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Zulu
(Silbidos)
(Lluvia)
«Señor Jesús, tú que eres nuestro pan de vida»,
te pedimos que derrames hoy tu bendición
sobre esta mesa y estos alimentos
que nos has querido dar en tu honra.
Gracias por la vida y el sustento.
Tú nos los das por tu misericordia infinita.
Bendice a quienes hicieron posible que los recibamos.
Socorre a los necesitados y danos a todos hambre
y sed de Ti. Amén.
Amén. Amén.
Laura, el pelo. ¿Un par de ellos, Jesús?
¿Sabes de lo que me he enterado?
María Luisa le ha comprado a su hija
un traje de comunión de 400 euros. ¿400?
Luego le irá su marido con el cuento de que no tiene trabajo.
Está loca. ¿Te dio algo por lo del otro día?
Hombre, mujer, solo fue un favor.
Me pagó la gasolina.
La nevera no se llena con gasolina, Tomás.
Venga, come. Jesús.
Ya lo cojo yo.
Déjale que lo haga él.
Tardo más en limpiarlo que en darle de comer.
Quiero agua.
¿Qué te pasa?
Nada.
¿No comes?
Es que me han invitado a una fiesta esta noche.
¿Cómo «a una fiesta»?
Es por Halloween. Mireia también va aiir.
Me da igual lo que haga Mireia. Pero mamá...
No me gustan las fiestas que os inventáis ahora.
Por favor...
Para una vez que cuentan conmigo. Pues que te descuenten.
Pero déjala. He dicho que no.
(Mensaje de WhatsApp)
(EXHALA)
(Puerta abriéndose)
Laura, la pastilla.
No te acuestes tarde,
que tu madre quiere ir mañana temprano al cementerio.
Vale.
Tú sabes que tu madre y yo te queremos.
Sí. Lo que hacemos es lo mejor para ti.
No va a volver a pasar lo de la otra vez.
De verdad, te lo prometo.
Venga, ponte el pijama y a dormir, que es muy tarde.
Y cuando reces, no olvides pedir por tu hermano Adrián.
Dame un beso.
El vaso.
Buenas noches. Buenas noches.
(Radio inaudible de fondo)
Te está viendo.
Jesús, ¿qué haces levantado?
Vas a ir con... (LAURA CHISTA)
¿Vas a ir con Mireia a esa fiesta que mamá no quiere que vayas?
¿Me prometes que no te va a pasar nada?
Prometido.
Eres el único que me entiende.
(Motor de moto)
(Música reguetón)
(Música reguetón)
(Arcadas)
(Música reguetón)
(GRITAN)
(Continúa sonando la música)
Laura. Mireia, ¿dónde estabas?
Hola.
Estás mucho más buena que con la ropa que me traes a clase.
Ahora.
Ahora estás perfecta.
Tía, qué tetas te hace el vestido.
Cabrona.
Anda, vamos,
que hay que comprar la bebida y vamos tarde.
Espera, Mireia, ¿adónde vas? ¿No íbamos a ir a la discoteca?
Bueno, sí, pero antes tengo una sorpresa.
¿El qué? Ya lo verás.
No sé, Mireia...
Me lo quiero pasar bien esta noche, solo pido eso.
Y tú vas a hacer lo mismo. No sé cómo he dejado que me líes.
Porque sabes que es aquí donde tienes que estar, tía.
Porque tenemos 17 años y porque estamos buenas, ¡joder!
Aguanta.
Este sitio da muy mal rollo, Mire.
(Risas)
Mejor, estamos en Halloween.
Ya verás cómo te vas a divertir.
Venga, vamos.
¿Hola?
¿Hola?
(Ruidos)
- ¡Vais a morir esta noche!
- Gilipollas... Qué imbéciles.
- Oye, ¿qué pasa? ¿Dónde estabais?
Pensábamos que os habíais rajado. Nos íbamos a ir para la fiesta.
- La del chino no nos vendía la botella.
- Ah...
Te has traído a tu colega del convento, muy bien.
- Ni caso, es gilipollas.
- Arturo, ¿has traído lo tuyo? - Vienes fuerte, ¿eh?
- Anda, ven, que estás muy tonto.
¿Dónde vais? A dar una vuelta.
(RÍEN)
- (SUSPIRA) ¿Quieres?
Beber, bebes, ¿no?
Es que...
no sé si me va a sentar bien.
Oye, estás... ¿Cómo?
No, digo que me gusta cómo vas, mola.
Gracias.
Va.
- Mira.
- ¿Te encuentras bien? Estás temblando.
Sí, sí, sí, es que estoy un poco nerviosa.
Ya.
Se me ocurre algo para que te relajes.
(LAURA JADEA)
(Silbido)
(Gritos)
(Risas)
- Ye.
¿Qué pasa, qué pasa, don Juan? - Gilipollas.
- Oye, que hemos estado pensando
que ya que estamos en su casa y que es Halloween,
podríamos hablar con el médico.
Mirad lo que me he encontrado.
¿Quién es?
- Laura, el médico. ¿No conoces la historia?
No.
- Pues mira, el médico las trajo justo aquí,
sentó a sus tres hijas en este sofá...
y las obligo a ver cómo apuñalaba a su mujer...
¡Zas!
47 veces.
La rajó entera y le sacó las tripas.
(GRUÑE)
Después, estranguló a sus hijas.
El muy cabrón las colgó de este balcón
para que todo el mundo pudiera verlo
mientras él les silbaba una nana.
(SILBA)
(SILBA)
- Menudo tarado, chaval. - No, no, no, no.
Que además, dijo que no había sido él,
que estaba poseído por el demonio
y qué le obligó a matarlas por impuras.
- Bueno, impuras, impuras...
Entonces, Mireia la palma seguro.
- (RÍE) Aquí solo sobrevive Laura, gilipollas.
- ¿Y por qué no nos lo cuenta él?
¿Os apetece hablar con los muertos?
No.
Laura y yo nos apuntamos.
¿Verdad?
¿No necesitamos un tablero o algo? Un tablero, ¿para qué?
- No, no, lo del tablero es de las películas, no sirve para nada.
- (CHISTA) Eh, el desengrasante.
Esto, para ti.
Vale.
Por un Halloween...
de miedo. - Ah, ¡buah!
- (MIREIA RÍE)
- Vamos a darnos la mano, como buenos hermanos.
Y es el momento...
de empezar a cerrar los ojos y mantener la mente en blanco...
porque los espíritus solo vienen si estamos tranquilos.
Estáis acojonados, ¿eh?
Vale, va.
No hay que tenerle miedo a los muertos.
Si hay alguna presencia aquí,
con nosotros,
manifiéstate.
Si hay alguien aquí,
con nosotros,
muéstrate ahora.
(Música de suspense)
Si hay alguien aquí,
con nosotros,
solo queremos contactar.
Venid.
Venid a nosotros.
(HABLA EN LATÍN)
(Música de suspense)
(HABLA EN LATÍN)
- ¿Qué coño acabas de decir? ¿Se te ha ido el «speech» o algo?
- Que no, Arturo, que esta mierda no funciona.
- Vale, un segundo, esperad, que falta algo.
A ver...
(Silbidos)
- ¿Qué coño ha sido eso?
Laura, tía...
(Silbidos)
Laura...
Tía...
- Que pares, que no hace ninguna gracia, que ya está.
- ¿Qué coño haces?
- Está más que tarada.
- Laura, ya, para.
(Silbidos)
Laura, ¿qué coño haces? Para ya, hostia.
(Continúan los silbidos)
Laura, por favor.
- Esta tía está tarada.
- ¡Joder!
- ¿Dónde coño está?
- (MIREIA GIMOTEA) Laura, por favor...
Laura, que pares ya, ¡tía!
¡Laura!
(MIREIA GIMOTEA) Laura, hostia... Por favor, Laura.
Laura, por favor...
(GRUÑE)
(Timbre)
(Timbre)
(Timbre)
¿Quién es?
¿Qué pasa?
Hija. Habíamos quedado para salir y...
¿Qué le habéis hecho? Nada. Solo bebió un poco.
¿Esto te parece poco? Le dio una especie de ataque.
¡Estarás contenta!
¡Mañana llamo a tus padres y les digo lo que has hecho!
Vete a tu casa.
(Puerta cerrándose)
(Llantos)
(LLORA)
Carmen, ¿qué haces? Va a coger una pulmonía.
Una pulmonía sería lo de menos.
¿Tú no has visto cómo ha venido?
Qué vergüenza.
¡Reza! (TIRITA DE FRÍO)
¡Reza y pide perdón por lo que has hecho esta noche!
¿Te das cuenta de lo que has hecho? Déjala ya.
¿Qué has hecho, qué has hecho, hija?
¡Carmen!
Con una vez ya tuve suficiente, Tomás.
(TIRITA)
Si te pasa algo a ti, no lo voy a soportar.
No quiero.
¡Reza!
Reza.
Padre...
Reza.
Padre... «Padre...
me declaro culpable. me declaro culpable».
Pido clemencia. «Pido clemencia».
Perdón por mis pecados. «Perdón por mis pecados».
Me acerco a ti con la absoluta confianza...
«Me acerco a ti con la absoluta confianza»...
...de que sé que prefieres una penitencia.
¿Qué haces? Sigue rezando.
No, no, no. Mamá... Mamá, por favor.
Hay que lavar los pecados, solo el agua no vale.
(GIMOTEA)
Sé que a ti no te gusta la venganza.
«Sé que a ti no te gusta la venganza».
Ni el rencor.
«Ni el rencor».
Tu corazón es compasivo y misericordioso.
«Tu corazón es compasivo y misericordioso».
Y sé que solo estás esperando a que reconozca mis pecados.
«Y sé que solo estás esperando a que reconozca mis pecados».
(RESPIRA AGITADA)
Hora de que te levantes.
Tenemos que ir al cementerio antes de la misa.
Y no te creas que me he olvidado de lo de anoche.
Ya hablaremos de tu castigo.
(Suenan las campanas)
Nos vamos adelantando.
A tu hermano le habrían gustado.
Vamos.
(Música de suspense)
(Música de suspense)
Laura. Venga.
Es importante que todos lo recordemos.
Confiésate antes. Y más hoy,
siendo el Día de Todos los Santos.
Nuestro Señor también experimentó la muerte.
Él mismo murió y resucitó... Llegáis tarde.
...al tercer día.
Tu hija. Por eso,
quiero comenzar alzando una pregunta.
Ave María purísima.
- Sin pecado concebida.
Cuéntame, hija.
He pecado, padre.
He mentido a mis padres...
y...
Y he hecho algo que no debí hacer.
¿El pecado de la carne?
No. Vuelves a mentir.
- (VOZ DIABÓLICA) ¿Cometiste...
el pecado de la lujuria, Laura?
(Música de suspense)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Música de suspense)
(Silbidos)
(Música de suspense)
(Continúan los silbidos)
(Silbidos)
(Silbido)
(GRITA)
(RESPIRA AGITADA)
(Murmullos)
Laura.
(Cláxones de coches)
Laura.
Espera. ¿Estás bien?
¿Eh? (ASIENTE)
¿Qué te pasa?
Ven aquí, anda.
Asunción. Qué alegría verte.
Yo también me alegro de verte, Carmen. Hola, Laura.
Quería presentaros al padre Olmedo,
él será nuestro sacerdote en la parroquia.
Encantada. Asunción me ha hablado de ustedes.
Dice que son todo un ejemplo para la comunidad.
Miembros destacados de la obra. Hacemos lo que podemos.
Y a,
¿no te voy a ver en los preparativos para la confirmación?
Por supuesto que sí, ¿verdad, cariño?
Si necesitas alguna cosa,
cualquier cosa,
sabes que el Señor tiene las puertas abiertas
para sus siervos.
Muchas gracias, padre Olmedo.
Bueno, pasad un buen día.
Laura, nos vemos en clase, ¿sí?
Bueno... Adiós.
Hasta otro día.
(Cláxones de coches)
Lau.
Laura.
Dime. ¿Estás mala?
Estoy bien.
No quiero que te pase como la otra vez.
De verdad, a mí no me va a pasar nada, ¿vale?
¿Quieres que saque el colchón y duermo contigo?
Me da miedo.
¿Qué te da miedo?
El hombre con el que hablas.
¿Qué hombre?
Anoche me desperté.
Y estabas hablando con hombre.
Bueno, estaría hablando en sueños.
Él te contestaba.
(Música de suspense)
Lo oí.
¿Y qué decía?
Que era el médico.
Y que no iba a dejarte nunca.
(Música de suspense)
(Lluvia)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbidos)
(SE ASUSTA Y RESPIRA AGITADA)
(Crujido de madera)
(Música de suspense)
(RESPIRA AGITADA)
(Respiración)
(GRUÑE) (GRITA)
(RESPIRA AGITADA)
Si dedicaseis tiempo a la contemplación,
si dedicaseis un espacio de tiempo y de vuestro día
a poneros delante de un sagrario, delante de un crucifijo,
querréis amarle más, porque Dios nos ama.
Pero debemos mostrarle con actos nuestro amor
para que el mal no triunfe.
Y es que no se nos puede olvidar que nuestro deber
como cristianos es vencer el mal.
Os digo esto porque para hablar con Dios
no siempre hay que mirar al cielo. - Estás muy guapa.
- Hostia, Manolete, estás guapo, ¿eh?
Guapo.
- Porque no todos pueden ayudaros, para eso me tenéis a mí.
Tenéis las convivencias que organizamos.
Bien, abrid el libro por la página 102.
Quiero todos los ejercicios hechos para mañana.
¿Eh? Vamos, vamos.
Tenemos 10 minutos, vamos a hacer una redacción.
Quiero que meditéis
en todos esos actos que hacéis a diario
que creéis que os alejan de Dios,
y cuáles creéis que os acercan a él.
¿Está claro? Pues venga.
Vamos, 10 minutitos.
(LAURA SE QUEJA)
(Música de suspense)
(Música de suspense)
(LAURA SOLLOZA)
Laura.
Laura, ¿adónde vas?
Ey, ey, ey, no os alborotéis. Venga, la redacción.
(RESPIRA AGITADA)
(Silbido)
(RESPIRA AGITADA)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbido)
(Silbido)
(RESPIRA AGITADA)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Silbidos)
(Música de suspense)
¡Eh! Eh...
¿Qué está pasando aquí? ¿Estás bien? Sí.
Estás sangrando. Sí. No es nada.
¿Mejor?
Me llamo Lola. Soy la nueva psicóloga.
¿Cómo te llamas?
Puedo preguntárselo al director, pero...
todavía no tengo mucha confianza con él.
Laura Villegas.
Muy bien.
Laura Villegas, ¿quieres contarme lo que ha pasado?
Laura...
No te voy a mentir,
golpear a un profesor es algo muy grave y podrían expulsarte.
A ver...
nada de lo que me cuentes va a salir de aquí.
A no ser que tú me des permiso, no puedo contárselo a nadie.
Ni siquiera a tus padres.
Hicimos una sesión de espiritismo...
y...
y desde ese día,
algo me persigue.
¿Algo?
¿Usted cree en el infierno?
No. No soy creyente.
Pues yo sí.
Y me da miedo de que por lo que hice... vaya a acabar ahí.
No.
Nada de lo que hayas hecho en una sesión de espiritismo
hará que vayas al infierno. Es solo un juego, nada más.
Entonces, me estoy volviendo loca.
Vamos a hacer una cosa,
me vas a contar todo y vas a estar bien.
Te lo prometo, vas a estar bien.
Me gustaría que nos viésemos la semana que viene, ¿te parece bien?
Vale.
Y, Laura, no tengas miedo.
Recuerda, a veces, si estamos muy sugestionados,
la cabeza nos puede jugar muy malas pasadas.
Mira. Toma, aquí tienes mi número de teléfono.
Me puedes llamar o mandarme un mensaje a cualquier hora.
Apúntalo, ¿vale?
Gracias, Lola.
¿Sabes qué? A mí me gusta tu corte de pelo.
Es como el de la cantante de los Butterfly, te queda guay.
(Moto)
Laura.
Ey.
¿Cómo estás?
¿Te acerco a casa?
No, no, no, mejor no.
Si mi madre me ve en una moto, me mata.
Bueno, ¿y si te pones esto?
¿Sí?
Y vamos allá. A ver, póntelo.
Vamos allá...
Uy, que se te engancha.
¿Estás bien, te aprieta? No.
Venga, súbete.
Vale.
¿Estás bien? Sí.
Venga, pues vámonos.
(Motor de moto)
Para, para, mejor déjame aquí. ¿Aquí?
Sí, sí, sí, me bajo aquí.
Pero si es ahí arriba. Da igual, voy andando lo que queda.
Que no, te dejo en tu casa. Enrique, me quedo aquí.
Vale.
Gracias.
Pero ¿estás bien? Sí, sí, sí.
Bueno... Toma.
Entonces, nos vemos mañana, ¿no?
Nos vemos mañana.
Chao. Chao.
(Motor de moto)
Perdón.
No sé qué me ha pasado.
Me preocupas.
¿Ha venido a contarle eso a mi madre?
No, tu madre...
A tu madre todavía le dura el disgusto de la otra noche.
Te advertí sobre Mireia.
Espero que este verano lo pienses mejor
y podamos verte en las convivencias.
Podrías aprender de tu hermano, viene a todas.
Mi hermano no se va a quejar nunca.
Laura.
Todos vamos a salvarnos.
Nos lo has escuchado decir tantas veces, que...
que ya parece que es verdad, ¿no?
Pues es mentira.
¿Tú crees que Dios te va a salvar?
¿Puedo irme a casa ya?
Yo también he sido joven.
A mí también me han tentado muchos chicos.
Muchos, Laura.
¿Y sabes lo que hizo Dios?
Me castigó.
Me quito la luz...
y tuvo que ser mi madre la que me hizo ver que Dios
lo único que estaba haciendo era ponerme a prueba...
para no caer en la tentación de la carne.
Que no te confundan con mariposas ni con palabras bonitas.
«Él se esconde detrás de todo esto,
y al siervo inútil
echado en las tinieblas,
allí será el llanto y el crujir de dientes».
Que sea la última vez que te veo subir en esa moto.
Y hazle caso a tu madre.
No vayas a darnos más disgustos. Vamos.
(Música de suspense)
(SE AHOGA)
(Música de suspense)
(TOSE)
(TOSE)
(LE DAN ARCADAS)
(TOSE)
(TOSE)
Laura.
Laura, abre.
¿Qué pasa? Aparta.
¡Laura!
¡Abre!
(RESPIRA AGITADA) Ay, por favor...
Cariño...
Chist. Ya pasó, ya pasó, ya pasó.
Ya pasó, ya pasó.
Mañana te recojo en el instituto.
Tenemos que ir a ver al doctor Mosquera.
No. No, papá, por favor, no. No quiero.
Si no lo quieres hacer por ti,
hazlo por nosotros y por tu hermano.
Dame un beso.
Mamá.
Sí.
Déjame la luz del pasillo encendida, por favor.
¿Qué tontería es esa de la luz? No, por favor, déjala encendida.
No me la apagues.
Claro.
(Lluvia)
(RESPIRA AGITADA)
Señor Dios todopoderoso,
defiéndeme y protégeme esta noche de todo peligro y pecado.
Permite que la luz de tu amor ilumine estas horas de sueño.
Protege a mis seres queridos,
ya estén cerca o lejos,
te suplico Señor que visites este hogar
y lo liberes de las sombras del mal.
No importa lo que tenga yo que sufrir,
solo importa que cuides y bendigas a los míos
con tu eterno amor.
Amén.
«La obra pictórica».
De Miguel Ángel se caracteriza por un perfecto dibujo anatómico
que realza fuertemente el volumen
y dejan definido el fondo.
- ¿Eres tú?
Y la expresividad compositiva
- Pásalo. - ...de los escorzos.
La primera etapa de su obra pictórica
a la que pertenece la sagrada familia Doni,
o Tondo Doni,
de 1504 a 1506,
muestra la belleza idealizada a través de roturas
y volumétricas composiciones.
Esta es la famosa «vendetta» de Miguel Ángel
a Biagio de Cesena.
Allí lo dejó, inmortalizado y ridiculizado,
con una serpiente enroscada...
- Qué guapo estás, coño. - ...y Mordiéndole los genitales.
Caronte.
Aquellas almas que no podían pagar,
tenían que vagar 100 años
por las lagunas de Aqueronte
hasta que el barquero accedía a portearlos sin cobrarles.
San Bartolomé.
(Risas)
Según una antigua tradición,
el apóstol fue martirizado desollándole la pierna.
(Risas)
¿Qué coño haces aquí, Manolete?
No puedes pasar. No tienes tu baño, ¿o qué?
Te he hecho un favor.
Cuando sepan que puedes abrir la boca así, te van a salir novios...
¡Ah!
(SE QUEJA)
(SE QUEJA)
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
(Música de suspense)
¿Dónde estoy? Tranquila, estás en el hospital.
Respira, respira, respira, respira.
Respira por la nariz.
(RESPIRA AGITADA) Despacio.
Inhala por la nariz. Exhala por la boca.
Eso es.
Dios me está castigando. No.
No, nadie te está castigando, Laura.
(RESPIRA AGITADA)
Me persigue.
El demonio quiere matarme. No.
Sí. No. Escúchame. No existe.
Ni demonios ni ángeles, ni cielo, ni infierno, no existe.
Sea lo que sea lo que te está pasando, está en tu cabeza.
Lo demás son solo historias que el ser humano se cuenta
para dar sentido a lo que no entiende.
Pero...
Entonces...
¿no... no hay nada cuando nos morimos?
Yo creo que cuando nos morimos
nos apagamos,
como cuando desconectas un ordenador.
En el fondo, nadie lo sabe.
Cuando me muera, sí...
si al final hay algo,
puedo venir y te lo cuento.
Tú no te vas a morir.
No te vas a morir.
(Voces a lo lejos)
(Pasos acercándose)
Hija.
Hola, soy Lola, la psicóloga del instituto.
¿Podemos hablar un momento?
Van a ser solo cinco minutos.
¿Cómo estás?
No sé si son conscientes de las dificultades
por las que está pasando su hija. ¿Qué dificultades?
Laura está muy asustada.
Piensa que desde que hizo la sesión de espiritismo, hay un...
Una «sesión de espiritismo»... ¿Eso se lo ha contado mi hija?
Sí.
En cualquier caso, eso no es lo importante...
Mira, de verdad, no voy a escuchar más.
Señora Villegas... Señora Villegas...
¡Señora Villegas! ¿Qué quiere?
Que me escuche.
Lo importante no es que su hija hiciera espiritismo,
lo importante es que, desde que la hizo,
piensa que hay un demonio que controla su cuerpo.
Dios santo. Obviamente, no hay ningún demonio.
Su hija se está autocastigando en base a creencias religiosas.
¿Quién se cree que es? Carmen, escúchale.
¿Escuchar qué, que nuestra hija está enferma por creer en Dios?
(TOSE)
(Música de suspense)
Laura. (LAURA SE QUEJA)
¡Un médico!
¡Llama a un médico! ¡Necesitamos un médico, por favor!
«Laura... necesitamos que te estés quieta,
es importante que no te muevas, ¿vale?».
«Solo va a ser un momento».
- Algo no va bien.
(Pitidos de la máquina)
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA) ¡Para la máquina!
(GRITA)
¿Los padres de Laura Villegas? Sí.
Está bien, tranquilos.
La hemos tenido que intervenir de urgencia pero está bien.
Su cuerpo no podía expulsar las cruces de forma natural
y habían causado una perforación.
Hay que estar muy atentos con pacientes como Laura.
No es extraño que puedan ingerir objetos peligrosos,
cuchillas o cristales...
Deberían de haberles informado. ¿Cómo?
A ver, señora, en el historial de su hija
consta que ha sido tratada por anorexia nerviosa y ansiedad.
¿Y eso le parecía ansiedad? No, no.
A mí esto me parece algo mucho más grave.
Entonces ¿es grave lo que le pasa?
No se puede dar un diagnóstico hasta que la vuelvan a evaluar.
¿Para qué?
¿Para qué nos digan lo mismo de siempre, para acabar otra vez aquí?
Estoy muy cansada ya.
Señor Villegas...
¿Cómo ha podido tragárselo sin hacerse daño?
Para eso... no tengo una respuesta.
Lo siento.
Si me disculpa...
¿Cómo está? Me gustaría que se fuera.
No es el momento.
Tomás... Ustedes creen que la están ayudando,
pero no son conscientes del daño que le están haciendo.
Avíseme con lo que sea, por favor.
(Respirador)
(Respirador)
(Respirador)
(BALBUCEA)
Mamá...
Mamá.
Dime.
Es el demonio.
Dice que no piensa dejarme.
(Timbre)
(Puerta abriéndose)
Gracias por venir a estas horas. No tienes por qué darlas.
Asunción ya me ha puesto al corriente de todo.
(Puerta cerrándose)
Espere, que le ayudo. Gracias.
«Yo sabía lo que le iba a suceder,
lo sentí desde el primer momento en que la vi».
Si me dais permiso,
quisiera hablar con ella para confirmar mis sospechas.
¿Qué sospechas? Tomás, deja que se explique.
Creo que vuestra hija está poseída por el demonio.
Carmen, no voy a escuchar más tonterías.
Tomás, es natural que reacciones así.
Sencillamente, la prueba de lo mucho que quieres a tu hija,
de tu deber como padre,
pero el mío, Tomás,
mi deber es llegar donde vosotros no podéis llegar.
Creedme, por el amor de Dios, sé bien lo que digo.
No es la primera vez que enfrento un caso como el de Laura.
Si os dije que llamaseis al padre Olmedo, es porque sé
que es el único que puede ayudar a la niña.
Si yo os preguntara, bueno,
os pregunto,
¿qué podéis decirme de los exorcistas?
¿Eso existe? Existe, Tomás.
Existimos.
Autorizada nuestra labor por el propio Vaticano.
¡Usted no va a tocar a mi hija!
Tú eres creyente, ¿no, Tomás?
Eres creyente, crees en Dios.
(GRITANDO) Crees en Dios, ¿no?
Sí.
Pues si crees en la misericordia de Dios,
¿por qué no creer en el odio y en la maldad del diablo?
Ese odio está ahora dentro de vuestra hija
y no saldrá de ella hasta que lo expulsemos...
o la mate.
¿Y si está equivocado?
(GRITA) ¿Si usted está equivocado?
¿Y si no lo estoy?
Por favor, Tomás.
Escúchale. Carmen, no le voy a escuchar.
Por favor. No.
(Lluvia)
Sé que Dios nos está castigando... Deja a Dios.
¿Qué has dicho? Carmen, ya está.
No nos va a ayudar ni un cura ni Dios, ni nadie.
Los únicos que pode... No sé cómo no te avergüenzas.
¡Déjame terminar!
Los únicos que podemos ayudar a Laura somos nosotros.
¿Me estás escuchando? No grites.
Joder...
¡Grito si me da la gana! Grita lo que quieras,
eso no va a cambiar la verdad.
Primero lo de Jesús,
luego, Adrián, y ahora, lo de la niña.
Lo de Adrián fue un accidente. No.
No fue un accidente.
Nos desviamos del camino y perdimos un hijo.
Pero eso no va a volver a pasar.
Otra vez no, Tomás.
Otra vez no.
(Pitidos)
Asunción, la puerta, por favor.
(Pitidos)
(Pitidos)
(Los pitidos se debilitan)
(Continúan los pitidos)
¿Qué hace?
(Crujen las extremidades)
(Música de suspense)
(Crujen las extremidades)
(Gruñidos)
(Música de suspense)
Tienen que pedir el alta voluntaria,
aquí no podemos hacerlo.
Necesitamos un lugar en el que Laura se sienta segura.
Espero sus noticias.
Gracias.
En casa, y que Jesús se quede con tu hermano.
«La Iglesia, como madre, tiene el deber gravísimo
de procurar la paz para sus hijos».
«Y eso incluye, cuando es necesario,
la práctica del exorcismo».
«Pero no debéis tener miedo,
«Dios está de nuestro lado, y lo único que nos pide a cambio,
es confianza y fe».
«Y esa fe ha de ser inquebrantable si queremos ayudar a Laura».
«Ya he hablado con el obispo y tengo su permiso».
«Nadie nos molestará».
2. MOTIVOS DE LA EVALUACIÓN. 3. ANTECEDENTES.
LO HIZO PARA SENTIR EL SUFRIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR
FICHA DE ALUMNA
«Es imprescindible que sepáis esto».
«“El diablo sabe cómo corrompernos”».
«Hará todo lo posible
por alimentarse de nuestras debilidades».
«Por eso, os pido que estéis atentos».
«Dios sabrá cómo hacernos fuertes,
cómo salvar a vuestra hija».
Pensad en esto como una pelea.
Dura, hasta que el poseído pierda el conocimiento.
Y eso significaría que algo vamos ganando.
¿Y cuántos exorcismos van a ser necesarios?
No se sabe, pero no debemos pasar de los 13,
porque el cuerpo de Laura no lo soportaría,
y entonces, tendríamos que dar la pelea por perdida.
(ASUNCIÓN REZA SUSURRANDO)
Te vas a poner bien.
Bien.
Váyase, por favor.
Váyase, por favor. Chist...
Ha venido a ayudarte.
Mamá, que se vaya, por favor. Chist...
El Señor es tu custodio, Él es tu sombra,
no podrá durante el día el sol hacerte daño
ni la luna de noche.
De todo mal, Él te preserva y protege tu día.
El Señor guarda tus idas y venidas
desde ahora ¡y para siempre!
(Gruñidos)
(GRITA)
¿Dónde está?
Vete a subir los plomos.
Voy a por las linternas.
(Música de suspense)
(Música de suspense)
(GRITA)
Guarda tus idas y venidas.
¡El Señor protege tu día!
¡El Señor es tu custodio...
desde ahora y para siempre! ¡Laura!
¡Desde ahora y para siempre!
¡Hija!
¿De verdad es necesario todo esto?
Es mejor evitar que se haga más daño.
Haga lo que tenga que hacer, pero devuélvame a mi niña, por favor.
Descúbrala.
Laura... (BALBUCEA)
Tomás, no, no. ¡Tomás, no te acerques! ¡Tomás!
Permaneced quietos o marchaos.
Si quieres ayudar, reza conmigo.
Laura, no tengas miedo.
No estás sola, yo estoy contigo.
Señor, Rey y Padre no engendrado,
verdadera esencia de Dios, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Fuente de luz y creador de todas las cosas, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Bebe, Laura.
Necesito que bebas.
(TOSE)
¿Por qué te escondes en esta criatura de Dios,
bestia inmunda?
Manifiéstate.
¡Manifiéstate!
(RESPIRA AGITADA)
No, no, no...
No, no, no... ¡No, no, no, no! Laura,
¡No, por favor, déjame en paz! ...está aquí, ¿verdad?
¿Está aquí?
¡Por favor, por favor, déjame en paz!
Tienes que echarlo fuera.
¡No, por favor, por favor, por favor, déjame en paz! Vete.
Eres tú la que tiene que ahuyentarlo.
(LLORANDO) No, no, no, no.
(LLORANDO) No, no, no, por favor.
No, no, por favor, por favor. ¡Oblígalo a salir!
¡No!
Es suficiente por ahora.
(Enciende un mechero)
¿Qué está haciendo?
Los espíritus siempre necesitan volver.
Después de cada encuentro hay que encender una vela
para que los guíe.
¿Mireia?
Tú eres Enrique, ¿no?
Soy Lola, la psicóloga. - La loquera del cole.
Te estarás hinchando a currar.
- ¿Os importa si hablamos un momento? - Yo tengo academia de inglés.
- Es sobre Laura Villegas, sé que sois amigos.
- Yo tengo prisa. No quiero saber nada.
- ¿Tú también tienes prisa? - Sí.
(Suena la sirena del colegio)
- Es muy importante que hablemos,
vuestra amiga está muy enferma y necesita ayuda.
- Yo es que llego tarde, lo siento.
(Motor de moto)
- Sé que pasó algo con Laura cuando fuisteis a la casa del médico.
Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre,
ten piedad de nosotros.
Cristo, luz guía,
a través de quien son todas las cosas,
ten piedad de nosotros.
(Pasos acercándose)
Tenemos que lavar su alma.
Señor, Dios, bendice esta agua.
Te exorcizo...
en el nombre de Dios, Padre omnipotente,
en el de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor,
con todo el poder del Espíritu Santo...
Quema, quema, quema... ..Para ahuyentar
toda fuerza del enemigo... Me quemo.
...en virtud del mismo Jesucristo, nuestro Señor,
que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Amén.
No, no...
Me quema, me quema. (SE QUEJA)
(RESPIRA AGITADA)
Ten piedad, Señor,
del arrepentimiento y de la penitencia.
Se va a ahogar.
Padre.
Señor, ten piedad del arrepentimiento
y de la penitencia.
Señor, ten piedad del arrepentimiento
y de la penitencia.
Se va a ahogar.
No puede respirar.
Tomás...
Manifiéstate.
(Música de suspense)
Manifiéstate.
¡Manifiéstate!
(VOZ DIABÓLICA) ¿Me buscabas, cura?
(Ruidos)
El Señor es tu custodio, Él es tu sombra,
no podrá durante el día el sol hacerte daño
ni la luna de noche.
De todo mal, Él te preserva
y protege tu día.
El Señor guarda tus idas y venidas
desde ahora y para siempre.
(GRUÑE)
El Señor es tu custodio...
(GRUÑE)
De todo mal, Él te preserva...
(Ruidos)
(GRUÑE)
De todo mal, Él te preserva...
y protege... (GRUÑE)
Dios Todopoderoso...
(GRUÑE)
¡Laura!
¡Hija!
¡Laura!
(RUGE)
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mi fuerza reside en el nombre del Señor,
creador del cielo y de la tierra.
¡No!
(SE QUEJA) ¡Ah, papá!
¡No la escuchen! ¡Papá, me están haciendo daño!
No la escuchéis. Apartaos.
¡Carmen, Tomás, apartaos!
¡Apartaos!
Rezad conmigo. ¡No, no! Papá...
Ten piedad, Señor, del arrepentimiento
y de la penitencia;
apiádate de los gemidos y las lágrimas de esta criatura
y de todos los aquí presentes
que imploramos tu gloria y misericordia.
(VOZ DIABÓLICA) ¿«Gloria y misericordia»?
¡Él os ha abandonado!
¡Yo renuncio ante el todopoderoso e inefable dios Satanás,
al falso dios Jehova,
a su vil y despreciable hijo Jesucristo,
y renuncio a su podrido Espíritu Santo!
Te conjuro, Satán,
enemigo de la salvación humana,
reconoce la justicia y la bondad de Dios Padre.
Reconoce la fuerza y el poder de Cristo,
que te venció en el desierto,
prevaleció en el huerto y te despojó en la cruz.
Apártate de esta criatura que, al nacer...
Padre nuestro que estás en el cielo...
...y Muriendo, lo adquirió con su sangre.
(GRITA Y SE QUEJA)
(Crujen las extremidades)
Papá...
Por favor...
Te necesito.
Adrián...
Ven.
Tomás, no.
Papá...
Hijo...
Me dejaste solo.
No me vigilaste.
No.
Lo siento.
Por tu culpa me morí.
No, no digas eso, por favor. Sí.
(LLORA)
Voy a estar ahogándome para siempre. Todavía me ahogo.
(LLORANDO) Por favor...
(RÍE)
(Risa diabólica)
(LLORA)
(LLORA) (RÍE)
(LA RISA CEDE)
(Timbre)
¡Me da igual lo que me diga, me da igual!
¡No puedo!
¡No puedo verla así, no puedo!
Si alguien dentro de esa habitación no cree en lo que estamos haciendo,
habremos perdido a Laura para siempre.
Carmen, por favor, es mi hija.
(LLORANDO) También es mi hija.
Hemos llegado hasta el onceavo.
No querrás perderla, ¿verdad?
(Suena el timbre)
(Lluvia)
(Acelera bruscamente)
(Música de suspense)
Señor Villegas...
He intentado ponerme en contacto con ustedes, pero ha sido imposible.
¿Qué haces aquí?
He ido a su casa, pero nadie abría. Le he visto salir del portal.
He venido a por algo de comida.
Tomás, por favor, ¿dónde está Laura, está en otro hospital?
Escúcheme. Enrique me ha confesado que le pusieron drogas en la bebida
la noche que hicieron espiritismo.
A Laura la drogaron, y las drogas pueden tener efectos terribles
en determinadas personas, como Laura.
Su hija no tiene ningún demonio dentro, su hija está enferma.
Si hubieras visto lo que yo he visto...
Tomás...
En el nombre de Dios, te lo ordeno, ¿cómo te llamas?
En el nombre de Jesucristo, te lo ordeno, ¿cómo te llamas?
¿Cómo te llamas? (RUGE)
Bestia inmunda, dime tu nombre.
(RUGE)
¿Cómo te llamas?
¡Nunca!
Te lo ordeno, ¿cómo te llamas?
En el nombre de Jesucristo te lo ordeno, ¿cómo te llamas?
(GRITANDO) ¿Cómo te llamas?
(CESAN LOS RUGIDOS)
(VOZ CALMADA) Luzbel.
Alabado sea Dios.
Ahora lo sabemos.
Es el mismísimo Satanás.
Es ahí, es ese portal.
(Música de suspense)
Retírate, Luzbel.
Retírate en el nombre del Padre,
del Hijo, y del Espíritu Santo.
¡Amén!
(Música de suspense)
Retírate por la fe y la oración de la Iglesia...
(Música de suspense)
...que vive, reina».
Y reinará por los siglos de los siglos.
(Música de suspense)
(Música de suspense)
No.
(Sollozos)
Lo has estropeado todo.
Lo habéis estropeado todo.
Lo habéis estropeado todo.
(Música de suspense)
¿Qué has hecho, Tomás?
Salvar a mi hija.
¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho?
(GIMOTEANDO) ¿Qué has hecho?
(LLORA)
(LLORANDO) Laura...
Papá...
(LLORA)
Ojalá hubiese sido mejor.
(GRITA) ¡No!
(GRITA) ¡No!
(LOLA) «Ya está, eso es todo lo que puedo contarles».
- Está bien. Gracias.
- No les pueden creer.
No sé lo que les han dicho, pero no les crean,
esa niña estaba enferma y la acosaban. Lean el informe.
- Si se puede probar que ha habido un delito, se les juzgará,
no tenga duda.
(Música de suspense)
(Silbidos)
«Lola»...
(Silbidos)
«Lola... Lola, ayúdame».
(GRITA) «¡Ah!”.
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