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[relator] Soberbio punto para las rojas
que con esto, consiguen la victoria.
[multitud aplaude]
Ganan las rojas
y con Rosa López
se proclaman las campeonas nacionales.
Eres un idiota, Alejandro.
Si solo la hubieras empujado, no serías sospecho homicidio.
Ah, no, pero tenías que haberle pegado
con la maldita raqueta, ¿verdad?
¿Qué pasó?
¿Descubriste que había quedado embarazada de otro hombre?
¿Cómo?
A mí los médicos me dijeron que estaba esperando un bebé.
No.
No, no, no, no estaba...
No, abortó.
Me dijeron que abortó.
Pues te mintieron.
¿Por eso hiciste esto?
¿Porque creíste que había abortado a tus espaldas?
Mira,
la versión oficial va a ser esta,
a Chelo se le fue la mano celebrando con la champaña
en los vestidores.
Luego, ella solita tropezó
y cayó por el barandal.
¿Quedó claro?
Me debes una, ¿eh?
En 24 horas estarás libre.
Necesito un favor.
Ya te estoy haciendo uno,
y muy grande.
Necesito...
ver su cuerpo, por favor.
Despedirme de ella.
[llora]
Ah.
Un médico, un médico.
Tráete un médico, rápido.
A ver, repasemos,
deportes tradicionales.
Está el de agarrar una piedra
y levantarla por encima de la cabeza así,
sin motivo aparente, porque sí.
Porque sí.
También está el de cortar troncos.
A hachazos.
A hachazos, claro, bueno.
¿Quién quiere un buen serrucho?
Bueno, y mi favorito,
dar vueltas en la plaza del pueblo
con las jarras de la leche.
Marmitas, son marmitas.
Marmitas, marmitas, claro, es que...
eso cambia la cosa, ¿no?
Oye, no es por criticar,
pero ¿no han pensado en medicarse?
Los vascos como pueblo, digo.
Oye.
[Mario suspira]
¿Así es que así se ve el viejo mundo?
Pues...
no es muy diferente al nuevo.
Bueno,
hay casas, cielo, costa...
árboles, gente.
Tu gente.
Mi gente sois Chelo y tú.
Pero tu hogar es donde está el amor de tu vida
y Ane está aquí.
Sí.
Ane está aquí.
Ay.
[ríe]
Mi sombrero.
Guarda esto.
[locutor] Buenos días a todos los radioyentes.
Interrumpimos la transmisión para darles
una noticia de última hora.
La policía acaba de identificar al asesino
del empresario mexicano, Raimundo Pascual,
cuyo cadáver encontraron hace unos días
en la capital guipuzcoana.
El sospechoso pasará a estar bajo custodia policial
y permanecerá en las dependencias de comisaría.
[llaman a la puerta]
Voy.
Hola, cariño.
Vaya, vaya, vaya,
cómo vive la campeona.
Hoy va a ser tu día de suerte, Idoita.
¿Has oído la radio?
Han pillado al asesino de Pascual.
[ríe]
¿Quién es el tipo?
Un pobre desgraciado que necesita dinero.
Mientras que a su familia no le falte de nada,
no hablará.
¿Seguro?
Tranquila, cariño.
Tu crimen está cubierto.
Yo no maté a Pascual.
Tú no,
los pelotazos que le pegaste.
No murió de eso.
¿Ah, no?
Entonces ¿por qué me mandas que busque a alguien
para que pague el pato?
Lo pactado.
¿Quién es Xabi?
Nadie.
Idoia.
Ah, hay una cosa más,
tu chivo expiatorio tiene una hija
y quiere que sea pelotari.
No, no, ni de coña.
Esto no estaba en el trato.
No estaba,
pero está.
[silba]
Pues muchas gracias,
diles que tengo muchísimas ganas de empezar.
Vale.
¿Y eso?
Es el precontrato del frontón moderno
al que escribió Chelo.
Esta tarde empiezo los entrenamientos,
que por cierto, hay que escribirla, ¿eh?
Claro que sí, pero me refiero a eso que llevas puesto.
¿Qué haces en traje de baño?
Porque nos vamos a la playa a nadar.
Mira,
este es tu bañador,
¿has visto qué conjuntito a juego?
Itzi,
querida, yo quiero dibujar.
Uno no puede venir aquí y no darse un baño,
es lo primero que hacía Napoleón III cuando venía.
Bueno, pues si Napoleón lo hacía...
Napoleón III.
Ay, mi niña milagrosa.
Parece que el pulso se le redujo al mínimo
al perder tanta sangre
y el médico no se percató
y la dio por muerta.
[resuella]
No intente hablar.
Acaba de despertar de un coma de tres semanas.
Va a tener que tomarse las cosas con calmita, ¿vale?
Mi...
[balbucea]
Perdió al bebé.
Lo siento.
Pero es usted joven
y podrá tener más hijos, seguro.
Hablando de hijos,
tendrá que firmarle un autógrafo al mío.
Tiene una foto suya guardada en un cajón.
Yo creo que lo tiene medio enamorado al pobre, ¿eh?
[Mario] Muy bien, ¿eh?
Muy bien.
Qué bonita sonrisilla.
A ver, del otro perfil.
Eso.
Muy bien, muy bien.
Ahora ven conmigo.
Ven acá.
Juega tantito con el pareo.
Sí.
Es que qué guapa, ¿eh? De veras.
A ver, sonríe.
Venga.
Sonrisilla.
Ponte las manos en la cara.
Exacto, las ma...
Qué guapa, ¿eh?
Muy bien.
- Muy bien. - Venga, al agua, Mario,
que me está dando mucha vergüenza.
No, si a mí lo de nadar no me acaba de convencer.
Me da igual.
¿Por qué no mejor ponemos en acción el plan?
El plan no se puede activar hasta la hora de comer,
que no quiero encontrármelo.
Venga, al agua. Venga.
Aquí le dejo la llave, gracias.
¿Qué hace aquí?
Le dije que no quería volver a verla.
Porque creía que había matado a su socio,
pero mire,
el asesino confeso.
Estoy esperando sus disculpas.
Espere sentada.
Sigamos adelante con el plan.
¿Perdón?
Usted y yo,
construyamos el frontón en DF, juntos.
Qué risa,
creo que Pascual la sobrevaloró cuando dijo que tenía cabeza.
Podemos hacerlo.
¿Con qué dinero?
Con su parte y con la de otro socio.
Si consiguió embaucar a Pascual, puede embaucar a cualquiera.
Alguien habrá heredado el negocio.
Renato, su hijo,
pero es un pusilánime.
Jamás entra en un negocio tan osado como este.
Y conforme a mi parte,
si quiere saber los detalles,
mi aportación al negocio
era exactamente de cero pesos.
Entonces ¿Pascual para qué le necesitaba?
Porque da la casualidad de que los terrenos
donde se iba a construir el frontón
son de mi familia,
ni siquiera míos.
Yo soy un muerto de hambre.
Para que me entienda, señorita Recalde,
un pelagatos.
Creo que así le dicen por aquí, ¿no?
Buen día.
¿Estás segura que no está?
Que sí, pesado, los miércoles siempre come en el club.
Le diré a Genoveva que me deje entrar en el despacho
para dejarle una nota
y le robo el directorio.
Venga, vamos.
Ay, mi niña.
Ay, mi niña.
Estás igual, Genoveva.
Usted está más guapa, señorita Itziar.
Pero su padre no me dijo que venía.
Es que no lo sabía,
no está en casa, ¿verdad?
Sí, sí que está.
- ¿Ah, sí? - Sí.
Pues vamos.
Precisamente hoy ha cancelado su comida en el club.
Precisamente hoy ha cancelado su comida en el club. Pero pase, pase.
Pero pase, pase.
Pase, pase.
Qué alegría le van a dar.
Uf.
¿Por qué entramos? Ese no era el plan.
Bueno, tú has entrado, yo te he seguido.
- Te seguí porque tú entraste. - Cállate
y déjame pensar, joder.
Señor, tiene visita.
Itziar.
Hola, aita.
Que acabo de llegar.
He firmado un precontrato con los del frontón moderno.
Esta tarde empiezo con ellos.
Este es Mario, es mi marido.
Es buenísimo con el carboncillo,
si estás buscando un cartelista para tu frontón,
este es tu hombre.
Aunque a lo mejor tienes uno mejor.
O no, porque él es buenísimo.
Mucho gusto, señor...
Galarrán.
¿Os habéis casado?
Sí.
¿Te sorprende?
Sí.
Pero me alegra saber que al final
has sentado la cabeza.
Pues no te emociones, aita,
porque Mario es homosexual, como yo.
Hay cosas que no cambian.
He venido a recoger unas cosas que me dejé cuando me fui,
¿puedo?
[ríen]
Casi me hago pipí cuando le dijiste
que soy homosexual.
Él también.
¿Tu papá es homosexual?
[Itziar ríe]
A ver, pues saca el directorio de tu papá.
A ver.
Mira,
la nueva dirección de Ane.
Hola.
No sabía qué traerte, pero...
como te gusta tanto la música,
me recordó a ti.
Detrás de...
Bueno, es que...
Aquí es cuando suena la música
y... la pelotari empieza a dar vueltas,
pero...
En la tienda funcionaba, te lo juro.
Bueno, te la dejo aquí.
Luego la arreglamos.
No sé si sepas, pero...
No sé si sepas, pero... mi padre murió en España.
mi padre murió en España.
Un poco después de tu...
De lo tuyo.
El caso es que me heredó todo el negocio
y quiero que sepas que...
el frontón te va a estar esperando
el tiempo que sea.
Eres la campeona
y yo sé que vas a volver a serlo.
Eh, Chelo,
todo mundo piensa que te caíste por la barandilla
por haber tomado demasiada champaña festejando,
pero tú y yo sabemos
que fue el cabrón de Alejandro
que te aventó al vacío.
Tiene que pagar por esto.
No estás segura a su lado.
O haces algo
o esto va a volver a pasar.
Tienes que sacarlo de tu vida.
Yo tengo alguien que puede encargarse de él.
Es una persona de confianza.
Ahora mismo está en España, pero cuando vuelva...
puede encargarse.
Tú me entiendes, ¿verdad?
Entonces cuéntale a los agentes lo que pasó,
que por lo menos Alejandro se pudra en la cárcel.
González.
No has tenido los huevos suficientes
para ir a ver a tu mujer desde que despertó.
Pues es que sí fueron dos de mis agentes.
El patrón de tu esposa está diciendo
que tú provocaste el accidente.
¿Viniste a arrestarme?
No.
Eres un cabrón con suerte.
¿No deberías estar calentando?
El calentamiento está sobrevalorado.
Vengo a renegociar mi contrato.
¿Tu contrato?
¿Qué le pasa a tu contrato?
No haga que perdamos el tiempo, patrón.
A principio de temporada pactamos que tendría una mejora.
A principio de temporada, sí.
A ver, ayúdame a hacer memoria.
Eso fue cuando estuviste a punto de traicionarme
yéndote a México a otro frontón,
¿no es cierto?
Rechacé esa propuesta.
No rechazaste nada,
mataron al que iba a ser tu patrón
y el plan se fue a la mierda.
Ningún frontón en España te va a pagar más
de lo que yo te pago,
pero si quieres coger la trainera y empezar a remar
rumbo al nuevo mundo,
eres libre de hacerlo.
Itzi.
Ane.
¿Qué...
¿Qué haces aquí en Donostia?
Venir a verte.
¿Qué...
significa que vienes a verme?
Justo eso, que he venido a verte.
Y he venido a responderte a la pregunta
que me hiciste en DF.
No recuerdo haberte hecho ninguna pregunta.
Nunca tuviste buena memoria.
Me preguntaste si iba a dejar de comportarme como una niña
y la respuesta es no.
No.
No.
¿Has cruzado el océano para venir aquí
a decirme que no?
Así resumiendo, sí.
Estás loca.
Por ti.
Y tú por mí.
Por eso sonríes y te tiemblan las piernas.
No me tiemblan las piernas, Itzi.
A mí me parece que sí.
Como a mí.
Como me temblaron cuando te toqué la mano,
en el tocador en DF.
Como me temblaron la primera vez que te besé
y la última.
Itzi,
vete a la mierda.
Tranquila que me voy.
No a la mierda, pero me voy.
Solamente quería que supieras que estoy aquí.
Y que lo seguiré estando, Ane.
Y entonces te mandó al diablo.
Sí,
pero no.
¿Cómo te mandan al diablo pero no?
Pues como con la boca pequeña.
No te entiendo.
Tú tranquilo, cariño,
lo único que tienes que entender
es que nuestro matrimonio está muerto,
porque Ane y yo vamos a acabar juntas.
¿Qué hora es?
Pues las 15:15.
Vale, genial, tengo una hora antes de ir al frontón,
voy a pelotear un poco.
Que llevo tres semanas sin dar un raquetazo.
Yo me cansé de pintar, así que...
voy a ir a tomar un trago para ahogar las penas
por aquello de mi matrimonio destrozado.
Por favor, bebe por los dos.
Pues entonces no sé cómo explicarle
que su mujer haya sobrevivido a todo este proceso.
Estamos ante un milagro.
¿Y eso qué es?
Esto
es su mujer.
Le hicimos varias radiografías cuando la ingresaron
y las repetimos de nuevo hoy.
La lesión que más nos preocupa
es la de la vértebra C3.
La lesión afecta a la médula espinal
y eso hace que al sistema nervioso
le cueste mandar órdenes
al aparato locomotor.
Las lesiones de fémur y peroné
evolucionan bien, pero...
las extremidades inferiores
[jadea]
aún no responden a estímulos.
¿Y usted cree que pueda tener hijos?
Señorita Recalde,
esa niña pregunta por usted.
Oye, niña.
Pero ¿tú quién coño eres?
Me manda el señor Koldo para lo de ser pelotaria.
Me cago en Dios.
Pero si eres una cría,
¿cuántos años tienes?
Trece.
¿Sabes cuánto queda para que termine la sesión?
Dos partidos, señorita.
Oye, tú,
fuera.
Toma la raqueta, la raqueta.
Coge.
Ven.
Que te vayas,
necesitamos el frontón.
Y un sombrero nuevo.
Oye, que te estoy diciendo que te vayas,
¿estás sorda o qué te pasa?
¿Quién te crees que eres tú para hablarme así?
¿Quién te crees que eres tú para hablarme así? Pues la mejor pelotari del país.
Pues la mejor pelotari del país.
La número uno.
La mejor pelotari del país es Idoia Recalde
y no la veo yo jugando frontones callejeros.
Anda ya.
¿Eres Idoia Recalde?
Pues en las fotos pareces más joven
y guapa.
Muy simpática,
ahora ¿te vas o te echo?
Echarme, sí.
Que tengo yo una duda,
¿cómo piensas hacer eso?
¿Duda resuelta?
Imbécil.
[suena cajita musical]
Se quedó dormida.
Las pruebas le causaron mucho dolor
y decidieron sedarla.
Mejor váyase a su casa.
Esta niña se dormirá hasta mañana.
Si se despertara antes,
le mando alguien para que le avise.
Voy a buscar a un camillero para pasarla a la cama.
Chelo.
Hola, soy Itzi, la nueva.
Hoy es mi primer día.
- Bienvenida. - Gracias.
Me han dicho que pregunte por un tal Mikel.
El entrenador, sí.
Mira, ahí está.
Gracias.
Hola.
Soy Itziar Galarrán,
quería darle las gracias por contar conmigo,
no sabe cómo le agredezco esta oportunidad.
Tengo muchísimas ganas de empezar.
No le ha avisado nadie, ¿no?
¿Avisarme de qué?
Pues que no va a poder estar con nosotros.
Tiene que ser un error,
he firmado un precontrato esta mañana.
Mire, lo tengo en la bolsa
si lo quiere ver. - Mire,
acaba de llamar el jefe para decir
que no podemos contratarla.
Lo siento mucho.
Niña, cuidado,
que me habéis roto los huevos - Perdone.
[Idoia] - A ver cómo te lo digo. [Malen] - Soy mala.
Pues mira, podría mentirte y decirte que entrenando
muchas horas durante muchos días durante muchos años,
a lo mejor,
algún día podrías llegar a ser pelotari.
Pero no es mi estilo, no tienes futuro en esto.
¿Vas a llorar?
No, ¿qué va?
Si yo no quiero ser pelotari.
¿Cómo?
Pues que no quiero serlo,
la pelota me aburre, es un juego de idiotas.
Pues tenemos un problema, porque a mí me han pedido
que haga de ti una pelotari.
Pues yo no quiero ser pelotari,
ya se lo dije a mi ama.
¿Y se puede saber qué es lo que quieres ser tú?
Puta.
¿Cómo puta?
Pero si tienes 13 años, niña.
Pues seré una puta de 13 años.
¿Y se puede saber por qué quieres ser una puta de 13 años?
Pues porque se gana mucho dinero
y se hace muy rápido.
No tienes que practicar como para ser pelotari.
Eso no es así.
¿Y tú cómo lo sabes?
Lo sé.
Te voy a conseguir un trabajo, ni pelotari ni puta.
Venga, vamos.
Vamos.
¿Tú has hablado con los del frontón moderno?
Itziar, estoy trabajando.
Contéstame.
¿Les has exigido que no me contraten?
No me gusta que las mujeres jueguen a la pelota.
Tienes un puto frontón de mujeres.
No me gusta que mis hijas jueguen a la pelota.
¿No te oyes?
Eres...
Eres despreciable, joder.
¿Y esa?
Es hija del patrón,
era pelotari en México.
Pues su papaíto la va a contratar.
Vamos, anda.
Vamos, anda.
Venga,
que yo te vea.
No pienso coser piel de perro muerto.
¿Qué, la prefieres de perro vivo?
Porque a mí me parece una crueldad, oye,
pero para gustos, los colores.
He dicho que no pienso hacerlo.
Cose y calla.
¿Cómo lo ves?
No puedo pagarle lo que me pides.
Hazlo.
Habla con el patrón.
Si hablo con el patrón va a ser para decirle
que o te despide o me largo del frontón.
Si tiene que elegir entre la costurera y la campeona,
¿tú con quién crees que se queda?
¿Y la niña?
Joder.
Bu.
Mira, criaja, podría contarte la historia de una niña
que empieza haciendo de puta y acaba bañada en oro,
pero es una entre un millón.
Así que como no quiero que mueras a manos de un cliente,
ahora mismo vas a volver al taller
y durante los próximos cinco años
vas a estar cosiendo pelotas
de 8:00 a 18:00, ¿estamos?
Estás loca.
Posiblemente, pero te estoy salvando la vida.
Vuelve al taller ahora.
[hombre] Los sistemas de producción
deben de estar en nuestras manos,
en las de los obreros.
Todos nuestros hermanos de Europa ya lo han entendido
y están luchando por ello.
Los patrones no entienden de mejoras laborales
y no quieren hablar con nosotros, los sindicatos.
Y somos nosotros, los sindicatos
los únicos que están de vuestro lado,
porque somos vosotros.
La huelga es la única medida de presión
que entienden los opresores.
Si les paramos la fábrica,
tendrán que hablar con nosotros.
Uníos a la huelga.
Uníos a la huelga.
Uníos a la huelga.
[obreros] Huelga, huelga, huelga...
No me diga que pensaba irse sin despedirse.
¿Qué hace aquí, cómo entró a mi cuarto?
Conozco gente del hotel.
Debería denunciarla, lárguese de aquí
si no quiere que llame a la policía.
Cállese y escuche.
¿Cuánto iba a costar el frontón de México?
[Fernando ríe]
¿De qué habla?
¿Que cuál era el presupuesto?
Una cifra que ni usted ni yo juntos podríamos reunir.
¿Cuánto?
Seiscientas cincuenta mil pesetas.
Sé cómo conseguir ese dinero.
Bueno, si...
usted sola puede conseguir ese dinero,
no entiendo para qué me necesita.
Necesito un pene.
¿Quieres que me vaya?
Fue un accidente.
jamás pensé que ibas a caer por la barandilla, te lo juro.
¿Por qué no me dijiste?
Yo no creí que...
Creí que habías...
¿Sabes?
Fue Renato el que me dijo que habías abortado y...
y ahora ya no...
y ahora por mi culpa, ya no...
Ay, lo siento, lo siento tanto, tanto.
De veras.
Pero lo importante es que estás bien,
¿eh, mi amor?
Estás bien.
Los médicos dicen que saldrás adelante,
que no hay motivos para pensar
que no vas a poder tener más hijos.
Cielo.
Seremos padres.
Ya verás,
formaremos una gran familia,
una familia maravillosa.
Te quiero
con locura.
¿Si vas a...
volver a jugar pelota?
A ver, preciosa,
por ahora olvídate de la pelota, por ahora.
Por ahora...
lo importante es que te centres en estar bien,
en que estemos bien.
Sí.
Vamos a estar bien.
Ya es tarde,
mañana...
Mañana vengo temprano a visitarte, ¿vale?
¿Qué haces?
[resuella]
[jadea]
Quiero el divorcio.
¿Y de qué conoces a este hombre?
Es prestamista,
chulo conseguidor.
Ya.
Cualquiera que se mueva en ciertos círculos de apuestas
le conoce.
Idoia,
no esperaba volver a verte por aquí tan pronto.
Fernando Gallardo, mexicano.
Venimos a hacerte ganar dinero, Koldo,
muchísimo dinero.
¿Quiere alterar el partido?
No queda otra,
solo necesitamos el dinero para hacer la apuesta
y multiplicarlo por 20.
¿Así que quieres...
un préstamo
para hacer una apuesta amañada?
¿No es lo que siempre has querido que hiciera?
Y a lo que siempre te has negado.
La gente cambia.
Venga,
cuéntame los detalles.
Nada puede fallar.
Está perfectamente planificado aquí.
Todo empezará el día del partido más esperado del año.
Con permiso, gracias.
Perdón,
me perdí por la calle.
A mí no me engañas, hueles a bar.
Me encanta este país, ¿eh?
Tu papá hace fracasar tu carrera como pelotari
y tú decides venir a ver un partido a su frontón.
Es que no solamente hemos venido a ver un partido.
¿Ah, no?
Hemos venido a que nos vean.
[Idoia] El partido debería empezar,
pero el entrenador del frontón subirá a la grada
a hablar con el jefe.
¿Por qué?
Porque las pelotaris se habrán plantado.
¿Qué pasa?
¿Por qué estáis sin cambiar?
¿Y qué se supone que estará pasando?
Eh, lo siento, patrón, no voy a poder jugar hoy,
estoy en esos días.
Ya sabe, por contrato tenemos tres días de descanso
para cuando nos desangramos.
No sé a qué viene esto, ni lo sé ni me importa,
Paty, juegas tú.
Yo también estoy en esos días, patrón.
Laia,
cámbiate.
cámbiate. Que te pongas el uniforme.
Que te pongas el uniforme.
No le hable así.
En realidad, estamos todas malas.
Las mujeres nos sincronizamos
cuando pasamos mucho tiempo juntas,
¿no lo sabía?
La grada está hasta arriba.
Si mejora nuestras condiciones laborales,
igual nos ponemos buenas.
Me dijo que sus compañeras son unas cobardes.
¿Quién las va a convencer?
Los frontones y los negocios deberían de estar
en nuestras manos,
las manos de las pelotaris.
Igual que las fábricas y los negocios
donde trabajan las mujeres.
Nuestras hermanas de Europa esto ya lo han entendido
y están en la lucha,
¿sabéis por qué?
Porque los patrones no entienden de mejoras laborales,
no entienden
y solo quieren hablar con hombres.
¿Hablan contigo?
¿Hablan contigo?
¿Contigo, Laia?
No hablan con las mujeres,
solo si les paramos el frontón hablarán con nosotras,
solamente.
Ya está bien, señoras.
Ya está bien.
Ya está bien de dejarnos la piel y el sudor
en la cancha para que luego se lo lleven otros.
La huelga de pelotaris mujeres es la única medida de presión
que entienden los opresores,
la única.
Uniros a la huelga.
Uniros a la huelga.
Pero si tus amiguitas se plantan, no hay partido
y si no hay partido, no hay apuestas.
¿Es que quién ha dicho que no va a haber partido?
No podemos cancelar el partido.
No tenemos raquetistas.
Tienen una.
¿Qué pasa, tú no estás en huelga?
Gracias a este frontón dejé de vivir en la calle
y empecé a ganarme la vida con un deporte que me apasiona.
Y aunque usted y yo hayamos tenido
nuestras diferencias últimamente,
no voy a dejarle en la estacada,
[locutor] Damas y caballeros, les pedimos disculpas
por el retraso de este partido.
Debido a una intoxicación alimenticia masiva,
hemos tenido que cambiar el cartel.
Pero tranquilidad,
la campeona está bien y jugará.
Con el fajín rojo,
Idoia Recalde.
[público aplaude]
Será hija de puta.
No nos soluciona la papeleta.
Necesitamos tres pelotaris más.
Con una más basta,
jugaré un individual.
[Fernando] ¿Un individual?
¿Contra quién?, si las has puesto
a todas en huelga.
Oye, ¿te lo tengo que explicar todo?
Si juego contra cualquiera de mis compañeras,
las apuestas estarán como mucho 5 a 1 a mi favor.
Si juego contra una desconocida,
una no federada,
la cosa se multiplica,
30 a 1, 40 a 1, ¿usted sabe
la cantidad de dinero que podemos conseguir?
Con tan poco tiempo, va a ser difícil encontrar
a una no federada para que llegue allí en 10 minutos.
Y si eso ocurre,
tengo un plan b.
Ramona está en Vizcaya, no hay ninguna pelotari disponible.
¿Y su hija?
Dicen que no es mala pelotari.
No, ni hablar.
Agustín,
no podemos no ofrecer nada,
tenemos la mejor jugadora del país,
¿qué más da contra quién juegue?
[Itziar] Así que quieres que juegue.
¿Qué hay de eso de "no me gusta
que mis hijas jueguen a la pelota"?
¿Vas a jugar o no?
Eres un cínico, aita.
Jugaré.
Pero quiero un contrato de tres años.
Estás de broma.
La aspirante que les presentamos hoy es,
ni más ni menos,
la hija de uno de los mejores pelotaris de la historia.
Recién llegada de México,
y con fajín azul,
la nueva jugadora de nuestro frontón,
Itziar Galarrán.
Cruz.
Cara.
¿Estás lista, novata?
No sé, ¿también me vas a echar de este frontón o...
Ahora en un ratillo, cuando te humille.
[Fernando] Bueno, entonces el partido comienza
y hago la apuesta.
No, aún no.
No, no, no, al principio las apuestas van a estar frías.
Nadie va a dar un céntimo por la otra.
[Idoia] Sí, yo voy a empezar duro,
como en un partido normal.
Un dineral por una desconocida
a la que la campeona le está dando una paliza
sería un poquito sospechoso, ¿no?
Es que tenemos que hacer que las apuestas se igualen un poco.
Solo tengo que motivarla.
¿Quieres que todo el mundo piense que estás aquí
solo por ser la hija de tu papá?
Esfuérzate un poquito, bonita.
[Fernando] ¿Y qué?
¿Se supone que con eso la muchacha va a jugar mejor?
Ay, Fernando.
Una deportista necesita muy poco
para empezar a fallar golpes como loca
o ponerse a ganar como una leona.
[Fernando] Eso hará que las apuestas se equilibren.
Relativamente.
Cuando estén 20 a 1,
esa es nuestra cifra.
Necesito 40 000.
¿Cuarenta mil pesetas?
Eso es mucho dinero, Idoia.
Al día siguiente del partido, Koldo,
vas a tener tus 40 000 más otros 40 000.
El 100 % de beneficios en un día.
Usted está aquí
porque Idoia sabe que no le presto dinero a las mujeres.
¿Y sabe por qué?
Porque si una mujer no paga,
no puedo cobrarle el impago.
Tengo mucho que perder.
Lo único que tiene que hacer
es apostar cuando estén 20 a 1.
El resto es cosa mía.
Una vez la apuesta esté hecha,
solo tiene que volver a su sitio y hacerme la señal.
Todo lo que tengo que hacer yo
es no llegar a los 30 puntos.
Esa chica va dar que hablar, ¿eh?
Nada puede salir mal.
Nada.
[gime]
No te irás a retirar ahora, ¿no, novata?
Ha sido una torcedura, nada más.
Pues vale, venga.
Como la cojita falle otro punto, vamos a tener un problema.
Idoia.
Siempre cuesta cerrar los partidos.
[Mario] Uno más, uno más y ganas.
Itzi, venga, venga.
¿Por qué te estás dejando ganar?
¿Qué?
Tú cuando te has caído,
te has dado un golpe en la cabeza, ¿no?
No seas idiota y saca.
A mí no me engañas, te estás dejando ganar
y yo no voy a ganar así.
¿Ganar cómo?
¿Delante de un frontón profesional?
¿Delante de cientos de personas
que aplauden cada punto que haces?
¿Delante de tu padre para demostrarle
de lo que estás hecha, así?
Saca.
[hombre] Saca ya, chica.
[locutor] Y gana la pelotari
del fajín rojo,
Idoia Recalde.
Bravo, Itzi.
[suena música]
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