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¿Qué?
El olor.
No pareces pescador. Los perros policías odian el pescado.
No me hagas ir a buscarte. ¿Oíste?
Tengo que irme. Te llamo luego.
Joe.
Adelante. Siéntate.
Es muy suave para mí. Siéntate tú, Eduardo.
Hice todo lo que me pediste.
¿Y las otras cosas que pedí?
Bien. ¿Nos dejas a solas un momento?
Claro.
Siéntanse como en casa.
¿Seguro que es una buena idea?
¿Las latas de atún?
Es una idea terrible, pero ¿tienes una mejor?
¿Cómo convenciste a Feliciano de aceptar?
Me debe que su feo nombre esté en esas latas de atún.
Presta atención.
El barco pasará por la costa.
Ya lo arreglé con el capitán.
Pero no te esperarán ni irán más lento.
Solo tienes una oportunidad. ¿Está bien?
Si todo sale según el plan,
irás a Estados Unidos a la antigua.
Este es un celular prepago.
Por si quieres hablarme.
Tío Joe,
aún no sé por qué me ayudas así.
No te dejes engañar.
No soy una fundación de caridad.
Es una inversión.
Tú y yo somos iguales.
Sí.
Debemos movernos siempre como los tiburones o morimos.
¡Oye! Otra cosa.
Abre el cajón.
Un regalo de graduación.
Eres un hombre de negocios que va a EE. UU.
Un pez pequeño
en un estanque enorme.
Eduardo Melo, pescador, desapareció de Rabo de Peixe.
Como este tipo, Arruda.
Su chofer cayó de un faro. Encontramos indicios de un tiroteo.
Esa misma semana, Rafael, el mejor amigo de Eduardo,
desapareció sin dejar rastro,
y al padre del sospechoso lo mataron con una bengala.
Todo está relacionado con Eduardo Melo.
El extraño caso del chofer volador y el ciego que vio la luz antes de morir.
¿Sí?
¿Alguna noticia del paradero de Bonino?
De hecho...
Lo entiendo.
Detective, el director llama desde Lisboa.
Sí, director.
Tenemos otro payaso para agregar a esta manada de lunáticos.
RECETA DE PASTA ALLA POMPINO
Claro.
No debe repetirlo. Entendí.
La nota de despedida de Bonino antes de escapar.
¡Casi me da un infarto! Pensé que no volvería a verte.
Te traje lo que es tuyo.
Tómalo, por favor.
¿Recuerdas cuando no llevaba el almuerzo a la escuela?
Me dabas la mitad de tu sándwich.
Esto no es un sándwich.
Como dice Sandrinho,
esa vida no era para mí.
Dáselo a quien lo necesite.
Sabes que mucha gente necesita ayuda en Rabo de Peixe.
Me encantaría que vieras el coro.
No te imaginas cuánto hemos mejorado.
¡Vaya si tienes clase!
Llámame si me necesitas para lo que sea.
Estaré ahí para ti.
Adelante.
¿Vamos?
Necesito tu ayuda. No es para mí. Es para el chico.
No, me quedo.
Aún tengo cosas que hacer aquí.
Gracias, Joe.
No te puedo dar dinero.
Esto es tuyo. Es tu herencia.
Tu certificado de nacimiento.
Quiero que lo lleves cuando vayas a EE. UU.
Papá, pero...
¿No quisiste ir a EE. UU. siempre? Entonces, vete.
Pero quiero pedirte algo.
- Nunca olvides de dónde vienes. - Claro que no.
Mientras estés vivo, eres mi padre y yo soy tu hijo.
Tú debes guardar esto, no yo.
No le pusieron ni una lápida.
¿Qué fue lo último que le dijiste?
Recuerdo lo último que le dije.
En la cocina de tu casa, le dije: "Sr. Jeremias...
Dígale a su hijo que no hay absolución sin arrepentimiento".
Quizá ya sea tarde, Eduardo.
Vamos. No dejemos esperando a tus amigos.
- Quiero hacer una llamada. - ¿Una llamada?
Debes ver muchas películas.
Relájate. No estás arrestado.
Todavía.
Eduardo, camina adelante.
Vamos.
Hace mucho soy el abogado de tu tío. Todo estará bien. No te preocupes.
¿Comenzamos?
Como se imaginará, no hay mucho que hacer allá.
- Nos relajamos. - ¡Mierda!
Fuimos a pescar.
Genial.
Y a cazar también.
Mi tío tiene un huerto. Plantamos papas.
¿Papas en pleno verano?
El hijo de puta pesa.
¿Pusieron un árbol de Navidad?
¿Qué hicieron?
Fuimos a pescar.
¿Qué pescaste?
Jurel azul con caña de pescar. Yo pesqué un atún.
Pero era pequeño.
- ¿Cómo fueron? - En autobús.
- En autobús. - En autobús.
- De ida... - Y vuelta.
- Y caminamos. - Déjame adivinar.
De ida y vuelta
Así es.
- ¿Guardaste los boletos? - No los guardé.
Los boletos. Creo que los tiré.
Fue un viaje como cualquier otro.
¿Recuerdas algo inusual?
No, no recuerdo nada inusual.
No, nada inusual.
Nada inusual.
¿Tu padre acababa de operarse y decidiste irte de vacaciones?
Papá por fin estaba bien de salud.
No por mucho tiempo.
¿Hace cuánto que salían?
Desde los 15 años.
- Pero habíamos terminado. - ¿Por tu sobredosis de coca?
Tras nueve años juntos, Rafael desaparece
y ¿vas de viaje con su mejor amigo?
Te mudas a la casa de tu padre, él desaparece, y ¿dónde estás?
Bronceándote.
El chofer de tu padre cae de un faro y muere.
¿Dónde estás? ¿De vacaciones?
Holgazaneando y fumando donde nadie puede encontrarte.
- Trabajar en una videotienda debe cansar. - Sí.
- Sí. - La videotienda.
Me canso de solo pensarlo.
Seguro no fue fácil.
Te molestaban en la escuela, ¿no?
¿Cómo te decían?
¿Marica? ¿Homosexual?
¿Loca?
Soy de Rabo de Peixe.
Estoy aquí porque no me afectaron los insultos.
¿Sabes qué pienso, Carlos?
Tus amigos te llevaron por mal camino. Querías ayudarlos.
Porque eres un buen tipo. Pero no tienes que arruinar tu vida.
Podemos protegerte.
- ¿Protegerme? - ¿De quién?
De los hijos de puta que mataron a tu papá.
Metiste la pata, ¿no?
Y no pudiste echarte para atrás.
Cuando regresaste a Rabo de Peixe, ya lo habían enterrado.
Ni siquiera pudiste despedirte de él.
O ver cómo quedó.
Debe ser difícil saber que tu papá murió por tu culpa.
¿Eso crees, detective?
No estoy seguro. Míralo.
¡Qué arrogante!
Se sabe su historia de memoria.
Mi cliente vino a cooperar con una investigación policial.
No a ser humillado. Si no cambian su trato...
- Sin remordimiento. - No tiene derecho a hablar de papá.
En Rabo de Peixe, nuestro destino está escrito, pero no entiende.
Pero nos dejan ir a pescar.
Trabajamos fuerte para que coman pescado fresco a diario.
Pero aspirar a ser más es pedir demasiado, ¿no?
¿Por qué?
¿Por qué debo ser miserable toda mi vida?
Lindas palabras, pero jodieron a tu papá, ¿no?
Entiendo lo que dices.
Entiendo que quieras una vida mejor.
Pero hay algo que no entiendo.
¿Por qué no me has preguntado qué sé de quién mató a tu padre?
Y si eso no es culpabilidad,
sinceramente no sé qué lo sea.
Yo sí, detective. Las pruebas materiales.
No tiene ninguna prueba contra mi cliente.
Solo provocación e irrespeto.
Vamos, Eduardo.
Buen día.
Está a punto de caer.
Lo presionaré otra vez antes de irme.
¿Estás seguro?
Conozco a Carlinhos desde niño.
Con uno, tienes a todos.
¿Y dónde está?
Creo que lo sé.
¿Conseguiste lo que te pedí?
También necesitaré un auto.
- ¿Quieres un auto? - Sí.
Yo me encargo.
Llegó el expediente del tío de Eduardo.
Un experto en explosivos condenado por robar un vehículo blindado.
Nada raro hasta ahora. Pero ¿quién era también sospechoso?
Feliciano Carrilho, de los enlatados.
Es dueño de la casa donde vivió Joe desde que lo deportaron.
Feliciano y Joe son viejos amigos.
La policía nunca lo encontró.
Pero Feliciano ahora es un empresario exitoso y respetado.
El mejor atún de las Azores.
¿Atún enlatado?
¿Seguro que no te siguieron?
Sí.
Pero la detective del continente no va a dejarnos en paz.
Tío Joe, deberíamos cancelar todo.
Al contrario. Es ahora o nunca.
Soy responsable de Sílvia y Carlinhos.
¿Y si les pasa algo?
Bueno,
si no hubieras ido al cementerio, no estarías en este lío.
Escúchame y sigue el maldito plan.
Mira, sé que la cagué, ¿sí?
Intento arreglar el desastre que hice.
Es hora de demostrar que eres más grande que este basurero.
- Sigue el maldito plan. - Tío Joe.
Debemos quedarnos aquí.
Al menos por ahora.
¿Sabes quién se quedó aquí?
Tu madre. Mira lo que le pasó.
- Ella no tiene nada que ver. - ¡Claro que sí!
Me he culpado por su muerte estos años.
Cuando se enfermó, ¿qué hice?
Me alejé.
Debí llevarla a EE. UU.
Era mi deber.
Mi propia hermana.
No debimos dejarla aquí. Ni a ti tampoco.
Tenía a papá.
Ya no.
Pero me tienes a mí.
Querías saber por qué te ayudaba.
Por eso.
No pude salvar a tu madre.
Tengo que salvarte.
Tengo que salvarte.
Creo que seré libre en EE. UU.
Puedo ser yo mismo.
Eres la persona más libre que conozco.
Puedes ser Carlinhos aquí o en Fall River. Donde quieras.
¿Y tú?
¿Qué harás?
No lo sé.
Siempre quise ser otra persona en otro lugar.
Ahora que esta mierda está por suceder, extraño este lugar.
A veces siento que tengo veneno en las venas.
Y que cada día, el veneno me mata un poco más.
Quizá EE. UU. sea la cura.
Pase lo que pase, quédense aquí.
¿Crees que sea la cura?
Tal vez sea un veneno diferente.
Es muy urgente.
Pero como ve en el expediente, es cuestión de horas.
Si no nos apuramos...
- Aguardo. - ¿Organizo equipos de vigilancia?
No más vigilancia. Actuaremos ahora y los capturaremos.
Disculpa. Sé que quieres resolver esto...
Sí.
Muchas gracias. Tenemos una orden de registro.
Llama a todos.
No sé si sobrevivirán afuera,
pero estaban felices.
No todos pueden decir lo mismo.
Tienes que hacer una cosa más.
FILETES DE ATÚN PESCADOS Y EMPACADOS EN LAS AZORES
No podía irme sin disculparme.
No tienes por qué disculparte, Carlos.
El amor no es pecado.
Tiene razón.
No es un pecado,
pero aprendí que lo que queremos no siempre es bueno para nosotros.
La última vez que quise algo, terminó en el hospital.
Pero Dios no me abandonó.
Mis sentimientos hacia usted funcionan mejor así.
Con esto de por medio.
La iglesia está cerrada.
¡No se mueva! ¡Abajo!
¡No se mueva! ¡Al suelo!
¡Silencio!
¿Dónde está el puto?
No entiendo.
- ¿Cómo se dice "homosexual"? - No lo sé.
- ¿No estabas preso? - ¿Y qué?
- ¿No hay homosexuales en la cárcel? - ¡No tengo idea!
¿Y el homosexual?
No entiendo.
¿Dónde está el puto?
¡Más puta tu madre, carajo!
¡No te muevas!
¿Qué?
- ¡Alto! - ¡Date vuelta!
¡Manos atrás!
No encontrará nada.
El código de silencio le puede parecer romántico.
Pero dígame,
¿qué ganó al proteger a Feliciano?
Aparte de siete años de cárcel y que lo deportaran aquí.
Le explicaré su situación al fiscal y le pediré una rebaja de pena.
¿Por qué no colabora?
No encontrará nada.
Cuanto más tiempo pase Eduardo en esta vida, peor estará.
Un día de estos, estará en su lugar.
O muerto con un tiro en la cabeza. ¿Quiere eso?
Hable con Eduardo.
Dígale que venga voluntariamente.
No encontrará nada.
Por desgracia, sí.
Encontré exactamente lo que buscaba.
Sílvia, nos vamos.
- ¡Vamos! - ¿Por qué?
¿Y Carlinhos? Trae las cosas de mi tío y el dinero.
- Dime qué pasa. - No. Cuanto menos sepas, mejor.
¡Mierda! "Ve por la ropa y el dinero".
"¡Vamos!". ¿Qué soy, tu mucama?
Me gano la vida con la droga. Deja de consumirla.
Consumir y traficar es lo mismo.
¿Prefieres quedarte en la videotienda?
¿Ser borracha como tu madre?
- Escúchame. - ¡Suéltame!
- Escucha. - ¡No me toques!
Nos vamos a EE. UU.
Necesito tu ayuda, por favor.
Tenemos que salvarnos.
Aquí pueden lastimarme.
Hazlo por mí, por favor.
¿Por ti?
Creí que lo hacías para curar a tu papá.
Por tus amigos.
- ¡Por los fracasados de Rabo de Peixe! - Sí.
Pero las cosas se complicaron.
¿Hola?
Lo siento, Eduardo.
¡Lo siento!
Quiero lo que es mío mañana.
Basta de tonterías.
No me obligues a hacerle lo que le hice a tu papá.
Le prometo que le devolveré todo.
Por favor, se lo ruego. ¡No lastime a mi amigo!
¡Puta madre!
¿Qué pasó?
- Tengo que ayudar a Carlinhos. - ¿Qué le pasó? ¡Eduardo!
Sílvia, ve a preparar todo y ve al lugar de encuentro con Sky.
No nos quedaremos más.
No me gustan las despedidas.
A nadie.
¿Qué harás en Lisboa?
Me divorciaré.
Lo lamento.
¿Por qué?
Nadie se divorcia si tiene un matrimonio feliz.
Igual, es triste. Siempre es el final de algo.
Y el comienzo de algo más.
Un matrimonio infeliz es más triste.
Gracias por todo.
Por eso no te encontraron.
Perdón por venir así, pero no tenía alternativa.
Claro que sí. Podrías haberte entregado.
De rodillas y manos en la cabeza.
Si me arresta ahora,
no hallará a la gente que empezó todo.
A los dueños de la droga.
¿No vino por eso a las Azores?
Tanta bondad es difícil de creer.
No es bondad.
Es justicia.
Mataron a mi padre.
Hay algo que no entiendo de ti.
Después de todo, ¿no lamentas nada?
Hay mucho que no haría de nuevo.
Pero me arrepiento de lo que no hice.
Sé que nunca te caí bien.
Habría sido difícil ser buenas amigas.
Tu papá era un cabrón.
Mi cabrón.
En fin, también era tu cabrón.
Sabía que las cosas terminarían mal.
No me quejo.
Tu papá siempre me dio lo mejor de todo.
Hubo un tiempo en que pensé...
que algún día cambiaría.
Que dejaría los negocios turbios.
Pero Arruda es Arruda.
Y ninguna esposa o hija lo cambiaría.
No está terminado.
Si estás con alguien como Arruda,
nada se termina.
- ¿Qué pasa? - Nada.
No me siento bien.
¡Mierda! ¡Ay!
¿Qué mierda fue eso?
Lo sabía. Tienes las tetas hinchadas.
No te sientes bien porque estás embarazada.
¡Carlinhos!
Muéstrame las manos.
¿Qué mierda es eso?
La droga.
Mire.
El resto está en la camioneta.
Confíe en mí.
¿Que confíe en ti?
Maldito imbécil de mierda.
Tu padre confió en ti.
- Dame las llaves. - No.
Mi amigo primero.
No aprendes, ¿verdad?
¡No!
- ¡No, por favor! - Te diré algo.
Nada en la vida es gratis.
- Las llaves, carajo. - Tome.
¡La policía, Monti! ¡Corre!
Bonino, no me hagas dispararte.
Cuidado. Por aquí.
Abre la mano.
Vamos.
Francisco, ¿estás bien?
Llamen una ambulancia.
No es nada, detective.
¿Francisco?
¡Francisco!
Tuve peores lesiones jugando futsal.
¡Maldito hijo de puta!
Eduardo.
Esto no es EE. UU. Prometiste llevarme allá.
Lo sé. Esa es mi intención.
¿Y Sílvia?
Nos espera en el muelle, Carlinhos.
¡Solo nos detendremos en EE. UU, Carlinhos!
¡Sílvia!
Debemos esperarla.
- ¡Sílvia! - Eduardo.
No vendrá.
¿No? Voy por ella, ¿sí?
No.
No es porque no pueda.
No quiere.
¿Y cómo sabes eso?
Lo sé.
En el fondo, tú también.
- ¡Mierda! - Vamos.
Hijos de puta.
Mierda.
No quiero morir con esta ropa.
Nadie va a morir.
¿Me oyes?
Nadie morirá hoy.
Joe.
Le dije que no encontrarían nada.
Entonces,
supongo que es la despedida.
Toma.
Feliz cumpleaños.
Lo recordaste.
Nunca lo olvido.
El 11 de septiembre.
Lo siento.
No.
Debería disculparme por todo.
No te preocupes.
Después de todo, vamos a EE. UU., ¿no?
Muchos quisieran estar en nuestro lugar.
NO MÁS COMPRAS A CRÉDITO
Azores.
El mejor filete de Europa.
¡Carajo!
Subtítulos: Jaime Casas
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