,

que a veces lo dejan ahí afuera y no avisan.

Me haces el favor?

Yo vigilo el fuego.

-Esperas a alguien?

-A un sinvergüenza.

Pero creo que ya ha llegado.

-Me has echado mucho de menos, verdad?

-No me hagas reír, Román. El día que te perdí de vista

creo que fue el mejor día de mi vida.

No tienes ni idea de lo feliz que estaba

pensando que no iba a haber tu cara nunca más por aquí.

-Los deseos casi nunca se cumplen.

Aquí me tienes y ya sabes lo que quiero.

Has traído el dinero?

-Y cómo sé que no volverás a por más?

-Puedes arriesgarte.

Lo que está claro es que, si no me lo das,

ahora mismo se te acaban los problemas.

(HABLA EN ÁRABE)

-No pasa nada, no pasa nada!

Tranquilita.

Tranquilita.

Yo no quiero hacerte daño. Tú me crees, verdad?

-Déjame, Román! Déjame!

Que me dejes! Para!

-De dónde lo has sacado? -A ti qué te importa?

Vete de aquí, vuelve a Málaga, búscate un trabajo,

pero déjame en paz! -Podrías ponerle mi nombre.

Para que te acuerdes de quién es el padre.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Me alegro de que por fin se haya decidido.

Acabemos lo antes posible, se lo ruego.

Descúbrase de cintura para arriba.

No pienso desvestirme delante de usted.

Señora, soy médico.

Es un hombre. Sí, también.

Un hombre que tiene otras cosas que hacer...

Pues salga y hágalas fuera!

Bien.

(Puerta)

Claro.

Claro, esta es la explicación.

Algo tenía que estar oprimiendo los vasos

y provocar que usted expectorase sangre.

Qué son?

Tendríamos que hacer una biopsia para estar seguros.

Puede que sean nódulos, puede que sean granulomas

o puede que sea lo mismo que se aprecia al tacto

en otras partes del cuerpo.

Cabe también la posibilidad de que esté creciendo

y de que siga haciéndolo.

Cuál es la causa?

La causa no es fácil de determinar,

pero eso no debe preocuparnos ahora.

Si los nódulos son malignos,

tendrá usted que ser evacuada inmediatamente

y someterse a tratamiento.

Estamos de acuerdo?

Y usted nota algo?

Quiero decir: siente dolor o molestias?

Algún mareo.

Tos, sangro por la nariz,

nada con lo que no haya podido convivir

las últimas semanas, y aquí me tienen.

Las he mandado llamar porque quería que lo supieran por mí.

Antes que por nadie.

Definitivamente, no es tuberculosis.

Por lo tanto, no se trata de algo que pueda contagiar.

Por lo demás,

no creo estar en condiciones de hacer muchos planes.

Pero claro que no. Lo primero es que usted se cure.

No. Lo primero es que este hospital siga funcionando

y que el doctor Calderón, que es nuestro jefe médico,

regrese sano y salvo

después de haber rescatado con éxito a los supervivientes.

Esperemos que así sea.

De momento no tenemos noticias.

Gasas, vendas. Prepare el cabestrillo.

Capitán, el proyectil se ha quedado dentro.

Vamos a tratar de taponarle la herida,

inmovilizarle el brazo y, cuando salgamos de aquí,

le curaremos mejor.

(Disparos)

Vendas.

(GRITA)

-Quietos, quietos. No disparéis.

-Salid de aquí. Españoles se retiran.

-Cómo se retiran?

-Españoles perdidos. Seguidme. Vamos, seguidme.

-Vamos. -No podemos.

-No hay otra opción.

No podemos salir fuera y menos con un herido.

-Ese moro intentó matarnos. -Me salvó la vida

cuando ibas a matarme. -Eres un traidor.

Manchaste el nombre... -Eh, eh, eh!

Eh! Vamos a salir de aquí. Y vamos a salir juntos.

-Está bien. Está bien.

-Vamos, vamos.

-Raposo, vamos. -Váyanse, mi teniente. Yo les cubro.

-Ahí monte. Esconder entre rocas. Seguro.

-Vamos.

Vamos!

Por qué nos ayudas?

-Alá no quiere que matemos. Vamos!

Vamos!

Vamos. Aguante, capitán.

Abajo, abajo.

-No podemos quedarnos aquí mucho tiempo.

Estamos en campo abierto.

-No puede continuar. Tenemos que curarle. Deme la manta.

-Por qué apuntó contra mí, capitán?

-Ya se lo he dicho. Cumplía órdenes. -De quién?

Quién le dio la orden de matarme?

-Usted estaba en el regimiento Bazán

a las órdenes del comandante Silva, no es así?

-Lo manda Silva?

Hijo de mala madre! Dónde está?

Por qué no ha venido él? Dónde está ese cretino?

-Bueno, déjelo. -Venga conmigo. Venga conmigo.

-Ese Silva es un traidor. Quiso entregarnos.

Y después nos abandonó en la cárcel.

-Lo sé, lo sé, le conozco. Pero tiene que calmarse.

Primero hay que salir de aquí y ya nos encargaremos de él

en Melilla, de acuerdo? -Está bien.

-Quiere un cigarro?

-Me quedé sin tabaco en la... Ya no sé ni cuánto hace.

-Toma.

-Ni siquiera nos hemos presentado.

-Capitán Fidel Calderón.

Soy médico del hospital de la Cruz Roja de Melilla.

-Teniente Pereda.

-Pereda? (RÍE)

Andrés Pereda? Teniente Andrés Pereda?

-Sí, sí. Cómo lo sabe?

Qué ocurre?

-Perdóneme, es que...

es que he oído hablar mucho de usted.

Conozco a su prometida. Es dama enfermera en el hospital.

-Qué está diciendo? Julia? -Julia Ballester, sí.

Vino al Rif buscándolo a usted y a su hermano.

-Ju... Julia está en Melilla.

-Sí. -Cómo está?

Cómo está? Cuándo fue la última vez que la vio?

-Está bien, está bien. -Seguro?

-Sí, sí. -Y Pedro, su hermano?

Era alférez del Bazán. Sabe algo de él? Está vivo?

-Sí, sí, está vivo. Se enfrentó a Silva y quisieron fusilarle.

Pero tranquilo, que están bien. Están bien los dos.

Están en Melilla.

-Están...

Gracias, capitán.

Gracias por esta noticia. -Es una gran mujer Julia.

-Lo es.

No.

No nos podemos venir abajo y menos ahora.

Tenemos que trabajar

y que la duquesa vea que el hospital funciona perfectamente.

Tienes razón.

Quedándonos aquí no vamos a solucionar nada.

Ni que la duquesa se recupere ni que el rescate salga bien.

Así que, mejor trabajar, no?

Eso es.

A trabajar.

Magdalena, te vas a poner a escribir ahora?

Tengo que hacerlo.

No puedo hacer nada si antes no me sincero con Daniel.

Vamos a ver, Magdalena,

tener dudas es solo eso.

Han pasado muchas cosas, la distancia es difí...

Es que no son solo dudas, Pilar.

No pasa nada. Será un momento, de verdad.

Ahora voy.

Querido Daniel,

tengo que escribirte

porque tengo dudas.

Tú sabes que lo eres todo para mí,

pero si tengo dudas, no nos podemos casar.

No sería justo contigo ni tampoco conveniente.

Larbi, puedo hablar con usted?

Quiero saber si...

Me gustaría saber si entre Magdalena y usted ha pasado algo.

A qué se refiere?

Puede bajar, por favor? Así nos podemos hablar.

Sí.

Mire, sé que no es de mi incumbencia,

ni siquiera sé siquiera saberlo,

pero Magdalena está a punto de cometer una locura.

Y qué puedo hacer yo?

Ahora mismo está escribiendo a su prometido

para romper el compromiso. Sabe usted lo que eso significa?

Sabe que la van a marcar de por vida? No lo sabe.

No lo sabe.

Eso es una locura? Sí.

Eso es una locura.

Locura es casarse con alguien que no quiere.

Larbi, Magdalena pertenece a otro mundo.

No puede romper con él. No se puede.

Y no solo es por su prometido, es su familia, es su casa,

es su entorno, es su vida.

Está a punto de tirarla por la borda. Se lo pido...

Te lo pido por favor.

Si de verdad le deseas el bien, no lo permitas.

Tienes que acabar con esto.

Sea lo que sea.

Señora Pilar.

Con todos mis respetos,

usted tampoco puede meterse en su vida.

Ni en la mía.

Bueno. Bueno, hija, por fin te decides a aparecer por aquí.

Se acabó el descanso en el hospital.

-Hasta lo bueno cansa, padre. No podía más de estar en cama.

-Sabes quién ha venido? El caradura de Román.

No le he estampado contra la pared de milagro.

-Por qué? Qué... qué le ha dicho?

-Nada, ha vuelto de Málaga.

Solo de verle, se me ha revuelto el estómago.

Lo mejor que has hecho en la vida es librarte de ese golfo.

-No se preocupe, padre, si... si hay que librarse de él otra vez,

ya... ya me encargo yo.

Qué van a tomar? -Dos tintos, por favor.

Vamos a ver, Verónica, yo no te dije que le fuera a operar.

Te dije que sabía de una operación que podía ayudarle a recuperar

la vista. Es muy diferente. -Guillermo, tienes que operarle.

Aquí eres el único doctor con conocimientos de oftalmología.

-Y las probabilidades de que salga con éxito

son muy pocas, Verónica.

Además, la enfermería de la Comandancia no está preparada.

-Y si le traemos aquí?

-Ese chico está acusado de deserción.

No le van a dejar salir.

A no ser que sea una cuestión de vida o muerte.

-Es que es una cuestión de vida o muerte.

-Pero es que no lo parece.

Sí, por lo menos, se retorciese de dolor, entiendes?

-Claro que te entiendo.

-Dos vinitos para ti. La tapa viene ahora mismo.

-Gracias.

Ya que estamos, brindaremos, no?

A ver, por qué brindamos?

-Eso digo yo. Por qué vamos a brindar?

Cuando tengas una buena razón, me lo dices.

Nada?

-No. Nada.

Han llegado al Docker alguno de los soldados

de la columna de rescate.

Dicen que escaparon como pudieron del asalto.

Debió ser espantoso.

-Dios mío de mi vida, no!

-Y Fidel no estaba entre ellos.

-No, ni Somarriba ni ninguno de los soldados

que estaban prisioneros de los rebeldes.

-Qué ha sido de ellos? -Los que consiguieron escapar

solo saben eso, que consiguieron escapar.

De los que se quedaron combatiendo no sabemos nada.

Las comunicaciones están interrumpidas.

-No van a hacer nada? No van a ir a rescatarlos?

-Lo único que van a hacer

es esperar a que vuelva a funcionar la radio?

-Es de noche. -Ya lo sé que es de noche, Vicente.

Pero tu futuro yerno está ahí. Por Dios bendito!

-Hago todo lo que está en mi mano.

No solo por Fidel ni por Somarriba, por todos.

Por todos los que fueron con ellos. Todos son igual de importantes.

No podemos tener más bajas. No podemos.

-Tienes que hablar con el general Ibarra.

-Ya lo he hecho. Mañana a primera hora izarán un globo aerostático

para inspeccionar la zona y mandarán una columna de apoyo.

Mañana... Mañana tendremos noticias, buenas o malas.

-Y qué quiere que haga hasta mañana?

Me siento ahí, a leer, me pongo a coser,

me tiro toda la noche mirando por la ventana?

-Susana, tienes que descansar. Vas a caer enferma.

-Es que no entiendo por qué Fidel ha tenido que ir a esa misión.

Y mucho menos que usted lo haya permitido, padre.

No lo entiendo.

(Golpes)

(Golpes)

Larbi.

Qué estás haciendo aquí a estas horas

montando este escándalo?

Lo siento.

No podía dormir.

Había mucho trabajo atrasado.

Te he despertado?

Eh... Escucha, Larbi,

que creo que no ha sido buena idea que hayas vuelto al hospital.

No?

Bueno, me parece bien que vuelvas,

pero si estás aquí, nos vamos a ver todo el tiempo,

no vamos a poder evitarlo.

Y si nos vemos a todas horas,

los dos sabemos que más tarde o más temprano...

Y yo estoy prometida, ya lo sabes.

Qué haces, Larbi?

Larbi.

Larbi, puede entrar alguien.

Todos duermen.

Larbi. Magdalena.

Magdalena.

(GRITA)

(Grito de Magdalena)

Magdalena.

Magdalena. Magdalena. Magdalena. Magdalena.

Qué haces? Qué te pasa?

Qué me pasa?

Ay, Dios, estás teniendo una pesadilla.

Estaba soñando?

De verdad? Sí. No parabas de moverte y hablar.

Qué dicho? Yo qué sé!

No se entiende nada. Pero no hay quien duerma.

Quieres algo, agua, una tila?

Alcohol. Mira...

Es broma, Pili.

Dios!

Voy a buscar agua. Duerme.

Ay!

Ay!

Ay!

Julia! Perdón.

Qué haces aquí vestida?

No puedo dormir.

Voy a comandancia a ver si allí me dicen algo.

Sabes lo que te digo? Yo tampoco puedo dormir.

Me voy contigo. De verdad?

No, no hace falta, quédate aquí. No digas tonterías.

Tú sola no vas a ir.

Me visto en cinco minutos y vamos juntas, de acuerdo?

Ahora mismo vengo.

Cinco minutos. Sí, sí.

Gracias.

Puede avisar a la señora, por favor?

Ah, sois vosotras.

Pensé que mi padre traía noticias. Se sabe algo?

El asalto fracasó.

Han vuelto algunos supervivientes,

pero Andrés y Fidel no estaban entre ellos.

Pero saben dónde están?

No lo saben.

Están intentando contactar.

No soporto estar esperando.

Y qué quieres hacer,

salir a buscarlos en un destacamento?

No podemos. Al menos me sentiría útil,

pero estar aquí sin poder hacer nada es una tortura.

Yo casi prefiero no saber, al menos me queda la duda.

Es que no puedo evitar pensar que todo puede salir mal.

No, Susana, no, me oyes? Fidel va a volver y os casaréis

y será la mejor boda que se haya visto en toda Melilla.

Eso no tiene mucho mérito.

Ahí está mi Susana.

Y llevarás un vestido maravilloso,

como el de la marquesa de San Vicente

cuando se casó con el duque de Alba.

No os acordáis?

Es que ya no me imagino vivir sin Fidel.

He pensado tanto en nuestro futuro juntos...

Pues sigue pensando en ese futuro, ahora más que nunca.

Es que tú no lo entiendes.

Tu prometido está en Madrid a salvo, esperándote, echándote de menos.

Te espera toda una vida con él,

con el hombre al que amas.

Voy a... Voy a pedir que nos preparen un poco más de té.

Eres tú, Verónica? -Sí, soy yo.

Cómo te encuentras?

-Bien.

Dime, sabemos algo de Andrés y de los demás soldados?

-A primera hora ha salido una segunda columna de apoyo.

Espero que lleguen a tiempo.

-Y yo aquí encerrado sin poder ayudarles.

Ni siquiera sé si es de día o es de noche.

-Pedro, el doctor San Esteban va a operarte hoy.

-Hoy? -Sí.

Cada día que pasa estás en peligro.

Tienes que confiar en él y confiar en mí.

-Ya no aguanto más tanta oscuridad, quiero verte.

Dile al doctor que estoy preparado.

-Tienes que tomarte esto.

Soldado! Soldado!

Soldado, necesito ayuda! -Qué está pasando?

-Hay que trasladar a este hombre al hospital, sufre un ataque.

-Cómo que un ataque? -Se puede morir.

Vaya a avisar a un vehículo.

-Primero tengo que dar parte a un oficial.

-Pero no me estás oyendo?

Se puede morir si no le trasladamos ahora mismo.

Va a ser su responsabilidad.

-Espérenme aquí, voy a pedir ayuda. -Rápido!

Es como si hubiese sufrido una intoxicación.

Ha ingerido algo en las últimas horas?

-Nada. -Seguro, enfermera?

-No.

-Soldados, esperen afuera. Voy a intervenirle.

Ha comido algo?

-Eso qué más da? Enseguida se le pasa.

Me dijiste que si lo traía, lo operarías, y aquí está. Opérale.

-Qué pasa si no soy capaz? -Vas a operarle o no?

-Si se enteran de que fuiste tú... -Contéstame, sí o no?

A ver si alguna vez llega a la hora que me ha prometido,

que siempre me hace esperar. -Bueno, tampoco fue para tanto.

-Déjeme la caja ahí, ahora mismo le pago.

Estará todo lo que he pedido. -Usted me dirá, mírelo si quiere.

Ocurre algo?

-Que no está el dinero.

Habéis pagado algo más hoy? -No, señora.

-Ha entrado alguien más aparte de ti en la cocina?

-Yo llevo desde primera hora y no he visto a nadie.

-Me va a pagar o no?

-Hagamos una cosa: déjeme la caja y le pago la semana que viene.

-Lo siento, pero esto no funciona así.

O me paga o me llevo la comida.

-Si le estoy diciendo que no tengo dinero ahora.

-Pues cuando lo tenga, me avisa.

-Y qué hacemos para comer?

-Vamos a tener que apañarnos.

Seguro que no ha estado Raquel hoy por aquí?

Luis. -Ah, Pilar, estás aquí.

Hola. -Hola.

-Este soldado necesita una inyección de suero.

Te encargas de ponérsela, por favor?

-Vuelvo ahora. Luis, hay un problema en la cocina.

-De verdad en la cocina? Y por qué me lo tienes que contar?

Como si no tuviera suficientes problemas aquí.

Algún accidente? -No.

-Eh! -Ni siquiera sé qué ha pasado.

Lo único que sé es que no pude pagar al de la comida,

así que hoy no hay comida porque falta dinero en la caja.

Te estoy diciendo que pasa algo raro y no sé qué hacer.

La cocinera está muy preocupada porque piensa que la culparemos

y ella no fue. -Pilar, confío plenamente en ti,

seguro que podrás solucionarlo. Tú puedes con todo, verdad?

-Creo que Raquel oculta algo.

-Ah, no, no, no. Por favor, no sigas por ahí.

Por ahí no. No quiero saber nada. -Tendrás que saberlo.

-Qué tengo que saber? A qué has venido?

Qué estás insinuando?

Viniste a contarme que Raquel se lleva dinero de la caja?

-No he dicho eso. -Tú sabes lo que Raquel dice de ti?

-No. Qué dice de mí? -Que no pararás hasta separarnos.

-Bueno... -Espera. Sabes lo que digo yo?

Yo le digo que no, le digo: "Raquel, no, no.

Raquel, te equivocas.

Pilar solo quiere lo mejor para mí".

Pero si incluso le digo:

"Pero si te ha dejado su cama".

Pero claro, ahora me vienes a contar esto y yo ya no sé qué pensar.

-No seas injusto conmigo. -No me lleves a donde no quiero ir.

A donde no puedo ir.

Entiendes? -Luis, Luis!

Luis, menos mal que te encuentro.

-Tú también? -Por favor, tienes que ayudarme.

Necesito que vengas conmigo al quirófano.

Ahora mismo, Luis! Ahora mismo! -Mira cómo está esto.

-Y no puedes decirme que no. Vamos.

Tú sí me entiendes.

Lo dejaste todo para venir hasta aquí.

Y todo por él.

Por Andrés. Debes quererle muchísimo.

Fuiste muy valiente.

Algunos dirán que fui una insensata. Y la verdad, razón no les falta.

Y qué sería del mundo sin los insensatos?

Un lugar más tranquilo, supongo.

Y más aburrido.

Te voy a confesar una cosa.

Yo... he llegado a estar celosa de ti.

De mí?

Parecía como si Fidel y tú tuvieseis una conexión,

algo especial que os unía.

Fidel se ha portado muy bien conmigo.

Yo no sabía nada de enfermería y...

ha tenido mucha paciencia.

Estar celosa me parece tan ridículo ahora,

que puedo perderle... No digas eso.

Ojalá fuese tan fuerte como tú,

ojalá tuviese el valor de salir a buscarlo.

La fiebre sigue subiendo. Qué hacemos?

-No podemos hacer nada más. Hay que salir de aquí cuanto antes.

-No disparen! Soy yo, Rashid. Traigo agua.

-Agua? Trae agua.

-Vamos.

-Venga.

-Cógele los labios. Poco a poco.

-Españoles se han ido. Todos se han ido.

-Cómo que se han ido?

Nuestros soldados?

Nos han dejado.

-Nos habrán dado por muertos.

No saben nada de nosotros. -Entonces hay que salir de aquí.

Tenemos que irnos.

No se ve a nadie.

A nadie vivo.

-Bueno, vamos a comprobarlo, no?

(SUSURRA) Vamos, vamos.

-Los han cosido a balazos.

Y no ha sido ahora mismo, eh?

-Los han matado a todos. -Hijos de puta.

Esto lo han hecho tus hermanos. Estarás contento, perro!

-Soldado! -Eh, el teléfono, el teléfono.

Comandancia, me recibe?

(GRITA) -Eh, eh!

-Tranquilo tranquilo, tranquilo! -Quieto!

-Tranquilo. (HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Está bien? Está bien?

-Sí.

-Aquí el teniente Andrés Pereda, del regimiento Bazán. Me reciben?

-Tranquilo. -Andrés Pereda,

del regimiento Bazán. Me reciben? Me oyen? Hay alguien ahí?

(Disparos)

(TELÉFONO) Qué sucede, capitán?

No vamos a aguantar mucho más.

-Cuántos son, teniente? -No lo sé. Cinco o seis.

-Somarriba, no queda munición? -No.

-Tome.

(TELÉFONO) Me recibe, capitán? Qué sucede, capitán?

Ay.

Ha pasado algo? No lo sabemos.

-Qué es lo que no sabe? Padre, qué ha pasado?

-No ha pasado nada. Al contrario,

hemos podido establecer contacto telefónico con ellos.

Con quién? Están vivos?

Lo estaban. Hace una hora, lo estaban.

Aquí Comandancia.

Me escucha? Adelante. Cambio.

-Vicente, por qué no responden? -La comunicación es muy difícil

y puede que el teléfono de campaña no esté en buenas condiciones.

Están seguros de que eran ellos? Sí, sí, se identificó

desde el puesto avanzado de comunicaciones.

Después...

Después se oyeron unos disparos y no hemos vuelto a saber

nada de ellos. Ay, Dios mío.

Unos disparos? No adelantemos acontecimientos.

Esta misma mañana ha salido una segunda columna

provista de un teléfono de campaña.

En cuanto lleguen al puesto, estoy seguro...

(TELÉFONO) Comandancia, me reciben?

Comandancia, me reciben? -Le recibimos. Adelante.

-Comandancia, me reciben? -Afirmativo. Identifíquese.

-Teniente Andrés Pereda. Me reciben?

Es Andrés.

Es la voz de Andrés. Soy el teniente Andrés Pere...

(VOZ ENTRECORTADA)

No se entiende nada. (CHISTA)

Aquí comandancia de Melilla. Denos su posición.

-Hay un herido y un muerto. Vengan a por nosotros.

Estamos en el puesto de comunicaciones.

No sabemos cuánto aguantaremos.

-Teniente?

Teniente. Teniente, me recibe?

-Ha dicho que hay un muerto.

-Dios!

Bueno...

Pronto tendremos noticias de la segunda columna.

Y el sargento no se moverá de aquí hasta recuperar la comunicación.

-Y nosotras tampoco nos vamos a mover de aquí.

Julia, si quieres quedarte con nosotras...

Yo... creo que tendría que volver al hospital.

Los van a traer de vuelta, hija. Los van a traer de vuelta.

-Sí, pero no quiero que me traigan un cadáver.

-Tiene que encontrar a sus hombres y traerlos de vuelta, teniente.

Me oye? -Sí, mi coronel.

Nos está costando avanzar, esto está infectado de rebeldes.

Hemos repelido ya dos ataques.

-Estoy seguro de que cumplirá con su deber, teniente.

Buena suerte. -A la orden de usía, mi coronel.

-La suerte está echada, Manuela. No está en nuestras manos.

-Pues solo nos queda rezar.

-Mi coronel, acaban de informarme de que el alférez Ballester

ha sido trasladado desde el calabozo hasta el hospital de la Cruz Roja.

-Cómo que se lo han llevado? -Al parecer, sufrió un ataque.

Hubo que evacuarlo para intervenirlo.

-Un ataque? Un ataque de qué?

Estás seguro de que puedes hacerlo?

-Podré.

-Pulso estable.

-Bisturí.

Mi padre siempre me lo ha dicho.

Y mi abuelo. También era militar.

La guerra es como una lotería.

Prácticamente, todos los que juegan terminan perdiendo.

No vale la pena lamentarse.

No tienes por qué darlo por hecho.

Seguro que pronto recibimos noticias. Ya verás.

Y me lo dices tú, que no has parado de buscar a Andrés?

Hasta cuando parecía imposible.

Pero creo que esta vez no me voy a hacer ilusiones.

Por qué no?

Porque no estoy preparada.

Porque no quiero llorar.

Claro que no.

No vamos a llorar ni tú ni yo, ninguna de las dos.

Porque todavía no sabemos lo que va a pasar.

Y porque, pase lo que pase, una cosa es segura:

ellos habrán luchado por volver.

Tijeras.

Terminado.

-Enhorabuena. Era difícil, eh?

-Viste cómo le coge la mano?

Si a mí que me agarraran alguna vez así, con ese cariño...

No sé si alguna vez sabré lo que se siente.

-No, hombre, no digas eso.

-Con Verónica creo que va a ser difícil.

(Golpes)

(Golpes)

(Golpes)

(Golpes)

Larbi?

Qué haces aquí? Hola.

Estoy arreglando eso.

Ah... Claro.

Quieres algo de mí? Yo? No.

Escucha, Larby, yo me alegro de que hayas vuelto.

Me alegro por ti, sabes?

Pero si estás aquí, nos vamos a ver todo el tiempo.

No vamos a poder evitarlo.

Y si nos vemos a todas horas... Qué haces?

Nada, te escucho.

Lo siento, Larby. Yo no puedo. Esto no está bien.

Necesito que me entiendas.

Te entiendo.

Tú y yo somos diferentes.

No, no... Todos somos diferentes.

No es por eso, es más complicado.

Yo estoy lejos de casa,

está la guerra, el hospital...

Son muchas cosas. Y, la verdad, no estoy segura de si...

Tranquila, Magdalena. Lo entiendo.

Sí?

Estás prometida

y yo no quiero hacer daño.

Me alegro que lo entiendas.

Es lo mejor para todos, no?

Perdona, tú has visto una carta mía que estaba aquí?

Sí, se las ha llevado el cartero.

El cartero. Cuándo? Hace un momento.

Perdón. Perdón.

Cartero!

Cartero! Cartero!

Un momento!

Perdone, disculpe, es que mire, ha habido un error

y ahí hay una carta que no debería estar.

Por favor, sería usted tan amable de dejarme buscarla?

Será un minuto, dos como mucho. Se lo prometo.

Puedo? Sí?

Muchísimas gracias, de verdad.

Es esta. La tengo. La tengo. Gracias.

Perdone, discúlpeme, puede venir un momento?

Es que, perdone, me he equivocado, lo siento, de verdad.

Esta carta debe llegar a su destino, por favor.

-Acaban de avisar. Ya vienen. -Quiénes vienen?

-Los traen en un camión y están a punto de llegar.

Pero quién viene? No lo sé, Dios mío.

No sé cuántos ni quiénes son. Venga, corred, vamos.

-Julia.

Julia.

-Pedro, Pedro, soy yo.

-Andrés, Andrés.

-Tienes que contar la verdad.

Tienes que contar que Silva nos traicionó.

-Es su palabra contra la del comandante.

-No defienda a ese traidor. -Yo no defiendo a nadie!

-Como se atreva a denunciarme, le juro que le mató a usted

y a toda su familia.

-Si no vamos a casarnos, no quiero volver a verte.

-Qué ocurre? Tiene algo que ver con Julia?

-Román no tiene ningún derecho a pedirte nada de nada...

-Es que Román... Román... -Qué?

-Es que Román es el padre. Es el padre.

-Mejor que Luis no sepa nada de esto.

-Cuando estaba allí, estuve a punto de morir

y no podía parar de pensar en ti.

Dime que a ti no te pasa lo mismo, por favor. Dímelo, Julia.

-Luis, el niño que está esperando Raquel no es tuyo.

(FORCEJEAN)

-No vuelvas a tocar a mi padre o te rajo aquí mismo.

-Quítate del medio, Raquel, si no quieres que...

-No! No! -Qué vas a hacer?

-No...

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