All language subtitles for McCabe.And.Mrs.Miller.1971.1080p.BluRay.H264.AAC-RARBG

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Original subtitles

MCCABE Y LA SEÑORA MILLER

Eso es exactamente lo que dije, seis de ellas.

CANTINA Y HOTEL SHEEHAN

Buenas tardes.

Santa madre de Dios, aléjame del mal y del pecado.

- ¿Esa es la puerta trasera? - Sí.

Estaba a punto de ofrecer una ronda gratis.

Eso nunca sucederá.

¿Estaba armado?

No se quedó mucho tiempo.

No va a ningún lado. Sólo está ensillando su caballo.

¿Sabes qué clase de pistola era? Era una pistola sueca.

Del estilo de las suecas.

Es tan tacaño que hasta recicla lo que se vuelca sobre la barra.

¿Vio cómo llueve?

- Un vez que empieza, ya no para. - Sí.

¿Qué haces, Cole? Fui yo quien trajo esa silla.

Lárgate de aquí o te romperé la cara, pedazo de ignorante...

¿Dónde conseguiste ese dinero?

Profesor, ¿no había dicho que pagaría una ronda?

Eso dijo.

Soy Patrick Sheehan, el dueño de este lugar.

¿Quiere hacer un trato?

- Bueno, ¿cuánto cuesta la botella? - Tres dólares.

¿Tres dólares? Ayer costaba dos.

Bueno, escúcheme. ¿Qué le parece si vamos a medias?

- ¿Compartiré su ganancia? - ¿Y qué hay de las pérdidas?

Yo pongo el lugar.

Sí, pero soy yo quien trae a los clientes.

Nadie gastó nada aún.

Hagamos esto: yo pagaré una ronda, a $2 la botella...

...y cubriré mis propias pérdidas. Ud. quédese con la ganancia del whisky.

Trato hecho.

Trae una botella de $3, Pat.

Bueno, hay 52 naipes.

Este tipo no merece mi whisky.

Vas a perder absolutamente todo.

Bueno, ustedes no me conocen...

...ni yo los conozco a ustedes. Abramos el juego con apuestas bajas.

$0,10 la máxima.

Le agradezco enormemente, señor.

Propongo que juguemos con las reglas clásicas del póker.

No más de tres apuestas por mano.

Se abre juego con par simple, quince centavos de luz.

- A menos que tengan alguna objeción. - De acuerdo.

Pago.

Ocho de corazones.

Cuatro de tréboles. Dos de picas.

Siete de diamantes.

Ocho de picas. Jota de picas.

Tres de corazones.

Bueno, amigo.

Jota de " jódete".

Cierra la maldita puerta.

Buenas noches, reverendo.

Sr. Sheehan, llegó el Sr. Elliott.

Buenas noches, Sr. Elliott.

Hola, Freddie. ¿Irás a la ópera?

¿Quiere jugar una mano, Sr. Smalley?

Yo no juego con aficionados.

- Tomaré tu lugar, Robbie. - Si Smalley no juega, yo me quedo.

¿Qué demonios es esto? Si no va a jugar, ¿qué problema hay en...

Una botella para cada uno.

La iglesia está quedando muy bien, ¿no?

Estuve conversando con el Sr. Anderson. No veo la hora de que esté lista.

- ¿Quién es el que reparte? - Un tal McCabe.

- ¿Qué? - McCabe.

- ¿Y cómo lo sabes? - El dijo que se llamaba McCabe.

- Me lo dijo Joe Shortreed. - ¿Y él cómo lo sabe?

No sé. Supongo que se lo dijo McCabe.

- ¿Cómo te está yendo? - Lo estoy desplumando.

¿Otro trago por cuenta de la casa, Sr. McCabe?

Muchas gracias.

Usted no dijo que su nombre era McCabe cuando entró aquí.

Ni tampoco ahora. Usted lo dijo.

¿El Gordo McCabe?

¿El pistolero?

Hombre de negocios.

Sus negocios no andan muy bien, ¿no?

¿Conoce a Bill Roundtree?

¿Qué te sucede, Sheehan? ¿Te has vuelto loco?

Estamos intentando jugar al póker, Pat.

Hoy sí que estás ocurrente, Bart.

Oye, amigo, ¿quieres repartir un par de manos?

No se irá ahora, ¿no? ¿Ya abandona?

No. Volveré enseguida, caballeros.

Disfruta la velada.

Sujeta bien las cartas, Riley.

- ¿Adónde vas? - A ningún lado.

Me preguntaba adónde iba usted.

Pensaba ir allí, junto al cerco.

Sí, señor. Ese es McCabe, no cabe duda.

John McCabe. Solían llamarlo " El Gordo" McCabe.

- Es muy famoso. - Nunca oí hablar de él.

¿Por qué lo llaman " El Gordo"? Es más bien delgado.

¿Y cómo podría saberlo?

Es el tipo que mató a Bill Roundtree.

- A ése tampoco lo conozco. - Bill Roundtree. Me suena.

No se bien dónde, pero ya oí ese nombre.

Era alguien de temer.

Y ése que está afuera orinando es quien lo mató.

Es un tipo muy renombrado.

Caballeros, su tahúr es nada menos que John McCabe.

¿El Gordo McCabe? Es el hombre que mató a Bill Roundtree.

- Es todo un pistolero. - Te lo dije.

Sea quien sea, me importa un bledo. Lo desplumaré.

- ¿Oíste hablar de Bill Roundtree? - ¿Lo mató McCabe?

- ¿Bill Roundtree? - Sí.

Yo conocí a Bill Roundtree. Fue un alcalde.

- Fue candidato a alcalde en Wyoming. - ¡Estás hablando puras estupideces!

¡Demonios! La soledad de estos parajes es terrorífica.

- Este huevo está crudo, ¿no? - Sí.

Díganme una cosa, muchachos. ¿Quién es el dueño de estas tierras?

Toda la tierra a este lado del pueblo es de Sheehan.

Los chinos no tienen nada. Sólo se dedican a la minería ilegal.

Joe Shortreed, J.J., Bill Cubbs y yo poseemos...

...todo lo que está al otro lado de la iglesia.

¿Cuánto tiempo piensa quedarse, McCabe?

Me ganaron casi todas las manos. Odio irme cuando estoy perdiendo.

Puede dormir aquí. Cobro $0,25 la noche. Le mostraré su cuarto.

Lo siento.

Venga.

¿Cómo crees que me vería si me afeito la barba y me dejo sólo el bigote?

¿Para qué quieres hacer eso?

- ¿Hay muchos chinos por aquí? - Está repleto.

- ¿Quién les provee el opio? ¿Tú? - No. Yo sólo vendo whisky.

No admito fumadores de opio aquí.

¿Qué tal?

¡Qué asco!

¿Por qué no haces como yo?

Ya sabes, te cortas un poco las patillas, bien derechas.

No me quedaría aunque fuese gratis...

...ni aunque hubiese una hermosa puta en cada cama.

El tahúr ha vuelto al juego.

Bart, ¿cómo se hace un círculo cuadrado?

Basta con serrucharle el culo a un burro.

¿Subimos las apuestas a $0,25?

Pon otra botella en mi cuenta, Sheehan.

¡Papas! ¡Papas calientes a un centavo! ¡A un centavo las papas!

No sabe lo que hace. No tiene experiencia en esto.

Necesito dos más.

De acuerdo, puedo darle una más. Espere un momento.

Ven aquí, Kate.

Puede quedarse con ella, pero tendrá que ponerle dientes.

- Bueno. ¿Cuánto quiere por las tres? - ¿Las tres? $80 por cabeza.

¿$80 por una ramera? ¡Por $50 puedo comprarme un caballo!

Le daré $200 por las tres.

Tendré suerte si esta mocosa sobrevive al invierno.

Ha recorrido un largo camino. Sin duda se muere por una mujer.

- Hablemos de negocios, Archer. - ¡Negocios! Usted no sabe nada de eso.

¡Maldito hijo de perra! ¡Dígame cuántas mujeres tiene...

...y yo le diré cuántas necesito, imbécil!

- Sólo puedo darle dos. - ¡Eso es mentira! Quiero tres.

Quiere tres...

Le diré lo que haré.

Quiere tres por $200, ¿cierto?

Quizás podamos hacer un trato. Le invito un trago.

¿Cuánto falta para llegar al pueblo?

¿No puedes parar de quejarte?

Vamos. Apura el paso.

No te quedes atrás.

¡Vamos! Con un trasero tan gordo no puedes sentir nada.

¿Dónde está Berg?

¿Y las carpas?

Tranquilo, Bart.

- ¿Y Berg? ¿Dónde está Berg? - McCabe quiere verte, Jeremy.

De acuerdo. Ya voy.

¿Por qué las carpas no están armadas?

Estuvimos trabajando durante su ausencia.

- ¿Dónde están las carpas? - ¿Las carpas?

- Para las mujeres. - ¡Dios! Las carpas.

El material para los techos no llegó, así que empezamos con el frente.

Nos llevará un día armarlas.

Podríamos haberlas tenido listas, pero Robbie estuvo con diarrea...

...así que le dieron la menor cantidad de trabajo posible.

Es contagioso. Algunos ya murieron.

La Sra. Dunn se enfermó también.

¿Hablarás con ella?

La lluvia dificulta más el armado.

Tuvimos que usar la tela de las carpas para cubrir el techo.

Hablaré con ella.

Eres muy bonita.

¡Suéltala!

¿Qué pasa? Por Dios, ¿nunca vieron a una mujer?

¿No tienes trabajo pendiente, Robbie?

Nadie tocará a esas mujeres hasta que abramos el negocio.

Y no abriremos hasta que las carpas estén armadas. Sigan trabajando.

Muevan sus traseros. Ya tendremos tiempo de divertirnos.

Si quieren pasar un buen rato tendrán que trabajar duro.

Estas chicas saben hacer más posiciones que un mono en un columpio.

Creo que mi guinda ya perdió el carozo.

Eso me gusta. Eso me gusta mucho.

Discúlpenme, señoritas. Volveré enseguida.

Tengo que ir al baño.

Tengo que ir ya mismo. No creo poder contenerme.

LIL 2 AL PRECIO DE UNA

ALMA TODOPODEROSA

Excelente trabajo, Gordo.

John.

Llámame McCabe. Así sabré a quién te refieres.

Sabes que quiero ser tu amigo, McCabe.

¿Por qué?

Tú y yo somos los únicos empresarios auténticos de todo Presbyterian Church.

Pues eso no nos emparenta mucho, ¿o sí?

- ¿Eres católico? - No.

Apenas te vi llegar, supe que eras alguien para tener en cuenta.

Eso es una estupidez y tú lo sabes.

Dime a qué demonios viniste, y aléjate de esa estufa.

Con el calor despides un olor fétido.

Escúchame, McCabe.

No eres nada tonto. Ni yo tampoco.

Sabes lo que pasará en este pueblo...

...cuando crezca lo suficiente...

...y se abran tres, o incluso cuatro cantinas.

Podríamos ser socios.

Eso impediría que un forastero venga y construya otra cantina...

...sin nuestro consentimiento, y sin darnos una tajada.

¿Qué opinas?

Vine hasta aquí para evitar tener socios.

A veces no queda más remedio que adaptarse.

A veces un trato se impone.

No me molestan los tratos, sino los socios.

Siéntate, Sheehan. Escúchame bien.

En las últimas semanas me has inspirado una extraña simpatía.

Pero hay algo que quiero que entiendas de una vez por todas.

¿Qué?

Si las ranas tuvieran alas...

...no arrastrarían tanto el culo. ¿Entiendes?

Sí.

Miren. Más rameras.

Cállate. ¿Cómo sabes que no es la esposa que Bart se hizo traer?

¡Apuesto a que es ella!

¡Ida!

¡Soy yo, Ida! Bartley Coyle.

Ida, creo que este hombre te busca.

¿Tú eres Ida?

Vamos, salta. Te ayudaré.

Salta, no tengas miedo. Bien. ¿Cómo estuvo el viaje?

McCabe, ésta es Ida.

Ida, éste es McCabe.

Sígueme, te mostraré nuestra casa.

No es gran cosa, pero ya he planeado las reparaciones.

¿Ud. es John McCabe?

Soy la Sra. Miller. Vine desde Bearpaw para verlo.

¿Este es su negocio?

Sí, señora.

¿Una cantina?

Será cantina y salón de juegos.

¿Dijo que vino desde Bearpaw para verme?

¿Señora?

¿En qué puedo servirle?

¿Tiene algo para comer? Estoy muerta de hambre.

Tuve que viajar seis horas en esa maldita máquina.

Tendrá que perdonarme. Mi cocina aún no funciona.

Puedo llevarla al restaurante si tiene tanto hambre.

Lo tengo. Podría comerme un caballo.

Pues eso le servirán en el bar de Sheehan.

Humor fronterizo, por lo que veo.

Suban las escaleras.

Puedo notar la diferencia.

Una verdadera dama se distingue por como camina.

¿Qué hay de nuevo en Bearpaw? Hace mucho que no voy por allí.

¿Cuántos hombres hay aquí?

Bueno, este pueblo es un caso curioso.

Debe haber poco más de 125 hombres.

- ¿Qué piensas, Smalley? - ¿Sobre qué?

¿No notas nada diferente?

No.

¿Sheehan?

- ¿Sheehan? - ¿Sí?

Veo que tiene compañía.

- ¿Qué hay para almorzar, Sheehan? - Trae el mantel, Alfie.

Hoy tenemos tripas cocidas. La Sra. Dunn está calentando el guiso.

¿No quedan más criadillas?

- También hay venado. - ¿Tiene huevos? ¿Frescos?

Sí, hay huevos frescos.

Quiero 4 huevos fritos y un poco de guiso.

- Y un té bien oscuro. - Té bien oscuro. Muy bien.

¿McCabe?

Sólo tráeme un whisky doble y un huevo crudo.

Sírvele un trago a los muchachos. Yo invito.

Ya que pretende ser un tipo tan elegante...

...debería usar algo mejor que esa colonia barata.

Escuche, Sr. McCabe.

Soy una ramera, y sé mucho sobre prostíbulos.

Sé que si construyera un burdel aquí, Ud. podría ganar mucho dinero.

Esto es todo lo que debe hacer...

Construya el burdel. Yo me ocuparé del resto.

Me haré cargo de las chicas, los clientes, los gastos...

...los enseres y la administración.

Le devolveré lo que haya invertido, de modo que no perderá nada.

Compartiremos las ganancias.

Discúlpeme. Ya tengo un burdel funcionando aquí.

Esas mocosas no tienen experiencia.

Yo me refiero a un prostíbulo de clase, con chicas elegantes, sábanas limpias...

...y buena higiene.

No creo que los clientes de la zona...

...aprecien mucho todas esas cosas.

Lo harán, una vez que hayan probado.

Si alguien se ocupara de esos clientes como corresponde...

...usted podría ganar, como mínimo, el doble.

¿Qué le hace creer que yo no pensé en todo eso? Las carpas son provisorias.

¿Qué hará cuando las chicas se hagan amigas?

¿Cómo sabrá si están menstruando o si sólo quieren descansar unos días?

¿Y qué pasará cuando alguna quede embarazada?

¿Acaso tiene quien le haga los abortos? ¿Y qué hay de los clientes?

¿Quién los revisará? ¿Lo hará usted mismo?

Si no lo hace, en dos semanas el pueblo entero contraerá alguna peste.

¿Y cuando los negocios no marchen bien? ¿Las chicas se quedarán esperando?

Le aseguro, Sr. McCabe, que cuando una buena ramera se pone a pensar...

...se vuelca a la religión, porque así es como fueron criadas.

Y cuando eso suceda, la que estará repleta...

...será la iglesia y no su burdel.

No puedo perder tiempo con un hombre que no sabe aprovechar un buen negocio.

¿Cerramos trato? ¿Sí o no?

¿Y?

Demonios.

¡Yo no pienso bañarme!

Me importa un bledo si...

Este es el último. Si quieren más, háganlo ustedes mismos.

Ella traerá algunas chicas de Seattle. Verdaderas mujeres, con clase.

No creo que nadie vaya a pagar $0,25 por un baño.

$0,25 no es tan caro.

- En Bearpaw el más barato cuesta $0,35. - No me bañaría ni aunque fuese gratis.

No entiendo por qué les molesta tanto bañarse.

Lo que no me gusta es que me obliguen a hacerlo.

Todo por culpa de la Sra. Miller. Es ella--

¿Se ve bien, Sr. McCabe?

Demonios, sí.

¿Por qué no le pregunta a la Sra. Miller cuando llegarán las nuevas rameras?

- ¿Qué hay de malo con las que tenemos? - Cierra el pico de una vez.

¿Crees que dejaré que una puta me diga cómo manejar mi prostíbulo?

Demonios, estás totalmente equivocado.

Esas chicas vendrán cuando yo lo disponga.

Les estoy pagando $0,15 la hora...

...más de lo que ganan en esas malditas minas...

...así que dejen ya de masturbarse y sigan con su trabajo.

¿De acuerdo, Berg?

Sí, señor McCabe.

Ya oyeron lo que dijo.

Nos paga $0,15 la hora, más de lo que ganamos en esas malditas minas...

...así que paremos de masturbarnos y sigamos trabajando.

Cállate, Jeremy.

Sra. Miller.

Quiero hablar con usted, Sra. Miller.

- ¿Va a abrir la puerta o no? - No.

De acuerdo.

Sólo quería hablar con usted. Nada más.

Y si quiere que tengamos esta conversación a través de la puerta...

...a mí me da igual.

Quiero saber cuándo llegarán esas chicas de Seattle.

Mis hombres están construyendo los baños. Tengo derecho a saberlo.

Yo pagué los gastos del viaje.

Usted me considera una especie de banco.

No me ha ocasionado más que gastos.

Gastos y jaquecas.

¡Jaquecas!

- Estas damas la buscan, señora. - ¿Qué sucedió?

Su carreta se rompió a dos km de aquí. Traigo casi todo el equipaje conmigo.

¡Bajen las valijas! ¡Rápido!

Le presento a mi esposa, la Sra. Washington.

Yo soy Sumner Washington, el peluquero.

Encantada de conocerlos. ¡Lil!

Seguramente querrás ver a mis nuevas bellezas.

Prepárales un baño caliente. Rápido. Pon agua a calentar.

¡Tengo el trasero helado!

Es lo que la mayoría de los hombres opina de ti.

Nos dijiste que habría una casa aquí.

Cálmense. Les estoy construyendo un verdadero palacio.

Ahora les ofreceré un baño caliente.

No me acostaré con ningún chino.

¡Cállate! Con esa cara de china que tienes...

...¿no crees que preferirán a las blancas?

Paren de quejarse o les daré su merecido.

¡Dios mío, son tan caprichosas!

En la carta decías que había una casa aquí. ¿A esto llamas " casa"?

- ¡Le robaste eso a Christine! - Maldición, es cierto.

- ¡Me costó $13! - ¡Cállate, Eunice!

Siempre estás quejándote.

- Apuesto un dólar a esa jota. - Pago.

¿Saben lo que oí por ahí?

Que una de las chicas que trajeron es una auténtica princesa china.

¿Es cierto lo que se dice de las chinas?

Tonterías. Si no se les caerían las piernas.

Vamos. Es cierto.

La forma de sus párpados, el modo en que están curvados.

Lo mismo sucede con todas las partes de sus cuerpos.

Amos Lindville, un amigo mío que vive en Sacramento, California...

...pagó $5 por mirarle la entrepierna a una china, y me dijo que era cierto.

Un tipo como Lindville no pagaría $5 por algo que no existe.

Ahora soy cocinera, ya no ejerzo la prostitución.

Con la experiencia que tienes, es un desperdicio.

Ya verás cuando la casa esté terminada. Será algo impresionante.

En Sudamérica los prostíbulos son muy extraños.

- ¿Estuviste en Sudamérica? - Estuve allí cuando era pequeño.

Y claro, son muy extraños. No se parecen en nada a esto.

No son lujosos.

Son sólo chozas de adobe.

Ponen a una familia entera a construir la choza...

...y prostituyen a las mujeres de esa familia.

- ¿Sabes dónde está Berg, Smalley? - Está allí.

- ¿Este tipo ya se bañó? - No vine como cliente, señora.

¿Berg?

- ¿Me buscaba, Sr. McCabe? - ¿Quieres llevarme a la quiebra?

Estos pedidos... Estoy de acuerdo en que...

- ¿Cuánto cuesta la china? - $1,50.

- ¿Igual que la Sra. Miller? - Ella cuesta $5.

¡Cinco dólares!

Asegúrese de que le den lo que encargó.

- ¿Es cierto, Sra. Miller? - ¿Qué?

- ¿Cinco dólares? - Así es.

- Dios mío, eso es mucho dinero. - Demonios. ¡De acuerdo! Vamos.

Realmente le conviene guardar estos formularios...

...y asegurarse de que estén firmados.

Hola, Sr. Quigley. No me tendrá miedo, ¿o sí?

Una vez que haya recibido lo que encargó...

...puede quedarse tranquilo. Tiene la prueba.

Puse mi firma en estos formularios...

...y con eso bastará.

Bueno, ya terminamos.

A menos que quiera que nos quedemos.

- Por si alguien no quiere pagar... - Váyanse.

Tengo que terminar estas cuentas.

No entiendo absolutamente nada.

Catorce más ocho.

Catorce más ocho.

¡Demonios!

¿Por qué está siempre de tan mal humor?

Porque, mi querida señora Miller, además de construir el prostíbulo...

...pagué por unos baños que no necesito.

Pagué los gastos del viaje.

Compré toallas, sábanas y bolsas para enemas.

Compré cosas que ustedes, las rameras, ni siquiera saben usar.

Pero en todo el día no vendí ni una botella de whisky, ¡y eso es un hecho!

Fue así, mi querido McCabe, porque todos los hombres del pueblo...

...estaban dándose un baño...

...o descargándose con alguna chica en su burdel.

Aún no he visto ni un centavo. Mis cuentas dicen que necesito dinero.

Baños y prostíbulo. Primera semana de recaudación.

Falta dinero de los baños. La noche de apertura nos sobrepasó.

No volverá a suceder.

No me sorprende que usted no sepa cuánto dinero tiene...

...ni cuánto gasta.

La columna de ingresos y la de gastos están en páginas diferentes.

No se meta en lo que no entiende.

- ¿Cuánto es 23 menos 14? - ¿Qué?

Ya me oyó. 23 menos 14.

Nueve. ¿Nueve más 16?

- Veinticinco. Cinco más... - ¡Basta, señora!

¡Conozco todos los juegos de azar y sé calcular sobornos al instante!

No se burle de mí sólo porque me cuesta poner los números por escrito.

Si fuese tan listo, sabría que si invirtiéramos...

...en comprar las puertas y las ventanas...

...podríamos ganar el doble.

¿O a Ud. le gusta fornicar con el viento helándole el trasero?

¿Por qué habla de " nosotros" cuando se trata de dinero?

Digo " nosotros" porque usted es un tipo mediocre.

Es mediocre porque no se anima a pensar en grande.

Le repito: si quiere ganar tiene que invertir.

¿Quiere pasar el resto de su vida jugando a las cartas en esta pocilga?

¡Yo no! Ya llegará el día...

...en que le venda mi mitad del negocio...

...y abra mi propia pensión en San Francisco.

Pero por ahora, no quiero que un tipo mediocre arruine mi negocio.

¿Una pensión?

Quisiera saber quiénes serán sus clientes.

¿Adónde cree que va?

Dinero y jaquecas.

Jaquecas.

Mira esto, Alf.

Hola, cariño. ¿Trabajas con la Sra. Miller?

¡Esa es mi esposa, maldito!

¡Dios mío! Está sangrando. ¡Tiene un tajo en la cabeza!

Vamos. Levantémoslo.

- Levántenlo. - Sujeta la otra pierna.

Con cuidado.

No tengo mucho tiempo.

¿Quién se llevó la botella de gin?

Está en mi cuarto.

¿Kate?

- La traeré yo. - Alma, trae la botella.

- ¿Dónde está? - Bajo mi almohada.

Está bajo su almohada.

Las bebidas deben quedarse aquí.

Vamos, chicas. Llegará de un momento a otro.

¿Y esa torta? ¿Ya está lista?

Le saqué un poco de crema rosa.

¿Puedes escribirle " Birdie" encima?

¿Puedes hacerlo?

De acuerdo.

- ¿Te gusta así? ¿Rosa y blanca? - Sí, quedó muy linda.

Muchas gracias. Nos veremos más tarde.

¿Sr. McCabe?

Discúlpeme. Mi nombre es Sears. Eugene Sears.

Yo soy Roebuck. ¿Quién se quedó en la tienda?

Soy de la compañía minera M.H.H. Shaughnessy.

- Quisiéramos discutir algo con usted. - ¿En serio?

A decir verdad, Sr. McCabe...

...nos interesan los yacimientos de esta zona.

A decir verdad, quisiera tomarme un trago.

- ¿Me acompañan? - Déjenos invitarlo, Sr. McCabe.

Un momento. ¿Usted está totalmente chiflado?

- ¿Por qué habla de " nosotros"? - Le presento a Ernie Hollander.

¿Quiere un trago, Ernie?

Claro, me encantaría, pero el alcohol me hace mal.

No quiero que me malinterprete.

Lo entiendo perfectamente. Si quiere comprar el zinc, hágalo.

Yo no tengo minas de zinc. Tráenos una botella, Bobby.

¿Conocen el cuento del águila que se comió a la rana?

Un águila vieja se lanza en picada y engulle una rana.

La rana está en el estómago del águila mientras ésta vuela altísimo.

La rana se esfuerza por recorrer el intestino...

...hasta que se asoma por el culo y dice: " ¡Hola, águila! "

Y luego pregunta: "¿A qué altura estamos?"

El águila responde: "Estamos a unos 2.000 metros del suelo."

Y la rana dice...

"¿No se te ocurrirá cagarme justo ahora, no?"

Buen chiste. Excelente. Intentaré recordarlo.

Sabemos que usted es hombre de negocios, tal como nosotros...

...y queremos proponerle...

...comprar sus propiedades en Presbyterian Church.

Bueno. ¿Cuánto?

Quisiera señalar algunos detalles.

¿Por qué no me dice cuánto me ofrecen, y luego podrá señalar todo lo que--

¿De qué diablos está hecha su chaqueta?

Piel de foca.

Sé que la compañía no pagará más de $5.500.

Bueno, eso no es mucho, ¿no?

Acabamos de comprarle todo a Sheehan por $1.600.

El hotel, la caballeriza, todo.

Es evidente que se han dejado estafar.

Escuche, Sr. McCabe, si no podemos discutir razonablemente...

Nos permitieron negociar con usted...

...porque creíamos que era el ciudadano más destacado de este pueblo.

Un hombre con sentido común. Ya sabe a qué me refiero.

Usted sabe, Roebuck...

...que si las ranas tuvieran alas...

...no arrastrarían tanto el culo. ¿Entiende?

¿Qué?

Monkey Ward me ha hecho una oferta mejor.

Así que si ustedes quieren hacer negocios conmigo...

...sólo tienen que ofertar un monto mucho mayor, como corresponde.

Smalley, reúneme jugadores para un póker de apuestas abiertas.

¿Qué opinas de él?

Se cree un sabelotodo.

¡Feliz cumpleaños, Birdie!

¿La hiciste tú, Lily?

McCabe no está aquí.

No se preocupen por él. No creo que pueda venir.

Está emborrachándose.

Tienes que pedir un deseo.

¿Qué pediste?

Quiero la porción con la flor de crema.

Sabes que no puedo beber. Sólo quiero un pedazo de torta.

Quiero la porción con la flor.

Connie, ¿no te quedarás a probar la torta que preparé?

¿Qué le sucede?

Últimamente está muy ensimismada.

¿Quién es?

Yo.

¿Qué quieres?

Vamos, abre la puerta.

Escucha.

No creas que podrás engatusarme otra vez con esa colonia barata.

¿Te bañaste?

Estuve tanto tiempo en el agua...

...que se me arrugó el trasero. Abreme.

A veces me das asco.

¿No podías asistir al cumpleaños de esa pobre criatura?

Te diré una cosa, mujer.

Dos cretinos vinieron a la cantina y ofrecieron comprarme todo.

- Todas mis propiedades. - ¿Quién haría semejante idiotez?

Un tal Harrison Shaughnessy o algo así. Me ofrecieron $5.500.

Quita tu sombrero de la cama. Da mala suerte.

$5.500. No está tan mal, ¿o sí?

Fui astuto como un zorro.

Simplemente dije " no" y seguí con mis asuntos.

Los rechacé lisa y llanamente.

Y ahora no tendrán más remedio que volver con una oferta mejor.

Y creo que tu parte será...

- Déjame ver. - Piensa.

¿Qué dijiste?

Debí haberlo sabido.

Rechazaste la oferta de H. Shaughnessy. ¿Sabes quiénes son?

- Claro que lo sé. - Cruza los dedos por que regresen.

Son hombres muy violentos. Podrían matarte.

Kate y el Sr. Anderson...

- ¿McCabe está allí con ella? - ¿Cómo podría saberlo?

No tengo mucho tiempo.

- Son unos irrespetuosos. - Hay unos hombres que buscan a McCabe.

¿Está contigo?

Sí.

El Sr. McCabe vendrá enseguida.

Espérenlo aquí.

Veo que estás gastándote tus ganancias.

- Caballeros. - Sr. McCabe.

- ¿Quieren fumar un cigarro? - No, gracias.

- Sr. McCabe, el Sr. Hollander y yo... - Tome.

Su determinación nos sorprende. Es más: nos despierta admiración.

- ¿Quieres hablar tú, Ernie? - No, continúa.

Quisiéramos darle un nuevo enfoque al asunto.

¿Recuerda nuestra oferta?

- No. - Bueno, era de $5.500.

Por eso no la recuerdo. $5.500.

Ernie, creo que podemos persuadir a la compañía de que pague otros $750.

En total, serían $6.250.

Pero claro, debe contestarnos ahora mismo.

Bueno, Sr. Sears...

...ahora mismo mi respuesta es " no".

Discúlpenme, pero quiero acotar algo.

¿Puedo llamarlo John, Sr. McCabe? Mi hijo también se llama John.

Usted hizo un buen trabajo aquí. Levantó una empresa formidable.

Y nosotros hemos venido a incrementar substancialmente su capital.

Una oferta de una de las compañías más sólidas de los Estados Unidos.

Y usted dice "no". Francamente, no lo entiendo.

Está de más decirle que nuestra gente estará muy molesta.

Ya sabe a qué me refiero.

La forma en que yo veo esto es que ustedes han venido aquí...

...a forzarme a vender mis propiedades.

Ha de haber una buena razón detrás de ello.

Y creo que para que yo la entienda deberían ofrecerme $14.000 o $15.000.

¿Por qué no vienen a desayunar a mi casa mañana? Podremos seguir hablando allí.

¿A eso de las ocho? Blanche, Birdie. Acérquense.

Este es el Sr. Sears, y éste es el Sr. Hollander.

¿Cómo está, Sr. Sears?

- Entretengan a estos caballeros. - ¡Luce tan apuesto esta noche!

¿Quiere tomar una copa, o prefiere que subamos?

La casa invita.

- ¿Eso prefiere? ¿Que vayamos arriba? - Aún no hemos cenado.

Abre la puerta, Constance.

¿Constance?

Nunca conocí a nadie que pasara tanto tiempo encerrado.

¡Qué traje tan hermoso! Mira.

¿No es hermoso?

¿Quiere jugar? Claro que sí. Mira esto. Mira.

No, no hemos cenado. Tenemos que ir a comer.

Cuando se juega por dinero...

...hay que saber descubrir la estrategia del oponente.

¿Acaso no te dije que esos cretinos volverían?

Sí, te lo dije. Un vez cada tanto, si pudieras confiar en mí, Constance...

...todo sería mucho más fácil. Ya lo verás tú misma.

- ¿Cuánto crees que lleguen a ofertar? - No lo sé.

Me enteraré mañana en el desayuno.

Eres una mujer muy extraña.

A veces eres tan dulce... Y otras veces eres tan...

Lograremos cerrar trato, Ernie.

Sólo tenemos que ofertar otros $1.000, y él aceptará.

Está regateando.

Cerraremos trato en $7.000.

- Bueno, en $6.250. - No, no creo. No tiene sesos.

- Quiero pasarle el trabajo a Jake. - Vamos. No nos demos por vencidos.

Escucha, hijo.

Si quieres tratar de hacer entrar en razón a ese imbécil...

...eso es asunto tuyo.

Yo me vuelvo ahora mismo.

Creo que tras 17 años de trabajo merezco algo mejor que estas misiones inútiles.

Convencerlo será imposible.

Sí, supongo que tienes razón. Ya lo intentamos.

¿No notaste algo raro en la carne?

¡Tenía un gusto tan rancio!

Lo único que falta es que me dé una de esas diarreas.

¿Cuántas veces te dije que no quiero verte aquí?

- Bueno, ¿cómo se encuentra? - Mal. Volvió a desmayarse.

Hace tres horas que está inconsciente.

Bart Coyle le abrió la cabeza de un golpe anoche.

- ¿Sí? ¿Y cómo está? - Muy mal.

Se desmaya una y otra vez. Creo que tiene una fractura.

Quiero que abras un frasco de esa compota de ciruela...

...que traje de Portland.

Convídale un trago, por favor. ¿No te pedí un desayuno para tres?

Smalley dijo que los otros no vendrían.

Esos dos tipos se fueron anoche.

Te ocupaste muy bien de ellos.

Entendieron que tú no eres un novato fanfarrón.

"Dios Todopoderoso, que ves los pecados de tus siervos en la tierra.

Tu espada de justicia se clava en el impío.

Su carne ha de pudrirse en las tinieblas...

...su alma ha de quemarse en el Infierno.

Perdona las faltas de este fiel servidor...

...otórgale un lugar en el Paraíso...

...y concédele vida eterna al pie de Tu divino trono. Amén."

- No irás, ¿o sí? - No hay de qué preocuparse.

- ¿Estás armado? - Sí. Pero eso no cuenta.

¿Qué quieres?

- Un momento. Yo no busco... - ¿Y entonces a qué has venido?

Me dijeron que Ud. tiene el mejor prostíbulo de toda la región.

Hace mucho tiempo que no toco a una mujer.

Sígueme, te mostraré lo que estás buscando.

¿Qué están cocinando? Tengo hambre.

- ¿Qué demonios es eso? - Una aspiradora de alfombras.

¿Quién será la próxima?

- Yo no. Estoy indispuesta. - ¿A cuál de nosotras prefieres?

Demonios, me da igual. Me acostaré con todas.

Maldición.

Llegó correspondencia, Blanche. Este paquete es para la Sra. Miller.

Debe ser la enagua nueva que había encargado.

Tenían razón, este lugar es formidable.

- ¿Qué es eso? ¿Una carta para mí? - Es para mí.

Le llevaré el paquete a la Sra. Miller.

Está ocupada, Sr. McCabe.

Bueno, entonces lo dejaré aquí.

¡Me duele tanto! Supongo que es porque soy muy estrecha.

Sólo tienes que aprender a relajarte, es todo.

Esto te quedará bien. Levántate y quítate la camisa.

Debes poner tu mente en otra cosa, pensar en algo diferente, ¿comprendes?

Mira la pared. Cuenta las flores del empapelado.

¿Qué haces? No tienes nada que esconder.

En realidad no significa nada.

Pero puede llegar a gustarte. Con Bart lo disfrutaste, ¿o no?

Sí. Eres muy menuda. Igual que yo.

Pondré algunos alfileres.

- Con él estaba obligada. Era mi deber. - Date vuelta.

No era tu deber, Ida. Lo hiciste para tener techo y comida.

Y esto lo haces por los mismos motivos.

Si logras ahorrar un poco de dinero...

...ya no tendrás que depender de nadie. En mi opinión es más justo así.

No te preocupes. Te irá muy bien aquí.

Un dólar.

- Que sean $5. - ¿Puedes dejar de espiar mis cartas?

Bueno, pago por ver.

Tres ases.

¡Qué hijo de perra! Estabas mirando mis cartas.

Reparte tú esta mano.

McCabe.

- Webster irá al valle hoy. - ¿Y eso en qué me concierne?

Blanche dice que aún se puede prosperar alrededor del fuerte.

Dice que allí se puede lograr mucho con poco dinero.

Alguien tendría que ir a echar un vistazo.

Creo que deberías ir con Webster hoy.

Soy tu socia. Tienes que escucharme.

- ¿Qué harás con esos hombres? - ¿Te refieres a esos tipos allí arriba?

Smalley fue a hablar con ellos. Los traerá aquí y haremos un trato.

¿Y si no quieren hacer un trato?

Pues no lo haremos. Me tomaré un trago.

¿Quieres beber conmigo?

No te preocupes por el qué dirán. Nadie lo sabrá.

Webster ha recubierto su carreta.

Encontró algunas lonas, y cubrió la carreta con ellas.

De todos modos, ¿a quién demonios le debes explicaciones?

Tú eres el dueño de este pueblo, ¿o no?

Agradezco tu preocupación, pero no hay nada que temer.

Son ellos los que necesitan cerrar trato, no yo.

Me dan pena.

Hace 20 años que trabajan en esto y ahora no saben qué hacer.

La compañía dice: "Hagan un trato con McCabe.

"No vuelvan hasta haberlo logrado." Pero se topan con alguien testarudo...

Me dan pena, es la pura verdad. En serio. Me dan mucha pena.

Sé bien lo que hago.

- Lo sé. - ¿Para qué lleva una escopeta consigo?

No lo sé. Quizás esté cazando zorros. ¿Quieres un trago o no?

Dijeron que no había nada que discutir.

- ¿Quién dijo eso? - Un tal Butler.

Dios mío, ese sujeto debe medir más de dos metros.

- ¿Los invitaste a almorzar aquí? - Sí.

Pero dijeron que comerían en lo de Sheehan.

Dame cuatro o cinco cigarros, por favor.

Aunque quieras, no podrás cerrar trato con ellos. ¡Son sólo asesinos a sueldo!

McCabe, tienes que irte con Webster...

Gracias, Smalley.

Diré a todos que viajaste por negocios.

Les diré que estás negociando con la compañía, si quieres.

Si un tipo tiene la torpeza de hacer negocios con una mujer...

...ella terminará creyéndolo un tonto.

Ni siquiera saben dónde yace la riqueza de este pueblo.

La riqueza está entre los chinos, en el mismísimo barrio chino.

Enseguida estaré con usted.

En Canadá, esos cara de limón dinamitan túneles por menos de $30 el metro.

Usan unos explosivos nuevos. Son muy efectivos.

Se los dan a un chino cualquiera...

...lo mandan bajo tierra, y luego salen 50 toneladas de roca...

...y un chino muerto.

Señor, ¿usted sabe cuál es la multa por matar a un chino?

No más de $50.

El inspector trabaja para la compañía.

Cuatro de cada cinco casos son accidentes.

Uds. pueden hacer lo mismo con su propio zinc.

Basta con darle al chino una caja de explosivos...

...para que él baje y los ponga contra la roca...

...y el zinc saldrá al instante. $0,65 la tonelada.

Usted debe ser Butler.

- ¿Y usted quién es? - John McCabe.

Tenemos negocios que discutir. ¿Quiere un cigarro?

Sí. Pero yo traje los míos.

- ¿Vamos al bar, así estamos solos? - No, aquí estamos bien.

- Pon una botella en mi cuenta, Sheehan. - Una botella.

Sobre el trato...

Usted sabe, cuando esos caballeros vinieron y me hicieron esa oferta...

...hubo unas cuantas cosas que no tomamos en consideración.

¿Cuánto le ofrecieron?

$5.500.

Luego subieron otros $750, así que la oferta fue de $6.250.

$6.250.

Sí, ¿pero usted cuánto les pidió?

No llegamos a hablar de eso porque...

...quizás les haya dicho...

...algo así como $12.000 o $10.000. Sólo intentaba regatear.

Quería hacerlos entrar en razón.

Sí, pero en realidad, ¿cuánto quería usted?

Es relativo. Dijeron que querían todas mis pertenencias.

¿$8.000?

$8.000.

Bueno, $7.500. Quizás sea más razonable.

- La diferencia no era tanta, ¿no? - Es lo que intento decirle.

No sé a qué se refieren con "todas mis pertenencias".

Todas mis pertenencias.

¿Eso incluye mis caballos, mis ropas, mis calzoncillos?

Pero la verdad es que... Demonios, me conformaría con $6.250.

Si es que eso no incluye mis efectos personales.

Y si pagan mis mercancías por separado.

- ¿Y eso cuánto sería? - Bueno, otros $350.

$300.

Así que son $300, más los $6.250.

En total son $6.550.

Podemos redondear en $6.500, y trato hecho.

Yo no hago tratos.

¿Y a qué vino si no hace tratos?

Vine a cazar osos. Me dijeron que es una buena zona.

Está bromeando.

Osos...

¿No trabaja para Harrison Shaughnessy?

A veces. Sólo cuando no logran cerrar un trato.

Mire, quiero que entienda una cosa.

Este trato puede concretarse.

No conmigo.

Bueno, supongo que entonces tengo que hablar con Sears.

Nos veremos luego.

McCabe.

¿A usted lo apodaban " El Gordo"?

Hace mucho. ¿Por qué?

Bill Roundtree era el mejor amigo de mi mejor amigo.

¿Usted lo mató?

Le dispararon en una partida de póker, pero no fui yo quien lo mató.

- ¿Dice que su amigo es un mentiroso? - Yo no he llamado " mentiroso" a nadie.

Descubrieron a Bill Roundtree haciendo trampa.

- Quiso desenfundar y lo mataron. - Contaré hasta diez.

Si no está cruzando el puente cuando termine, me enfadaré mucho con usted.

Sólo quiero que sepan que no estoy armado.

Ven aquí, Paddy.

¿Quién demonios era Bill Roundtree?

- Bueno, fue un tipo muy renombrado. - ¿Y quién dijo que él lo mató?

Ya se lo dije. Todos lo comentan.

- Lo mató con una pistola. - ¿Ese hombre?

Ese hombre nunca mató a nadie.

Me hizo sentir todo el tiempo como un imbécil.

Ahora veremos quién es el imbécil.

Hijo de perra.

Nunca llegué a adaptarme a este maldito pueblo.

No soporto que otros hombres te toquen.

La verdad es que a veces, cuando te miro...

...no puedo apartar mis ojos de ti.

Tengo tantas ganas de sentir tu cuerpo que parece que fuera a estallar.

Traté de decírtelo de todas las formas posibles.

¡Si alguna vez fueses tierna sin que haya dinero de por medio!

Creo que yo podría...

Te diré una cosa: tengo alma de poeta.

En serio. La poesía vive en mí.

Pero no puedo escribirla.

No soy un hombre culto. Conozco mis limitaciones.

Nunca logro decirte nada.

Si al menos una vez me dejaras hacerme cargo...

Estás endureciendo mi alma, eso es lo que estás haciendo.

Endureciendo mi alma.

¡Demonios! Disfruta de la vida. Adelante, disfruta cuanto puedas.

¡Qué mala suerte! La única mujer que he llegado a amar, es una prostituta.

Nunca supe compartir mis cosas.

Creo que en mi vida no he conocido más que rameras.

Discúlpeme, señora.

¿Eugene Sears está aquí todavía?

No, se fue esta mañana.

Había otro hombre con él, un tal Ernie.

- El Sr. Hollander. - Hollander. Eso es.

¿Aún está aquí?

- No, se fueron juntos. - Bueno, gracias de todos modos.

COMPAÑÍA MINERA HARRISON SHAUGHNESSY

CLEMENT SAMUELS - ABOGADO

La ley existe para defender al ciudadano común, Sr. McCabe.

Me pondré a su servicio, gratuitamente.

- ¿Gratuitamente? - Sí, eso dije.

No tiene que pagarme nada.

Será un honor para el futuro senador del Estado de Washington...

...patrocinarlo ante los estrados de la justicia.

- Usted es muy generoso. - Cuando un hombre, McCabe...

Cuando un hombre se va al medio del bosque...

...y con sus propias manos crea una empresa...

...y la cuida con amor y dedicación...

No puedo permitir que ningún hijo de perra le quite lo que es suyo.

¿Acaso no es justo? Tiene toda la razón, es justo.

Considere el caso de Harrison Shaughnessy.

Ellos tienen accionistas.

¿Acaso querrían que sus accionistas y el resto de la gente...

...piensen que su administración...

...no respeta ni la libre competencia ni la justicia...

...que son los valores que forjaron este país?

La lucha contra estos monopolios...

...es la piedra fundamental de una sociedad justa.

Que le quede bien claro, McCabe: el sistema de libre empresa es justo.

Gracias a él podemos proteger a los pequeños empresarios...

...y a los grandes hombres de negocios.

Bueno, yo sólo quiero que no me maten.

Mientras la libertad se pague con la vida, no habrá libertad.

Ya me lo imagino en la primera plana del Washington Post...

...junto a una foto de William Jennings Bryan...

"McCabe sale en defensa del ciudadano común."

Podría hacerse famoso, McCabe.

Quizás lleguemos a compartir la mesa con William Jennings Bryan.

No, no creo...

- ¡Usted será un héroe! - Bromea.

Los mirará desafiante y los hará temblar de miedo.

¿Y qué haremos? ¿Llamaremos a un alguacil?

No hace falta. Lo resolveremos en el juicio.

Supongo que lo que usted quiere...

...es ponerlo en los diarios, llevarlo a juicio y todo eso.

Entonces ellos ya no podrán matarme. ¿Estoy en lo cierto?

Claro que está en lo cierto.

No podrán tocarle ni un pelo.

Hay un momento en la vida de todo hombre, Constance...

...en que debe poner las manos en el fuego...

...para probar su coraje.

¿De qué estás hablando?

Estoy hablando de luchar contra los grandes monopolios.

Alguien debe proteger a la pequeña empresa del gran capital, y yo lo haré.

El hecho de que no lo hayamos hablado...

...no significa que yo no tenga mis principios.

Para ti no significa nada, pero yo tengo una reputación aquí...

¿Qué te importa Presbyterian Church? ¡Vende todo lo que tienes!

Vende todo y vete a otro lugar donde haya gente civilizada.

Te atraparán, McCabe. Te atraparán y te harán cosas terribles.

No, mi querida, no me pasará absolutamente nada.

¡Ya basta de llamarme " mi querida"!

¡Me importas un bledo! Dame mis $1.500. Quiero hacer un trato.

¡Si tú no haces un trato con ellos, lo haré yo misma!

Come.

No puedes hacer tratos.

Adiós, cariño. Te echaré de menos.

- Yo también te echaré de menos. - Buen viaje. Pórtate bien.

Lo haré.

Saluden a la Sra. Miller de mi parte.

Cuídate.

Regresa.

- Adiós, vaquero. ¡Vuelve pronto! - Lo haré.

¡Shorty! Ven conmigo.

Adiós, vaquero.

No le estaba apuntando. El juego consiste en hacerlo flotar.

- Ya basta, muchacho. - ¿Qué?

Ya deja de disparar. No quiero recibir un balazo.

Entonces sal del puente, imbécil.

Quiero comprar medias. Tengo una largo viaje por delante.

¿Qué tienen de malo tus medias?

Las arruiné corriendo desnudo por todo el prostíbulo.

Es un lugar muy apacible. ¿Ya has estado allí?

Quítate las botas y muéstrame.

Estás bromeando.

Dije "Quítate las botas y muéstrame", idiota.

No haré tal cosa.

¿Para qué llevas ese revólver?

Para nada. Sólo lo llevo.

- No puedo apuntar bien con él. - Eso es absurdo.

- ¿Qué clase de revólver es? - Un Colt.

Son buenos. Yo tengo el mismo.

Seguramente está descompuesto.

No, es sólo que no tengo buena puntería.

Déjame verlo.

Vamos. Quizá pueda arreglarlo.

De acuerdo.

Constance.

Eres la mujer más bella que jamás he visto.

Lo único que siempre quise fue ver una sonrisa en tu rostro.

No soy bueno para pedir disculpas.

No sé lo que me pasa.

Creo que nunca tuve tanta intimidad con una persona.

¿Por qué no te metes en la cama?

- Constance. - No hace falta que digas nada.

Lo siento.

Ven.

Ese rifle es mío.

- ¿Me lo da, por favor? - Esta es la casa de Dios.

Bueno, mi iré ya mismo. Pero necesito mi rifle.

- Esos hombres quieren matarme. - Salga.

¡Fuego!

La iglesia está en llamas.

¡Fuego!

¡Sheehan!

¡La iglesia se está quemando! ¡La iglesia! ¡Fuego!

¿Por qué demonios está gritando?

¿Qué sucede?

- ¿Qué diablos pasa? - ¡Se está quemando la iglesia!

¡Dios santo! La iglesia está en llamas.

- ¿Qué demonios estás haciendo? - ¡Rápido! Entren y vístanse.

¡Andy! ¡Trae esa maldita máquina! Ustedes empiecen a quebrar el hielo.

¿Hay alguien allí abajo?

¡Córranse!

- ¡Traigan esos baldes! - ¡Eso estoy haciendo!

¿Qué demonios estás haciendo?

¡Abran el grifo!

¿Necesitan más baldes?

¡Lo logramos!

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