All language subtitles for Diplomatic Courier (1952) Henry Hathaway.Tyrone Power, Patricia Neal, Stephen McNally

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CORREO DIPLOM�TICO

El Departamento de Estado. Washington D. C.

En su quinto piso est� su verdadero centro neur�lgico,

la secci�n de comunicaciones.

Durante todo el d�a se reciben y transmiten mensajes de todo el mundo.

Corea, Tokyo, Berl�n, Trieste...

La noche del 9 de abril de 1950 lleg� a la l�nea que yo atend�a

un mensaje de Bucarest.

Desde el mensaje cifrado, recibido de Corea,

anunciando el paso del paralelo 38, no se hab�a recibido otro igual.

Su nombre en clave era "Semper Project".

SALA DE C�DIGOS. PRIVADO.

Sr. Butrick, tengo un mensaje que le convendr�a ver.

Que vaya Luke a la sala de proyecciones.

- �Qu� hay? - Vaya a la sala de proyecciones.

En seguida.

- �Listo el teletipo? - S�, Sr. Butrick.

Esto en clave a la embajada de Par�s.

Semper Project Washington a Par�s. Butrick en Washington, �listo, Par�s?

"Semper Project". Par�s a Washington. Cherney en Par�s. Listo.

Precisamos con urgencia correo experimental.

PRECISAMOS CON URGENCIA CORREO EXPERIMENTAL.

ROGERS ENFERMO. S�LO OTRO CORREO AQU�. NUEVO HOMBRE.

Debe ser hombre de confianza. Misi�n del m�ximo secreto

del secretario de estado.

MIKE KELLS ATERRIZA EN PAR�S 8:30 DE ESTA MA�ANA.

- �Qu� hora es en Par�s? - Las siete y veintis�is.

Mike podr�a encargarse de ello.

Encargue a Kells. Deber� ir armado y cumplir� estas instrucciones...

ABR�CHENSE LOS CINTURONES. NO FUMAR.

Los cinturones, por favor.

- Usted ya deb�a saberlo. - Prefiero que lo haga usted.

- Claro. - No puedo soltar la cartera.

Deb�an encaden�rsela a uno a las mu�ecas como antes.

Al menos se podr�a dormir.

- Cosa de cinco minutos, �no? - Puede ser. Estamos aterrizando.

- Buenos d�as, se�or. - Hola.

- Gracias. - Kells...

- Hola, Sr. Cherney. - �Qu� tal?

- Hola, Bill. - Mike.

- Hemos de relevarle aqu�. - Gracias, muchas gracias.

- �A qu� viene esto del relevo? - No lo s�.

- Ha sido muy amable. - Cambiar� pronto de opini�n.

Tiene que marcharse enseguida.

Dime que no es en serio.

Debemos darnos prisa. El avi�n va a salir.

�Quiere poner esto en el avi�n de la pista siete?

- Adi�s, Bill. - Buen viaje, Mike.

Creo que usted conoce a Sam Carew de nuestra delegaci�n en Bucarest.

�A Sam Carew? S�, servimos tres a�os juntos en la marina.

�Cu�l de estos es Carew?

- �Lo dice en serio? - S�.

Este es Sam.

Muy bien.

Usted le esperar� en la estaci�n de tren de Salzburgo.

Llegar� en el expreso de Albert.

Tome lo que �l le de y ll�velo por avi�n a Washington inmediatamente.

- �Est� armado? - �Armado?

Ahora lo est�. Cuesti�n de rutina.

El parte metereol�gico es bueno. Volar�n bien. Procure dormir.

Buena suerte y siento la molestia.

No se moleste. Es lo que me hac�a falta. Un viaje en avi�n.

Buenos d�as, Sr. Kells.

Buenos noches, Louise. No me despiertes hasta Salzburgo.

- Gracias. - Buenos d�as, se�ora.

- �Se�ora? - �No hay nada m�s?

Lo lamento mucho, se�ora. Este es el �ltimo asiento.

Ese pobre se�or quiere dormir y no quisiera molestarlo.

- No sabe cu�nto lo lamento. - Bueno, si no hay m�s remedio...

Sr. Kells, Sr. Kells... Este asiento est� ocupado.

Al mismo tiempo que el correo Kells viajaba a Salzsburgo,

el hombre con quien deb�a verse, iba en el expreso de Albert.

A�n tras el tel�n de acero, el tren se acercaba al punto fronterizo

entre las zonas sovi�tica y americana.

Sam Carew, que llevaba el documento conocido por "Semper Project",

iba en un compartimento del coche cama de Bucarest.

- �Tiene fuego? - S�, se�or.

- �Permite? - Usted perdone.

�A qu� hora entraremos en zona americana?

- Sobre las 10:30 si no hay retraso. - Gracias.

Buenos d�as. �Quiere zumo de naranja ahora?

�Qu� he estado haciendo? �Dormir?

- Como un beb�. - Cu�nto lo siento.

No me di cuenta. Estaba realmente cansado.

Yo lo encontr� muy divertido. Despert� mi instinto maternal.

Cu�nto le agradezco que lo tome as�.

�Cu�nto tiempo he? �Caramba!

- Llevamos media hora de retraso. - �Media hora?

- Si ella le ama, le esperar�. - Ella es un tren.

Y hay 20 minutos desde el aeropuerto hasta la estaci�n.

Como yo tambi�n me bajo en Salzsburgo y me espera un buen anfitri�n...

- No, no quisiera... - He de pasar por la estaci�n.

Y no tenga una idea equivocada.

- Es usted americana, �verdad? - El patriotismo no tiene que ver.

- Es que tengo el coraz�n blando. - Y tambi�n los ojos.

- Muchas gracias. Joan Ross. - Mike Kells.

A ver si adivino, �Nueva York?

- �San Francisco? - Richmond, Indiana.

- �Bromea? - Chica de campo. Criada con ma�z.

�C�mo iba a suponerlo? Buen ma�z.

- Tendr� que aceptar su invitaci�n. - Trato hecho. Rel�jese.

Estos hombres de negocio... Cre�a haberlo visto todo.

�Por qu� lleva dos relojes? �No cree que es exagerado?

Pues en m� no. Pero puede que tenga raz�n.

- �Usted no se sujeta a un horario? - Ni pensarlo.

Ni llevo reloj ni me preocupa el tiempo.

Voy vagando a la aventura sin ning�n horario fijo.

- Debe ser magn�fico. - S�lo algunas veces.

Ahora voy a descansar unos d�as en Salzburgo.

El festival. Mozart, cien violines...

- �No le gustan los violines? - �Para qu� tantos? Basta con uno.

A su debido tiempo y en una fiesta de z�ngaros...

Salzburgo es como un sitio de peregrinaci�n rom�ntica.

Voy visitando todos los lugares en que viv� con mi marido.

Eso ya representa un inconveniente.

No era mi intenci�n ponerle ninguno.

�Le devuelve eso los �nimos?

Ya se lo dije. Nos ha sobrado el tiempo.

- �C�mo darle las gracias? - No hable de tonter�as.

Tiene un servicio de taxis muy elegante.

Oiga, �puedo esperar a que empiece usted a pensar en m�?

�Har� una tonter�a sent�ndome toda la tarde junto al tel�fono

- a esperar su llamada? - Ahora debo ver a un compa�ero.

Despu�s tampoco va a ser posible.

Nunca pens� que odiar�a tanto mi profesi�n.

- Muy agradecido. Ha sido un placer. - En serio.

Incluso el tiempo en el que fui durmiendo,

- en almohada de pieles. - Pero sin tiempo.

Y con dos relojes.

Hasta hubiese soportado lo de los violines.

Hubiera sido una sinfon�a de violines. Cr�ame.

Pero yo ando recorriendo Europa y si usted tambi�n la recorre...

- De acuerdo. �Quedamos en eso? - De acuerdo.

Caf�, por favor.

- �Solo, se�or? - S�.

Venga, por favor.

- �El se�or me permite? - Lo siento, espero a alguien.

Venga, se�or.

- A la se�orita no le molestar�. - No.

- �Fuego? - Gracias.

Gracias.

- �Sr. Carew? Un telegrama. - Gracias.

Salzburgo. Se neg� a hacer contacto conmigo.

Parada imprevista en Werfen a la 1:28 de la tarde.

Hay una chica en el compartimento contiguo al de Sam.

�l entr� antes sin llamar.

�Sam? Perdone, le...

No s� si baj� del tren. Seguro que no volvi� a subir.

Hay puertas del tren que han sido abiertas.

Por lo visto hemos de compartir este departamento.

Lamento verme obligado a molestarme.

- �Le molesta que fume? - No, no.

- �Quiere uno? - No, gracias.

El interruptor no funciona.

Nos hemos quedado sin luz.

Es corriente en los trenes europeos. No se preocupe demasiado.

- �Qu� ocurre? - A�n no lo sabemos, se�or.

Estamos revisando la instalaci�n.

- �Conoce a este hombre? - Es Samuel Carew.

De la delegaci�n americana en Bucarest.

�Un americano? Muy desafortunado.

- Las ruedas lo han despedazado. - Pero antes le mat� otra cosa.

Soy Michaels Kells, del Departamento de Estado americano.

El tren quedar� detenido mientras se realiza una investigaci�n.

No tengo autoridad para ello. Haremos la imprescindible

investigaci�n en ruta y se le notificar� a las autoridades

americanas lo antes posible.

Comprenda que la v�a no puede quedar interceptada.

Yo voy a quedarme aqu�. As� que �cheme mis cosas.

Desde luego y dejar� un hombre para que le ayude.

Peter, qu�date aqu�. Vamos.

�Necesita algo? Hay polic�a militar en la �ltima estaci�n.

- Puedo avisar a los muchachos. - Muchas gracias.

Por el t�nel se llega antes. Ir� andando.

- Podr�a ser asesinato. - �S�lo podr�a, coronel Cagle?

Los trenes paran a veces en sitios no previstos,

los viajeros dejan puertas abiertas, los plomos de la luz se funden,

Si un hombre cae accidentalmente en la oscuridad...

Querr� decir que lo prepararon para simular un accidente.

Y en la zona americana para que fuese mejor.

- Primero, no hab�a sangre. - �Que no hab�a sangre?

Donde encontramos el cad�ver no.

Y si un hombre muere despedazado se desangra all� mismo.

As� que Sam no fue muerto por el tren, sino poco antes.

Bien, vamos dentro.

Es observador, Kells. Sus ojos son perspicaces.

Se nos ense�a a tenerlos bien abiertos.

Espero que le hayan ense�ado a tener abierto tambi�n el cerebro.

Un hombre ha muerto y eso no tiene remedio.

Qui�n le mat� es lo que importa ahora.

Porque lo que nos urge es averiguar por qu� fue muerto.

Coronel, quien repasara estas ropas las cosi� muy deprisa.

- Le presento a Ernie, Mike Kells. - �C�mo est�?

Esta tarde estuve comprobando todas estas cosas con Washington.

Falta un documento secreto important�simo.

Ten�a que hab�rselo entregado a usted en la estaci�n de Salzburgo.

- �D�nde est�? - Pero si ya le he dicho...

Ya s� lo que me ha dicho, pero, �d�nde est�?

- �No supondr� usted que? - No me baso en suposiciones.

Sino en hechos. Uno desagradable es que algo muy valioso se ha perdido.

Comprendo que Carew no se lo dio. Si no ser�a usted el de la mesa.

Aunque con ello no descubrimos lo que nos interesa saber.

Est� claro quien lo tiene, �no?

�Est� seguro de que consiguieron apoderarse de �l?

- Pues... no. - Yo tampoco.

Creo que en el servicio de correo diplom�tico es usted

el palomo mensajero mimado. 6 a�os sin perder un mensaje, �no?

Sin embargo, ahora creo que he perdido uno.

Quisiera recobrar ese documento si ellos no lo tienen ya.

�A qu� se refiere, coronel? Soy un correo, no un esp�a.

�Considera posible que aquella rubia est� envuelta en el asunto

o los dos tipos que le siguieron?

Lo �nico que s� es que Sam recibi� un mensaje antes de la parada.

Fue a ver a la chica y a los cinco minutos estaba muerto.

Nos ser�a muy �til encontrarla. �La reconocer�a si la viera de nuevo?

No es f�cil que pueda olvidarla.

Tenemos un transporte en el aeropuerto que le llevar�a a Trieste

a tiempo de esperar el tren.

Podr�a tener una conversaci�n interesante con ella.

Lo siento, coronel, me gustar�a pero cumplo �rdenes estrictas.

Eso lo he arreglado ya con su jefe.

Claro que si no es por esa raz�n no tiene obligaci�n de hacerlo.

- S� que Sam era buen amigo suyo... - Un momento.

Quiere que vaya a Trieste a esperar el tren y a hablar con la chica.

Bien, entonces conforme. �C�mo ir� al aeropuerto?

Tengo un buen taxi y un chofer de confianza.

Tenga, le har� falta dinero italiano.

- No, ya lo pedir� en el consulado. - Ll�vese esto.

Lo que siento es no presenciar la conversaci�n con la chica.

- �C�mo estar� en contacto con usted? - Yo le buscar� cuando convenga.

Usted busque a la chica y hable con ella, �entendido?

Lo har� con mucho gusto. Gracias.

- No me gustar�a ser �l. - �Qu� dice?

Usted no le env�a para que encuentre a esa mujer.

Si quisiera la detendr�a en una hora.

Usted lo emplea como cebo para saber si los soviets tienen el mensaje.

Era la �nica soluci�n para un caso tan feo y no jugamos al tenis.

Con la embajada en Par�s.

Lo que digo es que no quisiera estar en su pellejo.

Al otro se lo cargaron.

Ernie, antes de venir, cuando est�bamos en los comandos,

�cu�ntas veces me vio mandar a un hombre a conseguir informes

que conseguir�an salvar la vida de miles?

- Pero sin hab�rselo dicho... - �Lo har�a mejor sabi�ndolo?

- M�s deprisa, �no puede? - No.

�Vamos, vamos!

Vamos, m�s aprisa. M�s aprisa.

Pase.

Soy correo diplom�tico. �Podr�an llevarme al aeropuerto?

- �Le ocurri� algo, amigo? - �Es usted?

S�, no fue mala idea la suya. Ya empezaba a preocuparme.

Ah� vuelven sus amigos.

�Es que no van a hacer nada con respecto a esos tipos?

Claro. Se les seguir� y vigilar� de cerca.

La idea es que ellos atrapan al conejo y nosotros a ellos.

- Y yo soy el conejo, �eh? - Lo pilla.

Malo para el conejo.

- El trabajo sucio del coronel... - S�, s�...

Esto nos demuestra que ellos tampoco lo consiguieron.

�Qu� es esto?

La rubia.

�La del tren? Ponen la dinamita en bonitos cartuchos.

- �C�mo ha venido a mi bolsillo? - No lo sabe usted.

Vamos, se la dio ella. A m� puede dec�rmelo.

Pudo ser ella o pudo Sam haberla metido cuando nos tropezamos.

O aquellos tipos o cualquiera. Las luces se apagaron, �recuerda?

Parece que ya le han buscado alojamiento en Trieste.

Por lo menos Cagle sabe d�nde recoger el cad�ver del conejo.

Con tantas ciudades como he visto esta es mi primera visita a Trieste.

Es muy divertido. Lo que Lisboa y Estambul fueron en la �ltima guerra

Trieste lo es en esta.

Esp�as y contraesp�as, pistoleros, titistas y antititistas,

stalinistas y antiestalinistas y 10.000 soldados brit�nicos y

americanos intentando ense�ar la fraternidad a italianos y yugoslavos.

- M�s movimiento que en un circo. - �Hay noticias del aeropuerto?

Eso vine a decirle. Un taxi le espera.

- �Se tarda en ir a la estaci�n? - Eso depende del chofer.

Lo siento, Sr. Kells, pero si me dijese usted el nombre, tal vez...

- Es que no s� su nombre. - Lo siento.

�No tiene reservada habitaci�n para alguien que no haya llegado?

�No tiene una reservada para un tal Carew? Samuel F. Carew.

S�, la ten�a reservada. Deb�a haber llegado en el expreso.

Pero no le hemos visto.

�No tiene otra para alguien del mismo tren?

S�, tenemos una para la Srta. Janine Betki.

Eso ya es otra cosa. No tendr� m�s remedio que esperar.

Si esta chica o quien sea pregunta por m�, ll�meme.

Gracias, �quiere decirme cu�nto tiempo estar� aqu�?

Eso depende.

�Es aqu� donde se ocupan de las personas desaparecidas?

Depende del sexo y de la edad que tengan.

Se trata de una chica.

A esta me parece que no le falta nada.

Pitt, �te parece que le falta algo?

A ver un momento. �Qu� tiene que ver con ella?

- Eso es lo que quiero. Verla. - �Por qu� desea encontrarla?

Soy Mike Kells, correo diplom�tico.

He de hablar con ella por orden del coronel Cagle de contraespionaje,

sobre la muerte de Samuel Carew. Asunto confidencial.

- �Est� relacionada con eso? - Es lo que queremos averiguar.

No es extra�o entonces que se fuera.

Desde 30 km. Venimos investigando a todos los que llegan por tren.

En la revisi�n de los pasaportes se dar�a cuenta de que sospech�bamos

y se las arregl� para desaparecer. �Es esta?

La misma. Janine Betki.

S�, pero el pasaporte es falso. Si la encuentra, av�senos.

Aqu� consta como animadora.

A lo mejor es capaz de presentarse en una de esas salas de fiesta.

Ya hemos indagado, pero hasta ahora no.

- Gracias. - De nada.

Estoy satisfecho de nuestra pol�tica de buena vecindad.

Y hablando de buenos vecinos,

aqu� llega Betty Davis.

Abr�chense los cinturones. Ser� una noche movida.

Oiga. �Sabe c�mo se hace un ginfizz?

- S�, se�or. - Que traiga dos, encanto.

- �Joan! - Hubiese muerto si no lo adivina.

- Pero si la cre�a... - �En Salzburgo? Estuve.

Dos d�as. Los m�s largos y aburridos.

Cari�o... Ya le llamo cari�o. Como ve, hago progresos.

�Y usted? �No ha progresado, cari�o?

- Y tanto que he hecho progresos. - �D�nde se aloja, Michael?

- En el imperial. - Yo en el Excelsior. M�dese.

No puedo. Tengo que continuar all�.

�Me mudo yo? Est� bien, pondr� las cartas boca arriba.

Cuando empec� este viaje en lo que menos pensaba era en los hombres.

No s� por qu� me he fijado en usted.

Quiz�, cuando le conozca m�s, no llegue a agradarme.

Pero ahora no dejo de pensar en usted y empiezo a gustarle.

He telefoneado a Tony Beck en la embajada de Par�s

y me dijo que usted estar�a por aqu�.

Mike, eran las 11:45 cuando nos separamos hace unos d�as.

�Qu� hora es ahora? Mire en los dos.

Pues son las... exactamente las 11:37.

Bueno, �seguimos donde est�bamos a las 11:37 o?

Joan, ser�a lo m�s agradable, pero estoy en una situaci�n dif�cil.

- Estoy... �C�mo decirlo? Atado. - Diga la verdad. �Viene con alguien?

No. Busco a alguien.

La mujer de mis sue�os.

Lo que no tiene remedio se deja.

- Perd�neme, Mike, yo... lo siento. - Hablaba en broma.

Esta se�orita es conocida de un buen amigo m�o.

Le promet� buscarla y... Y ver lo que hac�a.

�Y tiene que verla esta noche?

No creo que sea esta noche.

Cari�o, exploraremos Trieste juntos.

Tengo entendido que es un lugar terrible y que hay un viento

de tal fuerza que puede derribar a un hombre.

Pues debi� empujar nuestras copas, porque el camarero no viene.

Estoy con aquel grupo. Son m�s aburridos que usted pero m�s educados.

He de mentirles tambi�n, sobre todo a aquel.

Domina sus sentimientos y cree que ha de dominar los m�os.

As� es que tengo que ser buena. �Puede esperarme dos minutos?

- S�. - Pues yo creo que no.

No tengo remedio, cari�o.

- Se�or, �quiere comprar un reloj? - No, gracias. Ya tengo.

No ser� como este.

Me lo vendi� una persona muy interesante,

del barrio viejo de la ciudad.

A SAM DE SU TRIPULACI�N DEL RELIANCE

- �D�nde le dieron esto? - 8, V�a Capitolina.

8, V�a Capitolina.

�Qui�n es?

�Qu� quiere usted? �Qui�n es usted?

Un buen amigo de Sam Carew.

Bueno, no se de prisa, Srta. Betki. Puedo esperar.

- Usted es Mike Kells. - Eso es.

Perd�neme, pase.

- Parece que le agrada verme. - Pase, Sr. Kells, por favor.

No es preciso, Srta. Betki. He venido solo.

Y yo tambi�n estoy sola, si es lo que estaba pensando.

Dadas las circunstancias, no le molestar� que me asegure, �verdad?

No, s�lo me sorprende.

Tenga.

- Est� muy bien. - Cr�ame, hay gran peligro.

Envi� a Cherenko a buscarle, �no le dio mi recado?

- �Aquel tipo peque�ajo? - S�, le envi� para decirle...

Se march� muy deprisa. Luego vi que estaba citado con la muerte.

- �Es que? - S�, no fue lo bastante r�pido.

Quiz�s sienta usted que el coche no me atropellase a m�.

�Quiere decir que yo quer�a que le mataran a usted?

Como ayud� a matar a Sam Carew, �le desagrada la idea?

Est� cometiendo un grave error. Sam era amigo m�o. Yo le quer�a.

�Y qu� hac�a en su departamento 5 minutos antes de que le mataran?

- �Hablar de su amistad? - �Qui�n cree que soy?

Esa es una de las cosas que he venido a averiguar.

�Qui�n meti� esto en mi bolsillo?

�De d�nde la ha sacado?

- Sam la hizo... - No pregunto qui�n la hizo.

�Me la dio usted?

- No. - �Qui�n, entonces?

No lo s�.

Ha debido ser Sam. Desde luego fue �l.

- �Por qu� Sam? - Para que fuese usted all�

- y nos encontr�ramos. - �Usted y yo?

�l me dijo que si necesitaba ayuda recurriera a usted.

Pero usted baj� del tren, luego no le encontr� y me escond�.

Porque la polic�a militar la busca por su pasaporte falso.

- �Cree que soy una ni�a? - No, desde luego que no.

�De d�nde sac� esto? �Se lo quit� al cad�ver de Sam?

�Formaba parte de su recompensa?

- Es usted horrible. - S�, soy horrible. Y Sam ha muerto.

Estoy desolada...

S�, est� desolada, yo soy horrible y Sam ha muerto.

�Pero por qu� iba a creerme? Usted tambi�n...

Me vuelve loca con sus preguntas, sus insultos y no me deja tiempo.

T�mese el tiempo que quiera.

El �rgano de esa iglesia la acompa�ar� mientras tanto.

Los americanos, nunca tuvieron ustedes que vivir

con la verg�enza de que un enemigo domine su pa�s.

Y deben rogar a Dios que no pasen por ello.

Despu�s de rogar pensamos hacer algo m�s.

Pocas son las cosas que se pueden hacer cuando eso ha pasado.

O someterse porque no se tiene ayuda,

o hacer algo muy grave y que la maten o que la esclavicen.

O se puede colaborar.

�Se quedar�a m�s tranquilo si le dijera que ya lo hice?

La verdad puede sentarle bien a usted.

Bien, entonces la dir�. Trabaj� para ellos porque Sam me lo dijo.

Durante casi 4 a�os he trabajado para Sam como agente.

Como esp�a si lo prefiere. Mientras fing� espiar a Sam para ellos.

Sam y yo hicimos un trato. Yo deseaba la libertad.

�l fue lo bastante generoso para aceptarlo y procur� cumplirlo.

Me llev� en el tren en su compa��a. Dijo que me llevar�a a los EE. UU.

Pero ahora han matado a Sam.

- Y yo no s� lo que hacer. - Interesante para ser improvisado.

No es improvisado. Intente vivir como yo he vivido.

Esperando encontrar a un hombre llamado Mike Kells, amigo de Sam,

y la va a ayudar, pero... usted no quiere creerme. Nadie quiere creerme.

No puedo esperar m�s.

Mire, yo quisiera creerla.

Ser�a desagradable que lo que me dice fuera la verdad y...

Veamos, si subi� con Sam al tren, tal vez podamos aclarar algo.

- �Por qu� no quiso hablar conmigo? - Sab�a que le vigilaban en el tren.

Reconoc� a dos de ellos y se lo dije a Sam.

Si usted les conoc�a, tambi�n ellos a usted.

S�, pero cre�an que yo segu�a trabajando para ellos.

Le aseguro que no les habl�. No pens� que preparaban su muerte.

Diga, puesto que iba con Sam, �qu� fue del documento que llevaba?

- �El qu�? - �Qu� documento llevaba consigo?

- �Documento? - S�, trabajaba con Sam. �D�nde est�?

Nunca dijo nada de ning�n documento.

No lo s�. �Usted lo sabe?

Me ha hecho venir para averiguar si lo tenemos nosotros, �es eso?

- �No, le he dicho todo lo que s�! - Srta. Betki, quisiera creerla.

Lo lamento, porque justo por eso me dio Sam su reloj.

Me dijo "Si alguna vez est�s apurada, busca a Mike,

ens��ale esto y sabr� que yo te env�o".

�Me hace el favor?

Esta se�al es de metralla. Del ataque cuando hundieron su dragaminas.

Luego estuvieron juntos en una balsa durante 10 d�as sin agua.

Y cuando creyeron que todo hab�a acabado

usted rez�, como reza un ni�o en brazos de su madre.

�l lo contaba con ternura, para demostrar que el temor a la muerte

puede cambiar a un hombre en un ni�o peque�o.

Eso s�lo Sam pod�a saberlo.

Y no lo pasaron siempre tan mal. Tambi�n se divirtieron juntos.

Como aquella vez que estuvieron en San Francisco y...

Qu� cosas har�an que les detuvieron.

Pero al d�a siguiente, convencieron al juez y le libertaron.

Tanto me contaba de usted que me parec�a conocer a Mike Kells como �l.

�l le quer�a a usted como se puede querer a un hermano.

Est� bien, Srta. Betki, ahora la creo a usted.

Quiz� cometa una locura, pero la creo.

Har� todo lo que pueda por usted. Veremos al coronel Cagle y luego...

- Creo que vienen. - �Qu� es eso?

- Salga por la puerta trasera. - No, prefiero quedarme...

Les conozco. S� como tratarles. Por favor, v�yase usted.

Ah, tenga.

- �Qu� has averiguado? - �Averiguar?

Vinisteis demasiado pronto.

- �Es ese? - S�, vamos all�.

Eh, amigo. Amigo.

Mike, Mike, Mike...

Vamos, muchacho. Vamos. Un poco m�s. Un poco m�s.

Eso es. Vamos, amigo.

- Siento haber llegado tarde. - Est� bien.

- �Pero d�nde estaban metidos? - Esperando que encontrase a la chica.

Tard� bastante. Llev�bamos esperando un par de d�as.

- Al menos pod�an advertirme. - Quer�a saber qu� har�an con usted.

La verdad es que no fueron muy gentiles. Pero no son amables.

- �Y a ella, qu� le han hecho? - �A ella?

El vendedor de relojes le dio su direcci�n, �eh?

Antes de que le aplastara el coche al salir del club.

S�, ella le envi� con el reloj de Sam para avisarme que me necesitaba.

�C�mo ten�a ella el reloj de Carew?

Coronel, nos hemos equivocado al clasificarla. Por completo.

Ella no tiene nada que ver con esa gente.

- Trabajaba a las �rdenes de Sam. - Es lo que ella le dijo, �no?

Y es la verdad. Me dijo cosas que s�lo Sam pod�a saber.

Estuvo trabajando con �l unos cuatro a�os.

Me resulta algo extra�o.

- �Qu� pasa? - �Tiene esa ficha, Ernie?

- �No me dijo que la buscase? - Pues que la vea.

Para acabar de convencer a este ingenuo.

- L�ala, Mike, e inf�rmese. - �De qu�?

Una relaci�n sobre las actividades de determinado agente sovi�tico.

De nuestros archivos de Bucarest.

- �No se referir� a Janine Betki? - Quisiera que no fuese as�.

Pero hace mucho tiempo que est� en nuestra lista.

�Y sabe qui�n la puso en ella?

- Creo que va a decir que fue Sam. - As� es, Mike.

- �Es dif�cil convencerse! - Si comprendo lo que le ocurre.

Es muy atractiva, sin duda. La mayor�a de esas mujeres lo son.

- Y por eso consiguen tantos �xitos. - Recuerdo cierta dama en Portugal...

�Vale ya! �Le dijo algo aparte de sus pretendidos apuros? �Del documento?

Temo haberle dicho lo bastante para que sepa que lo buscamos.

- Eso lo saben, pero nada m�s, �eh? - Las penas de siempre.

Pues como ellos lo buscan tambi�n, estamos en paz.

No lo estaremos hasta que cace a esa embustera.

Creo que de momento procuraremos que no vuelva a verla.

Quiz� tenga raz�n. Prefiero que me devuelvan a mi servicio.

Si lo est� haciendo muy bien.

�Le gustar�a saber qui�n entr� a verla cuando usted sali�?

Que la vea tambi�n.

Rasumny Platov, jefe de la polic�a secreta sovi�tica en Europa.

Bueno, al menos as� se hacen llamar los jefazos.

No s� lo que dar�a por saber lo que hablaron.

�A�n no se han puesto micr�fonos en su apartamento?

No sale casi nunca. Ya estaba casi instalado cuando sali� esta ma�ana.

Si alguna vez abandona su guarida, podr�n acabarlo.

�Pues que lo hagan! Quiero o�r todo cuanto diga. Hasta como respira.

Y as� todos los d�as.

Al obtener permiso para utilizarle, se me dijo que le informase de todo.

Han matado a un representante de nuestro Departamento de Estado.

Fue ir demasiado lejos, incluso para ellos.

Es decir, que no tengo la vida asegurada.

De momento a ellos les interesa tanto que siga vivo como a m�.

Pero si consiguen el documento o se interponen en su camino

cuando crean que puedan conseguirlo, puede usted perder, Mike.

Bueno, lo �nico es que imagino que quiera saber a qu� viene todo esto.

- �Qu� es? - Se me autoriz� a dec�rselo.

Sam tra�a consigo todo el plan futuro de actuaci�n comunista.

Incluso la fecha de invasi�n de Yugoslavia.

Se dar� cuenta del valor de esta informaci�n.

Pearl Habour iba a ser una peque�ez.

Comprender� que si lo tenemos, podremos ahorrar miles de vidas.

As� a Washington no le importa que se pierdan una o dos en el intento.

Tal vez Sam Carew diese la suya deliberadamente.

- En �l, lo creo. - S�, y esperemos que no en balde.

Estoy seguro de que ten�a un plan para hacernos llegar el documento.

�Microfilm!

�No podr�a estar en el reloj? En el reloj de Sam y yo...

Vamos, sea razonable. �Los rusos iban a enviarle aquel mensajero

s�lo para invitarle a que pasara el d�a con Janine?

- S�, es verdad. - Hablemos de algo m�s interesante.

�Qui�n es la otra? La del Club Gala.

Aquella morena tan interesante y simp�tica.

- Ya que lo sabe todo, d�gamelo. - �Se llama Joan Ross?

- Exacto. - Viuda, �no?

Su marido perteneci� a nuestro departamento.

S�, Claude Ross. C�nsul en varios sitios.

Se suicid�. Un asunto poco claro, pero no hay nada contra ella.

- �Qu� hace ahora? - Se dedica a divertirse.

Y lo conseguir�, supongo. Contin�e.

Procede de Richmond, Indiana. La conoc� en el avi�n de Par�s. Y...

Como usted lo averiguar�, me qued� dormido en su hombro.

Y ahora es ella la que quiere dormir en el suyo, �eh?

- �Por qu� no la invita a almorzar? - No, no hay nada que hacer.

�Por qu� quiere mezclarla en esto?

En este oficio, crear pistas falsas es tan importante como seguir una buena.

Cuantas m�s personas ve uno, m�s se les confunde y cometer�n errores.

Porque tienen que ocuparse de todos con los que usted trata.

No. Si yo sigo es porque es mi deber. Pero ella es una mujer.

Y estar� enfadada conmigo. Le di un plant�n anoche.

Eso le dar� motivos para hacer las paces.

Le espera a la una en el Caf� Nacional.

- La llam� y la cit� en su nombre. - No se detiene ante nada.

Es americana, �verdad? Pues que haga algo por su patria.

Hay que divertirse, cari�o. Divirt�monos.

Pero si quieres burlarte de m�, te arrancar� el coraz�n.

- Ya te he dicho que tuve trabajo. - �Toda la noche? Te llam�.

Dime la verdad, �qui�n es ella?

- �Con qui�n est�s comprometido? - Debes alejarte de m�.

�Qu� dices? Ya no puedo.

Primero despertaste en m� el instinto maternal

y ahora que he empezado a acostumbrarme,

me parece que no podr�a vivir sin ti.

- �Es que no sientes nada? - Ya lo creo.

Siento que eres hermosa, atractiva, lista, maravillosa

y que me gustar�a verte siempre as�.

Y para ello tienes que dejar de verme.

No te enfades conmigo, cari�o. Hab�a hecho para hoy un gran plan.

Navegar�amos un poco por el Adri�tico.

Ya hace calor hasta para ba�arse.

Si lo prefieres, podemos ir en coche al castillo de Miramar.

El emperador Maximiliano lo construy� para Carlota.

El comandante militar lo ocupa ahora. El jard�n es precioso.

- Michael, �en qu� est�s pensando? - En eso.

Menos mal. Esta noche dar� un coctail en tu honor.

Unos cuantos conocidos y algunos amigos. Muy agradables.

All� hay algunos.

El capit�n. Ven, quiero que los conozcas.

- Quiero que te vean. - S�, encantado.

Ve delante mientras pago.

- Hola, Joan. - Buenos d�as.

�Qu� tal, capit�n? Quiero presentarles a...

- Cre� que ten�a un amigo. - Nos tiene muy abandonados.

�Encontr� por fin aquella chica por las que nos preguntaba?

Pues a�n no.

Si la encuentra no olvide avisarnos. Tambi�n la buscamos nosotros.

De acuerdo.

Buenas noches, Sr. Kells.

Llam� la Sra. Ross.

Llam� la Sra. Ross. Urgente.

�Diga? No, a�n no.

- Espere. - No se moleste. Est� en su casa.

Hay que reconocer que su trabajo no es desagradable.

Su viuda ha llamado m�s de diez veces en una hora.

Un coctail en mi honor y yo no quiero ir.

No lo rechace, hombre. D�gale que yo ir� en su lugar.

- He estado esper�ndote 2 horas. - Hola. S�, acabo de llegar.

- Tengo que verte. - Ahora no puedo. Ya ir�.

- Mike, estoy aterrada. - �Ha ocurrido algo?

- Ha ocurrido algo que no entiendo. - �Qu� ha ocurrido?

- No lo s�, no puedo... - No te preocupes. Ahora voy.

- Se defendi� usted bien. - Ese Cagle, ya se lo dije.

- Creo que le ha ocurrido algo. - �Qu�?

�No ha o�do lo que dijo? Ya me lo explicar� cuando vaya.

Pues hay que cumplir con la obligaci�n. Y qu� obligaci�n.

�Qu� ocurre? �Qu� te pasa?

�No quieres dec�rmelo?

No s� si te interesar�.

En cuanto vuelvo la cabeza, t� desapareces.

Me interesa, desde luego.

Creo que debo estar loca.

He perdido por ti la tranquilidad de mi vida y ahora...

- ya lo ves, no puede ser. - �Qu� ocurre?

Por poco me matan. Alguien dispar� contra m�.

- No digas tonter�as. - Ve a ver la ventana de mi cuarto.

- �D�nde? - Ah� dentro.

Oye, esto ha podido ser desde la casa de enfrente. �Sabes qui�n vive?

Cari�o, qu�tate de ah�. No quiero que te maten.

S�, tienes raz�n.

Joan, esto tiene una explicaci�n muy f�cil.

Alguien que estaba limpiando su pistola y se le dispar�.

Mike, �te sirves de m�?

- �Servir? - No lo niegues.

�Est�s metido en alg�n embrollo? �En algo en lo que no tengo que ver?

Vamos, no digas tonter�as. La verdad, me preocupa esto.

�No o�ste nada?

O� la bala al dar en la pared. Y creo que o� los cristales.

Debieron usar silenciador.

Dime todo cuanto recuerdes y sepas.

�Todo? Primero estuve esperando media hora por si ven�as a buscarme.

Luego empec� a notar la sensaci�n extra�a de que me vigilaban.

Y cuando sal� de all�, de que era seguida.

- �No viste a nadie? - No. Pens� que era una tonter�a.

Me dije que estaba nerviosa por tu culpa.

Pens� que un sue�o me tranquilizar�a.

Me ech� aqu� mismo. Y apenas hab�a apoyado la cabeza, sucedi�.

- Quiz� no te buscaran a ti. - D�jate de bromas.

- Hablo en serio. - Oye y procura entender.

Cuando te conoc�, me enamor� de ti y a�n te quiero.

Pero no debe extra�arte que te haga algunas preguntas.

S� que tu profesi�n es la de correo diplom�tico.

�Por qu� crees eso?

Aunque s�lo fuera por los dos relojes.

�Olvidaste que fui del Departamento de Estado por mi matrimonio?

Y s� que te han metido en algo ajeno a tus servicios.

Ahora me has metido a m� tambi�n.

- Pero yo no quer�a hacerlo... - Pero ha sido. Es igual, de veras.

Pero ya que me veo envuelta, debes decirme al menos de qu� se trata.

Mira, tienes que confiar en m�. Te dije que te alejaras de mi lado.

�Crees que soy de las que te abandonar�a cuando est�s en peligro?

No. Quiero estar contigo. Quiero compartirlo todo contigo.

Yo contestar�.

- �Diga? - Mike, baje inmediatamente.

Espere.

- �Qui�n era? - Era para m�. Ernie.

�Es que me vas a dejar sola?

Si no volviera, llama a la jefatura militar y pregunta por Cagle.

Eso es. Conf�a en m�.

Gusano.

Eres una idiota.

El �nico idiota eres t� si no te das cuenta de nada.

No consigo llegar a ning�n sitio. Nunca tuve tantas dificultades.

Debe haber alguna raz�n. �Tienes absoluta confianza en Janine?

No tengo absoluta confianza en nadie. �Por qu� Janine?

No vayas a decir que soy una hist�rica enamorada de �l y que estoy celosa.

Pero se me escapa para ir junto a ella.

Si se ven continuamente, puede ser que trabajen juntos.

Algo hay entre ellos. �Conf�as en ella?

Eso es muy f�cil comprobarlo.

- �Qu� pasa? - Est� acompa�ado.

- Janine. - �Y d�nde est�?

All�, en la tienda de flores.

- �Hay por ah� alguno de los suyos? - No he visto a nadie.

- �Qu� ser� lo que quiere? - No vino a dec�rmelo.

Bien, ya lo sabremos.

Dar� un paseo por la calle. Siga aqu� y vea si alguien me sigue.

Tenga cuidado, amigo. Y no se acalore.

- Sr. Kells... - Es usted, maldita embustera.

�Qu� viene a contar ahora? �Historias de amor?

- Har�a bien en escucharme. - Ya escuch� bastante.

�Cree que me arriesgo a esto para nada?

Ya he escuchado. Si no me deja en paz, le corto el cuello.

Ya sabe qui�n soy, �verdad? Sabe que soy agente rojo.

Me sorprende que lo confiese.

Le dijeron todo sobre m�. Le mostraron mi ficha.

Le dijeron que fue Sam quien me puso en ella.

�C�mo iba a saber si fue Sam si decidimos hacerlo de acuerdo?

�Qu� mejor protecci�n pod�a haber para m�? �No es razonable?

�Acaso s� ya lo que es razonable?

He venido �nicamente para proponerle a usted un trato.

- �Y cu�l es? - Con usted. S�lo con usted.

- Si viene a mi apartamento... - No, ya estuve en su apartamento.

No me gusta lo que pasa all� ni ser apaleado.

- Aqu� no podemos hablar. - Es Ernie.

Siga. Lo hace muy bien. Est� convenci�ndome.

No sea cruel conmigo, porque yo tambi�n puedo serlo con usted.

Pero ser�a m�s conveniente que fu�semos amigos por esta noche.

Porque quiz� luego sea tarde. Tenga mi llave.

�Qu� puede hacer uno cuando ella se sabe todas las respuestas?

- �Qu� es lo que quiere ahora? - No lo s�.

O es la m�s perfecta embustera que he conocido o dice la verdad. No s�.

�Sabe el camino de la V�a Capitolina?

Mike, no le haga caso. Yo no se lo har�a.

Hay otros taxis libres.

- A Cagle no le gustar�a... - �No me interesa Cagle!

Necesito saber lo que es esa chica y necesito convencerme por m� mismo.

Venga aqu�. Vamos suba. Aprisa. Vamos.

�Se puso ya ese micr�fono en su habitaci�n?

- Yo mismo lo puse. - Bien.

As� podr�n escuchar alguna cosa Cagle y los otros muchachos.

No tard� ni 15 minutos en descubrirlo y en quitarlo.

Debe estar loco si insiste en ir. �Lleva rev�lver?

�Linterna? En esa bolsa hay una.

Ya estamos.

Oiga, si le tienden una emboscada, rompa una ventana.

Procure hacerlo, pero no deje de defenderse.

- Yo subir�. - Si la rompo, suba enseguida.

�Acaso supon�a que lo iba a dejar por ah� para que lo encontrasen?

Pero no le extra�ar� que lo intente.

En fin, aqu� me tiene. Dijo algo sobre un trato.

Esta ma�ana, cuando le dije que no sab�a que Sam llevase un documento,

le dec�a la verdad. Pero no me importa si lo cree o no.

Un momento. �Quiere decir que puede usted tenerlo?

Quiero decirle claramente que lo tengo.

No hago comentarios.

Fueron sus preguntas las que me hicieron sospechar

que yo podr�a tener algo. Entonces me dediqu� a buscarlo. Lo encontr�,

Lo escond� y le llam� a usted.

�Pretende decir que Sam se lo entreg� sin que usted lo supiera?

Dese cuenta de que si �l se sirvi� de m�

es porque pens� que yo ser�a el mejor portador como agente rojo.

Si me deten�an y me torturaban,

como debieron torturarle a �l antes de matarle,

no pod�an sacar nada porque yo nada sab�a.

Pens� que le pasase lo que le pasase usted y yo nos encontrar�amos

y todo se arreglar�a.

De ninguna manera pod�a imaginar que dos personas a quienes quer�a...

Perd�neme.

�Qu� es ese documento, si lo tiene?

Est� en clave. No s� lo que dice, pero s� que lo tengo.

�Cu�l es su precio, si lo tiene usted?

- �Para usted o para los rusos? - �A los rusos?

- �Ser�a capaz de? - Le parece terrible, �verdad?

Pero reflexione de nuevo. Si el coronel Platov me descubre,

y estoy segura de que acabar� haci�ndolo, �c�mo quedo yo?

Creo que tengo salida porque tengo algo que a �l le interesa.

Y s� el precio que he de pedirle. Mi vida.

�Y sabe una cosa? Lo vender�a.

Una cosa es hablar de sacrificar la vida y otra distinta hacerlo.

Ya s� lo que piensa. Y no me importa.

S�lo pienso que es usted muy humana.

Le prometo que no tratar� con ellos salvo que usted me obligue.

- �C�mo podr�a obligarla yo? - S�lo quiero lo que Sam me prometi�.

La libertad. Si sale fiador de m�, si me lleva a Am�rica, libre,

yo le doy el documento a usted.

Recoja sus cosas. V�monos.

- �D�nde? - A donde est� el documento.

No han de vernos juntos. Yo ir�. Usted qu�dese.

- No, tengo un coche abajo. - Yo le buscar�.

Nos encontraremos al pie de la colina. S� un camino oculto.

- No conteste. - Si son ellos, los alejar�.

�Diga?

�Qui�n es?

�Sam!

- �Pero est�s vivo? S�, ya escucho. - �Qui�n?

Mike est� aqu�, conmigo.

- S�, Sam, s�. - �Est� usted loca?

�Est� vivo! Sam, �te encuentras bien?

�Oiga, oiga?

- Est� aqu�, en Trieste. - Sam Carew muri�. Vi su cad�ver.

Acabo de hablar con �l. Va a venir. Ha dicho que le esperemos.

Ha dicho "Dile a Mike que no se vaya".

Es usted maravillosa, encanto.

Le gustar�a que me quedase para dar tiempo a sus amigos.

Es usted m�s que maravillosa, algo soberbio.

�Mike, espere!

Mike, no le he mentido nunca.

Cu�nto lo va a lamentar.

Toda la pandilla est� al llegar.

Ah� los tenemos.

Esa mujer es un demonio. Si se la mira a los ojos, se acaba por creerla.

No hay soluci�n. Y luego ocurren cosas graciosas de verdad.

Le dan a uno en la cabeza o... �Sabe lo que ha querido hacerme creer?

- Que Sam Carew est� vivo. - Pues vaya a consolar a la viuda.

Esta Janine es la clave de todo. Es demasiado lista.

Tiene el documento y se las arreglar� para tratar con ella.

Recuerdo aquella esp�a de Portugal que no le faltaba nada a mi lado

y me dej� a m� por uno que le regalaba diamantes.

Fue a la ciudad, �por qu�? �Por qu� ese cambio tan repentino?

Claro, no pod�a guardar el documento en su piso m�s tiempo.

Necesitaba un c�mplice, alg�n sitio.

Ahora recuerdo que la vi salir de una casa de la Plaza Grande.

Mike, si se busca alg�n l�o, el coronel se va a enfadar conmigo.

�Deje eso! �D�jelo!

Mantenga el motor en marcha. Y abra bien los ojos.

Perdone, ya s� que es tarde, pero acabamos de acordarnos de mi reloj.

- Tenemos que tomar un avi�n. - �Su reloj?

S�, una se�ora lo trajo hoy. Una rubia, mi esposa.

- �Lo tiene ya? - Pero yo no le recuerdo a usted.

No, pero si yo no vine con ella. Pero la recordar� usted.

Llevaba un abrigo negro y un echarpe sobre... Ese es.

Ese es mi reloj, el de en medio.

- �Trae el resguardo? - No, pero puedo describirlo.

Tiene una se�al por detr�s, de la metralla.

Es un reloj de marina. Y la inscripci�n dice

"A Sam" que soy yo, "de su tripulaci�n del Reliance".

S�, pero es necesario presentar el resguardo.

�C�mo iba a saber lo que dice ah� si no fuera m�o?

Es verdad. Tiene raz�n. 200 liras.

Bien, gracias.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Buenas noches, gracias.

Oiga se�or, oiga, al limpiar su reloj...

Vamos al hotel enseguida. Tengo que examinar una cosa.

Probablemente se reir� de m� como Cagle, pero...

- creo que ahora ya lo tengo. - �Ah�? Tiene ganas de broma.

Es uno de esos relojes dif�ciles de abrir.

Har�a el idiota yendo a ver a Cagle sin haberme asegurado antes.

Yo lo abrir�a en un sitio oscuro por si acaso.

- �D�nde est� Cagle ahora? �Lo sabe? - El equipaje de Sam ha llegado hoy.

No sabe si lo revisar�n en la central o en la jefatura. No lo s�.

Pues telefon�ele desde el hotel. No le diga que he encontrado nada.

S�lo saber d�nde est� por si le necesito.

Cari�o, espero que no te molestar� que haya venido.

Eres como el papel cazamoscas.

�Quer�as que me quedara all� esperando otra bala?

�Por qu� no llamaste al coronel Cagle?

T� me dijiste que volver�as.

�O es que tuviste que ir a toda prisa a buscarla?

Ahora no tengo tiempo de discutir. Estoy muy ocupado.

No me gusta que me eches.

Pues te guste o no, encanto, es justo lo que voy a hacer.

Vete a casa, tranquil�zate y acu�state.

Me persigue m�s que aquellos rusos del tren.

A prueba de agua, de polvo... Es herm�tico.

- Pero yo te abrir�. - No te molestes, cari�o.

- Bueno, soy un... - S�, desde luego lo eres.

No lo intentes. Es in�til.

Ponlo aqu� y deprisa.

Aqu� encima.

Ahora ap�rtate. M�s atr�s.

�Fue la que usaste para agujerear tu ventana?

No preguntes, por favor. No pienso contestar a nada.

S�, pero ahora est�s muy lejos de Indiana.

Por favor, nada de discursos.

Ya me los hice yo todos cuando di el primer paso hace mucho tiempo.

Juro honrar y defender mi bandera, etc, etc, etc...

S�lo hay una cosa que siento. Fuiste muy tonto, de verdad.

Esto pudo ser muy bonito, pero... ya est�.

Esta vez soy yo quien te deja, cari�o.

�Si es la viuda! Vivir para ver.

Lleg� la caballer�a.

Yo contestar�.

D�jalo ah� otra vez. Y ahora si�ntate.

Habitaci�n de Mike Kells. S�, ahora le iba yo a llamar.

- �Es Cagle? - S�.

No estaba cuando yo telefone�. Quiere hablar con usted.

- El gran Cagle. - Tenga y cuide de ella.

- �Diga? - �D�nde demonios ha estado?

No se enfade usted, coronel. Tengo algo para usted.

Tambi�n tengo algo para usted, Mike. Carew est� vivo.

�Qu�? �Sam? Oiga, Cagle, escuche.

Esc�cheme usted a m�. Usted vio un cuerpo despedazado y se convenci�

y me convenci� de que era Sam. Bueno, pues Sam est� aqu� a mi lado.

- �Quiere hablar con �l? - D�gale que he encontrado su reloj.

Encontr�... Pero Cagle, �qu� hay de Janine?

Est� aqu�. Siga las instrucciones. Vamos a cazar a toda la banda.

Vaya al 7 de V�a Porta a reunirse con nosotros. Ah� le recogeremos.

Ahora mismo.

Bien, �eh? S�, ya nos veremos.

Bueno, vuelvo a ser yo quien se va otra vez.

Es mi destino. Oiga, usted viaja mucho, �verdad?

Cuando vaya a Richmond, Indiana, all� hay una droguer�a peque�a,

la m�s conocida de la ciudad. Entre y d�gales que la �ltima vez

que me vio, su hijita estaba genial. S�lo genial.

S�, claro.

�Sam, Cagle?

Perd�is el tiempo. No lo tiene. Es in�til lo que hab�is hecho.

- Eso es muy dif�cil creerlo. - Te cre� un hombre realista.

Est� en mi poder. Hasta hace algunos momentos no lo he conseguido.

Absolutamente nada.

Ni aqu� tampoco.

Vestidlo y quitadle de en medio.

- Muy bien. Negociar� contigo. - �Aceptar�s las condiciones?

Rep�telas de nuevo, por favor.

Entregar� el documento una vez haya cruzado la frontera.

Me proveer�s de pasaporte y dem�s documentaci�n.

Salvoconducto hasta el l�mite, pasajes de tren y mar�timo,

y el dinero en moneda americana.

Es muy dif�cil sorprenderme, Janine.

�Te sorprende que pida tan poco?

Me sorprende que hayas podido enga�arme.

A�adir� que ha sido un duro golpe para mi orgullo.

Cuanto antes acabemos, mejor. He de ir a mi casa a recoger mis cosas.

Prefiero que no te arriesgues.

Ya estuve dos veces all� sin que nadie lo supiera.

Adem�s, no tengo inconveniente en que me acompa�e alguien.

Conforme. Oye, nadie hasta ahora ha podido conseguir ocultarme nada.

No forma parte del trato, pero cuando me des ese documento

�querr�s decirme d�nde lo escondiste?

Tampoco forma parte del trato, pero

�es absolutamente necesario que mat�is al correo americano?

Cumple lo prometido, que tambi�n cumplir� yo.

Quisiera pedirle un peque�o favor. Tuve que empe�ar algunos vestidos,

aqu� est� el resguardo. �Podr�amos pasar a recogerlos? Los necesito.

No estoy autorizado.

Como quiera, �entonces puedo dej�rselo como regalo a mi portera?

Ser�a una l�stima que se perdieran, ha sido tan buena conmigo.

S�lo escribir� en el sobre su nombre. O escr�balo usted.

Se llama Anna. "A-N-N-A".

Se ha ido al cine esta noche.

Cuando bajemos, puede dejar el sobre en su mesa.

As� ella lo encontrar� cuando vuelva.

Usted lo hace como mejor le parezca.

Se despierta. Voy a llevarle caf�. No se encuentra bien. No le dije nada.

- �Se repondr�? - S�, ya va volviendo.

Le suministraron una droga, pero no muy fuerte.

M�ndemelo luego al hospital. Procuraremos que duerma bien.

Cagle...

Bueno, Cagle, me comport� como un idiota.

- Tomaron el reloj de Sam, �verdad? - Tranquilo. Ya pas� todo.

Fue la segunda llamada la que logr� enga�arme.

Usted, su voz. S�, porque la primera no la cre�. La de casa de Janine.

Todo aquello sobre Sam. Pero...

Cuando usted llam�, bueno, piqu� como un imb�cil.

No, Mike, yo fui el imb�cil. Respecto a la chica, Janine.

Como en mi profesi�n trato a tanto canalla, siempre desconf�o.

Yo insist�a en obrar por los datos. Usted en seguir sus sentimientos.

Y estaba en lo cierto. Ella trabajaba con Sam.

Al final logr� enga�ar a los rojos. Nos dio el documento. Lo tenemos.

- �No! �Y ella, d�nde est�? - Tenga un poco de caf�.

A veces ocurren cosas raras.

Porque uno se esfuerza en estudiar los hechos l�gicamente y surge

algo tan inesperado como esto.

La portera de Janine se lo encontr� en este sobre a su nombre.

Pero dentro... �bralo, Mike. Dentro estaba la direcci�n real.

Mike Kells, con el coronel Cagle, gobierno militar americano.

- �Y estaba aqu�? - Como conseguirlo. Un resguardo.

En el prestamista recog� un trozo de microfilm.

- Pero si yo estuve en una... - Y en esa era.

Como favor al cliente, el prestamista hizo la limpieza del reloj.

No ten�a la menor idea de lo que era y all� dej� el clich�, guardado.

�Qu� ha dicho Janine cuando se lo dijeron?

Por suerte no lo ten�a usted y no se lo pudieron quitar.

En fin, Mike, asunto concluido. Su misi�n ha terminado.

- Puede volver a Washington... - �Concluido?

Para ustedes tal vez. �Pero qu� es de Janine?

- �D�nde est�? - No lo s�.

�Que no lo sabe? �No se la habr�n llevado?

- No lo habr� permitido, �verdad? - Le he dicho todo lo que s�.

Pero iban busc�ndola. Aquella llamada con la voz de Sam era para retenerla.

Digamos en su honor que ella lo sab�a tambi�n y que se fue con ellos

por su voluntad para enga�arles durante el mayor tiempo posible.

Pero si ella no ped�a m�s que la vida y la ocasi�n de ir a Am�rica.

Lo s� y es duro. Pero en la guerra se sacrifican vidas. Y esto es la guerra.

Al menos ella ha salvado otras muchas.

Es un alivio saber que ella, sin ser americana, ha hecho algo semejante.

�Es eso todo lo que piensa hacer? �Pronunciar en su honor unas palabras?

�Qu� voy a hacer? Han desaparecido con ella.

Incluso sabiendo donde atraparlos no podr�a hacer nada.

No es americana. No tengo autoridad sobre ella y los soviets s�.

Ha sido otra baja sensible en esta guerra fr�a.

- Es l�stima, pero es la realidad. - Para usted puede que lo sea.

Sea razonable. Lo �nico que conseguir� es que le maten tambi�n.

Y lo har�n sin vacilar. Ya no tienen raz�n para que siga usted vivo.

Como dice el coronel, es otra baja. No todos mueren en el frente.

Ernie le acompa�ar� al hospital. He de telefonear a Washington.

Vaya a verme ma�ana, �quiere? Sentir�a perder su amistad.

- No le juzgue. Lo siente como usted. - �D�nde est� mi traje?

Le envolver� en una manta para llevarle.

Ella tratar� de negociar su vida, su libertad.

No pasar� el tel�n de acero.

Ernie, �qu� medio hay de ir a un pa�s libre?

- Italia, Suiza o Francia. - El Simplon Express, pero Mike,

ya no hay ocasi�n. Oy� lo que dijo el coronel.

Puede ser buen blanco esta vez. Y le matar�n sin dudarlo.

�Y qu� hemos hecho nosotros con ellos?

�Me trae mi traje o quiere que vaya as�?

Est� bien, dese prisa. Vamos.

- �No puede ir m�s deprisa? - �No! �No!

�Vamos, vamos, vamos!

�Vamos, ande, suba!

Perd�neme.

- Se�or, �puedo ver su billete? - No, es que, ver�, el hecho es...

Soy correo diplom�tico.

�Y a d�nde se dirige?

No lo s� a�n. Voy buscando a alguien. A una se�orita.

Rubia, checa, as� de alta. No estoy seguro de que vaya en el tren.

Si va, usted la habr� visto. Quiz� la acompa�en algunos rusos.

Seguramente es la se�orita del departamento 7 del coche de al lado.

- Le acompa�ar�. - No, yo la encontrar�. Gracias.

Hola.

Comprender� que es una sorpresa verle aqu�.

Claro, t�mese su tiempo. �Me permite que pase?

- Hola, Janine. - Mike.

No les molestar�... que me siente un momento con ustedes, �verdad?

No demasiado.

S�lo vine a presentar a la se�orita mis disculpas.

Mis disculpas y mi admiraci�n.

- Tiene m�s vidas que un gato. - Usted debe saberlo.

Debo advertirle que tengo amigos en los departamentos de ambos lados.

Bien, entonces no tiene por qu� preocuparse.

Pero usted s�. L�rguese.

Por lo general son ustedes los que se largan

y yo no tengo intenci�n de hacerlo.

V�yase. S�lo conseguir� desgracias.

- Tiene raz�n. - Yo no lo creo as�.

No les convendr�a que aparecieran 2 americanos muertos la misma semana.

Protegidos por protocolos internacionales de inmunidad.

Dudo de que me mate si no es absolutamente necesario.

Se dar� cuenta de que si lo hace necesario, violar� esos protocolos

- con personal satisfacci�n. - Hablando de personal satisfacci�n,

creo que le alegrar� saber que recib� esta noche carta de Anna.

- �Lo dice en serio? - Desde luego.

Y le env�a un recado. Que est� muy agradecida y procurar� demostrarlo.

No, Mike. Fui muy feliz haciendo lo que hice.

No. Ella cree que merece usted mucho m�s.

Y est� empe�ada en hacer algo en ese sentido.

Tambi�n soy feliz ahora. Se lo aseguro.

Por favor, enti�ndalo.

S�.

Creo que paramos.

Paramos.

Aprovechando la parada, creo que deber�a bajar.

Tal vez tenga raz�n.

Abra la ventanilla.

Ya puede dejar de temblar.

Estoy asustada.

- Pero si ya pas�. - �Qu� pas�?

No puedo creerlo. No podr� creerlo nunca.

Siento como sentir�n los muertos el d�a de la resurrecci�n.

Una eterna gratitud.

�Qu� te ocurre?

�Sabes... sabes una cosa?

Esta es la primera vez que te veo... que te veo como yo quer�a.

Como una chica.

�Ah, s�?

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