Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
No voy a llorar.
Esa vida no era para mí.
No voy a llorar.
Esa vida no era para mí.
Ya, Sílvia.
- Zinha. - La pesadilla terminó.
¿Qué hace él aquí?
Tu padre y yo estuvimos hablando. Te quedarás con él un tiempo.
- Hasta que te recuperes. - Están locos.
Estás fuera de control.
Necesitas la mano de un hombre para enderezarte.
Esto es tan difícil para mí como para ti.
- Son iguales. - Es la verdad.
Mierda.
Esta pasta alla pompino es deliciosa.
Mejor que la Coca Cola.
Te extrañaremos.
Te trasladarán a Lisboa.
¿A Lisboa? ¿Por qué?
Los del continente quieren enviarte a tu país.
¿Seguro?
Sí.
¡Maldición, eso es demasiado!
Es un poco más.
- Dale un poco a Zinha. - Tu hija tiene gusto refinado.
Ni lo pienses. Mientras vivas aquí, no beberás.
No queremos esos problemas aquí.
El vino no es coca.
Zinha, el vino es cocaína. La cerveza también.
Todo lo que te rodea es cocaína, ¿entiendes?
Para ti, todo es cocaína.
La seguirás cagando hasta que entiendas eso.
Hasta el puto celular es cocaína.
Me dijeron que podrías ayudarme.
Que puedes sacarme de este basurero.
Si me das la receta de la pasta alla pompino.
Esa receta es un secreto.
Intercambiaremos una receta por otra.
Muy bien. Una situación extrema
requiere medidas extremas.
¿Cómo salgo de aquí?
¿Ves ese muro?
- ¿Ese? - Sí.
Tienes que saltarlo.
Si es solo saltarlo, ¿por qué sigues aquí?
Las cosas están peor afuera que aquí.
Facturas, compromisos,
despertadores, papeleo.
Estaría loco si quisiera irme de aquí.
¡Mira eso! ¡Increíble!
¡Muy bien, Zinha!
Las mujeres deben saber defenderse.
Listo.
Gracias por el regalo.
Y por recordar mi cumpleaños.
Nadie más lo recordó.
Oye, ¿qué pasa?
¿Qué ocurre?
Hace días no sé de Rafael.
Tiene el celular apagado.
Nadie en Rabo de Peixe sabe dónde está.
Eso no siempre es malo.
Cuando estas mierdas pasan, sabemos quiénes son nuestros amigos.
Rafael es mi novio, no mi amigo.
¿Qué hizo cuando estuviste en el hospital?
Huyó como una rata, ¿no? ¿Qué te queda?
Tu familia, que nunca te abandonó.
Mira quién habla de abandono.
¡Toma eso!
La gente se muestra de verdad cuando hay problemas.
¿Estoy en lo cierto, carajo?
- ¿Puedo? - Por supuesto.
Nadie debería cenar solo.
Eres optimista, Francisco.
Si la vida comienza con un buen desayuno,
suele terminar con una cena horrible.
Déjame adivinar. El título de tu autobiografía.
Esto puede alegrar tu cena.
Las personas con sobredosis en el hospital.
Hay una chica.
- ¿De Rabo de Peixe? - De pura cepa.
Sílvia Arruda. La novia de Rafael Medeiros.
Pensé que era para el dolor de cabeza.
- ¿Esperas que crea eso? - Tuve una migraña fuerte esa noche.
- ¿Quién te dio el polvo? - No lo recuerdo.
Todo era confuso por el ruido y las luces.
Muchos extraños en el concierto.
¿Aceptas medicamentos de extraños?
Cuando confiaba en la gente.
No se preocupe. Aprendí la lección.
Puedes irte.
Si recuperas la memoria, hablaremos de nuevo.
Es mejor olvidar algunas cosas.
El maldito Arruda es alérgico a la policía.
Dijo que me pagaba el taxi.
Tiene razón en algo.
En momentos así, sabemos quiénes son nuestros amigos.
No digas eso.
Ya verás. Un día, Rafael llegará con resaca
y con el rabo entre las patas.
No hablo de Rafael.
Hablo de Eduardo.
Nos metió en este lío.
Con discursos y promesas.
Y fue el primero en irse.
Algo debió pasar.
Eduardo no nos abandonaría.
Además, yo sigo aquí.
Soy tu amigo de por vida.
Y todo esto
no lo tienen ni Rafael ni Eduardo juntos.
Deléitate.
¡Claro que sí! Toma.
¿Y el dinero?
Aquí está.
¿Todo bien?
Todo bien.
No olvides que aún me debes la receta de la pasta alla pompino.
No lo olvidaré.
¿Quiénes?
Los Magnusson.
Son escandinavos. Van a matar a Ian.
¿Y quién es Ian?
Ian es mi novio.
Les vendió droga, pero la mercancía desapareció.
¡Hola!
Cerdo. No entiendes nada. Te sigo esperando.
Espera. ¿Tu novio les vendió droga
a unos tipos que se llaman Magnusson?
¿Como el tipo que jugó en el Benfica?
El rubio.
Bruna, no te preocupes.
Tranquila, puedes hablar.
Mi papá lo sabe todo.
Eduardo y Rafael eran parte del trato.
Desaparecieron.
¿No entiendes sueco?
La droga nunca llegó.
Tal vez huyeron porque no la entregaron.
Los Magnusson fueron a casa de Ian.
¡No, ese no!
Ese tiene un diseño genial.
Amenazaron con matarlo.
Tenemos una semana para entregar la mercancía.
Puedes ayudar, ¿no?
No tengo nada que ver en esto.
Pero yo sí.
Bruna es mi amiga.
Me ayudó cuando lo necesité.
Santo cielo.
Fui a buscar ayuda.
¿Desde cuándo necesito ayuda?
¡Mierda!
¿Hicieron una fiesta aquí?
Siéntate, maldito maricón.
¿Me hablas así en mi casa?
¿Te sientas
o te rompo un brazo? Siéntate.
Gigoló, ¿tienes un perro aquí?
Sí, pero fue al café a buscar papel de fumar.
Regresa pronto.
Qué gracioso.
Dime.
¿Cuánto les debes a los escandinavos?
Sesenta mil.
¿Sesenta mil qué? ¿Escudos?
¿En serio?
No vendo jarabe para la tos, ¿verdad?
- Sesenta mil euros. - ¿Euros?
¿Cuántos kilos les prometiste?
Dos kilos por 60 000 euros. ¡Carajo!
¿Es en serio?
Te explicaré.
Los conocí
cuando vivía en Copenhague.
- Son... - Dame palomitas. Aquí.
Tómalas tú mismo.
¿Treinta mil euros por kilo?
Son hombres de negocios.
¿Treinta mil euros por un kilo?
Y pagarán más.
Pagarán más si quiero.
Son confiables.
Vinieron cuando les conté.
¿Y arruinaron tu casa?
Son dos cosas diferentes.
- ¡Siéntate, mierda! - ¡Suéltame!
¡Suéltame!
¡Hijo de puta!
¿Cuántos kilos crees que se llevarán esos tipos?
¿Debo repetirte la pregunta?
Todos los que vendamos.
Esto aquí
son dólares, hijos de puta.
A trabajar, carajo.
- ¿Quieres? - No, ya tengo.
¡Vamos!
¡Vamos!
Hoy es el día, gigoló.
¡Largo!
Muévanse.
¡Acelera!
¿Y el camión? ¿Adónde se fue ese idiota?
Ya los veo.
Dólares, hijos de puta.
¡Dólares, hijos de puta!
¡Malditos dólares!
- Vamos. - Están armados.
Nosotros también.
¡Es harina y azúcar!
¡Nos engañaste, hijo de puta!
¡Tranquilo! ¡Calma!
Magia.
No se trata de cómo, sino de cuándo.
Mientras todos miraban el lugar equivocado,
mi chico Eduardo hacía su gran truco.
Debes irte de Rabo de Peixe.
No te dejaré solo aquí.
Estaré bien. El italiano no parará hasta que tenga lo suyo.
Aquí eres hombre muerto. Trae tus cosas.
Necesito ayuda.
No. Lo digo en serio.
¿Ya te calmaste?
Él y su maldita perra.
Ese es el plan.
Debemos ayudarlo.
Ian, tendrás tu parte.
¿En serio?
Si me dan mi parte, puedes quedarte en el salón.
Cagar con la puerta abierta o lo que quieras.
- Ven aquí. - No quiero.
No sabes lo que quieres. Ven aquí.
Eduardo.
¿Estás bien?
No tenemos mucho tiempo. Estoy en casa de papá.
¿Y Rafael?
Vi a Rafael con tu padre y Zé en el barco.
Se llevaron la droga.
Escúchame.
Tengo un plan.
Sí. Lo entiendo.
Cuídate.
Debo colgar. Adiós.
Zinha, ¿cómo estás?
Un día a la vez, ¿no?
Este tipo de estafa tiene tres pasos.
La planeación,
la ejecución
y, por último,
el escape.
- ¿Dónde lo aprendiste? - Así recuperaremos lo nuestro.
¿Te volviste loco?
Silencio.
Es falsa. De utilería.
Si montamos un show,
necesitamos buena utilería. ¿No, Carlinhos?
¿Estás seguro de que funcionará?
El plan ya está.
Si el plan ya está,
ejecutémoslo.
Tengo algo para ti.
Para jugar a la serpiente.
Zé.
Estabas en el barco con papá y Rafael.
Necesito saber qué le pasó a Rafael.
Crees que mi papá es buen jefe.
Pero no es por bondad, sino por poder.
Todo lo que hace por nosotros
es para controlarnos.
No tengo futuro.
No seré un capo como tú.
Debes confiar en mí.
Yo no soy como papá.
Tu padre mató a Rafael.
Fue tu padre.
Tu padre mató a Rafael.
Fue a traición.
¡No había hecho nada!
Zé.
¡Sílvia!
¿Y si te diera la oportunidad
de vengar todo lo que te hizo?
Zinha, ¿estás bien?
Eduardo y Rafael eran parte del trato.
Los Magnusson fueron a casa de Ian y amenazaron con matarlo.
Santo cielo.
Fui a buscar ayuda.
¿Desde cuándo necesito ayuda?
Mierda.
¿Hicieron una fiesta aquí?
Siéntate, maldito maricón.
Gigoló, ¿tienes un perro aquí?
Sí, pero fue al café a buscar papel de fumar. Regresa pronto.
Vamos. Sigan trabajando. No paren.
Mezclen bien.
Es como un tren que no para.
Vamos. Apúrate.
Vamos. Pásenlo. Gracias.
¡Cómo pesa!
¡Muévanse!
¡Zé!
Una barca te espera en el faro.
Vamos, Zé. Vamos.
¡Zé! Gracias.
¿Y el camión? ¿Adónde se fue ese idiota?
Ya los veo.
La vida es injusta, carajo.
Y no muchos tienen una segunda oportunidad.
Rafael nunca jugará en Benfica.
Zé nunca llegará a la barca que pudo haberlo salvado.
Y los Magnusson
nunca podrán probar la cocaína que compraron.
¡Es harina y azúcar!
¡Nos engañaste, hijo de puta!
¡Tranquilo!
¡Mierda!
¡Puta madre!
¡Puta madre!
¡Hijo de puta!
- ¿Qué mierda pasa? - ¡Mjöl!
- ¿Qué? - ¡Dice que es harina!
¡Puta madre!
¡Puta madre!
¡Usaré esa mierda!
¡Dámela!
¡Mierda!
Maldito hijo de puta.
¡Qué estúpido!
¿Adónde ibas, carajo?
- Jefe, no vi nada. - Tienes tres opciones.
Me matas, te vuelas los sesos
¡o me dices quién me jodió!
¡No lo sé!
¡Pon el dedo en el gatillo y dispara, cobarde de mierda!
¡Dispara!
Si quiere matarme, apriete el gatillo. Ya estoy muerto.
¿Ya estás muerto?
Nadie tendrá que mirarte esa cara de mierda.
- ¿Quién fue? - Dispáreme.
- ¿Quién fue, carajo? - Su hija.
Fue Sílvia.
- ¿Fue mi hija? - Fue Sílvia.
¿Sí?
El universo no juzga.
No da premios.
Es pura indiferencia y azar.
Si tienes la suerte de una segunda oportunidad,
debes agarrarla con uñas y dientes.
¿Puedes?
A Rafael le habría encantado.
¿Adónde vamos?
Adonde no nos encontrarán.
¿Esta chatarra aguantará?
Creo que sí.
Ya es hora. Vamos.
Recuerda. Agua fresca, buen vino, vagina apretada...
- Pito duro. - ¡Bien!
El italiano pagó tu suscripción anual.
¿Y la receta?
¿Está aquí?
RECETA DE PASTA ALLA POMPINO
- ¡Rápido! - ¡Vamos!
Ponte esto primero.
¿Hablas en serio?
Póntelo para que podamos irnos.
Enciende la moto. ¡Vamos!
Enciende la moto, carajo. ¡Vamos!
¡Mierda!
¿Tío Joe?
Hola, chico.
Subtítulos: Jaime Casas
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.