All language subtitles for persiane chiuse 1951

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Original subtitles

PERSIANAS CERRADAS

- Una cuerda. - ¿Qué?

¡La punta de una cuerda!

Una cuerda.

- ¡Sandra! - Ah, gracias, mamá.

Adiós, papá.

Adiós.

TURÍN

- Hola. - Hola, Roberto.

No te lo digo, es una sorpresa. Ya lo verás.

No puedo, Roberto, tengo que ir al despacho, cerramos la contabilidad.

- ¿No podemos verlo esta noche? - Vamos, ven. Está aquí al lado.

¿Es para nosotros esta casa?

Quizás.

Ah, tesoro...

Mire,

usted conoce el apartamento.

Aquí tiene las llaves.

Cuando lo hayan visto, acuérdese de cerrar.

- Yo espero abajo. - Gracias.

Venga, vamos.

- ¿Te gusta? - Mucho, ¿pero no es demasiado grande?

Quiero que vivas en una casa decente. Es necesario un poco de confort.

Para el pago ya nos hemos puesto de acuerdo.

Mira, Sandra,

esta es la sala de estar.

Aquí pondremos una gran mesa.

- Allí la radio, y un sillón al lado. - El sillón será solo tuyo.

Mía o tuya, no nos pelearemos por eso.

Y aquí podremos poner un escritorio para mí.

Podría ser que alguna noche tenga que trabajar en casa.

- Y así te hago compañía. - Qué felices seremos.

Has estado muy bien, ¿sabes?

Ya verás como poco a poco tendremos una casa en condiciones.

- ¿Y el dormitorio? - Allí al fondo.

Le da el sol incluso por la mañana.

- ¿Dónde ponemos la cama? - Aquí.

Y en esa parte la cómoda.

¿Y el armario?

Ya, vaya, no contaba con el armario.

Habrá que volver a empezar todo de nuevo.

Así aprenderás a arreglar la casa a solas.

Tienes razón, discúlpame. Yo lo pienso continuamente.

No veo la hora de dejar lista esta casa.

Cuánta alegría me das hablando así.

Mañana iremos a ver muebles.

Hoy ya he tenido muchas emociones.

¡El balcón! Precisamente lo que quería.

Sabía que te gustaría.

Aquí te esperaré cada noche.

Te veré a lo lejos.

¡Qué contenta estoy!

¡Cadáver de una desconocida rescatado en el Po!

¡Última edición!

MORGUE

Pase.

¿La conoce?

No.

- Buenos días, comisario. - Buenos días.

- Buenos días, comisario. - Buenos días.

¿Ha visto el informe de la autopsia?

Sí. No se ahogó, la han matado. Una patada en el bajo vientre.

HALCÓN DE ORO

¿Qué haces aquí?

¿Qué te pasa?

Habla, ¿que te sucede?

¿Te han echado?

Valquiria.

¿Y qué quieres de mí?

La he visto.

Pobrecilla, se ha suicidado como una estúpida.

¡La han matado!

¡La has matado tú!

Sí...

- ¡Has sido tú! - ¡Cállate!

¡Asesino! ¡Eres un asesino!

Valquiria era buena. ¡Siempre la explotasteis!

Ahora te cogerán, ¿y qué haré yo?

¡Me he arruinado por ti!

No debisteis hacerlo.

¡No debisteis hacerlo!

¿Por qué la matasteis?

¿¡Por qué la matasteis!?

A mí no me gustan las personas que hablan demasiado.

Se lo dije también a Valquiria.

...345, 3340,

3400... Adelante.

Total...

- 20940. - 513.

225. Déjalo ahí.

236... Deja, ya lo hago yo.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- ¿Cansada, Sandra? - Un poquito.

Bueno, ánimo, dentro de poco acabamos. ¿Leche o limón?

Limón.

Gracias.

¿Y su novio cómo está?

Bien, ¿por qué?

Apuesto que es él.

¿Diga? Sí.

¿Cómo? ¿Oficina de expediciones? Ahora se la paso.

Preguntan por usted, no es Roberto. Es una voz de mujer.

¿No es Roberto? ¿Diga?

¡Lucia!

Me encuentro...

muy mal.

¡Voy enseguida!

Ven sola.

¿Dónde?

Al Halcón de Oro.

¡Dime dónde está!

¡Lucia! Lucia, ¿dónde es?

¿Qué ha pasado, Sandra?

- ¡Debo marcharme esta noche! - ¿Marcharte? ¿Dónde?

- Es de noche, la acompaño yo. - No. Gracias, no se moleste.

Perdone, ¿dónde está el hotel de el Halcón de Oro?

¿El Halcón de Oro? No lo sé.

- ¿Pero quiere decirme qué ha pasado? - ¡Es mi hermana, se encuentra mal!

¿Su hermana? ¿Tiene una hermana?

Sí, se encuentra mal. Tengo que irme ya.

- Pero déjeme que la acompañe yo. - No, por favor, tengo que ir sola.

HALCÓN DE ORO

¿La señorita Ferri? Necesito verla. Me espera.

- ¿Quién? -¿Esto no es el Halcón de Oro? - ¿Pero usted a quién busca?

Lucia Ferri, vive aquí.

- No lo creo. - Mírelo, por favor.

Veámoslo.

Ferri, Ferri, Ferri...

No hay nadie.

¿Cómo? ¿No está aquí?

Me ha telefoneado desde este hotel. Se encuentra mal.

Me ha dicho que viniera ya... al Halcón de Oro.

Yo soy su hermana, se lo ruego.

Y qué sé yo, aquí no está.

Pero es imposible. Me ha telefoneado desde aquí.

¿Y qué quiere? ¿Que le enseñe todas las habitaciones?

Que la busque. Mire, debe estar.

- Ha estado aquí. - Aquí no está la señorita Ferri.

¿Hola? ¿Comisaría Central?

Páseme con el brigadier Barattini.

Ba-ra-tti-ni.

Dígale que soy Barale. Él me conoce, fuimos compañeros de escuela.

Ah...

Sí... Muy urgente.

Está bien, está bien. Ahora me pasa con el comisario de guardia.

Suban.

- ¿Ha dicho en el Halcón de Oro? - Sí. -Está bien.

Y qué sé yo cómo se llamaba. Venía cada tanto a verlo,

pero aquí ya no está.

¿Se han convencido ahora?

¿Que vida hacía su hermana?

No lo sé, hace mucho tiempo que no la veo.

¿Cuándo la vio por última vez?

Hace tres años.

¿Le escribía?

Al principio alguna vez...

a escondidas.

¿A escondidas? ¿Por qué a escondidas?

¿Quién se lo prohibía?

Se fue de casa con un hombre al que amaba mucho.

Y... mi padre no quiso saber nada más de ella.

¿Cuándo recibió su última carta?

Hace mucho tiempo. Más de un año.

Cuando le llamó, ¿qué le dijo?

Que estaba mal, que viniera enseguida.

No es la primera vez que hago cerrar este hotel, ¿verdad?

¿Qué ha pasado aquí esta noche?

Bueno... yo soy el portero.

¿Qué quiere que sepa de los líos de los clientes?

- Además me dijeron que no dijera nada. - ¿Quién?

El joven que estaba con ella. Yo no lo conozco.

Luego vino un médico...

y se la llevaron.

Cuando salió de aquí caminaba por sí misma.

- Estaba drogada, y lo sabes. - No, jefe, se equivoca.

Ya lo veremos.

Una noche entre rejas te refrescará la memoria.

Ustedes pasen mañana por mi despacho. Hasta luego.

Sr. Di Maso. Comisario Jefe.

No, solo el señor.

Siéntese, señorita.

Nosotros la seguiremos buscando.

Hay motivos suficientes para que la policía se interese en el asunto,

pero no puedo asegurar nada.

Quédese tranquila, a su hermana no le ha pasado nada grave

al menos tenemos buenos motivos para creerlo.

Ya se lo he explicado todo a su compañero,

no hay nada más.

Nosotros hemos recabado información sobre su hermana.

La señorita Lucia Ferri es una conocida de la policía.

¿De la policía?

Esto no debería decírselo, pero...

por desgracia su hermana ha seguido un mal camino.

Hasta anteayer estaba aquí en Turín en una casa "equivocada".

La propietaria me ha devuelto...

lo que quedaba de sus efectos personales.

Ahora veremos como encontrarla.

Si aún desea usted tener noticias,

vuelva a verme en unos días.

Maria, dame el medicamento.

¿Por qué no comes?

¿Por qué lloras?

¡Sandra!

Sandra...

¿qué sucede?

Lucia...

me ha telefoneado.

No le digas nada a mamá.

¿Tú lo sabes?

¡Lo sabías!

¿Y no hiciste nada?

Debería haberla matado.

¡Papá!

¿Qué podía hacer, Sandra?

Es culpa nuestra si ha acabado así.

Nos hemos quitado el pan de la boca por esa...

¡Es culpa nuestra!

En tres años ni siquiera has querido hablar con ella.

No, papá. Escucha, Lucia...

No quiero saber nada.

Papá...

Desde que se fue de casa de esa manera,

para mí...

es como si estuviera muerta.

Comisario.

- ¿Ha sabido algo? - ¿Cómo?

Ah, usted es la chica de la otra noche.

Lo siento pero no hay ninguna novedad.

Es inútil que usted venga aquí.

Le llamaré tan pronto tenga alguna noticia.

Ahora vuelva a casa.

Buenos días.

Comisario...

Hoy el 21 es para Génova, no se llega a tiempo,

está el Campidoglio el 28, desde Nápoles.

Disculpe un momento.

¿Nada nuevo?

- Mira, Sandra, se podría hacer algo. - ¿Qué?

Yo tengo una persona... amiga.

Una persona que conozco.

Se lo dije todo.

- ¿Y? -Entiendo que son cosas que no se cuentan,

pero la vi tan desesperada...

Es una persona segura, la conozco bien.

Dígame, estoy dispuesta a cualquier cosa.

Bien, escúcheme...

Esa persona trabaja en un club nocturno,

y me ha dicho que hay un caballero que conoce a todas estas...

Sí, vamos, que conoce este mundo.

Bastaría una fotografía de su hermana.

Me espera a mediodía en la puerta del edificio.

¿Diga?

Ah, eres tú, Roberto.

¿Cuándo llegaste? No te he visto en la estación.

Sí, llegué en el primer tren.

No, nada, estoy muy bien. Te lo aseguro.

Roberto, debo verte enseguida.

¿Puedes pasar por aquí un momento?

No puedo. Tengo que ir a la oficina, llego tarde.

¿Cuándo estarás libre?

Esta noche, ya lo sabes, en la casa nueva a las 7.

Sí, espérame en nuestra casa.

Sí.

Yo vivo ahí.

Pobre mujer, lleva muy mala vida.

Todas las noches al cabaret, y de día vive en este tugurio... y tiene una niña.

Mamá.

Hola, Rituccia.

- ¿Está mamá? - Mamá duerme.

Entonces vamos a despertarla.

Venga, Sandra.

¡Pippo!

Pippo, despierta, casi es mediodía.

No hagas esperar. Ya deberías estar lista.

No puedo...

Está aquí la señorita Sandra. Despiértate.

Un cigarrito.

¿Aún no has abierto los ojos y ya quieres fumar?

Pippo...

¿Ah, eres tú? Hola, ratoncito.

¿Qué sucede?

Me fui a la cama más tarde de lo normal.

Levántate, es muy tarde. Debes llevarnos a ver a esa persona.

Qué dolor de cabeza.

Vengo ahora.

Siéntese, Sandra.

Esta se arruina con el trabajo que hace,

incluso el vino tiene que beber, cada noche se llena de alcohol.

Le pagan por beber.

Rituccia, pásame esa colilla.

¡Muévete!

Ratoncito, ¿me pasas la falda?

Rituccia, saluda a la señorita.

¿Cuántos años tienes?

- ¿Eh? - Es como una piedra.

No parece mi hija. No abre la boca.

Ya estoy lista. Aquí voy.

- ¿Ha traído la foto? - Sí. Tome.

No, no, a mí no. Se la dará a Edmondo.

- Verá qué bueno es. - Vamos, si no se hace tarde.

¿Me das un besito?

Por favor, por favor.

Oye, ¿está Edmondo?

Por aquí.

Aquí está.

Morena, ¿estás sorda?

Don Edmondo, ahí está la persona.

Un momento. ¿No ves que estoy ocupado?

- ¡Llevo dos horas esperando! - De una en una.

- Don Edmondo... - Cállate.

Esperad.

Deme la foto.

- Le he tenido que prometer 10 mil liras. - Sí. Tome.

¿La ha visto alguna vez?

¿Por qué la busca?

La busca para encontrarla, don Edmondo. No haga preguntas inútiles.

Es mi hermana.

Es muy guapa su hermana.

¿Qué? ¿Es asunto tuyo?

- Dile a los señores que no puedo prometer nada. -Pero...

- Siempre tengo muchas cosas que hacer. - Claro, pero...

...si el señor en contra de los gastos, nosotros... -¿Gastos?

Son mis honorarios. Yo soy un profesional.

Vuelva aquí esta noche sobre las 9 con los señores.

- Espero poder decirte algo. - Por favor, don Edmondo.

- Encantado. - Buenos días.

- Buenos días. - Buenos días.

Buenos días.

Ésta era suya.

La busca su hermana. Volverá esta noche.

Señorita.

Tengo que hablarle.

Yo conozco a la chica de la fotografía.

- Es usted su hermana, ¿verdad? - ¿Dónde la ha visto?

Sé dónde está. La Divina Providencia la ha ayudado.

Vayan al hospicio de las monjas.

La envié yo porque estaba muy desesperada.

La Virgen me prometió que la ayudaría.

Vayan enseguida.

No se fíen de lo que diga Edmondo.

¿Qué estás diciendo? ¿Estás segura de que era ella?

Sí, sí. Vayan a la Divina Providencia, yo estuve dos meses.

Me quedaría siempre, es el paraíso.

No, no. Gracias.

Si acaso encienda una vela por mí.

¡Vayan enseguida!

¡Es un milagro de la Virgen!

Nosotras nunca pedimos los nombres de las chicas que llegan.

Hay una tal Lucia.

Si desean verla...

- Oh, sí, madre. Gracias. - Pasen.

Muchas veces no nos dicen su verdadero nombre.

Son nuestras niñas.

Las recogimos por las calles abandonadas.

Aquí están.

Lucia.

Se llama Lucia. Lleva aquí desde hace un mes.

¿No es ella?

Roberto...

¡Por fin!

Estaba preocupado.

¿Qué te ha pasado?

Nada, Roberto.

Han traído las muestras del papel para las pared.

Mira.

He pensado que esta,

...podría ir muy bien para la habitación. - Escucha, Roberto...

¿Qué te pasa?

Tú...

¿me quieres?

Por supuesto que te quiero.

¿No lo sabes?

Si tú supieses algo de mí...

que ahora no sabes,

y que quizás podría darte dolor...

¿aún me querrías?

¿Qué te pasa, Sandra?

¿Hay algo que no puedes decirme?

No, no. No, Roberto...

Yo confío en ti.

Discúlpame.

Por un instante he tenido miedo de no merecer la felicidad que me das.

¿Por qué dices estas cosas?

Hay tanta gente,

tantas chicas como yo que no reciben nada

de nadie,

y no se saber qué hacer para ayudarlas.

Sandra...

Quería decirte...

Quería tanto estar contigo.

Ahora estoy más tranquila.

Déjame marchar.

¡Ey!

- ¿Buscas a Edmondo? - Sí.

Me ha mandado a mí en su lugar.

- Dijo que os espera en el Columbia. - ¿En el Columbia?

- ¿Pero cuándo viste a Edmondo? - ¿Pero usted quién es?

Señorita, no se preocupe, no ha tirado su dinero.

Hay una persona que quiere hablarle.

- ¿Una persona? - ¿Y quién es esa persona?

Lo veréis. No perdáis el tiempo, os está esperando.

¿Dónde?

Ya lo he dicho,

en el Columbia.

El local donde trabaja la señorita Pippo.

¡Vamos!

Buenas noches, señores.

¿Ahora llegas tú? ¡Rápido, vete a vestir!

Por aquí.

Señor, el sombrero. Por favor.

Gracias.

¡Camarero! Por favor, una mesa para los señores.

Buenas noches, señores. Enseguida les preparo una mesa.

Por favor, vengan conmigo.

Por aquí.

- Edmondo no está. - Ya.

Aquí tienen, señores.

Esperemos a Pippo.

¿Y?

- Marchaos. - ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

Manda llamar a Pippo.

- ¡Llévate a la señorita! - ¿Por qué?

¿Señorita?

Señorita, la buscan en la barra.

Siéntate.

Te estamos buscando desde esta mañana.

Has caminado todo el día...

tendrás la garganta seca.

Bebe.

Permíteme que vaya a saludar a tus amigos.

Tú no te muevas, te dejo en buena compañía.

¿Me permite?

No, gracias. No bailo.

Le traigo saludos de su hermana.

¿Dónde está? Dígamelo. Quería verme, estaba mal.

No se preocupe.

Su hermana está muy bien. Recuperada del todo.

Dígame dónde está. ¿Cuándo puedo verla?

No lo sé.

Realmente no me ha dicho que le diga nada de esto.

¡Pero me buscaba!

Claro, es verdad.

Usted se impresionó por la llamada de la otra noche.

Fue un momento de debilidad.

Las mujeres son así.

Ahora todo ha pasado.

¡Pero yo quiero verla! ¡Quiero hablar con ella!

¿Dónde está? ¿Se ha ido?

Usted aún no lo ha entendido, es su hermana quien no quiere verla.

Su hermana pertenece ahora a otra vida.

Piense que en tres años, si lo hubiese querido,

¿no habría vuelto a dar señales de vida?

Ha venido muchas veces a Turín.

¡Cualquiera que sea su vida siempre será mi hermana,

y yo tengo que verlo a toda costa!

No puedo.

Por el bien de su hermana, no insista.

Olvídela.

Si usted no quiere ayudarme, la policía...

Caramba, usted ha demostrado tener muy buen sentido

al no advertir a la policía de nuestro encuentro.

Siga así.

En nuestro mundo,

quiero decir en mi mundo y en el de su hermana, no son bienvenidos los extraños.

Pippo que la ha traído aquí lo sabía.

Bastará con olvidarlo.

Yo no le he dicho nada a la policía,

solamente porque creía que usted me ayudaría.

Pero si no quiere hacerlo...

Como quiera.

Será mucho peor para su hermana.

Sus amigos están en el vestuario.

Es más, creo que a la señorita Pippo le gustaría decirle algo.

Por allí.

Pippo.

¡Pippo!

- ¿Qué ha pasado? - Nada, se ha caído.

¿¡Pippo, qué te han hecho!?

Sandra, ayúdeme a sacarla de aquí, por favor.

- Le han pegado. - Sacadme de aquí.

¡Pandilla de canallas!

Vamos, Pippo. Tranquilízate.

No busque más a su hermana. ¡Le van a hacer daño también a usted!

¡No la busque más!

He llamado a un taxi. Lleváosla de aquí.

Vámonos de aquí, Sandra. Este no es sitio para nosotros.

¡Panda de delincuentes, os denunciaré a todos!

¡Llevadme junto a mi hermana o llamo a la policía!

- ¡Es inútil, Sandra! - Calma.

¡No me iré hasta que no me diga dónde está mi hermana!

Vamos, no montemos escenas inútiles.

- Fuera. -¡Sandra! - Fuera, largo.

¡Sandra!

¡Fuera, largo!

- ¡Sácala de aquí! - ¡Sandra!

- ¡Quieta! - No!

Ahora largaos, es mejor para vosotros.

A la calle dei Cappuccini, rápido.

¡Socorro!

De los otros me he librado, pero hay que largarse de aquí.

¡Socorro! ¡Abran!

¡Socorro!

¡Abrid!

¡Abridme!

¡Socorro!

¡Abridme!

¡Abrid!

¿Quiere ver a su hermana? La llevaré con ella.

Se ha empeñado usted tanto que me veo obligado a contentarla.

Su hermana está aquí cerca.

Venga conmigo.

¿Por qué antes no quería?

¿Por qué le han pegado a Pippo?

Ya se lo he dicho.

¿Quiere venir, o no?

¿Prefiere no verla?

Decídase.

Vamos.

Un momento. Espérame aquí.

Voy a llamar a tu hermana. Espérame.

- ¿Dónde la has dejado? - En los soportales.

Abre la puerta.

¡Quitaos de en medio vosotras!

- Entrad. - Buenas noches, chicas.

33.

- 34. -No me pongas la mano encima. - Andando.

35.

36.

Venga, vamos. ¿A qué esperas? 37.

Por favor, llame al comisario Di Maggio.

Esto es un error, se lo aseguro.

No nos haga perder el tiempo,

a esta hora el comisario duerme.

Firma aquí y pórtate bien.

El comisario Di Maggio me conoce.

¿Dónde te han cogido?

¿Tienes los documentos?

- No. -¿Ves? Hay motivos para traerte aquí.

Venga, va, que mañana todo estará bien.

Firma aquí: tu nombre y apellidos, y el de tus padres.

Atrás, atrás. ¿Cuántas veces os lo tengo que decir?

¿A qué esperas?

Vamos, ven aquí.

Vamos, entra.

¡Silencio!

Aquí cuando te pillan, hasta la mañana ya no te miran a la cara.

Es mi colilla.

Ya verás como aún me envían al hospital.

Soy una pobre desgraciada.

- A cada momento me mandan a la visita. - ¿Sabes quién ha sido?

Esa vieja zorra.

Habla claro, ¿la tienes tomada conmigo?

Cuanto más viejas, más desgraciadas.

Sí, la oí yo decir a un señor que no viniera conmigo.

Siempre dice que las otras están enfermas,

pero la primera vez que la veo...

¡Vieja rufiana!

¡Cállate tú, vieja chivata!

- Apuesto a que... - Tú...

¿Ah, sí? ¡Ahora te voy a enseñar yo a ti!

Cada una a su sitio.

Eh, tú, ¿qué haces ahí? ¿Por qué no te vas a dormir?

No llores.

La primera vez también lloré yo.

Ahora ya estoy acostumbrada.

Vamos, ven.

¿No estaba con las monjas?

¡Oh, es usted!

No, no estaba. ¿Dónde la vio?

En un café, allí es donde la vi por primera vez.

- Se llama Lucia, ¿verdad? - Sí.

Cuando miré la fotografía me dije:

"Es ella. "

Sí, fui yo quién la envió con las monjas.

Quizás luego... cambió de idea.

O quizás no era ella.

Los milagros... no suceden siempre.

Ayúdeme a buscarla.

Lucia...

Hay que rezarle a la Virgen.

Primavera...

Tiene dientes para dos bistec.

Primavera, tiene dientes para dos bistec.

Lucia...

y... y Valquiria.

Ahora solo queda Lucia.

¿Por qué, Valquiria?

Lucia...

es mi hermana.

¿La conoce?

Por favor...

¡Por favor!

Yo... ¡No sé nada, no digo nada! ¡No digo nada!

Por favor, ¿estuvo con ella?

No... Primavera...

no dejará a Lucia.

La policía los busca a todos.

Estaban todos aquella noche.

Le mide la chaqueta.

Uno solo mató a Valquiria.

Pero al Po,

la tiraron todos juntos.

Es un secreto.

Está drogada.

Primavera no perdona a quien le traiciona.

¡Fue él quién le dio la patada!

Y después le dijo:

"Levántate... y lárgate. "

¡Y siguió dándole patadas!

Pero ella...

ya no se movió.

Estaba muerta.

¡Basta!

¡Quiero irme!

¡Sacadme de aquí!

¿Qué pasa ahí?

Pero Lucia, ¿también estaba?

Pobrecilla.

¡Despertaos, chicas!

¡Arriba! ¡Fuera, revisión médica!

¡Vamos!

¡Recoged las mantas!

Siguiente.

¡Roberto!

Sandra...

Sandra, cariño...

Le ruego que nos disculpe.

Todo lo sucedido me duele profundamente.

Ha sido un desafortunado error.

Estoy apesadumbrado, Sandra,

todo es culpa mía. No debería haberla dejado sola.

Señor Barale, ¿cómo está Pippo?

Mejor. Mejor.

Estará usted muy cansada.

- Por favor, siéntese, señorita. - Siéntate, Sandra.

Usted ha querido actuar por su propia iniciativa,

pero en el fondo tengo que estar agradecido

porque con todo lo que pasó anoche en el Columbia,

es probable que la policía tenga un indicio seguro

para seguir la pista de su hermana.

Depende mucho de lo que usted esté dispuesta a decirnos.

¿Quién era ese individuo con el que bailó anoche?

No lo sé.

¿Quién se lo presentó?

Déjela estar ahora, está cansada.

¿Qué le dijo?

¿Le habló de su hermana?

- No. - Señorita Sandra, yo le he contado todo.

Diga lo que sabe.

Ya no quiero buscarla.

No quiero que la encuentren.

Necesita descansar, está muy cansada.

Llévela a casa.

Vamos, Sandra

Señorita, nos servirá para todo lo que ha sucedido.

Recuerde que cualquier pista puede ser útil,

y no solo para localizar a su hermana.

- Buen día.

Quizás...

podamos casarnos antes del invierno.

He encontrado a un amigo que confía en mí,

y pronto trabajaremos juntos.

Tú podrás dejar la oficina...

y quedarte con nosotros.

Para mí no ha cambiado nada, Sandra.

Te ayudaré a olvidar.

Cierto es que ha sido una aventura terrible...

pero no tenías otra salida.

Tal vez...

sea mejor que no hayas encontrado a tu hermana.

Aunque no estuviese implicada en ese delito,

¿crees que tu padre y tu madre la recogerían?

Por ella misma...

no volvería.

Tú recuerdas a la Lucia de tiempo atrás, de cuando estaba en casa.

Ahora ya no la reconocerías.

Era tan buena...

demasiado buena.

Por eso se equivocó.

Si tú hubieses visto aquel infierno no hablarías así.

Debemos darle la esperanza de salvarse, Roberto.

Cierto...

la esperanza.

¿Lo crees posible?

Señorita, mire qué bonitas flores.

Mire qué bien le quedan. Cójalas. Cójalas.

¡Ey, tú!

¡Deja en paz a los clientes!

Gracias.

¡Fuera de aquí!

No es culpa mía.

Quería morir.

Llamé a mi hermana para pedirle perdón,

porque no quería morir sola.

No podía, no podía hacerte daño.

Debiste dejarme morir. ¡Debiste dejarme morir!

Lucia.

Lucia.

Déjame irme. ¡Déjame irme!

Tú aún te puedes salvar.

No debes pensar en mí.

Deja que me marche.

No.

¿Adónde quieres ir?

Tú tienes que quedarte conmigo.

Han arrestado a cinco.

¿No te parece que nos has hecho perder demasiado tiempo?

¡Habla!

¡Es mejor para ti!

¿Por qué le has pegado a la señorita?

Jamás la he visto.

Señor comisario,

yo de esta historia no quiero saber nada.

No me importa.

Es un canalla, pero déjelo marchar.

- Tengo una niña, señor comisario. - ¿Dónde lo conoció?

En un salón de baile.

Me lo presentó otra chica.

Estaban todos juntos. Primavera, él y muchos más.

¿Una rubia?

- Sí. - Joven, alta, ¿casi como usted?

Sí.

¿Esta?

¡Valquiria!

¿Sabe dónde está ahora?

Hace mucho tiempo que no la veo.

Ya... está muerta.

¿Muerta?

Sí, la han matado y este señor saben quién ha sido.

Ahora nos lo dirá. Puede irse, señorita.

Es él el culpable. Nosotros no tenemos nada que ver.

Nos amenazó con matarnos a todos

si no lo ayudábamos a deshacerse del cadáver.

Entonces pensamos en arrojarlo al río.

¿Tienes algo más que añadir?

Ya lo he dicho todo.

Denme un coñac.

Cuando lo cojan,

no digan que he sido yo quien ha confesado.

¡No te muevas!

¡Ahora! ¡Venid!

Señorita.

Señorita.

Tengo una carta para usted.

Cójala.

Es de un amigo de su hermana.

¿Y ahora qué te han pedido?

¿Dinero? Como si no bastase ya el mal que te han hecho.

Roberto,

si hay esperanza no puedo abandonarla.

Iré a Génova a llevarle el dinero.

Con tu dinero puedes hacer lo que quieras,

para nuestra casa bastará con mis ahorros,

pero no permito que vuelvas a tener relación con esa gente.

Se trata de mi hermana.

Cada uno es responsable del camino que elige.

Es mejor que la olvides, Sandra.

Lo digo por ti, por tu bien.

Prefiero que no la encuentres.

Eres injusto, Roberto.

No puedo olvidarla como tú querrías.

Me iré a Génova.

Piénsatelo bien.

Adiós, Roberto.

Ingeniero.

Está a punto de partir en andén 1

el expreso a Génova.

Señora.

Señora, me envía Edmondo.

Vienen de parte de Edmondo.

He traído el dinero.

La esperábamos a usted sola.

Soy el prometido de la señorita.

- Quédate tú. - ¡No la dejo ir sola!

No tengo miedo, Roberto.

Ve.

La señora aún no ha venido, venga, invitamos nosotros.

Un whisky, señorita.

Beba.

Usted quería salir.

Salga entonces. Váyase.

Esta persona viene enseguida. Espere aquí.

Buenas noches.

¿Me permite que me presente? Primavera...

...mi nombre de guerra. - ¿Dónde está mi hermana?

Qué prisa.

- Cada cosa a su tiempo. - ¿Por qué no está aquí?

He tenido que tomar mis precauciones,

lo entenderá usted también.

¿Ha traído el dinero?

Sí.

¿Cuánto?

Lo que usted me pidió.

Hago un gran sacrificio al privarme de su hermana.

En el fondo siempre nos hemos querido.

Disculpe... ¿se fía, o no se fía?

Ha venido hasta aquí sola,

bajo mi protección.

- Usted me prometió... - Usted no lo sabe,

pero quién me conoce sabe que yo trabajo honestamente.

¿Cuándo puedo verla?

Déjeme al menos el tiempo de despedirme de ella.

Primero quiero ver a mi hermana, luego le daré el dinero.

Lo siento, no puedo complacerla.

Como quiera...

lo toma o lo deja.

Está bien.

¿Qué más debo hacer para ver a mi hermana?

Nada.

Esté a las 11 en el muelle.

A las 11, ¿entendido?

¡Alto!

¡Tira la pistola!

¡Vamos! ¡Vamos!

- Sandra. - ¡Roberto!

- ¿Y Lucia? - Sube, vamos.

POLICÍA PORTUARIA

Has sido tú.

Tú lo hiciste matar...

- ¡Tú! ¡Tú lo hiciste matar! - Lleváosla dentro.

Ven.

Disparó primero.

Uno de mis hombres ha resultado herido.

Aquí está su dinero.

Iba a servir para pagar el embarque.

Lo podrá retirar apenas hayan acabado las formalidades necesarias.

En cuanto a su hermana...

podemos soltarla inmediatamente.

No hay ningún cargo contra ella.

Ella lo amaba.

Era su hombre.

El único, que a su manera, la protegía.

Quiero verla.

Lléveme junto a ella.

¿Quieres volver a casa?

Papá...

Lucia...

ha vuelto a casa.

¡Mamá!

- ¡Lucia! - ¡Mamá!

F I N

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