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(Música)
Que viene el lobo; que viene, que viene.
Que viene el lobo; que viene, que viene.
(Música suave)
Que viene el lobo; que viene, que viene.
Que viene el lobo; que viene, que viene.
(Música suave)
(TELEVISIÓN) "El general y los dos coroneles fallecieron.
El chófer fue trasladado a la Ciudad Sanitaria de La Paz,
donde permanece hospitalizado.
Los partidos políticos y centrales sindicales
han hecho públicos diversos comunicados
condenando, sin paliativos, este crimen del terrorismo.
Grandes medidas de vigilancia
han sido tomadas por las fuerzas del orden público
con el fin de capturar a los autores del criminal atentado.
Pasamos a ofrecerles noticias del extranjero.
En las últimas 24 horas han vuelto a repetirse, en Irán,
nuevos fusilamientos de funcionarios del antiguo régimen del Sha".
Bego, date prisa. Los Mazarredo nos esperan a las 22:00.
No comprendo cómo tienes ganas de salir, Paco.
Tu mujer tiene razón. No sé cómo se os ocurre salir.
Mamá, no empieces. (LEE) "Miedo en Madrid.
Roban el coche del actor Paco Moreno y lo apuñalan.
Niña violada en el barrio del Pilar".
(Sirenas)
(LEE) "Estallan bombas en Ajaccio".
¿Sí? A mí me sonaba por Rentería; como todo pasa por ahí.
(LEE) "Atraco a tres gasolineras. Según los datos,
se trata de los mismos autores: cuatro jóvenes con barba y armados".
Qué espanto, qué espanto.
Robos, violaciones, bombas, atracos. Te pasas el día pendiente de eso.
Yo no estoy pendiente. Ocurren.
Con el General no pasaba.
Yo digo el general Primo de Rivera.
Ese sí era un hombre.
Sí, sí... Una niña pero podía pasear por El Retiro
sin miedo a que me violasen. -¿Qué es violar una niña, papá?
Ahora te lo explica tu madre. Begoña, esta niña debería estar
en la cama ¿no? ¿No me metías tanta prisa?
Es mayorcita para irse a la cama sola.
(Teléfono)
¿Sí? Hola, Fede. Ahora íbamos para ahí.
¿Madrid lleno de controles de policía? A nosotros la policía...
No, no, desde luego. Si la cosa está revuelta...
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Lo mejor es que no salgamos?
Bueno, bueno. ¿Mañana sigue en pie lo de la paella en el campo?
Eso. Después nos vamos al cine.
Estarán las cosas más tranquilas. Tranquilas...
Hasta mañana.
Ya estoy lista. Desvístete. Nos quedamos en casa.
¿Y eso? Han llamado los Mazarredo.
Las cosas no están como para andar por ahí.
(SUSPIRA) ¿Que te decía yo?
Ya veréis, los viernes hay un programa estupendo.
(SUSPIRA)
(Sirenas)
Cuántas ambulancias. Seguro que ha habido otra desgracia.
-"La cafetería de la calle Goya ha quedado destruida
tras la explosión de la bomba. No se puede dar la cifra exacta
pero el número de muertos y heridos es elevado.
De los centros sanitarios siguen llegando
solicitudes de donantes de sangre.
No solo en Madrid. En Barcelona y otras capitales
se han visto las calles desiertas a pesar de ser sábado.
Muchas personas que habían adquirido entradas para el cine
y para otros espectáculos, han dejado sus butacas vacías.
En cuanto se difundió la noticia de la bomba en la calle Goya
cundió el pánico en la población que se apresuró a encerrarse.
Según informes del Gobierno Civil, la calma es total
a pesar de que grupos de incontrolados actúan
en el barrio de Salamanca con banderas nacionales
y gritando 'Ejército al poder y alzamiento nacional'.
Han sido desmentidos los rumores...".
Oye, Bego, ¿tienes sueño?
Déjame. Me haces cosquillas.
Antes te gustaba. Antes, pero es que...
¿Qué te pasa? No lo sé. Llevo unos días nerviosa.
¿Días? Llevas meses así. ¿Qué quieres que le haga?
Con tanta tragedia no tengo humor para nada.
¿Qué tendrá que ver el culo con las témporas?
Has llamado a Bilbao, a tu familia. Todos están bien.
Verás como todo se arregla. ¡Estate quieto!
A ver si lo arregla tu amigo Tierno.
Cada vez que le votabas decías que todo se arreglaría.
(CARIÑOSO) Bego, ¿pero qué dices? (ENFADADA) Ahí le tienes.
A ver si arregla lo nuestro. ¿Qué quieres, que el alcalde
venga a hacer de mamporrero? Qué chorradas dices.
Angelito, el despertador.
Sonando, don Francisco.
Niña, enróllate bien mi vida
porque a lo mejor un día te tengo que tasabar.
Me han dicho que te lo haces con un hombre de la noche
que lo estás haciendo mal.
Oiga, que todavía no lo regalamos.
(Música flamenca)
Cargas, cargas y disparas.
Buenos días, Loli. Buenos días, don Francisco.
¿Qué tal el fin de semana? Imagínese. Encerrada en casa.
Dos chicas violadas anoche en Logroño.
¿En Logroño? Con el buen vino que hay allí.
Ahora también hay violadores. Dice que fueron
cuatro chicos con barba y cazadoras de colores.
Ahí va. Se ha parado entre dos plantas.
¿Habrá pasado algo? ¿Qué va a pasar?
Vaya usted a saber. Será una avería.
Vamos a llegar tarde. Voy a tocar la alarma.
Espero que no estén de huelga los empleados del aparcamiento.
No sé. Por cierto, he oído que todos los de la banca
vamos a ir a huelga por lo del convenio.
¿Se había enterado? De esas cosas prefiero no enterarme.
Si hay que hacer una huelga, se hace.
Los del ascensor, no se preocupen. Se ha averiado una polea.
Enseguida la arreglamos. Tranquilos.
(GRITA) Vale. Dense prisa que llegamos tarde.
Si nos quedamos aquí mucho tiempo acabará faltándonos el oxígeno.
No te preocupes. Aquí el oxígeno es más puro que en la Gran Vía.
Si no tas que te vas a asfixiar, me lo dices.
¿Qué iba a hacer? Tendría que hacerte el boca a boca.
(RÍE APURADA) Qué cosas se le ocurren, don Francisco.
En un caso de vida o muerte...
Los comprobantes. -Gracias.
-Es la pera. Si no me falla el Madrid, digo 4 de 13 resultados.
-Te pasa por ser poco previsor. -¿Poco previsor?
¿Quién iba a pensar que el Málaga le metería al Madrid 2-0 en casa?
Ni tus amigos extraterrestres. -Tú cachondéate.
En lo que va de año ha habido 29 encuentros en la tercera fase.
-¿Para qué van a venir tus extraterrestres?
¿Para colonizarnos como los yanquis? -No, vienen a civilizarnos
como cuando enseñaron a los egipcios a hacer las pirámides
o las estatuas de la Isla de Pascua.
-Ya; y El Escorial, y la Catedral de Burgos y el Valle de los Caídos.
-Dame lo que era de compensación.
Buenos días, señor Barrado. ¿El ingreso de los lunes?
Pienso en traerlo a diario. Es un riesgo tenerlo en la caja.
Como quiera. ¿Ha llenado el hotel? Ni de coña.
Están bien las cosas como para que vengan turistas.
He visto muchos japoneses. A esos no hay bombas que asusten.
Después de Hiroshima y Nagasaki... -Esos no son de aquí.
Nos ha jodido el Ovni. Son de Japón. Yo me entiendo.
-¿Que usted se entiende? Creo que no nos entendemos nadie.
-Vendrán ellos y nos harán entender bien las cosas.
-Con las manos arriba le veo cuando lleguen los de la pistola,
porque aquí vendrán. -Caray, señor Barrado, vaya lunes.
El Madrid palmando en casa, y usted dándonos ánimos.
-Si están atracando todos los bancos ¿por qué se van a librar ustedes?
-La alternativa es el gobierno de concentración nacional.
-Yes, Míster Tamames. -Ustedes sigan con sus cachondeos.
Les voy a contar una cosa que ha pasado aquí al lado.
¿Dónde? Aquí,
a un cliente de la cafetería del hotel.
Escuchen bien porque esto sí que tiene...
El hombre salía con su mujer y fueron a coger el coche.
Agárrense... Se encuentra a cuatro tipos rodeándole el coche.
¿Cuatro? Sí, cuatro niñatos medio barbudos
y con cazadoras de esas.
¿Le rodeaban el coche? Claro, impidiéndole la entrada.
Este señor, con mucha educación pero mosqueado, les dice
"¿me permiten entrar en mi coche?"
¿Saben lo que le contestaron? "Si quiere que le dejemos entrar
nos tiene que dar 20 000 pelas".
El hombre, que no llevaba más que 2 ó 3000 pesetas,
se las ofreció para quitárselos de encima. Ellos, ni caso.
Le dicen "vaya usted a buscarlas. Cuando las tenga, vuelva.
Si quiere, llame a la policía.
Nosotros, tranquilos. La democracia no prohíbe estar en la calle".
El hombre sube a su casa. Lo primero que hace es llamar al 091.
Les cuenta lo que pasa...
¿A que no saben lo que le contesta la policía?
¿A que no lo saben? "Casos de estos tenemos todos los días.
Podemos ir pero no va a servir de nada.
A las dos horas, estos sujetos van a estar en la calle.
El perjudicado va a ser usted, por denunciarles.
Le pueden dar un navajazo cualquier noche.
No va a poder dormir tranquilo.
Yo, en su caso, le daría las 20 000 pesetas".
Qué barbaridad. ¿Cómo es posible que la policía haga cosas así?
La policía hace lo que le dejan. Cuando quieren tener mano dura
ahí están los de la política, que no les dejan ni moverse, coño.
(TODOS) (HABLAN A LA VEZ)
No. (HABLA EN EUSKERA)
¿Quién es? Iñaki.
Dale recuerdos.
Mamá, ¿qué haces? Está hablando con Bilbao.
Está muy feo escuchar detrás de las puertas. Caca.
Está hablando con ese de la ETA.
Le conoces de sobra. Por eso. A mí ese no me la da.
Iñaki es vasco pero no tiene nada que ver con la ETA.
Es carlista. De los de ahora no me fío un pelo.
No tienes arreglo, mamá. Inocente. Eres un inocente.
Tú todo lo tomas a broma pero verás lo que va a ocurrir aquí.
(SUSPIRA)
Recuerdos de Iñaki. Seguramente vendrá la semana que viene.
Tengo que recoger a la niña. ¿Quieres que vaya yo?
No, quédate. Tienes una reunión de vecinos.
Joder, qué coñazo. Yo creo que debes ir.
Ha venido el presidente a avisarnos.
Se trata de cosas de seguridad de la casa. Prométeme que irás.
Está bien, está bien, sí. Prométemelo.
Que sí, mujer, lo juro.
Si, quien debe protegernos, no lo hace o lo hace mal
no podemos permanecer cruzados de brazos.
En barrios de la periferia se han formado piquetes
para la protección nocturna. No debe ser nuestro caso.
Nuestra posición nos permite adoptar otras medidas.
Les propongo la contratación de un vigilante nocturno.
¿Un vigilante? Con pistola, claro. Naturalmente.
Y con caballo, ¿no? (RÍE) ¿O lo prefieren de infantería?
No empiece, don Cosme. A lo mejor algún día nos lo agradece.
Ha de ser un profesional con licencia de armas.
-No me parece mal la idea, siempre que sea un chico joven.
Yo lo decía por lo de la agilidad. -Se buscará al más idóneo.
Sometamos la propuesta a votación.
Para eso estamos en una democracia. ¿Votos a favor?
¿Votos en contra?
Reivindico el derecho que conste en acta una cosa importante.
Usted dirá.
Aprobado por mayoría con ordinariez en contra de don Cosme.
Falta algo más.
Hay que formar una comisión que se encargue de la contratación.
¿Algún voluntario?
Aunque últimamente está vituperada la designación dígita
creo que no hay otra solución; por otra parte muy útil,
dada la idiosincrasia de que me tome la iniciativa
de designar a los que se van a ocupar de este menester.
Me propongo a mí mismo, como presidente de la comunidad.
Solicito la ayuda de doña Paulita...
y don Francisco.
Compréndalo, don Cosme. Es natural que la gente tenga miedo.
¿Usted también tiene miedo? Empiezo a tenerlo.
Al principio me reía de mi madre y de la gente que no sale
pero he empezado a verle las orejas al lobo.
¿A qué lobo? Es un decir.
No se crea. Hay un lobo suelto por ahí: el lobo feroz,
el que se come a Caperucita y a los niños malos.
Por eso cuentan esa historia, para que los niños sean buenos
y se laven las orejitas... Para que sean obedientes como usted.
(CANTURREA) ¿Quién teme al lobo feroz?
Don Cosme, don Cosme... ¿Se lava las orejitas?
Sé cómo piensa y muchas veces le he dado la razón.
No se puede negar la realidad. No la niego.
¿Dónde está la realidad entera? No solo una parte, la que conviene.
Ya lo sé, pero de todos modos... Paco, ¿no le parece más peligroso
y le da más miedo el presidente de su banco
que cualquier raterillo? Lo hemos discutido muchas veces.
¿Cómo no va a tener miedo la gente con las cosas que pasan ahora?
El otro día asaltaron un piso con pistola.
¿Qué me va a contar? En el año 42 estaba yo tranquilo en mi casa
y, de repente, unos desaprensivos entraron con pistolas.
Llamaron al timbre, pero a punta de pistola se llevaron todo:
libros, revistas, folios, la máquina; todo.
Me pusieron unas esposas y me llevaron a la cárcel de Ocaña.
¿Qué me van a contar de asaltos a domicilio?
Nos han jodido, ¿qué me van a contar?
Me voy a casa. ¿Se viene? A estas horas empiezo a vivir.
¿Dónde se meterá usted? Donde me dejan.
Esta noche he quedado en un bar, El Armadillo,
con un grupo de chavales que pasan un tate buenísimo.
Un ¿qué? Hachís, hombre, hachís.
Don Cosme, ¿a sus años de pasota? ¿No me diga que le pega al porro?
Como el médico me ha prohibido el café, el tabaco y el alcohol,
¿yo qué sé? ¿No piensa que esos jóvenes...
no sé, se van a reír de usted? Pues que se rían.
Me preocuparía hacerles llorar.
(Gritos)
Nosotros no solemos dar esta clase de servicios.
Lo nuestro es la defensa personal, lo que se llama guardaespaldas.
Perdone, ¿quiere? No, gracias.
Si no le importa, aquí no se fuma. -Lo que nosotros queremos
es un vigilante de confianza para las noches.
El señor Carrés nos recomendó que habláramos con usted.
Basta que vengan de su parte para que les atienda con gusto.
¿Han visto las tarifas? ¿Qué han pensado?
-Yo quiero ese rubio que da saltos en la cama.
-Imposible. Sale mañana para Filadelfia
con una delegación del Ministerio de Industria.
Es de la tarifa especial. No creo que puedan pagar esos lujos.
-Podríamos llegar hasta 40 000 pesetas al mes.
Para la comunidad es un sacrificio. -Poco es. Va a ser difícil.
Este tipo de trabajos está bien retribuido.
-Aquel moreno que suda tanto, ¿cuánto valdría?
-Contratado por un año por la Marquesa de Cádiz.
Apenas tiene tiempo a entrenarse. -Vaya con la marquesa.
-Creo que tengo al hombre que necesitan.
Si son tan amables, me van a acompañar a la sala de tiro.
-¿Y el chino ese, por favor?
-Entre otros problemas, está muerto. (LASTIMA) -Por Dios.
-Se llama Agapito González. Le pueden dar 30 000 pesetas.
Lo dejamos fuera de tarifa. Lo tenemos fijo para otros servicios
que no lo interfieren. -Qué violento es.
-Es fiel, cumplidor, decidido. Sin capacidad de reflexión
pero muy obediente. -Interesante, muy interesante.
-Será necesario que le expliquen claro lo que quieren.
Sin matices, todo muy clarito.
Creo que es el ideal. -Puede valer.
Agapito, diana 2. Quiero 6 sobre 6. -A tus órdenes, jefe.
-¿Qué les ha parecido?
-Qué pena. Uno a Filadelfia, otro con la marquesa
y el chino, muerto.
(Alboroto)
Domínguez, ¿no se acababa hoy la huelga?
Anoche decidimos prolongarla hasta el viernes.
¿Quieres encadenarte? Es un medio de presión efectivo.
¿Tú crees? A mí eso de las cadenas...
(SORPRENDIDO) Coño. ¿De qué vas, de la primera cadena o del UHF?
-Déjate de cachondeos y súmate. Hace falta que luchemos todos.
-¿Cadenitas a mí? Como la huelga sigue, me voy a hacer la quiniela.
Si ligo una de 14 os dan morcilla a todos: la patronal, los sindicatos
y la madre que os parió. ¡Venga ya!
-Por favor, dejen paso. Por favor.
A mí esto me parece bien. Soy partidario de arreglar...
¿Qué pasa, Ovni, no te encadenas? No, yo estoy encadenado
pero con los de arriba.
y nos solucionan lo del convenio. Me voy que se va a poner feo.
Puedo estar tranquilo. Las fuerzas magnéticas me son favorables.
Me parece bien. Adiós.
¿No acababa hoy? Parece que hay complicaciones.
¿Qué hay que hacer?
(Gritos)
Vámonos cuanto antes. Si no van a acabar dándonos un porrazo.
(Gritos)
Me asusta que esas cosas, al final, no va a servirnos para nada.
¿Hay que hacer las huelgas o no? Depende.
Al principio las defendía, sin meterme en líos.
Me he dado cuenta de que hay que andarse con ojo.
Si no se produce se va a la ruina y no se puede exigir nada.
Lo de las huelgas puede acabar perjudicándonos a todos.
Domínguez dice que si no se presiona para lo del convenio
no nos vamos a comer una rosca. Es verdad.
A muchos de estos de las huelgas lo que no les gusta es trabajar.
Si pudieran vivir con buen sueldo y sin dar golpe
no se metían en estos follones. Eso es imposible.
Para ganar hay que trabajar. ¿Usted votó a don Francisco?
Claro que sí. Yo no. Estoy empadronada en Segovia.
¿A quién votó usted? La primera vez, a Tierno Galván.
La segunda vez, a Suárez. Para alcalde volví a votar a Tierno.
Me inspira confianza. ¿Usted es socialista o de la UCD?
No me fío de la política; y de los políticos, menos.
A mí me parece que el que tiene razón es Fraga.
(CARRASPEA) Me caen muy bien los de la CNT.
Aquí nos han hecho un lío. No sé pero...
Los que lo hicieron mal eran los de alrededor de Franco,
los del Opus y esos. Franco, digan lo que digan, hizo cosas buenas.
Ahora le echan la culpa a él. Muchos siguen mandando con otras chaquetas.
Él sabía llevar bien el país. Mejor que estos, desde luego.
¿Usted es franquista? No, no.
Entonces había mucha dictadura. Yo prefiero que haya democracia.
Yo también. Que se pueda leer y ver películas sin ir a Biarritz.
Iba usted mucho a Biarritz a ver películas de esas, ¿verdad?
Fui a ver la del tango y alguna más.
Yo he ido aquí a ver películas de esas. A mí no me asustan.
Siempre voy al cine sola, de noche. Los hombres que salen
de ver esas películas te miran con una cara.
No estamos preparados. Preparados, ¿para qué?
Ha venido todo muy deprisa.
Este país necesita educación porque se confunde todo.
De pronto dicen "se pueden ver películas" y hala... ¿Qué pasa?
No se conforman con verlas. Empiezan a abortar, a drogarse,
los follones en la calle, los atracos, las violaciones.
Es el miedo que tengo. Si estuviésemos preparados
sería como en el extranjero; pero no lo estamos, ¡qué va!
Los españoles necesitamos mano dura. Si no tomamos la sartén por el mango
y el mango, también.
Vamos a ver, ahora hay toda libertad del mundo. ¿Qué pasa?
No se puede salir a la calle. La verdad...
uno empieza a preguntarse si ha valido la pena.
Eso de las violaciones me tiene muy preocupada.
Vivo al lado de un parque. No es que esté muy oscuro
pero como voy siempre sola... ¿No tienes novio?
Ahora no. Tuve uno pero me salió un poco raro.
Era de la acera de enfrente.
Él quería que viniese con nosotros un vecino que era fontanero.
Entre tú y un fontanero ¿qué voy a decir?
En fin, yo... soy un hombre de manga ancha y comprensivo
pero estas aberraciones no las puedo comprender.
Voy a por el Vespino. Es hora de comer.
Te puedo llevar. Si tienes moto... No, voy a recoger el Vespino.
Si no, cuando vuelva seguro que me lo han robado.
Hasta luego. Adiós.
(TELEVISIÓN) "... en el informativo de las 8:00.
El Ministro del Interior, en una rueda de prensa,
anunció que la plantilla de la Policía Nacional para Madrid
había sido aumentada en 3000 hombres.
A preguntas de un periodista sobre la calidad de medios técnicos
con los que contaban los fuerzas de seguridad,
el ministro afirmó que eran correctas..."
Hola, mamá. ¿Begoña? Hola, hijo.
Ha ido a llevar a la niña al colegio.
¿No notas que huele mal? No.
Huele como a carne en malas condiciones.
Será algo que ha quedado en la cocina. Ahora veré.
Buenos días. ¿No funciona? Buenos días. Estamos instalando
un sistema para controlar el ascensor por las noches.
No van a funcionar. Van a funcionar, y muy bien.
Cada propietario tendrá su llave. Solo con ella funcionará.
¿Qué le parece?
Hola, buenos días. (AMBAS) Buenos días.
¿Qué pasa, qué follón es este? Nada, que ponen puertas blindadas
a casi todos los vecinos. Le explicaba ventajas y garantías
de seguridad que ofrecen nuestras puertas.
Hay distintos modelos y precios, depende de lo que les interese.
La más segura. La multicierre.
Es como una puerta de caja fuerte para que duerman tranquilos.
¿En cuánto saldría? Hacemos precio especial
por tratarse de instalación colectiva.
Unas 100 000 pesetas.
Darán facilidades, ¿no? Por supuesto.
El 20 % de entrada y 12 letras de vencimiento mensual.
¿Qué te parece? Arregla todo.
Tengo mucha prisa. Adiós. Bien.
¿Vamos a tomar medidas?
(GRITA ASUSTADO)
¿Qué hace usted, don Cosme? Vaya susto me ha dado.
(RÍE) Aquí, con esta amiga que se ríe mucho de mí.
¿Qué hace esa gente? Son...
Coño, lo de las puertas blindadas. El otro día vinieron a ofrecerme.
¿Cuál ha elegido? ¿Sabes lo que les dije?
(RÍE) Que por qué no probaban a blindarse los cataplines.
Vivía errante solo en la vida. Ahora que te tengo, tengo alegría.
Fui como un ave que va volando. No tenía nido pero lo ha encontrado.
Yo a ti te quiero, morena mía, y tú no te alejas de la vera mía.
Vivía errante solo en la vida. Ahora que te tengo, tengo alegría.
Fui como un ave que va volando. No tenía nido pero lo ha encontrado.
"Les advierto que no llevo dinero. No queremos tu dinero.
Queremos que nos lleves al banco y nos abras la caja fuerte.
Si no tu mujer... Y tu hija...
Y tu madre... Lo van a pasar muy mal".
Ya está ese mirando.
-Bienvenidos. Enhorabuena por haber superado este cursillo
que les convierte a todos en directores de sucursal.
Han logrado vencer no solamente las pruebas de capacitación
sino también el tenso clima social y sindical vivido.
Han sabido estar en el justo tono de una serena preocupación
sin dejarse arrastrar por el subjetivismo partidista
que tanto daño hacen al buen entendimiento.
Han sabido comprender que la banca es apolítica
y que su función es el desarrollo de la producción
para crear puestos de trabajo y fomentar la seguridad y el ahorro.
Ustedes, queridos amigos, ya son ejecutivos de nuestra empresa.
Queremos, debemos y podemos tenerles perfectamente informados
de las realidades y problemas del país.
Deben ser conocedores de que atravesamos una crisis.
Muchos de los mejores clientes están al borde del expediente de crisis
y de la suspensión de pagos. Nuestra política crediticia
debe ser restringida y acorde con la situación inflacionista.
Son grandes los riesgos: suben los precios, aumenta el paro,
se extiende la ola de violencia, los enfrentamientos sociales,
el terrorismo y la seguridad ciudadana siguen acosándonos.
Nosotros sabemos responder a cualquier reto.
Por eso queremos hombres como ustedes: responsables,
realistas, trabajadores honestos;
hombres capaces de hacer de la prudencia
su principal, su más preciada y decisiva herramienta de trabajo.
Nada más. Muchas gracias.
Vale, vale.
(TODOS) (CANTAN) Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente;
es un muchacho excelente y siempre lo será,
y siempre lo será.
Esta canción siempre me da vergüenza ajena.
(TODOS) Enhorabuena.
Director de sucursal, ¿eh? Te ha tocado una de 14.
-¿Adónde te trasladan?
A don Felipe le jubilan. Aquí pero arriba.
-Arriba solo son los que son y solo están los que están.
-No empieces a enrollarte. -Me alegro de que te hagan jefe.
Eso necesitamos: jefes que sigan siendo compañeros.
Acuérdate, Paco, solidaridad.
Métete el dedo en el culo... A todo esto, ¿Loli?
¿No te has enterado? Ha ido a presentar una denuncia.
¿Qué le ha pasado? Ayer por la noche
un incidente desagradable. A lo que se ve, violada.
¿Qué dices? Como lo oyes: violada.
Hay que ver cómo estamos. -Está claro,
para recobrar la seguridad ciudadana es imprescindible
el gobierno de concentración nacional.
-Joder, Míster Tamames, tampoco te pierdes una oportunidad.
La única concentración que hace falta es de la selección nacional,
que nos van a meter caña en el mundial.
Pobre chica.
Mira que lo veía venir. Pues ya llegó.
-También ellos llegarán.
¿No oís? ¿No oís? -¿Qué dices, "chalao"?
-Las trompetas. -¿Qué trompetas?
-Las del apocalipsis.
(Alarma)
-Antes de abrir la puerta, no se le olvide bajar esta palanca
para desconectar la alarma.
¿Otra vez? Para este tipo de vehículos no instalamos alarmas.
Loli, espera un momento por favor.
Buenos días. Buenos días.
Me he enterado ayer. (SUSURRA) Qué burrada.
(APURADA) Ya ve usted, qué vergüenza.
¿Cómo fue? No tenía que haber venido.
Todo el mundo me hará preguntas. Qué vergüenza.
Yo no soy como todo el mundo. Si no quieres, no me lo cuentes.
Lo importante es que estés bien.
Don Francisco...
qué va; lo decía por los otros. Con usted es distinto.
Le había prestado el Vespino a una amiga.
Me cogí un taxi para volver a casa. Además, no era tarde.
Ni me fijé en la cara del taxista.
Lo que me extrañó es que daba un rodeo por un camino solitario.
Se lo dije... y me contestó que era para evitar la circulación.
Entonces se volvió y me ofreció el cigarro.
Era un chico... joven, fuerte, rubio,
ojos castaños; algo así como un artista americano.
Sí, sí, era como un galán de las películas antiguas.
(Música suave)
De pronto, zas, paró el coche.
Me dijo que tenía que cambiar la bombona de butano.
(Música suave)
(GRITA)
Fue horrible, don Francisco. Espantoso.
Vamos, Loli. Hay que ser fuerte. Trata de sobreponerte.
Buenas noches, Agapito. ¿Cómo va todo?
Sin novedad. Aquí, vigilando.
Agapito... A sus órdenes.
Para luego. Nunca fumo de servicio.
Lo que le voy a pedir no forma parte de su trabajo.
Se trata de que eche un ojo, de vez en cuando, a mi coche.
Eso está hecho. Estoy aquí para defenderles
y para defender lo que sea de ustedes.
Muchas gracias. Usted sabe cuál es mi coche, ¿no?
No.
Verá...
(Sirena)
Un momento. Si suena la sirena quiere decir que me roban el coche.
Siempre dejo la alarma puesta. Si la oye, puede obrar.
Duerma tranquilo. Si suena la sirena,
sea el que sea no se me escapa.
(Ladridos)
(Alboroto)
Hasta luego. Gracias por el disco. Hombre, Paco. ¡Adiós!
Otra vez de juerga, ¿eh? Fíjese lo que me han regalado:
un viejo disco de Aníbal Troilo. ¿Quién es?
El mejor autor de tango. A su madre le encantaría oírlo.
¿Cómo no voy a conocer a Aníbal Troilo?
(CANTA) Barrio de tango, luna y misterio,
en el recuerdo te vuelvo a ver.
Muy bien, doña Claudia, muy bien. Muy buena memoria.
Es una grabación antigua pero estupenda.
¿Dónde está el tocadiscos? Ahí está.
Déjese de tangos, don Cosme. Hay que poner el telediario
a ver qué desastres han pasado hoy.
Ya está bien de rollos de telediarios.
El botón de la derecha. Ahora, la palanquita.
(Música de tango)
¿Me permite bailar con su señora? Bueno.
En mi vida he bailado un tango. ¿No?
Seguro que su suegra lo baila muy bien, ¿a que sí?
No se me daba mal.
¿Me concede el honor? No. Compréndalo, estoy de luto.
¿De luto? Hace diez años que murió su marido.
Ese luto se lleva siempre.
Claro, mamá, anímate.
(Música de tango)
Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna
y el amor escondido en un portón.
Los sapos redoblando en la laguna
y, a lo lejos, la voz del bandoneón.
Barrio de tango, luna y misterio.
Calles lejanas, ¿cómo estarán?
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¿qué se habrán hecho, dónde andarán?
Barrio de tango, ¿qué fue de aquella
Juana, la rubia, que tanto amé?
¿Sabrá que sufro pensando en ella
desde la tarde que la dejé?
Barrio de tango, luna y misterio,
desde el recuerdo te vuelvo a ver.
¿Qué haces despierta? Begoña, esa niña, a la cama por favor.
Perdone. Si la niña se desvela no hay manera de hacerla dormir.
¿Qué le vamos a hacer? La felicito, lo hace usted de maravilla.
Debería bailar más a menudo. Quite. Para bailes están las cosas.
¿No notan como un olor extraño? Sí, lo hemos notado.
Habrá sido la niña. Tanto darle al arito...
Tere ya no hace eso. Claro que en una casa tan limpia...
Quizá sean las cañerías. No sé.
Yo creo, vamos, estoy segura de que el olor viene de fuera.
Como la recogida de basuras funciona tan mal. Bueno, como todo.
Perdone pero en mi casa no lo noto. Convendría que mirasen bien.
A lo mejor es... vaya usted a saber. ¿Una copita? ¿Le apetece una copita?
Tenemos un Bénédictine estupendo.
a frailes estrujados. Por una vez, venga esa copita.
Tenemos que echar un brindis. ¿Qué estamos festejando?
La vida. Es difícil conservarla ahora.
Siempre es difícil de conservar.
¿Ustedes qué piensan de mí, qué creen que soy:
un chiflado, un insensato, un degenerado?
A lo mejor soy un poco de las tres cosas.
Usted está convencido de que soy un viejo verde.
No es eso. Además es un hombre independiente,
no tiene por qué rendir cuentas a nadie.
Pienso que cuando se tiene familia es otra cosa.
Hay que ver... Hace más de 15 años que somos vecinos
y apenas nos conocemos. Mire, Paco,
mientras nos tomamos este jarabe de fraile les voy a contar...
Aunque, después de lo del tango, soltarles un rollo familiar
me parece un abuso. ¿Abuso? No, hombre, don Cosme.
¿Le lleno la copita? Todavía tengo. Gracias.
Pues bien... Yo también tuve una familia.
Me casé en el 45. Ya había estado en la cárcel, pasado calamidades.
Al fin empezaban a irme bien las cosas.
Tuve dos hijos.
Quise ponerles Liberto y Fraterno. En aquellos tiempos me conformé
(RÍE) con llamarles Antoñito y Luisito.
Fíjese si me iban bien las cosas que llegué a comprarme un Fiat.
¿Un Fiat? En aquella época.
Un domingo, mi mujer...
se empeñó en que llevásemos a los niños a ver El Escorial.
De regreso se cruzó aquel camión.
(Música triste)
Yo apenas si me hice unos rasguños.
Mi mujer y los chicos... murieron allí mismo,
en la carretera.
(Música triste)
Por eso no va a pensar uno que no deben seguir circulando,
por las carreteras, los coches y camiones.
Claro que deben seguir circulando.
¿Echamos un brindis por la vida?
(Música suave)
Este don Cosme es un tipo increíble. Aunque no acabo de entenderlo.
Yo tampoco lo entiendo del todo pero me cae muy bien.
Oye, Bego, estás muy guapa.
Paco, siempre estás pensando en lo mismo.
¿Siempre? Hace tres meses que me tienes a dieta.
¿Por qué dejas la luz? ¿No sabes que hay que ahorrar energía?
Bastantes energías ahorramos. ¿Por qué no la malgastamos?
Estoy descansando de la píldora. ¿Tanto tiempo?
Le he cogido miedo. Dicen que da cáncer.
Todo da cáncer: la píldora, el tabaco, la polución,
la cerveza, todo. Como no tienes que tomarla.
Estoy dispuesto a tomar la píldora y a hacerme un raspado de matriz,
o de lo que me corresponda. No puedo continuar así.
Eres un egoísta. Eso eres, egoísta. Ven aquí, ven aquí.
¿Por qué no tenemos otro niño? Ya...
para que me tengan que hacer otra vez la cesárea. No, gracias.
No quieres tomar la píldora por el cáncer,
te da miedo parir por la cesárea. Oye, Bego. Bego...
hay otros procedimientos, ¿no? No sé qué cochinadas estás pensando.
Ya has oído qué ha dicho el Papa. El Papa, el que faltaba.
(SORPRENDIDA) ¿Ya no eres católico? Sí, católico, apostólico y romano.
Pero muchos hombres católicos, apostólicos y romanos como yo
casados con mujeres como tú acaban por tenerse que ir de putas.
(ENFADADA) Grosero, eres un grosero.
(IMITA LA ALARMA DE UN DESPERTADOR) Su despertador, don Francisco.
¡Lo que me han contado! Al parecer, a un vecino del último piso
le ha ocurrido algo... ¡la hostia!
La otra noche salió con su señora a pasear por el parque.
De pronto, cuatro mendas que le salen al paso.
Le robaron todo. Ahí no está lo bueno. Cuando se iban a marchar,
uno de los chorbos les dice "sin prisas, tío.
¿Qué prefieres: un pinchazo a tu mujer o un pellizco?"
-"Rápido, ¿qué quieres: pinchazo o pellizco?
Un pellizco ¿dónde? ¿Dónde va a ser? En una teta.
Si prefieres que la pinche...
(Música flamenca)
Dime, niña, qué te pasa, por qué estás tan amargada.
(GRITA)
Fíjese que hijos de puta. Un pellizco con unos alicates.
Qué espanto. De cuajo se lo arrancaron. Sí señor.
Le arrancaron el pezón de cuajo.
(APURADO) Qué espanto, qué espanto.
No llores, niña, no llores más porque llorando no sacas "ná".
Me voy, tengo mucha prisa. Oiga, don Francisco,
si mañana viene con tiempo le cuento un caso
que ha ocurrido en Moratalaz que tiene tela.
Perdone, perdone. Llévese una que le tocará, animal.
20 iguales para hoy.
(Sirena)
20 iguales para hoy. Los de la suerte.
20 iguales, 20 iguales.
-¿Qué pasa? ¿Han atracado el banco?
En la habitación. Dila que se dé prisa que yo estoy.
(SORPRENDIDA) Paco. ¿Has olvidado algo?
Sí. ¿El qué?
Esto.
Paco, es tardísimo. Pobrecitos, los teníamos olvidados.
Cariño, es mi talón de Aquiles. Tienes un par de talones preciosos.
Tengo que llevar a la niña al colegio. Está de exámenes.
A la mierda el colegio y los exámenes.
(GRITA) A follar.
¿Qué dirá tu madre? Tengo la impresión que sospecha
que nos acostamos juntos. ¿Y el banco?
¡A la mierda el banco! ¿Pero Paco?
Es tu primer día de director. Tienes que ocupar tu nuevo despacho.
Está bien. Me voy, pero esta noche tienes una cita conmigo.
Prepárate.
Begoña, Begoña.
¿Qué pasa? Sigue habiendo mal olor.
Ya sé pero... Hay que averiguar de dónde viene.
Buenos días, don Felipe. Perdone que llegue tarde
pero el tráfico. Yo vengo... venía en metro.
Siéntese, Peña. Termino enseguida.
Nunca me hubiera imaginado este momento. Me alegro que venga
y también que haya pedido que sea Loli su secretaria.
Esa pobre chica... Mira que pasarle eso.
Ahora a disfrutar de la vida que bien se lo ha ganado.
Ellos lo han ganado y lo siguen ganando.
Nosotros... se acabó. Somos como limones exprimidos.
Mi madre los utilizaba para limpiarse las uñas.
Parece que es buenísimo.
No, me voy a quitar de fumar.
Permítame pero me gustaría sentarme en este sillón.
En 25 años, nunca me he sentado en este lado.
Se está mejor en ese lado.
Le deseo mucha suerte.
¿Quiere que le llame a un botones para las carteras?
No, puedo. Muchas gracias.
(Música suave)
(Teléfono)
¿Sí? ¿Don Francisco? Se ha trasladado al nuevo despacho.
Su señora.
¿Que es muy urgente? No se preocupe, enseguida le aviso. Adiós.
(Alboroto, sirenas)
¿Dónde ha empezado el fuego? Es que se han quedado encerradas.
Pasa a diario. Ponen unas puertas tan complicadas...
-Tranquilo. Hemos avisado a todos los servicios de urgencias.
-Calma, en estas ocasiones no hay que perder la calma.
-Perdón. -Nada. Uy, por Dios.
Mi puerta es igual a la de esa señora.
Le voy a enseñar cómo funciona. -Tengo mucha prisa.
-Esto no se abre ni de coña.
Que me quemo.
(GRITA) Tranquila, Begoña, que estoy aquí.
Vaya hostión que se ha metido.
Begoña, Begoña ¿me oyes? ¿Estáis bien?
Sí, te oigo y te veo muy bien.
Esto se ha estropeado. No hay quién lo abra. Llevamos horas así.
No he podido llevar a la niña al colegio. Y está de exámenes.
No os preocupéis. Enseguida se arreglará.
Estamos bien. No te preocupes. ¿Y mi madre?
Está en su cuarto, rezando.
Señora, estamos en el balcón. Ya está aquí la escalera.
Paco, espéranos abajo. ¿Qué?
Vamos con los bomberos. Voy.
Buenos días. Cuando quiera podemos bajar.
-20 iguales para hoy. -¿Otro atentado terrorista?
-Para mí, un secuestro. -Si es que no paran.
-Manolín, llevo toda la mañana esperando el pedido.
Rápido, vamos arriba que me corre prisa.
(Alboroto)
(NERVIOSO) Por favor, déjeme pasar. Soy el padre.
¡Papá!
¡Begoña! ¡Paco!
¿Estáis bien?
No, no me muevo de aquí. Quiero morir en mi cama.
(Música flamenca)
Niña, enróllate bien mi vida
porque a lo mejor un día te tengo que tasabar.
Me han dicho que te lo haces con un hombre de la noche
que lo estás haciendo mal.
Paco... ¿no te acuerdas que teníamos una cita esta noche?
¿Qué pasa? ¿Estás dormido? Sí.
Qué tonto eres. ¿En qué piensas?
En que como sigamos con el miedo en la sangre nos volvemos locos.
Hay momentos que no son tan malos.
Y los puede haber mejores.
(Disparo)
(Disparo)
Paco, no te asomes.
Paco, ten cuidado.
(Ladridos)
Agapito. A sus órdenes.
¿Qué ha pasado? Unos golfos que querían robar.
¿Les ha dado? No sé.
Caer no ha caído ninguno pero como vuelvan por aquí...
(Alboroto)
(Música romántica)
¿Qué te pasa? Nada.
Ha sido un día muy duro y mañana tengo que madrugar. Buenas noches.
Lo de anoche demuestra
que lo que hagamos por nuestra seguridad es poco.
Mire, ni candados ni sirenas. Yo me llevo mi volante
y que ellos intenten llevarse el coche.
Ya inventarán algo. Mientras lo inventan, se llevarán
los que tiene volante. Hasta luego.
Venga un momento, por favor.
Fíjese en esto. Parece sangre.
Puede ser porque con esta gentuza nunca se sabe.
Avisaré al conserje para que lo limpie.
(Mosca)
Buenos días, doña Claudia. -Buenos días.
-¿A hacer unas compritas? ¿Se le han acabado ya los espráis?
-Sí. Deme seis con olor a pino. -Como usted quiera.
Hablando de espráis, fíjese la novedad que me han traído.
-¿A qué huele? (SORPRENDIDO) -¿A qué huele? A nada.
Esto es un arma. -¿Un arma?
-Sí, de defensa personal.
Todavía no está autorizada su venta. Por eso mi señora y yo
solo se lo enseñamos a clientas de confianza.
-No lo entiendo. -Especial para defensa de mujeres.
Si un malvado ataca a una señora o una señorita,
ella saca su espray y sale un gas que deja al agresor patas arriba.
-Qué práctico. -Tal y como están las cosas.
¿Ha leído "El Imparcial" esta mañana?
Ayer, a tres niñas que salían del colegio de las Madres Lazaristas
las han violado. Sí señora, violado.
La mayor solo tenía diez años. -Virgen santa. ¿Diez años?
-La mayor. Figúrese qué trauma para esos angelitos.
No es por vender pero estoy seguro de que me lo quitarán de las manos.
Mire: un espray de defensa personal. He oído hablar de ellos.
La próxima vez no me pillan. No te obsesiones.
Un obús no cae dos veces en el mismo agujero.
Quiero decir que no te obsesiones.
Tráeme el informe de Almacenes Gullón, haz el favor.
Casi es la hora de salir.
Si no le importa, me gustaría salir un poco antes.
Se me ha pinchado una rueda del Vespino. Tengo que coger metro.
Si quieres, te puedo llevar a casa. No, ¿cómo se va a molestar?
(NIÑAS) (CANTURREAN) Un, dos, tres, cuatro, cinco y seis.
Un, dos, tres, cuatro y cinco.
-¡Abuelita! ¿Y mamá? -Le toca peluquería.
Te traigo un regalo. -¿Sí?
-Pero no tienes que contar nada ni a mamá ni a papá.
-¿Qué es? Anda, dime qué es. -Tú sabes que hay hombres malos.
-Nos lo cuenta la madre superiora los jueves.
Dice que los peores son Santiago Carrillo y Felipe González,
aunque algunas niñas dicen que es muy guapo.
-Te traigo un regalo y te voy a contar cosas
que va siendo hora de que sepas. -¡Eh, Alejo!
Muchas gracias.
¿Vives sola? Sí.
Es un piso pequeño. Lo compartía con una amiga
pero se fue a Marbella a trabajar en un bingo.
Loli, tú te aburres mucho ¿no?
Es extraño, una chica como tú. Ya ve.
A veces pienso si no hubiese sido mejor quedarme en Segovia.
Lo posible es que me hubiese casado. Nunca se sabe.
Voy a hacerte dos preguntas. Tal vez sean indiscretas.
Pregunte lo que quiera.
La primera ¿cuántos años tienes? 32.
Pareces más cría. Eso dice todo el mundo.
Como soy tan menudita. Tan poquita cosa.
No eres poquita cosa. Tienes mucho encanto.
¿La otra pregunta?
Hasta que te ocurrió lo del taxista,
quiero decir ¿hasta entonces eras...?
Ya. Pues no, no era virgen. Hace tiempo que dejé de serlo.
Hasta mañana. Gracias por haberme traído.
(Música suave)
¿Nos dejas el hula hoop? -No.
-Anda, chica, solo un rato. Te lo devolvemos enseguida.
-No, no, no, no. -Si nos dejas el hula hoop
te dejamos el monopatín que quieras. -Déjanoslo un rato.
(GRITA) Tere. Tere.
A ver, pequeña, ¿cómo se te ocurrió utilizar este aparato?
Para empezar, ¿quién te dio el espray?
-Se lo di yo, señor comisario.
Le dije que lo utilizase si se veía atacada.
Nunca pensé que lo fuera a usar con niños, aunque cualquiera sabe.
Los niños empiezan pidiendo el arito y a saber qué piden luego.
Deja de llorar y decir tonterías. Hablas con un comisario.
Qué vergüenza. Yo nunca había estado en una comisaría.
Si mi pobre Francisco levantara la cabeza.
Me llevarán presa, ¿verdad? Yo con las ratas
y sin bañarme. Dios mío, ir a morir a la cárcel.
-Cálmese, señora. Ni usted ni nadie va a ir a la cárcel.
La cosa, dentro de su gravedad, tampoco es para tanto.
-Compréndalo, nosotros somos personas muy decentes.
Mi marido era Jefe de Negociado de la Casa de la Moneda.
Una conducta intachable.
Yo temo que a la niña pueda pasarle cualquier desgracia.
Pasan todos los días. Usted me entiende, ¿verdad?
-Claro, señora.
que yo, como cabeza de familia, asumo cualquier responsabilidad.
Los chicos se han recuperado. Es posible que se retire la denuncia.
Estoy dispuesto a ofrecer una indemnización.
Tendrá que hablarlo directamente con los damnificados.
Esto nos lo quedamos. La venta de estos aparatos es ilegal.
Tantas cosas eran ilegales hasta hace poco...
Más peligrosas, desde luego. En cambio ahora son muy legales.
Uno, y no hablo solo por mí, no sabe a qué atenerse.
-Muchas gracias, señor comisario.
Por lo menos aún se puede seguir confiando en ustedes.
Ha sido muy amable.
(Música flamenca)
Buenas noches, don Francisco. ¿Algún problema?
¿Cómo saben mi nombre? Nos lo ha dicho Ángel, el del bar.
Como nos miraba tanto pensamos que era un poco mariquita.
¿Mariquita? Qué va. ¡Jesús!
Me chocaba verles por allí. Les parecerá ridículo, ya lo sé,
pero me resultaban sospechosos. Usted a nosotros también.
Me alegro de que sean policías. Hace una semana que ingresamos.
Nos reuníamos allí para coger el autobús a la academia.
Qué bien. Pues ya nos conocemos. Encantado. Adiós.
Que la Virgen les proteja. Por muy de marrón que se vistan,
falta les va a hacer.
(Música flamenca)
(SORPRENDIDO) Hombre, don Francisco. Don Francisco.
Qué alegría verle por aquí. Un regalo para mi madre.
Mañana es su cumpleaños. Yo hablando con estos amigos.
Vengo todos los domingos. Hace mucho que no venía.
Está muy cambiado. Le puedo enseñar más sitios.
No he traído el coche y encontrar un taxi...
Cogemos la moto, nos damos un garbeo y nos vamos a casa.
Seguro que no conoce Madrid. Don Cosme, que soy del Foro.
Es igual; verá como no lo conoce. Vamos.
(Música alegre)
Don Francisco, me acaba de clavar la Virgen en los riñones.
Lo siento.
Me encantan las chicas en Vespinos. Fíjese qué monería.
(SORPRENDIDO) Pero si es Loli. (CONTENTA) Don Francisco.
Qué pequeño es el mundo. ¿Quién me iba a decir
que me iba a encontrar con usted y contigo?
(Música romántica)
Yo les dejo. Tengo mucho que hacer antes de comer.
Ustedes tendrán cosas de que hablar. Don Cosme, su compañía es...
No insista que me quedo.
Aprovechen la mañana. El sol del domingo sale para todos.
Mucho gusto en conocerte. Encantada.
Hasta luego, Paco. Adiós. Gracias por enseñarme Madrid.
Cuando pierda el miedo a salir de noche le enseñaré cosas mejores.
(RÍE) Adiós. Adiós.
Hasta luego.
Qué señor tan simpático. Es un hombre extraordinario.
(Música suave)
Salud. Salud.
¿Qué es eso? Ya ves, un espray.
¿Qué vas a hacer?
No quiero que me abandone el desodorante.
(AMBOS) (RÍEN)
¿Qué pasa?
Era mentira.
Era mentira.
Soy virgen.
No, por favor.
A ver, ¿dónde está la toalla?
Entonces ¿toda esa historia de la violación del taxista?
Era mentira.
Ocurrió algo pero... Pero ¿qué?
El taxista me llevaba por una calle oscura.
Era tardísimo. Yo empecé a pensar, a darle vueltas a la cabeza,
a imaginar esas historias que se cuentan.
En realidad... no era un hombre joven ni guapo,
ni se parecía a un artista de cine ni nada.
Era maduro, sin ningún atractivo. Bastante vulgar.
Efectivamente paró el coche.
Me dijo que tenía que cambiar la bombona de butano.
Menudo despiste, señorita. La de repuesto se ha quedado vacía.
(APURADA) Vaya. ¿Quiere un pitillo? Tenga.
Gracias. Tenga lumbre.
¿No podemos seguir? Hasta que no pase otro taxi.
¿Cree que por esta calle...? Sí, con un poco de paciencia.
¿Me permite que me siente a su lado y nos fumemos el cigarro
mientras aparece alguno?
¿Qué pasa, le doy miedo?
Dígame qué le debo. Me voy, tengo mucha prisa.
No se ponga nerviosa. ¿Qué piensa, que soy un violador de esos?
Usted tranquila.
Mire, ahí viene un taxi. ¡Taxi!
¿Qué más? Nada. Cogí el otro y me vine a casa.
¿Por qué te inventaste esa historia? No sé.
Es una pregunta que me he hecho muchas veces.
Llegó un momento en que me lo creí.
¿Te gustaba creértela? Sí.
Era como una película en la que pasaba a ser protagonista.
Me gustaba.
Yo nunca he sido protagonista de nada.
(Música suave)
¿Puedo hacerte una pregunta? Bueno.
No te preocupes, no voy a preguntar si me consideras una "cualquiera".
Prefiero que lo pienses a que creas que soy tonta.
Es otro tipo de pregunta. Adelante.
¿Tú... tú quieres a tu mujer?
Te voy a parecer un cínico pero sí. La quiero. La quiero, y mucho.
Bien.
Está visto que en esta película voy a tener un segundo papel,
un papel cortito. No me importa.
(Música suave)
No te sigas inventando protagonismos.
Todos somos protagonistas de algo. A veces la película que nos toca
es mala y aburrida.
(Explosión)
¿Qué ha sido eso? Cuidado con los cristales.
Parece que ha sido detrás de ese edificio.
Ahí está la estación de Atocha.
Mucho me temo que... Bueno, yo tendría que irme a casa.
(TELEVISIÓN) "Aproximadamente a las 12:40
hizo explosión la bomba en el Aeropuerto de Barajas.
Minutos después estallaron otros dos artefactos
en las consignas de las estaciones de Atocha y Chamartín.
Hasta ahora son cinco el número de muertos
y más de 80 el de heridos. ETA político-militar
hizo una llamada a la agencia Euskadi Press
para anunciar la colocación de las tres bombas.
Dicho comunicado se puso en conocimiento
de la comisaría de Policía de San Sebastián,
que entró en contacto con las autoridades españolas".
-Terminaremos encerrados en casa.
(HABLA EN EUSKERA)
(TELEVISIÓN) "Los atentados se produjeron
mientras el Consejo de Ministros se encontraba reunido en la Moncloa.
El presidente Suárez y el Ministro del Interior
abandonaron la sala..."
recuerdos ahí y gracias por la llamada. Agur. Adiós.
Era Iñaki.
Preguntaba qué tal andan las cosas por aquí.
(TELEVISIÓN) "El alto número de heridos y la distancia
entre los lugares de la explosión dio al suceso un especial dramatismo
por la cantidad de ambulancias y coches policiales..."
-Vuelve a oler fatal. Huele pero que muy mal, muy mal.
-Es hora de que te vayas a la cama. -No tengo sueño
y quiero ver la película.
Es muy pronto. Quiero ver la tele.
He dicho que a la cama. ¡No quiero!
¿Cómo que no quieres? (SORPRENDIDA) Paco.
¿Qué pasa? Nunca le habías pegado. No me pasa nada, ¡no me pasa nada!
He dicho que la lleves a la cama y no quiero repetirlo.
¿Me vas a pegar a mí también? ¡Vamos!
Vamos, hija, vamos al cuarto.
Os acabaréis divorciando. Como eso, ahora, va a ser legal.
Déjate de legalidades y de leches. Vas a decirme de una puñetera vez
de qué es ese mal olor. Yo qué sé. Vendrá de la calle.
(ENFADADO) No. Viene de tu habitación.
¿Cómo te atreves? Mi habitación está limpia como la patena.
Mamá, vamos a tu habitación. ¿Por qué?
(ENFADADO) He dicho que vamos a tu habitación.
(Mosca)
Ven.
Abre el armario. ¿Por qué?
Abre o tiro la puerta abajo.
Mira, Begoña, me quiere hacer abrir el armario.
¿Qué pasa con el armario? ¿Eres idiota o qué?
De aquí viene el olor.
Paco, es tu madre. Sin su permiso nunca he entrado en esta habitación.
Mamá, abre el armario. Ande, abra, mujer.
A lo mejor hay algo que no sabe. Vaya que si lo sé.
De acuerdo.
Abriré. Allá vosotros.
(Música intriga)
Cuando veía que los alimentos se estropeaban demasiado
los iba cambiando pero se volvían a estropear.
Trataba de impedir el olor pero...
Mamá, ¿por qué escondías toda esa comida?
Hijo mío, no sabes el hambre que pasamos.
¿Cuándo? ¿Cuándo va a ser? Cuando la guerra.
¿Qué tiene que ver?
Sé que vosotros no os dais cuenta pero estamos igual,
estamos como en el año 36. En cualquier momento va a saltar.
Con esto no tendríamos para nada pero en los primeros momentos...
Además ¿quién sabe? A lo mejor esta vez ganamos antes la guerra.
Creo que estas cosas están podridas.
Tan podridas como las ideas que tienes en la cabeza.
Begoña, hay que tirar estas porquerías.
(Timbre)
¿Quién puede ser? Voy a ver. Tú ve limpiando.
(Timbre)
Hola, buenas noches. Buenas noches.
Perdone que le moleste. Ha empezado a llover
y con la moto me voy a calar. He quedado con unos amigos
que viven lejos. ¿Le importaría dejarme el coche?
Antes de que se levante estará de vuelta.
Tenga. ¿Se ha enterado de las bombas?
Sí. Qué hijos de puta. Están locos.
Le dejaré las llaves en el buzón. Ande con cuidado.
Las cosas esta noche pueden andar mal.
No hay que acojonarse. Es lo que quieren. Hasta mañana.
¿Quién era? Don Cosme. Me ha pedido el coche.
Te lo devolverá mañana, ¿no? Sí.
No seas demasiado duro con tu madre. Piensa que la pobre...
¿Qué pasa? Don Cosme.
Se me ha olvidado explicarle lo de la alarma del coche.
(Alarma)
(Disparos)
(Alarma, ladridos)
Vigile la temperatura y la tensión y téngame al corriente.
Gracias. Eso es todo. -Muy bien.
¿Qué noticias tiene? No demasiado optimistas.
Va a ser difícil salvarle.
Sí. Procure no hablar demasiado. Está muy débil.
Siéntese, Paco. Siéntese.
Don Cosme, no sé... Se me olvidó decirle...
¿Y ese imbécil cómo pudo disparar sin darse cuenta de que era usted?
Venga, usted no tiene la culpa de nada.
Mucho menos ese anormal que han puesto de vigilante.
La culpa la tiene... ya se lo dije:
el lobo feroz, el lobo feroz.
¿Cómo se encuentra? El médico ha dicho que no es demasiado grave.
Venga hombre. ¿Va ahora a venir a darme ánimos?
No me preocupa mucho. Pude haber muerto
en la guerra o en la cárcel,
o en la carretera con mi familia.
Fíjese si he tenido suerte.
Lo único que siento es que esto
empieza a ponerse interesante
y siento dejarlo.
De verdad, empieza a ponerse interesante.
No podrá estropearlo nadie, nadie.
Ni bombas ni pistoleros, Paco.
Ni odio ni miedo.
Ya está bien de lobos feroces.
Ya está bien.
(TOSE) ¿Qué le pasa? ¿Llamo al médico?
(CON DIFICULTAD) Quédese conmigo.
Siempre he tenido la esperanza de morir con un amigo...
cerca.
(Música suave)
(TELEVISIÓN) "En el Paseo de la Concha de San Sebastián
ha sido asesinado el Gobernador Militar de Guipúzcoa.
Un disparo a quemarropa y por la espalda acabó con su vida.
Contaba 59 años de edad, casado y con cinco hijos.
El asesino, que se acercó por detrás al general mientras paseaba
con su esposa, sin escolta y de paisano, huyó..."
(Explosiones)
(ASUSTADA) Ya está. Nosotros, con el armario vacío.
Son fuegos artificiales, mamá. Hay verbena en el barrio.
Quiero ir a la verbena, papá.
Enseguida estamos listas. Estáis locos.
Mamá, mamá...
¿tú no vienes? No puedo, hijo, no puedo.
¿Por qué? Porque no puedo.
¿Te importa que ponga la televisión?
Haz lo que quieras.
(Himno de España)
Mira, Tere. Mira.
Paco, nos acaban de robar el coche. Ya no le ponía la alarma.
Van de cráneo. Tengo el embrague hecho un asco.
Ahora ¿qué hacemos?
¿Qué vamos a hacer? Ir andando. Adelante.
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