All language subtitles for The Pit and the Pendulum-Spanish

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Original subtitles

ESPAÑA - 1492

- Ten cuidado. - Prometo no lastimarlo.

Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros...

Satán está siempre presente entre nosotros.

Sin duda, cada pecado, palabra o pensamiento...

sin importar cuánto tiempo lleve olvidado...

debe ser confesado con sinceridad...

y castigado.

Don Alfonso D'Alba Molina...

la Sagrada Inquisición te encuentra culpable de herejía.

¡No!

¡Y tú y tus descendientes, deben ser purificados en sangre!

Don Alfonso D'Alba Molina...

por la mancha de impureza en tu sangre...

tu fortuna y la de tus herederos...

- será traspasada a la Iglesia. - ¡Ladrón!

Y estás sentenciado a 20 latigazos.

¡Qué golpes, maestro Mendoza!

¡Veinte!

¿Ves esta amplia frente? Es claramente un judío.

El Papa se enterará de esto.

El Papa está en Roma.

Cenizas a las cenizas, polvo al polvo.

El tiempo del hombre en la Tierra es breve...

pero su alma perdura en el Cielo...

o en el pozo del Infierno.

EL POZO Y EL PÉNDULO

Adaptado del cuento de EDGAR ALLAN POE

¡Antonio!

El pan se quema.

Déjalo.

María, tenemos toda la vida para amarnos...

pero el pan se quema ahora.

Reza para que vendamos todo este pan.

Rezo por las almas de aquellos que sufren hoy.

Eso no significa que tú debas sufrir.

Los veo, golpeados y quemados...

y puedo sentir su dolor...

como si yo estuviera siendo torturada.

- Esas pobres personas... - Son herejes.

María, la Inquisición dice que deben ser castigados.

¡Pero la Iglesia también dice que Dios es misericordioso!

Sí, pues la Iglesia puede costear ser misericordiosa.

Nosotros tenemos esto.

María, debemos vender este pan en el Auto de Fe.

¡Pero tú mismo dijiste que el Auto de Fe está mal!

Todo Toledo estará ahí.

¡Necesitamos el dinero!

¡Puerco! ¡Puerco fresco!

¡Compren mi puerco fresco! ¡Le encantará mi puerco fresco!

¿Desea comprar, señorita? Mire qué fresco está.

¡Puta de mierda! ¡Puerco! ¡Coman puerco!

¿Sí, señora?

¿Este le gusta?

Adiós, muchas gracias.

- ¡Antonio, vámonos! - Que tenga un buen día, señora.

¿Irnos? ¡María! Venderemos todo el pan.

¡Pero esta gente va al Auto de Fe!

Ganamos dinero a costa del sufrimiento de otros.

- Deme uno, por favor. - Gracias, señorita.

¡Oye!

¡Oigan!

¡Disculpe!

- ¡Levántate, Antonio! - ¡El pan!

¡Vámonos antes de que sea demasiado tarde!

¡Antonio!

- ¡María! - ¡Ayúdame!

¡Antonio! ¡Antonio!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

¡María!

Todo está bien, mi ángel.

Vámonos.

En representación de la Sagrada Inquisición de España...

presento a don Carlos de León, capitán de la Guardia Civil...

a esta hereje confesa para ser castigada.

La condesa D'Alba Molina.

- ¿A dónde creen que van? - A casa, señor.

- ¿Son herejes? - ¡No!

¿Y por qué se van?

Sean testigos del trabajo de la Sagrada Inquisición.

¡Atrás! ¡Atrás!

¡Atrás!

Te la encomendamos, capitán, en el nombre del Padre...

del Hijo y del Espíritu Santo.

- Ten misericordia de ella. - Amén.

Que esta confesa rival de la Iglesia sea condenada, de acuerdo con la ley.

¡Todos alaben a la Inquisición!

¡Todos alaben al Gran Inquisidor, el Hermano Torquemada!

Señor verdugo...

Máteme rápidamente.

Por mi Dios misericordioso, no deje que me quemen viva.

Todo acabará pronto.

¿Cómo puedes soportarlo? ¡Debes hacer algo!

¡No hay nada que podamos hacer!

¡Madre!

¡Madre!

¡Madre! ¡Madre!

¡Madre!

¡Teman a Dios! ¡Teman a su ira!

¡Hay una fe, un culto...

una Iglesia, y todo lo demás es pecado!

- ¡Y el pecado será castigado! - ¡Ya basta!

¡Ya basta! ¡Tengan misericordia!

¡Aléjate de ahí, puta!

¡No!

¡No!

¡Él no hizo nada!

- ¡Antonio! - ¡Alto!

¡Antonio!

¿Quién eres?

¿Cómo te llamas?

María.

¡Se lo ruego!

¡Por favor, solo queremos vivir! ¡Se lo ruego, déjenos ir!

¡En nombre de Cristo, se lo ruego!

¡Tenga misericordia!

- Arréstenla. - ¡Arréstenla!

Bajo el cargo...

- de brujería. - ¡Bruja, córtenla!

¡No!

- ¡Esperen, mi esposo está herido! - ¡Tu esposo está muerto, bruja!

¡Antonio!

Dos días aquí bastarán para que lo olvides.

¡Antonio!

¿Estás vivo?

¡Discúlpeme, señor! ¡Creí que estaba muerto!

- ¿Qué sucedió con mi esposa? - ¿La bruja?

Fue arrestada.

¿Bruja?

¿A dónde la llevaron? ¿Dónde está ella?

Entre.

Hermano Torquemada, este panadero insiste en verlo.

No quiero comerciantes.

No, se trata de mi esposa, Gran Inquisidor...

fue arrestada en el Auto de Fe.

- ¿La bruja? - ¡No! ¡No es una bruja!

Se lo juro. La conozco hace casi un año.

¿Y quién eres tú?

Mi nombre es Antonio Álvarez, soy un panadero.

Pero fui cocinero y soldado en el ejército del rey Fernando.

¿Y esto te califica para juzgar si alguien ha pactado o no con el Diablo?

No, señor.

Pero, María es como un ángel.

Satán era un ángel.

Vete a casa. Confía en la Iglesia.

Mi hogar es con mi esposa.

¡Cuidado, panadero! No me hagas enfadar.

Por favor. María ama la Iglesia.

Ella tendrá un juicio.

¡Pero todos saben acerca de los juicios de la Inquisición!

¡Ustedes torturan a la gente!

Si ella es tan virtuosa como dices, la tortura lo revelará...

y será liberada.

¡No! ¡Se lo juro! ¡Ella no es una bruja!

- ¡Distancia! - ¡Esperen, por favor!

¡Debe oír mi evidencia!

¡Te ha embrujado! Tu evidencia habla en su contra.

¡No!

¡Se lo ruego!

¡Solo hable con ella! ¡No la lastime!

¡Ella nunca ha hecho nada malo!

¡Ella es inocente!

La Inquisición lo decidirá.

Camina, bruja.

Desvístanla.

¡No!

La resistencia es prueba de culpabilidad.

Juro por todos los santos que no soy una bruja.

Que comience el examen.

¿Qué es exactamente lo que estamos buscando?

Encantos ocultos, huecos...

un tercer pezón donde Satán pudiera succionar.

Cualquier indicio, tal vez una marca de brujas.

Podría ser algo pequeño y disimulado.

Disculpe, doctor.

Tal vez tenga oculto algo malévolo, dentro de ella.

Apostaría por Dios que así es.

¡Venga, Gran Inquisidor! ¡Únase a la cacería!

Esto no es deporte, Dr. Huesos. Estamos defendiendo a la Iglesia.

Por supuesto.

¡Ahí!

- Hay una marca. - ¡No!

- No estaba ahí antes. - Se desvanece.

Lo está haciendo con hechicería.

¿Hay una marca o no?

- Sí. - Si lo es, es la única.

- Aparte de eso, es perfecta. - ¿Lleva la marca de Satán?

Véala usted mismo.

¿Tienes jaqueca?

Te inspeccionaron buscando marcas también, ¿no es así?

Posaron sus sucias manos lujuriosas por todo tu cuerpo.

Sí, bueno. No te avergüences.

Me avergüenzo por ellos.

¿Qué clase de hombre podría hacer eso?

Aún no has visto nada.

Espera a ver de lo que son realmente capaces.

Conozco una cosa...

- ¿Qué está haciendo? - La tela de araña detiene el sangrado.

¡No gracias!

Ese corte en la frente es una superstición tan tonta.

Y ni siquiera funciona.

Mira. Aún puedes arrojar hechizos.

¡Es una bruja!

¿Y tú no lo eres?

Oh, pobrecita.

Yo no vuelo en una escoba, ni le beso el pene al Diablo.

Soy partera.

Uso mis conocimientos para sanar a los enfermos, lo mejor que puedo.

¡Y por eso quieren quemarme!

Lo lamento.

Me llamo Esmeralda. No quise ser ruda contigo.

Es solo que, cuando estás tan arrugada como yo...

y ven que te funciona una fórmula de tela de araña...

creen que tienes diez tetas y una vagina llena de dientes.

Entre.

- ¿Sí, salvador? - Te he dicho que no me llames así.

Perdóneme.

El Señor te salvó. Yo solo te enseñé tu pecado.

No era digno, estaba condenado.

Cumpliste tu penitencia. Tuve que crucificarte.

Y la herida sigue fresca para recordártelo.

Para recordarte que...

¡El Señor te salvó!

Y ahora, necesito que me salves a mí.

Cualquier cosa.

Flagélame.

No puedo...

¡Te lo ordeno!

Por favor, salvador.

¡Haz lo que te digo!

María, madre de Cristo...

Juro por todos los santos que no soy una bruja.

Te ruego que salgas de mis pensamientos.

¿De nuevo?

No.

No es necesario.

¡Es una bruja!

¡Hola, Pedro!

¡Señor!

- Puede hacerme un gran favor. - ¿Qué? ¿Qué es lo que quiere?

Lléveme adentro del castillo.

¿Adentro del castillo?

Por ningún motivo.

Y guíeme hacia el calabozo donde están las mujeres acusadas de ser brujas.

No sé. Podría perder mi empleo.

O yo mismo podría terminar en el calabozo.

Te llevaré adentro, pero después estarás por las tuyas.

¡Gracias, amigo!

¡Métete debajo! ¡Anda! ¡Sí, sí!

Y... sujétate...

amigo.

¡Amigo!

Gracias.

- ¡Gómez! - ¿Qué?

- ¿Juegas? - ¿Por qué no?

Debo recuperar mi salario.

Así es la tortura, un juego de azar.

Jugar es el deporte del Diablo.

- Ayuda a aliviar la tensión. - Y el aburrimiento.

Los romanos jugaban y lo crucificaron.

Al demonio con los romanos. Que el Papa se los quede.

Oí que el Papa enviará un obispo para que dejemos de usar la tortura.

- Yo oí que era un cardenal. - ¿Qué? Un momento.

¿Dejar de usar la tortura? ¿Y cómo haremos nuestros trabajos?

El Hermano Torquemada jamás lo permitirá.

El Papa es el Papa.

Y el Hermano Torquemada es el Gran Inquisidor de España.

Salvador de la verdadera religión.

De los moros paganos y los judíos bárbaros.

Y ni siquiera él puede salvar esta mano.

Tomaré tres.

Oh, por favor... ¡Deme algo de agua!

¡Silencio ahí dentro!

¡Ayúdeme! ¡Por favor, ayúdeme!

¿María?

Gracias, señora.

¡María!

¡María!

¡Antonio!

¡Rezaba porque no te hubiesen matado!

¡Pero ahora, probablemente, desearás que lo hubiesen hecho...

amigo!

¡Es él!

¡Ladrón!

- ¡Cerdo! - ¡Prepárense!

¡Apunten!

¡Este no es el deseo de la Inquisición!

Están tratando de escapar.

Sus almas están prisioneras del pecado.

Nuestra labor es liberarlas.

Regresaré por ti, María.

- ¡Antonio! - ¡Regresaré!

¡Les digo que es inocente! ¡No es una bruja!

Lo será cuando lo confiese.

Si la lastimas, te mataré.

Eso hacemos aquí, lastimamos a la gente.

¡Buenos días a todos!

Lo lamento, me retrasé.

No es necesario todo esto.

Estoy dispuesta a decirles lo que sea que quieran oír.

Solo son aceptadas confesiones bajo tortura.

De otra manera, podría confesar solo para evitar la tortura...

y, entonces, no sería una verdadera confesión.

- Puede proceder. - No, no, no.

¡No, no, por favor!

¡Por favor, no lo haga! ¡Por favor, no...!

Sra. Esmeralda...

¿Es usted una bruja?

Mendoza... por favor.

Sí.

¡Sí, soy una bruja!

¿Confiesa el acto de hechicería por el cual ha sido acusada?

Confieso, confieso.

Nombre los actos específicos.

No puedo recordarlo.

Por favor... dígame... qué es lo que hice...

No puedo... pensar.

Continúen.

¡Tengan cuidado! Solo lo necesario para ahogarla.

¡Ya basta! ¡Déjenla en paz!

¡Sargento!

No otra más...

¡Cobardes! ¡La asesinaron!

¡La asesinaron!

Puedes mirar...

y aprender tu destino.

¡Pero frena tu lengua!

¡Mendoza!

¡Mendoza!

¡Detente!

Esto...

¡Doctor!

¡Es apenas el primer nivel!

¡Solo está aquí para mirar!

Ya ha mirado.

Será torturada cuando alcance el segundo nivel, mañana.

Casi la ahogaste. Qué bueno que esa chica te detuvo.

Una buena acción merece otra.

María...

Yo puedo hacer que esto acabe.

¡Oh, por favor!

Debes prometerme ser buena.

María...

¿Qué?

¿Dónde estás?

El dolor la está enloqueciendo.

Habla con el Diablo. ¡Haz las preguntas!

Ven conmigo...

- ¿Eres una bruja? - ¡No!

María, ven conmigo.

¿No es un lugar placentero?

- ¿Cómo...? - No mires abajo.

¿Cómo llegué aquí?

Tú tienes el don.

Lo sentí.

¿Pero dónde estamos?

Lejos del dolor.

Tenías que irte de ahí. ¡Te estaba matando!

Esto no es real.

Es real, si quieres que lo sea.

Lo es si crees que es real.

Juntas podemos ser lo suficientemente fuertes.

Hay tantas cosas que quisiera enseñarte.

Pero la Tierra...

- ¡No siento la Tierra! - ¡No mires abajo!

¡Libérenla!

- ¿Qué hace en el potro de tormento? - ¡Fue Mendoza!

Ella se desmayó y él insistió en que debía ser interrogada.

- Traté de advertirle, Gran Inquisidor. - ¡Él insistió!

- Como le advertí... - Traté de explicarle, Gran...

A la próxima prisionera que muera...

el hombre responsable...

será juzgado como enemigo de la Iglesia...

y torturado!

Yo mismo tomaré su confesión.

Torturen al marido.

La muerte es segura, solo la hora es incierta.

Duermo sabiendo que el hilo puede cortarse en cualquier momento.

Como el hilo de la vida.

Y si Dios pensara que he actuado mal, puede castigarme.

Puede hacerlo en cualquier momento y a cualquiera.

Sí.

Por eso debemos temerle.

Pero Él nos da vida, porque nos ama.

Ese es su poder.

El amor es más fuerte que el miedo.

Entonces, confiésame que eres una bruja.

Y yo podré salvar tu vida.

¡No soy una bruja!

¡Por la sangre y el dolor de Cristo, no lo soy!

Si no vas a ver tu pecado...

entonces tendrá que serte mostrado.

Revélate y él muere.

¡Por favor, déjelo ir!

¿Por qué no lo salvas de tu hechicería?

Por favor, confesaré.

Observarás.

Pronto estarás humeando y asado como un becerro.

¿Sí?

- Esto no derretiría ni la nieve. - Trae el soplador.

No, si quieren hornear mi trasero necesitarán un fuego de verdad.

- Sargento... - ¡No!

No necesito un doctor, gracias. Estoy perfectamente bien.

Algo anda mal.

¡Estoy perfectamente bien!

- Él podría estar loco. - O podría ser la silla.

Te sacaremos al Diablo con el fuego y luego nos lo agradecerás.

- Podría ser inocente. - ¡No!

¡Corre, Antonio! ¡Corre!

¿María?

¡María!

¡Corre!

Maldita sea.

¡El libro!

¿Qué estás haciendo?

¡María! ¿Dónde estás?

¡Guardias, guardias!

¡Guardias!

¡Estoy aquí!

¡Antonio!

¡María!

¡María!

¡Déjala!

¡Quietos!

O lo mato.

Mátame...

Envía mi alma al Cielo.

Donde podré sublimarme, en gloria, para siempre.

Y luego, mis guardias te rebanarán a ti y a tu esposa.

¡Manténganse atrás!

O enviaré su alma en camino adonde sea que vaya.

Ten misericordia con un servidor de la Iglesia...

y la Iglesia tendrá misericordia contigo.

No. No confío en ti.

¡Manténganse atrás o él se muere!

Los humanos tienen la oportunidad de escoger su fe.

- Confía en la Iglesia. - ¡Escúchalo, Antonio!

¡Es un asesino!

Haz tu negocio, panadero.

Muerte por muerte, misericordia por misericordia.

Es un hombre de Dios, no puede mentir.

Lo juro por todos los santos.

¡Tú no eres un asesino! ¡Por favor!

Llévenlos a los calabozos.

¡Juró mostrar misericordia!

En este lugar, la muerte es misericordia.

¡Mentiroso!

¡Blasfemo!

Gran Inquisidor, ha llegado un emisario de Roma.

Trae el sello del Papa.

La montaña ha venido a Mahoma.

¿Cómo puede concebir o soportar...

semejante atrocidad?

Algunas almas se han alejado tanto de Dios...

que el dolor es la única manera de atraerlas de vuelta.

El único término que entienden.

Sí.

Amontillado.

- ¿No me acompaña, padre? - Yo no bebo.

Yo soy italiano.

Que la gracia de Dios esté con nosotros.

¿Otro, Su Eminencia?

Sí. No probamos algo así en Roma.

Dicen que patea como una mula enfadada.

O una monja cartuja.

¿Es propiedad de la Inquisición?

Pertenece a la Iglesia.

Uno de nuestros tantos tesoros confiscados...

en el curso de nuestra santa labor.

Es un tesoro, pero Su Santidad no está contento y por eso...

me envió.

Quiere que el Auto de Fe sea descontinuado de inmediato.

Seguro Roma entiende que...

las ejecuciones públicas han desalentado al pecado.

El buen Señor no se preocupa por eso.

Él quiere que amemos a nuestro prójimo...

no que lo asemos. No que lo asemos.

Su Eminencia, ¿qué amor puede ser más grande...

que manifestar la justicia de Dios?

El Papa también quiere detener el uso de la tortura en la Inquisición...

y declarar una amnistía...

para todos los herejes y las brujas.

Roma está obsoleta.

Su Santidad está viejo y ha perdido la cordura.

¡Él es el Papa!

Y yo soy el Inquisidor.

Su Santidad también ordena que usted regrese conmigo a Roma...

- para una audiencia. - No he recibido semejante orden.

Acabo de entregársela.

Su Eminencia jamás llegó.

Tuvo un accidente en el camino.

¡Mendoza, Gómez!

¡Cargo el sello del Papa!

Salvador, él lleva la toga roja.

Fanatismo. Debemos librar a la Iglesia de fanáticos.

¡No!

¡No, No! ¡No, se los digo!

- ¡Tengo el sello del Papa! - ¡Tiene el sello del Papa!

- ¡No! ¡Ayúdenme! - ¡Ayúdenme!

- ¡Que alguien me ayude! - ¡Que alguien me ayude!

- ¡No! - ¡Entra!

¡No!

¡Les digo que no!

¡No! ¡Ayúdenme!

¡Que alguien me ayude!

- ¡No! - ¡Sí!

- ¡No! ¿Qué hacen? - Sí...

¡No hagan esto!

¡No!

Sin importar lo terrible de la tortura, la gente se acostumbra a ella.

Con el tiempo, pierde su terror.

Debo inventar nuevas y más terribles torturas...

para infundir el miedo en el corazón de los pecadores.

Para salvar sus almas.

No... no.

No. Le diré al Papa lo que usted quiera.

Le diré que estaba de viaje.

Él nunca sabrá.

Por favor... ¡No!

No, no puede...

Por el amor de Dios...

Sí, por el amor de Dios.

Lento y constante.

Padre...

Confieso honesta y completamente...

por todos los pecados de que he sido acusada.

Soy una bruja, arrojo hechizos y embrujo a los hombres.

- ¿Me embrujaste a mí? - Sí. Lo que diga, lo confieso.

Solo yo soy responsable.

¿Quieres salvar a tu esposo del justo castigo de la Inquisición?

Y cuando vea en tus ojos, quiero la verdad.

- Sí. - ¿Me arrojaste un hechizo?

Sí... ¡Sí!

Por favor, déjelo ir.

Te has confesado conmigo.

Ahora, debo confesarme contigo.

María...

Te amo.

Por supuesto...

Usted es un hombre santo... ¡Ama a todos los pecadores!

¡No de esa manera! ¡Solo a ti!

Debes ayudarme.

Yo no sé hacer esta clase de amor.

Por favor...

¡Soy una mujer casada!

- ¡Tu esposo morirá mañana! - ¡No!

- ¡Por la mañana! - No...

- ¡Sí! - Oh, Dios...

¡Haré cualquier cosa! Por favor...

¡Por favor, déjelo ir!

A cambio de liberarlo...

no volverás a verlo nunca más.

Nunca más.

Sí... Sí.

Por favor, libérelo.

¿Me amarás... a mí?

Sí...

Sí.

Si lo deja vivir.

Lo juro...

por mi amor por la bendita santa Virgen.

Recuéstate conmigo bajo la espada.

Recuéstate o él muere.

Dios, ayúdame.

Por favor...

Por favor...

Por favor...

Por favor, Dios...

Por favor...

Por favor...

El amor es más fuerte que el miedo.

¿Es eso lo que dijiste?

¿Es eso lo que dijiste?

- Lo dejé tener... - ¡Cállate!

¡Lo que sea, pero cumpla su promesa!

Vendiste tu cuerpo por una promesa... ¡Ramera!

¡Deje ir a mi esposo!

Has hechizado mi virilidad.

¡No es mi culpa que usted no pueda amar!

Eres la única que sabe eso.

¿Desacreditarías la Inquisición...

y por ende, la Santa Voluntad de Dios?

¡Dios... ayúdame!

Dios... ha hablado.

No quiere que te mate.

Pero no puedo dejarte ir.

Dios, perdóname por lo que voy a hacer.

¡Oh, no!

¡Oh, María! ¡Oh, Dios mío!

¡Oh, María! ¿Qué te han hecho?

¡Oh, Dios, María!

No, no lo hagas.

¡No lo hagas! No es necesario.

No lo intentes.

Escúchame...

¡Escúchame! No necesitas una lengua para tener una voz.

Puedes hablar con tu mente y tu corazón.

¡Oh, Dios! ¡Pobre María!

Te llevaré a la pradera donde nos encontramos antes.

No puedo... ¡No!

Antonio aún te amará. ¡Oh, Dios mío!

Él aún te amará, pero debes mantenerte viva.

Si te quedas aquí, morirás.

Tu cuerpo es débil...

pero tú eres fuerte.

Irás a un lugar donde podrás sanar...

y aprender a usar tu don.

Para cuando regreses, estarás saludable y sabia.

Y lista.

Ahora, vete... Vete...

Vete...

Vete...

Descansarás tan profundamente...

tan lejos...

que tu vida parecerá perdida.

Pensarán que estás muerta...

y te llevarán de este calabozo hacia una tumba abierta.

Estarás entre los muertos...

pero estarás viva.

Y despertarás...

para ser libre.

Adiós.

¡Guardia!

¡Sucio guardia bastardo!

- ¡Cállate, bruja! - Asesinaron a otra más.

¡Los hombres más correctos de Toledo asesinaron a otra mujer!

¡Maldición!

¡Idiotas! ¿Por qué le cortaron la lengua?

¡No lo hicimos! ¡No cortamos lenguas!

Claro que no.

¿Cómo podrían confesar si no tienen lenguas?

Él debe haberlo hecho.

¡Maravilloso!

¿De qué está hablando?

¡Ella está muerta y nosotros no lo hicimos!

"A la próxima prisionera que muera, el hombre responsable...

será un enemigo de la Iglesia y torturado".

¡Sí! ¡Yo tampoco la maté!

¿Y quién va a decírselo?

¡Llévense de aquí este cadáver! ¡Atraerá a las ratas!

¡Ya comienza a apestar!

- ¡Sáquenla del castillo! - ¡Silencio!

Gómez...

Oh, no... no.

Deshazte del cadáver.

Yo se lo diré.

¿María?

María...

¡María!

¡Alto!

¿Quién la mató?

Fran... Francisco dijo que...

- Yo no fui. - Sí, tú...

- ¡Mendoza! - Mendoza...

Él dijo que...

Bueno, él me contó que...

- Que usted... - ¡Tontos!

¿Por qué la mataría?

Ella era...

¡Inocente!

¿Inocente?

Yo tomé su confesión.

Ella no era una bruja.

Nosotros no fuimos.

Fue la vieja. Nos embrujó a todos...

y se quemará en la estaca esta noche.

En nombre del Padre...

del Hijo...

y del Espíritu Santo.

- Amén. - Amén.

Este será un templo para ti, María.

¡Pólvora!

¡Cristianos de la santa ciudad de Toledo!

Esta noche, liberaremos a nuestro país...

de una de las más peligrosas y malvadas mujeres:

¡La Sra. Esmeralda!

Ella ha traído a muchos hijos de Satán a este mundo...

y los ha cambiado por bebés cristianos!

¡Capitán de la guardia!

¡La Inquisición de España encomienda a la bruja, Esmeralda...

a las autoridades civiles para ser castigada!

- Sea misericordioso con ella. - Amén.

Que esta rival confesa de la Iglesia...

sea condenada, de acuerdo a la ley...

y ejecutada públicamente.

¡Todos alaben a la Inquisición!

¡Y todos alaben al Gran Inquisidor: el Hermano Torquemada!

Lamento, señora, que no pudiera confesarse apropiadamente.

No hubo el tiempo suficiente para torturarla.

Gracias de todos modos.

¿Quieren a una bruja? ¡Yo soy una bruja!

¡Y los maldigo!

Los maldigo a que sufran la misma muerte que yo.

Sí. Sí... ¡Sí!

Acérquense... ¡Acérquense!

Denle una buena mirada a su propia muerte.

¡Miren de cerca!

Podrían perderse el sufrimiento.

¡Verdugo!

Te condeno a morir por la llama en tu mano.

¡Los justos prevalecerán y los culpables serán castigados!

¡Torquemada, hipócrita! ¡Tirano!

¡Te condeno a morir por tus propias torturas...

en manos de todas las almas inocentes que has torturado y asesinado!

¡Blasfema!

¡Blasfemo!

¡Quémate, bruja! ¡Quémate!

¡Tú la mataste!

¡Bruja embustera!

Soy un fiel hombre cristiano.

¡Si estoy mintiendo, que mi lengua sea...!

¡No!

Dios, si oyes las súplicas de las brujas...

permite que María viva.

¡Quémate, bruja! ¡Quémate en el Infierno!

¡Vean su Infierno!

María...

perdóname.

Yo te amaba...

y te maté.

Perdóname.

Panadero, he decidido no matarte.

No aún.

Puedes torturarme...

Ya no importa. ¡Me da lo mismo!

¡Mira arriba!

Afilado como una navaja.

¡El mejor acero de Toledo!

Bautizaré mi nuevo artefacto con tu sangre.

Antonio...

¡Ayúdame!

María...

- ¿Dónde está mi esposa? - Muerta.

¡Mientes!

Muerta y sepultada.

Tal como estarás tú.

¡María!

¡No, rata estúpida!

¡No mi cara, las cuerdas!

Salvador.

¿Qué haces aquí?

¿Por qué no vas a torturar herejes?

Torturé a la esposa del panadero y era inocente.

¡Vete!

Usted me torturó y yo era inocente.

Yo fui tu salvador.

- ¡No dejaré que lo asesine! - ¡No!

Eran inocentes. ¡Todas las mujeres y niños!

Que Dios se apiade de tu alma.

¡Maldito seas en el Infierno!

¡No! ¡Nadie escapa!

¡Nadie!

¡Prepárense!

¡Apunten!

¡Fuego!

¡Recarguen!

¡Usen sus espadas, maldición! ¡Sus espadas!

¡Mátenlo, tontos, o los haré quemar!

¡Acábenlo!

¡Mátenlo!

¡Tras él!

¡Mátalo!

¡No puede ser!

¡María!

¡No la toques!

Es mi esposa, monje.

Y no puedes tenerla.

- Ni siquiera en la muerte. - ¡Entonces, únete a ella!

¡No!

Torquemada...

¡No, por favor!

Asesino...

¡No quise matarte!

¡Te amaba!

Lo juro...

Blasfemo...

¡La maldición de la vieja!

¡La vieja!

Aquí morirás, por tus propias torturas.

¡Déjame, bruja!

En manos de todas las almas inocentes que has torturado y asesinado.

Perdona nuestras ofensas...

como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

Ave María, llena eres de gracia, bendita eres entre todas las mujeres...

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores...

Ave María, llena eres de gracia, bendita eres entre todas las mujeres...

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios...

Amén.

Ave María, llena eres de gracia, bendita eres entre todas las mujeres...

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Atrás...

Asesino...

Tirano...

Blasfemo...

¡Blasfemo!

¡Hipócrita! ¡Blasfemo!

¡Asesino! ¡Tirano!

¡Blasfemo!

¡Blasfemo!

¡Tirano! ¡Asesino!

¡Blasfemo! ¡Tirano!

¡Blasfemo! ¡Asesino!

¡Hipócrita!

¡No!

¡Tengan misericordia!

¡Misericordia! ¡Tengan misericordia!

Ustedes...

confesaron sus pecados.

¡Todos merecían morir!

Sus corazones están ennegrecidos por el pecado.

Por el amor de Dios...

Por favor...

¡No!

Perdóname, yo... nunca debí lastimarte.

Nunca debí permitir que te lastimaran.

- ¿Qué te hicieron? - Él...

le cortó la lengua.

Éramos inocentes...

¡Me llamaste por mi nombre!

¡Te oí hablar!

Te amo.

¿Cómo...?

¡Tú estás muerta!

¡Regresen a sus celdas!

¡Regresen a sus...! ¡Dije que volvieran a sus celdas!

¿Por qué no los detienen? ¡Regresen!

¡Vayan, deben...!

¡Deténganlos! ¡Que alguien los detenga!

¡Déjenlos ir!

El mismo Gran Inquisidor dijo que ella es inocente.

¡El panadero y su esposa son libres para irse!

¡Pero los otros...!

Siempre habrá otros.

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