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ASTÉRIX: EL REINO DEL MEDIO
Estamos en el año 50 a. C.
Toda la Galia está ocupada por los romanos.
¿Toda?
No.
Una aldea poblada por irreductibles galos
resiste todavía y siempre al invasor.
Y la vida no es fácil
para las guarniciones de legionarios romanos
en los reducidos campamentos de Babaorum, Aquarium,
Laudanum y Petibonum.
Lo que más me gusta en la vida
es pasearme noche y día
por el bosque en busca de comida
y que mi amigo me siga.
Eso rima.
Obélix, no llevamos una vida sana.
Comemos demasiada carne.
- ¿Demasiada carne? - Sí.
Jabalí para desayunar, almorzar y merendar.
Y a veces para cenar.
Ni hablar de la cerveza.
No creo que sea muy bueno.
¿Y qué quieres comer?
No sé. Podríamos equilibrarlo de vez en cuando con...
verduras.
Verduras...
¿Verduras?
¡Ay, qué risa, Astérix!
¿Lo oíste, Ideafix?
¿Te ves mordisqueando un apio en vez de un hueso?
¡Verduras!
Sí, ríete.
No veo por qué nos arruinamos la salud de esa manera.
Igual que con la poción mágica.
Puede ser mala para la salud.
Ni siquiera nos lo planteamos.
Además, ¿de verdad la necesitamos?
¿Estás bien?
No, no estoy bien.
Pero de vez en cuando una ensalada, unos champiñones...
Unas castañas.
No es temporada, pero ya sabes.
Ya tienes un jabalí. Déjalos en paz.
¡Hola, mis cuchi cuchi cuchis!
Ave.
Perdón, nos perdimos. No sabíamos que la aldea estaba cerca.
Yo te lo dije mil veces.
- No. - Sí.
Y me dijiste: "Estoy harto de los galos,
estoy hasta el casco,
les haré tragar los menhires".
No sé mentir.
Déjame a mí.
Voy a demostrarte que no la necesito.
La fuerza está aquí
y aquí.
Así que siéntate, observa y no te muevas.
Hola.
El casco, es por el casco.
Perdón, ¿va a intervenir?
No, no puedo.
¡Ven a ayudarme!
¡Más fuerte!
No, no es justo.
¡Tramposo!
No. Nada que ver.
Podría no haberla tomado.
No tiene por qué...
Sí.
ASTÉRIX Y OBÉLIX: EL REINO DEL MEDIO
Me alegra que cada vez vengan más.
Desde Bretaña,
tú sostienes mi pantalón.
¿Por qué no viene nadie?
No huelen muy bien...
- ¿Y tú sí? - ¿Qué?
No, nada.
¿Ves, Panorámix? No me deja ahumar mi jabalí adentro.
No porque el señor Astérix haya decidido dejarlo
debo dejarlo yo también.
¡Falbalá!
¿Cómo están, chicas?
- ¿Vamos al mercado? - ¡Sí!
Hola, Falbalá.
Hola, Obélix.
¡Falbalá!
Quería decirte...
Tallé este menhir pensando en ti, es un regalo.
Qué amable, pero ¿qué hago con él?
Nos vemos.
No lo quiere...
- No quiere el menhir. - Es lógico, pesa una tonelada.
¿Qué va a hacer con él? ¿Un anillo?
Panorámix, tu hoz.
Gracias, Esautomátix.
Bueno, ya está.
A ver...
Escucha.
A ver, Astérix puede cambiar su alimentación,
pero no puede obligar a los demás.
Panorámix, ¿qué te pasa?
No sé, me hundo.
¿Te hundes?
Serán arenas movedizas.
Panorámix, aquí no hay arenas movedizas.
Creo que habría que señalizarlas.
¡Carreta a la vista!
¡Carreta a la vista!
Discúlpame.
Ciertas noches, algo que grita...
¿Quieres callarte la boca?
¡Por una vez que vino un cliente!
¡Como si tuvieras pescado fresco!
¿Qué? ¿Que mi pescado no es fresco?
Voy a ver.
PARA LOUISE Y MARCEL
No se muevan.
Granodemaíz, ¿qué haces aquí? No es otoño.
¿Los atacaron?
- ¿Y tu tío? - Cállense, por Dios. ¡Cállense!
Amigos, ¿todo bien? Bueno.
Vengo de China. Necesito su ayuda.
Vengan a ver.
¿Te teñiste de rubio?
Eso iba a decirles.
Soy galo, ¿de acuerdo? Siempre fui galo.
Por favor, no metan la pata. Se lo suplico.
Luego lo explico. Vengan.
¡Son hermosas!
Esa,
la que se apoya en la otra,
es una princesa.
Se llama Chi Le.
Es la hija de la emperatriz de China.
Saben dónde está China, ¿no?
Sí...
Claro...
- ¿Ella también es princesa? - No.
Es su guardaespaldas, For Tac Hon.
Les aviso que está loca.
Aporreó a todo el mundo.
A los escitas, a los partos, a los hunos...
Qué bella mujer.
¿Una mujer guardaespaldas? Dejen que me ría.
Adelante, ríete.
Y deléitanos con tu experiencia de gran macho dominante.
¡Claro!
Sí, macho dominante, intenta tocarla a ver.
- Vamos. Por favor. - De acuerdo.
¡Ahí está!
¿Tomaste la poción?
No.
No sé qué me pasa.
Yo sé muy bien qué te pasa.
Y para ahora mismo.
La princesa y yo... somos más que amigos, ya sabes.
- ¿Sí? - Sí.
¡Princesa!
Llegamos.
¿Qué pasa aquí?
- ¡Viene el jefe! - ¡Vámonos!
Él es Abraracúrcix. Es el jefe de los galos.
¡Qué oportuno, por Tutatis!
¿Y tu tío, Espigademaíz? Me vendió otro pañuelo pequeño.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Dijo que se iba a estirar. ¿Tengo cara de tonta?
- No. - ¿Dónde está?
Me envía él. Déjenme hablar.
Les presento a la princesa Chi Le,
la hija de la emperatriz de China.
¿Quién es?
- Gracias, Granodemaíz. - De nada.
Oh, jefe Abraracúrcix, deje que le explique por qué estoy aquí.
Panorámix, ¿China está lejos?
Uy, sí. Es donde nace el sol. Por allí.
Como la historia de la princesa puede ser muy muy larga
y llena de emociones,
les resumiré los acontecimientos de forma más sintetizada.
La princesa vive con su madre, la emperatriz,
que, desde que murió el emperador, dirige, no sin dificultades,
el país dividido en seis reinos.
Querida por su pueblo, debe, sin embargo, enfrentarse a príncipes ambiciosos
que desean su trono en secreto.
Los problemas empezaron el día del cumpleaños de la princesa Chi Le,
la que vieron en la aldea.
Esto es un flashback.
¿Otro jarrón?
Todos los años lo mismo. ¿Quién quiere tantos jarrones chinos?
Hoy cumplo 20 años y jamás salí de este palacio.
- ¡Estoy harta del jardín y los guardias! - Es por tu seguridad, y sabes...
Padre me prometió llevarme a Lutecia a ver los comercios, las tabernas...
Quiero conocer la Galia.
Ya lo hablamos. Es peligroso viajar tan lejos.
No irás.
Ten, abre ese.
Es una moneda de oro con tu cara. El primer ejemplar.
¿Para comprar un vestido en Lutecia?
Chi Le...
Príncipe Dan Sin Qin.
Supe que cobras un nuevo impuesto, aunque tu pueblo pasa hambre.
Si me permite, su majestad,
Julio César cobra impuestos en el mundo romano y funciona muy bien.
No hay gloria sin sacrificio, dicen en mi país.
¿Quién es este?
Es Cha Fa, mi nuevo asesor estratégico.
Viene de Roma, donde ocupó los más altos cargos.
Piensa en el pueblo chino antes de oír los consejos de un romano.
Claro, su majestad imperial.
Antes de retirarme,
¿ha pensado en mi propuesta de matrimonio?
Sí, hablé con la princesa.
¿Y?
Y nos reímos un montón.
"Mujer que ríe...".
Perdón.
Si su majestad y su hija se ríen,
que así sea.
For Tac Hon.
Mi fiel guerrera,
llama a mi hija.
Estamos en China.
Aman los productos galos, somos galos. No es tan difícil.
Soy fenicio. Me siento humillado, Espigademaíz.
¡Espigademaíx! ¿Cuándo les va a entrar en la cabeza?
Tú eres Toufix y tú eres Abdelmálix.
Somos galos, ¿entendido?
Siempre nos sacrificamos nosotros.
¿Ustedes solos?
¿Risa? ¿Les da risa?
- ¿Creen que me gusta teñirme de rubio? - No.
Agarren esos papiros y repártanlos por la ciudad.
Vamos, ¡yalla! Vamos...
Y pónganse el casco. ¡Eso es!
¡Vamos!
¡China es nuestra!
¡Eh, fisgona!
¿Necesitas ayuda?
Si lo tocas, lo pagas.
¿Son Louboutix originales?
¿Si son originales?
Por supuesto que sí, ¿no viste la suela?
Es roja, como el precio. Si no los puedes pagar, ve enfrente.
Vamos, largo de aquí.
Vamos, vamos, ¡largo!
¡Qué torpe!
Discúlpelo, su majestad.
Discúlpelo, es mi sobrino.
Tiene el mismo carácter que su madre.
Sí, todo el mundo lo dice.
Por supuesto, las sandalias son un regalo.
Se las descontaré de su sueldo.
- Eso duele. - Me alegro.
Espigademaíx,
para servirles.
Nadie te da la mano...
- Nadie. - No, nadie.
Fue un error desafortunado,
princesa.
Es preciosa.
Soy Granodemaíx, el sobrino con el carácter de su madre.
Y también...
sus ojos.
Me encantaría ser rubia como usted.
Yo no tuve elección, princesa. Es de nacimiento.
Así lo quiso la naturaleza.
Su majestad imperial,
le pedimos disculpas.
Sería un honor que probara nuestro famoso néctar galo.
Pase.
Primero, un gran reserva para celebrar a la grande y majestuosa emperatriz.
Se perciben notas afrutadas.
Se percibe el sol.
El pino, la sombra,
con unos toques de castaña,
de banana.
De dátiles, en fin...
Parece más una ensalada de frutas que un vino.
CATA
YO AMO LA GALIA
Me llevo todo.
¿Son perfumes galos?
Por supuesto, princesa.
Todos vienen de la Galia.
Como mis vendedores y yo.
Esta es la última creación
que llevan todas las galas.
Anfor.
¿Anfor?
J'adore.
Yo también lo adoro.
¡Arqueros! ¡Disparen!
¡Cuidado!
Chi Le, ¿estás herida?
No, madre, estoy bien.
¿Nada roto?
No, no, estoy bien.
¡De la mercancía!
Qué simpático...
¡Emperatriz!
¡Salga con las manos en alto y nadie resultará herido!
Entréguese.
Y achínese.
Dijo: "Entréguese", y yo digo "achínese", por los ojos.
Achinados...
¿Hay otra salida?
Sí, un pasadizo secreto.
Por si hay un control de aduanas... Digo... En caso de incendio...
Una salida de incendios.
For Tac Hon, te confío a mi hija. Sálvense.
No. ¡Huye con nosotras!
La emperatriz de China no huye. Sálvate. Ese traidor va a por ti.
Vamos.
- Adiós, princesa. - ¡Basta!
Me quedo. Un buen mercader no abandona su mercancía.
Como el capitán de un barco.
Bueno...
- Ve a casa y trae ayuda. - ¿Con el tío Mahmoud?
¡No! A nuestra otra casa.
- ¿A esta? - ¡Esa!
¡Está lejísimo!
Pues vete ya.
¡Vamos, vamos!
¡Espera!
Cuida bien de la princesa. No podemos perder esta venta.
¿Te imaginas?
Salvas a la princesa de China.
- Lo entenderé luego. - ¡Corre!
Cuídate mucho, tío.
Tengo algunas nociones de pugilismo fenicio. Déjeme a mí.
¿Qué pasa? ¿Molestando a las señoras?
Entré en la tienda y...
- ¿Qué pasó? - Le dieron una patada en la cabeza.
¡Claro! Ahora entiendo.
¿Sigue riéndose un montón, emperatriz?
Disculpen un momento. ¿Quiénes son? Porque no entiendo nada...
Estoy perdido, perdidísimo.
- ¿Y bien? - La princesa no aparece.
Si está escondida, ¡es muy astuta!
Y muy pérfida, como un pececito...
¡Búscala por todo el reino! Y ofrece recompensa.
¡La quiero viva para nuestro matrimonio forzado!
Conozco a mi hija...
Volverá para vengarse.
¡Uy, qué miedo! ¡Ahí viene la princesita mimada!
- Calla. Es mi esposa. - Perdón.
Perdón, pero no entiendo nada, estoy perdidísimo.
Ta voy a decapitar, emperatriz.
No, no va a decapitar a nadie. Esas cosas no se hacen.
Tiene razón, no puede matar a la emperatriz.
¿Qué?
No es fácil. Los príncipes de los otros cinco reinos lo odian.
Creen que no tiene madera de emperador.
Y cito: "Tiene un físico poco agraciado y un pequeño...".
- No está mal. - No, ¡el ejército!
Un pequeño ejército. El más pequeño...
No podrá derrotarlos.
Si me hablas así es porque tienes un plan.
Por supuesto.
Mi idea...
¡Llévenselos! ¡Vamos!
¡Despacio!
Cuidado, hay una emperatriz y jarrones...
¡China es nuestra!
Princesa, tranquila.
Además, yo estoy aquí, ¿eh? Estoy aquí.
Calma, las ayudaremos.
Todo el mundo sabe que a los galos nos encanta ayudar.
¡No!
No, no, no y no.
De ninguna manera.
Y la historia me pareció muy larga.
Por Belenos, ¿por qué siempre nos tienen que pedir ayuda a nosotros?
Oh, Abraracúrcix,
es nuestra tradición
ayudar a quien lo necesite.
Sin olvidar a Espigade...
Maíz.
Maíx.
Bueno... No, ya está.
Siempre digo que sí, pero esta vez no.
No me parece.
Está lejos, nunca fuimos. ¡Ni siquiera sabemos dónde está!
Claro que sí.
Hasta yo sé dónde está.
Está por donde sale el sol.
Ni siquiera lo sabe...
Yo no sé y soy el que manda.
Gran jefe, respeto su decisión.
Me voy ya a ayudar a mi madre y a mi país.
No, espere, princesa.
Yo estoy de acuerdo.
Además, estoy libre.
Yo también estoy libre. Yo también quiero ir.
¡A ver! ¿Quién está en este trono?
¿Ahora son los jefes?
Se acabó la discusión, no es no.
Espera, ¿te volviste loco?
Se supone que eres el jefe.
- ¿Ignoras las lágrimas de una joven? - No, mi cielo...
¡Mi cielo, nada! ¿Así recibes a nuestros amigos?
Tiene razón.
¡Qué bonita, esta Galia!
¿Y todo porque está lejos? ¿Qué te importa si no vas a ir?
¡No! Irán Astérix y Obélix, como siempre.
Si un día escriben la historia de la aldea,
jamás la llamarán "Las aventuras de Abraracúrcix el galo".
Hasta Ideafix viaja más que tú.
¿Oíste, Ideafix?
Qué golpazo.
Para fabricar la poción mágica para los bigotudos siempre hay alguien,
pero si es algo más delicado, ¿no queda nadie?
Está bien, pueden ir.
¡Sí!
Gracias, de todo corazón.
Ya que se van de viaje,
nos despediremos esta noche.
Mi corazón palpit...
Mientras tanto, en la eterna y bien irrigada ciudad de Roma,
encontramos a Julio César en su magnífico palacio
que vive el amor idílico con la poderosa reina de Egipto,
la hermosa y dulce Cleopatra.
¡No puedo más!
¿Sabes qué? ¡No puedo más!
¿Se puede saber qué haces?
Hago las maletas y vuelvo a casa.
Debí hacerle caso a mi madre.
Ahora que se acabó, te lo digo. Conocí a alguien.
¿Cómo dices?
¿Hablas en serio?
¿Cómo que conociste a alguien?
¿Qué es esto, una infidelitatis?
Así es.
Y...
¿Se puede saber por quién dejas al gran César?
¡Trancazos!
¿Trancazos?
¿El griego ese?
Trancazos el griego...
¿Así que abandonas al gran César
para irte con un profe de gimnasia?
Ya lo veremos. Después de los leones.
Te prohíbo que le hagas daño.
Lo amo, ¿me oyes?
¿Cómo que lo amas?
¿Cómo que lo amas?
¿Qué tiene él que no tenga yo?
Es un gimnasta internacional.
A ti, fuera de Roma y de la Galia, nadie te conoce.
¿Nadie conoce a Julio César? En serio...
Muy bien. ¿Ambiciones internacionales? Vete con tu atleta.
¡Vete al diablo con los griegos!
¿Puedo, oh, César?
Una pequeña discusión conyugal, pero ya está arreglada.
Habla, Tullius Perfidus, mi embustero y vil asesor.
Ave, César.
Tu observación me describe perfectamente.
Te presento a Cha Fa,
representante del príncipe Dan Sin Qin,
el nuevo señor de China.
¿Un imperio tan grande tiene un asesor tan pequeño?
El tamaño no importa, sino hacerlo bien, oh, César.
Alguno, ni lo uno ni lo otro.
Es hermosa.
¿Qué deseas, enano?
Vengo a ofrecer las mayores riquezas de mi país de adopción
a cambio de un pequeño apoyo militar.
¿Tu país?
Hasta Alejandro Magno renunció a conquistar China.
Es una buena ocasión para expandir mi imperio...
Tu imperio, oh, César.
Ya conquisté bastante.
Mi nombre quedará grabado para siempre en el mármol de la historia.
Me encanta cuando dices eso. ¡Me encanta!
Qué bien hablas. ¿Verdad?
Biopix, mi biógrafo gallego.
¿Qué inspiradora es la asombrosa trayectoria del poderoso César!
Vade retro, largo.
Oh, César, un detalle, ya que quieres dejar huella en la Historia.
En China, nadie te conoce.
Lo que yo decía.
¡Basta ya con eso!
Soy Julio César, el de las mil conquistas,
¿y nadie me conoce?
Por desgracia.
Tiene razón.
En China, al menos.
Tranquilo. No pasa nada.
Bien. Cha Fa, acércate y háblame de esta alianza
y de tu país
¡que pronto sabrá quién soy yo!
Aclárame bien las cosas y no me vengas con cuentos chinos.
Cambié el carruaje para que sea más fuerte.
- ¡Esto sí es un carro! - Me lo prestó el primo Mecánix.
Tiene tripas de jabalí.
Son como almohadones inflables
para amortiguar los golpes.
Y techo descapotable.
¡Vaya!
¿Sabes?
Es perfecto.
Es magnífico.
Bien, vámonos.
Princesa, por favor.
Qué mal. Perdón.
Será un viaje precioso.
Astérix, te había preparado un poco de poción mágica,
pero como Obélix me dijo que ya no la necesitabas,
- no sé... - No, está bien.
Pero me la llevo por las dudas...
Quiero dejarla...
Pues ten cuidado, porque está bien cargada.
¿Tomaste?
Un sorbito nada más.
Para probar.
Sí...
Suerte, princesa.
Y ustedes dos,
sean valientes, imprudentes
y tengan mala fe. Resumiendo,
¡sean galos!
Agárrense fuerte.
No lo dijimos, pero tardaremos menos que a la ida.
Disculpen, pero me gustaría señalar
que el papel del bardo es alabar a los héroes
y sus hazañas.
Si no viajo nunca, ¿en qué me convierto?
Sí...
Excelente idea.
- ¡No! - Asurancetúrix se va a ir con...
No... ¡Se olvidaron de mí!
¡Se olvidaron de mí!
ARMÓRICA
Y nuestros amigos parten a toda velocidad hacia el sur
por una ruta marítima, que, según Panorámix,
es más rápida que la Ruta de la Seda.
Tras haber cruzado el Mediterráneo a remo,
gracias a Obélix,
llegan al norte de África.
Frota y escurre.
For Tac Hon, enséñame kung-fu.
Frota...
y escurre.
No, otra vez no.
¿Te gusta el espectáculo? ¿Una cerveza?
¿Una silla? Espera, ya te la traigo.
¡No, no te la traigo! ¿Qué estás haciendo?
Lo mismo que tú.
¿Sabe que la espías?
¿Y si se lo digo?
Es maravillosa.
Aprende a lavar porque sabe que conmigo la vida será más rústica.
Se prepara para su nueva vida.
¿Una princesa china en la Galia? ¿Con los aldeanos? ¡No me hagas reír!
Te digo que estamos juntos. ¿No oyes, estás sordo?
- No están juntos. - Sí. Desde hace seis meses.
¿En serio?
¡No puede ser!
Amigos, de una vez por todas, lo nuestro es serio.
Nos queremos, vamos a casarnos.
- Felicitaciones. - Gracias, Obélix.
Me encantan las bodas.
- ¿Habrá banquete? - Claro.
¿Y sabes qué? Vas a ser el padrino.
¡Gracias! Nunca fui padrino de nada.
¿Puedes dejar de creerte todo? ¡Es exasperante!
- No es mi culpa si se quieren. - Es verdad.
¡No se quieren!
Mientras Chi Le no esté con nadie, ¡no está con nadie!
Que gane el mejor.
Qué ganas de ver su cara cuando le diga
que no eres galo y que no eres rubio.
¿Sí? Yo también quiero verle la cara cuando le diga que tu bigote...
Sí, ¿que mi bigote qué?
- Tu bigote... - ¿Sí?
¡Es horrible!
¡No!
Eso duele...
Ya.
Creo que me pasé.
¡El bigote no!
Sí, pero me obligó.
Sí, pero el bigote no.
¿Qué hace?
- Sí. - ¡No puede ser! ¡Se lo está contando!
¡Increíble! ¿Eso es un amigo?
Ahí viene...
¿Qué hacen?
Nada, buscábamos un... ramo.
Sí...
- Para la boda. - Sí. No, para comer.
Aceitunas...
No, para comer aquí.
¡Seré el padrino!
No puede ser... Puras tonterías.
Nos vamos. Vamos.
Perdón.
¿Qué parte de callarte no entiendes?
Buenas noches, señor sabelotodo.
A ti, señor "tengo un nuevo mejor amigo".
Buenas noches, señor comeverduras.
"¡Qué ricas las verduras! ¡Riquísimas!".
A ti, rubio de mentira.
¿Pueden darse las buenas noches de una vez?
Es él...
Buenas noches, For Tac Hon.
For Tac Hon.
¿Crees que mi madre sigue viva?
La emperatriz es hija del cielo, princesa.
No puede pasarle nada.
Buenas noches, señor "la amo y no me animo a hablar".
Buenas noches, señor "digo tonterías y la barriga me tapa los pies".
Buenas noches, señor "duermo solo como un bichito pequeñito".
- ¡Basta! - Sí...
Perdón.
Hola, ¿qué tal?
¿Qué tal el viaje?
Tu hija no aparece. Seguimos buscándola. El país es muy grande...
¿Hola? Somos dos. ¿Quién es...?
Haré que te decapiten apenas llegue mi ejército.
Sí, ya me acuerdo. Decapitar.
Es el señor al que le encanta decapitar.
A ti también.
No, yo no tengo nada que ver con esto...
Tengo algo para ustedes.
Día uno.
Al terminar el ábaco, si la princesa no se entrega,
los dos...
Tenemos dos vidas,
y la segunda empieza al descubrir que solo tenemos una.
Te lo agradezco.
¡Eso sí que es una emperatriz!
¡Me encanta!
Tenemos dos vidas, y termina...
cuando empieza la segunda.
Tenemos dos vidas, y cuando empieza...
Te lo agradezco.
Mientras tanto,
César, su enorme ejército y Cha Fa
tomaron la Ruta de la Seda a toda velocidad hacia China.
Bueno, casi...
¿Es la Ruta de la Seda?
Estamos perdidos, ¿no? Admítalo.
Versus, ¿cuál es el camino?
Al menos 9000 hombres se dirigen al norte.
¡No puedo trabajar así!
¡Es imposible!
"Alístate", decían.
Versus, elige. ¿Izquierda o derecha?
Es fácil, César. Izquierda.
Bien, por la derecha.
Perdón, ¿cuánto más va a durar esto?
A este paso, llegamos a China cuando las vacas vuelen.
¿Quién se cree?
Ave, Blindadus, seguridad.
Blindadus, seguridad del César.
Blindadus, seguridad del César.
Sí, ya te conocen todos. ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está Antivirus?
De campaña en Milán. Le envié varias palomas, pero no las lee.
Pero yo estoy aquí.
- No es lo mismo. - No, no es para nada lo mismo.
¿Qué quieres?
Poderoso César, Carioca, jefa de tus bailarinas, pide audiencia.
Algo de reivindicaciones, respeto... No sé...
¿Le pego?
¿Estás loco?
Haz que pase.
¡Tapioca!
Bien, Carioca, ¿qué deseas?
Oh, César, recibimos las nuevas túnicas, ¿y cómo son?
Cada vez más cortas, ¡qué casualidad!
Si quería tabernas de alterne, quédese en Roma, que hay muchas.
No sé, no conozco ninguna.
Sí, el Palladium, detrás del mercado. Frente al circo, Sternum, y bajo, Scrotum.
Bueno...
A ver, Carioca, ¿qué quieres? ¿Túnicas más largas?
Para empezar.
Y luego deberíamos reflexionar sobre el rol de la mujer en la sociedad romana.
Porque si observamos bien, solo cuentan los hombres.
¿Gladiadores? ¡Hombres!
¿Senadores? ¡Hombres!
¿Legionarios? ¡Hombres!
¿Los césares?
Son hombres...
¿Reclamas un césar mujer?
¿Que una mujer dirija Roma?
Ya veo.
Y aquí están nuestros amigos,
que tras haber cruzado el desierto egipcio bajo un calor sofocante,
llegan por fin a orillas del mar Rojo, a la ciudad de Klysma,
un pequeño puerto de Egipto que más tarde se llamará Suez.
Sí, como el canal...
Si buscamos un capitán, les aseguro que lo encontraremos aquí.
Astérix, mira el nombre: "La pequeña Lutecia".
Ose venir la primera a tirarme la piedra.
Estar perdidamente enamorado
es el peor de los males,
pero es conocer el verdadero amor.
Creo que hay que perdonar
cuando una mujer se entrega...
- No te la sabes. - Me la sé muy bien.
...al hombre que ama.
- Me encanta. - ¡Bravo!
¿Ha visto? Eso es la Galia.
Me encanta este lugar.
Es exactamente como me imaginaba Lutecia.
Yo también.
¡Qué rico! Usted es gala, ¿verdad?
Sí, querido, de pura cepa.
- ¿Lleva aquí mucho tiempo? - Sí, un montón.
Tenía una tabernita en Lutecia.
Me iba bien, siempre estaba llena, pero me enamoré de un tipo,
un granuja que quería aprovecharse de mí, y, además, quitarme todo.
¿Y quién tomó el dinero y se vino aquí?
¡La Chela! ¡Sí!
¿Y qué los trae por aquí?
Buscamos al mejor capitán de la zona.
¡Ese, Titánix!
¿Es de fiar?
Titánix es un experto. Con él, no naufragarán.
- Gracias por su ayuda. - De nada.
Normalmente, los chuchos no entran. Pero tú eres muy bonito.
Buscamos un barco para ir a China.
¿A China por mar? Qué pereza, está muy lejos.
Les propongo una visita a las calas de Klysma,
unas brochetas, un chapuzón, los atardeceres.
No está mal.
No, para luego...
Esta piedra vale más que su barco.
¿Cómo no empezó por ahí?
Entonces...
¿Qué se creen? ¿Que vine aquí para que me roben?
¡Fuera, antes de que les dé una paliza!
Si Chela se enoja, se pone feo.
¿Algún problema?
Estos caballeros vinieron a robarme.
Les voy a dar de su medicina. ¡Van a ver quién es Chela!
Son poca cosa como para molestar a una gala.
¿Qué quieren con la dama?
Poca cosa serás tú.
¡Está loco!
En la Galia, cuando tipos de 130 kilos dicen ciertas cosas...
los que pesamos 60 no los escuchamos.
¡Es un lagarto!
¡Dios mío!
¿Qué es esto?
¡Está fortísima!
Se le fue la mano.
¿Puedo probar? No le diremos a nadie.
¡Claro que no!
Te dejo uno. ¿Cuál quieres?
El más grande...
Caballeros...
Yo no puedo beber porque me caí en la marmita cuando era pequeño.
Así que te dolerá menos.
Imagínate, un ánfora con dos alitas pintadas.
Echamos un poco de poción mágica, lo necesario para dar energía,
y la vendemos como bebida energizante...
No tengo el nombre, pero ya se me ocurrirá.
En Roma hay muchas orgías y los jóvenes bailan hasta tarde.
Nos haremos ricos.
Cuenta conmigo para el transporte.
¿Qué hacen?
Es taichí,
una técnica ancestral china para recargar energía.
Qué casualidad conocernos ahora.
Di un giro en mi vida y encaja perfectamente con su cultura:
equilibrio, alimentación, las energías y todo eso.
Estamos muy conectados.
- ¿Ya está? - Ahora meditamos.
¡Genial!
Sin hablar.
Qué moneda más bonita.
¿Es usted?
Sí, es un regalo de mi madre.
Debe quererla mucho.
Cuando me la regaló,
ni sonreí.
No se preocupe, princesa.
Voy a rescatar a su madre.
Estoy aquí.
A ver, corrijamos eso...
Estamos aquí para usted.
Y algunos ya estábamos desde el principio de la aventura.
Perdón, disculpen.
Princesa...
¿Qué hace?
No, puso dos bolitas.
Quite una. Sí, puso dos.
Quite una. Y no me rompa las bolitas. Eso me suma días de cárcel.
Por cierto, ¿pensó...
mi oferta?
No será fácil negociar.
Aunque estoy acostumbrado a las negociaciones difíciles.
- Espigademaíz. - ¿Sí?
Si algún día salimos de aquí,
¿le gustaría seguir comerciando en China?
- Sí... - Entonces, cállese.
Nos encerraron juntos para torturarme.
No exagere...
Tal vez sea...
cosa del destino...
El Mektoub, como dicen en mí país.
¿Sabe que está preciosa cuando se enoja?
¡Caballeros!
En el mar Rojo, se acabaron los disgustos.
Aquí, ¿quiénes son los depredadores?
- ¡Nosotros! - ¡Eso es!
¡Barco a la vista!
¡Gracias, vigía!
- ¡Es mi trabajo! - ¡Vamos!
Ese barco no se nos escapará.
¡Hoy seremos ricos!
Los ga...
¿Los galos?
¡Los galos!
¡Hola!
¡Hola, amigos!
¡No!
¡Los galos no!
¿Por qué a nosotros?
¿No hay más barcos?
¿Hacen como si no nos hubieran visto?
Pero los vimos, así que...
Tienen razón.
¡Las defensas!
¡Vamos!
Estaba recién pintado...
¡Tengan cuidado!
¿Qué? No creas que me gusta...
No, espere.
Les mostraré cómo peleamos en China.
¿Qué hacemos?
Yo no lo siento.
Pelearemos igual. ¡Al ataque!
¡No! ¡Vamos, ataquen!
Michel, vamos.
Michel, no.
Se ve que eso duele.
¿Cuántos pies tiene?
Déjenme pasar para atrás.
Lo siento, capitán.
¿A dónde vas?
Abandono como un cobarde.
¡Cuidado, atrás de usted!
¡Oye, cálmate! ¡Está loca!
Camaradas,
la versión oficial de este naufragio
es que nos hundió un tornado chino.
¿Puedo?
Sí.
Qué bonito.
Quería decirle
que pelea superbién.
Gracias.
¿Y usted nunca toma la poción?
No, no me dejan.
Dicen que una dosis más y puede ser peligroso.
Aunque me encantaría volver a sentir una vez más ese efecto...
¿Obélix?
¡Mamá!
Es una sensación extraordinaria. Chispas en todo el cuerpo.
Es como...
cuando te enamoras.
Después de haber encontrado por fin el camino,
César y su poderoso ejército
atravesaron Persia, las montañas de la India,
las estepas mongolas
y finalmente llegaron a las puertas de China,
donde el terrible Dan Sin Qin
da los últimos toques a su maléfico plan para conquistar los seis reinos.
¡Ave!
¿Es aquí la guerra?
Príncipe Dan Sin Qin, le presento a...
Julio César. En persona.
Sí, impresiono, pero calma. Respiren y todo estará bien.
¿Y tus rebeldes? Al parecer te cuesta controlarlos.
La guerra es un oficio. Hiciste bien en llamar a profesionales.
¿No es un poco complicado?
No, sigo los consejos de Sun Tzu,
el gran estratega chino.
Escribió El arte de la guerra.
Me suena a chino.
Muchachos, abran bien los ojos porque esto lo haremos rápido.
Vamos.
- Si quieres paz... - ¡Prepara la guerra!
Exacto.
Es insoportable.
Está loco y es superpretencioso. Del primer decanato de cáncer, los peores.
No lo imaginaba. Me voy a dormir, tengo jet lag.
Biopix, nuevo capítulo.
Después de César, el seductor,
César, el estratega.
Espera, cambio de rollo y te sigo.
- ¡Casco! - ¡Galopus!
¡Espada!
¿Qué es esto?
- Como la última vez te lastimaste... - Bueno...
¿Hay noticias de Antivirus?
- Está aquí, está listo, poderoso César. - Bien, vamos.
¡Todos juntos!
¡Anti... Antivirus!
La piel de gallina.
Yo igual.
MAR DE CHINA
¡Antivirus, te quiero!
Antivirus, pierdes los nervios rápido.
No empujes así. Duele.
Querían a Antivirus,
les di a Antivirus.
Vuelvan a las carreras de cuadrigas.
¿Por qué hablar cuando puedes volar?
¡Ha sido pan comido!
En unos días, seré el amo y señor de China.
Desearía estar en su lugar y sentir por primera vez el poder romano.
Veni, vidi, vici.
Ay, César, qué placer.
Anoto todo sin cambiar nada.
Qué incómodo...
- ¿Vamos a comer así? - Sí.
- ¿No hay sillas? - No.
¿Y Antivirus? ¿No está aquí?
Está durmiendo.
¿Durmiendo?
Pero yo estoy aquí.
- No es lo mismo. - No, no es lo mismo.
Oh, César,
te queda un último reino por conquistar.
El más difícil.
Nuestras victorias causan revuelo y los Deng tienen fama de tercos.
Muy bien, ya veremos quién es más terco.
No me hace gracia. El padre Pa Deng murió este invierno.
Dejó un heredero. Su hijo Deng, de 20 años.
Se oculta tras una máscara por una terrible malformación.
El hombre de la máscara de bambú.
Un fallecido y pronto una paliza del César.
No es el año de los Deng.
Por cierto...
¿Tú no eres un Deng?
No, yo soy un Qin y me llamo Dan.
Sí, pero...
Eres como ellos, ¿no?
No entiendo por qué me pediste ayuda para que te echen de tu propio reino.
¿Qué ganas a cambio,
Dan Sin Qin?
¿No pensarás hacerme una cesárea y echarme cuando conquistes los reinos?
Claro que no.
Nunca haría algo así.
¿En serio?
Porque yo sí.
¡Y no me importaría!
¡Qué bueno!
Dime, oh, César,
¿sabías que la gran reina Cleopatra es muy respetada en China?
Sí, es verdad.
Ayudó mucho en la defensa y conservación de los pandas...
¿Cómo es en realidad? ¿Es simpática?
Por fin vuelvo a mi país.
¿Sienten el aroma a bambú, eucaliptus y jengibre?
No se moleste, no saben lo que es.
Pero yo sí...
¡Qué aroma dulce!
Titánix, ¿piensas volver directo a Egipto?
No, seguiré hasta el principio y demostraré que la Tierra es redonda.
¿No le dije que volveríamos a su país, princesa?
For Tac Hon, ¿cómo encontraremos a tu maestro?
Él nos encontrará.
- ¿Qué decía ese mensaje? - Nada.
¿El calvo es amigo tuyo?
¿Por qué no me lo dices si no es nada?
Mi maestro Car Ca Cha nos espera esta noche en la posada donde dormiremos.
¿Y por qué tanto misterio?
¡Ya no tengo hambre!
¿Qué le pasa?
Nunca lo había visto así.
Creo que es el cansancio, el desfase horario, el choque cultural.
¿Puedo serte sincero, Astérix?
Tú y yo no nos caemos bien. Te odio, y creo que es recíproco.
Pero la cosa está muy tensa entre los dos, y eso nos afecta a los demás.
- ¿En serio? - Sí.
Tengo algo para ustedes
y creo que podría venirles muy bien.
Obélix, tenemos que hablar.
Te escucho.
Ya sabes que entre la princesa y yo hay una historia muy bonita.
¿Ah, sí?
Sí.
Y creo que sería más fácil si...
se mudara con nosotros a la aldea.
De acuerdo.
Bueno, tú y yo... vivimos juntos desde hace tiempo.
Pero nunca dijimos que sería para siempre.
Y como en principio era la cabaña de mis padres...
Bueno...
¿Quieres que me vaya?
Sí.
¡Astérix!
¡No sabes qué alivio!
Yo también quería irme, pero no sabía cómo decírtelo.
¿En serio?
También estoy enamorado.
¿Estás enamorado?
De la bella For Tac Hon.
¿For Tac Hon?
¿Nuestra For Tac Hon? ¿En serio?
Obélix y For Tac Hon...
¿Por qué te ríes?
- Estoy sorprendido. - ¿Porque estoy enamorado?
No, pero, Obe...
Obe, nada.
¡Nada de Obe!
¿Cuál es la gracia? ¿No tengo derecho a enamorarme?
- ¡No tengo derecho a nada! - ¡Basta, solo piensas en ti!
¡No es así!
- ¡Sí! - ¡No!
Obélix no puede tomar la poción mágica. No puede enamorarse.
Pobre Obélix, no puede tomar la poción mágica.
¡Pobre Obélix!
¡Ni siquiera puedo asar mis jabalíes en mi propia cabaña!
No, no es mía, es de los padres de Astérix.
- ¡Pues sí! - Solo quiere que coma verdura.
¿Y por qué quiero que comamos verdura?
¡Por ti! ¡Es por tu bien!
¡No lo digas! ¡Ni se te ocurra!
- ¡Porque estás gordo! - ¡No!
¡Estoy rellenito!
Pero yo al menos soy fuerte.
¡Claro, gracias!
¿Crees que es fácil para mí ser siempre el más débil
y depender de una cantimplora?
¡Te lo mereces!
Ya está, ya lo dije.
Agujas funcionar bien, sacar tensiones.
Liberar palabras.
- ¡Romanos! - No, Obélix.
¿Y ahora qué pasa?
No podemos comprometer la identidad de la princesa.
¿Qué hace César en China?
Ese traidor Dan Sin Qin nos vendió a los romanos.
¡Atención!
Pueblo de China,
al príncipe Dan Sin Qin y a Julio César
les complace anunciar la ejecución pública de la caída emperatriz.
La decapitación será dentro de siete días al atardecer.
Se ofrecerá cena wok. Plazas limitadas, se aconseja reservar.
No me avisaron.
- ¿Y el papiro? ¿No estás en el grupo? - ¡Nunca me meten en el grupo!
¡Soy la princesa Chi Le!
¡Nadie tocará a la hija del cielo!
Su majestad la emperatriz, ¡mi madre!
¡Atrápenla!
Vamos.
Allá vamos.
¡El que le toque un solo pelo a mi futura esposa
se las verá conmigo!
¿Yo dije eso?
Esperen, tiempo muerto, pausa.
Dos segundos.
¡Vuelvo enseguida!
No puede ser...
¿Todo bien?
¿Ya está?
Sí, fui al baño.
- Claro. - Sabemos dónde estabas.
¡Ven, romano!
¡Escurre!
Vaya...
El acupuntor me recomendó que esté tranquilo dos días.
Con lo que nos pagan...
No nos vimos, ¿sí?
No nos vimos.
¡Oye! ¿Viste qué lejos lo mandé?
¡Sí, lo vi!
Eres el más fuerte, Obélix.
¿Qué haces?
- ¡Cuánta complicidad! - Vamos, no es prudente quedarnos.
"Vamos, no es prudente quedarnos".
¿Algún problema?
No sé...
- ¿La poción aún te hace efecto? - No sé, prueba.
Hablamos luego.
Cuando quieras.
¡Alto!
DOS CABALLOS
LOS JABONES DE CLEO
¿Quién silbó?
Voy a la guerra.
Arriesgo mi vida. Y ella, nada.
Ni un mensaje, ni noticias.
Ni un papiro o una paloma.
¡Tienes que recuperarte!
Estabas lleno de energía, con ansias de victoria...
- Y ahora no te reconozco. - Tiene razón.
¿Le mandaste un mensaje?
¡No, nada de mensajes!
Hay que ser de piedra. Sin mover. La dejamos marinar como un pulpo.
No te metas, pastelito.
¿Cómo dices, vigilante?
¡Blindadus! Acuario con agua en la cabeza.
¿Te crees Antivirus? No le llegas ni a los talones.
¡Así que cállate la boca!
César.
¿Quién lleva la toga en casa? ¿Quién es el jefe?
Yo.
¿Lo oyeron?
¿Quién es el jefe?
- Yo. - ¡Eso!
Eso es, ahí está Julio César. ¡Nuestro campeón, el número uno!
Si le envías un mensaje, dile que recoja sus cosas ¡y vuelva a Egipto!
De perfil o de frente, ¡que se largue!
Tienes razón. ¡Escribe!
Cleo... No. Cleopatra.
Sí, eso es.
Cuando vuelva a Roma, espero que no quede ni un sarcófago.
A partir de hoy, sabrás quién lleva la toga en casa.
Eso es.
- A buen entendedor... ¡Ave, yo! - ¡Eso es!
Eso es un César de honor, es magistral.
La reina de Egipto...
¡Qué sinvergüenza!
¿Dónde están?
¿Los egipcios dónde están?
- Envíalo. - ¡Sí!
¡Palomita!
¡Un conejo!
Es un conejo.
¡Qué susto!
¡Un mapache!
¡Una cabra!
Un macho.
Vamos, pequeña.
Es de Cleopatra.
¿Ya?
¡Léemelo!
No entiendo nada.
No entiendo.
"Quiero disculparme
por mi comportamiento.
Fui demasiado lejos".
Eso está claro.
"Llevo cuatro meses sin verte y sueño con reencontrarme contigo.
Te espero en Roma, vuelve pronto.
Te quiero, Cleo".
¡Paren a la paloma! ¡Hay que cancelarla!
- ¡Rápido! - No se puede.
Ya está enviada.
¿Le pego?
¡Todo el mundo afuera!
Dije todo el mundo.
¿Alguien tiene hambre? Aquí hay fruta.
- ¿Qué hace? - ¿Qué?
Son ofrendas.
Perdón, no había...
Nada...
No se puede quedar ahí. Buenas noches. Suerte.
Era un mendigo.
Maestro Car Ca Cha.
Perdón.
Mil disculpas, maestro Car Ca Cha, creí...
Es un ermitaño que ha dedicado su vida a la meditación.
Hizo voto de pobreza absoluta.
Felicitaciones por su juramento, no sé cómo lo hace.
Yo no podría.
Bueno, ¿me devuelve mi moneda...?
Intenta recuperar tu moneda,
pequeño escarabajo.
Es fácil, usted es ciego.
Nunca supongas
que un hombre no ve porque es ciego...
¿Y esa? ¿La viste venir?
¡Listo!
No, empezó él.
Déjalo. ¡Pequeño escarabajo!
No, señor, estoy aquí.
Sí.
Eres rápido como una cobra.
Sí, Car Ca Cha.
¿Podemos pasar a cosas más importantes?
¡Por Tutatis!
Dan Sin Qin siembra el terror en todo el país.
No lo toques.
Es tentador.
Veo un viejo templo abandonado...
Es el de Xuan.
Su majestad la emperatriz está retenida como prisionera.
Después de liberarla,
tendrán que ir lo antes posible
al palacio de los Deng
antes de que el César se apodere del último reino.
Allí conocerán al espantoso,
feísimo
y monstruoso príncipe heredero
Du Deng,
el hombre de la máscara de bambú.
No te asustes, es mentira.
Buena suerte.
Aquí se separan nuestros caminos.
Gran maestro,
¿ya terminó con la bola?
Sí.
¡No!
¡Santo cielo!
¡Ya está! La rompieron.
Les dijo que no la tocaran.
Tiene razón.
¡Les dije que no la tocaran!
¿Por qué la tocaste?
¿Viste a la princesa Chi Le? La acompañan dos guerreros...
¿La princesa Chi Le?
¿La viste? La acompañan dos guerreros con fuerza sobrehumana
y un perrito.
¿Qué esperan? ¿Una cerveza? ¡Tráiganmelos!
- ¡Astérix! - ¿Qué? ¡Corre!
- ¡Astérix! - ¿Qué?
- ¿Por qué corremos? - Porque no quiero pelear.
¿Por qué?
No quiero tomar poción frente a ella. Estoy harto de parecer un perdedor.
¡Vamos, rápido! Conseguí un carrito.
¡Vamos!
Date prisa.
¡Date prisa!
Princesa.
Lo hace a propósito.
Es impresionante...
Bueno...
Una bolita más y estaremos acabados.
Es nuestra última noche, y estaba pensando que...
quizá, para no olvidarnos...
¡Su majestad!
¡Qué susto!
Majestad, la sacaremos.
¿Quién es?
- Atrás. - De acuerdo.
¡For Tac Hon!
¿Todo bien?
Perdón.
Levántate.
Vamos. Salten, los atraparemos abajo.
¿Qué? ¿Saltar? ¿Está loca?
No me voy a ir ahora.
Llevo meses negociando. No me voy.
Estoy a punto de convencer al guardia. Váyanse sin mí. Ya las alcanzaré.
¿Está seguro?
- Sí. - Bueno...
Como quiera.
Cuídese.
Y cuidado con la cabeza.
¿Teme por mí?
Mire, es aún más hermosa cuando sonríe.
¡Es impresionante!
Gracias.
¡Madre!
Me alegro de volver a verte.
- ¡Alerta! - ¡Vámonos!
¡Se escapan!
¿Por dónde voy?
Esperen.
Ya está, los despistamos.
Amigos galos, gracias por su ayuda.
Un placer, su majestad.
Bueno, como nadie me presenta...
Granodemaíz.
No sé si se acuerda, nos vimos en el mercado.
Sí. La vida está llena de sorpresas.
La emperatriz tiene problemas de atención.
Chi Le, lleva a nuestros amigos galos con los Deng y consigue su apoyo.
Yo intentaré reunir a nuestro ejército y a los fieles.
For Tac Hon, acompáñame.
No te fallaré, madre. Estarás orgullosa de mí.
Ya estoy orgullosa de ti.
Vamos, For Tac Hon.
Esto va a terminar mal.
For Tac Hon.
Tuvo un flechazo por Obélix.
Obélix también.
Hay demasiados flechazos en esta aventura, ¿no?
Bueno, vámonos.
Obélix, vamos.
- ¿De qué es este alcohol? - De arroz.
Tú no eres nada refinado.
Es fuerte, pero no está tan mal.
Además, relaja.
Alcohol de arroz.
Me llevaré unas ánforas para cuando discuta con mi mujer.
¿Sabes?
En momentos como estos...
la extraño.
¿Qué es esa música?
¿Cuántos son?
Cuatro y una cantante.
- ¿Viaja siempre con músicos? - Sí.
Es práctico.
Llevo conmigo la música que me gusta.
¿La conoces?
¡Obvio que sí!
¡Eso sí que es música!
No es como sus...
¡Amore!
Pero ¿qué hace?
- Te confundí con mi mujer. - No soy de nadie.
¿Sabes qué?
Tu brebaje me devolvió las ganas de creer.
Me convertiré en el nuevo emperador de China.
Y eso...
Cleo no se lo va a poder creer.
Mañana al amanecer, mandaremos al infierno a los Deng.
Obélix, despacio, es la próxima salida.
Sí, es la siguiente.
Una vez más, gracias a Obélix, nuestros amigos llegan antes que César
al palacio del príncipe Deng,
el hombre de la máscara de bambú, para los que no lo saben.
Soy To Fu,
asesor del príncipe regente Deng.
¿Qué me demuestra que es la auténtica princesa Chi Le?
Tiene mi palabra. Soy la hija de la emperatriz.
Lamentablemente, su palabra no es suficiente.
Podría ser una espía
a sueldo
de Dan Sin Qin.
¡La moneda!
¿Ahora se arrodillará ante la hija de su emperatriz?
Mil disculpas, princesa Chi Le.
Debemos ser prudentes.
¡Su alteza el príncipe
Du Deng!
¿Qué haces?
¡Date la vuelta! Eso no se hace.
Estamos en su reino.
Princesa Chi Le,
soy el príncipe Du Deng, y estamos a su servicio.
Nos uniremos a su madre, nuestra emperatriz.
Gracias...
No sé qué decir.
Es culpa mía.
Mi cabello la asustó.
Al contrario, le queda muy bien.
Es la primera que me lo dice.
Es el primero al que me atrevo a decírselo.
Eso sí que es amor a primera vista.
Semanas trabajando para nada.
Volvemos a la friendzone.
¿Nos vamos?
Hay que salvar un país, ¿no?
Hay que estar loco para construir un palacio en una hondonada.
No hay salida.
Acorralados por César. Será rápido.
Vaya, nos toca hablar otra vez.
Soy la princesa Chi Le.
Ríndanse al poder de la única emperatriz de China.
Chi Le, mi amor, al fin podremos casarnos.
No cuentes con ello. Te arrepentirás, Dan Sin Qin.
- No será fácil. - Tampoco fue un flechazo.
Tengo una pregunta para ti.
¿Cuántos son?
Diez mil.
¡Es que nosotros somos 80 000!
Es experiencia, nada más. No tengo mérito, nunca pierdo.
Eres maravilloso.
¡Contó mal, princesa!
Son diez mil más dos.
Si aún me necesita.
¡Hola, Julio!
¡Somos nosotros!
¡Los locos!
No más dos,
¡más tres!
¡El hombre de la máscara de bambú!
Qué horror, pobre...
Es rubio.
A mí me gusta.
No más tres, ¡más cuatro!
Soy el hombre... ¡con los pies de pluma!
¿Qué es esto?
Basta così.
¿Por qué hablar cuando puedes correr?
Mamma mia...
Salió sin calentar... ¡Qué idiota!
- ¿Dije "a la carga"? - No.
Bueno, cambio.
¡Cambio!
¡Antivirus!
Astérix, yo también quiero.
No, no hay para cuatro.
"No hay para cuatro...".
¡Qué tramposos!
No les servirá.
¡A la carga!
¿Sí?
Claro.
Ayúdame.
No digas nada.
Hazte el muerto.
O nos matan.
¡Ahora!
- ¿Puedo atacar? - Sí...
¡Arqueros!
¡Preparen!
¡Apunten!
¡Disparen!
¡Dan Sin Qin, emperador de China!
¡Flechas!
¿En serio?
No me juzgues.
Sí, ya lo noto.
¡Siento cómo sube!
¡Qué locura!
¿Ya está? ¿Eso es todo?
¡No puede ser! ¡Qué mierda!
¡Ya huele a victoria!
"Huele a victoria". ¿Algún aroma en particular?
¿A los lectores les interesan esos detalles?
Les da contexto.
Entonces, huele a laurel.
¡Excelente!
Gracias.
De nada.
Estamos peleados, pero puedo ayudarte.
Lo sé.
Siempre dije que te defendería.
Lo sé.
Porque siempre serás mi amigo.
Lo sé.
Perdón, Obélix.
¡Astérix! ¡Obélix!
¡Para! Para...
Antes de morir...
quisiera decirle algo, princesa.
¡Miren!
Cuando todo parecía perdido,
llega la emperatriz
seguida de su ejército y de todo su pueblo.
Vinieron todos.
Todos la siguieron por las rutas del Reino Medio
para llegar a pie al lugar de la batalla final.
- ¿Qué es eso? - No lo sé.
Pero de repente huele menos a laurel.
Y más a corona de muerto.
¡César!
Soy la emperatriz de China.
Le ordeno que abandone ya mi imperio.
¡Nunca!
¡Qué carácter! Me recuerda a alguien.
Su majestad,
antes de enfurecerse y estropearlo todo,
podríamos considerar una especie de alianza.
Cuando la nube pase delante del sol,
mi ejército los convertirá en polvo.
¿Qué dice? ¿Es otro proverbio de esos?
No, es literal. Ocurre ahora mismo.
¿Cuántos son?
Lo va a repetir.
¡Un...
millón!
Ahora no pega tanto.
Pues yo me voy, no es mi territorio.
Vuelvo a Roma. ¿Estamos en contacto?
¡César! ¿Nos dejas así?
¡Son un millón!
Esta no era mi guerra.
No me puedo ir así.
¡Sobre dos patas!
Sobre dos patas.
¡MENSAJE RECIBIDO!
¡NO VOLVERÁS A VER MI PIRÁMIDE! CLEOPATRA
Qué día más duro...
Qué duro.
Vamos...
¡Sí!
Qué alegría.
Ya estamos de vuelta en la Galia.
No solo por el banquete habitual de nuestros amigos,
sino también para celebrar una ceremonia galo-china.
¡Atención, la emperatriz va a hablar!
Valientes galos,
les estaré eternamente agradecida.
Es un honor, su majestad.
De hecho, fui yo quien insistió en ayudar.
Hicimos este largo viaje
para celebrar una bonita unión.
Es mi primo Popurrix.
Es experto en músicas del mundo.
Es mi primo, el mío.
Es mío, no tuyo. Mío.
Usted y yo tenemos algo en común.
Somos jefes.
No me negará que el poder aísla, ¿no cree?
Y... No terminé.
Y que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer.
Sin Karabella no soy nada. En casa, ella lleva el escudo.
¿Te molesto? ¿Pasas un buen día?
Hablamos en casa.
¡Mi cielo!
Disculpe, un pequeño malentendido conyugal.
¡Mi cielo!
Pensé que no se iba a ir nunca.
Cuando salió de la celda, recuperé la memoria.
En cambio...
perdí el corazón.
Qué dulce...
Bueno, ¿dónde está mi corazoncito?
Granodemaíz, ¿viste? ¡No perdí el tiempo en prisión!
¡Qué elegante!
Un plato más.
Mejor una fuente. ¿Tú también?
No, no voy a saltarme la dieta.
Qué tonto soy.
¿No lo extrañas?
No, para nada.
Sinceramente...
El olor me da asco.
Pero hay cosas que me despiertan las ganas.
Con una cerveza, se complica.
Hola, Obélix.
Hola, Falbalá.
¿Te molesto?
- No. - Sí, yo creo que sí.
Volviste y ya no me miras.
¿Es verdad lo que dicen? ¿Tú y For Tac Hon?
¿En serio?
Una relación a distancia no tiene sentido. Ella allá y tú acá... Yo estoy aquí.
Meses esperándote, muerta de preocupación,
¿y tú te enamoras?
¿Ya no me amas?
¿Es un sí o es un no?
Ayer me querías.
¿Es un sí o es un no?
- ¿Debo olvidarte? - ¡Di que sí!
Mira, Falbalá...
No insistas.
Esta aldea siempre vive nuevas aventuras.
Y es hora de que yo también.
No eres tú, soy yo.
Si me disculpas...
¿Estás loco?
Pero...
Yo...
Estuvo bien, ¿no?
Creo que todos se divirtieron.
Fue una linda fiesta.
¿Y For Tac Hon? ¿Se fue?
Sí, es un viaje muy largo.
Me dijo que soy su novio.
¿En serio? Es fantástico.
Y entonces...
¿No se quiso quedar?
Le habría gustado, pero...
tiene mucho trabajo, responsabilidades en el palacio...
No pasa nada, habrá tiempo.
Cuando seamos grandes.
¿Grandes?
Sí.
Sí...
Estoy cansado, me voy a dormir.
¡Obe!
¿Comemos la última?
Eso no se rechaza.
Obe...
Amigo mío.
¡Obe!
Astérix...
Obélix...
¡Me ahogas!
PARA RENÉ GOSCINNY Y ALBERT UDERZO
¿No quieren que cante?
Pues voy a cantar igual.
¿No quieren que cante?
¿No quieren que cante?
¡Olvidé la sorpresa!
- ¿Qué sorpresa? - Espera.
Y bien, ¿qué pasó? ¿Es por mí o por mi voz?
¿Y bien? ¿No les gusta mi canto?
¿Acaso es mi voz?
¿O simplemente soy yo?
¿Qué es lo que pasa? No les gusta nada.
No hagas esto, no hagas nada.
¿Son mis letras o mi voz? Sinceramente, no lo entiendo.
Sin ser paranoico, ¡en mi contra están todos!
¿No quieren que cante?
Pues voy a cantar igual.
¿No quieren que cante?
Pues voy a cantar igual.
César dijo:
"Cuando vuelva, todo debe brillar".
¡Así que a pulir!
¡Pulir, pulir, pulir!
Eso es. Con energía.
Te quedas con la Galia
y yo, con China y el resto del mundo.
Será todo un éxito.
Tómalo o déjalo. Responde ya.
¿Qué va a ser un éxito?
- No dije eso... - Sí.
Maldito hmar, los mercaderes leemos los labios a 5 km de distancia.
- ¿Por qué dijiste eso? - ¡No dije nada!
- ¡Ay! - ¡Te pego!
Querida, puedes recuperar a tu Julio.
Envíale un mensaje:
"Iré hasta el fin del mundo, me teñiré de rubia...".
Y listo, volverá corriendo.
Tienes razón.
No sé por qué me hago la cabeza.
Está sin batería.
¿Tienes un cargador?
Espera, te conseguiré uno.
Con enchufe egipcio.
¿Por qué egipcio?
Pues voy a cantar igual.
¿Pueden dejar de hacer ruido?
¡Queremos dormir!
Perdón.
¡Buenas noches!
¡Buenas noches, pequeños galos!
Subtítulos: Elizabeth Añasco Machado
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