All language subtitles for Il tenente Giorgio (Raffaello Matarazzo, 1952)

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Original subtitles

[ EL TENIENTE GIORGIO ]

Silencio un momento.

- Elisa... - �S�, madre?

Ve al locutorio. Tu tutor te espera all�.

Continuamos por donde �bamos.

Buenos d�as.

Buenos d�as.

Y bien, �has pensado en lo que te dije?

S�, le agradezco mucho su inter�s.

Y le ruego que le agradezca al conde de Monserrato el honor que me hace...

Pero no deseo casarme todav�a.

�Eso quiere decir que reh�sas?

Eres una ingrata.

No te mereces que me ocupe de tu porvenir.

�No diga eso!

Pero, �c�mo puedo aceptar su oferta?

Unirme de por vida a un hombre al que no amo...

Ya me lo esperaba... �El amor!

Esa gran palabra.

La inevitable sensibler�a rom�ntica.

�Todas sois iguales!

La cabeza llena de sue�os rid�culos que provocan vuestra exaltaci�n.

�Vuestros sue�os que os hacen olvidar la realidad de la vida!

Hablemos de la realidad.

Es preciso que la conozcas.

A la muerte de tus padres me hice cargo de ayudarte hasta tu mayor�a de edad.

Ese momento ha llegado.

Lo poco que tu padre te dej�

apenas da para cubrir los gastos derivados de tu educaci�n.

Est�s sola en el mundo.

No posees nada y nadie vendr� en tu ayuda.

Y, en unos meses, tendr�s que abandonar el convento.

�Qu� piensas hacer?

No lo s�...

�sa es la �nica respuesta que puedes darme.

Siento haber tenido que hablarte de forma tan franca pero...

era necesario.

Con tu negativa irreflexiva pierdes una oportunidad

que s�lo se te presentar� una vez en la vida.

El conde de Monserrato pertenece a una de las familias m�s nobles de Calabria

y tiene un patrimonio considerable.

Pero, �c�mo puede pensar en casarse conmigo...

si ni siquiera me conoce?

No necesita conocerte para saber que eres bonita, buena y virtuosa.

Este matrimonio es fervientemente deseado por su t�o,

que le ayuda y aconseja, como hago yo contigo.

La �nica diferencia es que el conde de Monserrato acepta la voluntad de su t�o

y en cambio t� te rebelas contra la m�a.

En ese caso, s�lo puedo desentenderme definitivamente de ti y de tu porvenir.

No tengo nada m�s que decir.

�No! �No, espere!

�Qu� quieres?

Har� lo que usted desea.

�Te aconsejo que abandones ese aire de v�ctima!

Que quede bien claro que te casas por propia voluntad.

Sin que yo te haya forzado a ello.

�Por qu� dice eso?

Ocurra lo que ocurra,

debo estar exento de cualquier responsabilidad.

No se preocupe.

Sea cual sea mi suerte, la aceptar� con resignaci�n.

�Qu� es eso? �Qu� ocurre?

No lo s�. No lo entiendo.

Ve por ah�. �Que baje todo el mundo!

�Abajo, r�pido!

�Bajen!

�Dese prisa!

�Arriba las manos!

�Los "bersaglieri"! �Los "bersaglieri"!

�Llegan los "bersaglieri"!

�Dejadlo todo! �Huyamos!

�No dispar�is! �Hay que cogerlos vivos!

�Perseguidlos!

�Det�ngase!

- �Est� herida? - No, s�lo se ha desmayado.

Sub�mosla al carruaje.

�Elisa!

Elisa...

Ya vuelve en s�.

Gracias, teniente. Usted y sus hombres nos han salvado.

Ha sido una buena presa.

�bamos detr�s de esta banda desde hac�a tiempo.

Ahora podr�n viajar tranquilamente. Ya no hay ning�n peligro.

Buenos d�as, querido Cafiero.

Empezaba a preocuparme por su retraso.

Tem�a que hubieran tenido alg�n mal encuentro.

As� fue. Unos bandidos nos atacaron.

- �D�nde? - En la linde del bosque.

Estaban emboscados, como si estuvieran informados de nuestra llegada.

No me extra�ar�a.

�Un regalo nupcial de mi querida familia!

�Usted cree?

Esos canallas son capaces de todo.

Por suerte, no hemos sufrido ning�n da�o.

La llegada providencial de un destacamento de "bersaglieri"

puso fin al desagradable encuentro.

Los bandidos han sido capturados.

�Menos mal!

Excelencia, perm�tame que le presente a Elisa...

Mi dilecta pupila.

Le doy la bienvenida a nuestra casa.

Gracias.

Don Girolamo Rivera es t�o del conde de Monserrato.

Perm�tame que disfrute del privilegio

que pueda corresponder a un viejo pariente.

�Caterina!

Acompa�e a do�a Elisa a su habitaci�n.

Vaya, hija. Debe de estar extenuada.

Hasta luego, querida.

Espero que Elisa le haya causado buena impresi�n.

S�, excelente.

Entonces, �podemos fijar la fecha del enlace?

Ya est� fijado... Hoy.

- �Hoy? - S�.

La ceremonia tendr� lugar al atardecer en la capilla del castillo.

�Pero c�mo es posible! �Acaba de llegar!

Sin darles tiempo siquiera de conocerse.

Se conocer�n despu�s.

La boda debe de celebrarse inmediatamente. No se puede esperar.

- �Por qu�? - Porque...

Es in�til ocultar la verdad...

Venga conmigo.

�Qui�n es?

�No lo reconoce?

Es su prometido, el conde Stefano.

�C�mo est�, doctor?

El momento agudo de la crisis ha pasado. El coraz�n ha resistido.

�Qu� enfermedad tiene? �Es grave?

La misma enfermedad que su padre.

El mal misterioso que provoc� su muerte.

Ya ha sufrido tres ataques.

Pero �ste ha sido el m�s serio.

Bajaba por las escaleras y, de repente, lanz� un grito y cay�.

Desde ese momento,

no ha sido capaz de tenerse en pie.

Est� recuperando la sensibilidad en los miembros inferiores,

pero no nos hagamos ilusiones.

La enfermedad se presenta con estas crisis paralizantes repentinas.

Cada vez m�s prolongadas, cada vez m�s frecuentes, hasta que...

�Y no se puede hacer nada?

Nada.

No pretender� usted que se case en esas condiciones.

�Y por qu� no?

�No ha o�do lo que ha dicho el m�dico?

La crisis ha pasado.

Pero, �no podr�amos esperar?

Esperar, �a qu�? �A que le sobrevenga a otra?

Su estado puede empeorar en cualquier momento.

�Es usted consciente de lo que va a hacer?

Soy consciente de todo.

Usted conoce nuestra situaci�n.

El castillo, las tierras, todo lo que hay alrededor...

pertenece al heredero. A �l.

Si �l muere, todo ir� a parar a los dem�s herederos.

Ellos lo saben... y aguardan.

�No podr�a intentar llegar a un acuerdo con ellos?

�Un acuerdo! �Con qui�n? �Con el bar�n de Polia?

No lo conoce usted. Es un hombre despiadado...

Envenenado por el odio, contra m� especialmente.

Teniente...

Esta mujer dice que hay una habitaci�n. Qu�desela usted.

�Ni hablar!

�C�mo es posible que no haya un lugar d�nde alojar a mis hombres?

El pueblo es peque�o.

El �nico que podr�a darles alojamiento es don Girolamo.

�Y qui�n es don Girolamo?

El se�or del castillo, del pueblo y de todos los alrededores.

Bueno, vamos a hablar con el tal don Girolamo.

- �D�nde est� el castillo? - All�.

T�, esp�rame aqu�.

�Qu� chicas m�s guapas las de este pueblo!

Usted que las conoce a todas...

�No habr�a alguna que estuviera dispuesta a...?

�Dispuesta a qu�?

No se haga la ingenua. Ya me entiende.

No me importar�a pasar unas horas en buena compa��a.

Por ejemplo, con aquella morena que est� ah�.

Perder� el tiempo. Con las mujeres de aqu�, no hay nada que hacer.

- �Por qu�? �Tan dif�ciles son? - No se lo tome a broma.

Mantenga las distancias con nuestras mujeres,

si no corre el riesgo de llevarse una pu�alada.

�Quiere usted sentarse?

No, mejor que permanezca pie, si puedo.

Me hab�an dicho que era bonita...

pero no me imaginaba que lo fuera hasta tal punto.

Stefano Monserrato...

�Aceptas tomar a Elisa De Nardis, aqu� presente,

como leg�tima esposa, seg�n el rito de Nuestra Santa Madre Iglesia?

S�.

Elisa De Nardis, �aceptas tomar a Stefano Monserrato, aqu� presente,

como leg�timo esposo, seg�n el rito de Nuestra Santa Madre Iglesia?

S�.

Yo os declaro marido y mujer,

en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo.

Am�n.

En el nombre del Padre,

del Hijo y del Esp�ritu Santo... Am�n.

Cafiero, acomp��ela.

Quisiera hablar un momento con monse�or.

Ven conmigo, Elisa.

�Otro ataque!

Era previsible...

�Por suerte ha resistido hasta aqu�!

Este esfuerzo podr�a resultarle fatal.

�Que Dios nos perdone por el crimen que hemos cometido!

�Por qu� lloras?

Perd�neme...

Comprendo.

Todas las emociones de este d�a...

Me siento tan extra�a entre esta gente,

en esta casa.

Adem�s, hay una especie de misterio.

Algo que me produce miedo.

Presiento una desgracia.

Pero, �por qu�?

No lo s�.

A lo mejor porque todo ha sido tan precipitado...

Ya te lo he explicado.

Soy yo quien ha insistido en el adelanto de la ceremonia,

porque mis negocios me obligan a partir inmediatamente.

Comprendo perfectamente tu estado de �nimo.

Es natural.

Ahora necesitas un poco de soledad

para recobrar la calma,

la serenidad.

Nos vemos luego, querida.

Disculpe, caballero.

�Es usted el se�or del castillo?

S�, yo soy.

Esa mujer no ha debido de explicarse bien.

Estoy al mando de un destacamento de "bersaglieri" yo estamos aqu� de paso.

Ma�ana debemos llegar a Cosenza.

Esta noche necesito alojamiento para m� y para mis hombres.

En el pueblo no hay sitio y me han aconsejado que me dirija a usted.

Le han aconsejado mal.

- Mi castillo no es un cuartel. - Lo s�.

Pero espero que no se niegue a concedernos su hospitalidad.

Basta un sitio a cubierto y solo ser�a para esta noche.

Mis soldados est�n fatigados y necesitan descansar.

Lo siento por sus soldados, pero no puedo hacer nada.

Tampoco aqu� hay sitio.

No es posible que no encuentre un modo de alojarnos.

Diga en todo caso que no quiere.

Eso es exactamente. No quiero.

Y, �cu�l es el motivo?

No tengo por qu� dar explicaciones a nadie.

En mi casa puedo hacer lo me plazca.

�Por supuesto!

Pero no olvide que soy un oficial al servicio del rey de Italia.

Y que, por tanto, debo considerar vuestra vileza

como un insulto al ej�rcito al cual tengo el honor de pertenecer.

T�meselo como quiera. He acabado. Buenos d�as.

�Espere!

Soy yo quien no ha acabado.

�C�mo dice?

Le he pedido hospitalidad amablemente y usted me la ha denegado.

Ahora le ordeno que nos proporcione alojamiento.

�Usted me lo ordena?

�A m�?

�Con qu� derecho?

No tengo por qu� responder ante usted. Le aconsejo...

Perdone, excelencia, cre�a que estaba solo.

No, pase. �Pase!

�Querido teniente! Me alegro de volver a verle.

Quisiera darle de nuevo las gracias por lo que hizo por nosotros.

�l y sus soldados fueron quienes nos salvaron de los bandidos.

�De qu� sirve poner en riesgo nuestras vidas

en una lucha feroz llena de peligros

para salvar la fortuna y los bienes de gente avara, ingrata, ego�sta,

que no se averg�enza de cerrarle la puerta en las narices

a quienes arriesgan su vida por ellos?

�Qu� quiere decir, teniente?

Preg�ntele a �l. Sabe de qu� hablo.

Le ruego que disculpe mi instintiva desconfianza,

que me ha hecho parecer ante sus ojos descort�s y poco hospitalario.

Espero que no guarde un mal recuerdo de nuestro encuentro.

Proporcionar� el mejor alojamiento posible a sus soldados.

�Eh, muchachos, a comer!

�Tambi�n hay bebida!

�Hay tabaco?

Un cigarro para usted.

Gracias. Me lo fumar� despu�s de cenar.

Espero que estos valientes j�venes est�n bien instalados.

Estupendamente. No podr�amos haber so�ado algo mejor.

Para usted, se�or oficial, he hecho preparar una habitaci�n aqu� al lado.

Muchas gracias, pero no era necesario.

Podr�a haber dormido aqu�, con mis hombres.

Si tiene la amabilidad de seguirme...

Yo le precedo, se�or oficial.

�Y tambi�n cena!

No sabe c�mo se lo agradezco. Es usted muy amable.

Tengo que hacerme perdonar por haberme mostrado tan descort�s.

Si he comprendido bien...

Ha dicho usted que se marchaban ma�ana, �verdad?

S�, al alba. El camino es largo y debemos llegar antes de la noche.

�Y no habr� ocasi�n de que vuelva por esta regi�n?

No, seguro.

Vamos a Cosenza para reunirnos con nuestro batall�n,

que partir� inmediatamente hacia el Piamonte.

�Amenaza de guerra!

Tal vez.

Entonces, que mis mejores deseos le acompa�en, se�or oficial...

A usted y a sus soldados.

Gracias, caballero.

- Buenas noches. - Buenas noches.

�Qui�n es?

�Qui�n es?

�Qui�n es usted? �Qu� desea?

Debo hablar con usted. �Puedo entrar?

Pase.

�Es usted!

Deber�a hab�rmelo dicho. �A qu� viene tanto misterio?

Una dama le espera.

�Una dama me espera a m�? �Qui�n es?

No puedo dec�rselo. Adem�s, �qu� le importa?

Me dijo que quer�a pasar un rato en buena compa��a, �recuerda?

He buscado el modo de cumplir su deseo.

�Ah, comprendo! �Es la que me miraba cuando estaba en la fuente?

No intente averiguarlo.

Me ha hecho jurar que guardar� el secreto.

Y usted debe prometerme respetar sus deseos.

S�, claro. Prometo todo lo que usted quiera.

Pero, �c�mo podr� impedirme ver qui�n es?

�No querr� que vaya a oscuras, con los ojos vendados?

Precisamente as�. A oscuras y con los ojos vendados.

Es preciso que me jure por su honor que no har� ninguna pregunta

ni indagar� para saber nada de ella.

Todo esto no est� nada claro.

�Qu� es lo que no est� claro?

No lo s�.

Pero si es una trampa,

ser� peor para usted y para quien la haya mandado.

Le juro que he dicho la verdad.

Est� bien, voy a creerla.

Me gusta esta aventura. �A qu� hora ser�?

Ella le est� esperando.

- �Debo vendarme ya los ojos? - No, yo le dir� cuando es el momento.

Aqu� es. Ya hemos llegado.

Estar� aqu� dentro de dos horas para acompa�arle de regreso.

�En pie!

�En pie, chicos!

�Mi teniente!

Disculpe, teniente Giorgio.

�Qu� hay?

Has hecho bien en despertarme.

He debido interrumpir un bonito sue�o.

En efecto, as� es.

Pero no ha sido un sue�o.

Es real. �Todo es real!

Esto es de ella.

�Qu� dec�a, mi teniente?

Nada, nada.

Vaya a buscar r�pidamente a la mujer que me acompa�aba aqu� ayer.

Tengo que hablar con ella antes de partir.

Que me espere en la plaza del pueblo.

A sus �rdenes.

�La has encontrado?

No, mi teniente. No estaba en casa y nadie sabe d�nde ha ido.

Nos vamos.

�Adelante!

�A la bayoneta!

�Me vas a explicar la raz�n de esta marcha repentina?

La raz�n es muy sencilla... Cambio de oficio.

�Qu� quieres decir? No te comprendo.

Toma, lee la �ltima p�gina. Los anuncios...

Hay uno marcado en rojo.

"Se busca hombre joven en�rgico, despierto, con buenas referencias,

apto para administrar amplios bienes en peque�o pueblo de la Sila.

Enviar propuesta y curriculum vitae al notario Oddone, Cosenza."

�Qu� quiere decir todo esto?

- �No lo ves ahora? - Menos que antes.

He escrito. Han respondido. He aceptado... Me voy.

- �A Sila? - Precisamente.

Pero, �c�mo? Un oficial brillante como t�...

Un oficial brillante como yo ya ha tenido bastante de la vida militar.

Me gustaba mientras se combat�a.

Ahora la vida y la disciplina de las guarniciones no son para m�.

Ojeando los peri�dicos, pude leer la palabra m�gica...

"Sila".

Para m� fue como un latigazo.

Me despert� el deseo de una vida aventurera, libre,

llena de imprevistos, de sorpresas...

Y adem�s...

�Adem�s?

Nada, no puedo hablar de ello.

Comprendo...

Una mujer.

Eso es.

No hay secretos entre nosotros.

Es el recuerdo de una mujer lo que me hace regresar all�.

Una mujer a la que no he olvidado...

Y que no olvidar� jam�s.

Parece que es cosa seria.

Debe de ser muy bella.

No lo s�. No la conozco.

�Que no la conoces?

No s� nada de ella.

Desconozco su nombre y jam�s he visto su rostro.

Pero la tuve entre mis brazos.

Y s� que ella me ama.

Fue la aventura m�s incre�ble, absurda, misteriosa y tambi�n...

la m�s inquietante de toda mi vida.

Cinco a�os han pasado desde aquella noche,

y, sin embargo, si cierro los ojos,

a�n me parece o�r su respiraci�n en la oscuridad.

No tengo de ella nada m�s que esto.

Esta cadena.

La encontr� enganchada en un bot�n de mi casaca.

La he llevado siempre conmigo. Me ha tra�do suerte.

Espero que me ayude a encontrarla.

�Y est�s dispuesto a irte para perseguir un recuerdo del pasado?

S�. Y tengo el presentimiento de que lo encontrar�.

Me tomas por loco, �verdad?

Mentir�a si te dijera que no.

Toda tu vida es una serie de locuras.

�sta no ser� la primera ni la �ltima.

S�lo puedo desearte un buen viaje.

�Gracias!

SERVICIO DE CORREOS

�El se�or Giorgio Biserta?

- Soy yo. - Bienvenido.

Sea tan amable de seguirme. Mi se�or le est� esperando.

Vamos. Coge las maletas.

Por aqu�.

Es la se�ora condesa.

�D�nde est�? Que pase.

- Est� aqu�, excelencia. - Ah, bien.

Si�ntese.

Si�ntese.

Gracias.

Permita que le diga que estoy encan...

Olvidemos las cortes�as.

El notario Oddone me ha comentado sus referencias.

Me ha dicho que sirvi� en el ej�rcito.

- �Es correcto? - S�, se�or.

Mi dimisi�n fue voluntaria.

Hizo bien.

No me gustan los militares.

Ya lo s�.

Lo que no impide ser amable con ellos.

No entiendo por qu� dice eso.

Hace algunos a�os...

un oficial de "bersaglieri" vino a pedirle cobijo por una noche.

Al principio, lo trat� usted con brusquedad,

pero despu�s, con exquisita hospitalidad hacia �l y sus hombres.

�C�mo sabe usted eso?

- �Le conoce? - Claro que lo conozco.

�Vete! �D�janos solos!

�Qu� m�s le dijo ese oficial?

S�lo lo que le he dicho.

Que usted lo acogi� aqu� una noche.

�Nada m�s?

�Nada m�s?

No, nada m�s.

�Por qu�?

�Qu� tendr�a que haberme contado ese oficial?

No...

Nada, nada.

Se lo preguntaba... por curiosidad.

Y...

�D�nde est� ahora ese oficial?

Lo ignoro. Hace mucho que no le veo.

�Cu�nto?

�Desde antes de la guerra?

S�, desde antes.

Y despu�s...

�No ha vuelto a tener noticias de �l?

No, ninguna.

Incluso, podr�a haber muerto en combate...

S�, podr�a ser.

El notario Oddone

le ha comunicado las condiciones, �verdad?

Aparte de su salario, tendr� alojamiento y manutenci�n en la mansi�n.

�Estamos de acuerdo?

Perfectamente.

En ese caso, esc�cheme...

Sobre nuestra casa, por desgracia,

pesa una triste fatalidad.

Mi sobrino, el conde de Monserrato,

a�n siendo joven,

est� postrado en un sill�n por una par�lisis.

Y yo, que hasta el a�o pasado

administraba sus bienes,

me he quedado ciego.

S�lo quedan dos mujeres...

La esposa de mi sobrino y su hija,

una ni�a de cuatro a�os.

Necesitan que alguien las defienda.

�No tienen m�s parientes?

S�...

S�, claro que tenemos parientes.

�Es precisamente de ellos de quienes debemos defendernos!

Sue�an �nicamente con nuestra ruina.

Corrompen a nuestro aparceros,

los incitan a robar, a desertar de los campos...

Matan a nuestro ganado, incendian nuestros bosques...

Si a�n conservara la vista...

le juro que aunque viejo y enfermo

sabr�a hacerles frente a esos canallas.

Pero ya no veo...

Y en estas tinieblas...

me siento perdido.

Es la raz�n por la que necesito una persona joven,

fuerte,

valiente,

que sepa hacerles frente con todas las armas posibles

a los enemigos de nuestra casa.

Tambi�n est� en peligro

el futuro de la peque�a,

cuya misma existencia les priva de una herencia sustanciosa.

�Se siente usted capaz de asumir esta responsabilidad?

Eso espero.

Si tengo su confianza,

pondr� todo mi empe�o en esta tarea.

Asunto zanjado.

Ahora, le acompa�ar�n a su habitaci�n.

Y ma�ana examinar� los libros.

�Ha llamado, excelencia?

Acompa�a al se�or a su habitaci�n.

Con su permiso, antes quisiera presentarme a los condes de Monserrato.

�Qu� hay?

Se�or conde, don Girolamo me ha ordenado

que le presente al nuevo intendente.

Se lo agradezco, pero no hac�a falta.

Lo que haga mi t�o, est� bien hecho.

He querido ser presentado antes de empezar mi trabajo...

S�, muy bien.

Si ha hablado con mi t�o, basta.

Pasa la p�gina, Domenico.

Venga conmigo. El se�or conde no desea ser molestado.

No he debido expresarme con claridad.

Me ha escrito mi prima.

Le gustar�a venir unos d�as.

Que venga.

El aire y el sol le ayudar�n a curarse. �C�mo negarse?

�Entonces, dile que s�!

Pasa la p�gina, Domenico.

�Espera, te lo ruego! Tengo que hablar contigo.

�Salid todos!

Perd�neme, se�ora, pero su orden no me afecta.

He pedido ser presentado a usted no como lacayo,

sino por cortes�a.

�Siento tener que record�rselo!

No comprendo, joven, su resentimiento.

Si acepta nuestro salario,

tiene que estar dispuesto a aceptar tambi�n nuestras �rdenes.

Quiz� lleve raz�n.

Pero hay un malentendido.

Por ese salario vendo mi trabajo,

No mi dignidad.

Me he equivocado. Buenas tardes.

�Qu� ha pasado?

�Me voy! Siento no poder quedarme en esta casa.

�Espere un momento!

Deje que me apoye en su brazo.

Comprendo y aprecio su orgullo.

Ha sido culpa m�a.

He olvidado advertir a mi sobrino

que usted ha sido oficial de nuestro ej�rcito

y que merece todo nuestro respeto.

Por lo dem�s, mi sobrino

no ten�a intenci�n de ofenderle, �no es verdad?

No, claro que no.

Y est� dispuesto a presentarle sus excusas.

No es necesario.

Perdone, se�ora...

mi demasiado fuerte susceptibilidad.

Quiero...

Escuchadme bien...

Quiero que le teng�is a ese joven

todo el respeto necesario.

Es inteligente, resuelto...

Es el �nico hombre que puede salvar a nuestra familia.

��Familia?!

�Qu� familia?

�La m�a, la tuya!

La que lleva nuestro nombre.

A la que est� ligado nuestro honor.

�Nuestro honor?

�Hablas de nuestro honor?

S�, porque yo soy el �nico que puede hablar de �l.

Porque siempre he sido el �nico que lo ha defendido.

�Qu� habr�a sido de ti,

en semejantes condiciones, sin mi ayuda?

He sido yo quien te ha salvado de la miseria y de la verg�enza.

Ah, �s�? Bien puedes decirlo...

Pero, �a qu� precio me has salvado?

A un precio infame y humillante que me cubre de verg�enza y de rid�culo,

que me obliga a bajar la mirada para no ver el desprecio de los criados,

cuando, en esta maldita casa,

resuena la risa o el llanto de una ni�a nacida del crimen

y del deshonor.

��se es tu concepto del honor!

Contin�a defendi�ndolo con la complicidad de esta mujer

sin alma ni coraz�n...

�Ya basta!

Aunque que me insulten,

aunque me acusen, despu�s de todo el mal que me han hecho...

Soy yo...

�S�lo yo soy su v�ctima!

Yo, que me he visto obligada a casarme con un hombre que no conoc�a,

y condenada acto seguido a sufrir su desprecio.

Yo, que, ignorante, inocente,

me he visto involucrada en la maquinaci�n m�s abyecta,

arrojada a los brazos de un desconocido,

herida, ofendida en mi pureza de esposa,

humillada y deshonrada

en mi maternidad dolorosa.

Ustedes no pueden comprender todo el dolor,

todo el suplicio de mi desgraciada existencia.

Ni la angustia de una madre

cuya hija la horroriza.

Y que, por mucho que la ame, la repudia,

porque la hace sentir escalofr�os de verg�enza.

Yo...

Yo, que del amor no conozco ni los placeres ni las ofensas,

me sonrojo

ante cada hombre que me encuentro,

pues me aterroriza la idea...

Me aterroriza, �lo entiende?

Que pueda ser el de aquella noche.

Pero, d�game...

D�game qui�n fue ese hombre.

Usted tiene que saberlo.

Usted urdi� aquel infame enga�o.

�Qui�n es?

�Ya te he dicho que ese hombre muri�!

Adem�s, si t� no sabes nada de �l...

�l nunca ha sabido nada de ti.

�Ya es suficiente!

Dejad ya de acusarme.

Siempre he actuado por vuestro bien.

Me deb�is todo lo que ten�is...

A m� y a eso que llamas "mis enga�os".

No deseo vuestro agradecimiento.

�Y no me importa vuestro rencor!

Lo que importa es permanecer unidos frente a nuestros enemigos.

�Ser� posible que no lo entend�is!

- �D�nde la dejo? - Ah�.

- �Algo m�s, se�or? - No, gracias. Puedes irte.

Espera un momento...

Dime... �Vive todav�a una tal Amalia?

Una vieja del pueblo.

Claro que vive. �El se�or la conoce?

No, pero alguien que estuvo por aqu� me habl� de ella.

�Sabr�as decirme d�nde vive?

S�, se�or.

En la �ltima casa de la calle del molino.

�Hay alguien?

�Amalia!

Amalia...

�No me reconoces?

Soy el oficial de "bersaglieri" al que llevaste hace tiempo al castillo.

�Te acuerdas?

Una noche viniste a buscarme.

Me dijiste que me esperaba una mujer.

�Qui�n es usted?

El nuevo intendente del castillo. Quer�a hablar con ella.

�Hablar con ella?

�Para decirle qu�? Perdi� la cabeza.

�Desde cu�ndo est� as�?

Desde que cogi� las fiebres.

Estuvo a punto de morir.

Se salv� de milagro.

Pero ya no habla, ni comprende nada.

Pero d�game si necesita algo y yo...

No, no importa.

�Quiere un taz�n de leche? Est� todav�a caliente.

Acabo de orde�arla.

S�, gracias.

�Eres su hija?

No, ni siquiera somos parientes.

La cuido por caridad. Don Girolamo me ayuda...

para su manutenci�n.

Ah, �s�?

�Y por qu�?

Estuvo muchos a�os a su servicio.

Pero...

�Tambi�n antes viv�ais juntas?

S�, siempre.

Ella me cri�.

Gracias. Adi�s.

�Reconoces esta cadena y este medall�n?

No.

�Est�s segura de que nunca los hab�as visto?

Nunca. �Por qu� me lo pregunta?

Busco a su propietaria.

Un amigo me ha encargado devolv�rselos a la mujer que se los dio.

�Una mujer del pueblo?

S�. T� podr�as ayudarme a encontrarla.

�Yo? �Y c�mo?

No debe ser dif�cil... Aqu� os conoc�is todos.

Bastar�a con ense��rselo por ah�.

Pero, te lo suplico, s� prudente.

De acuerdo, lo intentar�.

Si lo logras, te recompensar�.

Adi�s.

�Mama�ta, mama�ta!

D�jame... �Qu� quieres?

�Y Marianna? Vete con ella.

- Quiero estar contigo. - Te digo que te vayas.

Solo un poco, por favor...

Te he dicho que vayas con Marianna. Vamos.

�Qu� hace ah�?

�Qu� quiere?

La ni�a quer�a entrar.

Le he ayudado a abrir la puerta. Perd�neme.

Te he dicho muchas veces que no debe andar sola por la casa.

Ll�vatela.

�Mam�!

Tranquila, Ninuccia. No llores, te leer� un cuento.

�Qu� ha hecho la peque�a?

- �Siempre la trata as�? - Siempre.

- Cuanto menos la vea, mejor. - �No la quiere?

�Qui�n puede saberlo?

Ni un beso, ni una caricia...

Y el padre... �M�s vale que no la vea!

�Pobre peque�a!

Su existencia parece que contrar�a a quien la trajo al mundo...

�Adi�s, adi�s!

Adi�s.

�Adi�s!

Adi�s, cari�o.

"dispongo que todos mis bienes sean legados cinco a�os despu�s de mi muerte

al primer nacido de la familias del conde de Monserrato o del bar�n de Polia.

En ausencia de heredero, dichos bienes ir�n a parar

a obras de caridad y a la iglesia.

Designo como ejecutor de mi testamento al se�or Chiovenda,

notario de Cosenza."

Buenos d�as, pap�.

Te estaba esperando.

Debes estar presente.

El notario nos ha procurado una copia aut�ntica del testamento.

- Siga leyendo. - He terminado

S�lo faltan los poderes y las firmas de los testigos.

Entonces, seg�n usted, �nada se puede hacer?

No seg�n yo, sino seg�n las cl�usulas del testamento.

�No se puede refutar su validez?

Ser�a una p�rdida de tiempo.

Perder�an la herencia y el juicio

y adem�s deber�an asumir las costas.

- Podr�amos ganar... - No.

Perder�an seguro.

La herencia corresponde por derecho a la hija del conde de Monserrato,

quien tuvo la suerte de nacer quince d�as antes que su nieto.

Ning�n defecto de forma, ning�n abogado habilidoso,

puede anular la realidad de esos quince d�as.

�Es un montaje! �Una maquinaci�n!

�C�mo puede un paral�tico traer al mundo una hija?

�Es una oscura intriga de ese miserable de don Girolamo!

�l ama�� el matrimonio

y mediante una relaci�n infame logr� un heredero.

Quiz� sea como usted dice, se�or bar�n,

pero jur�dicamente, el matrimonio leg�timo es irrefutable.

Y la legitimidad del heredero, tambi�n.

Ante la ley, todo lo dem�s no tiene ning�n valor.

�Ah, bien...!

�Qu� deber�a hacer yo entonces? �Capitular?

�Deber�a renunciar al castillo y a las tierras de los Monserrato,

y ceder a esos sinverg�enzas esta casa, donde nac� y me cri�?

�Y estas tierras, que desde siempre han sido de nuestra familia!

�Es cierto?

S�, las disposiciones del testamento son claras y taxativas.

A finales de marzo, habr�n pasado los cinco a�os.

Y si no pasa nada nuevo,

deber� ejecutar el testamento.

�Y qu� podr�a pasar de nuevo?

�Qu� s� yo...?

- Un acuerdo amistoso... - �No!

Nunca cerrar� un trato con ellos.

�Lo quiero todo o nada!

Y lo tendr� todo. Estoy seguro

Se�or bar�n, le recuerdo la inminencia del vencimiento.

Quedan s�lo cuatro meses y cuatro meses pasan r�pido.

Lo s�.

Con su permiso.

Siempre a su servicio.

Gracias.

�Por qu� no quieres seguir su consejo? Es lo razonable.

Un acuerdo con los Monserrato es la �nica v�a.

No, te equivocas.

Hay una soluci�n mejor.

�Cu�l?

- Eliminar a la peque�a. - �Qu� quieres decir?

�Matarla?

No ser� necesario.

Basta con que desaparezca. Esconderla donde nadie pueda encontrarla.

Lo que quieres hacer es un delito...

�Y quitarnos con enga�os lo que nos corresponde no lo es?

Les pago con la misma moneda.

�Qu� piensas obtener? �La herencia?

Naturalmente.

Si esa ni�a desaparece, es tu hijo el que hereda.

Sospechar�n de nosotros, nos acusar�n...

No te preocupes.

Las sospechas no tienen ning�n valor...

Y las acusaciones hay que probarlas.

Tengo gente de confianza que sabr� actuar sin dejar rastro.

�No te da verg�enza utilizar a ladrones,

sinverg�enzas y asesinos, para dar rienda suelta a tu odio?

�Unirte a ellos con tal de perjudicar a tu enemigo

y que una criatura inocente tenga que padecer?

�Qu� te importa ella!

�No comprendes que se trata de la fortuna y del futuro de tu hijo?

�Ah, no!

Si la fortuna de mi hijo ha de ser pagada a ese precio,

lo prefiero pobre.

Pero que no tenga que soportar el remordimiento y la verg�enza de un crimen.

�Qu� significan estas palabras?

- �Pretendes ponerte en mi contra? - S�.

Como hijo te debo respeto y obediencia,

pero me niego a ser c�mplice de esta locura.

�Vete!

Cre�a tener un hijo valiente,

capaz de defender el honor

y los bienes de su casa,

pero me doy cuenta de que tan solo eres un miedoso,

y un cobarde.

�Vete!

- �Quiere que le acompa�e? - No.

No hace falta.

�se fue el olivar que se incendi�.

Por suerte dieron la alarma y se pudo evitar que se quemase todo.

�Y d�nde empiezan las propiedades de los Polia?

M�s all� del torrente.

Seguramente hayan pasado por este puente los bandidos que quemaron el olivar.

A�n se ven las huellas de los caballos.

Vamos, quiero ver de d�nde vienen.

- No, espere. - �Por qu�?

Podr�an dispararnos.

El bar�n de Polia ha ordenado a sus hombres

que disparen contra cualquiera de nosotros que pise sus tierras.

�De verdad?

Ser� una buena ocasi�n para demostrarle al bar�n lo que nos preocupan sus amenazas.

Vamos.

�Socorro!

�Socorro!

�Socorro!

�Socorro!

Socorro...

- Socorro... - �nimo. �Ag�rrese a m�!

Le estoy muy agradecido.

- �Est� herido? - No... Alguna contusi�n.

Nada grave.

�Puedo saber su nombre?

Me llamo Giorgio Biserta. Soy el nuevo intendente de los Monserrato.

Entonces puede que se arrepienta de haberme ayudado.

�Por qu�?

Porque el conde le culpar� de haberme salvado la vida.

Es el mayor enemigo de mi padre.

Soy el hijo del bar�n de Polia.

Nunca me arrepiento de lo que hago.

En cualquier caso, siempre puede contar con mi gratitud y mi amistad.

Se lo agradezco.

Entonces, le rogar�a que no volviera a mandar a sus hombres

a cometer actos vand�licos en la tierras que administro.

Yo no soy el responsable de eso.

Yo no deseo otra cosa que la paz entre mi familia y la de Monserrato.

Veo que va solo. �Quiere que le acompa�e?

No, no importa. Gracias.

Mi casa no est� lejos.

Vigile a la hija del conde de Monserrato.

�Por qu�? �Qu� quiere decir?

No puedo explicarle. �Vig�lela!

Se�ora condesa...

Le esperaba.

Esta cadena... �Qui�n se la dio?

- �Por qu� quiere saberlo? - �Responda!

- �C�mo y cu�ndo la consigui�? - No veo la raz�n de su...

�Le ordeno que conteste a mi pregunta!

Lo que me pide no entra en mis obligaciones.

Lamento no poder obedecerla.

Tiene raz�n.

No puedo obligarle a contestarme.

Vi por casualidad esta cadena en manos de una chica del pueblo.

Me dijo que se la dio usted, con el encargo de descubrir a qui�n pertenec�a.

Esta cadena...

era m�a.

Y quiero saber c�mo y qui�n se la dio.

�Es cierto que se la dio un amigo?

S�, es cierto.

�Y le dijo c�mo lleg� a sus manos?

Aludi� vagamente a una aventura.

��Aventura?!

��La llam� as�?!

Se prest� a un infame enga�o

para aprovecharse de la inocencia una pobre chica.

�Eso es lo que hizo!

�De qu� enga�o habla?

�No lo sabe... o finge no saberlo?

Se lo aseguro.

Es mejor la verdad

que una sospecha injuriosa que me ofende y me humilla.

Tambi�n usted,

como los dem�s, como todos,

piensa que mi hija naci� de un amor culpable.

�S�! �S�, es verdad!

El enga�o fue urdido por el viejo conde...

�Por el genio mal�fico de esta casa!

Aquella noche...

�Mi noche de bodas!

Yo me sent�a confusa, aturdida...

No s�... Quiz�s me hicieron beber algo... �Qui�n sabe!

Luego...

Luego tuve la horrenda revelaci�n

y me sent� sucia, enfangada...

Y ahora, ya no puedo liberarme de esta verg�enza.

Cuando mi hija se me acerca,

me habla, me besa...

no logro evitar sentir repugnancia antes esa peque�a inocente

que me recuerda la infamia que consum�.

�Me han convertido en enemiga de mi hija!

Y eso no es lo peor... me han envenenado la alegr�a de ser madre.

�Me han condenado a esta desesperaci�n!

Y ahora...

�Qu� me dice de ese hombre?

�No le basta todo el mal que me ha hecho?

�Quiere intentar alg�n odioso chantaje?

�No!

�C�mo puede pensar una cosa as�?

El viejo ten�a un motivo, pero, �y el otro?

Puede ser que...

tambi�n �l fuese v�ctima de un enga�o.

El verdadero culpable es ese miserable que se ha servido de usted...

�No trate de defenderlo!

Ya no siento odio por ese viejo.

Dios ha apagado la luz de sus ojos.

Y d�a tras d�a, hora tras hora,

asisto a la tortura de sus sufrimientos.

Puedo sentirle incluso l�stima, pero el otro...

�D�nde est�? �Vivir� feliz?

Usted habl� con �l... �Qu� le dijo cuando le dio la cadena?

Nada...

Nada. Es in�til que me pregunte por �l, no puedo responderle.

En vez de eso, trate de olvidarlo.

Y si es posible, perdonarlo.

�Olvidarlo?

�No puedo!

Su recuerdo me persigue como una pesadilla.

�Perdonarlo?

�Jam�s!

Toda mi vida rezar� al Se�or para que sufra lo que yo he sufrido.

�Tanto lo odia?

S�.

Y no tendr� paz hasta que sepa que tambi�n �l

ha sido castigado por la justicia de Dios.

Tenga.

Qu�dese con esta cadena.

Devu�lvasela a su amigo.

Que la conserve como un recuerdo de sus "aventuras".

Puede sentirse orgulloso.

Es �l. Viene para aqu�, �lo oye?

No quiero que me encuentre con usted.

- �Est� usted aqu�, don Giorgio? - S�.

�Est� solo?

S�, solo.

Bien. Necesito hablarle.

No, gracias.

S� que ha empezado usted muy bien su actividad

y deseo expresarle mi aprobaci�n.

Se lo agradezco.

Deseo informarle tambi�n de algunas de nuestras costumbres.

Entre nosotros,

todos los que dependen de una familia

se consideran miembros de la familia.

Por lo tanto, comparten amistades y rencores.

Por eso, falta gravemente a su deber

qui�n demuestra simpat�a por un enemigo de la casa...

Y, peor a�n, qui�n le presta ayuda.

�A d�nde quiere llegar?

No deber�a haber ayudado al hijo del bar�n de Polia.

No sab�a qui�n era el hombre a qui�n salv�.

Pero no dudar�a en volver a hacerlo si estuviese en peligro.

�Obedec�a a un deber de humanidad!

Si es as�, esta casa no es para usted.

Es libre.

�Qu� quiere decir? �Que me despido?

S�, le despido.

Y le invito a abandonar inmediatamente mi casa.

No he cometido ning�n error. No tiene derecho a despedirme.

�C�mo osa hablar as�?

Yo soy el amo y har� que los criados lo echen.

Le aconsejo que se tranquilice.

Sus amenazas no me impresionan.

No es el empleo lo que quiero conservar.

Aqu� hay una mujer y una ni�a que necesitan protecci�n,

que no tienen otro apoyo que un ciego y un paral�tico.

S� qu� insidias las amenazan.

�Por qu� dice eso? �Qu� quiere decir?

�Usted me entiende!

Cuando no haya peligro, cuando mi presencia aqu� ya no sea necesaria,

me ir� por propia voluntad.

Bien, bien...

Disc�lpeme si me he dejado llevar por la ira.

No tenga en cuenta lo que le he dicho.

Quiz�s tenga usted raz�n.

�Qu� curioso!

Cuando ha gritado,

me ha parecido que ya hab�a escuchado su voz antes.

�Por casualidad no habr� estado aqu�...

alguna otra vez?

No.

Jam�s.

- Buenas noches. - Buenas noches.

No nos abandone.

�No nos abandone!

Qu�dese tranquila.

Estoy dispuesto incluso a arriesgar mi vida

por usted...

y por su hija.

Gracias.

�Duerme?

S�, se�ora. Pero ha llorado mucho.

�Por qu� no me has llamado?

No quer�a molestarle.

S� que no soporta sus caprichos.

De ahora en adelante, si la peque�a llora, me avisas.

S�, se�ora.

Puedes marcharte.

�Y si la ni�a se despierta?

Me quedo yo. Ve a dormir.

S�, se�ora.

Buenas noches.

Peque�a m�a...

Perd�name todas las l�grimas que te he hecho derramar.

Todos los besos que no te he dado.

Perd�name.

Perd�name...

�Por qu� lloras, mam�?

No, no lloro.

Soy feliz, Ninuccia.

�T� eres mi alegr�a! �T� eres mi vida!

Parece que las cosas se ponen mal. El nuevo intendente no bromea.

Ha echado a Carmine, que desde hace treinta a�os era el capataz de Monserrato.

Lo s�. Ayer llam� ladr�n a Rocco.

Y le dijo que para diciembre se busque otro patr�n...

- �A qui�n? �A Rocco? - S�, a �l.

Se lo har� pagar caro.

Bastar�a con que...

�Cuidado! Ah� viene.

- �No est� aqu� Michele Carbonelli? - No, se�or. No lo hemos visto.

Dije que deb�a estar aqu� esta ma�ana. �Le dist�is mi orden?

S�, se�or.

Que le digan que, desde este momento, ya no est� al servicio de Monserrato.

Disculpe, se�or�a, pero es una tarea peligrosa,

tanto para qui�n la lleva como para qui�n la manda.

Carbonelli est� casi siempre borracho y cuando est� borracho...

�Haced lo que os he dicho!

�D�nde est�n los otros caballos?

Se engancharon al carruaje que sal�a esta ma�ana para el castillo.

�Al castillo? �Para qu�?

Lo orden� la se�ora condesa.

Ha ido a Sata �gata a recoger a su prima la baronesa.

�Y la hab�is mandado sin escolta?

La se�ora condesa no quiso.

Adem�s, no creo que haya ning�n peligro.

No sabes lo que dices.

�Pobre de ti si le sucede algo!

�Ninuccia!

�Ninuccia!

Ven aqu�.

�Qu� haces aqu�?

Recogiendo flores para mam�.

- �Y d�nde est� mam�? - All�.

He estado aqu� antes.

Creo reconocer cada �rbol...

cada piedra.

Fue una horrible aventura...

Nuestro carruaje fue asaltado por los bandidos.

�De verdad?

�Qu� emocionante! �Cuenta, cuenta!

Fue la primera vez que vine aqu�.

Me acompa�aba mi tutor.

De repente, del bosque, surgieron unos hombres enmascarados.

Perdone, condesa. Ha sido una imprudencia abandonar el castillo sin escolta.

He ido a recoger a mi prima que llegaba en la diligencia.

Me dijeron que este camino es seguro.

No le aconsejo que se conf�e demasiado.

Me gustar�a mucho encontrarme con los bandidos.

Deben ser rom�nticos, caballerosos, generosos...

�Te aseguro que no tienen nada de rom�ntico!

Sin la ayuda de los "bersaglieri", habr�amos acabado mal.

�Os salvaron los "bersaglieri"? �Qu� agradables son los "bersaglieri".

Pero tambi�n los bandidos. �Ya no quedan?

No, se�ora, ya no hay bandidos.

Con su permiso, las escoltar� hasta el castillo.

Se lo agradezco.

�Qui�n es ese joven?

El nuevo intendente del castillo.

Tambi�n es agradable.

Vamos, Ninuccia. Venga.

No, quiero ir con �l.

Obedece, no seas caprichosa.

- No, quiero ir con �l. - Vamos.

�Quiero ir con �l!

Si la se�ora condesa lo permite, puedo llevarla a caballo conmigo.

- Ser� una molestia. - No, de verdad.

�C�mo puede molestar una ni�a tan buena?

�Qu� quieres?

Ten�as a tu cargo ciento cincuenta ovejas.

Ahora tienes ciento veinte. Tienes que responder por las otras treinta.

��Yo?!

Preg�ntele a los lobos del monte, que se las comen.

S� que las vendiste en el mercado de Cosenza.

�No es verdad! Son calumnias.

Y adem�s, �sabe lo que le digo...? Yo no le reconozco c�mo patr�n.

�Tiene raz�n!

No es el patr�n y no tiene derecho a mandarnos.

Nos dijo una persona que sus �rdenes no cuentan.

�Nos lo han dicho!

�Qui�n os lo dijo?

Vamos, �qui�n?

Fui yo.

Michele Carbonelli.

Si mis palabras no est�n claras, estoy dispuesto a explic�rselas.

Te esperaba.

Vamos, deja las armas.

A Michelle Carbonelli ciertas �rdenes no se las da nadie.

Si esta gente es cobarde, yo no. Yo me r�o de usted...

E, incluso, de qui�n le protege.

Hablo de la condesa,...

De esa hembra que se entiende con usted.

�Qu� pasa? �Qu� sucede?

Deja las armas. �Obedece!

Tambi�n el cuchillo.

Y ahora, vete.

Y no vuelvas a poner los pies en estas tierras.

Ser� peor para ti si te vuelvo a ver. �Largo!

Me voy, me voy...

�Pero nos volveremos a ver!

�Por qu� est�s tan p�lida, Elisa? �Qu� te sucede?

Nada, nada... �Qu� quieres que me pase?

�Te has asustado por lo que hemos visto?

Puede ser. La brutalidad siempre me impresiona.

�Sabes que tu intendente empieza a interesarme?

- Ah, �s�? - Es un hombre valiente, decidido.

�Es verdad que fue oficial en el ej�rcito?

S�, creo. No s�...

Tengo una idea.

Quiero confiarle la administraci�n de mis bienes cuando se vaya de aqu�.

- �Por qu� iba a irse? - No s�...

Puede ser que se aburra. Que desee cambiar.

�Por qu�?

- �Te molestar�a que se fuese? - �Oh, no!

�Fig�rate, qu� quieres que me importe!

Que se vaya cuando quiera.

Hazle ya mismo tu propuesta.

Seguro que est� mejor contigo que con nosotros.

Eso es verdad. Yo no lo har�a suspirar tanto.

�Qu� quieres decir?

Venga... �Crees que no me he dado cuenta?

�Darte cuenta de qu�?

De que t� est�s enamorada de �l y de que �l est� enamorado de ti.

�Te has vuelto loca?

No, llevo m�s de una semana vi�ndoos.

Querida...

Soy demasiado experta en estas cosas como para que pueda enga�arme.

�Qu� hermoso! �Qu� sugerente!

Tiene todo el encanto nost�lgico de la soledad.

M�s, m�s... Cantad, cantad.

Alguien ha disparado en el bosque.

Hay que moverse. Hacer algo, mandar gente.

- �Es usted, don Giorgio? - S�, soy yo.

�Qu� ha pasado?

Nada serio. Un cazador poco diestro que ha fallado el tiro.

Ll�valo al establo. Despierta a Antonio.

- El caballo est� herido. - �Le han disparado a usted?

Puede, pero han equivocado el blanco.

Lo siento por este pobre animal.

Ens�llame otro caballo. Bajo en seguida.

�Ad�nde va?

A buscar al canalla que me atac� a traici�n.

No... �Espere, espere!

�Por qu�?

Podr�an tenderle una emboscada. Puede que no sea uno solo.

Quiero saber qui�n es, quienes son. Qui�n les ha encargado disparar contra m�.

No he podido perseguirlos porque iba desarmado.

- Esperaba no tener que volver a... - �No!

No... Es una locura exponerse as�, solo.

Se lo ruego, no vaya.

H�galo por m�.

�Por usted?

�Est� preocupada por m�? �Por mi vida?

Por m� no debe preocuparse.

Si en esa emboscada hubiese muerto,

hubiese sido mejor, cr�ame.

Mejor para usted...

y quiz�s tambi�n para m�.

�Qu� dice? �Qu� significan esas palabras?

Alg�n d�a lo sabr�.

�Espere!

�Espere!

�Ninuccia!

�Qu� quieres?

�Vienes con nosotros a la fiesta?

�A qu� fiesta?

Vamos a la feria de Santa �gata.

�Ad�nde?

Aqu� cerca, en los vi�edos de Casa Quemada.

Viene mucha gente de los alrededores.

�Vais solas?

S�, �por qu�?

No hay ning�n peligro.

Fuimos el a�o pasado y se divirti� mucho.

Hay fuegos artificiales, petardos... Ven t� tambi�n.

Cari�o...

Ahora no puedo. Te recoger� m�s tarde.

�Y me llevar�s en tu caballo?

S�, te llevar� en mi caballo.

�Tiene usted hijos, don Giorgio?

Disculpe...

Quiz�s Ninuccia le recuerde a otra ni�a.

Una ni�a a la que quiso.

Su hija...

S�, eso es.

Marcharos.

Adi�s.

�Has visto qu� bonito?

�Te gusta?

Es divertido, �verdad?

Adi�s.

Adi�s, querida. Escr�beme.

Si tiene ocasi�n de visitar N�poles,

estar� encantada de verle.

Gracias.

Adi�s, querida.

Ha insistido usted en hablar conmigo.

Ya le advierto que si se trata de negocios, no s� nada

y no quiero saber nada.

No se trata de negocios.

Bien. Entonces, �qu� quiere?

Quer�a decirle que me veo obligado a marcharme.

�Se despide?

S�.

�Y por qu� me lo dice a m�?

Quiz�s le interese a otra persona.

�Qu� me dices t�, Elisa?

Si el se�or Biserta quiere dejar esta casa,

supongo que tendr� sus motivos.

El hombre que esta noche ha intentado asesinarme es Michele Carbonelli.

He logrado encontrarlo y le he obligado a confesar.

Me ha dicho que fue su t�o quien le encarg� que me eliminara.

Lo que dice es muy grave.

Acusa usted a mi t�o de instigaci�n al asesinato.

No, yo no le acuso de nada.

No me voy porque tenga miedo de �l, de Carbonelli o de otros de su ralea.

Me marcho porque no puedo continuar sirviendo lealmente

en una casa en la que s�lo percibo odio a mi alrededor.

El odio de todos.

�Por qu� el odio de todos?

- �Qu� quiere usted decir? - Nada.

Nada, condesa. No me haga caso.

No, hable. Quiero saberlo. �A qui�n se refiere?

No me obligue a hablar.

No me obligue a hacer da�o in�tilmente a m� mismo y a los dem�s.

Creo... Espero...

que no me guarde enemistad.

Perm�tame marcharme con esta certeza...

Que al menos, usted no me odia.

Disc�lpeme, tengo que hacer unos encargos al factor.

Antes de marcharme pasar� a despedirme de ustedes.

La ni�a... �La ni�a!

�Qu� ha pasado?

�Raptada! �La han raptado!

�Ninuccia, Ninuccia! �Hija m�a!

�Qui�n? �D�nde? �Hable!

La dej� sola un instante. O� un grito.

Me di la vuelta y vi c�mo un hombre la cog�a.

La subi� a su caballo y escap� al galope.

�En el nombre del Se�or, s�lvela!

�R�pido, vamos!

- �D�nde estaban? - En el robledal.

Elisa, te agradecer�a que manifestaras tu desesperaci�n en otra parte.

Est�s encantado, �verdad?

�Recon�celo!

�Te gustar�a que hubiera muerto!

- �Qui�n es? - El intendente de los Monserrato.

Ha sido �l quien ha tra�do la noticia del rapto de la ni�a.

�Y por qu� ha recurrido a ti?

Para pedirme consejo y ayuda.

�Y est�s dispuesto a prestar consejo y ayuda a los enemigos de tu padre?

Me salv� la vida. Tengo una deuda de gratitud con �l.

Lo considero un amigo.

�Bien!

Y para darle una prueba de amistad, �lo has tra�do hasta aqu�?

Para pagar tu deuda de gratitud,

le has dicho que he sido yo quien ha ordenado secuestrar a la ni�a.

No le he dicho nada. He intentado desviar sus sospechas.

Pero insiste en hablar contigo.

Te lo ruego... Dime d�nde est� la ni�a.

A�n est�s a tiempo de detenerte.

Que suba tu amigo.

Es un hombre en�rgico y resuelto. No se deja embaucar con palabras.

Que venga.

Tambi�n yo quiero hablar con �l.

�Giuseppe!

... y le sigues, r�pido.

Perm�teme que te presente a don Giorgio Biserta.

- Encantado de conocerlo. - Tambi�n yo, gracias.

Su hijo ya le ha dicho el motivo...

S�, que est� convencido de que soy el responsable de la desaparici�n de la ni�a

y que quiere saber d�nde la he escondido, �no es eso?

Exacto.

Si es ese viejo canalla de don Girolamo quien le ha enviado.

puede decirle

que no s� nada de este asunto y que no quiero saber nada.

Soy yo quien busca a la ni�a. Y la encontrar�. �D�nde est�?

Ya le he dicho que no s� nada.

�Supongo que no pondr� en duda mi palabra?

Debo poner en duda todo.

�Esto es un insulto!

Le pido perd�n. �D�nde est� la ni�a?

No lo s�. No s� nada.

�Qu� tengo que hacer para que se convenza?

�Quiere registrar mi casa? H�galo.

Gracias. No es necesario.

Aprovechar� su autorizaci�n para visitar las casas de sus aparceros

y las caba�as de sus pastores.

Ser� m�s interesante. Buenos d�as.

�Qui�nes son esos dos? �Ad�nde van?

Tu amigo no conoce bien la zona.

Ser�a una imprudencia dejarlo solo.

Esos dos le har�n buena compa��a.

�Quieto!

Esc�chame bien...

A quien se pone en mi camino... �lo suprimo!

Aunque sea mi propio hijo.

�Tienes escondida aqu� a una ni�a? �Habla!

�Qu� busca? No le conozco.

No has visto nada, �vale?

�Para lo que me importa!

�Qui�n hay aqu�?

�Contestad!

Est� la se�ora condesa. Y yo, Marianna.

�Qu� hace la se�ora condesa?

- �Llora? - S�.

�S�, lloro! �Lloro!

Querr�a usted ver mis l�grimas, �verdad?

Ya se lo cuento yo.

�Estoy loca de dolor y de desesperaci�n!

�Es mi culpa que hayan raptado a su hija?

Culpe a quien ten�a el deber de defenderla.

�Al bravuc�n del intendente!

Que en vez de vigilarla,

se ha vuelto contra mi gente.

�D�nde est� ahora?

�Qu� hace?

�Nadie sabe nada de �l?

Ha ido a buscar a la ni�a.

Hace dos d�as que no lo vemos.

�A buscar a la ni�a...!

�Y d�nde espera encontrarla?

Habr�a que tener el valor para enfrentarse con ese maldito...

El bar�n de Polia.

S�lo puede haber sido �l.

�El bar�n de Polia?

�El bar�n de Polia!

Yo s� d�nde est� la ni�a.

Entend�monos. Lo que le digo no tiene ning�n valor.

Si se le ocurre denunciarme, lo negar� todo.

No hay ninguna prueba contra m�.

No tengo intenci�n de denunciarle.

D�game el precio del rescate.

No es cuesti�n de dinero.

�Qu� quiere entonces?

Unas l�neas firmadas por usted.

Una declaraci�n jur�dicamente v�lida sobre el nacimiento de su hija.

No le comprendo.

Debe usted declarar expl�citamente que el conde de Monserrato

no es el padre de su hija.

�Y para qu� quiere ese documento?

Para defenderme de las intrigas de don Girolamo.

�l es quien me obliga a actuar as�.

Y bien... �Acepta mi propuesta?

Estoy dispuesta a declarar cualquier cosa con tal de recuperar a mi hija.

Tenga...

Firme.

La declaraci�n ya est� redactada.

- �Cuando volver� a ver a la ni�a? - Hoy mismo.

- �Por qu� no de inmediato? - Porque no est� aqu�.

Cuando me devuelva a mi hija, firmar�.

- �No se f�a? - �No!

Como quiera.

Le advierto que necesitaremos unas horas.

Esperar�.

�Qu� hacemos?

El bar�n no quiere saber nada. Basta con que desaparezca discretamente.

�A qu� esper�is?

Ejecutad las �rdenes de vuestro patr�n.

�Teniente!

�Me conoces? �Qui�n eres?

Mejor que no sepa qui�nes somos.

�Lo sueltas?

Era mi teniente. �Chit�n!

Des�tale los pies.

Me parece haberte visto antes.

Claro que me ha visto. Y a �l tambi�n.

�No nos reconoce?

Antonio Esposito. Cabo del primer pelot�n, tercera compa��a.

Pasquale Rocca, segundo pelot�n.

Claro... Ahora me acuerdo.

�C�mo es que est�is aqu�?

Las cosas de la vida, teniente.

Al principio, persegu�amos a los bandidos.

Luego... Nos unimos a ellos.

Mirad en qu� os hab�is convertido.

Combatimos juntos por una causa justa

y ahora est�is a las �rdenes de un amo

que os paga para que comet�is sus cr�menes.

Podr�ais haberos ahorrado el daros a conocer.

�A qu� esper�is?

Ejecutad las �rdenes que hab�is recibido.

Hacedme desaparecer sin dejar rastro.

No os ser� dif�cil.

Tiene usted raz�n, teniente.

Somos basura.

Pero no podemos olvidar todo lo que hizo por nosotros.

Si podemos serle �tiles en cualquier modo,

estamos a su entera disposici�n.

Est� bien.

Os necesito.

Cueste lo que cueste, debo encontrar a la hija de la condesa de Monserrato

que ha sido secuestrada por el bar�n de Polia.

�Quer�is ayudarme?

�S�, se�or!

�Muy bien! Entonces, vamos, aprisa.

La ni�a est� en el molino de la cascada. All�...

�Vamos, r�pido!

- Se la han llevado. - Mejor as�.

�Mejor as�?

�No comprendes que si la ni�a desaparece lo perderemos todo?

El castillo, las tierras, el dinero...

�Se lo llevar�n todo!

�Qu� me importan a m� las tierras y el dinero!

�Es que disfruto yo del dinero?

Pero, �de qu� te crees que vives aqu�, si no es de ese dinero?

�No te das cuenta?

�Sabes lo que significa la miseria?

�Carecer de techo, no tener qu� comer...?

Nos echar�n de aqu� y ni los perros se compadecer�n de nosotros.

�Moriremos en la calle!

�Qu� me importa!

�No ves que me estoy muriendo?

Tengo ya un pie en la tumba y lo �nico que deseo

es que finalice el tormento de esta interminable agon�a.

T�, en cambio, no.

T� est�s aferrado a la vida.

Viejo, ciego, achacoso...

Eres un cad�ver al que el odio y la codicia mantienen en pie.

�Y quieres vivir!

Cuidar de tu riqueza y ganar m�s.

�S�, quiero vivir!

�Y no quiero que el bar�n de Polia

se apodere de esta casa!

�No quieres? Tu voluntad no sirve de nada.

Si Dios quiere, tu dominio se ha terminado.

Quisiste casarme con una mujer que me desprecia y me odia.

Quisiste entregarla a otro hombre para que me diera una hija.

�Me has cubierto de verg�enza y de rid�culo!

�Se acab�!

El bar�n de Polia vendr� aqu�.

�Y si Dios quiere, vendr�n tambi�n los alguaciles

a echarte como a un ladr�n!

�Maldito!

�Qu� ha pasado? �Habla, Stefano!

- Has derribado el quinqu�. La alfombra est� ardiendo. - �No!

Siente el calor de las llamas. Est�n prendiendo en los muebles.

Llama a los criados. �R�pido, pide ayuda!

�No! �Para qu�? �Debe arder todo!

�Qu� dices? �Est�s loco!

�D�jame! �Socorro!

�Socorro! �Socorro!

Es in�til. La puerta est� cerrada con llave.

Dame la llave.

No. El fuego debe destruirlo todo.

�Tambi�n a nosotros!

- �Morir�s conmigo! - �No quiero morir!

- �D�jame salir! - �Conmigo!

�Auxilio! �Socorro!

La liberaci�n...

El fin...

El fin.

El fin.

- �D�nde est� la ni�a? - No lo s�.

S� que est� aqu�, encerrada en tu habitaci�n.

No, se lo juro. Ya no est�.

El bar�n se la ha llevado.

Comprobadlo. �Cu�ndo ha venido el bar�n?

Hace un rato.

La ni�a se acababa de dormir. Se la ha llevado.

- �Ad�nde? - Me parece que a su casa.

Pero no estoy segura.

La casa est� vac�a. No est� la ni�a.

�V�monos!

No firme la declaraci�n que le pide mi padre.

Es un arma terrible en sus manos.

Le otorgar�a el derecho sobre todos los bienes de los Monserrato.

Lo s�. Quiere arrebatarle a mi hija su herencia.

No es s�lo la herencia, sino todo.

�Y qu� puedo hacer yo?

La ni�a... �La ni�a!

- �Ninuccia! - �Mama�ta!

�Mama�ta querida!

�No vuelvas a dejarme sola, mama�ta!

Quiero estar contigo, mama�ta.

Mama�ta...

�Qu� te han hecho? Cu�ntaselo a mam�.

�has tenido miedo? �Has llorado mucho?

�Peque�ina!

Se�ora, yo he cumplido con mi compromiso.

Espero que ahora mantenga usted el suyo.

Si quiere sentarse...

Se lo suplico. No me obligue a firmar ese documento.

Aceptar� cualquier otra condici�n. Lo que quiera.

Se lo ruego. No me haga pasar esta verg�enza.

Me hab�a prometido firmar. �Por qu� se niega ahora?

He pensado en las consecuencias.

En el perjuicio que le har�a a mi hija.

No tengo derecho a perjudicarla.

�Se lo suplico!

P�dame cualquier cosa, pero esto no. �Esto no!

�Le has aconsejado t� que no firme?

S�, yo.

Era mi deber prevenirla contra tal infamia.

�Otra vez t�!

�Siempre te pones en mi contra!

�Eres mi peor enemigo!

�Antonio, ll�vatela!

�Hija m�a! �Ninuccia!

�No la volver� a ver!

�Socorro, mam�!

�D�jemela!

�Mam�!

Firmar� ese papel. Har� todo lo que quiera.

Pero d�jemela... �D�jemela!

Aqu� tiene...

�Ninuccia!

- �Ninuccia! - �Mam�!

�Mam�!

No llores...

D�jeme pasar.

- �Qu� quiere de mi padre? - Que pague todas sus infamias.

�D�jelo!

Ya ha conseguido lo que quer�a.

Y yo he recuperado a mi hija. Es lo �nico que importa.

Tiene raz�n... Es lo �nico que importa.

Que Dios me perdone el mal que le he hecho a esta pobre criatura.

�Qu� est� diciendo?

Pagar� la culpa de ser mi hija.

Pobre, despreciada por todos, sin el nombre de un padre...

No.

No.

Tendr� un padre que estar� orgulloso de darle su nombre.

Que trabajar� para ella.

Que dedicar� toda su vida a su felicidad.

No, Ninuccia. No estar�s sola.

No quedar�s abandonada.

Yo soy su padre.

��Usted?!

S�.

Yo soy el hombre al que tanto ha odiado.

Yo no lo sab�a, se lo juro. El destino me devolvi� aqu�...

Junto a usted. Me hizo conocer su odio.

Y ahora...

Ahora se lo puedo decir, Elisa.

Aunque usted me odie, aunque me desprecie...

la amo.

Siempre la he amado.

Desde aquel d�a lejano siempre ha estado en mi coraz�n.

Primero, como un recuerdo, y ahora...

como una esperanza.

Giorgio...

�Querido!

Elisa...

Amor m�o.

Mam�...

�Pap�!

Un ala del castillo ha quedado destruida.

La gente ha logrado salvarse.

S�lo don Girolamo y el conde Stefano han fallecido entre las llamas.

�Descansen en paz!

S�.

Rece por ellos, padre.

Y rece tambi�n por la paz de mi alma.

Durante m�s de treinta a�os nos hemos odiado a muerte.

Y ahora que cre�a haber vencido...

Destruye este documento.

Ahora que �l ha muerto ya no me importa.

De ahora en adelante, quiero vivir en paz con esa gente.

Y que aquellos a quienes haya hecho mal me perdonen.

Volveremos a verles pronto, �teniente?

Creo que no.

Gracias por vuestra ayuda.

- No lo olvidar�. - S�lo hemos cumplido con nuestro deber.

Os aconsejo que sig�is haci�ndolo.

- Adi�s, muchachos. - Hasta la vista, teniente.

F I N

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