All language subtitles for Tiempos de guerra - 1x4 Online - HDFull.tv

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Original subtitles

Espero que estén todos bien.

Dónde están los heridos? -En el calabozo.

Gracias a Dios. Le dispararon en la pierna

y se dio un golpe en la cabeza.

No debí dejarle salir. Habría salido igualmente.

-Así que su hermano ha intentado escapar

y con ayuda.

Larbi no tiene culpa. Pensaba que llevaba a un herido

que había fallecido.

No veo! No veo! No veo!

No veo bien. -Mire aquí.

Cómo está mi hermano? Tiene pérdida de visión.

Se puede quedar ciego?

Quítese ese uniforme.

Ahora. Siento mucho lo que ha pasado.

Sería muy honrado

si usted aceptar venir a mi casa.

Este color sienta bien a su cara.

Lo siento, yo... Me...

Me tengo que ir. Lo siento.

Estoy prometida.

Me voy a casar.

Hombre con suerte.

Adiós, Larbi. Ah!

Es Abdalà, mi primo.

Ella es

una de las Damas Enfermeras del hospital.

Ah!

Hablar ser peor.

-Pilar? -Se me han caído unas cosas.

Medicamentos, botiquines...

La morfina nos alcanza solo para dos o tres días como mucho.

Se puede?

Pilar vio a tu primo. Abdalà?

Eliges creer a esa española antes que a nosotros.

-Si se lo cuento, sería como admitir que no va a pasar nada.

-Es que jamás va a pasar nada.

Me han visto.

Están respondiendo.

(HABLAN EN ÁRABE) Espera! Espera!

No se lo lleve! Ah!

Rápido, un médico! Rápido, por favor!

Le han dejado malherido en las puertas de la ciudad.

-Raquel, quiero hablar contigo. -Qué?

-Es Pilar.

Ella y yo... fuimos novios.

-Lo sabe todo el mundo.

Todos menos yo.

Raquel. Túmbese, por favor. Ayuda!

Cómo he podido decir

que no tienes que ver con el robo si entras aquí

como un ladrón?

Duquesa?

Si no la tratamos a tiempo,

podría ser mortal en cuestión de semanas.

Todo esto son meras especulaciones.

Agredió usted al comandante Silva

que acababa de ser ingresado?

-El comandante es un traidor!

Quiso entregarnos! -Silencio!

He enviado un telegrama a la reina para que intervenga.

No estoy segura de que lo haga.

Resulta probado, y así se declara en acta,

que es culpable de deserción

y de traición a la patria.

(Teléfono)

Sí?

Un telegrama?

Cuándo lo ha enviado?

Alto!

Esperen!

Descansen armas!

Hemos llegado a tiempo. Su hermano ha salvado la vida.

Y ahora qué será de mi hermano?

Pues tendrá que esperar al juicio.

Probablemente, lo lleven a Madrid.

Podrá usted acompañarlo si quiere.

Claro que quiere.

Si se llevan a su hermano, ya nada la retendrá.

En realidad, duquesa, yo quiero quedarme.

Sé que puedo ser útil.

Útil? Sí, útil.

Como enfermera.

Sé que he cometido errores. Sí.

Sí, lo sé.

Solo le pido una última oportunidad.

A la mínima,

seré yo quien la encierre.

(Disparos y gritos)

(Sirena)

Quién anda ahí?

-Aaah!

Julia!

Le ayudo, doctor? -Sí.

Julia!

Julia, vuelva a la ambulancia. Corra. Por Dios!

Corra!

Corra!

Julia!

Ahora o nunca. Vamos.

Corra!

Al hospital! Rápido! Julia.

Tápese.

Al suelo!

Duquesa, está bien? Sí, sí. Está bien, Julia?

Duquesa.

Duquesa!

Carmen!

Carmen!

Presione!

Sí. Presione, Julia!

Rápido!

Mi coronel.

Es la duquesa.

-Qué quiere ahora esa mujer?

-Le han disparado.

Cómo está? Y dime la verdad.

-Es...

No hay nada anormal.

Ni fiebre ni tensión ni sangrados.

-El niño?

-Acabo de escucharle el latido del corazón

y es como un tren de mercancías entrando en la estación.

Eso sí, que guarde reposo,

todo el que pueda.

-Raquel, cómo estás?

Qué susto hemos pasado, verdad?

-Estoy bien.

Pero no gracias ti.

-Lo siento.

Si os llega a pasar algo,...

no habría podido perdonármelo.

-Ayúdame a levantarme.

No puedo... No puedo, no puedo, no puedo.

-Quédate tumbada. -Sí.

-Luis.

No debería sacarla así del hospital.

-Ya.

Y qué hacemos?

Dónde la llevamos?

No, Luis, por favor, que no...

No quiero ser una molestia para nadie

y mucho menos para doña Pilar o el resto de las Damas.

-No es ninguna molestia, de verdad, no se preocupe.

Pilar. Pilar, ven, por favor.

La duquesa. Qué?

Le han disparado. Que le han disparado?

La están trayendo en ambulancia. Vamos.

Vamos. -Luis, por favor, no.

No me dejes sola, Luis.

Julia!

Julia! -Vamos!

-Qué ha pasado? No para de sangrar!

Una bala perdida.

Pierde mucha sangre! Verónica!

Verónica! Al quirófano!

Aguante, duquesa.

Tranquila.

Vamos!

-Julia! Julia!

-Conmigo a la de tres!

Uno, dos, tres!

Enfermeras.

Es cierto lo que me han comunicado?

La anestesia, Verónica.

Hay que cortar esta hemorragia cuanto antes.

-Póngame al tanto de su estado.

-Herida inciso-contusa a la altura del abdomen.

Herida de bala, está sangrando mucho.

-Tiene orificio de salida? -Sí.

Con mayor desgarro. También sangra.

-Yo dirigiré la operación.

-Con el debido respeto, señor, soy jefe médico de este hospital.

-Y yo soy el jefe de sanidad militar.

No debo recordarle que está bajo mis órdenes.

Prefiere esperar fuera del quirófano?

Lo primero es cortar la hemorragia

y ver si hay algún órgano comprometido.

Confiemos en que el proyectil haya tenido

una trayectoria limpia.

Por qué escupe sangre?

Enfermera.

Más anestesia, se va a despertar.

-No, señor.

Déjeme inyectarle en la médula. Con la parte inferior basta.

-Adelante.

-No.

Puede ser peligroso, señor.

-Esta zona ha enrojecido.

Tiene un eritema agudo.

Usted lo sabía.

-Tiene un granuloma en el abdomen y en la pierna.

Posible sarcoidosis o granulomatosis.

-Y desde cuándo lo sabía?

-Desde hace unos días, señor.

Le hice unas pruebas.

-Y por qué no se me ha comunicado?

Hay alguna otra cosa que deba conocer, capitán?

-No, señor.

-Doctor, sigue sangrando.

Va a perder mucha sangre.

-La bala ha podido afectar el vaso.

-Pinzas. Pinzas.

Coronel,

cómo está?

-La duquesa sigue viva.

Hemos controlado la hemorragia,

pero tengo serias dudas de que sea capaz de superarlo.

Permanezcan a su lado.

Vigilen el sangrado y mantengan limpios los vendajes.

Pueden pasar.

-Vicente.

Nos enteramos de lo de la duquesa y vinimos corriendo.

-Volved a casa.

Soldados, escolten a las señoras.

Ya hemos tenido bastante esta mañana.

Yo...

Yo debo quedarme por aquí.

-Verónica, llévela a su dormitorio. Allí estará mejor.

Susana.

Doña Manuela. -Hola.

-Madre, adelántese, ahora mismo voy.

-Pero no tardes mucho, eh, cariño?

-Se va a morir?

-No lo sé, la verdad.

Es una mujer fuerte.

-Os han disparado en la fachada de la comandancia?

Qué hacías allí?

-Fui a acompañar a Julia al juicio de su hermano.

-Ya.

Y no había nadie más para acompañarla?

-No conoce a nadie aquí.

-Estaba la duquesa para ayudarla o no.

No.

No me pongas esa cara.

-Es que no te entiendo.

Me parece que estás siendo bastante egoísta.

-Egoísta?

-Sí.

-Sí, claro que soy egoísta.

Sabes por qué? Porque esa bala te podría haber dado a ti.

Por eso.

-Lo siento.

-Ya, pues no lo sientas.

Pregúntate por qué prefieres estar con esa chica

cuando yo te necesito a mi lado.

Así dormida parece que no sufre nada.

Tiene pulso, verdad?

Ahora hay que esperar a que despierte.

Cómo ha podido pasar algo así?

Todos los días hay heridos por disparos.

Nos puede tocar a cualquiera de nosotras.

A ella no le tocaba.

Me hizo subir a la ambulancia y se quedó con el herido.

-Podemos dejar de hablar de ella como si no estuviera?

Se va a poner bien.

Ya lo veréis.

Vais a decir que soy tonta, pero... tango un pálpito

y sé que se va a poner bien.

Del todo. Y antes de lo que pensamos.

Tenemos...

Tenemos que hacer turnos para atenderla.

Hay que... mantener limpio el drenaje

y vigilar que no sangre, así que...

Puedo empezar yo.

O no, Magdalena,

empieza tú y yo me encargo

del turno de esta noche.

Claro. Seguro?

Sí.

Pilar, un momento.

Dime...

Le pedí a la duquesa que me dejara ser enfermera con vosotras.

Me dijo que sí justo antes...

Claro que sí.

Ponte el uniforme.

Julia.

Veo que al final se queda. Se lo prometí a la duquesa.

-Doctor Calderón.

Quiero hablar con usted.

Ahora.

Señor.

-Adelante.

Por qué no me dijo nada de la enfermedad de la duquesa?

Su deber era informarme.

-Ella insistió en que no dijera nada a nadie.

-Por el amor de Dios.

No se trata de un asunto privado,

esta señora dirige un hospital.

No se da cuenta? Si la hubiésemos tratado a tiempo,

puede que la situación no fuese tan crítica.

-No se va a recuperar, verdad?

-Usted y yo somos médicos.

No hace falta que le diga lo que pienso.

(ALGUIEN TOSE)

Enfermera!

Enfermera!

Sí? Tranquilo.

Agua, por favor.

Sí.

Tranquilo.

Mejor?

Julia?

Cómo sabe mi nombre?

Andrés tenía razón.

Aún es más guapa que en la fotografía.

Conocía a Andrés?

Le conozco.

Está prisionero.

Está... vivo?

Ellos están allí.

Prisioneros.

Prisioneros dónde?

Cerca de Batel.

Hicimos señales.

Hay que rescatarlos.

Sí. (TOSE)

Cálmese, por favor, cálmese.

Cálmese, ahora vuelvo.

De acuerdo? Están vivos.

Tranquilo. (TOSE)

Coronel.

Un herido me ha contado que hay soldados presos en Batel.

Quiere hacer el favor de esperar fuera hasta que la atienda?

Son soldados del regimiento Bazán.

Le dejaron vivo para que sepamos que los tienen prisioneros.

Vamos.

De dónde has salido tú?

Qué le has dicho a la enfermera?

-Es... Es... un traidor.

Nos abandonó a todos.

Soldado.

Soldado?

Está muerto.

No puede ser.

Lo dejé hace solo un momento.

Coronel.

Es que no va a hacer nada?

Hay que ir a Batel.

Tiene que mandar un destacamento.

De verdad se cree con derecho de decirle al ejército

lo que debe hacer?

Batel está tomada por los rifeños.

Llegar hasta allí es como cruzar el infierno.

Sabe cuántos hombres perderíamos

por salvar a unos pocos?

Lo han dado todo por el Ejército.

No pueden abandonarlos así.

No solo podemos, señorita,...

debemos.

Desgraciadamente.

Son cosas normales en una embarazada.

La tensión digo.

Es relativamente normal que les juegue una mala pasada.

Sobre todo a las primerizas.

En fin, pero lo importante es que,

pues, que no haya sufrido ninguna hemorragia.

-La tensión.

Ya.

Con su permiso, mi teniente. -Ah!

Por qué ha hecho eso? -A lo mejor esa tensión

tiene que ver con el hecho

de que haya venido su novia de toda la vida

y usted no haya contado nada.

-Yo?

Quién se lo ha dicho? -Es que es mentira?

-Va usted a seguir mintiendo, mi teniente?

Lo que más me preocupa es que no nos lo haya contado.

Eso le da importancia.

Tome.

-Oiga, yo...

Con el debido respeto, señor,

si no he contado nada, era para evitar algo como esto.

Que se le dé importancia a algo que no lo tiene.

Entre Pilar y yo... -Pilar.

-Esa enfermera. No hay nada.

Nada, nada.

Desde hace años. -Estoy seguro.

Estoy completamente seguro.

Verdad?

Pero como le pase algo a mi Raquel,...

como pierda el niño o enferme,...

usted y yo seguiremos hablando.

Y cuando digo hablando, me refiero a...

Eh?

Quédese con el pañuelo.

Con su permiso, mi teniente.

Habrá sido una parada cardiaca, estaba muy débil.

Hable con el coronel.

Seguro que a usted le hace caso.

La decisión no está en sus manos. Por favor.

Quiere que envíen más hombres al Betel

y pongan más vidas en peligro? No.

Que salven la vida de los prisioneros.

Pensaba que para eso te habías hecho médico,

para salvar vidas. Es que no es tan fácil, Julia.

Melilla está sitiada y no tenemos prácticamente fuerzas

para defendernos.

Además, nuestro lugar está aquí, somos sanitarios.

Pensaba que tú me apoyabas.

Y claro que te apoyo, Julia.

Pero cada herido tiene una historia y no debemos involucrarnos,

solo curar sus heridas.

La única forma de mirarme al espejo cada mañana

es saber que hicimos todo lo posible.

-Doctor!

La duquesa se está despertando.

Cómo está? Se ha despertado con mucho dolor.

Cuánto tiempo lleva así?

Nada, ahora mismo.

Duquesa. Me oye?

Me oye?

Duquesa. Tengo mucho frío.

Frío.

Qué pasa?

Qué pasa?

Nos dispararon en comandancia, recuerda?

Comandancia.

Una bala le alcanzó, señora.

El coronel Márquez y yo le hemos operado.

Todo está bien.

Coronel.

El coronel...

Estoy muerta.

No.

No diga usted eso, señora duquesa.

La estamos cuidando.

No le puede pasar nada.

-Se ha despertado por el dolor. Inyectémosle morfina.

-Hágalo.

-No sé si queda, se la llevaron... -Bueno, pues búsquela!

En algún sitio tendrá que haber, no?

Pilar.

La duquesa ha despertado llena de dolores.

Necesita más morfina y no tenemos más ampollas.

-Aquí no queda. Déjeme mirar en su despacho.

(Puerta)

Adelante.

-Con su permiso, señor.

No nos queda morfina.

La duquesa guarda algunas ampollas

en esa vitrina. Tiene la llave en el primer cajón.

-Cómo está la duquesa? Ha despertado?

Está con ella el doctor Calderón?

-Pues no lo sé, pero me informo y le digo ahora mismo.

-Tenga la morfina.

Procure hacer un uso de ella lo más eficaz posible.

Usted es la subdirectora, me equivoco?

-Así es, señor.

-Dónde está la ficha de Julia Ballester?

-Julia no tiene ficha.

No tiene el título. Iba a empezar el curso cuando todo estalló.

-O sea, que no es enfermera. -Aún no, señor.

-Y si no es enfermera, qué hace aquí?

-La duquesa permitió que se quedara.

Toda ayuda es poca en estas circunstancias

y Julia es una chica muy trabajadora.

-Que ocupa un puesto que no le corresponde.

Tráigame las filiaciones de todos los que trabajan aquí,

el estadillo de los turnos, la ficha de enfermos

y heridos y el listado de fármacos.

A partir de este momento,

yo dirijo este centro personalmente.

Habrá que cambiar algunos hábitos.

Es posible que en algunos hospitales encontremos morfina,

siempre y cuando

podamos intercambiar con ellos algo.

-Como ordene, coronel.

-Quiero que desmonten uno de los quirófanos.

Vendrán a recoger el material los del Docker.

Lo están necesitando.

-Pero nosotros también lo necesitamos.

Que traigan aquí a los heridos.

-No he pedido su opinión, señorita.

Y en cuanto la duquesa se recupere,...

la trasladaremos a Madrid.

-A Madrid. -A Madrid.

Si queremos que se salve, es la única solución.

-Va usted a informar a la reina?

-Su majestad la reina quiere lo mejor para la duquesa

y estoy seguro de que querrá estar con ella

en estos momentos difíciles.

-Y nosotras?

-Ustedes la acompañarán,

por supuesto.

-Por supuesto, señor.

Márquez quiere mandar de vuelta a la duquesa a Madrid

y a nosotras con ella. Pero qué dices?

No puede ser. No es justo.

Aquí hay mucho que hacer.

No pueden prescindir de nosotras. Sí puede.

Ahora manda él.

A ti te viene bien.

Vas a ver a Daniel, puedes preparar tu boda...

Y tú vas a poder dejar de ver a ese impresentable de Luis.

Bueno...

Lo importante es que la duquesa se recupere.

No te la habían robado?

Sí. Sí, sí, sí.

Bueno, eso pensaba.

Pero...

Dónde estaba?

Pilar, por favor.

Que la vas a despertar.

La ha traído Larbi.

Larbi? Pero él no ha sido el ladrón.

No ha sido el ladrón, pero la tenía?

Por favor, baja la voz. Qué está pasando?

La ha traído porque ha querido, ya está.

No ha tenido necesidad ninguna.

Simplemente, se enteró de quién la tenía

y ha venido a traérmela.

Ha venido a traértela, Larbi. Cuándo?!

Se va a quedar mucho?

Yo qué sé.

Qué tal? Cómo se encuentra?

Mejorcita? -Sí, sí, sí. Yo creo que sí.

Porque tengo un poquito de hambre.

-Quiere que le preparen algo? -No, no, no, no.

Por Dios, no se moleste.

Puedo aguantar.

-Bien.

Tenemos que hablar.

-Aunque una tortillita sí que me comía, sí.

-Ah... -Ya la preparo yo.

-No, por favor, no se levante. Ya se la traigo yo.

-De verdad?

Muchas gracias, Pilar.

Es usted tan buena conmigo...

De tres huevos.

-Tres.

-Poco hecha.

-Sí. -Y con jamón.

Necesito una tortilla de...

No puede ser.

Tres huevos.

Tres.

Poco hecha.

-Cuidado, cuidado!

Ahora también eres cocinera?

-Es para tu mujer.

Me ha pedido una tortilla. -Quién? Raquel? Sí?

Ah... Es muy buena señal

que haya recuperado el apetito.

Deja, ya se la preparo yo.

Le has puesto sal?

-Qué? -Sal.

-Yo qué sé, Luis, no se me da bien la cocina.

-A mí me enseñaron en el cuartel.

Bueno, en realidad,

no me quedó más remedio que aprender.

Lo primero que hay que hacer es batirlos muy bien batidos.

A ritmo de marcha.

Izquierda, izquierda, izquierda, derecha, izquierda.

Gracias por cuidarla tan bien.

Ojalá que todo se quede en un susto.

-Mientras no le des ninguno más...

-Sí, es verdad, tienes razón.

No sé en qué estaba pensaba.

-En nada, Luis.

Pensar no pensabas en nada.

-Vamos a ver, Pilar.

Si le conté que estábamos juntos, fue porque me obligaste.

O no?

Pilar, de verdad, yo...

Para mí todo esto...

Todo esto no es fácil.

No esperaba encontrarte aquí.

Me volvieron recuerdos antiguos.

Raquel no se merece esto.

Así que tengo claro que entre tú y yo...

no va a pasar nada.

Nunca.

-Me alegra...

que por fin hayas entrado en razón.

Susana.

Eh...

-Sabes qué dice mi madre?

Un hombre que regala flores tiene algo de lo que arrepentirse.

Pero soy yo la que tiene que disculparse,

no debí haberte hablado así.

Ni...

tengo motivos para ponerme celosa, verdad?

Cómo se encuentra la duquesa? Sigue inconsciente?

-No, no, ya ha despertado, pero es muy pronto para saber

lo que será de ella. -Y entonces,

por qué estás serio?

-Es esa chica,

la Dama Enfermera, Julia Ballester.

-Está pasándolo mal.

Con la muerte de su prometido y todo lo de su hermano...

-Al parecer, su prometido no está muerto,

está prisionero, y ella no va a parar

hasta decirnos a todos y cada uno de nosotros

lo que tenemos que hacer.

-Su prometido es...?

Está prisionero? Tú lo sabías?

-Sí.

Un herido nos habló de él

y de sus compañeros.

De hecho, señor, insisto en que deberíamos informar al general.

-El general está debidamente informado.

-Y bien, va...?

Va a enviar una columna de rescate, ha dicho algo?

-Ni me ha dicho ni le he preguntado nada.

No me dedico a charlar con el alto mando,

me limito a cumplir sus órdenes nada más.

-Pero tendrán que ir a rescatarlos.

-Será mejor que esa chica se haga a la idea

de que el muchacho no va a volver.

Cuanto antes lo asuma,

antes podrá rehacer su vida porque es muy joven.

Si hubiera que ir a rescatar

a todos los que tenemos prisioneros,

empezando por el general Navarro...

Bueno, por favor, habéis leído lo que cuenta "El telegrama"?

Los tienes a todos en Monte Arruit.

Qué va a ser de ellos, Vicente?

-Se han defendido heroicamente,

pero puede que estén empezando a cambiar las cosas.

Sanjurjo ha levantado un blocado en Sidi Amarán.

Nos ha costado más de un mes, pero por fin,

por fin los rebeldes han sufrido un severo castigo.

-Lo que debería hacer el nuevo ministro de la Guerra

es darse prisa en mandar más refuerzos.

"Nadie nos dijo que la muerte era tan fácil.

Que la vida no vale nada y se escapa sin avisar.

Porque esta guerra nos está enseñando a ser valientes.

A eso habíamos venido al Rif, no?

A ser valientes.

Y por quién estamos dispuestos a seguir luchando?

Estamos en deuda con ellos,

no podemos defraudarles, no podemos ser cómplices

del desastre.

No digamos que no podemos hacer nada.

Siempre se puede hacer algo más.

Es la única forma de que podamos mirarnos al espejo por la mañana.

No abandonemos a los soldados que lo han dado todo por nosotros.

Prisioneros de los rebeldes,

esperan que cumplamos nuestra promesa.

Os vamos a rescatar.

Puede que solo sean un puñado de hombres, sí,

puede que no importe ni a su Ejército

ni al Gobierno que les envió,

pero cada uno de ellos tiene madre, novia,

quizá hijos...

Y todos merecen conocer su destino, y por encima de ello,

merecen tener esperanza

y saber que detrás de cada uno de ellos

hay todo un país compartiendo su suerte

y su sufrimiento."

-Está seguro de que quiere que lo publiquemos?

-Sí.

Guárdela, por favor.

Y pase lo que pase, no dé mi nombre.

De acuerdo? -De acuerdo.

-Gracias.

Qué están haciendo con el quirófano, Pilar?

Nada, señora, no están haciendo nada.

Me están engañando. No.

Por qué la íbamos a engañar?

El dolor no la va a dejar dormir

ni a ella ni a nadie en la sala.

Ya, pero es que no llegará más morfina hasta dentro de tres días.

Eso no puede ser.

Tenemos que ir a buscarla.

Buscarla dónde? Larbi.

Si te ayudó a recuperar la caja que te robaron,

seguro que puede ayudarnos a recuperar la morfina.

Tienes que ir y pedírsela.

No.

Cómo que no?

No, yo sola no puedo ir.

Vienes tú conmigo.

Por favor.

De acuerdo.

Vamos.

Oh, oh...!

(HABLA EN FRANCÉS)

(RÍE)

Es tan bonito...

Tan bonito...

Es suyo?

-Si me disculpa, lo necesito.

-Claro, yo solo estaba probándomelo.

Yo... Yo...

Yo me voy a acostar.

Sí. Porque es que ha sido ponerme en pie,

y bueno, bueno,

han empezado a trotar los caballos por aquí adentro.

Horrible.

Uh...

La tortillita, por cierto, me ha sentado... divinamente.

-Me alegro.

Si necesita cualquier cosa, llame a las Damas.

-Ay...

Pues a mí me parece que le está echando un poco de cuento.

Muy mala cara no se le ve.

Y se estaba probando tu ropa.

Deberíamos decirle a Luis que la lleve a casa.

No, no, no.

Para que le pase algo. No le va a pasar nada.

Sabes lo que creo? Que no se fía de mí?

Del que no debería fiarse es de Luis.

Eres tú quien le puso los puntos sobre las íes,

y bien que hiciste.

Sigo enamorada de él.

Vaya...

A pesar de todo, a pesar de...,

del daño que me ha hecho,

y de saber que está casado y que va a ser padre.

Y sabes lo peor de todo?

Que él también me quiere.

Y qué piensas hacer?

Nada.

Va a tener un hijo. Ya, pero...

Que no!

Hace mucho que no espero nada del amor. Vámonos.

Por dónde es?!

Por allí, creo.

De verdad, Dámaso, que no hace falta.

-Ha salvado usted la vida de mi hija

y de mi futuro nieto, así que se merece que le invite.

-Pues nada, muchas gracias.

Carallo...! Buen vino, sí, señor.

Este no es el de siempre, eh?

-Es el de las grandes ocasiones.

-Qué pasa, Dámaso? Cuánto tiempo sin vernos.

-Qué haces aquí? No te habías ido a Málaga?

-He vuelto.

Me quedé sin trabajo y ando algo escaso,

ya me entiendes. Esperaba que me recibieras mejor.

-Da gracias que no te tire un barril a la cabeza.

-Dámaso siempre ha sido muy cariñoso.

Cómo está Raquel?

-A ti qué más te da cómo esté?

-Está bien.

Al final, solo fue un susto.

-Qué clase de susto?

-Un pequeño mareo,

pero tanto ella como el niño están bien.

-Qué niño?

-Qué niño va a ser?

El que está esperando Raquel.

Está embarazada de cuatro o cinco meses.

-Mira tú por dónde...

A lo mejor no ha sido tan mala idea volver.

-Si no vas a consumir, será mejor que te largues

y procura no aparecer por aquí.

-Se hará lo que se pueda, Dámaso, pero no te lo puedo prometer,

y menos ahora, que me he enterado de que vas a ser abuelo.

-Un vino excelente, Dámaso, excelente.

Muchas gracias.

No tenía que haberse molestado.

Es té.

Muy rico. Yo ya lo he probado.

Bueno, este no, otro, pero aquí también.

Es su mujer?

No.

Hermana?

No, no, no.

Aisha es...

mujer de mi primo. No sé cómo dicen ustedes.

Igual. "Mujer de mi primo".

Gracias, Aisha.

-Magdalena!

Ahmed!

Ven aquí!

Qué le pasa?

Tiene miedo

que lo van a llevar al hospital de nuevo.

Pero si no quería irse de allí.

Ahora prefiere quedarse conmigo.

Gracias.

Estás aprendiendo español?

Sí, señorita.

Yo "apendo"...

espa...

ñol

en...

es...

"cuega".

Escuela.

Escuela.

Muy bien, Ahmed, ven aquí!

(RÍE)

Muy bien.

Qué puedo hacer por ustedes? -Ayúdenos a recuperar la morfina.

La que nos han robado. Los heridos la necesitan.

Pero yo nada que ver con robo.

Pilar sabe que,...

que fue a devolverme la caja.

Sabe algo más?

Qué le ha contado de mí?

No pensamos que usted tenga nada que ver con el robo,

es solo que si ha podido recuperar la caja,

pensamos que quizá pueda ayudarnos

a recuperar lo demás.

Usted...

Cree que yo inocente, María Magdalena?

Claro.

Claro que sí.

Es inocente.

Seguro.

Si no lo pensáramos, no estaríamos aquí.

Tenemos... Podemos pagar. No.

No, por favor.

Están ustedes en mi casa,

vienen a pedirme un favor.

No dinero.

No.

Entonces...

Nos va a ayudar?

No ha dicho ni que sí ni que no.

Nos va a ayudar.

Estoy segura.

Magdalena,

hay algo de Larbi que no me hayas contado?

Es él.

Quién? El... El ladrón.

No te acerques.

-Estáis muy lejos de vuestra casa.

-Vamos a buscar a los soldados.

-Me estás amenazando en mi casa?

Cuidado con tu lengua

o te la corto. Pilar, vámonos.

-No me das miedo. Suéltame!

Tú eres amiga de mi primo, verdad?

(HABLAN EN ÁRABE)

Volver al hospital!

Mejor os vais ahora.

Vámonos. Magdalena, vámonos.

A mí me va a dar algo, eh?

No cuentes dónde hemos estado ni lo que nos ha pasado.

Sí. -Magdalena, tienes una carta.

-Daniel?

Eh?

Es de Daniel?

No la abres? Luego.

Ahora... voy a ver cómo está la duquesa.

(Teléfono)

Sí?

Sí!

Hay alguien ahí?

Coronel Márquez, sí. Está usted hablando con él.

Sí. De parte de...?

Cómo?

De...?

Sí... Sí, señora.

Es un honor hablar con usted, señora.

-Dígame, coronel,

cómo se encuentra la duquesa?

-Si quiere que le diga la verdad...

-Se lo ruego.

-Mal.

Mal.

Yo mismo he dirigido la operación,

y aunque hicimos cuanto estaba en nuestras manos,

presentaba una herida de bala en la zona abdominal

de pronóstico grave.

Hace un momento he estado con ella, ha perdido mucha sangre.

-Oh, Dios mío...

Qué desastre. Pobre duquesa...

Sabía que algo así podría pasar, pero...

-En cuanto sus fuerzas se lo permitan,

pienso que deberíamos evacuarla a la península si le parece bien.

-Por supuesto.

Tráiganla a Madrid lo antes posible.

En el buque hospital.

Diga a quien sea necesario que yo lo he ordenado.

-Y mientras tanto, yo tomaría el mando del hospital

si usted lo permite, señora. -Es usted muy generoso, coronel.

Cree que podrá con todo?

-No queda otro remedio, de hecho,

ya he empezado a organizarlo todo, a supervisar lo que sea necesario

en coordinación con las necesidades

de los demás hospitales de Melilla.

-Confío plenamente en usted, haga lo que tenga que hacer.

-Y, por supuesto, con la duquesa

regresarían a la península las demás Damas.

Han hecho una labor extraordinaria,

pero pienso que es mucho mejor mantenerlas apartadas

mientras sigan existiendo

las hostilidades,

y además, sin la duquesa aquí,

no tendría sentido su permanencia, no?

-De ninguna manera, coronel,

las Damas Enfermeras tienen que seguir

con su labor en Melilla.

No podemos prescindir de una sola de ellas.

Lo han dejado todo para ir allí.

Debemos corresponder a su sacrificio.

-Sí, señora, pero...

-Las Damas se quedan allí.

De la primera a la última.

Me ha escuchado bien, coronel?

-Sí, señora.

-Las Damas se quedan.

-A sus órdenes.

Es la morfina.

Lo que me ha dado Abdalà.

Conseguiré más.

Tienes que tener cuidado.

Se preocupa por mí?

Yo también me preocupo por usted.

Lo siento por lo de mi primo.

Es usted buena.

Buena conmigo.

Aunque no es rifeña...

Perdón.

Por qué?

Si no ha hecho nada que...

No lo había hecho,...

pero quería hacerlo.

Yo... no soy tan buena como dices, Larbi.

Yo no puedo con algo así.

No nos vamos a volver a ver.

Esto...

Esto tiene que acabar y se acaba aquí.

(RONCA)

Madre mía de mi vida.

Qué manera de roncar, no?

Parece una locomotora.

Ay... Lleva una hora así y no puedo más.

A mi tía Titi le daban té de ortigas y funcionaba.

Y...

Ahora no nos vamos a poner a buscar ortigas y a hacer té.

Oh.

Métete en mi cama conmigo. Va.

Lo único que me consuela

es saber que Luis no va a pegar ojo en lo que le queda de vida.

Ay, qué estrecho es esto.

Ay... Echo de menos mi cama...

Y ahora

que me había hecho a la idea de que tendríamos que volver...

Tú echas de menos tu vida de antes?

Y tú?

Sabes en qué he estado pensando hoy?

En tomarme una horchata en el Retiro.

-Ay...

Unos barquillos por el Paseo del Prado.

Un té con pastas en el Palace.

Un bacalao en Casa Labra. Ay, calla!

(CHISTA)

Perdón, perdón, perdón.

Ha venido Larbi.

Ha traído la morfina. De verdad?

Tenemos que conseguir que Larbi vuelva al hospital.

No es justo lo que han hecho con él.

Tenías razón, es un buen hombre.

Ya, pero si vuelve...

Si vuelve, qué?

Creo que no quiero casarme con Daniel.

Por qué?

No sé.

Es como si...

Estar aquí me ha hecho darme cuenta de cosas.

Qué cosas?

No lo sé, Pilar.

Tú sabes que Daniel para mí lo ha sido todo siempre, pero...

Ay, no sé, igual...

el amor no es lo que yo pensaba.

No sé.

No sé si lo que me pasa aquí cuando lo veo es suficiente.

No sé, Pilar.

Estoy hecha un lío.

Bueno...

No nos precipitemos.

Hoy ha sido un día difícil.

Vamos a dormir.

Mañana ya veremos.

(Ronquido)

Por Dios bendito... Por favor.

(Campanadas)

Magdalena.

Magdalena. Pilar.

Qué? Qué pasa? La duquesa.

Se está despertando.

Le traigo una sorpresa.

Qué hacen aquí...

con todos los heridos que hay que atender?

No sabe el susto que nos ha dado, duquesa.

Ha sido terrible.

"Puede que solo sean un puñado de hombres,

puede que no importen ni a su Ejército

ni al Gobierno que les envió a esta guerra,

pero cada uno de ellos tiene madre, novia, quizás hijos,

y todos merecen conocer su destino. Y por encima de ello,

merecen tener esperanza y saber

que detrás de cada uno de ellos hay todo un país

compartiendo su suerte y su sufrimiento."

Ya está.

-Quién lo ha escrito?

-Un exaltado, sin duda.

Mira... Arsenio Gutiérrez.

No me suena de nada.

Quizá no sea ni de Melilla.

-Lo dudo.

Está claro que no habla de oídas.

-Querido, qué quería el general tan temprano?

-Ha recibido un telegrama del futuro ministro de la Guerra.

El artículo ha causado revuelo en Madrid

y ha ordenado que se envíe una columna de rescate.

-De verdad?

-Lo último que quiere el nuevo Gobierno

es que se le diga que olvida a sus soldados.

La expedición saldrá hoy mismo.

Fidel, tenemos que organizar el equipo necesario,

y por supuesto, elegir un oficial médico

que les acompañe.

-Iré yo, señor.

-Tú?

-Pero qué locura es esta?

Fidel, cómo vas a ir tú?

-Pues porque es mi deber, Manuela.

-No, no lo es.

Tu deber es seguir en el hospital del que eres jefe médico.

Tu deber es estar conmigo.

Qué?

Es que me da la impresión de que piensas en todos menos en mí.

-Pienso en ti. -No lo parece.

-A ver, estamos en guerra.

Y ahí fuera hay gente que se deja la vida por nosotros.

Si no voy, enviarán a otro,

y es una misión muy arriesgada como para permitírmelo.

-Pero qué quieres demostrar? -No quiero demostrar nada.

Susana, es mi profesión.

-Entonces la pregunta es a quién se lo quieres demostrar.

Padre, no lo va a permitir, verdad?

-Es una decisión voluntaria y honrosa.

Debería ser motivo de orgullo para ti.

-Qué?

Estáis locos.

Los dos lo estáis!

Esta guerra os ha trastornado. -Susana.

-No, déjame!

Ya has tomado tu decisión, no?

Pues vete.

-Correcto.

Julia!

Julia!

Sube!

Date prisa!

Estáis seguras de que van a enviar un destacamento?

Cuándo?

Quieren partir hoy mismo.

En la comandancia están preparándolo todo.

Ese artículo ha removido conciencias.

Este periodista acaba de salvar muchas vidas.

Ojalá pudiera darle las gracias.

No creo que puedas, está firmado con seudónimo.

Pues no debería esconderse.

Lo que ha hecho ha sido muy valiente.

"Siempre se puede hacer algo más.

Es la única forma de que podamos mirarnos al espejo

por la mañana."

Tijeras y pinzas.

Morfina líquida.

-Hilos de sutura.

-Sí.

-Ácido carbólico.

-Sí.

-Bismuto de yodo.

-Tengo.

-Prométeme que tendrás cuidado,

por favor.

-Te lo prometo.

-Perdona si antes me he..., me he enfadado contigo.

Entiendo tu decisión, Fidel, pero...

es que no puedo evitar tener miedo.

Si te pasa algo...

-Susana.

No me va a pasar nada.

Siento mucho todo lo que estás pasando y tiene que ser muy duro,

pero tranquila, voy a estar bien.

Sabes por qué?

Porque sé que vas a estar aquí esperándome.

Y es muy importante para mí.

Y porque te quiero.

Y quiero estar contigo.

-No te despidas.

Digámonos solo... hasta luego.

Yo también te quiero.

Qué está haciendo aquí en su estado? Se ha vuelto loca?

Lo estaría si siguiese en la cama

y le dejase a usted salirse con la suya.

Qué es esto?

Hemos trasladado un quirófano al Docker.

Está planeando desguazar mi hospital.

No, señora, no.

Simplemente, trato de aprovechar al máximo nuestros recursos.

Déjese de monsergas y hable claro.

Lo que usted ha pretendido

ha sido aprovechar mi convalecencia

para deshacer toda mi obra en Melilla.

Debería haberme dejado morir en el quirófano, coronel.

El otro día me recordó usted mi juramento como médico, se acuerda?

Pues bien, ese juramento siempre acaba chafándome

algún que otro deseo.

Cuando esté en condiciones,

será evacuada a la península.

Esa bala no terminó conmigo.

Usted no va a conseguir moverme de aquí.

No me refiero a su herida, sino a su enfermedad.

Veo que el doctor Calderón se lo ha contado.

Era solo cuestión de tiempo para que todos nos diésemos cuenta.

Hasta cuándo pensaba seguir con su mentira?

Hasta que la viésemos muerta un día por ahí?

No puede seguir al frente del hospital

en estas condiciones.

La reina ha aprobado su evacuación.

Ha hablado usted con la reina?

Ha sido una irresponsable al venir a Melilla en ese estado.

Usted conocía su enfermedad, la conocía y la ocultó

para que nadie la impidiese el viaje.

No es contagioso, coronel.

Y el doctor Calderón se ha ofrecido

a encontrar el tratamiento adecuado.

En cuanto recupere fuerzas, me pondré en sus manos.

El capitán Calderón parte hoy mismo en misión militar.

Tiene que prescindir de él.

Y en su ausencia,

yo asumiré las obligaciones de este hospital.

Incluida su evacuación.

Si me necesita como médico,...

ya sabe dónde me tiene.

Cuándo parte la expedición?

-Es cuestión de horas.

-Esos cobardes no se merecen que se arriesgue

ni una sola vida más por ellos.

Esos malditos políticos

y periodistas no saben lo que es estar allí

bajo el asedio de aquellos salvajes esperando a que te maten.

Este es el teniente Pereda.

-Pero por qué, mi comandante?

-Él es el culpable de todo.

Usted no estuvo allí. Tengo mis razones.

-Igual ya han dado cuenta de ello. -Ojalá.

Somarriba,

recuerda que le salvé la vida?

-Por supuesto.

Jamás lo olvidaré.

-Entonces ya sabe lo que tiene que hacer.

Vamos, señores.

-Sotelo, tenemos todo? -Sí, mi capitán.

-Llegó la hora, Fidel.

-Haznos un favor, quieres? No te hagas el héroe.

-Y vosotros hacédmelo a mí.

-Tú dirás.

-Mantened esto en orden.

Cuando vuelva, lo celebramos.

-Claro que sí.

Ahora en serio, Fidel,

que sean los soldados los que se ganen las medallas.

-Tranquilos...

Venga, a trabajar.

Fidel.

Te vas?

Sí, en la brigada de rescate, salimos ahora mismo.

Fuiste tú el que escribió el artículo, verdad?

Bueno, yo no lo escribí, son tus palabras.

Yo solo las puse en papel.

Vuelve.

De acuerdo?

Lo voy a intentar.

Y traeré a Andrés conmigo.

Gracias.

Vamos, señores!

"Querida Julia,

mi amor:

Sé que esta carta nunca te llegará.

No voy a salir vivo de aquí.

Espero que mi amor por ti te ayude a seguir adelante.

Igual que el tuyo me ha mantenido vivo hasta ahora.

Te amo, nunca lo dudes.

Ni un solo momento has dejado de estar presente en mí.

Y solo por eso sé que mi vida ha merecido la pena."

(GRITAN)

(Disparos)

Tiros.

Tiros, están disparando!

(HABLAN EN ÁRABE)

Van a matarnos!

Nos sacan para ejecutarnos!

No vayáis!

No vayáis!

-No!

No!

No!

(GRITAN)

Listo?

Son los nuestros.

Son los nuestros. Vienen a por nosotros.

-Vamos a morir aquí. -No me jodas ahora.

Hemos aguantado, no podemos rendirnos.

Hay que salir fuera.

(HABLAN EN ÁRABE)

Teniente no, teniente no!

Tranquilo!

No disparen! No disparen! Somos españoles!

No disparen! -Alto el fuego!

Alto el fuego!

(Disparos)

Adelante, a por ellos!

(GRITAN)

Aaah!

Es usted el teniente Pereda?

Andrés Pereda?

-Sí, señor.

Fidel escribió ese artículo para ayudarme.

Si le pasa algo, no me lo perdonaría jamás.

El artículo lo escribió Fidel?

Si nos vemos a todas horas,

los dos sabemos que, más tarde o más temprano,

y yo estoy prometida, ya lo sabes.

"Querido Daniel:

Tengo que escribirte porque tengo dudas."

Ahora mismo está escribiendo a su prometido

para romper el compromiso. Sabe qué significa?

La van a marcar de por vida. Tienes que acabar con esto.

-A qué has venido?

-Quiero ver a quién se parece ese niño.

O me das 40 duros,

o alguien que yo me sé se va a enterar de la verdad.

-Creo que Raquel oculta algo.

-Vienes a decirme que se lleva dinero de la cocina?

Pilar, ya no sé qué pensar. -No seas injusto conmigo.

-No me lleves adonde no quiero ir.

-Has traído el dinero? -Seguro que no volverás a por más?

-Si no me lo das,...

aquí se te acaban los problemas.

-Soldado! Hay que trasladarlo al hospital.

Está sufriendo un ataque.

Si no le trasladamos, puede morir.

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