All language subtitles for Las.Pelotaris.S01e08.2023.1080P-Dual-Lat

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Original subtitles

[oleaje]

[música de gaita]

Leyre: Sor Catalina dice que vamos a ir al Infierno

Leyre: Sor Catalina dice que vamos a ir al Infierno por quemar a papá.

por quemar a papá.

Ane: Sor Catalina no sabe de lo que habla, Maitia .

Daddy era protestante

y los protestantes queman a sus muertos.

Ane: ¿Y por qué lo quemamos en Inglaterra y no aquí?

Porque los abuelos querían despedirse de él

y aquí no es legal incinerar.

O sea, que, además de ir al Infierno,

- iremos a la cárcel. - Leyre, no digas tonterías.

¿Qué pasa? ¿Que vamos a tirar a daddy por el precipicio?

Ane: No,

vamos a lanzar sus cenizas

para que vuelen libres.

[niña suspira]

[música triste]

[eco de pelota en la pared]

[aplausos]

Locutor: ¡Increíble, damas y caballeros,

la redebutante se adjudica la quiniela!

¡Qué regreso a las canchas siete años después!

¡Qué garra, qué delirio!

¡La primera campeona de Euskadi ha vuelto

y ha vuelto para quedarse!

locutor: ¡Ane Gerrikagoitia!

[aplausos]

[música]

[bocina]

[gaviotas graznan]

[conversaciones indistintas]

[bocina]

¿Cómo te llamas?

Anda, déjalo ya, novata.

Que no, que no lo dejo, es importante.

- ¿Cómo te llamas? Dilo. - Charlotte Aubin.

[con acento francés] Aubin, se pronuncia Aubin.

[con acento francés] Aubin.

¿Edad?

Treinta y uno.

Aunque evidentemente aparento mucho menos, ¿eh?

¿De dónde eres?

De Rouen, con la R arrastrada,

gutural, como si tuviera flemas, Rouen.

Idoia, esto no es ninguna broma.

Aunque no haya extradición con España,

si nos pillan con los pasaportes falsos,

nos deportan,

y si nos deportan, allí nos ejecutan.

[mujer] ¡Itziar!

¡Itziar!

[suspira]

Tu pasaporte, cariño. Te lo dejaste en el camarote.

Tu pasaporte, cariño. Te lo dejaste en el camarote. Si es que algún día,

Si es que algún día,

te olvidarás la cabeza, ¿Itziar?

[conversaciones indistintas]

[suena "Stand Tall", de Adventurist]

[golpes]

[termina música]

[respira agitada]

¿Pasa algo?

Queríamos hablar con usted, señora.

Los escucho.

Señora, desde que su marido se ausentó de la casa,

hay unos asuntos que no se han atendido.

Pero te pedí que tú personalmente,

Gregorio, te encargaras de todo.

Es que yo realmente no tengo...

Hay cosas que Gregorio no puede atender.

Sirvienta: La cosa es que...

llevamos cuatro semanas sin recibir nuestro salario.

Perdón.

Perdón, no sé dónde tengo la cabeza.

Alejandro se encargaba de todo eso y...

No se preocupen, ahora mismo voy al banco

y me encargo de que reciban su pago.

Una disculpa.

[exhala]

[resopla]

Señora Barbosa.

Señor Peñafiel.

No sé por qué me hicieron pasar a su despacho.

Yo solo vine a ordenar el pago de la nómina

a la servidumbre.

Señora Barbosa, tengo malas noticias.

Su esposo tendría que haber afrontado

las letras de un préstamo hace dos semanas y no lo hizo.

¿Un préstamo?

No sabía nada acerca de un préstamo.

El señor Barbosa

tuvo mala suerte en sus última inversiones.

¿Cuánto dinero perdió?

Todo.

¿Todo?

De acuerdo.

Entonces, pagaré la nómina desde mi cuenta de ahorros.

Su marido usó ese dinero como garantía de los préstamos.

La cuenta está congelada, pendiente de embargo.

¿Qué?

Pero es el dinero que gané durante toda mi carrera. No...

[música tensa]

Bueno...

está bien, supongo que tendré que vender

una de nuestras propiedades.

Ninguna es de su propiedad.

Peñafiel: Todas son alquiladas.

Y me temo que pronto le llegarán

las respectivas órdenes de desahucio.

Su situación es muy complicada, señora Barbosa.

- Solo si... - ¿Solo si qué?

Dios no lo quiera.

Pero si la desaparición de su marido

es a causa de su fallecimiento,

solo en ese caso,

solo en ese caso, usted recuperaría

usted recuperaría

el dinero retenido en su cuenta personal.

Itzi: Vale, son las ocho.

Con un poco de suerte, llegaremos a D.F. por la mañana.

Pasaremos por casa de mi amiga Chelo

y luego a comisaría.

No veo claro el plan.

Los superiores de Uribe le van a proteger.

Tú quieres recuperar a tu hijo tanto como yo a Ane, ¿no?

Pues todo pasa por llevar a ese cabrón a España

y que confiese los asesinatos.

Y el primer paso es denunciarlo a sus superiores.

Y el primer paso es denunciarlo a sus superiores. Venga, por aquí.

Venga, por aquí.

No nos quedan muchos pesos

y no recuerdo cuánto era el tren a D.F.

Un poco rácano tu maridito, ¿no?

Vuelve a decir algo malo de Mario

y te arranco la puta cabeza.

Si él no hubiera previsto dejar ropa y dinero,

ahora mismo, estaríamos mendigando.

[Idoia suspira]

¿Prostitutas o pelotaris?

Solo las putas y las pelotaris viajan con tan poco equipaje.

Pues resulta que no somos ni una cosa ni la otra.

Tengo que llevar un transporte a D.F.

Si van para allá, las llevo.

No tenemos dinero.

Entonces no son pelotaris.

- Tampoco somos putas. - [ríe]

No quiero su dinero. El viaje a D.F. es largo

y me gusta viajar acompañado. Vamos.

[motor de auto aumenta]

No son ustedes unas grandes conversadoras.

Hombre, el igual el hecho de que nos haya confundido

con prostituta ha condicionado un poco la conversación.

[hombre ríe]

[música triste de guitarra]

hombre: Cristeros.

Los gobernantes se pusieron en contra de los cristianos

y les recortaron derechos.

hombre: Se avecina una guerra.

- ¿Tú sabías algo de esto? - Cuando me fui,

no había cristianos colgando de los árboles. Eso te lo juro.

Carajo.

¡Alto!

[motor se apaga]

oficial: ¿Todo bien?

- ¿Todo bien, oficial? - ¿Sí? ¿Qué tenemos aquí?

hombre: Piezas para automóvil.

- ¿Y por qué tan nervioso? - hombre: No.

oficial: Vamos a revisar.

Revise, pero son para una camioneta.

Revise, pero son para una camioneta. - Están... - oficial: Vamos a ver.

- Están... - oficial: Vamos a ver.

No hay necesidad de buscar...

agente: ¡Señor, son armas!

¡Son armas!

[música de acción]

agente: Bajen del vehículo.

- Itzi: ¿Qué haces? - Salir de aquí cagando hostias.

[disparos]

[música de tensión]

[disparo]

[disparo]

Itzi: ¡Idoia!

Idoia.

¡Idoia!

¡Eh, aquí, cabrones!

¡Eh, aquí, cabrones! [disparos]

[disparos]

[disparo]

[Rosa gruñe]

Rosa: ¡Qué hijo de la chingada!

Chelo: No se debe hablar así de un difunto.

Rosa: Es un difunto que te dejó en la ruina.

[Chelo suspira]

Bueno, tú lo mataste.

Es un empate técnico.

¿Qué voy a hacer?

Pues lo único que puedes hacer, mi reina.

El director del banco te dio la clave.

Demostrar que Alejandro se murió.

Necesitamos su cuerpo.

Tú estabas ahí, Rosa,

viste cómo se lo comieron los cerdos.

No dejaron ni las muelas.

Cierto...

[susurra] pero eso solo lo sabemos tú y yo.

¿Qué quieres decir?

¿Te acuerdas de Joaquín?

- ¿Joaquín? - Rosa: El de la vecindad .

¿El asaltante?

Ay, no, Rosa, no me digas que sigues viéndolo.

Pues si viendo significa para ti cogiendo con él,

pues sí. Pero eso no es lo importante ahora.

[susurra] Tiene un primo que trabaja en la morgue.

¿Y?

Viejo.

[Rosa] No es viejo, es albino.

[música de misterio]

Es manco.

Necesitamos un cadáver con los dos brazos, Rosa.

¿Enano?

Enano alto.

[música de misterio continúa]

Es chino.

De cerca sí, pero de lejos, no tanto.

¿Esto es lo mejor que nos pudo conseguir tu novio?

¿Un viejo albino, un manco, un enano y un chino?

Estos son los muertitos que nadie reclamó, Chelo.

Pero hay que ser positivas, mira...

el chino,

por su estatura y por su complexión,

por su estatura y por su complexión, es el que más se asemeja a Alejandro.

es el que más se asemeja a Alejandro.

Sí, pero es chino.

Pues se le quita lo chino.

Estoy segura de que el primo no tendrá problema

Estoy segura de que el primo no tendrá problema en desfigurarle un poco, ¿verdad, primo?

en desfigurarle un poco, ¿verdad, primo?

en desfigurarle un poco, ¿verdad, primo? Sí, claro.

Sí, claro.

Chelo, Alejandro debía mucho dinero.

Estoy segura de que la Policía se va a creer el cuento

Estoy segura de que la Policía se va a creer el cuento de que lo molieron a golpes para ajustar cuentas.

de que lo molieron a golpes para ajustar cuentas.

Lo vestimos con un traje de Alejandro,

ponemos sus papeles en un bolsillo

para que lo identifiquen y ya está.

A veces me das miedo, Rosa.

Este.

[golpecitos]

[madera cruje]

[tose]

¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Siete años.

¿Qué?

No es cierto.

Llevas un día.

Tuviste un sueño profundo y sanador.

¿Eso es lo que me ha dado?

Buen remedio, conecta el cuerpo con el alma.

hombre: Uno cura al otro y al revés.

Aunque tu alma...

¿Qué le pasa a mi alma?

Es regulera. Mucha culpa.

¿Cómo he llegado hasta aquí?

Tu amiga te trajo.

hombre: Ella es alma buena.

Demasiado.

[pájaros]

[risa]

[niños ríen]

[agua]

[pájaros]

[música espiritual]

Oye, novata,

¿qué pasó?

Porque yo recuerdo ir corriendo por unos arbustos y así...

y luego todo se vuelve negro.

¿Mataste a Mario?

¿A qué viene eso?

Anoche hablaste mientras dormías.

¿Lo mataste?

Sí.

Él me lo pidió, Itzi.

Sabía que era un lastre y que, tarde o temprano,

iba a morir igualmente. De hecho, me lo suplicó.

¿Cómo lo hiciste?

Pues le apreté contra mi pecho hasta que dejó de respirar.

Si no le hubiera hecho caso, Mario hubiera muerto igualmente.

Y tú y yo hubiéramos sido ejecutadas.

Vamos a seguir con el plan y vamos a ir a D.F.

a acabar con esta mierda...

pero cuando esto termine,

no te quiero volver a ver en la vida.

¿Te queda claro?

Saliendo ahorita, llegan mañana en la mañana.

Mi sobrino las acompaña al primer tramo.

No se confíen de nadie.

El hombre que las llevó era un traficante.

hombre: Usan a las turistas para disimular.

Quieto, quieto.

Esto es para usted.

¿Qué es esto?

hombre: Le dolerá la cabeza por el golpe.

Tómese una gota en las mañanas y ya no más.

Si se toma el frasco entero, se duerme una semana.

[ríe]

Buen viaje

y acuérdense que lo importante no es el destino,

y acuérdense que lo importante no es el destino, sino el camino.

sino el camino.

[caballos relinchan]

[golpes]

[Rosa suspira]

No te presiones, chula, está bien.

Todo bien.

Estoy bien.

No le debimos de haber puesto el frac gris.

¿De qué hablas?

De que Alejandro odiaba los fracs.

Decía que los pingüinos pertenecían al Ártico.

Igual y todavía estamos a tiempo de cambiárselo, Rosa.

Chelo, mírame.

Es un chino.

No es Alejandro, lo sabes, ¿verdad?

No estoy hablando del señor chino ni de Alejandro,

estoy hablando de su familia,

¿y si su mamá sabía que odiaba los fracs?

Bueno, ya, ya.

Olvídate del chino, olvídate del frac

y olvídate de la madre de Alejandro.

Actúa normal.

- Sí. - Simplemente hay que dejar

- Sí. - Simplemente hay que dejar que las cosas sucedan. Ya está.

que las cosas sucedan. Ya está.

[Chelo asiente]

Vale, pues ahora a entrenar. Vamos.

[golpe]

Itzi: ¡Vaya mierda de derecha!

Itzi...

[música emotiva]

[ambas ríen]

Pero ¿qué haces aquí?

¿Por qué no me avisaste de que venías?

Porque no nos dio tiempo, salimos casi sin planearlo.

¿Sa...?

Encantada. Chelo.

Idoia.

¡Rosa, ya viste quién está aquí!

[ambas ríen]

Ahora sí me vas a decir qué haces aquí.

Ahora sí me vas a decir qué haces aquí. Solo si tú me dices

Solo si tú me dices

por qué no se te nota la barriga.

Oye,

es que han pasado muchas cosas desde que te fuiste.

es que han pasado muchas cosas desde que te fuiste. Oye, pues yo no lo hubiera dicho mejor.

Oye, pues yo no lo hubiera dicho mejor.

Vamos a la casa y te platico todo.

Pero y...

¿Y Mario?

[hombre] Chelo.

Me temo que tengo malas noticias.

Me temo que tengo malas noticias. [suspira]

[suspira]

Hemos encontrado el cuerpo de Alejandro.

[música tensa]

[latido]

[música de guitarras]

¿Te acuerdas?

Sí.

Le hecho de menos

Yo también.

Chelo: Bueno, ya.

Sácate esa tontería de la cabeza,

porque no es tu culpa.

Claro que lo es.

Si no hubiera ido a España por Ane,

nada de esto hubiera pasado.

Te dejé sola con ese monstruo, Chelo,

y empujé a Mario a que viniera conmigo.

Si te quieres seguir azotando, está bien,

pero el cuarto de los azotes está al fondo a la derecha.

Itzi, todo lo que nos ha pasado ha sido una gran putada,

como tú dices,

pero no nos queda de otra más que mirar hacia delante.

Lo de mi bebé, lo de Mario...

Eso ya no tiene solución,

pero lo tuyo con Ane sí,

así que yo te voy a ayudar a encontrar al tal Uribe

y jalarlo de las orejas para que diga la verdad.

Te doy mi palabra.

Qué tonta.

Para, en serio.

[aire sopla]

Chelo: Buenos días, Idoia.

¿Dormiste bien?

Sí, muchas gracias.

Iba a despertarte.

- Tenemos que ir a comisaría. - Chelo nos acompaña.

Chelo: Sí, conozco a un inspector,

el que me vino a dar la noticia de mi marido.

Era muy amigo suyo.

- Rosa: ¡Buenos días! - Buenos días.

Chelo, ¿nos vamos a entrenar?

Te alcanzo al rato. Voy a llevar a Itzi y a Idoia a la comisaría.

- ¿A la comisaría? - Sí.

Un detective amigo de Renato

Un detective amigo de Renato mató a dos hombres en España y las inculpó.

mató a dos hombres en España y las inculpó.

Chelo: Vamos a hablar con los superiores.

No sé cómo será en España, pero aquí la policía

no va a vender a uno de los suyos.

Ya se lo he dicho yo a ella. Muchas gracias.

Es nuestra única opción, o convencemos a sus superiores

de que nos entreguen a Uribe o se acabó.

Espera, ¿dijiste Uribe?

¿El detective amigo de Renato se llama Uribe?

Itzi: Pero ¿qué le pasa a esta?

Rosa.

¿Puedes ayudarme con esto?

Dame, yo te ayudo.

Gracias.

Idoia: El brazo me gustaría conservarlo,

si puede ser...

Chelo: Ahí está.

Muchas gracias, Chelo.

Chelo: No hay de qué.

[Idoia suspira]

¿Este Uribe?

Pero ¿por qué tenéis una foto con este poli?

Porque no es Policía.

Pero tenía una placa.

Mi novio es carterista y tiene dos.

Aquí cualquiera puede comprar una placa, Itzi.

Uribe es como un matón.

Hace tiempo, unos tipos se la pasaban

Hace tiempo, unos tipos se la pasaban chingando fuera del frontón

chingando fuera del frontón

y yo se lo conté a Renato. Renato me presentó a Uribe,

Uribe me pidió que le mostrara quiénes eran

y no los volví a ver jamás.

Entonces, sí podemos salir de esta,

porque si no es Policía,

ha mentido a las autoridades españolas.

- Tenemos que dar con él. - Voy a hablar con Renato

para que me diga dónde está este tipo.

No, yo lo hago. Le rompiste el corazón en pedacitos.

¿Tú crees que te va a decir dónde está su matón?

A mí ya me puso en contacto con él una vez.

Rosa, yo te lo agradezco,

pero no hace falta que te involucres, de verdad.

Mira, Itzi, si te están acusando de algo que no hiciste

y yo puedo hacer algo, lo voy a hacer.

Eres amiga de Chelo y ahora también mía.

Gracias.

No lo puedo creer.

[Rosa suspira]

Chelo va a superarlo.

Ella es fuerte.

Cuando tengas más noticias del funeral, avísame.

[música de piano]

Patrón, yo tengo otra cosa que contarle.

La asesina de su padre está aquí, en el D.F.

Se llama Idoia Rekalde,

es la pelotari que el señor Pascual

fue a contratar a España hace unos meses.

Eso es imposible.

La Policía española ya agarró al culpable.

Pero no al verdadero culpable.

Y usted lo sabe.

Por eso mandó a Uribe a España,

- para que matara a Rekalde. - Cállate.

Discúlpeme, patrón, es solo que...

- Yo mejor me voy. - ¿Y tú por qué sabes eso?

Porque ella me lo contó.

Vino con Itzi Galarrán,

la que estaba antes con nosotras en el frontón.

Se están quedando en la casa de Chelo.

¿Y por qué vienes a advertirme?

Porque nunca he confiado en Itzi...

y tampoco confío en esa Idoia Rekalde,

y no quiero que todo esto le explote en la cara a Chelo.

Rosa: Ya bastantes desgracias ha tenido.

[patos]

[perros ladran]

[aves trinan]

[se queja]

[suspira]

niña: ¿Abuelo?

¿Estás bien?

¿Qué te dije de entrar sin tocar la puerta, niña?

Es que hay un hombre fuera.

Enciérrate en tu cuarto.

[pájaros]

[Uribe suspira]

Qué bonito huerto.

[perro ladra]

Lástima que no te esmeres igual en tu trabajo.

Ten cuidado con la lechuga.

Idoia Rekalde está en la ciudad.

No tengo idea de qué me estás hablando.

¡Me mentiste!

Dijiste que te habías encargado del asesino de mi padre.

No grites, no les hace bien a las plantas.

Además de mentiroso, eres un inútil, un incompetente,

¡un inepto, un fraude!

[se queja]

Estoy harto de recoger la basura,

Estoy harto de recoger la basura, primero la de tu padre y ahora la tuya.

primero la de tu padre y ahora la tuya.

primero la de tu padre y ahora la tuya. Suéltame.

Suéltame.

Me voy a deshacer de la Rekalde, pero no porque tú me lo mandes,

sino porque ella y yo tenemos un asunto pendiente,

¿te parece bien?

¿te parece bien? - Suéltame. - ¿Que si te parece bien?

- Suéltame. - ¿Que si te parece bien?

Suéltame.

[Renato se queja]

[motor de auto]

[música de suspenso]

[bullicio]

[balidos y cacareos]

[sonido acoplado]

Señorita Rekalde.

[música se detiene]

[silencio]

Pero qué agradable sorpresa.

Eres un genio, Rosa.

De pequeña, quería ser actriz.

[Renato suspira]

Desarmado.

Espera.

Ahora sí está desarmado.

Debería haber aceptado la oferta que le hice en Donosti.

Subirse a ese barco y olvidarse de mí.

Nos hubiésemos perdido tantas cosas, querida...

[puerta]

Uribe: Señorita Galarrán,

me enteré de que, finalmente,

me enteré de que, finalmente, no pudo asistir al funeral de su padre.

no pudo asistir al funeral de su padre.

Es una pena.

¿Qué coño haces? ¿Te quieres estar quieta?

[Uribe se queja]

Y bueno, señoritas...

además de torturarme, ¿cuál es el plan?

además de torturarme, ¿cuál es el plan? Pues llevarle a España

Pues llevarle a España

para contarle a un juez que no es usted policía

y que mintió en su declaración.

Según yo tengo entendido,

que no dejan subir pasajeros al barco a punta de pistola.

[Idola asiente]

¿Cómo piensan lograr subirme?

Con esto.

Itzi: Cuando se lo beba, dormirá varios días.

Le embarcaremos en un baúl

y se despertará atado y amordazado

y se despertará atado y amordazado en nuestro camarote.

en nuestro camarote.

Chelo: Nosotras ya nos vamos.

El velorio está a punto de empezar.

Rosa: ¿Les quedó claro dónde comprar el baúl y los boletos?

Joaquín y Leonardo se van a quedar para vigilarlo.

Idoia: Muy bien. Ahora les digo que,

si hace alguna tontería, le disparen en las piernas.

Nos sirve igual y entrará mejor en el baúl.

Nos sirve igual y entrará mejor en el baúl. Vamos, Rosa.

Vamos, Rosa.

[puerta se cierra]

[conversaciones indistintas]

Lo siento mucho.

Gracias.

Te vi antes hablando con el director del banco.

Ya desbloquearon mi cuenta.

Puedo hacer uso de mi dinero a partir de hoy.

¿Y las casas?

- Lo siento mucho. - Chelo: Gracias.

Bueno, quizá podemos retrasar un poco los desahucios.

- Tengo un amigo abogado que... - No, no, esta casa

y las otras casas eran de Alejandro.

Deshacerme de ellas me va a ayudar a empezar desde cero.

- ¿Empezar desde cero? - Lo siento mucho, hija mía.

- ¿Empezar desde cero? - Lo siento mucho, hija mía. Gracias.

Gracias.

- ¿Viviendo debajo de un puente? - No seas tonta.

- ¿Viviendo debajo de un puente? - No seas tonta. Me voy a ir a un hotel en lo que decido qué hacer.

Me voy a ir a un hotel en lo que decido qué hacer.

¿Por qué no te vienes a vivir conmigo?

- ¿Qué? - Hasta que regreses a jugar

y ya tengas lo tuyo.

Rosa: Compartamos piso.

- ¿Y tu novio? - ¿Quieres compartirlo también?

[susurra] Rosa, qué bruta eres.

Rosa: Joaquín va y viene

y si te incomoda, le pido que me regrese las llaves.

No sé qué decirte.

Con un sí es más que suficiente.

Estoy en deuda contigo para siempre

con todo lo que has hecho por mí: esto, lo de Alejandro

y cómo te has portado con Itzi

cuando sé que no era santa de tu devoción.

Eres una buena amiga, Rosa.

Bueno, que no se te olvide que me tiraba a tu marido.

[Chelo sisea]

Idoia: ¿Traes los billetes?

No, vengo de la peluquería.

Pues claro que tengo los billetes.

Idoia: Oye, podrías ayudarme con esto.

Podría.

[llaves]

Tengo pesadillas.

Con Mario.

Supongo que por eso me escuchaste hablar en sueños.

[música de piano]

Sueño que me pide que lo mate,

que me lo suplica.

Entonces yo...

pues le aprieto contra mis pechos

para asfixiarle...

pero, de repente,

él empieza a luchar para liberarse de mí.

Idoia: Golpeándome, empujándome...

Pero pienso que es un acto reflejo.

Quiero pensar que es un acto reflejo.

Que me lo pidió convencido,

en serio, de corazón.

Entonces, yo pues sigo apretando,

y él sigue luchando y luchando, pero yo aprieto y aprieto.

Hasta que deja de luchar.

Idoia: Y cuando le separo...

le miro y está muerto.

Pero ya no es Mario.

Es mi hijo.

[sorbe por la nariz]

[música sentimental aumenta]

Joder.

Pero ¿qué hostias ha pasado aquí?

Esa educación, campeona.

Uribe: Como que nuestra relación

se ha vuelto un tanto ciclotímica,

se ha vuelto un tanto ciclotímica, ¿no les parece?

¿no les parece?

Tengo algo que proponerles.

Iré a España con ustedes

y me inculparé de los asesinatos.

Pero iré voluntariamente,

sin necesidad de que me droguen

ni de que tengan que estar limpiando mis heces

durante tres semanas.

¿Por qué haría eso?

Por altruismo por supuesto que no.

Los médicos me pronostican pocos meses de vida.

No le creo.

En parte, se lo debo a usted, campeona.

Mi estado de salud se agravó

durante los dos meses que pasé en el sanatorio

durante los dos meses que pasé en el sanatorio al que usted me mandó.

al que usted me mandó.

No recordaba nada.

No recordé que estaba enfermo

y obviamente no recibí mi tratamiento.

Para cuando la justicia de su país me ejecute,

realmente me estará haciendo un favor.

Pero tengo una nieta,

Uribe: Adela,

guapísima,

muy lista...

y es huérfana.

Así que necesito reunir el dinero suficiente

para que no le falte nada.

Todo lo que teníamos ahorrado

nos los robó usted de mi apartamento.

Uribe: Eso era morralla.

Quiero 15,000 pesos,

lo que en su país son 75,000 pesetas.

¿Y cómo quiere que consigamos ese dinero?

Aquí su compañera me ha demostrado ser

sumamente creativa.

Resuélvanlo.

Tienen una semana.

Voy a ir a recoger a mi nieta,

me la voy a llevar donde no nos puedan encontrar.

Dentro de siete días,

me pondré en contacto con ustedes.

Uribe: Zarpa un barco dentro de ocho.

Si tengo el dinero en mi poder, nos embarcamos juntos.

[música tensa]

Primera clase, por supuesto.

[puerta]

[suspiro]

Si tuviera más dinero en la cuenta, se lo daría.

Lo sé, cariño.

Pero algo habrá que podamos hacer, joder.

Siempre queda la opción de asaltar un banco.

Es broma.

Rosa: Nada de bancos.

Sáquenselo de la cabeza. Fuera bancos.

Oye, pues una joyería.

No, no, no. No vamos a asaltar nada.

En lo que va de año, ya desaparecimos un cadáver,

compramos otro, secuestramos a un enfermo terminal...

Dejemos de decir tonterías, ¿no?

Chelo: Pensemos.

Estamos en un callejón sin salida, chicas.

Eso no lo digas ni en broma, ¿eh, novata?

Yo tengo que marchar a España a reencontrarme con mi hijo.

Tú lo tienes más fácil.

Idoia: Te puedes traer a tu amorcito cuando quieras.

¿Cuándo quiera? Ane cree que maté al padre de sus hijas.

Tengo que volver a España para convencerla de que no lo hice.

Pues entonces, deja de decir gilipolleces

y ponte a pensar un poquito.

Creo que lo tengo.

Mi regreso a las canchas.

¿Qué?

No quiero sonar egocéntrica,

pero el regreso de la campeona va a generar expectación,

de las campeonas.

Tú eres la número uno

y tu regreso va a ser un bombazo,

pero no estás preparada, reina, no estás al cien.

Voy a estarlo para el partido.

La taquilla podría ser un buen pellizco.

Chelo, pero me preocupa.

Me preocupa que te lastimes otra vez.

Llevo semanas entrenando. Tú me has visto.

Todavía tengo algunos días, voy a estar bien.

¿Estás segura, Chelo?

Nunca he estado más segura de algo en mi vida.

¿Y si doblamos la apuesta?

El regreso de la número uno mexicana

contra la número uno de España y sus parejas.

Rosa: Un momento.

Ustedes dijeron que están de incógnito.

¿Y si se filtran la noticia

de que están acusadas de asesinato en su país qué?

Idoia: Si se filtra, mejor.

Más morbo, más tensión, ganamos más que perdemos.

Las campeonas de México contra las campeonas de España.

Bueno, en verdad, yo no soy campeona de nada.

Bueno, tú eras la nueva promesa, ¿no?

Pero esto es muy largo para un cartel,

tiene que ser algo como...

Un campeonato del mundo.

México España, la revancha de la conquista.

Eso.

- ¿Qué está diciendo? - Que los españoles vinieron

y mataron a nuestros antepasados,

pinche eurocentrista.

Las apuestas podrían estar muy fuertes.

Las apuestas podrían ser una locura.

Estoy segura de que podemos recaudar

los 20,000 pesos que nos pide este cabrón

- e incluso más. - Un momento...

No vamos a poder jugar en ese frontón.

Vuestro patrón aún piensa que maté a su padre.

Vuestro patrón aún piensa que maté a su padre. - Ahí tiene razón. - Chicas,

- Ahí tiene razón. - Chicas,

no necesitamos a Renato.

Esta ciudad está llena de frontones.

Cualquiera le entraría un partido como este.

Rosa: No importan las condiciones.

Hagámoslo oficial.

Malditas conquistadoras,

¿están listas para ser humilladas?

¿Aceptan el desafío?

Os vamos a hacer papilla, abuelita.

Rosa: Ay, por favor, mira que no, que mira que no.

¡Extra, extra, duelo de pelotaris!

¡Extra, extra, Chelo Barbosa regresa a las canchas!

¡Voy!

locutor 1: Es un fenómeno, Raimundo. A Chelo Barbosa...

locutor 1: Es un fenómeno, Raimundo. A Chelo Barbosa... casi la dábamos por muerta

casi la dábamos por muerta

- hace unos meses. - locutor 2: Se dice

que sus contrincantes son las campeonas españolas.

Idoia: Voy.

¿Qué pasa con la rivalidad del equipo?

¿Se encuentra nerviosa?

Periodista: Perdón, ¿es cierto que Rosa y usted

tienen un pleito orquestado con las españolas?

tienen un pleito orquestado con las españolas? Señores, yo solo les voy a decir una cosa,

Señores, yo solo les voy a decir una cosa,

que esas gachupinas se preparen

para regresar arrastrándose a su país.

Chelo: Este es un partido a muerte.

Y que viva México.

- Rosa: ¡Qué viva! - [todos] Viva México.

¡Voy!

¡Extra, extra,

agotados los boletos del partido de campeonas mundiales!

¡Extra, extra!

[conversaciones indistintas]

[música de intriga]

[Rosa suspira]

Espera, te lo estás atando mal.

¿No lo reconoces?

Es el fajín que me diste para jugar la final.

El que no pudiste usar.

Me dio suerte igual.

No puedo creer que estemos aquí las tres.

¿Alguna vez se imaginaron

que íbamos a vivir esta locura juntas?

Jamás en mi peregrina existencia.

Vámonos a España,

las tres.

Toda esta chifladura comenzó porque queríamos dejar de ser

las marionetas de los hombres,

ser las dueñas de nuestro destino

y gestionar nosotras un frontón.

Eso es una quimera.

Pues Idoia y yo estuvimos a punto de conseguirlo,

muy cerca, Chelo, muy cerca.

Vente conmigo, ya nada te ata aquí.

Conseguiste lo que querías, ser la campeona.

Y tú también, Rosa, vente.

Itzi: Veníos las dos.

¿Vas a seguir confraternizando con el enemigo?

- ¿Les enseñamos a jugar, Rosa? - Pero por supuesto.

- Vamos, novata. - Idoia.

Mario te pidió que le mataras porque sabía que yo no lo haría.

Y tenía razón.

Gracias a eso, tú y yo estamos vivas.

Las pesadillas pasarán.

Y recuperaremos a Ane y a tu hijo,

te lo juro, a los dos.

Mierda.

¿Qué?

Es que no se me ocurre una frase lapidaria

al estilo Idoia la dura.

Pues mejor, porque cuando se te ocurre,

me dan ganas de darte un raquetazo en la cara.

Pues los raquetazos en la cancha.

[suena "Bamboo Moon", de The Mutants]

¿Qué pasa, novata?

¿No lo oís?

¿Qué cosa?

No escucho nada.

Pues eso.

[termina canción]

¿Qué pasa?

Idoia: ¿Dónde hostias está la gente?

¿Qué está pasando, Chelo?

No tengo idea.

- [pasos] - [arma]

[arma]

[arma]

Buenos días, señoritas.

¿Quién es este payaso?

¿Por qué no juegan?

Mi nombre es Sibilio Gutiérrez.

Mis amigos me pueden decir Sibi.

Empresario de...

Empresario en general.

Tengo muchos años fantaseando

en invertir en el negocio de la pelota,

pero estaba esperando una oportunidad.

¿Dónde está el público?

¿El público?

Tuve la excentricidad de comprar

todos los boletos para este partido,

porque acá, entre nos, me encanta la pelota,

pero no me gusta mucho la gente que viene a verla.

¿De qué coño va esto, Uribe?

Nada, que, cuando vi el cartel del partido,

pensé que a mi buen amigo Sibi

le gustaría mucho verlas jugar.

Íbamos a sacar el dinero que nos pidió

de la taquilla y de las apuestas.

Si no hay público, no hay apuestas.

Guapa, de verdad,

por el dinero de mi amigo no se preocupen.

Nosotros creamos una sociedad

que le va a dar muchísimo más dinero,

muchísimos más beneficios que un partidito como este.

¿Cierto?

Sí, es cierto.

Hijo de puta.

Qué grosera, señorita Rekalde.

Tan guapa y con esa boquita.

Por cierto, me enteré de sus problemas y los de la...

¿Cómo se llama ella?

- Galarrán. - La señorita Galarrán.

Sibilio: Sus problemas con la justicia española.

Chicas malas, ¿eh?

[ríe]

Las pelotaris asesinas.

Sibilio: Qué buen nombre.

De verdad, ¿por qué no juegan? Ya no voy a interrumpir.

Tanto bla, bla, bla ya me está empezando a aburrir.

Por favor.

A la mierda, yo me largo.

¿Qué es lo que quiere?

Que jueguen.

¿Por qué no quieren?

Ya entendí.

Lo que ustedes necesitan es un estímulo, ¿es eso?

Amigo,

usted me contó, ¿verdad?,

que las pelotaris españolas lo necesitan a usted en España

que las pelotaris españolas lo necesitan a usted en España para que las exoneren de sus homicidios.

para que las exoneren de sus homicidios.

¿Eso es correcto?

Así es.

- [disparo] - [las pelotaris gritan]

[Uribe grita]

Sibilio: Va a estar bien, no se preocupen.

Es un balazo en el estómago, puede ser aparatoso,

pero no es fulminante.

Le van a quedar como dos o tres horas

antes de que se desangre,

así es que, mientras, van a jugar un partido,

el mejor partido de su vida.

Sibilio: Me van a entretener, mucho.

Y si dan un buen partido,

entonces, les dejo que se lo lleven a un hospital.

¿Cómo ven?

¿Jugamos?

¿Qué hacemos?

Juguemos.

Itzi, si Uribe se muere, esto se acaba.

Jugamos.

Juguemos, Rosa. Itzi...

Juguemos, Rosa. Itzi... - Vamos. - Juguemos.

- Vamos. - Juguemos.

¡Pelota!

[golpe]

[se queja]

Itzi: ¡Voy!

[música tensa]

[Uribe se queja]

Itzi.

[golpes de raqueta]

Itzi...

Chelo: Venga.

Idoia: ¡Voy!

¡No!

No, no, no.

A ver, creo que no nos estamos entendiendo.

Sibilio: Necesito ver un partido entretenido,

un partido disputado.

- ¿Así me explico? - Por favor,

llévale a un hospital.

Por favor.

- [disparo] - [las pelotaris gritan]

[Uribe se queja]

O se esmeran más

o el siguiente balazo va a la cabeza.

¿Ya quedó claro?

A jugar.

Itzi. Itzi.

- Venga, venga. - ¡Itzi!

- Venga, venga. - ¡Itzi! Juega como una leona o estamos perdidas.

Juega como una leona o estamos perdidas.

Va. Va.

Chelo: Venga.

Rosa: Voy.

[golpes de raqueta]

[música tensa]

¡Bien, bien!

Se está muriendo. Ese cabrón se está muriendo.

Idoia: Ha perdido el conocimiento.

- ¡Ese cabrón se muere! - No, no

tranquila, tranquila. 30 minutos le quedan fácilmente.

Así es que, si yo fuera tú, no perdería el tiempo. Sigue.

Saca.

- Vamos. - Chelo: A jugar, a jugar.

[música tensa]

¡Bravo!

¡Bravo! ¡Felicidades, chicas!

Qué bien, qué bien jugado.

De verdad, estoy muy orgulloso de ustedes.

Deje que nos llevemos a Uribe.

Teníamos un trato.

[disparos]

¡No!

[música triste]

¡Cabrón!

¡Idoia!

Sibilio: Algo me hace pensar que ustedes ya no tienen motivos

para regresar a España.

¿O estoy equivocado?

Por eso quiero proponerles una cosa.

Jueguen para mí.

Sibilio: Cinco años.

Y les va a ir muy bien.

Ya me entienden.

Por eso las quería ver jugar.

Es que yo no compro mercancía sin probarla,

pero probadísima.

Y me la llevo toda.

¿Se dan cuenta, chicos?

Voy a tener el frontón

con el cuadro de pelotaris más espectacular

que jamás ha existido.

Las campeonas mexicanas...

junto a las campeonas españolas.

Y por el dinero, damas, de verdad, no se preocupen,

les voy a pagar muy bien, como nunca les han pagado.

Van a ser, como les dicen en España,

mis putitas de lujo,

pero, en lugar de abrir las piernas,

las van a mover...

para mí.

[música tensa aumenta]

¿Tenemos trato?

[música termina]

["Heaven or Hell", de Louise Bernadette y Jeremy Noel]

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