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¿Estás bien?
Mejor no preguntes.
Esa no durará mucho.
Vamos Lily, ¿lo sabes sólo con mirarla?
Créeme.
¿Ves algún autobús?
Llevas descosido el dobladillo.
¿Por qué no llamas para que arreglen la calefacción?
¿Mamá?
Vas a llegar tarde.
Esto es una porquería.
Deja eso.
Hace un frío que pela.
No te preocupes por mí, Alex.
He encendido el calentador.
No necesito una niñera.
¿Qué haces aún aquí?
- No sabía que ibas a venir. - Ahora ya lo sabes.
Vete ya al colegio, cariño.
Yo la cuidaré. Vete.
¿Frances?
¿Frances?
¿Te encuentras bien, cielo?
¿Quieres dejar de mirarme así?
Eso es.
Te lo mereces.
Oh, qué elegantes.
¿A eso lo llaman zorro?
Es un conejo teñido.
Y hace tiempo que murió.
Pide a gritos que lo entierren.
Aunque podrían enterrarla también a ella.
¡Mira eso!
¿Qué habrá hecho para tener esa cara?
En una ocasión ya vi el mar helado.
SóIo fue una vez. Hace muchísimo tiempo.
Aún recuerdo ese día.
¿De que estás hablando?
Te echo una carrera.
- Deberían estar en el colegio. - ¿Viene ya el autobús?
¿Si no viene, cómo quieres que vayan a clase?
¡Serás cabrón!
Este viento te hiela los huesos. Te corta por la mitad.
Alguien está tocando el piano, cielo. ¿Lo oyes?
Es música para el estío.
¿Frances?
Parece aquella música de la pensión.
¿Te acuerdas de Prestwick, cielo?
Daban una comida deliciosa.
Recuerdo que cantaban sin parar "El hijo del granjero".
Una y otra vez.
¿Lo recuerdas?
¿Cielo?
¿Frances?
Aquel año regresamos todas enfermas. ¿Lo recuerdas?
¿Frances?
Me estoy lavando la cabeza.
¿Recuerdas el concurso de belleza?
Frances, te nombraron Miss Prestwick juvenil.
Estaba orgullosa.
Paseabas alrededor de la piscina,
para que te viera todo el mundo.
Allí de pie.
Con tu traje de baño rojo.
El pelo te caía hasta tu delicioso y rellenito trasero.
Estuve a punto de ir corriendo a morderte el culito.
Te libraste de un gran bocado.
Y una deliciosa sonrisa iluminaba tu cara.
Entonces comprendí que Io tenías todo a tu favor.
Eras una chica afortunada.
Toca madera al decir eso.
Echa sal por encima del hombro.
No te he oído.
Saliste en el periódico.
Recorté la foto. Aún la guardo. No te preocupes.
¿Qué te pasa, cielo?
¿Frances?
¿La has tirado tú?
¿Qué?
La bola de nieve.
¿Qué?
¡Le has dado al pastel!
¿Era de "Menzies"?
Era mi desayuno.
Los de "Carmichael's" son mejores.
- ¿Cómo? - Los de "Carmichael's".
Entendido, gracias.
Cuando quiera comprar un pastel para tirarlo,
iré a comprarlo a "Carmichael's".
¡Oh, Dios mío!
¿Te ayudo?
No hace falta.
Espera.
Primero el plato pequeño.
Ten cuidado, Alex.
Tiene cara de exigente.
Dale la luna y te pedirá las estrellas.
Todos queremos más.
Yo también. Siempre quiero más.
Incluso hoy día.
Perdona, sé arreglar la cadena.
- ¡Cómo quieras! - ¿Pero qué haces?
- Sabes arreglarla, ¿no? - Déjala, ¿quieres?
¿Cómo te llamas?
Nita.
Nita, ¿estás sordo?
DevuéIveme la mano.
Será mejor que le haga la cama.
¡Te voy a hacer la cama!
¿Oyes eso, Frances?
¿Oyes esa música, cariño?
¿Qué ocurrirá hoy con el autobús?
¡Cuanto tarda!
¿Qué te pasa?
Tengo frío, ¿te parece poco?
Mueve los pies.
- Necesito ir al servicio. - Cruza las piernas.
No soy una contorsionista, Lily.
Si sigo aquí, me congelaré.
Como no aparezca el autobús, me moriré.
En fin.
¡Una lástima!
¡Oh, Chloe!
¿Qué pasa?
"Murió en la paz del hogar".
¿Quién?
Adivínalo.
¡Dímelo!
"Por todos será recordada".
¿Por qué crees que será recordada? Responde a eso.
Ese periódico es mío.
Devuélvemelo.
No seas aguafiestas. Es algo divertido, Chloe.
Adivínalo.
Dime al menos la edad.
Nació en febrero, sólo puedo decirte eso.
Acuario.
Nacida en febrero y muerta en febrero. Todo bien cuadrado.
Dejémoslo, no sé quién es.
¿Dónde está?
Ahí.
Oh, vaya, vaya.
Será recordada.
Ya creo que la recordarán.
La vi por úItima vez en "Skinner's", tomándose unos pastelillos.
- Este frío acabará con nosotras. - Desde luego.
No sabremos cual escoger.
El funeral es el jueves. ¿Lo tenemos libre?
Hoy tenemos uno.
El miércoles otro.
Apunta este para el jueves.
¿Qué miras, imbécil?
¡A un capullo!
¡Estúpidos! ¿Qué hacéis?
¿Estás ciega? ¡Ha sido él!
Vete a la mierda, Sam.
¿Qué vas a hacernos?
Romperte los morros, imbécil
No me pongas las manos encima.
¡Vaya con el hombrecito!
¿Crees que me asustas?
Vamos, Sam.
SóIo era un muñeco de nieve.
¡Pero era mío!
- Déjales en paz. - Me estaba quedando perfecto.
¡Ya no importa!
¿No te habías ido?
Y he regresado.
¿Para qué?
Estás empapada.
- Ven a la capa de hielo. - Son casi las nueve.
Vamos, no pienso esperarte.
¿Qué te pasa? ¿Eres tonta?
¿No quieres saber lo que se siente?
¿Y si fuera este el último día?
Si fuera el último día de nuestra vida.
Caminemos sobre el hielo.
Espera.
Ahora vayamos despacio.
¡Oh, Dios mío!
Aquel hombre de la piscina era un gilipollas.
El bañador me dejó los pezones destrozados.
Y el elástico me rozaba los muslos.
En la pensión, tomamos huevos para merendar.
Me hiciste comer la clara, y al final vomité.
La dueña se puso echa una fiera porque no llegué al lavabo,
y el vómito se coló por las grietas del suelo.
Me metiste en la cama y estalló una tormenta.
Tienes una memoria muy selectiva, madre.
¿Qué te has hecho en el pelo?
- Cortármelo. - ¡Ya lo veo!
¡Cómo no voy a verlo!
- Necesitaba un cambio. - ¡Dios mío!
- ¿No te gusta? - Tenías un pelo precioso.
- Ha sido un cortecito. - ¿Así lo llamas?
Ya crecerá.
¿Has pagado para que te hagan eso?
Da aspecto de chico, ¿no?
- De hombre. - Me resalta los pómulos.
No te rejuvenece.
Ya es hora de que afronte mi edad. ¿No te parece, madre?
Debo aceptarla,
en lugar de combatirla.
¿Por qué vas a aceptarla?
Vivimos en un mundo dominado por la juventud.
Nunca creí que te echarías a perder así.
Dime algo bonito, madre. Inténtalo.
Siempre has tenido una buena osamenta.
La has heredado de mí.
Cuando me muera, seré un bello esqueleto.
Sí, tu cuello parece más esbelto
Te favorece.
Gracias.
- ¿Lo has guardado? - ¿Qué?
El pelo.
No.
No estás precisamente en un país cálido.
- ¿No te lo han dado? - No lo pedí.
Yo lo hubiera guardado.
¿No lo pensaste?
Quizá aún lo tengan.
Ya habrán hecho una peluca.
¿Has salido a la calle con esa pinta?
¿Qué piensa Alex?
Le gusta.
Lo habrá dicho para que estés contenta.
Le has educado muy bien.
Por favor, ponte pendientes. Que sepan todos que eres una mujer.
¿Te Io has cortado porque piensas ir a Australia?
- Aquí la capa es delgada. - Te equivocas.
¡Fíjate!
Nita, prácticamente se ven los peces.
Bueno, vuelve si quieres.
¡Testaruda!
¡Maldita sea!
No tiene gracia, Nita.
Has hecho un agujero para pescar.
¡Me van a tener que cortar los pies!
Por favor, ayúdame.
Estás a tres metros de la playa.
Joder.
¿No es ese el veintiséis?
- ¿Corremos a ver si lo pillamos? - Hace mucho que no corro.
Todavía tienes un buen par de piernas.
Será un gran funeral y no pienso perdérmelo.
Contigo o sin ti, pienso coger ese autobús.
¡Lily!
¿Por qué no te sientas?
- ¿De dónde eres? - Vivo en lo alto de la colina.
Tendrás vistas al mar.
Espera.
No me toques.
¡Vete de aquí!
Esto es por tirar mi desayuno.
Te invito a otro.
No, Alex.
Si tengo que morir congelado, tú me acompañarás.
Ahora se besarán.
Ha perdido la oportunidad.
Yo habría conseguido que él me besara.
Ya lo creo que me hubiera besado.
¡Déjame en paz!
Está bien.
Es como si el hielo no se acabara nunca.
Acabará en alguna parte.
¿Pero, y si no?
¿A mí qué?
Esperando la hora podemos morir congeladas.
No hace falta que corra.
¿Qué es esto?
- ¿Qué son? - Míralas.
¿Las has hecho tú?
Para el folleto de una escuela. Un encargo.
¿Qué tiene de malo?
Así te ganas la vida.
Tenemos que comer.
Antes se te iluminaban los ojos.
¡No las has mirado!
¿Con qué cámara las has hecho?
- Con la cámara grande. - ¿La que te compré?
Sí, no sabes cuánto te lo agradezco.
Lo dices como si fuera una maldición.
- ¿Por qué te cuesta tanto? - ¿El qué?
¡Decir simplemente "gracias" mamá!
Sin la cámara que me compraste, no podría haber hecho ese trabajo.
Creí que era para personas.
Que la necesitabas para fotografiar a la gente.
Por eso te la compré.
¿Qué tienen de malo?
¿No puedes mostrarme algo más interesante?
Voy a coger una pulmonía.
Vete a casa y ponte unos calcetines secos.
Ahora está mi abuela y mi madre se ha cortado el pelo.
Será un campo de batalla.
No tienes por qué seguir controlándome.
¿Ah, no?
- Sé arreglármelas sola. - Ya Io veo.
¡No te necesito!
Jamás vuelvas a decirme eso.
Cuando te tuve era muy joven,
y tenía las preocupaciones propias de esa edad.
Tú me enseñaste lo que era más prioritario.
Me enseñaste a cuidarte durante las 24 horas del día.
Las dos salimos adelante paso a paso.
¿Qué esperas que haga?
¿Dejar de preocuparme sólo porque has crecido?
¿No saber cómo te encuentras?
Estoy bien.
- Pues no lo parece. - No estoy enferma.
Quiero lo mejor para ti. Sólo eso, Frances.
Estas me gustan.
Parece que tengan movimiento.
Si quieres movimiento, haz una película.
Este papel es antiguo.
El de la tienda me Io regaló.
¿Cuántos años tiene?
No hubiera podido comprarlo.
¿Está casado?
Mamá, no busco marido.
- No puedes vivir sola. - Tengo a Alex.
Es muy triste tener que vivir sola.
Me gustan las fotos en color.
¿Por qué no utilizas el color? La vida es en colores, cielo.
¿A que no sabes lo que estoy pensando?
Sabes que tus pensamientos son un misterio para mí, Lily.
Pensaba en una tarta de bizcocho cubierto de fresa.
¿Tomaremos una en la ciudad?
Al fin y al cabo es una incineración. Podemos permitirnos el lujo.
He visto incineraciones muy bonitas.
No es tan definitivo, Chloe. En un entierro, sabes a lo que vas.
Es algo permanente.
No hay nada como ver un ataúd descendiendo hacia la tumba.
Y luego oír cómo la tierra golpea la madera.
Hoy en día es algo poco habitual. La muerte también es industria.
Mucha conservación y ecología,
pero no parece que quieran ahorrar gas.
¿Tomaremos tarta de bizcocho, Chloe?
¿Por qué siempre te sientas junto a la ventanilla?
Una mujer no se mutila una parte del cuerpo.
Y no me refiero al marido que perdiste.
Una mujer que es feliz en el trabajo, no echa a perder su belleza.
Es mi cuerpo y puedo hacer con él lo que quiera.
Puedo engordar, si me da la gana. O cortarme el pelo
Además, creo que me favorece.
- Te he visto más guapa. - Vamos.
- Y he visto fotografías mejores. - ¡Me pagan por tomarlas así!
Las que tienes ahí son mejores.
Fotografiaste la muerte y te dejó sin inspiración.
¿Quieres que vayamos a comprar?
Enséñame una fotografía
de la que estés totalmente orgullosa.
Es Alex.
No espero que te guste.
Desde luego, es tu estilo. Esto es Australia.
¿Te gusta?
Quizá ahora le harás más caso.
¿De qué hablas?
No te hagas la inocente.
Te estás pasando, madre.
- Me muero de miedo. - ¡Para!
No dejásteis entrar a ese chico en vuestra vida.
Podría estar muerto.
He dicho lo que debía decir.
Los dos estábais obsesionados, y tú aún lo estás.
Dámela.
Los días pasan en un suspiro.
De repente, verás que han pasado los años.
No podrás recuperar los años perdidos.
¿Y tu bastón?
Puedo andar sin él. ¿Quieres volver a Australia?
- ¿Dónde está? - No lo he traído.
Vamos, contéstame.
Te gusta Australia, ¿no?
¿Has venido sin bastón?
- Sí. - ¿Con esa nieve?
No han abierto camino a mi paso.
- Eres una inconsciente. - No me ha ido tan mal.
Has podido matarte.
Puedo caminar sin bastón. Estoy mejor.
- Utiliza esto. - Quédate con el paraguas.
No pienso utilizarlo.
¿Qué tiene de malo?
No me gusta ni lo que tienes ni lo que haces.
Sin embargo, me callo y no comento.
¿Puedo saber cuándo te has callado?
¿Qué más sabes hacer?
No está mal, ¿eh?
¿Qué es ese ruido?
¿Cuál?
No tienes por qué acompañarme a hacer la compra.
No te necesito.
¿Me quedo en casa y espero a que llamen del hospital?
Ya estoy mejor.
Tú puedes decirme Io que debo hacer, pero yo a tí no.
¿Por qué me odias?
¡Por Dios!
- Querías más a tu padre. - ¡Por favor!
Las niñas quieren más a los padres.
¿Dónde están las lágrimas, madre?
¿Piensas volver a Australia?
¿No hay lágrimas?
Para llorar necesito beber. Media botella de Gordon's basta.
Las lágrimas de ginebra, son las únicas que me quedan.
SóIo la ginebra me hace llorar.
¿A eso lo llamas desayuno?
Deja que intente ir sin bastón, Frances. Lo detesto.
Si pierdo el equilibrio, te tengo a ti.
A veces.
No me gustan las tiendas.
No me gusta ir de compras.
Mañana tienes que comer.
Eso no me importa.
Hoy estamos juntas y podríamos divertirnos.
Dios mío, qué pelo.
- Está creciendo. - Demasiado despacio.
¿Te gustó Australia?
Sí.
¿Y a Alex?
Viviría allí si pudiera.
Fíjate qué día. Dejemos las compras.
Coge la cámara y demos una vuelta. No hablaré.
Llévame a trabajar contigo.
- Hace mucho frío. - Me abrigaré bien.
Tengo el abrigo de pieles.
Puedes dejarme algún jersey. Por favor, Frances.
¿Crees que ahí hay algo?
No.
Yo diría que sí.
¿Tienes un cigarrillo?
No.
Yo tampoco.
Pero tengo chocolate.
¡Capullo!
¿Quieres o no?
Es tamaño familiar.
¿Me das la mitad?
- ¿La medimos? - ¿Tienes una regla?
Dámela.
- 15 centímetros. - 7.5, márcalo.
- ¿Tienes una navaja? - Yo lo cortaré.
- La barrita es mía. - Y yo tengo la navaja.
¿Carne picada de qué?
No empieces.
Podrían ser ojos triturados.
O menudillos.
Incluso ojos de culo.
Dios mío, pero qué colores más chillones.
Voy a quedarme con este.
Me llegará hasta las rodillas.
¡Basta!
¡Basta!
Mira que pinta tengo.
Estás bien.
¿Esta es mi cara?
Estás estupenda.
El cambio debería ser interior. Sería más justo.
Al verme en el espejo me entran escalofríos.
En el fondo soy la misma que a los 17 años.
Sin embargo, mírame.
No soporto mi cara envejecida.
Anda, dame un jersey más acorde con mi edad.
Te queda bien.
Más.
Más.
Toma.
¡Mierda!
- ¿Qué te pasa? - ¡Cállate!
¿Es tu madre?
¿Qué están haciendo?
Nada, hablan.
Dirás discuten. ¿Hacia dónde van?
¿Cómo voy a saberlo?
Van hacia el faro.
Tardarán en regresar.
Bastante.
Estás empapada.
¿Y tus pies?
Están bien.
En casa no hay nadie.
¿Me acompañas?
Si tú quieres.
¿Pero qué te pasa?
Ahí hay un gusano.
¿Qué dices?
Es un gusano gordo y viscoso.
- ¿Te asustan los gusanos? - No.
- Yo diría que sí. - Te equivocas.
- Te asusta un gusanito. - En absoluto. Sólo me da asco.
Pero si es un condón.
¡Mierda!
Está usado.
Lo he tocado.
Maldita sea, lo he tocado.
Una vez ví uno en una rama. A seis metros de altura.
Me he manchado los dedos.
Me moriré.
¿Te imaginas hacerlo en un árbol?
Debe ser difícil.
Ayúdame, Dios mío.
¿Estás rezando?
¿Por qué?
¿Le rezas a Dios?
No, a mi tía. ¿A quién quieres que rece?
Quizás no lo hicieron encima del árbol.
Seguro que lo lanzaron después.
¿Qué se hace con ellos al terminar?
Eso no te lo cuentan en las películas de educación sexual.
¿Educación?
Si hacer el amor es lo que hacen en esas películas,
prefiero masturbarme.
Me gusta hacerme pajas. Es la única alternativa.
Al final se me caerán las pelotas.
Bueno, o se pudrirán.
Imagina que se te caigan.
A Ron se le descolgaron hasta la rodilla.
Yo tengo una bolsa de piel que se me pega a los muslos
cuando me pongo caliente.
No se llena.
Está vacía.
Todas las mañanas,
al despertarme, me levanto,
me bajo los calzoncillos, miro...
y vacía.
Dios mío, ayúdame.
Señor, échame una mano.
El agua procede de las cloacas.
Te estás lavando las manos con mierda.
Aquí hace más frío que en la calle.
La calefacción está estropeada.
¿Por qué no la arregláis?
Hace siglos que está igual.
¿Quieres algo caliente?
Lo siento.
¿Quieres bañarte?
¿A qué te refieres?
Con un baño caliente entrarás en calor.
Si no te importa.
¿Es tu padre?
El resto de fotografías están en el estudio.
Aunque hay otras en el cuarto oscuro.
El estudio está desordenado.
Hay un pestillo.
No olvides tus pies.
Bueno...
Dame las cerillas.
Así no prenderá.
Claro que sí.
Encender una hoguera en la playa es un arte.
Y tú sabes hacerlo, ¿no?
¡Seguro!
Me gustaría fumar.
Podrías ayudarme.
Estoy ocupado.
¿Qué es eso tan pequeño?
El pito.
- ¡Deberías hacer algo! - ¿El qué?
- Darte una crema antireumática. - ¿Para qué?
- Para que crezca. - ¿Cómo?
- Con el calor. - ¿Qué?
- Con el calor se hinchan. - ¿Sí?
Con el calor se hinchan, y con el frío se arrugan.
Esas cremas penetran en la piel.
- ¿La tienes aquí? - Sí.
- ¿Dónde? - En la mochila.
- ¿Por qué? - Se la quité a mi hermano.
- Él se la pone. - ¿En el pito?
Tiene un cañón enorme, el cabrón.
- ¿Y usa esa crema? - Pues claro.
¿La has probado?
Aún no.
¿La probarás?
Sólo me queda esto.
- ¿La quieres? - ¿Y tú?
Úsala primero.
- ¡Dios! - ¿Qué pasa?
- Apesta. - Eso es porque es buena.
Incluso me lloran los ojos.
No es para ponértela en los ojos.
Los que hacen striptease la utilizan.
- ¿Cómo lo sabes? - Porque necesitan tenerla grande.
Es lo que más interesa a las mujeres.
Si haces eso, no puedes tenerla pequeña.
Yo no quiero hacer eso.
No sabes cuándo vas a necesitarlo. Hoy en día no hay nada seguro.
A veces tienes que recurrir a cualquier cosa.
Si a mi padre...
le echaran del trabajo,
abriría un "pub".
Haría lo que fuera.
Hasta se desnudaría si no diera asco ver a un tío tan mayor.
Tiene las pelotas arrugadas y una vena enorme que le recorre la picha.
Tiene venas varicosas en la picha. Y almorranas.
¿Te lo imaginas con almorranas haciendo striptease?
Pruébala.
Verás los resultados.
Queda muy poco.
Mejor eso que nada.
- ¿Se me pueden caer las pelotas? - Yo qué sé.
Ahora métetela. Manténla caliente.
Escuece un poco.
Eso es porque funciona.
No te muevas.
- Sam. - ¿Qué?
Me escuece.
Es normal, tranquilo.
- Sam. - ¿Qué?
- ¡Sam! - No te pongas nervioso.
¡Me está quemando!
El pito me arde.
No te bajes los pantalones.
¡Ayúdame!
Te van a ver.
¡Socorro, ayúdame!
- Te va a detener la policía. - ¡Se me va a caer a trozos!
¡Cállate!
¡Joder!
¿Mejor?
¡Joder, joder, joder!
¡Mamá, papá, mamá!
¿Estás mejor?
¡Contesta!
¡Oh, Señor!
No es para tanto.
¡Joder, joder, joder!
¡CáIlate, o te doy un puñetazo!
SóIo es un poco de crema.
Pues póntela tú y verás.
¿Lloras?
¿Pasa algo?
- ¿Te ha crecido? - ¡Se me ha podrido!
¿Ha crecido o no?
No.
Parece que te hayas meado.
Yo no tengo la culpa.
Ha podido funcionar.
Toma.
¿Es para mí?
Trae.
- ¿Quieres la mitad? - No.
- ¿Tienes fuego? - Usa el pito. ¿No lo tienes al rojo?
Serás cabrón.
¡Dios!
¡No quiero leche con el té!
¡Nabos!
Eso es lo que comen las vacas.
Uno sólo.
Espero que no haya nabos en el cielo cuando yo vaya.
No debería estar sola.
- ¿Este es el de jamón? - Sí.
Espere, el cambio.
Una cree que durará para siempre.
Madre, por lo que más quieras, ten cuidado.
Mi año empezó en septiembre, cuando eras joven.
Subí cuesta arriba hasta Navidad,
y bajé rodando hacia la primavera.
Sé que tenemos diferencias. Casi nos sacamos los ojos.
Me gustan las peleas.
- ¡No vayas tan deprisa! - No me hables así.
Te vas a caer.
- Puedo andar como tú. - Vas a romperte un tobillo.
No soy una inválida. Puedo pasear, si quiero.
Vamos a tomarnos esto.
Si fuera inválida, abandonaría ahora mismo.
¿Qué intentas demostrar?
No pienso seguirte el juego.
Aún no estoy preparada para afrontar el fin.
¡Madre!
¡Alex!
¡No tengo toalla!
¿Alex?
Eres una vieja estúpida.
¡Levántate!
Digo que cojas el bastón, y tú te niegas.
¿Acaso vives tu segunda infancia?
Espero que te hayas hecho daño.
Espero que te duela.
Mereces un escarmiento. Anda, levanta.
No pongas esa cara. Aún no me he muerto.
Dame tu ropa.
¿Qué?
¿Quieres que la seque o no?
Qué lástima.
Era un buen par de leotardos.
Deja, ya lo haré yo.
¿Piensas levantarte?
Se está muy bien sentada aquí.
Ven, te llevaré a casa.
Estoy bien, Frances, no me pasa nada.
Estoy bien.
No me lleves a la funeraria "Manning's" cuando muera.
Lo tendré en cuenta.
Si vas a un funeral por la mañana, esperas que lo celebren bien.
Era demasiado viejo.
- ¿Qué? - El coche fúnebre.
Nosotras también y estamos aquí sin caernos a pedazos.
No puede haber funeral sin cadáver.
No te lo discuto, pero debieron revisar el coche.
Era lo lógico.
Se ha retrasado una hora. Peor sería que lo hubieran suspendido.
Milhojas.
¿Lo compartimos?
¿Te apetece?
¿Ternera o jamón?
¿El jamón lleva salsa?
Sólo mostaza.
A mí me gusta con salsa de carne.
Quédate el de ternera.
Vamos cógelo.
Como cuando tengo hambre. Y bebo cuando tengo sed.
Preferiría una taza de té.
¡Chico! ¿Dónde la has aprendido?
En el coro.
Es muy triste, ¿no?
A mí me gusta.
Tienes muchas actividades, ¿eh?
¿A cuántos sitios vas?
Aquí y allá.
¿Pero cuántos?
El coro,
los "boy scouts"...
¿Qué?
¿Qué pasa?
Mierda.
La hoguera se apaga.
- ¿Por qué te levantas? - Necesitamos leña.
No descansas nunca.
Te aconsejo que te muevas. Te vas a congelar.
¿Qué estás mirando?
- No puedo mirar. - A mí no, por lo menos así.
No deberías fumar.
Hago Io que quiero. Si no, ¿cuándo lo voy a hacer?
Ibas muy guapa cuando eras niña.
La ropa me costaba muy poco.
Salía temprano,
y hacía cola para comprar la ropa en las rebajas.
¡Por favor!
¿Qué?
¿Puedo saber qué te ocurre?
No muevas tanto las manos.
No lo hago.
No las muevo, Frances.
¿Pero qué te pasa, cariño?
Déjalo.
Creo que hoy hemos aprovechado el día.
- ¿No te ha gustado? - Sí.
¿Te has divertido?
Contesta.
Sí, madre. Lo he pasado muy bien.
Ojalá no te hubiera visto sufrir.
Hubieras soportado mejor mi muerte.
Por favor.
¿No crees que pude ocupar su lugar?
Le rogué a Dios que me llevara a mí, y no a él.
No corrías peligro ofreciéndote.
Esas cosas no son así, ¿verdad?
¿Verdad?
¿Crees que parezco un chico?
Estás muy bien.
Pero no parezco una chica.
Mi cabeza cortada y clavada parecería la de un chico.
Todo aquel que la viera pensaría "Es la cabeza de un chico".
Tengo rodillas de chico.
Son huesudas.
No hagas eso.
Fíjate.
Ven, toca el músculo.
¿Qué te parece?
No está mal.
¿Es fuerte?
Muy fuerte.
Quítate ya el disfraz.
¿Cuándo piensas marcharte?
¿Qué?
¿Cuándo piensas marcharte?
Es una pregunta sencilla. No soy tonta, Frances.
- Dame un cigarrillo. - No te lo reprocho.
Dame uno.
¿Tienes frío?
Llevo un buen abrigo.
- Si quieres volver, dímelo. - Aquí estoy bien.
Dios, qué cielo más gris. Adoro el invierno.
Este tiempo me gusta, es tajante.
Me encanta que cuando llueve, caiga un aguacero.
Si hace viento me gusta que sople fuerte.
El sol...
no lo soportaría si lo viera siempre, sin una nube en el cielo.
Mira a tu alrededor.
Mira a tu alrededor.
Límpialo, y no hay lugar en el mundo
que pueda superar una belleza tan sobria.
Cuando te vayas, echarás de menos este tiempo.
Me da fuerzas para levantarme por la mañana.
No hay nada más que me estimule.
No sé si me iré. Aún no sé lo que voy a hacer.
Todavía no lo he decidido. Créeme.
Dímelo tú.
Vamos.
- ¿Qué estímulo crees que tengo? - Ya basta.
Enfrentarme con mi cuerpo para levantarme.
Y a veces gano.
Pero sóIo dura un par de horas, o dos días con mucha suerte.
No te necesito.
No necesito a nadie en absoluto.
Cuando te miro, ni siquiera te envidio.
Haces que la vida sea difícil.
Incluso crees que estás mucho mejor que yo.
Por todos los santos, yo no te he echado tanto a perder.
Jamás he esperado nada de ti.
Y Dios sabe que me has dado muy poco.
Pero por qué no me lo dices claramente.
¿Vas a irte o vas a quedarte?
Eres muy introvertida.
Después...
de lo que te ocurrió,
creía que estaríamos más unidas y que me necesitarías.
Y aunque necesites a otra persona,
todos nos sentimos necesitados y si tú no me necesitas,
podrías mentirme.
Si no vas a fumarte ese cigarrillo, ¿por qué me lo has pedido?
Sé que me estás escuchando.
¿Piensas recoger la cámara?
Sí.
¿Cuándo?
¿Por qué hemos venido hasta aquí?
Dímelo tú.
¿Por qué no te enfadas nunca?
No me refiero conmigo, sino con tu marido.
Enfadarse no es tan malo. Es mejor que ir a Australia.
Es saludable.
Yo sí estoy enfadada con él.
Cuando veo Io que hizo de ti, me pongo furiosa.
¡Demonios con Australia!
Jamie jamás estuvo en ese país.
¿Qué?
Creo...
Creo que si consiguiera ir a ese país, podría olvidarle.
Cuando me levanto sólo pienso en eso.
Es lo único que quiero.
Dejarle atrás.
Vete a Carnoustie.
¿Qué?
Si desarraigas a tu hijo para vivir donde Jamie nunca estuvo,
mejor vete a Carnoustie.
A él no le gustaría tu pelo.
Recoge la cámara.
Recógela, Frances.
¡Vaya! ¿Puedo tocarlos?
¿Dónde los has encontrado?
Este es precioso. Tiene los ojos azules.
Preciosa.
¿Cómo lo sabes?
Si fuera macho no te miraría así.
Tiene tres colores, los machos no.
Pues mírala.
- ¿Qué hacían ahí? - Les han abandonado.
¿Qué cabrón dejaría morir a criaturas así?
¿La has oído?
Escucha.
Creo que tiene hambre. ¿Qué hacemos?
Mi madre se los quedará.
Pues vamos.
Ahora estamos en el colegio, ¿recuerdas?
Mi madre es estupenda. Pero hay cosas...
que no soporta.
"Pones tu futuro en peligro. Hoy juegas y mañana lo lamentarás".
Nunca he faltado un día a clase. Aunque tuviera pulmonía.
Iba con la mano bien cerrada
para no perder los antibióticos.
Me daba una palmadita, y me decía "no desfallezcas".
Si ahora fuera a casa, me montaría un numerito.
"Mi propio hijo me hiere en lo más profundo del corazón".
"Yo no pedí nacer", le he dicho a veces.
"Yo no pedí nacer".
Entonces va y te cuenta
los dolores y problemas que sufrió cuando yo nací,
y los puntos que tuvieron que darle.
" ¡Pedir! Es cierto, no pediste nacer".
"No lo pediste, lo exigiste".
No puedo regresar hasta que terminen las clases
y pase el tiempo que tardo en volver.
Mi madre no quiere tener animales en casa.
Los gatos la ponen nerviosa.
Dice que tienen pulgas.
Pero me quedaré con esta.
Me la quedaré.
Joder, Sam.
¿Qué?
Me está lamiendo.
Eso es que te lava.
Tiene la lengua áspera. ¿Crees que le gusto?
Si te lame es que te quiere. Yo no Io haría.
Necesitas un baño.
Tiene razón, apestas.
¿Que te parece, Tom? Tenemos mascotas.
Chichi.
La llamaré Chichi.
¿Chichi?
¿Qué pasa?
¿Cómo va a llamarse Chichi?
- ¿Y vas llamarla así por la calle? - ¿Qué tiene de malo?
¿Eres tonto o qué te pasa?
A mí me gusta.
¡Chichi!
Duerme, pequeñita, duerme.
Joder, sólo falta que le cantes una nana.
Deberían repartir un gatito cada tres meses con la leche.
Estaría bien. Sería estupendo.
Repartirlos con la leche hará que vivamos en un mundo mejor.
Iban a morir en la playa.
Joder, Sam.
Esta vida es un puñetero misterio.
Acabas de nacer,
y ya te sacan de casa:
Guardería, preescolar, aprende esto, aprende lo otro.
¿Para qué coño sirve?
Ellos trabajan, tú trabajas, y nadie es feliz.
Nunca los veo felices. Veo que se ríen, eso sí.
Ví a mi madre tirada por el suelo, riéndose.
Menudo susto me dió.
El instituto, la universidad. Trabajo, trabajo.
¿Para qué tienen hijos? Nunca los ven.
"Siempre pegado a mí. ¿Qué voy a hacer contigo?"
Es desesperante. Sólo quiero vivir.
Yo seré veterinario.
Trabajaré en una reserva, en Africa.
En una reserva, ¿qué dices? Eso no es real.
Yo trabajaré en un supermercado.
No harás eso.
Eso dijeron Crockett y mi madre.
"Me estás decepcionando".
Y contrató a un profe de mates.
Le entregó la llave de mi casa. Y cuando llego,
la casa está vacía, sólo hay un profe de mates esperándome.
Cole de 9 a 4. Mates de 5 a 6.
Deberes de 7 a 9, y a la cama.
De 9 a 4, de 5 a 6, de 7 a 9, y a dormir.
Me levanto.
¿Pero qué quieren? ¿Qué coño quieren?
Me tortura y tengo que darle las gracias, o se pone a llorar.
No lo entiendo.
No lo entiendo.
Pero no trabajarás en un supermercado.
Eso no es malo, ¿verdad, bonita?
No pasa nada.
¡Dios mío, no puedo más!
Siéntate.
Nita.
Haz lo que te digo.
Siempre me has atraído.
¿Qué?
Me haces cosquillas.
Todos los días iba a la parada de autobús.
Llevaba semanas yendo.
¿Te gusta?
¿No te diste cuenta? ¿Nunca me viste?
Ojalá te hubiera visto.
Yo si te vi. Cuando vinimos a vivir aquí.
La furgoneta de mudanzas aún estaba descargando y ya te ví.
Lávate siempre entre los dedos del pie.
Tócame.
Tócame.
¿Quieres que te lave el otro pie?
Me gustaría.
¿El agua no está muy caliente?
Está bien.
Voy a por la toalla.
Me la he olvidado.
¿Qué pasa?
¿Has oído?
Estas casas crujen.
Están encantadas.
No es cierto.
Mi padre ronda esta casa.
Ahora lo veo más a menudo que cuando estaba vivo.
Bueno...
Es una broma, pero ahora le veo más que a menudo.
Vuelve junto al fuego.
La está esperando.
" ¡Frances!"
Se ponía frente a ese espejo.
Y ella con él.
No hacía otra cosa que mirarse.
Demasiada piel en el cuerpo. Apenas comía.
Ella lo abrazaba,
y posaba la mano en su brazo.
Hasta que el cuerpo le dolía tanto que ella ya no podía tocarlo.
La belleza de mi madre resplandecía con él.
Sé que la espera.
Uno, dos.
Uno, dos, tres.
¿Puedo sentarme contigo?
Sí, claro.
- Bonita hoguera. - Sí.
- ¿Podemos compartirla? - Por favor.
- Necesito calor. - Es un placer.
Eres muy amable.
- Acabarás con almorranas. - ¿Cómo?
Si te sientas sobre una piedra fría. No te alejes del fuego.
Gracias.
¿Qué miras?
No sé.
Tengo caramelos. ¿Te apetece uno?
Es muy amable.
Coge para tu amigo.
Chicos.
Siempre quise un hijo.
Las chicas son difíciles.
Difíciles de criar y difíciles de carácter.
Pero de un chico, puedes conseguir cualquier cosa.
¿Te gusta el caramelo?
Sí, mucho, gracias.
Estoy segura de que tienes muchas novias.
Alguna.
¿Tienen nombre?
Tanya.
¿Es tu novia?
Nunca me ha invitado a salir.
¿Por qué no la invitas tú?
No resultaría.
Inténtalo.
Tiene catorce años.
A esa edad esperan cosas de un chico, que yo no puedo...
Si me invitara a salir,
me cagaría de miedo.
Perdone.
Uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve.
¡Nueve!
¿Se dedica a hacer fotos?
Capto imágenes.
¿Le gusta?
El chico te ha hecho una pregunta.
- Si tengo un día bueno... - ¿Por qué?
¿Por qué?
¿Por qué?
No pienso decírtelo. No confío en ti.
Hijo, ¿le dirías eso a tu madre?
¿Qué ve?
Nada, ¿qué va a ver?
Es un escudo que alza para protegerse.
Te veo con toda claridad.
Acabarás fotografiamdo bodas.
La cámara capta lo que le pido.
Aunque lentamente, cada vez detecta más cosas.
Hasta capta a las personas si la dejan.
Y si hay suerte,
intuye también tus secretos,
y los expone uno detrás de otro.
Sin embargo a ella no la ha visto.
Esto es el caos, mi cielo.
Hay que abrir los brazos y dejar que el caos te invada.
No sonrías, sabes lo que es el caos, sé que lo sabes.
He visto tu habitación.
¿Qué tiene tanta gracia?
Está bien, ríe, no me importa.
¿Ve el gris bajo los ojos?
Los lleva pintados como usted.
Es cierto.
Me gustan sus ojos.
Gracias.
Y su pelo.
Eres muy amable.
¿Puedo tocarlo?
¿Queréis que os deje solos?
¿Me deja que lo toque?
Adelante.
Pincha.
¿Ah, sí?
Hace cosquillas.
¿Sí?
Es agradable.
Muy agradable.
¿Has terminado?
Gracias.
¿Ya está?
- ¿No hay más fotos? - Gracias.
Esconde las fotografías.
No son mías.
Ya es hora de que las quites.
Son de mi madre.
¡No!
¡Mierda!
Tiene hambre.
Espera.
Coge esto.
- No puedo aceptarlo. - La gatita necesita leche.
Se le han caído los caramelos.
Ve a jugar con tu amigo.
Has de estar con los de tu edad.
Veo a través de mi mano.
Veo cómo corre la sangre.
Es el tiempo que se me va a toda prisa.
Es hora de que me corte el pelo para que un chico me lo toque.
Un hombre que me lo acaricie.
Han pasado años.
Demasiados años.
Volvamos a casa, madre.
Vamos.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
y perdona nuestras ofensas,
así como también nosotros perdonamos...
No nos dejes caer en la tentación.
Y líbranos del mal, Amén.
Tuyo es el Reino,
tuyo el Poder,
y la Gloria.
Por siempre.
Amén...
Bonito detalle.
- Pero luego la apagará. - ¿Qué tiene de malo?
No quiero que lo haga.
¿Dónde están mis cigarrillos?
¿Los puse en el bolsillo? ¿Los tienes tú?
- ¿Para qué iba a cogerlos? - ¿Para qué?
- Madre. - "Madre".
No tengo tus cigarrillos.
- ¿Entonces dónde están? - No lo sé. Madre, hace frío.
- ¿Dónde están esos niños? - Se habrán ido a jugar.
Le gustaba tu pelo.
¿Puedo tocarlo?
Es cierto, hace cosquillas.
¿Has pasado un buen día, cariño? Yo sí.
Un día poco habitual.
Eran muy agradables.
¿Se los habrá quedado él?
Vamos, madre.
No importa. ¿Tienes cigarrillos en casa?
- No fumo. - No te pregunto eso.
- Solo si tienes cigarrillos. - Sí.
¿Tienes?
Tengo unos cuantos. Sí que tengo.
No estoy sorda, Frances.
Vámonos, y si quieres, me fumaré uno contigo.
¿Te irás a Australia?
¿Irás a vivir allí?
Es un país precioso.
Pero allí me echarías de menos.
Tanto como un tiro en la sien.
Por favor. No te vayas a Australia.
Empieza a oscurecer.
No necesito tu brazo. Puedo arreglármelas sola.
Cógete a mi brazo, madre.
Me llamo Elspeth.
Cógete a mi brazo...
Elspeth.
Por favor.
Invítame a una taza de té. Necesito algo caliente.
Quizá construya una mesa para dejártela en herencia.
Una mesa resistente.
Con patas perfectamente torneadas.
Una obra que puedas apreciar,
y que cuando la abandones, siga ahí.
Sólida.
Omnipresente.
No te vayas a ningún país cálido.
Esa no es la solución, Frances.
Cuando esté en un ataúd,
podrás irte.
No te preocupes.
¡Chloe!
Está muy humeda.
Prenderá enseguida.
Cambiaré el agua.
¡Chloe!
¡Lily!
¡Lily!
¿No te encuentras bien?
¿Eres tú?
Claro, ¿quién iba a ser?
Abre los ojos.
- ¿Qué te ha pasado? - Me he caído.
- No te has caído. - ¡Me he caído!
Si te sujetas tan fuerte,
se te van a quedar pegadas las manos.
¿Dónde tienes los guantes?
Suelta la barra.
Si me suelto, si suelto un solo dedo, volveré a caerme.
- No te caerás. - Me caeré.
Ese suelo me espera impaciente.
Cógete a mi brazo.
Nos caeremos las dos.
- ¿Crees que no puedo? - Nunca había resbalado.
- Puedo sostenerte. - He sufrido un mareo.
Dios es testigo de que he perdido el mundo de vista.
No sabía dónde estaba.
Todavía no sé dónde estoy.
Sujétate a mi brazo, Chloe.
No te caerás.
Ya lo verás, te sostendré para que no caigas.
Te lo prometo.
No vas a caerte.
Buena chica, Chloe.
Así, paso a paso.
Tenemos muchos pésames que dar.
La úItima, la vi hace una semana y el jueves es el funeral.
Prácticamente asistimos a su muerte.
Estando yo a tu lado no te caerás.
¿Volveré a verte?
Estaré en la parada de autobús.
Me refiero a salir contigo.
Tal vez.
La niebla está bajando.
El hielo está duro.
Podríamos caminar por encima.
¿Para qué?
Veríamos hasta dónde llegamos.
Se partiría.
A veces ni siquiera una roca lo ha partido.
Vamos.
No.
¿Por qué?
- La niebla puede aislarnos. - Tienes miedo.
¡Qué va!
- Sí lo tienes. - ¡Que no!
- Yo voy a ir. - No te lo impediré.
- Lo haré. - Vale.
- ¿No vienes? - No.
- Vete a la mierda. - Y tú también.
Nosotros sí que vamos.
¿Verdad, Chichi?
Esto es más duro que el cemento.
¡Cuida de la gatita!
- Tiene nombre, imbécil. - Tú cuídala, ¿de acuerdo?
Conmigo estará segura.
Me ocuparé de que no te ocurra nada. ¿Eh, bonita?
Joder, esto es alucinante.
No hay nadie más en el mundo, Chichi.
Sólo tú y yo.
Una cálida hoguera nos espera cuando volvamos.
Si volvemos.
Por aquí llegaremos a otra tierra.
A un país lejano.
¡Tom!
No mires hacia la playa, Chichi.
No te gires.
Nadie había estado en este lugar.
Es un milagro, ¿eh?
¿Ves esa roca?
Iremos hasta allí.
Después no habrá nada.
Nada en absoluto.
Y tendremos todo el tiempo del mundo.
Somos seres del hielo.
Esta es nuestra tierra.
¡Espera!
Tápate las orejas con las patitas.
Ya ha tenido su oportunidad y la ha desaprovechado.
Esas fotografías que has tomado hoy...
Creo que son muy buenas.
Gracias.
Voy a ordenar el estudio.
¿Ah, sí?
- Y pintaré la fachada de la casa. - ¿Con este tiempo?
En primavera.
Eso está bien.
Está muy bien.
¿Oyes?
Ese chico toca bien el piano.
¡Tom!
¡Espérame!
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