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Manual de instrucciones para principiantes en cocaína.
Lección número ocho.
No solo a los degenerados les gusta inhalar.
La jueza que te puso en libertad condicional.
El entrenador que cree tener a Jesucristo en su corazón.
¡Vamos!
El doctor que salvó la vida de tu hijo.
A todos les encanta el dragón blanco.
- Tu celular está apagado. - ¿Viniste a decirme eso?
El secretario regional te quiere ver.
- ¿Para qué? - Para hablar del caso.
No le respondo a él.
Es por cortesía con las autoridades locales.
¡En el Club Micaelense!
¡Con vestido formal!
Devuelvo esta.
El comienzo es una mierda, pero tiene un giro interesante.
Operémoslo esta vez.
No quiero ver a nadie más esta tarde.
La cantidad es correcta. Programemos la cirugía.
Por supuesto.
¿Hola?
Ya voy.
El secretario regional deberá esperar.
Lección número 13.
- El daño colateral del consumo. - ¡Carajo!
El ego y los delirios de grandeza.
Todo adicto a la coca es un torero que nunca pisó una plaza de toros.
Sandrinho, rapexiño, campeón bribón.
¡Tu primer concierto aquí será histórico!
Mandé a hacer y colocar afiches.
Este es el escenario.
Rafael, viejo,
vine a ver a mi familia.
Gracias por el almuerzo, pero no vine a cantar.
- Mi mánager no está aquí. - Soy tu mánager.
¡Ganarás dinero para tu hijo!
Conquistaremos el continente juntos.
¡Iremos a EE. UU. y estaremos en primera división!
Sí, viejo, pero...
¡Sin peros, carajo!
¡Te haré el más famoso de las Azores!
¡Más famoso que Nelly! Alquilé toda esta mierda para ti.
Es para karaoke.
No puedes hacer un concierto con eso, campeón.
Ya te lo dije. No vine a hacer una presentación.
Dos mil dólares.
Sandrinho, tú,
esta hermosora de pelo rosa y yo
pondremos a Rabo de Peixe en el mapa.
¡Sí, carajo!
- ¿Sí, mierda? - ¡Sí, carajo!
- ¡Sí, carajo! - ¡Sí, carajo!
¡Sí, carajo!
Es Sandrinho, rapexiño, campeón bribón.
Papá, ¿está todo bien?
Llamaron del hospital. Programaron tu operación.
¿No era en tres meses?
La lista de espera era tan larga que te enviaron a una clínica privada.
- ¿Cuánto costará? - ¡Nada!
Te la harán en una clínica, pero el gobierno va a pagar.
- ¿Seguro que no hay nada raro? - Sí.
Todo es legal. Confía en mí.
Las huellas se le borraron.
Por el corte, sabemos que le cortaron el antebrazo con una sierra.
Fracturas en las falanges, el metacarpiano y el radio.
¿Tortura?
Diría que una caída violenta.
Teniendo en cuenta lo que tenía en la mano,
diría que lo arrollaron.
Los parabrisas están hechos para que se rompan con el impacto.
¿Tiene las fotos?
Gracias.
Mi hija las eligió.
Gracias.
- Detective, ¿puedo pasar? - Sí.
¿Mejor de los pies?
La policía italiana respondió.
Gianluca Rossi, sobrino del padrino de la mafia Massimo Occhipinti.
Con razón tenía un tatuaje de ciempiés.
Varios testigos lo vieron con Bonino.
Creí que había escapado, pero seguro murió.
La pregunta es por qué.
Bonino perdió la droga.
Gianluca lo sabía y era una amenaza.
Al contrario.
Era el sobrino del padrino.
- No era una amenaza. Era un seguro. - ¿Quién lo quería muerto?
Alguien que quería quedarse con la droga.
Pero por ahora, olvidemos el quién
y pensemos en el cómo.
Según la forense, este brazo indica que lo arrollaron.
El arma es un auto.
¿Qué harías si atropellaras a alguien así?
Un amigo estaba ebrio y se estrelló contra un árbol.
Dejó el auto y se fue a casa.
Al día siguiente, denunció el robo a la policía.
¡Yo me encargo!
Una mujer casada. El esposo la golpeó y fue un desastre.
La perra se separó y puso un anuncio en el periódico.
"Mujer respetable busca a hombre que no la golpee,
pero que también sea bueno en la cama".
Un día, suena el timbre...
¿Alguna novedad del resto de la droga?
Disculpa.
No lo aceptarás, pero parece que la incautamos toda en la redada.
Suena el timbre...
¿El que se termina el café no debería preparar más?
Fui yo. Perdón, detective.
Un día, tocan el timbre
y es un tipo discapacitado sin brazos ni piernas.
Dice: "Hola. Vine por el anuncio.
Puedes ver que soy incapaz de golpear a nadie".
Y ella dice: "También pedí que fuera bueno en la cama".
Y el discapacitado dice: "¿Cómo crees que toqué el timbre?".
Una botella de champán, por favor.
Y unos pitos fritos con salsa blanca para él.
¡Fritos! ¡Sí!
Son de parte de Eduardo.
Están todos cargados
y puse mi número en el tuyo.
¿Puedo llamarte o el otro contestará?
Como estamos de humor para regalos,
también te traje un regalito.
Carlinhos.
Recuerden este nombre. Sandro G.
Pasará a la historia de las Azores.
Y como empresario y su representante,
seré el primero en invertir en él.
- Gracias. - Mucho gusto.
- ¿Quién quiere probar? - ¡Yo!
No tiene que disculparse por haberme dejado plantado esta mañana.
Los azorianos estamos acostumbrados a esperar a los del continente.
Pasaron más de 400 años
para que un rey de Portugal se dignara a visitar el archipiélago.
Vine a resolver un caso, no a una clase de historia.
No creo que el apodo que le dio la policía local le haga justicia.
Es una mujer apasionada.
Déjeme terminar.
- ¿Un trago? - No, gracias.
La noción de las Azores contra el continente puede ser romántica,
pero resulta que soy pragmático.
No invertimos en aislarnos.
Invertimos en turismo.
Entonces,
no podemos estar asociados con el narcotráfico.
Hablé con el ministro en Lisboa. Estamos de acuerdo.
Si no puede cerrar este caso y controlar a la policía local,
la remplazará alguien que sí pueda.
Buenas noches, detective.
¿Qué tal?
¿Whisky? La reunión seguro salió bien.
¿Cuál es mi apodo, Francisco?
Así son los policías.
¿Cómo me dicen? Cuéntame.
Paula Frígida. Es un juego de palabras.
Frígida por Frías.
Frígida.
Detective, me dicen "Gaviota"
porque nunca me callo.
Los apodos pueden ser cumplidos. Tómalo como un cumplido.
Gracias, Francisco.
Estoy nervioso.
Piensa en lo primero que quieres ver.
No lo sé, hijo.
No recuerdo cómo es ver el mundo.
Lamento la demora,
pero el Dr. Mamede tuvo un problema de salud.
¿Y ese ruido?
La alarma de mi reloj.
La doctora Noronha hará la cirugía.
¿Me acompaña, señor Jeremias?
Papá,
todo estará bien, ¿bueno?
Voy a estar esperándote.
Eres buen hijo.
- ¿Hola? - Nuestro contacto en Interpol
localizó al dueño del auto.
¿Reconoces al dueño del auto robado?
- No. - ¿Y la persona que lo denunció?
¡Buenos días a todos!
La ceguera de mi padre siempre fue mi cruz.
Pero ahora, con el negocio, podría ser útil.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Conoces el dicho "Ten cuidado con lo que deseas"?
Me pasó a mí.
Nunca me preocupo por lo que deseo.
Dime. ¿Qué pediste?
¿Qué pedí? Ir a Estados Unidos.
Entonces ve.
No es tan fácil, Bruna.
¿Qué hiciste primero con lo que ganaste?
Pagué la cirugía de mi padre.
Tu papá volverá a ver gracias a ti.
No le debes nada a nadie. Al contrario.
- ¿Y si se entera de lo que hago? - Eduardo.
Es hora de que comas lo que es tuyo.
Aquí o en Estados Unidos.
Dije "comer".
Tenemos una hora.
¿Qué quieres hacer?
Y ahora, la mitad de la isla está enojada conmigo.
¡Porque la puta mercancía es mala!
Vete a la mierda.
Escucha.
¿Con qué cortaste la coca?
Con un producto de EE. UU. ¿Por qué?
Lección número nueve.
Cómo cortar el producto.
Tienes que mezclar la cocaína pura con algo,
para que de un kilo salgan tres o cuatro.
O incluso cinco.
Usa analgésicos, talco o creatina.
Pero nunca uses algo que perjudique a tus clientes.
¿Laxantes?
Dios te bendiga. Qué tierno.
Qué imbécil eres, hijo de puta.
¡Eres un imbécil, carajo!
Como eres un niño tonto y la cagaste,
¿sabes qué pasará?
Toma el pececito y tíralo por la borda.
- ¿Y pierdo mucho dinero? - Tú pierdes. Bien dicho.
Tú pierdes, yo no.
¿Quién la cagó? Tú, niñito.
Ya que la cagaste, pagas por el desastre. ¿Entendido?
Quiero hablarte.
Tienes talento.
¿Quieres un trago?
Me muero de sed.
- Rafael, devuélveme eso. ¡Es mío! - Espera.
Muy bonito.
Si crees que para ganar solo necesitas una cara bonita,
un bikini y cabello rosa, estás equivocada.
¡Debes chupar muchos pitos!
¿Eso hiciste para jugar en Santa Clara? ¿Chupar pitos?
Mierda.
Escucha.
¿Tienes fotos de tu novia desnuda?
No.
¿Quieres?
No.
¡Sílvia!
Voy a drogarme.
Mierda.
No me había pasado antes.
Bésame en la boca.
Esto nunca me había pasado.
- Bésame. ¿Adónde vas? - A casa. No he ido hace...
- Bésame. - ¡Suéltame, carajo!
Mierda.
Maldita puta.
Amor, te juro que esta mierda...
¿Qué tal, campeón?
¿"Sandro jeans"?
¡Es Sandro G, hijo de puta!
¿Es una puta broma?
Ve y compra lo que venden esos niños de mierda.
Toma.
- Hazlo con la mano. - ¿Tengo que hacerlo?
Por supuesto. Pon la mano así.
Claro que sí. ¿De qué otra manera sabré si es coca o sal?
Toma.
- Es coca. - ¿Verdad?
¡Niño! Ven aquí.
Súbete.
¿Tengo que salir, agarrarte de las pelotas y subirte?
- Necesito un baño. - Silencio.
¿Qué tal?
¿De dónde sacaste eso?
No lo recuerdo.
Sostén esto.
¿No lo recuerdas?
¿De dónde sacaste esa mierda?
- ¿Me oyes? - Necesito un baño. Mierda.
¿Adónde vas?
¡Mira, se está cagando!
¡Se cagó! ¡Te cagaste!
Según mamá, la limpieza es la nobleza de los pobres.
Buenas tardes.
- ¿Los hombres no hacen nada? - ¿Quiénes pescan?
El Santo Cristo.
¿Por qué no le dijiste a tu papá que robaron el auto?
- Es el dueño. - En papel.
Lo uso yo. Hace años no conduce.
Sr. Jeremias, ¿su hijo suele mentir?
Mi hijo no miente.
Omitió la verdad.
¿Lo conoces?
- No. - ¿No?
No.
¿Qué pasa?
Le mostré la foto de un traficante italiano
que desapareció en Rabo de Peixe cuando Eduardo denunció el robo.
¿El italiano se lo robó?
Era el dueño de la droga que llegó a la costa.
No entiendo.
No entiendo.
Su hijo le puede explicar.
¿No, Eduardo?
¿No es su trabajo?
No lo sé. Empiece por encontrar el auto.
Es lo que voy a hacer.
Pero te voy a dar un consejo
Cuéntame todo lo que sabes.
Cuando encuentre el auto, te delatará y estarás en problemas.
Ya no podré ayudarte.
Háblame cuando quieras.
Es un hombre de fe, señor Jeremias.
Dígale a su hijo que no hay absolución sin arrepentimiento.
Buenas tardes.
¿Cómo pagaste la operación?
Papá...
Prefiero que estés preso a que seas ladrón.
Podría estar en EE. UU., pero me quedé en este moridero por ti.
Limpio el piso cuando orinas.
Te lavo la ropa y te sirvo la comida.
Hago todo eso y nunca me quejé ni una vez.
Recuperarás la vista porque pagué tu operación.
Así que, con todo respeto, no te debo una explicación.
- Si tu madre estuviera aquí... - ¡No está!
No está.
Ojalá estuviera aquí, pero quizás tras enfermarse
habría sobrevivido si no fuéramos tan pobres.
¿Cómo te atreves?
Papá, cuando era pequeño y me castigabas,
decías que lo hacías por mi propio bien.
No te creía,
pero te escuchaba.
Te digo lo mismo ahora. Todo lo que hago es por tu propio bien.
Cuando lo tenía en la barriga,
me imaginaba cómo sería su carita.
Pero cuando nació,
me imaginaba
cómo sería cuando caminara
o hablara.
Una madre no quiere que su hijo crezca rápido,
pero también se obsesiona con cómo será en el futuro.
Pero ¿un niño sin su madre qué clase de hombre será?
Eso nunca lo sabré.
¿Crees que Eduardo mató a Gianluca?
Ya veremos, como dijo el ciego.
Isleño, su padre es ciego, ¿entiendes?
Peor que los del continente se burlen de los de Azores...
¿Qué es?
No hay nada peor que los del continente
se burlen de los de Azores.
Son muy sensibles.
- Guarda eso. Yo invito. - Me voy.
Guárdalo, Francisco.
En Faial aconsejan no acercarse a las mandonas.
Así que, además de frígida,
¿soy mandona?
Si quieres que te ayuden, no seas mandona y cómprales un trago.
- ¡Llegas tarde, carajo! - Mierda, Rafael.
- ¿Qué pasa? - ¿Que qué pasa?
- ¿Qué? - La policía fue a mi casa.
Le mostraron una foto del italiano a papá.
- ¿Lo encontraron? - No, pero me presionan.
Entonces ¿por qué me molestas?
- Es un día importante. - Esto es importante.
Debo decirte algo importante. Siéntate.
Tomé la decisión más importante.
Voy a proponerle matrimonio a Sílvia.
Quiero que seas mi padrino.
Rafael, no es momento para bodas. No debería tener que decírtelo.
"Felicitaciones. Me alegro por ti. Me encantaría ser tu padrino".
Felicitaciones. Acepto.
Gracias. Te amo tanto, carajo.
No es porque estoy drogado. Te amo.
Pero si no se lo propongo, la potra puede salir corriendo.
Buena merca, hermano.
Todos bailan en la fiesta.
Siempre voy a la fiesta.
Mañana iré a la fiesta.
Siempre voy a la fiesta.
Soy el campeón pero solía ser ladrón.
No soy el más fuerte y eso me divierte.
Soy de São Miguel y no hay dinero.
Solo rapexiños con tinta en la piel.
Botes en el agua y peces en los muelles.
Fumamos porros y tenemos una vida loca.
Los niños cantan que no van a llorar.
No debo ser rico para surcar el mar.
Pon leche mientras corto el pan.
Mi abuelo con tesón usaba su asadón.
Los que me rodean quieren mi dinero.
En São Miguel no hay homosexuales.
Solo tontos con corbatas y platos quemados...
¡Mírenla!
Son nuevos. ¿Cuánto cuestan?
Un sorbo, por favor. Gracias.
- Debemos hablar. - ¿Qué quieres? ¡Vete a la mierda!
¿Qué te pasó en la cara?
Arruda me atrapó vendiendo tus drogas y me hizo esto.
Puedes irte.
¿Rafael?
- Todos vinieron. - Quiero hablar contigo. ¡Vamos!
Todos... ¡Mierda!
¡Para no perder dinero!
¿Qué lógica tiene eso? ¿Qué te pasa?
¿Haces que vendan en Rabo de Peixe para encubrir tu mierda?
¿Ahora predicas moralidad? ¡Cómo has cambiado, carajo!
Miércoles, el niño de su mamá...
¡No metas a mi mamá!
Tu problema es que te molesta mi fama.
- ¿Tu fama? - ¡Paren esa mierda!
- Parecen niños. - ¡Qué fama!
¡Ahora solo me das lástima!
¡La droga se te subió a la cabeza!
- Sílvia, vamos. - ¿Soy un perro al que le das órdenes?
Me voy cuando me dé la gana, ¿bueno?
Maldito imbécil.
¿Qué hay de ti, Sílvia? ¿Hace cuánto no duermes?
¿Tú también?
- Todos quieren ser mi maldito papá. - No quiero ser tu papá.
Siempre quise ser otra cosa.
Pero no así. No como estás ahora, Sílvia.
¿Has visto a Eduardo?
¡Eduardo! Mis amigos escandinavos tienen mucho dinero.
¡Escucha! Esto es importante.
¡Quieren comprarlo todo!
¿Te imaginas? ¡Nos van a comprar todo!
¿A nosotros?
¿Somos socios? ¿Esto es un club ahora? ¡Ubícate!
No es gracioso. ¿Crees que es gracioso?
¡Rabo de Peixe!
Soy de Rabo de Peixe pero no tengas miedo.
Quedo con sed tras una jarra. Soy un bebedor.
Mira mi pistola. Nunca fui a la escuela.
Paseo por la calle y vendo Coca Cola.
Me iré pronto, pero aún no.
La sangre corre por mi corazón. Es una vida loca.
Mamá, no llores. Todo esto es por ti.
Cuando estaba en la cárcel...
¿Qué te pasa?
¡Fuera! ¡Largo de aquí!
- ¡Golpéame aquí! ¡Golpéame! - ¡Fuera!
Está bien, Mike. Ven aquí.
Estás muerto, hijo de puta.
Esta vida no era para mí.
No voy a llorar.
Esta vida no era para mí.
No voy a llorar.
Esta vida no era para mí.
Gobierno y policía, chúpenmela.
Maldito imbécil. Eres débil, no tienes estilo.
Estoy en la calle desde el alba hasta que sale la luna.
De la noche al día, del día a la noche.
Nunca voy a parar. Estoy loco...
¿Qué sientes cuando haces eso?
¿Tienes curiosidad?
Me siento bonita.
Y sexi.
Y eufórica.
Como un cohete que va al espacio.
Y muy caliente.
Sílvia, por favor.
Sílvia, ¡despierta, carajo!
BOMBEROS
¡Por favor!
Pregunta si saben algo de mi hija.
Eras como mi hijo.
Pero hay cosas que ni un padre puede soportar.
Ayúdame.
Soy una mierda, carajo.
Soy una mierda.
Lastimo a la gente que amo.
Llevo un peso sobre los hombros.
Carajo.
Ayúdame.
Muy bien, te ayudaré.
Te quitaré ese peso de encima.
Mírame.
Ahora tienes que contarme todo.
¿De acuerdo?
Buenos días, Sr. Jeremias.
¿Por qué regresó de EE. UU.?
Por mi familia.
Brindemos por eso.
Un hombre que no pasa tiempo con su familia no es un hombre de verdad.
Lamento lo de su primo.
Lamento lo de su hijo.
Ser buen padre significa hacer lo correcto.
A veces te hace sentir mal.
No lo lastime.
Es bueno.
Eduardo, este señor dice que tienes algo que le pertenece.
Tu padre es un buen tipo.
Por eso no has muerto.
Todavía.
Muéstrame dónde está lo mío.
Y luego hablaremos de Gianluca.
Debería estar aquí.
Buscaré otro barco.
Lo siento.
¡No! Por favor.
El barco que vio era de mi compañero. Él tomó la droga.
- Le ayudaré a encontrarla. - Ya te aprovechaste mucho.
Puede matarme, pero dice la verdad.
Le aseguro que puede confiar en él.
Jura por lo más sagrado que devolverás lo que tomaste.
Te lo juro por Dios, papá.
- Dice... - ¡Sé lo que dijo!
Aún siento el suelo bajo los pies.
Donde mis abuelos
solían bailar pezinho.
El basalto negro me corre por las venas.
Y recuerdos de terremotos y volcanes.
Por eso soy de las Islas Brumosas.
Donde las gaviotas
vienen a besar la tierra.
Ballenas.
- ¿Qué? - ¡Ballenas!
¡Malditas ballenas!
Ven a ver.
Viene el viento del norte.
Tienes que irte de Rabo de Peixe.
No te dejaré solo aquí.
- Estaré bien. - ¿Y mis amigos?
Piensa en ti.
El italiano no parará hasta que tenga lo suyo.
Aquí eres hombre muerto.
Ve por tus cosas.
Huir de tus problemas es una carrera que nunca ganarás.
Los problemas te siguen y no te dejarán en paz.
Debí saberlo cuando contesté.
¿Sí? Habla Joe.
Necesito tu ayuda.
- No quiero problemas. - No es para mí.
Es para el chico.
Gracias, Joe.
Subtítulos: Jaime Casas
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